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domingo, 27 de julio de 2014

NUESTROS PODERES


               NUESTROS PODERES



Existen en nosotros poderes divinos que, por nuestra ignorancia y dejadez permanecen dormidos, comprenderemos que, nuestra falta de capacidad para el desarrollo de ciertas realizaciones, es nuestra falta de fe...

Investigaciones en el campo de la psicología, han descubierto los efectos del éxito sorprendente obtenido sin mayores recursos intelectuales, pero con una gran fe en sí mismos... 


Pues, aun cuando las facultades intelectuales son muy valiosas, sin la energía que la fe proporciona, esas facultades no entran en acción. Y aquí está, el quid de la cuestión. 

Si todas las personas se percataran de la poderosa energía creadora de la fe, y la utilizaran debidamente en las vicisitudes adversas de la vida. No habría fracasados, indigentes ni desquiciados; que son el fermento de las desarmonías sociales. 
La ignorancia en el destino de la vida y la falta de fe en los propios recursos internos para realizar su destino, son las causas que forman hoy esos cuadros penosos de frustrados... 

Si no queremos ser víctimas de los efectos perjudiciales de esos aspectos negativos: duda, temor, miedo, etc.; no demos cabida, nunca, a pensamientos deprimentes, que son equivocaciones de la imaginación carente de control. 

Cuando la fe vacila, nos encontramos psíquicamente deprimentes, cual si nos faltara el estimulo esencial para la lucha en la vida, y las fuerzas decaen. 

Terminando por envolvernos en las brumas de la duda, que pronto invaden la mente, impidiendo la actuación de las facultades racionativa y volitiva, de la Mente. 

En cambio, con la fe puesta en Dios de Amor y Poder, y en nosotros mismos como parte de El, nos será fácil expulsar de la mente humana todo pensamiento de duda y temor. 

Que son impedimento de progreso y felicidad; y con lo cual, nos sentiremos más fuertes, alegres y felices. No permitamos, nunca, que nuestra fe flaquee, ya que daríamos entrada a la duda, y ésta nos impediría atraer las fuerzas positivas, realizadoras, privándonos de sus maravillosos efectos. 

Nada ni nadie puede detener a aquella persona que, con una fe firme, se determine a realizar algo; porque, la energía que genera con esa fe pone en acción la fuerza realizadora de la Mente. 

Tened fe en todo aquello que, con elevación de miras, os propongáis realizar. Y esa fe os dará fuerzas para superar todas las vicisitudes adversas y obstáculos que se os presenten.

Curso del Conocimiento Espiritual 
Sebastián de Arauco

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                 El Deber

La práctica constante del deber nos conduce al perfeccionamiento. Para acelerar éste, conviene primero estudiarse a sí mismo con atención y someter nuestros actos a un juicio escrupuloso. No se puede remediar el mal sin conocerlo.

Podemos, incluso, estudiarnos en los demás hombres. Si cualquier vicio, si cualquier enojoso defecto nos choca en ellos, indaguemos con cuidado si existe en nosotros un germen idéntico, y, si lo descubrimos, dediquémonos a arrancárnoslo.

Consideremos nuestra alma como lo que es realmente, es decir, una obra admirable, aunque muy imperfecta, y hemos de notar que estamos en el deber de embellecerla y adornarla sin cesar. Este pensamiento de nuestra imperfección nos hará más modestos y alejará de nosotros la presunción y la necia vanidad.
Sometámonos a una disciplina rigurosa. Como se dan al arbusto la forma y la dirección convenientes, podemos también modificar las tendencias de nuestro Ser moral. La costumbre del bien hace cómoda su práctica. Sólo los primeros esfuerzos son penosos. Aprendamos, ante todo, a dominarnos. Las impresiones son fugitivas y cambiantes; la voluntad es el fondo sólido del alma. Aprendamos a gobernar esa voluntad, a hacernos dueños de nuestras impresiones, a no dejarnos nunca dominar por ellas.

El hombre no debe aislarse de sus semejantes. Le importa, sin embargo, escoger sus relaciones, sus amigos, decidirse a vivir en un ambiente honrado y puro donde no reinen más que las buenas influencias, donde sólo existan fluidos tranquilos y bienhechores. Evitemos las conversaciones frívolas, las charlas ociosas que conducen a la maledicencia. Cualquiera que pueda ser el resultado, digamos siempre la verdad. Sumerjámonos con frecuencia en el estudio y el recogimiento. El alma encuentra así nuevas fuerzas y nuevas luces. Que podamos decirnos al final da cada día: “He hecho una obra útil, he logrado un éxito sobre mí mismo, he socorrido, he consolado a los desgraciados, he esclarecido a mis hermanos, he trabajado por hacerlos mejores, he cumplido con mi deber”.

León Denis


Extraído del libro "El Camino Recto"

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 EL PERDÓN


El Perdón es una repuesta, la repuesta implicita en nuestra existencia, el es el medio para reparar lo que esta roto. Toma tu corazon roto y reparalo, tomalo y liberalo cuando el se siente atrapado por manchas y verguenzas y culpas y devuelvele a su estado inmaculado. El perdon restablece en tu corazon la inocencia que conocemos y nos permite la libertad de amar. Cuando perdonamos nos sentimos libres y transforma nuestras vidas. Las dulces promesas del perdón se cumplen y nos ofrecen un nuevo comienzo con nosotros mismos y con el mundo.

