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lunes, 29 de diciembre de 2014

SOLO PALABRAS NO BASTAN

                                                                                     
 
EL HOMBRE, SER COMPLETO: ANIMAL Y ESPIRITUAL

      George Mivart, el célebre naturalista inglés, analizando psicológicamente al hombre, aclara que EL HOMBRE «difiere de los otros animales por las características de la abstracción, de la percepción intelectual, de la conciencia de sí mismo, de la reflexión, de la memoria racional, de su capacidad de juzgar, de la síntesis e inducción intelectual, del raciocinio, de la intuición, de las emociones y sentimientos superiores, del lenguaje racional y del verdadero poder de la voluntad». Las enciclopedias definen al hombre como un «animal racional, moral y social, mamífero, bípedo, bímano, capaz de un lenguaje articulado que ocupa el primer lugar en la escuela zoológica: ser humano…» El momento más elocuente de su proceso evolutivo se dio cuando adquirió la conciencia para discernir el bien del mal, la verdad de la mentira. Estudiado ampliamente a través de los siglos, Pitágoras afirmaba que el hombre «es la medida de todas las cosas». Sócrates y Platón establecieron que «era el objeto más directo de la preocupación filosófica, siendo el resultado del ser o Espíritu inmortal y del no ser o su materia, que unidos le proporcionaban el proceso de la evolución». Desde el punto de vista psicológico, la persona es un ser que se expresa en múltiples dimensiones, desde su contenido humanista, comportamentalista y existencial, a nuevos potenciales que estructuran al ser pleno. La psicología occidental, difiriendo de la oriental, mantuvo el concepto de persona en los límites cuna-sepulcro con la estructuración transitoria, en tanto que la oriental sustenta la idea de una realidad trascendente, a pesar de su inseparable expresión de la forma y relatividad corporal. Los estudios transpersonales, incorporando las tesis orientales, consideran a la persona como un ser integral, cuyas dimensiones pueden expresarse en varias manifestaciones, tales como la consciencia, el comportamiento, la personalidad, la identificación, la individualidad, en un ser complejo de expresión trinitaria. La persona, observada desde el punto de vista inmortal, es preexistente al cuerpo y su origen se pierde en los milenios pasados del proceso evolutivo, para desarrollarse de acuerdo a una finalidad que se manifiesta en cada experiencia corporal, la reencarnación, como adquisición de nuevos conocimientos, facultades y funciones, que conducen al crecimiento y a la felicidad. En el Espiritualismo idealista «el espíritu tiene la primacía en todo lo que se relaciona con el mundo y la vida humana», en tanto que para el materialismo «el espíritu no es más que una forma de actividad de la materia que en determinada fase de su evolución de las formas simples hacia otras más complejas, adquirió la conciencia». A través de los siglos, la filosofía buscó demostrar que la persona es distinta del individuo y del ser psicofísico, que dio margen a consideraciones prolongadas por parte de los pensadores y de variadas escuelas, procurando ofrecer al hombre los caminos para ser feliz en continuas tentativas de interpretar la vida y entenderla. Los filósofos atomistas lo reducían todo al capricho de las partículas, las cuales al desarticularse se aniquilaban a través del fenómeno biológico de la muerte. La filosofía espírita nos enseña que el hombre es un conjunto de elementos que se ajustan e interpenetran en una misma estructura biológica. El cuerpo carnal y el cuerpo espiritual se originan en el mismo elemento primitivo, es decir, en el fluido cósmico universal. Ambos son materia, aunque en estados diferentes. A través de El Libro de los Espíritus sabemos que el hombre está formado por:
1º El cuerpo físico o ser material análogo a los animales. En cada reencarnación se preparará con nuestra colaboración, o sin ella, el organismo físico adecuado para la nueva tarea que hemos de emprender.  De semejante materia  que los animales y animado por el mismo principio vital. Es el envoltorio material que precisamos para desenvolvernos en este plano de existencia.
2º El alma o ser inmaterial, espíritu encarnado en el cuerpo, ser eterno y preexistente, que sobrevive al cuerpo físico después de la muerte.
3º El lazo que une el alma al cuerpo somático, principio intermediario entre la materia y el espíritu, al que se denomina “periespíritu”, que está constituido por varios tipos de fluido, energía o de materia hiperfísica. Recordemos que en el mismo instante de la fecundación en el óvulo, la primera célula llamada “cigoto” comienza su trabajo para ir construyendo el cuerpo físico y espiritual, en función de sus necesidades reencarnatorias. Y lo hace a través de los genes y cromosomas que nos dan las características físicas necesarias para las lecciones, pruebas y expiaciones que tengamos destinadas en cada existencia. O lo que es lo mismo, en cada reencarnación se preparará con nuestra colaboración, o sin ella, el organismo físico adecuado para la nueva tarea que hemos de emprender. La envoltura física no sólo vendrá equipada para las tareas a las que nos hemos comprometido en el mundo espiritual, sino que además traerá consigo la posibilidad de que puedan producirse ciertos desequilibrios orgánicos como reparación de faltas e imprudencias cometidas anteriormente. Todo ello dependerá, por supuesto, de nuestro comportamiento y de nuestra capacidad de asumir los retos que se nos plantean. Nuestro actual vehículo físico responde perfectamente a la situación de nuestro periespíritu después de la anterior reencarnación, cumpliéndose así la «ley de causa y efecto». Una vez que esta realidad ha aparecido ante nuestros ojos, debemos analizar y meditar seriamente cuál es el comportamiento a seguir, qué cosas debemos rápidamente cambiar, cuál es el camino para mantener nuestra mente armónica e impedir que se produzcan alteraciones que nos van a afectar también físicamente. Es de máxima importancia en el complejo humano el moderno «modelo organizador biológico», es decir, el periespíritu, porque su función es la de personalizar, individualizar e identificar el espíritu, guardando la apariencia humana de su última encarnación. En él las experiencias de las múltiples reencarnaciones están archivadas, sufriendo con los tóxicos ingeridos por el hombre. Su plasticidad es afectada por los desgastes del alcohol, de las drogas, de la nicotina, de las tentativas de suicidio, etc., grabándole los disturbios patológicos, tales como la esquizofrenia, la epilepsia, el cáncer, el mal de Hansen, entre otros, que en un momento propio favorecen la sintonía con microorganismos que desordenadamente se multiplican y abordan el campo orgánico. ¿Qué ocurre entonces…? En futuras reencarnaciones estas lesiones repercutirán como enfermedades patológicas, enseñando al hombre a través del dolor la obligación de valorizar la vida y el respeto a Dios.  No debemos olvidar que el periespíritu es el conductor de la energía que establece la duración de la vida física, así como es el responsable de la memoria de las existencias pasadas, que se archivan en las telas sutiles del inconsciente actual, proporcionando reflejos o recuerdos esporádicos de las experiencias ya vividas. Saludable y optimista debe ser para que el amor sea la base fundamental en este momento de cultura, tecnología, ciencia y de desamor. La humanidad ha llegado a un punto en que la tecnología aliada a la ciencia ha logrado casi todo, pero el amor es aún, sin embargo, una aventura. Nunca hubo tanta gente en la Tierra, más de 7.000 millones de personas, con tantos millones en soledad. El hombre marcha a solas. Es por ello que, si queremos purificar nuestra alma, debemos cuidar de nuestro vehículo físico para el aprendizaje en la «escuela terrestre» con buenos pensamientos y acciones.  En consecuencia, cambiar la constitución de nuestro periespíritu, ya que, como viajeros de la eternidad, hoy estamos construyendo nuestro mañana.

