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lunes, 19 de diciembre de 2011

Los vicios



Los vicios son manifestaciones inferiores del alma humana, y se presentan con un serio problema de Salud Pública para todos los países del mundo.
Son males resultantes del uso de sustancias que proporcionan una ilusoria sensación de bienestar, y que causan dependencia psíquica y a veces física, que se caracteriza por la necesidad compulsiva de la continuidad de su utilización y, otras veces, del aumento progresivo de las dosis usadas.
     Expresan tendencia inferior de la individualidad, haciendo con que las personas cometan deslices de comportamiento que se vuelven, muchas veces, pesadas cargas para sí mismas, para sus familias y para la sociedad.
    Las personas que se mezclan con los mismos son almas todavía imperfectas, que se comportan según su estado de vibraciones mentales, ajustados a su grado de evolución, inmersas en la esclavitud de los vicios, que dificultan su comprensión y discernimiento de las cosas, perjudicando su propio organismo y manchando su existencia, que debería ser aprovechada para realizaciones útiles a sí mismas y a los semejantes.
Por falta de fe, por invigilancia espiritual, por incapacidad para dirigir sus propios actos, impotentes para dominar una tentación, incapaces para apartar el asedio a sí mismas, ciertas personas son llevadas a entregarse al vicio, movidas por la ilusoria satisfacción que el mismo pueda proporcionarles, frente a sus angustias, ansiedad y depresiones.
El pensamiento positivo, la fe, la determinación, a parte de otros atributos del alma, como la inteligencia y la voluntad, puede proyectar la vida hacia lo alto, dando al ser humano las posibilidades para alcanzar su pleno desarrollo en todas las situaciones de la vida.
En la ausencia o en el desvanecimiento de las fuerzas anímicas, predominan las acciones instintivas del ego, dando margen para las manifestaciones de tendencias menos edificantes, como los vicios. Son males que pueden estar vinculados al inconsciente colectivo de cada uno.
El ser humano tiene en sí mismo un inconsciente individual o freudiano, y otro colectivo,según la concepción de Jung, que abraza su pasado y se proyecta en el futuro y, como realidad consustancial a su propia alma, que trasciende los límites de su propio conocimiento intelectual.
Alberto Lyra, en el libro Parapsicologí a e Inconsciente Colectivo, señalando el concepto deInconsciente Colectivo de Jung, dice: “Según él, no hay, en el ser humano, tan solo un repositorio de sus experiencias personales. El hombre trae, latentes y concentradas en sí, todas las experiencias pretéritas de sus ancestrales. No es solamente la experiencia individual que el hombre encierra, sino toda la sabiduría de la especie, la cual permanece latente, a la espera de la oportunidad para revelarse.
El inconsciente colectivo tiene un saber preexistente, causal, según Jung, no preso al condicionamiento sensorial y pudiendo revelar cosas no conocidas del intelecto”.
El insigne autor deja translucir, en ese mensaje, su condición de espiritualista, reconociendo que el saber, presente en el inconsciente colectivo, preexiste, y puede revelar cosas no conocidas del intelecto.
Según la Doctrina Espírita , el alma tiene memoria de su pasado, que puede manifestarse sin contenido definido. La memoria del inconsciente de Jung tenía, así, la participación del alma.
Sensibles a su inconsciente colectivo, lo seres humanos reciben las vibraciones de su pasado valorizando, en primer plano, las satisfacciones físicas y emocionales. Reviven, inconscientemente,los estigmas que le son enviados, como flujos de raíces de la propia vida.
Los seres humanos primitivos habían sido motivados por las fuerzas instintivas, haciendo con que se entregasen a los placeres de la vida material, poco aficionados a la alegría de las realizaciones del alma.
Desde la más remota antigüedad es posible encontrarse, en todos los pueblos, el hábito de usar alguna bebida de fermentación, o de ciertas hojas como las del tabaco o de la coca, fumadas o mascadas.
El vicio de fumar o de comer opio era muy común entre los pueblos asiáticos, sobretodo entre los chinos, cuyo placer más procurado consistía en fumar opio en cachimbas apropiadas.
Tales hábitos eran parte de los rituales sociales o místicos, intentando alcanzar un estado de euforia y bienestar, o propiciar sueños, u obtener comunicaciones con divinidades que darían la posibilidad para la interpretación de misterios, apartar malos designios o alcanzar soluciones para diferentes problemas.
Eran frecuentes las inhalaciones de substancias provenientes de la quema de ciertas hierbas de poder mágico, para atraer buenos augurios o apartar malas influencias, durante la práctica de cultos a las divinidades.
Con el correr de los milenios, las fuerzas anímicas tienden a evolucionar, y alcanzar condiciones para dar a los seres humanos la posición de vanguardia a que se destinan, como herederos de Dios y colaboradores de la creación de todo lo que está hecho por el hombre en el planeta Tierra.
Con todo, en ese campo de las realizaciones del alma, la humanidad todavía no alcanzó el desarrollo que puede elevarla al nivel de grandeza a que está destinada. En sus deslices, se entrega a los diferentes vicios, perjudicando la salud y su vivir físico, mental, espiritual y social.
Entre los vicios, están incluidos los del tabaco, las bebidas alcohólicas, las drogas, el juego y otros, como el uso de medicamentos que pueden ser perjudiciales cuando son tomados sin control médico.
En el presente trabajo, son considerados genéricamente, los vicios del tabaco, de las bebidas alcohólicas y de las drogas, teniendo en vista los aspectos educativos que la lectura del mismo pueda suscitar.
Su objetivo no es el de estudiar particularmente esos males que acometen a los seres humanos,seres que se envuelven frecuentemente con los mismos por desconocer los riesgos que acarrean,y se exponen al aniquilamiento de sus propias vidas y divulgan el sufrimiento a un gran número de personas.
El tabaco y las bebidas alcohólicas no dejan de ser drogas propiamente dichas, por sus características y por las peculiaridades de los maleficios que causan a los seres humanos. Las drogas como la marihuana, la morfina, la cocaína, la heroína y el crack, son consideradas conjuntamente en un mismo grupo.
Para evaluarse los maleficios causados por los vicios, a los seres humanos, basta considerar que, los vapores que emanan de las personas viciadas en bebidas alcohólicas, las vibraciones mentales de los drogadictos y de los viciados en el juego, las emanaciones de humo provenientes de los fumadores, forman niebla que se suma a la de los que se entregan a los disturbios de la sexualidad y a las resultantes de la agresividad humana, que expresan el negativismo y el atraso espiritual de millones de seres, de almas que pierden preciosos momentos de la existencia, envueltas en las mallas de esas degradaciones espirituales.
Las impregnaciones causadas al organismo por las substancias utilizadas en la manutención de los vicios, aparte de comprometer la salud orgánica, producen degradaciones psíquicas y morales,llevando a las personas, en desequilibrio, a un plano inclinado en la vida, de difícil retorno.
Para comprenderse la extensión de los males causados por los vicios, basta recordar quelos mismos asaltan a las personas, en su mayoría, después de la pubertad, alcanzando seres de diferentes clases sociales, en todos los países, seres que se atascan en el infausto delirio de entregarsea las satisfacciones instintivas, o para encontrar soluciones para problemas de ansiedad o de angustias existenciales.
Considerando que los vicios pueden comprometer la vitalidad de las criaturas en una faseproductiva de la vida, se puede concebir los perjuicios devastadores que causan a la propia persona y a la comunidad.
Juana de Angelis, en el libro Plenitud, destaca los males causados por los vicios, afirmando: “Ahí están los vicios sociales y morales debilitando vidas, produciendo el cansancio de los sentidos y, a medio, corto y largos plazos, conduciendo a la locura, al auto suicidio. Son algunos de ellos, el inocente cigarro de exhibición en el grupo social como afirmación de la personalidad, eliminando el tabú, respondiendo por graves problemas respiratorios, cánceres, enfisemas pulmonares; el placer etílico generador de resacas tormentosas, cirrosis hepáticas, úlceras gástricas y duodenales, disturbios intestinales y otros, aparte de las alucinaciones que llevan a la violencia, a la depresión, a la destrucción de otras vidas y todo cuanto es caro, precioso, con resultados funestos; las drogas que esclavizan, iniciándose las dependencias en las primeras tentativas que parecen proporcionar placer, estimulando la alegría, el coraje, la realización, victorias fugitivas sobre los fuertes conflictos psicológicos, luego convirtiéndose en desgracias, a veces, irremediables. ..”.