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MEDIUMS CONSCIENTES

Si te habitúas a un gran silencio interior, tras el ejercicio de un comportamiento moral noble, oirás... Registrarás sutiles impresiones psíquicas que vibran en los dobleces de la mente, articulando ideas, al mismo tiempo creando clichés, en los cuales se esculpen imágenes y se corporifican pensamientos imprimiéndose en los paneles de tus reflexiones proviniendo de otras inteligencias...

Mentes en vigorosas emisiones, conscientes o no, vibran en todas las direcciones. Inapelablemente, por un proceso de sintonía en la misma faja de frecuencia de intereses, producen intercambio saludable o dañoso, en proceso de transmisión y de recepción.

Si te elevas por el pensamiento, alcanzas vibraciones nobles, si te perturbas y vulgarizas, registras las más groseras.

En la problemática de la mediúmnidad, la cuestión de relevancia no se prende a la lucidez por la conciencia o al sueño por la inconsciencia para que el fenómeno sea auténtico, antes a la sintonía que resulta de los procesos de vinculación mental del sensitivo con las ideas e intereses que mejor le aprovechen.

Es de poca monta la algarabía como la desconfianza en torno de las manifestaciones por psicofonía y por psicografia bajo el control consciente del médium.

La relevancia está en el comportamiento moral de este, de lo que resultará el contenido del mensaje, por cuanto, de acuerdo con las construcciones mentales y el clima psíquico de cada uno, serán atraídos los Espíritus que se afinan por semejanza y necesidad emocional.

Sin duda, el escrúpulo debe siempre sortear al individuo en todas las labores a las que se enfervorice. Sin embargo, conviene considerar que el exceso de cautela es tan pernicioso como su falta.

No te excuses de producir mediúmnicamente, si te asoman conflictos, en cuanto al estado en la conciencia en que por tanto te encuentras.

Procura desincumbirte del ministerio, apoyado a las santas intenciones, y estructurado en los postulados del conocimiento doctrinario, con cuyos valores no tropezarás.
De forma alguna cultives recelos improcedentes tales como los fantasmas del animismo y de la mistificación.

En todo proceso mediúmnico intelectual o físico siempre encontrarás algo que se exterioriza del instrumento. No podría ser diferente.

Mediumnidad, como el propio nombre dice, es medio. La finalidad es el progreso del medianero, como de aquellos que le rodean en uno como en otro plano de la vida.

Consciente de las responsabilidades, manteniendo lucidez mental durante la manifestación del fenómeno, no delinquirás.

La vigilia te auxiliará a corregir los excesos y la disciplina los abusos.

Paulatinamente, mediante el ejercicio metódico de las facultades mediúmnicas y a través de la conducta correcta en el bien, conjugando la oración al trabajo, lograrás el éxito y los resultados felices que anhelas.

Mucho mejor para el trabajo en la Siembra del Bien el médium consciente, cuyos deberes están en pauta de equilibrio, a los inconscientes, cuyo comportamiento los señala con irresponsabilidad e insensatez.

La conciencia o lucidez durante el trance no es un impedimento para el desempeño de las tareas que te cabe desarrollar.

Jesús prosigue consciente de sus deberes, esperando a los hombres que, conscientemente y no autómatas, inermes, deseen cooperar en Su Viña de Luz.

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FRANCO, Divaldo Pereira. Rumbos Libertadores. Por el Espíritu Juana de Ángelis. Salvador 

sábado, 26 de julio de 2014

Peculiaridades del Periespíritu

    PECULIARIDADES DEL PERIESPIRITU 

Según Allan Kardec el periespiritu es un cuerpo fluídico, cuya sustancia es tomada del fluido cósmico Universal, que lo constituye y alimenta, como el aire forma y alimenta el cuerpo material del hombre. Es más o menos etéreo, según los mundos y el grado de adelanto de los espíritus; es un órgano transmisor de todas las sensaciones.

La vida de los Espíritus es la espiritual, que es eterna; la corpórea es transitoria y pasajera, es un minuto en la eternidad. El Espíritu es la entidad inmortal y sin forma de hombre, mientras que el periespiritu, ósea cuerpo etéreo, está estructurado con los fluidos mentales y astrales que lo envuelven, dándole la configuración  humana. El Espíritu como dice Kardec es la “llama, la centella, o claridad etérea” especie de luz material que se yuxtapone al periespiritu para que este pueda bajar y ajustarse al mundo planetario, bajo la configuración de un cuerpo físico o humano.



El Espíritu no tiene forma y se asemeja a una centella o llama inmortal, siendo lo real de la vida del hombre, necesita de los cuerpos o eslabones intermediarios que le permiten descender vibratoriamente hasta poder manifestarse a través del cuerpo carnal, en la tierra. Esos cuerpos intermediarios, que establecen ínter ligación del mundo espiritual con la materia, están formados por la esencia  o sustancia del plano físico, que el espíritu tiene que volver a integrar. El periespiritu que hace cien años, Kardec describió  como un “cuerpo vaporoso” a fin de evitar discusiones que perjudicarían la doctrina espirita en su comienzo, hoy ya se puede estudiar en sus verdaderos aspectos y detalles, es decir, en el proceso por el cual alcanza su estructura fisiológica u orgánica.

No existen distancias métricas entre el reino del Espíritu eterno y el mundo material, pues esa aparente separación es solamente, la diferencia de los estados vibratorios de cada plano.  No es necesario morir, para vivir en espíritu, pues somos inmortales, aunque encarnados estamos sujetos por el cuerpo intermediario, que en aspectos transitorios estamos subordinados a las limitaciones del mundo terráqueo.

Para encarnarse el espíritu necesita de vehículos intermediarios. Entre  el Espíritu y el cuerpo carnal existe un “espacio” o “distancia vibratoria” que necesita ser llenada por los cuerpos, vehículos o eslabones confeccionados de la misma sustancia de cada plano intermediario.

