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lunes, 6 de abril de 2015

Filosofía de la Reencarnación





EL DEBER DEL HOMBRE EN LA SOCIEDAD

                                   Ante la Humanidad

Para comenzar quisiera recordar que somos almas, espíritus encarnados que por Creación y misericordia Divina estamos aquí, pero en si  dónde estamos?
Siendo el universo tan inmenso, que no tiene  ni inicio ni final,  que nuestro sistema solar se pierde en la inmensidad. En donde estamos, que estamos haciendo….
Nuestra casa, la tierra es el tercer planeta  del sistema solar, su forma, su contextura es completamente diferente a los otros planetas… aquí tenemos todo lo necesario para nuestro vivir… el agua, el aire, las plantas, los animales, todo…
El hombre de  la  época de las cavernas hasta está época en la que nos encontramos, ha cambiado mucho…. con tantos avances científicos, tecnológicos, con los cuales ahora podemos estar todos por ejemplo unidos desde distintas parte de este planeta, compartiendo una enseñanza, una doctrina…
Es así que todo sirve, Todo se encadena en la naturaleza desde el átomo primitivo hasta el arcángel, que a su vez a empezado por ser Átomo. Admirable ley de armonía cuyo conjunto no puede apreciar nuestro espíritu limitado…
En ese plan evolutivo que tenemos, por misericordia divina, nada se estanca, todos vamos tarde o temprano a llegar a ese estado…de ser Arcángel…
 Estamos en  el camino correcto, siendo la tierra un mundo de prueba y expiación, en el que el mal sobre puja al bien.
 Como saber, evaluar lo que estamos haciendo? Como saber si estamos en el camino cierto…?
En la pregunta 625,  Kardec  realiza esta pregunta a los espíritus superiores,

625. ¿Cuál es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre, para que le sirviese de guía y modelo?
«Contemplad a Jesús».
Jesús es para el hombre el tipo de la perfección moral a que puede aspirar la humanidad en la tierra. Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto, y la doctrina que enseñó es la más pura expresión de su ley; porque estaba animado del espíritu divino y es el ser más puro que ha venido a la tierra.
Y en la pregunta 766:
766, ¿La vida social es natural?
Y ellos responden  que: «Indudablemente. Dios ha hecho al hombre para vivir en sociedad, y no le ha dado inútilmente la palabra y todas las otras facultades necesarias a la vida de relación».
No fuimos creados para vivir solos, aislados, somos seres gregarios por naturaleza. 
Actualmente la humanidad  está muy convulsionada, como lo indica  Miquel vives:
 La humanidad gime, llora, se desespera por lo mucho que sufre; el egoísmo todo lo devora; las víctimas de la maldad se suceden las unas a las otras, las religiones se han desviado del camino; son escasos los hombres de bien, los cuales son siempre intermediarios entre la humanidad y la Providencia.”
 Los espiritistas somos los encargados de traer la luz ya que nosotros sabemos porque la humanidad sufre, por que llora, por que se desespera; sacrifiquémonos, pues, para poder explicar la causa de sus sufrimientos, de sus lágrimas, de su desesperación; obremos de manera de dar a conocer que el dolor depura, eleva, purifica, ensalza y así cumpliremos nuestra misión.

En el Evangelio Según en Espiritismo, en el capitulo XVII  Sed perfectos, encontramos la lectura sobre “El Deber”

El espiritu  Lázaro,  nos dice “que el Deber es una obligación moral primero con respecto a sí mismo, y en seguida con respecto a los otros.” 
Dice que el deber es muy difícil de cumplir, porque es el antagonismo de las seducciones del interés y del corazón.

El deber íntimo del hombre está abandonado a su libre albedrío: el aguijón de la conciencia.   El deber del corazón fielmente observado, eleva al hombre;
Pero este deber
¿Cómo se precisa?
¿En dónde empieza?   
¿En dónde se para?
"Empieza, precisamente, en el punto en que amenazáis la felicidad o el reposo de vuestro prójimo y termina en el límite que no quisierais ver traspasar para vosotros".
Al final nos dice:
“El deber engrandece y radia bajo una forma más elevada en cada una de las etapas superiores a la humanidad; la obligación moral no cesa nunca en la criatura de Dios; debe reflejar las virtudes del Eterno, que no acepta un bosquejo imperfecto, porque quiere que la hermosura de su obra resplandezca ante él.

            El hombre en el mundo

En la lectura del: El hombre en el mundo,  Un Espíritu protector,  Nos dice que tengamos en nuestros corazones un sentimiento de piedad.  Que purifiquemos nuestros corazones,  que analicemos nuestros pensamientos y no permitamos que  tome raíces en él ningún pensamiento mundano o fútil;
Que  elevemos nuestro espíritu hacia Dios a fin de tener la disposición necesaria y poder recibir  las semillas que debe germinar en nuestros corazones,  y producir esos  frutos de caridad y de justicia.
Para ello, no es necesario vivir místicamente o estar todo el tiempo en oración y a la evolución mental,  sino  vivid con los hombres de nuestra época como deben vivir las personas, y sacrificarnos a las necesidades, aun a las  frivolidades del día; pero sacrificarnos con un sentimiento de pureza que pueda santificarlas.
Recordemos cuando el maestro nos dijo la parábola de la semilla, indicando que hay muchos tipos de personas  con genios de naturaleza diferente, con caracteres opuestos;  no choquéis con ninguno de aquellos con quienes os encontraréis.
Sed alegres, sed felices, pero con la alegría que da una buena conciencia y con la felicidad del heredero del cielo que cuenta los días que le aproximan a su herencia.

La virtud no consiste en revestirse de un aspecto severo,  ni rechazar los placeres que vuestras condiciones humanas permiten;  basta dedicar todos los actos de vuestra existencia al Criador que os ha dado esta vida, basta que cuando empecéis o acabéis una obra, dirijáis vuestro pensamiento al Criador y pidáis, por un impulso del alma, ya sea su protección para salir bien, ya sea su bendición por la obra concluida.
No hagáis nada nunca sin remontaros al orígen de todas las cosas; no hagáis jamás nada sin que la memoria de Dios venga a purificar y santificar vuestros actos.

La perfección es completa, como ha dicho Cristo, con la práctica de la caridad absoluta; pero los deberes de la caridad se extienden a todas las posiciones sociales, desde el más pequeño hasta el más grande. El hombre que viviese solo, no tendría con quién ejercer la caridad; únicamente en el contacto de sus semejantes y en las luchas más penosas, encuentra esta ocasión. El que se aísla, pues, se priva voluntariamente como el egoísta. (Cap. V, núm. 26).
No os imaginéis, pues, que para vivir en comunicación constante con nosotros, para vivir a la vista del Señor, sea preciso revestir el silicio y cubrirse de ceniza; no, no, lo repito; sed felices según las felicidades de la humanidad, pero que en vuestra felicidad no entre nunca, ni un pensamiento, ni un acto que pueda ofenderle o hacer bajar la frente de los que os aman y dirigen. Dios es amor y bendice a los que aman santamente. (Un Espíritu protector. Bordeaux, 1863).