Son los vicios quienes  aniquilan a las personas física, psíquica, social y espiritualmente, pudiendo llegar a desequilibrios profundos de la personalidad.
 El Tabaquismo
 Es el insinuante cigarro exhibido desde la juventud, como autoafirmación en grupos sociales,para evidenciar independencia de actitudes y de aparente situación de igualdad con relación a sus semejantes.
Es frecuentemente procurado para aminorar problemas psíquicos, de insatisfacción, de ansiedad y de angustia existencial.
El fumarse un cigarro provoca, en la mucosa de los bronquios, lesiones del epitelio cilíndrico ciliado y de las células que segregan mucosidad, disminuyendo la resistencia del organismo a las infecciones respiratorias.
Es responsable de bronquitis crónicas, enfisema pulmonar y el cáncer, de infecciones de garganta y de la faringe, de gastritis y úlceras gástricas y duodenales, de males cardio circulatorios como la angina de pecho y el infarto de miocardio, aparte de causar serios problemas circulatorios.
Compromete, todavía, al sistema circulatorio de los miembros inferiores, pudiendo causar la tromboangitis obliterante, de graves consecuencias.
 El Alcoholismo
 El ilusorio placer resultante de la ingestión de bebidas alcohólicas puede causar serios disgustos orgánicos, psíquicos, emocionales, económicos, espirituales y sociales.
Son los males hepáticos que culminan con la cirrosis, causando la ascitis y disturbios gástricos e intestinales, llevando al sufrimiento y a la muerte.
El compromiso del córtex cerebral, causando estados de excitación psicomotora, llevando a la agresividad y a la euforia y consecuente depresión, con la debilitación de las energías vivificadoras del alma.
La continuidad del uso de bebidas alcohólicas lleva a la completa desintegración del psiquísmo humano, manifestándose a través del delirio (delirium tremens), que se caracteriza por alucinaciones,por visiones de fantasmas, de animales feroces, entre otras, que los llevan al desespero y a la locura.
Por los graves problemas psíquicos que acarrea, desarticula completamente la estructura afectiva de la familia, siendo igualmente responsable de un gran número de accidentes y de la incapacitación física para las diferentes actividades, por su degradación psicomotora progresiva.
El alcohólico siente el impacto irreversible de su degradación en el trabajo, en la familia y en las diferentes actividades de la vida.
El alcoholismo compromete seriamente la relación afectiva de los casados, siendo igualmenteuno de los principales responsables de la impotencia y del desinterés sexual de las personas.
 El Vicio de las Drogas
 El vicio de las drogas se caracteriza por el impulso prácticamente incontrolable del viciado en buscar satisfacción en el ilusorio placer que las mismas pueden proporcionarle.
La búsqueda de la droga evidencia la esclavitud en la que se encuentra el viciado, que busca en la misma manifestar su independencia con relación a sus semejantes, o a una situación que aparentemente disminuye su posición en la familia o en la sociedad, y reacciona agresivamente, procurando evidenciar un sentimiento de superioridad.
La inducción a las toxicomanías vienen, casi siempre, de la influencia o de la convivencia con los viciados, que pueden despertar, inicialmente, la curiosidad de las personas hacia su uso, llegando, así, a las primeras experiencias, aparentemente inocuas y que pueden proporcionarles un estado de euforia, de ilusoria disposición y coraje, para enfrentar situaciones en la vida, pero que exigen la continuidad de su ingestión.
Los principales efectos de esas substancias en el organismo, están subordinados al área neuropsíquica, afectando a su propio juicio, los conceptos e ética y de moral, y donde van surgiendo lagunas progresivamente crecientes, que se caracterizan por la falta de respeto a los valores humanos, llevando a la persona a volverse un antisocial, que no reconoce las barreras de respeto que debe mantener con los semejantes, tanto en la familia como en la sociedad.
Para satisfacer sus necesidades puede realizar asaltos, robos, secuestros o llegar al propio homicidio, llegando a la adquisición de drogas.
      Son vicios que no miran edad, sexo, raza, profesión o situación social, envolviendo, paralelamente, innumerables personas que se encuadran como mercaderes, traficantes y camellos, poniendo en riesgo la seguridad y la tranquilidad de la sociedad.
Prevención de los Vicios
La mejor manera de combatir los vicios consiste en evitarlos. Para ello, son los mismos aquí señalados, para que las personas, responsables de la educación y orientación de los jóvenes, tengan siempre presente el riesgo a que los mismos están sujetos, envolviéndose descuidadamente en compañías de personas viciadas y en la realización de las primeras experiencias con las sustancias causantes de los vicios.
La represión de los vicios no puede hacerse solo con medidas policiales, por más enérgicas y continuas que sean, debiendo comprometer la colaboración de la sociedad, a través de la formación de buenos hábitos de vida de juventud, que está particularmente expuesta a los mismos.
Son acciones que deben integrar a las familias, a las asociaciones deportivas y culturales, a las instituciones religiosas y, particularmente, a las escuelas, basadas en la educación integral, mostrando a los jóvenes que ellos son seres humanos, son almas vivientes, responsables delante de la Creación, y que pueden superar las tendencias que los llevan a las ilusorias facilidades en la vida.
La educación es una fuerza poderosa que, vivificada por el ejemplo, por el interés y por elesclarecimiento en el momento oportuno, puede contribuir para formar a las criaturas responsables,dedicadas al trabajo y a la solidaridad que deben envolver a las atribuciones de la vida.
Considerando que los vicios están relacionados a disturbios del alma, no se puede esperar que los mismos sean sanados en un corto periodo de tiempo.
      La Educación Espiritual va de encuentro a las necesidades de esclarecimientos del alma,mostrándole su naturaleza y sus posibilidades de ascender a planos más elevados de esclarecimiento,alcanzando su liberación, de moldes a que se mantenía, sometida por la condición de supervivencia humana.
La Educación Espiritual quiere promover la reforma interior del ser humano, que asume una nueva dimensión de vivencia, al vencer ese escalón de su evolución espiritual, volviéndose capaz de dirigir sus propios actos, y alcanzar planos más elevados de desarrollo.
Tratamiento
Para el tratamiento de los males resultantes del uso de las drogas, la Medicina dispone deadmirables recursos, importantes para controlarlos, prácticamente en todos los rincones de la Tierra ,aunque ese trabajo no dependa tan solo de las acciones médicas, requiriendo de la sociedad mucha dedicación, respeto y amor.
Abordando ese problema, André Luiz, en el libro En El Mundo Mayor, afirma: “La medicina inventará mil modos de auxiliar el cuerpo alcanzado en su equilibrio interno; por esa tarea edificante, ella nos merecerá siempre sincera admiración y ferviente amor; mientras, compete a nosotros practicar la medicina del alma, que ampare al espíritu ligado a las sombras...”. Y continúa: “Es menester encender, en derredor de nuestros hermanos encarnados en la Tierra , la luz de la compasión fraterna, trazando caminos definidos a la responsabilidad individual. Haya más amor ante los valles de la demencia del instinto, y las derrocadas cederán lugar a experiencias santificantes”.
El tratamiento médico se basa fundamentalmente en la asistencia médica y psiquiátrica. Paralelamente, debe hacerse el tratamiento espiritual como la fluidoterapia y demás recursos que se aplican, igualmente, tanto para la prevención como para el tratamiento de las enfermedades del alma.
Existen muchas personas que buscan el tratamiento espiritual y esperan obtener la cura inmediata, en un abrir y cerrar de ojos, como si fuese un acto de magia, que las hiciese volver a la normalidad.
Por lo general, la cura espiritual requiere profundidad de propósitos y continuidad de acciones,que llevan a la transformación íntima de la persona, sobre el problema que está enfrentando.
Esa transformación, también llamada de reforma íntima, es un proceso que resulta de la educación del alma y requiere la completa adhesión del enfermo al tratamiento instituido.
