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sábado, 11 de abril de 2015

¿ Algún día, todos seremos espíritas?

LLEGAR A SER HUMANOS
Por OSVALDO BAYER

Planeta Tierra, año 2015. Hay algo muy urgente que solucionar ya mismo. Los niños que mueren de hambre en África. Hay que hacer un llamado a la moralidad universal. Los países que explotaron como esclavos durante siglos al  pueblo africano deben sentirse hoy con el deber de terminar con el hambre allí. Las iglesias cristianas todas, que callaron cuando se realizó el tráfico de esclavos, deben poner toda su organización en llevar alimentos a esos pueblos. Ni hablar de todos los países que tuvieron a la esclavitud durante siglos como algo normal. No repitamos lo que ahora aparece en televisión cuando llega a Somalia un avión con alimentos para tres mil personas como algo digno de hacer conocer. No, debe ser una cadena aérea que asegure la alimentación básica y con expertos que promuevan proyectos de producción de alimentos para el futuro.
    ¿Y cómo solucionar la crisis mundial? Seamos un poco utopistas. La crisis es demasiado grande, la injusticia reina desde hace siglos. El sistema vota a Berlusconi y a Macri. Pero ganemos distancia y veamos el futuro con fantasía, esa fantasía que nos muestra a todos los seres humanos que es posible un mundo sin hambre, sin guerras, sin fronterasun mundo que quiere saber por fin lo fundamental: de dónde venimos, qué somos, qué es todo esto, la vida, la naturaleza, los pensamientos, el nacer y el morir. Para llegar a la utopía de la gran solución llamar a congresos mundiales. Como base, Naciones Unidas. Un congreso de filósofos, sociólogos y politólogos que busquen la forma de unir a todos los pueblos en un mundo sin fronteras, sin ejércitos, donde se respeten todos esos derechos proclamados por Naciones Unidas. Una sociedad mundial. Al mismo tiempo, un congreso de todas las religiones junto a científicos representantes de los adelantos de las ciencias, para que lleguen a un acuerdo a fin de seguir adelante y explicar esa deuda universal sin contestación alguna: de dónde venimos, qué somos, qué es el universo, y a responsabilizarse de no llevar adelante ninguna agresión religiosa más y terminar leyendas de culto que han agraviado la paz entre los hombres. Encuentros donde tengan valor las palabras amplitud, generosidad, comprensión, grandeza.
  Llegar a ser humanos.

1.   Parte final del artículo publicado por el diario Página 12, el 6 de agosto de 2011, por el escritor y periodista argentino, radicado en Bonn, Alemania, Osvaldo Bayer.
2.   Los espíritas apoyamos casi totalmente el contenido de este importante y desacostumbrado artículo que toca y destaca la importancia del tema fundamental del Espiritismo: Qué somos, de dónde venimos y adónde vamos resuelto por él con los medios objetivos de la ciencia experimental, y felicita a su autor por la valentía para despojarse de los prejuicios que afectan a la casi totalidad de los miembros de la cultura actual en crisis. La bastardilla es nuestra. [Nota de la FEHAK.]

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LA CRISIS DE LA CIVILIZACIÓN SEUDOCRISTIANA,
 SUS CAUSAS Y EL ESPIRITISMO

No existe ejemplo en la historia de una ciencia religiosa cuyo crecimiento haya sido tan rápido y  tan amplio, como lo ha  sido el  de  esta noble Doctrina. Semejante  éxito sin precedente  es debido a la fuerza de convicción que los hechos llevan en sí.
   Este siglo el 19 en el cual se han producido progresos increíbles en todas las ramas de las ciencias, se destacará, sin embargo, en las edades venideras, por un gran descubrimiento: el de la demostración experimental de la existencia e inmortalidad del alma.
   El genio humano ha producido maravillas. Las condiciones físicas de la existencia han mejorado más allá de las esperanzas más optimistas, y, a pesar de este cambio, un hondo malestar agita a los pueblos modernos. Es que nuestra época se halla profundamente trastornada por la desaparición gradual de las antiguas creencias que, con su rancio aparato de milagros, dogmas y misterios, vacilan bajo los redoblados golpes de la ciencia.
   Los descubrimientos científicos realizados a partir de Galileo, han modificado singularmente nuestras concepciones acerca del Universo, ensanchando los horizontes. Nuestro pequeño planeta ya no es el centro del Cosmos, sino que es un modesto asteroide dentro de la innumerable multitud de tierras del cielo; y sentimos palpitar en el infinito la vida universal de la que creíamos candorosamente poseer el monopolio.
   A estos conocimientos positivos corresponde un nuevo ideal que no puede satisfacer una vieja religión de diecinueve siglos. De este divorcio entre la ciencia  y la fe, resulta la incredulidad. Nos es preciso reaccionar contra las engañosas quimeras del materialismo; demostrar que en la enseñanzas religiosas no todo era falso; que el hombre, por medio de una profunda intuición, ha conocido en todo tiempo su verdadera naturaleza inmortal y ha oído repercutir en su conciencia el eco más o menos debilitado de los eternos principios de justicia, de caridad y de amor, que, velados algunas veces, desfigurados frecuentemente, han sido, sin embargo, sus guías tutelares. La Providencia ha enviado misioneros a todas las naciones para predicar la moral eterna. Confucio, Buda, Zoroastro, Jesús, son las grandes voces que han enseñado una doctrina semejante, aunque bajo aspectos diversos.
   Rejuvenezcamos los viejos símbolos; mostremos que han sido adulterados por el moho de las edades, desfigurados por los intereses terrestres, pero que, en el fondo, son la misma verdad, el único camino que conduce a la dicha.
   Es en vano que se intente hacer tabla rasa del pasado: nada puede edificarse con base sólida que no esté apoyado sobre la inmortalidad del Ser.
   El conocimiento preciso de la ley moral, teniendo por sanción la vida futura, es lo único capaz de refrenar eficazmente a los vicios y a las pasiones. Existe una higiene del alma tan indispensable a su bienestar, como lo son las prescripciones de la ciencia para el cuerpo físico. Tan pronto como uno se separa de sus reglas, experimenta el malestar y el sufrimiento.
   El materialismo contemporáneo ha ensayado promulgar una moral basada simplemente en las relaciones de los hombres entre sí, es decir, sobre la utilidad; pero semejante tentativa es quimérica.

