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miércoles, 28 de enero de 2015

PRINCIPALES FACTORES QUE IMPIDEN EL DESENVOLVIMIENTO DEL IDEAL ESPIRITA


                   
EL AMANECER DE UN NUEVO DIA

Hace unos sesenta años, Lord Brougham, ese fino pensador, decía que en el cielo claro del escepticismo solo veía flotar una nubecilla: el Espiritismo moderno. Curiosa inversión de imagen: más natural hubiera resultado oírle decir que entre las nubes flotantes del escepticismo solo veía una mancha de cielo claro. Esto demostraba al menos que se daba cuenta de la importancia que iba a adquirir el
movimiento espiritista… Podrían citarse centenares de hombres libres que han suscrito esta declaración, y cuya garantía realzaría cualquier causa. Las cimas más altas han sido las primeras en recibir la luz, pero esta se extenderá hasta que no quede nadie tan humilde que no participe de ella. Asi pues lancemos una mirada retrospectiva y estudiemos este movimiento que, a no dudar, se halla
destinado a revolucionar el pensamiento y la acción humanos como ningún otro lo ha conseguido a partir de la era cristiana. Hemos de examinarlo en su fuerza y en su debilidad, pues tratándose de la verdad probada no debemos temer considerarla bajo todos sus aspectos. Se ha designado con el nombre de “espiritismo moderno”el movimiento que ha de reanimar las religiones muertas y enfriadas. Lo de “moderno” está muy bien por la razón de que la cosa en sí, bajo una u otra forma, es tan antigua como la historia. Por mucho que la oscurecieran las apariencias era el fuego central, la llama roja que iluminaba en sus profundidades todas las ideas religiosas y que saturaba la Biblia de uno a otro extremo. Pero en cuanto a la palabra “espiritismo”, ha sido envilecida por demasiados
charlatanes y desacreditada por muchísimos incidentes enojosos, por lo que sería deseable que una expresión como “religión psíquica” desembarazara a la cuestión de los añejos prejuicios a ella adheridos.
Por otra parte se recuerda que hombres audaces combatieron bajo esta bandera dispuestos a arriesgar su carrera, su éxito personal y hasta su reputación de buen sentido por afirmar públicamente lo que sabían que era verdad: su abnegación valerosa y desinteresada, deberían en cierto modo el nombre por el que han luchado y sufrido.
Ellos fueron quienes, por decirlo así, cuidaron en la cuna al movimiento que promete ser, no una religión nueva, es demasiado grande para eso, sino una parte del patrimonio del saber común a toda la raza humana…
En el momento en que escribo contemplo los libros alineados a la izquierda de mi mesa: noventa y seis sólidos volúmenes, la mayoría de ellos anotados y señalados por mi pulgar. Y, sin embargo, yo se que soy como un niño que camina como el agua hasta los tobillos a la orilla de un océano sin límites. Mas por lo menos me he dado cuenta de la presencia del océano, de que la orilla forma parte de él y que descendiendo la pendiente de la ribera la humanidad se halla destinada a avanzar lentamente hacia las aguas profundas.
Este modo de considerar el espiritismo deberá justificar a quienes pretenden que el movimiento espiritista,escarnecido y ridiculizado durante tanto tiempo, es el progreso más importante que ha realizado la raza humana en toda su historia, hasta el extremo de que si pudiera concebirse que un solo hombre solo fuera su promotor, este aventajaría a Cristóbal Colon como descubridor de nuevos
mundos, a San Pablo como maestro de nuevas verdades religiosas y a Isaac Newton como observador de las leyes del universo…

