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domingo, 16 de agosto de 2015

LOS TEMPOS SON LLEGADOS



RELIGIÓN EN LAS ESCUELAS

La religión es pieza clave en el desarrollo de nuestros hijos, y es que es en ella donde todo ser humano responde a las preguntas ¿quién soy? y ¿de dónde vengo? Es por eso que es tan importante inculcar la religión en nuestros pequeños. Muchos padres piensan que la religión debe ser exclusiva del hogar, pero ¿qué sucede cuándo enviamos a nuestros hijos a la escuela y ahí comienza a instruirlos en educación religiosa?
¿Por qué es importante la instrucción religiosa en el colegio?
Lo que nuestros hijos aprenden en casa, debe de seguir un seguimiento en la escuela. Como papás deseamos que nuestro hijo se forme como un buen ser humano, solidario y con firmes valores morales. Es por eso que es importante que lo que nuestro pequeño aprende en casa, se refuerce en el colegio.
Diversidad religiosa
Al entrar al colegio es muy probable que nuestros pequeños se enfrenten a la diversidad cultural y religiosa, ya que muchos de sus compañeros profesaran diversas religiones, por lo tanto es un buen momento para que nuestros hijos pongan en práctica la tolerancia y el respeto para cada uno de sus compañeros.
Muchos padres hoy en día optan por ingresar a sus pequeños en colegios donde les dan una educación integral basada en una sola religión, sin embargo otros más optamos por la educación pública, aquí muchas veces no se incluye la religión como una materia, pero sí que  nuestros pequeños tienen la oportunidad de conocer a sus compañeros que profesan diversas religiones.
Nuestros pequeños deben de crecer y estar listos para enfrentarse en un mundo donde todos pensamos distinto y donde la libertad religiosa debe de ser un derecho. Lo más importante es inculcar en nuestros pequeños el amor, el respeto, y la amistad entre todos sus compañeritos sin importar la religión que profesen. Muchos niños se sienten discriminados en las escuelas por que no profesan una religión igual a la de sus compañeros, evitemos estos comportamientos siendo más abiertos y tolerantes.
Una verdadera educación religiosa será aquella que les permita a nuestros hijos, conocer todas las religiones, sus principios y preceptos, sin favoritismo por ninguna de ellas. Solo de esta manera en las escuelas nuestros hijos obtendrán una educación integral y sobre todo humana, que les permita ser amigos del otro sin importar su religión.
Herculano Pires nos dice:
 Al lado de todos estos eventos auspiciosos debemos señalar el desenvolvimiento de las investigaciones y de los estudios universitarios sobre la Religión abarcando todos los aspectos del problema. Hay un concepto nuevo de fe, una nueva interpretación de los hechos religiosos.
La contribución espírita — que impregnó, consciente o inconscientemente la obra de Chardin y de los renovadores de la Teología en general, ya hace sentir su acción benéfica por todas partes. El mismo Espiritismo comienza a ser comprendido — y por sus adeptos — no solo como una nueva secta destinada a sustituir a las anteriores, sino como aquella forma de síntesis del Conocimiento de la cual nos hablaron Kardec, León Denis y Sir Oliver Lodge, entre otros.
Todo esto facilita la comprensión que no podemos tener Educación sin Religión, de que el sueño de la Educación Laica no pasó de respuesta a los grandes equívocos del pasado a los que antes me referí.
El laicismo fue apenas un elemento histórico, innegablemente necesario, pero que ahora tiene que ser sustituido por un nuevo elemento. ¿Y cuál sería esta novedad? No, ciertamente, el restablecimiento de las formas arcaicas y anacrónicas de la enseñanza religiosa sectaria en las escuelas. Esto sería un
retroceso y por lo tanto una negación de todas las grandes conquistas que vimos en la apreciación de la situación actual.
Reconociendo que la Religión corresponde a una exigencia natural de la condición humana y a una exigencia de la consciencia humana, y que pertenece de manera irrevocable al campo del Conocimiento, deberemos reconducirla a la escuela, pero desprovista del ropaje impropio del sectarismo. Tenemos que introducir en los currículos escolares, en todos los grados de la enseñanza, la disciplina Religión al lado de la Ciencia y de la Filosofía.
Su necesidad es innegable, puesto que sin atender a los reclamos de lo trascendente en el hombre no lograremos los objetivos de la pandemia griega: la educación completa del ser para el desenvolvimiento integral y armonioso de todas sus posibilidades.
Hagamos ahora justicia a Kant, que arriba quedó un tanto  perjudicado por su posición agnóstica. Recordemos que, fiel a los rigores metodológicos de su investigación, él tuvo que separar lo falso de lo real dentro de las condiciones del saber de su tiempo. No por esto, entretanto, dejó de reconocer la legitimidad de los impulsos afectivos del hombre, y en la Crítica del Juicio abrió perspectivas para la comprensión que hoy alcanzamos.
En él encontramos la idea de Dios reconocida como el supremo concepto que le es dado a la criatura humana formular, puesto que esta idea suprema representa una síntesis del Todo. Y en él encontramos también la definición de Educación como desenvolvimiento en el hombre de toda su perfectibilidad posible.
El propio Kant, por lo tanto, responsable por el divisionismo del campo del Conocimiento, puede ahora responsabilizarse por su reunificación.
Y será realmente lo que acontece, en el momento, gracias a la corriente neokantiana de la Filosofía contemporánea, donde deparamos con la Pedagogía renovadora de Kerchensteiner y René Hubert aquel en Alemania y este en Francia, pregonando una Educación que tenga por fundamento la Filosofía del Espíritu.
En esta forma nueva de Educación la Religión comparece, no como una enseñanza dogmática y sectaria, sino como una respuesta a las exigencias conciénciales del hombre, esclareciéndole los problemas de la existencia de Dios, de la naturaleza espiritual de las criaturas y de su destino trascendente.
No es el sacerdote, ni el pastor, ni el rabí, ni el catequista quien dirigirá la cátedra, sino el profesor especializado en el asunto, tratando de los problemas religiosos como se trata de los filosóficos y de los científicos. Poseyendo los datos suministrados por la disciplina escolar el educando decidirá por sí mismo, de acuerdo con su vocación, sus tendencias y preferencias, el sector religioso en que se localizará, si fuere el caso. Pero podrá también apoyarse en estos datos para el desenvolvimiento de su propia religión, de su posición personal — puesto que como demostró Bergson, comprobado por Pestalozzi, existe la religión dinámica individual que no se cristaliza en estructuras sociales. Alegarán ciertamente los sectarios que esta forma de enseñanza religiosa libre y optativa (compréndase bien: optativa en el sentido de facultar al educando a escoger o no una religión, pero obligatoria en los currículos escolares) equivale al laicismo vigente. Porque el sectario solo entiende por religión válida la que él profesa.
Acontecería lo mismo en el campo de la Filosofía si un profesor fanático entendiese que solo la escuela filosófica de su preferencia debiese ser enseñada. Pero los espíritus airosos, abiertos
comprenderán la importancia de la enseñanza religiosa como disciplina universitaria en los cursos superiores y como materia didáctica de información general en la primaria y en la secundaria.
 Los programas incluirán, en este caso, los datos objetivos del Origen e Historia de las Religiones, de la Filosofía de la Religión, de la Sociología y de la Psicología de la Religión, dentro del objetivo de
formación cultural del alumno. Claro que en un curso primario el programa sería adecuado, tratando de la existencia de Dios, de su poder creador y mantenedor del Universo, del sentimiento religioso
que su existencia despierta en las criaturas, de las relaciones entre Dios y el hombre, de la función de las religiones en la vida humana, de la importancia de los valores religiosos para la formación de la
personalidad y así por delante.
En la secundaria se podría, además del necesario desenvolvimiento mayor de estos temas, incluir elementos de Historia de las Religiones, de las pruebas de la sobrevivencia del hombre después de la muerte, de las relaciones entre el mundo visible y el mundo invisible, de la función pragmática de las
religiones y así por delante. De esta manera la Educación no sería parcial, volcada apenas hacia los problemas inmediatos de la vida, sino que suministraría elementos racionales para la formación
espiritual del educando. Y por esto mismo no sería tampoco religiosa en el sentido estrecho y superado del sectarismo aún hoy dominante.
Esta providencia me parece urgente, pues estamos, como ya vimos, a las puertas de una civilización espiritualista y no podemos continuar educando a la niñez y a los jóvenes en los moldes obsoletos del pasado. Educación sin religión actualmente es un absurdo, como absurdo será también la educación materialista que continuamos aplicando.

j. Herculano Pires
Libro: Pedagogía Espírita

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Actividad Nocturna del Espíritu

(Desdoblamiento)


.Durante el sueño el Espíritu se desprende del cuerpo; debido a que los lazos fluídicos están más tenues. Por la noche es un largo periodo en que está libre para obrar en otro plano de existencia. Sin embargo, varían los grados de desprendimiento y lucidez. No todos se apartan de su cuerpo, sino que permanecen en el ambiente doméstico; temen hacerlo, se sentirían forzado en un medio extraño (aparentemente).
Otros se mueven en el plano espiritual, pero sus actividades y comprensiones dependen del nivel de elevación. El principio que rige la permanencia fuera del cuerpo es la de la afinidad moral, expresada, conforme la explicación anterior, por medio de la afinidad vibratoria o sintonía.
El espíritu será atraído para regiones y compañías que estén armonizadas y sintonizadas con él a través de las acciones, pensamientos, instrucciones, deseos e intenciones, o sea, impulsos predominantes. Pudiendo así, subir más o desagradar más.
El lascivo tendrá entrevistas eróticas de todos los tipos, el avariento tratará de negocios grandiosos (materiales) y rentables usando la astucia. La esposa quejosa encontrará consejos contra el marido, y así sucesivamente. Los amigos se encuentran para conversaciones edificantes, los enemigos entran en lucha, los aprendices harán cursos, los cooperadores trabajarán en los campos preferidos y, así, caminamos.
Para esta maravillosa doctrina, conforme tales consideraciones, el
sueño es el recuerdo de una parte de la actividad que el espíritu desempeñó durante la liberación permitida por el sueño. Según Carlos Toledo Rizzini, una interpretación freudiana encara el sueño como apuntando para el pasado, revelando un aspecto de la personalidad.
Para el Espiritismo, el sueño también satisface impulsos y es una expresión del estilo de vida, con una gran diferencia: la de no procesarse sólo en el plano mental, sino que es una experiencia genuina del espíritu que pasa en el mundo real y con situaciones concretas. Como vimos, el espíritu, libre temporalmente de los lazos orgánicos, emprende actividades nocturnas que podrán caracterizarse sólo por la satisfacción de bajos impulsos, como también, trabajar y aprender mucho. En esta experiencia fuera del cuerpo, en la oportunidad del desprendimiento a través del sueño, el ser, podrá ver con claridad la finalidad de su existencia actual, acordándose del pasado, entrevé el futuro, todavía la amplitud o no de esas posibilidades es relativa al grado de evolución del espíritu.
Verifiquemos tres cuestiones del Libro de los Espíritus, en el capítulo VII, pregunta: 400, 401 y 403.
P-400 “¿El Espíritu encarnado permanece de buen grado en su cuerpo material?

