Depresión en la infancia |
| Se está volviendo frecuente la discusión en torno de la problemática de la depresión en la infancia. Es asustador el número de niños que entran en ese estado del alma, preocupante. Pero, aunque se intente descubrir las causas generadoras de ese mal, y se levanten varias cuestiones sobre el asunto, el problema continúa. Para un observador atento, tal vez no sea difícil detectar las posibles raíces del problema. Es que, involucrados en la agitación de la sociedad actual, los padres y demás familiares han olvidado de dar la debida atención a los pequeñitos. De forma general, ellos son relegados a un segundo plano en el orden de las prioridades. En primer lugar, viene la ocupación con los recursos financieros que garantizan la sustentación física de la familia. Y esa preocupación absorbe a tal punto a los padres, que muchas veces los infantes son atropellados en vez de conducidos con amor y cariño. Es común que observemos a los pequeños en el banco de atrás del automóvil o en la ventana del bus escolar, de caritas melancólicas mirando para la nada, como si estuviesen absorbidos por profundos cuestionamientos. Si pudiésemos oír sus devanecimientos, talvez escuchásemos sus angústias íntimas: ¿Por qué tengo que salir de mi hogar acogedor para ir a ver a esas personas que no conozco? ¿Por qué debo dejar mis juguetes para tener que ir a jugar con aquellos otros niños que quieren tomar los míos y no dejan que yo juegue con los de ellos? ¿Será que la tía no va a jugar conmigo? ¿Será que algún niño mayor que yo no me va a golpear? ¿Será que va entrar un asaltante en la escuela y me va a robar? ¿Y qué tal si, cuando yo vuelva para la casa, toda mi familia haya desaparecido, se haya ido? O entonces, ¿será que mi madre se va a acordar de irme a buscar al final de la clase? Para el adulto, que vive una realidad diferente de la de los niños, todo eso parece pueril, pero para él es motivo de inquietud y angustia. Hoy en día, movidos por el deseo sincero de prevenir a los niños contra los males de las drogas y de la violencia, tal vez hayamos lanzado una carga demasiado grande de pavores sobre esas almas aún frágiles. En el hogar, muchos de ellos conviven diariamente con la brutalidad y la violencia de los juegos electrónicos, sin madurez para separar lo que es ficción de lo que es realidad. Y, un día, ellos salen del hogar y parten para un mundo diferente del suyo, llenos de miedos e inseguridades. Aparte de eso, cargan, en las profundidades del alma, traumas y conflictos de otras existencias, pues no podemos olvidar de que nuestros niños son espíritus reencarnados. Considerando todo eso, si realmente deseamos ayudar a nuestros hijos, busquemos entenderlos mejor. Procuremos penetrar en su mundo y ofrecerle el amparo y la protección de que tanto necesitan. Socorramos a nuestros pequeños que ruegan, muchas veces a través de la rebeldía, nuestra atención y cariño, para que puedan caminar con seguridad en este mundo turbulento y asustador para muchos de ellos. ¡Piense en eso! No espere a que su hijo muestre síntomas de depresión, obsérvelo y ampárelo siempre. Repiense las actividades que le son impuestas y verifique si no están sobrecargando, sometiendo sus estructuras psicológicas todavía frágiles. Muchas veces, con el instinto de preparar nuestros hijos para el mundo competitivo de hoy, olvidamos de considerar aspectos importantes de su psiquismo, principalmente sus tendencias y aptitudes. Es importante que nos cuestionemos sobre lo que es más importante: instruir muy bien al hombre, o formar al hombre de bien. ¡Pensemos en eso! |
Redacción del Momento Espírita |
Entradas populares
-
En la actualidad es justificado casi en todo el mundo, el aborto. Eminentes sacerdotes de la Medicina ganan lugares sensacionalistas en los...
-
¿ Cómo son los síntomas del desarrollo mediúmnico? Son muchos y variados los síntomas que presenta la mediumnidad en cada caso. Hay qui...
