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miércoles, 17 de febrero de 2016

POSEIDOS




HIJOS ADOPTIVOS EN LA VISIÓN ESPÍRITA

¿TODOS SOMOS HIJOS ADOPTIVOS?

Desde una visión espírita, todos somos adoptados. Porque el único Padre legítimo es Dios. Los padres de la Tierra NO SON nuestros padres, ellos SON nuestros padres. Porque en cada encarnación, cambiamos de padres consanguíneos, pero en todas ellas Dios es siempre el mismo Padre. Pero, para entender mejor la existencia de esta experiencia en la vida de muchos padres, es necesario analizarlo bajo la óptica espírita a la luz de la reencarnación. La formación de un hogar es una planificación que se hace en el mundo espiritual. Sabemos que nada ocurre por casualidad . Así como hijos biológicos, nuestros hijos adoptivos también son compañeros de vidas pasadas. Y nuestra vida de hoy es resultado de lo que nos elevamos para nosotros mismos, en el pasado.
Surge,entonces la indagación: “Si son viejos conocidos y deberán encontrarse en el mismo hogar, ¿Por qué no nacieron como hijos naturales ? “En la literatura espírita encontramos varios casos de hijos que, en función del orgullo, del egoismo y de la vanidad, se volvieron tiranos de sus padres, esclavizándolos a sus caprichos y pagando con la ingratitud el dolor, la ternura y el celo paternos. De retorno a la Patria Espiritual (al desencarnar), al despertar en ellos la consciencia y comprender la gravedad de sus faltas, pasan a trabajar para recuperar el tiempo perdido y se reconciliarán con aquellos a quien dañaron afectivamente.
Así se reencuentran con aquellos mismos padres a quienes no valoraron, para devolverles el afecto herido, rescatando el cariño, el amor y la ternura de ayer. Porque la ley es la de Causa y Efecto. No aprovechada la convivencia con padres amorosos y desvelados, es de Ley Divina que retornen al contacto con ellos como hijos de otros padres, llegando a sus brazos por la vida de la adopción.
A los padres cabe el trabajo de orientar a estos hijos y conducirlos al camino del bien, independiente de que sean hijos consanguíneos o no. La responsabilidad como padres es la misma. Recibiendo ellos en el hogar la bendita experiencia de la adopción, Dios señala a los cónyuges, estar confiando en su capacidad de amar y enseñar, perdonar y auxiliar a los compañeros que retornan para que hoy valoren el desvelo y atención que ayer no supieron hacer. Traen en el corazón desequilibrios de otros tiempos o el arrepentimiento doloroso para la solución, de los cuales piden al reencarnar, la ayuda de aquellos que los acogen, no como hijos del cuerpo, pero sí como hijos del corazón. Allan Kardec elucida:”No son los de consanguinidad los verdaderos lazos de familia sino los de la simpatía y comunión de ideas”.
¿DEBEMOS ESCONDER QUE ELLOS SON ADOPTIVOS?
André Luiz nos esclarece en cuanto a este peligro: “Hijos adoptivos cuando crecen ignorando la verdad, acostumbran a traer grandes complicaciones, principalmente cuando oyen esclarecimientos de otras personas”. Identicamente lo que ocurre en relación a nuestros hijos biológicos, buscar el diálogo franco y sincero, con base en el respeto mutuo, bajo la luz de la orientación cristiana de conducta.
Uno de los mayores errores que algunos padres adoptivos cometen es el de esconder la verdad a sus hijos. Es importante, desde temprano, no esconder la verdad. A veces lo hacen por amor, ya que los consideran totalmente como hijos; otros lo hacen por miedo a perder el afecto y cariño de ellos. Cuando los hijos adoptivos crecen, aprendiendo en el hogar valores morales elevados, se sienten más amados por entender que lo son, no por haber nacido de sus padres, sino como fruto del afecto sincero y real, y pasan a entender que son hijos queridos del corazón.
Revelarles la verdad solamente en la edad adulta es destruirles todas las alegrías vividas y alterarles la condición de hijos queridos en orfanatos asilados a guisa de pena y compasión. No debemos traumatizarlos, librándolos del riesgo de perder la oportunidad de aprendizaje en el día de hoy.
Padres que conversan con los hijos fortalecen los lazos afectivos, tornando la cuestión de la adopción en cosa secundaria. Recibiendo en nuestra jornada terrena la oportunidad de tener en nuestro hogar un hijo adoptivo, guardemos en el corazón la certeza de que Jesús nos está confiando la responsabilidad sagrada de superar el propio orgullo y vanidad, amando verdaderamente y desinteresadamente a la criatura que Dios confiada en trabajo de educación y amparo. Y ayudándolo a superar sus propios males, mañana podrá retornar al seno de aquellos que lo aman en la posición de hijo legítimo.




¿ES LÓGICA LA ADOPCIÓN POR 

PAREJAS HOMOSEXUALES?


Raul Teixeira responde: 
“ El amor no tiene sexo. ¿ Cómo podemos imaginar que es preferible para una criatura el ser criada en la calle, a la interperie, sometida a todo tipo de vejación, a ser criada, nutrida y bendecida por un hogar de matrimonio homosexual?. Mucha gente asevera que el niño corre riesgos. ¿Pero cómo?. Nosotros estamos acompañando a los niños corriendo riesgos en las casas de sus padres heterosexuales todos los días. Otros afirman que el niño criado por homosexuales podrá adoptar la misma postura, la
misma orientación sexual. Lo que también es falso. La mayoría de los homosexuales del mundo proceden de hogares heterosexuales. Entonces tendremos que concluir que son los padres heterosexuales los que forman a los homosexuales. Luego no debemos entrar en esa discusión que es tonta y preconceptuosa, aquel que tiene amor para dar, que lo dé.”
Amemos a nuestros hijos, sin pensar si llegaron a nuestros brazos por la descendencia física o no, como encargo bendito con que el Cielo nos los presentó. Finalizamos con Emmanuel: “Recuerda que, en última instancia, sea cual sea nuestra posición en los equipos familiares de la Tierra, somos, por encima de todo, hijos de Dios”.
                                  - Revista Verdad y Luz-

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El Espiritismo es, sin contradicción,el más 

poderoso elemento de moralización,porque 

mina por la base el egoísmo y el orgullo,

facultando un punto de apoyo a la moral.

