Lenguaje de los signos y de los golpes. – Typtología alfabética. Las primeras manifestaciones inteligentes se obtuvieron por los golpes o la typtología. Este medio primitivo, que se resentía de la infancia del arte, no ofrecía más que recursos muy limitados, y en las comunicaciones estaba uno reducido a las respuestas por monosílabos de sí o no, con la ayuda de un número convenido de golpes. Se le perfeccionó más tarde, como hemos dicho. Los golpes se obtienen de dos maneras por médiums especiales; generalmente para este modo de operar es necesaria cierta aptitud para las manifestaciones físicas. La primera, que se podría llamar typtología por báscula, consiste en el movimiento de la mesa que se levanta de un lado y vuelve a caer golpeando con el pie. Basta para esto que el médium ponga la mano sobre el borde de la mesa; si desea entrar en conversación con un espíritu determinado, es menester hacer la evocación del mismo; en caso contrario el primero que llega es el que se presenta o el que tiene la costumbre de comunicarse. Conviniéndose, por ejemplo, en que un golpe quiera decir sí y dos golpes no, lo que es indiferente, se dirigen al Espíritu las preguntas que se desean; más adelante veremos las que no deben hacerse. El inconveniente está en la brevedad de las respuestas y en la dificultad de formular la pregunta de modo que conduzca al Espíritu a contestar un sí o un no. Supongamos que se pregunta al Espíritu: ¿Qué deseas? No podría responder sino por una frase; es preciso entonces decirle; ¿deseas tal cosa? No; ¿tal otra? Sí; y así sucesivamente.
Se debe observar que en el empleo de este medio, el Espíritu añade muchas veces una especie de mímica, esto es, que expresa la energía de la afirmación o de la negación por la fuerza de los golpes. Expresa también la naturaleza de los sentimientos que le animan; la violencia por lo brusco de los movimientos, la cólera e impaciencia, dando con fuerza golpes reiterados como una persona que patea con furia, echando algunas veces la mesa por el suelo. Si es benévolo y cortés, al principio y al fin de la sesión inclina la mesa en forma de saludo; si quiere ir directamente a una persona de la sociedad, dirige la mesa hacia ella con dulzura o violencia, según lo que quiere demostrar, afección o antipatía. Esto es, hablando con propiedad, la semasiología o lenguaje de los signos, como la typtología es el lenguaje de los golpes. He aquí un notable ejemplo de la espontaneidad de la semasiología: Un caballero conocido nuestro, estando un día en su salón, donde muchas personas se ocupaban de manifestaciones, recibió a la sazón una carta nuestra. Mientras que la leía, el velador que servía para los experimentos se dirigió repentinamente hacia él. Acabada la lectura de la carta, fue a ponerla sobre una mesa en el otra extremidad del salón; el velador le siguió y se dirigió hacia la mesa en que estaba la carta. Sorprendido de esta coincidencia, pensó que había alguna relación entre este movimiento y la carta; interrogando el Espíritu respondió ser nuestro Espíritu familiar. Habiéndonos informado este caballero de esta circunstancia, suplicamos por nuestra parte a dicho Espíritu que nos dijera el motivo de la visita que había hecho, y respondió: “Es natural que vaya a ver las personas con las cuales estás en relación, a fin de dar, en caso necesario, los avisos convenientes tanto a los unos como a los otros”. Es, pues, evidente, que el Espíritu quiso llamar la atención de este caballero, y buscaba una ocasión de hacerle saber que estaba allí. Un mudo no se hubiera explicado mejor.
La typtología no tardó en perfeccionarse y se enriqueció con un medio de comunicación más completo: el de la typtología alfabética. Consiste en hacer designar las letras del alfabeto por medio de golpes; entonces se pudieron obtener palabras, frases y aun discursos enteros. Siguiendo cierto método, la mesa da tantos golpes como es preciso para indicar cada letra, esto es, un golpe por a dos por b y así consecutivamente; durante este tiempo una persona escribe las letras a medida que se designan. Cuando el Espíritu ha concluido, lo hace saber por un signo convenido. Este modo de proceder, como se ve, es muy largo y necesita un tiempo enorme para las comunicaciones de alguna extensión; sin embargo hay personas que han tenido la paciencia de servirse de él para obtener dictados de muchas páginas; pero la práctica hizo descubrir medios abreviados que permitieron ir con cierta rapidez. El que está más en uso consiste en tener delante un alfabeto escrito, así como la serie de los números marcando las unidades. Mientras que el médium está en la mesa, otra personas recorre sucesivamente las letras del alfabeto si se trata de una palabra, o la de las cifras si se trata de un número; llegando sobre la letra necesaria, la misma mesa da golpe y se escribe la letra; después se vuelve empezar por la segunda, la tercera y así sucesivamente. Si se ha equivocado en una letra, el Espíritu lo advierte por muchos golpes o por un movimiento de la mesa y se vuelve a empezar. Con la práctica se va con bastante rapidez; pero se abrevia mucho adivinando el fin de una palabra comenzada, y que el sentido de la frase hace conocer; si se está en la incertidumbre, se pregunta al Espíritu si ha querido poner tal palabra, y él responde por sí o por no.
Todos los efectos que acabamos de indicar pueden obtenerse aún de una manera más sencilla por los golpes que se hacen oír en la misma madera de la mesa, sin ninguna especie de movimiento, y que hemos descrito en el capítulo de las manifestaciones físicas, número 64; esto es, la typtología íntima. Todos los médiums no son igualmente apropiados para este último modo de comunicación, porque los hay que no obtienen más que los golpes por báscula; sin embargo, con el ejercicio pueden conseguirlo la mayor parte, y esta manera tiene la doble ventaja de ser más rápida y de prestarse menos a la sospecha que la báscula, que se puede atribuir a una presión voluntaria. Es verdad que los golpes íntimos podrían también imitarse por médiums de mala fe. Las mejores cosas pueden sofisticarse; lo que no prueba nada contra ellas. (Véase al final de este volumen el capítulo titulado “Fraudes y supercherías”). Cualesquiera que sean las perfecciones que se hayan podido alcanzar en esta manera de proceder, no puede jamás conseguirse la rapidez y facilidad que presenta la escritura; así es que se emplea ahora muy poco; sin embargo es algunas veces muy interesante al punto de vista del fenómeno, principalmente para los novicios, y tiene, sobre todo, la ventaja de probar de una manera perentoria la independencia absoluta del pensamiento del médium. Se obtienen muchas veces así respuestas tan imprevistas, tan a propósito, que sería preciso haber tomado un partido muy determinado, para no convencerse hasta la evidencia. Por lo tanto esto es para muchas personas un poderoso motivo de convicción; pero por este medio, como tampoco por los otros, los Espíritus no quieren prestarse a los caprichos de los curiosos que desean ponerlos a prueba con preguntar fuera del caso.
Con el fin de asegurar mejor la independencia del médium, se han imaginado diversos instrumentos consistentes en cuadrantes sobre los cuales están trazadas las letras a la manera de los cuadrantes de los telégrafos eléctricos. Una aguja movible, puesta en movimiento por influencia del médium, con ayuda de un hilo conductor y una polea, indica las letras. No conocemos estos instrumentos sino por los dibujos y las descripciones que se han publicado en América; no podemos, pues, hablar sobre su mérito, pero creemos que su misma complicación es un inconveniente; que la independencia del médium está del todo bien atestiguada por los golpes íntimos, y que lo es mucho más aún por lo imprevisto de las contestaciones que por todos los medios materiales. Por otra parte, los incrédulos, que están siempre dispuestos a ver por todas partes hilos y preparaciones, están aún más inclinados en suponer a éstas un mecanismo especial, que en la primera mesa desprovista de todo accesorio.