Es a educación que se realiza con la libertad de culto y con responsabilidad de propósitos,de acuerdo con el concepto según el cual Jesús no está encerrado entre las paredes de un templo,sino que alcanza la inmensidad del Universo, como Cristo cósmico, y está presente entre las personas de buena voluntad que pautan sus propias vidas según la Ley de “Amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”. (Mt 22, 37-39).
A través de la educación espiritual, la persona procura valorizar el conocimiento basado en la realidad del alma y comprender los recursos que le son proporcionados para aminorar sus problemas.
Consecuencias Espirituales
Espiritualmente, los vicios acarrean vínculos espirituales, cuyas consecuencias se proyectan en la vida espiritual futura, después que el alma se desprende del cuerpo físico, con la agravante de poder ser responsable de enfermedades kármicas en reencarnaciones venideras.
Es oportuno recordar, todavía, que los viciados son, en su mayoría, personas dotadas de mediumnidad, comportándose como víctimas de la actuación de entidades espirituales que sintonizan con sus pensamientos, y se complacen en hacer con que se mantengan en el vicio, y dificultan su recuperación, indicando la necesidad de un tratamiento espiritual que debe ser hecho paralelamente al tratamiento médico. Aparte de la oración y de la fe, que son fundamentales para ese tratamiento,otros recursos son utilizados, como el pase magnético, el agua fluidificada y la desobsesión siempre que sea necesaria.
Los vicios evidencian la degradación de los seres humanos comprometidos, desgraciando familias, agrediendo a la sociedad y a la dignidad humana.
Como están vinculados al alma, constituyen un atraso espiritual de las criaturas que se mantienen presas a una situación que mancha su propia condición humana.
La Psicología Transpersonal revela que la consciencia es el substrato secreto del alma que juzga los actos de cada uno. Aunque presente en todas las personas, se mantiene apagada entre los viciados, que se encuentran bajo el dominio de las acciones instintivas que se agigantan, conduciendo innumerables seres a la degradación de su personalidad, destruyendo hogares y traumatizando a la sociedad.
Consideraciones Finales
La excelencia de la vida consiste en vivir la realidad del alma, el bien mayor que sobrevive a las limitaciones del cuerpo.
     La Medicina, en su sublime misión de aminorar los sufrimientos humanos, más tarde o temprano deberá reconocer la realidad del alma y su importancia en la vida humana, su participación como responsable de innumerables enfermedades y los recursos que puede ofrecer para ayudar a las personas durante su trayectoria terrena.
La actuación del instinto, que expresa la influencia del cuerpo físico, presenta un estrecho antagonismo con la voluntad, que es un atributo del alma, la cual dispone, con su libre albedrío, de la capacidad de escoger las acciones realizadas por el ser humano.
Para haber predominio de las acciones instintivas, es necesario que haya consentimiento del alma, por desliz de comportamiento o por su poca evolución. Porque es el alma quien va a responder en el mundo espiritual, por lo que el ser humano haya hecho durante la vida terrenal.
En idéntica situación, debe considerarse la posibilidad de estar la persona bajo la influencia de entidades espirituales que buscan inducirla a la practica del vicio, pero que solamente lo consiguen si existe una sintonía de vibraciones mentales, solidarias al mismo, o si trae débitos con otras personas, cuyas faltas fueron cometidas en existencias pasadas, y cuyos acreedores reclaman justicia,lo que caracteriza una obsesión.
El ser humano es independiente, actuando a través de la voluntad y de libre albedrío, para practicar el bien o el mal, como enseña Allan Kardec, en el libro El Cielo y El Infierno, cuando habla sobre el código penal de las penas futuras en su ítem 20: “El Espíritu debe mejorarse por el hecho de su propia voluntad, y no a consecuencia de una fuerza cualquiera. Obra bien o mal en virtud de su libre albedrío, pero sin ser fatalmente inducido en un sentido o en otro”.
Lo que vale a decir que para preservarse de los vicios, la persona debe fortalecer los recursos del alma, con pensamientos positivos y disposición para dar a su existencia una connotación concordante con su aspiración más noble.
En las personas dominadas por el vicio, las fuerzas instintivas mantienen cierta supremacía sobre las fuerzas volitivas del alma, que, por falta de voluntad o por invigilancia, presenta deslices,volviéndose incapaz de actuar positivamente, a través del pensamiento, de la disposición y del libre albedrío.
    Vale la pena indagar: ¿cómo puede el ser humano proceder para liberarse de la carga instintiva que lo mantiene prisionero frente a su propia consciencia? , ¿cómo puede volver a ser el señor de su propia vida, a través de la vivencia de su verdadero yo, de su alma inmortal?.
La adhesión de los jóvenes y adultos a los vicios, puede estar relacionada a la ilusión de procurar nuevas emociones o a la falta de responsabilidad frente a las situaciones de la vida, que se manifiestan por la insatisfacción, ansiedad, angustia o soledad.
El ser humano es movido por dos tendencias: la del alma, a través de las fuerzas volitivas que lo llevan continuamente hacia el frente, para realizaciones elevadas, en busca del altruismo, de la ética y de la perfección; y de las tendencias instintivas que lo atan a su lado egoísta, a los placeres transitorios del cuerpo físico y a la satisfacción de las emociones que le corresponden.
El instinto, con todo, no debe ser considerado un factor negativo, perjudicial por sí mismo,al ser humano.
Sócrates (470- 339 a .C.), sintió ese problema y decía que el conocerse así mismo es condición que lleva al conocimiento de la propia alma, que una vez identificada se vuelve independiente para dirigir todos los actos de la vida.
Ese dualismo es muchas veces experimentado por las personas, así como en las acciones más simples de la vida diaria.
Sigmund Freud (1856-1939), trabajando con valores relacionados al sexo, consideraba el instinto como fuente motivadora de la conducta humana, siendo igualmente del parecer que las acciones instintivas del ser humano son diferentes del instinto de los animales.
Antropológicamente, constituye reminiscencia del hombre primitivo, que en la fase preanímica era tan solo instinto y, cuando en el se incorporó el alma inmortal, se estableció un evidente dualismo entre el instinto y el alma.
Con la evolución del alma, a través de las reencarnaciones, experimentando los sufrimientos como ser humano, como la agresividad, los vicios, los disturbios espirituales y de la sexualidad que atormentan milenariamente a la humanidad, ese dualismo deberá ser progresivamente superado,para alcanzar el completo dominio del alma sobre los valores negativos del instinto y del apego a los bienes transitorios de la vida.
El apóstol San Pablo distinguió bien ese dualismo del ser humano. En el capítulo 7 de la Epístola a los Romanos, identifica el pecado con lo que reconocemos como instinto,afirmando:
“Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero,ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mi” (Rom. 19-20).
Y continúa diciendo: “Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; Mas veo otra ley en mis miembros,que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”.
Instinto y alma son dos fuerzas en potencia, presentes las dos en el ser humano. Cuando el instinto domina el alma se apaga y cuando el alma alcanza la plena autonomía, la persona se eleva a la plenitud del ser.
La vivencia de los instintos hace con que el alma se vuelva sumisa, incapaz de dejar traslucir su excelsa luminosidad.
Liberar el alma consiste en reconocerla y darle primacía en la realización de todos los actos de la vida personal, y en las relaciones humanas.
El cristianismo enseña que, la mejor forma de liberar el alma del yugo del instinto, consiste en practicar efectivamente la caridad, sin limitaciones.
Lo que conviene obtener es que el instinto tenga tan solo sus funciones especificas, que no son menos importantes, como las de proveer las necesidades innatas del organismo, y que el alma, a través de sus atributos, del pensamiento, de la inteligencia, de la voluntad, del querer, del entusiasmo,del coraje, de la fe, de la iniciativa, del optimismo, de la creatividad y de la determinación, tenga independencia para dirigir todas las actividades del ser humano, tanto en la presente existencia como en las posibles existencias futuras.

