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viernes, 6 de mayo de 2011

Alucinógenos, toxicomanía y locura



   De entre los gravámenes infelices que desorganizan la economía social y moral de la Tierra actual, las drogas alucinógenas ocupan un lugar destacado, considerando la facilidad con que dominan a las generaciones nuevas, estrangulando las esperanzas.

   Un paisaje humano triste, sombrío y avasallador, por los miasmas venenosos que destilan los grupos vencidos por el uso desajustado de los tóxicos, constituye evidencia del engaño a que se permitieron los educadores del pasado: padres o maestros, sociólogos o éticos, filósofos o religiosos.

 Cultivado y difundido el hábito de los entorpecedores entre pueblos atrofiados por la miseria económica y moral, fue adoptado por la Civilización Occidental cuando el éxito de las conquistas tecnológicas no consiguió llenar las lagunas habidas en las aspiraciones humanas—más amplia y profunda integración en los objetivos nobles de la vida.

   Más preocupado con el cuerpo que con el espíritu, el hombre moderno se dejó envolver por la comodidad y placer, deparando, inesperadamente, el vacío interior que le resulta una amarga decepción, después de las secundarias conquistas externas.

    Acostumbrado a las sensaciones fuertes, pasó a experimentar dificultad para adaptarse a las sutilezas de la percepción psíquica, de lo que resultarían adquisiciones relevantes fiscales de plenitud íntima y realización trascendente.

   Parte de un todo, sin embargo, programados por comparaciones externa de valores objetivos, se preocuparon poco los encargados de la Educación en penetrar la problemática intrínseca de los seres, a fin de, identificando las nacientes inquietudes en el espíritu inmortal, sean sorbidos los efectos dañinos y atormentadores que se exteriorizan como desesperación y angustia.

   Estimulado por el recelo de enfrentar dificultades, o motivado por la curiosidad derivada de la falta de madurez emocional, se inicia el hombre en el uso de los estimulantes—siempre de efectos tóxicos—, a que se entrega, inerte, dejándose arrastrar desde entonces, vencido y desdichado.

   Por si no bastasen la liviandad e intemperancia de la mayoría de las víctimas potenciales de la toxicomanía, se propagan los traficantes infelices que se encargan de juntan grupos, que se les someten al comercio nefasto, aumentando, a cada hora, los índices de los que sucumben irrecuperables.

   La mala Prensa, orientada casi siempre de manera perturbada, por personas atormentadas, colocada para esclarecer el problema, gracias a la falta de valor y de mayor conocimiento de la cuestión por no revestirse sus responsables de la necesaria seguridad moral, ha contribuido más para hacerlo natural que para liberar a los esclavizados que no son alcanzados por los "slogan" retumbantes, sin embargo vacíos de los mensajes, sin efecto positivo.

    El cine, la televisión, el periodismo destacan innecesariamente las tragedias, aumentan la carga de las informaciones que llegan voraces a las mentes débiles, apabullándolas sin animarlas, empujándolas para las fugas espectaculares a través de los efectos de los tóxicos y de otros procesos disolventes ahora en boga. . .

  ¿Líderes de la comunicación? ases del arte, de la cultura, de los deportes no se evaden de revelar que usan estimulantes que los sostienen en el ápice de la fama, y, cuando sucumben, en estúpidas escenas de auto-destrucción consciente o inconsciente, son transformados en modelos dignos de imitación, lanzados como prototipos de la nueva era, vendiendo las imágenes que enriquecen a los que sobreviven, de cierto modo causantes de su desgracia...

   No es pequeño el número, incapaz de proseguir, apagar las luces de la gloria mentirosa en las urnas inmundas para donde huye: presidios, manicomios, alcantarillas allí expiando, alucinado, la liviandad que lo mortificó . . .

   Las mentes jóvenes no preparadas para las realidades de la guerra que truena en todas partes, en los países distantes y en las playas próximas, como en los intrincados dominios del hogar donde predomina la violencia, la falta de respeto, el desamor se arrojan, voluptuosos, insaciables, al placer fugitivo, a la dicha de un minuto en detrimento, afirman, de la angustiosa expectativa tardía de una felicidad que tal vez no disfrutan. . .

  Fijándose en las estructuras muy sutiles del periespíritu, en proceso vigoroso, los estupefacientes disgregan la personalidad, por cuanto producen en la memoria anterior la liberación del subconsciente que invade la conciencia actual con las imágenes torpes y deletéreas de las vidas pasadas, que la misericordia de la Reencarnación hace yacer adormecidas... De incursión en incursión en el conturbado mundo interior, se desorganizan los mandos de la conciencia, arrojando al vicioso en los lúgubres rincones de la locura que los absorbe, desarticulando los centros del equilibrio, de la salud, de la voluntad, sin posibilidad reversible, por la dependencia que el propio organismo físico y mental pasa a sufrir, irresistiblemente...

