El primer deber de todo ser humano, el primer acto que debe señalar su retorno a la actividad cotidiana, es la oración. Casi todos vosotros oráis, pero, ¡cuán pocos saben hacerlo! ¡Qué importan al Señor las frases que hilvanáis unas con otras de una manera maquinal, por haberos habituado a ello, ya que es una obligación que cumplís y que, como todo deber, os resulta pesado!
La plegaria del cristiano, del espírita, cualquiera que sea el culto a que pertenezca, debe ser hecha en el momento mismo en que el espíritu vuelve a uncirse el yugo de la carne.
Tiene entonces que elevarse hasta los pies de la Divina Majestad, humilde y profundamente, en un impulso de reconocimiento por todos los beneficios recibidos hasta esa fecha: por la noche que acaba de pasar y durante la cual se os permitió aun sin vosotros saberlo regresar cerca de vuestros amigos y guías para adquirir, al contacto con ellos, más fuerza y perseverancia. Vuestra oración debe elevarse con humildad hasta los pies del Señor, para encomendarle vuestra debilidad y pedirle su apoyo, indulgencia y misericordia.
Tiene que ser profunda, porque es vuestra alma la que debe elevarse hacia el Creador, transfigurándose como Jesús en el monte Tabor y llegando hasta Él blanca y radiante de esperanza y amor.
Vuestra plegaria debe contener la petición de gracia de que tengáis necesidad, pero ésta deberá ser una necesidad real. Inútil será que roguéis al Señor para que acorte vuestras pruebas u os conceda alegrías o riquezas. Antes por el contrario, suplicadle que os dispense los bienes más preciosos de la paciencia, la resignación y la fe. No digáis, como muchos de vosotros afirman: "No vale la pena orar, puesto que Dios no me otorga lo que le pido." ¿Qué le solicitáis en casi todos los casos? ¿Pensáis a menudo en impetrarle vuestro mejoramiento moral? ¡Oh, no, esto muy pocas veces! Os acordáis más bien de pedirle buen éxito en vuestras empresas terrenales, y luego exclamáis: "Dios no se ocupa de nosotros. ¡Si lo hiciera, no habría en el mundo tantas injusticias!".
¡Insensatos e ingratos! Si descendierais hasta los hondones de vuestra conciencia, casi siempre encontraríais en vosotros mismos el punto de partida de los males de que os doléis. Pedid, pues, ante todo, vuestro mejoramiento, y veréis entonces qué torrente de gracias y consuelos se derramará sobre vosotros.
Debéis rogar incesantemente, sin por eso retiraros a vuestro oratorio o postraros de hinojos en las plazas públicas. La oración diaria consiste en el cumplimiento de vuestros deberes de todos ellos, sin excepción, sea cual fuere su naturaleza. ¿Acaso no es un acto de amor hacia el Señor el que asistáis a vuestros hermanos en cualquier necesidad que tengan, bien sea moral o física?...
¿No realizáis una acción de gracias cuando eleváis a Él vuestros pensamientos porque una felicidad os ha alcanzado, u os salváis de un accidente, e incluso porque una mera contrariedad apenas si os roza; cuando decís en vuestro fuero interno: " Bendito seas, Padre mío"?¿No constituye un acto de contricción el humillaros ante el Juez Supremo cuando sentís que habéis incurrido en falta, aunque sólo sea por un pensamiento fugitivo, y le decís:
Perdóname, Dios mío, por haber pecado por orgullo, egoísmo o falta de caridad. Dame la fuerza precisa para no desfallecer y el valor necesario para reparar mi falta"'?........
Esto es independiente de las oraciones regulares de la mañana y de la noche y las de los días consagrados. Como veis, la plegaria puede serlo en todo instante, sin que en manera alguna interrumpa el curso de vuestros trabajos.
Antes bien, dicha así, santifica a estos últimos. Y persuadíos de que uno de esos pensamientos, que parta del corazón, es más escuchado por vuestro Padre celestial que las largas oraciones que se recitan por costumbre, muchas veces sin una causa específica, y a las cuales os llama de forma maquinal la hora establecida.
Además de los naturales fenómenos anímicos del sonambulismo y del sueño común, hay otros muchos, entre los que están :
Telepatía
La telepatía o transmisión del pensamiento, es una facultad anímica que ocurre entre las personas, independientemente de estar dormido o despierto. El Espíritu se comunica telepáticamente porque él no se halla encerrado en el cuerpo como en una caja; irradia para todos los lados. Puede comunicarse con otros Espíritus, incluso en estado de vigilia, aunque más difícilmente.
La telepatía, es el lenguaje articulado del pensamiento, es una forma de comunicación que da lugar a que dos personas se vean y comprendan sin precisar de las señales ostensivas del lenguaje. Se podría decir que hablan entre sí el lenguaje de los Espíritus.
Letárgia y catalepsia
La letargia y la catalepsia derivan del mismo principio, que es la pérdida temporal de la sensibilidad y del movimiento, por una causa fisiológica aún inexplicable. Difieren una de la otra en que, en la letargia, la suspensión de las fuerzas vitales es general y da al cuerpo todas las apariencias de la muerte; en la catalepsia, queda localizada, pudiendo alcanzar una parte más o menos extensa del cuerpo, de suerte a permitir que la inteligencia se manifieste libremente, lo que la torna inconfundible con la muerte. La letargia es siempre natural; la catalepsia es a veces magnética.
