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jueves, 29 de octubre de 2015

El fenómeno de la muerte desde diferentes culturas


EL FENÓMENO DE LA MUERTE DESDE DIFERENTES CULTURAS









El fenómeno biológico de la muerte, desde la aparición del hombre en la Tierra, ha sido observada en algunas culturas, como la continuidad de la vida, siendo estrechamente relacionadas con las creencias religiosas sobre la naturaleza de la muerte y la existencia de una vida después de ella, y en algunos otras, como la negación absoluta de la misma, especialmente en la cultura occidental, donde las religiones han influido notoriamente sobre sus adeptos creándoles un cielo o un infierno, donde estarán irremediablemente destinados hasta el fin de los tiempos.

Todo el ritual que acompaña a la desencarnación del ser, implican importantes funciones psicológicas, sociológicas y simbólicas para los miembros de una colectividad y tiene que ver, no sólo con la preparación y despedida del cadáver, sino también con la satisfacción de los familiares y la permanencia del espíritu del fallecido entre ellos.

En todos los pueblos primitivos se han encontrado vestigios de la creencia en la inmortalidad del alma, sin que esos grupos étnicos jamás mantuvieran cualquier contacto entre ellos.

Habitando distintos puntos del planeta, desarrollando su propia cultura, en ellos se presentan los mismos cultos no obstante las conquistas alcanzadas, todas basadas en la certeza de un principio creador, justo y sabio, que recibe, para juzgar, a aquellos que retornan de la Tierra después de la muerte física.

La mitología de cada país es un océano de hechos espirituales, en el cual desembocan los ríos del conocimiento que se confunden, por identidad de informes, con respecto a la continuación de la vida después del desgaste carnal.

Los primeros entierros de que se tienen evidencias son de grupos de Homo sapiens. Además, los restos arqueológicos indican que ya el hombre de Neandertal pintaba a sus muertos con ocre rojo. Las prácticas de lavar el cuerpo, vestirlo con ropas especiales y adornarlo con objetos religiosos o amuletos son muy comunes. A veces al fallecido se le atan los pies, tal vez con la intención de impedir que el espíritu salga del cuerpo. El tratamiento más meticuloso es el del embalsamamiento, que nació, casi con seguridad, en el antiguo Egipto. Los egipcios creían que el cuerpo tenía que estar intacto para que el alma pudiera pasar a la siguiente vida, y para conservarlo desarrollaron el proceso de la momificación. En la sociedad occidental moderna se realiza este proceso para evitar que los familiares tengan que enfrentarse con el proceso de putrefacción de los restos.

Para los Sumerios, el difunto entraba en el Kur, el “Gran Abajo”. Allí presentaba ofrendas a los dioses con los que se quería conciliar. Luego era acogido por otros muertos con los que viviría en el “País sin Retorno”.

Para los Egipcios, el alma del difunto accedía al reino de Am-Duat, donde se beneficiaba de los favores de Osiris, dios de la inmortalidad. Pero antes de vivir en paz para toda la eternidad, el alma tenía que sufrir varias pruebas reveladas en el Libro de los Muertos, llamado así por los arqueólogos que encontraron el manuscrito, pero que sería más correcto traducir como Libro de la Salida a la Luz del Día. En el antiguo Egipto, la muerte no era considerada como un final en sí mismo, sino como un nacimiento.

Los funerales de los gobernantes representaban un evento religioso para la población; además, las Pirámides eran un símbolo y prueba de la autoridad real, pues los faraones encarnaban la permanencia social, la autoridad espiritual y temporal y su muerte ponía en peligro todos estos elementos.

En la India , las creencias en la reencarnación se basan en un sistema complejo que permite saber si el alma del difunto volverá o no a la Tierra. Según el Hinduismo, existen 16 puertas divididas en tres grupos por las que el alma puede salir. Según el grupo de puertas por las que se escapa, podrá acceder el difunto a un reino superior, o tal vez renacerá, o bien, finalmente se transfigurará y entrará definitivamente en un ciclo de renacimientos.

En Grecia, Egipto y la China , los esclavos, a veces, eran enterrados con sus amos, ya que se creía que en la otra vida el muerto iba a seguir necesitando sus servicios.

En la India, llegado al lugar previsto para la ceremonia, el cortejo se paseaba alrededor del féretro y antiguamente, en algunos grupos, la viuda realizaba el suttee, es decir, se autoincineraba en la pira funeraria del marido. Finalmente las cenizas se depositaban en un río considerado sagrado.

En Tailandia, después de la cremación del monarca, el nuevo rey y los miembros de la familia real tradicionalmente buscaban entre las cenizas fragmentos de huesos. Estas reliquias se convertirían en objetos de culto que, de forma indirecta, significaban la continuidad de la presencia y autoridad del monarca fallecido.

Pueblos griegos y latinos representaban a la muerte como una figura triste, con una antorcha apagada. En el cristianismo, se simboliza con un esqueleto armado de una guadaña.

Según el antropólogo B. Malinowski, los nativos de las islas Trobriand, cuando celebran su fiesta anual de la Milamala, tienen especial cuidado de no exponer al aire ningún tipo de punta, extremo de lanza u objetos punzantes, ya que estos podrían dañar a los espíritus de sus difuntos, que en tal fecha acuden en masa a sus poblados para celebrar con ellos tan importante efemérides.

El ritual funerario varia acorde con las costumbres de cada pueblo. En todas las sociedades se prepara el cadáver antes de colocarlo en el féretro, y su despedida está en función de las creencias religiosas, el clima, la geografía y el rango social. La cremación se práctica en algunas culturas con la intención de liberar el espíritu del muerto. La exposición al aire libre es común en las regiones árticas y entre los parsis (seguidores de una antigua religión persa, el zoroastrismo), donde también tiene un significado religioso. Practicas menos comunes son arrojar el cadáver al agua después de un traslado en barco y el canibalismo.

En las sociedades precolombinas de América, la muerte era un acontecimiento muy ritualizado, lo que obligaba a ceremonias de todo tipo, acompañadas de ofrendas, alimentos y objetos de acompañamiento y regalos de mucha utilidad durante el largo viaje que se iniciaba tras la muerte.

Entre los Mayas se diferenciaba el enterramiento según la clase y categoría del muerte. La gente ordinaria se enterraba bajo el piso de la casa, pero los nobles solían ser incinerados y sobre sus tumbas se erigían templos funerarios.

Los Aztecas, que creían en la existencia de paraísos e infiernos, preparaban a los difuntos para un largo camino lleno de obstáculos. Tenían que pelear para poder llegar al final y ofrecer obsequios y regalos al señor de los muertos, que decidía su destino final.

Entre los indígenas americanos se creía que el alma de los difuntos viajaba a otra parte del universo, donde disfrutaba de una vida placentera mientras que desarrollaba las actividades cotidianas. El alma de los desdichados o perversos, vagaba por los alrededores de sus antiguas viviendas, provocando desgracias.