Un aparato más sencillo, pero del cual la mala fe puede fácilmente abusar, como lo veremos en el capítulo de los fraudes, es el que nosotros designaremos bajo el nombre de Mesa Girardín, en recuerdo del uso que hacía de ella madama Emilia de Girardín en las numerosas comunicaciones que obtuvo como médium; porque madame Girardín, aun cuando era mujer de genio, tenia la debilidad de creer en los Espíritus y en sus manifestaciones. Este instrumento consiste en un sobrevelador movible, de treinta o cuarenta centímetros de diámetro, girando libre y fácilmente sobre su eje a manera de ruleta. Sobre la superficie y en la circunferencia están trazadas, como sobre un cuadrante, las letras, los números y las palabras si y no. Al centro hay una aguja fija. Colocando el médium sus dedos sobre el borde de la mesita, ésta gira y se detiene cuando la letra deseada está bajo la aguja. Se toma nota de las letras indicadas y se forman así bastante rápidamente las palabras y las frases. Es de observar que la mesita no se escurre bajo los dedos, sino que los dedos quedan en ella aplicados siguiendo el movimiento de la mesita. Puede ser que un médium poderoso pudiese obtener un movimiento independiente, lo creemos posible, pero no hemos sido jamás testigos. Si la experiencia pudiera hacerse de esta manera, sería infinitamente más concluyente, porque apartaría toda posibilidad de superchería.
Nos queda por destruir un error bastante extendido, y que consiste en confundir a todos los Espíritus que se comunican por golpes con los Espíritus golpeadores. La typtología es un medio de comunicación como otro, y que no es más indigno de los Espíritus elevados que la escritura o la palabra. Todos los Espíritus, buenos o malos, pueden, pues, servirse de él como de los otros modos. Lo que caracteriza a los Espíritus superiores es la elevación del pensamiento y no el instrumento del que se sirven para transmitirlo; sin duda prefieren los medios más cómodos y sobre todo más rápidos; pero a falta de lápiz y papel, se servirán sin escrúpulo de la vulgar mesa parlante, y la prueba de esto es que se obtienen por este medio las cosas más sublimes. Si nosotros no nos servimos, pues, de ella, no es que la despreciemos, sino únicamente porque, como fenómeno, nos ha enseñado todo lo que podíamos saber, que no puede añadir nada a nuestras convicciones y que la extensión de las comunicaciones que recibimos exige una rapidez incompatible con la typtología. Todos los Espíritus que golpean no son, pues, Espíritus golpeadores; este nombre debe quedar reservado para aquellos que se pueden llamar golpeadores de profesión, y que con ayuda de este medio se complacen en hace r jugarretas para divertir a una sociedad o vejar con su importunidad. De su parte puede esperarse algunas veces cosas espirituales pero nunca cosas profundas; así es que será perder el tiempo en dirigirles preguntas de cierto alcance científico o filosófico; su ignorancia y su inferioridad les han valido con justo título, de parte de otros Espíritus, la calificación de Espíritus titiriteros o saltimbanquis del mundo espiritista. Añadamos que si obran muchas veces por su propia cuenta son, a menudo también, instrumentos de que se sirven los Espíritus superiores cuando éstos quieren producir efectos materiales.
Allan Kardec- ( Extraído del Libro de los Médiums) ***************** “ Si pudieseis, mis queridos amigos, tener por única ocupación hacer felices a los otros!” El Evangelio según el Espiritismo, Cap.13, item 11- Adolfo, Obispo de Argel- Burdeos, 1861 ***************** CARIDAD Queridos amigos, a diario escucho entre vosotros afirmar: " Soy pobre, no puedo hacer caridad." y todos los días os veo carecer de indulgencia con respeto a vuestros semejantes. No les perdonáis nada, y os erigís en jueces, a menudo severos, sin preguntaros si os sentiríais satisfechos de que se hiciese otro tanto con vosotros. Ahora bien, la indulgencia, ¿ no es asimismo caridad? Los que sólo podáis hacer este tipo de caridad que es la indulgencia, hacedla por lo menos, pero hacedla en forma amplia. Y en lo tocante a la caridad material, quiero narraros una historia del otro mundo.
Dos hombres acababan de morir. Dios había dicho: "En tanto esos dos hombres vivan, se pondrán en un saco todas sus buenas acciones, y al fallecer ambos, serán pesados esos sacos" Así pues, cuando hubieron llegado a su hora postrera, ordenó Dios que le llevasen los dos sacos. Uno era grande y estaba repleto, tintineando el metal que lo llenaba. El otro era muy pequeño y tan delgado que podían distinguirse a través del paño las escasas monedas que contenía. Y cada hombre reconoció el suyo:
Este es el mío dijo el primero de ellos. L o conozco. H e sido rico y he dado mucho.
Y ese otro es el mío afirmó el segundo. Siempre he sido pobre, ¡ay!, no tenía nada que compartir.
Pero, ¡oh, sorpresa!, cuando ambos sacos fueron depositados en los platillos de la balanza, el más grueso y grande se tornó liviano y el más delgado y pequeño se volvió pesado, hasta el punto de que hizo descender mucho más el platillo en que se encontraba.
Entonces Dios dijo al rico: Has dado mucho, es cierto, pero lo hacías por ostentación para que tu nombre figurara en todos los templos del orgullo. Por lo demás, al dar no te privabas de nada. Ve, pues, a la izquierda, y confórmate con que la lismona que hiciste sea tomada en cuenta, siquiera en una pequeña parte.
Acto continuo, dijo Dios al pobre: Amigo mío, muy poco has dado, pero cada centavo de los que están en tu saco, sobre la balanza, representa para ti una privación. Si no diste limosna, has hecho en cambio caridad y, lo que es mejor todavía, practicabas la caridad naturalmente, sin pensar que seria tomada en cuenta. Has sido indulgente, no juzgabas a tu prójimo, sino que, antes bien, excusabas todas sus acciones. Ve, pues, a la derecha para recibir tu recompensa .
Un espiritu protector El Evangelio según el Espiritismo
Hermanos en el ideal espirita, sabemos todos las palabras del Apóstol Pablo sin caridad no hay salvación, la mejor forma de combatir la guerras, y llevar la paz, es destruir las enfermedades del egoísmo, Quiero recordar al final de mi comentario a Teresa de Calcuta, cristiana ejemplo, no necesitó de pontificado para llevar consuelo alegría paz y amor, vivió con los pobres del mundo.y la dulzura de su corazón fue bálsamo para los enfermos del espíritu, todo un ejemplo. Luz progreso y paz Marco Antuan
NOTA IMPORTANTE: Los lunes,miércoles y jueves a las 22,30 horas, pueden participar en el chat de la Federación Espírita Española.
Los viernes a las 23,00 horas se os invita a asistir a una interesante conferencia en la misma sala.
Los domingos a las 21,30 horas se os invita a la clase de estudio del Espiritismo por "Grupo espírita Sin Fronteras" dirigida por Carlos Campetti.
Ver también los Blog Inquietudes espíritas :inquietudesespiritas.blogspot.com.es
¿Estudiaste
como se debe desarrollar la mediúmnidad?
¿Sabes
la responsabilidad que implica el ejercer la mediúmnidad?