- Es como si preguntase a un presidiario, si le gustaría salir del presidio. El espíritu aspira siempre a su liberación y tanto más desea verse libre de su cuerpo, cuanto más grosero es este.

P-401 “¿Durante el sueño el alma reposa como el cuerpo?

- No, el espíritu jamás esta inactivo. Durante el sueño, se aflojan los lazos entre cuerpo y espíritu y, él se lanza por el espacio y entra en relación con los otros espíritus sintonizados por él.
  
P-403 “¿Cómo podemos juzgar la libertad del espíritu, durante el sueño?

- Por los sueños.
El sueño libera parcialmente el alma del cuerpo, cuando esta adormecido, el espíritu se encuentra en el estado en que queda después de su cuerpo.
El sueño es el recuerdo que el espíritu vio durante el sueño. Podemos notar, que no siempre soñamos. Pero, ¿qué quiere decir eso? Que no siempre nos acordamos de lo que vimos, o de todo lo que hemos visto, mientras dormimos. Es que no tenemos aun el alma en pleno desenvolvimiento de sus facultades. Muchas veces solamente nos queda el recuerdo de la perturbación que nuestro Espíritu experimentó.
Gracias al sueño los Espíritus encarnados están siempre en relación con el mundo de los Espíritus. Las manifestaciones, que se traducen muchas veces por visiones y hasta incluso, “asombros” más comunes se dan durante el sueño, por medio de los sueños. Ellos pueden ser: una visión actual de las cosas, futuras, presentes o ausentes; una visión del pasado y, en algunos casos excepcionales, un presentimiento del futuro. También muchas veces son cuadros alegóricos que los Espíritus nos ponen bajo la vista, para darnos avisos útiles y saludables consejos, si se trata de Espíritus buenos, y para inducirnos al error, a la maledicencia, a las pasiones, si son Espíritus imperfectos.
El sueño es una expresión de la vida real de la personalidad. El espíritu procura atender a deseos e intenciones inconscientes y conscientes durante ese tiempo de libertad temporal. Conforme el grado, tipo de sintonía y armonía generada por la afinidad moral con los otros Espíritus, se dirige automáticamente para la parte del mundo espiritual que mejor satisfaga esa sintonía y sus metas y objetivos, aunque no lícitos; y ahí cuenta con amigos, socios, enemigos, enemistades, parientes, “maestros” etc.
Contamos aun con dos tipos de sueños. El primero es el premonitorio, cuando se cogen algunas informaciones o consejos sobre algún acontecimiento futuro. El segundo es la pesadilla, o sea, el sueño ansioso, en que entra el terror. Es también una experiencia real, sin embargo, penosa; el soñador se ve presionado por enemigos o por animales monstruosos, tiene que atravesar zonas tenebrosas, sufrir castigos, que de hecho son vivencias provocadas por agentes del mal o por enemigos de esta o de otras vidas.

Preparación para el Sueño

Verificando el lado físico de la cuestión, vamos a ver la importancia del sueño, por el hecho de pasarnos 1/3 de nuestro día durmiendo, en esta actividad el cuerpo físico reposa y libera toxinas. Para el lado espiritual, el espíritu se une con sus amigos e intercambia informaciones y experiencias.
Hagamos una preparación para nuestro reposo diario:
Orgánico – comidas ligeras, higiene, respiración moderada, trabajo moderado, conducción de nuestro cuerpo en cuanto a posturas sin extravagancias.
Mental Espiritual – lecturas edificantes, conversaciones saludables, meditación, oración, serenidad, perdón, buenos pensamientos.
Todavía no nos olvidemos que toda oración se fortifica con actos volcados al bien, pues entonces, las actividades altruistas posibilitan una mejor afinidad con los buenos espíritus.

Periespíritu y Desdoblamiento

Aunque, durante la vida, el Espíritu sea fijado al cuerpo por el periespíritu, no es tan esclavo, que no pueda alargar su corriente y transportarse lejos, sea sobre la tierra, sea sobre cualquier otro punto del espacio. (Allan Kardec, La Génesis, Cap. XIV, Item 23).
Gabriel Delanne, en “El Espiritismo delante de la Ciencia”, concluye: La mejor prueba de la existencia del periespíritu es mostrar que el hombre puede desdoblarse en ciertas circunstancias.

Desdoblamiento

Es el nombre que se da al fenómeno de exteriorización del cuerpo espiritual o periespíritu.
El periespíritu aun ligado al cuerpo, se distancia del mismo, formando ahora parte del mundo espiritual, aunque esté ligado al cuerpo por hilos fluídicos. Fenómenos estos, naturales que reposan sobre las propiedades del periespíritu, su capacidad de exteriorizarse, irradiarse, sobre sus propiedades después de la muerte que se aplican al periespíritu de los vivos (encarnados).
Los lazos que unen el periespíritu al cuerpo temporal, se aflojan por así decir, facultando al espíritu mantenerse en relativa distancia, sin embargo, no desligado de su cuerpo. Y esta ligación, permite al espíritu tomar conocimiento de lo que pasa con su cuerpo y volver instantáneamente si algo ocurre. El cuerpo a su vez, queda con sus funciones reducidas, pues de él fueron distanciados los fluidos periespirituales, permaneciendo solamente lo necesario para manutención. Este estado en que queda el cuerpo en el momento del desdoblamiento, también depende del grado de desdoblamiento que ocurra.
Los desdoblamientos pueden ser:
a) conscientes: Éste se caracteriza por el recuerdo exacto de lo ocurrido, cuando al volver al cuerpo el ser se acuerda de los hechos y actividades por él desempeñadas en el acto del desdoblamiento. El sujeto es capaz de ver su “Doble”, bien cerca, o sea, de verse a él mismo en el momento exacto en que se inicia el desdoblamiento. Fácilmente en estos casos, se siente levantando generalmente la cabeza primeramente y el resto del cuerpo, después. Algunos fluctúan y ven el cuerpo carnal debajo echado, otros se ven al lado de los cuerpos, todavía este recuerdo es bastante profundo y la conciencia es altamente limpia en este instante. Existe una unión aun profunda de los fluidos periespirituales entre el cuerpo y el periespíritu, facilitando así, los recuerdos pos-desdoblamiento.
b) inconscientes: Al volver el ser no se acuerda de nada. Tenemos que recordar que en la mayoría de las veces la actividad que desempeña el ser en el momento desdoblado, queda como experiencia para el propio ser como espíritu, siendo recordado en algunos momentos para el despertar de algunas dificultades y ven como intuiciones, ideas.
Los fluidos periespirituales son en este caso más bien tenues y la dificultad del recuerdo inmediato queda un poco más ardua, todavía las informaciones y las experiencias quedan almacenadas en la memoria periespiritual, viniendo a tono en el futuro.
En realidad la palabra inconsciente, es colocada por deficiencia de lenguaje, pues la inconsciencia no existe, teniendo en cuenta el despertar del espíritu, llevando consigo todas las experiencias efectivas por él mismo, entonces colocamos la palabra inconsciente aquí, es solamente para atestiguar la temporal inconsciencia del ser en cuanto esta encarnado.
c) voluntario: Si la propia persona promueve este distanciamiento. Analicemos algo bastante singular, ni en todos los desdoblamientos voluntarios hay conciencia, pues como dijimos arriba podrán haber algunos recuerdos de lo ocurrido, existen aun muchas dificultades, en el momento en que el espíritu a través de su periespíritu se aproxima nuevamente de su cuerpo, por la densidad aun de los órganos cerebrales es posible que haya bloqueo de esas experiencias. Es necesario resaltar que el ser encarnado en la Tierra, aun se encuentra distante de controlar todas sus potencialidades, y por eso también hay este olvido. Hay algunas personas que hasta provocan el desdoblamiento y en el momento de conciencia tienen miedo y vuelven al cuerpo apresuradamente, dificultando aun más el recuerdo.
Los desdoblamiento pueden también ocurrir en los momentos de reflexiones, donde nos encontramos analizando profundamente nuestros actos y cuya actividad nos propicia encontrar a seres que nos quieren orientar para el bien, parte de nuestro periespíritu se expande y va a captar las experiencias y orientaciones debidas.
d) provocados: A través de procesos hipnóticos y magnéticos, agentes desencarnados o hasta incluso encarnados pueden propiciar el desdoblamiento del ser encarnado. Los buenos Espíritus pueden provocar el desdoblamiento o auxiliarlos siempre con finalidades superiores. Pero los espíritus obsesores también pueden provocarlos para producir efectos maléficos. Afianzándose con las deficiencias morales de los desencarnados, propiciamos así, una mayor facilidad para que los espíritus malhechores puedan provocar el desligamiento del cuerpo físico atrayendo al ser encarnado para sus experiencias fuera del cuerpo. La ley que ejerce esta dependencia es la de afinidad.
e) emancipación Letárgica: Deriva de la emancipación parcial del espíritu, pudiendo ser causada por factores físicos o espirituales. En este caso el cuerpo pierde temporalmente la sensibilidad y el movimiento, la persona nada siente, pues los fluidos periespiríticos están muy tenues en relación a la unión con el cuerpo. El ser no ve el mundo exterior con los ojos físicos, se vuelve por algunos instantes incapaces de la vida consciente. A pesar de la vitalidad del cuerpo continuar ejecutándose.
Hay flacidez general de los miembros. Si suspendemos un brazo, al ser suelto caerá  como un peso muerto..

e) emancipación Cataléptica: Como arriba, también resulta de la emancipación parcial del espíritu. En ella, existe la perdida momentánea de la sensibilidad, como en la letargia, todavía existe rigidez de los miembros. La inteligencia se puede manifestar en estos casos. Difiere de la letárgica, por no envolver todo el cuerpo, pudiendo ser localizado en una parte del cuerpo, donde fuera menor el envolvimiento de los fluidos periespirituales.
Aluney Elferr Albuquerque Silva

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Los tiempos son llegados

ALLAN KARDEC - Los tiempos son llegados, nos dicen en todas partes, marcados por Dios, en los que grandes acontecimientos se van a dar para la regeneración de la Humanidad.
¿En qué sentido se deben entender esas palabras proféticas?. Para los incrédulos, ninguna importancia tienen; a sus ojos nada más  son que una creencia pueril, sin fundamento. Para la mayoría de los creyentes, ellas representan algo místico o sobrenatural, pareciéndoles preanunciadoras de la subversión de las leyes de la Naturaleza. Son igualmente erróneas esas interpretaciones; la primera, porque envuelve una negación de la Providencia; la segunda, porque tales palabras no anuncian la perturbación de las leyes de la Naturaleza, sino el cumplimiento de esas leyes.