Extractos del libro La Religión Psíquica.
Arthur Conan Doyle

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ESPIRITISMO, MATERIALISMO Y LAS RELIGIONES

El Espiritismo se ha difundido. Ha invadido el mundo. Primero despreciado, deshonrado, acabó por llamar la atención, por despertar el interés. Todos los a los que no retenían el abono de los prejuicios y de la rutina y que lo abordaron con franqueza, han sido conquistados por él. Ahora, penetra por todas partes, se sienta en todas las mesas, toma asiento en todos los hogares. A su llamamiento, las fortalezas viejas y seculares, la ciencia y la iglesia, cerradas herméticamente hasta ahora, bajan sus murallas, entreabren sus salidas. Pronto se impondrá como un maestro. (León Denis.)
No hay  efecto sin causa; nada procede de nada. Estos son los axiomas, es decir las verdades indiscutibles. Entonces, como se comprueba en cada uno de nosotros la existencia de fuerzas, de potencias que no pueden estar consideradas como materiales, es necesario, para explicar la causa, remontarnos a otra fuente distinta a la materia, a este principio que nombramos alma o espíritu.
Cuando, descendiendo en el fondo de nosotros mismos queremos aprender a conocernos, a analizar nuestras facultades; cuando, apartando de nuestra alma la espuma que acumula allí la vida, el envoltorio espeso cuyos perjuicios, errores y sofismas revistieron nuestra inteligencia, penetramos en los dobleces más íntimos de nuestro ser, nos encontramos allí cara a cara con estos principios augustos sin los cuales no habría grandeza para la humanidad: el amor al bien, el sentimiento de la justicia y del progreso.
Estos principios, que se reencuentran en grados diversos, tanto en casa del ignorante como en casa del hombre sabio, no pueden provenir de la materia, que está privada de tales atributos. Y si la materia no posee estas cualidades, ¿cómo podría formar, ella sola, seres  dotados de ellas? El sentido de lo bello y de la verdad, la admiración que experimentamos hacia las obras grandes y generosas, no podrían tener el mismo origen que la carne de nuestros miembros o la sangre de nuestras venas. Estos son más bien como los reflejos de una luz alta y pura que brilla en cada uno de nosotros, lo mismo que el sol se refleja sobre las aguas, sean estas aguas fangosas o límpidas.
En vano pretenderíamos que todo es materia. Nosotros que sentimos realces poderosos de amor y de bondad, que amamos la virtud, la devoción, el heroísmo; el sentimiento de la belleza moral está grabado en nosotros; la armonía de las cosas y de las  leyes nos penetra, nos arrebata; ¡y nada de todo eso nos distinguiría de la materia!
Sentimos, amamos, poseemos la conciencia, la voluntad y la razón; ¡y procederíamos de una causa qué no encierra estas calidades en ningún grado, de una causa que no siente, no ama ni sabe nada, que es ciega y muda! ¡Superiores a la fuerza qué nos produce,  estaríamos más perfeccionados y seríamos mejores que ella!
Tal forma de ver las cosas no se sostiene. El hombre participa de dos naturalezas. Por su cuerpo, por sus órganos, deriva de la materia; por sus facultades intelectuales y morales, es espíritu.
Digamos más exactamente todavía, respecto al cuerpo humano, que los órganos que componen esta admirable máquina son semejantes a ruedas incapaces de actuar sin un motor, sin una voluntad que los ponga en movimiento. Este motor, es el alma. El tercer elemento conecta a la vez a los otros dos, transmitiendo a los órganos las órdenes del pensamiento. Este elemento es el periespiritu, la materia etérea que escapa a nuestros sentidos. Envuelve al alma, la acompaña después de la muerte en sus peregrinaciones infinitas, depurándose, progresando con ella, dotándola de un cuerpo diáfano y vaporoso.
Las ideas materialistas ganan terreno. Al rechazar los dogmas de la Iglesia como inaceptables, un gran número de espíritus cultivados han desertado al mismo tiempo de la causa espiritualista y de la creencia de Dios. Apartando las concepciones metafísicas, han buscado la verdad en la observación directa de los fenómenos, en lo que se ha convenido en llamar el método experimental.
El mundo material no es más que el aspecto exterior, la apariencia cambiante, la manifestación de una realidad substancial y espiritual que se encuentra dentro de él. Del mismo modo que el "yo" humano no está en la materia variable, sino en el espíritu, el "yo" del universo no está en el conjunto de los globos y de los astros que lo componen, sino en la Voluntad oculta, en la Potencia invisible e inmaterial que dirige sus secretos resortes y regula su evolución.
Si el mundo no fuese más que un compuesto de materia gobernado por la fuerza ciega, es decir, por la casualidad, no se vería  esa sucesión regular y continua de los mismos fenómenos produciéndose según el orden establecido; no se vería esa adaptación inteligente de los medios al fin, esa armonía de las leyes, de las fuerzas, de las proporciones que se manifiesta en toda la naturaleza. La vida sería un accidente, un hecho de excepción y no de orden general.
La ciencia materialista no ve más que un lado de las cosas. En su impotencia para determinar las leyes del universo y de la vida, después de haber proscrito la hipótesis, se ve obligada a volver a ella y a salir de la experiencia para dar una explicación de las leyes naturales.
Los progresos de la geología y de la antropología prehistórica han arrojado vivas luces sobre la historia del mundo primitivo; pero es un error que los materialistas hayan creído encontrar en la ley de evolución de los seres un punto de apoyo, un auxilio para sus teorías.
Nuestros males provienen de que, a pesar del progreso de la ciencia y del desenvolvimiento de la instrucción, el hombre se ignora aún a sí mismo. Sabe poco de las leyes del universo; no sabe nada de las fuerzas que están en él. El "conócete a ti mismo" del filósofo griego ha continuado siendo para la mayoría inmensa de los humanos una llamada estéril. Como no lo sabía hace veinte siglos, menos quizá, el hombre de hoy no sabe lo que es, de dónde viene, adónde va, cuál es el objeto real de la existencia. Ninguna enseñanza ha venido a proporcionarle la noción exacta de su papel en este mundo ni de sus destinos.
La idea que el hombre se forma del universo, de sus leyes, del papel que él desempeña en este vasto teatro resalta en toda su vida e influye en sus determinaciones. Según esta idea, se traza un plan de conducta, se fija un fin y marcha hacia él. Así, pues, en vano trataríamos de eludir estos problemas. Se presentan ellos mismos en nuestro espíritu; nos dominan, nos envuelven en sus profundidades; forman el eje de toda la civilización.
Si la idea de la nada nos domina, si creemos que la vida no tiene un mañana y que en la muerte termina todo, entonces, para ser lógicos, el cuidado de la existencia material y el interés personal habrán de oponerse a todo otro sentimiento. ¡Poco nos importará un porvenir que no habremos de conocer! ¿A título de qué se nos hablará de progreso, de reformas, de sacrificios? Si no hay para nosotros más que una existencia efímera, no debemos hacer más que aprovecharnos de la hora presente, dedicarnos a los placeres y abandonar los deberes y los sufrimientos... . Tales son los razonamientos a que conducen forzosamente las teorías materialistas, razonamientos
Una sociedad sin esperanza, sin fe en el porvenir es como un hombre perdido en el desierto, como una hoja muerta que rueda a merced del viento. Es bueno combatir la ignorancia y la superstición, pero es preciso reemplazarlas por las creencias racionales. Para caminar con paso firme en la vida, para preservarse de los desfallecimientos y de las caídas, se necesita una convicción robusta, una fe que nos eleve por encima del mundo material; se necesita ver la finalidad y tender directamente hacia ella. El arma más segura en el combate terrenal es una conciencia recta e iluminada.
El positivismo materialista y ateo no ve ya en la vida más que una combinación pasajera de materia y de fuerza, y en las leyes del universo no ve más que un mecanismo brutal. Ninguna noción de justicia, de solidaridad, de responsabilidad. De aquí un relajamiento general de los vínculos sociales, un escepticismo pesimista, un desprecio de toda ley y de toda autoridad, que podrían conducimos a los abismos.
Estas doctrinas materialistas han producido en unos el desaliento; en otros, un recrudecimiento de la codicia. En todas partes han promovido el culto al oro y a la carne. Bajo su influencia, se ha educado una generación, generación desprovista de ideal, sin fe en el porvenir, dudando de todo y de sí misma.
Las religiones dogmáticas nos conducían a lo arbitrario y al despotismo; el materialismo conduce lógicamente, inevitablemente, a la anarquía y al nihilismo. Por eso es por lo que debemos considerarlo como un peligro, como una causa de decadencia y de abatimiento.