-
Son muchos y variados los síntomas que presenta la mediumnidad en cada caso. Hay quien es médium sin saberlo, pero sin embargo para muchas...
-
La oración es afinidad con Dios ¿Cómo funciona la ley de Afinidad ?. La ley de Afinidad, llamada también ley de Sinto...
-
Todos hemos escuchado alguna vez la frase: "Estaba en trance", pero ¿ Qué es el trance ? La palabra trance...
-
¿ Las facultades psíquicas son hereditarias? La materia no es nada más que materia, y el espíritu es espíritu; quiero indicar con esto ...
-
Muchas personas viven angustias profundas en torno a las directrices comporta mentales en el área sexual y eso es comprensible en el est...
-
La física cuántica podría demostrar que hay vida después de la muerte, según un científico Desde que el mundo es mundo discutimo...
-
Vamos a intentar a través de un enfoque bastante simple, hacer un análisis de esa carga de la raza humana a la luz de la Doctrina Espír...
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Depresión en la infancia
martes, 6 de septiembre de 2011
Corrupción
¡"Lo que más preocupa no es el grito de los violentos, ni de los corruptos, ni de los deshonestos, ni el de los humildes, ni el de los sin ética.! ; ¡Lo que más preocupa es el silencio de los buenos!"
En los días que vivimos, mucho se ha hablado a respecto de la corrupción. Y, casi siempre, abordando las flechas hacia los poderes públicos.
Pensamos que la corrupción esta íntimamente ligada a los que ejercen el poder público.
Ledo engaño. Está de tal forma diseminado entre nosotros, que, con certeza, muy pocos en el, no estamos encuadrados.
Veamos algunos ejemplos:
Cuando producimos algo con calificación inferior, para obtener mayores lucros, y los vendemos como de calidad superior, estamos siendo corruptos.
Cuando adquirimos una propiedad y, al proceder a la escrituración, adulteramos su valor, con el fin de pagar menos impuestos, estamos diseminando la corrupción.
Al burlar al fisco, no pidiendo o no emitiendo nota fiscal, estamos permitiendo la corrupción.
¿Eso es común, no es lo mismo? Es como si hubiese, entre todos, un contrato privado firmado en el sentido de yo hago, lo que todos hacen y nadie factura para nadie.
Con la disculpa de proteger personas que podrían perder el empleo, no denunciamos los actos lesivos para las organizaciones que desean ser serias.
Actos como el del funcionario que se ofrece para trabajar, en sus días de descanso, el mismo servicio, a un precio menor, de aquel que la empresa a la que está vinculado establece.
O de aquel que orienta al cliente, en el propio trabajo, entregando tarjetas de visita, para buscar el producto de mejor calidad y mejor precio, según el, en la tienda de su pariente o conocido.
Olvidando que tiene su salario pagado por los dueños de la empresa para quien debería estar trabajando, en verdad.
Desviando clientes, está desviando la finalidad de su actividad, configurando, corrupción.
Corrupción es ser pagados para trabajar ocho horas y llegar atrasados, o salir antes, pidiendo a los compañeros pasen nuestra tarjeta por el reloj electrónico.
Es conseguir atestados falsos, de profesionales igualmente corruptos, para justificar nuestra ausencia del lugar de trabajo, en días que anteceden a fiestas.
Desvió de la finalidad: deberíamos estar trabajando, pero en su lugar vamos a viajar o pasear.
Es promover la quiebra o avalar algún grupo en la empresa, con el fin de tener algunas horas de huelga.
Es mentir delante de las autoridades, deseando favorecer a unos y a otros en procesos litigiosos. Naturalmente, para ser agradables a dichos amigos que, dicen, cuando precisamos, harán los mismo por nosotros.
Corrupción es aplaudir a nuestro hijo que nos presenta notas altas en las asignaturas, aun mismo sabiendo que el las adquirió a costa de desvergonzada copias.