   Se hace la apología de unos alucinógenos en detrimento de otros y se explica que pueblos primitivos de ayer y remanentes de hoy utilizaban y usan algunas plantas portadoras de estimulantes para experiencias paranormales de incursión en el mundo espiritual, olvidándose que el ejercicio psíquico por la concentración consciente, meditación profunda y plegaria conduce a resultados superiores, sin las consecuencias dañinas de los recursos alucinatorios.

    La casi totalidad que busca desarrollar la percepción extra-sensorial, a través del uso del estupefaciente, encuentra en sí aún el substrato del pasado espiritual que se transforma en fantasmas, cuyas reminiscencias asoman y persisten, pasada la experiencia, imponiéndose  poco a poco, acertando en la desarmonización mental del neófito irresponsable. Vale aún recordar que, adversarios desencarnados, que  se demoran al acecho de sus víctimas, utilizan los sueños y viajes para surgir en la mente del vicioso, en el aspecto perverso en que se encuentran, causando pavor y fijando matrices psíquicas para las futuras obsesiones en que se completaran emocionalmente, familias de la infelicidad en que se transforman.

    La educación moral a la luz del Evangelio sin disfraces ni distorsiones; la concienciación espiritual sin alardes; la libertad y la orientación con bases en la responsabilidad; las disciplinas morales desde pronto; la vigilancia cariñosa de los padres y maestros cautelosos; la asistencia social y médica en contribución fraterna constituyen antídotos eficaces para el aberrante problema de los tóxicos—auto-flagelo que la Humanidad está sufriendo, por haber cambiado los valores reales del amor y de la verdad por los comportamientos irrelevantes como insensatos de la frivolidad.

    El problema, por lo tanto, es de educación en la familia cristiana, en la escuela ennoblecida, en la comunidad honrada y no de represión policial...

       Si eres joven, no te evadas contaminándote, en base a la suposición de que la cura se da fácilmente.

     Si atraviesas la edad adulta, no te concedas sueños y vivencias que pertenecen a la infancia ya pasada, ansiosos por placeres que terminan ante la fugaz y engañosa durabilidad del cuerpo.

     Si eres maestro, orienta con elevación abordando la temática sin prejuicio, más con seriedad.

   Si eres padre o madre no pienses que tu hogar estará excluido. Observa el comportamiento de los hijos, mantente atento, cuida de ellos desde antes de la intervención y del comprometimiento en la agitación de los estupefacientes y alucinógenos, en cuya oportunidad puedes ayudarlos y preservarlos.

    Si, no obstante, te sorprendieras con el drama que se adentró en el hogar, no huyas de él, buscando ignorarlo en connivencia de la ingenuidad, ni te rebeles, asumiendo una actitud hostil. La conversación, esclarece, orienta y asiste a los que se hayan vuelto víctimas, buscando los recursos competentes de la Medicina como de la Doctrina Espírita, a fin de conseguir la reeducación y la felicidad de aquellos que la Ley Divina te confió para la tuya y la ventura de ellos.

Psicografía de Divaldo Pereira Franco por el Espíritu Joanna deÂngelis.






jueves, 5 de mayo de 2011

Despierte y sea feliz



El hombre y la mujer contemporáneos, seducidos por la ambición desmedida del poder, que les proporciona lujo, ocio y gozos, permanecen adormecidos en relación con las responsabilidades trascendentes.

Por considerarlas de secundaria importancia, en la vana suposición de que pueden remediar la situación interior en cualquier instante, transfieren el pensamiento y la emoción hacia lo exterior, con grandes perjuicios para la armonía interior.

Sus preocupaciones y anhelos giran en torno de los valores materiales, y en la hipótesis equivocada de que son personas especiales, incólumes al sufrimiento, a las aflicciones, y a los inevitables acontecimientos ingratos, se anestesian y se olvidan de los fenómenos biológicos -en constantes modificaciones-, y de los sucesos morales inesperados, como la detestada presencia de la propia muerte, o de su paso por el hogar…

Entretenidos en los juegos de las ilusiones, aplican el tiempo al deleite del placer, alejados de todo compromiso elevado para con la Vida, que los observa inexorablemente, aguardando el momento de convocarlos a la realidad.

Imaginan que la alegría no terminará, y que las concesiones de que disfrutan no tendrán fin…

¡Vana capacidad de consideración y respeto por la vida!

