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martes, 10 de junio de 2014

La Avaricia

LA AVARICIA


Delante del Cosmos exuberante y generoso, con infinitas posibilidades de progreso y de engrandecimiento de valores, el ser humano solamente se manifiesta con mezquindad y avaricia, porque está preocupado por la posesión efímera, que  le parece ser la que le garantiza la perennidad de la vida y le dará seguridad existencia.

La avaricia es una fuerza, casi incoercible porque es ascentral, afirmada en el ego,  que responde por los conflictos sociales  y económicos, políticos y psicológicos, que arrastra a muchas personas  a la desesperación, esclavizando los sentimientos y las aspiraciones  por la posesión, que se expande en el área de la afectividad como herencia patriarcal considerando   que todo lo que se encuentra a su alrededor es de su propiedad. En este sentido, la familia, los amigos, los objetos son siempre suyos, sin que a su vez, se permita donar a los otros.

Jesús cuando fue procurado  por un hombre que Le pide  que recomiende a su hermano para que comparta con él la herencia que era motivo de litigio entre los dos, el Maestro le respondió: “Tened el cuidado de preservaros de toda avaricia, por cuanto, sea cual sea la abundancia en la que el hombre se encuentre, su vida no depende de los bienes que posee.

Para tornar inolvidable la lección, narró entonces la parábola del rico que era dueño de tierras, y estaba empeñado en ampliar su fortuna  hasta el exceso,  y cuando ya no tenía lugar para almacenar más bienes, se propuso dormir y gozar,  y disfrutar de todo lo que le pertenecía, sin saber que aquella noche el Señor de la Vida tomaría su alma…

La avaricia es el afán excesivo de poseer y de adquirir riquezas para atesorarlas o la Inclinación o deseo desordenado de placeres o de posesiones.

La avaricia es uno de los pecados capitales, está prohibido por el noveno y décimo mandamiento.

“La avaricia (del latín "avarus", "codicioso", "ansiar") es el ansia o deseo desordenado y excesivo por la riqueza. Su especial malicia, ampliamente hablando, consiste en conseguir y mantener dinero, propiedades, y demás, con el solo propósito de vivir para eso”.

Dice Santo Tomás: Cuando el amor desordenado de sí mismo se convierte en deseo de los ojos, la avaricia no puede ser retenida. El hombre quiere poseerlo todo para tener la impresión de que se pertenece a sí mismo de una manera absoluta. La avaricia es un pecado contra la caridad y la justicia. Es la raíz de muchas otras actitudes: perfidia, fraude, perjurio, endurecimiento del corazón.

El instinto de conservación, se manifiesta en esa perversión que no hace más que exagerar el instinto de economía y ahorro.

La avaricia sobrepasa la precaución y la prudencia; es un vicio espiritual, puesto que ha dado lugar a la precaución de la precaución, y ambiciona no carecer de nada. La avaricia es la enfermedad del ahorro. A veces, este pecado es considerado como una virtud en razón de la modestia de vida del avaro y de su lógica ante el porvenir.

Teólogos y científicos han observado la psicología del avaro y han comprendido la perversión moral y psicológica de tal hombre. El avaro se aparta de los demás, se encierra en sí mismo y se impone una austeridad que va incluso en contra de sus necesidades vitales. Como menos de lo necesario, pierde horas de sueño (para velar su fortuna), vive en la obsesión del robo o del incendio.

El Evangelio (Mt, 6,24) dice “Nadie puede servir a dos patrones: necesariamente odiará a uno y amará al otro, o bien cuidará al primero y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero”

He oído decir que una persona dominada por la avaricia  raramente es consciente de serlo, sin embargo esa ansiedad de tenerlo todo, ese apego fuerte y egoísta a los bienes materiales, lo hace una persona destacable en su forma de ser en el sentido contrario a los valores morales  del hombre de bien.

Para el avaro, su fin es juntar, acaparar, y es amigo de la conveniencia personal, y a pesar de que conviven a nuestro lado, nunca son amigos de alguien por amor.

La avaricia es un deseo enfermizo, de cualquier cosa, no solo de dinero, y es el acopio del egoísmo, y está ausente total de la bondad y generosida
d, y se niega a participar en las necesidades del prójimo.

El amado Maestro, no era juez, no imponía la ley, la vivía y la sufría, enseñando sumisión a los códigos, aun cuando eran injustos, con  el objetivo de estimular a cada ser  a ascender a los niveles superiores del pensamiento y de la conciencia, liberándose de cualquier permanencia en el egoísmo o en la inferioridad competitiva existente en los peldaños inferiores  de la transitoriedad carnal.

El la Buena Nueva la riqueza asumió una postura relevante, porque realmente los ricos no son los poseedores de cosas, productos de la ambición, sino aquellos que se convirtieron  pobres de espíritu., por la avaricia en su corazón, de pasiones inferiores, de angustias, enriqueciéndose en el reino de los Cielos que se inicia en la Tierra, con los dones de la renuncia, de la abnegación, del amor  que se engrandece hasta alcanzar la postura de la caridad.

Aunque la riqueza del mundo aumenta, la pobreza prolifera por doquier. Y si esto puede observarse en un país determinado, es incluso más espectacular entre diferentes países. Como que la tónica del mundo continúa siendo siempre: los pobres, más pobres y los ricos, más ricos.

Mahatma Gandhi lo decía: “En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”

La avaricia, considerada un pecado capital, es definida como el afán desordenado de poseer riquezas, para atesorarlas. Lleva aparejada a ella la codicia: que es un apetito desordenado de riquezas. En ambos, el apetito desordenado y excesivo de riquezas, capaz de realizar las acciones más viles, la señala como nocivas; aunque el avaro va más allá, lo hace para atesorarlas.

“Dice el Señor en el Evangelio: El que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser discípulo mío (Lc 14,33

Decía Mahatma Gandhi; En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos.

Le decimos avaro a ese que no gasta en lo que debe, ni siquiera gasta tiempo en pensar en lo que debe, ni cuanto  debe, pero si siempre esta pensado que le faltan muchas cosas.


