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martes, 1 de diciembre de 2015

EL PERDÓN



EL PERDÓN

SI ALGUNO TE GOLPEA EN LA MEJILLA DERECHA
OFRÉCELE TAMBIÉN LA OTRA

7. Habéis aprendido que fue dicho: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo que no os resistáis al mal que os quieran hacer; mas, si alguno os golpea en la mejilla derecha, ofrecedle también la izquierda; y si alguno quiere pelear con vosotros para tomar vuestra túnica, dejadle también la capa; y si alguno os obligare a marchar mil pasos con él, haced aun dos mil. Dad al que os pidiere y no rechacéis al que los quiere pedir prestado. (San Mateo, cap. V, v. de 38 a 42).

  Al iniciar la lectura de este pasaje evangélico de San Mateo, lo primero que me viene a la mente es la famosa frase de Gandhi: “Ojo por ojo, y todos acabaremos ciegos”. O sea, que la venganza del ojo por ojo, no solo no soluciona nada, sino que empeora más aún las situaciones desarmónicas o violentas, creadas entre ofensores y ofendidos.
 Y es que es cierto que la venganza solo genera más venganza y más odio, lo cual supone  acceder a una espiral de horror  del que después cuesta mucho salir.

    Podría parecer como que  Jesús nos estuviese indicando que debemos dejarnos matar o avasallar sin poner en acción el derecho natural de la autodefensa o a  la autoprotección de la vida propia o de otros a quienes tenemos obligación de  proteger en un momento dado. Creo que Jesús más bien indicaba la necesidad de ser tolerantes y de estar dispuestos a perdonar siempre y a tolerar cualquier abuso hasta los límites de lo tolerable, estando dispuestos siempre a dar una nueva oportunidad a quien pretende ser nuestro enemigo o a querer dañarnos en algún modo. En cualquier caso, es un acto de caridad el  tratar de defenderse de las agresiones y abusos, sin herir, o hiriendo lo menos posible al ofensor. No olvidemos que tenemos el derecho y la obligación moral de defendernos y protegernos,  así como de defender y proteger a los desvalidos que estén a merced  de los abusos o de la fuerza de otros. Siempre deberemos tener el poder y la fuerza de la razón, pero nunca la razón de la fuerza.
 
En la autodefensa se debe tratar de guardar el equilibrio y la proporción, de modo que si el  hecho de defendernos puede ocasionar algún  daño, físico o de otra clase al ofensor, que este daño sea el  menor posible, pues tengamos en cuenta que un mal no quita  otro mal, como un fuego no apaga otro fuego, ni lo puede justificar sino en raros casos.

  Jesús no prohibió la defensa, sino que condenó la venganza posterior que nos lleva al horror del odio y hasta de la violencia nuestra y la de otras personas que a su vez incentivemos con nuestra venganza o agresión, a cambio del placer efímero que puede ocasionar esa venganza, pero que al final termina por desaparecer y deja solamente un gran vacío.
 
   A veces la venganza se puede confundir con la justicia, de modo que mientras que la venganza es siempre un acto de revancha posterior en el que se busca un perjuicio o daño al rival o enemigo para compensar otro daño recibido de él, la justicia supone el equilibrio del alma ante un acto en el que el perdón y la magnanimidad pueden ser el auténtico gran premio de la experiencia que se puede lograr de ese acto de generosidad que es capaz de devolver bien por mal.  Para obtener la justicia, en muchos casos la podemos esperar de las leyes penales que rijan  en el país, pero cuando así no suceda, estemos convencidos de que existe una Justicia Universal, inmanente y Divina, que siempre actúa, en todos los casos, inexorablemente, por lo que esa bofetada que deseamos devolver cuando nos la dan, dejemosla en suspenso, porque las propias leyes Divinas la administrarán, antes o después, en la proporción y en el momento oportuno.
 
  Aunque es muy humano en nuestro nivel evolutivo, el ansia de venganza tras recibir un mal o una ofensa, cuando el nivel espiritual del ofendido o de la víctima, o bien cuando se posee el conocimiento espiritual correcto, bien sabemos que existe siempre por encima de los humanos, la Justicia Divina, y esta nunca deja de actuar a través de la Ley de Causa y Efecto. No significa esto que en el fondo nos debamos alegrar porque nos sabemos “vengados” por esa justicia divina, pues a pesar de conocer de su existencia, no olvidemos que Dios es infinitamente bueno, y que ama a todos sus hijos por igual, de modo que Su justicia siempre va encaminada a corregirnos y encauzarnos por el camino del bien, y nunca supone un castigo sin otro fin que el del castigo en sí. Dios es Fuente y Origen de todo bien, por tanto ningún mal procede de Él, sino de nuestros propios errores. Esto significa que si habiendo hecho mal nos arrepentimos a Dios, este nos perdona siempre, pero la expiación que debamos experimentar por nuestra falta, es inevitable, aunque bien puede ser atenuada a cambio de un comportamiento bueno y altruista para con los demás.

