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martes, 10 de febrero de 2015

El Origen del Hombre


RECOMIENZOS  NECESARIOS

La ley de los renacimientos rige la vida universal.
Con alguna atención podríamos leer en toda la naturaleza, como en un libro, el misterio de la muerte y de la resurrección.
Las estaciones se suceden en su ritmo imponente.
El invierno es el sueño de las cosas.
La primavera es el despertar.
El día alterna con la noche.
Al descanso le sigue la actividad.
El espíritu deja el cuerpo físico y entra en las esferas espirituales, para retornar y continuar con fuerzas nuevas la tarea interrumpida.
Las transformaciones de la planta y del animal no son menos significativas.
La planta muere para renacer, cada vez que la sabía vuelve. Marchita para florecer.
La larva, la crisálida y la mariposa son otros tantos ejemplos que reproducen, con más o menos fidelidad, las fases alternadas de la vida inmortal.
¿Cómo sería posible que sólo el hombre quedase fuera del alcance de esta ley?
Si todo está ligado por lazos numerosos y fuertes, ¿cómo admitir que nuestra vida sea como un punto tirado, sin unión, para los torbellinos del tiempo y del espacio?
¿¡Nada antes, nada después!?
No.
El hombre, como todas las cosas, está sujeto a la ley eterna.
La naturaleza no nos da la muerte sino para darnos la vida.
La sucesión de las existencias se presentan para todos nosotros como una obra de capitalización y perfeccionamiento.
Después de cada existencia terrestre el alma colecta y recoge las experiencias y los frutos de ella transcurrido.
Todos sus progresos quedan registrados en su esencia.
Así, el ser, en todas las fases de su ascensión, se encuentra tal cual a sí mismo se hizo.
Ninguna aspiración noble y estéril.

Ningún sacrigficio es vano.
El alma debe conquistar, uno por uno, todos los elementos, todos los atributos de su grandeza.
Para eso necesita de obstáculo que le puedan ofrecer lecciones, provocando sus esfuerzos y formando sus experiencias.
Es indispensable la lucha para volver posible el triunfo y hacer surgir el héroe.
Sólo se conocen y se aprecian los bienes que se adquieren con los propios esfuerzos.
Para apreciar la claridad de los días es necesario haber atravesado la oscuridad de las noches.
El dolor es la condición de la alegría y el precio de la virtud.
A través de sucesivas existencias, el ser va construyendo su individualidad
Y así, en esas continuas peregrinaciones, sigue a la búsqueda de las perfecciones divinas.
Solamente cuando alcance las regiones superiores, estará libre de la ley de los renacimientos, porque, entonces, el cuerpo físico no será más para él una necesidad.
              ¡Piense en eso!
La doctrina de la reencarnación explica la desigualdad de las condiciones, la variedad de las aptitudes y de los caracteres.
Disipa los misterios perturbadores y las contradicciones de la vida y resuelve el problema del mal.
Aproxima a los hombres, diciendo que entre ellos no hay desertados ni favorecidos.
Esclarece que cada un es hijo de sus propias obras, señor de su propio destino.
La justicia deja de ser transferida para un dominio distante y desconocido.
Y así, no hay como ignorar que la voluntad activa de cada ser genera efectos, inmediatos o no, buenos o malos, que recaen sobre su responsable, formando la trama de su propio destino.

