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domingo, 1 de febrero de 2015

¿ Cómo actúa la Ley de Consecuencias ?


COMO MANEJAR LA MEDIUMNIDAD EN LOS NIÑOS

Un niño es como un libro que acaba de ser abierto, con muchas sorpresas para los que se disponen a leerlo. Así es para los padres la vida de sus hijos, siempre son sorprendidos por las anomalías que estos presentan. Frutos todas ella de su imperfección.

No sabemos los padres el secreto que en su inocencia esconden los niños; no sabemos lo que son, lo que han sido y ni lo que serán, ellos son seres que Dios envía a nuevas existencias; y para que no se les pueda imponer una severidad demasiado grande, El les da todas las apariencias de la inocencia; incluso en un niño de mala índole, se cubren sus acciones malas con la no conciencia de sus actos.

Los espíritus entran en la vida corporal para perfeccionarse, para mejorarse; la fragilidad los vuelve flexibles, accesibles a los consejos de la experiencia y a la de aquellos que deben hacerlos progresar; es entonces cuando se puede reformar su carácter y reprimir sus malas tendencias.

Un periodo de incertidumbres e inseguridad surge en las casas donde hay niños y alguno de ellos presenta mediumnidad ostensiva en los primero años de su vida. El conocimiento de la Doctrina Espirita favorece la forma adecuada de conducir estos procesos.

En el capítulo XVIII del Libro de los Médiums, el Maestro de Lión, Allan Kardec, nos presenta esta cuestión sobre la posibilidad o la existencia de la mediumnidad en los niños, siendo este un tema de mucho interés e importancia para el estudio, pues en las tempranas edades del desarrollo físico pueden presentarse eventos que necesitan de nuestra atención y comprensión.

Pongamos varios ejemplos:

El niño Marcos del Sur tenía cuatro años cuando contó haber presenciado la muerte del bisabuelo, fallecido antes de su nacimiento. Para convencer a su familia el imitó al viejo con perfección. En otra ocasión, dijo haber presenciado la imagen de un niño, hijo de una migo de su madre, siendo atropellado por un coche rojo. Rita de Cassia, la madre, fue para la casa de la familia del accidentado, confirmó la veracidad de la escena y llevó al hijo a un centro espírita, donde su mediumnidad fue reconocida. Al final del 2006, a los doce años, el describió los atentados en que unos traficantes incendiaron un autobús y provocaron la muerte de ocho pasajeros en Rió. El decía: “Lo veo todo negro y veo cosas. No tengo miedo, más siento dolores”.

La mediumnidad de Giovanna aun choca a la familia. A los dos años, la pequeña sólo dormía en la alfombra y despertaba siempre cuando intentaban colocarla en la cuna. Durante la noche, bastaba aproximarse a la cuna con ella en el cuello para Giovanna volver a los llantos. Un neurólogo prescribió remedios para la disritmia cerebral. Claudia Geminiani, la madre, prefirió procurar un centro espirita. “Una médium explicó que un rapaz que había sido hijo de Giovanna en otra encarnación la perseguía a la cuna en busca de cariño”, cuenta Claudia. “Ella tenía el rostro desfigurado y los miembros comprimidos, por eso asustaba a mi hija. “Una vez Giovanna llegó a proferir palabras agresivas en un tono de voz diferente al suyo. Lecturas Evangélicas ayudaron a suavizar la crisis. Hoy con tres años y ocho meses, Giovanna frecuenta un curso de evangelización y hace una oración siempre que alguna entidad la asusta.

Desde los ocho años; Camila no conseguía dormir en su propio cuarto. La visión de un cachorro feroz la impedía quedarse allí. La madre, Carla de Almeida Olivera, no olvida los gritos que la niña, hoy con cuatro años, daba cuando iba para la cuna. “Ella lloraba mucho, con los ojos siempre cerrados. Sólo paraba con mucha oración”. Carla siendo espírita, no entendía como durante las sesiones del culto del evangelio en el Hogar, el miedo que su hija sentía. Pues en esas ocasiones, Camila acostumbraba a ver una bruja por la casa, lo que la hacia sufrir. Cuenta su madre: “Cuando tiene visiones, mi hija se transforma en otra persona. Queda con una fuerza tan grande que ella mal conseguía dominarla.

Relatos como estos, de comunicaciones con espíritus revelan que la mediumnidad es común en la infancia. Y los padres precisan a prender a lidiar con la situación.

En el inicio del retorno al cuerpo físico se generan una serie de procesos en el que el espíritu encarnado va acoplándose y amoldándose al nuevo cuerpo que habita, en ese momento de la vida el vehículo físico va sufriendo cambios en vías de su acondicionamiento a la vida material, y por su puesto, direccionándose para lo que será el cumplimiento de las necesidades del espíritu. A su vez el espíritu debe pasar también por muchos cambios a nivel periespíritual y psíquicos, pues debe ir elaborando nuevas facetas de su personalidad con el fin de ir mejorando sus condiciones para el cumplimiento de sus compromisos adquiridos en la vida espiritual que le permitirán el adelantamiento moral y el equilibrio.

Estudiada por religiosos, psiquiatras y hasta neurólogos, la mediumnidad es la capacidad de ver y oír espíritus o realizar fenómenos paranormales – como incorporación y clarividencia – por intermedio de agentes externos. O sea, de entidades espirituales que utilizan el cuerpo del médium como vehículo para manifestarse.

La psicología y la medicina, entretanto, buscan otras formas de justificar esos fenómenos. Si la criatura parece poseída por una entidad sobrenatural, por ejemplo, es tomado como un trastorno de la personalidad o estado de trance o posesión, cuyo tratamiento es la psicoterapia y medicamentos. La comunicación con los amigos invisibles a los ojos de los padres acostumbra ser encarada como mera fantasía. Hay momentos que la ilusión predomina y la criatura transforma en real lo que apenas es un deseo inconsciente”.

Todos sabemos que la mediumnidad es el canal que liga a todas las criaturas vivas al mundo invisible o de los Espíritus. Su finalidad básica es la de excitar al espíritu encarnado en la materia, a vivir sus experiencias evolutivas. En los vegetales y animales la mediumnidad se encuentra apenas en estado rudimentario. Se va tornando más amplia y compleja a medida en que se considera la evolución de esos seres animados a través de las reencarnaciones.

La criatura es un adulto en potencia. Como nacemos trayendo predisponibilidad que nos posibilitan el intercambio mediúmnico, en algunas criaturas la Mediumnidad se presenta precozmente.

El libro de los Médiums nos dice en el capitulo XVIII ítem 221 que es muy peligroso el desarrollar la mediumnidad en los niños; porque estos son organizaciones demasiado tiernas y delicadas se conmoverían demasiado y su joven imaginación se sobreexcitaría; los padres por esta razón deben alejarlos de estas ideas o al menos sólo les hablaran de ellas bajo un punto de vista de las consecuencias morales.

