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martes, 7 de abril de 2015

Traspasando un poco el Más Allá



¿ Es  racional la idea de la Reencarnación?

Se puede llegar al convencimiento pleno de esta realidad simplemente a través de la razón, aunque a veces estos razonamientos chocan con principios religiosos asumidos anteriormente, que no contemplan esta realidad y que se tambalean ante la lógica de la misma.
La Reencarnación y todo lo que de esta idea se deriva ha sido uno de los pilares básicos de una gran parte de las mas antiguas religiones, incluido el Cristianismo, que se puede aceptar porque arroja luz sobre las eternas interrogantes que desde siempre han inquietado al Ser humano respecto a su origen, nuestra naturaleza o realidad existencial y las grandes preguntas: por qué estamos aquí en este mundo, y cual es finalmente nuestro destino o meta, llegando a conocer a través de la filosofía que de esta idea se desprende, a donde iremos o qué sucederá después de esta vida.
Si aceptamos la idea de Dios como Causa Primera de todo cuanto existe, y admitiendo que es infinito en todos sus atributos, nos podemos plantear: ¿ Por qué este Principio, del que procedemos, que nos ama infinitamente a todos por igual, nos iba a dejar estancados para siempre en este pobre nivel mental y espiritual que tenemos actualmente los humanos, sin darnos mas posibilidades de que lo podamos mejorar?; ¿ Acaso los humanos no hacemos normalmente por nuestros hijos todo lo mejor a nuestro alcance?; ¿Acaso somos los humanos mejores o mas perfectos padres y madres que Dios mismo?.
Sin la reencarnación tampoco tendrían mucho sentido esas vidas infantiles segadas por la muerte, al lado de esas otras vidas tan largas y tan llenas de experiencias y oportunidades de mejora y progreso, y otras veces de dolor. ¿ Sería acaso justo que en la corta existencia de un niño fallecido en su primera edad, este se ganase el premio de su eterna felicidad al igual que el anciano que para lograr lo mismo ha tenido que vivir largos años , a veces llenos de experiencias dolorosas?. Y si el Espíritu del niño no puede ser feliz igual que el del anciano, por no haber vivido lo bastante para merecerlo, ¿ Por qué Dios le iba a privar de semejante dicha llevándoselo tan temprano?, ¿Qué culpa tuvo él de haber dejado este mundo tan pronto si su muerte no dependió de su voluntad?.
Estos hechos que hacen tan desiguales a los seres humanos, solo encuentran explicación racional por la Ley de la Reencarnación y la de Consecuencias.
A cambio de las explicaciones racionales y lógicas que ofrece la filosofía reencarnacionista , las religiones actuales que no aceptan la reencarnación, y las demás filosofías ateas, no dan sobre estas interrogantes nada mas que respuestas a todas luces vagas e insuficientes para la razón y para el corazón.
También el sufrimiento y el dolor humano solo encuentran explicación posible a través de la idea de la reencarnación, porque ofrece una hipótesis racional mediante lo que determina la ley de Causa y Efecto, pues sabemos que ese sufrimiento es generalmente el fruto de nuestros actos negativos cometidos en el pasado; de ese modo viene a reajustar el equilibrio íntimo del Ser.
Si asumimos que existe una Justicia Divina y un equilibrio inmanente en todo el Universo porque vemos que todo se mueve y evoluciona en el engranaje de la Creación, movido por una sutil Inteligencia en donde la Perfección y el Orden se manifiesta permanentemente, ¿cómo se comprendería que ese Principio infinitamente perfecto y justo diese tan generosamente a unos lo mismo que a otros niega?; ¿Cómo la Perfección Infinita, iba a ser tan injusta y tan imperfecta?
La aceptación de la reencarnación se debe a que da sentido a nuestra existencia porque ayuda a comprender como todas las existencias o vidas que hemos tenido como seres humanos se relacionan, y como el bien y el mal que hacemos en unas vidas humanas, invariablemente nos repercutirán mas tarde en otras existencias humanas futuras que tengamos que vivir.
Comprender esto va en beneficio propio y de quienes nos rodean, porque nos capacita para dirigir nuestra vida de forma coherente y a ver a los demás de otra manera más justa y con más sentido de la fraternidad y de la caridad; además amplía el concepto de Dios como el Ser Supremo origen y meta de todos los Seres, así como el concepto del sentido de la Vida, mostrando la posibilidad que tenemos de dirigirla conscientemente, forjando nuestro destino paso a paso.
Por otra parte, el meditar sobre las consecuencias que se desprenden de la reencarnación, supone asomarnos a un horizonte amplio y luminoso que despierta nuestro entendimiento y nuestra Fe. No me refiero a una fe ciega como la dogmática de carácter religioso, sino a la que se adquiere después del razonamiento que nos aporta una seguridad íntima.
El solo hecho de comprender y admitir la reencarnación, conlleva la comprensión de lo que es la muerte y el “Mas Allá” por lo que, en consecuencia, se pierde cualquier temor ante estas realidades transcendentes que nos guste o nó, algún día experimentaremos todos.
Posiblemente tenía mucha razón la Teósofa Annie Basant, cuando afirmaba que “ el concepto de que pudiesen existir almas que pasasen instantáneamente del “no ser” al existir , con cualidades bien diferenciadas, es algo irracional y moralmente monstruoso, tal como lo sería el que de repente apareciesen niños procedentes de la nada, que no hubiesen nacido de nadie, y que presentasen diferencias raciales ”.

- Jose Luis Martín-

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Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien dias de tristeza”
-Proverbio chino-

