Vamos a intentar a través de un enfoque bastante simple, hacer un análisis de esa carga de la raza humana a la luz de la Doctrina Espír...
miércoles, 7 de octubre de 2015
El Iluminado
¿QUÉ NOS DICE EL ESPIRITISMO DEL SUICIDIO?
El Evangelio Según el Espiritismo, en el capítulo V, página 80, Item 16, nos aclara la respuesta de la siguiente manera: "La incredulidad, la simple duda acerca del porvenir, las ideas materialistas, en una palabra: son los más grandes excitantes para el suicidio; engendran la cobardía moral, y cuando se ven hombres de ciencia apoyarse en la autoridad del saber, para esforzarse en probar a sus oyentes o a sus lectores, que nada tienen que esperar después de la muerte, ¿no equivale a conducirles a ésta consecuencia?, es a saber: ¿ que si son infelices, nada pueden hacer mejor que matarse?
¿Qué podrían decirles que les desviara de esa idea? ¿Qué compensación pueden ofrecerles? ¿Qué esperanza pueden darles?
Nada absolutamente, sino la nada. De donde se sigue que, si la nada es el sólo remedio heroico, la sola perspectiva, más vale caer en ella enseguida que más tarde y sufrir de éste modo menos tiempo.
La propagación de las ideas materialistas es, pues, el veneno que inocula en un gran número el pensamiento del suicidio, y aquellos que se proclaman sus apóstoles, asumen una terrible responsabilidad. No siendo permitida la duda con el Espiritismo, el aspecto de la vida cambia; el creyente sabe que la vida se prolonga indefinidamente más allá de la tumba, pero en diferentes condiciones; de aquí nace la paciencia y la resignación, que naturalmente desvían el pensamiento del suicidio; en una palabra, de aquí viene el " valor moral".
¿Cómo podemos ayudar a los suicidas?
Oración y Evangelio en el hogar. Como medio de educar y fortalecer.
Artículo de (fragmento): Esteban Zaragoza García. Presidente de la FEE
EL ILUMINADO
Las sucesivas ondas de perfume cargadas por los suaves vientos de la primavera hacían parte del festival de alegría que dominaba la Naturaleza.
Las hojas de los árboles de mango adornaban las puertas de las casas en el pueblo, significando, abundante fecundidad, y el ashram se encontraba ornamentado de guirnaldas de flores de color naranja.
Las personas transitaban felices, ornadas de guirlandas coloridas, y las vírgenes descalzas exhibían los brazaletes y cascabeles relucientes, así como las joyas centelleantes que adornaban los leves saris, dorados unos, otros plateados.
Adornadas y pintadas con esmero, aguardaban al Iluminado que debería llegar como novias ansiosas por las nupcias anunciadas.
Niños locuaces, vestidos con cuidado, corrían de uno para otro lado, como abejas operosas, aunque no produciendo nada más allá de la música estridente de los gritos y de las risotadas…
El Sol ameno besaba la tierra verde exultante de vitalidad con caricia gentil.
De cuando en cuando, sonaban los clarines anunciadores, informando la proximidad de la comitiva que conducía al Esperado.
El podio en el centro del ashram estaba repleto con las autoridades y los personajes locales de mayor destaque.
Todos lo aguardaban con expectativa mal disfrazada.
Se esperaba que Él llegase en un carruaje adornado de gemas preciosas y ornadas de oro, conducido por corceles blancos igualmente recubiertos de tejidos caros…
…El, sin embargo, llegó caminando, pies descalzos, cabeza erguida y cuerpo cubierto solamente por la túnica en tonalidad azafrán que le cayera hasta suelo.
Ningún adorno se destacaba en la indumentaria.
Sus acompañantes eran, también, destituidos de lujo y de ostentación.
La multitud no puede esconder el desencanto.
¡Se aguardaba un rey poderoso que representaba Brahma en la Tierra, y el mensajero parecía tan pobre y sin valor!
