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domingo, 7 de diciembre de 2014

LIMITACIONES



ALGO SOBRE EL SUFRIMIENTO



Cada uno elegimos  en nuestro interior el paraíso o el infierno que preferimos, y pasamos a vivirlo en la esfera de las realidades que transitamos.

La vida puede ser comparada aun rió de largo curso… Sus aguas salen de su nacimiento, y bajan continuamente hasta llegar al mar. Por un lado curva aquí, otra allí, obstáculos al frente, lodo y arena en el lecho,  fragmentos rocosos y grandes piedras que quedan atrás, hasta la salida en el océano que loa guarda.

“Son indispensables muchas etapas para la vida: ahora en el cuerpo, en varias experiencias o luego liberada, con nuevas conquistas. En cada fase, surgen barreas que deben ser superadas para alcanzar el Océano de la paz.

Son las reencarnaciones a las que todos nos encontramos sometidos las que nos hacen evolucionar. Con deseo  y gran esfuerzo personal podemos superar innumerables repeticiones, venciendo los obstáculos a fuerza de decisión y trabajo continuo.


La precipitación, hermana de la rebeldía, es la responsable de muchos males que podrían ser evitados si las personas  prefirieran el clima de concordia y de la calma. La amargura es otro factor que corrompe el comportamiento humano, por los desastres internos que ocasiona. Bajo su acción se desarticulan los equipos del sistema nervioso central, que sufren  la acción de diluyentes de orden mental, interrumpiendo el ritmo de sus respuestas en el mantenimiento del equilibrio emocional y con el correr del tiempo, de orden fisiológica. Los enfermos  psicosomáticos, sufren  por su comportamiento psíquico,  derivado de las flaquezas de su voluntad, así como de la conciliación mental.

Es necesario que el dolor no nos haga blasfemar, llegando al punto de hacernos dudar  de la Soberna Bondad de Dios. Dios  no es portador de caprichos humanos, fiscales y castigadores de nuestros errores o gratificador liviano de nuestros pequeños aciertos, que no pasan de ser un comportamiento que solo nos hace bien.

El actuar correctamente  no nos da créditos a laureles ni a otros premios extras, por constituir en si misma, la acción digna y constructiva,  una cosecha de bendiciones. De la misma forma el error, la humillación delictuosa, se convierte en espina clavada en la conciencia hasta el día de su expiación, cuando el infractor, por el bien restaure la paz a aquel que perjudicó, en consecuencia, así mismo. Dios se manifiesta al hombre  en su interior, en la conciencia de cada uno, donde están escritas sus leyes. El grado de culpa  o de razón de cada ser es medido por la responsabilidad, por la conciencia con que actúa. Lo cierto e ineludible  es que nadie sufre sin una ponderable razón ni persona alguna que delinque, huirá de ser devuelto a la justicia vigente bajo la acción de la inderogable Justicia Divina.

Nuestra indiferencia hacia la vida recta, dejamos que se nos adormezcan  los centros del discernimiento y caemos en la voluptuosidad  de las pasiones groseras, practicando  arbitrariedades y locuras, corrompiendo el cuerpo, la mente y el alma…

Dios en cambio nos da muchas oportunidades para redimirnos, que no las valoramos, nuestra rebeldía  nos  hace no fijarnos y no tomamos en cuenta los códigos de orden universal.

Por eso al hombre le es muy importante la fe religiosa, clara y racional, para influir  en sus procedimientos honrados, aunque bajo la lluvia de incomprensiones, problemas y dolores físicos y morales, de los cuales saldremos hacia la paz  y la felicidad, si actuamos con corrección.

La sabiduría de las Leyes, reúne a los personajes del viejo drama, en el escenario del mundo, a fin de que se eleven, por el amor y rescaten los delitos perpetrados. Cuando complican la situación, es necesario el sufrimiento en expiación oportuna  a través de la cual se reeducan, creciendo en dirección al bien.

La oración nos inmuniza contra el mal, nos da fuerzas para soportarlo, pero no cambia  nuestros necesarios procesos de evolución. En la necesidad de la depuración, y con la luz del conocimiento espirita  que nos fortalece el ser, debemos  disponernos a la renovación por el amor y por la acción del trabajo edificante, granjeando meritos para cambiar los factores Kármicos  de la actual existencia.

El amor anula los errores  y pecados, preparando al ser para cuando sea probado,  pueda superar  los impactos divergentes de comportamiento sano.

Siempre depende del hombre  el resultado de sus iniciativas, aun cuando está bajo las fuerzas negativas que intentan llevarlo a la caída  o de los Emisarios del Bien que lo estimulan a la conquista de su evolución.

Es verdad que ningún ruego honesto, dirigido al señor, queda sin respuesta de socorro inmediato. Quizás no nos llegue en la forma que pretendemos, pero si como sea mejor para nuestra necesidad, lo que expresa el grado de sabiduría de quien responde.

Si no fuese así, se establecería el caos desde la infancia espiritual, cuando los seres no sabemos pedir, al solicitar muchas veces, para nosotros, lo que es bueno en un momento y luego deja de serlo, para transformarse más tarde en tribulación.

Debemos pedir ayuda sin exigir la forma de auxilio que deseamos recibir, orando, pura y simplemente, en una entrega confiada de amor y fe.
 ( Extraido por Merchita de "Fronteras de la locura", de Divaldo Pereira Franco)

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                                      Espíritus Enfermos