La familia

. Pero ¿dónde comienza en realidad nuestro primer deber del hombre ante la sociedad?Podemos decir que en el reducto del hogar, en la familia, ahí renace en cada existencia un hombre nuevo, El Amor hacia la familia como núcleo vital es nuestra evolución humana"
En el libro Nuestro Hogar, capítulo 20 Nociones del Hogar, el espíritu André Luiz, nos trasmite la explicación de la señora Laura sobre el hogar y la familia, y dice así en una de sus partes:
(…) El hogar es como un ángulo recto en las líneas del plano de la evolución divina. La recta vertical es el sentimiento femenino, envuelto en las aspiraciones de la vida. La recta horizontal es el sentimiento masculino, en marcha de realizaciones en el campo del progreso. El hogar es conquista sublime que los hombres van realizando lentamente.
Al analizar este pensamiento, está claro que la familia tiene la gran responsabilidad y sobre todo los padres, de educar desde el nacimiento a sus hijos, alma ligada a ellos de encarnaciones pasadas, que busca la aproximación y el perfeccionamiento hacia Dios; pues cuando estábamos viviendo en el plano espiritual, nuestra verdadera casa; hicimos, en su momento, ese compromiso educativo, que desafortunadamente olvidamos una vez que estamos aquí.
En la lección 117 “En familia”, del libro Pan Nuestro, a través de la psicografía de Francisco Cândido Xavier, Emmanuel se expresa así:
(…) La lucha en familia es problema fundamental de la redención del hombre en la Tierra. ¿Cómo seremos benefactores de cien o mil personas, si aún no aprendimos a servir a cinco o diez criaturas?
Nos corresponde reflexionar que no podemos aspirar a una proyección de más amplia responsabilidad ante la vida, si no supimos cuidar y guiar la educación y los buenos hábitos en la familia, que es la llave para enriquecer una sociedad que debe proyectarse hacia una profunda convicción moral, basados en el respeto, la solidaridad, la fraternidad y el amor.
En las palabras del apóstol Pablo, registradas en (Efesio, 6:4) nos dice:
(…) Y vosotros, padres, no provoquéis la ira a vuestros hijos, sino criadlos en la doctrina y amonestación del Señor.
En la lección 135 “Padres”, del libro Viña de Luz, EMMANUEL, comenta: (…) Asumir compromisos en la paternidad y en la maternidad, constituye engrandecimiento del espíritu, siempre que el hombre y la mujer les comprendan el carácter divino. Recibir encargos de ese tenor es alcanzar nobles títulos de confianza”.
La familia y la sociedad en general, están llamadas a organizar su vida entorno al Evangelio de Jesús, único camino que centra el corazón y la mente del ser humano. El Evangelio no habla a los embriones de la espiritualidad, sino a las inteligencias y corazones que ya se muestran susceptibles de recibir ese concurso. Los hijos, son las obras preciosas que el Señor les confía en sus manos, solicitándoles cooperación amorosa y eficiente, comprendiendo que para ser madre o padre, son necesarios profundas dotes de amor y frente a esas cualidades debe brillar el divino don del equilibrio.
Pero también los hijos tienen responsabilidades ante sus padres. Pablo de Tarso, escribiendo a sus amigos de la iglesia de Éfeso, registrados en (Efesio, 6:1) dijo: (…)Vosotros hijos, sed obedientes a vuestros padres, en el Señor, porque esto es justo.”
 En la interpretación de Emmanuel sobre estas palabras de Pablo en la lección 136 “Hijos”, del libro Viña de Luz dice:
(…) No solamente los padres humanos están rodeados de obligaciones, sino los hijos igualmente, necesitan vigilarse a sí mismo con singular atención.
Casi siempre la juventud sufre de extraño olvido. Estima rumbos caprichosos, desdeñando sagradas experiencias de quien la precedió, para más tarde, desanimado, volver al punto de partida, cuando el sufrimiento o la madurez de los años le restauren la comprensión.
No nos olvidemos que el hijo descuidado, ocioso o perverso, es el padre inconsciente de mañana, y el hombre inferior que no disfrutará de la felicidad doméstica”.
Concluimos diciendo que si nos hemos referido a la familia consanguínea, no podemos olvidar el concepto más amplio que nos trasmitió Jesús: la familia somos todos ya que la familia es el Universo.

