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martes, 7 de octubre de 2014

La muerte social


LA  MUERTE  SOCIAL

Entidades religiosas filantrópicas intentan  amenizar los  padecimientos  de nuestros hermanos que sufren situaciones de abandono y miseria moral. Mientras tanto, aun es muy poco el interés  y la concienciación de la sociedad  en torno a estos graves problemas sociales, principalmente  de aquellos que actúan con indiferencia  como si el dolor  o un caso análogo  no pudiese acontecer  con un ente querido o consigo mismo.
No podemos subestimar el cuadro actual  en el que se presenta el gran número de personas de todas las clases sociales,  dependientes de la droga. La toxicomanía atiende a  números alarmantes, principalmente entre los adolescentes. La prensa registra todos los días la preocupación de los padres y profesores  con el tráfico de drogas en las proximidades de las escuelas.
Muchos  conocen y recelan  apuntar responsables.
¿Cómo luchar con semejante calamidad?
¿Qué se puede hacer ante el poder de los que propagan el huso de las drogas  y se enriquecen destruyendo vidas?
No es tarea fácil la erradicación de la toxicomanía. Concienciar a cada uno de este grave  mal social  y llevarlo a una postura  ética  y responsable demanda tiempo y no todos  están preparados para enfrentar este grave problema.
Nos dice Camilo, a través de la psicografia de Raúl Texeira:
 “Solo la educación tiene el poder de transformar esta caótica situación, por  motivo  de que se torna imposible mantener una guardia permanente junto a cada hogar o a cada persona, sabiendo que las drogas, en sus múltiples caras, ha penetrado  la convivencia doméstica, arrebatando ahí a los familiares desprevenidos o profundamente perturbados, por la percepción ingenua, desatenta o indiferente de aquellos que deberían ser sus guardianes.
Comprendiendo que la toxicomanía se instala, principalmente, en las almas enfermas, frágiles, atormentadas por conflictos, trayendo de otras vidas el condicionamiento  que facilita el proceso de dependencia física  y psíquica de alcohólicos y otras drogas, reconocemos el valor de la educación moral y evangelización del ser desde la infancia, como profilaxis indispensable.
Antes que la muerte  social segregue y aniquile al hermano que se perdió en los laberintos del vicio, ha de pensarse  y buscar el apoyo fraterno, medico y psicológico, intentando reargüirlo e inducirlo  a una opción de vida más digna.
Es deber de  todos nosotros.
Solamente la educación moral llevará al individuo a la conquista del discernimiento que resultará  en la adquisición de la conciencia ética, liberándolo de los estados deprimentes  y subyugadores, ampliando su capacidad de distinguir el bien y el mal, ampliando su visión en torno  de lo que le acontece en el campo del alma enferma y dándole condiciones de luchar contra los vicios morales que lo prenden  como crueles grilletes impidiéndole ser feliz.
La doctrina Espirita nos lleva a cuidar del ser en su dualismo – espíritu y materia – reconociendo en la toxicomanía  la influenciación de mentes desencarnadas, lo que requiere un cambio real y profundo de los contenidos psíquicos del encarnado.
Juana de Angelis enseña  /El ser consciente):
“En la Psicoterapia espirita, el conocimiento de la sobrevivencia  y del inter-relacionamiento entre los seres de las dos esferas – física y espiritual – ofrece procesos liberales  centrados siempre en la transformación moral del paciente, su renovación interior y sus acciones edificantes, que facultan el discernimiento entre lo cierto y errado, propiciando la transferencia para el nivel superior, en el cual se torna inaccesible  la inducción perversa.”
Con ese pensamiento la Benefactora  nos muestra  que para la liberación  de los que están sometidos  a la acción perniciosa de las drogas es indispensable la ayuda psicológica  y la terapia médica, aliadas al deseo sincero del individuo de liberarse conscientemente del vicio,  lo que solo se consigue con penosos esfuerzos y cambios radicales en su relacionamiento familiar y social.
Se reconoce que es muy difícil esta lucha interior. Nadie deberá enfrentarla solo. Más allá del esfuerzo individual que compete a cada uno, el drogadicto deberá ser tratado, tanto física como espiritualmente, para poder vencer realmente la dependencia, y encaminado, siempre que sea posible, a los grupos de apoyo donde habrá otros compañeros  incursos en el mismo problema, buscando las mismas soluciones. El no se sentirá abandonado y tendrá más posibilidades de vencer.

Procurando direccionar nuestro pensamiento para las mejores soluciones  en el combate a las drogas, el benefactor espiritual Camilo nos aconseja:
“Ningún proceso de toxicomanía está disociado de los procesos de las almas enfermas. Los Espíritus sanos  no se dejan dominar por las drogas. Y solamente el esfuerzo por el autoconocimiento y la búsqueda de Cristo en el corazón del alma, en el empeño de higienizar la intimidad, es lo que predispone a cada ser para la anhelada liberación, para los hermosos tiempos de verdadera libertad e integración en la Vida Cósmica, sin miedos e inseguridades, con alegría real,  en el campo de luz que Dios  reserva a los que se superan a sí mismos.
Solamente la educación del Espíritu libertará al hombre de los problemas que le perturban, mostrándole el sentido real de la existencia terrena en su transitoriedad y los objetivos redentores  a que estamos todos vinculados en el proceso de la evolución moral.
Recordando siempre  que solamente sufrimos y somos infelices  cuando  dañamos la ley natural o divina, busquemos en nuestra conciencia ética el mejor camino para la conquista de la paz y de la felicidad.