En tu lidiar con las personas, no te olvides que, en la mayoría de las veces, estarás lidiando con espíritus enfermos.
Espíritus limitados en la comprensión, con extremada dificultad de asimilar lo que es obvio.
Familiares que no te escuchan los consejos.
Amigos que concuerdan contigo, pero actúan de forma contradictoria.
Subalternos flojos.
Jefes déspotas.
La imperfección espiritual, es sin duda enfermedad del alma.
Hasta que nos equilibremos interiormente, viviremos de recaídas.
Lo que, no raramente, interpretamos en los otros como mala voluntad, flojera, rebeldía e indiferencia, no pasa de ser cuadros patológicos que exigen tratamiento.
Y, con espíritus enfermos, nadie puede lidiar desconociendo 
reacciones o ignorando heridas.
Rute Staut
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LIMITACIONES
Recientemente recibimos una carta de un oyente pidiendo para que hablásemos sobre  los deseos de realizaciones frustrados en virtud de las limitaciones físicas y psicológicas, en la presente reencarnación.
Si tendremos posibilidad de realizar esos deseos en otra existencia, si podemos elegir un cuerpo físico y psicológicamente preparado para las pretendidas realizaciones.
La Doctrina Espirita esclarece que realmente somos seres inmortales, que fuimos creados para la eternidad. 
Siendo así, conforme  las enseñanzas de Jesús, a cada uno de nosotros nos será dado según nuestras propias obras. Somos herederos de nosotros mismos a través de las múltiples existencias terrenas.
Si hoy tenemos limitaciones físicas o psicológicas, es porque precisamos de estos límites para nuestro propio crecimiento. Tal vez hayamos usado de forma equivocada nuestras posibilidades y hoy ellas nos hacen falta. O tal vez, que hayamos optado por las  limitaciones físicas para que el espíritu pudiese adquirir otros aprendizajes.
Tenemos noticia de varios espíritus que fueron constreñidos por las Leyes  Mayores a tener una existencia de encarcelamiento en un cuerpo físico totalmente deficiente para que pudiesen desenvolver el amor.
Uno de ellos, siendo totalmente dependiente de los padres que lo atendían con extremado afecto, pudo sentir ese amor y aprender a valorarlo, lo que no lo había hecho hasta entonces.
Lo que nos parece una desgracia, a veces, no es sino una verdadera bendición para el progreso del espíritu.
Las enseñanzas de Jesucristo, tornan más  comprensibles esa cuestión, cuando esclarecen que si nuestros brazos,  ojos, piernas, son motivo de escándalo, es preferible que entremos en la vida (física)  sin ellos, porque caeríamos nuevamente por causa de ellos.
Es claro que el Maestro no sugería que amputásemos los brazos ni otro órgano cualquiera, como entienden algunos,sino que sintiésemos  la falta de ellos para poder valorarlos más tarde.
Así es que aquellos que abusamos de las posibilidades del habla haciendo  críticas,  intrigas, calumnias, dañamos nuestros centros fonadores,  hasta tal punto, que en una existencia próxima podremos renacer con problemas en la voz, como el tartamudeo, por ejemplo.
Eso, de ninguna forma es castigo. Es oportunidad de valorar algo a través de la privación, porque, de cierta forma, nos acostumbramos  a valorar las cosas, o a las personas, después de que las perdemos.
De esa forma, si hoy no conseguimos realizar todos nuestros deseos, un nuevo amanecer vendrá trayendo con él nuevas oportunidades.
Eso está claro, dependiendo siempre de nuestra siembra, ya que lo que estamos cogiendo hoy, es el resultado de nuestra siembra anterior, si es que no lo es de la existencia actual, de otra existencia más remota. Más siempre será resultado de nuestra siembra.
¿Sabe usted, que es por nuestros pensamientos y actos de hoy , como  hacemos la elección de nuestra próxima existencia?
No la hacemos como quien se coloca ante un escaparate y anota  lo que desea para sí, sino que  a través de nuestro comportamiento actual, ya podremos imaginar como será nuestra próxima existencia..
Así como por nuestras condiciones actuales podriamos remontar a las causas que la generaron, o sea, que hoy estamos cogiendo, de forma obligatoria, lo que plantamos libremente en el pasado.
Siendo así, procuremos elegir muy bien las simientes que plantemos hoy, para que podamos esperar un mañana más feliz para todos nosotros.
 Redacción de Momento Espírita
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sábado, 6 de diciembre de 2014

Reencarnación y Profesión


                               ¿ ERES MÉDIUM ?
       


Queridos amigos, hola buenos días, de nuevo nos enfrentamos a un nuevo día, y las experiencias se suceden una tras de otra. Lo mismo les suceden  a los que ejercen la mediúmnidad, las almas que se manifiestan son tan diversas como las de la tierra, entonces no se puede precaver la clase de experiencia que van a relatar.
La vida física es una escuela de elevado merito y proporciona al espíritu sumergido en la carne transitoria el desenvolvimiento de su conciencia, y la realidad es que las fortísimas raíces adquiridas por el instinto animal retardan al hombre por mucho tiempo bajo la capa del sufrimiento redentor. El dolor en la vida material, casi siempre resulta ser el corolario inmediato de los placeres descontrolados. El hombre debe despertar la centella sideral emanada del Creador y situada en la carne humana para liberarse lo más pronto posible de las formas esclavizantes de la materia.
Si el estado angélico es la condición definitiva que Dios fijó para todos sus hijos, es justo que el espíritu se sirva eficientemente de los laboratorios planetarios que le  facilitan las pruebas redentoras; pero debe ser sensato y trabajar eficientemente para lograr su ventura a la que tanto e indiscutible derecho tiene.
Todo Espíritu vive en la carne las mismas experiencias y equívocos y afrontan innumerables existencias planetarias. El hombre ha sido invitado innumerables veces por la Espiritualidad Mayor a que despierte cuanto antes de su negligencia y acelere sus pasos, pues está próxima la vida angelical. A los que se demoran les esperan muchos inconvenientes, por estar atados a las hogueras de las pasiones devoradoras y pecaminosas del mundo de la carne.
El Espiritismo es la reaparición del Cristianismo en toda su pureza iniciática de simplicidad conmovedora, y los Médiums que se disponen a servirle bajo su égida doctrinaria también precisan cumplir su mandato espiritual en el siglo atómico, como nuevos apóstoles, pregonando la inmortalidad del espíritu.
El éxito del servicio mediúmnico depende mucho de la renuncia, desinterés, humildad, y ternura de sus mediadores desechando cualquier manifestación de tipo espectacular que nubla los sentidos físicos, y que de ningún modo convierte al espíritu hacia el Bien.
El médium precisa comenzar su desenvolvimiento mediúmnico orientado por las lecciones básicas de la doctrina espirita. El hombre puede llegar a ser ingeniero, abogado, médico o magistrado, pero no puede eludir la alfabetización.