EL DEBER DEL HOMBRE ANTE DIOS Y LAS LEYES DIVINAS

Dios es un ser vivo, sensible, consciente. Dios es una realidad activa. Dios es nuestro Padre, nuestro conductor, nuestro mejor amigo. Por Él y solamente en Él nos sentiremos felices y verdaderamente hermanos.
El mayor mandamiento de la Ley de Dios, nos lo revelo Jesús cuando contesto a uno de los fariseos intérpretes de la ley diciéndonos; Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y gran Mandamiento. Y el segundo es semejante; Amaras a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos afirmo Jesús Guía y Maestro de la humanidad terrestre, que dependía toda la Ley y los profetas. Nosotros tenemos el deber como hijos de Dios Amar a nuestro Padre con toda la fuerza de nuestro espíritu, sin embargo ese amor solo será completo y la ley Divina integralmente cumplida, si también e igualmente amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Ya que constituye la expresión más completa de la caridad , porque resume todos los deberes del hombre para con el prójimo, y siendo la Ley de Dios todo amor y justicia, nuestro Padre amando igualmente a todos, jamás podrá permitir que lleguemos a Él sin pasar por nuestro prójimo. Independientemente de la religión que seamos, no, nos será posible amar a Dios, sin amar uno solo de nuestros hermanos sus hijos. Porque así es que tendremos la fraternidad aplicada, pues, si jamás queremos el mal para nosotros, igualmente no lo desearemos a los otros. Así a la medida que vayamos evolucionando rumbo al Padre, llevaremos con nosotros a nuestro prójimo.
No podemos pedir perdón a Dios por nuestros errores, mientras no perdonamos igualmente, a nuestro prójimo y a él guardamos rencor. Nos cabe la tarea de examinar nuestra conciencia, para saber cómo nos gustaría que procediesen  con nosotros en cada circunstancia y, de ahí, adoptar ese procedimiento para con el prójimo. El hombre debe atender las obligaciones pertenecientes a la vida material, respetando las leyes vigentes y honrando los compromisos asumidos, sin descuidar de cumplir la Ley de Dios, a través del cultivo de los valores espirituales que conducen a la perfección. Debemos respetar los derechos de cada uno como cada uno desea que se respeten los suyos. Siendo condenable todo prejuicio material que podamos causar a otro.
Todo esto parece sencillo conmovedor, más cuando hablamos del Amor que debemos dar al Padre, nos es necesario entender mejor algunos principios básicos con los que contamos para nuestro desenvolvimiento y evolución hacia los brazos del Padre Creador de todos y todo cuanto existe. Ya vimos antes y sabemos que todo nuestro aprendizaje en la tierra mira el dominio del amor, sentimiento por excelencia, pero como adquirir este sentimiento sin comprender antes que todos somos creados iguales, simples e ignorantes. El hombre en su punto de partida, no posee más que instintos. Una vez que ha adelantado y se ha también corrompido, solo tiene sensaciones. Pero cuando se instruye y purifica posee sentimientos. Y el punto cumbre del sentimiento es el amor. Cuando nosotros implantemos definitivamente la Ley del Amor en nuestros corazones, esta sustituirá la personalidad por la fusión de los seres extinguiendo las miserias sociales, dando lugar a los sentimientos nobles de fraternidad y respeto por los semejantes.
La aplicación de la Ley de Amor se traduce en la obra del Padre, así como en los medios que la providencia Divina nos concede para el necesario desarrollo de los sentimientos, que ciertamente, nos rescatara de la materia. Ninguno de los hijos de Dios  es menos amado por un Padre al cual nuestras perfecciones no nos permiten describir, pero que si que nos podemos dar una idea de cuales son algunos de los atributos que Dios debe poseer en grado supremo y perfecciones infinitas, y cuales aquellos que Dios para ser Dios, no puede ser o tener. Es así que siendo eterno, inmutable, inmaterial, omnipotente, soberanamente justo y bueno. Dios es infinitamente perfecto, Él no deja desprovisto  a ninguno de nosotros sus hijos. Dios a través de la reencarnación, nos asegura la oportunidad de progreso espiritual, por medio del reencuentro con aquellos a los cuales nos unimos en otras vidas, pudiendo reparar los posibles errores del pasado, y ejercitar la práctica del amor, promoviendo así, nuestra elevación espiritual.
La mejor manera de vencer nuestros instintos y acelerar nuestro progreso esta en nosotros mismos, nos cabe el deber de estudiar, comprendiendo y vivenciando las enseñanzas  de Jesús, ahora renovadas por el espiritismo que nos recomienda: Amar para ser Amados. Debemos un respeto y gratitud para nuestro hermano mayor, sin olvidarnos que solo por Él se va al padre. Del cumplimiento de esta Ley depende nuestro progreso moral, nuestra paz y nuestra felicidad en la tierra y en el espacio. No siendo letra muerta, pues todos sabemos que el señor dijo que debíamos amarnos como hermanos, y por poco instruido que sea el hombre, sabe que el Señor dijo también que debíamos amar a nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldecían, orar por los que nos ultrajan y persiguen, y que volviéramos bien por mal. No en vano el Padre nos envió el espíritu más grande que ha venido a la tierra. No en balde vino este espíritu elevadísimo a ser ultrajado, martirizado y clavado en cruz, después de haber probado su gran misión con sus hechos y doctrina. No en vano Allan Kardec y los espíritus de luz nos lo enseñaron como modelo. Es el camino, la verdad y la vida; fuera de sus enseñanzas no hay salvación posible. Por eso comprendiendo Allan Kardec la importancia del evangelio, aclaró algunas palabras y conceptos para que estuvieran al alcance de todas las inteligencias, en cuyas aclaraciones tomaron una parte muy directa elevados espíritus, dictando comunicaciones que, por su orden moral, llegan al alma.
Del amor derivan todas las virtudes, todos tenemos en lo íntimo esa centella divina, cabiéndonos hacerla germinar y desarrollar, ajustándonos así a la ley del amor. Un día todos seremos virtuosos y, en consecuencia felices. Amar, en el sentido profundo del término, es aceptar a los otros como son, haciéndoles todo el bien a nuestro alcance. Dios nos creó para la felicidad, fruto de la relación fraterna con nuestro prójimo. La caridad solo es verdadera y capaz de promover la evolución del espíritu, cuando es practicada con abnegación y un constante sacrificio de todo interés egoísta, más para eso, ella tiene que ser inspirada y sustentada en la Fe, que es el resorte propulsor. Para ello la misión del Señor es algo que siempre hemos de tener presente en beneficio de nuestro espíritu, por el consuelo, la resignación y la paciencia que puede inspirar su sacrificio. Porque todos estamos en la tierra para ser probados y muchos en expiación. Cuando las pruebas son de aquellas que anonadan al espíritu, y las expiaciones son tan dolorosas que apenas se puede sufrir, entonces es de gran utilidad el recordar, no solo los mandamientos, sino los sufrimientos, y la resignación del Señor. Estos recuerdos de tan grandes hechos, nos inducirá a la resignación, a sufrir los grandes dolores sin quejarnos, a sufrir las grandes pruebas con ánimo sereno, esto hará que obremos como  hombres de bien; no solamente sacando provecho recordando, sino que si al recuerdo unimos el amor al señor, la admiración y la súplica, si tanto nos identificamos con Él, podemos recibir gran protección de lo alto, y, a veces, su misma influencia. El no abandonara a los que confíen en Él, como no abandonaba a los sinceros cristianos de todas las épocas.
Si todo en la creación se atrae y compenetra, no puede dejar de existir esa Ley entre la criatura y su Creador. Dios tiene la Ley hecha y todo lo ha creado para sus hijos; pero es a nosotros que nos toca alcanzarlo. Pues si los deseos y malos pensamientos atraen malas influencias, no hay duda de que los pensamientos y buenos deseos hacia el bien, atraen buenas influencias. Siendo así cuanto más las atraerá para aquel que ame mucho al Padre, le adore en espíritu y verdad y procure seguir sus mandamientos. Si en realidad nosotros amasemos al Padre nos hubiéramos evitado tantas disensiones, conflictos, guerras, hubiéramos dado ejemplo con indulgencia, tolerancia, distinguiéndonos de los demás por dominar en nuestro corazón los sentimientos de amor. De aquí viene que muchos de nosotros no hagamos ningún daño, pero tampoco ningún bien, y por poco, , más que el descuido se apodera de nosotros, caemos en ridículo haciendo una mala propaganda de la doctrina que sustentamos. Otras veces caemos bajo la obsesión, haciéndonos concebir y propagar teorías extrañas, que vienen a perturbar la marcha de la humanidad, sembrando la duda en unos y la división en otros. Esto mismo también acontece cuando por falta de instrucción todo lo encontramos bueno y maravilloso, como cuando penetramos en regiones que por no ser aún bien exploradas y entendidas, hacemos afirmaciones y adoptamos principios que ni consuelan, ni edifican y solo sirven para llevar la confusión a las inteligencias exaltadas.
Hemos de tener en cuenta, que la humanidad en el grado de adelantamiento moral que nos encontramos, todavía estamos llenos de errores, de maldad, de hipocresía, de egoísmo, de orgullo; cada ser de los que vivimos en este mundo, desprendemos algo de nosotros mismos, de lo que somos. Por esto debemos entender que para limpiarnos de vicios, hemos de saturarnos de fluidos e influencias superiores a las que nos rodean en este mundo, y además para que estas lleguen a nosotros, hay que ponerse en condiciones de poderlas recibir. Para ello contamos con un recurso valiosísimo en nuestra andadura de espíritus eternos, se llama oración, a través de ella es que  nos ponemos en comunión con el Padre cuando es hecha con fervor, con la firme voluntad de elevarnos por sobre la materia, poniendo en nosotros todo el amor y adoración posible al Padre, buscando sentir desde lo más hondo del alma, para elevarnos en busca de nuestro símil en el espacio; como los seres que habitan en el cuya principal misión es la caridad universal. No dejándonos sin amparo a ningún hombre que con su voluntad llega a ellos. Establecemos así una corriente fluídica que nos circunda de luz, limpiándonos de fluidos imperfectos que se habían apegado a nosotros, protegiéndonos además de ellos.
Debemos pues agradecer como hijos a nuestro Padre por habernos creado, siendo respetuosos con la grandeza del Creador, debiendo adorarle por su omnipotencia, amarle por su sublimidad; y ese agradecimiento, ese respeto, esa adoración, ese amor, ponerlo de manifiesto al todo poderoso tanto como nos sea posible, ya sea para portarnos como buenos hijos ante tan sublime y amoroso Padre, como para atraer hacia nosotros su influencia y la de los espíritus buenos que tanto necesitamos en nuestro estado de atraso y en un mundo en donde impera la ignorancia y el dolor.