Allan Kardec


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    PERVERSION MORAL. 

El sexo, porque está impregnado de sensaciones y de emociones, cuando es vilipendiado y ejercido con ignorancia de sus sagradas funciones, se transforma en la generatriz de tormentos que dan curso a otros vicios y alucinaciones, impulsados a sus víctimas a las drogas, al alcohol, al tabaco, a la mentira, a la traición, a la infamia y todo un séquito de miserias morales que entorpecen los sentimientos y obnubilan la razón. En cuanto no haya un programa educativo basado en las nobles finalidades de la existencia humana, cuyo objetivo esencial es el progreso intelecto moral y no el uso del cuerpo para el placer y la liviandad, los valores éticos permanecerán equivocados y serán utilizados por el egoísmo para el gozo y la insensatez. 

En la actualidad, se vive en la Tierra la exorbitancia de la lujuria, de la pornografía, de la exhibición de las formas físicas encaminadas hacía el comercio de la lascivia y de la explotación. 
Sin embargo, la muerte que a nadie descuida, al despojar de la carne a los equivocados, los corre la cortina de la realidad y todos se dan cuenta del alto significado de la vida física y del respeto que merece de los aprendices de la evolución. Por ahora, solamente nos cabe las actitudes de compasión y solidaridad, de comprensión y de amor, porque los hermanos anestesiados por el placer, inconscientes de lo que les ocurre, aguardan ayuda y orientación fraternal para despertar a la verdadera alegría de vivir. En ese emprendimiento, incluimos también a los compañeros desencarnados que, con ellos se enlodan en las sensaciones enfermizas. 

Llegará el momento adecuado y todos nos deberemos empeñar por apresurarlo, cuando predominará el pensamiento de Jesús en las conciencias humanas, en que el hombre y la mujer comprenderán que el sexo existe para fomentar la vida y procrear, amparado por emociones ennoblecedoras del intercambio de energías vigorizantes y no para el banquete salvaje de los instintos y de las sensaciones, desbordando en crímenes y destrucción de la vida. Que podamos contribuir en favor de ese momento, edificándonos en el bien y preservándonos interiormente de las celadas del mal y de las tentaciones perturbadoras. 

Manoel Philomeno de Miranda/Divaldo P. Franco.
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                                                     POSEIDOS


473 – ¿Puede un Espíritu revestir momentáneamente la envoltura de una persona viva, es decir, introducirse en un cuerpoanimado y obrar en lugar del que en él está encarnado?
– El Espíritu no penetra en un cuerpo como se entra en una casa. Se  asimila por afinidad con un Espíritu encarnado que tiene los mismos defectos y las mismas cualidades para actuar conjuntamente.
Pero siempre es el Espíritu encarnado que obra como quiere sobre la materia de que está revestido. Un Espíritu no puede substituir al que está encarnado, porque el Espíritu y el cuerpo están ligados hasta el tiempo señalado para el término de la existencia material.

474 – Si no hay posesión propiamente dicha, es decir, cohabitación de los dos Espíritus en un mismo cuerpo, ¿puede el alma estar bajo la dependencia de otro Espíritu, de modo que esté subyugada u obsesada hasta el punto de hallarse su voluntad paralizada en cierto modo?
– Sí, y estos son los verdaderos poseídos. Pero, entiende que semejante dominación nunca tiene lugar sin participación del que la soporta, ya por su debilidad, ya por su deseo. Con frecuencia, se han tomado por poseídos a epilépticos o a locos que más necesitaban médicos que exorcismos.
La palabra poseído, en su acepción vulgar, supone la existencia de demonios, es decir, de una categoría de seres de mala naturaleza, y la cohabitación de uno de esos seres con el alma en el cuerpo de un individuo.
Puesto que en ese sentido no hay demonios y que dos Espíritus no pueden habitar simultáneamente el mismo cuerpo, no existen poseídos según el sentido dado a esa palabra. La voz poseído no debe entenderse sino como la dependencia absoluta en que puede encontrarse el alma con relación a Espíritus imperfectos que la subyugan.

475 – ¿Puede uno por sí mismo alejar a los malos Espíritus y emanciparse de su dominación?
– Siempre se puede sacudir el yugo, cuando se tiene firmeza de voluntad.

476 – ¿No puede acontecer que la fascinación que ejerce el Espíritu malo sea tal, que la persona subyugada no la perciba? ¿Puede entonces una tercera persona poner término a la sujeción? En este caso, ¿qué condiciones debe reunir?
– Si es un hombre de bien, su voluntad puede ayudar, apelando al concurso de los Espíritus buenos, porque cuanto más hombre de bien se es, mayor poder se tiene sobre los Espíritus imperfectos para
alejarlos y sobre los Espíritus buenos para atraerlos. No obstante,sería incapaz, si el que está subyugado no consiente en ello. Existen personas que se alegran con una dependencia que agrada sus gustos y sus deseos. En todos los casos aquel que no es puro de corazón, ninguna influencia puede tener; los buenos Espíritus le abandonan y los malos no le temen.

477 – Las fórmulas de exorcismo, ¿tienen alguna eficacia sobre los Espíritus malos?
– No, y cuando estos Espíritus ven que alguien toma la cosa por lo serio, se ríen y se obstinan.

478 – Hay personas animadas de buenas intenciones, pero no por ello son menos obsesadas, ¿cuál es el mejor medio de librarse de los Espíritus obsesores?
– Cansar su paciencia, no hacer caso alguno a sus sugestiones,mostrarles que pierden su tiempo; entonces cuando ven que no tienen nada que hacer, se van.

479 - ¿La oración es un medio eficaz de curar la obsesión?
– Para todo es un poderoso auxilio la oración; pero, creedlo bien, no basta murmurar algunas palabras para obtener lo que se desea. Dios asiste a los que actúan y no a los que se limitan a pedir.
Pues es necesario que el obsesado haga por su parte lo que sea necesario para destruir en sí mismo la causa que atrae a los malos Espíritus.