- Todo en la creación es armonía; todo revela una providencia que no se desmiente, ni en las menores ni en las mayores cosas. Tenemos, pues, que apartar toda idea de capricho, por ser inconciliable con la sabiduría divina.

En segundo lugar, si  nuestra época está designada para la realización de ciertas cosas, es porque estas tienen una razón de ser en la marcha del conjunto.
 Dicho esto, diremos que nuestro globo, como todo lo que existe, está sometido a la ley del progreso. Progresa físicamente por la transformación de los elementos que lo componen y, moralmente, por la depuración de los Espíritus encarnados y desencarnados que lo pueblan. Ambos progresos se realizan paralelamente, por cuanto el mejoramiento de la habitación guarda relación con el del habitante. Físicamente, el globo terráqueo ha experimentado tranformaciones que la Ciencia ha comprobado y que lo vuelven sucesivamente habitado por seres cada vez más perfeccionados. Moralmente la Humanidad progresa por el desarrollo de la inteligencia, del sentido moral y del ablandamiento de las costumbres. Al mismo tiempo que el mejoramiento del globo se opera bajo la acción de fuerzas materiales, los hombres concurren para eso con los esfuerzos de su inteligencia. Sanean las regiones insalubres, hacen más fáciles las comunicaciones y más productiva la tierra.

  De dos maneras se ejecuta es doble progreso: una, lenta, gradual e insensible; la otra, caracterizada por cambios bruscos, a cada uno de los cuales corresponde un movimiento ascensional más rápido, que señala, mediante impresiones bien acentuadas, los periodos progresivos de la Humanidad. Esos movimientos, subordinados, en cuanto a las particularidades, al libre albedrío de los hombres, son, en cierto modo, fatales en su conjunto, porque están sujetos a leyes, como los que se verifican en la germinación, crecimiento y madurez de las plantas. Por eso se efectúa el movimiento progresivo, a veces de modo parcial, esto es, limitado a una raza o a una nación, y otras veces, de modo general.

  El progreso de la Humanidad se cumple, pues, en virtud de una ley.
 Pero como todas las leyes de la Naturaleza son obra eterna de la sabiduría y presciencia divina, todo lo que es efecto de esas leyes resulta de la voluntad de Dios, no de una voluntad accidental y caprochosa, sino de la voluntad immutable. Cuando, por consiguiente, la Humanidad está madura para subir de grado, se puede decir que son llegados los tiempos marcados por Dios, como se puede decir también que, en tal estación, ellos llegan para la maduración de los frutos y su cosecha.

- Del hecho de ser inevitable, es porque de la naturaleza y movimiento progresivo de la Humanidad, no se sigue que a Dios le sea indiferente y que después de haber establecido leyes, se haya quedado en la inacción, dejando que las cosas caminen por sí solas. Sin duda, sus leyes son eternas e inmutables, pero porque su propia voluntad es eterna y constante y porque su pensamiento anima sin interrupción, todas las cosas. Ese pensamiento, que todo lo penetra, es la fuerza inteligente y permanente que mantiene la armonía en todo. Si cesase un solo instante de actuar, el Universo sería como un reloj sin péndulo regulador. Dios, pues, vela incesantemente por la ejecución de sus leyes y los Espíritus que pueblan el espacio son sus ministros, encargados de atender los pormenores, dentro  de atribuciones que corresponden al grado de adelantamiento que hayan alcanzado.

  - El Universo, es al mismo tiempo, un mecanismo inconmensurable, accionado por un número incontable de inteligencias, es un inmenso gobierno en el que cada ser inteligente tiene su parte de acción bajo la vista del soberano Señor, cuya voluntad única mantiene por todas partes la unidad. -bajo el imperio de esa vasta potencia reguladora, todo se mueve, todo funciona en perfecto orden. Donde nos parece que hay perturbaciones, lo que han sido movimientos parciales y aislados, que nos parecen irregulares solo porque están circunscritos a nuestra visión. Si les pudiésemos abarcar el conjunto, veríamos que tales irregularidades son solo aparentes y que se armonizan con todo.

  - La Humanidad hasta el presente, ha realizado incontestaables progresos. Los hombres, con su inteligencia, llegaron a resultados que jamás habían alcanzado, bajo el punto de vista de las ciencias, de las artes y del bienestar material. Les queda aún un inmenso progreso que realizar: el de hacer que entre sí reine la caridad, la fraternidad, la solidaridad, que les aseguren un bienestar moral. No podrían conseguirlo ni con sus creencias, ni con sus instituciones anticuadas, restos de otra edad, buenas para cierta época, suficientes para un estado transitorio, pero que habiendo dado todo lo que comportaban, serían hoy un obstáculo. Ya no es solamente de desenvolver la inteligencia o de lo que los hombres necesitan, sino de elevar el sentimiento y, para eso, es preciso destruir todo lo que superexcite en ellos el egoísmo y el orgullo.

  Tal es el periodo en que de aquí en adelante va a entrar y que marcará una de las fases principales de la vida de la Humanidad. Esa fase, que en este momento se elabora, es el complemento indispensable del estado precedente, como la edad viril lo es de la juventud. Ella ppodía pues, ser prevista y predicha de antemano y es por eso que se dice que son llegados los tiempos determinados por Dios.

  Estos tiempos, por tanto, no se trata de un cambio parcial, de una renovación limitada a cierta región, a una doctrina o a un pueblo, o una raza.

   Se trata de un movimiento universal, a operarse en sentido del progreso moral. Un nuevo órden de cosas tiende a establecerse y, los hombres que más opuestos le sean, para ella trabajan pese a su mal disposición. La generación futura, desembarazada de las escorias del viejo mundo y formada de elementos más depurados, se encontrará poseída de ideas y sentimientos muy distintos de los de la generación presente, que se va a paso de gigante. El viejo mundo estará muerto y apenas vivirá en la Historia, como lo están hoy los tiempos de la Edad Média, con sus costumbres bárbaras y sus creencias supersticiosas.

       Además, todos saben cuanto deja aún que desear el actual orden de cosas. Después de haberse, en cierto modo, considerado todo el bienestar material, producto de la inteligencia, se puede comprender que el complemento de ese bienestar solamente se puede hallar en el desarrollo moral. Cuanto más se avanza, tanto más se siente lo que falta, sin que, entre tanto, se ppueda definir claramente lo que sea: Eso es efecto del trabajo íntimo que se opera a favor de la regeneración. Surgen deseos, aspiraciones, que son como el presentimiento de un estado mejor.

- Pero un cambio tan radical como el que se está elaborando no se puede realizar sin conmociones. Inevitablemente hay lucha de ideas. De ese conflicto forzosamente se originarán pasajeras perturbaciones, hasta que el terreno se encuentre aplanado y restablecido el equilibrio. Es pues, de la lucha de ideas que surgirán los graves acontecimientos predichos y no de cataclismos o catástrofes puramente materiales.

   Los cataclismos generales fueron consecuencia del estado de formación de la Tierra. Hoy  ya no son las entrañas de la Tierra las que se agitan: Son las de la Humanidad.

 -   Si la Tierra ya no tiene que temer los cataclismos generales, no por eso deja de estar sujeta a periódicas revoluciones, cuyas causas, desde el punto de vista científico, se encuentran explicadas en las instrucciones siguientes, provenientes de Espíritus eminentes:

      (1) << Cada cuerpo celeste, mas allá de las leyes simples que presiden la división de los días y de las noches, de las estaciones, etc, experimenta revoluciones que demandan millares de siglos para su realización completa, porue, como las revoluciones más breves, pasan por todos los periodos, desde el nacimiento hasta el de un máximo efecto, después del cual hay un decrecimiento hasta el límite extremo, para recomenzar enseguida la repetición de las mismas fases. << El hombre apenas abarca las fases de duración relativamente corta y cuya perioricidad puede comprobar. Algunas, sin embargo, abrazan largas generaciones de seres y hasta, sucesiones de razas, revoluciones esas, suyos efectos, consiguientemente, se le presentan con caracter de novedad y de espontaneidad, al paso que, si su mirada pudiese proyectarse hacia atrás algunos millares de siglos, verían entre aquellos mismos efectos y sus causas, una correlacción que ni siquiera sospecha. Esos periodos que, por su relativa extensión, confunden la imaginación de los humanos, no son con todo, nada más que instantes  en la duración eterna. 
    <<En un mismo sistema planetario, todos los cuerpos que lo constituyen accionan unos sobre otros; todas las influencias físicas son solidarias, y ni uno solo hay, de los efectos que designais por el nombre de grandes perturbaciones, que no sea consecuencia del componente de las influencias de todo el sistema. << Voy más lejos: digo que los sistemas planetarios reaccionan unos sobre otros en razón de la proximidad o del alejamiento resultantes del movimiento de traslación a través de las miriadas de sistemas que componen nuestra nebulosa, que es como un archipiélago en la inmensidad, teniendo también su movimiento de traslación a través de las miriadas de nebulosas, sufre la influencia de las que a ella se aproximan.
     << De suerte que las nebulosas influyen sobre las nebulosas, los sistemas influyen sobre los sistemas, como los planetas influyen sobre los planetas, como los elementos de cada planeta reaccionan unos sobre los otros y así sucesivamente hasta el átomo. De ahí, en cada mundo, revoluciones locales o generales, que no parecen perturbaciones porque la brevedad de la vida no permiten que se perciban nada más que los efectos parciales. << La materia orgánica no podría escapar a esas influencias; las perturbaciones que ella sufre, pueden alterar el estado físico de los seres vivos y determinar algunas de esas enfermedades que atacan de modo general a las plantas, los animales y los hombres, enfermedades que, como los flagelos, son para la inteligencia humana un estimulante que la impele por fuerza de la  necesidad, a procurar medios de combatir y descubrir las leyes de la Naturaleza.
( continúa en el siguiente).......