                                MANUEL AMADEO BUENDÍA 

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               Filosofía de la Reencarnación

En principio, solo a través de la razón se puede llegar al pleno convencimiento de que la reencarnación es una realidad; sin embargo cuando se penetra en el estudio de este apasionante y trascendente tema, se descubren que además existen pruebas e indicios claros e incontestables que la confirman, obtenidos a través de una observación meramente científica. Esto nos lleva a la conclusión de que la reencarnación, no es simplemente una teoría , sino que es una realidad subjetiva pero evidente y hasta palpable. Este convencimiento cuando se llega a consolidar en nuestra mente , colabora a una nueva forma particular de ver y de entender la vida.
La idea de la reencarnación está basada en la creencia de la existencia de Dios , Principio de Todo lo Creado, con atribuciones de perfección infinitas; así solo lo podemos imaginar como infinitamente justo, sabio y bueno que rige mediante leyes justas, sabias y perfectas toda la Creación , de la que forma parte la existencia del alma o espíritu.
De ahí la creencia de que los Seres humanos somos creaciones de Dios, hechos a Su imagen y semejanza en cuanto a nuestra esencia espiritual; no nos podemos referir a una semejanza física, pues esa grandiosidad cósmica , Perfección absoluta y Causa de todo cuanto existe, no está contenida en una forma física y limitada, sin embargo, somos Seres de Su misma esencia espiritual eterna, porque por Voluntad Suya, procedemos de Él, con todos Sus atributos en germen y en proceso de constante desarrollo y perfección.
Del hecho real de la reencarnación se desprende una filosofía ética que explica de modo lógico y claro, las desigualdades humanas, e ilumina el concepto de la Justicia Divina: a cada cual según sus obras.
La reencarnación forma parte del proceso de la vida, por lo que no es ningún milagro ni ningún hecho paranormal por lo que una vez estudiada y analizada vemos como forma parte de la Naturaleza.
La reencarnación tiene como fundamento la realización de la evolución del Espíritu a través de los tiempos, en un proceso de aprendizaje y desarrollo continuo de los atributos Divinos que poseemos, hasta llegar a alcanzar una meta de Perfección y felicidad totalmente sintonizados e integrados en el servicio a nuestra Fuente de Origen ( Dios). Todos tenemos un mismo punto de partida, que es la creación por ese Principio, Dios Padre-Madre Perfecto, y la Perfección total de Dios es la meta inalcanzable que precisamente es la meta a alcanzar.
Cada existencia humana viene a ser para su Espíritu como un eslabón que se une y relaciona por detrás y por delante con las anteriores y posteriores existencias humanas, diferentes, pero solidarias entre sí.
De la reencarnación se deduce lógicamente, la preexistencia del Ser Espiritual humano antes del nacimiento, y la supervivencia después de la muerte.
Con la idea de la reencarnación el concepto que podamos tener del Amor de Dios se engrandece, porque por ella todos estamos llamados a alcanzar antes o después esa meta divina, con arreglo al esfuerzo y empeño que cada uno hagamos por conseguirlo, y para esto, Dios en su infinito Amor y Justicia, ha dispuesto que podamos tener tantas y tantas oportunidades como nos sean necesarias, corrigiendo nuestros errores y desarrollando las facultades de la Divinidad Creadora.
Bajo un punto de vista reencarnacionista , también se comprende en mayor profundidad que todos somos iguales ante Dios y hermanos, porque todos somos sus hijos creados de Su propia Esencia ( a Su imagen y semejanza ),y estamos destinados a la suprema felicidad en unión con El, al que podemos por eso llamar y sentir como “Padre”..
Por último, se comprende también como por la Reencarnación, y la Ley de Causa y Efecto que la acompaña y regula, los Seres humanos somos artífices de nuestro propio destino .

-Jose Luis Martín -

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Os he revelado los grandes secretos. No los digáis mas que a aquellos que pueden comprenderlos. Vosotros sois mis elegidos, veis el término, la multitud no ve mas que un corto trecho del camino”.
-Krishna -

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JESÚS Y LOS SUFRIMIENTOS


Cuando era procurado por los portadores de enfermedades, Jesús siempre les preguntaba si realmente deseaban la salud, o si creían que el los podía curar.
           
Era de fundamental importancia para el restablecimiento  del enfermo  la seguridad intima sobre estos dos requisitos: querer y creer.

Complementándose uno en el otro, se tornan esenciales para el restablecimiento físico y psíquico del candidato a la cura.

El querer en profundidad, sin reservas, altera completamente el cuadro psicofísico del individuo, que se transfiere del estado de desarmonía en que se encuentra para el de equilibrio, auxiliando al organismo en la restauración de sus equipamientos damnificados.

La dolencia no es más que un síntoma de trastorno del espíritu, en realidad el portador de la misma.

El acto de querer liberarlo de los elementos perniciosos, generadores de los disturbios que se presentan en la emoción, en la mente  y en el cuerpo.

Quiere decirse, abandonando la acomodación parasitaria o el medio de asumir responsabilidades nuevas ante la vida, de ese modo arrebatando las cadenas de la rebeldía persistente, de auto compasión, de las sombras en las cuales el individuo se oculta.

Quien quiere, acomete; y lo hace, de forma que elige los resultados almacenados.

El creer es una decisión grave, de madurez  emocional  y humana.

La creencia vive innata en el hombre, aguardando los estímulos que la hagan desenvolverse,  enriqueciendo de fuerzas la vida.

Hay una creencia automática, natural, herencia característica de las generaciones pasadas, que induce a la aceptación de los hechos, de las ideas y experiencias, sin análisis racional.

Y existe otra que es el resultado de la elaboración de la lógica, de las evidencias de los acontecimientos con los cuales la razón concuerda.
.

Se cree, por tanto, por instinto y por conocimiento experimental.

Cuando se quiere, despojado de duda, la creencia en el éxito ya se encuentra en el ánimo del deseo exteriorizado.
 El recelo hay no tiene guarida, ni las vacilaciones producen desconfianzas.

El paisaje mental se baña de luz y los componentes de la infelicidad se diluyen bajo los rayos poderosos de la voluntad bien dirigida.
Querer y creer conducen a la lucha, mediante la decisión  de salir de la zona sombría para el campo del éxito.

Después la victoria feliz, estos dos valores morales deben proseguir comandando la integridad emocional, para impedir la recaída.

En el episodio del paralítico, que fue descendido por el tejado y puesto a su lado, como en otros variados, las dos cuestiones son puestas en evidencia por el Maestro.

A la pregunta directa: “¿Tú crees que yo te puedo curar?”, el enfermo respondió: “si”, demostrando la fe que lo dominaba, al mismo tiempo retratando querer recuperar la salud, tal es el esfuerzo emprendido para estar allí.

Necesitó de amigos y personas solidarias; se sometió al esfuerzo de se conducido, aumento sus dolores, y, porque quería, lo consiguió.