El
señor ha querido que la luz se hiciera para los hombres y que
penetrase en todas partes por la voz de los espíritus, con el fin
de que cada uno pudiera adquirir la prueba de la inmortalidad; con
este objeto los espíritus se manifiestan hoy en día, en todos los
puntos de la tierra y la mediúmnidad que se revela en las personas
de todas las edades y condiciones, en los hombres y en las mujeres,
en los niños
y en los ancianos, es una de las señales del complemento de los
tiempos predichos.
Para
conocer las cosas del mundo visible y descubrir los secretos de la
naturaleza material, Dios ha dado al hombre la vista del cuerpo, los
sentidos y los instrumentos especiales; con el telescopio penetran
sus miradas en las profundidades del espacio, y con el microscopio
ha descubierto el mundo de lo infinitamente pequeño. Y para penetrar
en el mundo invisible le ha dado la mediúmnidad.
Los
Médiums son los interpretes encargados de transmitir a los hombres
las enseñanzas de los espíritus, “son los órganos materiales por
los cuales se expresan los espíritus para hacerse inteligibles a
los hombres” Su misión es santa, porque tiene por objeto abrir
horizontes de la vida eterna.
Los
Espíritus vienen a instruir al hombre sobre sus destinos futuros, a
fin de conducirles por el camino del bien, y no para ahorrarle el
trabajo material que debe tomarse en la tierra para su
adelantamiento, ni para favorecer su ambición y su codicia. De esto
deben penetrarse muy bien los Médiums para no hacer mal uso de sus
facultades.
El
que comprende la gravedad del mandato de que está revestido, lo
cumple religiosamente; si convirtiera en distracción o diversión
para el o para los otros una facultad dada con un fin tan formal y
que le pone en relación con los seres de ultratumba, su conciencia
se lo echaría en cara como un acto sacrílego.
Los
Médiums como interpretes de la enseñanza de los espíritus, deben
hacer un papel importante en la transformación moral que se opera;
los servicios que puedan prestar están en razón de la buena
dirección que den a sus facultades, porque los que siguen una mala
senda, son más perniciosos que útiles a la causa del espiritismo;
por las malas impresiones que producen, retardan más de una
conversión. Por eso se les pedirá cuenta del mal uso que han hecho
de una facultad que les fue dada para el bien de sus semejantes.
El
médium que quiera conservar la asistencia de los buenos espíritus,
debe trabajar en su propio mejoramiento; el que quiera ver aumentar
y desarrollar su facultad, debe progresar moralmente y abstenerse de
todo lo que pudiese desviarle de su objeto providencial.
Si
los buenos espíritus se sirven algunas veces de instrumentos
imperfectos, es para dar buenos consejos y procurar conducirles al
bien; pero si encuentran corazones endurecidos, y si sus avisos no
son escuchados, entonces se retiran y los malos tienen el campo
libre.
Para
obtener la asistencia de los buenos espíritus y separar a los
espíritus ligeros y mentirosos, los Médiums deben ser formales;
sin la formalidad la mediúmnidad es una facultad estéril que
puede redundar en perjuicio del que la posee, porque puede degenerar
en una obsesión peligrosa.
El
médium que comprende su deber, en lugar de enorgullecerse por una
facultad que no le pertenece puesto que puede serle retirada,
atribuye a Dios las cosas buenas que obtiene; si sus comunicaciones
merecen elogios, no se envanece, porque sabe que son independientes
de su merito personal, y da gracias a Dios por haber permitido que
los buenos espíritus vengan a manifestársele. Si dan lugar a
critica, no se ofende por ellos, porque no son obra de su propio
espíritu; dice que ha sido un mal instrumento y que no posee todas
las cualidades necesarias para oponerse a la intervención de los
malos espíritus; por eso el médium a de procurar adquirir estas
facultades, y solicitar por medio de la oración, la fuerza que le
falta.
- Merchita- Extraido del Evangelio según el Espiritismo
***************
¿ En qué basa su
decisión el Ser reencarnante para elegir una u otra familia en
donde nacer ?
La corriente
magnética de atracción impulsa al Ser a
nacer de nuevo en este mundo, por lo que la elección de sus padres
está basada en muchos factores a tener en cuenta, siendo uno de los
fundamentales, el de que sean precisamente los adecuados para
recibir de ellos la adecuada herencia genética necesaria para esa
vida, con arreglo a las características físicas y al estado de
salud que deba tener según lo determinado para él por la Ley de Consecuencias.
De
otra parte también deberá encontrar en ellos el ambiente social y
familiar adecuado para experimentar y superar sus pruebas y deudas
pendientes con la Ley de Causa y Efecto.
En
esta elección también tienen mucho que ver los lazos de afinidad y
sintonía psíquica de carácter familiar y social, así como los
lazos de Amor o de odio de conserve desde otras vidas anteriores y
que le puedan ligar a unos determinados futuros padres, aunque no
hay regla sin excepción, pues a veces nacen en el seno de unos
padres o de una familia, no por lazos de atracción o por la Ley de
Consecuencias, sino por imperativos del cumplimiento de una
trascendente e importante misión social con la Humanidad o con un
sector de la misma.
- Jose Luis -
NOTA IMPORTANTE: Los lunes,miércoles y jueves a las 22,30 horas, pueden participar en el chat de la Federación Espírita Española.
Los viernes a las 23,00 horas se os invita a asistir a una interesante conferencia en la misma sala.
Los domingos a las 21,30 horas se os invita a la clase de estudio del Espiritismo por "Grupo espírita Sin Fronteras" dirigida por Carlos Campetti.
Ver también los Blog Inquietudes espíritas :inquietudesespiritas.blogspot.com.es
Según Emmanuel: De todas las instituciones sociales existentes en la Tierra, la familia es la más importante, desde el punto de vista de los alicientes morales que rigen la vida.
La constitución de una familia, es una programación que precede a la estructura física social.
as Soberanas Leyes de la Vida establecen códigos que se manifiestan automáticamente, conforme a las circunstancias, obedeciendo a patrones de comportamiento que determinan los hechos en el proceso de la evolución de los individuos en particular y de la sociedad como un todo.
Los padres, por eso mismo, no son seres fortuitos que aparecen frente a la prole, sin compromisos morales y espirituales. Son los pilares de la institución doméstica, sobre los cuales se construyen los grupos de consanguinidad y de afectividad.
La palabra familia reaviva en el hombre las sensaciones de seguridad y acogimiento, tal es la importancia del grupo familiar que es como una estructura capaz de sustentar al hombre en las luchas de la vida.
El hogar terreno, en la visión espirita, representa oportunidad de aprendizaje y practica de las leyes divinas, proporcionando el encuentro con Espíritus amigos de otras existencias, así como también el debido reajuste con los enemigos de existencias pasadas
¿Cómo construir y mantener la soñada paz en el hogar? ¿Cómo superar los disgustos y desavenencias en el ámbito familiar? ¿Será posible encontrar en el hogar el soporte necesario para la superación de las aflicciones cotidianas? ¿Cómo debe ser la forma de comportarse el buen espirita dentro del nido familiar?
Es lo que vamos a tratar en esta charla, con la finalidad de esclarecer dudas e iluminar conciencias que sufren dentro del nido familiar, desengaños, frustraciones, desequilibrio emocional, debido a no saber actuar dentro de la vida que se desarrolla en sus casas.
Si el espirita debe ser prudente, virtuoso, tolerante, humilde abnegado y caritativo, entre sus hermanos del ideal y en el seno de la Humanidad ¡Cuánto más debe serlo en la familia! Si son sagrados los deberes que se han de cumplir entre nuestros hermanos en la Humanidad, mucho más lo son los que tenemos que cumplir en la familia. Porque debemos considerar que, más allá de los vínculos que en esta existencia nos unen con los lazos indisolubles, tenemos siempre historias pasadas, que se enlazan con la historia presente.