Sin embargo, cuando son llamados a los embates de la evolución, a través de los acontecimientos desgraciados de lo cotidiano, desorganizados y sin preparación, se sumergen en las amarguras o en la rebeldía, en el miedo o en las fugas espectaculares, con lo que procuran evitar los desafíos o enfrentarlos con hostilidad, acrimonia, violencia, insensatez…

El resultado, bien se concluye que es negativo, cuando no es doloroso.

A la criatura moderna le hace falta el conocimiento y la vivencia de la doctrina de Jesús.

Confundida o adulterada por fórmulas inocuas, o verbalismos vacíos de significación espiritual, se acepta como propuesta social relevante o como hábito ancestral conservado sin experiencia profunda.

La perfecta lección del amor, ampliamente repetida pero poco vivida, bastaría para alterar el panorama moral de los seres y proporcionarles felicidad.

Por esa razón, hay mucha alegría ruidosa, desmesuradas explosiones festivas, campeonatos de gozo, y poca armonía en los seres humanos.

Se multiplican las glorias de la inteligencia, pero también los conflictos del sentimiento.

Seres vacíos deambulan por todas partes, y como viajeros que perdieron el sentido existencial, se embriagan con las utopías para huir de sí mismos y de los otros.

El Espiritismo llega, en este momento decisivo, como respuesta del cielo generoso a la tierra afligida, ofreciendo directrices, preparación y luces que proporcionan paz.

Es necesario que haya un despertar de los valores del Espíritu eterno, a fin de que el hombre logre la identificación consigo mismo y con el bien.

Reunimos en ésta pequeña obra, treinta temas-desafío que se producen con frecuencia y que causan perturbación a las criaturas humanas.

Sin pretensión de solucionarlos, presentamos ángulos optimistas y abrimos espacios para una visión espiritual positiva del comportamiento.

No agregamos conceptos que no sean conocidos, sino que volvemos a presentarlos en un lenguaje apropiado a estos tiempos de confusión y de sufrimiento.

Aguardando que el querido lector medite sobre nuestras palabras y encuentre la plenitud, lo invitamos a que despierte y sea feliz.

Juana de Angelis


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miércoles, 4 de mayo de 2011

Sobre la Ley del Amor



    Todo hombre tiene sembrada en el alma la simiente del amor, y solo de él depende el hacerla germinar y crecer, algunos la tienen muy desarrollada, otros en cambio apenas se le ve un pequeño bosquejo, su agresividad, su ignorancia, le hace ruin y perverso, muchas veces lo denominaríamos el mismo diablo, no pensemos por ello, que él no tiene la semilla del amor, si la tiene, lo que pasa es que aun la moralidad y la inteligencia no son de su dominio.

      Muchas veces nos resulta casi imposible soportar a quienes nos hieren y decepcionan injustamente. Sin embargo, dentro de la programación de recuperación que nos imponemos experimentar por los errores del pasado, tanto más difícil se nos hace concederle amor. Entretanto, animosidad como efecto resultan de actitudes mentales y emocionales que podemos acondicionar con el libre albedrio.

     Si consideramos que el opositor se encuentra enfermo, te será más fácil amarlo.

     Si tienes en mente que él está mal informado, te será más fácil disculparlo.

   Si piensas que él no consiguió alcanzar lo que combate en ti y no posee fuerzas para compartir tu éxito o tu oportunidad feliz,  se te hará lógico entenderlo y amarlo.

   Si por el contrario, respondes, acusación por acusación, sospecha por sospecha, ira contra ira, será muy difícil la reconciliación y la paz, paz y reconciliación a las cuales serás constreñido a realizar mañana o después.

    El milagro de la vida se llama amor.

  Cuando crecemos en espíritu, lamentamos tardíamente la mezquindad, en la que insistimos en permanecer.

   Catalogados por el Estatuto Divino con la función de crecer, tenemos el destino de amar más.

    El amor, verdadero y sincero nunca espera recompensas. La renuncia es su punto de apoyo, como el acto de dar es la esencia de su vida. La capacidad de sentir grandes afectos ya es en sí misma un tesoro. La comprensión de un amigo  debe ser para nosotros la mayor recompensa. Cuando  la luz  del entendimiento tarda en el espíritu de aquellos a quien amamos, debemos recordar  de que tenemos  la sagrada comprensión de Dios, que conoce nuestros más puros propósitos Aunque todos  nuestros amigos del mundo se convirtiesen , un día, en nuestros adversarios, o incluso en nuestros verdugos, jamás nos podremos privar  de haberles dado alguna cosa…

   Los afectos del alma, son lazos misteriosos que nos conducen a Dios. Sepamos santificar nuestro afecto, proporcionando a nuestros amigos la máxima alegría; que nuestro corazón sea una sala iluminada donde ellos se sientan  tranquilos y dichosos. Tengamos siempre júbilos que los reconforten nunca contaminemos la fuente de su simpatía  con la sombra de los pesares. Las más bellas horas de la vida son las que empleamos en amarlos, enriqueciéndoles las satisfacciones intimas.