480 – ¿Qué pensar de la expulsión de los demonios de la que habla el Evangelio?
– Eso depende de la interpretación. Si llamáis demonio a un Espíritu malo que subyuga a un individuo, cuando su influencia fuere destruida, habrá sido realmente expulsado. Si atribuís una enfermedad al demonio, curada ésta, diréis también que lo habéis expulsado. Una cosa puede ser verdadera o falsa, según el sentido que se dé a las palabras. Las mayores verdades pueden parecer absurdos, si no se mira más que la forma y cuando se toma la alegoría por la realidad.
Comprended y recordad bien esto, porque es de aplicación general.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC.

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lunes, 15 de febrero de 2016

CUANDO LOS DEMÁS NO CONCUERDAN CON NOSOTROS

           


            INICIACIÓN MEDIÚMNICA 

La mediumnidad,como mandato de servicio cristiano que no es es otorgado por la espiritualidad Superior,a fin de ser fielmente desempeñada nos invita a : 
1)renovación del clima espiritual de nuestro hogar,bajo las luces del Evangelio-redivivo,porque el hogar es la usina que nos da las mayores energías que necesitamos para nuestro tránsito terreno y es donde compensamos nuestras vibraciones psíquicas en reajuste. 
2)Romper con el egoísmo,empujándonos a interesarnos por el prójimo,auxiliándose en sus lances expiatorios.de prueba o de misión,hasta el límite extremo de nuestra capacidad de servir. 
3)Revisión y reconstrucción e hábitos,permutando los vicios por virtudes cristianas que son las únicas que sobrevivirán eternamente y que nos abrirán las puertas de planos mas elevados que los actuales. 
4)aniquilamiento del orgullo,llevándonos a vivir en circunstancias y grupos humanos que nos permitirán el ejercicio de la humanidad legítima entroncándonos en trabajos de equipos con olvido de nosotros mismos. 
5) Muerte del individualismo,terminando en forma definitiva con los programas exclusivamente personales que por largo tiempo habíamos organizado como "nuestros objetivos de la vida". 
Para alcanzar éstos cinco objetivos fundamentales y elementales,la recomendación de nuestros mentores a todos los que se inscriben para el desarrollo de su sentido mediúmnico es la instalación inmediata de : 
CULTO DEL EVANGELIO EN EL HOGAR 
CULTO DE LA ASISTENCIA 
REFORMA ÍNTIMA 
FRECUENTAR LAS INSTITUCIONES ESPÍRITAS 
ESTUDIOS COLECTIVOS DE LA DOCTRINA ESPÍRITA 
Estos ejercicios iniciales,por ser urgentes para la economía de nuestro mejoramiento,no pueden aguardar un "día mas oportuno",una "ocasión especial",un "ambiente propicio".Ellos son inmediatos y,por eso,cimientos donde se edificará la medimunidad ennoblecida con Jesús.No deberán ser transferidos,para mañana. 
Deben ser iniciados hoy! 
DESARROLLO MEDIÚMNICO.ROQUE JACINTO

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                                     UBICUIDAD

En una sesión de la Sociedad Parisiense de Estudios Espiritistas en que se había discutido la cuestión de ubicuidad, un Espíritu dictó espontáneamente la comunicación
siguiente:
"Preguntábais esta noche cuál era la jerarquía de los Espíritus para la ubicuidad.
Comparadnos a un aeróstato que se eleva poco a poco por los aires. Cuando toca a tierra sólo puede verle un pequeño círculo; a medida que se eleva el círculo se ensancha para él, y cuando ha llegado a cierta altura aparece a un número infinito de personas. Lo mismo sucede con nosotros; un Espíritu malo que aun está unido a la tierra queda en un círculo estrecho en medio de las personas que le ven. Aumenta en gracia, se mejora, y puede hablar con muchas personas; cuando llega a ser Espíritu superior, puede irradiar como la luz del sol, manitiestarse a muchas personas y en muchas partes a la vez.
Chaning."

EL LIBRO DE LOS MEDIUMS 
ALLAN KARDEC


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Saludo matinal


Queridos amigos, hola buenos días,  las Leyes de la Vida  siempre ofrecen recursos para el progreso. Por no ser consideradas en él pasado, el hombre en la actualidad  carece de recursos, para que valorice en esta oportunidad lo que desperdicio, aprendiendo con el dolor  la valoración del amor.
Las dificultades que pasa el hombre  no generan un obstáculo para su ascensión. Por el contrario, si el espíritu analiza los obstáculos que  enfrenta y se trabaja moralmente, sus adquisiciones serán mucho más valiosas y más engrandecedora su elevación, pudiendo alcanzar el ápice de su gloria y de la paz  una vez que se ha vencido a sí mismo.
El hombre solo es dueño de aquello que puede conducir y que permanece con él  cuando desaparece de la vida física.  Todas las cosas que posee en la vida física le son prestadas, y de todas las que le han sido concedidas deberá rendir cuentas al padre creador.
El hombre moderno se encuentra en una crisis de afirmación, enfrentando los problemas por él mismo generados y que le sorprenden con nuevos conceptos en torno a la vida y a la evolución. De esta modo, donde quiera que se encuentre, los lleva consigo y reflejan su estado  interior, demostrando sus dificultades, conflictos, insatisfacciones y ansiedades.  Es por eso, que vemos  en los diferentes grupos sociales, políticos y religiosos, científicos y filosóficos, artísticos y tecnológicos, los desafíos, las dificultades y los problemas, que aumentan.
En las religiones en general, esos conflictos se manifiestan en  forma de rebeldía o de fanatismo, atendiendo a las necesidades intimas  de autoafirmación u autosatisfacción.
Solamente cuando el hombre  comprenda el real sentido de su presencia en la Tierra y el alto significado existencial, es que superará las dificultades y establecerá nuevos paradigmas, que tengan por base la vida y el ser  humano en forma prevaleciente, despareciendo los conflictos que asolan en todas partes.
Por existir  aun las pasiones insensatas, en el corazón humano,  permanecen aun los problemas   perturbando su marcha en el progreso  y en el de la Humanidad en general.
Una de las característica del atraso moral del hombre es la intolerancia y el fanatismo de cualquier naturaleza.  Por tener inseguridad en torno a sus ideales, sean cuales sean, de naturaleza religiosa, filosófica, científica, artística etc.…  es por lo que su comportamiento es agresivo, intolerante, cargado de sentimientos perversos, exteriorizando el nivel de primitivismo que aun lo domina.
El verdadero Espirita  comprende que las criaturas evolucionan poco apoco, transitando por diversos niveles o estados de conciencia, lo que permite la diversidad de opiniones, de propuestas y de formas de comportamientos humanos.
El sufrimiento en el hombre no siempre es una forma de rescate,  de necesidad reparadora, a veces el dolor es un mensaje de vida,  como una invitación a la reflexión, de modo  que sea soportado con ánimo, resignación, coraje y que pueda llegar a ser amado. Como lo fue en el caso de Jesús que sin macula, nos ofreció el espectáculo inolvidable de Su entrega, con el objetivo de enseñarnos a sufrir, porque aun somos imperfecto y deudores.  También lo fue el ciego de nacimiento, aquel que Jesús, consideró, en respuesta a sus discípulos. – “Ni el peco, ni sus padres, sino es para que se manifiesten en él las obras de Dios.”  Que fue  un voluntario para poder contribuir con el ministerio del Maestro, naciendo sin deuda, a fin de que el Terapeuta Superior lo liberase de la ceguera, sin violar el carma  en el cual estuviese incurso.  Como no era deudor, el ciego se torno en un instrumento de las obras de Dios, que  operaban por las manos del Incomparable Medico.
Amigos os deseo un feliz día, que mis vibraciones de amor y cariño, para todos os toquen el corazón y se anime a seguir trabajando dentro del  campo en el que fue instalado para ese menester.  Un abrazo fraternal y que Dios nos bendiga a todos.
Merchita