Del libro «Dolencias del Alma»,Capítulo XIII, Dr. Roberto Brólio
Traducido por Johnny M. Moix



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domingo, 18 de diciembre de 2011

Tu y la mediumnidad



¿Sientes a los espíritus?

¿Crees que eres médium?

¿Te preocupas por tus relaciones con los que se fueron?

¿Crees que ellos siguen viviendo?

¿Deseas abrir la puerta de tu alma, para tratar con ellos?

Son muchas las preguntas que nos hacemos sobre la otra vida, y todas tienen respuesta, solo hace falta, que nosotros estemos dispuestos a abrir la puerta y conectemos, eso si, con el  debido conocimiento.

No podemos dejar que entren a nuestra casa, toda clase de espíritus, podríamos ser presas de las aves de rapiña.

Ni podemos hacerlo con fines, de curiosidad, de intereses, es un acceso que puede costarnos  muy caro, ya que muchos han terminado siendo presa de los espíritus ignorantes, y han terminado obsesados, con algo de locura, que los ha apartado de la racionalidad, del buen sentido de las cosas.

A todos nos gusta ilustrarnos y saber más de todas las cosas, y en el contacto con el mundo espiritual, hay que procurar antes de hacerlo, estudiar para saber manejar las herramientas, que Dios nos ha dado, ya que un médium sin estudios, es como un vehiculo que dirigimos sin control de ninguna clase, por muy avanzada que sea su tecnología, por muchas aplicaciones que este tenga, por muy costoso, y muy lujoso que sea, si no hay al volante un buen conductor puede resultar ser un arma mortal.

La mediumnidad bien ejercida, bien dirigida y con conocimiento de causa, es una herramienta más que Dios a dado a muchos hombres para que se mejoren, para que se interesen por la vida del espíritu y evolucionen, pero no como muchos lo hacen, sin control, sin medida, sin preparación, queriendo empezar desde arriba, queriendo ser sabios, sin ninguna sabiduría, es como empezar una casa por el tejado, y terminan diciendo incoherencias  cosas que están muy lejos de la racionalidad, y la mayoría de las veces, no se les puede  sacar de la fijación mental en la que los han encerrado, los espíritus burlones, e ignorantes a los cuales abrieron la puerta.

Engañados, si, la mayoría de las veces esos que nos dicen que tenemos gracia, que somos especiales, que tenemos una gran misión que cumplir son herramientas que los espíritus ignorantes  utilizan para engañarnos,  al igual que no son todos pobres, los que piden, en la tierra, no son Cristos, ni son grandes profetas, ni tenemos un don especial, ellos  lo sugieren a través de personas, que dicen saber, que leen las cartas, y es un medio más de engañarnos, nosotros guiados por ser alguien, por sacar un partido, por cualquier tipo de interés, vamos adelante con todas las consecuencias, y caemos en sus trampas.