     Así, en cualquier circunstancia del tiempo o lugar, en cielo claro o sombrío, en la salud o en la enfermedad, en la realización o en la caída, en el poder o en la dependencia, entre amigos o adversarios, para tu plenitud y perfecta paz, ama mucho más y distribuye siempre  más amor, porque solo el amor tiene la substancia esencial para traducir la realidad del Padre en nuestras vidas. 

    El amor es el perenne mensaje nuevo, siempre comentado y pocas veces vivido, que aguarda la oportunidad de modificar  profundamente la estructura del ser pensante, para hacerlo feliz.

   Todos los Misioneros adoptaron al amor como Mensaje Universal, como variantes en  la forma de expresarlo y de llevarlo a la práctica.

   Jesús, por su parte, que los supero a todos, determinó que el amor es el principio y el fin  de la felicidad, y se entregó por completo. Esa es la causa de que se convirtiera en el Ejemplo Mayor para cuantos anhelamos la plenitud y la armonía.

   Si deseas un nuevo y sabio mensaje para tu vida, consulta al amor y entrégate a el en el servicio a la Humanidad. Avanza tranquilo y feliz, sin más interrogaciones o necesidades, porque el amor es Dios que se revela en tu corazón y en el de todos los hombres.

Trabajo realizado por Merchita
Extraído de diversos libros, “Buena Nueva “Momentos de alegría”

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martes, 3 de mayo de 2011

Drogas


        El problema de las drogas, afecta a la armonía social y moral de las criaturas,  sobretodo a los jóvenes, por todo el mundo.

Las causas básicas  de las deserciones humanas a la responsabilidad yacen en los conflictos espirituales del 
  ser que aun transita por las manifestaciones primitivas de la razón.

     Espiritualmente atrasado y sin fijaciones de los valores morales que son los que  
  dan resistencia para la lucha, el hombre moderno, que a obtenido tantas 
  conquistas, no consiguió aun conquistarse a si mismo. Logró grandes victorias sin 
  alcanzar la paz intima, padeciendo los  efectos de los intentos tecnológicos  sin los 
  correspondientes  valores del respaldo moral. Creció horizontalmente de la
   inteligencia sin desarrollar la verticalidad del sentimiento elevado. Como 
  resultado, no resiste a las presiones, se desequilibra con facilidad y huye en la 
  búsqueda del alcohol, del tabaco, las drogas alucinógenas de naturaleza tóxica…

    “Atado al ambiente de donde precede, se mantiene psíquicamente en sintonía   
  con los sitios, no siempre felices, donde residió en el Más Allá antes de ser 
  enviado a la reencarnación compulsiva.

       Para promover el progreso moral del planeta, millones de Espíritus han sido 
   transferidos de las regiones atormentadas, donde permanecían, para la 
  improrrogable  reencarnación, a través de la cual pueden regenerarse y cambiar  
  el paisaje mental, aprendiendo con la convivencia social, los procesos que los 
   pueden llevar a situaciones menos torpes. Entre tanto esclavitudes viciosas, 
  resultantes de la situación en que vivían les dan la firmeza que asumen, cayendo  
  en la trampa  de la toxicomanía.

       El uso de las drogas es muy antiguo, variando los motivos de acuerdo con el 
  estado evolutivo de cada pueblo, no obstante, siempre de resultados negativos. 

       Religiosos y anacoretas, guerreros y filósofos, pobres y ricos en diferentes 
    periodos de la Historia se valieron de las sustancias vegetales y emanaciones 
   químicas, de resinas y de raíces para alcanzar los deseos emocionales que no 
   conseguían por los métodos normales, o para abrir las puertas del entendimiento 
   para los viajes místicos, el aumento del valor, el olvido…

         En el mundo occidental es indiscriminado el uso de sustancias y vegetales 
   tóxicos, en una forma casi generalizada.

      El desprecio por la vida, la búsqueda del aniquilamiento resultante de filosofías 
   apresuradas, sin estructura lógica ni ética, son responsables por el progresivo 
   consumo de tóxicos de cualquier naturaleza.