Los que no son espiritas atribuyen todo a la casualidad, nosotros sabemos, sin embargo, que no hay efecto sin causa, y que las contrariedades o alegrías de hoy, son la continuación de nuestras vidas pasadas. Por eso el espirita debe ver en su familia como un grupo que le fue dado en custodia, y para el cual tiene muchos deberes que cumplir y muchos sacrificios que realizar. El esposo debe ser el apoyo y el sustentáculo de la esposa, debe amarla, respetarla, protegerla, aconsejarla, orientarla y proporcionarle en todas las circunstancias de la vida, lo que sea necesario. También la esposa debe obediencia, amor, respeto y sinceridad al esposo, siendo este para ella siempre la primera persona a quien debe confiar sus secretos y todas sus tendencias, sin faltar jamás al respeto y a la obediencia que debe al que Dios le dio como guía en este mundo de dolor.
El sentimiento más elevado del ser humano es el amor, que caracteriza su procedencia espiritual. Generado por el Amor, se expresa a través de ese atributo superior, que viene conquistando poco a poco en su proceso antroposocial, moral y espiritual.
Cuando en la familia se dan temperamentos opuestos, o uno de ellos tiene mal genio, pese a existir amor entre ambos, se torna difícil la unión, y no suelen estar compenetrados. Es muy difícil prescribir reglas para casos particulares.
El espirita debe tener presente, que siempre debe escudarse en su prudencia, con mucho tacto y paciencia a toda prueba. Es cuando debe estar unido con lo Alto, tener mucho amor a Dios, recordar siempre la paciencia y la abnegación del Maestro, y permanecer en contacto con su Guía Espiritual por medio de la oración y por la práctica de la indulgencia hacia los que lo atormentan.
Dios no da pruebas superiores a las fuerzas de aquel que las pide, solo permite las que pueden ser cumplidas. Si tal no sucede, no es por falta de posibilidad, sino por falta de voluntad. Las pruebas rudas, son casi siempre un indicio de fin de sufrimiento del Espíritu, cuando las acepta con el pensamiento puesto en Dios.
En la unión de los sexos, a la par de la ley divina material, común a todos los seres vivos, hay otra ley divina, inmutable como todas las leyes de Dios, exclusivamente moral: la ley de amor. Quiso Dios que los seres se uniesen no solo por los lazos de la carne, más también por los del alma, a fin de que el afecto mutuo de los esposos se transmitiese a los hijos, y que fuesen dos, y no uno solamente, para amarlos, cuidarlos y hacerlos progresar.
La conducta de los padres ante los hijos debe ser, como un bello modelo de todas las formas de virtud, para que el ejemplo pueda llevar un día a la comprensión o por lo menos la tolerancia a una parte de los suyos. Y no siendo así, no han de rebelarse, han de sacrificarse y si fuera necesario, recordar de que el hoy es el resultado del ayer, y que si sufren resignados obtendrán un día su recompensa.
Vemos a nuestro alrededor, incluso a veces dentro de nuestra propia familia a hermanos que sufren mucho dentro del ámbito familiar, que a pesar de sacrificarse, de ser tolerantes y abnegados, no consiguen la comprensión de los familiares, siendo maltratados psicológicamente e incluso materialmente, desprecio, burlas, desdén e indiferencia es lo que reciben de aquellos a los que ama. Más esto no debemos olvidar que es recompensado por nuestro Padre, que todo tiene en sus manos, que todo lo sabe y todo lo puede.
El espirita debe sentir el mismo amor por todos sus hijos y no debe olvidar que los más necesitados de su misericordia son los menos provistos de bondad y comprensión. Hay hijos que se llevan de la mano a todas partes, y hay otros que no basta cogerlos de la mano, hay que arrastrarlos. Nos olvidamos de que ese bebe, al que amamos, por el que sentimos un amor especial, el amor más grande que existe dentro de la mujer el de madre hacia su hijo, es el que ha de vencer las pruebas que luego vendrán, los desafectos que surgirán, cuando empiece a surgir en ese bebe, a la edad de diecisiete años el enemigo del ayer, solo ese amor puede conseguir el entendimiento con aquellos que vinimos a luchar en el campo terrenal. El amor de madre, permite perdonar y dar a cambio de nada. Una madre olvida fácilmente las ofensas de sus hijos. Por eso la familia es el mayor foco de unión para los espíritu
En la familia los padres son bases donde los hijos se alimentan e instruyen para poder caminar un día hacia su destino, y si en esa base reciben un trato especial eso es un gran beneficio que les ayuda ante las pruebas.
Es necesario el ejercicio de la piedad en el centro de las actividades domésticas, entre tanto, no podemos dejar de reconocer, que en la antigüedad la mujer salvo raras excepciones, solo estaba capacitada para desarrollar su tarea en el hogar ejerciendo como esposa y madre, pero hoy en día la mujer está capacitada para ambas cosas, la tarea en el hogar y el trabajo fuera de casa, pero también es verdad, que muchas relegan las primeras a un segundo lugar, sufriendo más tarde las amargas consecuencias.
Obtienen mejores logros económicos, pero pierden los valores tan esenciales como son los de educar a un hijo, darle tu cariño, conocerle y tratar de hacerlo un hombre de bien, la vida más tarde les pasa factura, sufriendo en su propia alma la frialdad de esos hijos que están muy distantes de ellos para comprenderles.
Dios pedirá cuentas a las madres y a los padres sobre lo que hicieron con sus hijos, es fundamental pensar que no puede eludir la mujer esta responsabilidad, alegando en muchos casos, que necesitan de dinero para poder vivir, muchas ponen esa excusa, para eludirse de su tarea en la lucha que supone y el trabajo de educar a los hijos.
Del sacrificio que en muchos casos supone la convivencia con los hijos rebeldes, con el esposo ingrato, con la mujer adultera, con el esposo mujeriego, son tantas las deficiencias que encontramos en los miembros de la familia, aun el mundo necesita de muchas variaciones para poder cobijar a familias bien dirigidas. Eso acontecerá cuando la tierra ascienda en su escala evolutiva, pero hoy en día lamentablemente los que la habitamos distamos mucho de saber, desarrollarnos perfectamente dentro del núcleo familiar.
Debemos tener en cuenta que Dios a querido que los seres estuviesen unidos no solo por los lazos de la carne, sino por los del alma, a fin de que ese afecto mutuo se transmitiese a los hijos. En las condiciones ordinarias del matrimonio ¿Se toma siempre en cuenta esta ley de amor? De ningún modo, lo que se busca muchas veces no es la satisfacción del corazón, sino la del orgullo, de la vanidad, de la ambición, en una palabra de todos los intereses materiales.
No miramos que ni la ley civil, ni las obligaciones que impone, pueden suplir la ley de amor, si esta ley no preside la unión en la pareja, lo que se ha unido por intereses, se separa por si mismo, el juramento que se hace en el altar resulta al final un perjurio, una formula banal. ¿Es pues superflua la ley civil? No ciertamente que no, la ley civil tiene por objeto arreglar las relaciones sociales y los intereses de la familia, según las exigencias de la civilización, y por ello, es útil y necesaria, pero variable; debe ser previsora, porque no podemos vivir como los salvajes, es el corolario de la ley de Dios. Aquí entramos en el divorcio, que tiene el objetivo separar legalmente a los que están separados de hecho.