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Traspasando un poco más, el más allá
¿Para qué son los mensajes del más allá?
Esta es la pregunta que suelen hacer con toda tranquilidad aquellos que ignoran el sufrimiento humano.
Y la respuesta es que semejantes comunicados transitan hoy por todo el mundo, en la dirección exacta y en el momento oportuno.
No se si usted conoce a las madres atormentadas por el pesar por los hijos que la muerte les arrebató el cariño, notadamente cuando apenas comenzaban a vivir; si ya vio a los padres tanteando las cruces que señalan los brotes de recuerdos por los rebentos queridos que viajaron para el Más Allá, a través de las fronteras de gris; si pensó, algún día, en el llanto de las viudas, relegadas a la soledad, ante la partida compulsoria de los compañeros transferidos para otros dominios de la existencia¸ si alguna vez reflexionó en el dolor de los hombres que apretaron las manos desfallecientes  de las esposas inolvidables que ellos, en vano, quisieron arrancar al poder del silencio que les cerró los ojos para el mundo; si alguna vez,  medito, en la angustia  de los jóvenes que inultamente procuran algún trazo de los entes que amaban, muchas veces alimentando la desesperación que les abre camino para el suicidio; o si ya habrá visto, en algún lugar, a los portadores de enfermedades consideradas irreversibles, que atraviesan los días, entre la inquietud; y el desaliento…
Si usted tomo conocimiento de todos esos héroes de las lagrimas, afrontados siempre, por sufrimientos y humillaciones, entonces usted ya consiguió saber para qué son los mensajes de cuantos residen en el Más Allá, y de cierto, no precisará preguntar nada  más.
Si se saben apreciar, muchas son las ventajas que reportan las comunicaciones con los espíritus, inmensas si se comprenden sus indicaciones generalmente moralizadoras. La comunicación con los espíritus rasga el tupido velo de los misterios religiosos. 
Kardec nos dice, que hasta hace muy poco el hombre solo ha creado hipótesis  acerca de su porvenir, sus creencias en esa materia están divididas en numerosos sistemas. Hoy en día los espíritus son testigos presenciales  los actores mismos de la vida de ultratumba, los que vienen a decirnos  lo que en eso hay, lo cual solo ellos pueden hacerlo.
Gracias a sus manifestaciones nos ha posibilitado conocer el mundo invisible que nos rodea y que ni siquiera sospechábamos, el cual por si solo  es de una importancia capital, aun suponiendo  que los espíritus no pudieran enseñarnos otra cosa.
Es como si llegamos a una ciudad extraña, en la que nunca hemos estado, ¿Quién de nosotros rehusaría las informaciones y los detalles para poder conducirnos en ella?  Pues en lo referente a las informaciones de los espíritus, hasta el más humilde puede darnos instrucciones  muy útiles.
Dios juzga a la Humanidad dispuesta para penetrar en los misterios de su doctrina, y contemplar con sangre fría  nuevas maravillas,  ha permitido que se descorriese el velo             que separaba el mundo visible del invisible. La vida terrestre lo es todo para los que solo ven el presente, el mundo actual, los espíritus manifestando  la vida espiritual que gozan; la vida terrestre no es nada.
Más allá de la tumba  existen horizontes esplendidos  e interminables. No nos damos cuenta de la causa de nuestro sufrimiento, y ahora más instruidos vemos en ellos la justicia de Dios.
La duda acerca de nuestra suerte ya no existe, y la tristeza y el desaliento ceden su paso  a una risueña esperanza. La vida terrestre lo era todo para nosotros, porque no veíamos después de ella, en cambio ahora más instruidos manifestando la vida espiritual que gozamos: la vida terrestre no es nada.
Kardec en su libro la “Génesis” dice que el fluido cósmico universal , es el elemento primitivo del cuerpo carnal y del periespiritu, los cuales no son sino transformaciones  del mismo. Este fluido  por la identidad de su naturaleza, puede suministrar  ak cuerpo  los elementos reparadores de que tenga necesidad. Estando condensado  en el periespiritu, el agente propulsor es el Espíritu encarnado  o no, que infiltra  en un cuerpo deteriorado una parte de sustancia de su envoltura física. La curación se verifica por la sustitución de una molécula sana por otra enferma. La potencia  curativa será, pues, proporcional a la pureza de la sustancia inoculada; depende además de la energía y de la voluntad que provoca una emisión fluídica muy abundante y da al fluido mayor agudeza o fuerza de penetración, y en fin, de las intenciones que animan al que desea curar, sea hombre o Espíritu. Los fluidos que emanan  de una fuente impura, son como sustancias medicinales alteradas.
Los efectos de la acción fluídica sobre los enfermos, son muy variados según las circunstancias: esta a veces es lenta  y reclama un tratamiento, como es el del magnetismo ordinario; otras es rápido como una corriente eléctrica. Hay personas que tienen un poder tal, que obtienen en ciertos enfermos  curaciones instantáneas con solo imponerle las manos y aun solo por el acto de su voluntad, entre los dos extremos  de esa facultad hay matices muy variados hasta el infinito.
 Todas las curaciones de este género son variedades del magnetismo, y no se difieren sino por la potencia  y la prontitud de la acción. El principio es constantemente el mismo; es el fluido el que representa el papel del agente terapéutico, y cuyo efecto está subordinado a su calidad y a circunstancias especiales.
La acción magnética puede producirse de varias maneras:
1ª Por el fluido mismo del magnetizador, es el propio magnetismo, o sea el magnetismo humano, cuya acción está subordinada  a la potencia y sobre todo a la calidad del fluido.
2ªpor los fluidos de los espíritus  que obran directamente  y sin intermediarios  sobre un encarnado, ya para curar un padecimiento, ya para procurar un  sueño sonambúlica  espontaneo, ya para ejercer sobre el individuo una influencia física o moral cualquiera. Este es el magnetismo espiritual, cuya calidad está en relación con las cualidades del espíritu.
3º Por el fluido que los espíritus emiten sobre el magnetizador, el cual sirve de conductor. Este es el magnetismo mixto, semi-espiritual. El fluido  espiritual, combinado con el fluido humano, da a este ultimo las cualidades que le faltan. El concurso  de los espíritus en tal caso, es a veces espontaneo, pero las más de las veces es provocado por la evocación o llamamiento del magnetizador.
La facultad de curar por el influjo fluídico es muy común y puede desarrollarse por el ejercicio; pero la de curar instantáneamente por la imposición de las manos  es más rara, y su apogeo puede considerarse como excepcional; no obstante, se han visto en diversas épocas y en casi todos los pueblos, individuos que la han poseídos en grado inminente. En estos últimos tiempos  se han visto varios casos notables  cuya autenticidad es incuestionable. Pues esta clase de curaciones  tiene por fundamento un principio natural y que el poder hacerlas no es un privilegio, no se salen  de las leyes naturales y no tienen nada de milagrosas sino en la apariencia.
Ciertamente que existen médiums poderosos, pero no por eso se ha de creer  que son santos bajados del cielo.
Tenemos que procurar ante ellos, no dar  a nada ni a nadie un tinte mágico ni un carácter milagros; aceptar toso los efectos  como sencillas demostraciones  de las leyes naturales, y es indiscutible  que el Espiritismo  con sus manifestaciones  han hecho  pensar a muchos  en lo que nunca habían pensado, y han desarrollado condiciones que ellos ignoraban.
Los engaños y las supercherías no implican nada en contra del Espiritismo que, como nos dice Kardec sobre los caracteres  de los milagros. Aunque el espiritismo admita  los efectos  que son consecuencias de la existencia del alma, no se deduce que admita  todos los efectos  calificados  como maravillosos, ni que traten de justificarlos y acreditarlos; que se haga campeones  a todos los soñadores, de todas las utopías , de todas las excentricidades sistemáticas, de todos los romances y leyendas milagrosas. Es preciso conocerle para juzgarlo.
El progreso avanzara  siempre, porque su destino es avanzar, y el Espiritismo es la síntesis del progreso, porque aspira  a la regeneración de la humanidad.
Su lema es hacia Dios por la caridad y la ciencia.
Decía Hippel que la imaginación es el pulmón del alma, y nosotros decimos que el Espiritismo es el pulmón de la eternidad.
El carácter esencial del milagro  en el sentido teológico es el de ser una excepción a las leyes de la naturaleza, siendo por consiguiente inexplicable por las mismas.
Desde el instante que pueda explicarse un hecho y se relaciona con una ley conocida, cesa de ser un milagro. Así es como los descubrimientos naturales  de la ciencia han hecho entrar  en el dominio de los acontecimientos  naturales ciertos efectos calificados de prodigiosos, mientras fue desconocida su causa.
La clave de los fenómenos del orden psíquico, la han dado el conocimiento del principio espiritual, de la acción de los fluidos sobre la economía  del mundo invisible en medio e la cual vivimos, de las facultades del alma, de la existencia  y propiedad del periespiritu, y a probado  que al igual que los otros, no son derogaciones de las leyes de la naturaleza, sino que,  por el contrario son aplicaciones frecuentes de las mismas. Todos los efectos  del magnetismo, del sonambulismo, del éxtasis, de la doble vista, del hipnotismo, de la catalepsia, de la anestesia, de la transmisión del pensamiento, de las curaciones instantáneas, de las posesiones, obsesiones, apariciones y transfiguraciones, etc., que constituyen casi la totalidad de los milagros del Evangelio, pertenecen a semejante categoría de fenómenos. 
Actualmente se sabe que esos efectos son el resultado de actitudes y de disposiciones fisiológicas especiales; que se han producido en todos los tiempos, en todos los pueblos, y que no tienen más títulos para ser considerados  como sobrenaturales que todos aquellos cuyas causas eran desconocidas.
Esto explica porque todas las religiones  han tenido sus milagros, que no son más que hechos naturales, pero casi siempre  amplificados hasta el absurdo por la credulidad, la ignorancia y la superstición, a los cuales empero,  reducen a su justo valor los conocimientos actuales, descartando la parte legendaria.
Las religiones deben cambiar de rumbo y progresar como progresa toda la Creación, y seguir la marcha ascendente  de las ideas. La humanidad ha tenido una infancia muy prolongada; justo es que entre en el periodo de la juventud, de la virtud, de la fuerza, del entusiasmo y del deseo, trabaje para si misma. Que se instruya, que lea en la obra de la Creación, que en la Biblia de la naturaleza estudie la historia sagrada de los siglos.
Ante las maravillas de la Creación, que nadie vio comenzar, ni nadie vera su fin; la imaginación se abisma  en medio de tanta grandiosidad, y todas las religiones  de la tierra parecen cuentos, leyendas infantiles consejos tradicionales , fabulas piadosas, místicas fantasías. Nos parece el mundo de lo infinitamente pequeño, mirando con el gran microscopio del tiempo, lente de un tamaño prodigioso que centuplica el tamaño  de cuanto se mira  a través de sus cristales.
A las religiones se las ve nacer y se las verá morir , pero a la verdadera religión, la aspiración suprema del alma , el amor divino del Espíritu, la intuición deísta  que hay en el hombre , esa inteligencia secreta que reina entre Dios  y las humanidades esa durará tanto como nuestra vida… ¡Es eterna! La humanidad tiene que ser deísta siempre le quedara  a los hombres ¡Un Dios a quien adorar  y un infinito para vivir!
Trabajo realizado por Merchita extraído del libro “La Luz del Porvenir de Amalia Domingo Soler. Y del libro: Presencia de Luz de Francisco Cándido Xavier.
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LA VOZ DE DIOS
¿Qué es la creación sin el Espiritismo?
¿Qué es la vida sin la esperanza del mañana?