La Iglesia Católica instituyó el 2 de noviembre como el Día de los Difuntos, cuyo objetivo es interceder ante Dios con oraciones, sacrificios y limosnas por las almas del purgatorio para que abandonen esta morada y vayan al cielo. Fue declarado por primera vez en los monasterios Cluniacenses en el año 998.

En culturas como la mejicana, se cree que las almas de los muertos vienen a visitar a sus amigos y familiares, por ello acuden a los cementerios para arreglar las tumbas y colocar flores, velas y alimentos. Para ellos, no es un día de duelo, sino de celebración, con desfiles mercadillos y conciertos.

A través de la antropología se ha logrado determinar que existen cuatro elementos simbólicos principales en las prácticas funerarias. El primer simbolismo es el color negro, el cual es asociado con la muerte en algunas culturas y en la actualidad esta ampliamente difundido. El segundo elemento es el pelo de los familiares, que puede estar rapado o, por el contrario, largo y desordenado en señal de tristeza. El tercer elemento son las actividades ruidosas con golpes de tambor o cualquier otro instrumento y el cuarto elemento, es la utilización de algunas prácticas mundanas en la procesión con el cadáver.

En las sociedades occidentales modernas, los rituales funerarios engloban velatorios, procesiones, tañido de campanas, celebración de un rito religioso y la lectura de un panegírico. El deseo de mantener viva la memoria del difunto ha dado lugar a muchos tipos de actos, como la conservación de una parte del cuerpo como reliquia, la construcción de mausoleos, la lectura de elegías y la inscripción de un epitafio en la tumba.

Uno de los más intrigantes problemas humanos, ha sido la interpretación del hombre sobre la vida, después del fenómeno de la muerte. Saber si la vida se acaba cuando sufre la transformación material, ha constituido un gran desafío para la inteligencia.

La documentación es preciosa y muy amplia, y es periódicamente reexaminada y aumentada con nuevos hechos y datos que la enriquecen más y la mejoran. Si la vida fuera destruida con la muerte, ella no tendría sentido en sí misma, ni finalidad, en razón de su fragilidad y brevedad.

Para los materialistas, la muerte es el fin de todo, pues la vida se reduce a nacer y morir: No creen que algo sobreviva después de la muerte, ni en el alma o espíritu, no creen en Dios, y por consecuencia creen que extinguida la vida material todo se acaba. Los materialistas son tan orgullosos que no admiten la posibilidad que exista alguien superior a ellos, e ahí la causa de no creer en Dios.

Pero, si sólo existe la materia, ¿cómo surgió el universo con leyes inmutables, perfectas y organizadas? Si el hombre no creó el cielo, las estrellas y las demás obras de la naturaleza, con gran perfección, todo nos lleva a creer en un ser superior llamado Dios. Se reconoce al creador por su obra.

Bien, si creemos en Dios, ¿porqué nos crearía para después aniquilarnos? ¿Usted que es padre o madre, le gustaría que sus hijos murieran para siempre? Si nosotros que somos seres imperfectos, y no queremos que nuestros hijos mueran, imagínese a Dios que es infinitamente perfecto, justo y bueno. Tenga la certeza que él no quiere eso para nosotros.

Los espiritualistas creen que existe un alma o espíritu que sobrevive después de la muerte física, pero su destino está definido por su conducta en una única existencia. Para ella sólo hay dos posibilidades: el cielo eterno para quienes hicieron el bien o el infierno eterno, para quienes hicieron el mal.

No creen que los muertos puedan comunicarse con los vivos, porque Moisés lo prohibió (Deuteronomio 18:10 - 12 y Levítico 19:31 y 20:27). Ahora, si Moisés lo prohibió es porque era posible comunicarse con ellos, pues nadie prohíbe algo imposible. Y, si los muertos van al cielo o al infierno de acuerdo a su comportamiento en la vida, ¿porqué entonces, vamos al cementerio a recordarlos y orar por ellos? Se supone que ellos no nos oyen más, o no podemos interceder por ellos, puesto que su suerte está irremediablemente definida. Jesús, nos mostró que podía ser posible el intercambio entre vivos y muertos, conversando con Elías y Moisés en el Monte Tabor.

La demostración mediúmnica de la inmortalidad del alma, proporciona valor al hombre, cuyos horizontes se hacen más amplios y lejanos, asignándole posibilidades infinitas y realizaciones sin término.

Desde entonces, los valores éticos se agigantan y el amor adquiere una dimensión ilimitada, uniendo a todos los seres bajo el árbol de la fraternidad que impulsa a la búsqueda de la felicidad por medio del trabajo y de la lucha que subliman.

Vemos a madres de criminales que lloran por sus hijos que están presos, pidiendo a Dios su regeneración. Jesús, el amigo excelso, nos enseñó que debemos perdonar siempre, ¿porqué Dios, que es más perfecto y bueno que nosotros no nos perdonaría nuestros errores? Dios nos perdona siempre. Si caminamos en el error, con certeza iremos a zonas de sufrimiento, pero saldremos de allí, arrepintiéndonos y reparando el mal que realizamos. Si nos vamos para el “infierno” o los “umbrales de la vida”, no es porque Dios nos castigó, sino porque transgredimos las Leyes de Dios, y esta ley, como todas las otras, da una reacción a cada acción que practicamos.

La iglesia decidió arreglar en parte el equívoco de las penas eternas, en el año 593, creando el llamado purgatorio, sitio donde las personas que tenían pecados leves podían ser salvados con oraciones pagadas. En la época de la Inquisición , existían las llamadas indulgencias, donde cada pecado tenía un precio. De acuerdo a esto, sólo los ricos que estaban en el purgatorio podían ser “salvados”, pues los pobres no tenían el dinero para comprar sus pecados.

Sin embargo, el dinero fue utilizado para construir el imperio de la Iglesia Católica , donde se encuentra hoy el Vaticano. Lutero que era católico, percibió tales disparates y desencadenó, en el siglo XVI, el movimiento llamado Reforma Protestante, creando una nueva religión que abolió las imágenes, las indulgencias y buscó seguir la Biblia al pié de la letra. A raíz de ello, Lutero fue excomulgado de la Iglesia Católica.

Para la cultura Espírita, la muerte no existe, pues somos espíritus inmortales y solo cambiamos de plano cuando dejamos la vida física, ya que retornamos a nuestra patria espiritual. Para nosotros no existe ni el cielo, ni el infierno, solo estados de conciencia. Es decir, quienes son buenos, tienen la conciencia tranquila y viven en paz; pero para aquellos que persisten en el camino del error y del mal, sufrirán penas morales por los actos practicados y solo saldrán de ese estado, cuando se arrepientan y reparen el mal que hicieron.

La Tierra ya no es el punto final, la estancia única para el ser, sino que es una escuela para el aprendizaje y para la adquisición de la experiencia, lo cual, junto trabaja a favor del perfeccionamiento del espíritu.

El dolor deja de ser un castigo de la vida para transformarse en inevitable efecto de la opción personal de cada cual, que escoge tal o cual camino, de paz o de violencia, de esfuerzo o pereza para crecer y progresar.