¿Y que decir de los que nos ofrecemos para hacer el examen en el lugar del otro? ¿o realizar la pregunta que a el le cabria hacer?
E que dizer dos que nos oferecemos para fazer prova no lugar do outro? Ou realizar toda a pesquisa que a ele caberia fazer?
¿Es serio, no?
Así, a partir de ahora, pasemos a examinar con más vigor todo lo que hacemos.
Aun mismo porque, nuestros hijos tienen los ojos puestos sobre nosotros y nuestros ejemplos siempre hablaran más alto que nuestras palabras.
¿Deseamos, acaso, que la situación que vivimos en nuestro país tenga proseguimiento?
¿O ansiamos una nación fuerte, unida por el bien, dispuesta a trabajar para progresar, crecer en intelecto y moralidad?
En nuestras manos esta la decisión.
Si lo deseamos, podemos iniciar la poda de la corrupción hoy mismo, ahora.
Y si creemos que haciéndolo solamente uno de nosotros, todo continuara igual, no es verdad. Los ejemplos arrastran.
Si comenzáramos la campaña de la honestidad, de la integridad, los corruptos sentirían después más vergüenza.
Recibirán amonestaciones y puniciones, en vez de aplausos.
Y, convengamos, si no hubiese quien acepte la corrupción, ella moriría por si misma.
Pensemos en eso. Y no perdamos el tiempo.
Y convengamos que si no hay quien acepte la corrupción, ella morirá por sí misma.
Bendigamos a aquellos que se preocupan de nosotros, que nos aman, que nos atienden en las necesidades... . Valoremos al amigo que nos socorre, que se interesa por nosotros, que nos escribe, que nos telefonea para saber como estamos ... La amistad es una dádiva de Dios, más tarde, habremos de sentir falta de aquellos que no nos dejaron experimentar la soledad !Co
- - Chico Xavier -ho amor y cariño de Merc
lunes, 5 de septiembre de 2011
La depresión en la infancia
Se está volviendo frecuente la discusión en torno a la problemática de la depresión en la infancia. Es asustador el número de niños que entran en ese estado del alma, preocupante. Pero, aunque se intente descubrir las causas generadoras de ese mal, y se levanten varias cuestiones sobre el asunto, o problema continúa. Para un observador atento, talvez no sea difícil detectar las posibles raíces del problema. . Es que, involucrados en la agitación de la sociedad actual, los padres y demás familiares han olvidado de dar la debida atención a los pequeñitos. De forma general, ellos son relegados a un segundo plano en el orden de las prioridades. En primer lugar, viene la ocupación con los recursos financieros que garantizan la sustentación física de la familia. Y esa preocupación absorbe a tal punto a los padres, que muchas veces los infantes son atropellados en vez de conducidos con amor y cariño. Es común que observemos a los pequeños en el banco de atrás del automóvil o en la ventana del bus escolar, de carítas melancólicas mirando para la nada, como si estuviesen absorbidos por profundos cuestionamientos. Si pudiésemos oír sus devanecimientos, talvez escuchásemos sus angústias íntimas: ¿Por qué tengo que salir de mi hogar acogedor para ir a ver a esas personas que no conozco? ¿Por qué debo dejar mis juguetes para tener que ir a jugar con aquellos otros niños que quieren tomar los míos y no dejan que yo juegue con los de ellos? ¿Será que la tía no va a jugar conmigo? ¿Será que algún niño mayor que yo no me va a golpear? ¿Será que va a entrar un asaltante en la escuela y me va a robar? ¿Y qué tal si, cuando yo vuelva para la casa, toda mi familia haya desaparecido, se haya ido? O entonces,¿será que mi madre se va a acordar de irme a buscar al final de la clase? Para el adulto, que vive una realidad diferente de la de los niños, todo eso parece pueril, pero para él es motivo de inquietud y angustia. Hoy en día, movidos por el deseo sincero de prevenir a los niños contra los males de las drogas y de la violencia, tal vez hayamos lanzado una carga