Considerando que el periespiritu es el equipo o conjunto de cuerpos imponderables y reales que llena ese espacio vibratorio, es evidente que no puede ser “un cuerpo vaporoso”. El periespiritu es el puente de ligación entre el reino espiritual y el mundo físico, es un equipo complejo, que es capaz de atender a las más variadas actividades y deseos del espíritu inmortal. Es el puente vivo para que el Espíritu alcance la materia y exponga sus ideas y deseos.

La revelación del verdadero mecanismo de la vida inmortal del Espíritu, no se ara de un modo instantáneo y milagroso. Se producirá a través del estudio, la investigación y la búsqueda constante por parte de los discípulos liberados pertenecientes a cualquier secta.

La tierra es una escuela de educación espiritual primaria, que libera a sus alumnos, después que aprobaron todas sus materias existentes. No hay privilegios preferenciales en la evolución espiritual; cuando el discípulo despierta  a la realidad de la vida inmortal, se haya ante un problema capital de su existencia, con los instintos primarios del animal y con la suplica del ángel, que lo incita a la lucha por ganar el Paraíso. Es cuando ha de dar lugar el “hombre nuevo” de orden angélico enunciado por Pablo de Tarso.

El hombre un vez que ha aprendido todo el alfabeto de las materias primarias que llenan su corazón y desenvuelven su intelecto es promovido al curso de las enseñanzas planetarias. Los alumnos que no ha aprobado, no ingresan en el curso inmediato superior, sin antes haber asimilado integralmente las enseñanzas de menor envergadura. Las enseñanzas de la Vida Espiritual cuando son demasiado complejas o avanzadas, escapan a la mente común y perturban al hombre inmaduro, pudiendo volverse un exagerado místico, o un ateo irreducible.

 Kardec organizó el alma del espiritismo y sus discípulos trabajadores cuidaron de la estructura anatomofisiologica, de su cuerpo doctrinario y de las relaciones  con el mundo profano.  Han comprobado el Espiritismo por los experimentos objetivos de la Ciencia, aclarándolo a la luz de la Filosofía y de la Psicología humana, sin que sus adversarios tengan la posibilidad de contestar o refutar a la lógica de sus afirmaciones sobre la vida inmortal. Los alumnos destacados que prestaron un servicio digno, y provechoso al Espiritismo son hombres talentosos como Gabriel Denle, León Denis,  Wuilian Croockes, Becerra de Meneses y otros muchos que aun están vivos y empeñados en la divulgación sana y provechosa de la doctrina Espirita. Gracias a tales hombres, inteligentes y valerosos, el Espiritismo pulverizó las arremetidas capciosas del clero fanático y se impuso respetuosamente, sobreponiéndose a los sarcasmos académicos y de los intelectuales envanecidos.

El periespiritu, es un organismo fluídico; es la forma preexistente y superviviente del ser humano, el substrato sobre el cual se modela la envoltura  carnal, como una vestimenta invisible formada por una materia quintaesenciada que penetra en todos los cuerpos, por muy impenetrable que nos parezcan.

La materia grosera, incesantemente renovada por la circulación vital, no es la parte estable y permanente del hombre. El periespiritu es el que asegura el mantenimiento de la estructura humana y las facciones de la fisonomía en todas las etapas de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte. Desempeña, pues, el papel de un molde compresible y expansible sobre el cual la materia terrestre se incorpora.

Este cuerpo fluídico no es, sin embargo, inmutable; se purifica y se ennoblece con el alma; la sigue a través de sus numerosas encarnaciones, sube con ella las gradas de la escala jerárquica, se hace cada vez más diáfano y brillante. El periespiritu conserva  todos los conocimientos del ser viviente, ese cuerpo los imprime en líneas fosforescentes en el cerebro de ese cuerpo, así el contenido intelectual del espíritu, lejos de perderse, se capitaliza y aumenta con sus existencias.

La elevación de sentimientos, la pureza de la vida, las inclinaciones hacia el bien y los ideales, las pruebas y los sufrimientos pacientemente soportados refinan cada vez más al periespiritu, lo sutilizan  y  multiplican las vibraciones. Como una acción química, consumen las partículas groseras y solo dejan subsistir las más sutiles, las más eternas.

Por un efecto inverso, los apetitos materiales, las bajas pasiones, y las vulgaridades reaccionan sobre el periespiritu y lo hacen más pesado, más denso y más oscuro. La atracción de los planetas inferiores, como la tierra, se ejerce con fuerza sobre esos organismos, que conservan en parte las necesidades del cuerpo y no pueden satisfacerlas. Las encarnaciones de los Espíritus que están dotados de tales necesidades se suceden rápidamente, hasta que el progreso, por el sufrimiento, llega a atenuar sus pasiones, a sustraerlos de las influencias terrenales y darles acceso  a mundos mejores.

Los tres elementos constitutivos del ser están unidos por una estrecha correlación. Cuanto más educado está el Espíritu, más sutil, ligero y brillante es el periespiritu y más exento está el cuerpo de las pasiones, más moderado son sus apetitos y sus deseos. La nobleza y la dignidad del alma resaltan en el periespiritu, el que se muestre más armonioso de formas y más etéreo, y ello sobresale incluso, en el cuerpo mismo; la superficie, entonces, se ilumina con el reflejo de una llama interior.

