Entradas populares

miércoles, 26 de agosto de 2015

Se equivocó la paloma.....



         Automatismo y periespíritu
                       cuerpo bioplamático

La primera vez que en la Doctrina Espírita aparece el concepto de periespíritu es en la cuestión nº 93 de El Libro de los Espíritus, donde éstos nos informan de que «El Espíritu está revestido de una substancia vaporosa para ti, pero muy grosera aún para nosotros». Allan Kardec, a partir de ello, en el comentario que sigue a esta respuesta, nombra “periespíritu” a esa envoltura que reviste al Espíritu.

Cien años después de esa primera definición de El Libro de los Espíritus, en enero de 1958, en la obra Evolución en dos mundos, el Espíritu André Luiz nos ofrece, entre otros, el siguiente apunte sobre el periespíritu (cuerpo espiritual): «En el cuerpo espiritual poseemos todo el equipamiento de recursos automáticos que son conquistados muy lentamente por el Ser durante milenios y milenios de esfuerzo y recapitulación en los múltiples sectores de la evolución anímica.» (cap. II)

Por otro lado, sabemos que el Espíritu no se puede concebir sin la idea de la forma o del cuerpo que lo reviste, formando, por tanto, el periespíritu parte integrante del Espíritu. De ello se deduce y entiende, claramente, que la evolución espiritual no puede desligarse de la evolución de la forma que, en todo momento, la acompaña.

Efectivamente, por su esencia espiritual, el principio inteligente (después Espíritu) no puede obrar directamente sobre la materia, necesitando de un vehículo intermediario que “amortigüe” la diferencia de vibraciones que existe entre esa condición espiritual y la materia, permitiéndole poder interactuar en el medio físico. Por tanto, para comprender correctamente esa serie de recursos automáticos del cuerpo espiritual (automatismos del periespíritu) de los que nos habla André Luiz, debemos, inevitablemente, remontarnos a los orígenes del Espíritu. Cuando el espíritu fue creado, empezó su larguísimo peregrinaje en contacto con la materia, en dirección al elevado fin al que Dios le había destinado, «tejiendo, con los hilos de la experiencia, la túnica de su propia exteriorización, conforme al molde mental que lleva consigo» (Evolución en dos mundos, cap. 3).

A partir de sus primeras manifestaciones en el plano material, el principio inteligente avanzó a través de los reinos inferiores de la naturaleza, construyendo formas y cuerpos cada vez más complejos y perfectos para su manifestación, en variados niveles de aprendizaje y en las diferentes esferas de la vida, a medida que sentía la necesidad de expresar mayores avances y nuevas facultades, conforme a las directrices que lleva en su intimidad desde su creación. De manera que, en ese prolongado y progresivo desenvolvimiento del espíritu en los múltiples laboratorios de la naturaleza, se plasmaron los diversos sentidos, órganos y sistemas, donde las células se “fueron especializando”, surgiendo paulatinamente, cada vez más nítida y definida, esa estructura astral intermediaria entre el mundo invisible y el mundo material que, milenios después, en la unidad Espíritu/Ser humano, se consolida como el periespíritu. Y todo ello siempre ha sido a base de experiencias, esfuerzos, sacrificios y aprendizajes adquiridos durante milenos de pruebas, de “sufrimiento”, de entrenamiento, de repeticiones y de más repeticiones, creando, con el paso del tiempo, una serie de automatismos biológicos de defensa, de supervivencia y de inmunidad, que sedimentaron en el cuerpo astral del principio inteligente.

El proceso evolutivo, por tanto, no ha sido sólo un paso de unas formas a otras. Es mucho más: significa un íntimo perfeccionamiento de funciones psíquicas y de las correspondientes estructuras astrales/físicas que permiten expresarlas, desde las más simples formas a los organismos más complejos, donde las facultades rudimentarias se desenvolvieron sucesivamente, actuando sobre esa estructura extrafísica, modificándola y dejando en ella, en cada paso y en cada etapa, los trazos y señales del progreso realizado.

Con el transcurso del tiempo y la repetición de las experiencias, el espíritu adquiere aprendizajes en todo y de todo, en las vicisitudes de sus luchas constantes por progresar, en los pormenores de las experiencias sucesivas y en todas las actitudes que, a fuerza de vivirlas una y otra vez, después de “tanto entrenamiento”, las incorpora en su intimidad, convirtiendo los movimientos y esfuerzos que en un principio resultaban “penosos” y “voluntarios”, en fáciles, inconscientes y mecánicos, para mejor y más rápidamente defenderse de las adversidades del medio y sobrevivir en la lucha por la necesidad, enraizándose todo ello como automatismos en los engranajes de la fisiología anímica, es decir, en el cuerpo astral.

Cada vez que el principio inteligente tenía que ejecutar una acción o una serie de movimientos por primera vez, debía hacerlo “de manera voluntaria”, es decir, requiriendo de un esfuerzo consciente para poder realizarlo. A base de repetir esos movimientos y acciones en numerosas ocasiones, se fueron creando una serie de asociaciones dinámicas y estables en el cuerpo astral, que se activan de manera automática en cuanto se precisa de ello, al vivir las mismas situaciones y experiencias tantas veces ya vividas anteriormente. De este modo, leemos en el cap. 4 de Evolución en dos mundos que «el principio inteligente plasmó en su propio vehículo de exteriorización las conquistas que fundamentan su crecimiento, facultando, con el transcurso del tiempo, el automatismo fisiológico por el cual, sin ningún obstáculo, ejecuta todos los actos primarios de la manutención, preservación y renovación de su propia vida». Este automatismo presente en las funciones fisiológicas es el resultado de la suma de experiencias del principio inteligente en su cuerpo astral, a través de los siglos. Así pues, formado durante miles de años en los talleres de la naturaleza, el periespíritu heredó el automatismo permanente que lo mantiene actuante, gracias a lo cual el ser humano no necesita programarse o pensar para respirar, dormir, promover fenómenos digestivos, excretar, etc.

Es decir, que el ser humano, por su periespíritu, es poseedor, por así decirlo, de una “memoria biológica (anatómica y fisiológica), que se ha ido construyendo pacientemente en toda la ascensión del principio espiritual por la escala zoológica de la vida orgánica, en la que en esa estructura extrafísica indefinida, rudimentaria y amorfa en los seres iniciales y que en el ser humano se consolida como el periespíritu, se han fijado todos los recursos, beneficios, mecanismos y leyes de esa vida orgánica, de supervivencia y de adaptación y que hoy se encuentran perfectamente estructurados y definidos en el ser humano y, gracias a lo cual, todos nosotros ejecutamos, de forma natural y completamente automática, todos los actos primarios y básicos del funcionamiento fisiológico de nuestro organismo y un sinfín de funciones que nos pasan desapercibidas. De manera que el cuerpo físico obedece a esos automatismos periespirituales incluso cuando el equipo Espíritu/periespíritu se emancipa parcialmente de él, quedando unido tan sólo por algunos lazos fluídicos, suficientes para preservar las funciones biológicas sin ningún perjuicio.

En el Plan Divino de la evolución era necesario que el espíritu pasase primero por toda una serie de experiencias básicas, a fin de ir fijando en su envoltura extrafísica las leyes que dirigen la vida orgánica, para entregarse, después, a los trabajos propios de perfeccionamiento moral e intelectual, que se inician en el Espíritu/ ser humano. Una vez ya plenamente conquistada esa etapa inicial, algún día llegará, sin duda, en que también el ser humano conquistará e interiorizará actitudes de amor, para exteriorizarlas sin esfuerzo alguno. Porque, también, a base de entreno, aprendizajes y experiencias, formarán parte de su intimidad espiritual, no necesitando esforzarse para amar porque, después de tantos errores y rectificaciones, lo hará como un automatismo más.

Nota: Se llama periespíritu al vehículo intermediario entre el Espíritu y el cuerpo físico, a partir de la especie humana. Antes, en los reinos inferiores, ese cuerpo intermediario lo he nombrado como cuerpo /estructura astral, envoltura extrafísica, vehículo intermediario. Del mismo modo, el Espíritu (individualidad con conciencia propia) empieza su trayectoria a partir, también, de la fase humana. Ese psiquismo, antes de la etapa humana, lo he nombrado como espíritu (con minúscula) o principio inteligente.

Alfredo Tabueña
Revista Espirita FEE


                                                     ****************************



       
        SE EQUIVOCÓ LA PALOMA....


   Me viene a la memoria una canción de  Joan Manuel Serrat de hace algunos años, que comenzaba  con la estrofa de este título. Y esto a raiz de lo que me ha sorprendido conocer , de que una celebridad como Stphen Hawkig, el famóso científico británico, después de toda una vida navegando entre agujeros negros y teorizando sobre las profundidades del cosmos, ha llegado finalmente a la brillante conclusión de que Dios no existe, ni hay vida alguna tras la muerte cerebral.  En otras palabras, él afirma como dice el refrán: “muerto el perro se acabó la rabia”.

  Mientras  la ya lejana canción  seguía diciendo :   “ Se equivocó la paloma, se equivocaba”.....