  Realmente a veces hay que ser interiormente mucho más fuertes para poder aguantar y perdonar una ofensa sin sentimientos de  rencor, que para responder con la misma moneda al ofensor. Podemos creer a veces que en realidad no seríamos capaces de perdonar, que es lo que viene a significar lo de poner la otra mejilla, y en realidad el  alma no preparada para realizar este acto de valor moral que es el perdón, no lo puede lograr plenamente de un día para otro, pero sin embargo sí podemos todos comenzar por el deseo de perdonar, sin rencores, venganzas ni resentimientos a pesar del dolor recibido, o de poner la otra mejilla, lo que significa  lo mismo. En la medida que lo vayamos logrando en pequeñas cosas notaremos que vamos estando más fuertes y maduros para lograr el perdón de las ofensas, ante cuestiones más graves, lo cual ya es un verdadero progreso en el camino evolutivo de nuestro espíritu, hacia  una mayor perfección y por tanto hacia la auténtica felicidad.
-          José  Luis Martín -

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¿ Sería útil saber quienes fuimos o que hicimos en otras vidas?

 Wellington Balbo – Salvador BA

Uno de los tópicos que más llaman el interés del público cuando se habla de reencarnación y la posibilidad de saber quien fue quien en una existencia pasada, o aún, identificar algunas experiencias vividas en el pasado con nuestros seres de la actualidad.
Es natural la curiosidad de la esposa, de querer saber quien fue y que representó en su vida anterior su actual marido, o la madre que tiene muchas afinidades con los hijos y quiere saber de donde viene todo ese bien querer.
  Aquellos que traen consigo gustos refinados, no son raros, desean saber si usaron coronas o fueron nobles. Los que mucho sufren intentan desvelar las razones por las que el dolor llama cruelmente a su puerta.
  Esta curiosidad es parte de la condición de seres en progreso, y es complicada cuando se vuelve una fijación.
  Conozco mucha gente que daría su vida para saber lo que fue en la otra, y por eso, procuran mediums que infelizmente abren el baúl de las revelaciones, como si tuviesen una lista completa de lo que fuimos y lo que hicimos en pretéritos estadios por este mundo.
Esos médiums revelan situaciones y casos, asociaciones, romances vividos, asesinatos e intrigas.
Yo vi mucha gente desequilibrarse y entrar en confusión a cuenta de esas revelaciones.
En cierta ocasión un médium dice al esposo de una amiga que el hijo de ella había sido su asesino en anterior existencia. El marido creyó en la relación con el hijastro, estremecido.
Casi puso fin a su matrimonio a causa de esto.
Despues de algunas dudas, el esposo de esta amiga resolvió dejar para luego la "supuesta"violencia del hijastro.
Este caso tuvo un final feliz, pero el resultado, podría haber sido otro.
El tema es tan palpitante que hay muchos cofrades estudiando para saber las reencarnaciones de Chico Xavier, Allan Kardec y tantos otros.
No se si habrá algún provecho real en saber si Chico  fue Kardec o no, como también, no se si hay utilidad en identificarnos si fuimos padres, coronados o un operario.
Nuestro foco no debe ser el pasado, sino el presente.
¿ Qué importa quien fuimos?
Lo fundamental es como estamos.
¿ Y cómo estamos?
¿ Cómo anda nuestro progreso?
Antes de buscar el pasado más vale vivir el presente.
Farol seguro es el Espiritismo y este dice que el olvido temporal de lo que fuimos y de lo que hicimos en existencias pasadas es fundamental para que podamos actuar sin las culpas del pasado o inhibir iniciativas en el presente, p crear barreras de relacionamiento. 
Kardec, además enseña que al estudiar nuestro propio comportamiento, tendencias y aptitudes, tenemos la intuición de lo que hicimos anteriormente.
Definitivamente no tendríamos condiciones psicológicas de convivir con alguien que sabemos que fue nuestro verdugo.
Esta, por tanto, es solo una de las razones por las cuales nuestro pasado queda bajo un velo, y pienso ser bien fuerte para justificar tal regla impuesta por la espiritualidad.
Las revelaciones de otras existencias, según los Espíritus, vienen solo en situaciones especialísimas.
Por tanto, es útil que guardemos serenidad ante el pasado.
Foco en el presente, foco en el hoy, en el ahora.
Nada nos importa más que saber como estamos.
Y repito la pregunta de arriba:
¿Como estamos?
 Wellington Balbo (Salvador – SP) es miembro de la Red de Amigo Espírita
Wellington Balbo es profesor universitário, escritor y conferenciante espírita. Es autor del  libro "Lecciones de la História Humana", síntesis biográfica de figuras de la História, a la  luz del  pensamiento espírita.  