Si la facultad mediúmnica está destinada para objetivos sublimes, también es más compleja e importante que las profesiones comunes del mundo, debiendo dedicarse con esmero y cariño por parte de sus protagonistas. En ese perfeccionamiento mediúmnico están el juego las elevadas enseñanzas de la vida evangélica y su finalidad es proporcionar al hombre a la mayor brevedad  posible su liberación espiritual.
 El médium debe apartarse de todo asunto que lo induzca al ridículo, a la censura o al sarcasmo sobre la doctrina espirita. El médium bien desenvuelto, en la acepción de la palabra, es el fruto de largas experiencias a favor del prójimo; solo el servicio desinteresado, la imaginación disciplinada, el equilibrio emotivo y moral es el que  garantizará el trabajo en sus comunicaciones con lo Alto.
El desenvolvimiento mediúmnico correcto, supervisado por gente sensata y experimentada, garantizará los trabajos provechosos y evitará las espinas de las decepciones prematuras o el desencanto de las tareas fracasadas.
Si eres médium procura acudir a un centro espirita, para que puedas analizar con personas experimentadas las comunicaciones que recibes, tu mediúmnidad necesita tratamiento, para que sea ejercida debidamente, es necesario que observes en ella como al vehículo de alta gama que en unas manos inexpertas puede ocasionar daños irreparables.

- MERCHE-
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SOLIDARIDAD Y AMOR AL PRÓJIMO

14.            –Cuál es el verdadero sentido de la palabra solidaridad según Jesús?
-“Benevolencia hacia todos, tolerancia con las imperfecciones ajenas y perdón de las ofensas recibidas”-.
Amor y solidaridad son los complementos de la ley de justicia. Amar al prójimo quiere decir hacerle todo el bien que sea posible, y que, nos gustaría, en idénticas condiciones, nos fuese hecho a nosotros. Esto es lo que entendía Jesús con su precepto: Amaos como hermanos.
La solidaridad, por otra parte, según Jesús, no os restringe a la regalía, sino que abraza todas las relaciones que tenemos con nuestros semejantes, bien sea a nivel de menor, igual o mayor jerarquía social. Ella nos ordena la indulgencia, por cuanto nosotros, también, la precisamos, y nos prohíbe de humillar a los de menores recursos, al contrario de lo que, frecuentemente, se hace. Presentad al mundo a un rico, y tendrá para él miles de atenciones y preferencias; haced lo mismo con una persona de bajos recursos, y hará como que la cosa no es con él, o peor aún, le tratará con dureza. Empero, mientras menos favorable sea su estado, tanto más debería brindársele apoyo, respetando su dignidad. La persona que cultiva la virtud de la solidaridad contribuye a la elevación de la persona menos dotada frente a sí misma, nivelando la distancia que les separa.
15.            –Jesús, también dijo: -“Amad a vuestros enemigos”. Pero, amar a nuestros enemigos no es contrario a nuestras inclinaciones naturales? Y, por otra parte, la enemistad no se origina en la ausencia de simpatía entre los Espíritus?
-“Sin duda no se puede tener para nuestros enemigos un amor tierno y apasionado; el Maestro no lo entendía de esta manera.  Amor a los propios enemigos significa perdonarles y devolverle bien por mal. De esta manera, os eleváis. Haciendo lo contrario, implicaría rebajarse”-.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: Al ser humano no le está permitido, tanto por la ley divina como por el Derecho Natural, hacerse justicia por sí mismo. Devolver bien por mal, permite la recapacitación a la otra parte, quien, oportunamente, se disculpará, compensando, el perjuicio causado. Por la ley divina y por la humana, siempre se es acreedor a la compensación inherente a cada caso. Al perdonar a quien nos ha ocasionado un perjuicio, de la índole que sea, se deja en libertad a la justicia divina de que efectúe la respectiva compensación. Siempre existe el derecho, también, de intentar las acciones legales a que la Legislación vigente, en cada lugar, permite. Es una decisión personal de cada quien. Si la persona, reaccionando a nivel personal en contra de la persona que le ha ocasionado un perjuicio, y lo hace de pensamiento, sentimiento, palabra y actos, podría hacerse responsable en relación a la otra parte, de un daño mayor del que ha recibido, en cuyo caso, pasaría a ser, de acreedor, deudor por la diferencia. Siempre es mejor ser acreedor que deudor, por cuanto, se otorga o se recibe la compensación a que haya lugar, en cada caso particular.
16.            –Qué debe pensarse de la limosna?
-“El ser humano precisado a solicitar limosna se degrada tanto en lo moral como físicamente, embruteciéndose. En una sociedad fundada en la ley de Dios, y en la justicia, se debe proveer a la vida del menos favorecido manteniendo su dignidad intacta; ella tiene la obligación de asegurar la existencia de los ineptos al trabajo sin dejar su vida a la merced del caso y de la eventual caridad”-.
-Es, por lo tanto, censurable la limosna?
-“No, no es la limosna la que es preciso censurar, sino, frecuentemente, la manera en que es realizada. La persona de bien, que practica la virtud de la solidaridad de acuerdo con la enseñanza impartida por Jesús, previene la asistencia al menos favorecido y no espera que se le extienda la mano. La verdadera solidaridad es siempre dulce, afable, y consiste más en el modo que en el acto. Un servicio realizado con delicadeza adquiere doble valor; efectuado con altanería, puede ser aceptado por la necesidad, pero no toca la conciencia. Recordad que la ostentación quita, a los ojos de Dios, el mérito del beneficio. Recordad lo que dijo el Maestro Jesús: -“Que vuestra izquierda ignore lo que ha hecho la derecha”; con esto quería significar que es preciso no opacar un acto de solidaridad con el orgullo. Es necesario distinguir la limosna propiamente dicha de la beneficencia. No es siempre el más necesitado aquel que pide; el temor de un humillante rechazo retiene de hacerlo al que verdaderamente lo precisa, que, con frecuencia, sufre pronunciar queja alguna. Esta es la persona a quien el benefactor sabe ayudar sin ostentación. Amaos como hermanos; esta es toda la ley divina, con la cual Dios gobierna los mundos. El amor es la ley de atracción para los seres vivientes y organizados; la atracción es la ley de amor para la materia inorgánica. Recordad siempre que el Espíritu, sea cual fuere su grado de progreso y su condición de encarnado o libre de ligamen físico, se encuentra colocado, siempre, entre un superior que lo guía y perfecciona, y otro de menor rango, hacia quien tiene los mismos deberes que cumplir. Sed, por lo tanto, bondadosos, no solamente de aquellos actos benevolentes que os inducen a sustraer de vuestra boca el óbolo que dais fríamente a quien osa pedíroslo, sino, también, aquel que ahorra el enrojecimiento de la pobreza vergonzosa. Sed indulgentes con los defectos de vuestros semejantes; en vez de despreciar la ignorancia y el vicio, instruidles y moralizadlos. Demostrad afecto y benevolencia con todos, aún con los seres más sencillos de la creación, y habréis obedecido a la ley de Dios.
COMENTARIO EXEGÉTICO GIC: La caridad es una evidencia de la injusticia existente en cualquier sociedad en que se practique la misma. La caridad es un disfraz que utilizan quienes mantienen el interés de que las cosas sigan como están, dejando de aplicar las transformaciones que se correspondan con la dignidad humana, en el estricto cumplimiento de la justicia, de la igualdad, del amor, del equilibrio y de un pacto social justo entre la humanidad y el Estado. Si existen personas que precisan este tipo de asistencia humanitaria, expresión del más puro amor y sentido de justicia, es porque existe un Estado y una sociedad, en los cuales los principios de la justicia y del amor, precisan ser cumplidos en su correcta dimensión equivalente a la dignidad humana. Decía José Ingenieros: -“Detrás de toda caridad existe una injusticia. La persona justa quiere que desaparezcan por innecesarios el favor y la caridad. No puede escuchar a los que predican la caridad para seguir aprovechando la injusticia. La solidaridad es armonía que emerge de la justicia. La solidaridad convertirá en derecho todo lo que la caridad otorga como favores, y mucho más que ella no puede otorgar. La perfectibilidad se traduce en aumento de la justicia en las relaciones entre los hombres”-.
17.            –No existen seres humanos reducidos a la mendicidad por su propia culpa?
–“Sin duda, pero, si una buena educación moral le habría enseñado, a ellos, a practicar la ley de Dios no habrían caído en los excesos que le procuran ese estado. De esto, sobre todo, depende el mejoramiento de vuestro planeta”-. (Ver Nº 707).
- Allán Kardec -( El Libro de los Espíritus)