Sin duda no se puede demostrar la existencia de Dios con pruebas directas y sensibles; Dios no cae bajo el dominio de los sentidos. La divinidad ha desaparecido bajo un velo misterioso, tal vez para obligarnos a buscarla, lo cual constituye, por cierto, el ejercicio más noble y más fecundo de nuestra facultad de pensar, y también para dejamos el mérito de descubrirla. Pero existe en nosotros una fuerza, un instinto seguro que nos lleva hacia ella y nos afirma su existencia con más autoridad que todas las demostraciones y todos los análisis.
En todas las épocas, bajo todos los climas -y ésta es la razón de ser de todas las religiones-, el espíritu humano ha sentido la necesidad de elevarse por encima de las cosas movibles y perecederas que constituyen la vida material y no pueden darle una completa satisfacción; ha querido identificarse con lo que es fijo, permanente e inmutable en el universo; ha comprendido la existencia de un Ser absoluto y perfecto, en el cual se identifican todas las potencias intelectuales y morales. Ha encontrado todo esto en Dios, y nada, fuera de él, puede proporcionarnos esa seguridad, esa certidumbre, esa confianza en el porvenir, sin las cuales flotamos a merced de todos los vientos de la duda y de la pasión.
El estudio de la naturaleza nos muestra en todos los momentos la acción de una voluntad oculta. En todas partes la materia obedece a una fuerza que la domina la organiza y la dirige. Todas las fuerzas cósmicas se orientan al movimiento, y el movimiento es el Ser, la Vida. El materialismo explica la formación del mundo por la danza ciega y la aproximación fortuita de los átomos. Pero ¿se ha visto alguna vez que arrojando al azar las letras del alfabeto se produzcan un poema? ¡Y qué poema, el de la vida universal! ¿Se ha visto alguna vez que un conjunto de materiales produzca por sí mismo un edificio de proporciones imponentes o una máquina de engranajes numerosos y complicados? Entregada a sí misma, la materia no puede hacer nada. Inconscientes y ciegos, los átomos no sabrían dirigirse hacia una finalidad. La armonía del mundo no se explica más que por la intervención de una voluntad. Por la acción de las fuerzas sobre la materia, por la existencia de leyes sabias y profundas es por lo que esa voluntad se manifiesta en el orden del universo.
Los fenómenos del espiritismo, tan importantes por sus resultados científicos y por sus consecuencias morales, no han sido acogidos, sin embargo, con todo el interés que merecen.
Ciertas personas obstinadas, muy pagadas de sí mismas, acostumbran decir que Dios no existe porque nadie puede probar su existencia. Hasta la misma ciencia enseña que la causa se prueba por el efecto. Basta con que observemos una flor o un grano de arena para saber que es preciso que Dios exista, que necesariamente existe.
La esencia de la Religión está constituida solo por un núcleo y una partícula, como el átomo de hidrogeno. El núcleo es la idea de Dios, y la partícula es el sentimiento religioso.
Pero para que la Religión pueda desempeñar libremente su papel fundamental en la evolución humana, es necesario que la reintegremos a la cultura general, como una de sus áreas más importantes
Dos elementos, o si se prefiere, dos fuerzas gobiernan el Universo: el elemento material y el elemento espiritual. De la acción simultánea de estos dos principios nacen aquellos fenómenos especiales cuya naturaleza es inexplicable si se hace abstracción de uno de los dos, tal como ocurriría si se sustrajera uno de los dos elementos que constituyen el agua: el oxígeno y el hidrógeno.
La materia, bajo sus diversos aspectos, constituye un inmenso reservorio de energía. En realidad, ella es tan solo fuerza condensada: los sólidos se transforman en líquidos, los líquidos en gases, los gases en fluidos, y éstos, a medida que se vuelven más sutiles, más quintaesenciados, recuperan sus propiedades primitivas y parecen impregnarse de inteligencia.
Sin embargo tales progresos, según dicen los espíritus, son medidos por el valor moral de la Humanidad. Dios no permite que ciertas revelaciones o descubrimientos se lleven a cabo antes de que el hombre haya alcanzado una conciencia más completa de sus deberes y de sus responsabilidades.
La religión implica la decisión del hombre de no aceptar con simpleza la vida que le es dada. En la vida, el busca el poder. Si no lo encuentra, o si lo encuentra en una medida insuficiente, trata de introducir en su vida el poder en que cree. Procura elevar su vida, acrecentarla, darle un sentido más profundo y más amplio.
Esa es la línea horizontal de la religión, la de la ampliación de la vida hasta su límite extremo. El hombre religioso desea tener una vida más rica, más profunda y más amplia. Tiene ansias de poder.
Es en ese punto que encontramos la unidad esencial de la religión y la cultura. Toda cultura, en último análisis, es religiosa. Y toda religión, en esa línea horizontal, es una cultura.
Los progresos materiales son inmensos; pero en el seno de las riquezas acumuladas por la civilización, se puede morir aún de privación y de miseria. El hombre no es ni más feliz, ni mejor. En medio de sus rudas labores, ningún ideal elevado, ninguna noción clara del destino le sustenta; de ahí sus desfallecimientos morales, sus excesos, sus sublevaciones. La fe del pasado se ha extinguido; el escepticismo, el materialismo la han reemplazado, y bajo sus soplos, el fuego de las pasiones, de los apetitos y de los deseos ha aumentado. Convulsiones sociales nos amenazan.
A veces, atormentado por el espectáculo del mundo y por las incertidumbres del porvenir, el hombre levanta sus miradas hacia el cielo y le pide la verdad. Interroga silenciosamente a la naturaleza y a su propio espíritu. Pide a la ciencia sus secretos y a la religión sus entusiasmos. Pero la naturaleza le parece muda, y las respuestas del sabio y del sacerdote no bastan a su razón y a su corazón. Sin embargo, existe una solución a estos problemas; una solución más grande, más racional, más consoladora que todas las ofrecidas por las doctrinas y las filosofías del día, y esta solución reposa sobre las bases más sólidas que pueden concebirse: el testimonio de los sentidos y la experiencia de la razón.
En el momento mismo en que el materialismo ha llegado a su apogeo y ha llevado a todas partes la idea de la nada, una ciencia nueva, apoyada sobre hechos, aparece, ofrece al pensamiento un refugio en el que aquél "encuentra por fin el conocimiento de las leyes eternas de progreso y de justicia. Una floración de ideas a las que se creía muerta y que dormían solamente, se produce y anuncia una renovación intelectual y moral. Doctrinas que fueron el alma de civilizaciones pasadas, reaparecen bajo una forma engrandecida, y numerosos fenómenos, por largo tiempo desdeñados, mas cuya importancia entrevén por fin algunos sabios, vienen a ofrecerles una base de demostración y de certidumbre. Las prácticas del magnetismo, del hipnotismo, de la sugestión; más aún: los estudios de Crookes, Russell Wallace, Lodge, Aksakof, Paul Gibier, de Rochas, Myers, Lombroso, etc., sobre hechos de orden psíquico, suministran nuevos datos para la solución del gran problema.
Se abren perspectivas, se revelan formas de existencia en ambientes en los que no se pensaba ya observarlas. Y de estas indagaciones, de estos estudios, de estos descubrimientos se desprenden una concepción del mundo y de la vida, un conocimiento de las leyes superiores, una afirmación de la justicia y del orden universales, hechos concluyentes para despertar en el corazón del hombre, con una fe más firme y más esclarecida en el porvenir, un sentimiento profundo de sus deberes y un apego real para sus semejantes.
Todos los que, por el estudio del mundo invisible, en sus contactos con el Más Allá, buscan las certezas que fortalecen y consuelan, las grandes verdades que iluminan la vida, trazan el camino a seguir, fijan el objetivo de la evolución; todos los que buscan adquirir las fuerzas espirituales que sostienen en la lucha y en la probación, que nos preservan de las tentaciones de un mundo  material y engañador, deben unir sus pensamientos, oraciones y voluntades, deben hacer surtir de sus almas esas corrientes poderosas y fluídicas que atraen hacia vosotros a las entidades protectoras y a los amigos fallecidos.
Al demostrar la existencia del mundo espiritual y sus relaciones con el mundo material, el Espiritismo nos brinda la comprobación de una infinidad de fenómenos incomprensibles que son considerados, por tal motivo, inadmisibles por ciertos pensadores. Estos fenómenos abundan en las escrituras, y en razón del desconocimiento de la ley que los gobierna, los tratadistas de ambos bandos antagónicos han girado sin cesar en el mismo círculo de ideas: unos omitiendo los descubrimientos positivos de la ciencia, y otros ignorando el principio espiritual, de modo que no han podido llegar a una solución racional y convincente.