Sensibilizado por el esfuerzo, Jesús lo liberó de la dolencia, de la que el, sin rebeldía, deseaba despojarse.

 En tus dificultades y dolores, abandona la complacencia para con ellas y toma  la  segura decisión de querer ser feliz y creer que lo conseguirás.

Nada te impide la tentativa. Basta que establezcas, en lo íntimo, el deseo fuerte de liberación.

Si la duda se presenta, ahuyéntala.

Perturbado por el pesimismo, contempla a los triunfadores que lucharon antes que tu.

No les fue diferente el esfuerzo para la victoria.

Ellos iniciaron la labor sin que lo supieses y ahora ves solamente su resultado.

 Además, apela a Jesús con firmeza, cierto de que tu rogativa no quedará sin respuesta, y ábrete al influjo de fuerza restauradoras, no le oponiéndole barreras.

Si quieres la paz y la salud, y crees en su inmediata conquista, no dejes tu momento de conseguirla, pues ese momento es ahora.

Redacción de Momento Espirita 

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La felicidad depende de las cualidades propias del individuo y no del estado material del medio en que se encuentra.”

(Allan Kardec in “Revue Spirite” - marzo/1865)

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PARA ELEVAR EL PENSAMIENTO, 

CONSIDEREMOS QUE :


  La vida es bella

Si observamos el paisaje, es encantador. En las muchas veces que estamos con ojos de melancolía, lo vemos de forma triste y depresivo, pero no es el paisaje; cuando estamos alegres, un poco de barro  pútrido se nos 
presenta como una oportunidad de transformar el jardín; cuando estamos tristes, la fuente cantarina parece un ojo que vierte lágrimas de dolor.
El paisaje es el mismo; nuestra disposición  de mirarla es lo que hace  luminiscente o sombrío el  paisaje desolador. Así que cuando ponemos el aceite santo del amor en el corazón y  en las lentes claras de la alegría, la vida es siempre hermosa.

- Joana de Ángelis-

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domingo, 5 de abril de 2015

No inventes problemas


¿Cuándo el Ser espiritual reencarna, lo hace en una vida mejor que la anterior?

La idea de mejor o peor, siempre es relativa, pues lo que supone mejor para unos, puede resultar peor para otros.
A los seres humanos a veces nos cuesta pensar bajo puntos de vista espirituales o bajo un punto de vista desde el conocimiento de la realidad del espíritu, Y es que debido a la ignorancia sobre la realidad de nuestro Ser, a veces las cosas cuyo origen o motivo es el espiritual, no se pueden comprender y asimilar si no es viéndolas y analizándolas bajo otros puntos de vista que a veces difieren bastante de los puntos de vista de la vida materialista ordinaria .
Desde un punto de vista humano, la vida puede ser mejor o peor, según sea mas o menos fácil, cómoda o divertida; pero desde un punto de vista espiritual, lo que realmente importa al Espíritu es el compromiso de aquello que debe realizar en esa vida y las metas que debemos alcanzar , por lo que la vida humana, sea de la clase que sea o en las condiciones humanas que sean, para el Espíritu será mejor si tiene éxito, o peor si fracasa.
La reencarnación a veces puede suponer un alivio para el alma, por ser una vía de escape temporal ante una situación de sufrimiento en el plano espiritual . Otras veces, sin embargo, la reencarnación supone un sacrificio para los Seres que vienen con la misión de ayuda por otros Seres humanos, pero en estos casos, estos Seres que reencarnan para ayudar a la humanidad o a un sector de la misma, no tienen , debido a su grado evolutivo alcanzado, la necesidad de renacer en un mundo atrasado como el nuestro.
En cualquier caso siempre renacemos en una existencia que es la más adecuada para cada uno, y debiéramos tener en cuenta que nunca estamos solos en este mundo, para afrontar nuestras pruebas, pues aun quien se cree aislado o abandonado, siempre tiene cerca a Seres del Plano espiritual que velan por el, le infunden fuerzas y le inspiran el camino a seguir.

- Jose Luis Martín-

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Estoy seguro de que de verdad se vive de nuevo; de que la vida emerge de la muerte, y de que las almas de los muertos están vivas “
- Sócrates-



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                LA LLAVE DE LA VIDA

Esa es la verdadera llave para la vida: si modificaras tu mentalidad, tus condiciones se modificaran también – tu cuerpo se modificará; tus actividades rutinarias se modificarán; tú hogar se modificará; toda la tónica de tu vida se modificará – pues el estar feliz y contento o deprimido e infeliz, depende enteramente del tipo de alimento mental de que te nutres.”
(Emmet Fox)


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LA VIRTUD POR EXCELENCIA

 El amor  es la mejor adquisición que podemos conseguir en la vida, es el don más precioso, con el podemos comprar la mayoría de las cosas, se puede hasta conseguir los corazones endurecidos, que impregnados por él, cambian sus actitudes hacia quien se lo ofrece, el lo puede todo, solo por el amor es que nos salvaremos.

 Jesús recomendó que el amor deba ser la piedra angular de todas las construcciones. Lo consideró el mandamiento mayor y sintetizó toda la ley  a los profetas en el amor a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.

En esa instrucción de aspecto triple está presente la totalidad de las realizaciones humanas, las ambiciones y las metas.

El amor a Dios significa  el respeto y la acción preservadora de la vida en sus más variadas expresiones, del cual el ser llega a formar parte, integrante  del conjunto cósmico.

La responsabilidad ante la Naturaleza sin agredirla ni despreciarla, antes bien, colaborando por su desarrollo y armonía, expresa el amor que contribuye a la obra divina y rinde homenaje a su Autor.

El amor al prójimo es consecuencia de aquel que se profesa a su Progenitor; muestra la fraternidad que nos debe unir a todos, por ser Sus hijos  predilectos que marchamos de regreso a Su seno.

Sin este sentimiento hacia nuestros hermanos, nos desorientamos en la soledad y nos debilitamos, perdiendo el entusiasmo por las actividades esclarecedoras.

Cuando le preguntaron a Jesús cual era el mayor mandamiento, Jesús respondió que Amar a Dios sobre todas las cosas y el segundo  tan importante como el primero Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Amar a nuestro prójimo, como a nosotros mismos, es hacer a los otros lo que nos gustaría  que se nos hiciese a nosotros, es la expresión más completa de la caridad, porque resume todos los deberes para con el prójimo.

Cumpliendo esta máxima, eliminamos el egoísmo  que hay dentro de nosotros,  cuando la tomemos como regla de conducta, comprenderemos la verdadera fraternidad, no tendremos odios ni disensiones, porque siempre haremos brillar la paz a nuestro alrededor y la justicia, porque no abra odios ni disensiones, sino unión, concordia y benevolencia mutua.

Debemos procurar  no causar prejuicios  materiales o morales a nuestros hermanos, no debemos violar sus intereses, y si respetar los derechos de cada uno, como nos gustaría que se respetasen los nuestros, este cumplimiento se extiende  a la familia, a la sociedad, a la autoridad, lo mismo con los individuos.

Todos tenemos unos deberes que cumplir, y no debemos faltar a ellos, debemos procurar ejercer sobre ellos una acción correcta, para que la vida no nos pida el pago  por el incumplimiento de ellos.

Jesús al decirnos que demos al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios, nos lo dio a entender claramente.

