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jueves, 26 de febrero de 2015

El Mal

AÑORANZA
De todos los dolores de la Humanidad, posiblemente la más aflictiva sea la que constituye en la separación de los afectos por el fenómeno de la muerte.
Aunque todos sabemos que la muerte es la etapa final de los que viven en la Tierra, no nos preparamos para recibirla. Es por lo que ella siempre nos sorprende, partiéndonos el corazón por la tortura moral.
Para los que acompañan a féretro hasta lo que se denomina la última morada del cuerpo, el momento debería ser de serias reflexiones.
¿Qué es lo que existe al final, más allá del túmulo? ¿Para donde van las almas que se fueron abrazados por el sueño de la muerte? ¿Cómo diluir el dolor de la separación?
Que existe vida más allá de esta existencia ya fue suficientemente comprobado.
Sea por la revelación religiosa que, desde tiempos inmemoriales se refiere al Espíritu inmortal, sea por la rama de la Ciencia médica  y psicológica  que presentaron variados estudios, concluyendo por la existencia de un mundo invisible, donde viven los que dejan el cuerpo carnal.
Jesús, el Maestro Excelso, probo más de una vez que la muerte es una ilusión de los sentidos físicos. En el Tabor, se transfiguro, frente a las miradas atónitas de Pedro, Tiago y Juan, se presentó teniendo el lado derecho e izquierdo las figuras venerables del Legislador Hebreo Moisés y la del Profeta Elías.
Ahora, ambos habían vivido entre los hebreos hacia muchos siglos. Con todo, allí se presentaron  tan vivos, que Pedro pensó erguir tiendas para que ellos habitasen, allí mismo en el Monte Tabor.
Jesús, después de Su muerte en la cruz, Se presentó a los apóstoles y a los discípulos varias veces, en ambientes cerrados y al aire libre, demostrando que proseguía vivo.
Los que mueren continúan viviendo, en el mundo que les es propio, el espiritual, que solamente no detectamos  por la grosería de nuestra visión material.
Tenemos la prueba de que prosiguen vivos, en los sueños  en que con ellos nos encontramos, cambiamos confidencias, amenizamos la añoranza.
Esas son las experiencias individuales de todos nosotros.
A pesar de todo, la añoranza se alarga con los días, tanto más fuerte cuanto más se demoran los meses y se amontonan los años.
Por eso, solamente la oración puede amenizar la larga añoranza. Cuando oramos a Dios por los que partieron, ellos  sienten nuestras vibraciones, como si fuesen abrazos de cariño y, en la misma intensidad, los retribuyen, por los hilos del pensamiento.
Un día, más tarde o más temprano, habremos de reencontrarnos en la Espiritualidad, cuando traspasemos los umbrales de la muerte.
Entonces, diremos adiós a los que permanecen para recibirnos con un ¡Hola, usted llegó!, de los que nos precedieron y nos vienen a recibir en el portal de la tumba.
 - Mercedes Cruz-
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EL MAL
Si tenemos en cuenta que en el Universo no hay más que una única fuente creadora de energía, la Fuente Divina o Dios, y que de esa fuente fluye constantemente la Energía Dios- Amor, Vida, Ley, Orden, Unión, Sentimiento, Inteligencia, Sabiduría, Armonía, Equilibrio, Fuerza,- podremos deducir y afirmar que el mal no ha salido de la Fuente Divina y, por lo tanto, no ha sido creado, no tiene entidad propia, no tiene existencia individualizada. Solo “es” y tiene existencia eterna aquello que ha salido del Seno divino, aquello que ha sido creado por el Designio Divino. El Mal no está en la esencia de Amor Divino, por tanto el mal, no  ”es”.

   Sin embargo todos diremos que el mal existe porque lo estamos viendo cada día, que el mundo está lleno de mal, que continuamente se realizan actos malos, criminales y perversos, que el mal tiene más potencia que el bien en nuestro planeta, que el mal alcanza formas muy estudiadas a través de los rituales mágicos.

   La historia humana nos enseña que el hombre se ha sentido siempre influenciado por el “mal” y algunas veces, hasta dominado por “entidades del mal”, por “fuerzas del mal”. La idea de que el mal era una entidad real condujo al hombre a darle una categoría superior, a considerarlo como una forma de la divinidad, como una entidad que tenía fuerza y poder por encima de la capacidad humana, y por ello lo deificó. En todas las culturas se crearon dioses del mal, malignos, que necesitaban sacrificios y adoraciones para aplacarlos y conseguir que su fuerza negativa  no alcanzara al hombre.

   El grado de valoración que el Ser humano ha dado al “mal” ha sido alto y continúa perdurando hasta nuestros días. Actualmente podemos ver como todas las religiones nos hablan del “castigo de Dios”, de “las penas eternas del infierno”, de “la condenación eterna”, de “la maldición divina” y de imágenes que nos muestran a Dios irritado, enfadado, castigador, cruel, despiadado, en una palabra: “malo”.

