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jueves, 23 de octubre de 2014

El problema religioso

                                   
   
El problema religioso del Espiritismo

La índole religiosa de El Libro de los Espíritus resalta desde sus páginas iniciales. Como ya vimos, Kardec lo inaugura con la definición de Dios. Pero el Dios espírita no es antropomorfo, no se trata de un ser formado a imagen y semejanza del hombre, como el de las religiones. A este respecto, la definición espiritista resulta terminante: “Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas”. 
Así como para Spinoza es Dios la substancia infinita, para Kardec es la inteligencia infinita. Pero, del mismo modo que se han equivocado aquellos que confundieron la substancia spinociana con el Universo, así también se engañan los que confunden la inteligencia infinita con el hombre finito, y la religión espírita con los formalismos religiosos. 
En efecto, los atributos de Dios no se confunden con los precarios atributos humanos: Él es eterno, inmutable, inmaterial, único, todopoderoso, soberanamente justo y bueno. No se confunde Dios con el Universo, puesto que es el Creador y mantenedor de éste. Sin embargo, cuando trata de la justicia de Dios vemos a Kardec empleando terminología antropomórfica, en que habla de penas y recompensas, y que ha dado hincapié para que se afirme que el Dios espírita es similar al de las religiones. 
La explicación de este hecho, que a primera vista parecería contradictorio, figura en el parágrafo 10 del Capítulo Primero: “L´homme peut-il comprendre la nature intime de Dieu? – Non; c´est un sens qui lui manque”. [“¿Puede el hombre comprender la naturaleza íntima de Dios? – No. Le falta un sentido para ello”. Y de inmediato viene la explicación de Kardec al respecto. Más adelante, en el párrafo 13, encontramos la respuesta de que los atributos de Dios, a que antes no referíamos, son tan sólo una interpretación humana, aquello que el hombre en su actual estadio de evolución puede concebir en lo que atañe a Dios. Por tanto, Kardec se vale, para tratar acerca de Dios, del lenguaje que podemos emplear, de una manera que resulte comprensible. No es que esté humanizando a Dios, sino que lo pone tan sólo al alcance del entendimiento humano. 
No obstante, la suprema naturaleza de Dios, en cuanto inteligencia infinita y causa primaria, es siempre preservada. Lo comprobamos en todo el Capítulo Primero y en otros muchos pasajes del libro. En el capítulo en que se refiere al panteísmo, toda confusión entre Creador y Creación ha sido descartada. El Dios espiritista no es antropomorfo, pero tampoco es panteísta. Por lo demás, El Libro de los Espíritus torna de inmediato prohibitivo el camino a las especulaciones ilusorias e imaginativas sobre la naturaleza de Dios. 
Visto que falta al hombre el medio para comprenderlo, en vano será intentar su definición mediante hipótesis ingenuas o audaces. Tal lo que vemos en el parágrafo 14 del Capítulo Primero, al establecerse un principio que defiende de manera absoluta la posición del Espiritismo frente al problema, separándolo definitivamente de todas las escuelas de teología especulativa o de ocultismo, de cualquier especie que fueren. Transcribimos ese fragmento básico en su francés original, pudiendo el lector encontrar su traducción a renglón seguido: 
“Dieu existe, vous n´en pouvez douter, c´est l´essentiel: croyed-moi, n´allez pas au-delaà; ne vous égarez pas dans un labyrinthe d´où ne pourriez sortir: cela ne vous rendrait pas meilleurs, mais peut-être un peu plus orgueilleux, parce que vous croiriez savoir, et qu´en realité vous ne sauriez rien. Laissez donc de côté tous ces systèmes; vous avez assez dechoses que vous touchent plus directement, à commencer par vous mêmes; étudiez vos propres imperfections afin de vous en debarrasser, cela vous sera plus utile que de vouloir pénétrer ce qui est impénétrable”. 
[“Dios existe, y no podéis dudar de ello. Esto es lo esencial. Creedme, no vayáis más allá. No os extraviéis en un laberinto del que no podríais salir. Esto no os haría mejores, sino quizá un tanto más orgullosos, debido a que creeríais saber y en rigor de verdad nada sabríais. Así pues, dejad a un lado todos esos sistemas. Bastantes cosas tenéis que os tocan más directamente, empezando por vosotros mismos. Estudiad vuestras propias imperfecciones a fin de desembarazaros de ellas; esto os resultará más útil que querer penetrar lo impenetrable”.] 
Dios, como inteligencia infinita o suprema, es lo que es. No ofrece asidero para especulaciones ociosas o definiciones imaginativas. El hombre debe mantenerse dentro de los límites de sí mismo, preocuparse por sus imperfecciones, mejorar… Le basta con saber que Dios existe y que es justo y bueno. De esto el ser humano no puede dudar, pues “por la obra se conoce al obrero”, y la Naturaleza misma atestigua la existencia de Dios, su propia conciencia le está diciendo que Él existe y la ley general de la evolución comprueba su justicia y bondad. Afirmaba Descartes que Dios está en la conciencia del hombre como la marca del obrero en su obra. Los Espíritus confirman ese principio, pero van más allá, mostrando que la marca del obrero se encuentra en todas las cosas, en la Naturaleza entera. La negación de Dios es, para el Espiritismo, como la negación del Sol. El ateo, el descreído, no es un condenado, un pecador irremisible, sino un ciego cuyos ojos pueden ser abiertos, y en verdad lo serán… Porque Dios es necesariamente existente, según el principio cartesiano. Nada puede entenderse sin Dios. Él constituye el centro y la razón de ser de todo cuanto existe. Sacar a Dios del Universo sería como eliminar el Sol de nuestro sistema planetario: un simple absurdo. 
Pero, el hecho de que no posea forma humana, de que no se asemeje al hombre en lo que toca a la constitución física de éste, no se sigue que Dios esté distante del ser humano y sea indiferente a él. El Dios espiritista se parece al aristotélico por su poder de atracción, pero se aleja de él en cuanto a la indiferencia con respecto al Cosmos. Porque Dios es providencia y amor, es el Creador y Padre de todo y de todos. 
El Universo se define en una tríada, similar a las tríadas druídicas: Dios, espíritu y materia. Lo vemos en el párrafo 27, cuando Kardec pregunta si existe dos elementos generales, el espíritu y la materia, y los Espíritus le responden: “Oui, et pardessus tout cela, Dieu, le créateur, le père de toutes choses; ces trois choses sont le principe de tout ce qui existe, la trinité universelle”. [“Sí, y por encima de todo está Dios, el Creador y Padre de todo. Esas tres cosas constituyen el principio de cuanto existe, la trinidad universal”.] La materia, empero, no es sólo el elemento palpable, pues hay en ella el fluido universal, su lado fluídico, que desempeña el rol de intermediario entre el plano espiritual y el propiamente material. 