El amor es el sentimiento por excelencia, y los sentimientos son los instintos elevados a la altura del progreso realizado. El hombre en su origen solo tiene instintos; más adelantado  y corrompido, solo tiene sensaciones, pero instruido y purificado, tiene sentimientos  y el punto exquisito del sentimiento es el amor, no el amor en el sentido vulgar de la palabra, sino esa luz interior  que  condensa y reúne   en su ardiente foco todas las aspiraciones y todas las revelaciones sobrehumanas.

Jesús nos trajo el amor, una palabra que hizo estremecer a los pueblos y a los mártires, es la virtud por excelencia, procuremos hacernos del amor y seremos ricos, el amor lo da todo por añadidura.

- Merchita-

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TODO LO QUE HAGAS

Todo lo que pretendes hacer,  o que estás haciendo,  acuérdate de hacerlo con dedicación, con amor. Viniste a la Tierra para hacer alguna cosa y esa misión tiene gran importancia. Cuida de hacer todo con perfección, tomando en cuenta  que no hay nada perfecto  sin que haya Amor.
Las escuelas del mundo  nos dan los medios de entender las cosas en su profundidad. No en tanto, no son solamente ellas las que nos llevan a comprender  nuestros deberes. Una gran parte nos toca directamente  y esa debe ser hecha por nosotros, condicionando experiencias y usando nuestra voluntad, aquella que nunca esmorece  ante los obstáculos. No podemos olvidarnos  de la madurez del espíritu conferida por el tiempo. Sin embargo, los clarines de la eternidad  tocan, alertando a las almas. Es llegado el momento de la comprensión iluminada de rastrear a nuestros deseos del aprendizaje en los campos inmensurables  de nosotros mismos, cogiendo datos y acertando aristas, operando  tumores y curando enfermedades en nuestro mundo  interno.
La mayor batalla a ser vencida es la lucha que deberemos trabar con nosotros mismos, es el Bien contra el Mal, en la profundidad  del alma, para después hablar con seguridad  a todos los que  quieran oír: Yo soy la Luz.
El milagro del pensamiento hace a los grandes científicos pensar. Ellos usan la razón, más desconocen su procedencia y los medios por los cuales los pensamientos son hechos.
Las sutilezas de las ideas y la inteligencia de los hombres escapan a la propia inteligencia de estos mismos hombres, cuando ignoran la existencia del espíritu. Cuando descubrieron las computadoras,  ellos hallaron que habían encontrado el secreto del cerebro humano, olvidándose de procurar saber de dónde venía la inteligencia.  Los computadores son programados, no piensan por si mismos. La ciencia del mundo sin la ciencia del espíritu está muerta y se deshace como el propio tiempo, no resiste al progreso, a no ser que se encuentre con el alma,  para ayudarla  a explicar la fuente de toda sabiduría, que es Dios.
En todo lo que hicieras, no te olvides, de en primer lugar, acordarte de nuestro Padre Celestial, que está vibrando, trabajando y asistiéndonos desde la materia primitiva al alto escalón de la eternidad.
Si puedes coordinar tus ideas, hadlo con armonía. Si es de tu agrado disciplinar tú habla, empieza pronto. Si puedes dar ritmo a tus pasos, hadlo también. Si puedes vestir decentemente no debes olvidarte de hacerlo.  Los otros  caminos encaminados para la perfección van surgiendo en el padrón de tus esfuerzos y en la búsqueda, ellos surgirán más deprisa, para que puedas sentir la luz del discernimiento con mayor rapidez.
Trabaja con interés de servir bien, que tu trabajo se transforme en alegría. Dispensa los adjetivos que  no correspondan las cualidades ennoblecidas del Evangelio y avanza para los calificativos que horran toda la policromía enriquecida por el amor en las variadas estaciones de los sentimientos. Confirma tu pasaje, por donde pases,  con claridad y la perfección que lo debes hacer, que lo Bello siempre honra  a su genitor.
En todo los que hagas, acuérdate de hacerlo bien. No te olvides jamás  el talle de la perfección, que ella devolverá la gloria para el propio artista
Cirugía Moral,  João Nunes Maia

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NO INVENTES PROBLEMAS

Inventar problemas es no querer participar de la paz de Dios. Hay criaturas que, aun mismo sin problemas, comienzan a imaginar embarazos para su propia vida, con el fin de atraer atenciones de compasión para su situación calamitosa, olvidándose  de que compasión sin acción  no cura los males nacidos de la ignorancia.
De cierta forma somos creadores de nuestro propio destino. Si das abertura  a tu imaginación en sentido contrario al de las leyes espirituales, sufrirás las consecuencias de tus actos impensados, y el remedio para esos males está en tu decisión de modificar tu forma de ser.
El que siente placer en dar rienda suelta a la imaginación en busca de fantasías peligrosas,  verá que tales fantasías pueden materializarse como enemigos terribles, exigiendo a su creador promesas  hechas por los sentimientos.
Procura limpiar de tu mente los pensamientos negativos, las ideas deprimentes, estudia tus debilidades en relación a tus ideas y extirpa inmediatamente esos tumores  mentales, para que ellos no pasen  para lo físico, transmutándose  en enfermedades  de difícil curación.
tu eres lo que piensas ser y si ya trabajaste muchos años creando situaciones  perturbadoras para tu casa mental, es necesario que pases hacer lo contrario.
Ciertamente llevará  algún tiempo esta operación de limpieza, más si no te esfuerzas no lo conseguirás, aun mismo que la reacción fuera positiva  en todos tus caminos. Se perseverante, orando y vigilando en todos los momentos en que sea preciso, en el sentido de que tengas en tus manos los frutos de tus esfuerzos.
Quien no inventa problemas, debe posicionarse  como libre de envestidas  de los mismos. Entretanto, no basta solamente dejar de imaginar cosas negativas. Es indispensable  crear dentro, alrededor de nosotros, condiciones de vivir la positividad de la vida.  si por fuerza del pasado, el carma te cobra lo que hiciste en otra encarnación, en las líneas de la justicia, no te reveles contra  la ley. Cede a las evidencias y respeta el programa evolutivo a través de tu proceder, como aquel que ama hasta  el propio dolor, estudiando y entendiendo las lecciones, que el peso de la cruz será aliviado, sin extrañar la mejora y sentir la bondad de Dios en tus caminos.
La obediencia es fuerza inmensa  que nos ayuda en todos los trances difíciles.
Tu imaginación debe ser aprovechada para tu felicidad.
Los pensamientos se mueven gastando energías divinas, existentes en abundancia  en el gran suministro. Mientras tanto, responderás por tu cuota que gastases, en desacuerdo con las directrices de la ley.
Si todas las mañanas, al levantarte, la melancolía estuviera aflorada en tu mente,  con tendencia a pasar para tu palabra, lucha con ella también, todos los días,  y expúlsala de tu convivencia, pues ese estado negativo podrá transformarse en variadas modalidades de sufrimiento, capaces de llevarte a la desesperación. Eres un soldado y tu mente, un campo de batalla. ¡Tú debes ser el vencedor!
No extrañes a los contrarios. Ellos siempre aparecen ante aquellos que desean establecer harmonía en el mundo interno y la salud en el cuerpo. Evita crear problemas  y estarás edificando tu propia felicidad. Cuando estés  junto a los compañeros, no facilites el ambiente  propicio para el surgimiento de problemas, pues manos  invisibles estarán ayudándote en esta bendecida labor  de esparcir la luz, por donde  tus pasos dejan las marcas del bien.