   Si  esta figura de la teoría cosmológica ha estado buscando fuera de sí mismo a ese dios antropomórfico que presentaron algunas religiones, desde luego no lo ha podido encontrar, porque solamente es producto de la fantasía de personas bien intencionadas que no podían concebirlo de otro modo, pero si no se le ocurrió interpretarlo  y buscarlo dentro de sí mismo como una Energía que engloba y penetra todo en el universo, desde el macro cosmos hasta el miscro cosmos, entonces no lo ha encontrado por ahí, ni tampoco lo ha concebido con su brillante inteligencia,   ¡ cosa sorprendente !;  pero el caso, es que si esto fuese realmente así tal como él  ha dogmatizado como una nueva verdad absoluta , confirmada por su inteligencia , ese cosmos que él  observó y estudió toda su vida, tampoco existiría, ni cuantos  ya existimos en él. Y sin embargo  el universo existe y  nosotros existimos,por lo que me parece que  se ha debido equivocar en alguno de los cálculos que le llevaron a afirmar su última tésis.


    Y continuaba la canción:    “ Por ir al norte fué al sur, creyó que el trigo era agua.... se equivocaba.”....

  ¿ Nunca se le pudo ocurrir, como se les ocurrió a otros menos célebres que él, tal como la Dra. Kubler Ros,  Dra.Edith Fiore, Dr. Ian Stevenson, Dr. Karlis Osis, etc, etc, investigar seriamente el tema de la vida y de la muerte?.- evidentemente no se le ocurrió ,  y nunca se pudo plantear seriamente, ¿ y si fuera cierta la reencarnación de ese principio  individual  e inmaterial que  creen que permanece vivo tras la muerte cerebral, según afirman sus colegas?.

    Dios,  como Causa Universal de todo cuanto existe, es evidente que existe, pues todo  lo que vemos y constatamos realmente existe, y no hay nada que proceda de la nada. Así la existencia  la podemos considerar, tal como afirma el famoso axioma,  como un efecto  y cada efecto existente sin duda ha de tener  tras sí mismo una causa que lo produzca; esta Causa no es otra cosa que lo que llamamos Dios.  

    Por  ejemplo, yo desde mi pequeñez intelectual  incomparable al lado de tamaña figura científica,  pienso  sin embargo y sin temor a equivocarme, que si yo existo y estoy  aquí pensando esto y escribiéndolo, es porque antes hay una Causa que ha originado mi existencia de modo que yo  esté en este momento, aquí y ahora. 

    Tampoco a esta celebridad científica se le ocurrió investigar  nunca sobre los llamados “fenómenos paranormales”, o sobre la “mediumnidad”, etc. Ya sabemos que para la Ciencia oficial y materialista, todo lo relacionado con los fenómenos psíquicos o mentales, tiene su origen y su final en el cerebro, ¿pero nunca se les pudo ocurrir que a lo peor podían estar equivocados?.....

     Como  el estribillo :  “ Se equivocaba, se equivocaba.... “

     Sin duda, ante tales afirmaciones de este célebre y respetado científico, todos los científicos materialistas y demás personas atéas, habrán quedado muy contentas,  frotando sus manos al ver apoyadas  sus tesis y dudas. Pero  para estos casos, yo les recomendaría que consideren que al fin y al cabo, se trata  solamente de la opinión  limitada de un ser humano limitado, y no me refiero a su limitación física por la enfermedad, sino a la psíquica o espiritual  al no haber encontrado todavía dentro de sí mismo una respuesta satisfactoria del por qué  precisamente él nació con esa terrible dolencia, mientras  que otros mucho menos inteligentes que él, permanecen en un estado físico perfecto y saludable..... no es de extrañar que ante su circunstancia personal  y su falta de respuestas lógicas y coherentes, haya finalmente llegado a esa triste conclusión en la que perecen y se esfuman todas las esperanzas humanas de que en efecto, tras esta vida tan gris y limitada, sigamos existiendo de algún modo en una  forma mas o menos feliz, o de que exista Algo Grandioso, infinitamente Justo y Bueno, a lo que llamamos Dios o como se le quiera llamar, el nombre que se le dé es lo de menos.  

   Al lado de sus opiniones, a quienes  le hagan dudar si serán o no serán ciertas, yo les recomendaría  en primer lugar, que consideren que se puede ser un genio en una temática, pero eso no supone que se sea  un genio en todos los temas y que las libres opiniones sobre cualquier cosa que  puedan libremente manifestar, no tienen más valor que las de cualquier otro indocumentado que también opine; y en segundo lugar,que lean y se documenten antes de aplaudir cualquier opinión,  sobre los trabajos, investigaciones y conclusiones  a las que han llegado  otros grandes personajes de la Ciencia, tal como  por ejemplo los anteriormente  mencionados, sin dejar de incluir en estos asesoramientos indagadores, las obras  codificadas por el  legendario codificador espiritista  francés, Hipolite León Denizart Rivail,  más conocido como Allan Kardec,  que  por la vía de la experimentación, de la filosofía y de las conclusiones morales a las que se llega en el estudio de la Codificación Espírita, nos muestran un luminoso horizonte  de Verdades fundamentales y transcendentes para el ser humano, que el Sr. Hawking aún no ha llegado a descubrir....... por el momento.......

  …..“ Se equivocaba, se equivocaba” ( Gracias a Dios )


- Jose Luis Martín  -

                                            *************************


     
       EL SOL Y LA VERDAD



Decía San Ambrosio que, “Las grandes obras no necesitan de quien
las aplauda, porque ellas mismas testifican su grandeza”. Nada
más cierto, la verdad, la razón y la justicia, valen tanto por sí solas,
que son inútiles todos los encomiásticos elogios que se puede hacer
de ellas. El Sol ha sido cantado y ensalzado por los poetas de todos
los tiempos. Lord Byron con su estilo especial, le llamaba “El primer
ministro del omnipotente”. Flammarion exclama en su entusiasmo
sublime que, “El Sol es la eterna sonrisa difundida por el mundo” y
otras veces le llama “El corazón del Universo”.Los hombres primitivos le rindieron culto, proclamándole la Divinidad de la Tierra, y en nuestros días se cuenta de un ateo que viudo y con su hijo, se fue a vivir a una quinta, prohibiéndole a sus servidores que hablasen a su hijo de ninguna religión; quería ver por sí mismo si el sentimiento de la admiración y de la adoración, era innato en el hombre, si esta debilidad de nuestro cerebro nacía con nosotros o la adquiriríamos por los perniciosos efectos de la educación.

El inocente niño creció sin aprender nada, corriendo por los inmensos bosques de su heredad, jugando con las mariposas y cultivando muchas veces flores, por las cuales tenía el niño especial predilección.

Su padre seguía cuidadosamente todos sus pasos, notó que su hijo que tenía diez años, principiaba a demostrar una decidida afición a la soledad. Era el primero que se levantaba en la casa y salía al campo. Una mañana, le siguió su padre, y vio que el niño subió a
una montaña, densas nubes cubrían el cielo, y el tierno adolescente exclamó con acento suplicante: ¡Oh nubes! ¡Dejad que salga mi padre, el Sol! Cuando no le veo estoy enfermo. ¡Sol hermoso, ven a verme, que yo te quiero sobre todas las cosas de la Tierra!

Las nubes cual si escucharan el ruego del niño, verificaron lo que en fáciles versos describió un poeta en un canto al sol, diciendo: El más bello paisaje que presenta la gran naturaleza, es cuando en la mañana se cubre el horizonte con nubes zafir, ópalo y grana ¡Ojo inmenso figuran las apiñadas nubes! Su órbita la enrojece un fuego interno, sus párpados las brumas entreabren. Y asoma la pupila del Eterno. Así sucedió, la plegaria del niño fue escuchada, y el principio de nuestra vida apareció majestuoso ante el cual el hijo del ateo cruzó las manos exclamando con íntima efusión: ¡Cuánto te quiero, padre mío! ¿Y a mí, no me quieres ya? Murmuró su padre conmovido. El niño se volvió y arrojándose en sus brazos le colmó de caricias diciéndole: No tengas celos, yo también te quiero mucho, 
pero déjame querer al Sol, como todo le quiere en la naturaleza. ¿Por qué no le quieres y le llamas como yo? Desde mañana le llamaremos los dos juntos, y así tal vez vendrá más pronto. A contar desde aquel día, el pequeño adorador del sol tuvo en su padre un buen maestro, porque aquel era un hombre muy instruido; y algún tiempo después el ateo entró a formar parte de la iglesia reformista, a su hijo le debió el ver la luz, convenciéndose al fin, que Domingo Malpica estaba en lo cierto al decir: “Que en todo corazón hay una fibra y una esperanza; en toda mente un allende infinito y desconocido, sobre la mente y el corazón una luz de suprema belleza; que es el ideal donde van a parar la fe, la esperanza y este
sentimiento del bien que es el anhelo de toda la vida”.

Nadie le había revelado al niño la creación; pero se sintió subyugado por su magnética belleza, y amaba al Sol porque veía en él lo más hermoso, ¡La Luz!... del mismo modo la verdad se recomienda por sí sola; no necesita que la ensalcen.