demasiado grande de pavores sobre esas almas aún frágiles. En el hogar, muchos de ellos conviven diariamente con la brutalidad y la violencia de los juegos electrónicos, sin madurez para separar lo que es ficción de lo que es realidad. Y, un día, ellos salen del hogar y parten para un mundo diferente del suyo, llenos de miedos e inseguridades. A parte de eso, cargan, en las profundidades del alma, traumas y conflictos de otras existencias, pues no podemos olvidar de que nuestros niños son espíritus reencarnados. Considerando todo eso, si realmente deseamos ayudar a nuestros hijos, busquemos entenderlos mejor. Procuremos penetrar en su mundo y ofrecerle el amparo y la protección de que tanto necesitan. Socorramos a nuestros pequeños que ruegan, muchas veces a través de la rebeldía, nuestra atención y cariño, para que puedan caminar con seguridad en este mundo turbulento y asustador para muchos de ellos. ¡Piense en eso! No espere a que su hijo muestre síntomas de depresión, obsérvelo y ampárelo siempre. Repiense las actividades que le son impuestas y verifique si no están sobrecargando, sometiendo sus estructuras psicológicas todavía frágiles. Muchas veces, con el intuito de preparar nuestros hijos para el mundo competitivo de hoy, olvidamos de considerar aspectos importantes de su psiquismo, principalmente sus tendencias y aptitudes. Es importante que nos cuestionemos sobre lo que es más importante: instruir muy bien el hombre, o formar el hombre de bien. ¡Pensemos en eso! Redacción de Momento Espírita |
domingo, 4 de septiembre de 2011
Confiando y trabajando
Por muy grandes que sean los dolores, se ha de mirar desde la perspectiva, de que La Bondad Divina ubica la existencia del ser para que la vida renueve su esperanza.
Todo es servicio, en todas partes.
El tiempo trae la oportunidad de este día, mañana será el minuto portador para la gran transición, que la muerte impone ineludiblemente tanto a los justos como a los injustos… y en la gran transición el bien que se ha hecho muchas veces sobreponiéndote a sacrificios y tinieblas, será el roció fecundador después de la nube, el agua pura filtrada por la piedra, la rama lozana que se destaca del lodo y el fruto sabroso de un tronco desgarrado.
La vida física no es más que un peldaño de la ascensión a la que todos estamos sujetos. Concluida la fase de la reencarnación, el alma continúa creciendo en amor y conocimiento, fuera de las vibraciones de la tierra, en otros planos evolutivos.
Se evoluciona por etapas. En una encarnación adquirimos la corona de la cultura, en otra la palma del amor. Son raros los que consiguen adquirir sabiduría y cultura del amor en una sola vez.
La inmersión en la carne condensa vibraciones que pasan a sintonizar con el clima mental de otras vibraciones resultantes de vidas pasadas, junto a otros seres que, en cierto modo, dificultan la sublimación libertadora. Sin despreciar la cultura, el alma se beneficia mucho más cuando consigue desarrollar el sentimiento, lapidando el carácter en el buril del dolor. No siempre son felices aquellos que desarrollan mucho, su intelecto, sin tener presente el sentimiento.
Considerando que el amor todo lo puede, el alma menos culta, pero buena, siempre encuentra campo espiritual para retornar al conocimiento recogido en etapas anteriore y en la memoria cosa que no sucede con la cultura sin bondad.
El hombre sabio, sin amor, puede tornarse un monstruo. Al desencarnar, notará que habrá cultivado el cerebro, pero tendrá el corazón vació, y deberá entonces iniciar una gran jornada recorriendo la senda estrecha del sufrimiento, sin el conocimiento, en las expiaciones purificadoras.
Las mejores armas que el espíritu puede elegir para su progreso son la oportunidad de amar y sufrir, aprendiendo en el libro del auxilio al prójimo, la interpretación de los enigmas de la vida.