Moisés, no siendo el afecto mutuo el único objeto del matrimonio, permitió la separación pues la vio necesaria, en muchos casos, en donde la convivencia se hace insostenible. De Hecho cuando el hombre se perfeccione, y el egoísmo y el orgullo haya desaparecido de su alma , las uniones serán fundadas por la simpatía y no por la vanidad ni la ambición, entonces no dará lugar a repudio, como sucedía al principio de los tiempos cuando la humanidad no estaba pervertida.
Solo un inmenso y sincero amor reciproco podrá superar todas las dificultades en la pareja.
“No hay unión particular y fatal entre dos almas. Lo que hay es la unión de todos los espíritus, pero en grados diversos, según el orden que ocupan, es decir, según la perfección que hayan adquirido. Cuanto más perfectos, tanto más unidos.” Ítem 298 del libro de los espíritus.
No existe una única formula e infalible para la conquista de la felicidad en el matrimonio. Existe, sin embargo, determinadas condiciones y ciertos preceptos, dictados por la providencia y por la experiencia de los cónyuges bien sucedidos, que si son observados podrán ofrecer a los jóvenes alguna garantía de que su matrimonio sea lo más venturoso posible.
Son muchos los hijos que se revelan contra la forma de proceder de sus padres, encelados, y encorajados hacen de la vida en el hogar un mar de disgustos y rebeliones, después, cuando estos hijos son padres y pasan por las mismas circunstancias, ellos entonces comprenden, y ven que no llevaban razón, que las relaciones en la familia no son nada fácil, pues los lazos de la sangre no crean forzosamente la unión entre los espíritus.
Los espiritas no deben olvidar que si tienen hijos no los tiene por acaso. No fue por casualidad, más si obedeciendo a un plan providencial para su bien y el de sus hijos, por lo que ellos nacieron. Quien sabe si son, enemigos y que tienen cuentas que ajustar, que Dios los puso unos al lado de los otros, para satisfacer un pago que de otra forma no podrían hacer.
¡Quien sabe si la mujer abandonada de otra existencia, que sirvió solo apenas para satisfacer caprichos viene ahora a reclamar el apoyo, al que tiene derecho! Por eso el espirita debe tener mayor cuidado en la educación de sus hijos, y más aun, ha de velar por los hijos que vienen cargados de imperfecciones y son causa de grandes disgustos.
El espirita que conoce todas estas cosas y muchas otras más, no puede considerar la vida como un simple paseo, más si, como una secuencia de hechos que lo herirán hasta lo más profundo del alma, que lo aran sufrir y derramar lagrimas. Más justamente por eso debe ser fuerte, y abnegado, caritativo para con todos, y muy especialmente para con las imperfecciones de sus hijos, depósitos sagrados que el Padre le concede, para que sea su protector y guía, a fin de hacerlos avanzar por lo menos un paso, en el caso de no poder hacer más.
Todos sabemos muy bien que el Espíritu, se encarna, no nace, no crece, no envejece y no muere con respecto a la carne. Es una centella cósmica de la llama Creadora, que es Dios; por lo tanto, no renace ni es destruido. El ego espiritual desciende vibratoriamente al mundo carnal para desenvolver la ciencia y tener noción de si mismo, pasando a existir como entidad emancipada, pero subordinado a las leyes del creador, pues, aunque sea un espíritu eterno y disponga de su libre albedrío, jamás se aísla del todo. Su auto conocimiento lo adquiere de su mundo interior que es el resultante de su contacto con el mundo exterior.
Por eso el espíritu del hombre no vive los periodos de la infancia, juventud, y vejez, tal como sucede con el cuerpo físico. Nacer, crecer, envejecer y morir son simples etapas restringidas sobre la concepción del tiempo y del espacio que media entre la cuna y la tumba. El espíritu se manifiesta temporalmente por medio de su equipo de carne, nervios y huesos, que son un instrumento de trabajo en el aprendizaje de la conciencia en el ambiente del planeta.
Los padres deben ayudar a sus hijos a dominar el instinto animal propio del linaje carnal y hereditario. Los hijos necesitan de la experiencia y disciplina impuesta por sus padres, en la fase infantil, a fin de frenar las manifestaciones instintivas que se traen de otras existencias y que comienzan a manifestarse desde la cuna. Sin lugar a dudas, que el amor desenvuelve las sublimes cualidades del espíritu, pero es la severidad y la autoridad paterna, exceptuada de sentimiento peligrosos, lo que realmente ayuda a los niños a dominar sus impulsos inferiores.
No es el padre quien crea el espíritu de su hijo. El cuerpo procede del cuerpo más el Espíritu no procede del Espíritu. El padre forma el cuerpo, pero no obstante también tiene obligación de auxiliar el desenvolvimiento intelectual y moral del hijo, para hacerlo progresar.
La familia por tanto, puede ser un bendecido camino para el paraíso, como generar conflictos, desafíos y luchas emotivas, que pueden terminar con la separación, y a veces, conforme dicen las noticias, en el crimen.
Por encima del sentimiento ególatra del que muchos padres se ven dominados hacia sus hijos, debe prevalecer el concepto de hermandad universal, porque la realidad del espíritu inmortal no debe sacrificarse a las simpatías que provoca el cuerpo carnal.
La familia humana es un conjunto de almas oriundas de la misma fuente divina, difiere apenas, en su periferia, por ser en la tierra cónyuges, hijos, padres o parientes cuya vestimenta corporal consanguínea y as central contemporiza la reunión de los afectados en el pasado, en un entrenamiento afectivo, cuya meta definitiva es la futura familia Universal.
Padres e hijos y demás miembros de la familia son un grupo de espíritus cuyo interés general es el reajuste espiritual reciproco.
A medida que el espíritu avanza toma conocimiento de la Ley de reencarnación, comprende que los preconceptos de razas y distinciones del mundo material no dejan de ser más que peligrosas ilusiones que oscurecen la autenticidad del espíritu inmortal. Cuando comprendamos la realidad de la vida terrena nos integraremos a la familia universal y compartiremos los sufrimientos ajenos, participaremos de las mismas vicisitudes, haciendo la propia felicidad en la alegría de servir y aliviar el dolor del prójimo.
Bajo la vestimenta carnal de nuestro pariente puede encontrarse el espíritu cruel que nos hizo desgraciados en el pasado, mientras que en otro, que nos resulta antipático, se encuentra un excelente compañero de aquellas épocas. Así, resulta bastante tonto apegarse al orgullo del linaje o a la raza, porque la indumentaria carnal del espíritu, además de ser provisoria, jamás demuestra la verdadera afinidad del corazón.
Cuando Jesús dijo que había que abandonar a nuestro padre y a nuestra madre para seguirlo incondicionalmente, se refería a la necesidad que el hombre tenía de librarse de los lazos consanguíneos, que en realidad es el sustentáculo de la familia humana, aislada en el seno de la humanidad. El Maestro invita a los hombres a entregarse definitivamente a la familia universal que es eterna.
No aconsejo el desamor ni la rebeldía entre los miembros de la misma familia, pero si expuso la necesidad de mantener los principios espirituales por sobre todas las tendencias inferiores y transitorias de la carne. El hombre debe aprender a superar el amor egocéntrico, estimulado por la sangre del linaje familiar, a fin de integrarse al Amor de cristo que es universal.
No son los verdaderos lazos de la familia la consanguinidad y si lo son los de la simpatía y los de la comunión de ideales, los cuales prenden a los Espíritu antes, durante y después de las encarnaciones.
