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lunes, 21 de septiembre de 2015

Atavismos culturales y desvíos doctrinarios

                                                                     

Matrimonio y divorcio
Para ser felices todos precisamos de un compañero  con quien compartir ansiedades,  resolver problemas cotidianos, confiar triunfos y reveses, y principalmente  realizar  nuestros deseos  de dar y recibir cariño.
Los objetivos principales  que han de ser alcanzados en el matrimonio es el conseguir  establecer vínculos  de amor,  comprensión  y fidelidad entre marido y mujer, asegurando así el equilibrio emocional.
El matrimonio constituye uno de los primeros actos de progreso  en las sociedades humanas; porque establece la solidaridad fraterna y se encuentra en todos los pueblos, aunque en condiciones diversas. Abolir  el casamiento seria  retroceder  a la infancia de la Humanidad y colocar al hombre por debajo incluso de ciertos animales que les dan el ejemplo de uniones constantes.
Casarse es tarea para todos los días, por lo que solamente  de la comunión espiritual gradual y profunda  es      que surgirá  la integración de los cónyuges en la vida permutada,  de corazón a corazón, en la cual el matrimonio se lanza siempre  para lo Más Alto, en plenitud de amor eterno.
El porvenir de toda criatura está llenos de incertezas e inseguridades,  por eso al contar con un (compañero) u (compañera) que nos ampare y asista en caso de enfermedad o en la vejez, es lo ideal, para la soledad que es muy triste. Los dolores compartidos, duelen menos, y las alegrías con alguien  que vibre a nuestro lado, ganan en sabor e intensidad.
Durante el enamoramiento y el noviazgo, los jóvenes, deseosos, de causarse, recíprocamente, favorable impresión, empeñándose en mantener una buena conducta, procurando esconder o camuflarlos aspectos indeseables de sus caracteres.
Viven en estado de encantamiento, estimulados por la atracción física, evitando la menor  alusión a episodios desagradables del pasado de cada uno, para entregarse apenas  a devaneos y fantasías, en el ante gozo de las deliciosas promesas del futuro.
Aunque se observe características comprometedoras o menos dignas,  creen, ingenuamente, que el matrimonio las eliminará o que tendrán fuerzas suficientes para soportarlas, sin prejuicio de la “eterna felicidad” con la que sueñan.
Sin embargo, después  de casados, al conocer la realidad de la vida, comprenderán que la vida no está hecha  apenas de momentos románticos, exigiéndoles, ahora, arduos trabajos y no pocos sacrificios para los cuales  no siempre están convenientemente preparados.
Algunas veces, sobrevienen  dificultades de orden financiero, que los llevan a sufrir privaciones  nunca antes experimentadas y con ellas acusaciones  y quejas del uno contra el otro.
Las facetas uno del otro que intentaron no tomar en cuenta, empiezan a manifestarse con toda crudeza, generando  conflictos, discusiones, enfados y represalias.
No existe una formula única y por supuesto infalible para la conquista  de la felicidad en el matrimonio.
Existe, sin embargo determinadas condiciones  y ciertos preceptos, dictados  por la prudencia y por la experiencia  de cónyuges  bien sucedidos, que,  si son observados podrán ofrecer a los jóvenes alguna garantía de que “su” matrimonio venga a ser lo más venturoso posible.
Uno de los primeros puntos a considerar es la edad para ese paso. Ninguna fijación rigurosa, cabe aquí, ya que  los grados de madurez varían de individuo a individuo, en cualquier fase de la vida, en función  de las experiencias adquiridas en esta encarnación y en las precedentes.
En la actualidad, la edad más propicia  para un matrimonio estable y feliz, se sitúa entre 23 y 26 años para los chicos y 21 a 24 para las chicas. Diversas investigaciones llegaron a la conclusión de que los  matrimonios malogrados fueron, en su mayoría, motivados por la precipitación, es decir por haberse realizado demasiado temprano. 
Otra cosa que influye  en el matrimonio es el grado de cultura y educación.  Lo deseable  es que ambos tengan el mismo nivel cultural y hayan sido educados por padrones  éticos semejantes, pues esto facilitará grandemente la adaptación entre sí.
Las profundas diferencias, una vez pasada, “la luna de miel” en la que todo es deslumbramiento e ilusión, el refinamiento social del cónyuge mejor dotado choque  con la bozalidad, la inepcia,  el desaseo y el mal gusto del otro, lo que tornará  insostenible una vida en común, dando lugar a que alguno o ambos  pasen a buscar  compensaciones  fuera del hogar, junto a otra u otro que mejor les comprendan, aprecie du modo de ser y responda  a sus necesidades más intimas.
Otro contingente  más de la armonía conyugal es el sentimiento religioso, el cual no debe ser subestimado. Al considerar  que la religión es una  característica de la personalidad, se torna penoso, por ejemplo,  a uno de los cónyuges que desease cumplir  fielmente los deberes establecidos por la Iglesia o por las propias convicciones religiosas, tener que soportar, sin enfado o protesta, las propuestas del otro, ateo o indiferente, que considerase  tales deberes mera simplezas, infantilismo mental, etc.
Es muy difícil mantener la paz doméstica, con un esposo, fanático e intransigente, que intenta convertir al otro  a su credo, importunándolo a cada instante  y con cualquier pretexto con sus discursos de catequesis.
La conciencia del exacto papel de cada uno en la construcción y manutención del hogar; la identidad de propósitos en lo tocante al planeamiento familiar;  a la finalidad espiritual; a la filosofía de vida que esposen; a la certeza de que se aman; a pesar de los defectos de cada uno, incluso sabiendo que ellos persistan después del matrimonio, la aceptación de la familia del futuro cónyuge, tal como ella es; la capacidad reciproca de divergir, sin discutir, y de argumentar, sin pelear, la buena disposición de ambos  de acatarse las opiniones y favorecer la solución de problemas  de interés común, etc. Son otros tantos factores que contribuyen para un matrimonio afortunado.
En la unión de los sexos, a la par de la ley divina material, común a todos los seres vivos, hay otra ley divina, inmutable como lo son todas las leyes de Dios, exclusivamente moral. Quiso Dios que los seres se uniesen  no solo por los lazos de la carne, sino también por los lazos del alma,  con el fin  de que el afecto mutuo de los esposos  se transmitiese  a los hijos y que fuesen dos, y no uno solamente, a amarlos, a cuidar de ellos y hacerlos progresar.
La felicidad conyugal tiene un precio bastante alto, tan alto  que solo podrá ser pagado, a largo plazo, mientras dure el matrimonio, en monedas de humildad, comprensión, paciencia, espíritu de renuncia y gran dosis de buena voluntad en el sentido de adaptación mutua.
Para conseguir la felicidad en común, cada uno de los cónyuges precisa sacrificar un poco de su “yo” para que el “nosotros” se fortalezca y se vuelva cada vez más agradable.  Para ello  la primera cosa que debe ser cultivada, de parte a parte, es el don de perdonar.
Conflictos, discusiones, mal entendidos… son hasta cierto punto  normales  en la vida de una pareja, y, si no hay comprensión y tolerancia reciproca, sentido de minimizarlos y superarlos, el hogar  acabara dejando de ser un reducto de amor, de paz y de alegría, para transformarse en campo de negligencias, deprimente y deplorable.
El apoyo mutuo y un poco de humildad espiritual,  harían desaparecer tantos antagonismos  irreductibles en las relaciones familiares. La Evangelización en el hogar  también es otro recurso muy preciado, ya que el recuerdo de los preceptos de Jesús, sus divinas enseñanzas junto con la misericordia,  les harían soportar  las faltas y las flaquezas  de los que los rodean sin guardarles resentimiento, perdonándolos de corazón.
Sabrían que “ El verdadero carácter de la caridad es la modestia y la humildad, que consisten  en ver cada uno apenas  superficialmente   los defectos del otro y esforzarse  en hacer que prevalezca lo que hay en el de bueno y virtuoso.
Otro factor imprescindible para la preservación de la felicidad conyugal es el dialogo entre los esposos. “El sublime amor del altar domestico anda muy lejos, cuando los cónyuges pierden el gusto de conversar entre sí.
La vanidad y el orgullo son dos sentimientos de los más comunes que pueden anidarse en lo íntimo de las personas. Y son ellos los que, a menudo, provocan  el estremecimiento de las relaciones entre marido y mujer.
“La caridad sublime, que Jesús enseño, también consiste  en la benevolencia que uses  siempre y en todas  las cosas para vuestro prójimo. Por eso la pareja  puede ejercitar esa virtud sublime, dirigiendo palabras de consuelo, de encoraja miento, de amor.
No estamos en la obra del mundo para aniquilar lo que es imperfecto, sino para completar  lo que se encuentra inacabado.
En las esferas elevadas, los espíritus evolucionados consideran motivo de honra el amparo a los compañeros menos desenvueltos  que se adiestran en planos inferiores.
El matrimonio en la tierra puede asumir variados aspectos, objetivando  múltiples fines. Accidentalmente, tanto el hombre como la mujer encarnados pueden experimentar diversas veces el casamiento terrestre, sin por ello encontrar  la compañía de las almas afines  con las cuales realizar  la unión ideal.  Eso  es porque comúnmente, el hombre necesita rescatar  deudas que se contrajeron  a causa de la energía sexual aplicada de forma inadecuada ante los principios de causa y efecto.
 Cuando el matrimonio expiatorio ocurre en segundas nupcias, el cónyuge liberado de la vestimenta física, cuando se ajuste a la afección noble, frecuentemente se coloca al servicio  de la compañera o del compañero en la retaguardia, en el que ejercita  la comprensión y el amor puro.  Si los viudos y las viudas de las efectuadas nupcias en grado menor de afinidad demuestran sana  condición de entendimiento, son habitualmente conducidos, tras la muerte,  a la convivencia  del matrimonio restituido a la comunión, disfrutando posición análoga  a la de los hijos queridos junto a los terrenos padres, que por ellos se someten  a los más elocuentes y polifacéticos testimonios de cariño y sacrificio personal para que atiendan, dignamente, a la articulación de los propios destinos.
Si la desesperación de los celos o la nube del despecho ciegan a uno de los miembros del equipo fraterno, los cónyuges re asociados en el plano superior le amparan en la reencarnación, a la  manera de benefactores ocultos, interpretándoles la rebelión por síntoma enfermizo, sin retirarles el apoyo amigo, hasta que se reajusten en el tiempo.
 Cuando el hogar terrestre es analizado sin preconceptos, permanece estructurado en las mismas bases esenciales, al igual que  los padres humanos, reciben, muchas veces, en el instituto domestico, por hijos e hijas, a aquellos mismos lazos del pasado, con los cuales atienden  al rescate de antiguas cuentas, purificando emociones, renovando impulsos, dividiendo compromisos o esmerando relaciones afectivas del alma  para el alma.
El divorcio, según conocimientos del Plano Espiritual, no debe ser facilitado o estimulado entre los hombres, porque no existen en la Tierra uniones conyugales, legalizadas o no, sin vínculos graves  en el principio de la responsabilidad asumida en común.
Es imperioso, que la sociedad humana establezca regulaciones severas a beneficio de nuestros hermanos  contumaces en la infidelidad a los compromisos asumidos consigo mismos, a beneficio de ellos, para que no se unan a mayor desgobierno, y a beneficio de sí mismos, a fin de que no regrese a la promiscuidad envilecida de las tabas oscuras, en que el principio y la dignidad de la familia aun son plenamente desconocidos.
Es imprescindible que el sentimiento de Humanidad interfiera  en los casos especiales, en el que el divorcio es el mal menor que pueda surgir  entre los grandes  males pendientes sobre la frente  del matrimonio, sabiéndose, por tanto, que los deudores de hoy volverán mañana al acierto de las propias cuentas.
Si el espirita debe ser prudente, virtuoso, tolerante, humilde y abnegado y caritativo, entre sus hermanos de ideal y en el seno de la Humanidad, ¡Cuánto más debe serlo en la familia! Si son sagrados los deberes que hemos de cumplir  entre nuestros hermanos y en la Humanidad, mucho más lo  son los que tenemos que cumplir en la familia. Porque debemos considerar que, más allá de los vínculos que en esta existencia nos unen  con lazos indisolubles, tenemos siempre historias pasadas, que se enlazan  con la historia presente.
Trabajo realizado por Merchita
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...Ejercita el amor a cada paso.
Piensa con amor y habla amorosamente, predisponiéndo­te a comportarte en forma amable.
Al ampliar el sentimiento de amor perdonarás con facilidad, pues entenderás que el otro, el opositor, el adver­sario, el perseguidor, está mal con él mismo, está enfermo sin saberlo y necesita socorro...
Al perdonar sinceramente a aquellos que te generan dificul­tades y que se convierten en problemas para ti, estarás colaborando con el Bien, y de ese modo pasarás a la etapa de servidor de la solidaridad y de la acción edificante, a favor de todos, y del mundo terrenal donde te encuentras en proceso evolutivo.
No te eximas de amar, de perdonar y de servir, si real­mente anhelas la autorrealización.