La creación es una obra incompleta.La vida un caos, El amor un manantial de desengaños. La caridad la primera piedra que sirve de base a la ingratitud.
La tierra sin el Espiritismo nos parecería un nido de víboras.
Considerando el hombre, vale tan poco, tan poco…, que si lo contempláramos demasiado, si lo 
examináramos con detenimiento, haríamos como Diógenes, no meteríamos en un túnel, huyendo del contacto de la humanidad.
¡La sociedad!. Esa necesidad imperiosa de la civilización, ese cambio de palabras y de sonrisas, de agasajos y de mentiras, de ideas y de hechos, produce nauseas cuando se penetra en su fondo.
¡La política! ¿Qué es la política?. El 
egoísmo puesto en acción. 
¿Qué son las religiones?. Distintas ambiciones.
¿Qué son los grandes hombres?
En su mayor numero pigmeos disfrazados de gigantes.
¿Qué es Dios, sin el Espiritismo?
Un mito para unos. La negación para otros. Algo absurdo para todos.
¿Qué es el hombre en la infancia de los siglos?
Una fiera melancólica y sombría.
¿Qué es el hombre en la edad media? 
El noble, un tirano envilecido.
El plebeyo, un siervo degradado. ¿Qué es el hombre en la época actual? El embrión del progreso. El feto de la razón.
¿Y es posible creer que todas las 
generaciones que nos han precedido, y nosotros que aun no valemos nada, hemos de 
haber sido creados para cumplir tan pequeña, tan insignificante 
misión?. No; es imposible, absolutamente imposible creer en semejante locura. El criminal, el asesino, no ha de tener mas vida que la degradación en la tierra, y después la tortura del infierno.
El niño, el alma cándida que muere cuando principia a sonreír, ¿por que ha de gozar de las delicias del empirio cuando nada ha hecho en la tierra mas que llorar y dormir?.
¿Por qué para unos todo y para otros nada?
¿Por qué esa necesidad imperiosa de que Dios ha de crear espíritus inferiores y superiores?
¿Por qué esas razas degradadas?
Insensato delirio es creer que el mal pueda tener origen divino.
El Dios que ha creado las violetas y las tórtolas, los lirios y las palomas, las azucenas, y los cisnes, no le puede infundir su hálito supremo a hombres como Nerón y Caligula, a seres como Felipe II y Catalina de Médicis.
¡Cuánto mas lógica, cuanto mas razonable y mas natural es la teoría espirita!
¡Dios.!, ¡Increado!, ¡Infinito!
¡Hijo de si mismo!,¡Siendo siempre!
¡En la luz, en la sombra y en el caos!
Nosotros llamamos caos a la tierra en formación, ¿Y que es la agrupación de los átomos que forman un planeta, para el todo del universo?.
Es un estado secundario en una hectárea del infinito. Pues bien; ese Dios incorpóreo, intangible, savia de los mundos y esencia de la creación, luz divina que dio su eterna lumbre al sol, “a ese Dios material representante del desconocido que le ha escogido para su sombra”, según dice Lord Byron, en su inimitable canto al sol, esa fuerza motora de todos los elementos, creo a los espíritus y les dio el infinito para escenario de su eterna representación, dejando que tomaran los primeros rudimentos de su vida en el mineral, en la planta, en el animal, en el hombre primitivo o sea el antropófago, y por su ultima envoltura (es decir, de nosotros conocida), le dio la del hombre racional.
Estas son las encarnaciones que nosotros conocemos, las que toma en mundos superiores, si bien tenemos algunas nociones
de ellas, no podemos con tanta seguridad describirlas, por que no tenemos exactos modelos.
Los médiums videntes casi siempre ven a los espíritus o en focos luminosos, o materializados con nuestras mismas envolturas, y traje usual exceptuando algunos que se presentan con ropas talares; pero dejando a un lado la forma que tengan en otros mundos, nuestra organización deja comprender, por mas que sea perfecta el su mecanismo, que nuestro cuerpo puede ser menos grosero en sus necesidades, y mas espiritual en sus aspiraciones.
Nuestra vida es aun muy material y muy positivista. Dedicamos mucho tiempo al sueño. Gastamos largas horas en saborear el alimento. Perdemos luengos ratos pensado en los vestidos, en los paseos, en los trenes de unos, en la vida privada de otros, y en todo aquello que menos útil nos puede ser para progresar. Somos aun demasiados egoístas. 
Nuestro orgullo y nuestra pretensión no tienen limites, por mas que los revistamos con el antifaz de la modestia.
Mientras mas pequeños y mas humildes queremos aparecer, mas grande nos creemos en nuestros fuero interno, y decimos con un soberano desprecio el mundo no me comprende.
Esta es frase sacramental que empleamos siempre contra la sociedad cuando esta anatematizada algún acto de nuestra vida.
Somos la imperfección personificada. 
Somos la simbolización del orgullo, siempre nos creemos mejor de lo que somos, y sobre todo, mejor que los demás.
Aun amando, aun poniendo en practica el sentimiento mas generoso y mas noble que tiene la criatura, le decimos a la persona amada:
¡Yo te quiero mas que tu!
¡Yo te amo mucho mas que tu a mi! Y la atormentamos con nuestros celos, y la acriminamos injustamente, y desconfiamos de todos menos de nosotros mismos que, a veces es de quien debemos desconfiar mas.
Al contemplar la creación, y al leer la historia de la humanidad, lo que encontramos mas pequeño en el universo es el hombre. Rey de lo creado le llama. Esto debe ser una mala traducción.
Será, si el soberano del infinito.
Hay en él gérmenes de un algo divino, pero tiene sentimientos infernales.
La envidia corroe sus entrañas.
La ambición, es el virus que acompaña su pensamiento.
La vanidad, es la serpiente astuta que se enlaza a todo su ser.
Cuantas veces hemos asistido a sitios y lugares donde hemos visto una gran multitud, desde el estreno de un drama donde el arte hablaba a nuestros sentidos, hasta sentirnos empujados por la barbarie de rancias costumbre, como son las corridas de toros, y las ejecuciones de los criminales, y comedias bajas que se representan el día de los difuntos, en los cementerios, y por ultimo, la tragedia social llamada revolución, cuando en semejante espectáculo hemos, contemplado a la muchedumbre, tal como es, demostrando todo sus perversos instintos, no hemos podido menos que murmurar con 
desconsuelo:
¡Dios mío!, ¿Seremos nosotros la ultima obra?. Si fuéramos el principio, la crisálida de la mariposa, pase; pero el fin…¡oh! el fin es imposible. ¿Qué hay en nosotros que nos enlace a ti…?.
Algo súbito ilumina nuestra mente, una voz resuena en nuestros oídos que nos dice: ¡La conciencia!.
Es verdad; por infatuados que 
estemos, hay momentos en la noche de nuestro días en que nos miramos con repugnancia, por que nos vemos a través del telescopio de la razón.
No hay pensamiento, no hay acción, por insignificante que nos parezca, que no nos atormente si no reúne todas las condiciones de la mas perfecta moralidad.
“Quiero mejor ser justo que parecerlo”, decía Esquilo, el gran poeta griego, y cuanta, cuanta razón tenia; de nada me sirve la consideración de los demás, sino nos consideramos dignos de ella.
Campoamor en su poema. El drama universal, pinta la escena de unas honras fúnebres inmerecidas, y el espíritu ensalzado, al ver la ceguedad de los hombres, lanza una imprecación magnifica, de la cual, para darle más vida a nuestros pensamientos copiaremos algunas estrofas:
Cuando más sin razón se vio ensalzado,tanto más se vio Honorio despreciable, y el lúgubre fantasma del pasado, se alzó delante de él inexorable, Y solo y abismado en su presencia,en silencio después sufre el castigo de sea Elucha infernal de la conciencia que tiene a Dios tan solo por testigos.
Permitidme, exclamó, que dignamente, solo un pesar sin deshonor me venza,haced que un gran castigo me atormente, más no que me atormente la vergüenza.
¿Qué diremos nosotros después de lo que 
dice Campoamor?. Que no hay desprecio que más nos humille que aquel que pasa 
desapercibido para todos: el de la nuestra conciencia.
¡ Primera letra del alfabeto 
infinito!
¡ Primera nota de la 
armonía universal!
¿ Cómo podrá haber hombres que nieguen a Dios?
¿ Cómo podrán los materialistas tener ojos y no ver, tener oídos y no oír?
Si se encierra en los manicomios a todos 
los que padecen enajenación mental…, Cuántos serian los detenidos. 
Para creer que hay Dios, no hay mas que 
fijarse en uno mismo. No hay necesidad de milagros ni de apariciones, ni de 
cielos ni de infiernos; cada hombre lleva consigo su castigo y su recompensa; 
Lord Byron, mejor que nosotros, nos lo prueba en su poema Manfredo, cuando este le dice a un 
enviado de Satan:
“¿Qué importan mis crímenes a seres como 
tu?. Deben ellos ser castigados por seres maso culpables; vuélvete a tu infierno, tu no tienes ningún poder sobre mi, de sobra lo se; jamás me poseerás; llevo dentro de mi un suplicio al cual nada tienes que añadir. El alma inmortal recompensa o castiga ella misma sus pensamientos virtuosos o culpables; ella es a la vez el origen y el fin del mal que existe en ella, independiente del tiempo y del lugar; su sentido intimo, una vez libre de sus ligaduras mortales, no presta ningún color a las cosas fugitivos del mundo exterior; pero se absorbe en sentimiento o el la dicha que le da la conciencia de sus actos; tentado, tu 
no podías tentarme ni he sido tu hechura, ni seré jamás tu presa, he sido y seré 
mi propio verdugo; retiraos, ¡demonios impotentes, la mano de la muerte esta 
extendida sobre mi, pero no la vuestra!.
“¡Que suplicio futuro puede igualarse a 
la justicia de un alma que se condena así misma!. 
¡Cuan cierto es esto!, y hay épocas en la 
vida en que el pasado forman resúmenes. 
La antigua divisa de los pitagóricos de 
que los números rigen al mundo, es una gran verdad. El tiempo tiene sus 
cantidades de puntos, segundos, minutos, horas, días, noches, semanas, meses, años, olimpiadas. Lustros, siglos y cielos.
Al terminar un año, sea que finaliza en 
el invierno, cuando todo se agosta, cuando la sombra nos envuelve, cuando el frío nos entumece, cuando en todo encontramos un tinte melancólico y sombrío, 
sea lo que sea, es lo cierto que generalmente parece que miramos en un cosmorama 
los hechos de nuestra vida y nos preguntamos con tristeza:
¿De que a servido un año mas de prueba?
¿Me he alegrado verdaderamente del bien de los demás?
¿No he sentido envidia cuando he oído reír en torno mío, en tanto que mi corazón lloraba?
¿Me he privado de un placer para dar pan al necesitado?
¿He perdonado a mi enemigo y he tratado de amarle, por que perdonar es una cosa y amar es otra?
A todas estas preguntas y a muchas mas que nos hacemos; escuchamos unas respuestas desconsoladoras, un No seco, contundente y frío.
¡En los exámenes de la conciencia, nuestro calendario la razón nos da por perdido el año, y volvemos de nuevo a estudiar en el año entrante la incomprensible ciencia de la vida.
Solón, próximo a la muerte, mando que le 
leyeran repetidamente algunos versos, al fin de morir mas instruido, nosotros también en 
la agonía del año 76, del siglo del hierro y del carbón de piedra, hemos leído varios pensamientos de una mujer desconocida en el mundo de las letras, pero que, entendida y pensadora, consagro muchas horas de su vida a la lectura y a la meditación; su máxima son un buen plan de estudio, que ojalá pudiéramos estudiar con aprovechamiento algunas de sus asignaturas, que anotaremos con placer.
“La economía es el origen de la independencia y de la libertad”.
“Dios es el único bienhechor desinteresado; quien en Dios confía y espera, nunca se entregara a la desesperación”.
“La cólera es el principal obstáculo a la 
tranquilidad de nuestras vidas y a la salud de nuestro cuerpo; ofusca nuestro criterio, ciega nuestra razón y nos hace perder muchas veces en un momento los amigos adquiridos al precio de muchos años”.
“La hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud”.
“La vida humana sin religión, es un viajero que ha perdido el camino”.
“El egoísmo es una especie de vampiro que pretende nutrirse sobre la existencia de los demás”.
“La prudencia es un arma defensiva que subyuga y desarma a nuestros adversarios”.
“Si en el año próximo pudiéramos llegar a ser económicos, si no gastáramos en nada superfluo, podríamos enjugar algunas lagrimas”.
“Si siempre esperáramos en Dios, no dudaríamos nunca”.
“Si no nos encolerizáramos viviríamos mas queridos de todos”.
“Si siempre fuéramos prudentes, llegaríamos a ser sabios”.
“A dios, año 76, pequeña suma de nuestra vida cifra de dolores y de remordimientos; en el transcurso de tus horas nos hemos entregado a la audición de la conciencia, y hemos comprendido que el alma es inmortal, que como dice Flammarión, “La ignorancia había humanizado a Dios y la ciencia lo diviniza”.
Ciertamente, así es innegable que en el siglo XIX formara época en la historia del tiempo. El espiritismo ha tomando gigantescas proporciones y se cree en un Dios grande y justo por que principiamos a comprender el sentido de los versos de Xenofanes, que los escribió 600 años antes de la era vulgar profundo pensamiento que sirve de base al verdadero espiritualismo. ¡Cuánto dicen estas cuatro líneas!.
“Existe un solo Dios superior a los dioses y a los hombres, y que no se parece a los mortales, ni por su tiempo ni por su espíritu.
Ya era tiempo que comprendiéramos en algo 
el valor de tan notable argumentación. Ya era tiempo que la teoría que espiritualizo Grecia nos elevara del polvo de la tierra y no nos creyéramos ser el ultimo cuadro de Apeles universal, ni la ultima estatua del Fidias eterno.
Hora es ya que nos convenzamos de que 
somos simples bocetos, sin perfiles ni colores. Grupos de figuras sin habernos animado el soplo de Pigmalion. 
El hombre esta llamado a ser el rey de la creación y lo será.
La comunicación es el Oráculo que nos predice el porvenir. ¡Año 76!, al hundirte en la tumba, nuestros hechos le cantan el de profundis; nuestros recuerdos entonan el oficio de difuntos. Su canto nos despierta y hemos dicho con 
amargura:
¿Qué hemos hecho de nuestras horas?. ¿Hemos avanzado a retrocedido?. ¡Quien sabe! El tren de la vida nos hace entrar en la estación del año 77; la conciencia nos dice:
“Trabaja, ama y perdona; el progreso es la tierra prometida; que la civilización te sirva de brújula y el amor infinito sea tu piloto”.
¡Espiritista!, escuchemos atentamente ese acento intimo. 
Ese sonido que siempre vibra. 
Ese eco que siempre murmura.
Ese consejo que nunca nos falta.
Ese reconvención que siempre nos acusa.
Esa campana de la eternidad.
¿Sabéis los que es la voz de la conciencia?
¡La voz de Dios! 