Alguien que estuviera bajo un estado letárgico, o incluso cataléptico, no puede ver ni oír por los órganos físicos, no se puede comunicar con el mundo exterior. El Espíritu tiene conciencia de sí, pero no puede comunicarse.
En la letargia, el cuerpo no está muerto, por cuanto hay funciones que continúan ejecutándose. Su vitalidad se encuentra en estado latente, como en la crisálida, aunque no aniquilada. Ahora, mientras el cuerpo vive, el Espíritu se halla ligado. Desde que el hombre aparentemente muerto, vuelve a la vida, es que no era completa la muerte.
La letargia*, según la Medicina es una somnolencia patológica o estupor, sopor mental. La letargia puede manifestarse también en el estado de coma profundo, situación en que la persona no reacciona a ningún estímulo (luminoso, verbal, de dolor, de calor, etc.) Se observa que hasta algunos movimientos involuntarios han cesado.
La catalepsia* es entendida como una enfermedad cerebral intermitente, caracterizada por la suspensión más o menos completa de la sensibilidad externa y de los movimientos voluntarios, y principalmente, por una extrema rigidez de los músculos.
Éxtasis
El éxtasis es el estado en que la independencia del alma, con relación al cuerpo, se manifiesta de modo más sensible y se torna, en cierta forma, palpable.
En el sueño y en el sonambulismo, el Espíritu anda alrededor de los mundos terrestres. En el éxtasis, penetra en un mundo desconocido, o de los Espíritus etéreos, con los cuales entra en comunicación, sin que, todavía, le sea lícito ultrapasar ciertos límites, porque, si los ultrapasase totalmente, se romperían los lazos que lo unen al cuerpo. Lo envuelve entonces un resplandeciente y desacostumbrado fulgor, inhibiéndolo armonías que en la Tierra se desconocen, invadiéndolo un indefinible bienestar.
En el estado de éxtasis, el aniquilamiento del cuerpo es casi completo. Le queda solamente, puede decirse, la vida orgánica. Se siente que el alma se halla presa únicamente por un hilo.
Bicorporiedad
En la bicorporiedad, el Espíritu se aparta del cuerpo, tornándose visible y tangible. Mientras ocurre eso, el cuerpo permanece adormecido, viviendo la vida orgánica.
Aislado del cuerpo, el Espíritu de un vivo puede, como el de un muerto, mostrarse con todas las apariencias de la realidad. Además puede adquirir momentánea tangibilidad. Este fenómeno, conocido con el nombre de bicorporiedad, fue el que dio origen a las historias de hombres dobles, es decir, de individuos cuya simultaneidad en dos lugares diferentes se llegó a comprobar.
Antonio de Pádua, padre italiano canonizado por la iglesia católica, y Eurípides Barsanulfo, espírita minero de Sacramento, son dos grandes ejemplos de Espíritus que, cuando estaban encarnados, poseían, en grado de elevado desarrollo, ese tipo de fenómeno anímico.
Gabriel Delanne
Doble vista o segunda vista
Es la facultad gracias a la cual quien la posee ve, oye y siente más allá de los límites de los sentidos humanos. Percibe lo que existe hasta donde extiende el alma su acción. Ve, por así decirlo, a través de la vista ordinaria y como por una especie de espejismo.
En el momento en que el fenómeno de la segunda vista se produce, el estado físico del individuo se halla sensiblemente modificado. La mirada es vaga. Él mira sin ver. Toda su fisonomía refleja como una exaltación. Se observa que los órganos visuales se conservan ajenos al fenómeno, por el hecho de que la visión persiste incluso con los ojos tapados.
Transfiguración
El fenómeno de la transfiguración consiste en el cambio del aspecto de un cuerpo vivo. La transfiguración, en algunos casos, puede originarse por una simple contracción muscular, capaz de dar a la fisonomía una expresión diferente a la habitual, hasta el punto de tornar casi irreconocible a la persona. La más bella transfiguración de la que tenemos noticia fue, sin duda, la de Jesús, en el Tabor, ocurrida en presencia de los apóstoles Pedro, Tiago y Juan. (Mateo, 17:1-9). Según el texto evangélico, en el momento de la transfiguración, el rostro de Jesús resplandeció como el sol, sus vestiduras se tornaron blancas como la nieve. (Mateo 17: 1-9) (20)
Concluyendo, los fenómenos anímicos son tan importantes como los mediúmnicos, una vez que ambos forman parte de la estructura psíquica de la especie humana. Si es cierto afirmar que todo fenómeno mediúmnico tiene su componente anímico, es igualmente correcto decir que los fenómenos anímicos son secundados por la acción espiritual. Es difícil, por no decir imposible, establecer límites dónde comienza uno y dónde termina el otro. Debemos estar atentos para no dificultar o, hasta incluso inviabilizar la práctica mediúmnica, temerosos de las mistificaciones del contenido anímico de los mensajes mediúmnicos.