Juan Miguel Fernández .- Divulgador espírita, articulista y conferenciante. Participa en programas de radio y televisión de temática espiritual. Es presidente de la Asociación de Estudios Espíritas de Madrid.

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MANIFESTACIONES DE LOS ESPÍRITUS

Preliminares

1. Las almas o Espíritus de los que han vivido constituyen el mundo invisible que puebla el espacio y en medio del cual vivimos. De aquí resulta que desde que existen hombres, existen Espíritus, y que si éstos tienen el poder de manifestarse, han debido hacerlo en todas las épocas.
Así lo patentizan la historia y las religiones de todos los pueblos. En estos últimos tiempos, empero, las manifestaciones de los Espíritus han adquirido un gran desenvolvimiento y un carácter de mayor autenticidad, porque estaba en las miras de la Providencia poner término a la plaga  de la incredulidad y del materialismo con pruebas evidentes, permitiendo a los que han dejado la tierra, venir a atestiguar su existencia y revelar su situación feliz o desgraciada.

2. Viviendo el mundo visible en medio del invisible, con el que esta en perpetuo contacto, resulta que incesantemente reaccionan el uno con el otro.
Esta reacción es origen de una multitud de fenómenos, que se han considerado como sobrenaturales, por ignorarse su causa.
La acción del mundo invisible sobre el visible y viceversa, es una de las leyes, una de las fuerzas de la naturaleza, necesaria a la armonía universal como la ley de atracción; si cesara de funcionar se perturbaría la armonía, como si se separase una rueda de las de un mecanismo.
Estando semejante acción fundada en una ley de la naturaleza, se deduce que todos los fenómenos por ella producidos, nada tienen de sobrenaturales. Sólo han parecido tales, porque no se conocía su causa, como así ha sucedido con ciertos efectos de la electricidad, de la luz, etc.
3. Todas las religiones tienen por base la existencia de Dios y por objeto el porvenir del hombre después de la muerte.
Este porvenir, que es para el hombre de capital interés, está necesariamente enlazado con la existencia del mundo invisible. Por esta razón, el conocimiento de semejante mundo ha sido en todo tiempo objeto de las investigaciones y preocupaciones de aquél.
Su atención ha sido naturalmente atraída hacia los fenómenos que tienden a probar la existencia del mundo invisible, y no los había más concluyentes que los de la manifestación de los Espíritus, por cuyo medio sus mismos habitantes revelaban su existencia.
He aquí por que, los tales fenómenos han constituido la base de la mayor parte de los dogmas de todas las religiones.

4. Teniendo naturalmente el hombre intuición de un poder superior, ha sido inducido, en todos los tiempos, a atribuir a su acción directa, los fenómenos cuya causa le era desconocida, y que eran para él prodigios y efectos sobrenaturales.
Esta tendencia es considerada por los incrédulos como consecuencia del apego del hombre a lo maravilloso, pero no inquieren la causa de tal apego, que reside sencillamente en la intuición mal definida, de un orden de cosas extra corporal.
Con el progreso de la ciencia y el conocimiento de las leyes de la naturaleza, esos fenómenos han pasado poco a poco del dominio de lo maravilloso, al de los efectos naturales, de tal modo, que lo que en otro tiempo parecía sobrenatural, no lo es en la actualidad, y lo que hoy lo es, no lo será mañana.
Los fenómenos que dependen de la manifestación de los Espíritus, han debido proporcionar, por su misma naturaleza, un abundante contingente a los hechos tenidos por maravillosos; pero había de llegar un tiempo en que, siendo conocida la ley que los rige, entrarían, como los otros, en el orden de los hechos naturales.
Ha llegado el tiempo y, dando a conocer semejante ley, el Espiritismo ofrece la clave de la mayor parte de los pasajes incomprensibles de las sagradas
Escrituras que a él hacen alusión y de los hechos considerados como milagrosos.

5. El carácter del hecho milagroso, es el de ser insólito y excepcional, es una derogación de las leyes de la naturaleza. Desde el momento en que un fenómeno se produce en condiciones idénticas, es porque está sometido a una ley y no es milagroso. Esta ley puede ser desconocida, pero no deja por ello de existir; el tiempo se encarga de darla a conocer.
El movimiento del sol, o mejor de la tierra, detenido por Josué, sería un verdadero milagro, porque fuera una derogación manifiesta a la ley que rige el movimiento de los astros; pero si el hecho pudiera reproducirse en condiciones dadas, sería porque estaba sometido a una ley y dejaría, por consiguiente, de ser milagroso.

6. Sin razón, se sobrecoge la Iglesia al ver que se estrecha el circulo de los hechos milagrosos, puesto que Dios prueba mejor su grandeza y poderío por el admirable conjunto de sus leyes, que por algunas infracciones de las mismas, tanto mas cuanto que ella atribuye al demonio el poder de hacer prodigios, lo que implicaría que, pudiendo el demonio interrumpir el curso de las leyes divinas, seria tan poderoso como Dios.
Atreverse a decir que el Espíritu del mal, puede suspender la acción de las leyes de Dios, es una blasfemia y un sacrilegio.
La religión, lejos de perder su autoridad, porque hechos tenidos por milagrosos pasen al orden de los hechos naturales, no puede menos que ganar.
Ante todo, porque si un hecho es tenido sin razón por milagroso, es un error y la religión no puede dejar de perder, apoyándose en un error, sobre todo si se obstina en mirar como un milagro lo que no lo es.
En segundo lugar, no admitiendo muchas personas la posibilidad de los milagros, niegan los hechos reputados milagrosos, y por consiguiente, la religión que en ellos se apoya.
Si, por el contrario, la posibilidad de tales hechos es demostrada como consecuencia de las leyes naturales, no  hay lugar a rechazarlos, como tampoco a la religión que los proclama.

7. Los hechos evidenciados por la ciencia de un modo perentorio, no pueden ser impugnados por ninguna creencia religiosa contraria. La religión no puede menos de ganar en autoridad, siguiendo el progreso de los conocimientos científicos, y de perder, quedándose rezagada o protestando contra esos mismos conocimientos en nombre de los dogmas; porque ninguno de estos podrá prevalecer contra las leyes de la naturaleza ni anularlas.
Un dogma, fundado en la negación de una ley de la naturaleza, no puede ser expresión de la verdad.
El Espiritismo, fundado en el conocimiento de las leyes no comprendidas hasta ahora, no viene a destruir los hechos religiosos, sino a sancionarlos, dando de ellos una explicación racional. Solo viene a destruir las falsas consecuencias que han sido deducidas a causa de la ignorancia de aquellas leyes o de su errónea interpretación.

8. Induciendo al hombre la ignorancia de las leyes de la naturaleza a buscar causas fantásticas a los fenómenos que no comprende, es el origen de las ideas supersticiosas, de las que son algunas debidas a los fenómenos espiritistas mal comprendidos. El conocimiento de las leyes que los rigen, destruye las ideas supersticiosas, reduciendo las cosas a su realidad y demostrando el límite de lo posible.