  La solidaridad es una palabra vacía de sentido para el egoísta. ¿Cómo hacer comprender al que es rico y dichoso que debe prestar auxilio al pobre, al enfermo y al desvalido? ¿Qué le importan sus sentimientos, que él no siente? ¿Se privará de algo que le pertenece, para proporcionárselo a un desconocido? Mucho hará si se limita en no hacer daño a nadie. El azar le ha favorecido, y se aprovecha de ello, pues la vida es corta y conviene gozar todo lo posible antes de la disolución final.
   Este razonamiento, consciente o no, es el de todo materialista convencido. En la masa general de los trabajadores se traduce por un odio siempre creciente contra la injusticia de la suerte, contra los privilegios; y en las almas tiernas y débiles, por un disgusto hacia la vida, al cual es debido la espantosa recrudescencia de suicidas que se observa en la actualidad.
   Nuestra Doctrina aporta el remedio a semejantes males: es el bálsamo consolador que cicatriza todas las heridas, al mismo tiempo que explica el enigma de la vida. Por lo mismo, precisa que sea mucho más conocida para que haga florecer la esperanza en los corazones lacerados, puesto que es una salvaguardia contra los terribles cataclismos de las guerras intestinas. Nuestros brillantes éxitos no deben hacernos olvidar que todavía somos una ínfima minoría, y que existen millones de almas sujetas a todos los sufrimientos de la duda.
   Hagamos una propaganda activa para llevar el conocimiento del público las convincentes pruebas que demuestran la futilidad de las teorías nihilistas. Hoy poseemos armas suficientes para combatir con la seguridad de obtener un triunfo final. El pasado responde del porvenir.
   Unamos nuestros esfuerzos, sin preocuparnos por las fronteras, a efectos de colaborar en la obra de liberación intelectual y espiritual de nuestros hermanos terrestres. Hagamos penetrar en todos los corazones la consoladora certeza de la inmortalidad; demostremos que los seres que hemos amado no han muerto y que pueden manifestarnos su ternura. Divulguemos esta noble doctrina de redención social, y el siglo 20 (y futuros) verá lucir la aurora de una nueva era, es decir, la de una humanidad regenerada que ha encontrado la dicha en el ejercicio de la justicia, de la concordia, de la fraternidad y del amor.
 GABRIEL DELANNE
Las vidas sucesivas, parágrafos iniciales, Fundación Espírita Humanista Allan Kardec, Buenos Aires, 1995.
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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 LOS HAY BUENOS Y TAMBIÉN MALOS.......
Puesto que los Espíritus no son otros que las almas de los hombres, y que los hombres no son perfectos, se sigue de ahí que existen Espíritus que también son imperfectos, y cuyo carácter se refleja en sus comunicaciones. Es un hecho indiscutible que existen Espíritus malos, astutos, profundamente hipócritas, de los que es preciso estar prevenido. No obstante, el hecho de que en el mundo se encuentren hombres perversos, ¿es motivo para que nos apartemos de toda la sociedad? Dios nos ha dado la razón y el juicio para que evaluemos tanto a los Espíritus como a los hombres.
El mejor medio de precavernos contra los inconvenientes que puede presentar la práctica del espiritismo no consiste en prohibirlo, sino en hacer que sea comprendido. Un temor imaginario sólo impresiona por un instante y no afecta a todos, mientras que todos comprenden la realidad si se la demuestra claramente.
47. Sistema optimista – Al lado de los que solamente ven en esos fenómenos la acción de los demonios, hay otros que sólo han visto la acción de los Espíritus buenos.      Supusieron que el alma,como se halla desprendida de la materia,ya no dispone de      ningún velo que le oculte las cosas, de modo que debe poseer la soberana  ciencia y la soberana sabiduría. Su confianza ciega en la superioridad absoluta de los seres del mundo invisible ha sido, para muchas personas, la causa de no pocas decepciones. Aprendieron a costa de sí mismos a desconfiar de ciertos Espíritus, así como a no confiar en algunos hombres.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS 
ALLAN KARDEC

Comentario. Dice el Maestro de Lion, que todas las comunicaciones de los espíritus hay que pasarla por el tamiz del buen sentido, esto quiere decir que escudriñemos a los espíritus, dijo Pablo de Tarso poner aprueba a los espíritus, dicen los espíritus buenos y elevados que a ellos no les molesta ser interrogados, cuando el motivo es con un fin moral y altruista, al contrario se prestan gustosos. 
- Marco Antuan -
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¿ ALGÚN DÍA, SEREMOS TODOS
ESPÍRITAS ?
Joamar Zanolini Nazareth

“– ¿De qué manera puede contribuir el Espiritismo al progreso?
– Destruyendo el materialismo, que es una de las llagas de la sociedad y haciendo comprender a los hombres donde está su verdadero interés…” \
Allan Kardec –“El Libro de los Espíritus” –
Libro Tercero – Capítulo VIII – Número 799.