El avaro nunca duerme con los dos ojos cerrados, siempre piensa que mientras duerme le quitaran lo que tiene, esta pendiente en sus sueños de su caja de caudales, y cuando despierta lo atrapa el temor de haber perdido su tesoro.

Dice Platón de los avaros; “El hombre que no pone límites a su codicia, siempre se le hará poco, aunque se vea señor del mundo”

Lo triste es que los hombre ricos y avarientos, nos guardan para los años de de pocos recursos, tampoco lo hacen para dar a sus parientes y amigos cuando estos no tienen.

El avaro además, si presta es usurero, es así como mucha gente se ha empobrecido más con lo que le presta el avaro que con cualquier otra cosa.

Pero por lo general, el avaro casi nunca presta, porque Le decimos avaro a ese que no gasta en lo que debe, ni siquiera gasta tiempo en pensar en lo que debe, ni cuánto  debe, pero si siempre está pensado que le faltan muchas cosas.

El avaro nunca duerme con los dos ojos cerrados, siempre piensa que mientras duerme le quitaran lo que tiene, está pendiente en sus sueños de su caja de caudales, y cuando despierta lo atrapa el temor de haber perdido su tesoro.

Dice Platón de los avaros; “El hombre que no pone límites a su codicia, siempre se le hará poco, aunque se vea señor del mundo”

Lo triste es que los hombre ricos y avarientos, nos guardan para los años de pocos recursos, tampoco lo hacen para dar a sus parientes y amigos cuando estos no tienen.

El avaro además, si presta es usurero, es así como mucha gente se ha empobrecido más con lo que le presta el avaro que con cualquier otra cosa.

Pero por lo general, el avaro casi nunca presta, porque siempre ve la posibilidad de perder lo que tiene. En cambio el hombre generoso no tiene temor a prestar, porque sabe que si luego no tiene, habrá otro como el del cual recibirá ayuda.

El hombre mísero consigo mismo, por mucho que tenga, nada puede dar, es así como no tiene para vestir al desnudo, el que ni siquiera compra un pañuelo, tampoco puede dar de comer, si ni siquiera gasta en su propio pan, y si tiene trigo, prefiere o guardarlo o venderlo que hacer harina para su consumo. El avaro no cuida ni visita enfermos, pero lo más triste, es que no conoce la Botica, cuando tiene un mal propio. El avaro no puede regalar un calzado al descalzo, porque los suyos ya no resisten otro paso, como ni siquiera puede dar de comer a un niño pobre, ya que no gasta para alimentar los suyos.

El dinero es un medio, no un fin en sí mismo. El codicioso y el avaro, aunque multipliquen su fortuna, siguen siendo pobres. Nunca se satisfacen de lo que tienen. La pobreza no viene por la disminución de la riqueza; sino por la multiplicación de los deseos, decía Platón. Séneca asimismo manifestaba: pobre no es el que tiene poco, sino el que desea mucho
.
Fuera de ello, lo trascendental no se compra con dinero: Frederich Nietzche lo afirmaba: lo que tiene precio, poco valor tiene. Y el poeta, incluso le puso música: tan sólo lo barato, se compra con el dinero. Pero eso no significa que dilapidaremos toda nuestra fortuna; ¿Y la familia? ¿Se puede ser bueno con los otros, olvidándose de los suyos?

Lo más importante en la vida es lograr el equilibrio. Uno debe estar satisfecho con lo que se tiene y darle gracias a Dios por ello; y tener una ambición sana de luchar y mejorarse, sin codicia, ni avaricia y sin ansia desmedida y búsqueda excesiva de tener y más tener.

La avaricia no esta oculta, esta delante de nuestro ojos, lo que sucede es que parece que hablamos poco de ella o no la asociamos a las cosas rutinarias de la vida, pero nuestra sociedad esta en medio de ella. En efecto, la avaricia es la mejor aliada de la sociedad consumista, debemos tener el mejor automóvil, el mejor reloj, la mejor y última innecesaria novedad de la tecnología. Lo esencial no es que tengamos más o menos bienes materiales, sino la forma en que los usemos.

Nuestro noticieros hablan diariamente de los modernos “Avaros”, aquellos que a toda costa no piensan más que en enriquecerse,  esos que buscan ocupar puesto de privilegios, incluso  en el gobierno para tener algo mas y enriquecer sus arcas personales, o aquellos que les gusta en la política controlar todo o los que hacen de la corrupción y el soborno un arte para tener algún bien.

Cuando la Ley nos dice: "No codiciarás", nos dice, en otros términos, que apartemos nuestros deseos de todo lo que no nos pertenece. Porque la sed del bien del prójimo es inmensa, infinita y jamás saciada, como está escrito: "El ojo del avaro no se satisface con su suerte" (Si 14,9) (Catec. R. 3,37) (1 Co 6,10).

La misión inteligente del ser humano en la Tierra, es la de promover el progreso de si mismo así como el general, y ahí reside el fin primordial de la riqueza, que estimula la creatividad con fines nobles y la dignificación espiritual, mediante la ampliación del pensamiento que se despoja de las corazas del mito para realizar  a favor de su crecimiento emocional y moral.

A través de la postura del amor surge la comprensión de cómo aplicar la riqueza, multiplicándola en obras  que favorezcan a todos los seres con oportunidades de desarrollo de los valores internos, alterando los paisajes íntimos por medio de las conquistas que le son presentadas.

Es de esta forma, que la caridad asume nuevas características, dignificando a aquel que lo necesita, ya que le permite  conquistar con dignidad el pan y el hogar, la educación y la salud a través del propio esfuerzo que invierte en el trabajo honrado, y que le es facilitado gracias al poseedor de la riqueza. Esa forma de invertir la sana virtud de la caridad hace que el administrador se auto-enriquezca, de aquello que almacena en los cofres de la usura y de la avaricia, en los cuales pierde totalmente el significado que le atribuye la sociedad a los bienes materiales.