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CUANDO LOS DEMÁS NO CONCUERDAN CON NUESTRAS CREENCIAS  

    Sinceramente, no creo que para difundir la doctrina espirita haga falta el que constantemente critiquemos a otras creencias, por las "barbaridades" que se cometieron en el nombre de Dios por ciertos religiosos muchos años atrás. Estoy segura que los actuales devotos de dicha religión se horrorizan al igual que nosotros, cada vez que recuerdan esos hechos. Personalmente pienso que las religiones son necesarias en nuestro planeta para complementar las necesidades de muchas personas, ya que cada cual se encuentra en el nivel espiritual y de comprensión que le corresponde. 
Más importante aún, ¿ se han puesto a pensar que probablemente muchos de nosotros, podríamos haber sido parte de los masacradores que tanto critican? Porque gracias al olvido caritativo que acompaña a la reencarnación, ninguno de nosotros sabemos, quienes fuimos, ni lo que hicimos en vidas anteriores. 
De algo yo sí estoy segura es de que ninguno de nosotros fuimos santos desde un principio, mejor dicho, ninguno de nosotros somos santos en esta encarnación actual, aún sabiendo lo que decimos que sabemos. 
  Seamos conscientes de lo que juzgamos, porque sin darnos cuenta nos estamos juzgando a nosotros mismos. En nuestro planeta, nadie es portador de la verdad absoluta, solo poseemos diversos fragmentos de esa gran verdad.         

- Mercy Ingaro -            

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viernes, 12 de febrero de 2016

El espírita y la cuestión sexual


   
    Comprensión y Tolerancia

            La comprensión y la tolerancia para con los demás, acredita unas conquistas superiores logradas por el Espíritu en esta vida y en las anteriores, en las que  donde en cada una  de ellas encontró  la valiosa oportunidad de superarse, corregirse y transformarse.
            En  la propia vida física presente, cuando se adquiere un adecuado conocimiento espiritual, también es posible adquirir estos valores en el espacio de no muchos años de existencia, pues la comprensión de muchos de los por qué de la vida nos lleva consecuentemente a un aumento de nuestra capacidad de tolerancia ante cuestiones sobre las que teníamos una posición rígida, insegura  o intolerante, rompiendo preconceptos y desviaciones del alma, procedentes muchas veces de una deficiente educación y formación  social  de base desde la  época de la infancia. Al mismo tiempo esta comprensión derriba muchas veces barreras de fanatismo instaladas en nuestra alma con prejuicios erróneos y dañinos. No obstante lo anterior, he de decir que la predisposición a evolucionar volviéndonos  más tolerantes en el corto espacio de unos años, la traemos a esta vida las personas que ya han alcanzado el nivel suficiente como para desear en lo más íntimo alcanzar la verdad  que existe en  muchas cuestiones  importantes de la vida, y esta búsqueda de la verdad que nos libera de los anclajes de la incomprensión dogmática y del fanatismo, nos lleva a su vez a una predisposición para ser más comprensivos y tolerantes con los demás, venciendo al fanatismo y a la intolerancia.
         Hay que reseñar que estos defectos morales tan relacionados entre ellos, a quienes en primer lugar perjudican es a quienes los llevan consigo en esta vida, pues nos apartan de los demás, que no están dispuestos a soportar en absoluto esta clase de defectos, que les impide la aproximación con quien los mantienen.
            La persona comprensiva  no acusa ni recrimina señalando los errores de sus semejantes, y en cualquier caso siempre prima  sobre todo el sentimiento
de la piedad y de la comprensión ante los errores de los demás o ante  lo que no nos gusta de ellos. Ser comprensivo no supone el hacer causa común con los defectos de los demás, ni secundar los  actos negativos, sino el estar dispuesto a perdonarlos y disculparlos sin tenerlos en cuenta, sabiendo que uno mismo los ha tenido o los tiene también, iguales o peores.
          La comprensión y la tolerancia son virtudes que  no  son  incompatibles con el poder manifestar respetuosamente los desacuerdos, las diferentes opiniones y criterios. Actuar así supone un deber y un derecho al rechazar determinadas actitudes negativas de los demás. La tolerancia se da como resultado del equilibrio espiritual que nos proporciona el Amor.
          Todos debemos ser comprensivos y tolerantes, porque todos necesitamos que nos comprendan, nos toleren y nos perdonen; para llegar a lograrlo deberemos serenar nuestros pensamientos y sentimientos, midiendo el efecto de nuestras palabras antes de decirlas, y el sentimiento que nos impulsa a ello.
          La  virtud y la práctica cotidiana de la humildad es la mejor postura que debemos mantener cuando miramos como son o cómo actúan nuestros semejantes. Mediante ellas, llegaremos a ser más piadosos, tolerantes, firmes y honestos, y sobre todo más leales a los compromisos espirituales que tengamos desde antes de nacer, aunque no siempre seamos conscientes de ello.  La humildad se asocia con la comprensión y  con la tolerancia porque todas estas cualidades morales  nacen en el alma de la misma Fuente de Amor, y nutren nuestra conciencia con la calma y la serenidad interior.
            Por último, he de señalar que las religiones dogmáticas pueden llevar a la incomprensión y sobre todo a la intolerancia hacia  las personas que no mantienen y aceptan ciegamente  las ideas religiosas o sociales que ellas sustentan, pero para los que nos consideramos en mayor o menor medida, espíritas , que es lo mismo que decir cristianos en el más amplio sentido de la palabra, esto no debe ser así, pues el Espiritismo es esencialmente librepensador, no sujeto a dogmas y tan solo sujeto a la razón y a lo que los avances de la Ciencia vayan demostrando como verdades empíricas , haciendo  de las virtudes de la tolerancia, la comprensión y la humildad, su bandera constante de ejemplo para todo el mundo.