Lucy Dias Ramos

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Regina Lucia de Souza
  Que no tengamos que arrepentirnos.....

En los momentos de rabia ciega, herimos a  las personas que mas amamos, y muchas veces no podemos "sanar" las heridas que dejamos.

 En los momentos de rabia, intente parar a pensar en sus actitudes, a fin de evitar que los daños sean irreversibles.
No hay nada peor que el arrepentimiento y la culpabilidad tardia.
 - Regina Lucia de Souza-
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VISIÓN CORRECTA DEL ESPIRITISMO

Es innegable que el Espiritismo, esencialmente, como hecho natural, como ley de vida, es  de todos los tiempos, se encuentra aunque de un modo difuso o velado en el aliciente de  todas las creencias inmortales, razón por lo que debe ser concebido  no como una secta particular y si como elementos capaz de fortalecer las diversas religiones y abrir camino para que ellas se encuentren con las variadas ciencias, llevando al hombre a cumplir de manera integral su destino en este mundo, a través  del desenvolvimiento tanto de las potencialidades sentimentales como intelectivas. Siendo así, nada impide que un católico, un teósofo, un amante de la Umbanda o del esoterismo sea también espirita, cara al carácter universalista, cósmico, del Espiritismo, y quien quisiera defender esta posición ciertamente descubrirá algunas frases de Allan Kardec para apoyarse. Con todo, solamente será espirita en parte, y no de un modo completo, pues es igualmente indiscutible que la verdadera Doctrina Espirita está en la enseñanza que los Espíritus dieron (“El Libro de los Espíritus”, introducción, ítem XVIII), y tal enseñanza es suficientemente clara cuando establece los fundamentos de una filosofía racional (ídem, Prolegómenos) que incompatibiliza la teoría y práctica del Espiritismo  con todo aquello que tiene sabor a místico y es destituido de contenido lógico. De ahí porque nadie puede ser fiel a la causa espirita  si dejará de actuar con buen sentido.
No basta obtener la tarjeta en el Club de la Pureza Doctrinaria para servir con eficiencia en el espiritismo. Lo importante es tener una visión correcta y el buen sentido indica que, para eso, el primer cuidado  es no ser radicales. En la historia  de todos los movimientos que han surgido  para alargar los horizontes mentales del ser  humano siempre fueron las concepciones extremistas las que estragaron todas… Son ellas las fuentes generadoras  de la ortodoxia  y toda ortodoxia es fechadura dogmatica  atrancando las ventanas  del libre análisis, sin el cual se torna imposible el progreso. Acontece que tanto hay una ortodoxia excesivamente conservadora, dedicada para sustentar el tradicionalismo, como hay una ortodoxia exageradamente renovadora, que nada respeta, ni aun mismo los valores fundamentales e imprescindibles  para la identidad de un pensamiento filosófico. La primera produce  la inmovilidad  por la fe ciega  y la segunda  va tan lejos que destruye  cualquier fe, aunque nazca del conocimiento bien construido. Es lamentable, más aun no aprendimos una gran lección de la Antigüedad clásica: la Virtud esta en el medio…
Con el debido aprecio a los que luchan por fijar el espiritismo únicamente en el plano científico o exclusivamente en la esfera religiosa,  y aun con la justa consideración  a aquellos que desean conservarlo en su rasgo primitivo o modernizarlo por completo, osamos afirmar que la providencia básica para tener una óptica sino perfecta, por lo menos razonable, del Espiritismo, consiste  en abandonar la presunción de sabiduría infusa  y estudiar con inteligente humildad la obra de Kardec, donde son límpidamente expuestos los principios incuestionables de nuestra Doctrina y los puntos sobre los cuales ella misma recomienda reflexión, pesquisa y debate para la madurez de las ideas.
Lo malo es que, en vez de examinar sin premeditación los libros del maestro lionés, recurrimos a ellos  con el deliberado ánimo de captar escasos argumentos alimentadores de nuestras tendencias ideológicas, sin admitir que, como las demás personas, estamos sujetos a limitaciones perceptivas. Ora, como todos nos situamos en grados  de evolución diferenciados, cada uno ve el Espiritismo de una forma  distinta, resultando de ahí las insanas divergencias de opinión. Si sabemos administrarlas, cultivándolas con equilibrio y moderación, todavía podremos convivir  en régimen de trabajo solidaridad y tolerancia, en consonancia a la divisa, o lema, de la Codificación. Si caemos en el radicalismo, terminamos siendo nocivos  y no útiles al ideal común.  Es lo que parece, salvo mejor juicio…
Por Nazareno Tourinho-
 Fuente: Reformador nº 2000 de Noviembre de 1995
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J. Herculano Pires
ESCLARECIENDO EL PROBLEMA DE LA MUERTE DENTRO DE LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA VIDA

Desaparición de los antiguos misterios que cercaban el hecho natural – La muerte, simple fase de la vida - Las palabras del apóstol Pablo: “Se siembra lo corruptible, resucita incorruptible”. 