Joanna de Ângelis / Divaldo P. Franco - Libro Despierte y sea feliz - Editora LEAL 

   

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               Alcohol y Obsesión

Por: J. Herculano Pires
La obsesión mundial por el alcohol, en el plano humano, corresponde a un cuadro espantoso de vampirismo en el plano espiritual. La medicina actual sigue siendo renuente – e infelizmente en los sectores más ligados al asunto, como lo es la psicoterapia – en aceptar la tesis espírita de la obsesión. Las investigaciones parapsicológicas ya revelaron, en los mayores centros culturales del mundo, la realidad de la obsesión. Desde Rhine, Wickland, Pratt, en los Estados Unidos, a Soal, Carington, Price, en Inglaterra, hasta los parapsicólogos materialistas, el descubrimiento del vampirismo se realizó en cadena. Todos los verdaderos parapsicólogos, de renombre científico y no marcados por la obsesión del sectarismo religioso, proclaman hoy la realidad de las influencias mentales entre las criaturas humanas, y entre estas y las “mentes desencarnadas”.

Jean Ehrenwald, psicoanalista, llegó a publicar un importante libro titulado: Nuevas Dimensiones del Análisis Profundo, corroborando las experiencias de Karl Wickland en Treinta Años Entre los Muertos. (Ed. Koogan), en la actualidad en Europa, acompañado por varios investigadores, efectuó experiencias a controle remoto de la conducta humana por medio de la telepatía, obteniendo resultados satisfactorios. Nada de eso vale para los que se obstinan en la negación pura y simple, como hacían los científicos y los médicos del tiempo de Pasteur en relación al mundo bacteriano.