Por eso, el día de los muertos, recordémonos siempre de nuestros familiares y amigos desencarnados, con alegría. Y no nos olvidemos de prepararnos para nuestra partida de este mundo, mejorando nuestra conducta moral ante nuestro prójimo y procurando no apegarnos mucho a los bienes terrenales, para que cuando regresemos al mundo espiritual podamos llegar con nuestra conciencia tranquila.

La mentora espiritual Juana de Angelis, en su libro “Autodescubrimiento”, nos enseña que “el dolor ante la muerte de un ser querido, es consecuencia entre otros factores, de atavismos psicológicos, filosóficos y religiosos, que no educaron al individuo a considerar natural, como lo es, al acontecimiento que forma parte del proceso orgánico para el cual la vida se expresa”.

“La propia conceptuación de la muerte como fin, es frágil e insostenible, porque nada se extermina y los muertos no han interrumpido el flujo existencial. Se transfieren de onda vibratoria, se dislocan temporariamente, pero no se aniquilan. Continúan viviendo, se comunican con aquellos que quedaron en la Tierra , establecen nuevos lazos de intercambio, aguardan a los afectos y los reciben, a su vez, cuando desencarnan”.

“Es justo que se sufra el dolor de la separación, que se llore la ausencia, que se interrogue en silencio cómo se encontrará en la nueva situación el ser amado. No obstante, la desesperación no se justifica, por no ecuacionar ni llenar el vacío que queda”.

“Manifestar el dolor mediante los recuerdos felices, señalados por el rocío de las lágrimas, revivir episodios marcantes con ternura, repartir los haberes con los necesitados en su memoria, envolverlos en oraciones y crecer íntimamente, son recursos valiosos para la liberación de las amarguras consecuentes de la muerte”.

Con la Doctrina Espírita existe “la esperanza del reencuentro, de la comunicación y gracias al afecto preservado, se ilumina, se suaviza y mantiene sólo las señales de la gratitud por haber disfrutado de esa presencia querida”.

- Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís-
                                                                               
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PRACTICA ESPIRITA

          
1-La práctica espírita es absolutamente gratuita, de acuerdo con la orientación del principio moral del Evangelio: "Dad de gracias lo que de gracias recibisteis"

2-La práctica espírita se realiza con sencillez, sin ninguna clase de culto exterior, dentro del principio cristiano según el cual Dios debe ser adorado en espíritu y verdad.

3- El Espiritismo no tiene sacerdotes y no adopta ni usa en sus reuniones, como tampoco en sus prácticas: altares, imágenes, andas, velas, procesiones, sacramentos, concesiones de indulgencia, vestiduras, bebidas alcohólicas o alucinógenas, incienso, tabaco, talismanes, amuletos, horóscopos, cartomancia, pirámides, cristales o cualesquiera otros objetos, rituales o formas de culto exterior.

4-·El Espiritismo no impone sus principios, invita a quienes están interesados en conocerlo, a que sometan sus enseñanzas al tamiz de la razón, antes de aceptarlas.

5-La mediumnidad, que hace posible la comunicación entre los Espíritus y los hombres, es una facultad que muchas personas traen consigo al nacer, independientemente de la religión o de la orientación doctrinaria de vida que adopten.

6-Práctica mediúmnica espírita sólo ejercida con base en los principios de la Doctrina Espírita y dentro de la moral cristiana.

7-El Espiritismo respeta a todas las religiones y doctrinas, valoriza todos los esfuerzos para la práctica del bien y trabaja en favor de la confraternización y la paz entre todos los pueblos y todos los hombres, con prescindencia de su raza, color, nacionalidad, creencia, nivel cultural o social. Reconoce además que "el verdadero hombre de bien es el que cumple la ley de la justicia, amor y caridad en su mayor pureza."

"NACER, MORIR, RENACER Y PROGESAR SIEMPRE, TAL ES LA LEY"
"FE INQUEBRANTABLE SOLO ES LA QUE PUEDE ENCARAR FRENTE A FRENTE A LA RAZON, ENTODAS LAS EPOCAS DE LA HUMANIDAD."

El estudio de las obras de Allan Kardec es fundamental para el adecuado conocimiento de la Doctrina Espírita.

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¿Sería útil saber quienes fuimos o lo que hicimos en otras vidas ?
 Wellington Balbo – Salvador BA
 Uno de los tópicos que más llaman el interés del público cuando se habla de reencarnación es la posibilidad de saber quien fuimos en la existencia anterior, o incluso, identificar algunas experiencias vividas en el pasado con nuestros seres en la actualidad.

Es  natural la curiosidad de la esposa que quiere saber quien fue o que representó en su vida pasada su actual marido, o también la madre que tiene muchas afinidades con los hijos y quiere saber de donde viene todo ese bien querer.

Aqueles que trazem consigo gostos requintados, não raro, desejam saber se usaram coroas ou foram nobres. Os que muito sofrem intentam desvendar as razões pelas quais a dor bate-lhes tão cruel à porta.
Esta curiosidade faz parte da condição de seres em progresso, o complicado é quando se torna uma fixação.
Conheço muita gente que daria esta vida para saber o que foi na outra e, por isso, procuram médiuns que infelizmente abrem o baú das revelações, como se tivessem uma lista completa do que fomos e o que fizemos em pregressas estadias por este mundo.
Esses médiuns revelam situações e casos, parcerias, romances vividos, assassinatos e intrigas.
Já vi muita gente desequilibrar-se e entrar em parafuso por conta dessas revelações.
Certa feita um médium disse ao esposo de uma amiga que o filho dela havia sido seu assassino em anterior existência.
O marido acreditou e a relação com o enteado estremeceu.
Quase colocou fim ao seu casamento por conta disto.
Após alguns entreveros o esposo desta amiga resolveu deixar pra lá a “suposta” violência do enteado.
Este caso teve final feliz, contudo, o desfecho poderia ter sido outro.

O tema é tão palpitante que há muitos confrades estudando para saber as reencarnações de Chico Xavier, Allan Kardec e tantos outros.
Não sei se existe algum proveito real em sabermos se Chico foi Kardec ou não, como, também, não sei se há utilidade em identificarmos se fomos padres, coroinhas ou um operário.
Nosso foco não deve ser no passado, mas no presente.
Quê importa quem fomos?
O fundamental é como estamos.
E, como estamos?
Como anda nosso progresso?
Antes de buscar o passado vale viver o presente.
Farol seguro é o Espiritismo, e este diz que o esquecimento temporário do que fomos e o que fizemos em existências passadas é fundamental para que possamos agir sem as culpas do passado a inibir iniciativas no presente, ou criar entraves de relacionamento.
Kardec, aliás, ensina que ao estudarmos nosso próprio comportamento, tendências e aptidões, temos a intuição do que fizemos anteriormente.
Definitivamente não teríamos condições psicológicas de conviver com alguém que sabemos ter sido nosso algoz.
Esta, porém, é apenas uma das razões pelas quais nosso passado fica sob um véu, e penso ser bem forte para justificar tal regra imposta pela espiritualidade.
As revelações de outras existências, segundo os Espíritos, vêm apenas em situações especialíssimas.
Portanto, útil guardarmos serenidade ante ao passado.
Foco no presente, foco no hoje, no agora.
Nada nos importa mais do que saber como estamos.
E, repito a pergunta acima:
Como estamos?
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LEY DE CONSECUENCIAS.