   Se ha dicho al hombre que debe ser “temeroso de Dios”, que debe tener “temor de Dios”, aunque lo suavicen al decir que es el “santo temor de Dios”. Y es que en la conciencia humana se ha formado a través de los tiempos, una imagen incorrecta de Dios, más parecida a una condición humana que a una condición divina, y por ello no se ha comprendido la realidad divina ni se ha entendido el significado de los atributos de Perfectibilidad y de Inmutabilidad, así como tampoco se ha comprendido la verdadera realidad de la Creación ni de las Leyes Divinas que la rigen y que  determinan como deben ser los diferentes componentes que configuran todo lo creado y qué caminos deben seguir. Estos desconocimientos son  los que han propiciado que la mente humana creara y formara las imágenes de las entidades malignas como el Demonio, Satanás, Lucifer y todos los demonios a los que  se les ha situado y concedido una fuerza maligna opositora a Dios, como si Dios estuviera en un plano de igualdad o nada pudiera hacer ante sus opositores.

   Aún se admite como “Libro Sagrado” que contiene la “palabra de Dios” el conjunto de libros del Antiguo Testamento que componen la primera parte de la Biblia. Se admite y se acepta al pie de la letra, todo lo que se dice en dichos libros, porque “ha sido dicho por Dios”, sin pensar ni razonar si lo que se dice que él dijo es armónico con su Esencia de Amor y coincidente con sus Leyes. Esta aceptación generalizada es la que nos tiene que hacer pensar y caer en la cuenta, de la enorme influencia y del gran arraigo que la idea del “mal” ha conseguido tener en nuestros Espíritus, ya que no es más que el concepto del “mal” que tiene predominio en nuestros pensamientos, el que nos hace admitir como correcto y “verdadero”, el hecho de que Jehová o Dios, ordene a los israelitas que aniquilen a los pueblos vecinos porque no siguen sus leyes y porque el “pueblo escogido” es el que debe tener la “tierra prometida”.

   Con la aceptación del mal como algo connatural en la Creación, se forma en el Ser humano un estado de disposición interna que le conducirá a admitir fácilmente la “división” entre Seres creados y aceptará, como si fuese una realidad eterna, la existencia de Seres buenos y malos, de ángeles “caídos” y de “Espíritus puros”, de “Espíritus del Señor” y de “Espíritus de las Tinieblas”.  Al creerlo como verdadero y elevarlo a la categoría de “auto de fe” por los dignatarios de las iglesias, les proporciona una base desde la cual nos hablarán de la existencia real del demonio y de la lucha que debe mantenerse en contra de él. Se le da tanto valor y capacidad al poder del “mal”, al demonio, que deben prepararse  verdaderos especialistas para luchar contra él, capaces de exhorcitar al demonio cuando dicen que ha tomado posesión de un cuerpo humano.

   El mal es una constante en el Ser humano desde sus primeras encarnaciones hasta la actual Era evolutiva. Nuestros Espíritus han creído y creen aún, en la identidad del mal, en la personificación del mal, en  las altas potestades del mal, en los ángeles malos.

    Si hemos dicho que el mal no ha sido creado, que no existe como tal, y por otro lado apreciamos como la mente humana lo admite como verdadero, entonces deberemos preguntarnos: ¿ qué es el mal? ,¿cómo se forma y aparece?. Para dar respuesta a estas preguntas analicemos si pudiera ser que el “demonio”, figura alegórica del Espíritu del mal, se encontrase donde quiera que haya espíritus encarnados en la materia.

    Lo primero que se desprende de esta reflexión, es que el demonio es, en efecto, una figura alegórica y no una realidad, y que el Espíritu del mal lo encontramos donde haya espíritus encarnados en la materia, y no en otro lugar. El razonar y el buscar el por qué el Espíritu del mal se encuentra solamente en donde haya espíritus encarnados en la materia, nos conducirá a dar respuesta a las preguntas anteriores y nos aclarará lo que podemos entender como “Espíritus del mal”. Esto nos será necesario para poder comprender las razones en las que se basan los Seres de Luz para programar muchas encarnaciones y determinar las pruebas concretas que deben figurar y contenerse en la encarnación.

   Será importante que entendamos con claridad qué es y qué debemos entender por Espíritu del mal, porque nos ayudará a conocer como actúa y por qué actúa de la forma como lo hace, aunque sepamos que toda la acción esté sujeta y controlada por Entidades Superiores, responsables de mantener el Orden Cósmico, que son las que determinarán el grado de influencia que pueden producir los Espíritus del mal con sus acciones y, también adónde pueden producirla y adónde no.

   El conocimiento de cómo tiene lugar el movimiento de la energía negativa por parte de las personas que se mueven en vibraciones bajas o malas, nos permitirá eliminar la confusión y la ignorancia que existe en relación al “al” como elemento de acción entre los Seres. Sabremos qué posibilidades tiene una persona que esté vinculada al Espíritu del mal, de hacer llegar a otra persona sus malos pensamientos. De ese modo podremos borrar los miedos y los temores que crea la ignorancia sobre lo que es la “magia negra”, el “mal de ojo”, el “Trabajo maligno”, o cualquier otra imagen que la mente humana haya formado sobre la acción de la energía del mal. Podremos saber cuáles son las condiciones que deben darse para que nos pueda afectar un pensamiento, un sentimiento, un deseo o una acción, que una persona puede dirigir hacia nosotros. Lo que tantas veces se oye decir: “me están haciendo mal”, “me están haciendo un trabajo”, “me han hecho vudú”, para saber en qué medida es posible que tenga lugar y nos afecte, se requiere un conocimiento lo más exacto posible de la Ley de Vibración Energética y de la Ley de Afinidad Vibratoria, ya que este conocimiento, de producirse el hecho, nos permitirá saber cómo podemos neutralizarlo o impedir que nos alcance.