La vida no cesa; es acondicionada por el trabajo que no se detiene. En cualquier lugar, el trabajo es la base impulsora del movimiento que posibilita la manutención del equilibrio. El trabajo, es un patrimonio legado por la Divinidad y representa el honor y la gloria para el espíritu sediento de evolución y perfeccionamiento.
Mientras nos encontramos en la vida física, no sabemos darle el valor que tiene como medio que nos permite integrarnos en el Bien ilimitado, considerarlo como una obligación desagradable es un error pues es una bendición substancial de armonía interior y de satisfacción evolutiva.
Por la deficiente educación, vemos en el trabajo solo un medio de subsistencia que al mismo tiempo, nos permite adquirir pertenencias perecederas.
Cuando volvemos a la patria espiritual descubrimos sorprendidos, que tal menestra, lejos de ser una imposición es una realidad, una oportunidad bendita, porque girando alrededor de la construcción incesante, el alma se siente honrada con el premio de cooperar en la sublimación de todas las cosas.
Entusiasmados por el interés, en el plano físico, el alma examina la vida de un modo deficiente y desacata la concesión que representa la lucha, descubriendo medios para huir de la responsabilidad y de extraer mayores intereses. Las leyes sutiles y hábiles que disminuyen el horario de la labor, invitando al hombre a la ociosidad y a la insensatez con un reposo inmerecido donde la mente libre de responsabilidad y preocupación elevada se entrega a los habitó depresivos, el hombre pierde la alegría y el animo, haciendo del trabajo un adversario de la paz intima,…
Sin el objetivo noble que el trabajo representa, el hombre se torna un autómata inconsciente, sin rumbo, perdiéndose en si mismo, entre inquietudes y repeticiones de falsas necesidades, adquiriendo neurosis y psicosis que terminan por destruir su voluntad.
La vida en todas partes, se desarrolla en un dosel maravilloso de promesas y armonías.
La noche es seguida por el día.
El dolor apartado por la salud.
El odio superado por el amor.
El miedo dominado por el fervor y el coraje.
La fe, rutilante e imponente, aclara nuestra senda al tiempo que nos invita a la conquista de los verdaderos valores.
Se desligan las cadenas de la creencia tradicional y la realización intelectual proporciona un patrimonio inestimable para alcanzar la legítima victoria.
Con el Señor en el corazón y en la mente, no debemos tener miedo.
Con la claridad del entendimiento lúcido, el rescate en el camino del deber reencarnacionista, nos hace meditar profundamente, y sin atemorizarnos, pese a que nuestras caídas nos pesen, luchamos por conquistar nuestras propias batallas.
Son muchos los que fracasan en sus tareas, las que están empeñadas, incluso mucho antes de entrar en ellas. Los adversarios del ayer pretenden impedir sus pasos, impedir la marcha, dificultando sus posibilidades, distendiendo espinas o doblegando el carácter dentro del comodismo y del placer.
No obstante deberán confiar en Jesús Guía y Amigo de todos, que jamás se olvida de socorrer a los siervos envueltos en los ásperos combates.
Siguiendo el camino del bien, el crepúsculo de las fuerzas físicas nos muestra un sendero de estrellas.
No olvidemos que hubo un día, en que un ángel convertido en hombre escaló un monte hostil, sentenciado a la muerte sin ser culpable y, aunque estaba acongojado y solo, acepto la cruz por amor a todos e iluminó definitivamente el camino de la humanidad.
Procuremos ser luces encendidas, alrededor de aquellos que nos rodean, depositando todas nuestras esperanzas en Ese Ángel, ofreciéndole la existencia, mil veces si es preciso, por la infinita ventura de honrarlo y amarlo.
Sin Dios en el corazón, las futuras generaciones pondrán en riesgo la Vida del planeta. Por grande que sea el avance tecnológico de la Humanidad, es imposible que el hombre viva en paz sin que la idea de Dios lo inspire en sus decisiones.