Equipo de Redacción del Momento Espírita, con base en el capítulo XVIII del libro El Problema del Ser, del Destino y del dolor, de León Denis.
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Camilo Flammarión
EL ORIGEN DEL HOMBRE
 El problema del origen del hombre es indudablemente el más interesante, el más importante de cuantos pueden cautivar nuestra atención. ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿Adónde vamos? Son éstas cuestiones planteadas desde que en la superficie de la tierra hay hombres que piensan. No han faltado contestaciones, a decir verdad; pero en los tiempos antiguos sólo las daban las religiones, o sea las doctrinas no científicas, que ignoraban los términos mismos del problema y que eran absolutamente incapaces de dar una respuesta seria.
Así, por ejemplo, la Biblia proclama la serie de tonterías siguientes: Dios creó el hombre a su imagen y los creó macho y hembra. Génesis I, 27. Y los bendijo, diciéndoles: «Creced y multiplicaos.» Génesis I, 28. Dios dijo después: «No es conveniente que el hombre esté solo; hagámosle una ayuda semejante a él». Génesis II, 18. Entonces envió a Adán a un profundo sueño, después le extrajo una de sus costillas y puso carne en su lugar. Génesis II, 21. Y el Señor Dios formó la mujer, de la costilla que había sacado a Adán. Génesis II, 22. Adán y su mujer estaban entonces completamente desnudos.Génesis II, 25. Y así por el estilo.
He aquí un libro que se nos presenta como sublime, como infalible, como verbo de Dios y que contiene estas... tonterías (seamos prudentes) exorbitantes. En el primer capítulo Jehová crea al hombre macho y hembra, en el segundo, volviendo sobre el mismo punto habla de la soledad de Adán y de la creación de Eva, que la fabrica con una costilla extraída del hombre sin dolor (el hombre debería tener, pues, una costilla menos que la mujer); confirma que estos recién nacidos de veinte años se hallan desnudos (lo creemos sin esfuerzo); habla a una serpiente, que también tiene el don de la palabra; la obliga a andar arrastrándose por castigo (¿Cómo andaba antes?); condena a Eva a parir con dolor (¿Podría parir toda mujer sin él?); confirma por sí mismo que hay muchos dioses y teme que Adán no lo sea inmediatamente; se pasea por el Paraíso; se toma la molestia de coser vestidos de pieles para el uso de la primera mujer y de su esposo, etc.
Es preciso haber leído estas cosas por los propios ojos para tener la seguridad de que han sido escritas. Tomémoslas por lo que son, por dos alegorías orientales yuxtapuestas y guardémonos de ver en estos antiguos relatos ninguna revelación divina. Tratemos por el contrario, de plantear el problema científicamente.
El hombre creado por la voluntad directa de Dios, en virtud de un milagro, o el hombre descendiendo de los animales, que le han precedido en la evolución de la naturaleza. He aquí los términos del problema; las dos únicas hipótesis posibles; no hay tres. Estas son, en efecto, aun en la actualidad, dos hipótesis; ninguna está probada. ¿Cuál de las dos es la más probable? Esto es lo que vamos a examinar, que es todo cuanto podemos hacer. La primera implica el milagro del origen sobrenatural del hombre; no solamente del hombre, sino de todos los animales, de todas las plantas, de todos los minerales, Dios lo ha creado todo por su árbitra voluntad, cómo y cuándo ha querido, lo mismo la pulga que el elefante, el buitre que el caballo, la primera brizna de la hierba que la sensitiva, así el diamante como el guijarro. Todos los seres vivientes han nacido adultos a la voz de Dios, en condiciones a propósito para poderse nutrir inmediatamente y reproducirse.
El primer caballo se ha lanzado a través de los campos en busca de la primera yegua salida también de un oasis fecundo; la primera vaca nació en el seno mismo del un abundante pasto, preparado para recibirla; la primer curruca no salió del huevo para morirse de hambre y de frío al cabo de unas horas, sino para volar ya completamente cubierta de pluma; la primera pulga, parásita del hombre, y no de todo otro animal, ha sido creada sobre un cuerpo humano, preparado para nutrirla; el primer gusano serpenteante que ha aparecido sobre el queso de Rocafort, ha sido creado expresamente para este comestible apreciado de los finos gourmets; la primera ballena ha hendido las ondas en espera de la llegada de Jonás.
 No existen milagros pequeños o milagros grandes y milagros fáciles y milagros difíciles. El verdadero Dios no puede fabricar medios milagros y cuartos de milagro, como los industriales de Lourdes, de la Saletta y de otros sitios gracias a medias y cuartos gracia, según la fortuna y el gusto de sus devotos. O la primera pareja humana ha sido creada en todas sus pieza en la edad adulta, en las mejores condiciones vitales, al abrigo de la acción del aire, del hielo, del trueno, de las inundaciones, de las bestias fieras y preservada milagrosamente durante algún tiempo del hambre, del calor del día, del frío de la noche y de todo cuanto podría atentar a la completa conservación de los dos cuerpos mallas llegados al mundo perfeccionados y totalmente sensibles, o el primer hombre nació niño del seno de una madre que tenía mucho de animal y que distaba mucho, por lo tanto, de haber llegado al grado de la actual mujer. O todas las especies animales han sido creadas separadamente, o han sido formadas naturalmente derivándose unas de otras por un lento progreso, por una lenta diferenciació n de los individuos y de las variedades.
No cabe, en este punto, confundir ni tergiversar. Se impone el radicalismo, lo mismo en un caso que en otro. ¿Cuál es el medió de conocer la verdad? 1º Tener el espíritu libre.2º Observar lo que ocurre en la naturaleza. Examinemos, pues, al hombre, con la más completa independencia de espíritu y con la imparcialidad más absoluta. Empecemos por su vida embrionaria. Al principio de su formación, en el seno de su madre, aún una simple célula. El ovario humano es esencialmente parecido al de los otros mamíferos, en forma y en estructura, sino que lo es aún en diámetro. Este glóbulo mide aproximadamente 1’15 de milímetro y es visible sin auxilio del microscopio. De pronto se multiplica y se convierte en una frambuesa. Estas células son materiales de construcción que servirán para edificar el cuerpo del joven animal. Cada uno de nosotros hemos sido una de estas esferas simples, compuestas de pequeñas células transparentes.
En el primer estadio es absolutamente imposible distinguir el embrión del hombre del de otros mamíferos, de los pájaros y de los reptiles. El hombre pasa sucesivamente, en las primeras semanas de la vida embrionaria, por las principales especies animales que aun hoy existen.
Determinadas fases primordiales del desenvolvimiento humano, corresponden absolutamente a algunas formaciones, que persisten durante toda la vida a los pecesinferiores. La organización pisciforme, de momento se convierte después en anfibio. Sólo mucho más tarde aparecen los caracteres particulares a los mamíferos. Existe perfecto paralelismo entre la evolución embrionaria del individuo y la evolución paleontológica del grupo entero al cual pertenece. Recorriendo así una serie de formas transitorias, cada animal; cada planta resume en cierto punto, en una sucesión rápida y en sus contornos generales, la larga y lenta serie evolutiva de las formas por las cuales han pasado sus antecesores, desde las más remotas edades.
 El embrión de un niño en su cuarta semana, el de un perro y el de una tortuga de la misma edad o el de un pollo de cuatro días, se parecen hasta confundirse. Así la misma naturaleza contesta al problema con nuestra actual embriología. Hasta cuando nos hallamos completamente formados conservamos órganos rudimentarios o atrofiados que fisiológicamente son del todo inútiles y que no pueden ser más que legados de nuestros antecesores.
Los pelos que cubren nuestro cuerpo se hallan en este caso. Lo propio ocurre con los músculos de la oreja, que no pueden servirnos para moverla, mientras que los monos y algunos salvajes le imprimen movimiento aún. En el ángulo interno de nuestro ojo hay un repliegue semilunar que es el último vestigio del tercer párpado interno que existe entre los pájaros, los reptiles, los tiburones, etc. Durante los dos primeros meses de vida embrionaria conservamos aún la cola de los monos. Debajo de la piel y en distintas regiones del cuerpo conservamos músculos que no son inútiles pero que existen entre los mamíferos.