- Jose Luis Martín -

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“Lo que otra persona haga, diga o crea, es cosa que no te importa y debes aprender a dejarla completamente a su libre albedrío.”
-         Krishnamurti-




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ESPIRITUALMENTE SOMOS COMO NIÑOS EN CRECIMIENTO, EN DESARROLLO.
 

Nuestra conciencia está determinada por la evolución alcanzada, moral y espiritualmente. Esta, como el lente de una cámara se va abriendo a la Luz del Amor Espiritual. El entendimiento va en desarrollo, las cosas que antes no se entendían van tomando claridad como figuras que danzan delante de nuestros "ojos'. 

La mente es plástica...toma forma, se desarrolla, a medida que el amor va inundando al alma, así nos damos cuenta de muchas cosas, vamos despertando, como dicen...abriendo los ojos de la conciencia...vamos creciendo, madurando, entendiendo. 

Son etapas diferentes de conciencia: como el niño, el adolecente, el adulto, y el sabio...poco a poco, toma tiempo, bastante tiempo, ni siquiera termina en una existencia...necesitamos muchas. Son muchos los grados de la escuela espiritual que tenemos que pasar, aprender, estudiar...con sacrificio, con alegría, pero tenemos que hacerlos, no podemos (ni debemos) quedarnos estáticos, descansando en vacaciones eternas...! 

Que el Señor les Bendiga hoy, mañana y...SIEMPRE!
- Rey Formoso -
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                   Presentimientos

Dijo no sé cuál poeta: «Está visto; no hay profeta como nuestro corazón». Y en verdad que estuvo en lo cierto el que tal cosa dijo; porque indudablemente muchas veces se tienen corazonadas, se siente una voz interior que nos advierte que tenemos un peligro cerca, pero no se hace caso en la mayoría de las ocasiones, no se atiende a esos avisos misteriosos que nos dan nuestros deudos de ultratumba: yo creo que nos hacemos los sordos, porque cuando debemos pasar por las horcas caudinas pasaremos, a pesar de todas las advertencias y de todos los avisos; y en prueba de ello copiaré algunos fragmentos, o mejor dicho, trataré de sintetizar la extensa carta que me envía un espiritista desde Minas (Montevideo), contándome la desastrosa muerte de su hija María, que desde muy joven tuvo el presentimiento de que su desencarnación sería dolorosísima.

Era María una joven bellísima, buena, sensible, cariñosa, muy amante de la familia, especialmente de su padre, por el cual sentía verdadera idolatría. A la temprana edad de diecisiete años un apuesto doncel la requirió en amores; ella correspondió a sus galanteos contenta de verse atendida y obsequiada; el pretendiente quiso llevar el asunto por la posta y puso el plazo de cuatro meses para efectuar el matrimonio, pero el padre de ella pidió un año de espera y hubo que concedérselo. Durante el año, aquellos volcánicos amores se fueron enfriando, hasta concluirse las relaciones con gran contento de María, que quedó tranquila. Tres años después, un segundo adorador ofreció a María su nombre y su amor. Ella manifestó vivísima satisfacción, pero al llegar el día de comprar su canastilla de boda, se abrazó a su padre y le dijo sollozando:

–Mi prometido es muy bueno, no tengo la menor queja de su comportamiento para conmigo, pero me asalta el horrible presentimiento que voy a ser muy desgraciada en mi matrimonio, me arrepiento por completo de mi determinación; no quiero separarme de ti, padre mío.

–Pero mujer replicó su padre –¿por qué no pensaste esto antes de dar tu palabra y yo la mía?

–Porque antes no sentía lo que siento hoy.

–¿Pero tú lo querías?

–Sí, muchísimo, pero ahora no lo quiero, estoy como si nunca lo hubiera tratado.

–¡En fin, hija, todo sea por Dios! Más vale que te hayas arrepentido ahora que estás a tiempo y no después.

No creas Amalia (me dice mi amigo), que mi hija fuera coqueta, ni tuviera poco juicio; era una niña modelo, querida por todo el mundo, porque era el cariño andando. A los dos o tres años de lo acaecido, otro nuevo galán se enamoró perdidamente de María; ella le correspondió, y su padre receloso por los lances anteriores interrogó a su hija diciéndole que lo pensara antes de decidirse, y ella le aseguró que con éste estaba segura de no arrepentirse. Tuvieron dos años esas relaciones, sin el menor disgusto, y cuando llegó el momento de prepararlo todo para la boda, llamó María a su padre una mañana y le dijo con espanto:

–Padre mío, ¡qué sueño tan horrible tuve anoche! Soñé que me había casado y que el mismo día me había muerto; yo me veía muerta y a mi esposo al lado del cadáver; perdóneme el nuevo disgusto que voy a darle, porque yo no me caso, me inspira mi prometido la aversión más profunda desde anoche; no serviré para casada, está visto que debo quedarme soltera.