Por estos fluidos más o menos sutiles es por lo que el espíritu comunica con el alma y se une al cuerpo. Estos fluidos, aunque invisibles, tienen lazos poderosos que le encadenan a la materia desde el nacimiento hasta la muerte y, para los sensuales, hasta la disolución del organismo. La agonía representa la suma de esfuerzos realizados por el periespiritu para soltarse de sus ligaduras carnales.

El periespiritu es el que en sueño ordinario o en el sueño provocado, se separa del cuerpo material, se traslada a distancias considerables y, en la oscuridad de la noche, ve, observa y oye cosas que el cuerpo no podría percibir.

El periespiritu tiene sus sentidos, análogos a los del cuerpo, pero de una potencia muy superior. Ve con la luz espiritual, diferente a la luz de los astros y que los sentidos no pueden percibir, aunque está esparcida por todo el Universo.

La permanencia del cuerpo fluídico, después de la muerte como antes, explica el fenómeno de las apariciones o  materializaciones de los Espíritus. el periespiritu  en la vida libre del espacio, posee virtualmente todas las fuerzas que constituyen el organismo humano, pero no las pone en acción.

El periespiritu es el cuerpo inmortal del hombre, y el doble eterico no tiene la misma propiedad, pues se disuelve en la intimidad de la tierra después de la muerte del cuerpo material, dada su naturaleza de intermediario provisorio.  
- Merche -       

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LIBRO DE LOS MEDIUMS – ALLAN KARDEC

9. ¿El Espíritu evocado puede rehusar el venir al llamamiento que se le hace?

Sí, por cierto. ¿En dónde estaría su libre albedrío sin esto? ¿Creéis vosotros que todos los seres del Universo están a vuestras órdenes? ¿Vosotros mismos os creéis obligados a responder a todos aquellos que pronuncian vuestro nombre? Cuando digo que puede negarse a ello entiendo decir sobre la demanda del evocador, porque un Espíritu inferior puede ser obligado a venir por un\ Espíritu superior. 

10. ¿Hay un medio para el evocador que obligue al Espíritu a venir contra su voluntad?

Ninguno, si este Espíritu es igual vuestro o superior en moralidad - digo en moralidad y no en inteligencia – porque no tenéis sobre él ninguna autoridad; si es vuestro inferior, lo podéis si es para su bien, porque entonces los otros Espíritus os secundarán. (Número 279).

11. ¿Hay inconveniente en evocar a Espíritus inferiores, y puede temerse, llamándoles, el ponerse bajo su dominio?

No dominan sino a los que se dejan dominar. El que está asistido por buenos Espíritus no tiene nada que temer; impone respeto a los Espíritus inferiores, pero éstos no se lo imponen a él. En el aislamiento los médiums, sobre todo los que empiezan, deben abstenerse de esta especie de evocaciones. (Núm. 278).

12. ¿Son necesarias algunas disposiciones particulares en las evocaciones?

La más esencial de todas las disposiciones es el recogimiento cuando se quiere comunicar con Espíritus formales. Con la fe y el deseo del bien se tiene más poder para evocar a los Espíritus superiores. Elevando su alma por algunos instantes de recogimiento en el momento de la evocación, se identifica con los buenos Espíritus y les dispone a que vengan.

13. ¿Es necesaria la fe para las evocaciones?

La fe en Dios, sí, la fe para lo demás vendrá, si queréis el bien y tenéis el deseo de instruiros.

14. Los hombres reunidos en una comunión de pensamientos y de intenciones, ¿tienen más poder para evocar a los Espíritus?

Cuando todos están reunidos por la caridad y para el bien, obtienen grandes cosas. Nada es más nocivo para el resultado de las evocaciones que la divergencia de pensamientos.

15. La precaución de hacer la cadena, dándose la mano durante algunos minutos al

empezar las reuniones, ¿es útil? La cadena es un medio material que no pone la unión entre vosotros si ésta no existe en el pensamiento; lo que es más útil que lo demás es el unirse en un mismo pensamiento común llamando cada uno por su parte a los buenos Espíritus. Vosotros no sabéis todo lo que pudiera obtener una reunión formal de la que estuviera desterrado todo sentimiento de orgullo y de personalidad y en donde reinase un perfecto sentimiento de mutual cordialidad.

16. ¿Las evocaciones en días y horas fijas son preferidas? Sí, y si es posible en el mismo lugar. Los Espíritus van allí más a gusto; el deseo constante que tenéis ayuda mucho a que vengan los Espíritus y se pongan en comunicación con vosotros. Los Espíritus tienen sus ocupaciones que no pueden dejar de improviso por vuestra satisfacción personal. He dicho en el mismo lugar, pero no creáis que sea una obligación absoluta, porque los Espíritus vienen por todas partes; digo que un lugar destinado a esto es preferible porque el recogimiento es más perfecto.


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          COMUNICADO ESPIRITUAL
                              LA LUZ ES REPARTIDA
Tiempos vendrán donde todo será revelado, en donde la luz será repartida y los corazones se abrirán al amor, pues el conocimiento será revelado y dado a los hombres de buena voluntad.

Hoy camináis por los senderos de la vida muy angustiados, envueltos en bagatelas innecesarias. Hoy la revelación del planeta ya se va organizando y se plantea hacia un futuro no muy lejano.

Los espíritus, como ya vais conociendo, se revelan hacia vosotros a través del conocimiento de todo el planeta. Las conciencias se van despertando y el futuro próximo esta.

¡Cuántas veces os preguntáis como puede ser todo esto! cuando la inmensa mayoría de la humanidad está dormida, pasando su vida en unos valores inútiles para su propia evolución.

Pero tiempos vendrán y las conciencias despertaran a la luz. Como un rebaño; el buen pastor separara las ovejas a un lado o a otro. Mientras tanto se va logrando y pidiendo que no os durmáis, hacia toda esa luz que se os da.