Tomado del libro: Obras Póstumas
 Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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SÓLO PALABRAS NO BASTAN
Helio Rocha da Silveiria Pinto

Cuando estudiamos la Doctrina Espírita aprendemos, entre muchas otras cosas, las razones por las cuales existe tanta diferencia en la distribución de las riquezas entre los seres humanos.
Ellas extrapolan aquellas aceptadas normalmente, que podríamos sintetizar en: nacimiento, trabajo, capacidad y suerte.
Son innumerables los casos conocidos de personas que nacen en medio de familias, tanto con posesiones como de extrema pobreza, y que después de algunos años se encuentran en situación económica totalmente desigual.
Existen también muchos ejemplos de que el trabajo y capacidad no son sinónimos de vida abundante.
Suerte, en el sentido literal en que es usada la palabra, no existe.
Nadie gana el premio de la lotería (en todos aquellos juegos de azar) si no está previsto que debe pasar por la difícil prueba de la riqueza.
Las verdaderas razones están en el campo del espíritu.
La Ley de Causa y Efecto, para os que hicieron mal uso anteriormente, de bienes materiales, la necesidad de desarrollar el sentimiento de humildad, combatiendo, de esta forma, el orgullo y la vanidad, verdaderos flagelos de la humanidad, son algunos de los motivos reales de la desigualdad.
Pero, esos esclarecimientos no significan, que el espírita deba aceptar pasivamente el verdadero enfrentamiento entre el lujo, la ostentación, de un lado y, de otro, la miseria, la condición inhumana, en que viven millones de hermanos nuestros en Dios.
El espiritismo no concuerda con tamaña desfachatez.
Jesús nos enseñó “buscad y encontraréis”, es preciso, pues, luchar para solucionar el problema.
Cuando dentro de la orientación cristiana, pregonamos la resignación, no pregonamos acomodación.
Resignación para con los designios de Dios significa no perder la fe, no ir hacia el materialismo ateo, que a nada conduce.
Acomodación frente el cuadro de la miseria existente es anticristiano, es apatía, es omisión.
Pero, nada de eso justifica que procuremos resolver los problemas sociales a través de actos de violencia.
Hay que ser tiernos y pacíficos.
Hoy, muchas personas se dedican a solucionar las injusticias sociales. Mientras, lo que se ve es atacar los efectos, totalmente ajenos a la causa.
El resultado es tan solo medidas paliativas.
La enorme diferencia de condiciones de vida existente no está en la legislación o forma de gobierno. Está en el hombre.
Aplaudimos a la científica Thelma Moss, PHD en Filosofía y catedrática de Neuropsiquiatría de la Universidad de California, Estados Unidos de América, cuando declara: “Creo en la reforma íntima como solución a los problemas humanos, tal como es enseñado por Allan Kardec”. (LA REVELACIÓN Jul/Ago 87).El espiritismo, al pregonar la reforma íntima del ser humano, ataca justamente la causa de los problemas sociales.
El Jefe evangelizado no explota a sus trabajadores. El gobernante evangelizado no participa de la corrupción y distribuye justicia social.
Si estas ideas son capaces de salvar el mundo de injusticias y consecuente convulsión social, ¿cómo difundirlas?
¿A través de conferencias en plazas públicas? ¿Llamando de casa en casa? No. Esto también es una forma de violencia. Tenemos que respetar el libre albedrío de cada uno.
No debemos obligar a las personas a escuchar lo que no quieren.
Entonces, ¿Cómo hacerlo?
Actuando de la misma forma que los primeros cristianos.
Pregonar a los que nos buscan espontáneamente. Pero, sobre todo, pregonar a través del ejemplo.
Cuándo nos aumentan el sueldo, ¿aumentamos, por lo menos, EN LA PARTE PROPORCIONAL, el sueldo de nuestra empleada doméstica?
¿No tendrá ella más necesidad que nosotros?
La ama de casa, el empresario, en fin, cualquier espírita que posea empleados o subalternos, no tan sólo puede sino que tiene la  obligación de actuar cristianamente.
No podemos quedarnos pregonando y esperando que LOS DEMÁS hagan justicia social.
Empecemos nuestra parte, aunque sea con una sola persona. El ejemplo será comentado.
Todos van a querer saber qué Doctrina, es esa que hace ser justas a las personas, viviendo en un mundo donde impera el abuso, la injusticia, la explotación.
¿No fue así que el Cristianismo fue difundido en el mundo?
¿Cómo reclamamos de los demás, actitudes que nosotros mismos no tomamos?
Basta de palabras bonitas y pregones vacíos de obras.
Lo del haga lo que yo digo, pero no haga lo que yo hago.

Tomado del libro “Ya estaba escrito” de
Helio Rocha da Silveiria Pinto

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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¿Para que sirve el espiritismo, que utilidad tiene?
Viene a traer al hombre las respuestas existenciales más importantes que pueda tener. Muestra de una forma razonada el porqué de tantos dolores y sufrimientos en apariencia injustos que asedian la vida de muchos en este planeta. Pero sobre todo al traer la certeza en la inmortalidad del alma y al mostrar las consecuencias de nuestras acciones viene a guiar al hombre hacia un camino de perfección moral y de felicidad venidera que se puede sentir desde el preciso instante que nos dedicamos a amar.
- Allan Kardec-
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domingo, 28 de diciembre de 2014

La visión espírita de la Cremación



El Espiritismo es a la vez una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en las relaciones que pueden establecerse con los espíritus; como doctrina filosófica, comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejantes relaciones.
- Allan Kardec-


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LAS TRES REJAS

Un joven discípulo de Sócrates llega a casa de éste y le dice:

- Escucha, maestro. Un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...

- ¡Espera! –lo interrumpe Sócrates- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

- ¿Las tres rejas?

- Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

- No. Lo oí comentar a unos vecinos.

- Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguien?

- No, en realidad, no. Al contrario...

- ¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

- A decir verdad, no.

- Entonces –dijo el sabio sonriendo- si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

El palabrerío maligno siempre forma alrededor, inmensa familia de elementos enfermizos o envilecidos, a la manera de vermes letales que proliferan en el silencio y operan en las sombras.

Dios creó la palabra y el hombre la palabrería, la palabra digna infunde consuelo y vida.  La murmuración perniciosa propicia la muerte.

En todas partes, la palabra es índice de nuestra posición evolutiva. Indispensable es el primorearla, iluminarla y ennoblecerla.

Despreciar las sagradas posibilidades del verbo, cuando el mensaje de Jesús ya este brillando en torno a nosotros, constituye ruinoso relajamiento de nuestra vida, delante de Dios y de la propia conciencia.

Cada frase del discípulo del Evangelio debe tener lugar digno y adecuado.
Palabrería es desperdicio. Y cuando no sea así no pasa de  oscura corriente  de venenos psíquicos, amenazando a espíritus valerosos  y a comunidades enteras.

Autor desconocido
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LA VERDADERA SABIDURÍA ESTA EN RECONOCER LA PROPIA IGNORANCIA.
                                                 -SOCRATES-

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LA VISIÓN ESPÍRITA DE LA CREMACIÓN
(Para estudiar)

¿El espíritu desencarnado sufre cuando su cuerpo es quemado? ¿Cuáles son los motivos que están haciendo cada vez más un número mayor de personas a optar por la cremación? ¿Qué aconseja el Espiritismo?

Cuando se estudia el comportamiento de la Humanidad a lo largo de los milenios, se observa la nítida preocupación del hombre con su futuro después de la muerte. Un individuo es declarado oficialmente muerto en el momento que cesan sus funciones vitales. Como cada grupo recibe la herencia social y religiosa de las tradiciones cultivadas por las generaciones anteriores, cabe a los miembros del grupo que el individuo pertenece cumplir los ritos tradicionales hasta la instalación definitiva del cuerpo en su morada.