Los cuadros de Cornélio Pires sobre la obsesión alcohólica son solo un juego poético. Ellos nos muestran – en un panorama del lado oculto de la vida – la mecánica de ese proceso obsesivo. Espíritus enemigos, (que ofendimos gravemente en existencias anteriores), nos excitan el deseo inocente de “tomarnos un trago”. Aceptamos la “idea loca” y Espíritus vampiros son atraídos por las emanaciones alcohólicas de nuestro cuerpo. A partir de entonces, como aconteció a Juca de João Dório, “nos dirigimos a la botella” y fuimos a terminar en el sanatorio. Los Espíritus vampiros son viciosos que murieron en el vicio y continúan en el mundo espiritual inferior, aquí en la Tierra, buscando ansiosamente sus “tragos”. Se satisfacen con las emanaciones alcohólicas de sus victimas y pasan a succionarlas como vampiros psíquicos.

En las instituciones espíritas bien dirigidas ese proceso es bastante conocido, y son muchos los infelices que se salvan después de un tratamiento serio. En los hospitales espíritas las curas son numerosas. Véase la obra del Dr. Ignacio Ferreira: Nuevos Rumbos de la Medicina, relatando las curas realizadas en el Hospital Espírita de Uberaba. No es solo la obsesión alcohólica la que está en juego en los procesos obsesivos. Los desvíos sexuales ofrecen un cuadro tal vez mayor y más trágico que el alcohol, porque es más difícil de ser tratado.
Tiene razón el poeta Caipira al advertir que el “alcohol, para ayudar, es cosa de la medicina”. Solo en las aplicaciones médicas el alcohol puede ser usado como remedio. Pero tenemos que añadir, infelizmente, que los médicos con los ojos cerrados hacia la realidad espiritual no están en condiciones de atender los casos de alcoholismo. Los grupos espíritas y las asociaciones alcohólicas obtienen resultados más positivos, cuando los tratamientos son bien dirigidos.

Tomado del libro: Diálogos de los Vivos – J. Herculano Pires y Chico Xavier
        Traducción al español: Oscar Cervantes Velásquez
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ATAVISMOS CULTURALES Y DESVIOS DOCTRINARIOS