La tesis animista es respetable. Partió de investigadores concienciados y sinceros, y nació para cohibir los probables abusos de la imaginación; entretanto, viene siendo usada cruelmente por la mayoría de nuestros colaboradores encarnados, que hacen de ella un órgano inquisitorial, cuando deberían aprovecharla como elemento educativo, en la acción fraterna. Millares de compañeros huyen del trabajo, amedrentados, retroceden ante los percances a la iniciación mediúmnica, porque el animismo se convirtió en cancerbero. Afirmaciones serias y edificantes, tornadas en opresivo sistema, impiden el paso de los candidatos al servicio por la gradación natural del aprendizaje y de la aplicación. Se reclama de ellos precisión absoluta, olvidándose lecciones elementales de la naturaleza. Recogidos en el castillo teórico, innumerables amigos nuestros, reuniéndose para el elevado servicio de intercambio con nuestra esfera, no aceptan comúnmente a los servidores, que han de crecer y perfeccionarse con el tiempo y con el esfuerzo.
Los fenómenos mediúmnicos en sus múltiples presentaciones, en el comienzo de los grupos humanos, mostraron su origen, prácticamente, como resultado de ampliaciones anímicas. Los pensamientos, los sueños, las elucubraciones frente a los acontecimientos externos fueron propiciando verdaderas expansiones de conciencia como procurando sintonizar con el mundo espiritual.
Con la evolución de la humanidad, los fenómenos mediúmnicos se fueron alargando y tornándose más consistentes, es decir, los fenómenos mediúmnicos, bastante confundidos con las fuentes anímicas más sensibles, se fueron volviendo más independientes y cada vez más depurados. Así, el médium, con el tiempo, sabrá perfectamente evaluar, en sus más íntimas sensaciones, las oscilaciones entre los fenómenos anímicos y los mediúmnicos
( Del cursillo de Estudio y Educación para la Mediumnidad, de la F.E.B. )
El sueño es el recuerdo de lo que el Espíritu vio mientras dormía. (...) La libertad del Espíritu es juzgada por los sueños.
El Espíritu jamás está inactivo. Durante el sueño, se aflojan los lazos que lo prenden al cuerpo y, no precisando este entonces de su presencia, él se lanza por el espacio y entra en relación más directa con los otros Espíritus.
Cuando el cuerpo reposa, creedlo, el Espíritu tiene más facultades que en el estado de vigilia. Se acuerda del pasado y algunas veces prevé el futuro. Adquiere mayor potencialidad y puede ponerse en comunicación con los demás Espíritus, en este mundo o en el otro.
Estando entorpecido el cuerpo, el Espíritu trata de romper sus cadenas y de investigar en el pasado o en el futuro.
El sueño libera parcialmente al alma del cuerpo. Cuando duerme, el hombre se halla por algún tiempo en el estado en que queda permanentemente después que muere.
Los Espíritus elevados, cuando duermen, van junto a los que les son iguales o superiores. Con estos viajan, conversan y se instruyen. Trabajan incluso en obras que se encuentran concluidas, cuando vuelven, muriendo en la Tierra, al mundo espiritual. El sueño de ellos se traduce por recuerdos agradables y felices.
Los Espíritus inferiores van, cuando duermen, a mundos inferiores a la Tierra donde los llaman viejos afectos, o en busca de gozos quizá más bajos que de los que aquí tanto se deleitan. Sus sueños son pesados, confusos, atormentados, muchos de ellos bajo la forma de pesadillas.
El sonambulismo
El sonambulismo es un estado de independencia del Espíritu, más completo que en el ensueño, estado en que sus facultades adquieren mayor amplitud. El alma tiene entonces percepciones de las que no dispone en el sueño, que es un estado de sonambulismo imperfecto.
En el sonambulismo, el Espíritu está en posesión plena de sí mismo (...). Cuando se producen los hechos del sonambulismo, es que el Espíritu, preocupado con una cosa u otra, se aplica a una acción cualquiera, para cuya práctica necesita valerse del cuerpo. Se sirve entonces de este, como se sirve de una mesa o de otro objeto material en el fenómeno de las manifestaciones físicas, o incluso como se vale de la mano del médium en las comunicaciones escritas.
Los fenómenos de sonambulismo natural se producen espontáneamente y no dependen de ninguna causa exterior conocida. Mas, en ciertas personas dotadas de especial organización, pueden ser provocadas artificialmente, por la acción del agente magnético (hipnosis). El estado que se designa con el nombre de sonambulismo magnético sólo difiere del sonambulismo natural en que uno es provocado, mientras el otro es espontáneo.
Es importante no confundir sonambulismo, natural o provocado, con mediumnidad sonambúlica. En el primer caso ocurre un fenómeno anímico de emancipación del alma, el Espíritu encarnado obra por sí mismo. En el segundo caso, los médiums en estado de sonambulismo, son asistidos por Espíritus.