   Como hemos visto anteriormente, el mal es el efecto o la consecuencia de nuestras ignorancias, de nuestras actuaciones contrarias a la Ley Divina del Amor y a la Ley de Fraternidad. Sabemos que toda ignorancia deberá ser sustituida por el conocimiento conveniente que conduzca al Ser a tener la argumentación y las razones firmes que le permitirán no incurrir de nuevo en el error,. Y sabemos que los conocimientos se adquieren por medio de las pruebas y las situaciones diversas que obligatoriamente deberemos de pasar y vivir en una nueva encarnación, que habrá sido programada básicamente para que se alcance el objetivo de separarnos del “mal”.

   Pero recordemos que las situaciones negativas aparecen y se inician con el ejercicio equivocado de la libertad del Ser. El Ser es libre de actuar si lo desea, puede moverse por el camino del mal, por el camino contrario al señalado por las Leyes Divinas.

   Cualquier actitud negativa, como puede ser la formada por los celos, la envidia o el resentimiento, es generadora de fuerzas internas capaces de originar impulsos, en aquellos Seres que no tienen el conocimiento de las Leyes  Divinas bien asimilado, que le llevarán a desear el mal a la persona que es el punto de origen de la actitud negativa. Si estas actitudes negativas producen un cierto efecto a la persona que las recibe, la persona que las emite puede sentir una sensación de poder, una sensación de estar por encima de la voluntad de sus semejantes y dar lugar a que, sintiéndose orgullosa de su poder, persista en su actuación maligna, produciendo mayores energías negativas, que reiteradamente dirigirá hacia los Seres que están en su entorno. En estas circunstancias, este Ser se habrá convertido en un Ser malo, dominado por la energía del mal que él mismo ha generado y que no le será posible escapar a su influencia y dominio, ya que esta actitud ha cerrado, por falta de afinidad vibratoria, toda posible comunicación con el Ser espiritual que es su protector y que es quien podría ayudarle a tomar el camino correcto, sino todo lo contrario, sus vibraciones le relacionan estrechamente con las entidades espirituales negativas que, por afinidad, le darán mayor fuerza a sus vibraciones bajas.

   Cuando llega el momento de desencarnar para el Ser que reiteradamente ha generado energías negativas, produciendo formaciones energéticas densas, inevitablemente arrastrará consigo todo el campo vibratorio generado por él y este campo negativo continuará aislándole de la influencia de su protector por falta de afinidad vibratoria, y lo sumirá en la densidad vibratoria baja, oscura y negativa, que será apoyada por entidades afines a dichas energías. Se habrá convertido en un Espíritu del mal.

   El Espíritu del mal sentirá satisfacción en poyar y alentar a los Espíritus encarnados que generan las vibraciones negativas de los defectos morales.

   Establecidos los lazos de afinidad entre él y el Ser encarnado que emite vibraciones parecidas a las suyas, le potenciará sus energías negativas y si persiste mucho tiempo, la afinidad vibratoria entre ambos, llegará a dominarlo por completo y a obligarlo a que se mueva y actúe en la dirección del mal, cada vez con mayor intensidad. Se habrá establecido una relación de dependencia entre el Ser espiritual malo y los Seres encarnados malos. Pero esta afinidad vibratoria no se basará en la relación de amistad o de fraternidad porque, siendo Seres de vibración negativa, no pueden emitir ni sentir vibraciones positivas. La relación será siempre de dominio, de imposición, de sojuzgamiento, de desprecio e incluso de burla, por parte del Espíritu del mal sobre el Ser encarnado, el cual pasará a ser su instrumento en el campo físico.

   Pero todo el movimiento citado, como sabemos, está controlado y registrado por las Leyes Divinas, cuyos ejecutores son los Seres espirituales guías y protectores, tanto del Ser espiritual malo como de los Seres encarnados malos.

   Aunque a los Espíritus del mal les parezca que pueden hacer lo que les plazca y pueden  ir allá donde les venga en gana, la realidad es que todos sus movimientos, todas sus acciones y todas sus emisiones de energía, están vigiladas y controladas por los Seres de Luz, con la colaboración de los guías espirituales y protectores.

  (Art. Extractado de “La Encarnación y Desencarnación del Ser espiritual”, de la Colección Ciencia Cósmica).