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DELINCUENCIA INFANTO-JUVENIL

Es   muy gratificante recibir noticias sobre jóvenes infractores que aprovechan las oportunidades que las instituciones de resocialización les ofrecen, ingresando, unos pocos, en la universidad, con el derecho inclusive de  bolsa de estudios integrales. En ese aspecto, sabemos que cada ser recibe de la vida según sus esfuerzos y meritos.
No obstante las grandes diligencias para la resocialización de los jóvenes delincuentes, es de lamentar que excepcionalmente los aprendices (menores) en Brasil consiguen lograr éxitos  en la sociedad. El asunto es instigante  e implica bastante sensibilidad por atender a cuestiones que abrazan a niños y adolescentes incursos en la práctica criminal, tan combatida, más que últimamente solo  vigoriza las trágicas estadísticas del crimen.
Hay teóricos que defienden no haber adolescentes infractores debido a la pobreza, del abandono o de la falta de oportunidad de estudio o trabajo, más como reflejo de exposiciones seguidas  de circunstancias de deficiencia moral y que se confían al crimen por voluntad propia. En sentido contrario a ese argumento, surgen las voces de los que propagan el argumento  de que el adolescente marginalizado es, en gran cantidad, víctima de la desigualdad social, pues no tienen renta suficiente para usufruir de bienes y servicios básicos, como salud, educación, habitación y ocio. Eso es razón suficiente  por lo que el joven se torna  enojado  o ansioso por experimentar  lo que la vida le es suprimida. Para tal adolescente, el mejor recurso es el proceso de resocialización; no con vistas a la represión judicial, más si a la reinserción de ese joven infractor en la sociedad que el mismo rechazó.
Para los especialistas, no hay un juicio pacifico en principio sobre las admisibles causas de la delincuencia Infanto juvenil. Lo que existe son conjeturas, sobretodo de carácter social, acerca de esos desvíos de comportamiento que culminan con la condenación de la sociedad. no ignoramos que la familia (con las salvedades correspondientes) debe ser colocada como  importante  matriz de la defección moral de los hijos. André Luiz nos advierte que “los padres responden espiritualmente como cicerones de los que resurgen en la indumentaria carnal.”(1) Hay, sin sombra de duda, padres o responsables que son evaluados como generadores de la condición irregular de sus hijos o tutelados, sea ella concebida como carencia de medios indispensables para la subsistencia, abandono material o hasta aun  mismo de la práctica de infracción penal.
Compete observar  que la violencia entre los menores han aumentado y no siempre tiene connotación económica, arredrando sustancialmente la tesis de las condiciones sub humanas a que son yugulados los jóvenes, principalmente en las grandes ciudades, y que los desviarían para el crimen. Se resalta que el número de adolescentes infractores graduados de la clase A (alta) y B (media) han aumentado, en el mundo entero. Las causas de la marginalidad  entre los adolescentes son, pues, muy extensas, no reduciéndose exclusivamente  a la ociosidad, pobreza, hambre  o abandono social. Se trata también de la inclinación de las empresas maléficas, la formación de pandillas, aglomeraciones  de personas insensatas, etilismo, drogas, meretricios, insolencia religiosa o ética y ansiedad orientada para el crimen, configurándose como causas importantes.
André Luiz asevera que “la niñez sufre de manera profunda la influencia del medio. Por eso es urgente pasarle la noción de responsabilidad en los mínimos deberes  como punto de partida para el cumplimiento de las grandes obligaciones sociales. No permitir que los niños participen de reuniones o fiestas que les influencien los sentimientos  y, ninguna oportunidad, ofrecerles presentes susceptibles  para incentivarles cualquier actitud agresiva o belicosa, tanto en juegos como en publicaciones.”(2)
Entendemos que el universo de la moda seductora TV e internet, al colonizar las residencias (edificación material de la  casa) y hogares (aspiraciones de la familia), exacerbaran en los niños el despertar prematuro para una desnuda realidad inhumana, lo que equivale afianzar que ellas fueron arrebatadas de su mundo  de alegoría y dirigidas para la inversión de los valores morales, atormentados  por la arrogancia de los padres. Siendo así, el estado de inocencia y tranquilidad infantil fue disminuyendo.
Cada vez más temprano, y con mayor magnitud, las excitaciones de la adolescencia germinan adicionadas por los diversos  y desconcentrados apelos de las revistas libertinas,  de la prensa electrónica, de las drogas,  del consumismo impulsivo, del mal gusto comportamental, de la banalidad exhibida  y otras tantas extravagancias, como espejos claros de padres que viven alucinados, estancados y desactualizados, enjaulados en sus quehaceres diarios  y que jamás pueden demorarse frente a la educación de los propios hijos.
Seamos atentos a la verdad de que educar  no se abrevia apenas al ofrecimiento de abrigo y alimento del cuerpo extinguible. La educación, por significado, se funda en la base de la constitución de una sociedad proficua. La tarea que nos cumple  alcanzar es la de la educación de los niños y jóvenes por el padrón de total dignificación moral bajo las bendiciones de Dios. en ese sentido, los postulados Espiritas son antídotos contra todas las deletéreas situaciones , puesto que aquellos que los distinguen tienen conciencia de que no podrán eximirse  de sus encargos sociales, sabiendo que el mañana es una implicación del presente.   Siendo así, es imperativo identifiquemos en el corazón Infanto-juvenil el   marco de la futura  sana generación.

Jorge Hessen

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sábado, 8 de agosto de 2015

Esclavitud







                              LAS LEYES DE LIBERTAD 

“Cuanto más inteligencia se tiene para comprender un principio, menos excusable es no aplicarlo a sí mismo”. (El Libro de los Espíritus Nº 828)

 La esclavitud es el acto por el que un ser humano es colocado bajo el poder absoluto de otro ser humano. Es la privación y la negación de todas las libertades de un individuo por otro, que tiene así derecho de vida y muerte sobre él. Oficialmente abolida en todos los países, hay sin embargo en el mundo 200 millones de esclavos, de los cuales 30 millones de niños, trabajando en la clandestinidad. Cada año, 4 millones de mujeres y niñas son adquiridas y vendidas a un marido, un proxeneta o un mercader de esclavos, sin contar los millones de niños explotados como mano de obra. Todos los países y todos los continentes tienen sus esclavos, de guerra, de trabajo o de sexo. La economía es hoy un vector de una nueva esclavitud. En Francia, hay 300 señalamientos anuales de esclavitud doméstica.
 “Nadie será tenido en esclavitud ni en servidumbre; la esclavitud y el tráfico de esclavos están prohibidos bajo todas sus formas”. (Artículo IV de la Declaración de los Derechos del Hombre) Aquellos que practican, sostienen o facilitan la esclavitud son responsables a todos los niveles. Con respecto al pasado, las ideas se transforman poco a poco gracias a individuos más conscientes que luchan para destruir los prejuicios, como el racismo, la pobreza, la exclusión y las injusticias. Entre todos los hombres debe nacer una verdadera solidaridad.
 “El que saca provecho de la ley de esclavitud es siempre culpable de una violación de la ley de la naturaleza” (El Libro de los Espíritus Nº 830).
Espíritus más esclarecidos han venido a enseñar el camino de la comprensión y de la apertura de las conciencias, la Tierra ha conocido a Luther King, Gandhi, Mandela, Kennedy, Louise Michel, Jaurès y otros, que nunca se han desvinculado de sus justos combates dirigidos hacia más justicia y humanidad. Nada se resolverá jamás mientras el dinero sea a la base de nuestras sociedades, y los tiburones de las finanzas se enriquezcan sobre la espalda de los más frágiles y más pobres, favoreciendo voluntariamente y con todos los pretextos, las divisiones entre los hombres. El egoísmo y el orgullo pertenecen todavía a la naturaleza humana, pero es posible la transformación con la condición de amar a los demás. Saludemos a los y las que se han vuelto militantes, y son numerosos, que hoy saben luchar a través de las organizaciones humanitarias, defender los derechos de todos, hombres, mujeres y niños, y exigir la justicia para todos, denunciando de paso los destructores abusos de poder.
El espíritu Mahatma Gandhi, venido en sesión espírita en mayo de 1990, evoca esa necesidad y ese deseo de lucha: “Vengo a vosotros a saludar todas las resistencias, vengo a vosotros a saludar todas las oposiciones contra la tiranía, vengo a vosotros a saludar todas las luchas de liberación, vengo en medio de todos vosotros a saludar la esperanza, el deseo y el impulso de libertad que habitan en tantas y tantas naturalezas encarnadas en el planeta Tierra…”

- Le Journal Spirite nº 79-

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            LA VIAJERA DE LOS SIGLOS

La hora del anochecer es indudablemente la más favorable a los recuerdos; cuando se apaga la luz del día, antes que la noche tienda sus negras alas bordadas de estrellas, reina durante algún tiempo, según las estaciones y la latitud que ocupamos en la Tierra, esa claridad vaga, indecisa, dudosa, que llamamos crepúsculo vespertino; se suspenden entonces generalmente, todos los trabajos domésticos; se reúne la familia diseminada; se habla de los ausentes en lejanas tierras, de los muertos sepultados en marmórea tumba o en humilde fosa; se forman planes para el día siguiente, que a veces suelen hacerse extensivos para el porvenir, etc. De mí puedo decir que en esos breves momentos me halaga la soledad, en la cual preparo en mi mente el trabajo intelectual para el día venidero, o me entrego a los recuerdos del pasado, en cuyos capítulos conviene leer muy a menudo para apreciar en todo su valor la vida del presente.