La desgracia que aflige a la humanidad es que, como dice Balmes:
“Conocemos más los libros que las cosas, y el ser sabio consiste en  saber cosas y no libros”. Nosotros encontramos la verdad en el Espiritismo antes de haber leído sus obras fundamentales; nos bastó leer un buen artículo en un periódico espiritista, y enseguida
dijimos, he aquí el Dios que sueña la razón, he aquí el porvenir de la humanidad, ésta es la Luz. Leímos después sus obras fundamentales, porque debe conocerse la teoría que es la poesía lírica de la práctica, y luego seguir estudiando al hombre que según afirma un Espíritu; el hombre en la Tierra es una continuidad de efectos, y de estos efectos se deriva la causa.

No se nos oculta que las grandes causas han servido de manto a toda suerte de miserables consecuencias, pero esto no nos asusta,porque las plantas parásitas no pueden conseguir derrumbar los abetos, los cedros, los robles, los baobos y los alerces, y tantos y tantos gigantes que engrandecen el reino vegetal; del mismo modo los falsos cristianos no han logrado empequeñecer la adorable figura de Cristo, que no será porque no se han cometido en su nombre toda clase de crímenes en guerras religiosas, en impuestos onerosos, en confinamientos brutales, en suicidios lentos, en todo cuanto puede soñar el humano extravío; y sin embargo, el Redentor de la humanidad, el primer espiritista de los tiempos, que nos habló de las muchas moradas de la casa de nuestro padre, el que respetaba los gobiernos constituidos diciendo: dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César, el que nos dijo amaos los unos a los otros, aquel Ser admirable, aquel Espíritu fuerte que vino a decir al hombre (como dice un Espíritu). ¡Anda humanidad! ¡Anda! Que para ti 
no se cansarán los siglos !Anda! Que el progreso, ya te presenta su itinerario, ¡Anda! Que la luz ha sido hecha para ti, ¡Anda! Que tienes que realizar los sueños de las civilizaciones
futuras, ¡Anda! Que tú eres la delegada de Dios, para implantar en los mundos la fraternidad universal, aquel sublime orador que eligió por tribuna la cumbre de la montaña, y la frágil barquilla, es el punto de partida, es la estrella polar que sirve de norte a todos
los náufragos de este mundo. ¿Se reforma una religión? Se acude al evangelio de Cristo. ¿Se refunde una filosofía? Se comentan las parábolas de Jesús; y en todos los adelantos humanos resuena el nombre del mártir del Gólgota; no han podido destruirle las demás
religiones, porque Él ha sido y es la síntesis de la verdadera religión.

Del mismo modo el Espiritismo ha sido, es y será la demostración del infinito, la verdad eterna, el manantial de la justicia, y la realidad de todas las esperanzas. Es la continuación del evangelio, ni más ni menos, así es, que no necesita que decanten sus glorias porque Él solo se glorifica regenerando a los espíritus que quieren beber de sus puras aguas.

Siguiendo el consejo de Balmes, queremos saber cosas y no libros; esto es, no desdeñamos la lectura, líbrenos Dios, no concebimos la vida sin el estudio; pero concedemos particular atención a esas pequeñas acciones de la vida íntima, que pasan desapercibidas y en las cuales se retrata el hombre.

Un hecho heroico, es obligado a veces por las circunstancias, pero la sencilla manifestación del sentimiento pone de relieve el mérito del alma. El Espiritismo, su aspiración principal es que se practique el bien por el bien mismo, es que el hombre ame todo lo de la creación, y forme de la humanidad una sola familia. Bajo este supuesto, el espírita verdadero se ha de distinguir por sus caritativos sentimientos. La caridad ha de ser su primer distintivo; y nosotros a semejanza de Diógenes, (que iba con una linterna buscando a un hombre) vamos con nuestra observación buscando a los espiritistas que merezcan tal nombre.

Ardua tarea hemos emprendido, pues conocemos como conocía Guy Patin, que, “si el hombre quisiera dirigir bien sus pasos, pudiera hacer un largo viaje con los que pierde inútilmente”, más a pesar de todo, como querer es poder, algo hemos alcanzado de lo que
queremos que es ver destellos de la verdad.

Una mañana, estábamos escribiendo y el llanto desgarrador de una niña llegó hasta nosotros, instintivamente nos levantamos a ver quién lloraba con tan amargo desconsuelo, y vimos a una pobre niña que vivía en el piso de abajo, y estaba sentada en su jardín
lanzando lastimeros ayes; un espiritista que estaba cerca de nosotros se impresionó vivamente, y preguntó a la pequeña porqué lloraba. -¡Ay! Contestó la niña con amargo acento, lloro porque el gato se ha comido todo el pescado que he traído esta mañana y mi
madre dice que me va a matar. -¿Y cuánto valía todo el pescado? -
Dieciocho cuartos. El espiritista envolvió unas cuantas monedas en un papel y se lo tiró a la niña diciéndole: -Dile a tu madre que no te mate, que ya tienes muchos cuartos para comprar todo lo que el gato se ha comido; y volviéndose hacia nosotros repuso  sencillamente. Me sublevo cuando veo que martirizan a los pequeñitos. Yo no puedo ver llorar a los niños. Nosotros le miramos fijamente y dijimos un poco avergonzados: Este espiritista nos gana en buenos sentimientos, porque escuchábamos los gemidos de la niña, sin ocurrírsenos inquirir la causa; bueno es que haya estos ejemplos para que aprendamos los demás. Aquel hombre se llama espiritista, y lo es en realidad; y siguiendo nuestra tarea de buscar rayos de luz, terminaremos estas líneas recordando el diálogo que tuvimos con un hermano nuestro hablando de la misión de los padres de familia. -Yo, decía nuestro amigo, trato de hacer a mis hijos sensibles y compasivos desde pequeñitos; he procurado siempre hacerles amar sin egoísmo. Recuerdo que un día una de mis hijas vino con un pajarito que le había dado su abuela; y yo al ver al pobre hijo del aire prisionero le dije a mi niña: -Mira, ¿Te gustaría que yo te encerrara en un cuarto, y que allí te diera de comer sin salir nunca? -¡Ay! No,no, replicó mi hija con viveza. -Pues mira, del mismo modo que tú,  este pajarito no quiere estar encerrado, porque echa de menos el bosque, donde le espera su compañera para hacer el nido. -¡Ay! Pero si se va yo me quedo sin él, contestó mi hija. -¡Y qué importa que te quedes sin él, si él va a ser feliz! Vamos, ¿Me dejas que le abra la jaula? Él se quedará muy agradecido de ti. Mi hija entonces abrió la jaula llorando silenciosamente y su querido prisionero se fue.

Otra vez vinieron mis hijas muy alborozadas diciéndome hemos dado un gran paseo y hemos estado mirando como mataban a un cordero. ¿Cómo? Les dije yo, ¿Habéis tenido valor de presenciar la agonía de ese pobre animal tan inofensivo? Ya que las condiciones
de este planeta nos obligan a matar para vivir, no unamos la crueldad a esta necesidad imperiosa. ¿No os daba lástima ver sus ojos tan tristes? Estas y otras lecciones han conseguido lo que yo deseaba, que era hacer a mis hijas buenas y compasivas; ayer
justamente me dieron un buen rato; estaban en una casa de la vecindad y me las vi venir corriendo como asustadas. -¿Qué traéis? Les pregunté. -Que van a matar a un cordero, y no hemos querido verle morir, me contestó una de ellas. En aquel momento, amiga
mía, fui dichoso, porque vi que los espíritus que Dios había puesto a mi cuidado eran enemigos del mal. En aquel instante me alegré de ser padre, y guía en la Tierra de aquellas almas dulces y cariñosas. Al terminar su sencilla e ingenua relación le contemplamos con ese placer con que miramos todo lo bello y todo lo grande, y acordándonos del otro espiritista que no puede oír llorar a los niños, dijimos con profunda convicción. Si del árbol del Espiritismo se recogen tan sazonados frutos, bien dice San Ambrosio, “que las obras no necesitan de quien las aplauda, porque ellas mismas testifican su grandeza”.
Además, el Espiritismo dispone de una riqueza inagotable. Según Leymarie el tiempo es la moneda del gran arquitecto, y el Espiritismo es el dueño absoluto de esos títulos llamados
existencias que se cotizan en la eternidad. Según Thales lo más sabio es el tiempo, de consiguiente la filosofía basada en la necesidad de las encarnaciones del Espíritu, nos parece la más lógica y la más razonable de todas las que hasta hoy se han disputado la primacía en las naciones civilizadas. ¡Bien haya el siglo XIX que ha dado paso a todas las ideas! Y le ha dicho al hombre: ¡Anda! Pregunta a tu razón donde está la verdad.

AMALIA DOMINGO SOLER
Libro: La Luz del Camino

                                                            **********************


         ESPÍRITUS PRIMARIOS.

Podemos incluir en este grupo, aquellos seres espirituales muy poco evolucionados (salvajes y semisalvajes) que reencarnan en ambientes concordantes y de su vida anterior. Pertenecen a este grupo, los salvajes de las tribus, los individuos brutos y atrasados ya incorporados a la actual civilización, a fin de acelerar su evolución.
Dado su necesidad evolutiva, su vida en el plano espiritual es generalmente corta. En estos seres, el proceso de reencarnación es casi imperceptible. Como deambulan por los mismos ambientes en que han vivido, cuando llega la hora de su reencarnación, comienzan a percibir una turbación y se sienten llevados, impulsados por una fuerza irresistible que desconocen, hacia donde van a encarnar, y casi siempre, sin conciencia de ello (no así los más evolucionados); entrando en simbiosis magnética con la persona que va a ser su madre. La turbación aumenta, sus facultades se velan unas tras otras y su memoria se desvanece, como consecuencia de la contracción de sus vibraciones, para adaptarlas a las de la materia o cuerpo físico; efectuándose también la reducción del psicosoma o cuerpo astral, para adaptarlo al vaso uterino.
En esta sublime operación magnética de reducción, intervienen (en el plano espiritual) especialistas, espíritus bienhechores encargados de estas misiones, trabajadores en la obra divina de progreso de la humanidad, incluyendo al que será el protector invisible que, ya desde el seno materno, defenderá al reencarnante contra el asedio de las fuerzas del mal, y en su infancia; es el ángel guardián de que hablan las iglesias del cristianismo.