El se dirigió al estrado, subió calmadamente, los pasos, saludando a las personalidades con humildad, en melodiosas expresiones Namaste!
Las personas se acercaron más y un silencio cósmico facultó la oportunidad para Él hablar…
…Yo vengo en el nombre de la Luz Inapagable, que antecedió al tiempo y al espacio.
Yo soy el portador de Su claridad, a fin de que toda la sombra se diluya en las mentes y en los corazones humanos.
Yo soy la luminosa verdad que despoja al Espíritu de la dominadora sombra de la ignorancia.
Yo soy la antorcha de la esperanza para quien busca, soy el socorro para quien lo necesita.
No tengo nada, más allá de eso, no me interesa poseer otras cosas…
¡Yo soy!…
Ante la expectación y la onda de ternura que invadió a las personas, un apelo maternal rompió la pausa que Él hizo, rogando:
-¡Mi hija es ciega! - y la irguió en los brazos.
El sonrió, misericordioso, y, de Sus ojos salían rayos brillantes, observando a la criatura invidente, que grito: - ¡Veo! – e irrumpió en llanto…
Otro suplicó:
- ¡Cura mis heridas!
El extendió las manos que esparcían radiante luz, que luego cicatrizó las ulceras…
…Y todos los que se encontraban en las tinieblas de las aflicciones suplicaron remedios para sus cuerpos corrompidos, mientras El, curándolos les iluminó el alma equivocada.
Cuando llegó la noche estrellada, y El partió, un camino esplendido de luz brillante se extendió en la humilde aldea, perdiéndose en dirección al infinito.
El iluminado compadecido, que nada poseía, era el amor que todo lo puede y que todo lo da, dejando perenne claridad en aquellos que deambulaban en la oscuridad de la inferioridad.
Por el espíritu Rabindranath Tagore – Pagina psicografiado por el médium Divaldo Pereira FRANCO, en la sesión mediúmnica en la noche del 7 de julio del 2008, en el Centro Espirita Camino de Redención, en Salvador
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¿Qué dificultades puede encontrar el Ser para poder reencarnar ?.-
Existen grandes dificultades materiales para llevar a cabo cada reencarnación, pues son muchos los Espíritus que lo necesitan y lo esperan, pero sin embargo resultan escasas y difíciles de conseguir las disponibilidades de una vida humana adecuada a las necesidades de cada Ser.
Como cada vida debe ser planificada cuidadosa y minuciosamente , el Espíritu reencarnante suele encontrar serias dificultades para poder realizar su proyecto evolutivo de volver a vivir una nueva existencia humana.
Por ejemplo, la disponibilidad de unos padres idóneos que les puedan aportar la adecuada herencia genética para su cuerpo, que les limite o les permita manifestar las facultades naturales que lleva consigo y que conquistó evolutivamente en vidas anteriores, en consonancia con su particular karma. Otra dificultad frecuente es la de tener que superar la barrera vibracional de la persona que va a ser su madre hasta llegar a aproximarse y a sintonizar con ella para poderse unir fluidicamente al Cuerpo Astral de la misma, desdeantes de tener lugar la concepción, así como la adaptación a las vibraciones del entorno familiar en el que se desenvolverá su vida, al menos durante una primera etapa humana.
A estas dificultades se añaden además las de carácter social y ético que tenemos en esta época actual tal como la crisis económica, el nihilismo y el consumismo, que nos llevan a no desear traer mas hijos al mundo para que toda la familia no carezca por completo de lo que ,a veces, ya es escaso, o simplemente por un sentido egoísta de no tener mas obligaciones ni de tener que compartir el día de mañana los bienes materiales con el Ser que llegó después . El materialismo , la sociedad de consumo y la ignorancia de la realidad espiritual, nos llevan a no poder ni querer dedicar una parte de nuestra vida a criar y educar hijos sacrificando a veces el bienestar económico.