AMALIA DOMINGO SOLER

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SOBRE LA REENCARNACION.Feflexion.


Normalmente encarnamos en el mismo mundo, en situaciones y pruebas diferentes, excepto cuando ya se progreso mucho y reencarnas en un mundo un poco mas superior, deacuerdo con tu evolucion conseguida.
En ocasiones tienes otras familias, en las que algunos miembros pueden ser, incluso, enemigos de otras encarnaciones, son estos familiares, en los que sientes que su alma ninguna afinidad tiene con la tuya ( son espiritus antipaticos, con los que no sientes ninguna o casi ninguna afinidad ), normalmente son los que nos dan las mejores lecciones de tolerancia y aprendizaje.
En otras ocasiones es la misma familia de anteriores reencarnaciones, *espititus simpaticos* que se distingen por el entendimiento, la comprension, la union y el amor entre sus miembros, pero con diferentes parentescos.
Por ejemplo, tu hermano podria haber sido tu padre en otra vida, etc,etc.
Según vamos adelantado espiritualmente asi vamos a diferentes mundos. 
Hay muchas moradas en la casa del señor. Igualmente nuestra imagen exterior cambia, es mas grosera o más ligera segun la evolucion moral del mundo que vamos a habitar.
Angeles C.M


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lunes, 6 de abril de 2015

Filosofía de la Reencarnación





EL DEBER DEL HOMBRE EN LA SOCIEDAD

                                   Ante la Humanidad

Para comenzar quisiera recordar que somos almas, espíritus encarnados que por Creación y misericordia Divina estamos aquí, pero en si  dónde estamos?
Siendo el universo tan inmenso, que no tiene  ni inicio ni final,  que nuestro sistema solar se pierde en la inmensidad. En donde estamos, que estamos haciendo….
Nuestra casa, la tierra es el tercer planeta  del sistema solar, su forma, su contextura es completamente diferente a los otros planetas… aquí tenemos todo lo necesario para nuestro vivir… el agua, el aire, las plantas, los animales, todo…
El hombre de  la  época de las cavernas hasta está época en la que nos encontramos, ha cambiado mucho…. con tantos avances científicos, tecnológicos, con los cuales ahora podemos estar todos por ejemplo unidos desde distintas parte de este planeta, compartiendo una enseñanza, una doctrina…
Es así que todo sirve, Todo se encadena en la naturaleza desde el átomo primitivo hasta el arcángel, que a su vez a empezado por ser Átomo. Admirable ley de armonía cuyo conjunto no puede apreciar nuestro espíritu limitado…
En ese plan evolutivo que tenemos, por misericordia divina, nada se estanca, todos vamos tarde o temprano a llegar a ese estado…de ser Arcángel…
 Estamos en  el camino correcto, siendo la tierra un mundo de prueba y expiación, en el que el mal sobre puja al bien.
 Como saber, evaluar lo que estamos haciendo? Como saber si estamos en el camino cierto…?
En la pregunta 625,  Kardec  realiza esta pregunta a los espíritus superiores,

625. ¿Cuál es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre, para que le sirviese de guía y modelo?
«Contemplad a Jesús».
Jesús es para el hombre el tipo de la perfección moral a que puede aspirar la humanidad en la tierra. Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto, y la doctrina que enseñó es la más pura expresión de su ley; porque estaba animado del espíritu divino y es el ser más puro que ha venido a la tierra.
Y en la pregunta 766:
766, ¿La vida social es natural?
Y ellos responden  que: «Indudablemente. Dios ha hecho al hombre para vivir en sociedad, y no le ha dado inútilmente la palabra y todas las otras facultades necesarias a la vida de relación».
No fuimos creados para vivir solos, aislados, somos seres gregarios por naturaleza. 
Actualmente la humanidad  está muy convulsionada, como lo indica  Miquel vives:
 La humanidad gime, llora, se desespera por lo mucho que sufre; el egoísmo todo lo devora; las víctimas de la maldad se suceden las unas a las otras, las religiones se han desviado del camino; son escasos los hombres de bien, los cuales son siempre intermediarios entre la humanidad y la Providencia.”
 Los espiritistas somos los encargados de traer la luz ya que nosotros sabemos porque la humanidad sufre, por que llora, por que se desespera; sacrifiquémonos, pues, para poder explicar la causa de sus sufrimientos, de sus lágrimas, de su desesperación; obremos de manera de dar a conocer que el dolor depura, eleva, purifica, ensalza y así cumpliremos nuestra misión.

En el Evangelio Según en Espiritismo, en el capitulo XVII  Sed perfectos, encontramos la lectura sobre “El Deber”

El espiritu  Lázaro,  nos dice “que el Deber es una obligación moral primero con respecto a sí mismo, y en seguida con respecto a los otros.” 
Dice que el deber es muy difícil de cumplir, porque es el antagonismo de las seducciones del interés y del corazón.

El deber íntimo del hombre está abandonado a su libre albedrío: el aguijón de la conciencia.   El deber del corazón fielmente observado, eleva al hombre;
Pero este deber
¿Cómo se precisa?
¿En dónde empieza?   
¿En dónde se para?
"Empieza, precisamente, en el punto en que amenazáis la felicidad o el reposo de vuestro prójimo y termina en el límite que no quisierais ver traspasar para vosotros".
Al final nos dice:
“El deber engrandece y radia bajo una forma más elevada en cada una de las etapas superiores a la humanidad; la obligación moral no cesa nunca en la criatura de Dios; debe reflejar las virtudes del Eterno, que no acepta un bosquejo imperfecto, porque quiere que la hermosura de su obra resplandezca ante él.

            El hombre en el mundo

En la lectura del: El hombre en el mundo,  Un Espíritu protector,  Nos dice que tengamos en nuestros corazones un sentimiento de piedad.  Que purifiquemos nuestros corazones,  que analicemos nuestros pensamientos y no permitamos que  tome raíces en él ningún pensamiento mundano o fútil;
Que  elevemos nuestro espíritu hacia Dios a fin de tener la disposición necesaria y poder recibir  las semillas que debe germinar en nuestros corazones,  y producir esos  frutos de caridad y de justicia.
Para ello, no es necesario vivir místicamente o estar todo el tiempo en oración y a la evolución mental,  sino  vivid con los hombres de nuestra época como deben vivir las personas, y sacrificarnos a las necesidades, aun a las  frivolidades del día; pero sacrificarnos con un sentimiento de pureza que pueda santificarlas.
Recordemos cuando el maestro nos dijo la parábola de la semilla, indicando que hay muchos tipos de personas  con genios de naturaleza diferente, con caracteres opuestos;  no choquéis con ninguno de aquellos con quienes os encontraréis.
Sed alegres, sed felices, pero con la alegría que da una buena conciencia y con la felicidad del heredero del cielo que cuenta los días que le aproximan a su herencia.

La virtud no consiste en revestirse de un aspecto severo,  ni rechazar los placeres que vuestras condiciones humanas permiten;  basta dedicar todos los actos de vuestra existencia al Criador que os ha dado esta vida, basta que cuando empecéis o acabéis una obra, dirijáis vuestro pensamiento al Criador y pidáis, por un impulso del alma, ya sea su protección para salir bien, ya sea su bendición por la obra concluida.
No hagáis nada nunca sin remontaros al orígen de todas las cosas; no hagáis jamás nada sin que la memoria de Dios venga a purificar y santificar vuestros actos.

La perfección es completa, como ha dicho Cristo, con la práctica de la caridad absoluta; pero los deberes de la caridad se extienden a todas las posiciones sociales, desde el más pequeño hasta el más grande. El hombre que viviese solo, no tendría con quién ejercer la caridad; únicamente en el contacto de sus semejantes y en las luchas más penosas, encuentra esta ocasión. El que se aísla, pues, se priva voluntariamente como el egoísta. (Cap. V, núm. 26).
No os imaginéis, pues, que para vivir en comunicación constante con nosotros, para vivir a la vista del Señor, sea preciso revestir el silicio y cubrirse de ceniza; no, no, lo repito; sed felices según las felicidades de la humanidad, pero que en vuestra felicidad no entre nunca, ni un pensamiento, ni un acto que pueda ofenderle o hacer bajar la frente de los que os aman y dirigen. Dios es amor y bendice a los que aman santamente. (Un Espíritu protector. Bordeaux, 1863).