Las facultades se adormecen y todo el recuerdo del pasado va desvaneciéndose de la mente consciente hasta su totalidad, quedando en el fondo del subconsciente, y cuyas facultades irán despertando en la nueva personalidad, a medida de su desarrollo.
Efectuada la reducción del psicosoma o alma, ésta penetra en el útero de la que va a ser su madre. Y una vez efectuada la concepción biológica, comienza la unión celular por atracción del psicosoma reducido que actúa como molde, o modelo organizador biológico, para la formación del feto, hasta su completo desarrollo. Este molde es el que refiere el científico brasileño, Ingeniero Hernani Guimaraes Andrade, director del Instituto Brasileiro de Investigaciones Psicobiofísicas (Sao Paulo, Brasil), en su obra «La TeoríaCorpuscular del Espíritu»).
Y una vez afianzada la concepción, comienza el desarrollo embrionario. En sus primeras fases, no difiere de cualquier otro animal. Quien pueda observar de cerca el proceso embriogénico, comprobará las señales de la era acuática de nuestra evolución (del proceso evolutivo de las formas), después de la forma microscópica de la célula fecundada. Y, a medida del desarrollo fetal, va tomando la forma del molde referido. La diferencia de la forma que se opera en el desarrollo del feto, a medida de su crecimiento, es el valor evolutivo contenido en ese molde periespiritual o psicosoma. El conjunto del aspecto morfológico y anatómico, se desenvolverá de acuerdo a la ley de herencia (ley biológica), dependiendo de la preponderancia genética de los progenitores; pero, los detalles característicos del individuo encarnante, irán formándose de acuerdo con la orientación ontogénica de ese molde dínamo-espiritual, en armonía con las leyes biológicas.
Desde el momento que el «molde» es situado en el vaso uterino, el Espíritu queda ya unido a él, pero NO en él; sino desde el plano o habitat en que se halla. Y generalmente, este espíritu reencarnante ya suele acompañar y proteger a la que va a ser su madre humana; pero, los más evolucionados proyectan desde el espacio, vibraciones que fortifican al feto y a la madre. La incorporación del Espíritu al cuerpo carnal o feto., es al final de la vida uterina. Aun cuando el feto, al nacer, trae vida vegetativa (biológica), no dará señales aparentes de vida activa hasta tanto el Espíritu tome posesión de ese cuerpecito. Ya en el momento que el feto sale a la luz (minutos más o menos) el Espíritu penetra en ese cuerpecito, encarna. En ese momento, la materia encierra definitivamente al Espíritu (su prisión); y es entonces, cuando el feto abre los ojos y la boca, con los
primeros gritos. La encarnación se ha efectuado, la trilogía es completa en esa nueva criatura. Pero, necesario es aclarar que, mientras el Espíritu no penetre en ese cuerpecito, el feto no dará señales de vida activa.
Desde la infancia y durante el crecimiento, el Espíritu irá modelando su nueva envoltura, para hacer de ella un instrumento capaz de manifestar sus facultades, a menos que traiga taras kármicas o expiatorias. Y para ello, tendrá la protección y asistencia de un ser espiritual superior a él, que velará por él y le inspirará en su vida humana, asistirá y guiará, intuyéndole en los momentos decisivos y hasta protegerá en ciertos momentos de peligro.
Y esos guías espirituales no son ángeles de leyenda, sino seres como nosotros (espirituales, sin cuerpo carnal) que, vibrando en amor, trabajan en la Obra divina de progreso de la humanidad; y en muchas de las veces, es un amigo del reencarnante unido por lazos de amistad o familiar desde tiempos remotos.
En cuanto a la reducción magnética del referido psicosoma, que sirve de molde o modelo dínamo-espiritual; así como el proceso psicomagnético para el olvido del pasado, es igual para todos los espíritus reencarnantes cual sea su grado de evolución.
Múltiples otros aspectos que sería prolijo enumerar aquí, difieren entre sí, en relación a !a condición de cada reencarnante.

Sebastián de Arauco.

                                             *********************


martes, 25 de agosto de 2015

Bioetica, Bioderecho y Espiritisdmo



BIOÉTICA, BIODERECHO Y ESPIRITISMO
Yolanda Polimeni 



1. Ética 2. Bioética 3. Bioderecho 4. Abarcar la Bioética y el Bioderecho 5. Bioética, Bioderecho y ciudadanía 6. El Espiritismo



1. Ética

La ética tiene en cuenta el estudio del comportamiento humano, susceptible de una valoración bajo la óptica del bien o del mal, de lo cierto y de lo equivocado.

Tanto puede designar el obrar humano, en ese punto significando lo mismo que moral, como la teoría sobre ese obrar, buscando el análisis crítico de las costumbres de determinada sociedad o persona, buscando identificar lo verdadero de lo equivocado, e indicar las conjeturas necesarias para moralizar el acto humano (1), valorándolo.

La ética desenvuelve un análisis sobre las condiciones necesarias para que un acto humano pueda ser introducido en el ámbito de la moral o de la ética y con eso evaluado como bueno o malo, justo o injusto, moral o inmoral. Estas condiciones son llamadas como condiciones transcendentales porque anteceden y acompañan la práctica de determinado acto. (2)

Regina Fiura Sauwen y Severo Hryniewicz, en el libro Derecho “In Vitro” __ De la Biotécnica al Bioderecho, apuntan como presupuestos o condiciones transcendentales del acto moral:
1. Libertad – indicada por los autores como la condición sine qua non de la Ética, pues si el hombre no fuera libre no hay que hablar de moralidad, pudiéndose comparar sus acciones a las del animal.

2. Conocimiento o Conciencia – una condición indispensables a la acción libre, pues, sino hubiera conocimiento y conciencia de lo que se hace, el acto no es libre. La conciencia o el conocimiento están ausente “cuando hay error en la evaluación de lo que se está haciendo” o incapacidad del uso de las facultades mentales, como en el caso de las enfermedades mentales. (3)

3. Norma – es indispensable la existencia de normas para regir el comportamiento humano, ya que la libertad absoluta sin la dirección de cualquier norma sería amoral. “La indicación de un conjunto de normas morales pasa necesariamente por la discusión sobre la esencia o naturaleza humana. Esto significa que para decir como debe el hombre proceder, se debe primeramente responder a la cuestión - ¿quién es el hombre?” (4)
Estas consideraciones son muy importantes para un análisis de la cuestión bajo la óptica Espírita, lo que se hará hecho más adelante.

2. Bioética

La Bioética tuvo como marco inicial de su historia el Código de Nuremberg (1947) después de la constatación de las experiencias nazistas que constituyeron el horror de la segunda guerra mundial.

La expresión Bioética fue utilizada por primera vez en 1971 por el oncólogo Van Rensselder Potter, en su obra “Bioética: el puente para el futuro”. (5)

La preocupación como ética en las investigaciones biomédicas y biotécnicas se intensificó a partir de la generación del ser humano “in vitro”, ganando relevancia día a día con las investigaciones genéticas, aunque su cuerpo de alcance sea más amplio.

La Encyclopedia of Biotthics, en 1978 (6), conceptuó Bioética como “el estudio sistemático de la conducta humana en la tarea de las ciencias de la vida y de los cuidados de la salud, en la medida en que esta conducta es examinada a la luz de los valores y principios morales.”

Más amplia y más completa, a nuestro ver, es la definición dada por Regina Fiuza Dauwen y Severo Hryniewicz, en el libre Derecho “In Vitro” __ De la Bioética al Bioderecho, en los siguientes términos: “Bioética es un estudio interdisciplinado, ligado a la Ética, que investiga, en el área de las ciencias de la vida y de la salud, la totalidad de las condiciones necesarias a una administración responsable de la vida humana en general y de la persona humana en particular.” (7)

Interdisciplinado porque las consecuencias de las investigaciones biomédicas y biotécnicas envuelven varios aspectos de naturaleza política, económica, religiosa, antropológica, teológica y jurídica, entre otras, exigiendo una conciencia social de sus implicaciones y un amplio debate con todos los segmentos, teniendo en cuenta la definición de normas limitadoras de la investigación perjudicial a la vida en su sentido amplio.

Ligada a la Ética por valorar las acciones derivadas de las investigaciones y sus resultados, así como su aplicación, estableciendo principios indispensables a su inclusión en la moral. Esta reflexión envuelve todos los actores sociales – tanto investigadores como el público en general – que deben evaluar sobre el bien o el mal que puede resultar de esas investigaciones, inventos e industrialización promovidos por la biotécnica, estableciendo principios indicadores de la conducta social.