Ante esa concepción surge un problema de carácter teológico y escriturístico. Si Dios no se asemeja al hombre, ¿cómo interpretar el pasaje bíblico según el cual Él creó al hombre a su imagen y semejanza? La explicación se provee en el parágrafo 88, cuando Kardec pregunta sobre el hombre extrae de ellos falsas conclusiones, porque puede abusar de todo, aun de lo más elevado”.] 
Kardec corrobora la tesis de los Espíritus: el materialismo constituye una aberración de la inteligencia. Esto es lo que nos manifiesta al principio de su comentario: “Par une aberration de l´intelligence, il y a des gens qui ne voient dans les êtres organiques l´action de la matière et là rapportent tous nos actes”. [“Por una aberración de la inteligencia hay personas que sólo ven en los seres orgánicos la acción de la materia y relacionan con ella todos nuestros actos”.] 
Y así prosigue el libro, todo él impulsado por el soplo del Espíritu, penetrado por el sentimiento religioso y, más particularmente, por el sentido cristiano de ese sentimiento. Cuando en el párrafo 625 pregunta Kardec cuál es el tipo humano más perfecto que Dios haya ofrecido al hombre para que le sirva de guía y modelo, la respuesta que se le da es categórica: “Ved a Jesús”. Y Kardec comenta entonces: “Jésus est pour l´homme le type de la perfection morale à laquelle peut pretender l´humanité sur la Terre. Dieu nous l´offre comme le plus parfait modèle, et la doctrine qu´il a enseignée est la plus pure expresión de sa loi, parce qu´il était animé de l´esprit divin, et l´être le plus pur qui ait paru sur la Terre”. [“Es Jesús para el hombre el arquetipo de la perfección moral a que puede aspirar la humanidad en la Tierra. Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto, y la doctrina que ha enseñado es la más pura expresión de su ley, porque estaba animado del Espíritu divino y fue el Ser más puro que haya aparecido en la Tierra”.] 
La religión espiritista se traduce en espíritu y verdad. Lo que a Dios interesa no es la precaria exterioridad de los ritos y del culto convencional, casi siempre vacío, sino el pensamiento y el sentimiento del hombre. La adoración de la Divinidad constituye una ley natural, como lo es la ley de gravedad. El hombre gravita hacia Dios, del modo mismo que la piedra gracia hacia la Tierra y ésta hace lo propio alrededor del Sol. Pero las manifestaciones externas de la adoración no resultan necesarias. 
En el párrafo 653 hallamos la clara respuesta de los Espíritus sobre este tópico: “La véritable adoration est dans le coeur. Dans toutes vos actions songez toujours qu´un maître vous regarde”. [“La verdadera adoración está en el corazón. En todas vuestras acciones, pensad siempre que un Maestro os observa”.] Se condena la vida contemplativa, por ser inútil, así como la monástica, puesto que Dios no quiere el cultivo egoísta del sentimiento religioso, sino la práctica de la caridad, la experiencia viva y constante del amor por medio de las relaciones humanas.
El Libro de los Espíritus no deja a un lado la cuestión del culto religioso. El hombre, que hacia Dios gravita, es un Ser religioso por naturaleza, que necesita manifestar su religiosidad. Y tal manifestación se opera en las formas naturales de adoración, entre las que se cuenta la plegaria. Por medio de la oración el hombre piensa en Dios, se acerca a Él, con Él se comunica. Tal lo que hallamos a partir del parágrafo 658. Mediante las preces el ser humano puede acelerar su evolución, elevarse más pronto sobre sí mismo. Pero tampoco el rezar puede ser tan sólo un acto formal. Con la oración es posible hacer tres cosas: alabar, pedir y dar gracias a Dios; pero siempre que lo hagamos con el corazón y no únicamente con los labios. 
Tenemos así la religión espírita, que tiempo después se definirá de una manera más objetiva o directa en El Evangelio según el Espiritismo. Una religión psíquica, según la denominó Conan Doyle, equivalente a la “religión dinámica” de Bergson. En el Capítulo V de la “Conclusión” asevera Kardec: “Le Spiritisme est fort parce qu´il s´appuie sur les bases mêmes de la religión: Dieu, l´âme, les peines et récompenses futures; parce que surtout il montre ces peines et ces récompenses comme des conséquences naturelles de la vie terrestre, et que rien, dans le tableau qu´il offre de l´avenir, ne peut être désavoué par la raison la plus exigeante”. [“El Espiritismo posee fortaleza porque se apoya sobre los cimientos mismos de la religión: Dios, el alma, las penas y recompensas futuras. Porque, sobre todo, muestra esas penas y recompensas como secuelas naturales de la vida terrena, y porque nada, en el cuadro que ofrece el porvenir, puede ser desautorizado por la razón más exigente”.] En suma, religión positiva, basada en las leyes naturales, desprovista de pompas misteriosas y de una teología fantasiosa. 
Para completar el panorama religioso de El Libro de los Espíritus nos queda el Capítulo Doce del Libro Tercero y todo el Libro Cuarto. En aquel capítulo se refiere Kardec al perfeccionamiento moral del hombre, encara los problemas atinentes a las virtudes y los vicios, las pasiones y el egoísmo; define después el carácter del hombre de bien y concluye con un mensaje de San Agustín sobre la manera de conocernos a nosotros mismos. En el Libro Cuarto disponemos de un capítulo acerca de las penas y goces terrenos, el cual es un código de la vida moral en la Tierra, verdadero catecismo de la conducta espírita, y asimismo hay un capítulo que versa sobre las penas y goces futuros y las consecuencias espirituales de nuestro comportamiento terrenal.