Los desafíos para construir una nueva sociedad son muy grandes y requieren del esfuerzo de todas las criaturas humanas que deseen permanecer habitando en nuestra escuela planetaria.
Para que edifiquemos una nueva sociedad precisamos enfrentar una serie de obstáculos, que necesitamos encarar de frente, en vez de huir de nuestras responsabilidades adoptando una posición de extremo pesimismo, donde muchos se hacen propagadores de la extinción delplaneta y de la Humanidad, o de extremado optimismo, donde imaginan que muchos ángeles descenderán de los cielos, trayendo la fórmula lista y decretando la nueva comunidad humana.
Nosotros creemos que ninguna de estas opciones representa el camino real que los emisarios superiores han trabajado a lo largo de los siglos y milenios de civilización humana.
 Preguntando en cierta ocasión a nuestro querido médium Francisco Cándido Xavier, sobre si existían riesgos de que la Humanidad se auto destruyese, por abrazar aún posiciones dudosas de pasión por las guerras, por las conquistas salvajes de incesante agresión a la Naturaleza, por el egoísmo avasallador de nuestra sociedad materialista, por el personalismo que aparta e irrita en lugar de unir y congregar, por la vanidad corrosiva que nos invade y atrasa,por la violencia que aún abrigamos en el corazón y por tantas imperfecciones que caracterizan al “hombre viejo” que aún habita la Tierra, el noble médium respondió que estamos dotados del libre albedrío, de la responsabilidad sobre nuestros actos,    y que por más amor que Nuestro Creador nos consagre, en la condición de espíritus eternos estamos obligados a cosechar lo que sembramos. Si destruyésemos el planeta, Dios nos conduciría a otras casas planetarias. Lo importante es la educación que alcanzaremos dentro de la ley de acción y reacción, aprendiendo los caminos del amor y de las demás virtudes y nobles sentimientos en proceso de construcción dentro de la ley de merecimiento, de necesidades y de responsabilidades sobre nuestros actos.
 Pero- resaltó Chico- tenemos un torrente de Espíritus Superiores trabajando por la elevación de la condición espiritual de nuestro mundo, instruyéndonos para el bien y para las grandes construcciones del espíritu.
Quiere decir que tenemos todas las herramientas y los auxilios necesarios para que la Tierra alcance, verdaderamente, la condición de Mundo de Regeneración que tanto soñamos, pero que tal promoción se dará por el esfuerzo de toda la colectividad, y no como un regalo del Creador, aunque tercamente abracemos la pereza o la oposición.
Lógicamente , hay procedimientos disparados por los mecanismos naturales de la Ley de Progreso, en que los más perversos y crueles están siendo enviados a otros mundos, después de haber recibido las últimas oportunidades de adherirse al nuevo compromiso de transformación de la sociedad y aun así insisten en conductas altamente perniciosas al espíritu de trabajo, fraternidad y esfuerzo.
 Pero, incluso viéndose la colectividad libre de la influencia de los más perversos, asidos aún al orgullo destructor e inflexible, hay mucho por hacer para que edifiquemos la nueva sociedad.
No basta aislar el mal más agudo para pensar que todos los problemas están resueltos.
Recordando la sentencia de “El Evangelio según el Espiritismo,no basta una virtud; es preciso que ella sea activa.
Simplemente no hacer el mal no significa que se esté haciendo el bien.
Hay una larga lista de prioridades que precisamos abrazar para movilizar la maquinaria social en el rumbo correcto.
Nosotros, los espíritas, no podemos estacionarnos en la ilusión de que no ejercitando grandes vicios, leyendo media docena de páginas con lecciones edificantes, haciendo algunas oraciones por semana,trasmitiendo regular número de pases, conversando mansamente con espíritus sufridores en las reuniones mediúmnicas, haciendo uas cuantas obras de caridad, abrazando a un pequeño grupo de niños carentes o conquistando la fama y el reconocimiento de los  hermanos y hermanas del Movimiento Espírita, estemos dando nuestra “inmensa” contribución al nuevo mundo.
El Espiritismo no es un rótulo salvador o un pasaporte para privilegios ante la Nueva Era…
No basta creer en el Espiritismo y adherirse a una decena de obligaciones mecánicas, para hallarse relacionado en la “selección” de los bendecidos del Padre Celestial.
Precisamos tener actitudes profundas y verdaderas en el medio social, pues el Espiritismo se tornará una creencia común, no en el sentido de que todos se vuelvan espíritas, sino en el sentido de que las ciencias irán descubriendo las leyes de la Naturaleza, y todos los principios que hoy se encuentran restringidos a la interpretación espírita estarán universalizados en la comprensión humana.