Toda y cualquier investigación científica que implique la alteración de las condiciones naturales de la vida humana, en las condiciones de vida y muerte, salud y bienestar de la persona, individual o socialmente considerada, entra en la esfera de la Bioética, exigiendo una administración responsable por la preservación de la vida humana, razón y fin de la ciencia.

La dignidad humana tiene que ser el punto central de toda y cualquier reflexión científica, respetándola en su integridad.

3. Bioderecho

La discusión Bioética llamó la atención para las implicaciones derivadas de las investigaciones biomédicas y biotécnicas, que pueden traer perjuicios a la salud física y mental del hombre, apartar el ecosistema, promover la muerte, interferir en la etnia, agravando posturas racistas, preconceptuales, discriminatorias de individuos y grupos étnicos, sociales, económicos, etc.

Esa discusión evidencia la necesidad de incluir acciones en el mundo jurídico, para el establecimiento de normas reguladoras de esas investigaciones, su destino y la aplicación de sus resultados, garantizando a la sociedad y a la persona humana la seguridad necesaria a la manutención de su bienestar.

En razón de la necesidad de preservación del patrimonio genético es que los Derechos Humanos entran en la llamada 4ª generación. “De entre los posibles derechos típicos de la Cuarta Generación de derechos Humanos, estaría el no tener su patrimonio genético alterado…” (8) hipótesis factible ante los avances de la ciencia en la investigación genética, de la cual el Proyecto Genoma debe atraer todas las atenciones.

El derecho no puede estar al margen de esa discusión, siendo imperioso el establecimiento de una legislación específica para las diversas hipótesis.

Así, el Bioderecho “tiene por objeto el análisis, a partir de una óptica jurídica y de sus varios métodos, de los principios y normas jurídicas que crean, modifiquen y extingan las relaciones entre individuos, entre individuos y grupos, y entre esos con el Estado, cuando esas relaciones dijeran respecto al inicio de la vida, al transcurso de ella o a su fin.” (9)

Como organización política, el estado surgió para atender a la necesidad humana en la convivencia comunitaria, garantizando la paz y bienestar social. En el ejercicio de la fundación de legislar, debe establecer las reglas de convivencia pacífica y garantizadoras del bienestar social.

El Estado brasileño, merced al dispositivo 1º de la Constitución Federal, tiene como fundamento la dignidad de la persona humana. Todo lo que pueda afectar a esa dignidad, va a enfrentarse al fundamento del Estado brasileño.

Por otro lado, de acuerdo con el art. 3º de la Carta Magna, constituyen objetivos fundamentales de la República Federal del Brasil: I – construir una sociedad libre, justa y solidaria; II – garantizar el desarrollo nacional; III – erradicar la pobreza y la marginación y reducir las desigualdades sociales y regionales; IV – promover el bienestar de todos, sin preconceptos de origen, raza, sexo, color, edad y cualquier otras formas de discriminación.

¿Cómo, pues, garantizar el desarrollo nacional y regional? ¿Cómo garantizar el respeto a las desigualdades raciales, de género, color y todas las demás formas de discriminación? ¿Cómo garantizar el derecho a la vida del enfermo terminal, delante de la posibilidad de la eutanasia, o el derecho a la vida de un ser que está siendo generado con perspectivas de dolencias graves? Las preguntas se extenderían al infinito.

Y los tribunales son llamados a pronunciarse acerca de situaciones dificilísimas, que aun se encuentran al margen de la ley.

A titulo de ejemplo citamos dos casos ocurridos en los Estados Unidos:

1. El de la niña Jaycee, conocida como la “huérfana de nadie” por ser desconocidos sus padres biológicos, donadores anónimos de espermatozoides y óvulos, habiendo sido generada en una barriga de alquiler, contratada por el matrimonio Buzzanca, que se separaron un mes antes del nacimiento de la niña, repudiada por John Buzzanca que declaró que nunca quiso tener un hijo de aquella forma. (10)

2. El segundo es el caso de la niña Elizabetta, nacida en 1995, dos años después de la muerte de su madre, generada a partir de un embrión congelado. (11)
Los ejemplos arriba demuestran la gravedad del problema en el mundo jurídico, que necesita regular las relaciones resultantes de los avances científicos.

De lejos, y en rápidas consideraciones, podemos recordar el derecho de personalidad consistente en saber la persona quiénes son sus padres, el derecho a la familia, y de una forma generalizada, todo lo que dice al respecto de la protección de la infancia; también los derechos sucesores, en la segunda hipótesis; de entre muchos otros que podrían ser enumerados.

La manipulación con la consecuente alteración genética de vegetales, los llamados alimentos transgénicos, han dado margen a mucha discusión. ¿Hasta que punto esos alimentos son saludables y no perjudican la salud? ¿Existen experiencias y observaciones suficientes para garantizar su uso por la población?

¿Ya puede la ciencia establecer criterios de seguridad para diagnosticar la muerte encefálica para autorizar la retirada de órganos y tejidos para ser transplantados? ¿Puede el aborto ser autorizado? ¿En qué circunstancias? ¿Qué se debe entender por muerte digna? ¿Cuáles son los criterios para autorizar la eutanasia? La ley tiene que establecer normas de procedimiento, incluso penales, para las diversas hipótesis, regulando las acciones humanas en ese campo, salvaguardar de derechos fundamentales como el derecho a la vida y a la salud.

4. Abarcando la Bioética y el de Bioderecho

El campo de actuación de la Bioética y del Bioderecho es extenso, abarcando todas las cuestiones relacionadas a la manipulación genética en animales, vegetales y seres humanos, procreación asistida en todos sus aspectos, aborto, eutanasia, eugenia (ciencia de las condiciones que mejor pueden favorecer la reproducción humana y el perfeccionamiento de la raza), derecho a la salud, genoma humano, propiedad del cuerpo vivo y muerto, transplantes de órganos entre vivos y “pos mortem”, recombinación de genes, creación y patentación de seres vivos, naturaleza jurídica del embrión, circunstancias iatrogénicas, contracepción, cirugías intra-uterinas, diagnósticos de dolencias incurables, entre otras.

En todos esos campos, es obligación de los médicos e investigadores informar al paciente sobre todo el tratamiento y experiencias a que son sometidos, esclareciéndolos sobre los riesgos para la vida y salud.

No siempre ese es el procedimiento adoptado y los pacientes son sometidos a experiencias diversas sin tener ninguna consciencia siquiera de que son objeto de experiencias y tratamientos que podrán resultar en daño a la salud, perjuicios a la propia vida.

Al derecho cabe establecer reglas de conducta coercitivas, sujetas a penalidades de gravedad tal, que inhiba efectivamente la acción irresponsable y egoísta del médico o investigadores que no las respeten.

5. Bioética y ciudadania

En su inicio la bioética surgió como innovación de la cultura norteamericana, en que las reflexiones éticas dirigidas para la ciencia y consecuencias de sus avances para la vida individual y colectiva, buscaban fijación de criterios morales con vistas a la realización plena del individuo.

Toda la sociedad debe estar envuelta con la Bioética, considerando esta una reflexión filosófica acerca de la ciencia y de la manutención de la vida en condiciones tales que el hombre pueda conquistar felicidad.

Bajo este punto de vista, el Dr. Affonso Renato Meira así se manifiesta:

La bioética que tiene como objetivo la búsqueda del comportamiento deseado y aceptado por las comunidades en las acciones referentes a la salud y a la vida no puede quedar restringida a cofradías de estudiosos que en análisis teóricos discuten el bien y el mal de acuerdo con sus propios valores. Esas discusiones, de valor indiscutible y círculo de los conocimientos de ese asunto, precisan ser ampliados. La bioética tiene que tener como blanco de su interés tanto los que manejan las tecnologías de punta en las ciencias como los que tratan con el instrumental más simple – y también aquellos que usufructuan ese saber.

Es fundamental la existencia de un sentimiento bioético en las poblaciones para que su comportamiento sea el mejor para la salud y la vida. Un largo y global proceso de interpenetración de culturas entre los valores de los estudiosos e interesados en los conocimientos biotécnicos – con los valores de las culturas de las diferentes sociedades produciendo cambios como producto de una verdadera asimilación – hará de la biotécnica un patrimonio de la humanidad, la ética de todos, la ética de la ciudadanía.” (12)

Las cuestiones ligadas a la biotecnología y la biomedicina tienen que ser objeto de educación de la población, serán introducidas en las escuelas, para la formación de conciencias y toma de posición. La sociedad no puede asistir pacíficamente a los acontecimientos, sin tener plena conciencia de cómo su vida puede ser afectada por los avances de la ciencia. Está es, pues, una discusión de todos.


6. El Espiritismo

El Espiritismo nos ofrece respuesta a una pregunta fundamental: ¿Quién es el hombre? El hombre, en la óptica espírita, no está restringido al cuerpo físico. Este tiene como complemento indispensable e indisociable, el Espíritu, principio inteligente que lo dirige y es el responsable por el sentido moral.

El Espíritu pasa por numerosas existencias corporales, a través de las cuales adquiere conocimientos intelectuales y morales, construyendo su involucro psicológico vía de experiencias numerosas. Espíritu y cuerpo interobran, uno influenciando al otro, lo que explica reacciones diversas de persona a persona, víctimas, por ejemplo, de la misma dolencia y en las mismas condiciones.