Comprobado está ya por la ciencia académica, que todo el universo, el espacio cósmico infinito, en el cual navegan los mundos, está impregnado de fuerzas poderosas que denominamos leyes: físicas, psíquicas, magnéticas, etc.
A medida que la ciencia de la física, de la química, de la biología y otras, progresan en nuestro mundo; a medida que se profundiza en el estudio del psiquismo; más y más vamos acercándonos a la Verdad de la Vida, y más nos acercamos también al conocimiento de las leyes cósmicas que rigen todo el universo en sus múltiples formas y manifestaciones.
Si durante el siglo pasado, alguien hubiese dicho que una persona desde Europa podría mantener una conversación con otra persona en América, sin salir de sus respectivas residencias, posiblemente sería tildado de loco, hasta por los científicos de la época. Sin embargo, hoy es una realidad.
Y esta realidad ha sido posible, por el descubrimiento de las ondas eléctricas, más conocidas por ondas hertzianas.
Sin embargo, estamos sumergidos en un océano de vibraciones que afectan a nuestra vida en un modo tal, que actúan sobre nosotros con tal intensidad, que el desconocimiento de esta verdad es causa de tanto sufrimiento y dolor en nuestra humanidad. Por ello, es de urgente necesidad conocer aquellas leyes que inciden directamente en la vida del hombre, a fin de no quebrantarlas, evitando así las consecuencias dolorosas.
Entre las múltiples leyes que inciden en la naturaleza psíquica del ser humano, existe una, que es de trascendental importancia. Esta es la ley de consecuencias, que en psicología se le denomina Ley de la Causalidad, y en las escuelas espiritualistas y en las esotéricas, es conocida con el nombre de Ley de Causa y Efecto, y también como Ley del Karma (1) y Ley de Retribución.
Podríamos compararla a la ley física de acción y reacción, ya que la reacción es un fenómeno consecuencia! de la acción. Pero, mientras la ley física actúa en el plano físico y con efecto inmediato, la ley de consecuencias o de causalidad actúa en el plano psíquico, pero no de efecto inmediato.
El filósofo Pietro Ubaldi, en su obra «La Gran Síntesis», refiere a este respecto: «... se trata de una ley omnipresente en el espacio y en el tiempo. No hay distancia o espera que puedan detener su reacción, de la que no escaparéis porque se encuentra dentro de vosotros mismos, así como está en todas las cosas. ¿Se puede engañar —dice— a la ley de gravitación? Del mismo modo, tampoco se evita ni se engaña a la reacción de la Ley, o sea, la Justicia Divina».
La Justicia Divina, que trasciende y está inmanente en nuestra propia naturaleza psíquica, nos devuelve, en cada una de las vidas, el bien o el mal que hayamos hecho en vidas anteriores. NO HAY CASTIGOS. El castigo, tal como la generalidad de los humanos entienden, no existe; porque ello estaría en contraposición con el amor infinito de la Divinidad Creadora. Con la creencia del castigo, se rebaja la Divinidad a la condición humana. No. Lo que existe en todo cuadro de dolor, es el efecto de causas, la reacción de la Ley violada.
¿Qué es la expiación, sino el pago en la vida presente, de las deudas contraídas con la Ley en las vidas pasadas, como son los casos de los minusválidos ya desde la infancia, así como los sufrimientos, en diverso modo, en los primeros años o siguientes de la vida humana?

Sebastián de Arauco.
                                                  
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miércoles, 28 de octubre de 2015

¿ Estás preocupado?


         
         LA CRISIS DE LA MUERTE


      Este hecho fue relatado por la revista Light, en una serie de números (año 1922, Págs. 594-595, 610-611, 722-723, 768-769). Se trata de una serie de “revelaciones trascendentales” teóricamente importantes , en el sentido de que el medium, por el cual fueron obtenidas, era una señora de limitada cultura intelectual y que ignoraba completamente las doctrinas espíritas. El interés por la búsqueda mediúmnica se manifestó en ella repentinamente, a consecuencia de la muerte en la guerra de uno de sus hermanos, a quien mucho estimaba. (Más tarde su Espíritu-guía” le informó que fue él mismo quien la sugestionó en el sentido de comunicarse mediumnicamente). Una de sus amigas poseía una “plancheta” que nunca había servido. Mrs. Hope Hunter fue a visitarla y consiguió servirse y hacer mover el instrumento con mucha facilidad. Vio luego formarse algunas frases rotas, que indicaban la presencia de entidades que intentaban comunicarse. Una de ellas le aconsejó que abandonara la tabla y experimentase con el lápiz. Mrs. Hunter siguió el consejo y no tardó en escribir correctamente.

     Al cabo de algún tiempo tuvo la manifestación de su hermano muerto en la guerra, el cual aportó pruebas de identificación personal y narró a la hermana las circunstancias de su entrada en el mundo espiritual. Pero como esa narración contenía informaciones que parecían absurdas a la medium, pidió ésta, a otra entidad, explicaciones al respecto. La que se le manifestó, en calidad de “Espíritu-guía”, se prestó a esclarecer los puntos que Mrs. Hunter encontraba dudosos. Aconsejándole enseguida que se dirigiese a alguna persona competente en materia de comunicaciones mediúmnicas. En una primera carta que dirigió al director de Ligth, escribió la Sra. Hunter hablando de sí misma:

     No tuve oportunidad de instruirme. A los catorce años me vi obligada a renunciar a la escuela por causa de la muerte de mi padre. No me juzgo capaz de redactar una composición cualquiera. Nada sabía y nada sé de lo que respecta a las experiencias mediúmnicas. Los Espíritus que se comunican me aconsejan hacer examinar sus mensajes por alguien competente en el tema. Fue en virtud de este consejo que ella se dirigió al director de Light, Sr. David Gow, que comprendiendo el valor teórico de este caso de mediumnidad súbita, lo estudió cuidadosamente y al final publicó un artículo muy completo en su revista. Dada la imposibilidad de reproducir todo su largo contenido, me limitaré a transcribir los pasajes en que el hermano difunto describe pormenores del medio espiritual, o a episodios comentados por el “Espíritu-guía” de la medium, comentarios que intercalaré de modo más extenso. Cuando el Espíritu del joven se manifestó la primera vez, sucedió lo que casi invariablemente sucede en esas circunstancias, como lo saben todos los que experimentan, esto es, que el Espíritu al reabsorber fluidos humanos para volver parcialmente a las condiciones terrestres, similares a las que se hallaba cuando terminó su existencia, no puede dejar de volver a sentir y, por consiguiente, transmitir al medium, los síntomas de la agonía. Esta vez la mano de la medium fue presa de temblores y de impresionantes arranques convulsivos, haciendo saltar el brazo en todas direcciones.