Cuando la mediumnidad en el niño es espontánea es porque esta, está en su naturaleza y que su constitución se presta a ella; eso no es lo mismo que cuando es provocado y sobreexcitado. El niño que tiene visiones, se impresiona generalmente poco por ellas; le parece una cosa muy natural, en la cual sólo se fija débilmente, más tarde el hecho se le presenta en la memoria y se lo explica fácilmente si conoce el Espiritismo.

El desarrollo del ser humano puede dividirse en ciclos de 7 años en donde podemos observar los cambios y las adaptaciones orgánicas necesarias para la madurez del cuerpo, pero en estos ciclos esta incluido también el proceso de maduración del espíritu quien es el que define las modificaciones del vehículo carnal cumpliendo con la planificación establecida en los planos espirituales, en donde la definición de las características de su cuerpo orgánico le permitirá ciertas condiciones en provecho de la mejoría de sus deficiencia, sirviendo este nuevo cuerpo para la prueba o expiación.

En el primer ciclo, comprendido entre el alumbramiento y los 7 años de edad, el niño se encuentra en una condición ambivalente al respecto de estado de libertad espiritual, pues en esa etapa su espíritu y su cuerpo físico aún no establecen los lazos finales que le permitirán la culminación efectiva de la encarnación.

Su cuerpo aun inmaduro es apenas un vehículo en desarrollo en donde los controles periespirituales no son tan definidos, permitiendo al espíritu gozar de cierta libertad en cuanto a la percepción sensorial del entorno, experimentando por igual ambos estados de la existencia, es decir que el espíritu del niño al no haber establecido los vínculos profundos con la carne tiene la posibilidad de vivir en dos mundo a la vez, pues en su naturaleza espiritual puede verificar todo lo que le rodea en el plano físico, pero también puede percibir todo lo que se produce en el entorno invisible, siendo su espíritu protector el primero en mantener un contacto permanente con su tutelado.

En base a esto, las características presentadas por el niño definen mas una condición anímica que mediúmnica, pues lo que se produce no es otra cosa que la manifestación de las propiedades espirituales que todos poseemos al encontrarnos liberados de los lazos físicos, siendo en el caso del infante la expresión de sus propias condiciones espirituales.


La visión, la audición, incluso la posibilidad de conversar con los espíritus, son sólo eventos naturales para el niño, pues al no tener la posibilidad de diferenciar ambos estados de la existencia no existe en él ningún tipo de temor o de rechazo hacia algo que le parece normal, es luego en su crecimiento cultural e intelectual que se van estableciendo las convenciones sociales que le pueden dirigir su percepción sobre las cosas, generando según su educación ciertas fobias sobre la vida espiritual que en su mayoría son proyectadas por los adultos de su entorno, producto de la ignorancia y de los preceptos culturales sin fundamento.

Durante la niñez pueden presentarse eventos mediúmnicos relevantes, pues hay seres que en sus planificaciones establecieron la posibilidad del trabajo mediúmnico desde el inicio de su encarnación, ya sea por un proceso probatorio o por una misión en particular, expresando pues el espíritu encarnado desde el principio sus condiciones de medianero, teniendo sus padres la necesidad de auxiliar y dirigir estas manifestaciones en beneficio del crecimiento moral e intelectual del niño.

La práctica de la mediumnidad no tiene una edad prefijada para el niño, eso depende enteramente del desarrollo físico y mucho más del desarrollo moral; hay niños de doce años que se afectaran menos que muchas veces los adultos. Si los hombres son víctimas de los espíritus mentirosos la infancia y la juventud están aun más expuestas por su inexperiencia. La edad está subordinada a las circunstancias, al temperamento y al carácter del niño.

La constatación de la edad es muy difícil pues hay bebés que tienen incorporaciones. Cada criatura tiene sus características propias y su mediumnidad aflora de acuerdo con sus condiciones. La practica de la mediumnidad entretanto, debe ser incentivada cuando el joven estuviera maduro lo suficiente para un ejercicio seguro dentro los padrones de comportamiento conducidos con seriedad y responsabilidad de que se reviste el trabajo mediúmnico.

LA mediumnidad en los niños es más común de lo que se piensa. El adulto, por ya ser dueño de si mismo, entiende mejor el surgimiento de la misma, y procura una forma de ajustarse a ella. Sea en los diversos Centros Espíritas o no. Cuando los hechos mediúmnicos estén surgiendo en la niñez de nuestros hijos, sabemos con seguridad, que su ángel protector estará atento para tal hecho. Esa asertiva, no nos excluye, entre tanto, a los padres y educadores, de nuestra responsabilidad de buscar la mejor forma de disminuir esos efectos. Deberemos estar siempre dentro de las orientaciones de la codificación Kardeciana, y seguros del amparo de nuestros amigos espirituales para conducirnos con claridad hacia el camino marcado por Jesús.

La práctica de la mediumnidad presenta peligros e inconvenientes contra los cuales debemos precavernos. Muchos que trabajan en actividades mediúmnicas improductivas están bajo el imperio evidente de obsesión y de fascinación.

Lo que el libro de los médiums nos dice bien claro es que no se debe excitar el desarrollo de la mediumnidad en los niños cuando no es espontánea, y que en todos los casos es preciso usar de esta con gran circunspección; que tampoco se debe alentar en personas débiles, a los que den señales de excentricidad en las ideas o debilidad en las facultades mentales, porque hay en ellas predisposición evidente a la locura que cualquier causa sobreexcitante puede desenvolver.

Aunque no se vea u oiga a los espíritus, es la mediumnidad la que hace que una criatura sea capaz de sentir si un ambiente está cargado y hacerla llorar cuando un extraño con energías ruines la pega en el cuello. Es preciso antes de afirmar que una criatura está bajo la influencia de un espíritu, descartar las hipótesis de fantasía y de disturbios psíquicos. La primera etapa es entrevistar al paciente en busca de elementos que no podrían ser dichos por él. “Es difícil diagnosticar como fantasiosa una criatura de tres años que se pone a analizar cuadros de Botticelli o a conversar en francés sin conocer ese idioma” por poner un ejemplo. Finalmente, exámenes neurológicos facilitarían el verificar si la actividad en el cerebro es equivalente a la registrada en convulsiones o ataques de epilepsia. Normalmente la reacción es otra.

Algunos médicos y pensadores materialistas clasifican a los médiums como personas enfermas. Generalmente, esos científicos emiten pareceres fundamentales en los conceptos de ciencia materialista y no se dan al trabajo de examinar los libros espíritas, puesto que ni los conocen.