Una forma de no ser engañados, es estudiando, una persona que tiene conocimiento de las cosas, sabe como debe actuar en todo momento, , sabe los peligros que corre, y sabe distinguir  lo que es bueno y lo que es malo, no es presa de los alucinados, de los pretensiosos que intentan engañarlo, a través de falsedades y de mentiras, que son difíciles de creer, pero que a fuerza de escuchar, y sintonizar repetitivamente con ellas, terminan por adueñarse de la voluntad perdiendo el control y el debido equilibrio.

Demos a nuestra casa, (mediumnidad) una buena base, estudiemos la Codificación espirita, la Doctrina de los espíritus, en ella encontraremos respuestas para todo, sabremos como dirigirnos, como aumentar nuestro patrimonio espiritual, dando a nuestra cosecha, el abono debido, para que ella fructifique. La ignorancia es el peor de todos los males, porque ella campea sin control, y puede fácilmente caer en el pozo de la iniquidad.

Allan Kardec la voz del buen sentido, te invita a estudiar la Doctrina Espirita,  codificador excelente, pone a tu disposición cinco libros básicos para conocer la vida del espíritu, que son: El Libro de los Espíritus, el “Libro de los Mediúms” el Evangelio Según el Espiritismo”, el Cielo y el Infierno”, y la “Génesis”. 

Son libros que te ayudaran en todos los sentidos, pues la doctrina espirita es filosofía, es ciencia y moral. Su Moral, está basada en las enseñanzas de Cristo.

Descúbrete ante ti, dite a ti mismo que es lo que buscas, y si estas interesado en descubrir el mundo del más allá, para beneficiarte y crecer para Dios, empieza por el principio, acude a un centro espirita, trata, igual cómo lo haces  en una plaza a la que vas a comprar alimentos, el que estos sean de la mejor calidad, cuentéales lo que te pasa, empieza la lectura,  por el libro de los Espíritus, acompañado siempre del Evangelio Según el espiritismo, para que en los momentos de flaqueza, de dudas, puedas en el alimentarte, tratando de comprender la realidad de las cosas, y nutrirte del consejo efectivo para tu alma.

Hoy más que nunca, podemos acceder a esos conocimientos, están por todas partes,  Dios nos lo ha ofrecido a través de todos los medios de comunicación, no estamos solos, siempre según las palabras de Jesús “Al que pide se le da”

 Trabajo realizado por Merchita

La persona disgustada no inspira amistad, ni siquiera compasión.
Ten calma siempre.
Lo que ahora no se resuelva, está en el camino de la solución."
(Vida Feliz - Joanna de Angelis)

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sábado, 17 de diciembre de 2011

Perdonar



“Perdonar es abandonar un triste pasado y encaminarse a un futuro positivo”.
“El perdón consiste en elaborar los asuntos que se dejaron sin terminar, abandonar los dolores pasados y avanzar por el bien de uno mismo”.
“Perdonar no es olvidar las experiencias, incluso el dolor que nos causaron, tienen mucho que enseñarnos, tanto en lo que se refiere a no volvernos, como a no convertir a otros en nuestras víctimas”.
Tampoco “el perdón es absolución”. Cuando perdonamos al que nos ofendió, no hay que absolverlo de las responsabilidades de sus hechos ya que él sigue siendo responsable de lo que hizo y también tiene que hacer las paces con el pasado.
El perdón no consiste en comerse los propios sentimientos y desaparecerlos pensando que todo está bien, cuando en realidad no lo está, es simplemente dejar pasar las cosas, a pesar del dolor que nos causaron y que puede seguirnos causando.
“Perdonar es una decisión repentina” que no puede forzarse, como resultado del enfrentamiento de experiencias dolorosas y por supuesto, la cicatrización de las viejas heridas que permiten finalmente abrir nuestros corazones al amor hacia uno mismo.
Perdonar es un proceso interior, un signo de autoestima positiva, relegar emociones intensas vinculadas con nuestro pasado, pero fundamentalmente “perdonar” es aceptar que nada de lo que podamos hacer para castigar a otros, servirá para curarnos.
Merche-
"RECUERDA QUE PERDONAR ES AVANZAR HACIA LA LIBERTAD PERSONAL"
Autor Desconocido
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viernes, 16 de diciembre de 2011

Hay muchas moradas en la Casa del Padre


EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO (CÁP.III, it. 3,4 y 5)
Diversas Categorías de Mundos Habitados