- Chico Xavier -
sábado, 3 de septiembre de 2011
Por qué conocer el Espiritismo
La mayoría de las personas, viviendo la vida atribulada de hoy, no está interesada en los problemas fundamentales de la existencia. Primero se preocupa por sus negocios, por sus placeres, por sus problemas particulares.
Piensa que cuestiones como la «existencia de Dios» y «la inmortalidad del alma» les corresponde a los sacerdotes, a los ministros religiosos, a los filósofos y a los teólogos. Cuando todo anda bien en sus vidas, no se acuerda de Dios, y cuando se acuerda, es apenas para hacer una oración o ir a la iglesia, como si tales actitudes fuesen simples obligaciones que todos deben desembarazarse de una forma u otra.
La religión pasa a ser una mera formalidad social, algo que las personas deben tener y nada más; a lo mucho, les sirve para descargar la conciencia, para estar bien con Dios. Tanto así, que muchos ni siquiera alimentan una firme convicción en aquello que profesan, albergando serias dudas respecto de Dios y de la continuidad de la vida después de la muerte. Pero cuando tales personas son sorprendidas por un gran problema, una desastrosa caída financiera, la pérdida de un ser querido, una enfermedad incurable (hechos que suceden en la vida de todos) no encuentran en sí mismas la fe necesaria, ni la comprensión para enfrentar el problema con coraje y resignación, cayendo invariablemente, en la desesperación.
El conocimiento espirita nos abre una visión amplia y racional de la vida, explicándola de una manera convincente y permitiéndonos iniciar una transformación íntima, aproximándonos a Dios.
Mensaje del Grupo Luz_Espiritual traductora Mari Carmen-España
"Debemos orar por los políticos, por los administradores de la vida pública. La tentación del poder es muy grande.No me gustaria estar en lugar de ninguno de ellos."
- Chico Xavier -
( Ver inquidtudesespiritas.blogspot.com )
viernes, 2 de septiembre de 2011
Amalia Domingo Soler
Nació el 10 de noviembre de 1835, en un hogar muy humilde en Sevilla. Desencarnó el 29 de abril de 1909, en Barcelona. A los 8 días de su nacimiento quedó ciega. Durante tres meses estuvieron haciendo todo lo posible por hacerle recuperar la vista hasta que un modesto farmacéutico logró hacerle recuperar parte de la visión. Sus ojos quedaron imperfectos. Su madre empezó a enseñarle a leer a los 2 años haciendo que a los 5 leyera correctamente.
A los 18 años empezó a publicar sus poesías, las cuales ya escribía desde los 10. Cuenta Amalia que ella respetaba y veneraba a su madre profundamente. Permanecieron juntas hasta sus 25 años, cuando su madre desencarnó. Para Amalia esto fue un golpe muy duro porque perdió el único ser que tenía en la Tierra y que la quería. Durante tres meses perdió por completo la memoria. La situación de Amalia era crítica porque en el tiempo en que duró la enfermedad de su madre, habían gastado gran parte del dinero que tenían.
Primeros tiempos sin su madre
En los primeros días después de la muerte de su madre, la acompañaron amigas de ésta. Unas le proponían que ingresara en un convento, otras que hiciera un matrimonio por conveniencia. Pero Amalia dijo a las dos cosas que no, ya que no soportaría estar encerrada toda su vida en un convento y no era capaz de engañar a ningún hombre con quien quisiera casarse. Así, durante seis meses sus parientes le dieron una pequeña pensión a cambio de ser la costurera de la casa.
En ese momento pensó Amalia que iba a conseguir la estabilidad, pero ellos le dijeron que aquello era un gasto superfluo y que no podían hacerse cargo de ella. Es así que decide viajar a Madrid, pensando en un futuro mejor.