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           Analicemos  el  Perdón

      La creencia en la existencia del perdón y de la gracia, tal como muchos la entienden, es la causa de tantos errores y maldades; es la valla que detiene el progreso moral de la humanidad de nuestro mundo occidental.
     Si bien es verdad que el más favorecido por el perdón es precisamente la víctima, o sea, quien perdona; porque no se une al victimario por los lazos de odio, que tanto daño hace al alma y a la salud del cuerpo, y aún al pasar el umbral del Más Allá; el perdón de la víctima, no puede borrar la falta del victimario. Porque, toda acción es una fuerza psicocinética que graba, mancha, densifica el alma de quien la realiza. Así, las acciones, sentimientos y pensamientos de maldad, impregnan el alma de un magnetismo denso, deletéreo que, ni el arrepentimiento ni el perdón, podrán borrar, ya que el perdón de la víctima no da al victimario la tranquilidad perdida; sino el dolor purificador, pasando por el mismo sufrimiento que haya causado. Empero, el Eterno Amor, ofrece un recurso maravilloso para depurar el alma de ese magnetismo deletéreo: el AMOR; el amor sentido y realizado en la práctica del bien.
     Sólo cuando estemos vibrando en Amor (con mayúscula), cuando amemos a nuestros semejantes como nos amamos a nosotros mismos y entremos en la práctica del bien, aliviando el sufrimiento humano y otras múltiples modalidades; sólo entonces nos asemejaremos a Cristo, porque estaremos unidos a esa vibración divina, poderosa, y nuestra alma irá depurándose.
      Es increíble que se acepten ciertas creencias que un detenido análisis rechaza por ilógicas e inadmisibles, y son contrarias a la ley del progreso del ser espiritual. Pero, como son más cómodas..., como ellas no piden el esfuerzo de la propia superación, son las que siguen las mentalidades infantiles que aún continúan creyendo en la cigüeña y en los Reyes Magos.
      De todo lo expuesto se deduce que, TODO EL BIEN O EL MAL QUE HAGAMOS A LOS DEMÁS, LO HACEMOS A NOSOTROS MISMOS. Tenemos libertad de acción, podemos hacer lo que nos plazca; pero, somos responsables de las consecuencias de nuestros actos, pensamientos, sentimientos y deseos.
    De aquí, se desprende esta conclusión: cada vez que hagamos un bien o un mal a alguien, estamos haciéndolo para nosotros mismos: porque nadie puede escapar a las consecuencias de sus propias acciones.
    Cuando la humanidad haya asimilado este principio fundamental para una mejor convivencia humana, ¡qué mundo maravilloso será el nuestro!
     Por ello, aquel reformador social —el sublime Profeta Nazareno— repetía con frecuencia a quienes presenciaban sus famosas sanaciones: «HAZ CON TU PRÓJIMO COMO QUIERES QUE SE HAGA CONTIGO».

Sebastián de Arauco.


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EL APEGO AFECTIVO 


En una carta Chico Xavier  nos explica los antecedentes del mensaje referente al apego afectivo en el medio familiar:

“En la noche anterior  a una de nuestras reuniones públicas estuvimos juntos, probablemente unas cincuenta personas, en un encuentro amigo dedicado al culto del Evangelio en el hogar. Y el asunto de esa reunión domestica fue la dificultad para separarnos de los lazos de la familia, cuando los entes amados escogen caminos diferentes a los nuestros. Como era natural, ardientemente fue debatido el tema.  Y, a la noche siguiente, antes de la sesión pública, el asunto prosiguió.

Iniciadas nuestras tareas, El Evangelio Según el espiritismo nos ofreció para el estudio el ítem 9 del capítulo XIV, claramente colocado en las apreciaciones  focalizadas. Y, al fin de la reunión, nuestro abnegado Emmanuel nos dio la página titulada Desvinculación, que se expone a continuación con la esperanza de que ella sirva al querido lector  para estudio y reflexiones.”


DESVINCULACIÓN· Emmanuel
Para muchos compañeros en la Tierra, la desvinculación en el campo afectivo es una prueba difícil.
Desligamiento del grupo familiar, distancia de la convivencia.
Hora de la  diferenciación de alguien delante  de otro alguien.
Si te ves en un momento así, en la posición de quien puede liberar asociados de ideal y de afinidad, no hesites en el bien por hacer.
Aquellos que ansían por independencia y cambio, después de compartir la vida, son mendigos de la tranquilidad y renovación. No precisan  tanto de tu oro y asistencia,  nombre y prestigio. Te ruegan, por encima de todo, escoras de tolerancia y bondad, a fin de que te puedan dejar  sin que el  espino de la angustia te inunde el corazón.
Medita en aquel que, un día, igualmente  dejaste para tomar otras embarcaciones, diferentes del navío en el que se te localizaba en el área domestica, de modo a lanzarte al mar profundo  y vasto de la experiencia terrestre.
Los familiares que amaban tu presencia  y los amigos que disputaban la la compañía  se vieron, de un instante para otro, apartados de ti por efecto de tus propias deliberaciones.
Nos expresamos así porque, frecuentemente, la harmonía en la desvinculación depende de aquellos que ya maduraron en la vida física, a los cuales se pide amparo y seguridad, auxilio y aprobación.
Si alguien a tu lado te solicita la cancelación de compromisos y deberes asumidos  para contigo, concede la paz a quien necesita de paz, a fin de entender los impositivos de la vida en otros sectores de evolución.
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Realmente deseas que los descendientes se aseguren para la felicidad, no quieres que los hijos muy amados atraviesen tribulaciones y engaños que te amargaran la infancia o la juventud; te habituaste  a desaprobar las resoluciones de amigos que se apartan para caminos que ya sabes  estarán encharcados de lagrimas , ni concuerdas en que los entes queridos vengan a transitar por caminos  que ya trillaste entre piedras y aflicciones, entretanto, por más que nos duela el corazón – muchos de aquellos que más amamos llegaron a la Tierra exactamente para eso.
 Ante los compañeros que se distancian de la convivencia o que te dicen adiós para reencontrarte más tarde, en otros nuevos niveles de espacio y tiempo, no lastimes y no condenes.
Bendice y auxilia siempre.
Los que parten o se separan del camino, en el día a día, esperan de ti, sobretodo, el patrocinio del amor y el refugio de la bendición.
EN EL TREN DE LOS ESTUDIANTES· 