El LIBRO DE LOS ESPIRITUS -ALLAN KARDEC

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         Disciplina

Todo para que funcione bien ha de guardar un orden y una disciplina. Si deseamos conseguir la armonía, hemos de disciplinarnos, y la mejor forma para hacerlo es ordenando todo en nuestra vida, tanto las cosas materiales como las espirituales.
El saber si ocupa lugar. Es muy importante saber ordenar y colocar los conocimientos que cada uno adquiere para luego utilizarlos en la vida y en el futuro.
Disciplina significa saber comportarse de la manera adecuada a cada situación. La disciplina por eso también es saber distinguir en que momentos podemos perder el tiempo y en qué momentos debemos ponernos serios, disciplina es fuerza de compromiso, para hacer lo que debemos y no dejarnos llevar por cualquier otro factor que nos distrae de nuestras metas. Sin disciplina no se consigue nada....
La disciplina, no sólo se aplica a grandes metas, sino que se encuentra presente en todo momento de nuestras vidas. Es gracias a la disciplina que las personas pueden actuar determinadamente hasta lograr cumplir sus metas y objetivos.
La persona que posee el valor de la disciplina es aquella que cumple con sus obligaciones, haciendo un poco más de los esperado, al grado de sacar adelante su trabajo y todo aquello en lo que ha empeñado su palabra.
Con la disciplina desarrollas la capacidad de ejercer control de tus deseos, carácter, emociones, lenguaje y actitudes; todo esto te ayudará a conseguir las metas que te has trazado, convencido de lo que quieres y resuelto a que nada ni nadie te moverá de tu idea.
El dominio de nosotros mismos no ocurre automáticamente, necesitamos que nos guíen nuestros padres y maestros para que apoyen el proceso y así poder lograr consolidar el valor de la disciplina. La familia transmite el valor con el ejemplo, para que así sea más fácil adquirirlo.
No nos repugne el verbo obedecer. Todo lo que constituye progreso y perfeccionamiento guarda el orden por base.
No olvides que la disciplina se inicia en el Cielo…
Las más sublimes constelaciones atienden a las leyes de equilibrio y movimiento.
El Sol que nos sustenta la vida en el mundo repite operaciones de ritmo, hace numerosos milenios.
La Luna que clareaba el camino de las más remotas civilizaciones de la India y de Egipto efectúa, aun hoy, las mismas tareas, ante la Humanidad.
En el campo de la Naturaleza, la disciplina es aliciente de toda bendición.
Obedece el suelo.
Obedece el árbol
Obedece la fuente.
Cualquier construcción obedece al plano del arquitecto que la idealiza.
Y, en el refugio de la casa, obedecen el piso anónimo, el amigo florero y el pan que enriquece la mesa.
En la experiencia física, la salud es obra de la disciplina celular.
Cuando las unidades microscópicas de la colmena orgánica si desarvoram, se rebelaron, encontramos las torturas de la enfermedad o las sombras de la muerte.
Llamados a servir a nuestros semejantes en el Espiritismo Cristiano, a favor de nosotros mismos, sepamos cultivar la libertad de obedecer para el bien, aprendiendo y ayudando siempre.
Jamás nos olvidemos de que Jesús se hizo Maestro Divino y Soberano de las Almas, no solamente porque haya venido al mundo, consagrado por los cánticos de las Legiones Celestes, sino también por haber transformado la propia vida, en su Apostolado de Amor, en un cántico de humildad, obedeciendo constantemente a la voluntad de Dios.

Texto extraído del Espíritu Sheila, Del libro: Copa de Luz, Médium:Francisco Cándido Xavier- Espíritus Diversos.

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EMANCIPACIÓN DEL ALMA.


Estado particular de la vida humana durante el cual el alma, al desprenderse de sus lazos materiales, recobra algunas de las facultades del Espíritu y entra más fácilmente en comunicación con los seres incorpóreos.
Este estado se manifiesta principalmente a través del fenómeno de los sueños, de la somniloquia, de la doble vista y del sonambulismo natural o magnético.

Tomado del libro Vocabulario Espírita
Adaptación Oswaldo E. Porras Dorta

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          A ESTO ASPIRAMOS TODOS LOS ESPÍRITAS


   El lazo simpático que une a los espíritus de un mismo orden, ¿es para ellos origen de felicidad?

«La unión de los espíritus que simpatizan para el bien es para ellos uno de los mayores goces; porque no temen ver perturbada esa unión por el egoísmo. Forman, en el mundo completamente espiritual, familias de un mismo sentimiento, y en esto es en lo que consiste la dicha espiritual, como en vuestro mundo os agrupáis por categorías, y disfrutáis de cierto placer cuando os veis reunidos. El afecto puro y sincero que experimentan y de que son objeto es origen de felicidad, porque no hay en ella amigos falsos e hipócritas».

                              - El Libro de los Espíritus -

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miércoles, 22 de octubre de 2014

La buena soledad



LA BUENA SOLEDAD PROTEGE AL HOMBRE CONTRA LA VIDA EN SOLITARIO



            Jorge Hessen
Una pesquisa realizada por John Cacioppo, científico y profesor de psicología de Chicago, en los Estados Unidos sugiere que el aislamiento impacta y acelera el exterminio “prematuro” del anciano solitario. Para Cacioppo hay factores de riesgo cara al sentimiento de soledad, de entre los cuales están la interrupción frecuente del sueño, elevación de la presión arterial, aumento de cortisol (hormona del estrés), alteración del sistema inmunológico y aumento de la depresión. (1) Tal vez realmente la soledad sea una preocupante enfermedad de hoy en día.
Las invenciones tecnológicas, avanzando a una velocidad vertiginosa, proponen “democratizar” las realizaciones sociales. Tales recursos vienen disponibilizados de recursos seductores, a saber: la TV digital, teléfonos inteligentes con sus múltiples funciones, los videos y filmes de alta definición, los notebooks, tablets, internet, redes sociales, los juegos electrónicos virtuales; he ahí una lista mínima de lo que la tecnología ha proporcionado.
Hay una respectiva quiebra de la necesidad de estar físicamente “junto”, con el fin de conversar, ampliar las amistades, intercambiar emociones. Se consigue a través del aplicativo whatsapp, por ejemplo, dialogar, cambiar mensajes, videos, fotos, de cualquier lugar, horario y distancia, conectándose todos a todo. Se viabiliza rescatar amistades perdidas en el tiempo, reencontrar familiares que la distancia apartó y rehacer relacionamientos que se sumergieron por el camino. Entretanto, paradójicamente, la tecnología que nos rodea exteriormente poco ayuda, interiormente. Así que no va a ser la tecnología que nos aleja de la "mala soledad", dicho sea de paso, más si la característica de no vivir los valores de la solidaridad, la compasión, la fraternidad.