Era esa hora en que las estrellas comienzan a fulgurar, cuando me senté, un día, junto al balcón de mi gabinete. A pesar de hallarme en perfecto estado de vigilia, desaparecieron de mi vista las casas que a regular distancia estaba contemplando distraídamente, viendo en lugar de ellas una inmensa llanura iluminada por los últimos rayos del Sol en su ocaso; en el suelo, cubierto de arena blanquecina, no brotaba ninguna florecilla silvestre, ni naciente hierbecilla interrumpía la monotonía de aquel extenso arenal.

En el cielo no se dibujaba la copa de ningún árbol, ni la veleta de ninguna torre lejana. Mi Espíritu, sorprendido a causa de semejante mutación, miraba atentamente aquel desierto, preguntándose qué significado podría tener un cambio tan maravilloso. Y cuando con más atención miraba las rojizas nubecillas, que trazaban en el horizonte extrañas figuras, vi adelantarse hacia mí la figura de una matrona caminando con suma lentitud; iba envuelta en una especie de túnica cenicienta de luenga cola y mangas flotantes; su rostro era hermosísimo; de sus ojos brotaban abundantes lágrimas, que resbalaban por sus mejillas, sin que la aflicción contrajera sus facciones; en su boca se dibujaba la sonrisa Divina que ilumina el semblante de los mártires.

Al llegar cerca de mí, se detuvo, y entonces vi que con su diestra oprimía un gran libro contra su pecho, mientras que en la otra mano llevaba un ramo de flores secas, cuyas hojas iban cayendo al suelo lentamente. Los últimos reflejos del Sol iluminaban su blanca frente, y sus rubios cabellos, que la cubrían como un manto de oro con sus dorados rizos, flotaban suavemente al leve soplo de la brisa. Nada más bello que aquella melancólica aparición, a la vez tan triste y tan hermosa. Miraba con asombro aquella figura simbólica, que parecía querer hablarme.

No era ilusión de mis sentidos, porque yo estaba perfectamente despierta. ¿Qué me quería decir? Interrogué con la mirada y con el pensamiento preguntándole quién era. La aparición permaneció muda, pero sobre su cabeza aparecieron cuatro letras luminosas:

¡La Fe!, que muy pronto desaparecieron para ser reemplazadas por estas otras. ¡Adiós! La hermosa matrona se alejó lentamente, y mientras se alejaba, vi dibujarse en el horizonte las altas cúpulas de gigantescas catedrales, por entre cuyas torres se levantaban columnas de humo y montañas de fuego. Al desaparecer La Fe, se hundieron las basílicas, se apagó el incendio, y volví a ver las humildes casas de la plaza del Sol y brillar en el cielo un sinnúmero de estrellas.

La Fe religiosa, la primera de las tres virtudes llamadas teologales, que consiste en creer todo lo que la Iglesia establece como revelado por Dios, se había desvanecido, dejando en pos de sí las cenizas de un culto que sólo ella podía perpetuar sobre la Tierra. La fe es la viajera de los siglos que huye cuando la razón fija en ella su investigadora mirada. Es el fuego fatuo que brilla en la noche de la ignorancia y se apaga a los primeros albores de la ciencia. Porque de la ciencia, la humanidad terrestre no ha vislumbrado aún sino los primeros resplandores, y no obstante, ha bastado para que la Fe se hundiese en los abismos.

Dos o tres días después de lo que acabo de referir, vino a verme una señora acompañada de una elegante joven que, sin saber por qué, me pareció una oveja descarriada del redil del catolicismo. Pronto comprendí que no me había equivocado. Por su conversación conocí que no había leído más libros que el de misa y el año cristiano, y que, sin embargo, sus creencias se bamboleaban, próximas a desplomarse a los embates de la reflexión y de la duda. Aquel Espíritu levantaba por primera vez su vuelo. No sé cómo, en el curso de la conversación, vinimos a hablar de los fusilamientos por delitos políticos y de sus terribles consecuencias para las pobres familias de los rebeldes. Al tocar este punto, dijo la joven con voz apasionada y vibrante: ¡Ah! Eso es horrible, ¡Es necesario verlo para comprenderlo! Yo lo comprendo, porque he visto lo que se sufre. Mi padre tuvo una vez que mandar el cuadro que había de fusilar a unos oficiales sublevados, y nunca, nunca olvidaré aquel día. Estaba mi padre enfermo, muy enfermo; pero no podía excusarse de mandar la fuerza, por no hacerse sospechoso en un tiempo de odios y rencores encarnizados. Yo le vi llorar como un niño. Salió de casa diciéndonos a mi madre y a mis hermanos: “Iros a la iglesia, y pedidle a la Virgen del Carmen, que es tan milagrosa, que haga un milagro, consiguiendo el indulto de esos infelices”. Entonces le manifesté que varias hijas de María estaban haciendo una novena a aquella Virgen para conseguir su intersección a favor de aquellos desdichados, y dominada por la más profunda convicción, abrigando la más dulce y consoladora esperanza me fui con mi familia a la iglesia, donde encontré a mis compañeras. Todas nos arrodillamos delante de la imagen y comenzamos a rezar el rosario con la mayor devoción. Ya llevábamos rezadas dos partes, cuando hizo temblar el templo la primera descarga de la fuerza que mi padre mandaba. Yo no sé lo que sentí: miré a la Virgen, que siempre me había parecido preciosísima, y la encontré sin expresión, ¡Sin vida!... Me levanté maquinalmente y me fui a una capilla; necesitaba estar sola para llorar. ¿Querrá usted creer que quise seguir rezando, y no pude decir ni un padre nuestro? Y no lloraba solamente por los pobres fusilados y sus atribuladas familias; lloraba también por el desengaño que mi fe acababa de recibir. Se apoderó de mí un miedo tan grande, que me tuve que ir junto a mi madre y decirle al oído: vámonos a casa, me parece que la iglesia se va a caer sobre nosotras, aquí dentro siento pavor; los santos de los altares me inspiran una repulsión invencible. Esa Virgen, antes tan milagrosa, me parece que se mofa de mi desconsuelo; vámonos, que aquí me encuentro muy mal. Mi madre me miró como asustada, y me siguió, quedándose mis hermanas en la iglesia. Desde aquel día no he vuelto a pedir nada ni a la Virgen ni a los santos; y crea usted que siento en gran manera la pérdida de la Fe, porque creyendo se vive muy bien. Aunque mi confesor hace lo que puede por devolvérmela, todo es en vano; y para evitar cuestiones, hago el papel de convencida. Me es imposible olvidar aquella mañana en que vinieron a interrumpir mi fervorosa plegaria las descargas que borraban del libro de la vida a tres infelices sublevados. No creo en nada, absolutamente en nada. ¡Cómo he de creer en un Dios que se hace el sordo a las súplicas y a los sollozos de los que creen en su bondad y en su poder! Mientras hablaba la joven, yo recordaba mi visión. Los espíritus de los terrenales comienzan a despertar de su profundo sueño, ya no doblan la cabeza ante los divinos decretos; piden, y cuando no se les concede lo que han pedido, se atreven a mirar de hito en hito a las imágenes preguntándoles por qué no escuchan el ruego fervoroso de los creyentes. Y como la Fe no quiere ser interrogada ni argüida, abandona el campo a su antagonista la Razón, que busca en la discusión el triunfo de la verdad.

A los pocos días en mi gabinete, una mujer, al parecer del pueblo, con un semblante que nada expresaba, parecía un libro en blanco. Iba enlutada; le pregunté qué quería de mí y me contestó en voz apenas perceptible: ¡Consuelo! Y dejándose caer en una silla, su rostro impasible adquirió súbitamente expresión, sus ojos se llenaron de lágrimas y murmuró con voz entrecortada por los sollozos: “Me han dicho que usted podía consolarme ¡He perdido a mi hija!... Hice decir más de ciento cincuenta misas ante el Cristo de Lepanto, para que le devolviera la salud, y de nada me han valido. Muerta mi hija, he ido a la capilla y he dicho al Cristo: ya no creo en tu poder; estoy desengañada de todo, porque de nada me han servido las misas, ni las ofrendas ni los martirios que he dado a mi cuerpo por salvar la vida de mi hija, mi hija que era la única alegría en este mundo, que ha dejado tres niños huérfanos y un marido inconsolable. Estoy loca de desesperación, viendo que tantos ruegos no han sido escuchados. ¡Parece mentira que Dios no escuche el ruego de una pobre madre! ¡Oh! Esto no es creíble. Y si hay Dios, ¿Cómo es insensible a mi dolor?... ¡Si será verdad lo que me dice mi yerno!... -¿Qué os dice vuestro yerno?

-Que los santos, los cristos y las vírgenes son figuras de madera, sordas como la madera de que son hechas. ¿Y los milagros que han obrado? Porque yo he visto muchas ofrendas que los atestiguaban. Recuerdo, una vez que estuve en Sevilla por Semana Santa que en la capilla del Señor de los Desamparados no se podía entrar; tanto eran los cuadros, piernas y manos de cera, y mortajas de niños que demostraban la gratitud de los fieles, favorecidos por el poder milagroso de la sagrada imagen. ¡Y no favorecerme a mí que tanto he pedido y tantos sacrificios he hecho, viéndome además obligada a sostener una lucha terrible con mi yerno, que no quería de ninguna manera que hiciera misas ni celebrara novenas! Pídame usted dinero para darlo a los pobres, (me decía) pero no para emplearlo en ceremonias religiosas que de nada han de servir a la enferma.

Yo me indignaba; le llamaba ateo, hereje, renegado, qué sé yo lo que le llamaba... pero al ver que mi hija ha muerto... ha caído la venda de mis ojos, y nada creo. ¡Un Dios que no escucha el ruego de una madre desesperada!...
¿Que podrá esperarse de él?.

Entraron otras visitas, y la pobre mujer se fue diciéndome que volvería a verme para hablarme de la muerte de su hija y de la ruina de sus creencias religiosas. La religión de aquella pobre mujer me recordó de nuevo mi misión. ¡Oh Fe religiosa! ¡Oh viajera de los siglos! Los días de tu reinado expiran: los seres más sencillos, los más ignorantes te rechazan en sus horas de dolor! Ya no inclinan la cabeza ante los mandatos Divinos; ya no dicen; “Dios lo quiere”: antes al contrario, la exasperación se apodera de los que sufren, y el escepticismo derrumba sus místicas creencias de otros tiempos.