Un examen anatómico detallado del cuerpo humano pone de manifiesto la existencia de algunos otros órganos rudimentarios, que sólo la teoría de la descendencia puede explicar. Estos órganos son otras tantas pruebas que establecen la verdad acerca de la teoría de la transformació n natural. Si el hombre, o todo otro ser hubiesen sido construidos desde el principio con un objeto determinado; si hubiese sido llamado a la vida por un acto creador, entonces no tendrían ninguna razón de ser estos órganos rudimentarios. Por el contrario, la teoría de la descendencia explica su presencia con toda claridad.
Ella nos demuestra que los órganos rudimentarios son partes del cuerpo que en el transcurso de los siglos han quedado gradualmente fuera de servicio. Estos órganos cumplían funciones determinadas en nuestros antecesores animales, pero entre nosotros han perdido todo valor fisiológico. Nuevas adaptaciones les han hecho inútiles, pero no han podido menos que ser transmitidos de generación en generación, habiendo retrogradado, lentamente.
No sólo los órganos rudimentarios, sino todos los demás órganos de nuestro cuerpo nos han sido legados por los mamíferos, y en último término, por nuestros antecesores simios.
La anatomía comparada confirma las anteriores manifestaciones. El cuerpo del hombre está formado exactamente lo mismo que el de los animales que le han precedido. Haeckel ha publicado, en su obra sobre La creación natural, una lámina muy instructiva representando los monos, o mejor, las extremidades interiores de nueve mamíferos distintos; el hombre, el gorila, el orangután, el perro, la foca, el tiburón, etc. En estas nueve extremidades se encuentran siempre, cualquiera que sea la diversidad de las formas exteriores, los mismos huesos iguales en número, en igual posición y agrupados en el propio orden. Parecerá natural que la mano del hombre difiera poco de la del gorila y del orangután; pero que la pata del perro, la aleta pectoral de la foca y del tiburón estén esencialmente construidas en igual sentido, parecerá más sorprendente. Sin embargo, es así. El volumen y la forma de los huesos han sufrido notables modificaciones pero su número, su disposición y su manera de articular no han variado. ¿A qué causa natural podría atribuirse esta sorprendente analogía en medio de la diversidad de las formas exteriores, sino a un parentesco universal?
La geología y la paleontología confirman todas estas conclusiones. Existe progresión continua desde los organismos más simples a los más compuestos. La animalidad se eleva como un solo árbol cuyas ramas nacen unas de otras. Entre los diversos tipos de animales fósiles se observa una gradación sucesiva, como si alguna fuerza de organización se hubiese ingeniado en añadir, modificar y complicar incesantemente para llevar el número y la variedad de las especies hasta lo infinito. Sin embargo, los rasgos de la modificación subsisten; ¿no hereda el niño la facultad esencial del mono?
Cualquiera que sea el secreto del origen de los seres, lo cierto es que las cosas se presentan como si derivasen unos de otros. Existen lagunas entre ellos, en efecto, pero el número de éstas disminuye de día en día ya por los descubrimientos imprevistos que se realizan en el seno de la tierra, en los abismos del Océano o en los lugares hasta ahora inexplorados de la tierra.
Se ha repetido hasta la saciedad que «la naturaleza no da saltos». «La especie, escribía Lamarck, en 1809, varia hasta el infinito, y, considerada con la relación al tiempo, no existe. Las especies pasan de una a otra por infinidad de transiciones, lo mismo en el reino animal que en el vegetal. Nacen por vía de transformació n o de divergencia. Remontando al origen de los seres, se llega así hasta un pequeño número de gérmenes primordiales, o nómadas aparecidos por generación espontánea. »El hombre no constituye ninguna excepción; es el resultado de la transformació n lenta de determinados monos. La escala en la cual se comparaban anteriormente los reinos orgánicos, no existe más que para las ramas principales. Las especies, por el contrario, son como las extremidades aisladas de las ramas, formando cada una un conjunto.»
 Esta grandiosa hipótesis es hija del cerebro de Lamarck en una época en que faltaban la mayor parte de los conocimientos en historia natural, en paleontología y en embriología, que después han vertido raudales de tan viva luz. Nada más se ha añadido a este principio; se han discutido los medios de transformació n, se han aportado hechos y observaciones, se han propuesto listas genealógicas, pero el fondo persiste intacto.
Los medios de Lamarck se resumen en una frase: la adaptación de los órganos a las condiciones de existencia. Sabido es que los que se dedican a la cría de animales y los horticultores obtienen casi a voluntad las formas nuevas deseadas, escogiendo, primero en una misma especie y después entre los descendientes de un primer cruce, y así sucesivamente, los individuos que poseen el mayor grado de desviación deseada; así se desarrolla una especie nueva, negando a fijarla de modo definitivo a fuerza de perseverancia.
Las divergencias del tipo primitivo que se obtienen son inesperadas; reproducen el color, la forma de la cabeza, las proporciones del esqueleto, la configuración de los músculos y hasta las costumbres del animal. Determinados cultivadores se comprometen en tres años a producir tal o cual pluma de un pájaro y en seis años tal o cual forma de pico o de cabeza. Esta es la «selección artificial», puesto que se opera por la mano inteligente del hombre sobre animales en estado doméstico. En la naturaleza, dos individuos de una misma familia, no se parecen por completo; difieren por caracteres sin importancia o por circunstancias que les dan una ventaja en la lucha sobre aquellos cuyas necesidades son las mismas o con las condiciones del medio y de subsistencia de todo género. El animal que tiene un color protector, es decir parecido al de la tierra en que vive, escapará con mayor facilidad de los dientes de sus enemigos. El animal de pelo más espeso será más favorecido en los polos; el de piel lisa lo será en el ecuador, etcétera. De consiguiente, toda ventaja adquirida desde el nacimiento, y por consiguiente más fácilmente transmisible, pone al individuo en mejores condiciones de resistencia a las causas de destrucción y de esterilidad. Los órganos se desenvuelven o se alteran según el uso que de ellos se hace.
De ahí que determinados individuos sean como escogidos por un procedimiento natural que reemplaza la acción del hombre en la selección artificial, y que estos individuos sean precisamente los que se sobreponen a los demás por algún nuevo carácter.
Repitiéndose el hecho durante algunas generaciones, se acentúan las divergencias, la tendencia a la herencia aumenta y se forman tipos nuevos, siempre más alejados del punto de partida. Los procedimientos de formación de especies, deben ser, por otra parte, numerosos. Diremos con el doctor Topinard en su hermoso libro La Antropología, que el transformismo se impone como una necesidad. O el hombre es nacido de la nada, por encantamiento, o procede de lo que anteriormente existía.
Así, todas las ciencias antropológicas se unen unánimemente para afirmar que el género humano desciende de una serie de diversos antecesores mamíferos. ¿Cuál ha sido su precursor inmediato? No puede serlo ninguna de las actuales razas humanas inferiores, ni ninguna de las razas de monos de las que al presente existen. Pero con seguridad que los orangutanes, los chimpancés y los gorilas son nuestros parientes más próximos.
Los primeros hombres, salvajes, brutales, groseros, sin lenguaje, sin familia, sin tradiciones; los hombres de los primeros tiempos – de la edad de la piedra – eran aún monos. Razas mucho más recientes, los charrúas, los cariabos, los antiguos californianos han desaparecido. El único de los tasmanienses acaba de morir. Los australianos, los esquimales, los polinesios desaparecerán pronto a su vez. La tierra da vueltas, y el progreso transforma el mundo. Hay hombres que prefieren ser hechura de un Adán a ser descendientes de un antiguo simio. Es cuestión de gusto. El más hermoso elogio que pueda hacerse de la humanidad no es quizá el que se ostenta.
 ORÍGENES DE LA VIDA - Camilo Flammarión
 Adaptación: OSWALDO E. PORRAS DORTA
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Dios está en todas partes al mismo tiempo, junto a ti y dentro de ti.Jamás estás desamparado.
Nunca estás solo.
No permitas que la amargura te perturbe: procura mantenerte calmo, para oír la voz silenciosa de Dios dentro de ti.
Así podrás superar las dificultades que aparecen en tu camino y descubrir la verdad que existe en todas las cosas y personas.