Al principio vivió bien en Madrid, trabajando de día y de noche. Mientras tanto, por forzar demasiado la vista en el trabajo, empeoró gravemente, por lo que los oculistas le dijeron que si trabajaba una semana más quedaría completamente ciega. Como sus ahorros eran muy exiguos, empeñó toda su ropa y empezó a acudir a las casas donde había trabajado para que le diesen un plato de sopa para comer. Pero la gente no siempre responde como uno quiere o piensa, unos le decían que se encerrara en un asilo, otros que para ser tan pobre e inútil, era demasiado delicada y que debía acostumbrarse a tratar con toda clase de gente.
Viaje a Madrid
Dice en sus memorias, que en ese momento solamente distinguía bultos, por lo que se dedicó a mandadera llevando cartas y recados de un lado a otro y atenta a cualquier tipo de trabajo que pudiera hacer. Justamente estando en esa situación, cuando volvía a su casa empezaba a venir a su mente la idea del suicidio.
Pasó el tiempo y no pudiendo pagar su habitación, aceptó una que le ofrecieron gratis en un taller de pintores. Ya no tenía nada que empeñar e incluso cuenta que no pudo conservar la tumba de su madre, por lo que al sentir que no tenía nada en este mundo, volvió otra vez la idea del suicidio. Cuenta Amalia que un día estando pensando en la idea de suicidio, que a ella venía constantemente, de pronto dio una gran sacudida, haciéndola pensar en las religiones. Dijo mentalmente que hay muchas religiones y en Madrid funcionan dos: la Católica Apostólica Románica, y la reformada por Lutero, la protestante. Pensó que si pudiese creer en alguna de ellas: “los que creen dicen que son felices”, así que empezó a recorrer todas las iglesias.
A la búsqueda de respuestas
Empezó a escuchar sermones que, aunque le transmitían gran admiración, ninguno resolvía el problema de sus dudas, el porqué de las anomalías incomprensibles y de las injusticias sociales. No encontrando solución empezó a ir a capillas evangélicas donde encontró algo que le hablaba al alma. Y encontró allí, una amiga llamada Engracia que se compadeció de ella, de su ceguera, y le aconsejó que fuera a la consulta gratuita del doctor Hyrsen, un médico homeópata que había tenido mucho éxito como oculista, había hecho grandes curas. Le visitó y dijo que tenía los ojos muy mal, que era casi imposible su curación, pero si seguía sus consejos, si se abstenía de mirar con fijeza y olvidaba que tenía ojos, pasado un año, era posible que pudiera recobrar su visión. El doctor sintió compasión por ella y le dio todas las medicinas necesarias.
Por aquellos días, una antigua amiga de su madre le dio unos bonos para que fuera a un comedor público en las afueras de Madrid, donde repartían comidas. Estuvo allí solamente una vez y cuenta que fue una experiencia muy dura, viendo tanto sufrimiento, tanta gente necesitada, completamente desprovista de todo. Ese año, aunque Amalia tenía la esperanza de recobrar la visión, seguía reflexionando por qué eso le pasaba a ella y por qué habían seres tan dichosos y otros tan desgraciados. En este periodo, Amalia también tiene contacto con un médico materialista, que le dice que hay unos nuevos locos que creían con la mejor fe del mundo que el Espíritu vive toda la eternidad, encarnando tantas veces como lo necesita en la Tierra y en otros mundos, adquiriendo conocimientos y perfeccionándose y pagando las faltas del pasado.
Primer contacto con la doctrina espírita
Al ver el interés de Amalia por estas personas y sus ideas, se comprometió con ella a llevarle un periódico que recibía y que se llamaba “El Criterio”. Así lo hizo. Al día siguiente, le llevó el periódico y le leyó un artículo, tras lo que Amalia le dijo: “El Espiritismo es la verdad”. A partir de ese momento cuenta Amalia que empezó a estudiar el Espiritismo y que una mañana en su casa empezó a sentir en su cabeza una sensación dolorosa y extraña. Al mismo tiempo le pareció escuchar voces extrañas y confusas que decían: “¡Luz! ¡Luz!” y sin saber por qué empezó a llorar, sin darse cuenta miró al espejo y notó que tenía los ojos abiertos como hace mucho tiempo no los tenía. Amalia preguntó en voz alta como si alguien pudiera contestarle ¿Habrá llegado la hora de recibir mi libertad? Y oyó un sí, con una voz muy lejana. En ese momento recobró la visión y salió corriendo hacia donde estaba su médico. El médico la reconoció y le dijo que ya había recobrado su visión y que de ahí al futuro no podría esforzarse.