El vehículo orgánico en la existencia corporal, hace un transcurso muy rápido en expresión de tiempo y lugar, pues pasa con mucha velocidad, cuando es considerada la dimensión del futuro  y lo atemporal del presente. El deber que cabe a todos los poseedores de riquezas, es tornarlas bienaventuradas por la cooperación que expande alrededor de sus recursos.

El mezquino de la fortuna monetaria retiene piedras, metales y papeles de valor convencional, que la vida sustituye en la provisión de recursos a la comunidad, pero el mezquino del alma retiene la fuente de la felicidad y de la paz, de la esperanza y del buen ánimo que constituye alimento indispensable a su propia vida.

El primero teme gastar en tonterías y se arroja a la enfermedad y al hambre.

 El segundo teme difundir los conocimientos superiores de los que se enriquece y suscita la incomprensión, alrededor de sus propios pasos.

El avariento de la riqueza se encarcela en el egoísmo.

El avariento de las bendiciones del alma genera la estancación donde se encuentra, envolviéndose el mismo en sombras perturbadoras.

Aunque no tengamos dinero con el que atender a las necesidades de nuestro prójimo, no olvidemos los tesoros de dones espirituales que el Señor situó en la médula  de nuestra alma.

Auxiliemos siempre. El más útil, es aquel  quien más se dedica  al amparo de sus semejantes.


Sin embargo, no debemos olvidar que más importantes que esos bienes adinerados y acumulados en arcas y bancos, son los de orden emocional y espiritual, moral y social: la memoria que se encarga de archivar las experiencias, las tendencias hacia el bien, lo bueno, lo bello, lo eterno; los sentimientos del deber que nacen de la conciencia que actúa en consonancia con las Soberanas Leyes de la Vida.

Las casas bancarias y las bolsas repletas pueden guardar la fría corrección de los números sin conciencia, pero el corazón de aquel que ama es el sol en beneficio de las criaturas, convirtiendo la dificultad y el dolor, la desventura y la escasez en recursos prodigiosos, destinados a la sustentación humana.

Sin duda, esos tesoros son más preciosos que los materiales, que se pueden transformar en valiosos emprendimientos salvadores de nuestras vidas, como son la instrucción, la educación, la liberación de los vicios en razón del amparo en el campo de la salud y del trabajo, propiciando felicidad en todas partes.

La fortuna sea como sea que se manifieste, es una alta responsabilidad de la que el que la posee tendrá que prestar cuentas, primeramente a si mismo, por la incitación de la conciencia responsable cuando despierta e impone la culpa por el mal empleo, y delante de la Conciencia Cósmica, de la cual nadie nos evadimos por presunción, capricho o infantilidad emocional…

En la pobreza y en la riqueza el hombre adquiere experiencias valiosas que deben constituir su patrimonio de crecimiento en el rumbo a lo infinito. En esa marcha inexorable por la búsqueda de Dios, ampliando la capacidad de servir y amar, podemos oír la voz que nos dice: ¡Cuan insensato eres! Esta misma noche tomaran tu alma… ¿Y qué sentido tendrán todos nuestros tesoros, si no los aplicamos con sabiduría y elevación?

No permitamos que el dinero nos tome el corazón, usando nuestra vida, cual despótico señor y conduzcámoslo, a través de la utilidad, del entendimiento y de la cooperación, bajo los imperativos de la ley de la fraternidad que nos une.

No olvidemos que Jesús bendijo el centavo de la viuda, en el tesoro público del Templo y, empleando el dinero para el bien, convirtámoslo en colaborador del Cielo en todas las situaciones y dificultades de la Tierra.

El oro con Jesús es bálsamo en las ulceras del enfermo, es gota de leche en el niño desvalido, es remedio al enfermo, es abrigo para aquellos que tiritan de frio, es socorro en el hogar donde reside el infortunio, es asistencia a los brazos que suplican una actividad digna, es amparo a los animales, y protección a la naturaleza.

Solamente el trabajo sentido y vivido es capaz de generar la verdadera fortuna y acrecentarla infinitamente y, por eso, amando la tarea que el Señor nos confió por más inquietante o sencilla que nos sea, valgámonos del tiempo para enriquecernos de luz  y amor, comprensión y merecimiento, a fin de que el tiempo no nos encuentre mañana con el corazón fatigado y las manos vacías.


Trabajo realizado por Merchita, extraído del libro de Divaldo Pereira Franco “Jesús y el Evangelio a la luz de la psicología profunda” y del libro “Dinero de Francisco Cándido Xavier. Y de Internet.

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      MOMENTOS VIVOS DE FE

Amar sin exigir compensación.
         Colaborar para el bien en los lugares donde el mal nos parezca solidamente instalado. 
        Aguardar siempre lo mejor, aun en las peores situaciones.
        Comprender a los cooperadores de las taréas en que estamos, cuando se apartan de nosotros, dándoles tranquilidad, con nuestras expresiones de simpatía y comprensión, a fin de que se sientan libres de cuaquier compromiso.
        Sufrir y llorar, cuando las pruebas de la existencia nos induzcan a eso, pero continuar trabajando y sirviendo siempre. 
       Disculpar ofensas, con la certeza de que los errores de los otros, podrían ser nuestros.
       No nos quejemos de nadie.
      Respetar la libertad ajena. 
      Bendecir y auxiliar, sin exigencias, a todos aquellos que no acepten nuestros principios, ni piensen con nuestra cabeza.
      Repetir, indefinidamente, esta o aquella prestación de servicio, con entero olvido de nuestros propios intereses.
      Sabemos que el progreso de la ciencia,actualmente en la Tierra, levanta máquinas y realizaciones admirables, que asombran la vida comunitaria, pero no podemos olvidar que la fe construye prodigios en el área de los sentimientos, prodigios que no compramos en supermercados ni podemos pedir al más eficiente computador. 