Minutos de Sabiduría
C Torres Pastorino
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COMUNICADO A TRAVÉS DE PSICOFONÍA
Estáis en zonas fronterizas, pensáis que os separáis de los demás seres y cosas. Sin comprender que sois parte de esos seres y de esas cosas. Que pertenecéis a un todo y estáis viviendo una nueva experiencia para un mayor ajuste con la totalidad.     

 Nº 1.286-1. LecturaGuía introductor

 ¡Si tenéis la bondad limpiar la saliva  que le sale por la boca a éste médium!
–Sí, hermano, esperaba que te aposentaras y tomases la potencialidad de la materia de este médium para limpiarlo. 
Es un espíritu que en estos momentos está dejando la existencia corporal y está lleno de rabia y de rebeldía, son vuestras pruebas humanas que no soléis tener en cuenta y luego en los momento determinante os desesperáis, os llenáis de rabia y rebeldía y ello obstaculiza la circulación en el sendero espiritual que tenéis que seguir dentro de su proceso evolutivo de la vida. Es vuestra prueba humana que debéis de aceptar con amor, del contrario, será mayor la confusión y os arrastrará el dolor en los caminos determinantes de la vida. Son muchas las fuerzas que están actuando en estos momentos en que el ser tensa al máximo su voluntad y sus nervios, es como un estado de locura que interfiere en todo estado canalizador.
Estáis más cerca de los espíritus que de los hombres, están o estamos en vuestros entornos, incluso interferimos en el desarrollo de vuestras vidas materiales y en muchos momentos penetramos en vuestro interior material. Esto ya está relacionado con el nivel de conocimiento de cada espíritu, lo mismo que pasa en vuestro mundo terrestre y en vuestras relaciones humanas que si tuvierais fuerza y poder no tendríais limites, destruiríais, ya en la realidad de lo posible lo hacéis, retrocediendo en vuestro adelantamiento.
La tierra es un mundo primario, de aprendizaje, en muchos casos de expiación, para el cual, es necesario que la celeste luz entre en los hombres y pueda haber una mayor comprensión, un poco más de humanidad caridad y perdón. Es menester que este conocimiento espiritual circule entre los hombres y que descubran la misión de su alma y comprendan por las causas que están en cuerpo físico, que vivan con intensidad la prueba corporal en un estado dual de cuerpo y espíritu. Que se despierten vocaciones espirituales, con ello, la formación de médiums  y videntes con su desarrollo divulgador. Que se hagan comunicaciones espirituales y se abran caminos de progreso y de esperanza que puedan llevar a la tierra ese fluir de luz que limpie la conciencia y alimente la voluntad fortaleciendo el desarrollo de la vida y los sentidos morales.  Abriendo los brazos con amor y esperanza en el sendero continuador lleno de luz y calor, esta  es la misión en que estáis los que tenéis esta facultad y habéis tomado materia con este fin de divulgación. Sois en buena medida responsables de que se abran estas puertas para que los hermanos de luz se puedan manifestarse abriendo senderos que limpien las atmósferas terrestres de tantos deseos egoísmos y orgullos, de tantas miserias que en su momento tendréis que hacer su trasformación.
Ya hemos indicado que en vuestros entornos hay muchos seres –no solamente en vuestros entornos–, en todos los entornos. Si reflexionarais los humanos y tuvieseis esto en cuenta comprenderíais mejor el comportamiento en el desarrollo humano de muchas personas. Tendríais una idea más clara del fluir de la vida y de la manera en que cambian vuestros sentimientos y acciones, como pasáis del blanco al negro con vuestros  sentimientos, las emociones, los deseos, sin que haya ninguna causa lógica racional ni humana. También es la causa de mucha violencia que hay en la tierra y  mal estar en muchas familias materiales
Tenéis que limpiar  el camino a seguir, ya indicamos que estáis rodeados de espíritus que utilizan vuestra realidad corporal de la misma manera que nosotros ahora estamos utilizando estos órganos de este médium.
Me retirare con el deseo que la celeste luz entre en vuestro interior y viváis con intensidad esta verdad suprema de las pruebas corporales.
 Grupo, los caminos de la vida