Habría que significar que esta clase de dificultades que ponemos los humanos para cerrar la puerta a la llegada de un nuevo Ser al mundo, son en realidad una excusa moral ante los demás y ante nuestras propias conciencias, y tienen como base el egoísmo que campea en nuestras sociedades humanas , así como la falta de un Conocimiento Espiritual adecuado , carente de las mas elementales normas morales .
-Jose Luis Martín-
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“Todo lo que nace muere y todo lo que muere renace”
- Pietro Ubaldi - *************
Jesús, el entrañable amigo de los
samaritanos
Estudiando las páginas del evangelio nos encontramos con preciosas lecciones de tolerancia y respeto por las creencias religiosas de los pueblos, asumidas por Jesús. Una de estas es su relación con los samaritanos, grupo étnico y religioso que habitaba la parte norte del margen occidental del río Jordán. Samaria, debido a su estratégica posición geográfica, sufrió varias invasiones y particularmente la de los asirios (año 721 a. C.) pueblos exiliados de todas partes del imperio, que se establecieron en una amalgama de razas y creencias generalizadas.
Sin embargo, Samaria posee un rico valor histórico en la cultura hebrea que la convirtió en fuente de inspiración y enseñanza por parte del Maestro de Galilea, aprovechando quela hostilidad entre samaritanos y judíos era muy grande hasta el extremo que éstos evitaban todo contacto con aquéllos, para dejarnos el mensaje de reconciliación entre los pueblos superando odios y animosidades típicas de nuestro carácter inferior.
No pretendemos ser estrictos en el manejo del tiempo cronológico acerca de los cuatro hechos que vamos a analizar y en los cuales aparecen como protagonistas los samaritanos en la vida de Jesús. En el Cap. IX del Evangelio de Lucas, hallamos la primera de las experiencias de Jesús y el pueblo samaritano, cuando el Rabí le solicita a sus discípulos que se adelanten y hagan los preparativos necesarios para su llegada a una aldea de samaritanos, aún a sabiendas de que iban a ser rechazados, sucediendo lo que por lógica debía suceder, fueron expulsados airadamente por el poblado pues iban de paso para Jerusalén a celebrar la Pascua.
La actitud que asumen sus discípulos es totalmente contraria a la que Jesús esperaba; la rabia se apodera de ellos a tal punto que Santiago y Juan le dicen:"Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?". Pero él se volvió hacia ellos y les reprendió.Jesús termina el incidente con sus discipulos afirmándoles: “Vosotros no sabéis de qué espíritu sois, porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea”.
Hermosa lección que nos demuestra la capacidad de Jesús para enfrentar las agresiones del mundo, como enseña Amalia,con un antídoto único, eficiente y poderoso: el amor.
En el evangelio de Lucas cap. 17: 11 – 19, encontramos nuevamente una cita en la que a Jesús camino hacia Galilea, le salen a su encuentro diez leprosos quienes a prudente distancia le gritan:
— ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
Cuando él los vio, les dijo:
—Id, y mostraos a los sacerdotes.
Y aconteció que, mientras iban, quedaron limpios.
Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias. Éste era samaritano. Jesús le preguntó:
— ¿No son diez los que han quedado limpios? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviera y diera gloria a Dios sino este extranjero?
Y le dijo:
—Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
En este pasaje observamos que Jesús resalta la virtud del reconocimiento que hace el samaritano, ante el acto de sanación con que ha sido bendecido. Además, muy a pesar de los conflictos derivados de las malas relaciones existentes entre ambos pueblos, la enfermedad que los convertía en un estigma social, los unía, ante la exclusión a que eran sometidos por la sociedad. Pero quizas lo importante de esta enseñanza es que Jesús identifica en el samaritano un modelo de fe, muy por encima de los nueve judíos que van y cumplen la advertencia de Jesús de mostrarse ante los sacerdotes, pero se olvidan del agradecimiento para quien como intermediario de Dios ante los hombres, les ofreció la sanación.