Se vive hoy la extraña sensación de que no se está solo en el mundo. Individuos rodeados por personas en autobuses, metros, aviones, estadios, locales de trabajo, avenidas, cayes. Con todo, en esa selva de piedras existen muchos sujetos solitarios. Y cuanto más están rodeados de gente, de barullo, de tareas, más se agrava la sensación de que están solos. ¿Parece contradictorio? ¿Será la “maligna soledad” la ausencia de compañía, de personas alrededor de ciertos solitarios? ¿Consistirá en estar lejos de las civilizaciones?
¿Mas será que toda la soledad es maligna? Fijémonos en la roca que sustenta la planicie que acostumbra a vivir aislada y en el Sol que alumbra al mundo entero brillando solo. Lord Byron decía que “en la soledad es cuando estamos menos solos.” (2) En ciertas horas la soledad es saludable para el espíritu como la dieta lo es para el cuerpo. Muchas veces, para oír la voz sincera de nuestra conciencia precisamos saber hacer silencio alrededor de nosotros y dentro de nosotros. hay momento que es imprescindible la búsqueda beneficiosa de la soledad para encontrarnos con nosotros mismos, en un reencuentro con la propia alma, de manera, tranquila y serena, sabiendo que guardamos en nuestra intimidad la llave para nuestra ascensión espiritual. es en esos momentos de introspección en los que conseguimos analizar actitudes, valores y sentimientos. Bajo ese punto de vista, la dulce soledad será oportuna compañera a laque buscaremos para, que podamos encontrarnos y conocernos.
No olvidemos que en nuestra marcha rumbo a la luz imperecibles cultivamos diálogos que dicen respecto a nosotros mismos. Nada nos impide, pues, con regularidad, evadirnos del mundo, buscando momentos de magna soledad, en que tendremos apenas a nosotros mismos para viajar alrededor de la conciencia, pues cuando silencia el mundo a nuestro alrededor conseguimos oír la voz de la conciencia y hasta aun mismo a nuestro “YO” histórico. Serán esos espacios de bendecida soledad que nos consentirán valorizar comportamientos para, en las próximas experiencias evitar que repitamos los mismos errores, en análogas ocasiones. A solas, diariamente, algunos momentos para meditar a respecto de lo que hacemos, como hacemos, nos permitirán marchar por caminos íntimos y revelarnos en profundidad.
Hay quien usa la prodigiosa soledad como tiempo de inspiración, análisis y programación. Cuando hacemos silencio exterior, damos salida al mundo interno, intenso y palpitante. Hay tanta gente sumergida en alaridos indigestos, dominado por conversaciones maldicientes o por el estruendo de risas burlescas; hay tanta gente rodeada de personas, más con el alma amargada, oprimida, hueca. Recordemos que todo tiene su tiempo determinado, conforme narra el Eclesiastés. Hay tiempo de nacer hay tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de elegir, tiempo de llorar y tiempo de sonreír; tiempo para hablar y tiempo para silenciar tambien. “(3) ¿Entonces, por qué temer a la santa soledad? Si la vida nos ofrece la bondadosa soledad, sepamos abrigarla como un tesoro. Aprovechemos cada instante para meditar. Encaremos todo y todas las circunstancias como oportunidad para el aprendizaje.
Obviamente Dios nos creo para vivir en sociedad. No nos ofreció inútilmente la palabra y todas las facultades necesarias para la vida de relación humana. Es natural que el “aislamiento absoluto” sea contrario a la ley de la Naturaleza, hasta porque por instinto buscamos la sociedad y debemos concurrir para el progreso, auxiliándonos mutuamente. Ahora, completamente aislados, no disponemos de todas las facultades. Nos falta el contacto con los otros de nosotros. En el aislamiento incondicional quedamos brutos y morimos. (4) Por esas criteriosas razones es importante caracterizar las distintas clases de soledad, - aquella que significa fuga definitiva de la convivencia social de aquella otra que abastece el alma con el fin de que jamás constemos en el rol de los seres 

- Jorge Hessen -

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ERRATICIDAD.

Estado de los Espíritus errantes, es decir, no encarnados, durante los intervalos de sus diversas existencias corporales. De ninguna manera la erraticidad es una señal absoluta de inferioridad para los Espíritus.
Hay Espíritus errantes de todas las clases, salvo los del primer orden, o Espíritus puros que, al no tener más necesidad de reencarnarse, no pueden ser considerados como errantes.
Los Espíritus errantes son felices o desdichados según el grado de su depuración.
Es en este estado que el Espíritu –cuando se ha despojado del velo material del cuerpo – reconoce sus existencias anteriores y las faltas que lo alejan de la perfección y de la felicidad infinita; entonces, es también cuando elige nuevas pruebas para progresar más rápidamente.