 ¿HABRÁ AÚN DIVERSIDAD DE INTERPRETACIONES?
La criatura humana trae en sí misma una de las leyes más asombrosas de la Creación: la individualidad de todos los seres.
No existen dos espíritus iguales en toda la obra de la Creación.
Entre los infinitos mundos, en el Universo sin fin, en la incalculable presencia del principio espiritual, Dios acuñó un sello individual para cada uno. No somos producidos en serie, hemos nacido del puro amor divino, con un camino totalmente particular.
Entonces, incluso con la aceptación por la sociedad de los llamados hoy principios espíritas, como la eternidad de la vida, la ley de evolución, la reencarnación, la individualidad del ser, la comunicación con los llamados muertos, con la mediumnidad siendo comprendida como sentido natural del ser humano, aún existirá diversidad de interpretaciones sobre el funcionamiento y la aplicación de tales principios en la vida de todos nosotros.
Traduciendo: los principios espíritas se universalizarán, naturalmente harán parte de la vivencia social, serán discutidos y explicados por la Ciencia, reflexionados y profundizados por la Filosofía, y manifestados y practicados por la Religión, pero no serán espíritas todos.
Tal cual hoy varias corrientes religiosas acatan la existencia del Cristo, pero lo personifican de diversas formas; tal cual muchas corrientes sociológicas discuten el concepto de la sociedad moderna, pero divergen sobre cual sería el rumbo exacto que debería seguir la comunidad humana; tal cual hoy diversas corrientes de la Economía identifican fórmulas para sanear las dificultades económicas de las naciones, sin embargo, se crean embates divergiendo sobre los principios que deben ser implantados en los países; tal cual hoy las innumerables corrientes filosóficas comprenden la existencia de Dios, no obstante los nombres y formas como es entendida la presencia del Creador varían a centenares de interpretaciones; tal cual hoy las corrientes médicas estudian gran cantidad de enfermedades, mientras existen discusiones sobre los mejores hábitos para que tengamos salud… Por ejemplo, para unos el huevo es un villano, para otros es un elixir…
 Por tanto, lo que importa no es homogeneizar ideas o interpretaciones; lo importante es que la Humanidad vaya madurando para abrazar nuevos conceptos, comprender hechos que antes no entendía, abarcar con mayor apertura explicaciones acerca de la vida, destruir prejuicios que le velaban la visibilidad, cesar de negar conceptos por simple orgullo y vanidad, incorporar informaciones que amplíen la visión y nos hagan entender lo que nos intrigaba en el pasado…
Y todo esto sin dejar de haber diversidad…
Precisamos fijarnos en los puntos comunes que congreguen al ser humano y no en los puntos que aún representen diferencias interpretativas.
Como ejemplo, podemos citar algunos aspectos de conductas y paradigmas que pueden ser absorbidos por la nueva sociedad, respetando las diferencias.
 ¿ACEPTARÁ LA CIENCIA LOS PRINCIPIOS ESPÍRITAS?
Cuando un científico dice que Dios no existe, él no está practicando Ciencia; él está exponiendo un punto de vista personal, vertiendo el orgullo que le corre por las venas del alma.
La verdadera postura de un científico sería decir que él no obtuvo una prueba de que Dios exista, pero tampoco consiguió obtener una prueba de que Dios no existe.
La Ciencia de la nueva sociedad deberá proseguir su andadura, desprovista de vanidad y orgullo. Es obvio que no debe aceptar, crédula, tesis nacidas de la creencia popular o de las interpretaciones de las corrientes religiosas, y sí, debe la Ciencia investigar, pesquisar, indagar, profundizar, buscar explicaciones, formular conceptos, y encontrar respuestas racionales a las cuestiones presentadas a ella.
Pero la Ciencia no puede reflejar los prejuicios de mentes con un elevado QI, (coeficiente intelectual) pero vacías de buen sentido y de sentimientos, en que es preferible explicaciones absurdas para nega evidencias superiores a nuestra condición humana.
Así como, por ejemplo, hay científicos que defienden la idea de que el Universo se originó de una partícula, que no se explican de dónde vino, cómo surgió, dónde estaba, cuál es el origen de su esencia, y que tal partícula comenzó a expandirse dando origen a todo lo que conocemos, pero no aceptan ni siquiera examinar la tesis de una inteligencia superior que haya dado origen a tal elemento, y de ahí, sí que se haya expandido.
 El otro día leía la interpretació n de un grupo de investigadores intentando negar la existencia de la mediumnidad. Observando la manifestación de un espíritu a través de un médium, que describía informaciones muy por encima del nivel de conocimiento del referido médium, inclusive manifestándose, en determinada comunicación, en otra lengua, preferían tales investigadores decir que en realidad el médium era una persona dotada de un talento para absorber y/o captar el pensamiento de las personas a su alrededor, de modo inconsciente.
Sin embargo, entre los asistentes, nadie hablaba la lengua por la cual se expresó el espíritu en un momento determinado o conocía ciertos asuntos abordados en algunos de los textos.
 Entonces buscaron otra explicación: probablemente alguien tenía un antepasado que hablaba aquella lengua, y así, se podría justificar el hecho.
 Algo semejante sucedió con el médium Chico Xavier, cuando psicografió su primer libro, “Parnaso de Além Túmulo”, muchos prefirieron decir que un joven que tan sólo cursara hasta el cuarto año de primaria tenía un talento especial de imitar cualquier especie de estilo literario. Años más tarde, cuando trabajos serios basados en técnicas de pericia grafológicas identificaron la autenticidad de la firma de varios espíritus que escribieron cartas a sus familiares a través de la psicografía de Chico, muchos prefirieron decir que ese era otro talento del médium.
 No queremos decir que la Ciencia deba aceptar cualquier explicación sin realizar todo un trabajo de profunda investigación.
Queremos decir que también la Ciencia no debe negar cualquier hecho sin realizar también todo un trabajo de profunda investigación. El científico puede decir que no ve explicaciones racionales para aceptar determinado hecho, pero debe usar lógica y buen sentido para no negar cualquier hecho sin antes conocerlo y estudiarlo.
 Por eso, la Ciencia del Tercer Milenio quebrará resistencias y barreras del orgullo humano y expandirá ampliamente las fronteras.
Por eso, el insigne codificador aseveró (en “El Evangelio según el Espiritismo”) “sólo es inquebrantable aquella fe que puede encarar frente a frente a la razón, en todas las épocas de la Humanidad.”
La Ciencia comprobará toda la riqueza de los fenómenos espíritas, trayendo a la colectividad la comprensión de que son fenómenos naturales de la vida, sin ninguna connotación de milagros o hechos sobrenaturales.
 DESEO DE LA UNIVERSALIZACIÓN DEL ESPIRITISMO: ¿ALEGRÍA DE LA COMPRENSIÓN DE LA VIDA POR LA HUMANIDAD U ORGULLO DE  SENTIRNOS MÁS ESCLARECIDOS?
 Muchos espíritas defienden la tesis de que todos, un día, sean espíritas, como una forma de decir que son más perspicaces por abrazar tales principios antes que la mayoría.
 ¡Gran engaño! El gran camino de elevación del espíritu se llama AMAR.
El conocimiento espírita es importante, pero tendrá muy poca efectividad para nuestra vida si no aprendemos a hacer de tal conocimiento un derrotero seguro de transformació n y progreso moral.
No importa quien haya aprendido primero acerca de la eternidad de la vida o de la ley de reencarnación; lo que importa es quien haya iniciado todo un proceso de renovación íntima y modificación de hábitos,transformando al “hombre viejo” en el “hombre nuevo”, o sea,  promoviendo edificar un nuevo rumbo para sí mismo.
 Por eso el Cristo siempre resaltó que no interesa la hora en que el trabajador fue convocado para el servicio, importante es que esté dispuesto para el momento en que fuere llamado. Podrá ser un trabajador convocado en la última hora del día, pero recibirá lo mismo que el primero en ser empleado siempre que desarrolle su labor con la misma buena voluntad y entusiasmo.
 Jesús expuso la sinceridad de intenciones, el verdadero deseo de servir, el esfuerzo de transformarse, sin preguntar quien haya abrazado primero su palabra o atendido en primer lugar a su convite.
Precisamos desprendernos del viejo vicio de las instituciones humanas, en el que insistimos en virtud del criterio de la antigüedad para tener privilegios, en vez de adoptar el criterio de la lealtad al servicio, de la productividad espiritual y del aprovechamiento del tiempo.