En el evangelio de Juan ubicamos a Jesús en un maravilloso coloquio con la mujer samaritana. Esta vez es en la ciudad de Sicar, particularmente en el pozo de Jacob, hasta donde se había acercado Jesús fatigado de una larga jornada de viaje: “cerca de 50 kilómetros de marcha. La garganta reseca y el cuerpo cansado y cubierto de polvo, reclamaban agua cristalina y refrescante”.
Jesús identificando el mundo íntimo de esta mujer le solicita de beber, importándole poco los prejuicios culturales y atavismos infames que flaco servicio le hacen a las costumbres de los pueblos. Lo que sucede posteriormente es narrado por el evangelista de esta manera:
¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?
Le dice la mujer: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva?
¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?
Jesús le respondió: «Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.
El dialogo que continúa, despierta ese ser interior que sufre y se acongoja por los pesares de la vida pero que siempre espera en su fuero íntimo, las bendiciones del creador que la ayuden a despertar su conciencia e iniciar un nuevo rumbo que le ayude a reencontar la paz perdida y el camino hacia la eterna felicidad. Las palabras de Jesús son como bálsamo que santifica la conciencia de esta mujer, que se siente inferior ante la sabiduría y el amor que dimanan del Mesías, ese Mesías que el pueblo samaritano tambien espera y que como dice la mujer: “Yo se que el Mésias está proximo a llegar, y cuando el venga nos anunciará todo…. Ante estos interrogantes Jesús le responde: ¡Soy yo el que habla contigo! Por eso digo que la salvación viene de los judios”.
De acuerdo a las enseñanzas de Juan, la mujer da aviso a los habitantes de la aldea acerca de su maravillosa experiencia con Jesús, estos comprueban lo dicho por la mujer y asisten admirados al llamado hacia el despertar de una Nueva Era llena de esperanza y felicidad. Los habitantes de Sicar en un acto de agradecimiento con él, lo invitan a quedarse con ellos, como en efecto lo hace “durante dos días predicando, curando, brindando la certeza de la vida más allá de la vida”.
La más hermosa enseñanza que Jesús nos deja con relación a los samaritanos la encontramos en el evangelio de Lucas, en la Parábola del Buen Samaritano. Aprovechando que un escriba se le acerca para indagarle acerca de cómo alcanzar la vida eterna, el Maestro de Galilea describe el más hermoso poema de amor y humildad hacia su prójimo, cuestión central que surge de la inquietud del escriba al inquirirle a Jesús acerca de quién era su projimo.
La fascinante historia del samaritano permite al escriba comprender la importancia que tiene la acción misericordiosa, ante el sufrimiento y el dolor de los demás. Es el amor en acción, sin barreras ni preconceptos que limiten el accionar de aquel que comprende la caridadcomo condición absoluta de la felicidad futura. El samaritano, quien no vacila ante el sufrimieto ajeno, contrario a lo que hacen el sacerdote y el levita representantes oficiales de la religión de la época, se mueve a compasión por él y pone en acción su amor al prójimo.
La lección de Jesús no solo nos permite comprender la importancia de la caridad en la vida del ser humano, sino que pone en evidencia la falta de solidaridad por parte de quienes representan la religión oficial, mientras que al considerado "hereje" nos lo plantea como modelo de lo que hay que hacer ante el dolor en el mundo.
Hay samaritanos y judios en el camino de la Verdad, esa verdad que el Galileo nos recuerda nos hará libres, libres de la ignominia de nuestros actos y de la ignorancia que nos ha hecho dar tumbos en el largo camino hacia la felicidad. Hay samaritanos que expulsaron a Jesús, hay quienes lo invitaron a quedarse con ellos, hay los que le sirvieron de ejemplo para dejar inscritas en la conciencia colectiva de la humanidad el sentimiento de compasión y miseridordia hacia sus hermanos. Por eso Jesús los tomo como modelo y fue, tal vez, su único amigo en la historia de los tiempos.
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