La comprensión exacta del fenómeno de la muerte, en su verdadero sentido, en su verdadera significación, es una de las más bellas contribuciones del Espiritismo para el hombre de nuestros días. En el pasado, principalmente en las grandes civilizaciones orientales, el hombre disfrutó de elevada comprensión del sentido de la vida, y consecuentemente de la muerte. Pero esa comprensión era alterada por la falta de esclarecimiento científico del problema. Se encontraba envuelta en la ganga mística o teológica del misterio. La supervivencia constituía una certeza, pero una certeza de tipo enigmático, de consecuencias imprevisibles. Los muertos no sólo eran resucitados, no solo eran hombres desprovistos del cuerpo físico, sino almas de un mundo desconocido.

El Espiritismo, como explica Allan Kardec en “La Génesis”, viniendo tras el desarrollo científico, tiene la ventaja de analizar el problema de la supervivencia, de colocarlo en el plan de la observación y de la experiencia, de someterlo a los procesos de verificación e investigación científica. Gracias a ese nuevo análisis del problema, la muerte fue despojada de sus aparatos místicos y de su sentido cabalístico. Pasó a ser encarada de manera natural, como un hecho que pertenece al orden natural de

las cosas, tan sujeto a las leyes de la vida como el propio nacimiento. “Nacer, morir, renacer, progresar siempre, tal es la ley”, afirmó Kardec. Nacimiento, vida y muerte son tres fases de un mismo y único proceso, el proceso de la vida.

Acabando con los llamados “misterios de la muerte”, el Espiritismo demostró experimentalmente, que el hombre se libera de su cuerpo físico de modo tan natural, como la larva se transforma en mariposa. Recordando las enseñanzas de Cristo y de sus apóstolos, mostró que la resurrección, como escribió el apóstol Pablo en su primera epístola a los Corintios, es de orden espiritual y no material.

“Se siembra lo corruptible, resucita incorruptible; se entierra el cuerpo material, nace el cuerpo espiritual”. Ni ángel, ni demonio, ni alma del otro mundo, ni entidad misteriosa, el espíritu de aquel que murió es el propio muerto que resurgió de la muerte. Es el mismo hombre que conocíamos en la Tierra, con sus adicciones y sus virtudes, sólo que desprovisto de su envoltorio grosero, como un buzo que, al quitarse la escafandra, no deja de ser lo que era.

Esa nueva concepción de la muerte libera el hombre del miedo de morir, le enseña la conveniencia y la necesidad de morir, cuando suena naturalmente su hora, y quita a los que quedan los motivos de angustia y desesperación. Una suave comprensión sustituye, en la mente y en el corazón de las criaturas, el viejo temor y la antigua rebelión contra las leyes naturales. Ernesto Bozzano, el gran investigador italiano, entre sus muchas monografías
Ernesto Bozzano
espíritas, incluyó un estudio sobre “La Crisis de la Muerte”, que merece ser leído por todos los que se preocupan con ese problema universal. Un estudio objetivo, sereno, claro y lógico, basado en observaciones del momento de la muerte, realizadas en varias partes del mundo.
Decía Victor Hugo: “Morir no es morir, mis amigos, morir es cambiarse”. Y Charles Richet, el grande fisiologista francés, premio Nóbel de Fisiología,
Cairbal Schutel
le escribió a Cairbar Schutel: “La muerte es la puerta de la vida”. El Espiritismo prueba la realidad de esos conceptos. A través de la inmensa y variada fenomenología mediúmnica, desde las simples manifestaciones de tipología hasta las de incorporación, de voz directa y de materialización, el Espiritismo viene demostrando positivamente 
la realidad de la supervivencia. Los que se obstinan en ignorar esas experiencias, en cerrar los ojos para el nuevo mundo que se abre ante los hombres, pagan el duro tributo del sufrimiento sin remedio que las viejas concepciones les imponen.

J. HERCULANO PIRES
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                       MEDIUMS ESCRIBIENTES

El médium, en el momento en que ejerce su facultad, ¿se encuentra en estado perfectamente normal? “A veces se encuentra en un estado de crisis más o menos acentuado. Eso lo agota, y por esa razón necesita descanso. No obstante, la mayoría de las veces, su estado casi no difiere del estado normal, principalmente en el caso de los médiums escribientes”.
-Libro de los Mediums -
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lunes, 6 de octubre de 2014

Aprensión de la muerte



                                                            