La solución se encuentra en la acción recíproca del espíritu y la materia, y, de tal manera, se libera del carácter sobrenatural que se atribuía a la mayor parte de los fenómenos. Pero, ¿qué es más positivo: admitir los hechos como resultantes de las leyes de la Naturaleza o rechazarlos totalmente? Su desestimación absoluta lleva a la destrucción de la base misma de todo edificio, mientras que su aceptación, aun limitada, no suprime más que lo accesorio, dejando intacta la base. Esa es la causa por la cual el Espiritismo induce a mucha gente a aceptar verdades consideradas antes meras utopías.
El Espiritismo no tiene misterios ni teorías secretas, todo debe esclarecerlo para cual pueda juzgarlo con conocimiento de causa, mas cada cosa debe llegar a su tiempo para ser comprendida.
La materia, por sí sola, es inerte, no tiene vida, ni piensa ni siente, necesita unirse al principio espiritual. El Espiritismo no ha descubierto ni inventado tal principio, pero lo ha demostrado mediante pruebas irrecusables, lo ha estudiado, analizado, y ha constatado su acción evidente. Al elemento material, agregó el elemento espiritual. Esos dos elementos son los dos principios, las dos fuerzas vivas de la Naturaleza, mediante la unión indisoluble de ambos elementos se resuelven, sin esfuerzo, una infinidad de hechos, hasta hoy inexplicables.
El Espiritismo, al estudiar uno de los dos elementos que constituyen el Universo, establece forzosamente contacto con la casi totalidad de las ciencias y, por tal motivo, su llegada debía ser posterior a la creación de éstas. Nació por la fuerza de las cosas y por la imposibilidad de poderse explicar una infinidad de hechos con la sola ayuda de las leyes que rigen a la materia.
Los hechos espiritistas tienen grandes consecuencias filosóficas y morales. Proporcionan la solución, tan clara como completa, de los grandes problemas que han agitado, a través de los siglos, a todos los sabios y pensadores de todos los países: el problema de nuestra naturaleza íntima, tan misterioso, tan poco conocido, y el problema de nuestro destino. La supervivencia y la inmortalidad, hasta aquí simples esperanzas, puras intuiciones del alma, aspiraciones hacia un estado mejor o concepto de la razón, están probadas para lo sucesivo, así como también la comunión entre vivos y muertos, que es la consecuencia lógica de ello.
Salir de las bajas regiones de la materia y escalar todas las gradas de la jerarquía de los Espíritus, librarse del yugo de las pasiones y conquistar una a una todas las virtudes, todas las ciencias: tal es el fin para el cual la Providencia ha formado a las almas y ha dispuesto los mundos, teatros predestinados de nuestras luchas y de nuestros trabajos.
La materia, en cuanto se la examina de cerca, se desvanece como el humo. No tiene más que una realidad aparente, y no puede ofrecernos ninguna base de certidumbre. No hay realidad permanente, no hay certidumbre más que en el espíritu. Sólo a él se revela el mundo en su unidad viviente y en su eterno esplendor. Sólo él puede gustar y comprender la armonía. En el espíritu es donde el universo se conoce, se refleja y se posee.
El espíritu yace en la materia como un preso en su celda; los sentidos son las aberturas a través de las cuales comunica con el mundo exterior. Pero, mientras que la materia decae tarde o temprano y se descompone, el espíritu crece en fuerza, se fortifica por la educación y la experiencia. Sus aspiraciones aumentan, se extienden allende la tumba; su necesidad de saber, de conocer, de vivir no tiene límite. Todo muestra que el ser humano pertenece sólo temporalmente a la materia. El cuerpo es sólo un traje prestado, una forma pasajera, un instrumento con la ayuda del cual el alma persigue en este mundo su obra de depuración y de progreso. La vida espiritual es la vida normal, verdadera e infinita.
Hay que recordar que en cada uno de nosotros duermen inútiles, improductivas, riquezas infinitas. De ahí, nuestra indigencia aparente, nuestra tristeza y, a veces hasta el asco de la vida. Pero abrid vuestro corazón, dejad entrar en él el rayo, el soplo regenerador, y entonces una vida más intensa y más bella se despertará en vosotros. Encontrareis placer en mil cosas que os eran indiferentes, y que serán el encanto de vuestros días. Os sentiréis crecer, marchareis por la existencia con paso más firme, más seguro, y vuestra alma se convertirá como un templo lleno de luz, de esplendor y de armonía. 
Léon Denis- 
(Aportación de Mercedes Cruz Reyes)