Inicio de una nueva vida
A partir de ese momento, Amalia empezó una nueva vida después de tanto sufrimiento y carencias, encontró trabajo y se propuso seguir estudiando el Espiritismo. Por ese entonces envió poesías a los periódicos “El Criterio” y “La Revelación” de Alicante. Tras lo que recibió invitación para escribir en los periódicos, publicando su primer artículo espiritista en el número nueve del año 1872, en “El Criterio” titulado “La fe Espiritista”. Así se puso en contacto con la Federación Espirita Española y leyó por primera vez una poesía dedicada a Allan Kardec el cuatro de Abril de 1874. A partir de entonces, directores y editores de revistas y periódicos espiritas le escribían pidiéndole trabajos; dice Amalia que lo que escribió en esa época le asombraba porque no tenía ni diccionarios, ni libros de gramática.
Ya trabajando, cuenta que asistió por primera vez a una sesión en Tarrasa, en el Centro que dirigía Miguel Vives. Esa tarde Amalia se encontraba profunda-mente triste. Empezó la sesión con muchas oraciones, entrando en un silencio y recogimiento muy profundo, el médium empezó a llorar, éste era Miguel Vives. Sin que en su rostro se revelase la angustia y el sufrimiento a lo que el director del trabajo le preguntó: ¿Quién eres, Buen Espíritu? ¿A quién buscas aquí? Y él respondió: “A mi pobre hija”. En ese momento Amalia sintió una sacudida y una emoción muy profunda. Era su primera comunicación familiar, cuenta que jamás sintió tanto calor de vida como en esa ocasión. Su madre le dijo que siempre había estado con ella en los momentos difíciles.
A finales de 1877 decidió contestar un artículo que había salido en el “Diario de Barcelona” titulado “El Mundo de los Espíritus” y que decía que el Espiritismo era una monstruosidad. Amalia contestó publicando en la “Gaceta de Cataluña” su primer trabajo y así siguió respondiendo a una serie de artículos que se escribían en contra del Espiritismo.
Se encontraba Amalia en esa polémica cuando el editor espírita Juan Torrents, la invitó para que empezase a escribir un periódico espiritista, escrito por mujeres y dedicado a ellas. Así nació “La Luz del Porvenir” publicándose el 22 de Mayo de 1879 el primer número, donde escribió un artículo titulado “La idea de Dios” y siendo denunciado y condenado a 42 semanas de suspensión. El 12 de Junio salió otro periódico “El Eco de la verdad” del cual se publicaron 26 números reapareciendo “La Luz del porvenir” el 1 de Diciembre del mismo año. Siendo editada y dirigida por ella durante 20 años.
Su espíritu Guía, el Padre Germán
Otro punto importante de la vida de Amalia fue cuando empezó, el 9 de Julio de 1879, a mantener contacto con el Espíritu del Padre Germán. Él le dijo que estaría para ayudarla en sus escritos y que sería su guía. Con la muerte de Luís, el director del Centro, Amalia se hizo cargo de la dirección. Siguió trabajando hasta el 29 de Abril de 1909 cuando desencarnó. Los principales libros de Amalia Domingo Soler son: “Te Perdono”, “Memorias del Padre Germán”, “Sus Más Hermosos Escritos”, “Ramos de Violetas”, “Hechos que Prueban”, “Memorias de una Mujer” (una parte escrita mediúmnicamente, como espíritu).
- Chico Xavier -
|
.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