Kardec, a través de los estudios de relatos de muchos espíritus de diferentes grados evolutivos, hizo una clasificación relativa en comparación con la Tierra, pues aprendió que hay mundos más atrasados y otros más adelantados que  este mundo que habitamos.
Es interesante observar la lógica de la pluralidad de los mundos habitados (uno de los principios de la doctrina espírita), como consecuencia de la existencia e inmortalidad de los espíritus, de su proceso evolutivo y de la creación constante de nuevos seres vivos, que un día se transformarán en espíritus. Siendo estos inmortales, siendo la creación de los mismos constante, todos sujetos a la evolución según el libre albedrío de cada uno, tiene que haber moradas, lugares apropiados para esos espíritus.
Cualquier persona que piensa, al mirar la noche, el cielo estrellado, aun viendo una ínfima parte del universo infinito, no puede dejar de pensar que debe existir seres vivos habitándolos.
Según las enseñanzas de los espíritus, los mundos se presentan muy diferentes unos de los otros, tanto física como moralmente, de acuerdo con el grado de evolución de sus habitantes. Cuanto más atrasados, cuanto más materializados sus habitantes, más inferior es ese mundo.
Así, Kardec aprendió que existen mundos inferiores, intermedios y superiores, habiendo en cada tipo, diversos grados de diferenciación evolutiva.
En los mundos inferiores " la existencia es toda material, las pasiones reinan soberanas, la vida moral casi no existe", de modo que sus habitantes viven casi exclusivamente preocupados por su supervivencia y la satisfacción de sus necesidades físicas y materiales.
En los mundos primitivos, donde se dan las primeras encarnaciones de los espíritus, los hombres viven más guiados por los instintos que por la razón, pues esta es allí donde comienza a desarrollarse.
En las luchas por la sobrevivencia, en la satisfacción de sus necesidades físicas y biológicas, va desarrollando sus cualidades espirituales, lentamente, egocéntricamente, preocupados solo consigo mismo. Ese egocentrismo nos parece absolutamente necesario para que el hombre desenvuelva más tarde, mucho más tarde, el amor por sí mismo y mucho más tarde aún, el amor al prójimo. La Tierra fue uno de ellos.
En los mundos intermedios, el bien y el mal se  mezclan, predominando este último cuanto más ruda y atrasada es su humanidad, y el  primero cuanto más caminó su humanidad en su desarrollo intelectual y moral. Cuando este último se vuelve preocupación de muchos, tal vez de la mayoría, y cuando esta mayoría busca con determinación la igualdad, la fraternidad y la solidaridad, ese mundo está preparado para cambiar de categoría.
En los mundos superiores el bien prevalece  y la lucha por los valores materiales es inexistente, se trabaja por el bien de todos, a través del bien, de la fraternidad, dela solidaridad. Cuanto más elevado por el adelantamiento espiritual de sus habitantes, más reina la felicidad y la paz.
Kardec hizo entonces, una clasificación más diferenciada entre las tres categorías, siempre de acuerdo con el grado de adelantamiento de sus habitantes: mundos primitivos, con hombres animalescos, viviendo casi exclusivamente según sus instintos, cada uno de por sí y solamente después de algún desenvolvimiento de la razón, comienzan a percibir al otro como un indivíduo igual a él;  mundos de expiación y pruebas, conocidos por nosotros, pues la Tierra es uno de ellos, donde el mal predomina y el bien encuentra dificultad para existir; mundos regeneradores, cuyos habitantes son más felices que en la Tierra, aunque aún tengan débitos que pagar. Esa expiación ya no es hecha con tanta angustia y sufrimiento como en la Tierra ,pues sus habitantes la comprenden como una liberación de un pasado de ignorancia y faltas contra sus hermanos. Expían con alegría en el ejercicio para el bien de todos; mundos felices donde el bien supera al mal,volviéndose a vivir pleno de realizaciones nobles, con gozos espirituales que nosotros los hombres de la Tierra no tenemos condiciones de evaluar; mundos celestes o divinos, moradas de espíritus puros, donde el bien y el amor reinan absolutamente en el corazón y en la mente de todos.
Los tres primeros sirven de moradas a los espíritus sujetos a las leyes de la reencarnación en mundos materiales, porque aún están desenvolviendo su potencial espiritual.
Los dos últimos son para espíritus que no precisan más del consurso de mundos materiales. Trabajan, aprenden, crean otras formas. Colaboran eficientemente en las obras del Padre, auxiliando a sus hermanos en desarrollo. ¡ Viven la vida plena del Espíritu Inmortal ! .
Los espíritus encarnados en mundos materiales no permanecen siempre en el mismo. Cuando nada más tienen que aprender con las experiencias que él proporciona, pasa a reencarnarse en un mundo superior, donde continúa haciendo su evolución o desarrollo. Y así sucesivamente, hasta llegar al estado de espíritu puro. De este modo se cumplen las palabras de Jesús: "Ninguna oveja que me confío mi Padre se perderá".
¡ Son sabias y perfectas las leyes divinas !.
Cuando después de un relativo desarrollo  intelectual en mundos  inferiores, se inicia el desarrollo moral y este, creciendo en mente y sensibilidad, con las vivencias según las posibilidades de cada uno, la vida material va dejando de influenciar con exclusividad al hombre, de modo que " en los mundos más avanzados, la vida es, por así decir, toda espiritual".
Conviene recordar también que dentro de los mundos de la misma categoría hay diferenciaciones, siempre de acuerdo con el grado de evolución predominante en sus habitantes. Así, hay mundos de expiación y de pruebas peores o mejores que la Tierra.
Se puede permanecer en el mismo cuando ese mundo cambia de categoría, al continuar ofreciendo oportunidades  de nuevas experiencias, pero más adecuadas al grado de evolución de sus habitantes. Pero desde que no se tiene nada más que aprender en el mundo en que se está, el espíritu queda liberado de la necesidad dela reencarnación en un mundo igual al suyo.
"Los mundos son las estaciones en que ellos (los espíritus), encuentran los elementos de progreso proporcionales a su adelantamiento. Es para ellos una recompensa pasar a un mundo de orden más elevado, como es un castigo prolongar supermanencia en un mundo infeliz, o ser relegados a otro mundo aún más infeliz, por haberse obstinado en el mal".
Leda de Almeida Rezende Ebner
Bibliografia:      
1- Allan Kardec: EL LIBRO DE LOS ESPÍRITOS, Libro Primero: Capítulo III: CREACIÓN, V : pluralidad de los Mundos. Capítulo IV, PLURALIDAD DE EXISTENCIAS, III e IV: Encarnación en los Diferentes mundos y Transmigración Progresiva. Capítulo VI, VIDA ESPÍRITA, I y II: Espíritus Errantes y Mundos Transitorios.
2 – Emmanuel: A CAMINHO DA LUZ, capítulo III; Las Razas Adámicas.
Permanece  en tu lugar, realizando lo que puedes, debes y te cabe hacer. 
 Juana de Angelis
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jueves, 15 de diciembre de 2011

Obsesiones sutiles y peligrosas



Cuando el hombre se hace dócil a la inspiración  superior, sintoniza, con el programa que  ha de desarrollar,  recibiendo la ayuda que fluye de lo Alto y gracias a ello, logra disminuir las dificultades que son pruebas de resistencia en las luchas y desafíos para sus valores morales.

Los Buenos Espíritus no pueden cambiar el Karma de sus pupilos y devotos, porque les tornarían inoperantes, les atrasaría.  Sin embargo, cuando los ven luchar  en pruebas muy severas, interfieren, auxiliándolos a través  de fuerzas edificantes  con las cuales aumentan sus resistencias, con el fin  de que logren las metas que constituyen su victoria. Igualmente encaminan cooperadores  y amigos que se transforman en palancas propulsoras  del progreso,  extendiéndoles manos  generosas dispuestas a contribuir a favor de su éxito.

 De la misma forma que las interferencias perniciosas encuentran resonancia en ellos, en razón de las afinidades que existen  por sus pasiones inferiores que caracteriza su estado evolutivo. Tan pronto cambien de objetivos, y aspiren a ideales  de ennoblecimiento y actúen de acuerdo con la ética del bien, se asocian a ellos  los laboriosos Mensajeros del Amor que los estimulan para que prosigan, renovando su entusiasmo, amparándolos ante las naturales desfallecimientos e inspirándoles  en la correcta elección del camino a seguir.   

Las imperfecciones permiten a los adversarios del ayer  los medios para inducir a la obsesión y problemas, ya que los Espíritus perversos e infelices siempre se sirven de las tendencias negativas de aquellos a quienes odian, para estimularlos, llevándolos de ese modo  a perturbaciones y a penosas situaciones. Si el hombre  se apoya en los recursos de elevación, se vuelve difícil para sus malvados verdugos espirituales encontrar las brechas por las cuales infiltran sus torpes  sentimientos, en la saña de la persecución en que se complacen.