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PRINCIPALES FACTORES QUE IMPIDEN EL DESENVOLVIMIENTO DEL IDEAL  ESPIRITA

¿Por qué se mantiene Vigente el Viejo Mundo Espiritual y Social?
El mundo contemporáneo es un mundo adecuado al tipo de sensibilidad que responde a los intereses  de las instituciones actuales, mantenidas  por aquellos que participan “interesadamente” de este mundo “estancado” del presente. Existen acuerdos generales consistentes  en no permitir la transformación de los organismos sociales, sean estos filosóficos o religiosos. Por ejemplo, en religión solo se admite  lo que dice la Iglesia visto que, en el actual estado de cosas, ella es la verdad y ningún otro principio religioso es permitido, ya que la verdad religiosa, para la situación social contemporánea, es católica (actualmente también un poco protestante)
Si aparece un pensador o escuela que presente al mundo de hoy un nuevo tipo de religión, es de inmediato rechazado y perseguido por ser un impedimento a la “única verdad religiosa” que es la que representa el dogma, una vez que, para la orden actual,  el dogma es tan sustentable como la ley de gravedad y, por esa razón, el hombre religioso-dogmatico habla del Dios trino, del Infierno, del diablo.etc., como si estuviese  tratando de cuestiones tan reales y positivas  como la electricidad. Para comprobar lo que afirmamos, basta hablar con cualquier miembro de la Iglesia y constataremos  la anquilose mental (1) en que se encuentra.
 ¿Todavía, cual es la causa esencial de esta situación en este mundo “estancado” del presente?   Creemos que todo eso ocurre en razón de lo que esos dogmas representan  para los intereses materiales de la sociedad, una vez que  apoyan espiritual y psicológicamente el orden general y particular  del actual estado de las cosas.
Una idea de Dios  como la que presenta el concepto espirita determinaría un gran estremecimiento  en el orden eclesiástico y derrumbaría todo cuanto ahora se conoce en el seno de la Iglesia, como “sistema de jerarquía”.  De modo que lo más conveniente es mantener en pie ese “sistema” y no la verdad religiosa que el Espiritismo revela  al pensamiento del hombre. Por ese motivo  la idea espirita, tanto para la Iglesia como para el presente orden espiritual y social, es un peligro y una amenaza para las viejas instituciones eclesiásticas, que duraran hasta que las fuerzas del progreso  no las sustituyan por una nueva visión del Universo.
En el mundo contemporáneo el avance de la verdad, en todos los aspectos, está paralizado por los intereses comunes de las viejas instituciones sociales. Viene de ahí que la evolución, al ser detenida en su proceso normal, se torna violenta hasta convertirse en revolución agresiva.
A causa del extremismo comunista tiene su origen en este fenómeno represivo de la evolución, ya que la transformación de las estructuras sociales son necesarios en virtud de la propia evolución del individuo y también porque el que debería operarse insensiblemente se ve en la necesidad de suceder violentamente. Por tal motivo, en Allan Kardec  se lee la reflexión siguiente:
“Siendo el progreso una condición de la naturaleza humana, no está en el poder del hombre oponérsele. Es una fuerza viva, cuya acción puede ser retardada, sin embargo no anulada por las leyes humanas. Cuando estas se tornan incompatibles con el, desarrollarlas juntamente con los que se esfuercen por mantenerlas. Así será hasta que el hombre haya puesto sus leyes en concordancia con la justicia divina, que quiere que todos participen  en el bien  y no la vigencia de leyes  hechas por el fuerte en detrimento del débil (2)
Muy bien; todos sabemos que estamos  viviendo  en una época de total transformación. Los sistemas y valores seculares deberán ceder ante el nuevo espíritu de la humanidad. Entretanto, el mundo actual se aferra a las viejas instituciones, tratando de convencer al hombre de que todo ya fue ofrecido definitivamente  y que las estructuras actuales son inamovibles e inmutables. Más esta actitud de los que así sienten,  el mundo es antinatural, dando con eso origen a la violencia revolucionaria.
Esta es la causa por la cual el comunismo niega a Dios  y a toda idea transcendente  del hombre y de la historia, presentándonos un Estado totalmente  naturalista, basado  en lo que se denomina “Materialismo Histórico”. La fuerza revolucionaria del comunismo pasa  por encima de toda concepción ideológica espiritual  por considerarla  un sustentáculo de la propiedad privada. Más si los que dicen representar la democracia facilitasen el curso de la evolución, ese fenómeno de violencia  que vemos en la táctica comunista sería interrumpido  sin duda alguna, una vez que la modificación de las cosas se daría con naturalidad  y sin alteraciones bruscas ni dolorosas.
Por lo que vemos podemos decir que el comunismo es la consecuencia de la represión de la evolución natural por parte de los que pretenden mantener el estado actual del mundo. El propio Espiritismo, que no emplea violencia para la propagación de sus ideas, sufre también la reacción  del viejo orden, pues su concepción religiosa y filosófica determina modificaciones radicales en ese aspecto. Y aquellos que viven como altos jerarcas, ocupando suntuosas posiciones  en lo temporal y espiritual, tampoco pueden aceptar el Espiritismo como una idea amiga y como expresión de verdad. A respecto, veamos lo que dice “El Libro de los Espíritus”, en la cuestión 798:
¿El Espiritismo se tornará creencia común  o quedará paralizado como creencia apenas por algunas personas?
-Ciertamente que se tornará creencia general y marcará la nueva era en la historia de la humanidad, porque está en la naturaleza  y llegó el tiempo en que ocupará lugar entre los conocimientos humanos. Tendrá, no en tanto,  que sustentar grandes luchas,  más contra el interés de lo que contra la convicción, por cuanto no hay como disimular la existencia de personas interesadas en combatirlos, unas por amor propio, otras por causas enteramente materiales. Sin embargo, como quedaran aislados, sus contradictores se sentirán forzados a pensar como los demás, bajo pena  de tornarse ridículos.
En los parágrafos transcritos se encuentra la causa de tergiversación  que se hace en torno  a la idea espirita, desfigurándola ante la opinión pública, la cual lamentablemente es guiada  y gobernada por los que representan  el antiguo orden del mundo. Por tal motivo el poder material actual nunca admitirá a Cristo tal como el era, aceptando, en contrapartida, un Cristo-Dios vinculado a un representante  terreno. Y este tipo de Cristo-Dios es el único real para el poder oficial; los demás son heréticos o, cuando no, inspirados por Satanás, hasta el mismo Cristo de amor y de verdad  que la filosofía espirita nos presenta.
Más, para que exista un monarca religioso en la Tierra, es necesario aceptar un tipo de Cristo como el que nos presenta el dogma. Para que haya involución e inmutabilidad espiritual y social, es preciso negar la pluralidad de existencias; y para que nuestro planeta sea el centro del universo, como aun aceptan los escolásticos y ortodoxos; es necesario negar la pluralidad de los mundos habitados.  Sin estas dos pluralidades el Universo, el Ser y la Historia permanecerán fijos  y el antiguo orden no correrá el riesgo de ser alterada  en ningún punto de vista.
Por ese motivo, el Espiritismo  explota como un volcán, resultando de eso como una constricción a través de la cual se manifiestan fuerzas reprimidas de la evolución, aunque  desfiguradas por la violencia. De ahí sucede que toda idea  evolucionista es ocultada  y no se le da acceso en las universidades ni en los grandes órganos  de publicidad pues, para la cultura contemporánea solo es aceptable aquello que no afecte el dogma ni  a la sociedad presente, ya que estas dos instituciones deberán mantenerse indefinidamente tal como son, una vez que representan los grandes intereses  de los poderosos, los cuales sin solución de continuidad, transmiten de familia a familia los bienes y beneficios  que los pueblos producen para todos en general.
El viejo orden del mundo es la causa  determinante del estado caótico en que viven  los pueblos de nuestra época. Cuando las leyes de la evolución sufren reacción, se alteran los cursos naturales del progreso y sobrevienen las más terribles catástrofes, las guerras y los procedimientos llamados totalitarios e imperialistas.  Mientras el viejo orden  no se decida a evolucionar  como el espíritu del hombre y de la humanidad, habrá conmociones sociales  y violentas revoluciones. Es necesario que el viejo orden reconozca que debe promover la evolución de la religión y de la sociedad y, con ellas, todas las estructuras materiales y espirituales.
Mientras exista un organismo mundial que pretenda representar la verdad divina, los valores religiosos y filosóficos del Espiritismo serán considerados ilegales, erróneos e inspirados por el demonio. La masa de creyentes, educada y conducida por ese organismo eclesiástico mundial, como es lógico, lo tomará más en cuenta  que las palabras  de los que divulguen las verdades espiritas. Se diría lo contrario de todo lo que el Espiritismo es y representan.  Se dirá que los espiritas conversan con los muertos  y que esto es  herético y sacrílego, ya que para la Iglesia los muertos son intocables, le pertenecen y son de su  absoluta incumbencia. Y la masa de creyentes acreditará antes a sus pastores religiosos que en los espiritas,   que respeta  la verdadera situación que ocupan los muertos en la vida del más allá.
La Iglesia  y los ahora denominados “hermanos separados”(3) saben impresionar  muy bien a sus fieles en lo que se refiere a los muertos. Para ellos son seres totalmente distanciados de la Tierra  y recogidos en algún lugar de ultratumba. De ahí este concepto carente  de toda base filosófica: “los muertos no hablan ni se comunican con los vivos” lo que es arma indispensable en la predica anti espírita que realizan. Argumentan, ante los fieles, que los muertos solo pueden comunicarse con los vivos en el seno de la Iglesia, pues fuera de ella,  no tienen ninguna relación con el hombre como individuo, ni con la sociedad como institución histórica y espiritual. Y, de esta forma, el espiritismo es presentado como “ cosa repugnante” ante los que viven mental y espiritualmente dentro de la vieja orden, suponiendo que no pasa de necromancia practicada por personas  alineadas y cultores de magia negra.
He aquí, pues, donde se sitúa el origen de la resistencia que el Espiritismo encuentra en la cultura contemporánea. Más no nos olvidemos de que toda “cultura” solo merece aprobación cuando  no diverge del dogma y de la sociedad presente. Y también  así ocurre relativamente a la democracia: esta es apenas “democrática” cuando las libertades que otorga no afectan al dogma  y a los intereses de la sociedad. Más, en cuanto  las libertades concedidas denuncian los fenómenos contradictorios del orden imperante, la democracia retira la libre expresión del pensamiento por considerarlo ofensivo a la estabilidad social y religiosa. Y pasa, entonces, a ser juzgada comunista.
¿Más, porque el Espiritismo, como movimiento social, goza de la libertad en casi todos los países de carácter cristiano? La respuesta es fácil: el espiritismo es tolerado  en su acción porque tiende a aliviar la situación de las masas trabajadoras que los referidos países cristianos no se deciden a solucionar. Pues, en cuanto el espiritismo secunda al estado en esta tarea de auxiliar a los indigentes y trabajadores, más sin entrar en análisis  del origen  de la miseria social, será bien visto,  especialmente  en los países llamados subdesarrollados. Entretanto, en cuanto el Espiritismo inicie una investigación de visu (4) en lo que respecta al origen de la pobreza y de la miseria que sufren los pueblos, reclamando una solución ente tan pavoroso problema, y la idea espirita pasará a ser perseguida, prohibida y hasta aun mismo cualificada de comunista.  Pues es que, al hacer análisis  de los fenómenos sociales,  bien como la del hombre y del pauperismo en todos los aspectos, el espiritismo se colocaría contra el dogma y la sociedad. Si dudamos, recordemos el episodio de la crucificación de Jesús.
Tengamos presente que la idea espirita forma en el hombre una nueva mentalidad, por medio de la más pura esencia cristiana de la verdad y de la justicia. Si bien  que sea cierto que la escuela espirita  enseña la tolerancia, esto no impide que el hombre que es espirita haga uso del sentido crítico en lo que respecta al curso normal  o anormal de la evolución y del progreso. Es, este sentido crítico, no obstante la práctica de la tolerancia, será lo que lo impulsará a reflexionar sobre los diversos actos sociales y espirituales para verificar que factores favorecen o no su desenvolvimiento.
De manera que las condiciones unilaterales que caracterizan el orden actual no son las más adecuadas para el conocimiento de la verdad, ni para un normal desenvolvimiento de la evolución y del progreso. Mientras la cultura contemporánea solo  considera como derechos sociales el conocimiento oficial, esto es, lo que respecta al  dogma  y sociedad antiguos, la idea espirita deberá desenvolverse al margen de la cultura del Estado, pues, en el caso de ser adoptada por la Universidad como verdad real y demostrada, seria recusada y rechazada por los intereses del dogma  y de la sociedad actuales, cuyas bases se consideran las únicas reales y validas.
¿No obstante, por qué motivo el mundo está en plena conmoción espiritual y social? Se encuentra así porque el proceso histórico de la evolución no puede ser detenido por los intereses terrenos de clases y castas que se arremeten obstinadamente contra la ley del progreso. Y lo que debería realizarse, sobre la base de la comprensión y de la paz, se realiza por medio de ásperas luchas, entre el pasado y el futuro. La cultura oficial, el “realismo católico” y el “realismo social”, también  como el “realismo oficial” combaten al Espiritismo  y esto teniendo en vista la nueva dimensión que el descubre en el Ser, en la Historia y en el Universo.
Tanto para el “materialismo ateo” como para el “espiritualismo eclesiástico”, el Espiritismo no es una verdad, ya que su visión difiere tanto de uno como del otro. Y  porque  no vemos  como “materialistas ateos” y “espiritualistas dogmaticos”, ambos se unen en la negación de los principios espiritas. Pues tanto en uno como en el otro sector existe una mentalidad de clase social que ce en los factores inadecuados para la manutención de sus respectivas posiciones ideológicas. De ahí, pues, que el Espiritismo, a través de su movimiento, debería organizarse mediante la unión internacional de los espiritas, sobre la base de los postulados kardecista.  Esta unión internacional la daría un poder espiritual y social, con lo que se le abriría espacio para caminar entre la cultura contemporánea, cuyo único interés cosiste en mantener  de pie el dogma  y la sociedad presente.
Visto que el Espiritismo, por ser la verdad, no se mezcla con ninguna doctrina de nuestro tiempo; su visión del mundo es completamente distinta tanto del capitalismo  y del comunismo como del catolicismo, una vez que crea  un nuevo tipo humano, esto es, el Nuevo Hombre, sobre la base firme de la evolución, la cual dará nacimiento al mismo tiempo a un nuevo orden  social  y amor a la verdad, cristiana, serán sus más sólidos alicientes.