En el capítulo primero de "El Evangelio según el Espiritismo", “Yo no he venido a destruir la ley”, encontramos en el ítem N° 5 la siguiente afirmación de Kardec: “El Espiritismo es la nueva ciencia que viene a revelar a los hombres, con pruebas irrecusables, la existencia y la naturaleza del mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corporal; nos lo presenta, no como una cosa sobrenatural, sino, al contrario, como una de las fuerzas vivas que incesantemente obran en la Naturaleza, como el origen de una multitud de fenómenos incomprensibles hasta ahora y relegados, por esta razón, al dominio de lo fantástico y de los maravilloso”.
 Complementa aún más: “Así como Cristo dijo: “No penséis que he venido a destruir la ley, sino a cumplirla”, el Espiritismo dice también: “No he venido a destruir la ley cristiana, sino a cumplirla”. No enseña nada contrario a lo que enseño Cristo, pero desarrolla, completa y explica, en términos claros para todo el mundo, lo que se dijo bajo la forma alegórica; viene a cumplir en los tiempos predichos, lo que Cristo anunció, y a preparar el cumplimiento de las cosas futuras. Es pues la obra de Cristo, que el mismo preside, así como a la regeneración que se opera y prepara el reino de Dios en la Tierra como igualmente lo anunció”.
 Bajo esta premisa, entendemos que el Espiritismo no puede caer en situaciones que desvirtúen la esencia doctrinaria, de la cual el Maestro Kardec fue muy explícito al recomendar mantener por encima de todo su pureza, y de esa forma evitar, como lo vamos a analizar, errores a causa de la falta de unión y cohesión doctrinaria.
  El Cristianismo, que alcanzó su máxima expresión en las enseñanzas del Evangelio por parte de Jesucristo, utilizó la simplicidad en la organización de los primeros núcleos cristianos, conquistando gracias a ello a la sociedad de la época. Sin embargo, luego de la muerte de Jesús y con el paso del tiempo, sufrió un desgaste a causa de los intereses políticos, financieros e institucionales. Los nuevos adeptos y sus líderes, no consiguieron comprender la esencia del Evangelio, que es la regeneración del hombre, liberándose de los errores de su pasado culposo para reiniciar un nuevo ciclo donde la luz de la esperanza ilumine el camino de aquel que acoge con amor, las enseñanzas liberadoras del Maestro Jesús.
 El resultado de todo eso es bien conocido: dos milenios de intolerancia, violencia, atraso espiritual, perpetuación de las injusticias sociales, agravamiento de los compromisos con la ley de acción y reacción y un fuerte comprometimiento con la regeneración de nuestro planeta.
El caso del Espiritismo no es muy diferente.
A pesar de las advertencias de los Espíritus y del mismo Allan Kardec, en cuanto a los períodos históricos y tendencias del movimiento, los Espíritas insisten en cometer los mismos errores del pasado. Los mismos errores porque probablemente somos las mismas almas que rechazaron y desviaron al Cristianismo de su verdadera senda y ahora posamos de puristas ortodoxos, enemigos ocultos del Espíritu de Verdad.
Negligentes con la oración y la vigilancia, cedemos constantemente a los tentáculos del poder y la vanidad, despreciando a toda hora el ideal del “amaos e instruíos”. No consiguiendo adaptarnos al Espiritismo, comprendiendo y vivenciando sus verdades, vamos adaptando la doctrina a nuestros límites, corrompiendo los textos de la codificación, ignorando la experiencia histórica de Allan Kardec y de sus colaboradores, trayendo a los Centros Espíritas las prácticas dogmáticas de nuestras preferencias religiosas, los hábitos políticos de las agremiaciones que frecuentamos y más comúnmente las interferencias negativas de nuestros caprichos personales.
Y así caminamos, unidos en nuestras displicencias y divididos en las responsabilidades. El Espiritismo fue, ciertamente, una doctrina elaborada por los Espíritus Superiores y esto nos tranquiliza en cuanto al futuro doctrinario. Pero el Movimiento Espírita viene siendo liderado por seres humanos, Espíritus aún inmaduros e inexpertos, lo cual preocupa, pues sabemos que, hoy los enemigos del Espiritismo están dentro del mismo movimiento.
¿Pero cómo evitar ese proceso de corrupción y, en algunos casos notorios, de sincretismo y mala conducta? ¿Cómo revertir la situación para reconducir esas experiencias hacia el rumbo verdaderamente Espírita? ¿Qué hacer con estas instituciones, con sus malos dirigentes, los malos médiums, en fin los malos Espíritas? ¿Debemos identificarlos y expulsarlos de nuestro movimiento? ¿Debemos denunciarlos y discriminarlos como hacia la Inquisición con los acusados de herejía?
¿Qué hacer con los libros que consideramos inconvenientes o fuera de contexto para el movimiento? ¿Debemos quemarlos en plaza pública, censurarlos en nuestras bibliotecas o dejar que la misma comunidad Espírita practique el libre albedrío y aprenda a hacer la elección correcta y adecuada a sus necesidades?
E ahí, una serie de cuestionamientos que nos ayudan a comprender el gran compromiso que asumimos como dirigentes de un movimiento que, tal como lo plantea Allan Kardec en "La Génesis" : “abre a la Humanidad un nuevo camino, ofreciéndole infinitos horizontes; al iniciarlo en los misterios del Mundo Invisible, le señala su verdadero papel en la Creación, papel perpetuamente activo, tanto en el estado corporal como en el espiritual. El hombre no camina ya a ciegas: sabe de donde viene, a dónde va y porque está sobre la Tierra. El futuro se le presenta en su verdadera faz, exento de los prejuicios de la ignorancia y la superstición; ya no es una vaga esperanza: es una verdad palpable, tan cierta para él como la sucesión del día y la noche. Sabe que su Ser no está limitado a algunos instantes de una existencia efímera; que la vida espiritual no se interrumpe con la muerte; que ya ha vivido y que vivirá aún y que de todo lo que adquiere en perfección gracias al trabajo nada se pierde; encuentra en sus existencias anteriores la razón de lo que es hoy y, también, de lo que es hoy, sabrá deducir lo que será mañana”.
Son muchas las razones que llevan a un grupo Espírita, o a algunos de sus adeptos, a transitar por el difícil camino de los desvíos doctrinarios; entre ellos juega papel preponderante la cultura en nuestras sociedades, donde la “sobrenatural y maravilloso”, al decir de Kardec “es sinónimo de superstición”, y va aún más allá al expresar que ”muchos críticos juzgan el Espiritismo sobre los cuentos de hadas y las leyendas populares que son sus ficciones; es como si juzgáramos la historia sobre los romances históricos o las tragedias”.
El culto a los muertos, practicado por los pueblos primitivos, tenía, entre otros motivos, el de impedir las influencias maléficas de los muertos en la suerte de los vivos. También, la magia tenía por fin poner al servicio del hombre los seres invisibles, inclusive los Espíritus de los muertos. Las tradiciones folklóricas de todos los tiempos son ricas en historias sobre apariciones de difuntos, que llenan a los vivos de terror. El pavor que inspiran los cadáveres, el miedo de atravesar un cementerio durante la noche, la creencia en casas embrujadas, son otros tantos reflejos de una creencia en la posibilidad de que los muertos interfieran en la existencia de los vivos. La nigromancia o arte de evocación de los muertos es practicada por muchos pueblos, antiguos y actuales, causando, como es lógico, errores de interpretación que llevan a muchos a considerar la mediumnidad y por ende el Espiritismo, como algo pecaminoso o en el peor de los casos, como cosas del demonio.
Son muchos los cultos y las religiones que de alguna manera tienen entre sus prácticas la comunicación con los Espíritus y la creencia en la reencarnación, por lo que son confundidas erróneamente con el Espiritismo, es el caso de la Umbanda y el Candombe, prácticas muy comunes en el Brasil; la Santería en Cuba, esta última muy practicada en algunos pueblos de América Latina; el Vudú en Haití y otras que forman parte del arraigo popular de aquellos esclavos traídos de África y que han dejado en la cultura afroamericana un rico acervo de experiencias espirituales. Sin embargo, aunque estas prácticas merezcan de parte de los verdaderos Espíritas todo nuestro respeto, estas sectas son adeptas del espiritualismo o esoterismo, y no del Espiritismo.
El preclaro Espíritu Vianna de Carvalho, nos recuerda: es por ello que el "Movimiento Espírita crece y se propaga, pero la Doctrina Espírita permanece ignorada, cuando no adulterada en muchos de sus postulados". Tal es el caso de aquellos que asumen responsabilidades directivas, sin los recursos necesarios, tanto culturales como doctrinarios, por negligencia o hasta por omisión de muchos de sus miembros, lo que lleva a que muchos núcleos espiritistas terminen involucrados en prácticas extrañas y ajenas a los objetivos y propuestas del Espiritismo y de las Casas Espíritas, entre las cuales citamos: CROMOTERAPIA, PSICOTERAPIA, MUSICOTERAPIA, HIDROTERAPIA, CRISTALOTERAPIA, FITOTERAPIA, etc.
Es importante considerar que cuando se desee trabajar en CROMOTERAPIA, MUSICOTERAPIA u otras, se debe cumplir con los preceptos legales instituidos por nuestra sociedad, pagando impuestos, atendiendo con lealtad y ética a los pacientes interesados en el mercado profesional, pero, sin involucrar a las Casas Espíritas, utilizando sus dependencias, instalaciones o los recursos financieros que resultan de la contribución de los asociados para la manutención de la casa, desviando así los intereses de aquellos corazones que van en busca de lo que solo la Doctrina Espírita, les puede ofrecer.