( Estudio y educación de la mediumnidad, de la Féd. Espír.Brasileña )
La Doctrina Espírita nos esclarece al respecto de la existencia de dos tipos de fenómenos psíquicos, patrimonio del ser humano: los anímicos (de ánima, alma) - producidos por el propio Espíritu encarnado, y los mediúmnicos (de médium, medio) - producidos por la intervención de Espíritus desencarnados - que utilizan un vehículo o instrumento humano (médium) para manifestarse.
En los fenómenos anímicos, el Espíritu encarnado se desprende momentáneamente de su cuerpo físico y entra en comunicación con otros Espíritus, desencarnados o encarnados.
Durante ese desprendimiento - que puede ser más o menos duradero – el Espíritu encarnado desprendido o desdoblado tiene conciencia de lo que ocurre tanto en el plano físico como en el plano espiritual, pudiendo participar activamente de ello.
Allan Kardec, en El Libro de los Espíritus, en su segunda parte, capítulo ocho, denomina los fenómenos anímicos fenómenos de emancipación del alma porque, en esa condición, el Espíritu se revela más libre, más independiente.
Los fenómenos anímicos pueden ser fácilmente confundidos con los de naturaleza mediúmnica, por traer en sí las impresiones del medianero que los dirige. Es oportuno recordar que en todo y cualquier fenómeno mediúmnico la presencia del factor anímico es inevitable, por el hecho de valerse el comunicante espiritual de los elementos biológicos, psicológicos y culturales del médium, para elaborar y exteriorizar su mensaje (...). Se espera que la interferencia anímica no ultrapase las líneas de lo admisible, digamos, de lo soportable (...).
En el estudio de los fenómenos psíquicos, es importante saber distinguir animismo de mistificación mediúmnica. La mistificación mediúmnica es intencional.
Significa decir que no hay un Espíritu comunicante, el pseudos-médium simula, conscientemente, una comunicación mediúmnica. Esa condición representa uno de los más serios obstáculos encontrados en la práctica mediúmnica, capaces de preocupar e incluso perturbar a muchos trabajadores.
a) En el inicio de la práctica mediúmnica, cuando los canales mediúmnicos están siendo desobstruidos por los Espíritus. En esa situación, el médium principiante encuentra barreras físicas paulatinamente superables a lo largo del tiempo.
b) En las desarmonías psico-emocionales generadas por errores o crímenes que la persona cometió en el pasado, en otras existencias. La persona inmoviliza gran coeficiente de fuerzas de su mundo emotivo, en torno de una experiencia infeliz, al punto de generar cristalización mental no superada por el choque biológico del renacimiento, en nuevo cuerpo físico. Fijándose en esos recuerdos, pasa a comportarse como si estuviese aún en el pasado, que teme resucitar, actuando como si fuese un espíritu que se estuviese comunicando.
Debemos, por tanto, diferenciar fenómeno anímico propiamente dicho, que es la manifestación de una facultad psíquica natural y que forma parte de las conquistas evolutivas del ser humano, de mistificación del fenómeno mediúmnico, de forma intencionada, o de la evidencia de un desequilibrio psíquico originado en acciones cometidas en el pasado, por la persona en cuestión.
Los fenómenos anímicos auténticos, verdaderos, entendidos como reveladores de una actividad extracorpórea son variables.
( Del Curso de estudio y programación de la mediumnidad de la Fed.Espírita Brasileña)
Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,el valor para cambiar las que sí puedo,y la sabiduría para saber distinguirlas.
“Numerosas escuelas se multiplican para los espíritus desencarnados y, ahora que yo soy un humilde discípulo de estos planteles educativos del Maestro Jesús, reconocí que los planos espirituales también tienen su folklore… De los millares de episodios de este folklore del cielo sobre la vida y obra de Jesús, conseguí reunir treinta y traer al conocimiento del generoso lector que me concede su atención…
Ahora, para consolidar la curiosidad de los que me leen con el sabor de la crítica, tan a gusto de nuestro tiempo, justificando la substancia real de las narraciones de este libro, citaré al apóstol Marcos cuando dice: “Y sin parábolas nunca les hablaba, pero todo declaraba en particular a sus discípulos” (4; 34); y, el apóstol Juan cuando afirma: “Pero, hay muchas otras cosas que Jesús hizo y que, si cada una de por sí fuese escrita, creo que ni aún todo el mundo podría contener los libros que se escribiesen” (21; 25)…
Pedro Leopoldo, noviembre 9 de 1940 - HUMBERTO DE CAMPOS” (Escritor brasileño fallecido).
JUANA DE CUSA
Entre la multitud que invariablemente acompañaba a Jesús en las predicaciones del lago, se encontraba siempre una mujer de rara dedicación y noble carácter, y de las más altamente colocadas en la sociedad de Cafarnaúm. Se trataba de Juana, esposa de Cusa, el intendente de Antipas, en la ciudad donde se conjugaban intereses vitales de comerciantes y pescadores.