(Confia y Sigue - Espíritu Emmanuel, psicografia de Francisco Candido Xavier, GEEM)

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CIRUGIAS ESPIRITUALES

 
                                                           
                                                            BEZERRA DE MENEZES

   En medio de un mundo con visión materialista fué preciso por algún tiempo que las cirugías espirituales se hiciesen con cortes y correr de sangre, para que el hombre no pensase que el mundo estuviese restringido solamente a la dimensión material. Pero ahora los Espíritus ya no se preocupan en mostrar lo que pueden hacer, desean, sí, que la humanidad desarrolle un conciencia cósmica y principalmente el Amor para con el semejante de forma espontánea, sin tener que dar pruebas materiales de la existencia de la espiritualidad Superior, pues el mundo no está restringido solamente a los horizontes de aquello que vemos.
  Médicos del Espacio, profundizan lo que es discutido en el capítulo "Materialización y desmaterialización" del libro "Terapia de Vidas Pasadas"- Un viaje en el tiempo para desatar nuestro inconsciente (Editora Nueva Era/Record). de la terapéuta carioca Célia Resende. Al contrario de lo que en general se hace en muchos centros de base espírita, en las operaciones con los médicos del espacio, realizadas en el Hogar de Frei Luiz, no se usan instrumentos cortantes. Normalmente son adoptados dos procedimientos: al trabajar incorporado en el cuerpo del médium, la entidad usa sus dedos para presionar y abrir la piel del paciente, retirando la parte afectada, como tumores. Puede haber también la desmaterialización de la parte enferma o dañada y su rematerialización en las manos del médium o dentro de un recipiente cualquiera, como una caja de espuma de poliester. Participantes de esas reuniones  han visto de los citados dolientes, la salida de tejidos brotando fuera del cuerpo a través de los poros de la piel del paciente.

                                                       
   En el fondo, la parte afectada no precisaría ser rematerializada. Médicos del espacio explican que en general muestran tumores y otras piezas retiradas, en vez de desmaterializarlos por completo, apenas para que la persona operada vea con los propios ojos y pueda así, ayudar en su cura y "avivar su fe", al percibir que algo realmente, fué retirado de su cuerpo.   
 Esos complejos procesos de desmaterialización y rematerialización, aún desconocidos
por nosotros, son hechos en el Hogar por varios espíritus que trabajan con la medicina del espacio. La "gran razón" para la existencia de las reuniones de materialización de espíritus, siempre en las mañanas del sábado, de quince en quince días, es para dar más esperanzas de cura para los que buscan ayuda o un importante alivio para los que están próximos a desencarnar.
  Cuando algún doliente tiene la percepción de la relidad del Espíritu, tiene  esperanza en la verdadera vida, que es Vida Eterna. Entonces comienza a soportar su dolor. Por eso existe la sesión de materialización. No para mostrar a nadie que el Espíritu se materializa y trae luz. Es para aquellos que ya no tienen esperanzas y son tocados por aquellas revelaciones, recobrando de nuevo la esperanza perdida. Muchas veces, en esas sesiones especiales, el ser se materializa,y proyecta un potente haz de luz en el cuerpo del doliente e, inmediatamente, la parte enferma surge dentro de un recipiente. En algunas operaciones, seres materializados usan aparatos astrales sofisticadísimos, emitiendo colores variados. Son aparatos que pueden polarizar el rayo laser y hasta emitir rayos superiores al laser para hacer el corte, la restauración y la asepsia de las áreas adyacentes contaminadas.
                                          
                  El paciente no siente ningún dolor y nunca hubo algun tipo de infección.
  La concientización del indivíduo sobre la causa de la dolencia ayuda a acelerar el proceso de cura, de forma más consciente. El microcosmo dentro de este laboratorio corpóreo ( cuerpo físico) tiene la condición de organizarse con ayuda del mundo energético o espiritual. Este tratamiento, independiente de la fe, religión, creencia o filosofía de vida. Durante el tratamiento es importante que el indivíduo esté abierto a los cambios necesarios, invirtiendo en sí mismo, haciéndose una persona mejor. El hombre es un gran laboratorio plasmador, receptor, emanador de las energías. Las dolencias son plasmadas inconscientemente a través del cuerpo emocional que es de entre los cuerpos, el más difícil de ser equilibrado.
El cobro, en todos los sentidos, ha sido el vehículo de las somatizaciones grabadas por sus glándulas, dependiendo de como el indivíduo recibe cada emoción. Consideramos el cuerpo físico como un aparato que comporta una carga extra de energía ( pensamientos y sentimientos), cuando esta carga es exagerada, la hipófisis (glándula pituitaria), transfiere el exceso de esta carga a los órganos en un intento de ayudar al cuerpo físico y a no tener un choque fulminante, la glándula divide esta carga para los órganos. Muchas veces no soportan el exceso de esta carga para los órganos. Muchas veces no soportan el exceso y se perjudican generando la aparición de otras dolencias. Después de la concientización, los médicos espirituales utilizan el bastón de cristal para rehacer, religar  el cuerpo energético ( cuerpo eléctrico), auxiliando las células del cuerpo físico a que se rehagan. Durante la cirugía espiritual, utilizan aparatos energéticos traidos del mundo etéreo (otras dimensiones), hoy ya no hay más cortes en el cuerpo físico.
                                                                     
   Existe también la carga emocional gradual y constante, que, como una simiente, va germinando poco a poco, hasta ser un árbol grande, es el caso de muchas dolencias que cuando aparece, ya está el contagio muy avanzado, esta carga energética proviene de rencores, odio, revuelta, nerviosismo, desestructurando el ADN, causando un crecimiento del tejido desordenado, surgiendo así la dolencia psicosomática.