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    LOS TRES  ASPECTOS FUNDAMENTALES DEL ESPIRITISMO
La Doctrina espirita está formada por 3 pilares fundamentales: 
Ciencia, Filosofía Y Moral.
En el apartado de la Moral, la doctrina espírita se basa en la moral de Jesús.
- En ocasiones reencarnan espiritus superiores con el objetivo de grandes misiones y no únicamente como expiación y prueba. 
Este es el motivo de la venida de Jesus a la tierra, el de UNA GRAN MISION. 
A.C.M.
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MÉDIUMS Y MEDIUMNIDAD

El problema de la mediúmnidad es, fundamentalmente, problema del médium.
El problema del médium es, esencialmente, problema de la mente.
El problema de la mente es, por sobre todo, problema del Espíritu.
El problema del Espíritu es, principalmente, consecuencia de la moral.
Buena mediúmnidad implica una vida mediúmnica sana que, a su vez, deriva de una mente equilibrada, y ésta es consecuencia de un Espíritu metodizado, acostumbrado al ejercicio de una moral consolidada, ya sea en la vida pública y en la privada.
No existe mediúmnidad mayor ni mediúmnidad menor. Existe médium más dedicado, celoso de sus deberes, y médium irresponsable, negligente ante sus obligaciones.
No existen médiums mejores ni peores. Existen mentes ajustadas al programa de Cristo y mentes asaltadas por el torbellino de las sensaciones de la carne.
No existen mensajes más profundos ni mensajes superficiales. Existen Espíritus más profundos y Espíritus más triviales que se dedican a cuestiones más elevadas de la verdadera vida o que se pierden en pequeñeces de la vida diaria, lejos del respeto y de la dignidad.
No conocemos médiums auténticos ni médiums inauténticos. Estamos acostumbrados a ver conducta noble y conducta innoble; vida moral tortuosa y vida moral pura.
Por tales razones el problema de la mediúmnidad es, igualmente, problema del carácter.
El médium es, en todo lugar y en todos los tiempos, alguien que cumple un mandato, paga deudas y crece interiormente, adquiriendo bendiciones de la misericordia divina.
Es inútil querer ser intérprete de exposiciones vibrantes, viviendo desajustadamente una vida plena de perturbaciones emocionales.
De poca valía es la manifestación brillante, ornada con bellas palabras, cuando no se es lo suficientemente fuerte para transformar el mundo íntimo del instrumento.
¿Conservará su aroma el perfume exhalado por un vaso enlodado? De la misma manera, ¿quién se anima a beber agua, por más pura que ésta sea, si el vaso que la contiene es sucio y emana mal olor?
Por igual motivo, ¿cuál es el hombre que se atreva a tomar el cieno con la esperanza de hallar algo de valor dentro del lodo miasmático?
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El médium que es portavoz de Espíritus brillantes, con nombres y títulos que impresionan a primera vista, pero que no vive el programa establecido por las leyes morales, es semejante a esos vaso ordinarios rotulados de valiosos y portadores de perfumes exquisitos. Ninguno de ellos es utilizado.
Por tal razón decimos que el problema de la mediúmnidad es, fundamentalmente, problema del médium.
La mediúmnidad es una facultad. El médium es un instrumento.
La mediúmnidad es un ministerio. El médium es un servidor.
Sin el instrumento bueno y útil, no hay ministerio elevado y digno.
Sin sufrimiento es imposible la mediúmnidad. El médium debe ser siempre consciente de su responsabilidad, disponiendo su corazón y su alma, su Espíritu y su cuerpo, su conducta y su pensamiento para colaborar eficientemente en la transmisión fiel del mensaje de que es portador.
El agua sin filtrar, es siempre una amenaza para la salud de quien la bebe. El agua sin hervir es siempre susceptible de ser foco de innumerables bacterias.
El médium que no haya alcanzado el hervor a través del sufrimiento, es propenso a conducir enfermedades en las comunicaciones que transmite. Médium que no pasó por el filtro del testimonio, es casi siempre alguien que puede transmitir terribles males a quienes beben en su fuente.
En Jesús tenemos el ejemplo: Médium de Dios. En Él tenemos el ejemplo de la vida. Llevado a la angustia y a los testimonios, permaneció fiel. Quien aspire a los servicios de la mediúmnidad debe aspirar a los sufrimientos del Señor.
Antes del deseo de brindar comunicaciones, es preciso guardar en lo íntimo el ansia de equilibrar la propia alma. Antes de ser vehículo de Espíritus desencarnados, muéstrese intermediario feliz de sí mismo. De lo contrario estará expuesto a repetir errores, sustituyendo personas y conservando los mismos defectos. Varían los médiums y continúan las causas deplorables de las comunicaciones insulsas, defectuosas, cuyos resultados, poco útiles, son frutos estériles.
Mejórese el médium, y tendremos la mediúmnidad provechosa y nítida. Perfecciónese el Espíritu y tendremos comunicaciones más lúcidas. Elévese la moral y tendremos intercambio más identificado con la verdad.
Sirva el médium a los objetivos sagrados de su mandato y tendremos médiums seguros. A ellos los conocemos por seguros e inseguros, conforme a la clasificación del eminente codificador Allan Kardec.
Por tanto, tengamos cuidado. El gran escollo de la mediúmnidad es el médium. El gran problema del médium es su moral.
De ahí la razón del Maestro al aseverar claramente: Se conoce al cristiano por sus obras.