     Finalmente esas convulsiones se calmaron y dictó el Espíritu lo que sigue. Fue lo que me pasó al caer mortalmente herido por las esquirlas de un obús. Podría decirse que mi muerte transcurrió en menos de un minuto; las convulsiones de la agonía fueron muy cortas, sin embargo tenía la sensación de que duraron largas horas No te asustes; esto no te sucederá más. En cuanto a mí, estoy perfectamente bien; pero al volver al medio terrestre y pensando en mi muerte, no pude evitar que se reproduzcan los síntomas que la acompañaron. Cuando fui herido me encontraba en una trinchera y cuando cesaron las convulsiones estaba muerto. Me sentí entonces como antes, en perfecto estado de salud. Me veía trajeado con el uniforme militar. Mi primer pensamiento fue para “Ben” (su hijito) y, al pensar en él, me vi transportado a mi casa, dónde lo vi durmiendo en su cuna al laso de Carrie (la madre). Los distinguía tan bien como con los ojos del cuerpo; después te vi a ti y a John (el marido). Pensé en mi madre y enseguida me encontré a su lado. La vi tumbada en su cama y le dirigí la palabra, pero ella no dio ninguna señal de haberme oído. Volví entonces para Francia, a mi trinchera; también es posible que me haya transportado a K... y a S... y que al mismo tiempo no haya dejado la trinchera. Me sabía muerto... un caso extrañó me pasaba; veía pasar delante de mis ojos todos los acontecimientos de mi vida, en los que me había comportado mal... Más tarde divisé un Espíritu que me venía al encuentro... Era mi padre; aunque no lo reconocí. Pero en cuanto me llamó por mi nombre: “Will”, enseguida lo reconocí y me lancé a llorar en sus brazos.

     Me sentía extraordinariamente conmovido y no sabía qué decirle. Nada puedo decir con relación al tiempo que pasamos allí. Me acuerdo apenas de que, durante ese tiempo dejé de oír a mis camaradas y de percibir el fragor de la batalla. Sin embrago veía los pensamientos de aquellos camaradas y así sabía que a muchos les había impresionado mi muerte. Cuando mi amigo Franck se acercó a mi cadáver para verificar si estaba realmente muerto, lo distinguí como con los ojos del cuerpo. Mi pobre amigo deseaba estar en mi lugar y no le daba importancia a la vida, sino por el amor de su Dora... No me sería posible decir si estuve en alguna otra parte durante mi permanencia en aquel lugar. Me encontraba en un estado de completa confusión de ideas; lo que me rodeaba me parecía al mismo tiempo muy nítido y muy incierto. Mi padre permanecía a mi lado animándome y diciéndome que no tardaría en recuperar el equilibrio mental. Me llevó más tarde a su habitación, donde ahora vivimos juntos, esperando que mamá venga en nuestra compañía... Otro día, él me dijo: “¿Quieres ver a tu abuela? Yo todavía no la había encontrado en el mundo espiritual. Ella estaba, solo que parece que en una localidad alejada de nosotros. Papá añadió: “Formula intensamente el deseo de estar al lado de ella y de que yo esté allí también.” Lo hicimos simultáneamente y saltamos con la rapidez del relámpago, a través del espacio. En menos de un segundo estábamos al lado de mi abuela. Ella vive con mi abuelo y con mi tío Walter, a quien no conocí en la Tierra, pero sin embargo percibí que lo conocía muy bien porque, cuando vivo, yo lo veía frecuentemente en sueños; era mi padre quien me llevaba... Lo que acabamos de leer está extraído del primer mensaje del hermano muerto de la Sra. Hope Hunter. En un segundo mensaje añadió muchos detalles acerca del momento de su muerte. Limitémonos a transcribir este pasaje complementario del precedente. Muchos de mis camaradas se encontraban muertos sin saberlo y, como no lograban percibir ciertas cosas, suponían que soñaban.

     Yo, al contrario, me enteré inmediatamente de mi muerte, sin embargo no conseguía comprender el hecho de ser absolutamente el mismo que anteriormente. Antes de ir a la guerra jamás reflexioné sobre la existencia espiritual; durante la vida en las trincheras pensaba en eso algunas veces, pero lejos estaba de poder imaginar la verdad. Como es natural tenía en la cabeza los “coros celestiales”, las “arpas angélicas”, de las que hablan en las Sagradas Escrituras. Lo que sobre todo había de más incomprensible para mí era verme y sentirme absolutamente el mismo individuo que antes, cuando en realidad me encontraba transformado en una sombra. En contraposición, no podía igualmente comprender que cuando os venía a ver, os veía como si todos fueseis una sombra, mientras que yo no lo era. Cuando estuve en casa, al acabar de morir, os vi como os veía antes; pero después poco a poco todos os fuisteis tornando cada vez más evanescentes, hasta no pasar de ser puras sombras. En suma no puedo distinguir en los seres vivos nada más que la parte destinada a sobrevivir al cuerpo... Bien vistas las cosas, mucho de verdad había en lo que decía nuestro pastor en sus sermones... Hay realmente una vida eterna. Es por lo menos lo que todos creemos; mientras los que en la Tierra vivieron honesta y virtuosamente van para un lugar que se puede comparar a un paraíso, aquellos cuya existencia transcurrió depravada y mala acabarán en otro lugar que se puede exactamente definir como un infierno... Estoy aquí activamente ocupado. Lo mismo pasa con todos, pero suspendemos el trabajo cuando nos sentimos fatigados. Observa, sin embargo, que cuando hablo de cansancio no me refiero al que vosotros experimentáis. Es algo muy diferente. Cuando estamos fatigados pensamos en distraernos según nuestras inclinaciones. Ninguno de vosotros podría imaginar en qué consisten nuestros descansos... Si pudiese volver a vivir (aunque absolutamente no lo deseo) y si supiese lo que sé ahora, viviría de manera muy diferente. Otro día te hablaré de mis ocupaciones. ¡Por hoy, buenas noches!