Estudiada por los religiosos, psiquiatras y hasta neurólogos, la mediumnidad es la capacidad de ver u oír a los espíritus o realizar fenómenos para normales – como la incorporación y la clarividencia- por intermedio de agentes externos, o sea, de entidades espirituales que utilizan el cuerpo del médium como vehículo para manifestarse.


Normalmente en esos casos, el fortalecimiento por el pase, el agua fluidificada y la oración son poderosos instrumentos de los que se vale la espiritualidad para la solución del problema. Nuestros mentores espirituales, con certeza, miraran el tratamiento de forma que, siguiendo correctamente las instrucciones de la espiritualidad superior, podamos tener ayuda y seguridad.

Los padres deben mostrarse aptos para efectuar cambios en la conducta diaria en su recinto doméstico. Todo lo que sea para elevar el padrón vibratorio debe ser cultivado, al mismo tiempo en que se ofrecen para apartar toda conducta que lleve a lo contrario. Buenos libros, buenos films, comportamiento mental pautado en las enseñanzas del Evangelio, aliados al respeto y cariño mutuo, son factores de envolvimiento de los hijos en un halo protector, beneficiando así, a todos los espíritus que conviven en el núcleo. El hábito de la oración y la institución de una pequeña reunión para el estudio doctrinario del evangelio a la luz de las revelaciones espíritas son de fundamental importancia. Con certeza, en los Centros espíritas, existen equipos formados para enseñar a los neófitos como se instituyen esas pequeñas reuniones, recordando que el objetivo no es el desarrollo mediúmnico, y si la evolución espiritual del grupo familiar, y que el intercambio entre espíritus encarnados y desencarnados debe ser efectuado dentro de los locales apropiados en las Casas espíritas.

Si el pequeño demuestra miedo es bueno que los padres acompañen en las sesiones necesarias al tratamiento espiritual, hasta que ellos se acostumbren con naturalidad a tal hecho. El ambiente de la sala de pases, o locales destinados para tal, a pesar de ser locales simples, destituidos de mucha decoración, puede ser intimidante para un niño que ya debe estar asustado con los hechos que por ventura ya le están ocurriendo. Normalmente luego ellos se acostumbran, desde que los padres estén tranquilos y pasen para ellos esa tranquilidad. Si la criatura ya está alfabetizada, un buen libro conveniente a su edad le ayuda mucho, principalmente porque contiene enseñanzas morales propias a su elevación espiritual. En las librerías espíritas, existen ya un buen número de títulos dedicados a los niños. Si el niño no esta en la edad de leer, se le pueden contar cuentos e historias basadas en los libros infantiles para que el se familiarice poco a poco con la Doctrina. Vigilar los síntomas ver si van disminuyendo y al mismo tiempo apartados hasta que la normalidad se establezca a la espera de la hora apropiada para el correcto desarrollo y ejercicio de la mediumnidad.

Cuando un jovencito descubre que tiene mediumnidad, la forma mejor de desenvolverla es frecuentando las reuniones apropiadas para los jóvenes en los Centros espíritas, pues allí los dirigentes experimentados podrán orientarle sobre esa cuestión. Sin olvidar que no se puede atribuir mediumnidad a cualquier disturbio que la criatura presenta. Sólo el estudio de la Doctrina Espirita dará subsidios para la identificación de los fenómenos pues es una observación bastante cuidadosa.

Cuando un niño pequeñito mira a su alrededor como viendo algo, con gran temor en el rostro, o se asusta como observando a alguien que no se ve, es aconsejable darle pases magnéticos, agua fluidificada y concienciación de la familia para los actos relacionados con la Doctrina Espirita.
Muchos niños son sonámbulos y presentan alguna alteración en un determinado estado del sueño. Durante esa fase el niño está en un estado intermediario entre el sueño y la vigilia. A pesar de no mostrarse consciente de todo lo que pasa a su alrededor, la persona puede realizar pequeñas tareas, como alimentarse, vestirse, sentarse, mirar para algún lugar, conversar. Siendo cuestionada verbalmente las respuestas son incoherentes y murmuradas.

Usualmente ocurre en las primeras horas del sueño pudiendo durar algunos segundos o pocos minutos. Durante el episodio el paciente se muestra apático estableciendo poco contacto con el medio, pareciendo no reconocer a las personas y familiares. Raramente realiza un procedimiento más elaborado como cambiarse de ropa u orinar en el lugar adecuado.

Para un sonámbulo, despertar durante la crisis puede ser un momento difícil. Principalmente en el adulto, existe la posibilidad de tener una reacción violenta si es abordado, si juzga estar sufriendo alguna amenaza. A la mañana siguiente, normalmente, no recordará el episodio.

También se sabe que ese es un trastorno típicamente de la infancia, siendo presentado esporádicamente en asta un tercio de los niños entre los tres y diez años de edad. En esta misma faja están los episodios que acostumbran a ser regulares. A lo largo de la pubertad van disminuyendo y apenas un pequeño grupo continua teniendo episodios de sonambulismo durante la edad adulta.

No se debe en las Casa espíritas en los trabajos de pases para los niños, admitir que el pase sea efectuado también por los niños, el Libro de los Médiums iten 222, aborda la cuestión, cuando hace referencia a los peligros e inconvenientes de la Mediumnidad practicada por los niños.

El equipo debe estar formado por adultos, que por fuerza de la madurez y el estudio sabrán conducir con seguridad cualquier caso que se presente. Una criatura por muy acostumbrada que esté con los fenómenos espíritas, no tendrá condiciones de tratar y salir bien ante la sutileza enmascarada con que se revisten algunos obsesores. El estimulo para la espiritualización de los niños debe ser dado de acuerdo con la edad de cada uno, al conducirlos a una sala de conocimientos evangélicos doctrinarios, existentes en los diversos ciclos de mocedad en las Casas espíritas.

Muchos niños juegan con amiguitos imaginarios. Ese procedimiento es común en las criaturas que se sienten solitarias y carentes. Algunas criaturas realmente tienen contacto con entidades. Ese fenómeno tiende a desaparecer cuando llegan a la edad de los siete u ocho años.

La manifestación de los fenómenos mediumnicos no está sujeta a la voluntad de los padres. Ese es un atributo exclusivo de la criatura. Ella nació dotada de ese don. Los padres el deber que tienen para sus hijos y lo que pueden hacer en el caso de ellos tener mediumnidad es tratar de que ellos reciban un tratamiento espiritual, para que los fenómenos sean apartados y puedan seguir su curso normal, reapareciendo, cuando el individuo este en una fase más madura.