              Aprensión a la muerte

.. El temor a la muerte es para muchas personas un motivo de incertidumbre. ¿A qué se debe tal aprensión, ya que tiene ante ellas el porvenir?
- Es un temor equivocado. Pero ¡qué quieres! Tratan de persuadirlas, desde sus primeros años, de que hay un infierno y un paraíso, pero que es más seguro irán al infierno, porque les afirman que aquello que está en la Naturaleza es para el alma un pecado mortal. Así pues, al avanzar en edad, si tienen algo de juicio no pueden ya seguir admitiendo eso y se tornan ateas o materialistas. De esta manera se les lleva a creer que aparte de la vida actual no existe otra cosa. En cuanto a los otros, los que han persistido en sus creencias infantiles, temen ese fuego eterno que ha de quemarlos sin consumirlos.
La muerte no inspira al justo temor alguno. Porque con la fe tiene certeza del futuro. La esperanza le hace aguardar una vida mejor. Y la caridad, cuya ley ha puesto en práctica, le otorga la certidumbre de que en el mundo al que va a ingresar no encontrará ningún Ser cuya mirada deba temer. 
El hombre carnal, más apegado a la vida corpórea que a la espiritual, tiene en la Tierra penas y placeres materiales. Su dicha reside en la satisfacción efímera de todos sus deseos. Su alma, preocupada de continuo y afectada por las vicisitudes de la vida, se halla en una ansiedad y una tortura perpetuas. La muerte le espanta, pues duda de su porvenir y cree que dejará en este mundo todos sus afectos y esperanzas.
El hombre moral, en cambio, que se ha elevado por sobre las necesidades ficticias que las pasiones crean, obtiene ya en la Tierra disfrutes que el hombre material desconoce. La mode-ración de sus deseos confiere a su Espíritu calma y serenidad. Feliz con el bien que realiza, no hay para él desilusiones, y las contrariedades resbalan sobre su alma sin dejar en ésta huellas dolorosas.

EL LIBRO DE LOS ESPIRITUS
ALLAN KARDEC  
          

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TRECHOS PARA MEDITAR CONTRA EL SUICIDIO


Estudie y Viva - 28:
“Cuando la fatiga aparezca, recuerda que alguien existe, para orientarte y fortalecerte en la  ejecución de tareas que lo Alto te confió ...”

“La ilusión del suicida es la de que, con la extinción de la vida, cesan los problemas y dolores... André Luiz: ... se sale del sufrimiento, para entrar en la tortura...”

Memorias de un Suicida - Yvonne A Pereira - pág. 568:
“... y aprende de una vez para siempre, que - eres inmortal y que no será por los desvios temerários del suicídio como la criatura humana encontrará el puerto de la verdadera felicidad...”
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Luis Hu Rivas
Revelación mediúmnica constatada por científicos


«Los Espíritus sólo enseñan aquello que es necesario al hombre para poder encaminarlo por el sendero de la verdad, mas se abstienen de revelarle lo que puede descubrir por sí mismo.»

(Allan Kardec, La Génesis )

La TV Globo, emisora de televisión brasileña, exhibió el día 13 de noviembre de 2005, en uno de sus programas de mayor audiencia llamado «Fantástico», un reportaje titulado «¿Qué es lo que la ciencia tiene que decir sobre la fe?» Este tema es parte de un informe periodístico llamado «Éxtasis, Ritos Sagrados», que muestra las diversas prácticas religiosas. 

Uno de los puntos destacados del programa fue la pregunta :    « ¿Qué es lo que ocurre en el cerebro durante la experiencia religiosa?» Para ello, fueron entrevistados varios científicos. El neuropsiquiatra Paulo Dalgalarrondo de la Universidad de Campinas (Unicamp) señaló: «En el momento que las personas tienen experiencias religiosas intensas se produce una modificación en el funcionamiento del cerebro». Dalgalarrondo afirmó que las modificaciones del estado cerebral dependen del tipo de práctica religiosa. Es decir, la actividad cerebral refleja la acción de quien medita: es capaz de romper los lazos con el mundo de los objetos sensibles y así expandir el estado de conciencia.

Raúl Marino Júnior, profesor de neurocirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo, autor del libro La Religión del Cerebro, es un defensor de la llamada «neuroteología». Marino afirma que el cerebro puede funcionar como una antena y captar lo divino.«En este momento, estamos siendo atravesados por miles de rayos cósmicos, por miles de neutrinos, de fotones, miles de corpúsculos y de ondas venidas del universo entero», dice Marino. Además, defiende que también existen ondas relacionadas con lo divino y que estas ondas pueden ser captadas por el devoto durante su práctica religiosa.

Un estudio realizado en el Instituto de Neurología de la Universidad de Dusseldorf, Alemania, en el 2001, reveló que los cerebros de un grupo de cristianos fueron especialmente activados por la lectura de un salmo bíblico, el Salmo 23, que dice «El Señor es mi pastor, nada me faltará.» 

Uno de los coordinadores del estudio, el profesor Rüdiger Seitz, es protestante, muy religioso. Como neurocientífico, se preguntaba: «¿Será que el cerebro humano tiene algún área específica relacionada a la fe de las personas?»

Durante un año, doce personas – seis religiosos y seis no practicantes – fueron sometidas a pruebas. Cuando eran leídas partes de la Biblia, principalmente el Salmo 23, áreas del cerebro de las personas religiosas eran activadas, lo que fue comprobado por las tomografías. Las áreas del cerebro activadas por la experiencia religiosa son las mismas ligadas a las emociones y al poder de memorización.