Tomado del libro Vocabulario Espírita
Adaptación Oswaldo E. Porras Dorta

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Elevación 

Espíritu, alma: tú que recorres estas páginas, ¿de dónde vienes y adónde vas? Subes del fondo del abismo y escalas los innumerables grados evolutivos de la vida. Vas hacia las moradas eternas donde la gran ley nos llama y donde la mano de Dios nos conduce. ¡Tú vas hacia la luz, hacia la 
sabiduría, hacia la belleza! 
Contempla y medita. Por todas partes hermosas y poderosas obras solicitan tu atención. De su estudio extraerás, con el aliento y la confianza, el justo sentimiento de tu valor y de tu porvenir. Los hombres no se odian, no se desprecian sino porque ignoran el magnífico orden por el cual están todos íntimamente unidos. 
Tu camino es inmenso, pero el fin sobrepasa en esplendor si todo lo que 
se puede concebir. En este momento pareces muy pequeño en medio del 
colosal Universo; pero tú eres grande por la idea, grande por tus inmortales 
destinos. 
¡Trabaja, ama y ora! ¡Cultiva tu inteligencia y tu corazón! Desarrolla tu 
conciencia, hazla más vasta, más sensible. Cada vida es un surco profundo 
de donde debes salir purificado, dispuesto para las futuras misiones, apto 
para trabajos cada vez más nobles, más grandes. Así, de esfera en esfera, de 
morada en morada, proseguirás tu carrera, adquiriendo fuerzas y facultades 
nuevas, unido a los seres que has amado y que han vivido y revivirán 
contigo. 
¡Juntos evolucionaréis en común sobre la espiral de las existencias, en 
medio de maravillas insospechadas, pues el Universo, como tú mismo, se 
revela por el trabajo y desarrolla sus vivientes metamorfosis, ofreciendo 
goces, satisfacciones siempre crecientes y siempre renovadas a las 
aspiraciones y a los deseos puros del Espíritu! 
- LEON DENIS-

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                ALTERACIÓN EN LAS                        RELACIONES  HUMANAS

Mercedes Cruz Reyes

La vida a veces nos ofrece momentos de exaltación, son momentos que nos sacan de la normalidad, a veces es una mala noticia, la cual surge sin esperarla, y de momento nos desequilibramos, unas veces gritamos, otras veces damos golpes en la pared y más cosas que no entran en la forma normal de comportarnos. Otras veces, es una buena noticia, una lotería que nos  regala la vida, la visita de un familiar, en fin tenemos muchos motivos tantos buenos como malos para alterarnos.
Pero una forma de alterarnos es en el dialogo con las personas, sobre todo cuando somos ofendidos, el que nos revelemos  contra ellos, esto no resuelve el problema, solo el Amor nos puede garantizar la tranquilidad.
Evite discutir con la gente sólo porque tienen diferentes opiniones sobre un determinado tema. Usted tal vez tenga su propio y único \ especial opinión sobre ese tema. Pero eso no significa que su opinión es absolutamente razonable. Usted debe aprender a comprender la opinión de los demás y mostrar sus opiniones con otras personas y hacerles entender el tuyo.
Hemos de estar alerta con las personas que nos adulan mucho. En verdad todos nos conocemos a nosotros mismos, y debemos aceptar nuestros defectos y diferencias. Usted no debe estar inseguro sólo por causa de ellos. En su lugar debe ser una persona que está dispuesta a deshacerse de ellos y formar personalidades nuevas y buenas costumbres o en ti mismo. Cuando alguien te halaga, seguramente que lo están haciendo sin intención buena, porque realmente sabes lo que eres lo que estás haciendo o actuando en su vida. En ese momento, deben estar atentos a ellos.
Un hombre sabio nunca se miente a sí misma o  a los enemigos. Los enemigos siempre quieren dejar de hacer algo que es bueno para usted. Pero los amigos siempre quieren que sea bueno y siempre les gusta ayudar a hacer las cosas bien. Así que  todos debemos procurar una buena relación con la gente y tratar de dejar que se conviertan en nuestros  amigos.
Ayuda a quien quiera que sea. El ejercicio de la caridad  beneficia al  que la necesita y la recompensa mayor es de quien la ofrece. No nos hacemos ningún beneficio por ser buenos, justos y honestos. Solamente cumplimos un deber, respecto a las leyes  del Amor y de la justicia. Quien no se altera con los otros comienza, por esa vía , a alcanzar los principios de la comprensión. Quien perdona las ofensas siente, en su interior, una indecible caridad. Quien ama sin distinción, conoce la libertad, aquella que pronuncia la verdadera serenidad de conciencia.
Seamos discretos en el contacto con personas afectadas de un comportamiento exhaustivo en nuestras relaciones personales con ellos.
Evitemos las situaciones que puedan generar violencia, como discusiones y críticas.
Tratemos de comprender su situación, facilitando siempre su participación en todas las actividades.
Levantar una tempestad contra nuestro hermano es invalidar los propios recursos de  servir mejor y querer anular el mandamiento dado por Jesús a la humanidad Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Toda intención de modificar la vida de los otros es violencia que lanzamos al reino ajeno. Si quieres realmente cooperar con tus semejantes, hadlo por la fuerza poderosa del ejemplo, usando la palabra  con parsimonia, cuando seas solicitado. Casi siempre las palabras se transforman en imposición, a no ser que se filtren por iluminada educación, en la fuerza de la disciplina.
 El hombre altamente inteligente, que conoce el Amor, habla poco, porque ejemplifica mucho. Cerciórate de la inferioridad de las palabras al reconocer la grandeza de las vibraciones. Ten plena certeza de que Dios actúa constantemente por los procesos de la vida recta.
Difícilmente sabemos dar consejos, por estar acostumbrados a saber particularmente de las cosas que solo  nos interesan y nunca somos iguales a los otros. Es lo que no acontece por la vivencia, donde el observador retira lo que le agrada y lo que comporta a su conciencia.
¿Entre dos personas enojadas, que podemos esperar? Cuanto más hablan, más se  desentienden, acrecientan el orgullo y la falsa honra, y el raciocinio pierde poder, en este caso. Seamos inteligentes para cortar en las primeras señales del desentendimiento, sin que el ofensor piense tratarse de crítica o zumbaría. Quien está con el Bien  en el corazón, encuentra salida   para todas las horas de graves problemas. La intuición no habla, por estar con la serenidad en el interior y el discernimiento en la mente.
No procures contradecir las cosas hechas por otro,   criticar lo que está hecho a la vista de  quien lo hizo, provoca irritación, en quien aun no alcanzó la comprensión.
Has lo cierto, si puedes hacerlo, que mucha gente viendo tus actos y la verdad es siempre copiada en el propio automatismo de la vida.
La Tierra está pasando por un estado de pruebas con la humanidad que en ella mora, y, y aun mismo  las almas que están inclinadas para la luz encuentran muchas dificultades para ceder totalmente  al Bien, en virtud de los entrevieses del propio ambiente y de las compañías que siempre  se suceden en su vida. Aun mismo así, no deber esmorecer  en tu aprimoramiento espiritual. Estas en una escuela donde el Bien es la meta para la felicidad de todas las criaturas.
Tu comportamiento bueno con los otros es la marca de la renovación que crece ante los siglos, en la búsqueda de la paz de la conciencia.