  Blog dos Espíritas
Por Humberto Mariotti
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martes, 27 de enero de 2015

Actualidad del pensamiento político del espírita


                              ACTUALIDAD DEL 
   PENSAMIENTO POLITICO DEL
               ESPÍRITA
                                                                 ¿El desarrollo tecnológico e intelectual fomentara nuevos sistemas políticos?
Ciertamente, el hombre mejor, más desarrollado moral e intelectualmente, apoyado en la tecnología que lo impulsa hacia adelante, creara sistemas políticos compatibles con los ideales que abraza, las aspiraciones que abriga y las labores que realiza.
La política ha sido un instrumento mal utilizado por hombres y mujeres ambiciosos, olvidados de los valores éticos, salvadas las excepciones comprensibles.        
Cuando se entienda que la política es un poderoso instrumento para la construcción de la sociedad y se esté moralmente adelantado para colocar en plano secundario los intereses personales, celando por los colectivos, serán creados nuevos sistemas y métodos de trabajo que elaboraran regímenes justos y nobles, que atiendan las necesidades del pueblo, siempre postergado, no respetado y oprimido a través de la historia.
¿Es posible el fortalecimiento de las instituciones sociales y la reducción o eliminación de los desajustes a través de la revisión de los sistemas políticos, jurídicos y económicos?
Naturalmente, si hay una revisión de los sistemas políticos;mediante el ajuste de sus contenidos a las necesidades  reales de las masas, en detrimento de los intereses apasionados del partidismo y de sus negociaciones no siempre dignas; jurídicos, por medio de leyes justas, que tengan por objetivo atender a las imposiciones del progreso, sin las fallas que habitualmente, son detectadas, pero raramente alteradas, porque sirven para conciliar las dominaciones farisaicas de grupos privilegiados, casi nunca alcanzados por la justicia; económicos, abriendo el campo de trabajo para todos, con los consecuentes derechos de reposo, recreación, salud y educación, que deben tener vigencia en todos los sistemas humanos dignos; Solo asi, ocurrirá la disminución y a pasos largos, la eliminación de
los desajustes que forman parte de las agrupaciones humanas que viven en sociedad.
Es cierto que tal acontecimiento solamente se tornara factible, cuando el hombre se haga mejor interiormente,trabajándose con ahínco y estableciendo metas de engrandecimiento moral mediante los cuales despertara para los valores reales de la vida, y por tanto, para la solidaridad, el amor y la justicia.
¿Vale la pena cambiar los regímenes socio-económicos y socio-políticos de un país, alterando el cuadro de miseria,violencia y exclusión social, en cuanto la mayoría de las personas continúa esclava de preconceptos, de individualismo y de actitudes egoístas?
En cuanto no sean establecidas leyes justas, que tengan por objetivo combatir la miseria socio-económica, que es la consecuencia del egoísmo, ese gran generador de la miseria moral, será imposible disminuir el sufrimiento de millones de seres que padecen de escases casi absoluta de lo
necesario para una existencia digna o por lo menos soportable en las actuales condiciones de vida en la Tierra.
Por tanto, solo a través de un cambio de régimen sociopolítico y socio-económico, es que se podrán crear condiciones dignificantes para el ser humano, a fin de que el mismo se libere de la disgregación perversa, conforme viene ocurriendo en innumerables sectores de la sociedad.
En una cultura que se presenta como responsable por el desarrollo de la civilización no puede existir la miseria económica, no hay lugar para la presencia del hambre, del desempleo, del abandono moral y social al que son relegados los pobres, que se retuercen en ghettos de sufrimiento a los que son arrojados.
¿Para este tercer milenio, no se tornara cada vez más apremiante que hablemos de analfabetismo político, analfabetismo espiritual, en vez de analfabetismo de
lectura y escritura?
Sin duda, la ignorancia es la gran enemiga del ser humano.Sea él desconocedor de los valores espirituales, que son la base de formación de la vida bajo cualquier aspecto que sea considerada o de otra forma de entendimiento, de que depende para el desarrollo intelecto-moral, sin lo cual permanece en las fajas mas primarias del proceso de crecimiento. Por ser así, la peor ignorancia es la que surge del desconocimiento de las leyes de Dios que rigen el universo, de su realidad de espíritu inmortal, de los compromisos que tiene con relación a la vida, a su prójimo y a sí mismo. Los otros son la consecuencia inevitable de ese primero, mas importante y mas urgente. Embrutecido, el ser agoniza en el analfabetismo relacionado con las letras y las artes, la belleza y los deberes. No obstante, existen casos en que, aunque sea analfabeto en lo que hace a las cuestiones intelectuales, el espíritu que se encuentra en prueba, posee el descernimiento innato que lo auxilia a reparar los males causados anteriormente y a crecer en las nuevas experiencias.
Conocedor de sus deberes y derechos espirituales, él se socializa y adquiere capacidad política, a fin de contribuir en favor de la evolución de la humanidad, conquistando, de forma consciente su ciudadanía.

Extraído del libro. Actualidad del Pensamiento Espírita.

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La existencia en la Tierra es un libro que estas escribiendo…
Cada día es una página…
Cada hora es una afirmación de tu personalidad, a través de las personas y de las situaciones que te buscan.
No menosprecies la oportunidad de crear una epopeya de amor alrededor de tu nombre.

Emmanuel.
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Pregúntate si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana. 
J. Brown 
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¿Puede el Espíritu escoger el nuevo mundo en que ha de residir?

- No siempre, pero le cabe solicitarlo, y podrá obtenerlo si lo ha merecido. Porque los mundos sólo son accesibles a los Espíritus de acuerdo con su grado de elevación. 
Si el Espíritu no pide nada, ¿qué es lo que determina el mundo en que habrá de reencarnar? 
- Su grado de elevación. 
. El estado físico y moral de los seres vivos ¿es perpetuamente el mismo en cada globo? 

- No. También los mundos se encuentran sometidos a la ley del progreso. Todos han comenzado como el vuestro, en un estado inferior, y la misma Tierra experimentará una transformación similar. Se convertirá en un paraíso terrenal cuando los hombres se hayan hecho buenos. 
De modo que las razas que en la hora actual pueblan la Tierra desaparecerán un día, siendo sustituidas por seres cada vez más perfectos. Esas razas transformadas sucederán a la de hoy, así como ésta ha reemplazado a otras más groseras todavía.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS

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                  DIVULGUE EL ESPIRITISMO

¡Divulgue el Espiritismo! ¡Una nueva hora para la humanidad!

                                                     Movimiento Espirita

"Los espíritus anuncian que los tiempos designados por la Providencia para una manifestación universal han llegado ya, que siendo ministros de Dios y agentes de su voluntad, su misión es la de instruir e ilustrar a los hombres, abriendo una nueva era a la regeneración de la Humanidad".

(Allan Kardec - El Libro de los Espíritus - Prolegómenos)

Lo que es...
Movimiento Espirita es el conjunto de las actividades que tienen por objeto estudiar, divulgar y practicar la Doctrina Espirita en toda su amplitud, con base en las obras de Allan Kardec,colocándola al alcance y al servicio de todos los hombres. Las actividades que componen el Movimiento Espirita son realizadas por personas que constituyen las Instituciones Espiritas, las cuales pueden ser de pequeño, medio y grande porte, y que adoptan diversos nombres, tales como: Grupos, Centros y Sociedades Espiritas.

El Espiritismo

"Así como Cristo dijo: "No vengo a destruir la ley, sino a cumplirla.", el Espiritismo dice también: "No vengo a destruir la ley Cristiana, sino a cumplirla.". No enseña nada contrario a lo que enseñó Cristo, pero desarrolla, completa y explica, en términos claros para todo el mundo, lo que se dijo bajo la fórmula alegórica; viene a cumplir, en los tiempos predichos, lo que Cristo anunció y a preparar el cumplimiento de las cosas futuras. Es, pues, obra de Cristo, que él mismo preside, así como a la regeneración que se opera y prepara el Reino de Dios en la Tierra, como igualmente lo anunció."

(Allan Kardec - El Evangelio Según el Espiritismo - Capítulo 1 - Iten 7)

Influencia del Espiritismo en el progreso

748 ¿Llegará el Espiritismo a ser una creencia vulgar o continuará siendo  patrimonio de algunas personas?

"Ciertamente llegará a ser una creencia vulgar y señalará una nueva era en la historia de la humanidad; porque está en la naturaleza y porque ha llegado el tiempo en que debe ingresar en los conocimientos humanos. Habrán de sostenerse, empero, grandes luchas, más contra el interés que contra la convicción; porque es preciso convencerse de que hay gente interesada en combatirlo, las unas por amor propio y las otras por causas completamente materiales. Pero hallándose cada día más aislados, los contradictores se verán obligados a pensar como todo el mundo, so pena de ponerse en ridículo."