Y a todo esto, María lloraba con el mayor desconsuelo y su padre no sabía qué decir, y el novio al enterarse, cayó gravemente enfermo salvándose por milagro. Cumplió María treinta años, y un joven de veinte primaveras enloqueció por ella, y su padre, curándose su salud, le contó a él y a su familia lo acontecido con los novios de su hija, pero su relato no fue óbice para que las relaciones siguieran adelante y al fin se efectuara el casamiento, no sin que antes María dijera a sus amigas más íntimas:

«Estoy arrepentida de mi matrimonio, presiento una gran desgracia, un acontecimiento dolorosísimo, sé que voy a sufrir horriblemente, me parece que ya me atormentan los dolores, pero no quiero dar un nuevo disgusto a mi padre».

Se casó y a los dos meses de casada ella y su esposo volvieron a Minas y se instalaron en la casa de sus padres, y al conocer que iba a ser madre, dijo María a toda su familia, menos a su padre, que moriría irremisiblemente en el acto de alumbramiento. Ocho días antes de dar a luz llamó a su esposo, a su madre y a sus hermanas y a todos les suplicó que cumplieran fielmente su última voluntad, que la amortajaran con su traje de boda, y dispuso de todas sus alhajas y de su ropa, repartiendo cuanto poseía entre sus cuñadas y parientas más cercanas, dando mayor cantidad de objetos preciosos a las más pobres, a las más necesitadas. Todas a una le decían:

–Pero ¿estás loca?

Y ella replicaba, sonriendo tristemente:

–Pronto veréis cómo se cumplirá mi presentimiento, no siento más que dejaros mi último retrato, y sólo pido que cumpláis mi postrera voluntad.

Su madre y sus hermanas creían que la dominaba el miedo, pero ella les decía:

–Moriré, moriré, y de muerte espantosa. ¡Cuántos años he huido de pagar esta deuda! Al fin pagaré más parte de la que debo. Dios tenga misericordia de mí…

El padre de María ignoraba cuanto pasaba en su casa; todos callaron para no atormentarle antes de tiempo, y porque en realidad, creían que María deliraba o que veía visiones. Pero llegó el día del alumbramiento y su padre, excelente operador, al reconocerla creyó perder el sentido y salió del aposento de su hija llorando como un niño. La familia lo rodeó afanosa y todos preguntaron a la vez:

–¿Qué hay?

–Que se muere, que no hay remedio para ella.

–¡Deliráis!, dijeron todos.

–La ciencia no ha dicho aún su última palabra.

–La digo yo, replicó el padre sollozando, ¡no la martiricéis, todo es inútil!

–Imposible, gritó el marido de María.

–El cariño os ciega, dijeron los hijos, vengan los médicos.

Fueron los médicos, la operaron cinco veces y murió María, no sin antes tranquilizar a su padre diciéndole: Ya sabía yo lo que me esperaba, ahora comprendo mi aversión al matrimonio: cumpliéndose mi presentimiento, ya tengo una deuda menos. Alégrate, padre mío. Alegrarse no es posible ante el cadáver de un ser adorado. Mi buen amigo quedó profundamente impresionado por el trágico fin de su hija, gracias a que es un espiritista convencido, porque en su larga vida ha tenido pruebas irrecusables de la eterna vida del Espíritu. Un año antes de la muerte de María se le murió una niña de dos años, que le dejó también con su desaparición honda huella por la causa siguiente: Años atrás fue mi amigo a ver a su anciana madre, que vivía muy lejos de Buenos Aires. Ella mostró mucho empeño para irse con su hijo a Minas, y él considerando la avanzada edad de aquélla, no creyó prudente exponerla a tan largo viaje, y le prometió que al año siguiente volvería a verla, y ella le dijo entonces:

-El año que viene ya será tarde, habré muerto, y habré muerto sin que tú me cierres los ojos, siendo que éste ha sido el deseo de toda mi vida, después que te estreche en mis brazos.

Y la anciana acariciaba a su hijo como si éste fuera un pequeñito, y le repetía:

–Llévame contigo, quiero que tú me cierres los ojos.

Mi amigo no accedió al deseo de su madre, y ésta murió lejos del hijo que adoraba, y a los dos meses de haber dejado su envoltura se presentó el Espíritu a su hijo, el que durante la noche, en particular de madrugada, se relaciona con sus deudos desencarnados, habla con ellos y cambia impresiones. Su madre se le presentó tan cariñosa como siempre y cada dos o tres noches la veía; pasaron varios meses y la esposa de mi amigo dio a luz a una niña hermosísima, ya no se presentó más la madre de mi amigo, el que al ver a su hija acabada de nacer, sintió un estremecimiento extraordinario, miró a la niña fijamente y dijo a su esposa:

– Mi madre está con nosotros, estoy seguro de ello.

A los siete meses, la niña comenzó a balbucear algunas frases y a su padre le decía nene; jamás le dijo papá, y nene le decía cuando era su madre, nunca lo llamó por su nombre, y lo acariciaba dándole palmaditas en las mejillas, como lo hacía cuando era su hijo. Cuando cumplió dos años enfermó de convulsiones y veinticuatro horas antes de morir acarició a su padre con la mayor ternura; después extendió su diestra y con el dedo índice señaló el cielo y así permaneció breves momentos. Luego bajando la mano y con su dedito se tocó la frente y los ojos cerrándolos dulcemente. Luego los volvió a abrir y no dejó de mirar a su padre hasta que murió. Con besos y expresivos ademanes se despidió de todos, pero en particular de su padre, haciéndole las caricias más apasionadas. Mi amigo cerró los ojos de su hija, plenamente convencido que el Espíritu de su madre había venido a reclamar aquella última prueba de cariño. En una niña de dos años fue muy significativo, el apoyar su dedito en los ojos y cerrarlos, para luego volverlos a abrir, llamarle siempre nene y nunca papá, acariciarle del mismo modo que lo hacía anteriormente; todo, en fin, le decía a su amigo que el Espíritu de su madre había venido desde el espacio, ya que él no quiso complacerla cuando ella con tanta insistencia se lo pidió.