EXTRAÍDO DEL LIBRO CIRUGÍA MORAL  de João Nunes Maia

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lunes, 20 de octubre de 2014

ESPIRITISMO Y LA MUJER



 ESPIRITISMO Y LA MUJER


Tanto en uno como en otro sexo, se encuentran excelentes médium; sin embargo, las más bellas facultades psíquicas, parecen ser privilegio de la mujer. De aquí, la gran tarea que le incumbe en la difusión del nuevo espiritualismo.


A pesar de las imperfecciones inherentes á todo ser humano, la mujer, para el que la estudia imparcialmente, no puede menos de ser un motivo de asombro y á veces de admiración. No es solamente en su rostro donde se realizan en la naturaleza y en el arte los tipos de la belleza, de la piedad, de la caridad, sino que en lo relacionado con los poderes íntimos de la intuición y de la adivinación, ha sido siempre superior al hombre. Entre las hijas de Eva, fue donde la antigüedad encontró sus célebres videntes y sibilas. Estos poderes maravillosos, estos dones de lo alto, la Iglesia creyó deber denigrarlos y suprimirlos en la edad media, valiéndose de los procesos de brujería. Hoy vuelven á encontrar su aplicación, porque es especialmente por medio de la mujer que se afirma la comunión con la vida invisible.

Nuevamente vuelve la mujer á revelarse en su misión sublime de mediador. Mediador es en toda la naturaleza. De ella viene la vida, ella es su fuente misma, el regenerador de la raza humana que no subsiste ni se renueva, sino por su amor y sus tiernos cuidados. Y este cargo, preponderante, que desempeña en el dominio de la vida, lo cumple también en el dominio de la muerte; pero sabemos que la vida y la muerte son una, esto es, las dos formas alternantes, los dos aspectos continuos de la existencia.

Mediador, la mujer lo es también en el dominio de las creencias. Siempre ha servido de intermediario entre la fe nueva que avanza y la fe antigua que decae y se empobrece. Tal fue su misión en el pasado, en los primeros tiempos del cristianismo, tal es su misión en el presente.

El catolicismo, que tanto debía á la mujer, no ha sabido comprenderla. Sus monjes, sus sacerdotes, viviendo en el celibato, lejos de la familia, no podían apreciar el encanto y la energía de este ser delicado, al cual consideraban más bien como un peligro.

La antigüedad pagana tuvo esta superioridad sobre nosotros; ella conoció y cultivó el alma femenina. Sus facultades florecían libremente en los misterios. Sacerdotisa en los tiempos védicos, en el altar doméstico, tomando parte íntima, en Egipto, en Grecia, en la Galia, en las ceremonias del culto, en todas partes, la mujer era el objeto de una iniciación, de una enseñanza especial, que hacían de ella un ser casi divino, el hada protectora, el genio del hogar, la guardería de las cargo de la mujer, personificando en ella.

A esta comprensión del cargo de la mujer, personificando en ella á la naturaleza, con sus intuiciones profundas, sus sensaciones sutiles, sus adivinaciones misteriosas, fue debida la hermosura, la fuerza la grandeza épica de las razas griega y céltica.

Porque tal como sea la mujer, así será el niño, así será el hombre. La mujer es, quien desde la cuna, forma el alma de las generaciones. Ella fue la que hizo aquellos héroes, aquellos poetas, aquellos artistas cuyas acciones, cuyas obras irradian a través de los siglos. Hasta los siete años, el niño permanecía en el gineceo bajo la dirección de la madre. Y sabido es lo que fueron las madres griegas, romanas, galas. Mas para cumplir la sagrada tarea de la educación, era necesaria la iniciación al gran misterio de la vida y del destino, el conocimiento de la ley de las preexistencias y de las reencarnaciones, porque esta ley, y solamente esta ley, da á la venida del ser que va á florecer bajo el ala maternal, un sentido tan conmovedor y tan bello.

Esta influencia bienhechora de la mujer iniciada que irradiaba sobre el mundo antiguo, como una suave claridad, fue destruida por la leyenda bíblica de la caída original.

Según las Escrituras, la mujer es responsable de la caída del hombre; ella pierde á Adán y, con el á todo la humanidad; ella traiciona. Á Sansón. Un pasaje del Eclesiastés la declara una cosa más amarga que la muerte. El matrimonio mismo parece un mal: Que los que tengan esposa sean como si no las tuvieran, exclama Pablo.

Sobre este punto, como sobre tantos otros, la tradición y el espíritu judaicos, han predominado en la Iglesia sobre las miras de Cristo, que fue siempre benévolo, compasivo, afectuoso para con la mujer. En todas las circunstancias la cubre con su protección; le dirige sus más conmovedoras parábolas. Siempre le tiende la mano, aún cuando esté mancillada, aún cuando esté caída. Por esto, las mujeres, agradecidas, le forman una especie de séquito; muchas le acompañan hasta á la muerte.

Por espacio de largos siglos, la mujer ha sido relegada al segundo término, rebajada, excluida del sacerdocio. Por una educación pueril, mezquina, supersticiosa, se la ha rodeado de trabas, se han comprimido sus más bellas aptitudes, obscurecido y sofocado su genio.

La situación de la mujer en nuestra civilización es difícil, dolorosa á veces. Las leyes y los usos no siempre favorecen á la mujer, la rodean mil acechanzas, y si desfallece, si sucumbe, raras veces se le tiende una mano piadosa. La relajación de las costumbres ha hecho de la mujer la víctima del siglo. La miseria, las lágrimas, la prostitucion, el suicidio, tal es la suerte de un gran número de pobres criaturas en nuestras sociedades opulentas.

Actualmente se produce una reacción. Bajo el nombre de feminismo, se acentúa un movimiento, legítimo en su principio, exagerado en su objeto, pues á la par de justas reivindicaciones, afirma miras que harían de la mujer, no ya una mujer, sino una copia, una parodia del hombre. El movimiento feminista desconoce el verdadero oficio de la mujer y tiende á rechazarla lejos de su vía normal y natural. El hombre y la mujer han nacido para des empeñar deberes distintos, pero complementarios bajo el punto de vista de la acción social, son aquí valientes é inseparables.