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lunes, 9 de febrero de 2015

TEMOR A LA MUERTE

     
     SUFRIMIENTOS EN LA MEDIUMNIDAD


Dicen algunos observadores precipitados y tal vez inconscientes, que las tareas mediúmnicas de socorro a los desencarnados, cristalizan psicosis en los médiums.
Afirman varios estudiosos que las operaciones desobsesivas libertan a los enfermos desencarnados y encarcelan en enfermedades peligrosas a los intermediarios.
Señalan diversos aprendices del Mensaje Espírita que los médiums operantes en el intercambio con desencarnados en estado lamentable, conservan inconvenientes y sensibles desequilibrios que los tornan extraños.
Mientras tanto, sabemos que no tienen razón los que así piensan, quien así procede.
El médium espiritista tiene conocimiento, a través de la doctrina que profesa, de los antídotos y de los medicamentos que necesita para la manuntención del propio equilibrio.
No hay duda de que existen médiums, en todas las dependencias humanas, con desaliño mental evidente y en razón de ello, también en las células espiritistas de socorro, ellos aparecen, sin embargo, en la condición de enfermos en tratamientos especiales y demorados. Ya vinieron en tormentos y se mantienen sin ningún esfuerzo de renovación interior.
El Espiritismo es, antes que nada, hogar escuela, hospital escuela, santuario escuela para aprendizaje, salud y elevación espiritual.
Es necesario, por lo tanto, que el sensitivo se habilite para las tareas que le corresponden, a través de ejercicios morales de resultados positivos , estudio metódico y constante, servicios de amor, a fin de libertarse de las viejas ataduras con los espíritus infelices que permanecen ligados a sus paisajes mentales en vampirismo insidioso y naturalmente, a pesar de estar entre enfermos y necesitados, conduzca el tesoro de la oportunidad libertadora, en la mediumnidad socorrista.
   Divaldo P. Franco.
Espiritu Juana de Angelis.

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                TEMOR A LA MUERTE.

- Si tienes la conciencia tranquila, no hay nada que temer, procuremos todos aprovechar mientras estemos aquí, ser mejores personas y evolucionar, que al fin y al cabo es lo más importante y lo único que nos llevaremos de esta vida, nuestra evolución y la pureza de nuestra alma.

Angeles C. M.


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domingo, 8 de febrero de 2015