EL HOMBRE DE BIEN
 El honorable espíritu San Agustín, en la célebre respuesta a la pregunta 919 de “El Libro de los Espíritus”, en que indagado sobre cual es el medio más eficaz para mejorarse en esta vida y resistir a las corrientes del mal, expuso: Un sabio de la antigüedad os lo dijo:"Conócete a ti mismo’.
 Siempre vamos a observar en las respuestas de los espíritus más iluminados y esclarecidos una exaltación al proceder del hombre,y no al nivel de su conocimiento.
 Entonces, no es preponderante la adhesión de todos a la Doctrina Espírita, pero, sí, que la conducta superior exigida por nuestra amada doctrina sea absorbida por el ser humano.
La pregunta 918, de la misma obra, corrobora tal posición: ¿Por qué señales se puede reconocer en un hombre el progreso real que debe elevar su Espíritu en la jerarquía espírita? –El Espíritu prueba su elevación cuando todos los actos de su vida corporal son la práctica de la ley de Dios, y cuando comprende por anticipado, la vida espiritual.
 Allan Kardec complementa la pregunta en el comentario: El verdadero hombre de bien es el que practica la ley de justicia, de amor y de caridad en su mayor pureza.
 Es imposible una mayor claridad. Los propios espíritus que trabajaron en la codificación del Espiritismo indicaron de manera transparente, que lo importante es la revolución interior que precisamos promover.
 Esta debe ser la preocupación primordial cuando divulgamos la Doctrina Espírita: la construcción del nuevo ser y de la nueva sociedad.
Antes de todo importa que contribuyamos para el surgimiento del hombre de bien dentro de cada uno de nosotros, y no preocuparnos en demasía por la conversión de quien quiera que sea.
 Este es el verdadero trabajo del Espiritismo: renovar el ser.
Así, resulta innecesario que todos se tornen espíritas, siempre que sean grandes espíritus, adhiriéndose a la propuesta del Cristo.
 ETICA Y MORAL
 Se hace necesario que contribuyamos, como espíritas, al engrandecimiento de la ética y de la moral vigente en la sociedad.
En todas las ramas del conocimiento humano, en todas las instituciones y agrupaciones humanas, edifiquemos la nueva ética y la nueva moral, con base en la ampliación del conocimiento humano,de modo que la colectividad pueda comprender la grandeza del mundo espiritual que nos rodea, la relación de todos nosotros con los espíritus desprovistos del cuerpo de carne, la ley de acción y reacción funcionando en el aspecto moral, la reencarnación, el fortalecimiento de los lazos afectivos, el equilibrio entre las pruebas y sufrimientos que debemos experimentar y las nuevas experiencias a ser vividas,etc.
Desechemos la pretensión de que todas las demás personas piensen como nosotros.
 Tenemos que acabar con esa manía, que arrastramos de nuestro pasado, de decir que estamos en lo cierto, que todos deben volverse espíritas, que la salvación del mundo está con los espíritas, y que fuera del conocimiento espírita no habría “salvación”.
     Uno de los pilares del Espiritismo reside en la expresión   “fuera de la caridad no hay salvación”.
 Sustituyendo cualquier especie de rótulo por la necesidad de la práctica del bien, el maestro francés captó la esencia del propio Espiritismo, que jamás debería ser utilizado como instrumento de vanidad o de búsqueda de evidencias y, sí, como camino seguro de la iluminación íntima que debemos emprender.
 Busquemos la ética del Cristo y la moral del Evangelio como indicativos seguros del camino que debemos seguir.
 SER ESPÍRITA
 No nos aflijamos por el hecho de que no todos serán espíritas en el sentido formal de la palabra.
Preocupémonos en trabajar para que la Humanidad sea espírita,en el sentido de la vivencia cristiana, aunque no lo sea en el sentido exterior.
 Porque el verdadero espírita será siempre el cristiano verdadero“pues uno y otro son lo mismo”.
 Reproduciendo lo expuesto por Allan Kardec, “el Espiritismo no instituye ninguna moral nueva; apenas facilita a los hombres la inteligencia y la práctica de la del Cristo, facultando una fe inquebrantable y esclarecida a los que dudan o vacilan”.
 Nuestro mayor desafío es la realización de la nueva sociedad,en la que los valores morales y los sentimientos nobles sean la búsqueda constante de la mayoría de las criaturas humanas, independientemente de rótulos o de ideologías exteriores.
 La preocupación de muchos compañeros y compañeras en indagar si el Espiritismo será la doctrina abrazada por la mayor parte de los hombres y mujeres denota una forma de pensar de la cual debemos liberarnos, que es la generalizació n de los patrones de comportamiento.
 No importan las variaciones naturales de gustos, de deseos, de rótulos que las personas adopten; pues lo más importante es que aprendamos a respetarnos, a comprender y por encima de todo, a amar a los semejantes.
La diversidad es una de las reglas naturales de la vida. Dios crea incesantemente, usando la diversidad para demostrar que la individualidad es un atributo inherente a cada ser.
 Preocupémonos en reflejar a través de nuestro comportamiento,lo que significa ser espírita.
Ser espírita es:
• Establecer la fraternidad como regla de convivencia con nuestro semejante independientemente de sus conceptos acerca de la vida.
• Perdonar a las personas cuyas faltas nos alcancen, incluso cuando nos valgamos de los mecanismos sociales para recibir la reparación correspondiente al mal recibido.
• Ser indulgentes con las actitudes de otros, que aunque no nos alcancen directamente, nos incomodan. Aquí aprendemos a respetar a las minorías, a las diversas “tribus” y el modo particular de comportarse de cada persona, incluso discrepando de tales maneras de proceder.
• Mantener la gentileza como regla usual de comportamiento en el trato ajeno.
• No devolver las ofensas recibidas con igual conducta,aprendiendo a disculpar buscando responder dentro de principios civilizados y equilibrados.
• Comportarse en el tránsito con urbanidad y buen sentido, sin disputar una guerra con los demás conductores, aunque estos demuestren extrema impericia.
• Respetar y proteger la Naturaleza, contribuyendo para la conservación de especies y no agredir el medio ambiente.
• Invertir en la sublimación de nuestras relaciones afectivas,valorando nuestros afectos y reduciendo nuestra tendencia al egocentrismo.
• Pensar más en el bienestar de los hermanos que en nuestro propio bienestar.
• Cultivar amistades, colocándonos a su disposición para colaborar con su éxito y confort.
• Auxiliar a los hermanos del camino, con buena voluntad y alegría cristiana.
• Cumplir con fidelidad nuestro papel de padres, madres,cónyuges, hijos, hermanos, trabajando incesantemente por la victoria del Hogar.
• Hacer más que pedir, oír más que hablar, perdonar más que ser perdonado, y servir más que ser servido.
• No desperdiciar recursos naturales ni alimentos.
• Participar de la vida de la comunidad, dando importantes contribuciones para la solución de los problemas de la colectividad.
• Actuar en nuestra profesión con absoluta honestidad, honradez, ética y sinceridad.
• Usar nuestros talentos naturales colaborando para que la vida sea mejor para todos.
• Trabajar por amor al trabajo, sin colocar la ganancia material en primer lugar, sino la utilidad de nuestra labor.
• Valorar más el ser que el tener.
• Respetar las creencias ajenas, sean ellas cuales fueren.
• Ser un individuo que se transforme en un foco que irradie paz, armonía social, constituyéndose en ejemplo de civilidad y respeto.
 Podríamos relacionar mayor cantidad de puntos, pero lo más esencial es que comprendamos que tales actitudes son independientes de rótulos exteriores.
 Cuando los hombres y mujeres adoptan un comportamiento digno y superior ante la vida y los semejantes, están siendo espíritas “de alma” y cristianos auténticos, pues lo que caracteriza al verdadero espírita es ser el verdadero hombre de bien, aunque por fuera se presente como ateo.
 Pues por encima de todo, ser esencialmente espírita es AMAR a Dios, AMAR al prójimo, AMAR la vida, AMAR a todo y a todos, y PERFECCIONARNOS CONSTANTEMENTE.
¡De ese modo, sí, podemos decir que, un día, todos seremos espíritas!
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jueves, 9 de abril de 2015