J. Herculano Pires (Hermano Saulo)

Emmanuel coloca el problema  de la desvinculación  afectiva en dos planos: el del alejamiento  de personas queridas que se retiran  del hogar  y el de la partida para “otros y nuevos niveles de espacio y tiempo”. En ambos casos se rompe el vínculo de la convivencia. En ambos casos hay sufrimiento moral de parte a parte. El asunto es tratado en el ítem 9 del capítulo XIV  de El Evangelio según el Espiritismo, y allí encontramos el siguiente aviso a los que sufren: “Las grandes pruebas  son casi siempre el indicio de un fin de sufrimiento  y de un perfeccionamiento del espíritu, desde el momento que sean aceptadas por amor a Dios.”
El desastre del Tren de los Estudiantes, el 8 de junio de 1972, entre Suzano y Jundiapeba, se incluye en el capítulo de las pruebas colectivas. Más allá de los muertos y heridos están sufriendo esa prueba los familiares golpeados duramente, los amigos y colegas de las víctimas. La tragedia cayó sobre la verdadera multitud. Estamos cara a un proceso de desvinculación en masa. ¡Cuántos  hogares  enlutados por la pérdida de entes queridos, cuantos corazones dilacerados, cuantos espíritus aturdidos por la brutalidad de las ocurrencias!
Lo que más impresiona es el número de jóvenes que tuvieron su vida bruscamente cortada, cuando a camino de las escuelas superiores que cursaban en Mogi  de las Cruces. Todo eso parece aterrador, inaudito, como si estuviésemos en un mundo caótico, sin orden, sin ley, sin Dios. No obstante, el Universo nos responde  con el orden absoluto de sus leyes que todo lo rigen, desde el césped  humilde en la Tierra hasta las constelaciones gigantescas en el infinito.
Nada acontece por acaso. Todo resulta de la ley de causa y efecto. Y todo efecto tiene un sentido: el de la evolución. Todos somos espíritus imperfectos y sufrimos las pruebas que pedimos antes de encarnar. Tenemos deudas colectivas que recargar. Más allá del rescate nos espera la libertad, la paz y el progreso los jóvenes que murieron  fueron  evitados de sufrimientos  futuros  en una vida en la que la enfermedad, la vejez y la muerte son el salario de todos nosotros.
Transferidos para la vida mayor, que realmente corresponde a sus necesidades  y a su naturaleza, son todos ellos seres espirituales y no materiales. Ahora precisan de la comprensión de los padres, de los hermanos, de los amigos que dejaron en la Tierra. Precisan de paz, de oraciones, de buenos pensamientos, de vibraciones de sincera amistad  para recuperarse en espíritu.
Artículo publicado originalmente en la columna dominical “chico Xavier pide licencia” del jornal Diario de S. Paulo, en la década de 1970.

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lunes, 30 de noviembre de 2015

PENSAMIENTOS Y ENFERMEDADES


Carta de Victorien Sardou a Allan Kardec

  
El dia 18 de abril, comemoraremos el 157 cumpleaños del lanzamiento del  Libro de los Espíritus. En recuerdo de ese evento tan importante el Blog História del Espiritismo presentó una correspondencia inédita del importante dramaturgo francés Victorien Sardou dirigida a Allan Kardec y que yo hoy reproduzco en este Blog. Esta correspondéncia es parte de la serie de correspondencias inéditas de Allan Kardec que fueron  publicadas por la revista Reformador al início del siglo XX.
  
   Carta de Victorien Sardou a Allan Kardec
   

   Os agradezco, Señor, la presteza que empleasteis en remitirme El Libro de los Espíritus. 
   Yo tenía ansia de leerlo y dejé todas las ocupaciones para entregarme a esa lectura. Ya he llegado casi al final   y desde ya puedo formular mi opinión sobre esa obra:
Es el libro más  interesante y más instructivo que he leído. Es imposible que no tenga una gran repercusión: todas las grandes cuestiones de metafísica, de moral, allí están elucidadas de la manera más saisfactoria: todos los grandes problemas allí son resueltos, incluso aquellos que los más ilustres filósofos no resolvieron: el libro de la vida y el libro de la humanidad.
   Recibid señor, mis cumplimientos por la manera como clasificasteis y coordinasteis los materiales suministrados por los propios Espíritus: todo es perfectamente metódico, todo se encadena bien y vuestra introducción es una obra prima de lógica, de discusión y de exposición.
Recibid Sr.
                                                                                                          Victorien Sardou
Nota del Blog: Esta correspondencia fue publicada por la revista Reformador en 1914, página 321. Traductor desconocido.