Juana poseía verdadera fe; con todo, no consiguió escaparse de las amarguras domésticas, porque su compañero de luchas no aceptaba las claridades del Evangelio. Considerando sus íntimos sinsabores, la noble dama buscó al Mesías en una ocasión en que él descansaba en casa de Simón, y le expuso su larga serie de contrariedades y padecimientos. El esposo no toleraba la doctrina del Maestro. Alto funcionario de Herodes, en perenne contacto con los representantes del Imperio, repartía sus preferencias religiosas alternativamente, entre los intereses de la comunidad judía y los dioses romanos, lo que le permitía vivir en fácil tranquilidad y reposo. Juana confesó al Maestro sus temores, sus luchas y disgustos en el ambiente doméstico, exponiendo sus amarguras de acuerdo a las divergencias religiosas existentes entre ella y el compañero.
Después de escuchar su larga exposición, Jesús ponderó:
- Juana, sólo hay un Dios, que es Nuestro Padre, y sólo existe una fe para nuestras relaciones con su amor. En el mundo hay ciertas manifestaciones religiosas, que muchas veces no pasan de vicios populares en los hábitos exteriores. Todos los templos de la Tierra son de piedra; yo vengo en nombre de Dios, a abrir el templo de la fe viva en el corazón de los hombres. Entre el sincero discípulo del Evangelio y los errores milenarios del mundo, comienza a trabarse el combate sin sangre de la redención espiritual. Agradece al Padre el haberte juzgado digna de buen trabajo desde ahora. ¿Tu esposo no comprende tu alma sensible? Algún día lo hará. ¿Es irreflexivo e indiferente? Amalo aún así. No te encontrarías unida a él si no hubiera para eso una razón justa. Sirviéndolo con amorosa dedicación, estarás cumpliendo la voluntad de Dios. Me hablas de tus recelos y tus dudas. Debes, por el Evangelio, amarlo aún más. Los sanos no necesitan de médico. Además de eso, no podemos recoger uvas de los espinos, pero podemos abonar el suelo que produjo cardos venenosos, para cultivar en él mismo la maravillosa vid del amor y de la vida.
Juana dejaba entrever en el suave brillo de los ojos la satisfacción íntima que aquellos esclarecimientos le causaban; pero patentando todo su estado de alma, interrogó:
- Maestro, vuestra palabra alivia mi espíritu atormentado; entretanto, siento extrema dificultad para un entendimiento recíproco en el ambiente de mi hogar. ¿No juzgáis correcto que luche por imponer vuestros principios? ¿Actuando así, no estaré reformando a mi esposo para el cielo y para vuestro reino?
Cristo sonrió serenamente y respondió:
- ¿Quién sentirá más dificultad en extender las manos fraternas, será el que llegó a las márgenes seguras del conocimiento con el Padre, o aquél que aún se debate entre las olas de la ignorancia o la desolación de la inconstancia o de la indolencia del espíritu? En cuanto a la imposición de las ideas - continuó Jesús, acentuando la importancia de sus palabras - ¿por qué motivo Dios no impone su verdad y su amor a los tiranos de la Tierra? ¿Por qué no fulmina con un rayo al conquistador desalmado que extiende la miseria y la destrucción con las fuerzas siniestras de la guerra? La sabiduría celeste no extermina las pasiones, las transforma. Aquél que sembró el mundo de cadáveres, despierta a veces para Dios apenas con una lágrima. El Padre no impone la reforma a sus hijos, los esclarece en el momento oportuno. Juana, el apostolado del Evangelio es el de colaboración con el cielo en los grandes principios de la redención. Sé fiel a Dios amando a tu compañero del mundo como si fuera tu hijo. No pierdas tiempo en discutir lo que no sea razonable. Dios no entra en contiendas con sus criaturas y trabaja en silencio por toda la Creación. ¡Anda! ¡Esfuérzate también en el silencio y, cuando sea convocada al esclarecimiento, haz uso del verbo dulce o enérgico de la salvación, según las circunstancias! ¡Vuelve al hogar y ama a tu compañero como el material divino que el cielo colocó en tus manos para que talles una obra de vida, sabiduría y amor!
Juana de Cusa experimentaba un alivio blando en el corazón. Enviando a Jesús una mirada de cariñoso agradecimiento, aún escuchó sus últimas palabras:
- ¡Anda, hija! ¡Sé fiel!
Desde ese día memorable para su existencia, la mujer de Cusa experimentó en el alma la claridad constante de una resignación siempre lista al buen trabajo y siempre activa para la comprensión de Dios. Como si la enseñanza del Maestro estuviese ahora grabada indefinidamente en su alma, consideró que antes de ser esposa en la Tierra, ya era hija de aquél Padre del Cielo que conocía su generosidad y sacrificios. Su espíritu divisó en todas las labores una luz sagrada y oculta. Trató de olvidar todas las características inferiores del compañero para observar solamente lo que poseía él de bueno, desarrollando en las menores oportunidades el embrión vacilante de sus virtudes eternas. Más tarde, el cielo le envió un hijito que vino a duplicar sus trabajos; ella, sin embargo, no olvidando las recomendaciones de fidelidad que Jesús le había hecho, transformaba sus dolores en un himno de triunfo silencioso en cada día.