La familia

. Pero ¿dónde comienza en realidad nuestro primer deber del hombre ante la sociedad?Podemos decir que en el reducto del hogar, en la familia, ahí renace en cada existencia un hombre nuevo, El Amor hacia la familia como núcleo vital es nuestra evolución humana"
En el libro Nuestro Hogar, capítulo 20 Nociones del Hogar, el espíritu André Luiz, nos trasmite la explicación de la señora Laura sobre el hogar y la familia, y dice así en una de sus partes:
(…) El hogar es como un ángulo recto en las líneas del plano de la evolución divina. La recta vertical es el sentimiento femenino, envuelto en las aspiraciones de la vida. La recta horizontal es el sentimiento masculino, en marcha de realizaciones en el campo del progreso. El hogar es conquista sublime que los hombres van realizando lentamente.
Al analizar este pensamiento, está claro que la familia tiene la gran responsabilidad y sobre todo los padres, de educar desde el nacimiento a sus hijos, alma ligada a ellos de encarnaciones pasadas, que busca la aproximación y el perfeccionamiento hacia Dios; pues cuando estábamos viviendo en el plano espiritual, nuestra verdadera casa; hicimos, en su momento, ese compromiso educativo, que desafortunadamente olvidamos una vez que estamos aquí.
En la lección 117 “En familia”, del libro Pan Nuestro, a través de la psicografía de Francisco Cândido Xavier, Emmanuel se expresa así:
(…) La lucha en familia es problema fundamental de la redención del hombre en la Tierra. ¿Cómo seremos benefactores de cien o mil personas, si aún no aprendimos a servir a cinco o diez criaturas?
Nos corresponde reflexionar que no podemos aspirar a una proyección de más amplia responsabilidad ante la vida, si no supimos cuidar y guiar la educación y los buenos hábitos en la familia, que es la llave para enriquecer una sociedad que debe proyectarse hacia una profunda convicción moral, basados en el respeto, la solidaridad, la fraternidad y el amor.
En las palabras del apóstol Pablo, registradas en (Efesio, 6:4) nos dice:
(…) Y vosotros, padres, no provoquéis la ira a vuestros hijos, sino criadlos en la doctrina y amonestación del Señor.
En la lección 135 “Padres”, del libro Viña de Luz, EMMANUEL, comenta: (…) Asumir compromisos en la paternidad y en la maternidad, constituye engrandecimiento del espíritu, siempre que el hombre y la mujer les comprendan el carácter divino. Recibir encargos de ese tenor es alcanzar nobles títulos de confianza”.
La familia y la sociedad en general, están llamadas a organizar su vida entorno al Evangelio de Jesús, único camino que centra el corazón y la mente del ser humano. El Evangelio no habla a los embriones de la espiritualidad, sino a las inteligencias y corazones que ya se muestran susceptibles de recibir ese concurso. Los hijos, son las obras preciosas que el Señor les confía en sus manos, solicitándoles cooperación amorosa y eficiente, comprendiendo que para ser madre o padre, son necesarios profundas dotes de amor y frente a esas cualidades debe brillar el divino don del equilibrio.
Pero también los hijos tienen responsabilidades ante sus padres. Pablo de Tarso, escribiendo a sus amigos de la iglesia de Éfeso, registrados en (Efesio, 6:1) dijo: (…)Vosotros hijos, sed obedientes a vuestros padres, en el Señor, porque esto es justo.”
 En la interpretación de Emmanuel sobre estas palabras de Pablo en la lección 136 “Hijos”, del libro Viña de Luz dice:
(…) No solamente los padres humanos están rodeados de obligaciones, sino los hijos igualmente, necesitan vigilarse a sí mismo con singular atención.
Casi siempre la juventud sufre de extraño olvido. Estima rumbos caprichosos, desdeñando sagradas experiencias de quien la precedió, para más tarde, desanimado, volver al punto de partida, cuando el sufrimiento o la madurez de los años le restauren la comprensión.
No nos olvidemos que el hijo descuidado, ocioso o perverso, es el padre inconsciente de mañana, y el hombre inferior que no disfrutará de la felicidad doméstica”.
Concluimos diciendo que si nos hemos referido a la familia consanguínea, no podemos olvidar el concepto más amplio que nos trasmitió Jesús: la familia somos todos ya que la familia es el Universo.