Desequilibrios del alma




¿Contesta la reencarnación a los grandes interrogantes?

Todos , nos hemos preguntado alguna vez en lo más íntimo: ¿De dónde venimos? ;¿Qué somos?; ¿Por qué estamos aquí?; ¿Hacia donde iremos?
Estas cuestiones son y han sido siempre las grandes interrogantes que siempre se planteó el Ser humano, y siempre han inquietado a los grandes filósofos y pensadores a lo largo de la historia.
A la hora de consultar respuestas a estas eternas preguntas íntimas sobre nuestro origen y nuestro destino, el recurso de consultar la gran memoria de la Humanidad, resulta casi obligado y nos da la base y el equilibrio para que asentemos estos conocimientos en lo mas profundo de nuestro Ser, impulsándonos por el camino del progreso moral.
Hay quien intenta no pensar en ello, por cobardía ante posibles respuestas de la Verdad, que prefiere ignorar porque intuye como contrarias a los apegos y vicios que placenteramente le esclavizan en su vida material, o también por la pereza de que se pueda sentir obligado por su conciencia a cambiar cosas en su forma de relacionarse con los demás cotidianamente, cuando estas cosas suponen formas de vivir muchas veces ancladas en la comodidad y en el egoísmo. También los hay que buscan respuestas a estas inquietudes, porque solo cuando se logran estas respuestas se es mas consciente para poder dirigir la vida del modo mas correcto.
Sin embargo al meditar y estudiar la reencarnación en todos sus motivos, sus facetas y sus por qués,encontramos la clave a todas las cuestiones que podemos llevar pendientes en nuestro interior a la espera de encontrar algún día las respuestas adecuadas.
Venimos evolucionando a través de muchas vidas humanas a lo largo de muchas eras, en un proceso largo y contínuo. Somos Seres pensantes procedentes o hijos de la Gran y Primera Causa de todo cuanto existe.
Estamos en el mundo para algo más que comer, dormir y divertirnos: Todos tenemos una misión y un objetivo a cumplir en la vida y nuestro progreso evolutivo depende de ello.
Y por último, al recordarnos la reencarnación, que somos , no un cuerpo con un alma, sino un alma que tiene un cuerpo, deducimos que tras esta vida, nos espera otra en el plano espiritual, mejor que esta, a la espera de tener una nueva oportunidad de seguir el camino de nuestro progreso hacia el Padre.