Los años pasaron y el esfuerzo perseverante le multiplicó los bienes de la fe en la marcha laboriosa del conocimiento y de la vida. Las persecuciones políticas aparecieron sobre la existencia de su compañero. Con todo, Juana se mantenía firme. Torturado por las ideas odiosas de venganza, por las deudas insaldables, por las vanidades heridas, por las molestias que le achacaban el cuerpo, el ex-intendente de Antipas volvió al plano espiritual en una noche de sombras tempestuosas. Su esposa, todavía soportó los sinsabores más amargos, fiel a sus ideales divinos edificados en la confianza sincera. Obligada por las necesidades más duras, la noble dama de Cafarnaúm buscó trabajo para mantenerse con el hijo que Dios le confió. Algunas amigas le llamaron la atención, tomadas de respeto humano. Juana, no obstante, buscó esclarecerlas, alegando que Jesús igualmente había trabajado, haciendo callosas sus manos con las sierras de modesta carpintería y, que sometiéndose ella a una situación de subalterna en el mundo, se dedicaba primeramente a Cristo, de quien se había hecho devota esclava.
Llena de sincera alegría, la viuda de Cusa olvidó el confort de la nobleza material, se dedicó a los hijos de otras madres, se ocupó con los más bajos quehaceres domésticos para que su hijito tuviese pan. Más tarde cuando la nieve de las experiencias del mundo le encaneció los primeros cabellos de la frente, una galera romana la conducía en su interior, en calidad de humilde sierva.
En el año 68, cuando las persecuciones al Cristianismo eran intensas, vamos a encontrar en uno de los espectáculos sucesivos del circo, a una vieja discípula del Señor amarrada a un poste de martirio, al lado de un hombre joven, que era su hijo.
Ante el vociferar del pueblo fueron ordenadas las primeras flagelaciones.
- ¡Abjura! - exclama un ejecutor de las órdenes imperiales, de mirada cruel y sombría.
La antigua discípula del Señor contempla el cielo sin una palabra de negación o de queja. Entonces el látigo vibra sobre el joven semidesnudo, que exclama, entre lágrimas: "- ¡Repudia a Jesús madre mía! ¿¡No ves que nos perdemos?! ¡Abjura por mí, que soy tu hijo!".
Por la primera vez, de los ojos de la mártir corrió una fuente abundante de lágrimas. Los ruegos del hijo son espadas de angustia que le destrozan el corazón.
- ¡Abjura! ¡Abjura!
Juana escucha aquellos gritos, recordando su vida entera. El hogar feliz y festivo, las horas de ventura, los disgustos domésticos, las emociones maternales, los fracasos del esposo, su desesperación y su muerte, la viudez, la desolación y las más duras necesidades. En seguida, ante los pedidos desesperados del hijo, recordó que María también había sido madre y, viendo a su Jesús crucificado en el madero de la infamia, supo conformarse con los designios divinos. Sobre todo los recuerdos, como alegría suprema de su vida, le pareció escuchar aún al Maestro en casa de Pedro, diciéndole: "¡Anda hija! ¡Sé fiel!" Entonces, poseída de fuerza sobrehumana, la viuda de Cusa contempló a la primera víctima ensangrentada y, fijando en el joven una mirada profunda e inexpresable, en su dolor y en su ternura, exclamó firmemente:
- ¡Calla hijo mío! Jesús era puro y no despreció el sacrificio. ¡Sepamos sufrir en la hora dolorosa, porque antes de todas las felicidades transitorias del mundo, es necesario ser fiel a Dios!
En ese momento, con los aplausos delirantes del pueblo, los verdugos incendiaron a su alrededor leñas impregnadas de resinas inflamables. En pocos instantes las llamaradas llegaron a su cuerpo envejecido. Juana de Cusa contempló con serenidad la masa popular que no entendía su sacrificio. Los gemidos de dolor morían ahogados en el pecho oprimido. Los verdugos de la mártir la insultaban aún en la hoguera:
- ¿Tu Cristo solamente supo enseñarte a morir? - preguntó uno de los hombres.
La vieja discípula, concentrando su capacidad de resistencia, tuvo aún fuerzas para murmurar:
- ¡No tan solo a morir, sino también a poder amarlos!
En ese instante, sintió que la mano consoladora del Maestro le tocaba suavemente los hombros, y escuchó su voz cariñosa e inolvidable:
- ¡Juana, ten buen ánimo! ¡Yo estoy aquí!
Tomado del libro “BUENA NUEVA” de FRANCISCO CÁNDIDO XAVIER (Médium Espirita) y HUMBERTO DE CAMPOS (Espíritu desencarnado).
Los planos espirituales elevados ejercen la guía espiritual de la humanidad. Llega el momento en que desde el plano espiritual se toma la decisión de abrir una nueva etapa, de descorrer un velo en la Tierra para que alcance un nuevo nivel de conocimiento. Y lo van a hacer utilizando esa capacidad del ser humano que comunica los dos planos.
Para comprender este momento de cambio vamos a contar la historia que es considerada el comienzo de esta nueva etapa, el comienzo del espiritualismo moderno.