INHUMACIÓN Y CREMACIÓN


La Inhumación es el ritual más practicado. Consiste en el entierro del cadáver en un nicho, generalmente en el cementerio de la comunidad. La cremación, es el acto de quemar el cadáver reduciéndolo a cenizas colocadas en una urna y enseguida sepultadas o esparcidas en un lugar previamente determinado. Sin embargo, conocida y practicada desde la más remota antigüedad por los pueblos primitivos de la Tierra no es muy utilizada.

El fuego pasó a ser utilizado por el hombre en la Edad de Piedra Fragmentada y, por su pureza y actividad, era considerado por los Antiguos como el más noble de los elementos, aquel que más se aproximaba a la Divinidad. Con la eclosión de la religiosidad, el ser humano fue descubriendo que había algo entre el Cielo y la Tierra y el fuego pasó a ser utilizado en rituales religiosos.

Predominaba la creencia que al quemar el cadáver, con él serían quemados todos sus defectos y al mismo tiempo el alma se liberaría definitivamente del cuerpo, llegando al cielo purificada y no volvería a la Tierra en forma de "apariciones" asustando a los vivos.

La cremación tuvo como base la fuerza purificadora del fuego. En los últimos tiempos, en todo el continente europeo han sido encontradas vasijas del Periodo Neolítico (Edad de la Piedra Pulida), llenas de cenizas de los individuos. Esos indicios revelan que la cremación ya era practicada en los principios de la Civilización de la Tierra.

Con el paso de los siglos la cremación se fue volviendo una prácticaconsagrada en el oriente (India, Japón, etc.), regiones de Grecia y la Antigua Roma donde vivían civilizaciones adelantadas que utilizaban el proceso gracias a los "status". Entre los pueblos ibéricos se hizo un rito generalizado, precedido de músicas, bailes y hasta banquetes. Con estas ceremonias se esperaba obtener actitudes benévolas de los dioses, buscando conducir las almas al Reino de los Muertos y allí cuando llegara sería recibida y cuidada con cariño.

LA INFLUENCIA DEL CRISTIANISMO



La evolución natural de la Humanidad y el ciclo iniciado con Jesús hace 2000 años modelando una nueva mentalidad, influenciaban sensiblemente en las costumbres culturales y religiosas de los pueblos. Con la expansión del cristianismo, en el intento de solidificar la fe, se fueron estableciendo dogmas, entre ellos, el de la Resurrección. Jesús, como descendiente de una de las doce tribus de Judá, fue sepultado conforme las tradiciones de la Ley Mosaica. La Iglesia proclamó como Dogma de fe que el Mesías resucitó en cuerpo y alma.

Con excepción de los países orientales donde la práctica es normal, el rito de la cremación quedó olvidado hasta el año 1876, cuando en Washington, en los Estados Unidos, en el intento de verificar el proceso, fue establecido el primer horno crematorio de los días actuales, provocando polémicas y controversias, sobre todo de la Iglesia que se posicionó contra la destrucción voluntaria del cadáver.

Sólo a partir de 1963, mediante la propagación del proceso en diversos países del planeta, el Vaticano a través del Papa Pablo VI presentó una apertura, pero no posicionándose claramente cuando se expresó que no prohibía la cremación, pero recomendaba a los cristianos, piadosa y tradicional costumbre de la sepultura. La Iglesia tuvo sus razones para defender la Inhumación. Probar plenamente la cremación sería negar el dogma por ella establecido.

En esa secuencia histórica se observa que en la cultura religiosa de todos los pueblos siempre flotó una nebulosa noción de espiritualidad y en ella la preocupación del hombre con su destino después de la muerte. Hasta que a mediados del siglo XIX, el francés Allan Kardec, el Codificador de la Doctrina Espírita, lanzó una nueva luz en los horizontes mentales del hombre cuando entreveía un mundo de inteligencias incorpóreas.

Los Espíritus son los seres inteligentes de la Creación que habitan ese mundo. Simples e ignorantes en su punto de partida, caminan para el progreso indefinido reencarnando sucesivamente. En la encarnación, la unión entre el periespíritu y el cuerpo es hecha a través de un cordón fluídico. Siendo la existencia terrena una fase 
temporal, después del cumplimiento de la misión moral, con la muerte del cuerpo físico, el espíritu vuelve a su lugar de origen conservando la individualidad.

LA DESUNIÓN NO ES SÚBITA

Los lazos que unen el espíritu al cuerpo se deshacen lentamente. De una forma general todos sienten esa transición que se convierte en un periodo de perturbaciones variando de acuerdo con el estado evolutivo de cada uno. Para algunos se presenta como un bálsamo de liberación, en cuanto que para otros son momentos de terribles convulsiones. El desligamiento sólo ocurre cuando el lazo fluídico se rompe definitivamente.

Delante de la Nueva Revelación presentada por la Doctrina de los Espíritus y teniendo en consideración la perturbación que envuelve el periodo de transición, se preguntó: ¿incinerado el cuerpo cómo es la situación del Espíritu?
Consultado, el Mundo Espiritual se expresó así: 
"Es un proceso legítimo. Como el Espíritu y el cuerpo físico estuvieron unidos mucho tiempo, permanecen hilos de sensibilidad que precisan ser respetados".

Esas palabras revelan que aunque el cuerpo muerto no transmita ninguna sensación física al Espíritu, sin embargo, la impresión de lo ocurrido es percibida por este, teniendo la posibilidad de surgir traumas psíquicos. Se recomienda a los adeptos de la Doctrina Espírita que desean optar por el proceso de incineración prolongue el acto en un tiempo de 72 horas, después de la desencarnación.

Aunque la Inhumación continúe siendo el proceso más utilizado, la milenaria cremación, por mucho tiempo olvidada, volvió a serpracticada en los tiempos modernos. Este procedimiento se vienedifundiendo ampliamente hasta en función de la falta de espacio en las grandes ciudades. Con el crecimiento de la población las áreas que antes eran destinadas para ser un cementerio se volvieron escasas.

CREMACIÓN: UNA CUESTIÓN DE ECONOMÍA


Adeptos de todas las sectas están optando por la operación de la incineración. Sus partidarios se fundan en diversas consideraciones. Para algunos está ligada a factores sanitarios, porque algunos cementerios pueden estar causando serio daño al medio ambiente y a la calidad de la vida de la población, en cuanto que para muchos usuarios de la cremación el proceso disminuye los encargos básicos económicos, entre ellos, la manutención de la tumba.

Actualmente Brasil cuenta con cuatro áreas de cremación y está en fase de expansión. El área de la Villa Alpina, en la ciudad de San Pablo, fue fundada en 1974. Es la primera área de cremación del país y cuenta con cuatro hornos importados de Inglaterra. Pertenece a la Prefectura Municipal y lleva el nombre de su idealizador, Dr. Jayme Augusto Lopes. Las otras tres áreas son particulares y están localizadas en la ciudad de Santos, en el Estado de Río de Janeiro y en el Estado de Río Grande del Sur.

Según la Ley, la cremación sólo será efectuada después de pasar 24 horas, contadas a partir del fallecimiento y, que sean atendidas las exigencias prescritas. La prueba relativa a la manifestación del fallecido en ser incinerado debe estar expresada en una Declaración de documento público o particular.

Las cenizas resultantes de la cremación del cuerpo serán recogidas en una urna individual y la familia dará el destino que el fallecido determinó. Muchos países ya cuentan con Jardines Memorables y edificios llamados "Columbarios", con unas cajas para ser depositadas las urnas con las cenizas de los fallecidos pudiendo ser visitadas por los parientes.