Tu poder ha terminado en las naciones civilizadas. Los observatorios astronómicos valen más, mucho más que las gigantescas catedrales; los laboratorios de los sabios valen inmensamente más que todos los santuarios. Cuando la ciencia avanza, tú tienes que desaparecer. ¡Adiós con tu libro de la tradición y tus flores secas!, las flores de las religiones positivas terminó en los países cultos, cuando los creyentes, exasperados por el dolor, preguntan a Dios por qué no escucha sus ruegos, ¿Es que la venda de la Fe se ha caído de sus ojos?.

Devoto que pregunta y pide cuenta a Dios de sus dolores censurando sus actos, es un racionalista que ensaya el vuelo de su pensamiento. Una parte de la humanidad tiende ya sus alas libremente.

Amalia Domingo soler- Libro: La Luz de la Verdad

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                ELEMENTOS DE CONVICCIÓN

PREGUNTA - Convengo, caballero, en que desde el punto de vista filosófico la doctrina espiritista es perfectamente racional, pero queda siempre la cuestión de las manifestaciones que sólo los hechos pueden resolver, y la realidad de semejantes hechos es la que niegan muchas personas, por lo cual no debe usted extrañar el deseo que se experimenta de presenciarlos.
RESPUESTA DE A.K. - Lo encuentro muy natural, pero como busco el provecho que puedan dar, explico las condiciones en que conviene colocarse para observarlos mejor, y sobre todo para comprenderlos. El que a ello no quiere someterse indica que no tiene serios deseos de ilustrarse, y entonces es inútil perder el tiempo con él.
También convendrá usted, caballero, en que sería extraño que una filosofía racional hubiese salido de hechos ilusorios y falsos. En buena lógica, la realidad del efecto implica la realidad de la causa; si es verdadero el uno, no puede ser falsa la otra, porque no habiendo árbol, no se pueden cosechar frutos.
Cierto es que todo el mundo no ha podido evidenciar los hechos, porque no todos se han
puesto en las condiciones requeridas para observarlos, ni han tenido en ellos la paciencia y
perseverancia necesarias. Pero esto sucede como en todas las ciencias: lo que no hacen
unos lo hacen otros, y todos los días se admite el resultado de cálculos astronómicos por
aquellos que no los han hecho.
Como quiera que sea, si usted encuentra buena la filosofía, puede aceptarla como otra
cualquiera, reservándose su opinión sobre los senderos y medios que a ella han conducido,
o como máximo admitiéndolos a titulo de hipótesis hasta que tenga más amplia   demostración.
Los elementos de convicción no son los mismos para todos; lo que convence a los unos no
causa impresión ninguna a los otros, y de aquí que sea necesario un poco de todo. Pero es
un error creer que los experimentos físicos son el único medio de convencimiento. He visto a algunos a quienes los más notables fenómenos no han podido convencer y de quienes ha triunfado una simple respuesta por escrito. Cuando se ve un hecho que no se comprende, parece más sospechoso cuanto más extraordinario es, y el pensamiento le busca siempre una causa vulgar; si nos damos cuenta de él, lo admitimos mucho más fácilmente, porque tiene una razón de ser; lo maravilloso y lo sobrenatural desaparecen entonces.
Es indudable que las explicaciones que acabo de dar a usted en este diálogo están lejos de ser completas, pero estoy persuadido de que, sumarias como son, le darán que pensar, y si las circunstancias le hacen a usted testigo de algunas manifestaciones, las verá con menos
prevención, porque podrá fundar su razonamiento sobre una base. Hay dos cosas en el
Espiritismo: la parte experimental de las manifestaciones y la doctrina filosófica; y todos los
días me visitan personas que nada han visto y que creen tan firmemente como yo,
únicamente por el estudio que han hecho de la parte filosófica. Para ellas el fenómeno de
las manifestaciones es lo accesorio; el fondo, la doctrina, la ciencia, la encuentran tan
grande y tan racional, que hallan en la misma todo lo que puede satisfacer sus aspiraciones
interiores, haciendo abstracción del hecho de las manifestaciones, y concluyen, de aquí, que aun suponiendo que éstas no existan, no deja de ser la doctrina que mejor resuelve una multitud de problemas creídos insolubles. ¡Cuántos son los que me han dicho que estas ideas habían germinado en su cerebro, aunque de una manera confusa! El Espiritismo ha venido a formularla o darles un cuerpo, siendo para ellos un rayo de luz. Esto explica el número de adeptos que ha hecho la sola lectura de El Libro de los Espíritus. ¿Cree usted que hubiese sucedido esto si nos hubiéramos concretado a las mesas giratorias y parlantes?

QUE ES EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC

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PROFUNDO MENSAJE DE BEZERRA DE                                           MENESES


  Hijos míos:


Que Jesús nos bendiga.
La sociedad terrena vive, en la actualidad, un grave momento mediúmnico en el
cual, de forma inconsciente, se da el intercambio entre las dos esferas de la vida. Entidades señaladas por el odio, por el resentimiento, y tomadas de amargura cobran de aquellos verdugos de antaño la pesada carga de la aflicción que les han proporcionado.
Espíritus nobles, volcados al ideal de elevación humana sincronizan con las potencias espirituales en la edificación de u mundo mejor. Las obsesiones campean de forma pandémica, confundiéndose con los trastornos psicopatológicos que traen los procesos aflictivos y degenerativos.
Sucede que la Tierra vivencia, en este período, la gran transición del mundo de pruebas y de expiaciones para un mundo de regeneración.
Nunca hubo tanta conquista de la ciencia y de la tecnología, y tanta suciedad del sentimiento y de las emociones. Las glorias de las conquistas del intelecto se desvanecen ante el abismo de la crueldad, de la disolución de las costumbres, de la perdida de la ética y de la decadencia de las conquistas de la civilización y de la cultura...
No sea, pues, de extrañar, que el dolor, bajo varios aspectos, se esparza en el planeta terrestre no apenas como látigo más si, sobretodo, como un invitación a la reflexión, como análisis de la transitoriedad del cuerpo, con el propósito de convocar a las mentes y los corazones para el ser espiritual que todos somos.
Se habla sobre la tragedia de lo cotidiano con razón. Las amenazas de naturaleza sísmica, a cada momento se tornan realidad tanto de un lado como de otro del planeta. El crimen campea a la suelta y a la floración de la juventude que se entrega, con excepciones compresibles, a la degeneración del carácter, a las licencias morales y a la agresividad.
Sucede, hijos míos, que las regiones de sufrimiento profundo están liberando a sus huéspedes que allí quedaron, en la cárcel privado, por muchos siglos y ahora, en la gran transición, reciben la oportunidad de volcarse para el bien o de optar por la locura a la que se han entregado. Y esos, que temerosamente permanecen en el mal, a beneficio propio y del planeta, irán al exilio en orbes inferiores donde lapidarán el alma auxiliando a sus hermanos de naturaleza primitiva, como nos aconteció en el pasado.
Por otro lado, los nobles promotores del progreso de todos los tiempos pasados también se reencarnan en esta hora para acelerar las conquistas, no solo de la inteligencia y de la tecnología de punta, mas también de los valores morales y espirituales. Al lado de ellos, benefactores de otra dimensión se introducen en la materia para tornarse los grandes líderes y sensibilizar a esos verdugos de la sociedad
A los médiums cabe la gran tarea de ser puente entre los dolores y las consolaciones. A los dialogadores cabe la honrosa tarea de ser, cada uno de ellos, psicoterapeutas de desencarnados, contribuyendo para la salud general. En cuanto a los médiums se entregan al beneficio caritativo con los hermanos en agonía, también tienen sus dolores disminuidos, su fardo de pruebas amenizadas, sus aflicciones contornadas, porque el amor es el gran mensajero de la misericordia que diluye todos los impedimentos del progreso – es el sol de la vida, hijos míos, que disuelve la nube de la ignorancia y que apaga la noche de la impiedad.
Reencarnasteis para contribuir en favor de la Nueva Era. Vuestras existencias no acontecieran al acaso, fueron programadas. Antes de sumergiros en la neblina carnal, leísteis el programa que os decía al respecto y lo firmasteis, dando el asentimiento para las pruebas y las glorias estelares.
El Espiritismo es Jesús que vuelve con los brazos abiertos, descrucificado, resucitado y vivo, cantando la sinfonía gloriosa de la solidaridad.
¿Daos la mano! Que las diferencias de opinión sean limitadas y los ideales de concordancia sean practicados. Que, cualquier punto de objeción se torne secundario ante las metas a alcanzar.
Sabemos de vuestros dolores, porque también pasamos por la Tierra y comprendemos que la nube de la materia empaña el discernimiento y, muchas veces, dificulta la lógica necesaria para la acción correcta. Mas quedad atentos: tenéis compromisos con Jesús...
No es la primera vez que os comprometisteis engañando, engañándoos. Más esta es la oportunidad final, optativa para la gloria de la inmortalidad o para la anestesia de la ilusión. Ser espírita es encontrar el tesoro de la sabiduría.
Reconocemos que en la lucha cotidiana, en la disputa social y económica, financiera y humana del ganar el pan, se va el entusiasmo, disminuye la alegría del servicio, más si permanecierais fieles, orando con las antenas direccionadas al Padre Todo-Amor, no os faltará la inspiración, el apoyo, las fuerzas morales para defenderos de las agresiones del mal que muchas veces os alcanza.

Tened coraje, hijos míos, unidos, porque somos los trabajadores de la última hora, y el nuestro será el salario igual al del jornalero del primer momento.
Cantemos la alegría de servir y, al salir de aquí, llevemos impreso en el relicario del alma todo aquello que ocurrió en nuestra reunión de santas intenciones: los dolores más variados, los rebeldes, los ignorantes, los afligidos, los infelices, y también la palabra gentil de los amigos que velan por todos nosotros.
Confiando en nuestro Señor Jesucristo, que nos delegó la honra de hablar en Su nombre, y en Su nombre enseñar, curar, levantar el ánimo y construir un mundo nuevo, rogamos a Él, nuestro Divino Benefactor, que a todos nos bendiga y nos dé Su paz.
Son los votos del servidor humildísimo y paternal de siempre Becerra.
Traducido por: M. C.R 

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jueves, 6 de agosto de 2015

ESPÍRITU Y MATERIA



MÉDIUMS SEGUROS

“Cuando existe el principio, el germen de una facultad, esta se manifiesta siempre mediante señales inequívocas. Al limitarse a su especialidad, el médium puede destacarse y obtener cosas importantes y valiosas. Por el contrario, si se ocupa de todo, no obtendrá nada bueno. Notad, asimismo, que el deseo de ampliar indefinidamente el círculo de sus facultades es una pretensión orgullosa, que los espíritus nunca dejan impune. Los buenos abandonan siempre a los presuntuosos, que entonces se convierten en juguete de los espíritus embusteros. Lamentablemente, no es raro ver médiums que, no conformes con los dones que han recibido, aspiran, por amor propio o ambición, a poseer facultades excepcionales que les permitan llegar a destacarse. Esa pretensión les quita la cualidad más valiosa: la de médiums seguros.”
SÓCRATES

- Libro de los Médiums -


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EN LAS FRONTERAS DE LA EPILEPSIA
 Dostoiewisk y Machado de Assis, portadores de epilepsia, figuraron de protagonistas de sus romances para describir sus propias crisis. Muchos ilustres de la Historia tuvieron epilepsia, pero para el hombre común es en la calle donde se tomará contacto con la violencia aterradora de las crisis convulsivas.