Este fenómeno ocurrió en el año 1848 en el pueblo de Hydesville en Nueva York. Allí vivía una familia de granjeros, la familia Fox, de religión metodista, con sus dos hijas pequeñas, Margareth, de 14 años y Catherine de 11. Habían alquilado la casa en diciembre del 1947 y al poco tiempo comenzaron a oír ruidos. Otros inquilinos anteriores también los habían oído. Era como si alguien llamara a la puerta golpeándola, pero no había nadie. Los ruidos inexplicables aumentaron. La noche del 31 de marzo de 1848, empezaron a oírse mucho más fuerte.
Vamos a conocer lo que ocurrió a través del testimonio de la madre, la señora Margareth Fox recogido en el libro de Sir Arthur Conan Doyle, La historia del espiritismo:
La noche del viernes, 31 de marzo de 1848, habíamos decidido acostarnos más temprano y no consentir que se nos molestara con ruidos haciendo todo lo posible por dormir en paz. Pero aún no se había acostado mi marido, cuando empezaron a oírse los estrépitos, que aquella noche sonaban de modo distinto. Las niñas, que dormían en una cama instalada en nuestra alcoba, oyeron los golpes, y probaron a imitarlos golpeando con los dedos.
La menor, Catalina, decía: «Señor desconocido, haga usted lo que yo hago», y daba golpecitos con los dedos. Inmediatamente contestaba el mismo número de golpes. Luego Margarita dijo un poco como de burla: «Ahora haga lo mismo que yo: cuente uno, dos, tres, cuatro», y golpeó al mismo tiempo con los dedos; los ruidos contestaron como antes. La niña se quedó aterrada.
Entonces pensé en hacer una prueba cuyo resultado ninguno pudiéramos poner en duda. Pregunté al de los ruidos que me indicara con golpes y de una manera sucesiva, la edad de cada uno de mis hijos; instantáneamente me dio esa edad, parándose lo suficiente entre la de uno y otro para que yo pudiera contar hasta el número de siete. Siguió a esto una pausa más larga, y luego una serie de tres golpes fuertes correspondientes a la edad de un hijo fallecido, y que era el más pequeño de todos.
La importancia de este fenómeno radica precisamente en el diálogo que la familia Fox estableció con la fuente de los ruidos extraños. Fueron capaces de dar un paso más y de establecer un código para comunicarse y, a través de preguntas y respuestas, establecer un canal de comunicación.
Esos ruidos extraños se convierten en ruidos generados por una inteligencia, porque responden exactamente a las preguntas. Hay algo inteligente respondiendo a las preguntas de la señora Fox a través de esos ruidos. El testimonio de la señora Fox continúa y podemos ver cómo a través de este método pudieron averiguar qué había detrás de esos ruidos:
Luego pregunté: ¿Es un ser humano quien contesta a mis preguntas? A esto no respondió ningún golpe. Volví a decir: Si es un espíritu, que dé dos golpes. Inmediatamente resonaron los dos golpes. A continuación indiqué: Si se trata de un ser humano que fue herido, que dé dos golpes. Estos se oyeron en seguida tan fuerte que la casa tembló. Continué preguntando: ¿Fue usted herido en esta casa? La contestación fue la misma que antes. ¿Vive la persona que le agredió? Contestación por medio de golpes, como antes. Por tal procedimiento descubrí que había sido muerto en mi misma casa; que era un hombre de treinta y un años; y que sus restos habían sido enterrados en la cueva; que su familia se componía de la mujer y cinco hijos, dos varones y dos hembras, todos los cuales vivían en el momento de ser asesinado, y que la esposa había fallecido después. Finalmente, le pregunté: ¿Continuará usted golpeando si llamo a mis vecinos para que puedan también oírle? Los golpes contestaron con fuerza en señal afirmativa.
Mi esposo salió a buscar a la vecina de al lado, que es la señora Redfield.
Vemos aquí que por medio del código a través de golpes, ese algo inteligente que es capaz de contestar se identifica a sí mismo como un espíritu, y da las señas de quién había sido.
Casa de la familia Fox
Hice algunas preguntas en nombre de mi vecina y obtuve contestaciones por el procedimiento anterior, diciéndonos su edad exactamente. La señora llamó a su marido, ante quien formulamos las mismas preguntas, obteniendo las mismas contestaciones.
Entonces el señor Redfield salió en busca del señor Duesler, de su mujer y de otras varias personas. A su vez Duesler llamó a los matrimonios Hyde y Jewell. Duesler hizo varias preguntas inmediatamente seguidas de las correspondientes respuestas. Luego hice yo venir a cuantos vecinos pude, y pregunté al espíritu si alguno de ellos había sido el agresor, pero no obtuve contestación. Duesler preguntó: «¿Fue usted asesinado?» Los golpes fueron afirmativos. (…)De la misma manera Duesler logró enterarse de que el desconocido fue asesinado en la habitación situada al este de la casa, hacía unos cinco años (…).
Algunos vecinos más que estaban cerca, fueron llamados como testigos, y todos pudieron oír las preguntas y respuestas. Varios permanecieron en mi casa toda la noche. Yo salí con mis hijas. Al día siguiente, sábado, la casa se nos llenó de gente. No se habían oído ruidos durante el día, pero desde el anochecer comenzaron de nuevo. Estaban presentes más de trescientas personas.