Cuando se vive tan identificado con los seres de ultratumba, los azares de la vida se soportan con más energía, la muerte desaparece con todos sus horrores, porque se toca la realidad de la inmortalidad del alma, y ante hechos innegables hay que creer en la supervivencia del Espíritu, sin que por esto se deje de sentir la violenta sacudida que se experimenta ante el cadáver de un ser amado. Pero el dolor del espiritista convencido no llega nunca al paroxismo de la desesperación, porque junto al cuerpo inerte del ser que se llora, se alza el Espíritu grave y silencioso que animó aquel organismo. Se juntan la vida y la muerte, el ayer y el mañana, lo conocido, lo que hemos tratado y lo desconocido, lo misterioso, lo inexplicable, el ánimo no se sobrecoge, la sorpresa y el asombro no se apoderan de nosotros y se seca la fuente de nuestro llanto ante una nueva ansiedad, ante una nueva esperanza. ¡Se vive siempre! ¡Los seres que nos han amado no nos abandonan! ¡Podemos contar con su inspiración, con sus consejos, con su apoyo moral! ¡Cuánto hay que pensar en esto!…

Y cuando se piensa, el dolor pierde su poderío, no nos tiraniza, no nos hunde en el abismo de la desesperación; la vida se adelanta y lo deja muy atrás. ¡Bendito sea el Espiritismo! Tú eres el mejor amigo del hombre. Tú le dices con hechos irrefutables: «¡El Espíritu no muere jamás!»

Amalia Domingo Soler
Tomado del libro «Hechos que prueban»

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EL ESPÍRITA Y LA CUESTIÓN 

SEXUAL.