Las dolencias y sus causas :

AGMIGDALITIS: Emociones reprimidas, creatividad sofocada.
ANOREXIA :      Odio a lo externo de sí mismo.
APENDICITIS:  Miedo a la vida. Bloqueo del flujo que es bueno. 
ARTERIOSCLEROSIS: Resistencia. Negativa a hacer el bien.
ARTRITIS: Crítica conservada por largo tiempo.
ASMA :        Sentimiento contenido, lloro reprimido.
BRONQUITIS: Ambiente familiar inflamado. Gritos discusiones.
CANCER :     Dolor profundo, tristezas mantenidas por mucho tiempo.
COLESTEROL:  Miedo a aceptar la alegría.
DERRAME: Resistencia. Rechazo a la vida.
DIABETES: Tristeza profunda.
DIARREA: Miedo, rechazo, fuga.
DOLOR DE CABEZA: Autocrítica, falta de autovalorización.
DOLOR DE RODILLAS: Miedo a recomenzar, miedo a seguir de frente.
JAQUECA : Rabia reprimida. Persona perfeccionista.
FIBROMAS: Alimentar malestar causado por la pareja.
FRIGIDEZ: Miedo. Negación del placer.
GASTRITIS: Incertidumbre profunda. Sensación de condenación.
HEMORROIDES:Miedo a plazos determinados. Rabia del pasado.
HEPATITIS: Rabia, odio, resistencia a los cambios
INSOMNIO: Miedo, culpa.
MENINGITIS: Tumulto interior. Falta de apoyo.
NEUMONÍA: Desespero, cansancio de vida.
NÓDULOS : Resentimiento, frustración. Ego herido.
PIEL ( ACNÉ): Individualidad amenazada. No aceptación de sí mismo. 
TENSIÓN ALTA: Problema emocional duradero, no resuelto.
TENSIÓN BAJA: Falta de amor en la niñez. Derrotismo.
TENSIÓN DEL VIENTRE: Preso del pasado. Miedo a no tener dinero suficiente.
PULMONES: Miedo a absober la vida.
QUISTES : Alimentar el dolor. Falsa evolución.
RESFRIADOS: Confusión mental, desorden, dolores.
REUMATISMO: Sentirse víctima. Falta de amor. Amargura. 
RINITIS ALÉRGICA: Congestión emocional. Culpa, creencia de ser perseguido.
RIÑONES : Miedo a la crítica, al fracaso, decepción.
SINUSITIS: Irritación con personas próximas.
TIROIDES: Humillación.
TUMORES: Alimentar daños. Acumular remordimientos.
ÚLCERAS: Miedo. Creencia de no ser lo bastante bueno.
VARICES: Desaliento. Sentirse sobrecargado.
                                      

domingo, 8 de junio de 2014

Amor alos Padres

EL AMOR A LOS PADRES

La vida, en su expresión terrestre, es como un grandioso árbol. La infancia es su ramaje verde. La juventud se constituye de sus flores hermosas y perfumadas. La ancianidad es el fruto de la experiencia y de la sabiduría. Hay ramajes que mueren después del primer beso del Sol, y flores que caen al primer soplo de la primavera. Pero, el fruto es siempre una bendición del Todopoderoso. El ramaje es una esperanza, la flor una promesa, el fruto es realización.
Si el buen cristiano debe ser prudente, virtuoso, tolerante, humilde abnegado y caritativo, entre sus hermanos, lo debe ser aun más en la familia.
Si son sagrados los deberes  que hemos de cumplir entre nuestros hermanos en la Humanidad, mucho más lo son  los que tenemos que cumplir en la familia. Porque debemos considerar, que más allá de los vínculos que en esta existencia nos unen con lazos indisolubles, tenemos siempre historias pasadas que se enlazan  con la historia presente.
Piedad filial es de las más significativas manifestaciones de amor que el Espíritu se debe imponer, ampliando el área de los sentimientos y aumentando otros deberes, tales como de gratitud, respeto y ternura impostergables.
 Muchas veces no tenemos los padres que nos gustaría tener, que creemos que nos merecemos, y esto no es así, cada uno tiene los padres que merece, y pese a que no sean buenos padres, ya con habernos dado la vida, merecen todo nuestro respeto, amor y cariño, porque Dios nos pedirá cuenta de que clase de hijos hemos sido, y a ellos qué clase de padres han sido, el que ellos no sean buenos padres,  no nos exime a nosotros de ser buenos hijos.
El mandamiento mayor preconizado por Jesús recomienda que el amor debe ser incesante e inevitable, coronándose  del perdón por las ofensas recibidas.  En el grupo familiar, ese amor debe ser más importante, conduciendo  el perdón a un grado más elevado.
Las familias no siempre son dichosas o armónicas, constituyendo a veces un grupo de difícil entendimiento, por faltarles los instrumentos de la paz, que  cada miembro  no tuvo en consideración en otra ocasión pero que ahora retornan en situación de carencia.
Siendo así, cada Espíritu renace, no en el grupo de la propia afectividad, entre corazones generosos y dignos, y si en el clan donde tiene necesidad de depurarse por medio de la paciencia, por la resignación, por el silencio y por la bondad, preparándose para el enfrentamiento con los demás grupos sociales donde debe desarrollar  los objetivos superiores de la existencia.
De este modo, sea el que sea el núcleo familiar en el que hayamos nacido, nos cabe el deber del amor filial y fraternal, para desvincularnos  bien de las tareas que quedaron en la oscuridad de los errores pasados.
El buen Cristiano no debe dudar en tributar a sus padres, respeto, cariño y amor, considerando  que sus padres son los representantes de la Providencia para él en la Tierra, lo que lo obliga  a darles, paz, consuelo, protección y amparo. Está en el deber  de hacer por ellos lo que de ellos recibió, y aunque no se hayan portado bien, no por eso está menos obligado. Porque, en este caso, ellos están  en el orden de espíritus inferiores, y el espirita debe ser un ejemplo constante de virtud y abnegación; para que ellos aprendan lo que no han sabido: cumplir con sus deberes.
Amar siempre es el impositivo existencial, incluyendo en él a todo el clan y particularmente, al padre y madre, a fin de vivir largo tiempo en la Tierra que el  Señor nos dará, conforme preconiza  el Decálogo.