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  REENCARNACIÓN Y PROFESIÓN



1- ¿Todos reencarnamos con una profesión definida ?
Puede suceder, pero no siempre hay margen para escoger. Si el Espiritu reencarna entre  campesinos, en un rincón lejano, dificilmente dejará de ser un trabajador del campo.

2- ¿ En la vida urbana hay más opciones ?
Sí, y más teniendo en consideración las adquisiciones del pasado. Sería poco productivo, por ejemplo, vincular al reencarnante con la cirugía neuro cerebral, un área médica altamente especializada, si jamás fué discípulo de Hipócrates.

3- La competencia profesional tendría algo que ver con las reencarnaciones pretéritas?
  Tendencias innatas y habilidad para determinada actividad profesional revelan vivencias pasadas. Lo que hicimos con asiduidad en el pasado, haremos con desenvoltura en el presente.
                       
4- ¿ Podemos decir que el mejor profesional será siempre aquel vinculado a acividades que se ejercieron anteriormente?
    Es algo ponderrable. No obstante, más importante que la habilidad conquistada en el pasado, es el empeño del presente. El mejor profesional no siempre es el de más experiencia, sino el más dedicado.

5- ¿ No sería productivo que, más allá de la dedicación, procurásemos vincularnos a actividades para las que tenemos facilidad, en virtud de experiencias del pretérito?.
    En condiciones, considerándose que la propia evolución de la sociedad humana impone nuevas opciones. Eso ocurre particularmente en la actualidad, en que el trabajo manual viene sienso sustituido por la tecnología. Hoy somos llamados al ejercicio de la inteligencia, en actividades ligadas a la informática, a partir de la revolución disparada por las computadoras. Todo eso constituye una novedad para nosotros.

6- ¿ La genética tiene algo que ver con la habilidad profesional?
Puede ser. Notamos que determinados profesionales poseen una estructura física adecuada al ejercicio de su profesión. Grandes cirujanos, por ejemplo, tienen un sistema nervioso bastante estable y gran habilidad manual, fundamentales para la cirugía.

7.- ¿ Eso sería determinado por el acaso, en la combinación de los elementos hereditarios ?
     Dios no combina elementos hereditarios como quien juega  los dados, porque la biología es un instrumento de Dios, no es su limitación.

8-  ¿ Cómo actúa Dios biologicamente, para preparar el cuerpo de un cirujano ?
         Técnicos de la espiritualidad estudian los componentes genéticos de los padres  y seleccionan aquellos que mejor se ajusten a las necesidades del reencarnante, dandole una estructura física adecuada a la actividad que irá a ejercitar.

- Richard Simonetti -
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viernes, 5 de diciembre de 2014

Las víctimas mentales y sus por qué .