Página psicografiado por el médium Divaldo Pereira

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miércoles, 25 de febrero de 2015

REENCARNACIÓN Y RENACIMIENTO

                                                                             
   COMO NEUTRALIZAR LAS IDEAS DEL MAL

 ¿Por qué medio se puede neutralizar el influjo de los malos Espíritus?
- Realizando el bien, y poniendo en ello toda vuestra confianza en Dios, rechazaréis la influencia de los Espíritus inferiores y destruiréis el imperio que querrían tener sobre vosotros. Guardaos de prestar oídos a las sugestiones de aquellos Espíritus que despiertan en vosotros malos pensamientos, que fomentan la discordia entre los hombres y excitan en vosotros todas las pasiones viles. Desconfiad, sobre todo, de aquellos que halagan vuestro orgullo, porque os están tomando por vuestro lado débil. He ahí por qué Jesús os hace exclamar en la oración dominical: “Señor, no nos dejéis caer en tentación, mas líbranos del mal”.
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS
ALLAN KARDEC


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¿ Reencarnación, es lo mismo que Renacimiento?.

Los científicos que han investigado y escrito sobre este tema, emplean la palabra “renacimiento” para referirse a los recuerdos de una persona solamente desde el momento en que es sometida a estudio, hasta el momento de su nacimiento en la vida actual, cuando sus recuerdos se avivan y retroceden en el tiempo dentro de su actual existencia humana. O sea, que es una retrospección a un pasado mas o menos complejo dentro de la misma existencia humana que no se extiende mas allá del actual nacimiento, pero no se refiere a la tesis de la vida en existencias humanas en el pasado bajo otras personalidades diferentes.
Como renacimiento se entiende la historia de una persona que comienza en el nacimiento y termina en el momento de la retrospección recordatoria en el tiempo, mientras la reencarnación va más allá del tiempo de esta vida y desarrolla la historia del ser espiritual a lo largo de muchas vidas y muchos periodos de existencia en el plano espiritual.
Hay una terapia de orden psicológico que se denomina así: Terapia de Renacimiento, y que puede ser útil para equilibrar ciertos desajustes internos del Ser humano, pero nada tiene que ver con otras existencias humanas o vidas anteriores que es a lo que se refiere la palabra “Reencarnación”, que así se diferencia de lo que significa “Renacimiento”.

- Jose Luis Martín-

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Epitafio en la tumba de Benjamín Franklin : “ Aquí yace el cuerpo de Benjamín Franklin, impresor de oficio, parecido a la portada de un libro viejo que ha perdido su título dorado. Pero no se perderá la obra, pues reaparecerá en una nueva edición revisada, corregida y ampliada por el propio autor.”
              
                             - Benjamín Frankin -

     

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NUESTROS SUEÑOS
¿Qué hacemos cuando dormimos? Pregunta muy común, y para la cual muchos de nosotros no tenemos respuesta.
Hay tantas teorías a respecto del sueño que hasta confunden a las criaturas.
Preguntando a los Benefactores Espirituales, en el Libro de los Espíritus, sobre el asunto, estos respondieron que el “Sueño es el es el recuerdo de lo que el Espíritu vio durante el sueño.”
El sueño libera, parcialmente, al alma del cuerpo permitiéndole entrar en relación con el Mundo de los Espíritus.
A través de los sueños, podremos visitar a los entes queridos ya desencarnados, ir a países distantes, entrar en contacto con personas vivas.
El alma, independiente durante el sueño, procura siempre sus intereses. Busca orgias junto  a los espíritus inferiores o va en busca de luz y esclarecimiento en compañía de espíritus elevados.
Aun  cuando duerme, el alma mantiene su libre albedrio, su libre voluntad.
¿Más, porque no siempre nos recordamos de los sueños? ¿Será porque no soñamos?
Estando el cuerpo físico constituido de materia  pesada y grosera, difícilmente conserva las impresiones que el Espíritu recibió, porque a este no llegaron por medio de los órganos corporales.
En otras palabras, las vibraciones del Espíritu parcialmente liberado por el sueño son distintas de las vibraciones del Espíritu revestido del cuerpo fisico.
Eso explica porque, muchas veces, el sueño es lucido, repleto de colores, sueños, imágenes, y cuando lo recordamos  perdemos totalmente la memoria. Quedamos apenas con las sensaciones en el fondo del alma.
El cerebro, que es el instrumento por el cual la mente se expresa en el nivel físico, es aún muy grosero para registrar las impresiones sutiles que la mente liberada es capaz de registrar. Es como si el cerebro no consiguiese descodificar las informaciones que le llegan durante el desprendimiento del sueño.
Por ese motivo es que algunos sueños nos parecen truncados, sin conexión, o con grandes lagunas.
Es por eso también, que mezclamos cosas y hechos del día a día con otras que no dicen nada respecto a nuestro mundo físico.
Hay personas, que sueñan con determinada situación y esa situación se concretiza  en el transcurrir de los días. Son los llamados sueños premonitorios. El Espíritu entreve, durante el sueño, lo que irá a ocurrir al día siguiente, en los próximos días, o en un futuro distante.
Como dice un Santo, nosotros morimos todas las noches a través del sueño.
Cuando, por el proceso  de la desencarnación, se rompen en definitiva  los lazos que unen el cuerpo al alma, esta está liberada.  
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Es en el sueño que muchos genios van a buscar inspiración para sus invenciones. Eso explica por que es que una idea, a veces surge a un tiempo simultáneo en diversos puntos del Planeta.
También durante el sueño, hombres perversos entran en contacto con Espíritus que aun se complacen en el mal, y buscan ideas para sus crímenes.
De esa forma, antes de entregarnos al sueño, es conveniente que hagamos una oración, rogando a Dios Su protección para que podamos tener sueños instructivos y saludables.
 Texto de Redacción de Momento Espirita con base en las enseñanzas del cap. VIII, de la 2ª parte de El Libro de los Espíritus de Allan Kardec.