- Jose Luis Martín-

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Gracias te doy, ¡ oh Padre, Señor del Cielo y de la Tierra !, porque ocultaste estas cosas a los sabios y entendidos, y las revelaste a los pequeños”
-Evangelio de S.Mateo cap.XI,V.25-

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   REFORMA   ÍNTIMA

La reforma íntima es una lucha constante que el hombre no abandona hasta el fin de su vida.  por ser la imperfección la nota predominante en el hombre miremos algunos requisitos para vencer la imperfección.

¡La reforma intima! Cuantos poderes, posterga la práctica del mal hasta el momento que las personas vencen esa fuerza  insalubre que te empuja para el abismo.

Provocada por la perversidad, que campea suelta, actúa en silencio, mediante la oración que te resguarda en la tranquilidad.

Instigado por los deseos inferiores, que se propagan estimulados por la onda creciente del erotismo y de la vulgaridad, gasta tus energías excedentes en actividad fraternal.

 Empujado para el campeonato en la competición, en el área de la violencia, acelera el paso y reflexiona, asumiendo la postura de la resistencia pasiva.

Desconsiderado en las ansias nobles de tus sentimientos, cultiva la paciencia y aguarda la bendición del tiempo que todo  lo vence.

Acusado por la injusticia o sitiado por la calumnia, prosigue con el compromiso abrazado, sin desanimarte, confiando en el valor del bien.

Aturdido por el despecho de la venganza cruel, considera a tu agresor como infeliz amigo que se complace en la perturbación.

Desilusionado en el hogar, y sensibilizado por otros afectos, renueva el paisaje familiar e intenta salvar la construcción moral doméstica abalada.

Es muy fácil desistir del esfuerzo noble, complacerse por un momento, tornarse igual a los demás, en sus manifestaciones inferiores. Todavía, los estímulos y  gozos de hoy, en el campo de las pasiones disipadas, se caracterizan por el sabor de los remedios que se convierten en acido e hiel, que requeman por dentro, pasados los primeros momentos.

Nadie huye de los desafíos de la vida, que son técnicas de evaluación moral  para los candidatos a la felicidad.

El hombre revela sabiduría y prudencia, en el momento del examen, cuando está invitado  para la demostración de las conquistas realizadas.

Parientes difíciles, amigos ingratos, compañeros inescrupulosos, insensibles, conocidos descuidados, no son acontecimientos fortuitos, en tu episodio reencarnacionista.

Cada uno se  mueve, en el mudo, en el campo donde las posibilidades mejores están colocadas para su crecimiento. No siempre se recibe lo que se merece. Antes, son propiciados los recursos para más amplias y graves conquistas, que darán resultados más valiosos.

Así, aprende a controlar tus inclinaciones y crea tu momento feliz.

Lograrás vencer  la violencia interior que te propale para el mal, si perseverares en la lucha.

Siempre que surja la oportunidad, has el bien, por más insignificante que te parezca. Genera el momento de ser útil y aprovéchalo.

 No aguardes por las realizaciones retumbantes, ni te detengas esperando las horas de glorificación.

Para quien está honestamente interesado en la reforma intima, cada instante le faculta conquistas que acomete en el futuro, lapidándose y mejorándose sin cansancio.

Toda ascensión exige esfuerzo,  adaptación y sacrificio.

Toda caída resulta en prejuicio, desencanto y recomienzo.

Trabaja interiormente, venciendo  límite y obstáculo, no considerando los terrenos vencidos, sin embargo, mirando los paisajes aun por recorrer.

 Tu reforma intima te concederá la paz porque anhelas la felicidad que deseas.

Merchita
 Extraído del libro “Vigilancia” Psicografia de Divaldo Pereira Franco, por el Espíritu Juana de Angelis.
              
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Convéncete de que no existen males eternos.
- Emmanuel-

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Franz Anton Mesmer
El Magnetismo y el sonambulismo enseñados por la Iglesia
Acabamos de ver al Magnetismo reconocido por la Medicina; pero he aquí otra adhesión que, desde otro punto de vista, no tiene una importancia menos capital, puesto que prueba el debilitamiento de los prejuicios que las ideas más sanas hacen desaparecer a cada día: es la adhesión de la Iglesia.

Tenemos bajo nuestros ojos un pequeño libro intitulado: Abrégé, en forme de catéchisme, du Cours élémentaire d’instruction chrétienne: A L’USAGE DES CATÉCHISMES ET DES ÉCOLES CHRÉTIENNES, par l’abbé Marotte, vicaire général de Mgr. l’évêque de Verdun, 1853 (Resumen, en forma de catecismo, del Curso elemental de instrucción cristiana: PARA USO DE CATECISMOS Y DE ESCUELAS CRISTIANAS, por el abad Marotte, vicario general de Monseñor obispo de Verdún, 1853).

Esta obra, redactada en preguntas y respuestas, contiene todos los principios de la doctrina cristiana sobre el dogma, la Historia Santa, los mandamientos de Dios, los sacramentos, etc. En uno de los capítulos sobre el primer mandamiento, donde son tratados los pecados opuestos a la religión, y después de haber hablado de la superstición, de la magia y de los sortilegios, leemos lo siguiente:

«Preg. ¿Qué es el magnetismo?
«Resp. Es una influencia recíproca que a veces se opera entre los individuos, según una armonía de relaciones, ya sea por la voluntad, por la imaginación o por la sensibilidad física, y cuyos principales fenómenos son la somnolencia, el sueño, el sonambulismo y el estado convulsivo.