                  El por qué de la víctima mental

    Víctima significa sentir que el mundo está en mi contra, que la causa de mi infelicidad está fuera de mí. Que la culpa la tiene el marido, la ex pareja, la madre, el perro, la vecina, el clima, el gobierno. Todo alrededor nuestro parece impedirnos ser felices. Eso dicho vulgarmente es la víctima mental. Primero reconózcan ustedes si están así, reconozcan si son quejosos.
Tanto tiempo le han entregado a los demás la responsabilidad de su vida. Cada vez que uno dice: -"¿Cómo quieres que sea feliz con la familia que tengo?" "¿Cómo quieres que sea feliz si Dios está en mi contra?" "Y ahora en el 2015, tengo tantas deudas, que no sé lo que puedo hacer".
Siempre va a haber un motivo para la infelicidad mental. Hasta que no entendamos intelectualmente esto y seamos los divinos y heroicos dueños de nuestra historia seguirá la víctima permanente. 
Si la víctima, sólo quedara, en la queja verbal no sería grave, pero la energía de la víctima atrae victimarios permanentes en nuestra vida. 
Uno es un imán energético que emana una cierta frecuencia y esa frecuencia atrae vibratoriamente gente en una cuerda igual. Entonces aquel que está demandando con su carencia, lo único que encuentra es gente igualmente prisionera que te presiona, que te domina, gente que abusa, ni siquiera adrede, es su mecanismo de comunicación. Al ser victimas nos transformamos en discapacitados emocionales. Necesitamos que el otro llene el hueco de lo que no podemos proveer desde adentro. Se nos va la vida esperando que el otro nos ame. Somos mendigos emocionales.
El desapego se produce cuando ya no nos aferramos a la necesidad física de la aparición del otro en nuestra vida para sentirnos felices, somos felices porque estamos vivos en el planeta.
Asi vamos a atraer a nuestra vida a gente que vibre en esa misma frecuencia de libertad. Todas las relaciones que tuvimos hasta este momento son las relaciones que merecimos tener. Es lo que escribimos y decretamos claramente, según las asignaturas pendientes en este paso por el planeta tierra. 
Experimentamos lo que habíamos generado, el abuso, la compasión, el amor, la carencia. Nos fabricamos los maestros perfectos para pasar por las experiencias que nos hacen falta para evolucionar . Toda relación que tenemos en nuestra vida, es la relación que hemos atraído en "forma perfecta", aunque esa "perfección", a la mente le parezca horrenda. Así que ya no más victima, cambiemos la frecuencia vibratoria que emanamos si queremos que mejoren nuestras relaciones.
Para 2015, intenta descubrir en que frecuencia esta tu vibración y cambia de actitud...
¡¡¡Bendiciones!!!
- Autoría desconocida-
- Publicado en Espiritismo Estudios- Adaptación de Jose L.Martín
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                     Cómo vivimos durante el Sueño

El ojo clarividente es el ojo espiritual, y está como colocado en el pináculo de todo pensamiento. Dirigid vuestro pensamiento a Londres, y si tenéis desarrollado el ojo espiritual, con el pensamiento, el llegará a Londres. Otro tanto sucede con el oído espiritual y con los demás sentidos del mismo orden, los cuales no costituyen un don especial, pues son propios de todos nosotros y en todos nosotros se hallan en germen.

Nuestros sentidos espirituales han quedado inutilizados, desde el nacimiento, por una continua falta de ejercicio y han llegado a perder sus naturales condiciones de acción. Cuando abandonamos nuestro  cuerpo al sueño, caemos en un estado semejamte al de una persona que por cualquier motivo queda ofuscada o aturdida. Vemos sin mirar y oímos sin escuchar.

Al dormirnos queda el cuerpo casi literalmente muerto, mientras el espíritu permanece vivo, hallandose entonces en condiciones casi iguales a las del niño cuando no tiene todavía bien educados los sentidos físicos. Durante la noche nos transformamos o pasamos a ser un verdadero espíritu viviente; empero quedamos como sin acción propia a causa de que hemos de hacer uso de de los sentidos espirituales en la misma forma que durante el día usamos los sentidos físicos o corporales.

Muchas personas pueden mezclarse con nuestro espíritu, causa de que nuestro espíritu, después de haber permanecido tan largo tiempo, ineducado, ha adquirido ya la costumbre de andar a ciegas.Un hombre que vive sin propósito y sin aspiraciones en esta vida, pronto verá su inteligencia degenerar y hacerse muy inferior. Nuestro yo espiritual está en estas mismas condiciones, con frecuencia se halla fuera del
cuerpo rodeado por otros espíritus también sin propósito y sin aspiraciones determinadas.

Las más viva fantasía no podrá describir lo que cada uno de nosotros ejecuta durante la noche y esos miles y miles de ciegos que se extravían, andan y corren a tientas por todas partes, por sus casas,por las calles, por los campos, unas veces cerca, otras veces, muy lejos; pero no están nunca dormidos, sinó despiertos, aunque andan y discurren como hallándose en un sueño, que no es un sueño en realidad. Algunas veces sucede que abre el espíritu los ojos, y entonces,ve a gente conocida o extraña, escenas que le son familiares o que no ha observado jamás, pero en casi ninguna ocasión acepta como realidad nada de eso, y lo que su inteligencia reusa aceptar como cosa real, nunca la memoria lo retendrá, considerandolo verdadero.

Sucede a algunas personas que, al morir, cree su espíritu que se halla todavía en poseción del cuerpo físico, y puede permanecer en esta situación durante muchos años, viviendo con nosotros y figurándose hasta que durme y come con nosotros, siempre en ese grado de existencia que lo hace invisible a nuestros ojos,´pero cerca de nosotros. Los seres, al abandonar el cuerpo físico, no siempre entran en seguida en una gloriosa condición de existencia, a menos que su inteligencia estuviese ya muy despierta en su vida terrena, caso en el cual podrían apreciar cada cosa correspondiendo con su cotidiana experiencia.

Nuestros amigos pueden también recibirnos al llegar como recibimos a los huéspedes en nuestra propia casa; pero sólo somos huéspedes, pues no podemos permanecer en estos círculos a menos que espiritualmente formemos ya parte de ellos. Y si un espíritu es de orden inferior, estará obligado, después de algún tiempo, a volver al plano espiritual al que pertenece.

La última idea que hemos tenido al dormirnos, es la que perdura en nuestro espíritu en el momento en que éste abandona el cuerpo,tengamos presente este reconocimiento de nosotros mismos como espíritus, fijemos en el cerebro la idea de que no hemos de usar ya de los sentidos corporales y será de gran ayuda a nuestros amigos invisibles para despertar manteniendo en nosotros el conocimieto de lo realmente experimentado.