Hay pues dos clases de familia: la familia por los lazos espirituales y la familia por los lazos materiales. Las duraderas son las primeras que se fortifican por la purificación y se perpetúan en el mundo de los Espíritus, a través de las varias emigraciones del alma.
Todos los establecimientos de enseñanza propiamente en el mundo, pueden instruir, más solo el instituto de la familia puede educar. Por esa razón, la universidad podrá hacer al ciudadano, más solamente en el hogar puede edificar el hombre.
Las escuelas instructivas en el planeta podrán renovar siempre sus métodos pedagógicos, con estos o aquellos, procesos nuevos, de conformidad con la psicología infantil, más la escuela educativa del hogar solo posee una fuente de renovación que es el Evangelio, y un solo maestro como modelo, que es la personalidad excelsa de Cristo.
El hombre y la mujer, en el instituto conyugal, son como el cerebro y el corazón del organismo domestico.
La tarea doméstica nunca a de ser una válvula par goces improductivos; porque constituyen trabajo y cooperación con Dios. El hombre o la mujer que desean al mismo tiempo ser padres y gozadores de la vida terrestre, están ciegos, y terminaran sus locos esfuerzos, espiritualmente hablando, en la valla común de la inutilidad.
El hombre y la mujer surgen en el mundo con tareas específicas que se integran, con todo, en un trabajo esencial, dentro del plano de evolución universal. Hoy en día más que nunca, la mujer guiada por la obtención de los goces materiales y el dinero para conseguirlo, abandona el hogar y deja al cuidado de sus hijos en manos ajenas, olvidando que es en la niñez donde el espíritu es más dócil y donde se le puede Adiestrar para que surja el hombre de bien, es donde los padres pueden ganarse el cariño de sus hijos para que más tarde cuando crezcan, sea en ellos el respeto y el cariño lo que los lleve a cuidarles en la ancianidad.
Pues muchas veces los arrojos juveniles, los anhelos de gozos, llevan a los jóvenes al olvido de los padres, incidiendo en grave error, del que se arrepentirán en su momento apropiado, especialmente cuando se tornen, también progenitores, dando lugar, a trastornos perturbadores bajo la instigación de la conciencia de culpa.
Sabemos que muchos padres no cumplen los deberes que les pertenecen, dejando a los hijos al abandono, rehusando atenderlos en sus necesidades urgentes y sufrimiento, conduciéndose livianamente y sin ningún escrúpulo. No obstante, esa conducta enferma no justifica que aquellos que los sufrieron ofrezcan la misma moneda de ingratitud y el equivalente pan amargo de la falta de respeto, a fin de no caer por la pendiente de la locura y de la perversidad.
El mayor mandamiento preconizado por Jesús, recomienda que el amor deba ser incesante e inevitable, coronándose del perdón de las ofensas recibidas. En el grupo familiar, ese amor debe ser más importante, conduciendo al perdón a un grado tan elevado, que cualquier resentimiento por hechos infelices sean superados por los lazos de la comprensión de las dificultades emocionales en que los progenitores vivían, en razón de su inmadurez moral, también de sutiles causas que eran remanente de existencias anteriores, generando antipatías y malestar, que generalmente son recíprocos.
En la exteriorización de ese sentimiento de amor, la caridad es llamada a contribuir, sustentando al ser moral y amparando sus aspiraciones del bien, de la belleza y de la serenidad, en el sano deseo de contribuir a favor de la felicidad general.
Hay familias desunidas que viven en un clima de permanente perturbación, en las cuales las luchas encarnizadas se disputan entre sus miembros, no excluyendo a nadie.
El campo de batalla de las reparaciones espirituales se presenta organizado, con el fin de que los que litigan comprendan la dichosa oportunidad de estar juntos para ampararse unos a los otros, disculparse en las ofensas que se lanzaron anteriormente, encontrando un nuevo rumbo emocional para la experiencia de la felicidad.
Cada espíritu renace, no en el grupo de la propia afectividad, entre corazones generosos y dignos, y si en el clan donde tiene necesidad de depurarse por medio de l paciencia, por la resignación, por el silencio y por la bondad, preparándose para el enfrentamiento con los demás grupos sociales donde debe desarrollar los objetivos superiores, de la existencia.
Además de las familias consanguíneas, que ofrecen los equipos para los renacimientos físicos, existen también aquellas de naturaleza espiritual, cuyos vínculos son más fuertes, ligando a los individuos que la constituyen.
No obstante, frente a la necesidad de evolucionar, los espíritus retornan en los grupos que serán más útiles para su redención que en aquellos que les proporcionarían Más alegrías y bendiciones.
El espirita debe aprender a ejercer primero la piedad con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es bueno y agradable delante de Dios.
La lucha en familia es problema fundamental de la redención del hombre en la Tierra. ¿Cómo vamos a ser benefactores de muchas personas, si aun no aprendimos a servir a cinco o diez criaturas? Esta es una pregunta dirigida a todos los discípulos sinceros del Cristianismo.
Buen predicador y mal servidor son dos títulos que no se coordinan.
En lo referente al sexo, no existen justificaciones para los excesos que contrarían o inferiorizan el sexo. El proceso sexual no es responsable por las debilidades humanas, ni orgullo como muchos ostentan. El imperativo sexual no está limitado a las funciones fisiológicas o procreativas, ni es tampoco tener sensaciones eróticas y voluptuosas, que algunos abusan hasta alucinarse. Bajo el esquema espiritual, el sexo masculino simboliza al alma que dirige; por lo tanto es más activa, mientras que el sexo femenino, indica a la entidad en sumisión, siendo de orden pasivo, en su actuación carnal. En consecuencia, a medida que el espíritu asciende desde el primitivismo de “hombre animal” hacia la diafanización del espíritu depurado, la concepción del sexo evoluciona para el intercambio sublime de amor puro.
Hay posesión y voluptuosidad en el transitorio orgasmo genético a través de la tracción carnal en la vida física, pero en lo íntimo de ese acto, el ser, se adiestra en el proceso de afinidad espiritual, que atrae a los seres en la vida angélica. Solamente la elevada comprensión de que la función sexual es un recurso divino y procreador, puede aportar tranquilidad mental y estabilidad emocional. El sexo, es el asunto más palpitante en el presente, puesto que es excitado o motivado, por la literatura, poesía, radio, televisión ilustraciones y hasta exposiciones pornográficas.
La terapéutica más indicada, para los problemas del sexo enfermizo la tenemos en el Evangelio, un medicamento ofrecido por el Maestro. Muchos hombres sabios o santificados absorbidos por su dedicación de naturaleza espiritual superior son apáticos y hasta inhibidos sexualmente, elevándose por encima de las necesidades sexuales animalizadas. Esos seres crean una segunda naturaleza, algo rara, en la que las fuerzas y energías inferiores pasan a fortalecer propósitos elevados. Debilitan el instinto, reducen la exigencia animal de la carne y alivian la situación erótica
No debemos olvidar la recomendación bíblica de “creced y multiplicaos” en el sentido de que las criaturas humanas generen el mayor número de cuerpos carnales, a fin de solucionar a la mayor brevedad posible el problema de billones de Espíritus necesitados de encarnar para liquidar deudas del pasado. El renacimiento físico es el camino de la rehabilitación espiritual en contacto con el fenómeno y acontecimientos de la vida material, por cuyo motivo, cuantos más cuerpos se generen, más pronta es la redención de las almas afligidas y erráticas del Más Allá
El calor del hogar es la alegría de la descendencia de la familia, que prolonga la configuración ancestral de los padres en el mundo físico; son dadivas inmerecidas para los espíritus negligentes, que no supieron otrora, apreciar los valores inestimables de la vida en familia.