       El egoísmo es responsable por la inconformidad y por la prepotencia, por la 
   voluptuosidad de los sentidos y por la indiferencia hacia el prójimo. El hombre 
   sufre de perplejidades que lo atemorizan, desconfiando de todo y de todos, se  
   entrega a los excesos, huyendo de la responsabilidad a través de las drogas.

     A falta de líderes nobles, con significativas excepciones, caen  en las redes  bien
   urdidas por los falsos lideres carismáticos de naturaleza meramente personal. 
   Son escasas las inteligencias inclinadas hacia el bien común y dedicadas a los 
   valores más nobles de la vida, que atraigan la atención haciéndose ejemplos  
  dignos de ser imitados, frente  a las justas alegrías  y venturas que propicien y 
  disfruten.

     Esos individuos podrían trabajar con ahínco para la cura de los canceres 
  sociales, ennobleciendo a la entidades educacionales y domésticas responsables 
  por la preparación y cultivo de mentes en formación.

     El progreso tecnológico se convierte, a menudo, en una amenaza, en un 
    monstruo devorador, si no es moderado en sus limites y en el tiempo apropiado. 
  La automatización sustituye al hombre en muchos menesteres y la ociosidad y el 
  desempleo enferma el sistema nervoso de los que se detienen y atormentan a 
  quienes se esfuerzan en el trabajo.

   “Los hombres se separan, distanciados por la lucha que emprenden; se unen por 
    la necesidad del juego de los placeres y en esa dualidad de la conducta, la 
  carencia afectiva y la soledad, instalan sus arsenales de miedo, de rebeldía y 
  dolor, que propician la fuga hacia las drogas. Huyen de un estado o situación, 
  buscando inconscientemente alguna cosa; algo; seguridad, auxilio, amistad,  cosa 
  que los tóxicos no le pueden dar.

     Es imprescindible que el hombre se valorice, extrayendo de el  los valores que 
   yacen en su interior, manifestación de Dios que el no ha sabido extraer ni buscar,  
   por estar guardados muy íntimamente, como desafió final para su salvación del 
   cáos.

       Es necesaria una vida sana, conforme la moral de Cristo. , la educación en 
     libertad con responsabilidad; la valoración del trabajo como método digno de 
    afirmación de la criatura humana; la orientación moral más segura  en el hogar 
    en la escuela, mediante los ejemplos  de los educadores y de los padres; la 
   necesidad de vivir  con moderación, enseñar que nadie se encuentra  en plenitud y demostrar esa verdad  a través de los hechos diarios con los que se evitaran  
   sueños y curiosidades, lujo y ansia de disipaciones  por parte de los niños y 
   jóvenes; la orientación adecuada  a las personalidades psicópatas desde 
   temprano; los ambientes  sanos y las lecturas  edificantes, considerándose que no 
   toda la humanidad puede ser encuadrada  en la literatura sórdida de la “contra 
  cultura”, de los libros groseros, violentos  y escritos con fines mercenarios, en 
  razón de las altas dosis  de extravagancia y vulgaridad de los que son portadores.  
  Junto a estas terapias básicas, añadir el ejercicio de la disciplina de los hábitos, 
  mejor entendimiento entre los padres y maestros, una mayor convivencia de estos 
  con los hijos y alumnos, el despertar y cultivo de ideales entre los jóvenes…

    “Y el despertar espiritual de la vida, que demuestra la preexistencia del alma al 
   cuerpo y su supervivencia después de la muerte. Cuanto más materialista sea la 
   comunidad, mas se manifiesta extenuada, desequilibrada y sus miembros 
   consumidores de drogas y sexo negligente, sufren más altas cargas de violencia, 
  de agresividad, que conducen  a elevados índices de homicidio, de suicidio y de 
  corrupción.

    El Espiritismo posee recursos psicoterapéuticos valiosos como medio preventivo
   y tratamiento en el uso de las drogas y otros vicios. Con su filosofía estructurada 
   en la realidad del espíritu, la educación tiene primacía  en todos los intentos  y
   las técnicas del conocimiento  de las causas de la vida ofrecen  resistencia y dan .         
   fuerza para una conducta sana.

        La oración, el pase, la magnetización del agua, la adoctrinación del individuo 
    son medicina muy saludable para obtener la desobsesión y el socorro espiritual a a estos enfermos, que no debemos olvidar , merecen todo nuestro respeto, 
   atendiéndoles con cariño y tratando de dignificarlos, instalándolos  para su 
   recuperación, al mismo tiempo que le apliquemos los recursos espiritas  y  
   evangélicos de resultados saludables.