Kardec, el Codificador dijo: "El hombre no tiene miedo de la muerte sino de la transición".

A la medida que hubiera madurez y comprensión para la extensión de la vida, el ser humano sabrá valorar cada momento de la vida terrena y dedicará al cuerpo el debido valor que él merece. A través del cuerpo, el Espíritu se iluminará. Se rescata el pasado, se vive el presente y se prepara el futuro. En la desencarnación es restituida la libertad relativa al Espíritu en cuanto el cuerpo permanece en la Tierra con otros bienes materiales.

El Espíritu preexiste y sobrevive al cuerpo. Tanto inhumación como cremación son formas de acomodar el cadáver. Expresan el libre albedrío de cada uno. Los procesos destruyen el cuerpo. Para optar por la cremación es necesario tener un cierto desapego a los lazos materiales e incluso con la inhumación, en el caso que el Espíritu estuviese debidamente preparado moralmente, menos dolorosa será la separación.

Fuente: Artículo de Maria Aparecida Romano
Extraído de la Revista Cristã de Espiritismo - Nº6 - Año 1
Traducción Zona Espírita

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 El Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus, y de sus relaciones con el mundo corporal
                                             - Allan Kardec-


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“Trabajar más para progresar más” 

Desde el impulso inicial, los espíritus no son por defecto ni buenos ni malos: creados simples e ignorantes, son vírgenes y neutros de toda inclinación, pero tienen la libertad de manera intrínseca, la de hacer o no hacer, la de seguir o no seguir, y la de progresar más o menos rápido en función de las aptitudes, competencias, voluntades o circunstancias. Esta noción de libre albedrío es un dato importante en el cual siempre insisten mucho los espíritus en las comunicaciones recibidas en sesión espírita. El libre albedrío se desarrolla en la medida en que el espíritu adquiere conciencia de sí mismo. Ya no habría libertad si la elección fuera solicitada por una causa independiente de la voluntad del espíritu. La causa del bien o del mal no está en él, está fuera de él, en las influencias a las cuales cede en virtud de su libre voluntad. Somos pues responsables de nosotros mismos y de nuestro propio avance. Lo que va a caracterizar el progreso se halla entonces a nivel de la comprensión, de la reflexión, de la toma de conciencia, del aprendizaje de conocimientos o de valores por el solo hecho de una voluntad propia. Se puede hacer así la analogía con una escuela donde cada clase corresponde a una encarnación: se puede progresar rápido trabajando, también se puede repetir, no se retrocede, pero cada vez se aprende algo que nos construye y nos da la capacidad de ser cada vez más libres. Al final, se habrá adquirido y poco importará la forma en que se adquirió, cada clase superior se beneficia finalmente con las adquisiciones precedentes sobre la base de nuestro solo trabajo y esfuerzo personal. Como lo resume El Libro de los Espíritus: “La sabiduría de Dios está en la libertad que deja a cada uno elegir, pues cada uno tiene el mérito de sus obras”. “Trabajar más para progresar más”, he aquí en suma un adagio moderno completamente circunstancial, ¡aunque aquí tratemos de hablar de inteligencia y de moralidad…! A nuestro nivel el camino todavía es largo, las palabras y las explicaciones no bastan para expresar los designios divinos que siguen siendo para nosotros misterios muy difícilmente aprehensibles. Se intenta aproximarse a un exhaustividad de la divinidad que lógicamente sólo es posible una vez alcanzado el objetivo último. Pero finalmente se trata de principios y hechos contenidos completos en un célebre aforismo admirablemente sintetizado por Allan Kardec y que nuestra razón de terrícolas es capaz de comprender: “Nacer, morir, volver a renacer y progresar sin cesar: ¡tal es la ley!”. Pues así es el ciclo de Dios.

- Revista Espírita nº 79-
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sábado, 27 de diciembre de 2014

La consigna es : ¡ Amar !



LA MUERTE O DESENCARNACION

- Diversas preguntas y respuestas relacionadas

1)¿QUÉ SE HACE EL ALMA EN EL MOMENTO DE LA MUERTE ?
Vuelve a ser Espíritu, es decir entra de nuevo en el mundo de los espíritus que había abandonado momentáneamente
2) EL ESPÍRITU DE LA PERSONA QUE HA MUERTO ¿PUEDE SENTIR EL SENTIMIENTO DE DOLOR DE SU FAMILIA?
Más de lo que te imaginas, y los comentarios negativos  lo hacen sufrir incansablemente, así como la resignación de sus seres queridos  y la oración, le da luz y fortaleza para el despertar en la nueva vida.
3) CUANDO LLORAMOS NUESTROS SERES QUERIDOS DESENCARNADOS ¿LE ESTAMOS CAUSANDO SUFRIMIENTO A SU ESPÍRITU?
Le causamos sufrimiento cuando renegamos de Dios, cuando hay  apegos egoístas, cuando se asume una actitud lúgubre, porque ven en nosotros falta de valor ante  las pruebas; por lo tanto, el llanto es algo natural.
4) EL ESPÍRITU DESENCARNADO ¿PUEDE VER SU  CUERPO Y OTROS PORMENORES?
Puede ver todo el panorama que se desarrolla allí, principalmente  los verdaderos sentimientos e intereses de sus familiares y amigos, y por lo general  asisten al  entierro de su despojos mortal.
5) ¿NADA SE LLEVA EL ALMA CONSIGO DE ESTE MUNDO?
Nada más que el recuerdo y el deseo de ir a otro mundo mejor. Ese recuerdo está lleno de dulzura  o de amargura,  según el uso que  se ha hecho de la vida.
6) ¿QUÉ SUCEDE AL ESPÍRITU CUANDO MUERE DE FORMA VIOLENTA Y   CUANDO MUERE  DE FORMA NATURAL?
En las muertes violentas o accidentales, algunos se sienten desorientados, aturdidos, deambulan alrededor de su cuerpo y  por algún tiempo están confundidos. En la natural,  si ha sido resignado, hay  más calma, pero esta tranquilidad no la da la forma como se muere, sino la elevación moral y el bien que se haya hecho.
7) ¿UN ESPÍRITU PUEDE SENTIR ODIO O DESEOS DE VENGANZA CONTRA AQUEL  QUE CEGO  SU VIDA?
En algunos se puede dar estas situaciones, inclusive, se  dan proceso  obsesivo contra su verdugo, y que puede llevarlo al suicidio, otros suelen perdonar dejando la justicia en manos de Dios.
8) LA  PERSONA QUE FUE  APEGADA AL DINERO, A LAS PASIONES, A LOS VICIOS, AL PODER  ETC, ¿AL LLEGAR AL PLANO ESPIRITUAL ¿SIGUE CON ESAS TENDENCIAS?
Sí, y en muchos casos suelen verlos en  casa, sentirlos dormir al lado de sus seres queridos, permanecer al lado de sus propiedades etc, pues no comprenden que han desencarnado  y quedan apegados a los suyos.
9) EN  EL ÚLTIMO INSTANTE  DE MORIR LA PERSONA SE ARREPIENTE DE TODOS SUS PECADOS ¿SU ESPÍRITU VA PARA EL CIELO?
El arrepentimiento no corrige nuestros errores; pero  permite que DIOS, en su infinita misericordia brinde  la oportunidad de venir en una nueva existencia a espiar sus faltas, viviendo  y  sufriendo en carne propia, todo el mal que le hizo a los demás.
10) ¿NOS  VOLVEMOS A ENCONTRAR CON  NUESTROS SERES QUERIDOS EN EL Mas Allá?
Siempre y cuando se haya hecho méritos, de lo contrario no es posible, siendo esto una amarga prueba para él Espíritu.
11) ¿EXISTEN ESPÍRITUS QUE NOS GUÍAN EN EL PLANO ESPIRITUAL?
Sí, y solemos llamarlos ángel  guardián o espíritu guía, que desde la espiritualidad hacen un  papel similar al de los  papás.
12) ¿QUÉ  SIENTE UN ESPÍRITU EN EL  PLANO ESPIRITUAL, CUANDO ACTUO  BIEN  EN  LA  TIERRA ?
Se siente libre, feliz, fortalecido y con incesantes deseos de seguir trabajando por el despertar de la humanidad, ascienden a planos superiores donde se vivencia plenamente el amor y la felicidad.
13) ANTES DE REENCARNAR ¿PODEMOS PROGRAMAR CUANTOS AÑOS VAMOS A VIVIR?
Sí, inclusive escogemos la profesión, la familia, las enfermedades, las y pruebas, de acuerdo a nuestras necesidades evolutivas. Podemos cumplir o fallar el programa, dependiendo de nuestra voluntad.