     Hasta ahí están los pasajes esenciales que relatan la entrada del muerto que se comunica en el mundo espiritual. Debo añadirles algunas otros escogidos en las aclaraciones dadas al respecto por el “Espíritu-guía” de la medium, a petición de esta. Comienza explicando: Tu hermano, en cuanto lo hirió la explosión del obús, supo que le llegaba la hora de la muerte. Lo desconocido que le esperaba se le presentó terriblemente en los espasmos de la agonía... Cuando se comunicó mediúmnicamente revivió esos terribles momentos. De ahí los temblores convulsivos de tu mano y los movimientos de tu brazo que tanto te impresionaron... La crisis de la muerte es fundamentalmente la misma para todos; con todo, en el caso de un soldado muerto de manera casi fulminante, la cosa puede variar un poco, pero no mucho. Al llegar el instante fatal, el “cuerpo etéreo” que penetra el “cuerpo carnal”, comienza a libertarse de este último, a medida que va perdiendo vitalidad... ¿Quien no ha visto una mariposa emerger de su crisálida? Pues bien, el proceso es análogo... En cuanto el “cuerpo etéreo” se halla liberado del “cuerpo carnal”, otros espíritus intervienen para ayudar al recién-desencarnado. Se trata de un nacimiento, en todo análogo al de un niño en el medio terrestre, lo que hace que el Espíritu recién nacido tenga necesidad de auxilio. Se siente aturdido, desorientado, aterrado y no podría ser de otro modo... Casi siempre juzga que está soñando. En ese momento, nuestro primer trabajo consiste en convencerlo de que no está muerto. Es de lo que generalmente se encargan los familiares del recién-llegado y, lo que en la mayoría de las veces, no sirve sino para confirmar en el muerto la idea de que está soñando...

     Tu hermano dice que se transportó inmediatamente a Samerset; que habló con su madre; que vio a su hijo y te vio con tu marido. Voy a intentar explicarte cómo ocurre eso. Después del instante de la muerte, el Espíritu todavía se encuentra impregnado de fluidos humanos. Por lo que sé (y no es gran cosa) este hecho significa que él todavía está en relación directa con el medio terrestre. Pero al mismo tiempo está despojado del “cuerpo carnal” y revestido únicamente del “cuerpo etéreo”. Le basta con dirigir su pensamiento a un determinado lugar para ser instantáneamente transportado a dónde su deseo lo lleva. El primer pensamiento de tu hermano fue dirigido, con gran afecto, a su mujer y a su hijo; Se encontró por lo tanto súbitamente con ellos; estando todavía impregnado por fluidos humanos pudo verlos como con los ojos del cuerpo... Además de eso, cuenta tu hermano: “Vi pasar delante de mis ojos todos los acontecimientos de mi vida, en los cuales me comporté mal.” Se trata de un fenómeno muy notable de la existencia espiritual.

     Generalmente eso preludia la sanción, a la que todos nos debemos someter, tocante a nuestras faltas. La visión se desarrolla delante de nosotros en un instante, pero nos oprime por su volumen y nos impresiona por su intensidad. Casi siempre nos vemos tal cómo fuimos desde la cuna hasta la tumba. No me es posible decirte la manera en que eso se produce, la razón del hecho reside en una circunstancia natural de la existencia terrena, durante la cual toda acción que ejecutemos, todo pensamiento que formulemos, para bien o para mal, queda registrado indeleblemente en el éter vitalizado que nos impregna el organismo. Se trata en suma de un proceso fotográfico; de este modo imprimimos y fijamos vibraciones en el éter y este proceso comienza desde nuestro nacimiento... Tu hermano continúa refiriendo como encontró a su padre. Todo eso se produce en un instante de vuestro tiempo; pero para él, que calculaba el tiempo por la intensidad de los acontecimientos, los segundos parecieron horas. Al principio no reconoció al padre, lo que frecuentemente acontece. En efecto, los desencarnados no esperan encontrarse con sus parientes, además de que el aspecto de ellos está generalmente cambiado. Entre nosotros también existe un desarrollo del “cuerpo etéreo” ... Un bebé crece hasta llegar a la madurez, Por el contrario un viejo alcanza la edad viril, rejuveneciendo. Tu padre y el de él murió en la plenitud de la edad adulta; a pesar de eso el hijo no lo reconoció porque habían pasado muchos años y el padre alcanzó, en el medio espiritual, un estado de radiante belleza. Lo reconoció en cuanto le dirigió la palabra. Nadie puede engañarse en el mundo espiritual. La otra afirmación de tu hermano es clara. Observa él: “Yo podía ver lo que pensaban mis camaradas” Este hecho se da porque en la vida espiritual la transmisión del pensamiento es la forma habitual de conversación entre los Espíritus; además de que muchos pensamientos se exteriorizan de aquel que los formula, revistiendo formas concretas, correspondientes a la idea pensada, formas que todos los Espíritus perciben... Te informó al final de que vivía con vuestro padre, en la vivienda de este último. Es absolutamente exacto. Ya en otro mensaje te expliqué que en el mundo espiritual el pensamiento y la voluntad son fuerzas por medio de las cuales se puede crear lo que se desee... Paro aquí las citas.

     Se comprende que otras informaciones se encuentran concordantes con análogas afirmaciones contenidas en otras colecciones de revelaciones trascendentales; sin embargo, como generalmente se trata de informaciones concernientes a la existencia espiritual propiamente dicha, escapan a los límites que me tracé en esta obra y debo dispensarme de reproducirlos. En cualquier caso , los informes que transcribí deberían bastar para la confirmación de la gran verdad que resalta en el caso de los mediums improvisados, enteramente ignorantes de las doctrinas espíritas y que, no obstante, reciben mensajes concordantes en todos los detalles con otras narraciones del mismo género. Hay aquí una verdad que se impone a la razón y que fuerza a reconocer que, siendo así, las personalidades mediúmnicas que se comunican no pueden ser personificaciones subconscientes, ya que en ese caso, está claro que deberían contradecirse mutuamente.

     Tienen ellas, por tanto, que ser reconocidas como Espíritus de los muertos, sacando de una experiencia común las informaciones que van dando, lo que explica su concordancia. Se sobreentiende que cuando hablamos de concordancia, no debemos olvidar que deben ser consideradas relativamente a las condiciones espirituales en que se encuentran las personalidades comunicantes, esto es, que una entidad desencarnada, moralmente normal, se hallará de acuerdo con otras entidades que participan de esa naturaleza, en cuanto a la descripción que dan del medio radiante en que se encuentran; por el contrario, una entidad moralmente depravada estará de acuerdo con todas las otras entidades que participan de su naturaleza en cuanto a la descripción del medio tenebroso donde se encuentran. Recordaré finalmente que son numerosos los casos análogos al que acabo de citar y en los cuales el medium no conocía las doctrinas espíritas. Ya cité algunos y todavía citaré otros. Mientras tanto me cumple recordar que el asunto muy concreto del que en la presente obra me ocupa, no me permite hacer resaltar, con toda su elocuencia, el valor en el sentido espírita de los casos de esta especie.