    Trabajo extraído del libro:  En las fronteras de la Locura, de Divaldo Pereira Franco
 Realizado por Merchita

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lunes, 2 de mayo de 2011

Mediumnidad en los niños ( II )


.... (  continuación del  anterior )


      Algunos médicos y pensadores materialistas clasifican a los médiums como personas enfermas. Generalmente, esos científicos emiten pareceres fundamentales en los conceptos de ciencia materialista y no se dan al trabajo de examinar los libros espíritas, puesto que ni los conocen.

     Estudiada por los religiosos, psiquiatras y hasta neurólogos, la mediumnidad es la capacidad de ver u oír a los  espíritus o realizar fenómenos para normales – como la incorporación y la clarividencia- por intermedio de agentes externos, o  sea, de entidades espirituales que utilizan el cuerpo del médium como vehículo para manifestarse.

    Normalmente en esos casos, el fortalecimiento por el pase, el agua fluidificada y la oración son poderosos instrumentos de los que se vale la espiritualidad para la solución del problema. Nuestros mentores espirituales, con certeza,  miraran el tratamiento de forma que, siguiendo correctamente las instrucciones de la espiritualidad superior, podamos tener ayuda y seguridad.

     Los padres deben mostrarse aptos para efectuar cambios en la conducta diaria en su recinto doméstico. Todo lo que sea para elevar el padrón vibratorio  debe ser cultivado, al mismo tiempo en que se ofrecen para apartar toda conducta que lleve a lo contrario. Buenos libros, buenos films, comportamiento mental pautado en las enseñanzas del Evangelio, aliados al respeto y cariño mutuo, son factores de envolvimiento de los hijos en un halo protector, beneficiando así,  a todos los espíritus que conviven en el núcleo.  El hábito de la oración y la institución de una pequeña reunión para el estudio doctrinario del evangelio a la luz de las revelaciones espíritas son de fundamental importancia. Con certeza, en los Centros espíritas, existen equipos formados para enseñar a los neófitos como se instituyen esas pequeñas reuniones, recordando que el objetivo no es el desarrollo mediúmnico, y si la evolución espiritual  del grupo familiar, y que el intercambio entre espíritus encarnados y desencarnados debe ser efectuado dentro de los locales apropiados en las Casas espíritas.

     Si el pequeño demuestra miedo es bueno que los padres acompañen en las sesiones necesarias al tratamiento espiritual, hasta que ellos se acostumbren con naturalidad a tal hecho. El ambiente de la sala de pases, o locales destinados para tal, a pesar de ser locales simples, destituidos de mucha decoración, puede ser intimidante  para un niño que ya debe estar asustado con los hechos que por ventura ya le están ocurriendo. Normalmente luego ellos se acostumbran, desde que los padres estén tranquilos y pasen para ellos esa tranquilidad. Si la criatura ya está alfabetizada, un buen libro  conveniente a su edad le ayuda mucho, principalmente porque contiene enseñanzas morales propias a su elevación espiritual. En las librerías espíritas, existen ya un buen número de títulos dedicados a los niños.  Si el niño no esta en la edad de leer, se le pueden contar cuentos e historias basadas en los libros infantiles para que el se familiarice poco a poco con la Doctrina. Vigilar los síntomas ver si van disminuyendo y al mismo tiempo apartados hasta que la normalidad se establezca a la espera de la hora apropiada para el correcto desarrollo  y ejercicio de la mediumnidad.

     Cuando un jovencito descubre que tiene mediumnidad, la forma mejor de desenvolverla es frecuentando las reuniones apropiadas para los jóvenes en los Centros espíritas, pues allí los dirigentes experimentados podrán orientarle sobre esa cuestión. Sin olvidar que no se puede atribuir mediumnidad a cualquier disturbio que la criatura presenta.  Sólo el estudio de la Doctrina Espirita dará subsidios para la identificación de los fenómenos pues es una observación bastante cuidadosa.

     Cuando un niño pequeñito mira a su alrededor como viendo algo, con gran temor en el rostro, o se asusta como observando a alguien que no se ve, es aconsejable darle pases magnéticos, agua fluidificada y concienciación de la familia para los actos relacionados con la Doctrina Espirita.

    Muchos niños son sonámbulos  y presentan alguna alteración en un determinado estado del sueño.  Durante esa fase el niño está en un estado intermediario entre el sueño y la vigilia. A pesar de no mostrarse consciente de todo lo que pasa a su alrededor, la persona puede realizar pequeñas tareas, como alimentarse, vestirse, sentarse, mirar para algún lugar, conversar. Siendo cuestionada verbalmente  las respuestas son incoherentes y murmuradas.