(Allan Kardec - El Libro de los Espíritus - Libro 3º - Capítulo VIII)


Grupos, Centros, Sociedades Espiritas:

"Estos grupos, se corresponden entre sí, visitándose, preguntando observaciones y pueden desde ya, formar el núcleo de la Gran Familia Espirita, que un día consorciará todas las opiniones y unirá los hombres por un único sentimiento: el de la fraternidad, trayendo el cuño de la caridad cristiana."

(Allan Kardec - El Libro de los Médiums - Capítulo XXIX - Iten 334)

Lo que son...
Los Grupos, Centros y Sociedades Espiritas:

Son núcleos de estudio, de fraternidad, de oración y de trabajo, practicados a la luz de la Doctrina Espirita;
Son escuelas de formación espiritual y moral, basadas en los principios Espiritas;
Son puestos de atención fraternal para todos los que los buscan con el propósito de obtener información, ayuda o consolación;
Son talleres de trabajo que proporcionan a sus frecuentadores oportunidad de ejercitar el perfeccionamiento íntimo por la práctica del Evangelio en sus actividades;
Son casas en donde los niños, los jóvenes, los adultos y los ancianos tienen oportunidad de convivir, estudiar y trabajar, uniendo la familia con la orientación del Espiritismo;
Son lugares de paz constructiva, que ofrecen a sus frecuentadores el encuentro espiritual y la unión fraternal en la práctica del "Amaos los unos a los otros.";
Son núcleos que se caracterizan por la simplicidad propia de las primeras casas del Cristianismo naciente, de la práctica de la caridad y en la total ausencia de imágenes, símbolos, rituales u otras manifestaciones exteriores;
Son las unidades fundamentales del Movimiento Espirita.

Sus objetivos...

Los Grupos, Centros y Sociedades Espiritas tienen como objetivo:
Fomentar el estudio, la divulgación y la práctica de la Doctrina Espirita para atender a las personas:
Que buscan esclarecimiento, orientación y amparo para sus problemas espirituales, morales y materiales;
Que quieren conocer y estudiar la Doctrina Espirita;
Que desean trabajar, colaborar y servir en cualquier área de acción que la práctica Espirita ofrece.

Sus actividades básicas...

Los Grupos, Centros y Sociedades Espiritas tienen como actividades básicas:

Promover la realización de reuniones de estudio de la Doctrina Espirita, de forma programada, metódica o sistematizada, posibilitando un amplio conocimiento profundizado y sobre todos los aspectos, para las personas de todas las edades y de todos los niveles culturales y sociales;
Promover la realización de reuniones de explanación del Evangelio a la luz de la Doctrina Espirita y aplicación de pases a las personas que buscan y frecuentan el núcleo Espirita en la búsqueda de orientación, esclarecimiento y ayuda espiritual;
Realizar la actividad de atención fraterna, con orientación a través del diálogo a los que buscan explicaciones y orientación a la luz de la Doctrina Espirita;
Promover la realización de reuniones de estudio, educación y práctica de la mediúmnidad, con base en los principios y objetivos espiritistas, preparando y orientado los trabajadores para sus actividades mediúmnicas;
Promover la realización de reuniones de Evangelización Espiritista para niños y jóvenes, educándolos y orientándolos con base en las enseñanzas de la Doctrina Espirita;
Promover la divulgación de la Doctrina Espirita a través de todos los medios y formas de comunicación social compatibles con los principios Espiritas, tales como: palestras, conferencias, libros, diarios, revistas, boletines, folletos, mensajes, radio, TV, carteles, cintas de vídeo y sonido, pegatinas, etcétera...;
Realizar el servicio de asistencia y promoción social Espirita para las personas que buscan amparo en función de sus necesidades materiales: por medio de suministro de alimento, ropa o remedio; a través de cursos y trabajos de formación profesional y personal; y por el concomitante esclarecimiento espiritual y moral a la luz de la Doctrina Espirita, en conformidad con las posibilidades de la Institución;
Estimular y orientar los frecuentadores interesados en la implantación de la reunión de estudio del Evangelio en el Hogar, colaborando para la armonía espiritual de sus familias;
Mantener la actividad administrativa compatible con sus propias estructuras organizacionales y con las leyes de los países que regulan su funcionamiento;
Participar de las actividades de unión de los Espiritas y de las Instituciones Espiritas y de unificación del Movimiento Espirita, uniendo esfuerzos, sumando experiencias, ayudando y siendo ayudados, perfeccionando y fortaleciendo las actividades espiritistas.

Trabajo Federativo y de Unificación de la Doctrina Espirita.
 "El Espiritismo es una cuestión de fondo; atarse a la forma seria puerilidad indigna de la grandeza del asunto. De ahí viene que los Centros que se encontraren penetrados del verdadero espíritu del Espiritismo deberán extender las manos unos a los otros, fraternalmente, y unirse para combatir a los enemigos comunes: la incredulidad y el fanatismo".

(Allan Kardec - Obras Póstumas - Constitución del Espiritismo - Iten VI)


Lo que es...

Trabajo federativo y de unificación del Movimiento Espirita es una actividad-medio que tiene por objetivo fortalecer, facilitar, ampliar y perfeccionar la acción del Movimiento Espirita en su actividad-fin, que es la de auspiciar el estudio, la divulgación y la práctica de la Doctrina Espirita.
Resulta de la unión fraterna, voluntaria, solidaria, consciente y operacional practicada por los Espiritas e Instituciones Espiritas, dentro de los principios espiritas a través del cambio de experiencias, del intercambio de informaciones, de la ayuda recíproca y del trabajo en conjunto, fundamental para el perfeccionamiento y crecimiento de sus actividades, para el fortalecimiento de sus acciones y para la corrección de sus eventuales desvíos doctrinarios y administrativos.

Lo que realiza...
Realiza la tarea de contacto permanente con Grupos, Centros y Sociedades Espiritas propiciando su unión y integración, y colocando a disposición de los mismos sugestiones, experiencias y programas de apoyo que eventualmente precisen para sus actividades;
Realizan reuniones, cursos, confraternizaciones y otros eventos destinados a la divulgación de la Doctrina Espirita y a la renovación del conocimiento doctrinario y operacional de los dirigentes y trabajadores Espiritas, con el objeto de perfeccionar y ampliar las actividades de las Instituciones Espiritas y, al debido tiempo, abrir nuevos frentes de acción y de trabajo, siempre con el objeto de que el Espiritismo sea mas conocido y mejor practicado.

Como se estructura...
Se estructura a través de la unión de los Grupos, Centros, Sociedades y demás Instituciones Espiritas que, preservando su autonomía y libertad de acción, unen esfuerzos y suman experiencias, objetivando el permanente fortalecimiento y perfeccionamiento de sus actividades y del Movimiento Espirita en general.
Los Grupos, Centros y Sociedades Espiritas, uniéndose, constituyen las Entidades y Órganos federativos o de unificación del Movimiento Espirita en nivel local, regional, provincial o nacional. Las Entidades u Órganos federativos o de unificación del Movimiento Espirita en nivel nacional constituyen la Entidad de unificación del Movimiento Espirita en nivel mundial, que es el Consejo Espirita Internacional.

Directrices del Trabajo Federativo y de Unificación del Movimiento Espirita...
El trabajo federativo y de unificación del Movimiento Espirita, bien como el de unión de los Espiritas y de las Instituciones Espiritas se basa en los principios de fraternidad, solidaridad, libertad y responsabilidad que la Doctrina Espirita manifiesta.
Se caracteriza por ofrecer sin exigir compensaciones, ayudar sin crear condiciones, exponer sin imponer resultados y unir sin cortar iniciativas, preservando los valores y las características individuales tanto de los hombres como de las Instituciones.
La integración y la participación de las Instituciones Espiritas en las actividades federativas y de unificación del Movimiento Espirita, siempre voluntaria y consciente, son realizadas en nivel de igualdad, sin subordinación, respetando y preservando la independencia, la autonomía y la libertad de acción de que disfrutan.
Todo y cualquier programa o material de apoyo colocado a la disposición de las Instituciones Espiritas, no tendrán aplicación obligatoria, quedando a criterio de las mismas adoptarlos o no, parcial o totalmente, o adaptarlos a sus propias necesidades o conveniencias.
En todas las actividades federativas y de unificación del Movimiento Espirita debe ser siempre estimulado el estudio metódico, constante y profundizado de las obras de Allan Kardec, que constituyen la Codificación Espirita, enfatizándose las bases en que la Doctrina Espirita se fundamenta.
Todas las actividades federativas y de unificación del Movimiento Espirita tienen por objetivo más alto colocar, con sencillez y clareza, el mensaje consolador y orientador de la Doctrina Espirita al alcance y al servicio de todos, especialmente de los más sencillos, por medio del estudio, de la oración y del trabajo. En todas las actividades federativas y de unificación del Movimiento Espirita debe ser siempre preservado, a los que de ellas participan, el natural derecho de pensar, de crear y de proceder que la Doctrina Espirita manifiesta, fundamentándose aún, todo y cualquier trabajo, en las obras de codificación Kardeciana.