Muchas criaturas demuestran tener una sensibilidad mayor que otras, y captan del ambiente y de las personas de su alrededor, las energías que se presentan, tanto positivas como negativas. Para estar seguros y ver esta constatación en los niños es preciso un examen minucioso de los hechos y llevarlos a una casa espirita. En las horas de crisis es aconsejables mucha paciencia y una dosis extrema de amor para ella, para que con seguridad puedan ayudarla. Algunas veces es aconsejable consultar a una psicóloga infantil para auxiliarla en esos procesos. Existen buenos profesionales en ese área médica, que abrazan los principios espíritas y son de gran ayuda

Muchos niños no les gusta frecuentar la casa Espirita. Normalmente a esa edad algunas criaturas precisan mucha persuasión. Muchos dicen que sólo van bajo “libre y espontánea presión”. Luego más tarde lo asimilan mejor y se convierten en jóvenes trabajadores en las Casas espíritas que frecuentan. Los jóvenes al ver el comportamiento de los más viejos también se integran en la medida de lo posible.

Cuando nos encontramos en un caso de mediumnidad en una criatura de catorce años con la aparición de fenómenos mediumnicos, es preciso buscar orientación segura. Descartado la cura por la Ciencia es hora de buscar la ayuda de la Doctrina Espírita. Mientras tanto tales fenómenos pueden darse simultáneamente. Se debe buscar ayuda en la ciencia aliada a un tratamiento eficaz en la casa espírita.

Antes de cualquier actitud, los padres deben concienciarse de la responsabilidad ante esa criatura, y conducir el caso con naturalidad y racionalidad. Muchos por desconocer el fenómeno mediúmnico tratan de forma inadecuada la cuestión, lo que acarrea perjuicio para la criatura en el futuro. Como consecuencia, cuando adulto, la criatura podrá tener una visión distorsionada de los fenómenos que envuelven la mediumnidad. Es muy común los padres que castigan físicamente a sus hijos en esa fase.

La naturalidad debe ser la tónica para envolver la cuestión. El desarrollo mediúmnico es desaconsejable, visto que la criatura no posee defensas que la ayuden cuando se encuentren con algún enemigo del pasado. Como ya hemos dicho anteriormente, un tratamiento efectuado dentro de una casa espírita dará subsidios para que sean apartados esos síntomas, que volverán a aflorar en momento oportuno, cuando las condiciones de madurez física de la criatura permitan que ella haga buen uso de sus fuerzas mediumnicas.

¿Se sabe que la mediumnidad en los niños perturba el desenvolvimiento de los mismos, más cuando ella trae una tarea predeterminada en el plano espiritual, se debe bloquear este desarrollo?

Aquí no diremos bloquear. Conforme sea la edad de la criatura puede ser que ella presente condiciones de madurez que le permitan el uso de sus facultades de forma que no la perjudique en nada.

Se sabe por experiencia, que la mediumnidad puede aparecer en cualquier edad, más existen médiums, que por su aptitud natural presentan condiciones para el ejercicio de la mediumnidad aun en criaturas o adolescentes, haciéndolo de forma consciente y responsables. Citamos aquí el caso de las hermanas Baudin que auxiliaron a kardec en la fase de la Codificación, o nuestro bondadoso Chico Xavier y otros que se esparcen por Brasil o por el mundo.

Médicos adeptos del espiritismo afirman que la infancia es el periodo en que la acción de la glándula pineal está en el auge, aunque la criatura no tenga el armazón intelectual necesario para interpretar los estímulos de forma consciente. Con el desarrollo completo del cerebro, la mediumnidad sería sublimada en la mayoría de las personas. La volvería aun más fuerte en aquellos que aprendieron a ejercitarla. Muchas criaturas sienten dolor porque el cuerpo no está preparado para recibir ese impacto. Por ese motivo, en general los padres son orientados a no incentivar a los hijos a ejercerla.

La dedicación, la paciencia y renuncia son los caminos del crecimiento mediúmnico. El orgullo y los malos Espíritus son sus obstáculos.

La mediumnidad es cuchillo de dos filos. Si por un lado es fuente de benditas alegrías, por otro, puede ser también de profundas decepciones, para orientarse en el desarrollo mediúmnico, podría ser hecha citación de innumerables obras respetables. Sin embargo, lo más correcto es la utilización del viejo y buen Libro de los Médiums. Por lo tanto los que se ven afectados por ella, deben comenzar por el principio, conociendo las obras de Kardec y estudiarlas con profundidad.

En todas las situaciones, nuestra postura debe ser la de la más absoluta tranquilidad, una vez que la relación entre encarnados y desencarnados hace parte del propio contexto evolutivo de cada ser. Estamos, siempre, rodeados de espíritus, creamos en ellos o no, siendo espíritas o no. Al percibir las “conversaciones” de criaturas con la “nada”, tengamos serenidad y procuremos “entender” el proceso, y hacernos dueños de la situación.

Se recomienda a los padres y pariente más próximos el diálogo con las criaturas sin interrogatorios o curiosidad excesiva, más, procurando ”entrar” en la historia, participar del contexto, para percibir, en la naturalidad de la conversación, cuales son los “personajes” que efectivamente se hallan presentes junto a la criatura.

Como se trata de cosas naturales, cuanto mayor sea la naturalidad con que encaremos tales acontecimientos, menos las criaturas y nosotros los adultos, quedaremos asustados o “con miedo”. Al final, en términos de envolvimiento espiritual, los lazos que nos ligan a los espíritus (encarnados o desencarnados) no son rotos en razón de la alteración de nuestro estado vivencial (en la carne o fuera de ella) por el contrario se fortalecen y perduran.

Ame a su hijo con problemas del cuerpo o de la mente, o de ambos, cooperando con ellos, con mucha paciencia y con el gesto de ternura, para que puedan salir victoriosos de la expiación terrena, avanzando para más altos vuelos rumbo a nuestro Creador.

Llénese de cariño, de paciencia, de tranquilidad interior, viendo en estos hijos las joyas bendecidas que el Padre confía a nuestras manos para que las pulamos.

Usted podrá haberlos recibido por renuncia y elevado amor de su parte, más, puede ser que usted este ligado directamente a las causas que determinan la situación que viven hoy, debiendo auxiliarles e incentivarlos para la propia recomposición, usted, igualmente avanza para el Creador, sufriendo a su vez, al verlos rescatar, sin otra opción que no sea abrazarlos y colocarse, usted y ellos, bajo la Luz del amor de Dios, resignadamente.
Merchita
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BIENAVENTURADOS LOS AFLIGIDOS.
            Justicia de las aflicciones.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. -
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. -
Bienaventurados los que padecen persecuciones por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. (San Mateo, cap. V, v. 5, 6 y 10).