Los científicos describen a esa área del lóbulo frontal, como aquélla que comanda la personalidad. «El lóbulo frontal es responsable por nuestro temperamento, nuestra relación con las personas, nuestra forma de ser. Es lo que nos hace individuos singulares. Es la parte más sofisticada del cerebro», explica el neurólogo John Hodges.

Los lóbulos frontales poseen funciones motoras, solucionadoras de problemas y ligadas a la espontaneidad, memoria, lenguaje, control del impulso y al comportamiento social y sexual. Pero, solamente ahora, los investigadores están descubriendo su relación con la experiencia religiosa y trascendental.

En el libro En el Mundo Mayor, el espíritu André Luizmédico desencarnado – transmite valiosas informaciones sobre el intercambio entre encarnados y desencarnados. Trata de la psiquiatría iluminada, del desequilibrio mental y, entre otros importantes temas, esclarece sobre la necesidad del estudio, vigilancia y perfeccionamiento espiritual. En este libro psicografiado por el médium Francisco Cándido Xavier, publicado en 1947, el autor diserta sobre las tres regiones del cerebro y su relación con la experiencia religiosa.

En el capítulo 4, denominado Estudiando el Cerebro, encontramos las siguientes afirmaciones: «(...) No nos olvidemos que los nervios, el córtex motor y los lóbulos frontales que examinamos, constituyen apenas puntos regulares de contacto entre la organización periespiritual y el aparato físico, indispensables para el trabajo de enriquecimiento del ser eterno. En lenguaje más simple, son respiradores de los impulsos, experiencias y nociones elevadas de la personalidad real que no se extinguen en la tumba, y que no soportarían la carga de una doble vida».

Más adelante, en el diálogo con el mentor espiritual Calderaro, André Luiz pregunta: «¿Cómo interpretar, de manera simple, las tres regiones de la vida cerebral a la que nos referimos?»

Calderaro responde: «Nervios, zona motora y lóbulos frontales, en el cuerpo carnal, traduciendo impulsividad, experiencia y nociones superiores del alma, constituyen campos de fijación de la mente encarnada o desencarnada.»

El libro revela la importancia del conocimiento científico y resalta la supremacía de la terapia del amor y exponiendo diversas consideraciones sobre el cerebro: Es el instrumento que traduce la mente, manantial de nuestros pensamientos. A través de él nos unimos a la luz o a las tinieblas, al bien o al mal. (...) El cerebro real es un aparato de lo más complejo, donde nuestro «yo» refleja la vida, donde sentimos los fenómenos exteriores según nuestra capacidad receptiva, que es determinada por la experiencia; por ello, varía de criatura a criatura, en virtud de la multiplicidad de posiciones en la escala evolutiva.

En diversos libros, el Espíritu André Luiz hace revelaciones que datan de mediados del siglo pasado, las cuales vienen siendo comprobadas poco a poco por la ciencia actual. La Doctrina Espírita codificada por Allan Kardec es una propuesta de fe razonada, que tiene carácter progresivo y que se propone ser la alianza entre la Ciencia y la Religión. Hoy, por la comprobación científica, las revelaciones mediúmnicas de carácter serio, como las de André Luiz, están siendo constatadas. 

Luis Hu Rivas

¿Quién es André Luiz?

Andre Luiz

André Luiz no es su verdadero nombre; apenas se sabe que fue médico sanitarista en el siglo XX y que ejerció su profesión en Río de Janeiro, Brasil. Según sus propias palabras, optó por el anonimato, cuando decidió enviar noticias del Más Allá, por comprender que «la existencia humana presenta una gran mayoría de cálices frágiles, que además no pueden contener toda la verdad.» 


Por más de cuatro décadas trabajó activamente junto a la Siembra Espírita, exhortándole la excelencia y clarificando caminos. Francisco Cándido Xavier fue el médium que sirvió de «puente», de su vasta obra, donde se destaca: Nuestro Hogar, Los Mensajeros, Misioneros de la Luz, Obreros de la Vida Eterna, En el Mundo Mayor, Acción y Reacción, Liberación, Entre la Tierra y el Cielo, En los Dominios de la Mediumnidad, Mecanismos de la Mediumnidad, Evolución En Dos Mundos, Conducta Espírita, Sexo y Destino, Desobsesión, Y la Vida Continúa, Agenda Cristiana, Sol en las Almas, entre otros.



En la obra «En el Mundo Mayor», André Luiz aborda la complejidad de la mente humana.



Nos transmite una interesante cátedra sobre el cerebro, informaciones proporcionadas por el instructor espiritual Calderaro, quien describe la división cerebral en tres regiones distintas:



1) La primera que corresponde al cerebro inicial, región de los ganglios basales situados en la zona inferior – comanda los movimientos instintivos y las actividades subconscientes, donde archivamos todas las experiencias y registramos hasta los menores acontecimientos de la vida.



2) La segunda región que está situada desde el córtex motor hasta la extremidad de la médula espinal – tenemos allí el cerebro desarrollado, del cual se sirve nuestra mente para las manifestaciones del actual momento evolutivo de nuestro ser.