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EMOCIONES, CEREBRO Y SALUD

El  Dr. Hitzig, 
Profesor de la Universidad Maimónides y reconocido gerontólogo dedicado a estudiar las causas de la longevidad saludable sostiene con humor que: "El cerebro es un ‘músculo' fácil de engañar; si sonríes cree que estás contento y te hace sentir mejor".Explica que el pensamiento es un evento energético que transcurre en una realidad intangible pero que rápidamente se transforma en emoción (del griego emotion, movimiento), un movimiento de neuroquímica y hormonas que cuando es negativo hace colapsar a nuestro organismo físico en forma de malestar, enfermedades e incluso de muerte. Con los años, el Dr. Hitzig ha desarrollado un alfabeto emocional que conviene memorizar.

Las conductas con R:
Resentimiento, rabia, reproche, rencor, rechazo, resistencia, represión, son generadoras de cortisol, una potente hormona del estrés, cuya presencia prolongada en sangre es letal para las células arteriales ya que aumenta el riesgo de adquirir enfermedades cardio-cerebro-vasculares.
• Las conductas R generan actitudes D: 
Depresión, desánimo, desesperación, desolación.

En cambio, las conductas con S: Serenidad, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa, sociabilidad, sedación, son motorizadoras de Serotonina, una hormona generadora de tranquilidad que mejora la calidad de vida, aleja la enfermedad y retarda la velocidad del envejecimiento celular.

• Las conductas S generan actitudes A
Animo, aprecio, amor, amistad, acercamiento.

Fíjate que así nos enteramos de que lo que siempre se llamó "hacerse mala sangre" no es más que un exceso de cortisol y una falta de serotonina en la sangre.

Algunas reflexiones más del Dr. Hitzig:
• Presta atención a tus pensamientos pues se harán palabras. 
• Presta atención a tus palabras pues se harán actitudes. 
• Presta atención a tus actitudes porque se harán conductas. 
• Presta atención a tus conductas porque se harán carácter. 
• Presta atención a tu carácter porque se hará biología. ¡Practiquemos!

MARYLIS FERNANDEZ RODRIGUEZ


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          SEA HECHA LA DIVINA
VOLUNTAD


No aflijas al propio corazón, pidiendo al Cielo aquello que realmente no constituye nuestra necesidad esencial.
Recuerda, en tus oraciones, que la Voluntad Divina nos dirige, cada día, concesiones que representan la provisión de recursos imprescindibles a nuestro enriquecimiento real.
Observa, en la progresividad de las horas, las bendiciones del Todo Misericordioso.
Aparecen, casi todas, en forma de trabajo en los pequeños sacrificios que el mundo nos reclama.
Aquí, es la familia exigiendo comprensión.
Allí, es una obligación social que debemos cumplir.
Más allá, es el impuesto del reconocimiento que no nos cabe ocultar.
Más allá, es el compañero de camino que nos pide auxilio y entendimiento.
Guarda la buena voluntad en el corazón el servicio en las actitudes, frente a la Humanidad y a la Naturaleza, y percibirás que no es preciso batir a las Puertas del Cielo con demasiadas suplicas o con excesivas aflicciones.
Repara a los hermanos menos felices que procuran la fortuna amonedada o que buscaran los títulos de la autoridad terrestre.
Casi todos avanzan atormentados, al calor de braseros invisibles, suspirando por la paz que temporalmente perdieron, recibiendo compromisos prematuros.
Es posible que seas convocado a la lucha de la dirección o a la administración del oro; es probable que mañana seas conducido a los más altos puestos, en la orientación del pueblo o en el esclarecimiento de las almas…
Si eso, sin embargo, está en los Designios del Señor, no precisas inquietarte a través de requisiciones y rogativas sin cualquier razón de ser.
No intentes la adquisición de bienes o responsabilidades para los cuales aun no te habilitaste.
El árbol, sin ansiedad, aumenta la cosecha y la fuente, sin violencia, se desliza hacia el espacio y el tiempo, finalmente, encontrar la serenidad del gran océano.
Cumple el deber de hoy, con seguridad y tranquilidad, si, antes de todo, correcto e irreprensible para con los otros y para contigo mismo, y el Plano de Eterna Sabiduría te alcanzará gradualmente a servicios siempre más expresivos y siempre más importantes, porque en la confianza de tu fidelidad al Bien, estarás repitiendo siempre por el Amor a Jesús: “Sea, hecha, Señor, Tu Voluntad, así en la Tierra como en los Cielos.

Por el Espíritu Emmanuel – Del Libro “Centinela de la Luz. Médium: Francisco Cándido Xavier
- jUAN cARLOS MARIANI-