Aunque Hipócrates tenga en sus escritos hecha una brillante descripción de la crisis del Gran Mal, indicando al cerebro como responsable de toda esa sintomatología, la Epilepsia fue tenida como una dolencia mental por los siglos pasados, y solo después del surgimiento de la Neurología en el siglo pasado, la Epilepsia pasó a ser comprendida como una simple consecuencia de una lesión orgánica del cerebro.

Hoy se entiende la epilepsia como una descarga eléctrica desorganizada que afecta a las neuronas cerebrales, provocando síntomas correlacionados con el área cerebral afectada.
 
Aunque los relatos mediúmnicos del tamaño de En el Mundo Mayor y En los Dominios de la Mediúmnidad, dictados por el Espíritu André Luiz,se hagan descripciones inconfundibles de sintomatología epiléptica en sus protagonistas, sumisos a la interferencia espiritual francamente obsesora, la medicina de hoy rechaza cualquier presencia espiritual en la génesis de crisis epilépticas, especialmente por el temor de ver resurgir la nefasta participación de " los demonios" de los antíguos textos bíblicos, versión de la cual, la Edad Média y la Inquisición supieron sacar provecho.

Los exámenes sofisticados de hoy, identifican los traumas, las infecciones, los tumores y las degeneraciones entre diversas causas de naturaleza orgánica para la etiología de la Epilepsia, entre tanto, ninguno de esos exámenes es apropiado para detectar las vibraciones del plano espiritual que nos harían comprender mas profundamente la naturaleza esencial del problema de la Epilepsia.

Ni siquiera de lejos,  pretendemos excluir la génesis cerebral de la manifestación epilèptica, pero la visión exclusivamente materialista de la Medicina tradicional, la envuelve en un oscurantismo estúpido que no le permite identificar otro universo de interferencia situado en la dimensión espiritual, que como causa o como agravante, interfiere en la frecuencia en la constelación de síntomas que el epiléptico manifiesta.

Negando la interferencia del Espíritu, la Medicina no consigue ver que a través del propio estudio de la Epilepsia, ella tendría mucho que aprender, por ejemplo, con lo que los pacientes epilépticos vivencian durante las llamadas "Crisis psíquicas", en las cuales se observa un riqueza de expresión clínica cognitiva, que  la simple avería de neuronas en "corto circuito", no tienen argumentos para justificar.

En la clasificación de las crisis epilépticas, la Neurología destaca un tipo de crisis llamada Crisis Focal o Parcial en donde la consciencia no está comprometida y la sintomatología será según la parte del cerebro afectada por la descarga neuronal desorganizada. En el área motora, el paciente presenta contracciones musculares en la mano y en el brazo, en la pierna o en cualquier otra parte del cuerpo correspondiente a la región motora del cerebro afectado.

En un área sensitiva, los síntomas serán referidos como adormecimientos, sensaciones extrañas o dformaciones del miembro afectado.

En el grupo de las crisis focales en donde están incluidas las crisis psíquicas, en las cuales el paciente relata sensaciones subjetivas que experimenta espontáneamente, pudiendo tener duración de minutos, horas o días.

Las descripciones clásicas de las crisis psíquicas hacen referencia más comunmente a las crisis de "Dejá vú" y de "Jamás Vú". Esos dos cuadros son reconocidos como  consecuencias  de lesiones en la base del cerebro en la región de los lóbulos temporales

En el "Dejá vú" ( ya visto) el paciente relata una sensación de familiaridad con el ambiente o con las prsonas, aunque le sean extrañas y él las esté viendo por primera vez. En un lugar que le sea completamente desconocido, el paciente, al tener su crisis, siente una fuerte impresión de que ya  conoce o ya estuvo en aquel lugar.

En la crisis del "Jamás vú" (Jamás visto ), el paciente manifiesa sensación de extrañeza en lugares conocidos o por personas de su convivencia.

Ambas situaciones que describimos pueden ocurrir ocasionalmente con cualquier persona normal, pero, no epiléptico, esas sensaciones son comunmente repetitivas y duraderas.

Muchos epilépticos presentan crisis psíquicas frecuentes pero destacan poco por parecer corrientes, como los cambios súbitos de humor, el entristecimiento súbito o una agresividad sin motivo y desproporcional, que puede terminar en violencia.

En este artículo, estoy interesado en relatar otros tipos de crisis psíquicas relativamente raras, en que los propios pacientes tienen mucha dificultad en encontrar términos adecuados para describirlas. Ellas merecen, a mi modo de ver, un estudio meticuloso, procurando valorizar las verdaderas sensaciones de esas experiencias subjetivas que los pacientes nos procuran transmitir, sientiendo inclusive, con frecuencia, la incredulidad que la mayoría de los médicos manifiesta al oírlos.

Los relatos de esas crisis, a primera vista, parecen inconscientes, inverosímiles, superficiales, mezclándose con los síntomas de la propia ansiedad con que los pacientes conviven cuando son víctimas de ese tipo de crisis. Ellas pueden ser muy demoradas en el tiempo y no tienen el caracter de espontáneidad de las crisis convulsivas. No hay una afectación de la consciencia pero sí de la percepción de funciones complejas como la noción del tiempo, del espacio, de la realidad , del movimiento, de la oción de Yo y hasta del pensamiento.

Esas variadas sensaciones al nivel de vivencia psíquica del individuo, a mi me parece que proporcionan una preciosa observación de la frontera entre las experiencias vividas física o espiritualmente por esos pacientes.

Unos pocos relatos que hicieron esos pacientes, me ayudaron a confirmar que el mundo mental de cada uno de nosotros, transita en una dimensión espiritual que transciende la experiencia física.

Uno de ellos es médico, frecuenta mi consultorio desde niño, por tener convulsiones debido a la neucisticercosis , recientemente me buscó acompañado de su esposa, con cierta inquietud, tratando de relatarme que en los últimos dos días, había perdido la capacidad de acompañar el paso del tiempo. No era la identificación del tiempo, de las horas del día o de la noche. Él decía que era  una pérdida de la "noción del tiempo". Los acontecimientos se procesaban en su mente y cuando él se daba cuenta, esos acontecimientos ya habían ocurrido. Al dirigirse a su consultorio conduciendo su auto por la carretera, tomaba las curvas, pero siempre con la idéa de que eso no le tomaba tiempo porque ocurría en su mente, litaralmente hablando, antes de acontecer físicamente. Lo que tenía en mente, del trayecto que recorría, no era imaginación, sino su propio conocimiento. Decía que lo que hacía no lo había sentido antes o después, porque todo lo que ocurría en secuencia, él lo vivenciaba ocurriendo simultáneamente. Su esposa lo auxiliaba como auxiliar de anestesia y en la entrevista me contaba que a pesar de permanecer todo el tiempo con esas sensaciones que describía, él procedía normalmente en cuanto anestesiaba a sus pacientes, decía que toda lo que hacía después, le parecía que ya había sucedido, no como una premonición, sino como un acntecimiento "ya hecho", si así podemos decir, por él y al terminar la anestesia, para su mente, los hechos  le parecían continuar aconteciendo.

La neurología describe también un estado de crisis psíquica en la que el paciente tiene la sensación constante de estar viviendo un sueño.  Es llamado " Dreamy States" por los clásicos.

Tuvimos dos pacientes que nos relataron episodios en los que sentían una alteración que ellos llamaban "realidad". Una joven señora refería que esas sensaciones la perturbaban desde hacía años, principalmente por la noche y cuando estaba  cerca de muchas personas. Esto la dejaba insegura. Parecía hacer las cosas por instinto. Insistía en decir que en las crisis tenía la sensación de estar viviendo en una " etapa ante la realidad". 

Otro paciente con crisis semejantes la acrecentaba, diciendo que también tenía la impresión de "no estar viviendo la realidad" y todo lo que hacía, para él no tenía contenido emocional".

Dos niños y dos adultos jóvenes, que ya acompañábamos por tener antecedentes de convulsiones, nos relataron episodios de percepción alterada en el movimiento de los objetos y del propio pensamiento.

Escuché de ellos expresiones del tipo : "los movimientos de las cosas y de las personas parecen acelerados "; "cuando extiendo las manos para pegar un objeto, parece que mis gestos son muy  rápidos"; " las personas parecen hablar muy rápido". Uno de los niños decía ser despertado por la crisis. Para uno de ellos, su propio pensamiento, cuando estaba en crisis, parecía acelerado.
 
En esas horas él evitaba el diálogo con recelo de no demostrar a los otros alguna perturbación. Uno de esos pacientes, con 23 años, es pintor y decía que en las crisis sentía que todo pasaba lentamente, sus propios gestos  al lidiar con el pincel, le parecían ser hechos a cámara lenta, aunque sus colegas no confirmaron esa lentitud. Él se sentía así por más de una semana seguida, entrando y saliendo de las crisis sin ningún motivo aparente.
 