Calidad en la práctica mediúmnica

AUN HAY TIEMPO

 Me dirijo a ti, seas mujer madre u hombre padre, a fin de que juntos,  señalemos algunas consideraciones a respecto del hijo o de la hija que el creador  de la Vida te concedió, para que puedas cooperar en el proceso de su dirección hacia la felicidad.
Sabes, sea por las informaciones de tu filosofía religiosa o a través de tus pensares preocupados, que tienes  nobles  como graves compromisos  con el ala conducida a tus cuidados.
Si te dedicas, realmente, a esa labor, serás capaz de dar buen término a los deberes  aceptados por ti,  cuando te encontrabas en el Mundo de los Espíritus.
En verdad, no conoces, esencialmente, la intimidad del ser que te fue presentado como hijo o hija. En cada momento de la convivencia con esa  criatura  puesta bajo tu responsabilidad, te vas enseñoreando, poco a poco, de las peculiaridades generales que lo caracterizan. Percibes, entonces, en el contacto continuado con tu cría, cuanto ella trae de sorprendente, de grandioso o degradante, en el comportamiento que exterioriza.
No sabes, es bien verdad, de que experiencias proceden tus hijos. Ignoras cuales  son los bagajes que trae en lo intimo del ser. Ninguna noticia obtuviste  a respecto de los archivos pretéritos de tus vástagos.  Pueden haber renacido en tu hogar criaturas con las características de Rasputín o de Francisco de Asís, de Mussolini o de Teresa de Ávila, de Calígula o de Gandhi, de San Martin o de Napoleón. Cada uno llega para la convivencia contigo, para tu envolvimiento, portando bagajes bienaventurados o desafortunados, que constituirán a lo largo del tiempo, transformado, hoy en auto herencia, lo que se puede entender como el “pecado original” , referido en los textos de la Biblia  judaica, una vez que nadie hereda  errores o virtudes de quien quiera que sea,  más si de sí mismo. Tanto los tormentos íntimos como las excelentes  virtudes proceden del pasado espiritual del propio individuo.
Con base en esas consideraciones, dedícate a observar, padre o madre, las marcas morales de tus pequeños, procurando identificar, del mejor modo posible, el carácter de esos seres que Dios puso en tus brazos dedicados, a tus responsables cuidados.
Desconociendo la intimidad de tu niño, trabajarás como psicólogo domestico, casi nunca con éxito, si ignoras que el no pasa de un Espíritu reencarnado llegado al mundo con necesidades  evolutivas.
Que hiciste del hijo confiado a tus cuidados? Te preguntará el creador, en el amago de tu conciencia. Y tendrás dificultades para justificar cualquier indisciplina o protura, inadvertida, habiendo actuado como “laissez-faire” ante los necesarios deberes  no atendidos.
Es  importante, hermano mío, o hermana mía, que, al actuar  ante tu hijo con el empeño de educarlo, ahora identificado con su realidad de un ser encarnado, tengas atención cuidadosa par con los materiales que utilizarás para influenciar sobre su destino, que el creador espera que sean elementos positivos.
En lo que se refiere al campo profesional, procura no inducirlo  a centrar su pensamiento en el dinero que podría ganar, una vez que puedes verificar que la profesionalización del individuo en la sociedad  exprime  las posibilidades de que se ejercite  en espíritu  de cooperación con el progreso social. Enséñale que el dinero es necesario para la vida en el mundo, más que el propósito fundamental  de la labor profesional debe ser el de la utilidad, poniendo  siempre las realizaciones de “Cesar” al servicio de Dios. Aquí, entonces, el trabajo le dará la grandeza del alma y del valor social, bajo  tu  madura orientación.
En la esfera de la vida social, es necesario que aprenda a respetar las leyes constituidas, para respetar también a sus semejantes, sean criaturas o jóvenes  como el mismo, sean personas maduras o ancianas. Busca sensibilizarlo para el ejercicio de la fraternidad, para que se dedique a hacer amigos, manteniendo su alegría de vivir, en los planos  de la dignidad ética, de la nobleza moral, pasando a comprender que los malos ejemplos de los otros no deben servirle de ejemplos. Insúflale, por medio de tu propia vivencia, el amor a la verdad,  el trato permanente con la honestidad, para que no  guarde remordimientos  y otros conflictos que perturben su alma.
En la convivencia contigo, trata de acompañar de cerca a tu hijo o hija, desenvolviendo en ellos, desde la fase infantil, la costumbre del dialogo, de la confianza reciproca. No permitas a tu hijo los excesos de cualquier tenor. Esfuérzate, consciente como eres de los esfuerzos en el camino humano, para no  exponer  sus cuerpos desnudados a la vanidad, sea en nombre de la moda contemporánea, sea por el mero exhibicionismo que recoge los aplausos  mentirosos de la excitación, aplausos que acostumbran agradar a los padres y abren agigantados fosos morales para el futuro. En esos eventos se ocultan las garras  poderosas y babosas de la pedofilia que no guardará a tu hijo tanto física como psíquicamente.
Trabaja en tu vástago los valores positivos que en el encuentres. Dale refuerzos felicitándole diciendo  que te gustó  alguna actitud, alguna realización de su autoría. Confirma que el fue feliz en ese  u otro lance del camino,  no dejando de lado  tal oportunidad. No justifiques que el no hizo nada más que cumplir con su obligación, una vez que conoces abultado números de personas que, por fuera del mundo, no cumplen los propios deberes. Entonces, se torna indispensable ese valor donde y cuando  aparezca.
Vale también oír sus ideales y opiniones, aun cuando se muestren inmaduros, aun cuando  no te parezcan razonables o propios para la cuestión  en aprecio. Concédele , por tu vez,  el derecho de discordar  de tus puntos de vista, substituyendo el poder del autoritarismo violento por la autoridad, naturalmente construida en el día a día  en el respeto, en la amistad, puesto que te tornarás el amigo más cercano de tu hijo.
Oye a tus hijos con respeto y háblales sobre lo que piensas  y porque piensas, expresando su experiencia de la vida,  tu madurez estructurada a lo largo de los años de incontables  escaramuzas cotidianas, admitiendo que ellos tienen sus propios pensamientos y que traen en su intimidad espiritual los indicios de los caminos que deberán seguir, cuando tengan madurez para hacerlo.
En el ámbito de la vida intima, acompaña las inclinaciones de cada hijo y, en el caso que percibas y constates que son tristes, deprimidas, ansiosas, trabaja para darles el debido apoyo,  lo que muchas veces  le indicará la necesidad  de algún profesional compatible con el tipo de dificultad que presente. Si se presentaran señales de una sexualidad nada convencional, evita aturdirte  como si ya fuese el fin del mundo.
Identificando en tu hijo, o en tu hija, expresiones de veracidad sexual, posturas sexuales inversivas o apatías sexuales, piensa en la mejor forma de auxiliarlo, resguardándolo, sin embargo, con tu atento cariño, evitando exponerlo en las vitrinas  de los escándalos, resistiendo  a las sutilezas del orgullo que acostumbran  a indicar posiciones violentas, sean de indiferencia, sean de agresividad.
Vale la pena tratar de comprenderlo sin represiones, orientarlo apoyado en tu propia experiencia vivencial. En el caso que haya manifestaciones de la homosexualidad atormentada, sepas que ambas  requieren tu cautela  en el abordaje.  No lo desprecies, no hagas huso de la agresividad; evita el avergonzarlo con chistes o burlas francamente dispensables y anacrónicas. Cada persona sabe  lo que siente  y como siente, aun mismo que, muchas veces, no sepa explicar la procedencia de lo que registra, el origen de sus conflictos.
Convencido  de que es una excepción en el mundo el número de los que están indemnes  a los desarreglos de la vida sexual, respeta a tus hijos, cuando estén atravesando fases complejas o torturantes en el campo  de su sexualidad, oyéndolos, sintiéndolos, siguiendo con ellos camino a fuera, auxiliándolos en el terreno de la definición emocional, aun mismo que con lágrimas  o dolores morales,  seguro  de que aún hay tiempo de contribuir para el mundo mejor que todos anhelamos, exactamente porque Dios confió en ti,  padre o madre, entregándote   a uno u más de Sus hijos amados, en fase de construcción interior, en la ruta de la felicidad.
Medita, pues, sobre todo lo que te es permitido  enredar  en tus hijos en el camino terrenal. Reflexiona  en cuanto a la calidad de todo eso y aprende  a interferir para  iluminar,  actuar para renovar, opinar para re erguir del suelo planetario  a ti mismo  y a tus hermanos, colocados a tu lado en la condición de hijo o hija por los vínculos corporales.
Aun es  tiempo de confirmar que la páter- maternidad es un dignificante como bendecido ejercicio de cooperación con las terrenas leyes de nuestro Creador.