El Espiritismo es la Doctrina de la educación integral, de la higiene mental y moral. Es el retorno de Cristo al atormentado hombre del siglo ciclópico de la tecnología, a través de sus emisarios, renovando la Tierra y multiplicando la esperanza y la paz en las mentes y en los corazones que le permanezcan fieles.
La Casa Espírita es la bendita escuela de almas, enseñándolas a vivir, pues el Espiritismo tiene por objetivo la reforma moral del Hombre.
El Espírita debe ser un individuo de mentalidad abierta. No puede ser sectario, lo que lo llevaría fatalmente al fanatismo. Debe aceptar la verdad, venga ella de donde viniera. De igual manera, debe rechazar el error y la mentira, recordemos la enseñanza de Erasto “es preferible rechazar 10 verdades que aceptar una sola mentira”. Enfaticemos, en esta parte, la recomendación de Juan Evangelista, en su Carta: “(...) no creáis a todos los Espíritus; más, probad si los Espíritus son de Dios; porque muchos falsos profetas se levantaron en el mundo” (San Juan, 1ª Epístola, cap. IV, v. 1).
La creencia en Dios, en la inmortalidad del alma, en la reencarnación, en la pluralidad de mundos habitados, en la comunicabilidad de los Espíritus, en la ley de causa y efecto y en las enseñanzas morales del Rabí de Galilea, constituyen los pilares maestros que forman ese maravilloso manantial de enriquecimiento espiritual, conocido como Espiritismo.
El Centro Espírita es el sitio donde estudiamos esos principios, intentando colocarlos en práctica, con la certeza de que eso nos llevará a la conquista de la felicidad, sirviendo también de iluminación y consuelo para todos cuantos buscan en su interior, muchas veces hasta como último recurso de ayuda ante las pruebas de la vida.
El compromiso del Centro Espírita con la divulgación y práctica de los postulados del Espiritismo se reviste de fundamental importancia ante la gama de principios de los cuales somos depositarios, así como los que trabajan en la siembra Espírita son responsables por la transmisión de esos preciosos conocimientos, debiendo preservar su pureza original, evitando a todo costo asumir prácticas que no guardan ningún contenido doctrinario.
Por lo tanto, es evidente que el Centro Espírita debe preocuparse única y exclusivamente del estudio y práctica del Espiritismo, pues en la Doctrina existen suficientes principios, que dispensan la aplicación de otros conceptos que no guardan relación con los de la Codificación.
Así, sin entrar a desconceptuar ninguna creencia en particular, práctica o terapia, dentro de la coherencia que debe primar en nuestro trato con la Doctrina, no tiene sentido mantener dentro de las instituciones Espíritas procesos de atendimiento o tratamiento que no poseen ninguna identificación con el Espiritismo y sus postulados.
Por consiguiente, el Centro Espírita debe ocuparse del estudio y práctica del Espiritismo, con la respectiva asistencia a los necesitados siendo hecha a la luz de sus postulados, pues si así no fuera, se corre el riesgo de ver instituciones que se denominan Espíritas lidiando con toda suerte de terapias, “mancias” y “logias”, menos con lo que tiene que ver con la Doctrina.
Nos dice Herculano Pires que: “Es increíble la liviandad con que oradores y articulistas Espíritas tratan ciertos temas, con una falsa suficiencia, lanzando confusiones ridículas en el medio doctrinario... Tenemos que comprender que eso no puede continuar, pues nada de eso es Espiritismo. Los conferencistas Espíritas deben enseñar Espiritismo, y para eso precisan, primero aprenderlo”.
Necesitamos de expositores didácticos, con buen conocimiento doctrinario, arduamente adquirido en estudios e investigaciones. Exponer los temas fundamentales de la Doctrina, no es hablar bonito, con poses literarias, que sólo sirven para satisfacer la vanidad y el orgullo de quien expone. Muchas veces ese palabrerío vació y presuntuoso no construye nada y sólo sirve para ridiculizar el Espiritismo ante la mentalidad positiva y analítica de nuestro tiempo, pues estamos en una fase avanzada de la evolución terrena.
Es por ello, que todo Centro Espírita debe aprovechar esos momentos de esclarecimiento doctrinario para enseñar la Codificación y el Evangelio de Jesús en una ligazón directa con nuestro cotidiano vivir. Debemos servir como apoyo y ayuda a los necesitados de amparo y esclarecimiento por medio de oraciones, tratamientos espirituales, pases (fluidoterapia) y orientaciones morales, intentando minimizar el sufrimiento ajeno, con la ayuda de Jesús y nuestro Padre eterno. Jamás prometer la cura ante los problemas espirituales o materiales que afecten a las personas que llegan a nuestras Casas Espíritas, lo cual sería una irresponsabilidad que generaría falsas expectativas entre las personas, llevándolas al descrédito. Es importante considerar además, que el verdadero Centro Espírita no cobra por orientación espiritual al público: “Dad gratuitamente, lo que recibís gratuitamente”, es la enseñanza de Jesús. Sus dirigentes y trabajadores tienen sus profesiones, que les dan el sustento financiero necesario para su manutención.
- Centro de estudios Espíritas Francisco de Asís-Colombia
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El respeto es una de las cosas mas importantes que puede existir en toda relación. No es obligatorio que aceptemos como nuestra la forma de vivir ajena. Pero si debe de ser nuestro deber el respetarla sin criticar o tratar de quitarle valor a aquello que lo tiene para otros
- Procedencia de Mercy Ingaro-
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                         El valor de la fe
En varios pasajes del Evangelio, Jesús destaca la importancia del valor de se probar la propia fe.
Por ejemplo, en determinado punto de la narrativa evangélica, el Cristo afirma que nadie debe avergonzarse de Él y de Sus palabras.
De las exhortaciones del Maestro, se extrae que no basta creer en algo.
El hombre debe vivir en conformidad con sus creencias.
Adoptar un ideal es muy poco.
Es necesario ser fiel a ese ideal.
En un mundo corrompido, la fidelidad a una concepción de vida más pura no es normalmente fácil.
Los ejemplos que se recibe diariamente son bastante tristes.
La Humanidad vive un periodo de grave crisis moral.
Bajo el nombre de libertad, impera el libertinaje.
A título de diversidad de costumbres, las criaturas se permiten los más raros abusos.
Hay innúmeros deshonestos ocupando elevados cargos y viviendo en el lujo.
Seres viciosos posan de modelo para la sociedad.
Muchos artistas bonitos, pero livianos y desequilibrados, dictan modas y tendencias de comportamiento.
La promiscuidad y el cambio constante de novios o maridos nos chocan más.
En ese contexto, ser sobrio, trabajador, honesto y responsable parece casi exótico.
El hombre poco reflexivo puede sentirse tentado a seguir la ola de la modernidad.
Entretanto, es necesario ponderar un poco.
Hábitos que destruyen la integridad física y psíquica, el hogar y la propia dignidad de quién los adopta no pueden ser sanos.
La corrupción dilacera la sociedad.
A ella se la implica el desvío de dinero que podría salvar y mejorar innumerables vidas.
La promiscuidad sexual deja un rastro de desencanto y enfermedad en las vidas de quién se las adopta.
Delante de un Mundo conturbado y violento, el hombre necesita reflexionar  respecto a  sus ideales.
¿Cuáles son los valores que se consideran necesarios para una vida armoniosa y sana?
Identificados esos valores, se nos imponen la fidelidad.
Lo que no vale es vivir al sabor de las circunstancias, como un animal que se guía por el movimiento de la manada.
La inteligencia es un don demasiado precioso para ser desperdiciado.
Urge lanzar una mirada crítica sobre los hábitos de la sociedad y meditar sobre ellos.
¿Si todos adoptasen determinado patrón de comportamiento, será posible una convivencia pacífica y provechosa?
¿Cierto naipe de conducta es loable?
¿Sería agradable ver a los propios hijos o padres viviendo de manera disparatada?
¿O ver a un ser querido sufriendo las consecuencias de la conducta inconsecuente de otro?
Lo que no es bueno y honroso, lo que hace infelices los demás debe de ser combatido.
Ahí surge la necesidad de ser valeroso.
Vivir de acuerdo con padrones mundanos es fácil.
Difícil es esposar ideales nobles y vivir con nobleza.
Ser fiel a un Ideal no implica tornarse conversor compulsorio de los semejantes.
La libertad de consciencia es un imperativo de la vida en sociedad.
Entretanto, respetar la libertad de los demás no significa ser connivente con sus equívocos.
Para vivir en paz es necesario aprender a convivir con el diferente.
Pero vivir pacíficamente no es sinónimo de ser pasivo.
En ciertos momentos, la omisión es un escándalo.
Siempre que se es llamado a dar opinión sobre una cuestión ética, es importante ser honesto, pero manteniendo la gentileza.
Si la opinión no agradase, paciencia.
Delante de conductas que perjudican inocentes o al patrimonio público, se debe actuar en la defensa del bien y de la ética.
En todo y cualquier caso, actuar correctamente, aunque sea en perjuicio de los propios intereses inmediatos.
Una vida honrada es el mayor y más valeroso testimonio que un hombre puede dar de sus creencias.
Piense en eso. 
Redacción del Momento Espírita.
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sábado, 19 de septiembre de 2015