Por otro lado, el Espiritismo coloca al progreso como una ley natural. Progreso intelectual y moral que por regla andan distanciados, lo que se puede constatar en la práctica de vida de la sociedad humana. El progreso técnico en sí mismo no es bueno ni malo. Puede sí, ser aplicado para el bien o para el mal, dependiendo de la moral que guía esa aplicación. El Espiritismo, entonces, tiene una contribución más a dar en la reflexión en torno de la investigación científica y su disciplina, que es la conexión con la ética que presenta.

Discutir la bioética y el bioderecho y promover la concienciación de que la técnica y la ciencia deben estar al servicio del hombre para su felicidad individual – pero no exclusivista, tenga en cuenta que es imposible ser feliz en una comunidad perversa – y colectiva, se nos presenta como una de las tareas del Espiritismo en el proceso de esclarecimiento del individuo. Estos temas están íntimamente asociados a las indagaciones filosóficas que se extraen de la codificación espírita en numerosos puntos.

Cuando muchos se asustan delante de las investigaciones genéticas en la búsqueda del perfeccionamiento de razas animales, con la producción de alimentos transgénicos, entre otros, encontramos en la pregunta 690 de El Libro de los Espíritus lo siguiente: “¿El perfeccionamiento de las razas animales y vegetales por la Ciencia es contrario a la ley natural? ¿Sería más conforme a esa ley dejar que las cosas sigan su curso normal?”

La respuesta es: “- Todo se debe hacer para llegar a la perfección. El propio hombre es un instrumento de que Dios se sirve para alcanzar sus fines. Siendo la perfección el blanco para que alcance la Naturaleza, favorecer su conquista es corresponder a aquellos fines” (13)

Las investigaciones biomédicas y biotécnicas no son contrarias a las leyes naturales, a las leyes divinas. El hombre es quien tiene que valorar sus actos por el prisma de la solidaridad, de la fraternidad, de la igualdad, del respeto a las diferencias, apartándose del orgullo que lo impulsa a querer “jugar a ser Dios” sin ninguna consideración al ser humano, y del egoísmo que lo lleva a buscar lucros en detrimento del bienestar de la sociedad.

En lo que decir respecto a las experiencias biomédicas se impone el despertar de la ciencia para la realidad espiritual del ser humano, interviniendo, por el magnetismo, en reacciones inesperadas.

La detección de genes responsables por dolencias es una de las áreas más activas de la genética humana. La comparación de material genético de personas enfermas y normales permite identificar una “porción de genoma” que está asociado a la dolencia.

Todos los que militan en esa área admiten que no basta simplemente la presencia del gen mensajero de la enfermedad, pues es fundamental la existencia de condiciones ambientales para que la molestia pueda manifestarse. Esos factores se influencian mutuamente, generando patrones que no podrían ser reducidos simplemente a una pura suma de componentes mencionados. En suma, no hay una relación de causalidad obligatoria entre detección del gene y la eventualidad de la enfermedad.

La genomanía, sin embargo, ha conducido los razonamientos deterministas que redundan en posturas extremistas y peligrosas. Así, por ejemplo, algunos científicos pasaron a emitir juicios de valor y proponer conductas de intervención en seres humanos por ser los mismos portadores de genes presumiblemente responsables por comportamientos antisociales, por el alcoholismo, por la drogadicción, por psicosis y neurosis y, hasta incluso, por el nivel de inteligencia.”

La existencia del Espíritu, su sobrevivencia después de la muerte con la conservación de su personalidad, con todos sus conocimientos, virtudes y vicios, en fin, todo el patrimonio espiritual, moral e intelectual, que decisivamente interfiere en los programas reencarnatorios, alterando condiciones de salud y bienestar – inexplicables para la ciencia que no considera al ser espiritual en sus experiencias – es una explicación plausible para que la dolencia no se manifieste, que pese su existencia en el gen o se manifieste con caracteres diversos del esperado.

La materia, demasiadamente amplia, comporta varias reflexiones, que el espacio no permite adentrar.

Me permito concluir invitando a todos los espíritas a pensar en lo que está ocurriendo en el campo de la biomedicina, sobre lo que nos espera para el futuro, sabedores que somos que, más allá del cuerpo físico, somos Espíritus, ser pensante y actuante en la organización física interobrando con ella en numerosos fenómenos que no se inserta apenas en el ámbito biológico, sino en el bio-psíquico-espiritual.


Conectar estas reflexiones a la ética espírita y por fin, presentar propuestas concretas que puedan contribuir para el establecimiento de leyes, reguladoras de las actividades unidas a la biomedicina y la biotécnica, para que se desarrollen dentro de patrones éticos teniendo en cuenta tan solamente la felicidad humana.

                                                            ***********************


ANÉCDOTAS Y EFICACIA DE LOS PASES EN LOS CENTROS ESPÍRITAS

Aún muy jóven, fuí convidado a recibir unos pases en un Centro Espírita. Después de escuchar la conferencia, entramos en la sala de los pases, y nos quedamos delante del pasista, y de repente, el pasista inició un atronador y escalofriante "eructar" en la sala. Procuramos consultar lo que estaba pasando y fuimos informados,¡ pásmense !, que el eructo era un tratamiento de dispersión fluídica concentrada en el ambiente. En aquella época no profesaba el Espiritismo y obviamente quedé muy enfadado.
 En los años siguientes estudié las obras de Allan Kardec, adopté la propuesta de la Doctrina de los Espíriitus como ideal de vida; con todo, trágicamente, aún hoy tengo informaciones sobre "técnicas" terapeúticas curiosísimas, realizadas en algunas Casas "espíritas". Actualmente existen instituciones que ofrecen sesiones de pases para todos los gustos e intereses, a ejemplo del pase "normal", apicado obligatoriamente después de las charlas públicas, normalmente destinado a los famosos pases; del pase "fuerte" ( solo un aspecto de los exorcismos de los obsesores en presencia del obsesado); el pase "ultra fuerte", que lo cura todo ( destinado a enfermos graves, obsesados, psicóticos, etc., con derecho a acorralamiento de obsesores e incluso "embotellamiento y enrollamiento" de los verdugos de la oscuridad); del pase "virtual" (¡? hummm..),etc. Sería caricaturesca si no fuese patética tal ocurrencia. Los hay que "transmiten" pases con gestos desabridos, malabarismos manuales,clicar de dedos, cantos peculiares, y los notorios eructos.  Eso mismo, ¡ eructos !... Hay pasistas que incorporan "entidades" durante el pase, olvidados de que no se debe aplicar el pase mediumnizado, porque no es práctica espírita. No hay necesidad de incorporación mediúmnica en las sesiones de pase. El pasista puede hasta actuar bajo la influencia de la entidad, pero no puede verbalizar, aconsejar o transmitir mensajes, pero no lo puede ignorar porque la aplicación del pase magnético no comporta actitudes imprudentes, ni admite desatino en sus expresiones. Eso sí, exige un estudio contínuo de sus mecanismos, sobre todo la necesidad de su aplicación.
Conocemos médiums que solo aplican pases con ropas blancas, o debajo de pirámides metalizadas. Los hay que recogen en el más allá, el pase a través de viajes astrales ( a través de las milarosas apometrías), y más de una infinidad de métodos para todos los (dis)gustos. Eso sin dejar de citar que se aplican pases magnéticos en las paredes de esos centros espíritas para "descontaminarlas" de energías negativas. "¡ Por Dios, cuanta creatividad!"...
Apartándonos e esas peripecias pasistas, analicemos efectivamente el significado del tema en la institución espírita. Vimos que existen innumerables prácticas no compatibles con la Doctrina Espírita, que urge que sean tenidas en cuenta, hasta la extenuación, en las bases de la compostura cristiana, sin ninguna intolerancia, obviamente. Porque la verdadera práctica espírita es la expresión moral cristiana, consustanciada en el Evangelio de Cristo.
El  buen empleo del pase no admite ninguna práctica espectacular. Los escenarios preparatorios- "manos erguidas a lo alto y abiertas, para la supuesta captación de fluídos por el pasista, manos abiertas sobre las rodillas, por el paciente,para mejorar la asimilación fluídica, brazos y piernas descruzados para no impedir el libre paso de los fluídos, y así en adelante- solo sirven para ridiculizar al pase, al pasista y al paciente. La formación de las llamadas "corrientes" mediúmnicas, con la reunión  de los médiums alrededor del paciente. Las "corrientes" de manos dadas o de dedos tocándose  sobre la mesa- condenadas por Kardec- no son nada más que residuos del mesmerismo del siglo XIX, inútiles, supersticiosos y ridiculizantes".
El pase deberá siempre ser dado de modo silencioso, con naturalidad. Los espíritas no están prohibidos de nada, pero prácticas alucinadas son inaceptables. A propósito del legítimo pase, " así como la transfusión de sangre representa una renovación de las fuerzas físicas, el pase es una transfusión de energías psíquicas, con la diferencia de que los recursos orgánicos(físicos) son retirados de un reservorio limitado, y los elementos psíquicos lo son del reservorio ilimitado de las fuerzas espirituales". explica el Espíritu Emmanuel.