La compensación que Jesús promete a los afligidos de la tierra, no puede tener lugar sino en la vida futura; sin la seguridad del porvenir, esas máximas no tendrían sentido, o serían, mejor dicho, un engaño. Aun con esta certeza difícilmente se comprende la utilidad de sufrir para ser feliz. Se dice que se hace para tener más mérito;
pero entonces se pregunta uno: ¿por qué los unos sufren más que los otros?, ¿por qué los unos nacen en la miseria y los otros en la opulencia, sin haber hecho nada para justificar esta posesión?, ¿por qué a los unos nada les sabe bien, mientras a los otros todo parece sonreirles? Pero lo que aún se comprende menos es el ver los bienes y los males tan desigualmente distribuídos entre el vicio y la virtud, y ver a los hombres virtuosos sufrir al lado de los malos que prosperan. La fe en el porvenir puede consolar y hacer que se tenga paciencia; pero no explica esas anomalías que parecen desmentir la justicia de Dios.
Sin embargo, desde que se admite a Dios no se le puede concebir sin que sea infinito en perfecciones; debe ser todo poder, todo justicia, todo bondad, sin lo cual no seria Dios. Si Dios es soberanamente bueno y justo, no puede obrar por capricho ni con parcialidad. "Las vicisitudes de la vida tienen, pues, una causa, y puesto que Dios es justo, esta causa debe ser justa". Todos deben penetrarse de esto. Dios ha puesto a los hombres en el camino que conduce a esta causa por medio de la enseñanza de Jesús, y juzgándoles hoy en buena disposición para comprenderla, se la revela completa por medio del Espiritismo, es decir, por la "voz de los espíritus".

EL EVANGELIO SEGUN EL ESPIRITISMO. ALLAN KARDEC.


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¿ Cómo actúa la ley de Consecuencias ?

La envoltura periespiritual del Ser, se puede depurar, iluminar u oscurecer, según la clase de pensamientos y actuaciones del mismo que en ella se reflejan, de modo que todo acto y todo pensamiento, de la clase que sea, no pasa desapercibido, sino que actúa sobre el periespíritu, quedando registradas en él las consecuencias inevitables de sus actos.
Antes de renacer de nuevo como persona, el Ser Espiritual, de antemano lleva grabados en su periespíritu las matrices de cómo será su cuerpo físico futuro, según lo que necesita para su evolución en esa existencia humana, con las expiaciones físicas que le son necesarias experimentar.
La Ley de Causa y Efecto valora y registra las vibraciones de los pensamientos, sentimientos, deseos y acciones de la vida de cada Ser humano, determinando así la clase de existencia, las pruebas y demás situaciones que tendrá que afrontar en el futuro, siempre buscando el reajuste y el equilibrio del Ser dentro de la Ley del Amor. Es una forma sabia de enseñarnos a no repetir los mismos errores. Así se comprende que Dios mediante esta Ley no castiga, sino que corrige.
De hecho los que componemos la Humanidad actual no somos nada mas que los mismos Seres espirituales que ya vivimos en otro tiempo como seres humanos, y hemos venido a esta vida a afrontar las consecuencias de nuestros actos del pasado que , a juzgar por como son las circunstancias que afectan en general a la Humanidad en su conjunto, debieron tener un balance negativo; por eso se dice con razón que la felicidad no es de este mundo.
Estas consecuencias las tendremos que afrontar para valorar finalmente lo positivo o negativo de nuestra conducta, conduciéndonos así a adquirir un recto pensar, un recto sentir y un recto actuar, para que toda nuestra vida discurra dentro de los cauces que señala la Ley del Amor, y el karma negativo que podamos afrontar actualmente, lo transformemos en positivo..
Todas nuestras acciones pasadas y presentes, y todas las circunstancias particulares en las que se desenvuelve nuestra vida, se relacionan y se enlazan respectivamente con el presente y con el futuro, no existiendo ninguna circunstancia que no tenga que ver con lo vivido anteriormente.
Las actuaciones y pensamientos de cada uno, actúan como una Causa que genera unos efectos que se manifiestan en el plano físico, a veces de forma no inmediata, a modo de reajuste para equilibrar las consecuencias. Pero esto no supone fatalismo, porque si durante la vida humana el Ser adquiere méritos de valor moral, se desarticulan los condicionamientos impuestos para el sufrimiento y se restablece la armonía de los centros psicosomáticos que pasan a generar vibraciones de equilibrio que se manifiestan en el cuerpo físico en forma de salud, equilibrio mental, alegría etc. Por el contrario, si por indolencia, frivolidad o indiferencia, se acomoda en la vida sin hacer nada positivo, termina por despertar el mecanismo de la advertencia, desorganizando su salud física y causando como consecuencia el desajuste molecular del cuerpo físico ,así como las condiciones orgánicas favorables para que las enfermedades y dolencias aparezcan. Puesto que esta ley no es la de la fatalidad, en cada encarnación el karma se pude modificar a través de los actos positivos y la experiencia que se vive en la materia. La educación y las costumbres del pueblo en donde el Ser nace y vive, le dan nuevas características morales e intelectuales.
La ley de Consecuencias es, sin duda, una ley cósmica de justicia, porque hace que antes o después experimentemos en nosotros mismos el resultado de nuestras acciones, “dándonos a beber de nuestra propia medicina”, que a veces nos resulta tan desagradable y amarga como saludable, porque, de paso, se equilibran y borran de nuestra Alma las consecuencias negativas de los errores del pasado, en esta vida o en otras anteriores.
Asimismo viene a significar el destino de las personas en cada vida, y este no es ciego o producto de la buena o mala casualidad o de la suerte, sino el resultado de esta ley justa y equitativa que nos proporciona las experiencias que necesitamos asimilar para corregirnos y evolucionar.
Tal y como dijo Einstein, Dios no juega a los dados la suerte del Ser humano; no existe, por tanto, la casualidad ni el azar en el entorno y circunstancias humanas; todo tiene una causa y un por qué, aunque no siempre seamos capaces de comprenderlo así.
Del mismo modo que esta ley, actúa para corregir acciones de mal, también funciona igualmente cuando actúa en el bien, recogiendo los beneficios del mismo, por eso cuando se actúa haciendo el bien a los demás, o incluso simplemente deseandolo para otro, ya se comienza a percibir el fruto correspondiente al recibir este bien para uno mismo, sintiéndolo en forma de satisfacción, paz interior, alegría, etc.
Por lo expuesto, vemos como esta Ley Espiritual y natural, tiene eminentemente un carácter moral y es conductora del Espíritu humano por los caminos de una correcta evolución. También es retributiva , pues siempre nos devuelve una retribución a modo de cosecha del mismo género de lo que cada uno sembramos antes voluntariamente. Al meditar en esta Ley, se comprende mejor esta el alcance de esta frase de Jesucristo: “ No hagas a tu hermano lo que no quisieras que te hicieran a ti”.

-Jose Luis Martín-
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El mal que haces a los demás es lo mismo que hacerte mal a tí mismo. El día que comprendas esto, el perdón será muy fácil para tí”
-Toni de Mello-“Testigo de la Luz”

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sábado, 31 de enero de 2015

ABORTO: CRIMEN Y CONSECUENCIAS

¿ Qué opinan los espíritas sobre si los animales tienen espíritu ?