    Usualmente ocurre en las primeras horas del sueño pudiendo durar algunos segundos o pocos minutos. Durante el episodio el paciente se muestra apático estableciendo poco contacto con el medio, pareciendo no reconocer a las personas y familiares. Raramente realiza un procedimiento más elaborado como cambiarse de ropa u orinar en el lugar adecuado.

     Para un sonámbulo, despertar durante la crisis puede ser un momento difícil. Principalmente en el adulto, existe la posibilidad de tener una reacción violenta  si es abordado, si juzga estar sufriendo alguna amenaza. A la mañana siguiente, normalmente, no recordará el episodio.

     También se sabe que ese es un trastorno típicamente de la infancia, siendo presentado esporádicamente hasta un tercio de los niños entre los tres y diez años de edad. En esta misma faja están los episodios  que acostumbran a ser regulares. A lo largo de la pubertad van disminuyendo y apenas un pequeño grupo continua teniendo episodios de sonambulismo durante la edad adulta.

     No se debe en las Casa espíritas en los trabajos de pases para los niños, admitir que el pase sea efectuado también por los niños,   el Libro de los Médiums iten 222, aborda la cuestión, cuando hace referencia a los peligros e inconvenientes de la Mediumnidad practicada por los niños.

    El equipo debe estar formado por adultos, que por  fuerza de la madurez y el estudio sabrán conducir con seguridad cualquier caso que se presente. Una criatura por muy acostumbrada que esté con los fenómenos espíritas, no tendrá condiciones de tratar y salir bien ante la sutileza enmascarada con que se revisten algunos obsesores. El estimulo para la espiritualización de los niños debe ser dado de acuerdo con la edad de cada uno, al conducirlos a una sala de conocimientos evangélicos doctrinarios, existentes en los diversos ciclos de mocedad en las Casas espíritas.

     Muchos niños juegan con amiguitos imaginarios. Ese procedimiento es común en las criaturas que se sienten solitarias  y carentes.  Algunas criaturas realmente tienen contacto con entidades. Ese fenómeno tiende a desaparecer cuando llegan a la edad de los siete u ocho años.

    La manifestación de los fenómenos mediumnicos no está sujeta a la voluntad de los padres. Ese es un atributo exclusivo de la criatura. Ella nació dotada de ese don. Los padres el deber que tienen para sus hijos y lo que pueden hacer en el caso de ellos tener mediumnidad  es tratar de que ellos reciban un tratamiento espiritual, para que los fenómenos sean apartados y puedan seguir su curso normal, reapareciendo, cuando el individuo este en una fase más madura.

     Muchas criaturas demuestran tener una sensibilidad mayor que otras, y captan del ambiente y de las personas de su alrededor, las energías que se presentan, tanto positivas como negativas.  Para estar seguros y ver esta constatación en los niños es preciso un examen minucioso de los hechos y llevarlos a una casa espirita. En las horas de crisis es aconsejables mucha paciencia y una dosis extrema de amor para ella, para que con seguridad puedan ayudarla. Algunas veces es aconsejable consultar a una psicóloga infantil para auxiliarla en esos procesos. Existen buenos profesionales en ese área médica, que abrazan los principios espíritas y son de gran ayuda

     Muchos niños no les gusta frecuentar la casa Espirita. Normalmente a esa edad algunas criaturas precisan mucha persuasión. Muchos dicen que sólo van bajo “libre y espontánea presión”. Luego más tarde lo asimilan mejor  y se convierten en jóvenes trabajadores en las Casas espíritas que frecuentan. Los jóvenes  al ver el comportamiento de los más viejos también se integran en la medida de lo posible.

     Cuando nos encontramos en un caso de mediumnidad en una criatura de catorce años con la aparición de fenómenos mediumnicos, es preciso buscar orientación segura. Descartado la cura por la Ciencia es hora de buscar la ayuda de la Doctrina Espírita. Mientras tanto tales fenómenos pueden darse simultáneamente. Se debe buscar ayuda  en la ciencia aliada a un tratamiento eficaz en la casa espírita.

     Antes de cualquier actitud, los padres deben concienciarse de la responsabilidad ante esa criatura, y conducir el caso con naturalidad y racionalidad. Muchos por desconocer el fenómeno mediúmnico tratan de forma inadecuada la cuestión, lo que acarrea perjuicio para la criatura en el futuro. Como consecuencia, cuando adulto, la criatura  podrá tener una visión distorsionada  de los fenómenos que envuelven la mediumnidad. Es muy común los padres que castigan físicamente a sus hijos en esa fase.