( Aportación de Mercedes Cruz)

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sábado, 4 de abril de 2015

Conciencia emocional y enfermedades

                     
                    ¿ Todos reencarnamos?.-

Evidentemente, la respuesta solo puede ser afirmativa, pues por sentido de Justicia, vemos que no podría ser de otra manera; así por ejemplo vemos como existen las desigualdades humanas en cuanto a diferencias entre distintos niveles de moralidad, virtudes, defectos, ambientes y lugares en donde nacen unas personas y otras, etc. lo cual nos demuestra la imposibilidad de que esto no sea así, pues Dios, Padre Creador, Infinitamente Justo y Bueno, no ha creado a sus hijos sino en una total igualdad y capacidades en sus comienzos como Seres espirituales; luego cada uno con el uso del libre albedrío, escogió sus caminos en la vida y cometió sus errores que tuvo que aprender a enmendar en nuevas existencias, y así, en este conglomerado humano que entre todos formamos, estamos gentes de todas clases de aptitudes, mentalidades, principios éticos, etc.
En el Universo del que formamos parte, tanto en el inmenso macrocosmos como en el microcosmos microscópico, existe una inteligencia, un equilibrio, un orden y una sabiduría perfectos, lo cual vemos que no sucede con el Ser humano. Esto demuestra que nuestras vidas actuales son solamente a modo de peldaños de una única e inmensa escalera que es la Vida Una, como una Escuela de Evolución que nos elevará a todos hasta la Meta común.
Si consideramos a los Seres espirituales, hijos del mismo Padre u Origen, sería absurdo e injusto que unos para llegar o aproximarse hasta esa Meta Infinita, tuviesen que reencarnar y vivir muchas veces, mientras que otros una sola o ninguna. No olvidemos que por lo que se puede observar en nuestro mundo, la vida humana en aisladas ocasiones es placentera y generosa, porque en la mayor parte de las veces, resulta mas o menos penosa. Y esto es lo normal cuando sabemos que la categoría de nuestro querido planeta Tierra, hasta aquí ha sido un “Mundo de Expiaciones y de Pruebas”. Quiere decir esto que la reencarnación es una dádiva divina para aprender y progresar, pero no es como un crucero de placer, aunque en el conjunto de las existencias del espíritu humano, aparezcan excepcionalmente las llamadas “vida muelle o de jauja”, que desde un punto de vista espiritual, también son de prueba, y una prueba espiritual difícil, para el ser cuando las experimenta.
Si no existiese la Reencarnación, una de dos: o estaríamos condenados a vivir eternamente estancados, lo que equivale a decir vivir para siempre condenados a la inmovilidad, o bien Dios tendría que hacer el “milagro” de situarnos repentinamente y sin ningún esfuerzo ni mérito por nuestra parte, al lado de Sus Seres más perfectos, felices y cercanos a Él ; este aparente regalo además de injusto, no sería tal, porque en realidad no gozaríamos de la auténtica felicidad que gozan los Seres próximos a Dios, porque esta solo es auténtica y se valora y se goza, cuando se gana y se conquista , no si se recibe como regalo y sin esfuerzo.
El que unos tuviesen que reencarnar, incluídas las vidas difíciles o de sufrimiento, para poder crecer y perfeccionarse espiritualmente, mientras que a otros Dios les ahorrase el esfuerzo o sacrificio de esas vidas por motivo de haberlos creado ya perfectos, sería aceptar ese concepto de un dios menor, más injusto que el ser humano imperfecto ; ese dios injusto no puede existir, porque nuestro propio sentido de la justicia, reflejo del Suyo, rechaza la existencia de un Ser pretendidamente superior y origen de Todo lo creado, que al mismo tiempo fuera tan injusto e imperfecto. Nuestro sentido de la existencia de un Ser Supremo nos señala que, forzosamente, Dios ha de ser Infinito en todas las Perfecciones.
Vemos por tanto que la Reencarnación es un fenómeno natural, justo y necesario, para todos por igual. La única diferencia estriba en que unos necesitan experimentar un mayor número de vidas que otros porque estos últimos, gracias a su mayor esfuerzo, con un menor número de existencias, pero mejor aprovechadas, pueden llegar antes a la misma Meta.
Démonos cuenta de que nadie alcanza la Perfección absoluta en una sola existencia humana por larga que esta sea, y menos aún si se considera la desigualdad de la duración de la vida humana y de las oportunidades de unas personas con respecto a otras. No creo que nadie esté sinceramente convencido de haber alcanzado ya la perfección en este mundo atrasado que no es mas que una escuela de aprendizaje de grado menor; aún tenemos que terminar de aprender todo lo que la vida en la Tierra nos ofrece o nos puede ofrecer, y después aún deberemos continuar las clases en otros cursos superiores, en otras aulas del Universo, hasta que nos graduemos en Perfección y no tengamos que venir más a experimentar las ingratitudes de mundos atrasados como lo es aún la Tierra.
Por tanto, la Reencarnación nos debe quedar claro que es un fenómeno natural que forma parte del engranaje de la vida y que nos afecta absolutamente a todos, nos guste la idea o no nos guste, pues Dios en su infinita sabiduría lo ha dispuesto así, porque en el “Mundo Espiritual”, apenas somos todavía como incipientes arbolitos en desarrollo, pero todos estamos llamados a ser un día gigantescos y frondosísimos árboles, cuando desarrollemos todas las virtudes latentes que en nosotros apenas han germinado o que aún están por germinar.
Jesucristo dijo: “ser perfectos como mi Padre Celestial es Perfecto”, y como ya se ha dicho, esa Perfección Divina absolutamente nadie la puede alcanzar en una sola vida humana. La perfección de Dios es infinita, por lo cual nos ha hecho a nosotros también infinitos o eternos para poder acercarnos sin cesar a Su Divina Perfección.

- Jose Luis Martín -

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Cuando me acueste en la tumba, podré decir como tantos otros: ¡he terminado mi jornada!.Pero no diré que he terminado mi vida. Mi jornada comenzará al otro día a la mañana. La tumba no es un callejón sin salida, sino una avenida que se cierra en el crepúsculo y se vuelve a abrir con la aurora”
- Victor Hugo -

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            CONCIENCIA  EMOCIONAL  Y                                         ENFERMEDADES