Recordemos que Jesús utilizó el pase "imponiedo las manos" sobre los enfermos y los perturbados espiritualmente para beneficiarlos. Y enseñó esa práctica a sus discípulos y apóstoles, que también la emplearon largamente.
Entretanto en las huestes espíritas donde el pase es mejor comprendido, es más largamente difundido y utilizado.
El evangelista Mateo en una de sus narraciones, asegura que Jesús "extendiendo la mano, le dijo: ¡ Quiero, queda limpio!. E inmediatamente él quedó limpio de su lepra". 
Pero, ¿qué es realmente el pase?. "Es una transfusión de energías, capaz de alterar el campo celular..." En la definición del diccionario "Aurelio", el pase sería el "acto de pasar las manos repetidamente ante los ojos de una persona para magnetizarla, o sobre una parte doliente de una persona para curarla".
En el Pentateuco mosáico localizamos la siguiente frase: "Josué, hijo de Num estaba lleno del espíritu de sabiduría, por cuanto Moisés había puesto sobre él sus manos: así los hijos de Israel le dieron oídos e hicieron como el Señor ordenó a Moisés".
Sabemos que "es muy común la facultad de curar por la influencia fluídica y puede desarrollarse por medio del ejercicio". Pero cabe aclarar que el pase e imposición de manos no son la misma cosa. Se tiene la imposición de manos como un método, pero naturalmente, una persona desprovista de los brazos puede proporcionar un pase por la fuerza del deseo y por el auxilio de los Espíritus. El flujo magnético se sustenta y se lanza a costa de la voluntad tanto del pasista como de seres desencarnados que vienen para la adaptación de los fluídos.
El evangelista Marcos describe sobre uno de los jefes de la sinagoga, "llamado Jairo, que después de visitar a Jesús, se arrojó a sus pies y le rogaba con insistencia, diciendo: Mi hija está en las últimas; te ruego que vengas y le impongas las manos para que sane y viva". En la obra Mecanismos de la Mediumnidad, André Luiz aclara que "el pase,como género de auxilio, invariablemente aplicado sin contraindicaciones, es siempre valioso en el tratamiento debido a los enfermos de todas clases".
 En suma, no es demasiado recordar que el ejercicio de las prácticas espíritas sin la debida base moral, será, fatalmente, una incursión inequívoca en el mundo de la inadvertencia y, conseuentemente, en las  redes de las OSCURIDADES TRASCENDENTALES.

- Jorge Hesen-
                               ********************

     
          MEDIUMS: ¿POR QUÉ UNOS LO SON                      Y  OTROS NO?

Siempre se ha dicho que la mediumnidad es un don de Dios, una gracia, un favor. ¿Por qué, entonces, no constituye un privilegio de los hombres de bien? ¿Por qué vemos personas indignas que la poseen en el más alto grado, y abusan de ella?
“Todas las facultades son favores por los cuales se debe dar gracias a Dios, pues hay hombres que están privados de ellas. Podríais también preguntar por qué Dios concede buena visión a los malhechores, destreza a los estafadores, elocuencia a quienes sólo la usan para el mal. Lo mismo sucede con la mediumnidad. Si hay personas indignas que la poseen, es porque necesitan de ella más que las otras, para mejorarse. ¿Acaso suponéis que Dios niega los medios de salvación a los culpables? Por el contrario, los multiplica en el camino que recorren, los coloca en sus manos. Al hombre le corresponde aprovecharlos. Judas, el traidor, ¿no obró milagros y sanó enfermos en su condición de apóstol? Dios permitió que tuviera ese don para hacer que su traición fuera más detestable".

Allan Kardec- El Libro de los Médiums-

                                                 *********************

ENFERMOS Y MEDIUMNIDAD

Toda enfermedad tiene raíces en el alma.Por éste principio general no estamos,desde luego,autorizados a deducir que la mediumnidad sea el remedio para todos los males físicos,conteniendo en si la propiedad de sanar todas las dolencias de la criatura humana.
Es al equilibrio espiritual que está confiado el trabajo de asegurarnos,en futuro remoto,la reencarnación en cuerpos relativamente,perfeccionados,sin las llagas comunes a los de hoy.
el desarrollo mediúmnico no deberá ser recomendado,pues,como fuga a dolencias conocidas o desconocidas de la ciencia oficial de nuestros dias.Correremos el riesgo de agravar males en vías de instalarse o desarrollarse,tornándolos a veces irreversibles,si encaminamos a todos los enfermos que nos buscan a un estado de florecimiento mediúmnico indiscriminado.
Habrá casos de enfermos que son médium,y algunos, hasta con dolencias infecto-contagiosas.
El buen sentido nos impele a coincidir con el Espíritu de André Luiz,en Conducta espírita,en la afirmación de que:un enfermo-médium es un médium-enfermo o sea,es un medium que precisa cuidar por su reajuste psico- orgánico,antes de intentar el intercambio mediúmnico.le cabe,de ésta forma,atender al tratamiento médico a que se somete y sustentar el aprendizaje del Cristianismo Redi-vivo.No ejercitará su sentido en tanto no se recupere parcialmente de sus males físicos,salvo si estuviera internado en sanatorios o locales adonde mantengan contacto con hermanos que atraviesan las mismas experiencias dolorosas.
Es por amor al enfermo que no le crearemos obligaciones que por el momento se siente imposibilitado de cumplir,en vista de sus deficiencias orgánicas.Su estado anormal lo sensibiliza extremadamente,tornándolo vulnerable alas influencias viciosas de Espíritus enredados en el mal,cuando asiste a sesiones mediúmnicas.
Y si insistimos en mantenerlo en tareas o en recinto inadecuado a su estado orgánico,estaremos asumiendo un límite de corresponsabilidad por el agravamiento de sus problemas.
mediumnidad no es panacea.
es un problema de trabajo y definición de responsabilidad que tenemos a nuestro frente y que nos pide el máximo equilibrio psico-orgánico para rendir lo mejor en favor de nuestro prójimo.
ROQUE JACINTO:DESARROLLO MEDIÚMNICO 



                                              *****************





domingo, 23 de agosto de 2015

PANORAMA ESPIRITUAL DE LA DEPRESIÓN


ALIANZA DE LA CIENCIA Y 
LA RELIGIÓN

La ciencia y la religión son las dos palancas de la inteligencia humana:la una revela las leyes del mundo material y la otra las leyes del mundo moral;pero teniendo las unas y las otras el mismo principio que es Dios,no pueden contradecirse,si una es la negación de la otra,una necesariamente está errada y la otra no,porque Dios no puede querer destruir su propia obra.La incompatibilidad que se creía ver entre éstos dos órdenes de ideas,se debe a una falta de observación y al sobrado exclusivismo de una y otra parte:de seo se ha seguido un conflicto,de donde nacieron la incredulidad y la intolerancia.
Han llegado los tiempos en que las enseñanzas de Cristo deben recibir su complemento,en que el velo lanzado a propósito sobre algunas partes de ésta enseñanza,debe ser levantado,en que la ciencia dejando de ser exclusivamente materialista,debe enterarse del elemento espiritual; y en que la Religión,cesando de menospreciar las leyes orgánicas e inmutables de la materia,apoyándose una en la otra y marchando éstas dos fuerzas de acuerdo,se presten mutuo apoyo.Entonces la Religión no siendo ya desmentida por la Ciencia,adquirirá una fuerza inquebrantable,porque estará de acuerdo con la razón y no se le podrá oponer la irresistible lógica de los hechos.
La Ciencia y la Religión no pudieron entenderse hasta hoy.porque,examinando cada una de las cosas bajo su punto de vista exclusivo,se rechazaban mutuamente.Era necesario algo para llenar el vacío que las separaba,un lazo de unión que las aproximase;ese lazo de unión está en el conocimiento de las leyes que rigen el mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corporal,leyes tan inmutables como las que rigen el movimiento de los astros y al existencia de los seres.Una vez constatadas esas relaciones por la experiencia,se ha hecho una nueva luz:la fe se dirigió la razón,la razón no encontró nada de ilógico en la fee y el materialismo fue vencido.Pero en ésto,como en todas las cosas,hay personas que se quedan rezagadas,hasta que son arrastradas por el movimiento general que las aplastará,si quisieren resistir,en vez de entregarse a él.Es toda una revolución moral que se opera en éstos momentos y trabaja a los Espíritus;después de haberse elaborado durante mas de 18 siglos,se aproxima a su cumplimiento y va a marcar una nueva era en la Humanidad.La consecuencia de esa revolución son fáciles de prever,debe traer,en las relaciones sociales,inevitables modificaciones y no está en el poder de nadie el oponerse a ellas,porque están en los designios de Dios y son consecuencia de la ley del progreso,que es una ley de Dios.
EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO:CAP 1 ÍTEM 8

                                                         ****************************




 EN BUSCA DE LA FELICIDAD

Las instituciones políticas y sociales, las formas de los gobiernos y de las sociedades permanecerán vacías durante mucho tiempo, mientras el hombre no se perfeccione. Esto no está fuera de nosotros, sino que es dentro de nosotros donde reside el secreto de la felicidad. Como dice la sabiduría antigua: “Sabrás que los males que devoran a los hombres son fruto de su elección y que esos infelices buscan, lejos de sí, los bienes cuya fuente poseen.” 
Estudiemos, pues, con persistencia, las leyes del Universo y las fuerzas prodigiosas que encierra; es penetrando el secreto de esas leyes y comprendiendo el control de esas fuerzas como el hombre podrá entrar en la gran comunión universal, cuyo principio está en Dios y fuera de la cual no hay felicidad. 