3) La tercera región es la de los lóbulos frontales, donde se sitúan los materiales de orden sublime, que conquistaremos gradualmente por medio del esfuerzo evolutivo. Representa la parte más noble de nuestro organismo en ascensión, hasta ahora silenciosa para la investigación científica de nuestro mundo.



Calderaro prosigue explicando que poseemos apenas un cerebro que, a su vez, se divide en tres áreas y para aclarar mejor hace una analogía entre el cerebro y un «castillo de tres pisos».



El 1º piso – del subconsciente – es la «residencia de nuestros impulsos automáticos», simbolizando el sumario vivo de los servicios realizados. Es decir, contiene los hábitos y automatismos.



El 2º piso – del consciente – es el «domicilio de las conquistas actuales», donde se consolidan las cualidades nobles que estamos edificando. Es decir, aquí se encuentran el esfuerzo y la voluntad.



El 3º piso – del superconsciente – es la «casa de las nociones superiores», indicando las eminencias que todavía debemos conquistar. Es decir, el ideal y la meta superior a ser alcanzada.



Es de esta forma que están distribuidos el subconsciente, consciente y superconsciente.Con ello, podemos deducir que tenemos en nosotros mismos, el pasado, el presente y el futuro.



Para que nuestra mente prosiga en la dirección de lo alto, es indispensable el equilibrio de estas tres áreas de nuestro cerebro. Es importante también destacar el valor de la armonía íntima en el mantenimiento de la salud física y espiritual.
Luis Hu Rivas para la Revista Espirita
( Aportación de Claribel Díaz)
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               LOS NIÑOS ( Comunicado Mediúmnico)

 Queridos hermanos: A veces me acerco a vosotros, estoy escuchando y ayudando a que realicéis este trabajo de amor espiritual para los seres que os necesitan. Hay quienes sufren mucho, otros, simplemente están dormidos, pero necesitan despertar y seguir su camino de evolución.

Hoy quiero hablaros de un tema muy entrañable para mí: «los niños». ¡No sabéis como los amo y qué sentimientos despiertan en mí!. Cuando yo estaba en la Tierra, gustaba de observarles, hubiera pasado horas enteras contemplándoles.
Me atraían sus cuerpecitos tan débiles, y sus ojos inmensos, mirándoles creía ver en ellos la inocencia con que vienen al mundo. Después al verlos crecer, veía las distintas situaciones que envolvían sus vidas. Y aquellos infantes que nacieron tiernos e indefensos y aparentemente inocentes, no eran felices.
Muchos niños tienen una infancia relativamente feliz, pero así y todo padecen contratiempos y problemas, tanto en el aspecto afectivo o de salud. Otros sufren situaciones aún más graves, enfermedades incurables, abandono, vejaciones o malos tratos.

Entonces cabe preguntarse, ¿por qué sucede todo esto?. Por poco que meditéis, os daréis cuenta de que cada niño trae su historia, decenas de historias a veces, tan evidentes diferencias demuestran que existe una preexistencia. Leyendo en el inmenso libro de la infancia desvalida podemos aprender la profunda lección, de que los niños de hoy sufren los graves errores del hombre del ayer.

Una lección simple pero importante. Ojead página tras página, material no os ha de faltar, estudiad con detenimiento la vida de los niños. Observaréis que no todos poseen, ni mucho menos, el mismo grado de inteligencia, de capacidad para poder aprender, a veces, las cosas más simples. Y comprobaréis también como sus sentimientos, así que se van desarrollando como personas, en algunos de ellos son elevados, sublimes, con inmensos deseos de amar a los demás. Otros al contrario, demuestran unos sentimientos mezquinos ya desde su más tierna infancia.

Analizando encontraréis la respuesta razonable a esta pregunta. ¿Por qué no todos los niños son iguales?. Por ley de evolución nacen con sus vidas marcadas, como si una fuerza muy grande y misteriosa trazara sus destinos, en ocasiones desgarradores, y en otras, son vidas que se dirigen hacia cumbres esplendorosas.

Hermanos amad, no sólo a los niños, a todo ser que sufre, apoyadle y ayudadle. Este ser es la prueba evidente de un pasado tormentoso, de errores cometidos en lejanas épocas, es por ello que necesita que alguien le ayude a sobrellevar su carga. No olvidéis que todos los espíritus en un determinado momento, hemos necesitado que nos ayudaran y apoyaran a dar los difíciles e inciertos pasos hacia el Equilibrio y a la Luz. Amados, ayudando aprenderéis, vuestros horizontes se ensancharán y la Luz llegará a vosotros iluminando el camino que debéis recorrer.