     No lo olvidemos. Me falta ahora adjuntar dos palabras de comentario a una afirmación del “Espíritu-guía”. Aludo a los procesos psicofisiológicos por los cuales las vibraciones correspondientes a nuestras acciones y pensamientos se gravarían y fijarían en nuestro “cuerpo etéreo” – lo que constituiría el substrato de la “memoria integral”- existente en la subconsciencia humana. Observaré a este respecto que las afirmaciones del “Espíritu-guía” concuerdan con las indicaciones de los psicólogos y de los fisiólogos. Estos, en efecto, para explicar cómo se crea y funciona la memoria fisiológica normal, así como la memoria “integral subconsciente”, cuya existencia reconocen, hablan igualmente de “vibraciones” del pensamiento, que se graban de modo indeleble en la sustancia cerebral. En este último detalle se aprecia apenas una discordancia entre los psicólogos y las enseñanzas del “Espíritu-guía”, siguiendo al cual las “vibraciones” del pensamiento se grabarían indeleblemente en el éter vitalizado que constituye el “cuerpo etéreo”. Añadiré que esta última explicación del fenómeno debe de ser ciertamente verdadera, para el caso de la “memoria integral” que sobrevive a la muerte del cuerpo. Además, si recordamos que la sustancia cerebral existe en condiciones de proceso permanente y rápido de transformación, de eliminación, de renovación, no vemos bien cómo se puede admitir que ella guarde indeleblemente las vibraciones del pensamiento, constituyentes de la “memoria normal” y de la “memoria integral” subconsciente.

    En estas condiciones, forzoso es convenir en que la afirmación del “Espíritu-guía” tiene todas las probabilidades de ser verdadera. Esas probabilidades son posteriormente corroboradas, desde la consideración que la indicación de los psicólogos es impotente para explicar el hecho de la existencia, en la subconsciencia humana, de una memoria integral maravillosa, que se conserva ociosa y sin ninguna utilidad durante la existencia terrena. Aceptando la explicación de la entidad comunicante, esa dificultad no se presentaría, de ello se debería inferir que la memoria integral subconsciente permanece ociosa y sin utilidad durante la existencia terrena, porque es representada por la “memoria normal” de la existencia terrena, a la espera de emerger y manifestarse en un medio apropiado, después de la crisis de la muerte; del mismo modo que las facultades paranormales subconscientes se conservan inoperantes, en el curso de la existencia terrena, porque representan a los sentidos, formados de antemano, de la existencia espiritual, a la espera de emerger y ejercitarse en el medio espiritual, al mismo tiempo que la “memoria integral”, después de la crisis de la muerte.

Ernesto Bozzano
Extraído del libro "La crisis de la muerte"
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El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Proverbio turco
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EL BENEFICIO DE LA VERDAD

Él era un ídolo del cine americano. Donde su presencia 
era anunciada, en avant-première o cualquier otro 
evento, comparecían las multitudes.
  
En el lanzamiento de uno de sus más famosas películas, 
fue recibido, en el aeropuerto, por el doble de personas 
que habitaban la ciudad. Un fenómeno.
  
       Representaba en la pantalla el ideal de muchos corazones femeninos: el hombre que sabía amar, que enfrentaba peligros, 
que defendía personas, aunque algunos de sus papeles 
demostraran una cierta agresividad o hasta deshonestidad.
  
    Iniciando su carrera en el teatro, fue en el cine donde verdaderamente conquistó fama y éxito.
  
Fue laureado por la Academia de Artes Cinematográficas de Hollywood, con la estatuilla de mejor actor, por dos veces, en la década de 1930.

Pues ese actor, como todas las personas que viven sobre la Tierra, pasó por dolores profundos.
  
En 1939, después de un divorcio, parecía que él había encontrado
 el gran amor de su vida.

La pareja pasó a vivir en el rancho de su propiedad y disfrutaban 
del placer de la convivencia del uno con el otro, entre los tumultos
 de las propias carreras.
  
Se llamaban cariñosamente uno al otro madre y padre.
  
Durante la Segunda Guerra Mundial, él llegó a alistarse y participó
 en cuatro misiones de la Fuerza Aérea Americana.
  
Y Carole Lombard, su esposa, participó de la campaña por los 
bonos de guerra.
  
Deseando volver  junto al marido con la mayor rapidez, en vez de hacerlo por ferrocarril, tomó un avión.
  
Nunca llegaría a los brazos del marido. El día 16 de enero de 1942, el avión golpeó en el Monte Potosi, en Nevada, en Estados Unidos y murieron todos los 22 pasajeros y tripulantes a bordo.
  
    La causa del accidente no fue revelada pero se sabe que el avión volaba fuera de su ruta. Y, para economizar energía, dado el periodo de guerra, las balizas de señalización del área estaban apagadas.

Clark Gable (*), el gran actor, entró en un periodo de dolor, tal 
vez rebeldía, no consiguiendo superar emocionalmente la pérdida
 de la esposa.

Se entregó a la adicción del alcohol y, andando por la casa, era oído preguntando: ¿Por qué, madre? ¿Por qué?

A partir de ahí, la bebida se le hizo compañera por largo tiempo, y tal vez haya contribuido para él partiese de este mundo, en plena madurez, a los 59 años.

Lo que resalta de todo eso es cómo se hace difícil, para quien no 
tiene conocimiento de la vida espiritual, de la vida más allá de esta vida, conseguir asimilar la partida de un ser amado.
  
Recordamos que Jesús afirmó que conoceríamos la verdad y la verdad nos liberaría.
 
Sí, para quien conoce la verdad, la Inmortalidad del Espíritu, la muerte no asume el aspecto de sorpresa.
  
Quién ya aprendió la verdad de que solamente nos encontramos 
en la Tierra por un breve tiempo; que la vida material es pasajera, pero que todos sobrevivimos a ella. El comprenderlo y aceptarlo 
alivia el dolor de la separación con la esperanza.
 
Sufre por la ausencia física de su amado. Pero guarda la certeza de que este vive, que el amor no muere nunca y que, en breve, el reencuentro se dará porque llegará nuestro momento de volver a la Casa del Padre.
 
Pensemos en eso e ilustrémonos en esas verdades anunciadas, desde épocas inmemorables, por muchos mensajeros de la Inmortalidad.
  
Pero, especialmente, de la forma más lúcida y ejemplar, por el Excelso Rabí de Galilea.

Recordemos: Conoceréis la verdad y la verdad os liberará.

Nos liberará del dolor mayor, del sufrimiento insano, de la incertidumbre, de la desesperación, encendiendo luces de esperanza en el cielo de la nostalgia.
  
Redacción del Momento Espírita, con datos biográficos del 
actor americano Clark Gable.
 

 
Momento Espírita
  
(*) Clark Gable nació el 1º de febrero de 1901. Comenzó a trabajar en el cine en papeles insignificantes, hasta destacarse en el romance Alma Libre, de 1931. En 1940, Lo que el Viento se Llevó…, protagonizado por él, ganó 10 Oscar, dando gran popularidad y éxito al actor.                               

"Vosotros, que comprendéis la vida espiritual, escuchad las pulsaciones de vuestro corazón a llamar a esos entes bien-amados y, si pidierais a Dios que los bendiga, en vosotros sentiréis fuertes consuelos, de esos que secan las lágrimas; sentiréis aspiraciones grandiosas que os mostrarán el porvenir que el soberano Señor prometió".
- Sanson (Espíritu), ex miembro de la Sociedad Espírita de París. (1863.)

 El Evangelio Según el Espiritismo, cap. V  

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   El ruido de las carcajadas pasa. La fuerza de los razonamientos queda.  
Concepción Arenal 
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¿Estás preocupado?