«Preg. ¿Cuáles son los efectos del magnetismo?
«Resp. Comúnmente, se dice que el magnetismo produce dos efectos principales: 1°) Un estado de sonambulismo, en el cual el magnetizado – completamente privado del uso de sus sentidos – ve, escucha, habla y responde a todas las preguntas que se le dirigen; 2°) Una inteligencia y un saber que sólo tiene en la crisis; él conoce su estado, los remedios convenientes a sus enfermedades e incluso lo que hacen ciertas personas distantes.

«Preg. En conciencia, ¿está permitido magnetizar y hacerse magnetizar?
«Resp. 1º) Si para la operación magnética se emplean medios, o si por ella se obtienen efectos que suponen una intervención diabólica, será una obra supersticiosa y nunca puede ser permitida; 2°) Sucede lo mismo cuando las comunicaciones magnéticas ofenden la modestia; 3°) Suponiendo que se tome cuidado en apartar todo abuso de la práctica del magnetismo, todo peligro para la fe o para las costumbres, todo pacto con el demonio, es dudoso que sea permitido recurrir a él como a un remedio natural y útil.»

Lamentamos que el autor haya puesto esta última corrección, que está en contradicción con lo que precede. En efecto, ¿por qué el uso de una cosa reconocida saludable no sería permitido, desde que se aparten todos los inconvenientes que él señala en su punto de vista? Es cierto que no expresa una defensa formal, sino una simple duda sobre lo permitido. Cualquiera que ella sea, esto no se encuentra en un libro erudito, dogmático, para uso exclusivo de los teólogos, sino en un libro elemental, para uso de catecismos, por consecuencia destinado a la instrucción religiosa de las masas; por consiguiente, no es de modo alguno una opinión personal: es una verdad consagrada y reconocida que el magnetismo existe, que produce el sonambulismo, que el sonámbulo goza de facultades especiales, en cuyo número está la de ver sin la ayuda de los ojos – incluso a la distancia –, de escuchar sin la ayuda de los oídos, de poseer conocimientos que él no tiene en su estado normal y de indicar los remedios que le son saludables. La calidad del autor tiene aquí un gran peso. No es un hombre desconocido que habla o un simple sacerdote que emite su opinión: es un vicario general que enseña. Nuevo fracaso y nueva advertencia para aquellos que juzgan con demasiada precipitación.

Allan Kardec
Revista Espirita 1858

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DESEQUILIBRIOS DEL ALMA

En la oración  y en la actividad espiritual, muchos encuentran  el suplemento de energías que necesitan. Si el mal demanda tiempo para fijarse, es obvio  que la restauración del bien no puede ser instantánea. Así ocurre con la enfermedad y la salud, con el desvió y el restablecimiento del equilibrio.

La familia  es una reunión espiritual en el tiempo, y, por eso mismo, el hogar es un santuario. En la Tierra, algunos de sus componentes se alejan de la sintonía  con los más altos objetivos de la vida, sin embargo, cuando dos o tres de sus miembros aprenden la grandeza de sus posibilidades de elevación, congregándose íntimamente para las realizaciones del espíritu eterno, son de esperar maravillosas edificaciones.

Existen multiples enfermedades para las desarmonias del cuerpo, otras innumerables para los desvíos del alma. Es imposible pretender la cura de los locos a fuerza de procesos exclusivamente objetivos. Es imprescindible penetrar el alma  y la medula de la personalidad, mejorar los efectos socorriendo las causas; por consiguiente, no restauraremos cuerpos enfermos  sin los recursos  del Médico Divino  de las almas, que es Jesucristo.

Los fisiologistas harán siempre mucho, intentando rectificar la disfunción de las células; no obstante, es menester intervenir en los orígenes de las perturbaciones. Hay millones de personas  irascibles que, por el hábito de encolerizarse fácilmente, vician los centros nerviosos fundamentales  por los excesos de la mente sin disciplina, convirtiéndose en portadores  del “pequeño mal”, en dementes precoces, en neurasténicos de diversos tipos o en enfermos de franjas epilépticos, que andan por ahí,  sometidos a la hipoglicenia insulinita o al metrazol; mientras, si son educados mentalmente, para la corrección de las propias actitudes internas en las rutinas de la vida, les seria el tratamiento más eficiente y adecuado, pues es regenerativo  y substancial. Sin subestimar el ministerio de los psiquiatras abnegados, que se dedican a sus semejantes, ni tampoco rechazar  los choques renovadores, tan necesarios a mucha gente, como son ducha para los “nervios empolvados”. Solo destacar que el hombre, por su conducta, puede  vigorizar su propia alma, o lesionarla.

Cuando el espíritu está en una fase de absoluta ignorancia mental, es necesario utilizar los hipnóticos, para poder neutralizar las células nerviosas ante los probables  atritos de la organización periespiritual. Para las conciencias que ya despertaron en la espiritualidad superior, el remedio  más eficaz consiste  en la fe positiva, en la auto confianza, en el trabajo digno, en pensamientos ennoblecedores.  Permaneciendo en la zona má alta  de la personalidad, se vencen desequilibrios de los departamentos más bajos, competiendo, al propio enfermo, atacar la misión renovadora y sublime confiada en el sector de su propia iluminación y en el bien del prójimo. Las medicinas pueden ejercer tutela  despótica  sobre el cosmos orgánico, siempre que la mente  no se disponga a controlarla, recurriendo  a los factores educativos.

Todos tenemos un acreedor divino en Jesús, cuya infinita bondad no nos es licito olvidar. Recordando  siempre la palabra celestial, abandonando el mal “para que no nos suceda algo peor”.

En verdad, somos felices en el presente, porque nuestro objetivo de hoy es la realización del Reino de Dios, en nosotros, con Cristo. Para eso trabajemos con El, por El, y para El, curando los males para siempre.

 Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “En un Mundo Mayor” de Chico Xavier

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