Para responder a esta pregunta tan importante e interesante debemos definir con claridad el
término "espíritu" para evitar equívocos en su interpretación.

San Pablo en la primera epístola a los coríntios,15, 44 dice "si hay cuerpo animal, también
lo hay espiritual" y Allan Kardec en el Libro de los Espíritus, en el capítulo de introducción
al estudio de la doctrina espírita, realiza un análisis completo para diferenciar el uso del término "alma" en cualquiera de los seres vivos, diferenciando entre Alma vital: Propia de todos los seres orgánicos, plantas, animales y hombres;
Alma intelectual: propia de los animales y los hombres; y alma espiritista: Que pertenece únicamente a los hombres.

El uso del término "alma" es usado por los espiritistas para un espíritu durante una encarnación; cuando esa alma deja el cuerpo por su muerte y queda libre se le llama "espíritu".

En la pregunta 76 de el libro de los espíritus, ¿Qué definición puede darse de los espíritus?
contestan: - "puede decirse que los espíritus son los seres inteligentes de la creación. pueblan el universo fuera del mundo material."

El término "espíritu" por lo tanto es aplicable al alma de los hombres después de su muerte, pero no al principio inteligente que habita los animales.

Si la pregunta se refiere al hecho de que los animales también tienen  un principio vital inteligente
original del mundo espiritual que sobrevive a la destrucción de su cuerpo, la respuesta es afirmativa, pero sería un error llamarlos "espíritus" pues por su evolución aún no están en esa etapa de su existencia.

Sabemos que Dios es todo previsión y justicia en las leyes por Él creadas, y en la ley de la evolución se puede comprobar también esa cualidad, además debemos tener en cuenta la doble vertiente de la evolución, la de los cuerpos materiales y la de los cuerpos espirituales,que son complementarias y persiguen el fin del perfeccionamiento de los seres hasta llegar al último peldaño de la evolución, tal como la conocemos en la tierra: el hombre.  Pero los grados intermedios de esa evolución, como llegan de ser animales a ser humanos, sigue siendo un misterio para nosotros.

Art. extraído de la Revista Actualidad Espiritista nº 4

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   Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma - 
 Albert Schweitzer

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Aborto – Crimen y Consecuencias


El mayor destructor de la paz en el Mundo hoy, es el aborto”
Nadie tiene el derecho de quitar la vida; ni la madre, ni el padre, ni la junta de médicos o el Gobierno.”


El término aborto que, científicamente indica el producto del abortamiento, fue popularmente usado con sinónimo de este, confundiéndose así, la acción con el resultado de ella, el acto de abortar con su cadáver, el aborto. A pesar de la reseña, usaremos indistintamente en este trabajo, dado a la consagración del término, una u otra denominación con la misma finalidad.

Así, aborto o abortamiento sería la expulsión del concepto, antes de su viabilidad, esté el representado por el óvulo, por el embrión o por el feto; la expulsión del feto viable, antes de ser alcanzado el término, se denomina parto prematuro. Es pues, la interrupción del embarazo antes de lo prematuro_ abortamiento; durante _ parto prematuro; completada _ parto al término; superado _ parto serotino.  

 Puede ser el aborto, bajo el punto de vista médico, espontáneo o provocado, y la diferencia esta en la intención, pues este último es debido a la interferencia intencionada de la embarazada, del médico o de cualquier otra persona, buscando el exterminio del concepto. En este trabajo, por motivos obvios, sólo nos referiremos al aborto provocado.



Incidencia

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hechos por una estimación y antes de ser publicados, ya fueron divulgados por la Red Nacional Feminista de Salud y Derechos Reproductivos (“Dossier Aborto Inseguro”), a través del periódico “El Globo”, es en América del Sur donde ocurre el mayor número de abortos clandestinos en el mundo, viniendo en segundo, América Central y en tercero, África. Brasil es el campeón mundial, pues aquí son consumados 1,4 millones de abortos clandestinos por año, más que todos los otros países de América del Sur reunidos. Niñas y jóvenes de hasta 19 años hacen 48% de las interrupciones legales del embarazo, según nuestra red pública. Datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (FUNUAP), muestran que en consecuencia de complicaciones de ellos, mueren por año en los países de América Latina (inclusive en Brasil), seis mil mujeres, siendo la tercera causa de muerte materna, después de las hemorragias y de la hipertensión. Relato del Instituto Alan Gutmacher (Hoja de S. Pablo: 14/03/99, muestra que la mayor incidencia por porcentaje de abortos (36%), ocurre en los países desarrollados, gracias al permiso de la ley, siendo ellos también la mayor tasa de embarazo no planeado (49%), pero engloban apenas 28 millones de mujeres embarazadas por año. Los países subdesarrollados presentan un plan mejor (36% de los nacimientos no son previstos) y menos abortos (20%), entretanto representan 182 millones de embarazadas. En Brasil, según el mismo instituto, a cada 1.000 adolescentes embarazadas, 32 recurren al aborto. Solamente la República Dominicana (donde también es prohibido) y EUA (donde es legalizado), tienen tasas mayores: 36.

Concluye aun el informe que en EUA, donde 23 de cada 100 mil mujeres ya practicaron el aborto, existe una preocupación del Congreso, que prevé un crecimiento de población negativo en la próxima década, falta de mano de obra y colapso del sistema preventivo en veinte años. Otro dato importante es que el 63% de las mujeres norte-americanas llegan a los 18 años ya habiendo practicado sexo. Sólo en Dinamarca (72%) y en Islandia (71 %) el porcentaje es mayor. El propio instituto reconoce que parte de las mujeres sólo hacen sexo por saber que no tendrán hijos (sea porque usan métodos conceptivos, sea por la práctica del aborto). Equivale a decir, que en aquellos países donde el aborto fue legalizado, ganando el nombre, dado por ellos, de “aborto seguro”, el número de abortos viene aumentando alarmantemente y no menos alarmante fue la disminución del número de embarazos programados, denotando ambos, el aumento de la “irresponsabilidad segura”.

Las Consecuencias


El aborto es un crimen hediondo que produce una serie de consecuencias espirituales, periespirituales, físicas, psicológicas y legales. a) Consecuencias espirituales y periespirituales: están relacionadas al crimen, con repercusiones para el criminal y la víctima.