14) ¿POR QUÉ A VECES SE MANIFIESTA O APARECE EL ESPÍRITU DE UN FAMILIAR   O UNA PERSONA FALLECIDA?
Por varias causas:
-Para dar testimonio  que en el plano espiritual la vida continúa.
-Por deudas o cargos de conciencia que no lo dejan descansar en paz
-Por una obsesión, que puede ejercer un Espíritu vengativo etc.
15) ¿QUÉ HECHOS COMPRUEBAN QUE YA HEMOS TENIDO OTRAS EXISTENCIAS, Y QUE EN EL  MÁS  ALLÁ  LA VIDA SIGUE?
-Las apariciones de seres queridos antes o después de fallecidos.
-Las terapias regresivas a otras existencias realizadas por grandes psiquiatras, como el norteamericano Brian weiss
-las reminiscencias o recuerdos de existencia pasadas, que se da principalmente en los niños.
-Las tendencias, las fobias, las depresiones, los odios, sin causa aparente
-Los  sueños con personas ya fallecidas
-Las comunicaciones mediúmnicas que se dan en los Centros Espíritas, donde familiares ya fallecidos, dejan sus mensajes para alivio de sus dolientes.
16) ¿EXISTE EL CIELO INFIERNO O EL EN EL MÁS ALLÁ?
Como estado físico no, lo que existen  son estados del alma, que  manifiestan su angustia o felicidad de acuerdo a su comportamiento. Inclusive, aquí mismo en la Tierra cada uno vive su propio infierno o su propio paraíso.

17) ¿QUÉ  ES LA REENCARNACIÓN?
Es la unión del Espíritu al cuerpo en existencias sucesivas, se inicia en el momento de la fecundación al unirse el espermatozoide y el óvulo.
18) ¿CÓMO SE LLAMA LA DOCTRINA QUE  ESTUDIA TODOS LOS CONCEPTOS ENUNCIADOS ANTERIORMENTE?
Recibe el nombre de DOCTRINA ESPÍRITA O ESPIRITISMO CRISTIANO,  nació en Francia en 1857 con la publicación El Libro de los Espíritus, y hoy en día se ha extendido por todo el mundo.
19) ¿QUÉ ES EL ESPIRITISMO?
Es la ciencia que estudia el origen, evolución y destino de los Espíritus, dándonos una visión más exacta sobre la vida en el  plano espiritual, las leyes que lo rigen y su relación con el plano encarnado. Tiene 3 aspectos: científico, filosófico y moral. Su principal objetivo es la transformación moral del hombre. Contrario al concepto vulgar de la gente, nos da a conocer sus verdaderos principios y fundamentos: DIOS  causa de todo lo que existe, Jesús el modelo y guía de la humanidad
20) ¿QUÉ REVELA EL ESPIRITISMO?
Revela conceptos nuevos y profundos con respecto a Dios, el universo, a los hombres, a los Espíritus y a las leyes que rigen  la vida. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Para dónde vamos? ¿Cuál es la razón del dolor y el sufrimiento en la Tierra ? ¿Qué hay en el Más Allá? Etc.
21 ) ¿ QUÉ NO ES ESPIRITISMO ?
No es una religión o secta seudo- religiosa. No tiene dogmas de fe, iglesia, ritos, sacerdotes o pastores. No reconoce libros sagrados o maestros infalibles. No admite en su ceno prácticas como la brujería, el vudú, la magia, la adivinación, los baños, el tabaco, las cartas, ni muchas supersticiones propias del atraso cultural y de los sincretismos etno-religiosos.
No hay profesionales del espiritismo, ningún espírita vive del espiritismo, es una tarea gratuita, solo con el deseo de servir y orientar. Respeta todas las religiones o doctrinas, trabajando por la confraternización, la unión y la paz entre los hombres.
El esclarecimiento nos permite salir de la ignorancia, y por esfuerzo propio vamos  despertando hacia la espiritualidad, en conquista de la felicidad.
- ( Difundido por Fermín Acosta )

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" En la vida, todos somos sembradores........
Unos siembran flores y descubren bellezas, perfumes y frutos.
Otros siembran espinos y se hieren con sus puntas agudas.
Nadie vive sin sembrar, sea el bien o sea el mal.....
Felices son aquellos que, por donde pasan, dejan simientes de amor, de bondad y de afecto"

                  - Divaldo P. Franco-
 
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LA CONSIGNA ES: ¡AMAR!