Es para toda la humanidad, pero son pocos los que van recibiéndola. Despertar os decimos una y otra vez, para poder esparcir la luz y el conocimiento a los demás hermanos.

¿Cómo despertar a tanta gente, que encerrada en sí misma no deja penetrar el conocimiento de la luz, hacia el progreso del conocimiento y el avance del espíritu, hacia un mundo mejor?

Tiempos vendrán que a través de la luz, las conciencias serán cambiadas en esa envoltura de paz y amor, donde el hombre ansia el bienestar de su interior.

Porque la paz del corazón destierra todo rencor, todo dolor, toda envidia y todo pensamiento que no sea de amor. Solo con todo ese conocimiento, el hombre se sentirá con esa paz, que no desea ya nada más, es entonces como se puede amar.

Comprender y volar hacia ese mundo que todo espíritu sueña y quiere, pero aún no sabe cómo lograr. Lleváis como se os a dicho muchas veces, cadenas muy encadenadas unas a otras sin saber desatar.

El conocimiento de la verdad hace desatar todo mal encadenamiento, porque la formula os la revelaron. Hace siglos se está repartiendo hacia toda la humanidad.

Solo que escondida a estado, la realidad tapada por el beneficio del hombre. Todo eso ya va cambiando y el despertar de las conciencias es la nueva era, donde el hombre caminara con la verdadera luz.

Porque el egoísmo se apartara y la conciencia se revelara hacia el amor del Padre. El corazón se erguirá con tanto amor y luz, que ya nada podrá cambiar al espíritu que solo desea el bien.

No lo olvidéis hermanos, todo será revelado cuando el corazón brote de paz y amor.