“Ayuda a los demás tanto como puedas. Cada persona que hoy encuentras tal vez sea mañana la llave que usted necesita para resolver numerosos problemas.”
/ Chico Xavier

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FACULDADES MORALES E INTELECTUALES
  

 En el hombre, sus cualidades morales, buenas o malas, son las del Espíritu que estuviese encarnado en él; cuanto más puro es ese Espíritu, más propenso es el hombre de bien. Resulta de ahí que el hombre de bien es la reencarnación de un Espíritu que ya conquistó durante las otras encarnaciones, buenas  cualidades, y el hombre vicioso es la de un espíritu todavía imperfecto.

Los Espíritus de aspecto barbudos y livianos ( algunos les llaman duendes), cuando están encarnados, normalmente son torpes,estirados y algunas veces malvados.

Los Espíritus no tienen pasiones extrañas a la humanidad; si así fuese, nosotros también las tendríamos.

El Espíritu que posee buenas cualidades morales y es inteligente, cuando está encarnado, seguramente es él mismo una razón del grado a que haya llegado, pues el hombre no tiene en sí dos Espíritus.

Existen hombres inteligentes que parecen revelar que un Espíritu superior está encarnado en ellos, pero al mismo tiempo son profundamente viciosos. Y es que el Espíritu que encarna cada uno de esos hombres, aún no es suficientemente puro y el hombre dece a la influencia de otros Espíritus aún peores. El Espíritu progresa en una marcha ascendente insensible, pero el progreso no se realiza simultáneamente en todos los sentidos; en un periodo, él puede avanzar en ciencia y en otro en moralidad.

Como ya vimos, en un hombre encarnado  hay un único Espíritu, por tanto, no se debe creer que existen dos o más Espíritus encarnados en un mismo hombre, esto es absurdo. El Espíritu debe tener todas las aptitudes. Para progresar necesita de una voluntad única. Si el hombre fuese un conjunto de Espíritus, esa voluntad no existiría y él no tendría individualidad, pues en su muerte todos esos Espíritus serían como un bando de pájaros escapando de la jaúla. El hombre se queja muchas veces por no comprender algunas cosas, pero es curioso ver como él multiplica las dificultades, cuando tiene en sus manos una explicación muy simple y natural. Eso es aún, tomar el efecto por la causa: hacer con el hombre lo que los paganos hacían con Dios. Ellos creían en tantos dioses como fenómenos del Universo. Pdro entre ellos, las personas sensatas no veían en esos fenómenos nada más que los efectos, teniendo por causa un Dios Único.

NOTA DE ALLAN KARDEC: El mundo físico y el mundo moral nos ofrecen, al respecto, numerosos puntos de comparación. Se creyó en la multiplicidad de la materia, encuanto el examen se detenía en la apariencia de los fenómenos; hoy, se comprende que esos fenómenos tan variados pueden no ser más que modificaciones de una materia elemental y única. Las diversas facultades son manifestaciones de una misma causa que es el alma, como los diferentes sonidos de un órgano son producto de una especie de aire y no de tantas especies de aire cuantos sonidos hubiesen. De ese sistema resulltaría que cuando un hombre pierde o adquiere ciertas aptitudes, ciertas tendencias, eso significaría que otros tantos Espíritus lo poseerían o dejarían, lo que lo volverçia un ser múltiple, sin individualidad y consecuentemente sin responsabilidad. Esto, además de contradicho por los tan numerosos ejemplos de manifestaciones en que los Espíritus prueban su personalidad y su identidad.
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RESUMEN (SÍNTESIS DE  EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS, B. Godoy Paiva)

Las cualidades morales, buenas o malas, del hombre, son las del Espíritu en él encarnado. Cuanto más puro es ese Espíritu, tanto más propenso  al  bien es el hombre. El hombre vicioso es la encarnación de un Espíritu imperfecto; por eso el caracter de los indivíduos en que encarnan los Espíritus desajustados y livianos no es raro que sea de criaturas malvadas. El Espíritu siempre progresa en insensible marcha ascendente, pero el progreso no se efectúa simultáneamente en todos los sentidos. Durante un periodo de su existencia, él se adlanta en ciencia; durante otro en moralidad.

Estudio con base en El Libro de los Espíritus, Libro Segundo, qq. de 361 à 366.
Obra codificada por Allan Kardec

Trabajo de: Elio Mollo


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                                                 PENSAMIENTOS Y ENFERMEDADES


La conciencia del ser humano se expande por todo su organismo por medio de las variadas expresiones de capacidad vibratoria de los elementos que lo constituyen.