De ahí que mientras estamos en plena posesión del cuerpo podemos portarnos como bien educados y vivir durante el día en las más altas regiones intelectuales. Sucede todo lo contrario por la noche, a pesar de estar bien educados en la escuela de los sentidos físicos,pues el espíritu, al abandonar el cuerpo, no puede llevarse esta educación consigo. Inconscientemente podemos vernos arrastrados hacia personas o escenas que nos sean repulsivas, coducidos por corrientes espirituales bajas y groseras, y por ellas llevados, así como un niño ignorante que intenta vadear un río. No sabemos nada de la acción del espíritu en las movedizas corrientes espirituales, y deberíamos advertir que las más bajas y malas o de inferior
naturaleza son muy poderosas en las capas más próximas a la tierra.

Si nos fuese posible seguir la recta dirección hacia las más altas y superiores regiones del espíritu, dejando atrás la corriente de los oscuros y groseros espírtus que nos rodean aquí y por todas partes, nos veríamos llegar finalmente a un bello país, esplendoroso, iluminado y lleno de flores, todo ello realzado por un
admirable panorama, hallándonos en él reunidos con las personas que más hemos deseado ver y con las cuales estamos más íntimamente unidos en espíritu, descansando en medio de inmensos placeres que no
nos privarían , sin embargo, de la contemplación de de escenas y paisajes de indescriptible encanto. Allí tendríamos conciencia de la vida y gozaríamos de un dulce descanso.

Todo lugar donde se reúnen personas de baja mentalidad, puestos bajo la influencia de pasiones rastreras, cualquiera su carácter distintivo, será siempre un foco de malas ideas, y estas ideas salen de allí formando como un verdadero riachuelo, aunque invisible, y fluyen y corren lo mismo que el agua que mana de una fuente. En las grandes ciudades, todos esos lugares insanos forman  miles de riachuelos de inmundos elementos, juntandose los unos con los otros,aunque nunca llegan a formar un vivo y rápido torrente, sino que más bien resultan una corriente mansa y engañosa, en la cual muchos se dejan inexpertamente caer, permitiendo que dulcemente los arrastre. Toda reunión de personas habladoras , chismosas o aficionadas al escándalo, no es más que una reunión de espíritus afines. Esto es lo que sucede en toda familia en la cual reina el  desorden, la malquerencia, el trato grosero o la petulancia.
La alta sociedad y la que llamamos inferior en la escala social, pueden de igual modo contribuir al aumento de esa baja corriente espiritual.
Los espíritus más puros no pueden vivir en esa inferior corriente sin ser por ella afectados de un modo muy desfavorable, lo que exige un gasto continuo de fuerzas para defenderse de ellas.

Lo indudable es que las montañas elevadas se hallan más libres de esos espíritus bajos, que buscan siempre los sitios inferiores o más bajos, como todo lo que es pesado y grosero. Ahora muchos de estos dañosos e invisibles elementos están junto a nosotros, nos rodean, y de ahí la necesidad en que nos vemos de formar grupos de personas que aspiren naturalmente a lo más puro, los cuales, reuniéndose con frecuencia, en la comunión de sus conversaciones y aun en la de su silencio, pudiendo dar origen a una corriente de los más puros pensamientos e ideas. La corriente espiritual formada por un grupo de personas, aunque sea poco numerosas,que se hallen de perfecto acuerdo y animados de benéficas y amorosas intenciones, es de un valor tal que no podemos formarnos idea, pues ahí está la más poderosa de todas las fuerzas espirituales. .

Hemos de pensar que podemos ser absorbidos por la timidez de , como también absorber su inercia y su falta de energía y no sabremos nunca claramente cuando un hombre o una mujer cualquiera puede sernos
perjudicial o nos puede hacer algún beneficio. Pero el tiempo de las ocultaciones ha pasado ya. Muchas inteligencias van despertando y son hoy capaces de entender, cuando menos, estas verdades.Los tiempos en que el materialismos pudo aplastar toda espiritual verdad, ya están muy lejos y los tiempos en que toda verdad será demostrada han comenzado realmente. Del mismo modo, las pocas personas que hoy gozan del conocimiento de que trata este capítulo, tienen sin embargo, ellas solas, el  poder suficiente  para la acción que hemos descrito.
Art. enviado por Patricio Escárate y publicado anteriormente por Espiritismo Estudios-
(Adaptado por Jose L.Martín)
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Tragedia aérea en Barajas
Rescate accidente aéreo
Desastres y rescates colectivos; ¿Señal 
de los Tiempos o de un Futuro? 


Cuando miramos para el mundo a nuestro alrededor, nos parece que se multiplican las catástrofes, los desastres, los cataclismos. En un momento como ese, en que todas las atenciones están volcadas hacia el accidente del avión de la TAM, que salió de Porto Alegre-RS (vuelo JJ 3054) y se chocó contra el edificio de la propia empresa aérea, frente al aeropuerto de Congonhas, cuando intentaba aterrizar, provocando la muerte de más de 160 personas, entre pasajeros, tripulantes y funcionarios de la compañía aérea que trabajaban en el edificio alcanzado, la atención queda más despierta y las cuestiones son varias y envuelven hasta la Justicia (o para algunos, la injusticia) Divina.
El Espiritismo, en cuanto es una doctrina liberadora, progresista y evolutiva, por eso mismo considerada consoladora, busca ayudarnos a entender el por qué de los acontecimientos de nuestro día a día, inclusive de los más trágicos. Así, por la vía del entendimiento de la Ley Natural y de la Justicia Divina, se obtiene la consecuente aplicación de esos principios en lo cotidiano, favoreciendo su vivencia promoviendo la coherencia entre el creer y el obrar.
Frente a las situaciones como esa, vividas el día 17 de junio del 2007, algunas cuestiones son usuales, como, por ejemplo: ¿Por qué ocurre ese tipo de cosas? ¿Cuál es la finalidad de esos accidentes que causan la muerte conjunta de varias personas? ¿Cómo la Justicia Divina puede ser notada en esas situaciones? ¿Por qué algunas personas escapan?
Naturalmente, las respuestas exigen reflexión profunda, con base en principios fundamentales del Espiritismo como la multiplicació n de las encarnaciones y la anterioridad del Espíritu. Esos puntos se suman al hecho de que nosotros, como Espíritus en proceso evolutivo, tenemos un pasado de falta de cumplimiento de la Ley Divina, que necesita tener su rumbo corregido no sólo para solucionar nuestros problemas de conciencia, sino también para armonizarnos con nuestros semejantes, afectados por nuestras acciones de desvirtuación de la Ley.
Al entender lo que la Doctrina Espírita tiene que decir sobre el asunto, comenzamos a percibir la profundidad de la reflexión, que debe ser adoptada por cada uno de nosotros, en nuestro día a día, y el papel a ser asumido de observadores de la Sociedad, en sustitución a la postura usual de críticos y cuestionadores.