Por el espíritu Camilo – Mensaje psicografiado por el médium Raúl Texeira, el 18 de febrero del 2004, en la Sociedad Espirita Esperanza,-

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"NO ESPERES QUE TU VIDA CAMBIE, CAMBIA TU Y TU VIDA CAMBIARÁ"
  Autor anónimo
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Calidad en la práctica Mediúmnica
Mercedes Cruz Reyes
No basta que se evoquen a los buenos Espíritus; es preciso, como condición expresa, que los asistentes estén en condiciones propicias, para que ellos consientan en venir.
 “Todo médium, que sinceramente desee no ser juguete de la mentira, debe, por tanto, buscar producir en reuniones serias.
Una Sociedad Espirita  debe evitar toda causa de perturbación y de distracción, ha de organizarse,  y  prestar mucha atención  a las medidas apropiadas.  Las Sociedades  regularmente constituidas exigen organización más completa.  La que tenga sus engranajes internos menos complicados será siempre la mejor.  De ello resaltamos que “toda reunión  espirita debe, pues, tender a la mayor homogeneidad posible, para llegar a resultados serios y verdaderamente útiles.  Si lo que se desea es obtener  comunicaciones, sean las que sean, sin ninguna atención a la calidad  de los que las den, evidentemente se tornan innecesarias todas esas precauciones; pero, entonces, nadie tiene que quejarse de la calidad del producto”.
El Movimiento Espírita, que tiene como actividad-medio la Unificación y como actividad-fin promover el estudio, la difusión y la práctica de la Doctrina Espírita, ha de tomarse muy en serio esta labor ya que   con el estudio enriquecerá el caudal de conocimientos de dirigentes, Mediums, adoctrinadores  y asistentes de la practica mediúmnica, que puede considerarse la excelencia de la caridad, por su elevada misión de liberar conciencias, lo que requiere la busca constante de la espiritización, de la calificación y de la humanización.
Siendo el Centro Espírita la escuela educativa y la oficina de trabajo donde el amor y el conocimiento orientan las vidas en rumbo de la autoconciencia, ahí deben estar las posibilidades para que se adquiera calidad en la práctica mediúmnica.
El médium es, esencialmente, un Espíritu en prueba, rescatando equívocos y deudas que le quedaron en la retaguardia moral. La presencia de la facultad no le concede cualquier tipo de privilegio o destaque en la comunidad, no debiendo serle motivo de orgullo o de ostentación, antes siéndole un especial instrumento para ayudar en la reparación de deudas y adquirir el equilibrio espiritual.
Incluso cuando el fenómeno se le presenta ostensivo, ello no significa destino para ser misionero de un  momento a otro.
El mediunato es adquirido mediante sacrificio personal y mucha renuncia, trabajo incesante y humildad en el desempeño de las tareas que le dan respeto.
La práctica mediúmnica, en consecuencia, debe ser realizada con seriedad, elevación y constancia, siguiéndose, al pie de la letra las directrices establecidas en El Libro de los Médiums, de Allan Kardec y la contribución complementaria que viene siendo presentada, después de la Codificación, por estudiosos encarnados y por los Espíritus encargados de mantener la Obra conforme se encuentra consolidada en la Doctrina Espírita.
La mediúmnidad   es espontánea, surge en cualquier edad, posición social, denominación religiosa o escepticismo en el cual se encuentre el individuo.
Normalmente llama la atención por los fenómenos insólitos de que se hace portadora, produciendo efectos físicos e intelectuales, así como manifestaciones en el área visual, auditiva, presentándose con una variada gama conforme las diversas expresiones intelectuales, materiales y subjetivas que se exteriorizan en el día a día de todos los seres humanos.
La mediúmnidad surge como una explosión de relativa  violencia en determinados individuos, gracias a cuya manifestación surgen perturbaciones de variada orden, en otros aparece sutilmente, favoreciendo la penetración en más amplias franjas vibratorias, aquellas de donde se procede antes del cuerpo y para cuyo círculo se retorna después del desgaste carnal.
Al principio, surge como sensaciones extrañas de presencias psíquicas o físicas algo perturbadoras, generando miedo o ansiedad, inquietud o incerteza. En algunos momentos, se turba la lucidez, para, en otros, abrirse brechas luminosas en la mente, percibiéndose otro tipo más sutil de realidad.
El médium debe proceder ante estos registros de presencias de seres desencarnados, silenciando la inquietud y penetrándose a través de la meditación, auscultando su conciencia, procurando desdoblar la percepción psíquica sin ningún recelo así oirá palabras confortadoras, y verá a personas queridas que se le acercan.

A veces, cuando aparece la mediúmnidad, surgen varios disturbios, sea en el área orgánica, a través de desequilibrios y dolencias, o mediante inquietudes emocionales y psiquiatritas, por debilidad de su constitución fisio psicológica.
No es la mediúmnidad que genera el disturbio en el organismo, sino la acción fluídica de los Espíritus que favorece la atonía o no, de acuerdo con la calidad de que esta se reviste.
Por otro lado, cuando la acción espiritual es saludable, una aura de paz y de bienestar envuelve al medianero, auxiliándolo en la preservación de las fuerzas que lo nutren y sustentan durante la existencia física.
La mediúmnidad, en sí misma, no es buena ni mala, antes, se presenta en carácter de neutralidad, dándole la oportunidad al hombre de utilizarla conforme desee, de ese uso derivarán los resultados que acompañarán al medianero hasta el momento final de su etapa evolutiva en el cuerpo.
La mediúmnidad, cuando surge, en la mayoría de los casos, es bajo acciones obsesivas, pues el periodo inicial de la educación mediúmnica siempre se da bajo acciones tormentosas. El médium es un Espíritu endeudado, en sí mismo, con vasta copia de compromisos a rescatar, cuando se desdobla, trayendo matrices que facultan el acoplamiento de mentes perniciosas del Más Allá, que lo impelen al trabajo de auto-perfección, sobre el ejercicio de la caridad, de la paciencia y del amor para con los mismos. Aparte de eso, considerando sus débitos, se vincula a los cobradores que no quieren perder de vista, sitiándole la casa mental, afligiéndolo con el recurso de un campo precioso y vasto, como es la percepción mediúmnica, intentado impedirle el crecimiento espiritual, mediante el cual lograría liberarse del infeliz yugo. Crean estratagemas, situaciones difíciles, predisponen mal a aquel que las sufren, rodeándolo de impresiones, porque viven en diferente franja vibratoria, peculiar, diversa a los que no poseen disposiciones medianímicos.
La fase inicial del ejercicio y desdoblamiento de la mediúmnidad es un bendito calvario. Por otro lado, este es el medio de ampliar, desarrollar el entrenamiento del sensitivo, que aprende a discernir el tono psíquico de los que lo acompañan, en espíritu, tomando conocimiento de las “leyes de los fluidos” y armándose de resistencia para combatir las “malas inclinaciones” que son los imanes que atraen a los que se encuentran en estado de Erraticidad inferior.
(En las Fronteras de la Locura, Cap. 23, Manuel Philomeno de Miranda/Divaldo P. Franco
Manuel Philomeno de Miranda