Al principio vecinos y luego curiosos, mucha gente se acercaba a la cabaña para ver qué ocurría. Estos fenómenos llamaron la atención del público, incluso de la prensa. Esta es otra de las claves que convierten a este fenómeno en el punto de partida de un nuevo movimiento de espiritualidad. Mucha gente se interesó en estudiar y en profundizar en el origen y significado de estos hechos.
Los vecinos crearon un Comité de investigación, con el señor Duesler como presidente. Recogieron testimonios de las personas que presenciaron los fenómenos y publicaron un folleto un mes después titulado, «Relación de los misteriosos ruidos oídos en la casa de John D. Fox», publicado en Canandaigua, en Nueva York. Es muy interesante ver cómo se genera un grupo de estudios que sin prejuicios y con seriedad, decide investigar qué es lo que ocurre y después darle publicidad, con el fin de que la gente conozca qué es lo que ha pasado. Muchas personas se entregaron al estudio de este tipo de fenómenos.
Cuatro meses después, Isaac Post creó un sistema de comunicación a través de un alfabeto. A cada letra le correspondían un número de golpes. Con lo que las comunicaciones serían más fáciles y se continuó profundizando en las investigaciones.
Se realizaron excavaciones en la casa para intentar encontrar el cuerpo del vendedor. Las primeras veces tuvo que pararse porque se encontraba agua y tuvieron que pararse hasta el verano. A una profundidad de cinco pies encontraron una tabla, y descubrieron alquitrán, cal y finalmente, algunos huesos humanos, según el testimonio pericial de los médicos. Cincuenta y cinco años más tarde unos niños hacen un nuevo descubrimiento, que no dejaba la menor duda de que realmente alguien había sido enterrado en la casa de los Fox. Al parecer el cuerpo había sido enterrado en cal viva en el centro del sótano y luego trasladado debajo de un muro de la casa. En La historia del espiritismo se recoge la noticia que se publicó en el Boston Journal (periódico que no era espiritista) el 23 de noviembre de 1904:
Han sido encontrados en la casa que fue de las hermanas Fox en 1848, restos del hombre que se supuso fue la causa de los ruidos que se oyeron por vez primera en la citada casa, viniendo este hallazgo a desvanecer las últimas sombras de duda que pudieran abrigarse sobre la veracidad de ambas hermanas en cuanto al descubrimiento de la comunicación espiritista.
Las hermanas Fox declararon que habían establecido comunicación con el espíritu de un hombre, el cual díjoles haber sido asesinado y enterrado en la cueva. Repetidas excavaciones llevadas a cabo para hallar el cadáver, dieron un resultado incompleto, por lo que no pudo obtenerse la prueba concluyente de aquellos relatos.
El nuevo descubrimiento y la buscada confirmación lo han realizado unos escolares que jugaban en la cueva de la casa de Hydesville, donde las hermanas Fox habían oído los extraños ruidos.
Las hermanas Fox comenzaron a dar sesiones públicas donde demostraban sus capacidades para la comunicación con el otro plano y donde se oían golpes y ruidos sin explicación. Arthur Conan Doyle nos habla de la historia de las dos hermanas:
La señora Fox y sus hijas dieron sesiones públicas en Nueva York, en la primavera de 1850, en el Hotel Barnum, atrayendo multitud de curiosos. La prensa estuvo casi unánime en combatirles. Durante algunos años las dos jóvenes hermanas, Catalina y Margarita, dieron sesiones en Nueva York y en otras ciudades, saliendo siempre triunfantes de todas las pruebas a las cuales fueron sometidas.(…)
En el año 1871, más de veinte después de tan agotador trabajo, vemos todavía a dichas hermanas recibiendo el apoyo y la admiración entusiasta de no pocos hombres y mujeres prominentes en aquella época. Tan sólo cuarenta años después de públicas exhibiciones, comenzó a manifestarse en la vida de las hermanas una situación penosa.
Pero sin discutir aquí las causas de su decadencia, sostenemos rotundamente que las malandanzas a que se entregaron en los últimos tiempos, de ninguna manera justifican la afirmación de quienes pretenden que la mediunidad es una profesión que arruina moralmente al individuo.
Las hermanas sufrieron muchas acusaciones de ser impostoras y tuvieron unas vidas difíciles. Aunque se crearon muchas dudas sobre sus capacidades, y sus vidas personales tuvieron un final triste, lo importante es cómo los primeros fenómenos en su casa en Hydesville, cuando aún eran unas niñas, abrieron un nuevo camino para la espiritualidad.
¿Por qué se consideran estos fenómenos como el comienzo del espiritismo?
Porque se establece un código para comunicarse a través de los golpes que permite un diálogo de preguntas-respuestas con el plano espiritual.
Porque es un fenómeno abierto a la difusión pública que tiene una gran repercusión. Despierta mucho interés y mucha gente se comienza a prestar atención a estas cuestiones.
Porque aparecen grupos de estudios de personas interesadas que desean profundizar en estos fenómenos, y que utilizarán la comunicación con el otro lado para aprender y para comprender la realidad espiritual que está detrás.
Trabajo realizado por el Centro Espírita León Denis