Comenzamos, así, a conocer el camino para la aplicación dinámica y práctica en nuestro día a día de la Doctrina que abrazamos, por el análisis del mundo y su transformació n, notando la profundidad de conceptos como fatalidad, rescate colectivo, regeneración del planeta, además de favorecer el entendimiento de enseñanzas de Jesús relacionadas aquello que algunos llaman señales de los tiempos.
¿Fatalidad como causa?

Fatalidad, destino, azar son palabras siempre recordadas en situaciones como esa. ¿Pero qué conceptos están por detrás de esas palabras? En “El Libro de los Espíritus”, las cuestiones 851 a 867 tratan de la fatalidad y, entre otras informaciones, se destaca el hecho de que “la fatalidad sólo existen en lo tocante a la elección hecha por el Espíritu, al desencarnar, de sufrir esta o aquella prueba; al escogerla él traza para sí mismo una especie de destino, que es la propia consecuencia de la posición en que se encuentra”.(LE 841)
Pero delante (LE 853), está dicho que “fatal, en el verdadero sentido de la palabra, sólo es el instante de la muerte. Llegado ese momento, de una forma o de otra, a él no podréis hurtaros”. La cuestión siguiente (LE 853ª) explica mejor ese punto, fijando que, cuando es llegado el momento de volver para el Plano Espiritual, nada “te librará” y frecuentemente el Espíritu también sabe el género de muerte de por qué partirá de allí, “pues eso fue revelado cuando hizo la elección de esta o de aquella existencia”. No olvidar jamás que “solamente los acontecimientos importantes y capaces de influir en tú evolución moral son previstos por Dios, porque son útiles a tú purificación y a tú instrucción” (LE 859ª)
Como vemos, la fatalidad sólo existe como algo temporal frente a nuestra condición de inmortales con la finalidad de realinear de rumbo. No obstante, esa situación no es férrea. Gracias a la Ley de Acción y Reacción y al Libre albedrío, el hombre puede evitar acontecimientos que deberían realizarse, como también permitir otros que no estaban previstos (LE 860).
Fatalidad, destino, azar son palabras que no concuerdan con la Doctrina Espírita, de la misma forma que la suerte de aquellos que escapan de ese tipo de situación – y en accidentes como ese del día 17 de junio del 2007, siempre están los relatos de aquellos que deseaban coger el avión y no lo consiguieron; de aquellos que estaban a la puerta del edificio alcanzando el avión y no sufrieron nada más allá que el susto; y tantos otros.
Entonces, para la Doctrina Espírita, ¿cómo se explican casos como ese? La respuesta está en el rescate colectivo, concepto que envuelve la corrección del rumbo de un grupo de Espíritus que en alguna otra encarnación cometió actos semejantes – y muchas veces en conjunto – de falta de cumplimiento de la Ley Divina y que, por tanto, para individualmente tener la conciencia tranquila, necesitan sanar el débito. Toda la problemática, en ese caso, está en el trabajo de los mentores en la reunión de esos Espíritus de modo que, juntos, puedan reajustarse frente a la Ley Divina.