- LEON DENIS-

                                   *******************
 
           MEMORIAS

Yo bien comprendo que el tener hijos y no poderles dar pan, ha de ser el infierno más horroroso que puede sufrir un Espíritu, y por eso cuando a mí se dirigía una de esas 
madres para hacerme confidente de sus desdichas, procuraba, por todos los medios posibles, favorecerla, y cuando me quedaba sola, daba gracias a Dios por no haberme dado hijos, lo cual proporcionaba a mi Espíritu gran dicha y tranquilidad. 
Yo no tenía a nadie que me pidiera pan, pero en cambio, tenía muchos amigos que procuraban de que yo no careciera de nada. 
Más de una vez me habían sucedido escenas como la que acabo de relatar, y de momento, si una mano protectora se cuidara de mí, yo encontraba mi óbolo centuplicado ;  entonces yo, sin creer en los milagros, exclamaba: 
-¡Padre!... ¡Ahora sí que me han dado una prueba de que todo lo ves!... 
Otras veces, cuando estaba más triste, venía alguna de mis amigas a contarme sus alegrías, y aquello me dejaba muy satisfecha, dando también gracias a Dios al ver que no 
todos sufren en la Tierra, que también hay quien goza; que también hay hogares donde brilla el sol de la felicidad. 
Si, la felicidad existe en la Tierra, ahora lo he visto mejor que antes, y esto depende de la misión que cada uno escoge al descender a la Tierra. 
Como quiera que yo hubiera sido la nota discordante de muchos hogares, era más que justo que me sucediera todo lo que aconteció en mi última existencia.
Es inútil pedir a Dios hijos, si no hay espíritus dispuestos a descender entre vosotros, o bien que no seáis acreedores a tanta dicha, por motivos ignorados de momento, porque, cuando estamos en la Tierra, un velo nos oculta todo lo del espacio, siendo la causa de que siempre pidamos que se nos concedan los mayores imposibles.

MEMORIAS 
AMALIA DOMINGO SOLER

                                                    **************************



Un panorama espiritual de la depresión


Para superar la depresión es necesario cambiar la sintonía espiritual. Como los buenos espíritus que nos asisten no hacen otra cosa a no ser el bien, es imprescindible que, de nuestra parte, aprendamos también a hacerlo. 
La depresión es una dolencia del alma. Siendo así, infelizmente, la ciencia materialista poco puede hacer a no ser minimizar los síntomas del enfermo para que este pueda convivir socialmente. Con eso, lo máximo que ella consigue es limitarle la capacidad mental y evolutiva, afectiva y de memoria.

Se estima que el 20% de la población del planeta sufre de este terrible mal. Datos revelados por investigaciones indican que la depresión es la segunda mayor causa de ausencia en el trabajo y la mitad de los deprimidos dejan de trabajar y tener una vida social. Normalmente, es catalogada por la medicina como una enfermedad cuyo tratamiento es para toda la vida, con un 50% de oportunidades de recaídas.

La peor consecuencia de la dolencia es el suicidio, una vez que el 15% de nuestros hermanos cometen este acto extremo.

Los principales síntomas son: insomnio, tristeza persistente, desánimo, alteración del apetito, falta de energía, baja productividad, perdida de placer. Persistiendo esos síntomas por más de dos semanas, significa que el individuo se encuentra en estado de crisis.

Influencias espirituales

El espiritismo, que define al Espíritu como la esencia del propio ser, explica la depresión como una dolencia espiritual, una fase avanzada del proceso obsesivo, resultante del asedio persistente de espíritus inferiores sobre la mente del hombre y de los que lo envuelven. Por tanto, quien no crea en el Espíritu, o aun, poco conocimiento tiene sobre su naturaleza, no está en condiciones de conocer la causa y mucho menos de tratarla.

La verdad es que todos los seres humanos poseen una cierta sensibilidad mediúmnica, o sea, una determinada y variable predisposición orgánica en ser “susceptible” al mundo espiritual que lo circunda. Esa susceptibilidad ocurre en un nivel mental-emocional, de inteligencia a inteligencia, en que predomina la ley de sintonía. El tenor del pensamiento determina el tipo de la sintonía que establecemos, consciente o inconscientemente, con hombres o espíritus.

La mayoría de las depresiones nacen de un proceso obsesivo, normalmente derivado de una flaqueza moral que abre campo para espíritus malhechores y mal intencionados que pasan a imponer su voluntad sobre la voluntad del deprimido.

Los espíritus aun arraigados a la materialidad necesitan de alimento energético. Como a nadie le gusta reflexionar sobre eso, aun es más fácil hacerles el asedio.

El aflorar de la mediumnidad

Desde el tiempo de Allan Kardec los buenos espíritus afirman que, independientemente de creer o no creer, la humanidad está alcanzando un grado evolutivo en que la vuelve más sensible al contacto con los campos espirituales rodeando la Tierra. Estamos topándonos con el mundo espiritual y aun no percibimos eso.

Ahora, como es la sintonía la que determina el tipo de contacto con las inteligencias de las dimensiones espirituales, para que se supere la depresión es necesario que el enfermo cambie la sintonía que viene sustentando.

Interferencias espirituales nocivas


Los efectos de la obsesión instalada son obvios: el propio enfermo se siente confuso en identificar la propia personalidad. Sus pensamientos se vuelven confusos y contradictorios, lo que le genera inseguridad y miedo. En un cuadro más agravado se observa la debilidad creciente, que es la perdida de energía vital. Por eso, en muchos casos, el deprimido siente fuertes dolores de estómago (perdida de energía por el plexo solar).

Todas las personas viciadas, por ejemplo, son médiums conscientes o inconscientes.

Las interferencias espirituales nocivas, causadas por la presencia actuante de espíritus malhechores, no hacen nada más que dinamizar la inconsistencia moral sustentada imprudentemente por el deprimido.

La puerta del alma se abre por el lado de dentro


Quien trabaja efectivamente en la doctrina espírita y actúa en un centro bien orientado sabe que es perfectamente posible liberarse, en breve tiempo, del terrible flagelo que es la depresión.

De acuerdo con los Evangelios, Jesús, el divino Maestro, no hacía otra cosa sino redirigir la sintonía de numerosos enfermos del cuerpo y del alma para las esferas superiores del sentimiento, con eso, curó a numerosos “endemoniados” y “lunáticos”.

Es de él la máxima preventiva: “Vigilad y orad”

Lo que la víctima de la depresión necesita comprender y asimilar es el hecho de que nadie puede abrir la puerta de nuestra alma, incluso que la fuerce, porque la cerradura está del lado de dentro. Solamente nosotros mismos podemos abrir la puerta para aquello que nos conviene.

Educando la sensibilidad
Una de las sustentaciones doctrinarias del espiritismo es hacer que el ser humano se esfuerce para no entrar en sintonía con las fajas inferiores de la vida. Al contrario, se sintoniza con las fajas superiores.

Para eso es fundamental aprender a discernir el propio pensamiento del pensamiento invasor. Los factores que fastidian deben ser vencidos. Se trata de luchar o entregarse, forzar resistencia al aparentemente irresistible componente depresivo. Reconocer la propia fuerza de voluntad – normalmente, subyugada por la voluntad del agente perturbador – y nuevamente fortalecerla.

Pedir auxilio al Creador es el secreto. Asumir, con humildad y confianza, la condición de necesitados espirituales que somos, reconociendo el poder soberano de la luz divina que nos bendice constantemente y, para la cual estamos temporalmente impermeables, en función de nuestro libre albedrío perfeccionado en el dolor.
No ejercitar la tristeza en ninguna hipótesis. Ni la amargura, ni la autopiedad, ni la búsqueda del aislamiento o de la fuga excesiva.

La depresión cesa con el cambio de la sintonía espiritual



Muchos médiums que hoy militan con seguridad en las casas espíritas, equilibrados y sin alarde en la mediumnidad con Jesús, llegaron bajo las más opresoras señales de depresión. Algunos, habiendo pasado por clínicas o sanatorios para enfermos mentales. Aun así, a través de la ayuda que se permitirán a sí mismos, aprovechar la buena acogida de los benefactores de la casa, se esfuerzan en el estudio edificante, en la oración, en la meditación, absorbieron confiados las energía revitalizadoras del pase y pudieron “sentir la paz” proveniente de los buenos espíritus que los asisten en nombre de Dios.
Así, una vez reequilibrados, se integran en el servicio de auxilio a los semejantes, encajando en los trabajos asistenciales y espirituales de la casa cambiando, consecuentemente, la sintonía mental-emocional antes adoptada para otra elevada y moralizada.

Esto es un hecho común no sólo en el medio espírita y posible de comprobar.

Por tanto, para superar la depresión es necesario cambiar la sintonía espiritual. Como los buenos espíritus que nos asisten no hacen otra cosa a no ser el bien, es imprescindible que, de nuestra parte, aprendamos también a hacerlo, lo que, ciertamente, asegurará tú protección y la posibilidad del descubrimiento seguro de nuestras potencialidades.
_JUAN CARLOS MARIANI________________
 

                                                        *****************************