Para el criminal. 
En un trabajo publicado en la Revista Internacional de Espiritismo (Mar. 2000), nos referimos a la programación genética reencarnatoria, (3 a 9 y 18) ya que “no existiendo acaso, todo en la reencarnación, ocurre bajo la égida de Dios, el Señor de la Vida. Siendo esta programada, los Espíritus Superiores actuarían como constructores o especialistas en genética, en el flujo de la vida (ver en el gráfico de la Fig. 1, en azul), seleccionando el óvulo y el espermatozoide que originaron el huevo; siempre que sea posible que participe en esta selección genética el Espíritu reencarnante, siendo el grado de comando de los Espíritus Superiores, inversamente proporcional al estadio evolutivo del Espíritu.

Se establece, además, fortísimos compromisos, entre los padres y el Espíritu reencarnante y vice-versa. Colaboran los Espíritus simpáticos e intentan interferir negativamente los Espíritus enemigos, de acuerdo con las posibilidades de las sintonías.”

El producto de este magnífico trabajo de corporificación de la espiritualidad es el huevo, que originará los 70 trillones de células del cuerpo físico, yendo a servir de ropaje al Espíritu reencarnante, como vehículo poseedor de todas las dimensiones necesarias y suficientes, colocadas a su servicio para ejecutar su propuesta reencarnatoria y conducirlo a la evolución espiritual.
   
El aborto no es una solución, es un retraso doloroso, una puerta abierta de entrada en el crimen y en el mal, y una ruptura de compromisos establecidos por el Espíritu, ahora delictuoso, con Dios, con el reencarnante y en último análisis consigo mismo.
   
Quien quiera que practique o colabore con este delito, se predispone a alteraciones significativas del centro genésico, en su periespíritu, con consecuencias actuales y posteriores, en la esfera patológica de sus órganos sexuales y también, a veces, de los centros de fuerza (chacras) coronarios, cardíacos y esplénicos con todas las repercusiones pertinentes. Nos estamos preparando hoy la reencarnación del mañana; un aborto provocado ahora se reflejará en el chacra genésico, y será más allá el aborto espontáneo, pues la paternidad y la maternidad no valoradas hoy, lo serán mañana con seguridad, en otra encarnación, pero ahora por un proceso educativo, que pasa por el dolor y por el sufrimiento redentor. En igual lugar, como consecuencia, están la gestación turbaría, la placenta previa, el desvío prematuro de placenta, la esterilidad, la impotencia, entre otras causas que alcanzan la esfera del aparato reproductor masculino y femenino.

Para la víctima

El único caso en que es aceptado el aborto, por la Doctrina Espírita, es cuando existe riesgo no suplantable para la vida de la madre. (13). En todos los demás casos se considera este compromiso inquebrantable, bajo el punto de vista moral y por tanto consciente espiritual, sea en la prueba dolorosa de la violación, sea en los hechos acárdicos y anencéfalos, o cualquier argumento, como el derecho de elección de la mujer y su plasticidad, falta de recursos financieros, etc. La lucha entre el “debo pero no puedo y el puedo pero no debo”, nada más es que “todas las cosas me son lícitas, pero no todas me convienen” (1ª Epístola de S. Pablo Apóstol a los Corintios, cap. VI, ver. 12)

La reacción de la víctima, el Espíritu reencarnante, varia de acuerdo con su grado evolutivo, de la decepción, cuando aprovecha la reencarnación malograda para su purificación, a la obsesión, y dadas las circunstancias, es más probable que reaccionen de la segunda forma, sintonizándose a veces con verdaderas falanges de Espíritus obsesores:


(...) el odio a los que se niegan a recibirlos en el nuevo nacimiento, y cuando no les hace un infierno la existencia terrena, en largos procesos obsesivos, aguardan sedientos de venganza, que hagan el traspaso, para entonces cogerlos con libertad, castigándolos sin compasión ni piedad.” 


Consecuencias físicas

Consecuencias físicas inmediatas: consideraremos aquí los acontecimientos médicos, que ocurren en esa encarnación.

  
Se estima que la muerte de la gestante ocurre en un 20% de los casos del aborto provocado en la clandestinidad y además de eso se describen; perforaciones del útero con raspado, sondas, quemaduras, etc; anemia aguda, derivada de hemorragias provocadas por estas últimas, por aborto incompleto (restos ovulares) y demás traumatismos de la vagina, del útero y de las trompas; infecciones incluido el tétano, abscesos, septicemias, gangrenas gaseosas; esterilidad secundaria; lesiones intestinales; complicaciones hepáticas y renales por el uso de sustancias tóxicas. 

Así, el aborto cuando no determina la muerte, puede imprimir marcas indelebles en el cuerpo físico y, como vimos, también en el cuerpo periespiritual.

Consecuencias psicológicas
  
No se puede huir de nuestra conciencia, ni pretextar ignorancia de las Leyes Morales pues ellas están ahí impresas , y cuando se práctica este tipo de crimen, se despierta el sentimiento de culpa, el arrepentimiento y a veces el remordimiento, siguiéndonos toda la vida física y extra-física. El arrepentimiento es la antesala de la rehabilitación, y cuando es dinámico, canalizado para acciones constructivas, puede llevar, vía reforma íntima y trabajo regenerador, y no es raro reflejado en la adopción, la minimización de nuestras faltas. El remordimiento es la lamentación interior inoperante, completamente estático, que como un ácido corroe el recipiente donde es guardado, provocando el vicio mental, la mente en desarmonía, que es la puerta abierta a los procesos obsesivos. 


Consecuencias legales
  
No nos extenderemos sobre el tema, recordando que “no todo lo que es legal es moral y no todo lo que es moral es legalizado.” 
   
El aborto es un crimen, y si no es admisible que mueran mujeres jóvenes, menos admisible aun es que se asesinen cobardemente los más jóvenes aun y más indefensos, practicándolo. El asunto es tratado en los artículos 124 a 128 del Código Penal determinando penas que van de 1 a 10 años.


Conclusión


El primero de los derechos naturales del hombre es el derecho de vivir. El primer deber es defender y proteger su primer derecho: la vida.” 
  
El aborto es un crimen nefasto, porque practicado contra un inocente indefenso; el producto de la concepción está vivo, y tiene el derecho DIVINO de continuar viviendo y de nacer. Trasgrediéndose así el 5º Mandamiento, “No Matarás”.
  
Errar es humano; asumir el error, es divino.
  
El Espiritismo no acepta, ni pacta con la legalización del aborto, porque legalizarlo es legalizar el crimen y la irresponsabilidad. El “aborto seguro” con que provocan, diciéndose defensores de la vida de la mujer, incluso si es verdadera, no pasa de una propuesta para el crimen, en la que salen en desventaja las víctimas, los inocentes e indefensos conceptos y aparentemente premiada la irresponsabilidad, exceptuándose de esta los casos de violación, en el cual tampoco justificamos el delito, pues incluso ahí existe un compromiso cármico a ser cumplido.
   
Acordaos que a cada padre y a cada madre, preguntará Dios: 
   - ¿Qué hiciste del hijo confiado a vuestra guarda?”.
   Y quien practicó el aborto responderá:
   - Yo maté a mí propio hijo...”
  