La Luz os acompañe. Adiós. ( En Igualada, 09-01-93 )

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sábado, 4 de octubre de 2014

Los elogios

                                                                            
                                                                        LOS ELOGIOS


Bien es verdad que muchas veces cuando somos elogiadas nuestra vanidad  se puede  convertir en nuestra peor enemiga. Pero también es verdad, que algunas almas, que son  retraídas, y poco decididas, necesitan el ser animadas en las cosas, para hacerlas con más emotividad. Como todo el elogio es algo que tenemos que aprender a digerir en su justa medida.
Los maestros lo han usado como herramienta para motivar a sus alumnos y recientes estudios en psicología del trabajo revelan que los empleados valoran más el reconocimiento de su desempeño diario que eventuales premios materiales. Los elogios deben ser sinceros porque, de lo contrario, pierden credibilidad y transmiten la idea que “me adulan para sacar algo de mí”. El elogio es la alabanza de las cualidades y méritos de una persona. Puede mostrarse usando palabras estimulantes, expresiones faciales agradables o gestos cariñosos.
El elogio es la expresión de nuestra valoración positiva de una cualidad o de un comportamiento. Su fundamento reside en una impresión grata o en un juicio libre, generoso y amable que surge de la admiración sincera. Es una mezcla que incluye, en diferentes proporciones, nobles sentimientos de humildad, de solidaridad y de gratitud. Es, también, una muestra espontánea de sensibilidad y de delicadeza. Por eso, para aprender a elogiar hemos de cultivar las virtudes morales y el gusto estético: hemos de ser más buenos y más sensibles.
El ser elogiado es bueno y necesario, pero llega  un punto en el que  su influencia  puede ocasionar un efecto desequilibrante. Todos en nuestro interior podemos reconocer cuando pasa  su efecto a excederse de lo normal, pasa a en vez de animarnos a trabajar por el que hemos sido elogiados, a acrecentar nuestra vanidad, a crecernos por encima de nuestra línea de defensa aquella que hasta entonces nos ha permitido ser normales sin excesos.
Muchas veces es necesario ser amonestados, por compañeros que no piensan como nosotros, porque gracias a ello, miramos las cosas desde otro punto de vista, y eso puede ser beneficioso,  porque nos puede llevar a mejorar aquello que hasta ahora creíamos era perfecto.
Hemos de interesarnos por lo que desean nuestros semejantes, si no lo hacemos así, tendremos más dificultades en relacionarnos con ellos y  les causaremos heridas, de ahí vendrán los fracasos. Pensemos que a todos  nos agrada que los demás nos admiren, nos den muestra de aprecio y se interesen por nosotros.  El tratarles con alegría y entusiasmo, el reconocer su merito nos puede hacer grandes amigos.
Cualquier elogio sincero sirve, sin esperar nada a cambio, solo el haber irradiado algo de felicidad en tu interlocutor. Todas las personas que te rodean se sienten superiores a ti en algo, y un camino seguro para llegarles al corazón, es hacerles ver sutilmente que reconoces su importancia y la reconoces sinceramente. Haz  al prójimo lo que quieres que te hagan a ti. A todos nos gusta que nos aprueben, que reconozcan nuestros meritos, sentirnos importantes en nuestro pequeño mundo  y la verdad es que no deseamos oír elucidaciones falsas, pero anhelamos una sincera apreciación.
El elogio es sencillo de hacer y facilita una conversación, cuando somos incapaces de mantener un análisis brillante, una repuesta precisa o una crítica penetrante a cada momento. El elogio es capaz de levantar el ánimo más decaído. No obstante, hay que merecerlos para que no sean engaños y tengan efectos aduladores. En su justa medida, el elogio merecido es muy gratificante para quien lo recibe y noble para quien lo emite,
 Sepamos recibir los elogios, para incentivarnos a crecer en virtud pero no olvidemos de que la humildad es el antídoto para combatir su exceso.

- Merchita -

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                         DESPERTAD( Comunicado Mediúmnico )

 Paz a vosotros: ¡Oh humanidad incrédula!, ¿hasta cuándo no despertarás?.
¡Oh humanidad ciega!, ¿hasta cuándo tus ojos, a la Luz no abrirás?. No ves que mientras permanezcas en la oscuridad espiritual, andarás por ahí dando tropiezos, resbalando, cayendo, hundiéndote, y aquí ¡oh humanidad!, será el llanto y el gemir.
¡Despierta! despierta, que hora es de que atiendas las voces que te animan a comenzar una nueva andadura hacia el equilibrio, la paz y la luz. Si en tu espíritu no hay luz, andarás entre tinieblas, si en él no anida el equilibrio, sólo podrás vivir en la duda y en el desasosiego. Si en tu espíritu no entra la paz, vivirás en medio de los temblores y horrores de la guerra.
¿Hasta cuándo, humanidad, tus ojos no se darán cuenta de que el nombre de Dios está escrito en las estrellas?. No mires hacia la Tierra, levanta tu mirada al infinito y cuando te pierdas en él, y te sientas arrebatado por su inmensidad y su grandeza, entonces, Yo te digo: empezarás a crecer.


    Después, cuando crezcas vendrá un nuevo amanecer, por ello os digo: espiritualmente naced de nuevo. Renaced y remodelad vuestras vidas, enderezad los pasos y guiadlos hacia el Amor, porque sólo por Amor y en el Amor seréis «salvos».

Hermanos, mi paz quede entre todos, no solamente para vosotros, sino también para los demás. En verdad que si esa paz guardáis y no la esparcís, poseeréis un tesoro mayúsculo, que de poco aprovechará si lo retenéis en un estuche de egoísmo.