Es compresible que te sorprendas en estado de preocupación, cuando te enfrentas con los diversos desafíos de tu cotidiano. No será tarea fácil el tener que dar cuenta de los quehaceres domésticos, asociados a la profesión y a la convivencia social. Realmente, se concibe que sean tantas cosas a pesar sobre tu sentimiento, sobre tus pensamientos, sobre tu humor, que, de vez en cuando, percibes que fuistes invadido por ondas de preocupaciones, para lo que abriste las puertas morales. Entre tanto, vale parar un poco y meditar acerca de este fenómeno.
Cuando te preocupas, pasas a pasar largas cuotas de tus energías en la dirección del objeto de tu preocupación. Si la causa es válida, converge la preocupación en acción positiva y beneficiosa, al revés de mantenerte paralizado al frente del desafío. Si el móvil de la preocupación no tuviera la marca del legítimo valor, si tu estado psicológico se ata al deseo de poseer, al celo, a la falta de fe en Dios o a cualquier capricho nocivo a la salud del alma, es llegado en tiempo de, a costa de los necesarios esfuerzos, te desligues de esa sintonía, que te ira minando el mundo intimo, sin que encuentres solución, pudiendo resbalar para valles de desespero, penas, odio o indiferencia, o en estado extremo, pudiendo empujarte para el crimen, que tiene variado espectro para las almas lucidas que conocen, aun que por simples informaciones, las orientaciones de las Leyes Divinas.
De ese modo, estudia con claridad las fuentes y motivos de tus preocupaciones, considerando como él Celeste Guía que a cada día basta con su mal. En la certeza de que estas en el mundo a fin de aprender, crecer y amar, en las rutas de la felicidad, no te permitas sucumbir ante problemas de salud, financieros, mal entendidos o familiares.
Aprende a resolver, uno tras otro, tus problemas y, en la certeza de que el tiempo es el factor de resolución de todos los enigmas, entrega tus preocupaciones al Creador y marcha adelante aguardando la luz del nuevo día, que siempre brilla tras las noches de horror y sombras.
No te dejes aturdir por las exageradas preocupaciones, trabajando con valor y ahínco el cerne de ti mismo.
Camilo.
Psicografia de Raúl Teixeira.
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CIENTÍFICOS RUSOS BUSCAN CONTACTOS CON OTROS MUNDOS
Confirma la ciencia la teoría espírita de la pluralidad de los mundos habitados - Informaciones de la Agencia Tass
La doctrina espírita de la pluralidad de los mundos habitados, establecida en el “Libro de los Espíritus”, de Allan Kardec, y posteriormente desarrolladas en las obras de la Codificación Doctrinaria, así como en la famosa obra de Camille Flammarion al respecto, ya tiene hoy la aprobación de la ciencia astronómica. No se trata de una suposición más, de un sueño, o de una simple deducción lógica. Las pruebas de la existencia de vida en otros planetas se acumularon de tal manera, que los grandes centros científicos del mundo ya disponen de laboratorios especiales de astrobiología, o sea, de una nueva rama de la biología, dedicada al estudio de las formas de vida en los planetas. Rusia y Estados Unidos son los países que están en la vanguardia de esa investigación.
Sin embargo, las criaturas obstinadas, continúan dudando de la existencia de vida superior en los demás planetas, como si nuestro pequeñito grano de arena, perdido en la inmensidad, fuera el único punto cósmico favorecido por la inteligencia. Mientras no vean a un extraterrestre descender a la Tierra, pisar nuestro suelo y hablar con nosotros, sostendrán que sólo existen vegetales y animales en la inmensidad cósmica. Esto me hace acordar una frase de Monteiro Lobato: “Somos como el gusano de la guayaba que negaba la existencia de otros bichos en los demás frutos de la guayabera”.
No obstante, la propia ciencia soviética, tan orgullosa de su “superioridad materialista”, ya reconoce la posibilidad, y más que eso, acepta los indicios de la existencia de vida humana fuera de la Tierra, y va más lejos, buscando establecer contacto con otros mundos habitados.
A mediados de septiembre último, la Agencia Tass transmitió desde Moscú, una importante noticia acerca de ese esfuerzo de la ciencia soviética, noticia que fue retransmitida por la France Press y publicada en toda nuestra prensa diaria. Decía nada menos que esto: los físicos rusos, Wladimir Kotelnikov, Vassili Troizly y Vladimir Siforov propusieron la construcción de una potente emisora radiofónica para exploración cósmica, con la finalidad de entrar en contacto con civilizaciones extraterrestres. Según esos físicos, existen emisoras cósmicas irradiando hacia la Tierra, con la espantosa potencia de un millón de kilowatios. Acentúa la noticia: “Creen ellos que, explorando sistemáticamente durante un año, cada sector del cielo, podrán captar señales de hombres de otros planetas, hasta una distancia comprendida entre quinientos a mil años luz”.
El establecimiento de ese contacto, y de otras formas de contacto que fatalmente vendrán, probará al hombre de la tierra, - “ese bicho de la tierra, tan pequeño”, según la expresión de Camóes, – aquello que el Espiritismo viene afirmando hace más de un siglo, o sea: que nuestra pobre humanidad terrena es sólo un grupito de la inmensa Humanidad Cósmica. Esto podrá herir el orgullo fútil dealgunas personas, que creen ser muy importantes en el orden de las cosas, pero también ayudará a la humildad de los que saben, como Sócrates, que el verdadero sabio es aquel que “sabe que nada sabe”. ¡Y aún hay tanta gente agitando día y noche contra el Espiritismo, defendiendo principios sectarios o prejuicios absurdos, consecuencia de la ceguera y de la vanidad de aquellos bichos de la guayaba, que confirman la expresión camoniana!
Buda y el tigre
Concluyendo la reciente concentración de Juventudes Espíritas, realizada en esta capital, un orador discurrió largamente sobre la ley de causa-y-efecto, y afirmó, en cierto momento: “Podemos recordar encarnaciones pasadas, como Buda que se acordaba de haber sido un tigre”. Eso causó extrañeza, pero el orador indicó la fuente de la información, que es el libro famoso de Edwin Arnold, “La Luz de Asia”. Toda la charla, de hecho, denunciaba orientación esotérica, en la línea del pensamiento oriental, y no la orientación espírita. Realmente, en el capítulo segundo del libro referido, Buda declara: “Me acuerdo, remontando miríadas de años, de la época en que vagaba entre las montañas del Himalaya, cubiertas de florestas, siendo un tigre hambriento, de piel rayada”. Pero esa interpretación del proceso reencarnatorio no concuerda con los principios espíritas, según los cuales la reencarnación sólo entra en el plan de la conciencia con la individualización humana. Esa y otras afirmaciones del orador hacen acordar la necesidad de mayor estudio de la Doctrina Espírita, particularmente por parte de los que hablan en público, a fin de no lanzar confusiones en el medio doctrinario.

J. HERCULANO PIRES- Traducción de Mari Carmen-España.
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