Misión de los Espiritas.
"ID, pues, y llevad la palabra divina: a los grandes que la desdeñarán, a los sabios que pedirán pruebas, a los pequeños y a los sencillos que la aceptarán, porque sobretodo entre estos mártires del trabajo, en esta expiación terrestre, encontrareis el fervor y la fe."
"¡Que vuestra falange se arme, pues, de resolución y de valor! ¡A la obra! ¡El arado está preparado, la tierra espera, es preciso trabajar!" - Erasto

(Allan Kardec - El Evangelio Según el Espiritismo - Capítulo XX - Iten 4)

En el trabajo de unificación...
El servicio de unificación en nuestras filas es urgente pero no apresurado. Una afirmación parece destruir a la otra. Pero no es así. Es urgente porque define el objetivo al que todos debemos apuntar; pero no es apresurado porque no nos compete violentar conciencia alguna.
Mantengamos el propósito de hermanar, aproximar, confraternizar y comprender, y si posible establezcamos en cada lugar donde el nombre del Espiritismo aparezca como leyenda de luz, un grupo de estudio aunque sea reducido, de la obra Kardeciana a la luz del Cristo de Dios.
Que nadie sea impedido en sus anhelos de construcción y producción. Quien se aficione a la ciencia que la cultive en su dignidad, quien se dedique a la filosofía que engrandezca sus postulados, y quien se consagre a la religión que divinice sus aspiraciones, pero que la base Kardeciana permanezca en todo y en todos, para que no vayamos a perder el equilibrio sobre los cimientos, en que se levanta la organización.
Liberación de la palabra divina significa desentrañar la enseñanza de Cristo de todas las cárceles en las que fue encadenada y, en la actualidad sin aspirar a ningún privilegio para nosotros, sólo el Espiritismo conserva la suficiente fuerza moral para no vincularse a intereses subalternos y efectuar la recuperación de la luz que emana del verbo cristalino del Maestro, que sacia y orienta a las almas.
Enseñar, pero también hacer; creer, pero también estudiar; aconsejar, pero también dar el ejemplo; reunir pero también alimentar.
Es indispensable mantener el Espiritismo tal cual fue entregado por los Mensajeros Divinos a Allan Kardec, sin compromisos políticos, sin profesionalismo religioso, sin personalismos deprimentes, sin pruritos de conquista de los poderes terrestres transitorios.
Allan Kardec, en los estudios, en las reflexiones, en las actividades y en las obras, a fin de que nuestra fe no se transforme en la hipnosis mediante la cual el dominio de las sombras se establezca sobre las mentes más débiles, encadenándolas a siglos de ilusión y sufrimiento.
Sea Allan Kardec nuestra bandera, no sólo creído o sentido, divulgado o manifestado, sino también suficientemente vivido, sufrido, llorado y realizado en nuestras propias vidas. Sin esta base es difícil forjar el carácter espirita-cristiano que el mundo espera de nosotros mediante la unificación.
Amor de Jesús sobre todos, verdad de Kardec para todos En cada templo, el más fuerte debe ser un escudo para el más débil, el más esclarecido la luz para el menos esclarecido. Y siempre sea el sufrido el más protegido y el más auxiliado; así como, entre los que menos sufran, sea el mayor aquel que se haga el servidor de todos, conforme la observación del Mentor Divino

(Trechos del mensaje "Unificación", de Bezerra de Menezes,)

Psicografiada por Francisco C. Xavier- Reformador, dec/1975)

El Espíritu de Verdad.
Tocáis el tiempo del cumplimiento de las cosas anunciadas para la transformación de la humanidad; ¡felices serán los que hayan trabajado en el campo del Señor con desinterés y sin otro móvil que la caridad!. Los jornales de trabajo serán pagados al céntuplo de lo que hayan esperado.
¡Felices los que habrán dicho a sus hermanos: "Hermanos, trabajemos juntos y unamos nuestros esfuerzos, a fin de que el Señor, cuando llegue, encuentre la obra concluida", porque el Señor les dirá: "Venid a mí, vosotros que sois buenos servidores, vosotros que habéis hecho callar vuestros celos y vuestras discordias para no dejar la obra en sufrimiento!"
Pero desgraciados aquellos que por sus disensiones habrán retardado la obra de segar, porque el huracán vendrá y serán arrebatados por el torbellino.
Vengo, como en otro tiempo, entre los hijos descarriados de Israel, a traeros la verdad y a disipar las tinieblas. Escuchadme. El Espiritismo, como otras veces mi palabra, debe recordar a los incrédulos que sobre ellos reina la verdad inmutable, el Dios de bondad, el Dios grande que hace crecer la planta y levantar las olas. Yo revelé la Doctrina Divina; yo, como un segador, hasta en haces el bien esparcido por la Humanidad, y dije: "Venid a mí, vosotros que sufrís."
¡Espiritas! amaos: he aquí el primer mandamiento; instruíos: he aquí el segundo. Todas las virtudes se encuentran en el Cristianismo; los errores que se han arraigado en él son de origen humano.
Vengo a enseñar y a consolar a los pobres desheredados; vengo a decirles que eleven su resignación al nivel de sus pruebas; que lloren, porque el dolor fue consagrado en el Huerto de los Olivos; pero que esperen,porque los ángeles consoladores vendrán también a enjugar las lágrimas.
En verdad os digo, que los que llevan su carga y socorren a sus hermanos, son mis muy amados; instruíos en la preciosa doctrina que disipa el error de las revelaciones y que os enseña el objeto sublime de la prueba humana.
Soy el gran médico de las almas y vengo a traeros las medicinas que deben curarlas; los débiles, los que sufren y los enfermizos, son mis hijos predilectos, y vengo a salvarles. Venid, pues, a mí, todos los que sufrís y estáis cargados, y seréis aliviados y consolados; no busquéis en otra parte la fuerza y el consuelo, porque el mundo es impotente para daros estas cosas. Dios hace un llamamiento a vuestros corazones, por medio del Espiritismo; escuchadle.
Dios consuela a los humildes y da fuerza a los afligidos que se la piden. Su poder cubre la tierra, y en todas partes al lado de una lágrima, hay un bálsamo que consuela. El sacrificio y la abnegación son una continua oración y encierran una enseñanza profunda: la sabiduría humana reside en estas dos palabras.

(Allan Kardec - El Evangelio Según el Espiritismo - Instrucción del Espíritu  de Verdad - Trechos del iten 5 - Cáp. XX y de los itenes 5 - 8 - Cáp. VI)

NACER, MORIR, RENACER AÚN Y PROGRESAR SIEMPRE, TAL ES LA LEY.

FE INALTERABLE SOLO ES LA QUE PUEDE MIRAR FRENTE A FRENTE A LA RAZON EN TODAS LAS ÉPOCAS DE LA HUMANIDAD."

FUERA DE LA CARIDAD NO HAY SALVACIÓN."

EL ESTUDIO DE LAS OBRAS DE ALLAN KARDEC ES FUNDAMENTAL PARA EL CORRECTO CONOCIEMIENTO DE LA DOCTRINA ESPIRITA."

La Base fundamental
El libro de los Espíritus
El libro de los Médiums
El evangelio según el Espiritismo
El Cielo y el Infierno
La Génesis