Mª Carmen

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jueves, 24 de julio de 2014

Comentando el mundo espiritual

COMENTANDO  EL MUNDO ESPIRITUAL

Los más grandes sabios de la antigüedad, conocían ya las relaciones con el mundo espiritual aunque aun no conocían el Espiritismo.
El alma humana, está ligada  continuamente  a una sociedad toda inmaterial, actúa con el Mundo Espiritual y recibe de ese mundo impresiones que, como hombre no percibe mientras el orden perfecto no esté establecido.
Solo después de la muerte somos seres espirituales, el periespiritu se puede separar del cuerpo Material, aunque por poco tiempo.
No se muere, y todos los que llamamos muertos continúan viviendo.
La relación de nuestro periespíritu con el Mundo Espiritual es más frecuente de lo que podemos imaginar, principalmente cuando estamos adormecidos. Durante la vida terrenal, somos espíritu y actuamos como espíritu, realizando una especie de espiritismo ignorado. En ese invisible intercambio con el mundo espiritual, recibimos pensamientos elevados y aclaraciones, los cuales solemos denominar inspiraciones, intuición etc.
Es una especie de Espiritismo ejercido inconscientemente.
Todos los espiritistas gozan de excelente salud si se guían por la enseñanza de los espíritus. Los espíritus nos aconsejan indefectiblemente, una vida moral. Un espíritu  sano responde por un cuerpo sano.
Las aparicionesde los fallecidos, en nuesro mundo, se realizan, ciertamente,  por el mucho amor que nos dedican. Vienen a avivar en nosotros la fe y la esperanza de que nos encontraremos en un futuro próximo. Nosotros nos admiraremos cuando despertemos en el más allá.
Muchos de los que creen en la inmortalidad, se suponen que somos abandonados  en una eterna oscuridad.  Eso no tiene lógica alguna. Cada uno de nosotros será recibido por seres espirituales, nuestros parientes y amigos, que nos llevan junto a ellos. Morir aquí es nacer  en el Más Allá.
La bibliografía espiritista es inmensa, hay una gran literatura a disposición y alcance de todos al relacionarse el Espiritismo  muy cerca con casi todas las ciencias, nos aclara muchos enigmas, ayuda a hacerlos más comprensibles.
El Espiritismo, ha traído una infinidad de hechos a la luz del día. El nos ha facilitado los conocimientos de que el Hombre está dotado de un espíritu inmortal, y la vida terrena es una especie de escuela preparatoria. El hombre percibe sus deberes por un instinto sentimental, como por la intuición que los Espíritus Guías le transmiten. Del cumplimiento de esos deberes, dependen su progreso y su felicidad. Cumpliendo  con sus deberes se desenvuelven en él  fuerzas espirituales. Y, más, cada vez más,  comprende  cómo y donde puede encontrar su verdadera felicidad.
La existencia en la Tierra, es apenas una fracción mínima de la vida. Siempre y siempre, son buenos los resultados del buen proceder. Los buenos actos siguen al frente del espíritu y captan intuiciones puras y elevadas. Así, cuando el espíritu penetra en la esfera superior,  es bien recibido y pasa de continuo a ser auxiliado, en el sentido de proseguir  en su propio progreso. Todas las vidas que hemos vivido y que viviremos son una existencia sola.  Es una evolución continua, de grado en grado, para la sublimación.
Las leyes son eternas e inmutables, todo lo rigen, influencian a todos los seres, sin excepción, para el bien. No hay seres privilegiados. Nadie es castigado por los errores cometidos que no puede evitar.  Justicia eterna, amor eterno, es lo que impera.
Debemos recordar el deber para con Dios, el deber para con el prójimo y el deber para con nosotros mismos, teniendo en cuenta el espíritu y el cuerpo.
Por el mecanismo de la reencarnación, el ser astral trae consigo, en su regreso a la Tierra, sus antiguas conquistas. Recorre otra vez los años terrestres y, si es sabio, aprovecha al máximo las oportunidades que le son ofrecidas. Es como el alumno que va siendo transferido a clases  más y más elevadas, pero siempre que sea aprobado. Si fue haragán y le falto buena voluntad, volverá a repetir el curso, hasta terminarlo con distinción.
No siempre el ser astral regresa a la Tierra para rectificar errores cometidos o para repetir lecciones mal aprendidas. Los hay que, espontáneamente, se ofrecen para el retorno: son los misioneros. De nuevo en la Tierra,  se distribuyen  entre los más diversos sectores  de la experiencia humana, como guiase, misioneros del bien  y del amor, del saber  y de la ejemplificación. Guían a los grupos humanos y los animan, estimulándoles el progreso espiritual. son como los profesores  de instrucción superior que van a dar clase  s los alumnos ya iniciados en el saber,  para enseñarlos  y hacerlos progresar. Son entidades como Buda, Rafael, Confucio, Galileo, Euler, etc.  Seres privilegiados que aceptaron venir a la Tierra sacrificándose, por su amor a la Humanidad y por el deseo de hacerla progresar y mejorar.
En el más allá cada uno vamos a ocupar el lugar que merecemos. De acuerdo con nuestra elevación moral, alcanzaremos nuestro bien.  Nuestro  procedimiento en la Tierra, es la balanza  que determina  nuestro valor en el Más Allá. Es por eso que, incesantemente, los espíritus y el Espiritismo  pregonan el cumplimiento de los deberes, la acumulación de los valores morales, , el perfeccionamiento espiritual.
El que huye de estos imperativos, paraliza su propio progreso.
Cada conquista del ser astral, es la ganancia que se obtine  a costa de arduos trabajos, ya que nada nos es regalado. Cuando dejamos de hacer algo en una existencia física, volvemos a la Tierra para realizarlo, y tal vez, con el agravante  de colocarnos en dificultades mayores,  como consecuencia  de la implicación que guardamos los unos para con los otros, para quien comprende el Espiritismo,  hay siempre buena voluntad y alegría para enfrentar los deberes y las dificultades,  pues eso representa nuestra ascensión.
Muchos sonámbulos o médiums se resisten  a regresar del trance, las maravillas y las bellezas  que contemplan cuando están en trance los atraen irresistiblemente hacia las armonías celestiales.  Al despertar se quejan de la oscuridad existente en la sala y se muestran tristes. Es que ven las bellezas  para las cuales  nuestro ojo físico está ciego. El Más Allá, no dista tanto de nosotros, como mucha gente imagina. El Más Allá, en realidad, comienza en donde acaba el “Aquí” Y se extiende  hasta donde no podemos  comprender: Dios en su infinita sabiduría, creo el infinito para que la vida lo pueble. Pero, con nuestros groseros sentidos, con nuestra tibia comprensión, no podemos alcanzar esos objetivos. Nuestros ojos ven  puntos luminosos a los cuales llamamos estrellas y apenas podemos decir que son soles  de otros mundos esparcidos por lo inmensurable.
Como todos los seres vivos son de naturaleza cósmica, también son etéreos y es por eso que el inmenso espacio etérico nos pertenece, es nuestro elemento, nuestra verdadera patria, en donde encontramos la plenitud de nuestra felicidad. En verdad, es nuestro hogar. La Tierra es una simple estación durante un gran viaje. Como seres materializados que somos, no podemos imaginárnosla. Nuestra comprensión no va más allá de la materia de que está hecho nuestro cuerpo y lo que nos rodea.
Los científicos físicos, quieren probar que la materia no existe, que ella se reduce a la substancia etérea. Así, llegamos  a comprender que, aun nuestra casa planetaria, la Tierra,  no es otra cosa que una densidad astral, que también ella es una materialización. Las últimas novedades sobre la radioactividad, nos convencen de que la materia se forma como resultado de inmensas velocidades y ciclones del éter.
La doctrina espirita avanza, dilata sus fronteras, vence a sus opositores, está presta a probar que el cuerpo es un producto del espíritu.
Las confusiones y las incertidumbres se acabaron. El Espiritismo es sencillo y cristalino. Con el vemos la vida y el Mundo bajo una nueva y viva luz.
  Trabajo realizado por Merchita

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POBREZA Y RIQUEZA 
Penuria y riqueza, en esencia, no constan entre los elementos que poseemos sino en el sentimiento que nos posee.