Un porcentaje muy elevado de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas. 
El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta , a la energía vital, y puede convertirse en pánico. 
La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se aprecia como una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, el vacío aumenta cada vez más. La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el    “debería ser”, y no somos ni lo uno ni lo otro.
Tenemos un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarnos; otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es nuestro maestro..Si nosotros no nos queremos, no vamos a encontrar a nadie que nos pueda querer. El amor produce amor. Si nos amamos, vamos a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busquemos una migaja; eso es indigno. La clave entonces es amarse a sí mismo. Y al prójimo como a ti mismo. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar y la vida es una corriente de transformación permanente.En nuestro interior está la clave para encontrar la medicina que tanto necesita nuestra alma para su constante evolución y progreso.
La medicina del futuro deberia utilizar más y mejores técnicas, pero con la magia viva del sentir. Afrontar la enfermedad y el dolor , pero sin perder de vista el sentido del vivir. Tal vez tendremos menos hospitales y más trabajo ambulatorio, menos cirugías y más dedicación, menos medicamentos y mas medicinas del alma.
    Apostamos por una ciencia con alma, una disciplina que no destruya la fe y la esperanza. Una propuesta para que cada quien rescate el poder de gestionar su propia salud, para que nacer y morir no sean los límites infranqueables de la vida y vivir se convierta en el arte original de ser. Un movimiento hacia la participación, un cese de la conspiración que ha dejado marginado al hombre de la responsabilidad sobre su propia vida; un rescatar a la indivisible integridad del ser humano.
    El paradigma dominante en el mundo ha sido el de la ciencia, pero la ciencia se convirtió en una nueva religión, en el único código de lectura aceptado. Hemos de salir del fundamentalismo científico. El paradigma de la ciencia puede ser interpretado desde un código de lectura más incluyente, generando una ciencia con conciencia.
    Es imposible acceder al ser humano olvidando la esencia del ser humano que es la “psique”, que es el alma. No se trata de dejarle la psicología a los psicólogos, a los psiquiatras, es demasiado importante para dejarla sólo en manos de los especialistas.      Tenemos que rescatar la psicología para la vida cotidiana.
    Se trata de ver como un sentimiento de hostilidad genera enfermedad , genera hipertensión arterial, aumenta el riesgo de infarto, aumenta la liberación de noradrenalina, aumenta el consumo de oxígeno, te mete en un régimen de economía energética pésimo donde hay un gran desgaste, y una gran fricción, impide la respuesta de relajación, te impide tener paz interior a pesar de que tengas todas las razones del mundo para tenerla. Si nosotros como médicos no tenemos paz interior, si no somos capaces de dar respuesta de relajación, no podemos reconocer la necesidad en otros. La primera necesidad de un paciente es la paz.
   Sin paz ninguna de las cosas que haga tiene sentido. Es el dígito en una gran cifra. Todas las acciones son ceros y sin el dígito de la paz nada vale la pena, ni tu dinero, ni tu posición, ni tu prestigio... Pero si tienes paz interior, todo lo demás se vuelve valioso.  La paz interior es la respuesta de mirar al interior,de reflexionar.


(Aportado por Mónica Bonzini )
-Adaptado por Jose L.Martín)

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 LOS ESPÍRITUS NO TIENEN     UN FINAL


83.Los Espíritus ¿tienen un fin? Se comprende que el principio de que dimanan sea eterno, pero lo que preguntamos es si su individualidad tendrá un término y si en determinado tiempo, más o menos prolongado, el elemento de que están formados no se disgrega y retorna a la masa, como acontece con los cuerpos materiales. Resulta difícil entender que algo que tuvo principio pueda no tener fin.*
- Muchas cosas hay que vosotros no comprendéis, por cuanto vuestra inteligencia es limitada, y esa no es una razón para rechazarlas. El niño no comprende todo lo que entiende su padre, ni el ignorante todo lo que comprende el sabio. Te decimos que la existencia de los Espíritus no concluye en modo alguno, y es todo cuanto podemos ahora decir.


EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC

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Convéncete de que el desánimo no presta ayuda a nadie. 
Emmanuel

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COMPETENCIA Y HUMILDAD


   El día 14 de marzo del 2004, un hecho ocurrido en Recife, capital 
pernambucana, en el Hospital de la Restauración, el mayor centro de urgencia 
público del Nordeste, se convirtió en una noticia nacional.
El reportaje decía lo siguiente:
¡Una mujer que tenía un tiro en el corazón sale andando del cuarto del 
hospital!” Quien vio la escena imaginó: ¿cómo es posible que alguien escape
 vivo de una situación de esas?
Aquel lunes de carnaval, el cirujano Joâo Veiga sólo debería tener guardia a 
las 4h de la madrugada. Pero él tuvo insomnio y decidió ir más pronto para el
 trabajo. Era para llegar a la unidad de traumas a las 4h de la mañana. Volví 
a media noche, contó Joâo.
Una hora después, la turista israelí Moran Bomflek dio entrada en emergencia
 con una bala en el corazón, en estado gravísimo.
Ella no respiraba, el corazón no latía, las pupilas estaban dilatadas, quiere 
decir, el cerebro estaba sufriendo. Entonces es muerte aparente. No tenía 
ningún reflejo, recordó el cirujano.
Un médico de guardia menos experimentado podría haber dado el caso como
 perdido. Pero Joâo Veiga, 17 años de profesión, obró rápido: abrió el pecho
 de Moran e intentó un procedimiento arriesgado. Masajeó el corazón de la 
paciente con las propias manos.
"Yo solo empujé un poquito el corazón para exponer la lesión e hice dos puntos.
 Cosí la parte alcanzada y el corazón se quedó sin latir. Fue ahí cuando yo 
comencé el procedimiento de masaje cardiaco, o sea, coger el corazón y hacer
 un movimiento alrededor de dos a cuatro minutos", relató el médico.
La vida de la paciente dependía de una transfusión de sangre, urgente. El tipo 
de sangre necesario ya estaba disponible.
Yo había pedido, hacia 20 minutos, sangre para otra paciente que estaba 
estable pero necesitaba la sangre y cuando esta sangre llegó para la otra 
paciente yo la usé para ella. La sangre “o” negativo, que fue fundamental
contó el Dr. Joâo.
* * *
Es importante recordar que el médico que debería llegar al hospital solamente 
a las 4h de la madrugada, tuvo insomnio y decidió ir antes para el trabajo.
Solamente un profesional que ama lo que hace es capaz de tomar una decisión
 de esas.
Él podría haberse quedado en casa descansando, viendo la televisión, oyendo 
música, haciendo algo para pasar el tiempo…
Pero el prefirió ir para el hospital. Dígase, un hospital público.
No es de admirar que un hombre con tan gran competencia y humildad, tenga 
tanto amparo de lo alto en sus tareas.
Por causa de su extremada dedicación, él había solicitado sangre para otra 
paciente, y eso lo ayudó a salvar una vida.
Sin duda, podemos afirmar que no hubo suerte ni coincidencia. Hubo 
competencia y dedicación, aliadas a la providencia divina.
Acostumbrado a luchar con casos graves, Joâo Veiga no quiere ser tratado 
como un héroe.
Una prueba más de que él es realmente un gran hombre, un profesional 
competente y un corazón generoso.
Al final del reportaje, Joâo Veiga dice, con simplicidad y sincera humildad: “
mí me gusta hacer exactamente eso, fue para eso que yo me entrené.”
Solamente personas verdaderamente abnegadas consiguen hacer cosas 
grandiosas con la naturalidad de quien decide pequeñas cuestiones.
Un hecho que nos lleva a creer que este mundo tiene disposición. Que existen profesionales que desempeñan sus tareas con competencia y dedicación.
Y, por encima de todo, que Dios atiende a sus hijos a través de sus hijos. Sean 
ellos médicos, científicos, agricultores, o simplemente  hombres buenos.

¡Piense en eso!

 Equipo de Redacción del Momento Espírita, con base en un reportaje exhibido 
en la Red Globo, en el Fantástico día 14/03/2004. 

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