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martes, 24 de febrero de 2015

Reencarnación o resurección?

ENCARNACIÓN EN LOS DIFERENTES
MUNDOS.

172 – ¿Transcurren en la Tierra todas nuestras diferentes existencias corporales?
– No, no todas, sino en los diferentes mundos. La que pasamos en este mundo no es la primera, ni la última; pero sí, una de las más materiales y lejanas de la perfección.

173 – A cada nueva existencia corporal, ¿pasa el alma de un mundo a otro, o puede vivir varias veces en el mismo mundo?
– Puede revivir muchas veces en el mismo mundo, si no está bastante adelantada para pasar a un mundo superior.
– Así, ¿podemos reaparecer varias veces sobre la Tierra?
– Ciertamente.
– ¿Podemos volver a ella después de haber vivido en otros mundos?
– Seguramente; pues ya vivisteis en otros mundos y sobre la Tierra.

174 – ¿Es una necesidad volver a vivir en la Tierra?
– No; pero si no progresasteis, podéis ir a otro mundo que no sea mejor o que puede ser peor.

175 – ¿Existe alguna ventaja en volver a vivir en la Tierra?
–Ninguna ventaja particular tiene, a menos que se desempeñe una misión; en ese caso, se progresa en ella como en cualquier otro mundo.
– ¿No sería mejor permanecer como Espíritu?
–¡No, no! Se permanecería estacionario y lo que se quiere es avanzar hacia Dios.

176 – Los Espíritus después de haber encarnado en otros mundos, ¿pueden encarnarse en éste sin haber pasado jamás por aquí?
– Sí, como vosotros en otros mundos. Todos los mundos son solidarios; lo que no se hace en uno, se puede hacer en otro.
–¿Hay hombres que están por primera vez en la Tierra?
– Hay muchos y en diversos grados.
– ¿Se podría reconocer, por cualquier señal, cuando un Espíritu está por primera vez en la Tierra?
– Eso no tendría ninguna utilidad.

177 – Para llegar a la perfección y al bien supremo, objetivo final de todos los hombres, ¿debe pasar el Espíritu por todos los mundos que existen en el Universo?
– No, pues hay muchos mundos que están en el mismo nivel y donde el Espíritu no aprendería nada nuevo.
– En ese caso, ¿cómo se explica la pluralidad de existencias en el mismo globo?
– Porque puede encontrarse cada vez en posiciones muy diferentes, que son otras tantas ocasiones de adquirir experiencia.

178 – ¿Pueden los Espíritus revivir corporalmente en un mundo relativamente inferior a aquel en el que vivieron?
– Sí, cuando deben desempeñar una misión para favorecer el progreso, y entonces aceptan con alegría las tribulaciones de esaexistencia, puesto que les proporciona un medio de progresar.
– ¿No puede suceder eso mismo por expiación y no puede Dios enviar a los Espíritus rebeldes a mundos inferiores?
– Los Espíritus pueden permanecer estacionarios, pero no retroceden y su castigo consiste entonces en no adelantar y en volver a empezar las existencias mal empleadas en un medio conveniente a su naturaleza.
– ¿Quiénes son los que han de empezar nuevamente la misma existencia?
– Los que faltan a su misión o a sus pruebas.

179 – Los seres que habitan en cada uno de los mundos, ¿han llegado todos al mismo grado de perfección?
– No, y sucede lo mismo que en la Tierra, pues los hay más o menos adelantados.
180 – Al pasar de este a otro mundo, ¿conserva el Espíritu la inteligencia que tenía aquí?
– Sin duda, pues la inteligencia no se pierde, pero puede no contar con los mismos medios para manifestarla, dependiendo esto de su superioridad y de las condiciones del cuerpo que tome. (Véase Influencia del organismo).

181 – Los seres que habitan en los diferentes mundos, ¿tienen cuerpos semejantes a los nuestros?
– Es indudable que tienen cuerpo, porque es necesario que el Espíritu esté revestido de materia para poder actuar sobre la materia; pero esa envoltura es más o menos material según el grado de pureza a que han llegado los Espíritus, y en esto consiste la diferencia de los mundos que hemos de recorrer. “Hay muchas moradas en la casa de nuestro Padre”. Y por lo tanto muchos grados. Algunos lo saben y tienen conciencia de ello aquí en la Tierra; otros nada saben.