Esa paz, ¡ esparcidla !, ¡ dadla !, para que se multiplique y llegue a todos los ámbitos de este Planeta querido, que si de él salen lamentos, es porque el hombre, y nadie más que este, ha engendrado tales lamentos. Cuando se siembra Amor, el fruto es Amor.
Que este Amor os acompañe siempre. Un Guía.


Igualada, 20-02-1993
Tomado de Pinceladas Espirituales (contactos con el Más Allá)
M. Dolors Figueras

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                    ¿Que es la caridad? 

Es un sentimiento íntimo, profundo y grande, que emana del amor fraternal elevado a su grado más culminante. Es una manifestación espontánea de ternura que, brotando de lo más recóndito del alma, irradia como una blanca llama en torno de los seres a quienes presta auxilio, comunicándoles calor, vida, alegría y alumbrando su senda con celeste claridad. Es el supremo goce del espíritu emancipado ya de las miserias terrenales; es la ambrosía que liban los ángeles en su mansión de gloria y que en la cárcel que llamamos tierra apenas conocemos sus pobres moradores.
Es el puesto más alto en el progreso espiritual, pues el que posee esta virtud sublime no sólo está redimido, sino que puede redimir a un mundo. Aquí, en nuestra pequeñez, no podemos comprender la caridad nada más que en sus rudimentarios actos; una insignificante moneda de cobre que pongamos en la mano del infeliz menesteroso, nos parece una acción brillantísima.
Un donativo corto, un socorro, un consejo o una expresión de cariño, nos hacen creernos, cuando los prodigamos, unos gigantes del bien, unos mensajeros de Dios, que sembramos la dicha en los humanos y pensamos que somos buenos y merecemos recompensa. ¿Es esto caridad? No; la verdadera caridad es la que apareja el sacrificio, la abnegación y muchas veces las lágrimas del sufrimiento moral y material que causan los ajenos infortunios; aquélla que se practica sin recordar que existe el Ser Omnipotente; que no piensa en recibir galardones ni espera aquí ni allá compensación.
La caridad es la más alta expresión de Amor; es el heroísmo de este sentimiento santo; con el mismo cuidado aparta a la inocente mariposa de la viva lumbre, que separa al ciego del abismo, cura al infeliz leproso y ampara al desvalido huérfano, que da su vida por defender un pueblo víctima del egoísmo y vasallaje, como se inmola en un patíbulo afrentoso, para legar a un mundo un código de leyes redentoras. La caridad es humilde, modestísima, como que ignora ella misma su valer. Ella no enumera los beneficios, no anota sus actos; ejerce, solamente ejerce su misión santa sin que le rinda el cansancio jamás, sin que el número de los que reclaman su amparo le cause espanto, porque le impele el fuego purísimo en que se inflama; brota de sí esa potente luz.
La caridad no es deber, la caridad es Amor. ¿Queréis un ser más caritativo que la madre? Ese cuidado, ese desvelo, ese afán de consolar, acariciar, educar, dirigir, vigilar y hacer buenos, y felices a sus hijos; de dar su vida en beneficio de ellos, de sufrir los martirios más crueles, los odios, las vejaciones, venganzas, desprecios, hambre, sed, que muchas veces tales tormentos cuesta el ser madre, y esto a menudo por unos seres ingratos. Tormentos que se sufren sin esperanza de gloria, sin pensar en laureles; prefiriendo su perdición eterna (si este absurdo fuera realidad) por hacer la dicha de esos pedazos de su alma.
Ahora bien: preguntadle a esa débil mujer, si tanto trabajo no la rinde, si tales dolores no abaten su energía, si no siente decaimiento y extenuación y anhela poner término a su misión penosa, y os mirará con asombrados ojos, sin comprender vuestro egoísmo, pues concebir no puede que se sienta de otro modo; y aun si el mismo Dios bajara y le ordenara no amar a sus hijos, tal vez se declararía en rebelión. Pues bien; ese amor, esa caridad de las madres, es la caridad que sienten las almas verdaderamente superiores; no como ellas, para los hijos solos de su cuerpo, sino para todos los seres que pueblan los mundos y que hermanos son, pues son hijos de Dios.
Por eso vuelvo a repetir que la caridad es el grado más culminante de amor fraternal. ¿Hay verdadero amor de hermanos en la Tierra? Sabido es que no impera éste en la humanidad; sólo hay ensayos de afecto, remedios de amores, vislumbres de hermanía, aleteos de ternura, amagos de compasión y átomos de caridad. Necesitamos amar, pero amar con vivo sentimiento; sacudir el egoísmo, avasallar el orgullo, dominar la soberbia, crucificar la carne con el dominio de nuestras bastardas pasiones.
Si no podemos aún, trabajemos poco a poco y en silencio; no alardeemos; no esperemos recompensas por ninguna buena obra ejecutada; no nos creamos mejor que los demás citándonos como modelo de virtudes que solamente están en embrión. Procuremos elevarnos en alas del bien hasta que irradiemos como soles de Amor; igual que irradia Jesús, nuestro hermano celestial; el que cumple la divina ley, el que purificado ya de toda mancha, con abnegación sin límite, guiado de fraternal ternura, nos lleva a las regiones de la dicha por medio de la ciencia, el Amor y la caridad.

Lola Baldoni

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