El espiritualismo moderno, con sus prácticas y sus doctrinas, todas de ideal, de amor, de equidad juzga de otra manera la cuestión y la resuelve sin esfuerzo y sin ruido. Devuelve á la mujer su verdadero lugar en la familia y en la obra social, mostrándole el sublime cargo que le corresponde en educación y en el adelanto de la humanidad. Hace más aún. Por el espiritualismo vuelve ella á ser e mediador predestinado, el lazo de unión entre las sociedades de la tierra y las del espacio.

La gran sensibilidad de la mujer hace de ella e médium por excelencia, capaz de expresar, de traducir, los pensamientos, las emociones los padecimientos de las almas, las divinas enseñanzas de los espíritus celestes. En la aplicación de sus facultades encuentra goces profundos, una fuente viva de consuelos. La parte religiosa del Espiritismo la atrae y satisface las aspiraciones de su corazón, su necesidad de ternura que se extiende más allá de la tumba sobre los seres desaparecidos. El escollo para ella, lo mismo que para el hombre, es el orgullo de los poderes adquiridos, es la excesiva susceptibilidad. Los celos, al suscitar rivalidades entre los médium, son á menudo una causa de desagregación en los grupos.

De ahí la necesidad de desenvolver en la mujer, al mismo tiempo que sus poderes intuitivos, sus admirables cualidades morales, el olvido de sí misma el goce del sacrificio, y en una palabra, el sentimiento de los deberes y de las responsabilidades unidas á su misión mediadora.

El materialismo, al no considerar en nosotros más que el organismo físico, hace de la mujer un ser inferior por su debilidad y la arrastra hacia el sensualismo. Por él, esta flor de poesía se doblega bajo el peso de las influencias degradantes, se deprime y se envilece. Privada de su cargo mediador de su pura aureola, esclava de los sentidos, ya no es más que un ser instintivo, impulsivo, apropiado para las sugestiones del amor malsano. El respeto mutuo, las fuertes virtudes domésticas desaparecen; la discordia, el adulterio, penetran en el hogar, la familia se disuelve, la felicidad se desvanece. Una joven generación escéptica, desilusionada, surge del seno de una sociedad decadente.

Pero con el espiritualismo, la mujer levanta de nuevo su frente inspirada. Se asocia estrechamente á la obra de armonía social, al movimiento general de las ideas. El cuerpo no es más que una forma prestada, la esencia de la vida es el espíritu, y bajo este respeto, el hombre y la mujer son iguales. De esta manera, el espiritualismo moderno vuelve á las ideas de nuestro Padre, los celtas, establecen la igualdad de los sexos sobre la identidad de la naturaleza psíquica y el carácter imperecedero del ser humano. Les señala un puesto igual en los grupos de estudios.

Por el espiritualismo, la mujer se desprende del abismo de los sentidos y se remonta hacia la vida superior. Una luz más pura ilumina su alma, su corazón es un foco de tiernos sentimientos y de nobles pasiones. Recobra en el hogar su misión toda de gracia, de piedad, de abnegación, su grande y divino cargo de madre, de hermana, de educadora, de tierna consejera.

Desde entonces termina la lucha entre los dos sexos. Las dos mitades de la humanidad se unen, se equilibran en el amor para cooperar, reunidas, al plan providencial, á las obras de la inteligencia divina.

( Aportación de Mercedes Cruz)

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Preguntas que las personas se

 hacen.


De los temas espirituales la humanidad en general  o conoce muy poco o no esta interesada en conocer. 
La vida con sus luchas y afanes les absorbe gran parte de su tiempo y  energía­. La afanosa búsqueda del diario sustento, el esfuerzo por darle la educacion a los hijos o sino, por esos periodos largos y extenuantes de las inevitables enfermedades fi­sicas, mentales y espirituales, dejan poco, o ningún tiempo para pensar en asuntos verdaderamente importantes como son: Que somos, de donde venimos, que hacemos ­ en este diminuto planeta que llamamos Tierra? 
Preguntas que todos debieramos hacernos, pues al final de cuentas nuestra estadía en este plano físico es efímera si la comparamos a la Eternidad de la vida Espiritual..
Sin embargo, lla tiste realidad es que le damos mucha mas importancia a los asuntos de la Tierra que a los del "Cielo". Ponemos gran empeño en las cosas materiales, en nuestros logros y afanes; pero poco o ninguno en los "tesoros" que Jesús nos dijo eran los verdaderos y mas preciosos los del Espiritu..
La vida material nos envuelve, nos asfixia, y nos debilita espiritualmente, nuestras energías se agotan. y las preocupaciones de toda indole llenan nuestra mente.
 Cuantas personas sufren de  ansiedad y depresiones y pasan días y noches en medio de la soledad, de la tristeza, de la melancolía­ y de desesperación; con la mente llena de recuerdos de cosas que ya ni existen, ni volverán ya mas.Viviendo en el pasado piearden la oportunidad de vivir y crecer en el Presente.Y la mayoria de estas personas se preguntan:  Que hago yo aquí, cual es el propósito de esta existencia llena de dolor y sufrimiento­? Existe ese Dios del cual algunas religiones hablan? Si es un Dios de Misericordia, y de Infinito Amor, como es posible que permita tantas injusticias en este mundo, tanta maldad, tanto crimen, tanta avaricia y egoi­smo, tanto dolor? Como ese Dios de amor permite que a muy temprana edad niños inocentes mueran? Por que permite las guerras, y la muerte de tanta gente inocente? Como es que los malos, los egoi­stas, los que explotan al necesitado parecen ser premiados de lo Alto? Debe existir algo mas, pero que?
En la Doctrina Espirita podremos encontrar infinidad de lógicas e inteligentes respuestas  estas  preguntas y a muchas otras que todavía no hemos hecho.
Fraternalmente,
Rey Formoso

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FRUTOS DEL ESPIRITISMO

El Espiritismo ha ejercido en los tiempos actuales, una influencia enorme en el estado de espíritu de nuestros contemporáneos.  No solo ha abierto a la ciencia todo un dominio desconocido, la ha obligado a hacer constar la realidad de los hechos: sugestión, exteriorización, telepatía que, durante largo tiempo había negado o rechazado; además ha dirigido los pensamientos hacia el más allá; ha despertado en las conciencias  nebulosas y adormecidas de nuestro tiempo, el sentimiento de la inmortalidad; ha hecho más viva, más real, más tangible, la creencia de la supervivencia de los desaparecidos. Allí donde no había más que esperanzas y creencias, ha traído certidumbre. 