Alcohol y Obsesión .

                               COMENZANDO EL DÍA
El hombre se despertó por la mañana y se recordó de una recomendación que había leído en un libro de mensajes. La recomendación era la siguiente: "Comience el día en la luz de la oración. El amor de Dios nunca falla".
Entonces inició su oración diciendo: Señor, hoy, hasta el momento, me porté bien. No hable de la vida ajena. No me molesté. No fui ganancioso, malhumorado, precipitado o egoísta. Estoy realmente satisfecho por eso.
Pero, en pocos minutos, Señor, voy a levantarme, y de ahí en adelante, probablemente voy a necesitar de mucha más ayuda. Gracias.
Así debe ser nuestra oración. Un diálogo franco con la Divinidad, exponiendo la intimidad de la propia alma.
No hay necesidad de largas frases, ni de palabras ensayadas. Es lo que el alma siente y deja transbordar.
Un pedido sencillo, pero profundo. Un pedido de quien reconoce que la necesidad mayor reside en sí mismo, en sus deficiencias morales. Un examen de conciencia y un pedido de socorro.
La respuesta es exactamente la fortaleza de vencer, gradualmente las dificultades íntimas e ir viviendo mejor a cada día, conquistando la paz.
Quien se devota al trabajo, sin quedarse observando los defectos ajenos y mucho menos comentándolos, siembra tranquilidad en el ambiente profesional.
No se envuelve en la tela del nerviosismo y de la inquietud, los problemas van siendo solucionados uno a uno, a medida que surgen.
Sin desear poseer demasiado, disfrutando de los placeres que los bienes terrenos ofrecen, el hombre se entrega a la lucha de lo cotidiano, sereno y confiante.
Sin permitirse el mal humor por cualquier cosa, sea por un contratiempo en el tránsito, un defecto mecánico en el carro, un funcionario que no atiende a los deberes. De esta forma, la criatura distribuye serenidad donde se encuentra.
Sin precipitación oye a su semejante hasta el fin, antes de dar respuestas que ni siempre atienden a lo que el otro desea.
Dejando de lado el egoísmo, el hombre se siente feliz en compartir lo que posee y se vuelve una persona amiga y colaboradora.
Compartir cosas pequeñas, simples, como ofrecer una carona a un vecino, prestar un libro o indicar una buena lectura.
Compartir lo que tenemos incluye los valores intrínsecos del ser, que tiene que ver con la vida y sus objetivos.
Por lo tanto, comparta su seguridad de la existencia de Dios, de la inmortalidad del alma con aquellos que se debaten en el mundo, sin fé, sin rumbo, sin objetivos.
Y tenga la seguridad de que, si usted ruega a Dios que lo ayude, él estará con usted, ayudándolo en esas pequeñas grandes auto conquistas diarias, que solamente alcanzarán felicidad para usted mismo.
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Cada día es un regalo especial que Dios concede a los hombres.
Cada día es, de tal forma, único, que nunca se repite. Observe que el sol rompe las tinieblas de la noche, trayendo la mañana radiante, siempre con un nuevo colorido.
Las flores de ayer no están exactamente iguales a las de hoy. Las gotas de lluvia que caen en abundancia no son aquellas que rodaron en días anteriores.
Todo es nuevo a cada día. Este es el gran mensaje de Dios para los hombres: la renovación de la oportunidad de crecer, mejorarse y ser feliz.

(Redacción del Momento Espírita, basado en oración original en inglés, recibida de Nueva Zelanda)

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                 ESPÍRITUS SUPERIORES.

      Consideramos en este grupo, a seres de gran elevación que, sin estar ya obligados a encarnar en mundos moralmente atrasados como el nuestro, lo hacen por amor a la humanidad, para trabajar en su progreso, escogiendo con preferencia una existencia laboriosa, una vida de lucha y abnegación. Saben que, gracias a ella, su propio progreso será más rápido; y confiando también en la asistencia y ayuda que sus compañeros espirituales les darán desde el espacio.
En estos casos, planifican con gran antelación su misión a realizar, y generalmente son escogidos los futuros padres ya en el mismo plano espiritual, dentro de su mismo grupo de afines, que encarnan primero, especialmente para recibirles como humanos y facilitarles el cumplimiento de su misión.
Para estos seres, la encarnación es como la muerte, aunque para renacer un tiempo después, despertando gradualmente en un cuerpo joven; y el proceso encarnatorio varía mucho de los anteriores.
De esa vida de libertad y armonía en los claros espacios del Universo, donde esos seres superiores se trasladan de uno a otro mundo con la fuerza motora de la mente, por estar ya libres de la atracción magnética del planeta, de los mundos físicos; bajan a la prisión oscura del cuerpo carnal, penetran en el calabozo de la carne donde tendrán que estar expuestos a privaciones mil, siendo la primera, la falta de la luz y conciencia de su pasado y objeto de su existencia carnal. Luego, las luchas constantes con las tentaciones, acechanzas, y a veces, burlas de los necios y persecuciones de los convencionalismos; con el control continuo de su conciencia desprovista de la memoria de las vidas pasadas.
Mientras que, para el alma que ha sido perversa, criminal, la reencarnación es un refugio, un alivio a su sufrimiento, una oportunidad para redimir sus deudas; para el espíritu elevado, que no tiene deudas pendientes, pero que viene en misión superior de amor, la encarnación es un sufrimiento, y los días y horas antes de la encarnación, son de angustia mayor que la de la muerte física.
Como fácilmente puede apreciarse, para los espíritus superiores, el nacimiento en la carne es la muerte, y la muerte es el nacimiento. Porque, para ellos es más difícil, es más doloroso renacer, que morir; ya que, al morir se liberan de la prisión de la carne, de los sufrimientos físicos y morales, propios de nuestro mundo, y pasan a la vida de libertad, a la felicidad que les pertenece; mientras que, al nacer en la carne mueren a esa vida de libertad maravillosa y de bellezas inenarrables, dejando la luz que inunda las regiones siderales, para bajar a las tinieblas de la materia, a sepultarse en el abismo de las pasiones inherentes a nuestro mundo, a las exigencias del cuerpo carnal regido por otras leyes.
En cambio, para los seres inferiores, en sufrimiento, la vuelta a la vida física, es un refugio, una bendición; es una oportunidad más que le brinda la misericordia infinita del Creador.
En los casos de seres muy evolucionados, una luz clara, una luminosidad radiante, envuelve a la madre hasta el momento de nacer la criatura. Luego, esa claridad envuelve a la criatura que ya reposa en la cuna. Ambos casos, pueden ser apreciados por ciertas personas sensitivas, con la facultad de clarividencia desarrollada (P.E.S.).
En todos los casos, el feto en el vientre materno y el niño ya en los primeros siete años de nacido, goza de la protección de uno o más seres espirituales superiores, que luego continuarán protegiéndole y guiándole para la realización de su destino.
Debido a la gran influencia que ejerce en el nuevo ser, el estado afectivo y mental de los padres, especialmente de la madre, ambos deben hacer cuanto sea posible para que, durante el embarazo (desarrollo del feto), la madre no reciba nunca emociones desagradables, y sí debe tener siempre un ambiente armónico y agradable; porque, los pensamientos, emociones y actitudes de orden psíquico, se graban en torno del campo mental del reencarnante, que dirige la configuración del cuerpo físico en gestación.
El período de preconcepción es la más delicada y sensible manifestación de las fuerzas de los reinos imponderables.
Los padres que deseen tener hijos intelectual y moralmente superiores, pueden atraer seres espirituales más evolucionados para encarnar como sus hijos; mediante pensamientos elevados y acciones honestas, así como manteniendo un ambiente de armonía en el hogar, muy especialmente antes de la concepción.
Por desventura, la falta de armonía y frivolidad en qué viven de ordinario los matrimonios, son un impedimento para que estos seres superiores encarnen en mayor número, dado su gran sensibilidad.
Queda pues, demostrado que, NO ES UN CUERPO CON UN ALMA, SINO UN ALMA CON UN CUERPO... Dicho de Otro modo. Es el Espíritu que se envuelve en la carne, ES UN SER QUE RENACE DE NUEVO, Y QUE VIENE DE REMOTAS EDADES FORMANDO SU CONCIENCIA, PROGRESANDO, SUBIENDO POCO A POCO LA ESCALA QUE LE CONDUCIRÁ A LAS EXCELSITUDES DE LA VIDA SUPERIOR.