De ese modo, operando en la armonía conjunta, cada célula es portadora de la condensación de la conciencia individual, en cuyas tramas delicadas se imprimen las necesidades evolutivas del ser humano.

Trabajadas por los comandos del periespiritu ellas resultan de la condensación de ondas específicas que conducen  los contenidos morales encargados de producir los órganos  y los diversos mecanismos constitutivos del individuo.

Por tanto, la célula es, en si misma, la materialización del molde energético por el modelo organizador biológico.

Cuando ocurre la separación molecular de cada una, por medio del fenómeno de la muerte física, no se  produce la aniquilación o la desintegración de aquel que la constituía, permaneciendo como parte integrante del conjunto ordenador.  Como consecuencia, cada una posee registros especiales que se encargan de sincronizarse en un conjunto armónico total. Ese tipo de registro puede ser considerado como una forma de conciencia embrionaria que conduce  y preserva informaciones sobre los acontecimientos de los cuales participa.

De esa forma, el periespiritu también está constituido por el conjunto  de esas conciencias celulares que forman  la conciencia global encargada de transmitir al espíritu las memorias, las conquistas y realizaciones de cada experiencia reencarnatoria y de todas ellas reunidas, siempre alteradas conforme a las transformaciones naturales de la etapa vivenciada.

Los pensamientos que se originan en el ser espiritual, a medida que se transfieren  hacia las áreas  de la sensación, de la emoción de la acción, imprimen sus contenidos  en las referidas  células de energía que los ejecutan  en la forma física, estableciendo los resultados conforme a la calidad de la onda mental.

Debido al tenor vibratorio de cada emisión pensante, la carga estimula a la conciencia celular que se siente más fortalecida, generando salud o se desarmoniza, produciendo la enfermedad. Aunque se desestructure la célula física, en el proceso de desorganización se libera la  de naturaleza energética, que influenciará a los futuros mecanismos de equilibrio o desajustes del ser humano.

Las enfermedades más graves son aquellas que se originan en el alma, expandiéndose por el organismo físico y transformándose  en procesos degenerativos, infecciosos, produciendo dolores o se exteriorizan  como conflictos que se convierten en trastornos psíquicos, cuya gravedad se encuentra en la razón de la causa productora.

El semillero del odio, de los celos, de la envidia, de la ira y de otros anestésicos del espíritu, produce virus  psíquicos que atacan al organismo propio así como al de aquel que, desprevenido, inspiró la producción de esas ondas desvastadoras que la mente produce y dirige conforme a su estructura moral. Al mismo tiempo, ideoplastia  sustentadas por el pensamiento fijo en ideas perturbadoras  y agresivas, contribuyen para que surjan toxinas que invaden el organismo  desarticulándose  la contextura vibratoria, enfermándolo y trabajando para matar sus defensas y los factores inmunológicos.

La conducta mental expresa el nivel de evolución en que se encuentra cada ser, encargándose de producir bienestar o malestar, salud o enfermedad, alegría o tristeza, resultando siempre de la faja vibratoria en la que permanece.

Esas conductas esdrújulas, en las que muchos se complacen, se transfieren de una existencia hacia otra, debido a la memoria  y conciencia de la célula psíquica, que modelará la equivalente orgánica con la carga de energía que conduce. De esta forma, esa onda influenciará a la criatura desde su formación genética, alterándole su estructura de acuerdo con la calidad del mensaje  de que sea portadora.

Las enfermedades del alma tienen un carácter psíquico y se encuentran en los pliegues de lamente  desvariada, que se vincula  a los estados aberrantes del comportamiento, cuando podría ser dirigida hacia las aspiraciones  del equilibrio, de la razón, de la felicidad.

Los sentimiento viles abren campo  a su instalación, tornándose de difícil  diagnostico y deficiente  tratamiento, improbable de otorgar  resultados favorables a la salud.

Es por eso que, los desvaríos del sexo, los vicios de cualquier naturaleza, la irascibilidad, los estados pesimistas, se transforman en agentes  vivos que se encargan de actuar conforme la dirección que reciben  de la dinamo mental generadora de la cual proceden.

De la misma forma sucedería si fuesen cultivados otros sentimientos  y preservados los valores éticos promotores del ser, que se encargarían de corresponder a la fuente productora con ondas de bienestar, de esperanza, de armonía, de felicidad…

Los cromosomas que se implantan en la estructura física mediante el núcleo de la célula en que se establecen, se mantienen en el Espíritu debido al citoplasma  en el cual e fijan.

Son indestructibles, enviando sus mensajes a través del núcleo genético, al tiempo en que plasman las futuras formas  en todos los seres, en el plano físico o espiritual.

Cuanto más penetra  la investigación científica en la estructura de la forma, mejor verifica que la misma es una aglutinación de partículas cada vez menores hasta perderse en la energía que es el punto de partida hacia la materia.

Como el espíritu es energía pensante, principio inteligente del Universo, asimila las vibraciones más sutiles y las exterioriza mediante ondas mentales que toman cuerpo, tornándose parte integrante del conjunto en el que la vida física se manifiesta.