EL DEBER DEL HOMBRE ANTE DIOS Y LAS LEYES DIVINAS

Dios es un ser vivo, sensible, consciente. Dios es una realidad activa. Dios es nuestro Padre, nuestro conductor, nuestro mejor amigo. Por Él y solamente en Él nos sentiremos felices y verdaderamente hermanos.
El mayor mandamiento de la Ley de Dios, nos lo revelo Jesús cuando contesto a uno de los fariseos intérpretes de la ley diciéndonos; Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y gran Mandamiento. Y el segundo es semejante; Amaras a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos afirmo Jesús Guía y Maestro de la humanidad terrestre, que dependía toda la Ley y los profetas. Nosotros tenemos el deber como hijos de Dios Amar a nuestro Padre con toda la fuerza de nuestro espíritu, sin embargo ese amor solo será completo y la ley Divina integralmente cumplida, si también e igualmente amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Ya que constituye la expresión más completa de la caridad , porque resume todos los deberes del hombre para con el prójimo, y siendo la Ley de Dios todo amor y justicia, nuestro Padre amando igualmente a todos, jamás podrá permitir que lleguemos a Él sin pasar por nuestro prójimo. Independientemente de la religión que seamos, no, nos será posible amar a Dios, sin amar uno solo de nuestros hermanos sus hijos. Porque así es que tendremos la fraternidad aplicada, pues, si jamás queremos el mal para nosotros, igualmente no lo desearemos a los otros. Así a la medida que vayamos evolucionando rumbo al Padre, llevaremos con nosotros a nuestro prójimo.
No podemos pedir perdón a Dios por nuestros errores, mientras no perdonamos igualmente, a nuestro prójimo y a él guardamos rencor. Nos cabe la tarea de examinar nuestra conciencia, para saber cómo nos gustaría que procediesen  con nosotros en cada circunstancia y, de ahí, adoptar ese procedimiento para con el prójimo. El hombre debe atender las obligaciones pertenecientes a la vida material, respetando las leyes vigentes y honrando los compromisos asumidos, sin descuidar de cumplir la Ley de Dios, a través del cultivo de los valores espirituales que conducen a la perfección. Debemos respetar los derechos de cada uno como cada uno desea que se respeten los suyos. Siendo condenable todo prejuicio material que podamos causar a otro.
Todo esto parece sencillo conmovedor, más cuando hablamos del Amor que debemos dar al Padre, nos es necesario entender mejor algunos principios básicos con los que contamos para nuestro desenvolvimiento y evolución hacia los brazos del Padre Creador de todos y todo cuanto existe. Ya vimos antes y sabemos que todo nuestro aprendizaje en la tierra mira el dominio del amor, sentimiento por excelencia, pero como adquirir este sentimiento sin comprender antes que todos somos creados iguales, simples e ignorantes. El hombre en su punto de partida, no posee más que instintos. Una vez que ha adelantado y se ha también corrompido, solo tiene sensaciones. Pero cuando se instruye y purifica posee sentimientos. Y el punto cumbre del sentimiento es el amor. Cuando nosotros implantemos definitivamente la Ley del Amor en nuestros corazones, esta sustituirá la personalidad por la fusión de los seres extinguiendo las miserias sociales, dando lugar a los sentimientos nobles de fraternidad y respeto por los semejantes.
La aplicación de la Ley de Amor se traduce en la obra del Padre, así como en los medios que la providencia Divina nos concede para el necesario desarrollo de los sentimientos, que ciertamente, nos rescatara de la materia. Ninguno de los hijos de Dios  es menos amado por un Padre al cual nuestras perfecciones no nos permiten describir, pero que si que nos podemos dar una idea de cuales son algunos de los atributos que Dios debe poseer en grado supremo y perfecciones infinitas, y cuales aquellos que Dios para ser Dios, no puede ser o tener. Es así que siendo eterno, inmutable, inmaterial, omnipotente, soberanamente justo y bueno. Dios es infinitamente perfecto, Él no deja desprovisto  a ninguno de nosotros sus hijos. Dios a través de la reencarnación, nos asegura la oportunidad de progreso espiritual, por medio del reencuentro con aquellos a los cuales nos unimos en otras vidas, pudiendo reparar los posibles errores del pasado, y ejercitar la práctica del amor, promoviendo así, nuestra elevación espiritual.
La mejor manera de vencer nuestros instintos y acelerar nuestro progreso esta en nosotros mismos, nos cabe el deber de estudiar, comprendiendo y vivenciando las enseñanzas  de Jesús, ahora renovadas por el espiritismo que nos recomienda: Amar para ser Amados. Debemos un respeto y gratitud para nuestro hermano mayor, sin olvidarnos que solo por Él se va al padre. Del cumplimiento de esta Ley depende nuestro progreso moral, nuestra paz y nuestra felicidad en la tierra y en el espacio. No siendo letra muerta, pues todos sabemos que el señor dijo que debíamos amarnos como hermanos, y por poco instruido que sea el hombre, sabe que el Señor dijo también que debíamos amar a nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldecían, orar por los que nos ultrajan y persiguen, y que volviéramos bien por mal. No en vano el Padre nos envió el espíritu más grande que ha venido a la tierra. No en balde vino este espíritu elevadísimo a ser ultrajado, martirizado y clavado en cruz, después de haber probado su gran misión con sus hechos y doctrina. No en vano Allan Kardec y los espíritus de luz nos lo enseñaron como modelo. Es el camino, la verdad y la vida; fuera de sus enseñanzas no hay salvación posible. Por eso comprendiendo Allan Kardec la importancia del evangelio, aclaró algunas palabras y conceptos para que estuvieran al alcance de todas las inteligencias, en cuyas aclaraciones tomaron una parte muy directa elevados espíritus, dictando comunicaciones que, por su orden moral, llegan al alma.
Del amor derivan todas las virtudes, todos tenemos en lo íntimo esa centella divina, cabiéndonos hacerla germinar y desarrollar, ajustándonos así a la ley del amor. Un día todos seremos virtuosos y, en consecuencia felices. Amar, en el sentido profundo del término, es aceptar a los otros como son, haciéndoles todo el bien a nuestro alcance. Dios nos creó para la felicidad, fruto de la relación fraterna con nuestro prójimo. La caridad solo es verdadera y capaz de promover la evolución del espíritu, cuando es practicada con abnegación y un constante sacrificio de todo interés egoísta, más para eso, ella tiene que ser inspirada y sustentada en la Fe, que es el resorte propulsor. Para ello la misión del Señor es algo que siempre hemos de tener presente en beneficio de nuestro espíritu, por el consuelo, la resignación y la paciencia que puede inspirar su sacrificio. Porque todos estamos en la tierra para ser probados y muchos en expiación. Cuando las pruebas son de aquellas que anonadan al espíritu, y las expiaciones son tan dolorosas que apenas se puede sufrir, entonces es de gran utilidad el recordar, no solo los mandamientos, sino los sufrimientos, y la resignación del Señor. Estos recuerdos de tan grandes hechos, nos inducirá a la resignación, a sufrir los grandes dolores sin quejarnos, a sufrir las grandes pruebas con ánimo sereno, esto hará que obremos como  hombres de bien; no solamente sacando provecho recordando, sino que si al recuerdo unimos el amor al señor, la admiración y la súplica, si tanto nos identificamos con Él, podemos recibir gran protección de lo alto, y, a veces, su misma influencia. El no abandonara a los que confíen en Él, como no abandonaba a los sinceros cristianos de todas las épocas.
Si todo en la creación se atrae y compenetra, no puede dejar de existir esa Ley entre la criatura y su Creador. Dios tiene la Ley hecha y todo lo ha creado para sus hijos; pero es a nosotros que nos toca alcanzarlo. Pues si los deseos y malos pensamientos atraen malas influencias, no hay duda de que los pensamientos y buenos deseos hacia el bien, atraen buenas influencias. Siendo así cuanto más las atraerá para aquel que ame mucho al Padre, le adore en espíritu y verdad y procure seguir sus mandamientos. Si en realidad nosotros amasemos al Padre nos hubiéramos evitado tantas disensiones, conflictos, guerras, hubiéramos dado ejemplo con indulgencia, tolerancia, distinguiéndonos de los demás por dominar en nuestro corazón los sentimientos de amor. De aquí viene que muchos de nosotros no hagamos ningún daño, pero tampoco ningún bien, y por poco, , más que el descuido se apodera de nosotros, caemos en ridículo haciendo una mala propaganda de la doctrina que sustentamos. Otras veces caemos bajo la obsesión, haciéndonos concebir y propagar teorías extrañas, que vienen a perturbar la marcha de la humanidad, sembrando la duda en unos y la división en otros. Esto mismo también acontece cuando por falta de instrucción todo lo encontramos bueno y maravilloso, como cuando penetramos en regiones que por no ser aún bien exploradas y entendidas, hacemos afirmaciones y adoptamos principios que ni consuelan, ni edifican y solo sirven para llevar la confusión a las inteligencias exaltadas.
Hemos de tener en cuenta, que la humanidad en el grado de adelantamiento moral que nos encontramos, todavía estamos llenos de errores, de maldad, de hipocresía, de egoísmo, de orgullo; cada ser de los que vivimos en este mundo, desprendemos algo de nosotros mismos, de lo que somos. Por esto debemos entender que para limpiarnos de vicios, hemos de saturarnos de fluidos e influencias superiores a las que nos rodean en este mundo, y además para que estas lleguen a nosotros, hay que ponerse en condiciones de poderlas recibir. Para ello contamos con un recurso valiosísimo en nuestra andadura de espíritus eternos, se llama oración, a través de ella es que  nos ponemos en comunión con el Padre cuando es hecha con fervor, con la firme voluntad de elevarnos por sobre la materia, poniendo en nosotros todo el amor y adoración posible al Padre, buscando sentir desde lo más hondo del alma, para elevarnos en busca de nuestro símil en el espacio; como los seres que habitan en el cuya principal misión es la caridad universal. No dejándonos sin amparo a ningún hombre que con su voluntad llega a ellos. Establecemos así una corriente fluídica que nos circunda de luz, limpiándonos de fluidos imperfectos que se habían apegado a nosotros, protegiéndonos además de ellos.
Debemos pues agradecer como hijos a nuestro Padre por habernos creado, siendo respetuosos con la grandeza del Creador, debiendo adorarle por su omnipotencia, amarle por su sublimidad; y ese agradecimiento, ese respeto, esa adoración, ese amor, ponerlo de manifiesto al todo poderoso tanto como nos sea posible, ya sea para portarnos como buenos hijos ante tan sublime y amoroso Padre, como para atraer hacia nosotros su influencia y la de los espíritus buenos que tanto necesitamos en nuestro estado de atraso y en un mundo en donde impera la ignorancia y el dolor.