sábado, 7 de junio de 2014

El Espiritismo frente al Materialismo

EL ESPIRITISMO FRENTE AL MATERIALISMO

El Espiritismo ofrece un fenómeno desconocido en la historia de la filosofía: La rapidez de su propagación. Ninguna otra doctrina presenta un caso similar. Cuando se advierte el progreso que se viene conquistando año tras año, sin ninguna presunción se puede prever la época en que ella será la creencia universal.
Todo cuanto los adversarios del Espiritismo han hecho para trabar su marcha, lejos de detenerlo, impulsó su progreso. Y se puede afirmar que, por todas partes, ese progreso está en relación con los ataques sufridos. El Espiritismo es una idea, y en cuanto idea, él camina y derrumba todos los obstáculos; no se la puede detener en las fronteras como un paquete de mercaderías. Se queman libros, pero no se pueden incinerar ideas; mas las mismas cenizas de aquéllos, llevadas por el viento hacen fecundar la tierra donde ella debe fructificar.
Sin embargo, no es suficiente lanzar una idea al mundo para que ella eche raíces. Es preciso que los Espíritus estén maduros para aceptarlas. Si llegan muy temprano, permanecen en estado latente, y, como las semillas plantadas fuera de tiempo, ellas no prosperan.
Si el Espiritismo, pues, encuentra tan grandes simpatías, es que su tiempo ha llegado y que los Espíritus están maduros para recibirlo; es que él responde a una necesidad, a una aspiración.
Tenéis de ello la prueba por el número, hoy inimaginable, que lo acoge sin extrañeza, como algo muy natural, a partir del momento que se les habla por primera vez de él. Confiesan que todo siempre les pareció así, pero que no eran capaces de precisar sus ideas.
Se percibe el vacío moral que la incredulidad y el materialismo van creando en torno del hombre; se comprende que esas doctrinas cavan un abismo para la sociedad; que destruyen los vínculos más sólidos: Los de la fraternidad. Y además, porque el hombre tiene instintivamente horror a la nada, así como la Naturaleza tiene horror al vacío. Esta es la razón por la que el hombre recibe con alegría la prueba de que la nada no existe.
Si en la actualidad es una necesidad de la inteligencia comprender para  creer, como beber y comer es una necesidad del cuerpo físico, señala que Dios quiere que el hombre haga uso de su inteligencia: De otro modo no se la habría dado. Hay personas que no experimentan esa necesidad, que se conforman con creer sin examen. Está claro que no hay que obligar a comer a aquel que no tiene hambre, por esa razón el Espiritismo está destinado a aquellos que el alimento intelectual que les es brindado no les satisface, y el número de estas personas es tan grande que el tiempo no alcanza para que nos ocupemos de las otras. Entonces,  ¿por qué se quejan que no andemos detrás de sus pasos? El
Espiritismo no procura a nadie en especial, no se impone a nadie y se limita a decir: Aquí me tenéis, esto es lo que soy, esto es lo que traigo. Los que juzguen tener necesidad de mí, aproxímense; los demás, permanezcan donde se encuentran. No es mi propósito perturbarles la conciencia ni injuriarlos. La única cosa que pido es la reciprocidad.
El materialismo satisface a quienes se complacen en la vida material, quieren eludir las consecuencias del futuro y esperan, de tal modo, escapar a la responsabilidad de sus actos, teniendo por miras, en suma, que él es eminentemente proclive a la satisfacción de todos los apetitos brutales. Ante la inseguridad del futuro el hombre se dice: Aprovechemos el presente. ¿Qué beneficio me proporcionan mis semejantes? ¿Por qué me he de sacrificar por ellos? Son mis hermanos, se dice. Mas, ¿de qué me pueden servir hermanos que yo los perderé para siempre, que mañana estarán muertos como yo mismo? Finalmente, ¿qué somos unos para con los otros? Muy poco, si una vez muertos nada queda de nosotros. ¿De qué servirá que me imponga privaciones? ¿Qué compensación por ellas obtendré si todo terminará conmigo?
El materialista es el empedernido egoísta  Y de acuerdo con él, cada uno trata de lograr lo mejor para sí; pero esa parte mejor es siempre el más fuerte el que se la lleva. El débil, por su parte, pensará: Seamos egoístas, puesto que los demás lo son. Pensemos sólo en nosotros, dado que los demás no piensan más que en ellos mismos. Este es el mal que invade la sociedad moderna. El egoísta se esfuerza por rechazar la creencia! ¡Preconiza   el presente en perjuicio del futuro!
!¡Ellos los egoístas  tendrán una terrible deuda que rescatar por el uso que han hecho de su inteligencia!

Mientras tanto, la incredulidad deja como rastro un mar de inquietud. Si es cómodo al hombre entregarse a las ilusiones, no puede evitar el pensar, en algún momento, sobre lo que le deparará el futuro. Con aversión hacia ella, la idea de la nada lo conturba. Querría tener la certeza, pero no la encuentra. Entonces fluctúa, hesita, duda y la incertidumbre lo mortifica. Se siente desgraciado en medio de los placeres materiales que no pueden salvarlo del abismo de la nada que se abre ante sus pies y al cual, supone, va a ser precipitado.

Es en ese momento que llega el Espiritismo como áncora salvadora, como un faro encendido en las tinieblas de su alma. Viene a sacarlo de la duda, viene a llenar el horroroso vacío de la incertidumbre, no como una vaga esperanza, sino con pruebas irrecusables resultantes de la observación de hechos. Viene a reanimar su fe, no manifestando: ¡Creed, pues eso os ordeno!, sino: ¡Ved, tocad, comprended y creed! Él no podría, pues, llegar en momento más oportuno, ya sea para detener el mal antes de que él sea incurable, o bien para satisfacer las necesidades del hombre que ya no cree en simples palabras y tiene aspiraciones de raciocinar sobre aquello que cree.

El Espiritismo nos presenta al alma como un Ser circunscripto, semejante a nosotros, con la sola excepción de la envoltura corporal de la que se desprendió, mas revestida de otra envoltura fluídica, lo que la hace más comprensible y lleva a concebir mejor su individualidad. Pero, además de esto, él prueba, por la experiencia, las relaciones incesantes del mundo visible con el Mundo Invisible, que se convierten, así, recíprocamente solidarios. Las relaciones del alma con el ambiente terreno no cesan con la vida física. El alma en estado de Espíritu constituye uno de los engranajes, una de las fuerzas vivas de la Naturaleza. Ya no es un ser inútil que no piensa y que no tuvo más que una corta trayectoria en la eternidad. Es siempre, y por todas partes, un agente activo de la voluntad de Dios para la ejecución de sus obras. Así, conforme a la Doctrina Espírita, todo se concatena, todo se eslabona en el Universo, y en ese gran proceso, admirablemente armonioso, los afectos sobreviven. Lejos de extinguirse, ellos se fortifican y se depuran.

Aunque esto no fuese más que teoría, ésta tendría, sobre las demás, la ventaja de ser más seductora, aunque no ofreciese lacerteza. Con todo, es el mismo Mundo Invisible que vino a revelársenos a nosotros, a probarnos que está, no en regiones del espacio inaccesibles aun para el pensamiento, sino aquí, a nuestro lado, en torno de nosotros, y que vivimos en medio de ellos como un pueblo de ciegos lo puede estar en medio de otro de videntes.