La grandeza de las concesiones de Dios marca el derrotero del hombre desde la primera hora en que se estructura la cuna en el campo humano. La vocación de la avaricia impenitente, recoge el oro del mundo para erigir con él el túmulo suntuoso en que se sepulta la esperanza y recibe la bendición del amor para transformarla en cadena que lo encarcela, a veces, en el purgatorio del sufrimiento.
Existen criaturas altamente tituladas en las convenciones del mundo, que traen consigo una fuente viva de humildad en el corazón, mientras existen mendigos, con el rostro desfigurado, que cargan en lo intimo la niebla espesa del orgullo empañándoles el entendimiento.
Hay ricos que son maravillosamente pobres de avaricia y encontramos pobres lamentablemente ricos de mezquindad. Almas grandes que se hacen humildes, al servicio del señor, en la persona del prójimo, y frecuentemente, sorprendemos espíritus rastreros vistiendo túnicas de vanidad y dominación.
Jesús, loando a los “pobres de espíritu” no tenia encomios a la ignorancia, a la incultura, a la insipiencia o a la nulidad, él exaltaba los corazones simples que descubren en la vida, en cualquier Angulo de la existencia, un tesoro bendito con el cual es posible el enriquecimiento efectivo del alma para las alegrías de la elevación.
La pobreza y la pequeñez no existen en la obra divina. Son posiciones transitorias creadas por nosotros mismos, en la jornada evolutiva en la que aprendemos, poco a poco, bajo el patrocinio de la lucha y de la experiencia, que todo es grande en el Universo de Dios.
Todos los seres, todas las tareas y todas las cosas son piezas preciosas en la estructuración de la vida.
Todos somos infinitamente ricos de oportunidades de trabajar y servir, de aprender y perfeccionar, infatigablemente.
Es muy fácil consolar a un pobre; si le damos pan y abrigo, se da por contento; pero la limosna degrada, envilece, denigra, lo que se debe procurar es dar trabajo al pobre ¡ bendito el trabajo que dignifica al hombre ! . Mientras la miseria abunda, se desprecia el trabajo, y es necesario en los tiempos actuales combatir la pereza del hambriento, la indolencia del ignorante; es preciso procurar que el trabajador se acostumbre al trabajo; el movimiento vigoriza los músculos, y la esperanza de un jornal asegurado para mucho tiempo, te hace aficionarte al trabajo. Hay que dar trabajo al cuerpo e instrucción al alma, consagrándonos al bien de nuestros semejantes.
Los pobres son una página de la historia humana; hay pobres que se convierten en cosas por su escasa inteligencia, porque en los lugares donde abunda el agua, puede perder la miseria una gran parte de su horror; el agua limpia todo, y muchos no se sabe por qué razón, tiene aversión al huso del agua y ese odio a la limpieza aumenta su infortunio y el número de enfermedades que de continuo asedian a los pobres.
Los pobres dan mucho que pensar porque tienen cuerpo y alma como los demás seres; son entes racionales por su especie; y muchos de ellos parece que se empeñan en retroceder buscando su semejanza en otras especies de la escala zoológica. Cuando reciben las dadivas de sus hermanos lo hacen con la mayor indiferencia, las fases cariñosas, muchas veces, no encuentran eco en sus corazones petrificados; solo el corazón de los niños hambrientos, cuando se les ofrece comida, son los que suelen responder ¿Qué vamos a comer? , pensando en satisfacer su voraz apetito; no piensan en comprar algún juguete, su vida no tiene otro objetivo que saciar su hambre; entre ellos y los irracionales no existe gran diferencia.
Sabemos no obstante que todo tiene su razón de ser, que para Dios no existen seres privilegiados, si así fuera, este sería la negación de Dios, pues siendo Dios amor y justicia, siendo amor nos tiene que amar a todos; y siendo justicia, no puede ser injusto, y lo sería si tuviera privilegiados. Dios es amor y misericordia. El dice a las Humanidades: trabajad y me comprenderéis; trabajad y os engrandeceréis.
Todos somos iguales ante el peligro, el sufrimiento y la muerte. Todos los hombres desde el más encumbrado al más miserable, estamos hechos de la misma arcilla. Revestidos de harapos o de suntuosos trajes, nuestros cuerpos son animados por Espíritus del mismo origen, y todos volveremos a encontrarnos confundidos en la vida futura. Solo nuestro valor moral nos distinguirá. El más grande en la Tierra puede convertirse en uno de los últimos en el espacio, y el mendigo puede vestir un traje resplandeciente. Por eso no debemos tener la vanidad de los favores y ventajas pasajeras. Nadie sabemos lo que nos reserva el mañana.
El hombre sencillo, humilde de corazón, rico en cualidades morales, llegará más pronto a la verdad, a pesar de su inferioridad posible de sus facultades, que el presuntuoso, vano de ciencia terrestre y sublevado contra la ley, que le rebaja y destruye su prestigio.
Jesús prometió a los humildes y a los pequeños la entrada en el reino de los cielos, porque la riqueza y el poder engendran con demasiada frecuencia la soberbia, mientras que una vida laboriosa y oscura es el elemento más seguro del progreso moral. El hombre que está ocupado en un trabajo, en una tarea, las tentaciones, los malos deseos y los apetitos malsanos lo asedian menos, ya que la mente lo mantienen ocupado en la tarea que están elaborando, puede incluso entregarse a la meditación y a desarrollar su conciencia; el hombre de mundo, al contrario, es absorbido por las ocupaciones frívolas, por la especulación o por el placer.
El papel de los humildes es el más meritorio: colocado en las categorías inferiores de la sociedad, nunca debe avergonzarse de ello, pues son los que soportan el peso de la civilización, de su trabajo es de lo que se alimenta y vive la humanidad. el pobre debe ser sagrado para todos, pues pobre fue como quiso nacer y morir Jesús; la pobreza fue lo que escogieron Epíteto, Francisco de Asís, Miguel Ángel, Vicente de Paul y muchos otros nobles Espíritus que han vivido en este mundo. Sabían que el trabajo, las privaciones y el sufrimiento desarrollan las fuerzas viriles del alma, en tanto que la prosperidad las aminora. En el desprendimiento de las cosas humanas, unos encontraron la santificación y otros el poder que proporciona en genio.
La pobreza nos enseña a compadecernos de los males de los demás, haciendo que los conozcamos mejor; nos une a todos los que sufren; da valor a las cosas hacia las cuales son indiferente los dichosos. Los que no han pasado por la pobreza no conocen sus lecciones ignoran uno de los aspectos más conmovedores de la vida.
No envidiemos a los ricos, cuyo esplendor aparente oculta tantas miserias morales. No olvidemos que bajo el cilicio de la pobreza se esconden las virtudes más sublimes, la abnegación y el espíritu de sacrificio. No olvidemos tampoco que con las labores y la sangre, con la inmolación continua de los humildes, viven las sociedades, se defienden se renuevan.
El oro será, muchas veces, una prueba difícil y las cimas sociales en la Tierra, casi siempre, son amrgos purgatorios para el alma sensible, tanto como en la carencia de recursos materiales es bendita escuela de sufrimiento, más la simplicidad y el amor fraterno, brillando, por dentro de nuestro espíritu, en cualquier situación en el camino de la vida, son invariablemente, nuestro manantial de alegría sin fin.
Dios es misericordioso con sus hijos, El nos quiere, pues nos ha dado una demostración eterna de su Sabiduría, nos ha dado el tiempo, muchos ven el tiempo, como un viejo escuálido devorando a sus hijos, destruyéndolos, agostando la juventud y la belleza del hombre, extinguiendo sus afectos, caducando su leyes, derrumbando sus imperios; para el hombre el tiempo y la nada han sido sinónimos; y sin embargo la naturaleza ha demostrado siempre que el tiempo es la renovación suprema de la vida y si se estudia la existencia del hombre se ve que el tiempo es la redención de la humanidad, en una palabra el único patrimonio del hombre. Si todos los tesoros de un planeta los llegase a poseer un solo individuo, este no sería poderoso si no tuviese a su disposición tiempo para disponer de ellos.
Si tenemos tiempo podremos elevarnos por encima de las vicisitudes y no podemos sentirnos pobres, pobre es el que se arrepiente y no le queda tiempo para rectificar en el momento, pues la misericordia divina le dará otra oportunidad, pero ¡sepa Dios cuando!
Es indispensable que aprovechemos el tiempo, como debe ser utilizado, porque los días corren sobre los días, hasta que el Señor nos tome cuenta de los créditos, que generosamente nos prestó.
Derramemos el tesoro de amor que el Padre Celestial nos colocó en el corazón, a través de las bendiciones de fraternidad y simpatía, bondad y esperanza para con nuestros semejantes, y, en cualquier grupo social en el cual nos veamos, seremos, invariablemente, una criatura realmente feliz, bajo las bendiciones de la Tierra y de los Cielos.
Elevemos nuestra alma al trabajo constante susceptible de generar los patrimonios más elevados de la vida y estudiando y aprendiendo, auxiliando y amando, en la abundancia o en la pobreza de recursos materiales, tendremos el corazón fulgiendo en el camino, para brillar en nosotros mismos la estrella de bendición.
Bienaventurada será siempre la pobreza que se sabe enriquecer de luz para la inmortalidad, porque el rico ocioso de la Tierra es el indigente de la Vida Más Allá de las Esferas Superiores, que será aprovechado en la extensión de la Obra de Dios.
En la abundancia o en la pobreza, en la dirección o en la calidad de subalterno, no menospreciemos actuar y servir, porque el trabajo, en las concesiones del espacio y del tiempo, es el eterno talento común a todos, por cuyo uso el espíritu se engrandece, rumbo a las Esferas Superiores a las que se destina.
No te dejes vencer por las consideraciones negativas de la tristeza, de la rebeldía, del pesimismo o de la indisciplina, que están siempre ofreciendo la acción que les es propia a las exigencias de remuneración.
Responde al señor que te sirve por intermedio del trabajo incesante de la naturaleza con el infatigable trabajo de tu pensamiento y de tus brazos, de tu cerebro y de tu corazón, para que te eleves a la comunión con el Amor Infinito.
No permitas que la fortuna del tiempo, prestada por la Bondad de Dios Nuestro padre se disipe en tus manos congelado en el ideal inoperante. El nos ha concedido la tierra indicada para la producción del alimento, por eso como el labrador del campo debemos arar la tierra con nuestro propio sudor, por eso es necesario consultar nuestra actitud junto a los valores que poseemos, a fin de que no estemos reformando en balde los préstamos contraídos.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “Después de la Muerte” de León Denis y del libro “Dinero” de Francisco cándido Xavier