El hombre que despreció a su compañera honrada, o la mujer que traicionó a su compañero, solo merecen una existencia fría y vacía de afectos, y agravados por la imantación Kármica a otros espíritus de condición inferior, que los ayudan a sentir la gravedad de su falta cometida en el pasado. Aquel que desprecia lo mejor recoge lo peor.
Los hijos son los huéspedes aunque no siempre deseados, que por fuerza de los conflictos del pasado, hoy se encuentran para sustituir el odio por el amor, la venganza por la comprensión. El hogar funciona como una escuela de confraternización y ajuste de sentimientos para aquellos que han litigado en vidas anteriores.
El apóstol Páblo aconseja el ejercicio de la piedad en el centro de actividades domesticas, mientras tanto, no elude la piedad que llora sin coraje ante los enigmas aflictivos, mas aquella que conoce las zonas neurológicas de la casa y se esfuerza por eliminarlas, aguardando la decisión divina a su tiempo
Conocemos numerosos hermanos que se sienten solos, espiritualmente, entre los que se les agregaron al circulo personal, a través de los lazos consanguíneos, entregándose por eso, a lamentable desanimo. Es imprescindible, con todo examinar la transitoriedad de las ligaciones corpóreas, ponderando que no existen uniones casuales en el hogar terreno. Preponderan hay, las pruebas salvadoras o regenerativas. Nadie desprecie, por tanto, ese campo sagrado de servicio por muy afligido que se sienta por la incomprensión. Constituirá una falta grave despreciarles las infinitas posibilidades de trabajo iluminativo.
Es imposible auxiliar el mundo, cuando aun no conseguimos ser útiles en una casa pequeña “la casa en que la Voluntad de Dios nos situó, a titulo precario. Antes de la gran proyección personal en la obra colectiva, el discípulo debe aprender a cooperar, a favor de los familiares, en el día de hoy, convencido de que semejante esfuerzo representa una realización esencial.
Comencemos en la intimidad del templo doméstico la ejemplificación de los principios que poseemos, con sinceridad y firmeza, uniformizando el propio procedimiento, dentro y fuera de él.
Fe espirita en el clima familiar, es fuente del Espiritismo en el campo social. Callemos todo impulso de cólera o violencia, amoldando el Evangelio de forma para restablecer la armonía en si mismo delante de otros. La humildad construye para la vida eterna.
Proporcionar a los niños los fundamentos de una educación sólida y bien orientada, sin infundirles miedo o fantasías, comenzando por darles nombres simples y naturales, evitando la pompa de nombres famosos, susceptibles de crearles embarazos futuros.
El hogar es la primera escuela. Siempre que nos sea posible convertir el santuario familiar en un dispensario de socorro a los menos felices, con la aplicación de aquello que sea menos necesario para la manutención domestica.
La Siembra de Cristo no tiene fronteras. Si estamos solos con nuestra fe, en la tranquilidad del hogar, el espirita debe atender fielmente al testimonio del amor que le cabe, acordándose de que responderá en cualquier tiempo, por los principios que abraza. Las luces humanas nos sitúan siempre en el papel que debemos desempeñar.
Al menos una vez a la semana debiera hacer el culto del evangelio en el hogar, con todos aquellos que comparten su fe, estudiando la verdad e irradiando el bien, a través de oraciones y comentarios en torno de la experiencia diaria a la luz de los postulados espiritas. Quien cultiva el Evangelio en casa, hace de su propia casa un templo de Cristo.
Evitar el lujo superfluo en los aposentos, objetos y costumbres, imprimiendo en todo características de naturalidad, desde los hábitos más simples hasta los pormenores arquitectónicos de la propia morada. No hay verdadero clima espirita cristiano, sin la presencia de la simplicidad en nosotros.
Asumir compromisos en la paternidad y en la maternidad constituye engrandecimiento del Espíritu, siempre que el hombre y la mujer les comprendan el carácter divino. Los padres del mundo, admitidos a las asambleas de Jesús, precisan comprender la complejidad y la grandeza del trabajo que le asiste. Es natural que se interesen por el mundo, por los acontecimientos vulgares, todavía, es imprescindible no perder de vista que el hogar es el mundo esencial, donde se debe atender a los designios divinos, en lo tocante a los servicios más importantes que les fueron concedidos. Los hijos son las obras preciosas que el Señor les confía a las manos, solicitándoles cooperación amorosa y eficiente.
Recibir encargos de ese tenor es alcanzar nobles títulos de grandeza. Por eso, criar a los hijos y perfeccionarlos no es servicio fácil. La mayoría de los padres humanos viven desviados, a través de varios modos, sea en los excesos de ternura o en la demasiada exigencia, más a la luz del evangelio caminaran todos rumbo a la era nueva, comprendiendo que, si para el padre o madre son necesarios profundos dotes de amor, al frente de esas cualidades debe brillar el divino don del equilibrio.
No solamente los padres humanos están rodeados de obligaciones, también lo están los hijos, que necesitan vigilarse a si mismos, con singular atención.
Casi siempre la mocedad sufre de extraños olvidos. Estima crear rumbos caprichosos, desdeñando sagrados experiencias de quien le precedió, en el desdoblamiento de las realizaciones terrestres, para volver, más tarde, con desanimo, al punto de partida, cuando el sufrimiento o la madurez de los años le restauran la comprensión.
Los hijos están marcados por divinos deberes, junto a aquellos a los que fueron confiados por el Supremo Señor, en la senda humana. Es indispensable prestar obediencia a los progenitores, dentro del Espíritu de Cristo, porque semejante actitud es justa.
Si muchas veces los padres rehúsan la claridad del progreso espiritual, escogiendo el estancamiento o estacionamiento en zonas inferiores, ni aun mismo en circunstancias de ese orden seria razonable relegarlos al propio infortunio. Claro está que los hijos no deben descender al hervidero de la insensatez o del crimen por atenderle a los venenosos caprichos, más al contrario siempre el recurso adecuado para retribuir de los benefactores los inestimables dones que les deben.
No olvidemos de que el hijo descuidado, ocioso o perverso es el padre inconsciente del mañana y el hombre, inferior del que no fluirá la felicidad doméstica.
En lo referente a la vida conyugal tenemos las palabras de Páblo “Así también vosotros, cada uno en particular, ame a su esposa, o propia mujer como a si mismo, y la mujer reverencie a su marido”
Las tragedias de la vida conyugal acostumbran poblar la senda común. Explicando el desequilibrio, se invoca a la incompatibilidad de los temperamentos, los desencantos de la vida íntima o las excesivas aflicciones domésticas.
El marido disputa compañías nuevas o entretenimientos perjudiciales, al paso que, en muchos casos, se abre la mente femenina al imperio de las tentaciones, entrando en falso rumbo. Semejante situación sin embargo, será siempre extraña en los hogares formados sobre las escuelas en la fe, en los círculos cristianos
Los cónyuges, con Cristo, acogen por encima de todo, las dulces exhortaciones de la fraternidad. Es posible que los sueños alguna vez, se deshagan al toque de las pruebas salvadoras, dentro de los nidos afectivos, construidos en el árbol de la fantasía. Muchos hombres y mujeres exigen, por vasto tiempo, flores celestes sobre ásperos terrenos, reclamando de las otras actitudes y directrices que ellos son incapaces de adoptar, y el matrimonio se les convierte en una institución detestable.