El Espiritismo se apoya sobre hechos. Y los hechos, de acuerdo con el raciocinio y la lógica rigurosamente aplicados, dan a él el carácter de positivismo que conviene a nuestra época. El materialismo vino a minar todas las creencias y a socavar sus cimientos, sustituyendo a la moral por la razón de ser y a echar por tierra los mismos fundamentos de la sociedad, proclamando el reino del egoísmo. Los hombres serios, entonces, al preguntarse adónde nos lleva tal estado de cosas, vislumbraron un abismo. Y esto es lo que vino a detener el Espiritismo, diciéndole al materialismo: No irás muy lejos, pues aquí están los hechos que demuestran la falsedad de tus raciocinios.

El materialismo amenazaba hacer caer en tinieblas a la sociedad, afirmando a los hombres: El presente lo es todo, el futuro es incierto.

El Espiritismo, por el contrario, corrige esta deformidad concluyendo: El presente es efímero, mas el porvenir lo es todo. Y esto él lo prueba.
 El Espiritismo agrada:
1.     porque satisface la aspiración instintiva del hombre relacionada con su futuro;
2.     porque presenta al futuro bajo un aspecto que la razón puede admitir;

3.     porque la certeza de la vida futura hace que el hombre enfrente con    paciencia las miserias de la vida presente;

4.     porque, con la doctrina de la pluralidad de existencias, esas miserias expresan una razón de ser, son explicables, y, en lugar de ser atribuidas a la Providencia con carácter de acusación, pasan a ser justificadas, comprendidas y aceptadas sin rebeldía;

5.     porque es un motivo de felicidad saber que los seres que amamos no los hemos perdido para siempre, que los habremos de encontrar y que están constantemente junto a nosotros;

6.     porque las orientaciones dadas por los Espíritus tienden a convertir mejores a los hombres en sus relaciones recíprocas. Además de éstos, existen otros muchos motivos que sólo los espíritas tienen los medios para comprender.

 En contraposición a ellos, ¿qué ofrece el materialismo? ¡La nada! Éste es el consuelo que ofrece para enfrentar las miserias de la vida.

Con tales elementos, el futuro del Espiritismo no puede ser incierto. Lejos de ello, si debemos sorprendernos de algo, ha de ser del hecho de que haya franqueado tan rápidamente un camino lleno de pre conceptos  Cómo y por qué medios lograrán la transformación de la humanidad, es lo que nos resta analizar.

¿Extraído del “Viaje Espirita de 1862)

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  El dolor

                (Psicografia)


¿Que es el dolor?
El dolor es una llave para ser mejor,
mejor en el alma y más puro de amor
saber comprender al semejante y llorar su dolor.
El dolor nos hace ser más nobles y puros de corazón
aunque parezca una locura para el alma es mucho mejor,
pues el alma se acerca más a su amor y comprende lo
que tiene a su alrededor.
Nunca veáis el sufrimiento o el dolor como un castigo
pues la verdad es muy diferente,
si soportáis seréis más fuertes y más libres de corazón,
tendréis más luz y amor,
pues el dolor y el sufrimiento nos acerca mas
a nuestro Padre de los cielos.
Luchad y no os rindáis,
pues cuando llegue el momento seréis más libres
y limpios de amor,y entenderéis vuestras vidas y vuestro dolor,
y veréis que futuro más brillante os espera en el
universo de nuestro Dios.

Rafael

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¿ Puede el Espíritu tener que reencarnar en un mundo inferior al que le corresponde?.

Normalmente los Seres espirituales cuando reencarnan ,habitan el mundo físico que les corresponde y les conviene más, pero sin embargo, a veces sucede que espíritus de un grado determinado ante un cambio de ciclo del mundo que habitan, pasan a habitar masivamente otros de inferior categoría evolutiva a la alcanzada por ellos mismos , debido a tener algo pendiente en esos mundos y de paso al regresar a un mundo inferior, debido a su superior evolución personal e individual, impulsan la evolución de los habitantes que ya habían anteriormente en ese mundo. Este fué el caso de la “Raza Adámica” ( recordemos el mítico relato de Adán y Eva, representados como dos humanos individuales que engendraron a toda la humanidad iniciando así un descomunal incesto que dura hastanuestros días).
Cuando los “Hijos de Dios” fueron expulsados del “Paraiso” ( referido al mundo de origen de la raza Adámica), y llegaron “desterrados” a este mundo nuestro en donde se mezclaron con “las hijas de los hombres”( las “Evas”, o raza humana primitiva descendiente directo del “Cromagnon”). Como relata la Bíblia, estos recién llegados de otro mundo de donde fueron arrojados ( unos en espíritu y otros en cuerpo trasladados en las famosas naves similares a las que aún hoy en día, aparecen en nuestros cielos de
campos,mares y ciudades), encontraron hermosas a las “hijas de los hombres”, y se cruzaron o emparejaron con ellas, forjando una nueva raza de gigantes de seis dedos, tal como cuenta el Antíguo Testamento de la Bíblia ( tal vez estos primeros padres interespaciales tienen un cuerpo físico que, además de tener en relación a nosotros una exagerada estatura, también podrían tener seis dedos en cada mano. Precisamente se conocen tres tipos de “seres extraterrestres”: unos de baja estatura, ámplia capacidad craneal, y seis dedos; otros similares, pero de estatura y aspecto más semejante al nuestro, y otros de estaturas altísimas asombrosas, aunque conservan el aspecto humano como nosotros.
De modo excepcional, existen Seres espirituales de muy elevado nivel evolutivo que reencarnan voluntariamente en mundos inferiores, en misión de ayuda por Amor a las Humanidades que los pueblan. Entre estos los hay de grado muy elevado, identificados como Avatares, Mesías, Profetas, Enviados, etc, que han venido a la Tierra en diferentes épocas y lugares para ejercer una importante misión de carácter social o espiritual, ayudando así a evolucionar a la Humanidad o a un sector de la misma.

-José Luis Martín-

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Vive de manera que puedas desear volver a vivir, este es tu deber, pues en cualquier caso volverás a vivir”.
- Friedrich Nietzsche -

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