182 – ¿Podemos conocer con exactitud el estado físico y moral de los diferentes mundos?
– Nosotros, los Espíritus, no podemos responder más que conforme al grado en que os encontráis, es decir, que estas cosas no debemos revelarlas a todos; porque no todos están en estado de comprenderlas, y eso los perturbaría.

A medida que el Espíritu se purifica, el cuerpo que reviste se aproxima igualmente a la naturaleza espírita. La materia es menos densa, no se arrastra tan penosamente por el suelo, las necesidades físicas son menos groseras y los seres vivientes no tienen necesidad de devorarse entre sí para alimentarse. El Espíritu es más libre y tiene de las cosas lejanas percepciones que nos son desconocidas;ve con los ojos del cuerpo lo que nosotros solo vemos con el pensamiento.
La purificación de los Espíritus se refleja en la perfección moral de los seres en que están encarnados. Las pasiones animales se debilitan y el egoísmo cede lugar al sentimiento de fraternidad. Por esto en los mundos superiores a la Tierra son desconocidas las guerras, los odios y las discordias no tienen motivo de ser, puesto que nadie se preocupa en causar daño a su semejante. La intuición que sus habitantes tienen del futuro, la seguridad que les da una conciencia, libre de remordimientos, hacen que la muerte no les cause angustias y la reciben sin miedo como una simple transformación.
La duración de la vida en los diferentes mundos parece ser proporcional al grado de superioridad física y moral de esos mundos; y esto es perfectamente racional. Mientras menos material es el cuerpo, menos expuesto está a las vicisitudes que lo desorganizan, y mientras más puro es el Espíritu, menos son las pasiones que lo debilitan. Este es otro auxilio de la Providencia, que desea abreviar así los sufrimientos.

183 – Al pasar de un mundo a otro, ¿pasa el Espíritu por una infancia?
– La infancia es en todas partes una transición necesaria; pero en todas partes no es tan frágil así como la vuestra.
184 – ¿Puede elegir el Espíritu el nuevo mundo en que ha de habitar?
– No siempre; pero puede pedirlo y obtenerlo si lo merece, pues los mundos son accesibles a los Espíritus de acuerdo con su grado de elevación.
– Si el Espíritu no lo pide ¿qué es lo que determina el mundo en el que debe encarnarse?
– Su grado de elevación.

185 – Las condiciones físicas y morales de los seres vivientes,en cada globo, ¿son siempre las mismas, perpetuamente?
– No; pues los mundos también están sometidos a la ley del progreso. Todos, como el vuestro, han empezado por encontrarse en un estado inferior, y la misma Tierra experimentará semejante transformación. Se convertirá en un paraíso terrestre, cuando los hombres sean buenos.
Así, pues, las razas que en la actualidad pueblan la Tierra desaparecerán un día y serán reemplazadas por seres cada vez más perfectos; esas razas transformadas sucederán a las actuales, como éstas sucedieron a otras más
atrasadas.

186 – ¿Existen mundos en los cuales el Espíritu, dejando de habitar cuerpos materiales, no tenga otra envoltura que el periespíritu?
– Sí, y esta misma envoltura se hace tan etérea, que para vosotros es como si no existiese; tal es el estado de los Espíritus puros.
– ¿Parece resultar de esto que no hay una demarcación clara entre el estado de las últimas encarnaciones y el de los Espíritus puros?
– Esa demarcación no existe, la diferencia se deshace poco a poco y se vuelve imperceptible, como la noche que se deshace a los primeros fulgores del día.

187 – La substancia del periespíritu, ¿es la misma en todos los mundos?
– No, es más o menos etérea. Al pasar de un mundo a otro, el Espíritu reviste la materia propia de cada uno de ellos, con mayor rapidez que un relámpago.

188 – ¿Los Espíritus puros habitan mundos especiales, o están en el espacio universal sin predilección de un mundo o de otro?
– Los Espíritus puros habitan ciertos mundos; pero no están confinados en ellos como los hombres en la Tierra, y más fácilmente  que los otros pueden estar en todas partes.

EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC.

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¿Son sensibles los espíritus al recuerdo de aquellos a quienes amaron en la tierra?
«Mucho más de lo que vosotros podéis creer. Ese recuerdo aumenta su felicidad, si son felices, y les sirve de alivio, si son desgraciados».


El Libro de los Espíritus

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¿ Reencarnación o Resurección?