Toda obsesión es siempre el resultado  de la anuencia consciente o no de quien la sufre, por debilidad moral del espíritu encarnado,  que no le interpone defensas  o por deficiencias del comportamiento que propician  el intercambio, en razón de la preferencia psíquica  que le place al mismo mantener.

Cuando el hombre se candidata a una acción meritoria nunca debe esperar  de los otros los ejemplos de virtudes ni las lecciones de elevación continuada, más si examinar las propias disposiciones para verificar  lo que tiene, de lo que puede  disponer en nombre de Jesús para ofrecer.

Mediante este comportamiento, no verá en los otros los deberes de ser siempre Buenos y optimistas, misioneros de la renuncia y de la santificación, y si hermanos tal vez más experimentados y dedicados, con las mismas posibilidades  de errores y flaquezas, requiriendo, en silencio, apoyo y tolerancia.

El candidato  al bien no hace bueno al individuo, y la incursión en el compromiso de la fe, a nadie renueva de inmediato.

El adquirir cincelar la moral es de un esfuerzo continuado, un largo trabajo, que merece respeto,  no solo a los que triunfan, tan bien  a los que persisten  y actúan sin descanso, aunque no consigan con prontitud los resultados felices.

En las experiencias de elevación, entre otros impedimentos que surgen, la rutina de los acontecimientos es test grave  para ser superado.

Cuando las realizaciones se presentan nuevas, hay motivaciones y entusiasmos para realizarlas. Después a medida  que se hacen repetitivas, con las mismas manifestaciones, tienden a cansar, disminuyendo el ardor de los candidatos a la laboriosidad, llevándolos a la saturación, a la resistencia. Sucede que no se pueden innovar métodos para los mismos  problemas, cada día, ni modificar el paisaje aflictivo de los necesitados diversificándoles los cuadros de dolor y de sombra. Variando en la apariencia, sus casas matrices son las mismas, que se enredan en el espíritu endeudado, aturdido o atrasado, en viaje expurgador…  En esos momentos de cansancio, surgen las tentaciones  del reposo exagerado, de la acomodación, del excesivo tiempo  mal utilizado; abriéndose campo  a la censura indebida, que medra, que alarga, en forma de maledicencia  que esparce agrura y reproche, destruyendo, como plaga infeliz, los surcos donde la esperanza siembra el amor y la ternura que deberán florecer como caridad y bendiciones.

Muchas obras del bien no resisten a este periodo, cuando las intenciones superiores ceden lugar al enfado y a la comodidad, que propician la invasión de las fuerzas destructivas y la penetración de los vigilantes adversarios de la luz…

Una forma  de obsesión peligrosa es aquella que pasa casi desapercibida y se instala lenta y firmemente en los cuadros mentales, estableciendo comportamientos equivocados con apariencia respetable.

Se suele presentar  en personas que denotan grave postura  y saben conquistar a otras por la facilidad de comunicación verbal, tornándolas afables  y gentiles, desde que no tengan sus caprichos e intereses contrariados. Dan impresiones  sociales que no corresponden  a su estado real, por cuanto adoptan comportamientos parásitos  que les acreditan a presumir de meritos  que no poseen.

Interiormente, viven bajo conflictos que disimulan  con habilidad, naciendo ahí,  esa doble actitud hacia la vida, situaciones que inducen  a la neurosis y desarticulan el equilibrio emocional, igualmente bajo el bombardeo de los arpones mentales destructivos de sus enemigos espirituales.

En ese clima psíquico, que rezuma de las experiencias de vidas pasadas, se hospeda el agresor desencarnado que insufla  mayor dosis de interferencia  por los problemas ajenos, desbordando  el egocentrismo que termina por alienarlos en cuanto cobijan y vitalizan las pasiones disolventes.

Este tipo de perturbación espiritual es la más difícil de ser erradicada, en razón de que el paciente niega su situación de enfermo, antes complaciéndose  en ella, porque el narcisismo a que se entrega, se convierte  en auto fascinación por valores que se atribuye y está lejos de poseer, anulando cualquier contribución que le es ofrecida.

Solamente la humildad, que da la dimensión de la pequeñez y flaqueza humana ante la grandiosidad de la vida, faculta una visión legitima, a través de la cual se puede hacer una  justa evaluación de recursos, recurriéndose  a la Divinidad por la oración ungida  de amor, antídoto eficaz para los disturbios obsesivos.

La oración libera la mente bichada de sus clichés perniciosos, abriéndola para la captación de las energías inspiradoras, que fomentan el entusiasmo  por el bien  y la  conquista  de la paz a través  del amor. Para que esa oración  se revista de fuerza desobsesiva, ella necesita combustible de la fe, sin la cual no pasa de ser palabras destituidas  de compromiso  emocional entre aquel  que la dice  y a quien son dirigidas. También son necesarios el recogimiento y concentración para que se exteriorice la potencialidad por la voluntad del que anhela, dirigida con la certeza de que alcanzará el destino.


Este tipo de obseso se caracteriza por el desdén a la oración por creer que no la necesita, dudando igualmente de su eficacia o menospreciando su utilidad.

Exacerbado en sus sentimientos infelices, el obseso se auto realiza, adoptando  una actitud de falsa superioridad con la cual anestesia  los centros de la razón y se deleita en el estado en que se encuentra. A largo plazo, sin embargo, pierde el control de la voluntad,  que deja de dirigir, bajo la pertinaz imposición, volviéndose ostensivamente agresivo y deshaciendo la apariencia, que cede lugar al desequilibrio que se le instala con fuerte penetración en los mecanismos nerviosos.

En ese cuadro de obsesión constrictiva, se encuentran innumerables individuos hospedando adversarios que los vampirizan  por largo tiempo, hasta culminar la venganza con los golpes largos de las caídas en la locura, en el crimen o en el suicidio.

¿Muchas veces se preguntamos  que porque, determinados pacientes portadores de la obsesión, y que frecuentan la Casa Espirita donde se viven los postulados de Allan Kardec, y que se especializan en ese menester,  al tratar  a tales alineados, estos no se recuperan? Muchos inquieren, también, a respecto  de la razón por la que los Mentores Espirituales no liberan a los obsesos y subyugados, en nombre de la caridad.

Nunca será de mas repetirse que, en todo proceso obsesivo, la aparente víctima es el legitimo verdugo apenas transferido en el tiempo, siéndole la deuda la razón del mecanismo perturbador. Vencido por la insania del odio, aquel que fue cincelado se imanta al infractor que le torno desdichado y asume la igualmente indebida posición de cobrador o justiciero, incidiendo, por su parte, en error no menos importante. En cuanto el amor no luzca en el defraudado, ante la mudanza de comportamiento de su adversario, cierto es que el problema permanece. De igual modo, debidamente esclarecido sobre el equívoco en que permanece, el actual sayón, mediante adoctrinamiento por alguien que tenga sobre él autoridad moral y lo sensibilice, puede cambiar de actitud, decidiéndose por abandonar la pugna, lo que no exenta al incurso en la deuda de rescatarla por otro proceso de que se utilizan los códigos de la Soberana Justicia.