Bajo la cáscara del fenómeno se ocultada una revelación. De la comunión de las almas ha nacido una doctrina. Y por ella, el problema del destino, problema  eterno de la Humanidad, a revestido nuevo aspecto.

El destino, feliz o desgraciado, es la consecuencia de nuestros actos. El alma ella misma crea su porvenir. Por su propio esfuerzo se desprende de las bajas materialidades, progresa y se eleva hacia la luz divina, uniéndose más estrechamente con las sociedades luminosas del espacio, y tomando parte, por una creciente colaboración, en la obra Universal.

El Espiritismo satisface, al mismo tiempo, la razón y el sentimiento. Estas dos potencias han estado en lucha, y perpetuo conflicto. Lo que ha ocasionado sufrimiento y desorden  a las sociedades humanas. La religión  apelando al sentimiento y aportando la razón, caía a menudo en el fanatismo y en el extravió. La ciencia procediendo en sentido contrario, permanecía seca fría, impotente para regir las costumbres.

El Espiritismo es una doctrina que ha venido a restablecer el equilibrio y la armonía entre estas dos fuerzas, a unirlas y a imprimirles un impulso común hacia el bien. El Espiritismo es la religión científica del porvenir. El hombre, libre de los dogmas que violentan y de las inhabilidades que oprimen, recobra su independencia y el uso de sus facultades. Examina juzga libremente y solo acepta lo que le parece bueno.

El Espiritismo ensancha la acción de la fraternidad. Establece  por medio de los hechos, que esta no es solo un puro concepto, sino que es la ley fundamental de la naturaleza, ley cuya acción se ejerce en todos los planos de la evolución humana, lo mismo bajo el punto de vista físico o espiritual, en lo visible que en lo invisible.

Por su origen, por los fines  que le están asignados, todas las almas son hermanas. Con el Espiritismo, corazón y entendimiento, todo tiene su parte. El círculo de las afecciones  se extiende. Los humanos  y los invisibles, en la realidad, caminan con frecuencia juntos, a través de las alegrías  y de las lágrimas, de las felicidades y de los infortunios. El amor de los seres amados nos envuelve, nos consuela, nos reanima. Los terrores de la muerte han desaparecido en el hombre.
El Espiritismo, practicado con prudencia  y conocimiento además de ser un manantial de enseñanza, es también un medio de impulsión moral. Las advertencias, los consejos de los espíritus, sus descripciones de la vida del más allá, influyen en los pensamientos y en los actos del hombre. Van modificando su carácter y su modo de vivir.

Las confesiones de los Espíritus, narrando sus angustias por haber empleado mal su vida terrenal; la del egoísta, que no encuentra en torno de si más que indiferencia y vació; la del envidioso, que está sumido en una especie de oscuridad producida por la acumulación de sus malos pensamientos, impresionan al hombre.

Los pensamientos y los actos crean alrededor del alma culpable; una atmósfera fluidica que se condensa, se va reduciendo poco a poco y la encierra como en una cárcel.

Las descripciones de las recompensas y de las penas, ejercen una influencia en el estado del espíritu y de los experimentadores, induciéndolos a considerar la vida y sus responsabilidades bajo un aspecto más serio y a someter más estrictamente sus actos a la regla austera del deber.

La mayor parte de los hombres no tienen conciencia de sus defectos. Se ignoran a si mismos y acumulan faltas sobre faltas, sin darse siquiera cuenta. Bajo este punto de vista, las indicaciones de los guías son muy útiles para conducirse el hombre, para dominarse y frenar los fogosos arranques de su naturaleza.

Por la práctica del espiritismo y las  instrucciones de los Espíritus elevados el hombre puede adquirir la ciencia preciosa de la vida, el dominio de las emociones y de las sensaciones, la facultad de gobernarse y de imponerse a los sordos impulsos del propio ser.

El nuevo Espiritualismo ha logrado ya la unión de adeptos de todos los rangos y de todos los países; algún día unirá a todas las religiones y a todas las sociedades humanas.

Poco a poco, el círculo de la vida colectiva se ha ensanchado. Se han constituido agrupamientos y han surgido conflictos. Las guerras se han sucedido. A través de luchas perpetuas, luchas de razas, de religiones, de ideas, es como  se prosigue la marcha dolorosa y se despierta la conciencia de la humanidad.

A despecho de las pasiones y de los odios, las barreras se rebajan entre los pueblos; las relaciones se multiplican haciéndose más fáciles; se cambian ideas, las civilizaciones se compenetran  y se fecundan. La noción de la humanidad se edifica, se habla, se sueña en la paz, en la lengua, en las religiones universales.

El nuevo espiritualismo, apoyado en la ciencia, nos trae esta concepción, esta revelación en la cual se fusionan y reviven, bajo formas más sencillas y más elevadas, las grandes concepciones del pasado, las enseñanzas de los Mesías enviados por el cielo a la tierra. Y el será un nuevo elemento de vida  y de regeneración para todas las religiones del globo.

El Espiritismo facilitará la unidad religiosa y moral. La solidaridad que une a los vivos  de la tierra con los del cielo, se extenderá poco a poco por toda la tierra y todos comulgaran en una misma creencia, en un mismo ideal realizado.
El hombre aprenderá a desprenderse de las cosas materiales y a remontar más alto sus aspiraciones.

Todo subirán, a través de la pruebas y de las lagrimas, desde las regiones oscuras hasta la luz divina. La senda de la misericordia y del perdón está siempre abierta para los culpables.

La revelación de los espíritus disipa las tinieblas del odio, las incertidumbres y los errores que rodean al hombre ¡Ella hace brillar sobre el mundo el gran sol de la bondad, de la concordia, de la verdad!

Trabajo realizado por Merchita
Trabajo extraído del libro “En lo Invisible” León Denis




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Hay dos cosas que son infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.
-Albert Einstein -

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