Quien así dirá, aunque reconociendo la grave falta en que incurrió, no debe cultivar el remordimiento o consumirse en el sentimiento corrosivo de la culpa, que llevaría al estacionamiento, pero se dinamizará y orientará su energía en el trabajo regenerador, ahora sí, en la defensa de la vida, practicando la caridad, dedicándose al prójimo y sirviendo con amor, que alcanzarían su plenitud en la dádiva reflejada de la adopción, en la seguridad de que con esos procedimientos, encontrará la justicia indulgente y la misericordia del Creador.
   
No es en la culpa corrosiva ni en el remordimiento paralizante, pero sí en el arrepentimiento dinámico que nos remite a la acción y al amor, apartándonos del valle del dolor y del sufrimiento, que encontraremos el camino de la liberación.” 

       (Artículo originalmente publicado por la Casa Editora O Clarim en la edición de marzo del 2000 de la Revista Internacional de Espiritismo)

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      LA LEY DE CAUSA Y EFECTO

Esta ley cósmica nos da las claves para poder comprender hasta donde alcanzan las consecuencias de nuestros actos, y nos enseñan ,por tanto, a dirigir más consciente y convenientemente nuestras vidas en coherencia con lo que esta ley nos enseña.
Es también conocida popularmente como Ley del Karma

¿ Qué significa Karma ?
Es un término de origen oriental equivalente al de Ley de Consecuencias o de Causa y Efecto. Es una Ley natural de justicia, reequilibradora y correctora del Ser espiritual, que actúa siempre retribuyendo y equilibrando el resultado de nuestros actos buenos o malos cometidos en esta vida. Podemos afirmar que esta ley acompaña al espíritu desde su primera encarnación en donde inició su camino evolutivo como ser humano..
Esta Ley está en la naturaleza misma del espíritu humano en donde precisamente por eso, su acción reguladora de las vidas humanas y de sus acontecimientos, es permanente.
La palabra “ Karma ”, tiene un origen oriental que procede del Sánscrito “Karman”, y precisamente significa “ Acción y Consecuencia”.
Este nombre oriental es el mas popularizado, pero en Occidente también se le conoce como Ley de Causa y Efecto, Ley de Consecuencias , Ley de Retribución, Ley de siembra y cosecha, etc. 
También esta ley afecta a la materia, y es conocida en Física donde fue promulgada por Isaac Newton como Ley de Acción y Reacción. Dicha ley física fue promulgada así: “ A toda acción realizada en un determinado sentido, corresponde una reacción de la misma intensidad en dirección opuesta”, o sea, que es una ley equlibradora de los actos y sus consecuencias.
Ella ajusta y equilibra los méritos y los deméritos de cada uno. Conforme ahondamos en su comprensión, vemos más claramente como las casualidades en realidad no existen. En general todos los actos y situaciones que nos sobrevienen en la vida, suponen una Causalidad que determina la relación de la causa con el efecto correspondiente que produce : Todo hecho pude ser como considerado como un efecto o como cosecuencia de algo y no hay efecto sin causa por lo que no hay casualidades sino siempre “causalidades”, aunque no siempre lo comprendamos así o lo aceptemos.
Es fácil llegar a comprender la lógica de que si tenemos libre albedrío y voluntad propia para dirigir conscientemente nuestras vidas, también debemos tenemos la responsabilidad de nuestros actos y sus consecuencias. Por ella, Dios deja al tiempo el cuidado de hacer derivar sobre cada uno los efectos de las causas que los originaron . Funciona haciendo que cada uno recibamos obligadamente las consecuencias de nuestros actos de los que somos responsables, por cuanto hacemos a los demás o a nosotros mismos . Supone una especie de compensación de los actos del pasado a la que estamos sometidos todos los seres humanos, tanto a nivel individual como colectivo.
Esta Ley que nos corrige y nos incentiva en nuestras vidas es ante todo perfecta, inmutable, automática, soberanamente justa y además al mismo tiempo está relacionada estrechamente con la del Amor, porque ofrece eternamente al Espíritu humano la posibilidad de evolución.
Es de señalar que la Ley de Consecuencias puede actuar corrigiendo o sancionando acciones negativas, pero también lo hace premiando y compensando las buenas acciones de consecuencias positivas en cada Ser humano. Su comprensión representa y engrandece el concepto de la Justicia Divina que siempre se cumple inexorablemente y nos indica que para nadie existen privilegios ni concesiones.
Esta Ley cósmica de Causa y Efecto, nos explica el gran interrogante de las desigualdades humanas, y nos aclara los mecanismos de actuación de la Justicia Divina de forma sencilla, pero categórica : De lo que sembramos en este mundo libre y voluntariamente, recogemos la cosecha obligatoria buena o mala, antes o después. Hay quien evivocadamente cree que la muerte hace que muchos no recojan esas consecuencias buenas o malas de lo que en vida sembraron, pero esto es a causa de que olvidan que con la muerte no termina la vida del espíritu y que la reencarnación de este en nuevas vidas donde recogerá el resultado de sus anteriores siembras, es un hecho.
La Ley de Consecuencias muestra la Gran Inteligencia Justicia y Previsión de Quien la puso en marche en medio de la evolución del espíritu humano pues nos conduce en el proceso evolutivo al hacer que nos conduce a un equilibrio espiritual, porque repetidamente nos confronta con los mismos problemas, hasta que por fin aprendemos y somos capaces de superarlos.
Asimismo esta ley administra los destinos de todos los Seres espirituales, proporcionándonos las circunstancias y las pruebas de la vida que necesitamos para progresar, aunque no siempre las aceptemos de buen grado ni comprendamos el por qué nos sobrevienen, pero que nos lleva a reflexionar sobre el tiempo pasado y el futuro. Simplemente nos plantea situaciones y circunstancias humanas, pero no actúa en contra de nuestra libertad, sino que la respeta totalmente, y es la respuesta obligada que obtenemos de aquello que hacemos voluntariamente en uso nuestro libre albedrío. Por esta ley siempre se nos devuelve el bien o el mal, en esta vida o en otras futuras.
También nos hace comprender la lógica de la Reencarnación, cuando explica como muchas de las fobias humanas en la vida presente, suelen tener su origen en traumas padecidos en el pasado, y como a través de las nuevas y a veces múltiples experiencias en la materia, finalmente el espíritu evoluciona reequilibrándose y adquiriendo nuevos valores y experiencias..
Finalmente comprendemos que la ley del Karma siempre ha actuado en la vida individual y también en la colectiva de los pueblos, que se han movilizado vida tras vida y generación tras generación mediante sus actuaciones, comportamientos y actos .

- Jose Luis Martín-

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Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.”
- Proverbio japonés -
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