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  LA ALEGRIA DE VIVIR

  Hemos de sentir la alegría de poder compartir nuestra existencia con los que nos rodean.  Si queremos mejorar nuestra calidad de vida hemos de conseguir  obtener  el sentido del humor.
Hemos de sentir la vida a cada instante percibiendo la maravillosa creación, la obra de Dios, procurando  dar todo lo mejor de nosotros, es contemplar  pacíficamente la risa de un niño, oír el cantico de los pájaros, escuchar al adolescente,  asistir y acompañar a los ancianos para que no se sientan solos. Vivir es vibrar, sentir, comprender  permanecer y ser, es valorar el tiempo porque el es lo único que poseemos para realizarnos.
Lo que hoy no conseguiste, con ánimo y cariño podrás lograrlo mañana. Sí alguna vez tus sueño se derrumban, busca un poco de luz en tu ventana, prométete a ti mismo un arco iris y vuelve a comenzar. No te detengas, construye nuevos sueños. Piensa siempre que en tu camino nada es imposible. Pon todo tu ser, en todo lo que hagas. Baña siempre tus días en el dorado resplandor del entusiasmo.
Nunca más vuelvas a saludar el amanecer sin una meta. Ve hacia las oportunidades, no esperes solamente que ellas vengan a ti Es más fácil levantarse de una caída, que de una cobardía. No es el tiempo el que sana las heridas sino el amor y la compañía. Piensa que cada día es el más importante y entrégale tu fuerza y tus deseos
Para empezar a recuperar un poco aquella motivación para conquistar sueños y disfrutar de la vida, se necesita empezar a hacer pequeños cambios positivos, exterminar los pensamientos negativos y enfocar los pensamientos positivos. Esto se logra tratando de verle el lado bueno a cada situación de la vida, en vez de enfocarse en los detalles defectuosos. Es apreciar a la gente que hay alrededor, una vez que los pensamientos negativos son desplazados por pensamientos positivos, la vida empieza a cambiar y todas las personas alrededor comienzan a ver el cambio y por lo tanto cambian también.
Las mejores perspectivas para empezar son.
Elevar nuestro nivel de autoestima,  sintiéndonos importantes  y necesario en la familia, en la escuela, en el grupo de trabajo y, en definitiva, que seamos apreciados y tenidos en cuenta por los demás.
Llevar una vida ordenada y sencilla, disfrutando de las cosas pequeñas y cotidianas que están al alcance de cualquiera.
Pensar siempre en positivo, no permitiendo la entrada a nuestra mente de derrotismos y actitudes deprimentes o desesperanzadoras. Que el pasado negativo o la inquietud v el desasosiego por el futuro no nos impidan vivir el presente en paz y armonía con nosotros mismos.
Conseguir que nuestra ocupación o trabajo sea fuente de alegría. Comprobar que el trabajo no sólo es la expresión clara de nuestra vitalidad, inteligencia y capacidad, sino que con él hacemos nuestra aportación a la sociedad, contribuyendo de forma directa al bienestar físico, intelectual, moral o espiritual de los demás.
Fomentar cada día, a cada instante, los sentimientos de aceptación, de conformidad y hasta de complacencia y alegría de la realidad cotidiana, sea cual fuere. Tras cada sombra siempre se oculta un destello de luz. La alegría será siempre nuestra fiel compañera cuando convirtamos en hábito el descubrir siempre el lado bueno de las cosas.
No te conformes con sentir la alegría dentro de ti, haz que aflore al exterior y contágiala a quienes te rodean con palabras, actitudes y gestos que les arrastren a compartir tu propia alegría.
Aprende a no perder ni un instante en lamentaciones y quejas inútiles sobre algo que es irremediable, como el jarrón que se ha roto, un día lluvioso, el robo del coche, una enfermedad incurable... Acepta lo irremediable ya que, una actitud de protesta y disgusto por algo que no tiene solución, te privará de la alegría de vivir.
Convierte la alegría en fiel comparsa de tu vida, ya que es, sin duda, el ingrediente principal en el compuesto de la salud física, mental y psíquica.
La Alegría de vivir está en la vida misma
Permitiéndonos dar y recibir.

La Alegría de vivir está en la naturaleza
Permitiéndonos ver y sentir
La Alegría de vivir está en la familia
Permitiéndonos amar y aprender

La Alegría de vivir esta en los amigos
Permitiéndonos cooperar y disfrutar

La Alegría de vivir esta en los compañeros de trabajo
Permitiéndonos progresar y llenarnos de experiencias

La Alegría de vivir está en todas partes
Permitiéndonos simplemente ¡VIVIR!

Vivamos con alegría, vivifiquémonos en el Señor,  que nos ofrece la oportunidad  de  contemplar el universo, en su inconmensurable amor a todos.
  Vibremos  con amor y esperanza, para que la vida cambie a nuestro alrededor.
 Merchita 
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