Impulsar el progreso: la meta
El rescate de nuestras acciones contrarias a la Ley Divina, al Bien y al Amor puede ocurrir de varias formas, inclusive colectivamente. El objetivo, según LE 737, y “hacerlo avanzar más deprisa” y las calamidades “son frecuentemente necesarias para hacer que las cosas lleguen más prontamente a un orden mejor, realizándose en algunos años lo que necesitaría en muchos siglos”. Además de eso,“son pruebas que proporcionan al hombre la ocasión de ejercitar la inteligencia, de mostrar su paciencia y su resignación ante la voluntad de Dios, al mismo tiempo en que le permiten desenvolver los sentimientos de abnegación, de desinterés propio y de amor al prójimo”. (LE 740)
Y así, entendemos el sentimiento de solidaridad que esas calamidades despiertan, auxiliando a todos a desenvolver el amor. Lo importante para los más directamente envueltos, para que tengan el progreso debido, como está dicho en “El Evangelio según el Espiritismo”, capítulo 14, item 9, es “no fallar por la queja”, pues “las grandes pruebas son casi siempre un indicio de un fin de sufrimiento y de perfeccionamiento del Espíritu, desde que sean aceptadas por amor a Dios”.
En esa frase seleccionada en el ESE hay una información de importancia cabal: indicio de perfeccionamiento del espíritu. ¿Y cuál sería el objetivo práctico de todo eso y cómo esos hechos actúan en nuestro progreso, con que finalidad?
La respuesta está en la Ley del Progreso, que determina al hombre el progreso incesante, sin retroceso, en el campo intelectual y moral; cada uno a su tiempo, siguiendo su propio ritmo, siendo que “si un pueblo no avanza bastante rápido, Dios le provoca, de tiempo en tiempo, una conmoción física o moral que lo transforma” (LE 783).
Como vemos, el progreso se hace siempre, y cuando estemos obstaculizándolo, Dios, en su infinita bondad y justicia, utiliza instrumentos que nos impulsan a avanzar. El objetivo es llevarnos a cumplir la escala evolutiva, saliendo de nuestra condición de Espíritus imperfectos moralmente para la de espíritus regenerados, hasta alcanzar la condición de Espíritus puros.
Esa transposición de imperfecto moralmente para regenerado marca la actual fase de transición que vivimos, plena de flagelos destruidores, de calamidades, de accidentes con gran número de muertos.
En los evangelios según MateoMarcos y Juan, hay varias referencias a las señales precursoras de una transformació n en el estado moral del planeta, caracterizada por el anuncio de calamidades diversas que alcanzaran la humanidad y diezmaran a un gran número de personas, para que, en la secuencia, se de el reinado del bien, sean instituidas la paz y la fraternidad universal, confirmando la predicación de que, después de los días de aflicción, vendrán los días de alegría.
Lo que es anunciado en esos pasajes evangélicos no es el fin del mundo de forma absoluta y real, sino el fin de este mundo que conocemos, en que el mal aparentemente se sobrepone al bien y, como afirma Allan Kardec en “La Génesis”, capítulo 17, item 58,“el fin del viejo mundo, del mundo gobernado por la incredulidad, por la codicia y por todas las demás pasiones a que Cristo alude”.
Para que ese nuevo mundo se instale (GE, capítulo 18), es fundamental que la población sea preparada para habitarlo. Para tanto, tendremos, todos nosotros, que solucionar algunos problemas de nuestro pasado, construyendo nuestro progreso moral. No hay transformació n sin crisis, catástrofe y cataclismo son crisis que agitan la humanidad, despertándola para la solidaridad, la fraternidad, el bien.
Tenemos entonces, que ver a la humanidad como “un ser colectivo en el cual se operan las mismas revoluciones morales que en cada ser individual” (GE, capítulo 18 item 12).
En ese contexto, la fraternidad será la piedra angular del nuevo orden social, con el progreso moral, secundado por el progreso de la inteligencia asegurando la felicidad de los hombres sobre la Tierra.
Para que podamos habitar ese nuevo mundo, nos tenemos que renovar integralmente. Según Kardec (GE capítulo 18 item 33), “basta una modificación en las disposiciones morales” y, para eso, tenemos que solucionar débitos del pasado y de concienciarnos de nuestra condición de espíritus inmortales perfectibles, en base del desarrollo de nuestras potencialidades. 

Como forma de acelerar ese proceso de modificación de la disposición moral, la presente base es marcada por la multitud de las causas de destrucción, hasta como forma de estimular en nosotros el desarrollo de nuestras potencialidades en el bien, pues “el mal de hoy ha de ser el bien de mañana. Solamente la educación del Espíritu podrá liberarlo del mal, dándole condiciones de alcanzar los más altos vuelos en el plano infinito de la vida. Lo importante en todo eso es mantener la serenidad, mirando para el frente, divisamos el futuro, pues, “la marcha del Espíritu es siempre creciente y ascendente. Es preciso descubrir cuanto bien se es capaz de hacer ahora para que el propio crecimiento no se detenga”. 

En todo ser humano, como resalta el Espíritu Clelie Duplantier, en “Obras Póstumas”, “hay tres caracteres: el del individuo o del ente en sí mismo, el del miembro de la familia y el del ciudadano. Bajo cada una de esas tres fases, puede él ser criminal o virtuoso; esto es, puede ser virtuoso como padre de familia y criminal como ciudadano, y viceversa”.
Más allá de eso, se puede admitir, como regla general, que todos los que se ligan en una existencia por empeños comunes, ya vivieron juntos, trabajando para el mismo fin se encontraran en el futuro, hasta expiar el pasado, o cumplir la misión que aceptaron.

El papel de cada uno
Esas calamidades – si miramos para ellas bajo el punto de vista espiritual, fundamentando nuestra reflexión en los principios de la Doctrina Espírita – tiene, por tanto, objetivos saneadores que, conforme Joanna de Ângelis, remueven las pesadas cargas psíquicas existentes en la atmósfera y significan la realización de la justicia integral, pues la Justicia Divina, para nuestro reequilibrio, recurre a métodos purificadores y liberados, de lo que no nos podemos eximir.
Así, tocados por los dolores generales, nos ayudaremos y oremos, formando la corriente de la fraternidad y estaremos construyendo la colectividad armónica, siempre recordando la advertencia de Hammed: “la función del dolor es ampliar horizontes para realmente vislumbrar los caminos concretos amorosos del equilibrio. Como el golpe al objeto puede ser modificado, repiensa y cambia también tus actuaciones, disminuyendo intensidades y frecuencias y recreando nuevas rutas en su existencia”. De ese modo, estaremos utilizando nuestros problemas como herramienta evolutiva, no perdiéndonos en murmuraciones, sino utilizando nuestro libre albedrío como patrimonio.
El progreso de todos los seres de la creación es el objetivo de todo lo que ocurre. Tengamos la conciencia despierta y procuremos entender el mundo a nuestro alrededor, conscientes de que la solidaridad es el verdadero lazo social, no sólo para el presente, sino como está en “Obras Póstumas”, “extenderse al pasado y al futuro, pues los mismos individuos se encuentran y se encontraran para juntos seguir las vías del progreso, prestando un mutuo concurso. Es lo que hace comprender el Espiritismo por la equitativa ley de la reencarnación y de la continuidad de las relaciones entre los mismos seres”.
Y más: gracias al Espiritismo, se comprende hoy la justicia de las pruebas desde que las consideremos una amortización de débitos del pasado. Las faltas colectivas deben ser expiadas colectivamente por los que juntos las practicaron y los mentores están siempre trabajando, ayudando a todos nosotros, reuniéndonos en grupos de forma a favorecer la corrección de rumbo, amparándonos y fortaleciéndonos para darnos cuenta de aquello a que nos proponemos, además de equilibrarnos para poder auxiliar a otros con nuestros pensamientos positivos, nuestros mejores sentimientos y vibraciones.
 Kátia Penteado 
                           
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