El cristiano con todo, no puede ignorar la transitoriedad de las experiencias humanas. Con Jesús es imposible destruir los divinos fundamentos de la amistad real. Debemos buscar el lado útil y santo de la tarea y que la esperanza sea la lámpara encendida en el camino.
¿Tiene la esposa un nivel inferior a tu expectativa? Acuérdate de que ella es madre de tus hijos y sierva de tus necesidades. ¿Tu esposo es un ignorante y cruel? No olvides que el es el compañero que Dios te concedió…
Por ultimo hermanos, todo espirita debe tratar de tener a Jesús consigo, por eso debe dedicar una de las siete noches de la semana al Culto del Evangelio en el hogar, a fin de que Jesús pueda pernoctar en nuestra casa.
Preparemos la mesa, coloquemos agua pura, abramos el Evangelio desarrollemos el mensaje de la Fe, enlacemos a la familia y oremos. Jesús vendrá de visita.
Cuando el hogar se convierte en santuario, el crimen se recoge al museo. Cuando la familia ora, Jesús se demora en casa. Cuando los corazones se unen en la fe, el equilibrio ofrece bendiciones de consuelo y la salud derrama vino de paz para todos.
Jesús en el hogar es vida para el hogar.
No aguardemos a que el mundo nos traiga la certeza del bien invariable. Descendamos, de nuestra casa cristiana, a la luz del evangelio para el mundo atormentado.
Cuando una familia ora en casa, reunida en las suavidades del evangelio, toda la calle recibe el beneficio de la comunión con lo Alto.
Si alguien, en un edificio de apartamentos, alza los ojos al Cielo la oración de la comunión en familia, todo el edificio se beneficia, como lámpara ignorada, encendida en la ventana.
No nos apartemos de la línea direccional del evangelio entre nuestros familiares. Continuemos orando fieles, estudiemos con nuestros hijos y con aquellos que amamos las directrices del Maestro y, cuando sea posible, debatamos los problemas que nos afligen a la luz clara del mensaje de la Buena Nueva y examinemos las dificultades que nos perturban ante la inspiración consoladora de Cristo. No demandemos la calle, en esa noche, sino para los inevitables deberes que no puedas dejar. Demorémonos en el hogar para que el Divino Huésped también se pueda demorar.
Y cuando las luces se apaguen a la hora del reposo, oremos una vez más, comulgando con El, como El procura hacer, a fin de que, ligado a nosotros, podamos, en casa, una vez por semana en siete noches, tener a Jesús con nosotros.
Amigos, son muchos los libros que he mirado para extraer este trabajo. Podríamos estar aquí días enteros estudiando lecciones sobre la familia, para poder así saber como hemos de comportarnos en ella, porque cada familia es un mundo diferente, y la lección en cada hogar es según las circunstancias del hombre, y sus necesidades, además de su elevación, pues todos sabemos muy bien, que a mayor conocimiento es mayor la responsabilidad, ante Dios.
El Espirita en todas las situaciones de la vida, ha de portarse como buen, hijo, buen esposo, buen padre, buen hermano y buen ciudadano, así, como practicante de la ley divina, cuyo sentido practico está en la enseñanza y en el ejemplo del señor y Maestro. ; Será luz para iluminar a los que están a su alrededor. Será mensajero de paz y amor para todos y llevará la paz de las Moradas de la luz hasta los hombres de la Tierra.
El espiritismo es eficiente, para hacernos progresar, pues su solución definitiva es que debemos amar, amar y amar…
Si, amar a los que no nos quieren, a los que nos odian, a los que nos protegen o nos persiguen, a los que nos hacen el bien o nos desean el mal. El espirita que consiga tener el amor como ley y lo ponga en práctica, no estará en tinieblas. Este mandamiento, que es la ley para la convivencia humana en general, lo es más en el seno de la familia. La vida de quien lo ejerza fluirá placidamente en esta vida y después de ella alcanzará la felicidad.
Trabajo realizado por:
Mercedes Cruz Reyes (Merchita)
Miembro fundador del Centro Espirita
Amor Fraterno de Alcázar de San Juan, Ciudad real (España)
Los libros que me han ayudado han sido entre otros, Viña de Luz, El Tesoro de los Espiritas, Conducta Espirita, el Evangelio según el espiritismo.
**************************
CRUZADA CONTRA LA BLASFEMIA
Una nueva moda se anuncia en las empresas americanas: la prohibición de palabrotas. El consultor James O´Connor, autor del libro “Control de obscenidades” , creó una agencia paracontrolar las palabrotas.
El afirma que la falta de civilidad que toma cuenta de nuestra sociedad estáinvadiendo los ambientes de trabajo.
Es curioso observar que el espíritu humano está utilizando los medios más extraños para poner fuera de su serlos contenidos infelices desequilibrados que promueven enfermedades y locura, de manera gradual o abrupta.
Citando los prejuicios acarreados por el hábitode juzgar a los otros, O´Connor dice que decirpalabrotas contamina el ambiente con negatividad, afecta la moral y la actitud de quien habla, más alláde ser una gran falta de respeto.
El está cierto. La suma de las energías envenenadas que se esparcen por el espacio psíquico del mundo es capaz de provocar todos los tipos de desajustes, además de otras formas de perturbación.
Como buen predicador,el consultor tiene su decálogo anti palabrones:
Primero: reconozca que decir palabrotas causa estragos. Ustedno gana ningún argumento ni prueba de inteligencia. Palabrón intimida, no estimula.
Segundo: comience eliminando los palabrones casuales – hágase la cuenta de que su abuelo o su hija están siemprealado
Tercero: piense positivo. Mire solamente el aspecto bueno de las situaciones.
Cuarto: ejercite la paciencia. Si usted estuviera preso en tránsito, en vez de juzgar al motoristade enfrente, piense en sus tareas del día.
Quinto: aguante la barra. El día está lleno de problemas y desafíos. Palabrotasno los resolverán.
Sexto: pare de reclamar. En vez de eso, ofrezca soluciones. Usted seráadmirado por su calma y sabiduría.
Séptimo: use palabras alternativas. Haga su lista. Sea creativo.
Octavo: defienda su opinión educadamente. Aun mismo sin palabrotas, una frase puede ser muy ofensiva.
Noveno: piense en la oportunidad que usted perdióde quedar calladoo de hablar la misma cosade otra manera.
Decimo: ejercite sus nuevos hábitos. Hablar palabrotas es un vicio, como fumar.Al eliminarlo, a vise a los amigos y a la familia.
***
Mientras te enfrentas con tantas necesidades en el camino terrenal, en los días de tu existencia, piensa y verifica cuanto te desgastas con la utilización del palabrón.
Piensa que todo es cuestión de costumbres, de hábitos que desenvolviste en tu interior.
Piensa que el Maestro Jesús ya definió hace dos mil años que la boca habla de lo que está lleno el corazón.
Y si conduces en tu intimidad a luz de Cristo, convengamos que no es posible que te acomodes a esos modismos.
Entonces, haz esfuerzos por reeducarte, a fin de que atraviese la vida, en un mundo, bueno conduciendotus pensamientos y norteando tus acciones para el bien.
Redacción de Momento Espirita
NOTA IMPORTANTE: Los lunes,miércoles y jueves a las 22,30 horas, pueden participar en el chat de la Federación Espírita Española.
Los viernes a las 23,00 horas se os invita a asistir a una interesante conferencia en la misma sala.
Los domingos a las 21,30 horas se os invita a la clase de estudio del Espiritismo por "Grupo espírita Sin Fronteras" dirigida por Carlos Campetti.
Ver también los Blog Inquietudes espíritas :inquietudesespiritas.blogspot.com.es