     La naturalidad debe ser la tónica para envolver la cuestión.  El desarrollo mediúmnico es desaconsejable, visto que la criatura no posee defensas que la ayuden cuando se encuentren con algún enemigo del pasado.  Como ya hemos dicho anteriormente, un tratamiento efectuado dentro de una casa espírita dará subsidios para que sean apartados esos síntomas, que volverán a aflorar en momento oportuno, cuando las condiciones de madurez física de la criatura permitan que ella haga buen uso de sus fuerzas mediumnicas.

    ¿Se sabe que la mediumnidad en los niños perturba el desenvolvimiento de los mismos, más cuando  ella  trae una tarea predeterminada en el plano espiritual, se debe bloquear este desarrollo?

    Aquí no diremos bloquear. Conforme sea la edad de la criatura puede ser que ella presente condiciones de madurez que le permitan el uso de sus facultades de forma que no la perjudique en nada.

   Se sabe por experiencia, que la mediumnidad puede aparecer en cualquier edad, más existen médiums, que por su aptitud natural presentan condiciones  para el ejercicio de la mediumnidad aun en criaturas  o adolescentes, haciéndolo de forma consciente y responsables. Citamos aquí el caso de las hermanas Baudin que auxiliaron  a kardec en la fase de la Codificación, o nuestro bondadoso Chico Xavier y otros que se esparcen por Brasil o por el mundo.

    Médicos adeptos del espiritismo afirman que la infancia es el periodo en que la acción de la glándula pineal está en el auge, aunque la criatura no tenga el armazón intelectual necesario para interpretar los estímulos de forma consciente. Con el desarrollo  completo del cerebro, la mediumnidad sería sublimada en la mayoría de las personas. La volvería aun más fuerte en aquellos que aprendieron a ejercitarla. Muchas criaturas sienten dolor porque el cuerpo no está preparado para recibir ese impacto. Por ese motivo, en general los padres son orientados a no incentivar a los hijos a ejercerla.

     La dedicación, la paciencia y renuncia son los caminos del crecimiento mediúmnico. El orgullo y los malos Espíritus son sus obstáculos.

     La mediumnidad es cuchillo de dos filos. Si por un lado es fuente de benditas alegrías, por otro, puede ser también de profundas decepciones, para orientarse en el desarrollo mediúmnico, podría ser hecha citación de innumerables obras respetables. Sin embargo, lo más correcto es la utilización del viejo y buen Libro de los Médiums. Por lo tanto los que se ven afectados por ella, deben comenzar por el principio, conociendo las obras de Kardec y estudiarlas con profundidad.

     En todas las situaciones, nuestra postura debe ser la de la más absoluta tranquilidad, una vez que la relación entre encarnados y desencarnados hace parte del propio contexto evolutivo de cada ser. Estamos, siempre, rodeados de espíritus, creamos en ellos o no, siendo espíritas o no. Al percibir las “conversaciones” de criaturas con la “nada”, tengamos serenidad y procuremos “entender” el proceso, y hacernos dueños de la situación.

     Se recomienda a los padres y pariente más próximos el diálogo con las criaturas sin interrogatorios o curiosidad excesiva, más, procurando ”entrar” en la historia, participar del contexto, para percibir, en la naturalidad de la conversación, cuales son los “personajes” que efectivamente se hallan presentes junto a la criatura.

      Como se trata de cosas naturales, cuanto mayor sea la naturalidad con que encaremos tales acontecimientos, menos las criaturas  y nosotros los adultos, quedaremos asustados o “con miedo”. Al final, en términos de envolvimiento espiritual, los lazos que nos ligan a los espíritus (encarnados o desencarnados) no son rotos  en razón de la alteración de nuestro estado vivencial (en la carne o fuera de ella) por el contrario se fortalecen y perduran.

     Ame a su hijo con problemas del cuerpo o de la mente, o de ambos, cooperando con ellos, con mucha paciencia y con el gesto de ternura, para que puedan salir victoriosos de la expiación terrena, avanzando para más altos vuelos rumbo a nuestro Creador.

     Llénese de cariño, de paciencia, de tranquilidad interior, viendo en estos hijos las joyas bendecidas que el Padre confía a nuestras manos para que las pulamos.

     Usted podrá haberlos recibido por renuncia y  elevado amor de su parte, más,  puede ser que usted este ligado directamente a las causas que determinan la situación que viven hoy, debiendo auxiliarles e incentivarlos para la  propia recomposición, usted, igualmente avanza para el Creador, sufriendo a su vez, al verlos rescatar, sin otra opción que no sea abrazarlos y colocarse, usted y ellos, bajo  la Luz del amor de Dios, resignadamente.

 Trabajo realizado por Merchita


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