Al ser así, los vicios generadores de enfermedades del alma – que permanecen como depresión, tormentos íntimos, angustia, inseguridad y otros – cuando se produce la desencarnación del paciente, prosiguen imanados a los campos psíquicos en los cuales fueron generados, exigiendo un periodo correspondiente de cambio mental para ser diluidos y desaparecer.

El acontecimiento de la muerte biológica no facilita  la liberación de los hábitos perversos y enfermizos que fueron cobijados durante largo periodo de la existencia física. De la misma forma  que se fueron implantando lentamente y generando acondicionamientos que se transformaron  en procesos perturbadores, la readaptación al equilibrio y la reconstrucción de las estructuras energéticas afectadas exigen el tiempo correspondiente, durante el cual son recompuestos los campos vibratorios que fueron dañados.

Eso es comprensible, porque las descargas producidas por los sentimientos viles producen toxinas de alto tenor hormonal que modifican los códigos del ADN, fijando en ellos el tipo de onda  y su procedencia perturbadora. A medida que se repiten esas fijaciones a lo largo del tiempo, es mayor el daño causado a la estructura intima del mismo, imponiendo como proceso de reparación, desde el más allá, un cambio total de comportamiento, que se encarga de sustituir su doble hélice, que son los dos cordones entrelazados y formados por una sustancia química especifica.

Por ello las enfermedades del alma solo se podrán recuperar cuando hubiere una transformación estructural del pensamiento, que se encargará de reconstruir nuevas bases super sutiles, que se consustanciarán en los futuros códigos del ADN, restableciendo la conciencia individual de las células y finalmente, integrando la conciencia del ser en el conjunto de la armonía de la Conciencia Cósmica.

Extraído por Merchita del libro “Días Gloriosos” de Divaldo Pereira Franco
dictado por el Espíritu Juana de Angelis
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 Dentro de las limitaciones de la inteligencia del hombre, se argumenta lo difícil que es concebir que una cosa que tuvo comienzo, no tenga final. Hay muchas cosas que no comprendemos, pero eso no es razón para ser rechazada. El ignorante tampoco entiende todo lo que el sabio conoce. En estadios espirituales más avanzados, pensaremos de forma diferente. A nosotros nos cabe aceptar que la existencia de los Espíritus no tiene fin.
- Antonio Lima-
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“CURANDEROS ENDIOSADOS “, CIRUJANOS DEL MÁS ALLÁ - BAJO LOS NÁRCOTICOS INSENSATOS DEL COMERCIO