Sebastián de Arauco.
Aportado por Angeles Calatayud Martinez

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    SOBRE EL FEMINISMO ·

Francisco Cándido Xavier

Las opiniones sobre el feminismo explotaron en los comentarios que precedieron a nuestra reunión pública. Era sábado por la noche. En nuestra visita a los hogares de varios hermanos, los grupos de compañeros procedentes de diversas ciudades hablaban de la posición de la mujer en la actualidad.
De todos los pareceres sobresalían, felizmente, las consideraciones sobre la maternidad y su importancia evidente para el mundo y la vida. más, a pesar de eso, definiciones extrañas eran formuladas por varios hermanos que discutían los problemas del feminismo acaloradamente.
Cuando terminó las visitas en la que nos empeñábamos, fue iniciada la parte final de nuestras tareas con la reunión habitual, cuando se comunican nuestros benefactores espirituales. Después del estudio rápido de la codificación Kardeciana, fue hecha la oración inicial.
El libro de los espíritus nos ofreció para la meditación la cuestión 980. Y, al termino de nuestros ligeros estudios, fueron varias las poetisas desencarnadas que se comunicaron, dándonos por medio de la psicografia las baladas que denominaron “Notas de una mujer”

NOTAS DE UNA MUJER ·Espíritus diversos

En el camino más rutinario
El hombre, por más que le cueste
Cuando pierde a la compañera
La vida se le perturba.
Rita Barém de Melo

Sócrates, César, Cervantes...
Hombres de brillo inmortal…
De todos esos gigantes
La mujer es el pedestal.
Narcisa Amalia

Muchos espíritus en el Más Allá,
Soñando a la luz del porvenir,
Pide un cuerpo de mujer
Para aprender a servir.
Maria Rosa.

Concepto sabio y profundo
De inspiración lapidar:
El hombre levanta el mundo,
La mujer levanta el mundo,
La mujer sustenta el hogar.
Antonieta Saldanha

Es preciso andar sin cuerpo
Vagando con el alma herida
Para saber cuánto vale
Un cuello de madre en la vida
Amelia Brandao

Una cuna que la vida le da
Para elevar el objetivo,
Dios es el que se manifiesta
En el corazón de las mujeres.
Francisca Clotilde

¿Mujer está mal?...
Mera injuria al que no hay.
Lanza la simiente en el lodo.
Que el lodo florecerá.
Ivete Ribeiro

En el mar revuelto de la vida
El sabor del viento y de las olas
Por más lejano y olvidada,
Madre es luz que no se apaga
Auta de Souza

Entre las criaturas mortales,
Ante ilusiones e impedimentos,
Hermanas, no os olvidáis
Que los hombres son nuestros hijos.
Vivita Cartier

Madres y manos - arpas de amor
De poder incontrovertido,
Con lo que Dios crea el trabajo
Por música del Universo.
Julinda Alvim

Mientras la mujer sea madre,
Por más que el mundo la degrade,
Esto es señal de que Dios
Confía en la Humanidad.
Benigna da Cunha


CONJUGACIÓN VERBAL·

 J. Herculano Pires (Hermano Saulo)


El problema del feminismo fue solucionado por el espiritismo, a mediados del siglo 19. La cuestión 890 de El Libro de los Espíritus trata del amor maternal y la cuestión 822 coloca el problema de la igualdad entre el hombre y la mujer. La solución es simple y precisa: igualdad de derechos y diversidad de funciones. Hombres y mujer se complementan en la vida terrena, son formas de encarnación con funciones diversificadas en la dinámica de la evolución.
En la forma masculina, el espíritu enfrenta experiencias que le desenvuelven las facultades viriles; en la forma femenina, las que le primorean las facultades afectivas. Por más que se acentúen los cambios sociales en el mundo, habrá siempre la diversidad de funciones entre el hombre y la mujer, más la igualdad de derechos se acentuará con el desenvolvimiento de la civilización.
Es lo que resalta de un análisis de conjunto de las baladas mediúmnicas de esas once poetisas desencarnadas, todas ellas conocidas en nuestras letras. Antonieta Saldanha define  bien la situación, en los versos “El Hombre Levanta el Mundo”, / La Mujer sustenta el Hogar”. En el campo de los derechos, la mujer puede desempeñar encargos hasta hace poco solo reservados a los hombres, más, en el campo de las funciones, cada cual tiene su posición biológica y social bien definida e irreversible.
Un poeta espiritual nos recitó la siguiente balada que parece esclarecer la cuestión:
Hombre y mujer – dos tiempos
Del verbo amar sobre la Tierra,
En donde las almas se conjugan
En la vida que se abre.

El feminismo exacerbado es tan insensato como el machismo. Ambos representan posiciones extremas que revelan incomprensión del problema. El hombre que esclaviza a la mujer se disminuye a sí mismo, y la mujer que pretende sobreponerse al hombre no hace nada más que degradarse.
Cuando la mujer asume en la vida social una función masculina, du deber no es competir con el hombre, más si la de darle el ejemplo del desempeño equilibrado de esa función en la que el hombre, por su machismo ridículo, en general se desmanda. Las manos de la mujer, como acentúa Julinda Alvin, en su balada, deben sembrar notas de amor en la función en la que el hombre solo tiene golpe de martillo.
Algunos espiritas no aceptan la tesis doctrinaria de la encarnación del espíritu unas veces como hombre y otras como mujer. Son criaturas sistemáticas y convencidas de la supuesta superioridad masculina. Más la verdad es una sola: el espíritu no tiene sexo y sus encarnaciones dependen de las exigencias de la evolución espiritual, no sujetándose a las tonterías de los preconceptos humanos. Basta recordemos que, sin la mujer, el hombre no podría existir y, sin el hombre, la mujer tampoco existiría.
Artículo publicado en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” Del jornal Diario de S. Paulo, en la década de 1970
TRADUCIDO POR: M. C. R.                                                             
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jueves, 17 de septiembre de 2015

¿POR QUÉ LA COSECHA ES OBLIGADA?

ESPÍRITUS BUENOS Y MALOS
¿Existe alguna diferencia entre los espíritus buenos y los malos, en lo que se refiere al esmero con que atienden nuestro llamado?
“Sí, y muy grande. Los espíritus malos sólo acuden de buen grado cuando esperan ejercer su dominio y engañar. En cambio, experimentan viva contrariedad cuando son forzados a presentarse para confesar sus faltas, y sólo tratan de marcharse, como un escolar a quien se llama para reprenderlo. Los espíritus superiores pueden obligarlos a comunicarse, como castigo, así como para instrucción de los encarnados. En el caso de los espíritus buenos, la evocación es penosa cuando se los llama inútilmente, por trivialidades, y entonces no se presentan, o se retiran de inmediato.” “En principio, podéis decir que a los espíritus, sea cual fuere el grado al que pertenezcan, no les agrada servir de distracción para los curiosos, tal como sucede con vosotros. Muchas veces, cuando evocáis a un espíritu, vuestro único objetivo es saber qué os dirá, o interrogarlo sobre particularidades de su vida, particularidades que él no desea relatar, pues no tiene ningún motivo para haceros confidencias. En ese caso, ¿creéis que se sentará en el banquillo de los acusados sólo para satisfaceros? No os engañéis, porque lo que no hubiera hecho en vida, tampoco lo hará como espíritu".
EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS (282.21)

 
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           Divaldo Franco
 
                       en Novo Hamburgo – 10 y 11 de julio de 2015.