El Evangelista Juan anotó en su magna escritura que Dios es amor. el vidente de Patmos expuso que el Divino maestro indicó un nuevo mandamiento: “Que nos amasemos unos a los otros; como El nos amó, pues solamente así  nos reconoceríamos como discípulos de Cristo.” (1) En las instrucciones de los Benefactores, aprendemos  que el amor  y la sabiduría son dos alas que nos conducen al pináculo de la evolución. Esas alegrías identificadas  como desenvolvimiento  moral   y avance intelectual; ambas son imperativas para el avance espiritual, siendo licito, sin embargo,  ponderar la ascendencia del amor  sobre la ciencia, una vez  que el componente interactivo sin el amor  puede proporcionar abundante perspectivas de caída, en la reproducción de las pruebas,  mientras que el progreso moral nunca será demasiado, fortaleciendo la esencia más admirable de las potencias espirituales.
La presente generación, amputada de mayores ansias espirituales, intrínsecamente hedonista, sensual, consumista, confiriendo, a sí misma las más elevadas adquisiciones  de carácter práctico en la provincia de la razón, produce los más extensos desequilibrios en los cursos evolutivos del planeta, con su imperdonable alejamiento del amor.
Se dice que el “amor”  es la fuerza más abstracta y, también, la más poderosa que el mundo posee”  , en consonancia afirmo Mahatma Gandhi, y en esa confianza, el iluminado de la India consiguió solo neutralizar el odio a millones de compatricios juzgados bajo  el tacón  del imperio británico.
“La naturaleza dio al hombre la necesidad de amar y de ser amado”. (2) Algunos estudiosos pragmáticos afirman que el “amor” es la consecuencia de ajustada reacción química conducida por el cerebro. En los argumentos inconsistentes, los “especialistas” proponen un auto análisis  de los sentimientos, apenas como resultante de un aglomerado de fuerzas nerviosas, moviendo células físicas gestionadas por la combinación de sustancias neurotransmisoras. Obviamente el amor no se traduce en eso.
 Porque el amor no se deja descifrar, repeliendo todo intento de definición. Por eso, la poesía, campo mítico por excelencia, encuentra, en la metáfora, la traducción mejor de la pasión, como si esta fuese amor. En ese embrollo, el psiquiatra William Menninger, de los EUA, verifico: “el amor es un sentimiento que la gente siente cuando siente que va a sentir un sentimiento que jamás sintió”. (¡) (3)
Ese vacío conceptual se debe a la dificultad de la manifestación del amor en la forma de solidaridad y fraternidad en el mundo contemporáneo. La ampliación de los centros urbanos  cuño la “Era de la locura”, el síndrome  de la multitud solitaria, de las adhesiones frágiles afectivas. Las personas están lado a lado, más sus relaciones son de la contigüidad y la desconfianza brutal.
El verdadero amor es el convite para prohibir el egoísmo. Si la persona está muy centrada en si, no será capaz  de oír la llamada del prójimo.  Es la sublimidad de los buenos sentimientos dirigidos al otro, sin embargo,  sin que haya limites  o condiciones para que expresemos tales sentimientos de vinculo fraterno; es el abrazo, la mirada serena, el apretón de mano, las palabras de ánimo y respeto, es los oídos atentos para oír serenamente; todo eso en función del semejante, con todo, sin que vengamos  a imponer al prójimo  que nos recompense; y, más aun, que todo ese sentimiento  pueda alcanzar a las personas, no apenas a nuestros consanguíneos, más también a los amigos próximos y compañeros de jornada humana.
En síntesis, todo lo que podamos idealizar sobre el amor puede consustanciarse  como parcela  de este sentimiento, más el es mucho mayor  y más integral, hasta porque el bien querer, la bondad, la tolerancia, la alegría, la proximidad  solo podrán ser un fragmento del amor cuando no tuvieran lazos  en el apego, en la imperiosa necesidad de permuta, en el egoísmo que exigen siempre condiciones y reglas.
En suma, el amor solo será verdadero e incondicional cuando fuera  dilatado por todos nosotros,  a todas las cosas y a todos los seres que nos rodean, en esta estupenda experiencia  humana  que es la propia vida.

- Jorge Hessen -

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La pureza de corazón es inseparable de la sencillez y de la humildad; ella excluye todo pensamiento de egoísmo y de orgullo; por eso Jesús toma la figura de un niño como  símbolo de esa pureza, como la tomó por símbolo de humildad.
Allan Kardec.
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EL ACTO MEDIÚMNICO