En la terapia desobsesiva, los cuidados para con el encarnado no pueden ser menores que los aplicados con relación al enfermo psíquico que le aflige, en desarreglo e infortunio cual se encuentra en la otra dimensión de la vida.

Debe tenerse en mente que el hecho de no ser visto siempre el perseguidor desencarnado, por los hombres, no significa que la tarea de estos, aliada a la de los Guías Espirituales, deba ser la de apartarlos, pura y simplemente. Seres vivos e inteligentes, apenas desnudados de la materia, sufren y aman, odian y luchan, esperando la ayuda que no supieran o no quisieran ofrecerse. Por tanto, el amor debe alcanzar la victima de ayer, que sufre hace más tiempo, amparándola, de modo a que despierte para no sufrir más ni provocar sufrimiento.

Y como la función del dolor se reviste de un poder terapéutico de liberación para quien lo sabe aprovechar, justo es que el encarnado se modifique para mejor, mediante cuyo comportamiento también sensibiliza a su opositor, a su vez adquiriendo recursos de paz y títulos de trabajo para su crecimiento espiritual.

Sin embargo, hay pacientes, obsesos o no, para los cuales, gracias a su rebeldía sistemática y tozuda acomodación en las disposiciones inferiores, la mejor terapia es la permanencia de la enfermedad, ahorrándoles males mayores.

Hay paralíticos que recuperan los movimientos y marchan para desastres que podrían evitar, si lo quisiesen; portadores de micosis, llagas y pústulas, rehacen la apariencia física, curándose de las dermatosis e infectan la mente y el alma con los contagios de los actos deprimentes y viciosos; ciegos que recobran la visión y la utilizan erróneamente en la observación de los hechos; enfermos por virosis y portadores de limitaciones que se restablecen, arrojándose de inmediato, lúbricos y desesperados, en los laberintos de la insatisfacci6n, de la agresividad, causándose mayor infelicidad...

En el campo de las obsesiones, no son pocos aquellos que, una vez que se mejoran, abandonan las disposiciones de trabajo y progreso, para correr precipitados, de vuelta a los hábitos vulgares en los que antes se complacías...

Aun delante de Jesús, este fenómeno era habitual. En principio, porque conociese la procedencia de los males que afligían a los enfermos e infelices que Le buscaban, como es comprensible, el Señor no curo a todos... Y de entre los muchos curados, quedo memorable la interrogación que El dirigió al ex enfermo del mal de Hansen que le fue expresar la gratitud por el beneficio recibido. "- ¿No fueran diez los curados, porque solo este vino a agradecer?" (*)

Es común hacerse compromiso intimo de renovación y trabajo, en cuanto permanece la enfermedad, negociándose con Dios la salud que se desea por lo que se promete realizar, como si la práctica de las virtudes del bien fuese útil al Padre y no un deber de todos nosotros, que nos beneficia y da felicidad.

Tan pronto pasa la agudeza del sufrimiento y el tiempo distancia la mente ex enferma del momento de la dolencia, la ilusión sustituye a la realidad; la voluptuosidad del placer enflaquece los deseos de servir y el cae en la indiferencia, cuando no sucede ocurrir males peores.

Cuanto a aquellos que frecuentan las Instituciones Espiritas, portando obsesiones y no se recuperan, merece que se tenga en mente el hecho de que la visión del medicamento no propicia la salud, si no la ingestión de el y la posterior dieta conforme convenga, al lado de otros factores que permiten el retorno del bienestar. Además, ni todos los males deben ser solucionados conforme a la óptica de quien los padece, mas de acuerdo con programas superiores que establecen lo que es mejor para la criatura. La función del Espiritismo es esencialmente la de iluminación de la conciencia con la consecuente orientación del comportamiento, armando a su aprendiz con los recursos que lo capaciten a vencerse, superando las pasiones salvajes y sublimando las tendencias inferiores mediante cuyo procedimiento se eleva.

En la terapia desobsesiva, el tributo del enfermo, tan pronto razone y entienda la asistencia que se le administra, es de vital importancia; por cuanto, serán sus pensamientos y actos los que responderán por su transformación moral para mejor, con la real disposición y posterior acción para recuperarse de los males practicados, ahora beneficiando a aquellos que le sufrieran los perjuicios y por cuya regularización los mismos se empeñan, a pesar de los métodos equivocados e ilícitos de que se sirven.

La evangelización del Espíritu desencarnado es de suma importancia mas, igualmente, la de la criatura humana que se enzarzo en la delincuencia y todavía no se recupero del delito practicado.

Con frecuencia, es más fácil de objetivarse resultados en la terapia desobsesiva con pacientes de mente obnubilada, de que con aquellos que razonan y no se disponen a la tarea de mudanza interior, de la acción dignificante, ahogados en dudas que cultivan e indisposiciones que les agradan.

En la actualidad, gran número de pacientes portadores de alineación por obsesión, transita por gabinetes de respetables psiquiatras que les prescriben drogas adictivas de que se encharcan, viciando la voluntad, que pierde los comandos, permaneciendo abúlicos y sufriendo dependencias de demorada erradicación. Sin el control de la voluntad, que sufre la acción barbitúrico de la droga y la perniciosa interferencia de la mente perturbadora, el enfermo tiene dificultad de luchar, utilizándose de los recursos desobsesivas cuyos efectos de él dependen.

Es claro que no censuramos este procedimiento psiquiátrico, teniendo en vista que, en determinados cuadros de la locura, la providencia es saludable, especialmente en los que presentan gran agitación, en los catatónicos, en los sicótico-maniaco-depresivos - aun cuando se encuentren bajo la inducción de adversarios desencarnados, evitándose, de esta forma, la consumación del suicidio provocado -, pero no su uso genérico.

El futuro próximo contribuirá con criterios más rigurosos y seleccionados en la aplicación de tales terapéuticas, especialmente cuando el prejuicio científico ceda lugar al discernimiento cultural, que verá en el paciente, no apenas el soma, sino, y principalmente, el Espíritu con sus equipamientos de  periespiritu y materia...
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del Libro “Cuadros de la Obsesión” de Divaldo Pereira Franco

El amor lo une todo; nos une a Dios que es Todo. Amar verdaderamente, sin sentimiento de posesión ni egoísmo, es un modo simple de ser feliz. Vivir con arte, poesía, magia, belleza, procurando siempre la verdad. En la vida siempre sobreviene una lección:¿Donde está Dios?. ¡¡ En su corazón !!.  Entonces vivamos conscientes de eso.
( Autor desconocido )

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