Después de la lectura intrigante de un reportaje en la Revista “VEJA”, deliberamos reproducir y contextualizar algunos trechos del material publicado. Titulada “La cara humana de los más endiosados médiums brasileños”(1), la “VEJA” destacó la capacidad del infame médium de atraer gente del mundo entero para un municipio próximo del Distrito Federal. Afirma el reportaje que el “santificado médium” convive cotidianamente bajo el manto de la contradicción entre el “espíritu y la carne”, la “cura y la dolencia”, el “desprendimiento y la vanidad”, los gestos de “generosidad, los arrobos de cólera” y los negocios terrenales (2) [es millonario], los amores [tiene once hijos con diez mujeres diferentes]. Cada dos años, el “cerrado curandero-endiosado” cambia la flota de coches de la familia. El de él es un Mohave Kia, valorado en 170.000 reales.” (3)
Sabemos que la mediumnidad no guarda relación con el desenvolvimiento moral, su funcionamiento es independiente de las cualidades morales, así como el corazon late independientemente de los sentimientos buenos o malos que la persona alimente. El hecho es que tales médiums “cirujanos del más allá” siempre seducen a gran números de feligreses, estableciendo, no es raro, con la mediumnidad, un rentoso negocio, una popular fuente de captación de dólares y reales. Para comprobar, consideramos el hecho aquí comentado. Observemos lo siguiente. El PIB – Producto Interno Bruto del municipio donde el “cerrado médium-fetichero” comercializa disfrazada y generosamente la “cirugía transcendental” es de 15 millones de reales al año. En el mismo periodo, la institución dirigida por tal “dios de la mediumnidad de cura” ha facturado, en lo mínimo, 7,2 millones de reales, tomándose en cuenta exclusivamente el comercio de la pasionaria, preparado a base de maracuyá, producido allí mismo, vendido a 50 reales el frasco y recetado a una media de 3000 visitantes semanales.” (4)
Por serias razones no apreciamos y ni siquiera indicamos ese tipo de mediumnidad, aunque, excepcionalmente, acatemos los efectos mediúmnicos efectuados por algunos médiums humildes y honestos. Infelizmente algunos “dioses del bisturí” que promueven cirugías con auxilio de supuestos médicos del más allá, consiguen robustecer sus cuentas bancarias. Hace algunas décadas Chico Xavier advirtió. “Creo que esto debe ser fruto de la educación de la persona ingenua, creer que, pagando bien, conseguirá curas espirituales. El verdadero Espiritismo no puede cobrar, ni aun mismo los remedios que receta a los enfermos. También estoy en contra de esa historia de meter instrumentos cortantes en el cuerpo de los otros, sin ser el clínico. El médico estudio bastante anatomía, patología y, por eso, está habilitado para hacer una cirugía. ¿Por qué, yo, siendo médium, ahora voy a tomar un cuchillo y abrir el cuerpo de un cristiano sin ser considerado un criminal? "(5)
El médium de Pedro Leopoldo dijo que fue operado por los médicos terrenos cinco veces, y varios médiums le ofrecieron sus servicios. “El Espíritu Emmanuel le reprendió: Usted debería tener vergüenza hasta en pensar en recibir ese tipo de cura, porque todos los otros enfermos vierten sangre, usan éter, toman determinados remedios para mejorar. ¿Cómo usted pretende curarse en una mecedora? (6)
De lo expuesto, indagamos lo siguiente. ¿Cómo enjuiciar actualmente esos “curanderos y cirujanos del más allá? Chico Xavier cuando estaba para someterse a una cirugía, en 1968, de un tumor en la próstata, Zé Arigo [que no era espirita], mando avisarle que estaba pronto para realizar la operación. Chico respondió: “¿cómo quedaría yo ante tanto sufridor que me busca y que va camino del bisturí, como el buey va para el matadero? y ¿yo, sabiendo eso, voy a querer facilidades? Yo me tengo que operar, [con médicos encarnados] como los demás, sufriendo como ellos! (7)Por eso, el Espíritu André Luíz advirtió para “aceptar el auxilio de los misioneros y obreros de la medicina terrena, no exigiendo protección y responsabilidad exclusivos de los médicos desencarnados”. (8)
Es deplorable que los médiums evoquen “Espíritus” para que les atiendan como “cirujanos del más allá”, con el fin de cortar y perforar cuerpos en nombre de “operaciones espirituales”, que prescriban placebos. Es lamentable esa tendencia de subestimar la contribución de la medicina humana, entregando nuestras enfermedades a los Espíritus “curanderos del Más Allá” (preferencialmente con nombre germánicos o hindú) para que “curen” dolencias. Precisamos 2aprovechar la molestia como un periodo de lecciones, sobretodo como tiempo de aplicación de valores sobre todo alusivos a la convicción religiosa. La enfermedad puede ser considerada por termómetro de la fe”. (9)
No desconocemos la plausible intervención de los desencarnados en los procesos terapéuticos en la Tierra, más no se debe dar preferencia a ese
tipo de trabajo, en la suposición de curas o en la pérfida idea de robustecimiento del espiritismo por esos medios. ¡Es urgente no echar mano de la precaución! Aun mismo que el exceso en todo sea perjudicial, con todo, Kardec endiosa nuestra actitud diciendo que “en semejante caso, vale más pecar por exceso de prudencia que pecar por exceso de confianza.
Creemos que las “terapias alternativas”, “curanderismos” y la fascinación en la práctica mediumnica, son factores que han desestabilizado el plano [de la unión] entre los espiritas de la unidad doctrinaria. (11) Es poco significativo que un “cirujano del más allá del túmulo” haga desaparecer anomalías inhibidoras de deformes del cuerpo. Hasta porque el periespiritu conservará la patología, que se va proyectar para reencarnaciones futuras, excepto que nos ajustemos con la ley de la justicia, cubriendo con amor la “multitud de pecados” que cargamos. Jamás olvidemos que la cirugía transcendente puede hasta aun mismo refrenar temporalmente las dolencias físicas, más el amor, operando en los tejidos sutiles del alma, cura, purifica, y redime para la eternidad.
Según Divaldo Pereira Franco “es un temeridad transformar el centro espirita en un pequeño hospital pata atendimiento de todas las enfermedades, eso es una locura. Es un desvío de la finalidad de la práctica del Espiritismo. Podemos, si, hacer una actividad de atendimiento a los enfermos que son portadores de problemas en el área de la salud espiritual. Podremos aplicarles pases, darles agua fluidificada, si fuera el caso, más la función principal del Centro espirita es iluminar las conciencias de aquellos que la buscan.”(12)
Resalta el tribuno bahiano que cierta vez el Espíritu del “Dr. Fritz” quiso operar a Chico Xavier, en 1965, a través del médium no espirita Zé Arigo: - “Yo te cuero ese ojo. ¡Te hago la cirugía ahora! Dijo Arigo y Chico Xavier le respondió:- “No eso es un Karma. Más como Karma continuará, pues va a aparecer en su lugar otraenfermedad. Como yo ya estoy acostumbrado con ese, yo lo prefiero. ¿Para qué voy a querer una enfermedad nueva?” (13)
Los espíritus no están disposición para promover curas de patologías que no es raro representan providencias correctivas para nuestro crecimiento espiritual en el buril expiatorio.
En ese sentido, los dirigentes de los núcleos espiritas deberían promover bases de estudios y reflexiones sobre las propuestas filosóficas, científicas y religiosas del espiritismo en vez de aceptar trabajos espirituales para los inocuos “curanderismos”.

Jorge Hessen
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