Por José Herculano Pires

El acto mediúmnico es el momento en que el espíritu comunicante  y el médium se funden en unidad psico-afectiva de la comunicación. El Espíritu se aproxima al médium  y lo envuelve en sus vibraciones espirituales. Esas vibraciones se irradian  de su cuerpo espiritual alcanzando al cuerpo espiritual del médium. A ese toque vibratorio, semejante al de un blando choque eléctrico, responde  el periespiritu del médium.  Se realiza la fusión fluídica. Hay una alteración simultánea  en el psiquismo de  ambos. Cada uno asimila un poco del otro. Una percepción visual de ese momento al vidente que tiene la ventura de captarla. Las irradiaciones periespirituales proyectan sobre el rostro del médium la máscara transparente  del espíritu. Se comprende entonces el sentido profundo de la palabra intermúndio. Allí  están, fundidos y al mismo tiempo distintos, el semblante radiante  del espíritu y el semblante humano del médium, iluminado por el suave flash  de la realidad espiritual. Esa superposición de planos da a los videntes la impresión de que el espíritu comunicante se incorpora al médium. De ahí la errónea denominación de incorporación para las manifestaciones orales. Lo que se da no es una incorporación, más si una interpenetración psíquica, como la de la luz atravesando una ventana. Ligados los centros vitales  de ambos, el espíritu se manifiesta emocionado, reintegrándose en las sensaciones de la vida terrena, sin sentir el peso de la carne. El médium, por su vez, experimenta la  ligereza del espíritu, sin perder la conciencia de su naturaleza carnal, y habla al soplo del espíritu, como un intérprete que no se toma el trabajo de traducción.
El acto mediúmnico natural es ese momento de síntesis afectiva en el que los dos planos de la vida revelan el secreto de la muerte: apenas un despojarse de la pesada armadura   material densa. 
El acto mediúmnico normal es una segunda resurrección, que se verifica precisamente en el cuerpo  espiritual que, según el Apóstol Pablo, es el cuerpo de la resurrección. El espíritu vuelve a la carne, no a la que dejó en el túmulo, más si a la que le ofrece el médium, en un gesto de amor, la oportunidad del retorno a los corazones  que dejó en el mundo. La belleza del reencuentro de un hijo con la madre, que estrecha el médium en los brazos ansiosos y lo besa con toda efusión del deseo materno, compensa mucho a la impiedad de los que  lo acusan de practicar brujerías. En los casos de materialización, nada más bello que Lombroso con su madre materializada a través de la mediúmnidad de Eusapia Paladino, en la sesión a la que fue llevado por el Prof. Chiaia, de Milao. Eusapia era una campesina  analfabeta y mil veces calumniada. Lombroso, el fundador  de la Antropología Criminal, se retrató en la revista  Luce  y   Ombra en sus violentos artículos  contra el Espiritismo, y declaró conmovido: “Ningún gigante del pensamiento y de la fuerza podría hacerme  lo que me hace esta pequeña mujer  analfabeta: ¡arrancar a mi madre del túmulo  y devolverla a mis brazos! Federico Figner, introductor del fonógrafo en Brasil, llevo a su esposa desolada a Belem  del Para, con la esperanza de un reencuentro con la niña Rachel, su hija, que habían perdido, lo que lo llevo casi a la locura, a el y a la esposa. Procuraron a la médium Ana Prado, también mujer del campo, y en una sesión con ella la niña apareció materializada, estimulando  a los padres para que enfrentaran el caso con serenidad, pues ella estaba viva, y les hablaba  y los besaba, y, se sentaba en sus regazos, probando que no había muerto. Figner, al volver para Río de Janeiro, se dedicó de allí en adelante  al Espiritismo, con la llama de la fe encendida en su corazón y en el corazón de la esposa, más  ahora con una fe  inquebrantable, basado en la razón y los hechos.
Cuando el acto mediúmnico es perfecto y claro, iluminado por una mediúmnidad esclarecida y devotada al bien, no hay gigante – como en el caso de Lombroso – que no se curve reverente ante el misterio de la vida inmortal. El médium se torna el instrumento de la resurrección imposible, probando a los hombres que la muerte no es más que lapso en el intermúndio que separa a los vivos  en la carne de los vivos en el espíritu. Se comprende  entonces el fenómeno de la Resurrección de Jesús, que no fue el acto  divino de un Dios, más el acto mediúmnico de un espíritu que dominaba, por el saber y la pureza, los misterios de la inmortalidad.
Cuando el acto mediúmnico no tiene la pureza y la belleza de una comunicación amorosa, tiene el calor de la solidaridad humana y es iluminada por la caridad cristiana. En una sesión común de socorro espiritual, los médiums sentados alrededor de la mesa, los adoctrinadores en su lugar,  espíritus sufridores  maliciosos y vengativos, bajo el control de los orientadores espirituales, son aproximados a los médiums que desean servirlos. El cuadro es bien diferente de los que presentamos antes. No hay belleza ni serenidad en los espíritus comunicantes, ni resplandor  o transparencia en sus caras. Hay desespero, dolor, expresiones de rebeldía, o ímpetus de venganza. Los médiums se sienten inquietos, no es raro temerosos. La aproximación de los comunicantes es incómoda, desagradable. Las vibraciones periespirituales son  ásperas y sombrías. El vidente se aturde con aquellas figuras pesadas y oscuras que trastornan la fisionomía de los médiums. Más, en la proporción en que los adoctrinadores encarnados dan el socorro de sus vibraciones  y de sus argumentos fraternos a los necesitados, el cuadro se modifica con las luces vacilantes que se encienden en las mentes conturbadas. Los guías espirituales se manifiestan  en socorro  a los adoctrinadores y sus vibraciones  calman la inquietud del ambiente. El trabajo es penoso. Recalcitrantes criaturas  en el mal  rechazan el comprender la realidad negativa en que se encuentran. Espíritus vencidos  por los dolores de encarnaciones penosas se muestran rebeldes. Los que traen el corazón amargado por injusticias y traiciones exigen venganza y hacen amenazas terribles. Más la palabra fraterna, cargada de bondad y amos, iluminada por las citaciones evangélicas van poco a poco  amortiguando las explosiones de odio. Algunas veces la autoridad del dirigente  o de un espíritu elevado se hace sentir, para que los más rebeldes comprendan que están bajo poder persuasivo, más enérgico. Una persona que desconozca el problema dirá que se encuentra en una sala de hospicio sin control o asiste a un psicodrama de histéricos en desespero.  Psicólogos sistemáticos  se ríen con desprecio. El dirigente de los trabajos parece un  laico con explosivos peligrosos. Fanáticos de sectas dogmaticas juzgan asistir  a una escena  de posesión diabólica. Más la sesión llega al fin con la tranquilización  total del ambiente. Un espíritu amigo se comunica con palabras de agradecimiento. En silencio, todos oyen la oración final de gratitud a los espíritus bondadosos  que ayudaron a socorrer a las sombras sufridoras. Es extraño que todos estén bien y satisfechos con el resultado de los trabajos. Las personas beneficiadas comentan sus mejoras. El ambiente es de paz, amor y satisfacción por el deber cumplido.
En una sesión de desobsesión para casos graves, con poco elementos, sin la asistencia números del socorro  general, las comunicaciones son violentas los médiums sufren, gimen, gritan y lloran. El dirigente y los adoctrinadores permanecen tranquilos, aparentemente impasibles, y los adoctrinadores usan de palabras persuasivas, de actitudes benignas. Nada de amenazas y expresiones violentas, como en las prácticas anticuadas del exorcismo arcaico, viniendo de las profundidades  de Egipto, de Mesopotamia, de Palestina. Nada de velas encendidas, de símbolos sacramentales, de expulsión de entidades diabólicas. La técnica es de persuasión, de esclarecimiento racional. Una niña de quince años  llega cargada por sus padres. Hace una semana dormía en estado cataléptico. Las primeras tentativas de despertarla se agitan y se levanta furiosa, a gritos. Cuatro o cinco hombres  no consiguen contenerla,   parece estar dotada de una fuerza indomable. Más poco a poco se calma, llora bajito y vuelve a su estado natural de niña graciosa y frágil. Se retira de la reunión como si nada hubiese acontecido. Se despide alegre. Corre para la calle  y sube  al automóvil  que la trajo como si volviese de un paseo. El acto mediúmnico fue violento, asustador. Más el resultado de la oración, de los pases, de las adoctrinaciones amorosas fue sorprendente. Pocos percibieron que, en  aquel  cuerpecito de niña las garras de la venganza estaban clavadas intentando rasgar la cortina piadosa que vela  los odios del pasado.
En el acto mediúmnico la criatura humana recupera los tiempos olvidados y se revé en la tela de las experiencias muertas. Y una vez más la muerte le aparece como pura ilusión sensorial, pues todo cuanto había desaparecido en una cueva renace de repente en las aguas amargas de la prueba. La mediúmnidad funciona como un radar sensibilísimo  volcado  para los caminos perdidos. No siempre la tela de la memoria consigue reproducir las imágenes distantes,  más en las profundidades  del inconsciente asentamientos anti freudianos esperan catarsis piadosa  de la comunicación absurda, en la que los diálogos de la caridad  parecen brotar de terribles mal entendidos. Una mujer no entendía porque el espíritu comunicante la acusaba de atrocidades que jamás practicara  y la llamaba Condesa. Alló que todo aquello no pasaba de una farsa  o de un momento de locura. Más cuando, aconsejada por el adoctrinador, pidió perdón al espíritu atormentador  y lloró sin querer  y sin saber por qué  motivo lo hacía, sintió profundo alivio  y en los días siguientes sus males desaparecieron. Las lágrimas de una criatura que la amnesia tornó inocente pueden conmover un corazón embrutecido en su deseo de venganza. ¿Más quien hará el encuentro necesario para el ajuste de los viejos errores y crímenes, si el médium no se ofrece en la inmolación voluntaria de si mismo para apaciguar con la palabra  del Maestro?
La responsabilidad espiritual del médium se refleja en el espejo de cada uno de sus actos de caridad mediúmnica. El mediunato no es una consagración ritual inventada por los hombres. Nace de las leyes naturales que rigen las conciencias en el fluir del tiempo, en el suceder de las generaciones y de las reencarnaciones. Un acto mediúmnico es el cumplimiento de un deber asumido ante  el Tribunal de Dios instalado en la conciencia de cada uno. Cuando el médium se esquiva   a ese cumplimiento engaña   a sí mismo, pensando engañar  a Dios. Su propia conciencia se incumbirá de condenarlo cuando suene la hora del veredicto inapelable.  Nada justifica la fuga   al uní compromiso forjado a costa del sacrificio ajeno.  Las leyes morales de la conciencia  tienen la misma inflexibilidad de las leyes materiales de la Naturaleza.  Nuestra conciencia de relación capta apenas la realidad inmediata  en la que nos encontramos. Más la conciencia  profunda guarda el registro indeleble de todos los compromisos asumidos en el pasado  y de todas las deudas  morales que pensamos  apagar en las aguas del Letes, el rio del olvido de las viejas mitologías. el río Letes se seco en las costas áridas del Olimpo, el cenáculo vacio de los antiguos dioses. Hoy solo tenemos un Dios, que no precisa vigilarnos desde lo alto de un monte  ni dictarnos sus leyes para ser inscritas en tablas de piedras. Esas  leyes están gravadas a  fuego en nuestra propia carne. Nuestros actos determinan en el tiempo las situaciones en la que nos encontramos en cada existencia. Y el mediunato es el pasaporte que Dios nos concede para la liberación del pasado a través de un solo acto, el más bello  y honroso de todos, que es el acto mediúmnico.
La responsabilidad mediúmnica  no nos fue impuesta como castigo. Nosotros mismos la asumimos en la esperanza de la redención, que no vendrá del Cielo, más si de la Tierra, de la manera por la cual  hiciéramos  las travesías existenciales en el planeta, en un mar de lágrimas  o por caminos floridos por las obras de sacrificio y abnegación  que supiéramos sembrar. Tenemos el futuro en nuestras manos, el futuro inmediato del día a día y el futuro remoto que nos espera  en las traslaciones de la Tierra  alrededor del Sol. Llegamos así a la conclusión inevitable de que el presente pasa deprisa, más el pasado repunta en cada esquina del presente y del futuro.

Fuente: Libro “Mediúmnidad”
Traducido por M. C. R
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