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LOS CRÍMENES 

CULTURALES

Desgraciadamente, y de una manera, general, las personas pertenecientes a las clases sociales superiores de la sociedad, los sabios, los eruditos, los artistas, los escritores, los magistrados, los médicos, etc., guardan una discreta reserva, como si tuviesen miedo de hablar, porque son menos libres, tienen intereses que salvaguardar y se callan, mientras los otros hablan.
Esta cuquería, esta cobardía, son despreciables. ¿De qué se tiene miedo? Negar los hechos por ignorancia es excusable, pero no atreverse a confesar lo que se ha visto, ¡qué miseria!...
Existen criminales que no están en las cárceles: son los hombres cultos que conocen verdades y no se atreven a revelarlas por temor al ridículo o por interés personal. En el curso de mi carrera he encontrado muchos de estos “hombres de ciencia” muy inteligentes, muy instruidos, que han sido testigos o que han conocido hechos metapsíquicas irrecusables, que no dudaron de la existencia indiscutible de estos fenómenos, y que no se atrevierona decir nada por un sentimiento mezquino, imperdonable en los espíritus de un valor real, limitándose a cuchichear misteriosamente, temerosos de ser oídos, los testimonios que poseían y que hubieran sido de un peso considerable para hacer triunfar la verdad.
Tales hombres son indignos del nombre de sabios. Muchos de ellos pertenecen a lo que se llama la “alta sociedad” y creerían desacreditarse si apareciesen crédulos,¡ a pesar de que aceptan dogmas muy discutibles !

Camille Flammarion