Los hombres hicieron del sexo un motivo de escándalo. Convirtieran el sexo en una cosa impura y repelente. Pero el sexo es una manifestación del poder creador, de las fuerzas productivas de la Naturaleza. El espírita no puede encarar la cuestión sexual como un asunto prohibido. El sexo es la propia dialéctica de la Creación y existe en todos los Reinos de la Naturaleza. El paganismo llegó a hacer del sexo motivo de adoración. Los pueblos primitivos manifiestan un gran respeto y asumen una actitud religiosa delante del sexo. Mas para esos pueblos, todavía bien próximos de la Naturaleza, el sexo no está sujeto a los des-reglamentos, a los abusos y a la perturbación, del mundo civilizado.
El cristianismo condenó el sexo e hizo de él la fuente de toda perdición. Mas el Espiritismo reconsidera la cuestión, colocándose en un medio término entre las exageraciones de paganos y cristianos. El espírita sabe que el sexo es un gran campo de experiencias para el espíritu en evolución, y que es a través de él que la ley de reencarnación se procesa, en la vida terrena. ¿Cómo, pues, considerarlo impuro y repelente?
En El Libro de los Espíritus, Kardec comenta: «Los Espíritus se encarnan hombres o mujeres, porque no tienen sexo. Como deben de progresar en todo, cada sexo, como cada posición social, les ofrece pruebas y deberes especiales, y nuevas ocasiones de adquirir experiencias». Como vemos, el sexo es considerado por el Espiritismo en su justo lugar, como un medio de evolución espiritual. El espírita, por eso mismo, no puede continuar a encarar el sexo como lo hace el común de los hombres. No puede abusar del sexo, ni despreciarlo. Debe antes considerar su valor y su importancia en el proceso de la evolución. Todavía existe, en el medio espírita, mucha prevención contra los asuntos sexuales. Mas es necesario que esa prevención sea alejada, a través de una comprensión más precisa del problema.
No hay motivo para hacerse del sexo un asunto-tabú, mas también no se debe exagerar en ese terreno, pues muchas criaturas se escandalizarían. Debemos acordarnos de que, por millares de años, a través de generaciones y generaciones sucesivas, el sexo fue considerado, en la civilización cristiana en que nacimos y vivimos, un campo de depravación, de perdición de las criaturas. La simple palabra sexo provoca en mucha gente una situación de ambivalencia: interés oculto y repulsión instintiva. Por eso mismo, la educación sexual debe ser encarada seriamente en los medios espíritas y no puede ser dejada al margen de la pedagogía espírita. La mayor dificultad para la cuestión sexual está en el hogar, en la vida familiar. Los padres espíritas no saben, generalmente, como preparar a los hijos para la llamada «Revelación del sexo». El régimen del silencio continúa a imperar en nuestros hogares, creando mayores dificultades para la solución del problema. La simple prohibición del asunto crea un clima de misterio en torno de la cuestión sexual, aumentando los motivos de desequilibrio para los adolescentes.
Los padres a su vez, sufren también de inhibiciones, decurrentes de un sistema equivocado de educación, a que estuvieran sujetos. En la familia, la actitud más acertada es la de no responderse con mentiras doradas a las  
indagaciones de los niños sobre cuestiones sexuales. Mas no se debe, tampoco, responder de manera cruda. Sería una imprudencia queremos salir de un sistema de tabúes para una situación de franca rudeza. Hay muchas maneras de hacer a la criatura sentir que el problema sexual no es más importante ni menos importante que los demás. Cada madre o padre tienen que descubrir la manera más conveniente a emplear en su medio familiar. La regla más cierta es la respuesta verdadera, de manera indirecta. Si la criatura pregunta: «¿Cómo la gente nace?», se debe responder, por ejemplo: «De la misma manera que los gatitos». Comenzando así, poco a poco, los propios padres van descubriendo la técnica de vencer las dificultades, sin embaucar que crearían un ambiente de excitación peligrosa. En las escuelas espíritas, el problema debe ser colocado con el mayor cuidado, pues la situación es aún más melindrosa; los niños de una clase pertenecen a diversas familias, con diferentes costumbres.
Es peligrosa la llamada «actitud científica», generalmente seguida, en los bachilleratos, por los profesores de ciencias. La frieza científica no tiene en consideración las sutilezas psicológicas del problema. Lo ideal sería que el asunto fuese discutido previamente en reuniones pedagógicas, entre los profesores de ciencias, de psicología, de moral y el orientador pedagógico. En la verdad, el problema es más de pedagogía que de ciencias. El buen pedagogo sabrá conducirlo con el tacto necesario, sin producir choques peligrosos y sin permitir que el asunto caiga nuevamente en el plano del misterio. Cuanto a los jóvenes, deben promover cursos y seminarios concernientes a la cuestión tratada, siempre con la asistencia de un profesor experimentado, de moral elevada y reconocido buen sentido. Los jóvenes tienen una gran necesidad de buena orientación sexual, pues están en la fase de mayor manifestación de esas exigencias y, si no son bien orientados, podrán caer en lamentables equivocaciones.
El joven espírita, empero esclarecido por la doctrina, no está menos sujeto a desequilibrios sexuales. Sabemos que esos desequilibrios tienen dos fuentes principales: los abusos y vicios del pasado, en encarnaciones desregladas, y las influencias de entidades peligrosas, muchas veces ligadas a los jóvenes por el pasado delictivo. Por eso mismo, el problema sólo puede ser tratado de manera elevada, con gran sentido de la responsabilidad. Los médicos espíritas pueden ser grandes auxiliares de las Juventudes Espíritas en ese sector. Cuando a los espíritas adultos, no están menos libres de que los jóvenes. Son víctimas de una educación defectuosa, de un ambiente moral dominado por la hipocresía en materia sexual, y traen a veces agravadas por ese ambiente las herencias del pasado. Precisan acostumbrarse, en el medio espírita, a encarar el problema sexual de una manera seria, evitando las actitudes negativas, que dan entrada a las influencias peligrosas. Encarando el sexo sin malicia, como una función natural y una necesidad vital, el espírita; al mismo tiempo, se corrige y modifica el ambiente en que vive, alejando del mismo los espíritus viciosos y maliciosos, que no encuentran más pasto para sus abusos.
El mejor medio de ahuyentar esos espíritus, y de encaminarlos también a una reforma íntima, es la creación de una actitud personal de respeto por los problemas sexuales y el cultivo de un ambiente de comprensión elevada en el hogar. Esa misma actitud debe ser llevada para los ambientes de trabajo, por más contaminados que ellos se encuentren. El espírita no debe huir despavorido delante de las conversaciones impropias, pues con eso demostraría incomprensión del problema y provocaría mayor interés de los otros en perturbarlo. Más no debe, tampoco, estimular esas charlas, con su participación activa. Su actitud debe ser de completa naturalidad, de quien conoce el problema y no se espanta con las conversaciones del mal gusto, pero también de quien no encuentra motivos para alimentar esas conversas y de ellas participar. Siempre que sea posible, y con sentido de la oportunidad, él debe procurar mudar el rumbo de la conversación, para asuntos más provechosos, o mismamente para los aspectos más serios del problema sexual. La mente viciosa se complace en las conversaciones deletéreas, en las imágenes grotescas, en las expresiones carentes de respeto. Escandalizarse delante de esas cosas, o rechazarlas con violencia, es siempre perjudicial y anticaritativo, pues esas personas son las que más necesitan de amparo y orientación. Lo más cierto es procurar un medio de ayudarlas a libertarse de esa viciación. Y lo más eficaz es orientar la conversación viciosa para aspectos respetables, como las consecuencias de los vicios, las situaciones dolorosas en que se encuentran personas conocidas y la conveniencia de tratarse el sexo con el respeto debido a las fuerzas de la Naturaleza.
En los casos dolorosos de inversión sexual, el espírita se ve generalmente en dificultad. Lo más cierto es apelar para los conocimientos doctrinarios y para el poder de la oración. Ayudar al hermano desequilibrado a luchar corajosamente para su propia recuperación, procurando corregir la mente viciosa y mantenerse lo más posible en actitud del que espera y confía en la ayuda de los Espíritus Superiores. Trabajos mediúmnicos pueden favorecer grandemente esos casos, cuando realizados con médiums serios, conscientes de su responsabilidad y de recta conducta moral. No disponiéndose de elementos así, de absoluta confianza, es mejor abstenerse de esos trabajos, insistiendo en la educación progresiva del hermano infeliz, a través de oraciones, lecturas y estudios, conversaciones instructivas y pases espirituales, aplicados de manera metódica, en días y horas ciertas. Si el hermano enfermo colabora, con su buena voluntad, los resultados positivos luego más se harán sentir. Porque nadie está condenado al vicio y al desequilibrio, a no ser por su propia voluntad o falta de voluntad para reaccionar.
Nuestro destino está vinculado a la manera por la que encaramos el sexo. Bastaría eso para demostrar la importancia del problema. Inútil que queramos huir a él. Lo necesario es modificar profundamente las viejas y viciosas actitudes que traemos del pasado y que encontramos de nuevo en la sociedad terrena, todavía pesadamente esmagada por sus propias imperfecciones. Encaremos el sexo como una manifestación del poder creador, tratándolo con el debido respeto, y mudaremos a nosotros mismos, a los otros y a la sociedad en que vivimos. El espírita debe ser el elemento siempre apto a promover esa mudanza, y nunca un acomodado a las situaciones viciosas que dominan a las criaturas y las esclavizan, por toda parte, en la tierra y en el espacio. En conclusión: El problema sexual debe ser encarado por el espírita con naturalidad, en vista de la naturalidad de la función creadora; el sexo debe ser considerado como fuente de fuerza, vida y equilibrio, debiendo por eso mismo ser respetado y no deturpado; entre el des-reglamento del pagano y el preconcepto del cristiano dogmático, el espírita debe mantenerse en el equilibrio de la comprensión exacta del valor del sexo; las fuentes de la vida no pueden ser des-respetadas y afrontadas por la malicia y la impureza de los hombres.

Miguel Vives
Extraído del libro "Tesoro de los Espíritas"

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