     Divaldo Franco, restableciéndose aún de un problema de salud -a raíz del cual se vio en la obligación de cancelar varias de sus actividades, dando cumplimiento a una imperiosa orden del médico-, y superando además las dificultades de la convalecencia, retornó a Rio Grande do Sul para divulgar la Doctrina Espírita en Novo Hamburgo, región metropolitana de Porto Alegre.

     Fiel mensajero de la palabra del Cristo, Divaldo reunió el día 10 de julio a un grupo de amigos formado por los integrantes del Equipo del Libro Divaldo Franco/RS, por compañeros provenientes de São Paulo y del Paraguay, para agradecerles las vibraciones y las plegarias que formularon en ocasión de su reciente enfermedad. Aprovechando el momento, realizó una lúcida advertencia con relación a las influencias espirituales negativas sobres los individuos, a la crisis moral que se verifica en la actualidad en torno del planeta, convocando al desenvolvimiento de actitudes correctas y concordantes con la Ley Divina, al mismo tiempo que exhortaba a la necesidad de que la criatura humana se cristianice, es decir, viva y ejemplifique verdaderamente las enseñanzas del Maestro Galileo.
     Al anochecer del día 11 de julio, el Embajador de la Paz en el Mundo se hizo presente para cumplir su tarea, ante un público constituido por más de mil ochocientas personas, en el Teatro de la FEEVALE, Campus II, donde desarrolló el miniseminario Compromisos de Amor. El acto fue una promoción de la Unión Espírita Municipal de Novo Hamburgo y contó con la presencia de líderes espíritas locales; la actividad dio comienzo con una agradable presentación, por parte del Coro del Centro Espírita Fe, Luz y Caridad.
     El Pregonero del Evangelio de Jesús hizo un análisis del momento actual, y dijo que el hombre vive una situación paradojal: por un lado la ciencia y la tecnología, y todo lo que ellas representan en relación con el progreso material, están propiciando al hombre una vida con facilidades jamás imaginadas. Por otro lado, la indigencia moral de ese mismo hombre fomenta grandes dolores y aflicciones, que le acarrean inmensa desdicha, y le generan compromisos en relación con las Leyes cósmicas.
     Para caracterizar sus manifestaciones, Divaldo expuso las conclusiones a las que llegaron Blaise Pascal -quien preconizaba la armonía entre la razón y los sentimientos- y Pedro Ouspenski, dividiendo a la humanidad en dos grupos de individuos: el grupo de los seres fisiológicos, que viven para atender las necesidades básicas del cuerpo -comer, dormir y procrear-, y el grupo de los seres psicológicos, que además de las características anteriores, también aman, tienen aspiraciones, ideales, sueños, etc.
     Tendiendo a estimular el desarrollo del autoconocimiento, la autoiluminación, y debido a que el seminario tenía carácter psicoterapéutico, Divaldo Franco -el Sembrador de Estrellas- propició varios momentos de descontracción, y llevó al público a la risa. Además, con el objeto de despertar al ser humano, narró la bella y sugerente historia del Caballero encerrado en la armadura, de Robert Fischer. El orador por excelencia la adaptó, de modo de favorecer un punto de vista de la psiquis humana, y realizó un paralelismo con los niveles de conciencia a través de los tres castillos de la emocionante historia: el Castillo del Silencio, el del Conocimiento, y el de la Voluntad y la Osadía.
     Al transitar el camino de la verdad, que conecta los castillos, el Caballero aprisionado en su armadura va evolucionando en los niveles de conciencia y liberándose, poco a poco, de la armadura que le dificulta los movimientos y que además le impide ser espontáneo, al punto de no permitir que la belleza que se encuentra en el interior de la armadura se exteriorice. Es el hombre viejo que se despoja de los atavismos y las imperfecciones, y hace surgir al hombre nuevo, poseedor de luz en su interior, autoiluminado, autoconsciente, que ama sin esperar ser amado. El amor, según Albert Einstein, es la fuerza más poderosa del universo.

     A modo de reconocimiento y gratitud por la excelente tarea presentada, el público aplaudió intensamente al ícono de la divulgación de la Doctrina Espírita en los cinco continentes. Durante el intervalo del miniseminario, el Grupo de Música Ciranda, Cirandinha animó al público con agradables presentaciones, y encantaron vivamente a los presentes. Al finalizar, el Coro del C. E. Fe, Luz y Caridad, y el Grupo de Música Ciranda, Cirandinha, en conjunto, cantaron la canciónPaz por la Paz de Nando Cordel, y fueron entusiastamente acompañados por el público, por los dirigentes espíritas y por Divaldo, a modo de coronamiento de ese magnífico acto.



Texto: Paulo Salerno


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Acción de la oración
Transmisión del pensamiento 

9.La oración es una invocación. A través de ella nos ponemos, con el pensamiento, en relación con el ser a quien se la dirigimos. Puede tener por objeto hacer un pedido, agradecer o alabar. Podemos orar por nosotros mismos y por los demás, por los vivos y por los muertos. Las oraciones dirigidas a Dios son escuchadas por los Espíritus encargados de ejecutar su voluntad. Las que se dirigen a los Espíritus buenos so transmitidas a Dios. Cuando alguien ora a otros seres y no al Señor, no hace más que recurrir a intermediarios, a intercesores, porque nada puede hacerse sin la voluntad de Dios.
Evangelio según el Espiritismo
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                  ¿   POR QUÉ LA COSECHA ES OBLIGADA ?

La ley humana reprime ciertas faltas y las castiga. En un caso así, el condenado puede decirse a sí mismo que está sufriendo las consecuencias de lo que hizo. Pero aquella ley no alcanza ni puede abarcar todas las faltas. Reprime más especialmente a las que infligen un daño a la sociedad, y no a aquellas otras que sólo perjudican a quienes las han cometido. Pero Dios quiere el progreso de todas sus criaturas, de ahí que no deje sin sancionar ninguna desviación del recto camino. No hay una sola culpa, por leve que fuere, no existe una sola infracción a la ley de Dios que no tenga consecuencias forzosas e inevitables más o menos molestas. De ello se deduce que, tanto en las cosas pequeñas como en las grandes, el hombre es siempre castigado por donde pecó. Los sufrimientos resultantes de su falta son para él una advertencia de que procedió mal. Le dan experiencia, le hacen distinguir la diferencia existente entre el bien y mal y la necesidad de mejorarse para evitar en lo futuro lo que ha sido ya para él una fuente de pesares.
A no ser por esto, no tendría ninguna razón para enmendarse. Confiado en la impunidad, retrasaría su progreso y, por tanto, su felicidad venidera.
Pero suele suceder que la experiencia llegue a veces un poco tarde. Cuando la vida ha sido dilapidada sin provecho y perturbada, cuando las fuerzas se han gastado y el mal no tiene remedio, entonces el hombre se limita a decirse: ¨Si al principio de mi vida hubiera sabido lo que ahora sé, ¡cuántos pasos en falso me hubiera ahorrado!. Si tuviera que recomenzar, obraría de una manera muy distinta. Pero ya no queda tiempo." Así como el operario holgazán expresa: "Perdí el día", del mismo modo aquél piensa: "He desperdiciado la vida.".Pero, lo mismo que para el obrero el sol saldrá al día siguiente y una nueva jornada habrá de iniciarse, que le permitirá recobrar el tiempo perdido, no de otro modo para el hombre, después de la noche de la tumba, lucirá el sol de una nueva vida, en la cual podrá aprovechar la experiencia del pasado y las buenas resoluciones que ha tomado con respecto al porvenir.

El Evangelio según el Espiritismo
Allan kardec