Una señora que también acompañábamos por tener desmayos, tenía un electroencefalograma con alteraciones focales en el hemisferio izquierdo y una tomografía cerebral típica de la neurocisticercosis. Ella contaba que venía teniendo episodios en los que parecía descolocarse, sintiendo que estaba muy lejos, " como si estuviera en otro mundo", "ocupando otro espacio". Esos episodios duraban 20 minutos y a continuación, quedaba siempre muy lúcida, pero con la cabeza vacía, quedaba pálida e hinchada. Otros cuadros, más complejos y a veces muy elaborados, han sido rotulados como alucinatorios y comunmente relacionados con las disritmias del lóbulo temporal o las patologías del sueño.
Algunos pacientes dicen sentirse fuera del cuerpo, sensación que la neurología llama de "despersonalización". Para otros, los objetos que ven o los sonidos que oyen, están aumentados, disminuidos o distorsionados. A veces hay una concentraciçón de escenas y episodios memorizados y el paciente, en un relane, recapitula toda su existencia. Se le da el nombre de "visión panorámica" de la vida.
Tuvimos, entre muchos otros, el caso de una niña de nueve años que nos consultaba debido a manifestaciones comunes de epilepsia.

Ella nos relató que en algunas ocasiones, estando absolutamente despierta, se sentía saliendo de su cuerpo en completa lucidez. En una de esas últimas crisis estaba sentada en el sofá, viendo televisión, cuando, súbitamente, se vió al lado del cuerpo físico. Le pregunté sobre sus miedos en esas ocasiones y cual era su actitud al verse en esa duplicidad.

Ella nos respondió con mucha simplicidad que, asustada, procuró dirigirse cerca de la televisión para ver si su cuerpo allí sentado la acompañaba.

Los cuadros que describimos no sorprenderían a cuallquier neurólogo habituado a atender casos de epilepsia. Seguramente serán atribuidos a la presencia de disturbios en la actividad neuronal, especialmente del lóbulo temporal y la mayoria de las veces se va a ver libre de esas crisis con la medicación disponible para actuar especificamente en las disritmias de esa región.
 
Entre tanto, es curioso como esas descripciones, los relatos de como esos pacientes vivencian o "descodifican" la noción del sentido del tiempo, de la aprensión de la realidad, de la relación espacio-tiempo en el desplazamiento de los objetos, de la síntesis y proyección del pensamiento, nos permite, sin pretensiones, conjeturar una serie de semejanzas con ciertas descripciones no académicas de la literatura espiritualista.

Los textos especializados en descripciones sobre técnicas de meditación, por ejemplo, revelan que los "grandes maestros" y "místicos" que alcanzan los grados más profundos de interiorización de la consciencia, hacen interesantes descripciones en relación al sentido del tiempo, al espacio ocupado por la materia, la velocidad de las partículas de materia/energía que sintonizan, bien como la turbulencia del flujo del pensamiento, descripciones estas, que a mi ver, tienen correspondencia muy provocativa con las de los epilépticos que aquí registramos.

Para nosotros, espíritas, los conceptos de tiempo en el mundo espiritual, de espacio en la dimensión extra física, de proyecciones del pensamiento, de dislocamiento del cuerpo espiritual, pueden ser facilmente reconocidos en esa serie de historias que registramos. Las lesiones objetivas que la masa cerebral evidencia en esos cuadros, son para mi, nada mas que puertas de interconexiones entre dos dimensiones, la expresión física de una realidad que el cuerpo nos permite palpar y la percepción espiritual que vivenciamos sin que las perciban los sentidos..

Autor: Núbor Orlando Facure (*)
Traducido por Jose L. Martín
 
El autor , es médico neurocirujano  y espírita. Director del  Instituto del  Cérebro de Campinas – São Paulo, ex-Profesor Catedrático de Neurocirurgia de la Unicamp (Universidad de Campinas), escritor y expositor espírita, fue entrevistado en exclusiva  en  Brasil por el  Jornal de Espiritismo en el  Instituto del  Cerebro que dirige desde 1987.
 
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                 ESPÍRITU Y MATERIA

La mente tiene la capacidad de sostener las creencias mentales de las dos posturas opuestas, más allá de los extremos esta la comprensión que surge de la experimentación directa de la realidad.

En la soledad, cara a cara con nosotros mismos, todos, ateos o creyentes, encontrémonos en un bando o en otro, sentimos que algo va mal, vemos que hay mucho sufrimiento, venimos a darnos cuenta de que no tenemos explicaciones a muchas cosas que nos suceden, no encontramos respuestas integrales a muchas de las circunstancias de nuestra propia vida y sentimos que algo nos falta. ¿Por qué? ¿Qué es eso que nos falta?

No podemos negar que hay dos corrientes en el mundo que luchan a muerte por la supremacía. En primer lugar tenemos la corriente ESPIRITUALISTA, formada por las religiones, escuelas y creencias. Por otra parte, tenemos nosotros la corriente MATERIALISTA, con su dialéctica, etc.

No hay efecto sin causa; nada procede de nada. Estos son los axiomas, es decir las verdades indiscutibles. Entonces, como se comprueba en cada uno de nosotros la existencia de fuerzas, de potencias que no pueden estar consideradas como materiales, es necesario, para explicar la causa, remontarnos a otra fuente distinta a la materia, a este principio que nombramos alma o espíritu.

Cuando, descendiendo en el fondo de nosotros mismos queremos aprender a conocernos, a analizar nuestras facultades; cuando, apartando de nuestra alma la espuma que acumula allí la vida, el envoltorio espeso cuyos perjuicios, errores y sofismas revistieron nuestra inteligencia, penetramos en los dobleces más íntimos de nuestro ser, nos encontramos allí cara a cara con estos principios augustos sin los cuales no habría grandeza para la humanidad: el amor al bien, el sentimiento de la justicia y del progreso.

Estos principios, que se reencuentran en grados diversos, tanto en casa del ignorante como en casa del hombre sabio, no pueden provenir de la materia, que está privada de tales atributos. Y si la materia no posee estas cualidades, ¿cómo podría formar, ella sola, seres dotados de ellas? El sentido de lo bello y de la verdad, la admiración que experimentamos hacia las obras grandes y generosas, no podrían tener el mismo origen que la carne de nuestros miembros o la sangre de nuestras venas. Estos son más bien como los reflejos de una luz alta y pura que brilla en cada uno de nosotros, lo mismo que el sol se refleja sobre las aguas, sean estas aguas fangosas o límpidas.

En vano pretenderíamos que todo es materia. Nosotros que sentimos realces poderosos de amor y de bondad, que amamos la virtud, la devoción, el heroísmo; el sentimiento de la belleza moral está grabado en nosotros; la armonía de las cosas y de las leyes nos penetra, nos arrebata; ¡y nada de todo eso nos distinguiría de la materia!

Sentimos, amamos, poseemos la conciencia, la voluntad y la razón; ¡y procederíamos de una causa qué no encierra estas calidades en ningún grado, de una causa que no siente, no ama ni sabe nada, que es ciega y muda! ¡Superiores a la fuerza qué nos produce, estaríamos más perfeccionados y seríamos mejores que ella!

Tal forma de ver las cosas no se sostiene. El hombre participa de dos naturalezas. Por su cuerpo, por sus órganos, deriva de la materia; por sus facultades intelectuales y morales, es espíritu.

Digamos más exactamente todavía, respecto al cuerpo humano, que los órganos que componen esta admirable máquina son semejantes a ruedas incapaces de actuar sin un motor, sin una voluntad que los ponga en movimiento. Este motor, es el alma. El tercer elemento conecta a la vez a los otros dos, transmitiendo a los órganos las órdenes del pensamiento. Este elemento es el periespiritu, la materia etérea que escapa a nuestros sentidos. Envuelve al alma, la acompaña después de la muerte en sus peregrinaciones.

Del libro de León Denis “El porque de la vida”

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                      RENACIMIENTO 

"El alma,después de residir un período en el espacio,renace en condición humana,trayendo consigo una herencia buena o mala de su pasado.Renace niño,reaparece en la escena terrestre para representar un nuevo acto del drama de su vida,pagar las deudas que ha contraído,conquistar nuevas capacidades que le han de facilitar la ascensión,acelerar la marcha hacia adelante"
EL PROBLEMA DEL SER Y DEL DESTINO -

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                 HIJOS ADOPTIVOS


Hijos existen en el mundo que reclaman comprensión más profunda para que la existencia se les torne psicologicamente menos difícil.

Nos referimos a los hijos adoptivos que llegan al hogar por las vías de las pruebas, sin dejar de ser criaturas que amamos tiernamente.

Coloquémonos en la situación de ellos para un más claro entendimiento del asunto.

Muchos de nosotros, en las existencias del pasado, hemos pisoteado los corazones afectuosos que nos acogieron en su casa, sea esclavizándolos a nuestros caprichos o apuñalándoles el alma a golpes de ingratitud. Desacreditándoles los esfuerzos y dilapendiandoles las energías, casi siempre les impusimos aflicción por reconforto, exigiéndoles sacrificios hasta que les ofrecimos la muerte en sufrimiento a cambio de la infancia que nos dieran de flores de esperanza.

Un día, no obstante, desembarcados en el Más Allá, nos dimos cuenta de la extensión de nuestros errores y, con la consciencia despierta, tuvimos compasión de nuestras propias faltas .

Corre el tiempo y, cuando aquellos mismos espíritus queridos que nos sirvieran de padres retornan a la Tierra en alegre comunión afectiva, ansiamos devolverles el calor de la ternura pero, en ese paso de la experiencia, los principios de la reencarnación, en muchas circunstancias, tan solamente nos permiten disfrutarles la convivencia en posición de hijos ajenos, a fin de aprender a atesorar el amor verdadero en los sustentáculos de la humildad.

Reflexionemos en eso. Y si tienes en la Tierra hijos en adopción, habitúate a dialogar con ellos, tan pronto cuanto te sea posible, para que se desenvuelvan en el plano físico bajo el conocimiento de la verdad. Ayúdalos a reconocer desde muy temprano, que son ahora sus hijos del corazón, buscan reajustarse en el hogar, a fin de que no sean traumatizados en la edad adulta por revelaciones a base de violencia, en que frecuentemente se les despiertan en el ser las llamas de la aflicción posesiva de otras épocas, en forma de celos y rebelión, envidia y desesperación.

Efectivamente, amas a los hijos adoptivos con la misma abnegación con que te empeñas en construir la felicidad de los brotes de la propia sangre. Entretanto, no les ocultes la realidad de la propia situación para que no te opongas a la Ley de Causa y Efecto que los trajo de nuevo a tu convivencia, con el fin de que olviden los desequilibrios pasionales que les marcaron la conducta en otro tiempo.

Para eso, recuerda que, en última instancia, sea cual sea nuestra posición en los equipos familiares de la Tierra, somos, por encima de todo, hijos de Dios.

                   Emmanuel

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