                                MANUEL AMADEO BUENDÍA 

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               Filosofía de la Reencarnación

En principio, solo a través de la razón se puede llegar al pleno convencimiento de que la reencarnación es una realidad; sin embargo cuando se penetra en el estudio de este apasionante y trascendente tema, se descubren que además existen pruebas e indicios claros e incontestables que la confirman, obtenidos a través de una observación meramente científica. Esto nos lleva a la conclusión de que la reencarnación, no es simplemente una teoría , sino que es una realidad subjetiva pero evidente y hasta palpable. Este convencimiento cuando se llega a consolidar en nuestra mente , colabora a una nueva forma particular de ver y de entender la vida.
La idea de la reencarnación está basada en la creencia de la existencia de Dios , Principio de Todo lo Creado, con atribuciones de perfección infinitas; así solo lo podemos imaginar como infinitamente justo, sabio y bueno que rige mediante leyes justas, sabias y perfectas toda la Creación , de la que forma parte la existencia del alma o espíritu.
De ahí la creencia de que los Seres humanos somos creaciones de Dios, hechos a Su imagen y semejanza en cuanto a nuestra esencia espiritual; no nos podemos referir a una semejanza física, pues esa grandiosidad cósmica , Perfección absoluta y Causa de todo cuanto existe, no está contenida en una forma física y limitada, sin embargo, somos Seres de Su misma esencia espiritual eterna, porque por Voluntad Suya, procedemos de Él, con todos Sus atributos en germen y en proceso de constante desarrollo y perfección.
Del hecho real de la reencarnación se desprende una filosofía ética que explica de modo lógico y claro, las desigualdades humanas, e ilumina el concepto de la Justicia Divina: a cada cual según sus obras.
La reencarnación forma parte del proceso de la vida, por lo que no es ningún milagro ni ningún hecho paranormal por lo que una vez estudiada y analizada vemos como forma parte de la Naturaleza.
La reencarnación tiene como fundamento la realización de la evolución del Espíritu a través de los tiempos, en un proceso de aprendizaje y desarrollo continuo de los atributos Divinos que poseemos, hasta llegar a alcanzar una meta de Perfección y felicidad totalmente sintonizados e integrados en el servicio a nuestra Fuente de Origen ( Dios). Todos tenemos un mismo punto de partida, que es la creación por ese Principio, Dios Padre-Madre Perfecto, y la Perfección total de Dios es la meta inalcanzable que precisamente es la meta a alcanzar.
Cada existencia humana viene a ser para su Espíritu como un eslabón que se une y relaciona por detrás y por delante con las anteriores y posteriores existencias humanas, diferentes, pero solidarias entre sí.
De la reencarnación se deduce lógicamente, la preexistencia del Ser Espiritual humano antes del nacimiento, y la supervivencia después de la muerte.
Con la idea de la reencarnación el concepto que podamos tener del Amor de Dios se engrandece, porque por ella todos estamos llamados a alcanzar antes o después esa meta divina, con arreglo al esfuerzo y empeño que cada uno hagamos por conseguirlo, y para esto, Dios en su infinito Amor y Justicia, ha dispuesto que podamos tener tantas y tantas oportunidades como nos sean necesarias, corrigiendo nuestros errores y desarrollando las facultades de la Divinidad Creadora.
Bajo un punto de vista reencarnacionista , también se comprende en mayor profundidad que todos somos iguales ante Dios y hermanos, porque todos somos sus hijos creados de Su propia Esencia ( a Su imagen y semejanza ),y estamos destinados a la suprema felicidad en unión con El, al que podemos por eso llamar y sentir como “Padre”..
Por último, se comprende también como por la Reencarnación, y la Ley de Causa y Efecto que la acompaña y regula, los Seres humanos somos artífices de nuestro propio destino .

-Jose Luis Martín -

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Os he revelado los grandes secretos. No los digáis mas que a aquellos que pueden comprenderlos. Vosotros sois mis elegidos, veis el término, la multitud no ve mas que un corto trecho del camino”.
-Krishna -

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JESÚS Y LOS SUFRIMIENTOS


Cuando era procurado por los portadores de enfermedades, Jesús siempre les preguntaba si realmente deseaban la salud, o si creían que el los podía curar.
           
Era de fundamental importancia para el restablecimiento  del enfermo  la seguridad intima sobre estos dos requisitos: querer y creer.

Complementándose uno en el otro, se tornan esenciales para el restablecimiento físico y psíquico del candidato a la cura.

El querer en profundidad, sin reservas, altera completamente el cuadro psicofísico del individuo, que se transfiere del estado de desarmonía en que se encuentra para el de equilibrio, auxiliando al organismo en la restauración de sus equipamientos damnificados.

La dolencia no es más que un síntoma de trastorno del espíritu, en realidad el portador de la misma.

El acto de querer liberarlo de los elementos perniciosos, generadores de los disturbios que se presentan en la emoción, en la mente  y en el cuerpo.

Quiere decirse, abandonando la acomodación parasitaria o el medio de asumir responsabilidades nuevas ante la vida, de ese modo arrebatando las cadenas de la rebeldía persistente, de auto compasión, de las sombras en las cuales el individuo se oculta.

Quien quiere, acomete; y lo hace, de forma que elige los resultados almacenados.

El creer es una decisión grave, de madurez  emocional  y humana.

La creencia vive innata en el hombre, aguardando los estímulos que la hagan desenvolverse,  enriqueciendo de fuerzas la vida.

Hay una creencia automática, natural, herencia característica de las generaciones pasadas, que induce a la aceptación de los hechos, de las ideas y experiencias, sin análisis racional.

Y existe otra que es el resultado de la elaboración de la lógica, de las evidencias de los acontecimientos con los cuales la razón concuerda.
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Se cree, por tanto, por instinto y por conocimiento experimental.

Cuando se quiere, despojado de duda, la creencia en el éxito ya se encuentra en el ánimo del deseo exteriorizado.
 El recelo hay no tiene guarida, ni las vacilaciones producen desconfianzas.

El paisaje mental se baña de luz y los componentes de la infelicidad se diluyen bajo los rayos poderosos de la voluntad bien dirigida.
Querer y creer conducen a la lucha, mediante la decisión  de salir de la zona sombría para el campo del éxito.

Después la victoria feliz, estos dos valores morales deben proseguir comandando la integridad emocional, para impedir la recaída.

En el episodio del paralítico, que fue descendido por el tejado y puesto a su lado, como en otros variados, las dos cuestiones son puestas en evidencia por el Maestro.

A la pregunta directa: “¿Tú crees que yo te puedo curar?”, el enfermo respondió: “si”, demostrando la fe que lo dominaba, al mismo tiempo retratando querer recuperar la salud, tal es el esfuerzo emprendido para estar allí.

Necesitó de amigos y personas solidarias; se sometió al esfuerzo de se conducido, aumento sus dolores, y, porque quería, lo consiguió.

Sensibilizado por el esfuerzo, Jesús lo liberó de la dolencia, de la que el, sin rebeldía, deseaba despojarse.

 En tus dificultades y dolores, abandona la complacencia para con ellas y toma  la  segura decisión de querer ser feliz y creer que lo conseguirás.

Nada te impide la tentativa. Basta que establezcas, en lo íntimo, el deseo fuerte de liberación.

Si la duda se presenta, ahuyéntala.

Perturbado por el pesimismo, contempla a los triunfadores que lucharon antes que tu.

No les fue diferente el esfuerzo para la victoria.

Ellos iniciaron la labor sin que lo supieses y ahora ves solamente su resultado.

 Además, apela a Jesús con firmeza, cierto de que tu rogativa no quedará sin respuesta, y ábrete al influjo de fuerza restauradoras, no le oponiéndole barreras.

Si quieres la paz y la salud, y crees en su inmediata conquista, no dejes tu momento de conseguirla, pues ese momento es ahora.

Redacción de Momento Espirita 

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La felicidad depende de las cualidades propias del individuo y no del estado material del medio en que se encuentra.”

(Allan Kardec in “Revue Spirite” - marzo/1865)

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PARA ELEVAR EL PENSAMIENTO, 

CONSIDEREMOS QUE :


  La vida es bella

Si observamos el paisaje, es encantador. En las muchas veces que estamos con ojos de melancolía, lo vemos de forma triste y depresivo, pero no es el paisaje; cuando estamos alegres, un poco de barro  pútrido se nos 
presenta como una oportunidad de transformar el jardín; cuando estamos tristes, la fuente cantarina parece un ojo que vierte lágrimas de dolor.
El paisaje es el mismo; nuestra disposición  de mirarla es lo que hace  luminiscente o sombrío el  paisaje desolador. Así que cuando ponemos el aceite santo del amor en el corazón y  en las lentes claras de la alegría, la vida es siempre hermosa.

- Joana de Ángelis-

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