La Reencarnación es un fenómeno natural y cotidiano tanto como lo es tmbién el fenómeno contrario: La desencarnación,.
La reencarnación es consecuente con la Ley de Evolución, por la cual los seres espirituales regresamos repetidas veces a la vida física, en nuevos cuerpos físicos y bajo nuevas personalidades humanas, a fin de adquirir las necesarias experiencias que nos permitan evolucionar en nuestra parte espiritual.
La Resurección, en lo que se refiere al cuerpo físico, es una antigua idea judeo-cristiana procedente del primitivo pueblo hebreo, que a la idea que hoy llamamos reencarnación le llamaban ellos resurrección, como vuelta a la vida física de nuevo. Pero esto se tergiversó y se tradujo como la vuelta a este mundo, pero con el mismo cuerpo que ya se tuvo y que murió; por tanto, para regresar a este mundo con el mismo cuerpo tendría necesariamente que resucitar antes volviendo a la vida en los despojos que formaron su cuerpo que tuvo antes de la muerte del mismo. Evidentemente, hay que señalar que el concepto de la resurección, tal como lo admite y enseñan las religiones cristianas, solamente supone un mito religioso y un disparate desde cualquier punto de vista, que no existe como tal, porque una vez que se consuma la muerte de la persona, y se cortan los lazos energéticos que mantenían unido al Espíritu con su cuerpo, el Ser se encuentra libre en un espacio no físico, y el cuerpo carnal abandonado comienza inmediatamente el natural proceso de disgregación celular y de reintegración de sus elementos a la tierra, de donde una vez salieron, porque ya no hay en el cadáver ningún elemento de coexión celular vitalizante, por lo tanto el fenómeno de la muerte cuando es real, una vez completado es irreversible; de modo que así regresan los elementos que lo formaban, a la Naturaleza, pudiendo después pasar a formar parte mediante los elementos minerales que lo componen, de otros cuerpos vegetales, animales o humanos.
La resurrección del cuerpo físico como tesis, plantea muchos problemas insolubles desde la razón y la lógica, por ejemplo, ¿ que sentido tendría el caso de la muerte de un niño de tres meses de edad, que todavía no tiene consciencia ni memoria?;¿ Tendría memoria y consciencia después de la resurrección?; Al haber una sola vida humana para cada alma o espíritu, ¿Qué méritos o deméritos podría tener para un premio o castigo eternos? Estos son algunos de los enigmas sin respuesta bajo la admisión del concepto resureccionista.
Sin embargo si con la palabra resurección nos referimos a que el Ser espiritual resucita o despierta en el plano de existencia que llamamos “más allá”, después de que como persona experimenta el paso por la muerte, recobrando poco a poco sus normales facultades como Espíritu libre y que después volverá al mundo terrenal de nuevo para seguir experimentando , aprendiendo y evolucionando en otra nueva experiencia humana, entonces el vocablo en cuestión adquiere otro sentido muy distinto al del concepto que se le ha atribuido.
Además, la acepción normal que se le atribuye, de “resurrección de la carne”, o sea de la misma carne, resulta totalmente absurdo ante la razón y ante la ciencia, además de que ante un elemental sentido de la Justicia Divina ,sería aberrante la existencia de la resurección de los cadáveres, si existiese, tal y como se entiende.
En el ejemplo expuesto de la muerte de ese niño, sin embargo, también adquiere mayor sentido esa muerte prematura si consideramos que ha podido ser como prueba o castigo a sus padres, o bien porque el poco tiempo que ha vivido en esa vida es el tiempo que le faltó en otra anterior en la que murió prematuramente, tal vez por su decisión o irresponsabilidad.

Jose Luis Martín-

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Jesús a Nicodemo: “ Os es necesario nacer de nuevo”
- Evangelio Juan 3-7 -

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                      MANTENIENDO LA ARMONÍA


Hay que saber comprender a los hermanos, aunque a veces sus desarmonías los llevan a ser irascibles, groseros, exaltados.

La mejor respuesta que podemos dar en estos casos es mantenernos serenos,hablar firmes pero sosegadamente y dar por finalizada la conversación si sabemos que ese hermano no está en capacidad de razonar, de entender.

En el decursar del día, son múltiples las oportunidades que se presentan de cultivar la tolerancia, la serenidad, el amor, la comprensión, la humildad; cualidades todas que denotan un mejoramiento del espíritu humano.

No debemos dejarnos envolver por las energías desarmonizadas de un hermano que aún no tienen control de sus emociones; nosotros somos responsables de las nuestras y debemos ejercer nuestra voluntad consciente para mantenernos armonizados.

Pidamos siempre al concurso de nuestro espíritu guía, de los espíritus puros del señor, para que nos ayuden con sus inspiraciones a encontrar la palabra y la acción precisa, para obtener y mantener un ambiente de paz y armonía donde quiera que vayamos.

Actuando así, mantendremos siempre una perspectiva correcta de las cosas y veremos como cambiatodo a nuestro alrededor. Comienza a desarrollarse un ambiente de cooperación, comprensión, de convivencia fraterna, que ayudas envolvimiento y crecimiento esspiritual  de todos.

Somos espíritas, seamos verdaderos mensajeros de paz y fraternidad donde quiera que nos encontremos y esto atraera a otros hermanosa practicar las verdades del espiritismo. Y decimos prácticar, pues recuerden que el espiritismo no se trata solo dee studiar y conocer la doctrina, sino de ponerla en práctica en la vida diaria.

Estudio, disciplina y práctica, esos son los pilares del perfeccionamiento.

- Solcuba-

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