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domingo, 21 de noviembre de 2010

El perdón

El perdón es una extraordinaria terapia para las ulceras morales. Es una elevada expresión del amor, bendice a quien lo da, y pacifica al que lo recibe. Sin el perdón, el clima se intoxica  con vapores venenosos y los individuos se vuelven salvajes, descontrolados; la intolerancia se manifiesta en la agresividad y la ira da armas al odio para la venganza brutal.
El perdón llega, suaviza la gravedad del delito y auxilia en la reparación, mediante la cual el equivocado se rehabilita, modifica su conducta y se torna útil a la comunidad donde está situado.

Quien perdona crece, quien recibe el perdón, se renueva. El que lo da se enriquece con paz y el beneficiado recupera el valor para dignificarse a través de la rehabilitación. Mientras el hombre no perdona, permanece en el estado primario de la vida, lindando con la barbarie, en proceso de estancamiento.

Aquel que rechaza el perdón, doblemente enfermo, padece hipertrofia de los sentimientos, murmurando venganza y atado a disturbios de la emoción. Toda la doctrina de Jesús, por ser de amor, está labrada en la conducta del perdón
Si la onda de amor encuentra receptibilidad  en aquel a quien va dirigida, más extraordinarios son los efectos de la dádiva. Jesús envolvía con su compasión a todos los que se aproximaban a Él, siempre misericordioso, porque conocía las lacras humanas y las pasiones mezquinas, que gobiernan a los hombres.

Su presencia en la tierra era un acto de perdón Divino para con los delincuentes humanos, que mataron cruelmente a los profetas y Lo crucificaron, sedientos de sangre. El sabía lo que le aguardaba, y, a pesar de todo, pudo amar y perdonar a los insensatos con los cuales compartió sus horas, esperando de ellos responsabilidad y elevación.

Incluso cuando, fue  abandonado y puesto en la cruz prosiguió perdonando. Las parábolas  se escurrían de Sus labios como perlas luminosas para adornar las almas inmersas en las sombras de la ignorancia.

La maldad es una enfermedad cruel. La falta de compasión enloquece y degrada mientras que el perdón cura y santifica. Felices son los que perdonan, porque se liberan de las pasiones y obtienen paz todo el que agrede, con o sin motivo, sé agrede a sí mismo.

No debemos provocar a nadie, ni lastimar debemos silenciar las ofensas y distribuir la misericordia en todas partes y a todos aquellos con quienes convivimos. No debemos provocar a nadie, ni lastimar debemos silenciar las ofensas y distribuir la misericordia en todas partes y a todos aquellos con quienes convivimos.

Nadie por muy agresivo que sea puede matar la vida. Seguimos viviendo, así como sigue viviendo el criminal. Y la posición de víctima es siempre la mejor, la más feliz. Quien a los otros hiere, se hiere a sí mismo, quien hace infeliz a su prójimo, a sí mismo se destruye en el campo de la emoción; con la diferencia de que aquel que aparentemente es el perdedor, si ama perdona, estará exento de toda aflicción y será inalcanzable, por lo tanto feliz.


EL POEMA DEL PERDÓN, HOY COMO AYER, Y MAÑANA, SERÁ, EL HIMNO  DE LOS ESPÍRITUS EN CAMINO DE SUBLIMACIÓN, QUE CANTARAN MIENTRAS ASCIENDEN EL MONTE DEL CALVARIO, DESDE CUYA CIMA SE ELEVARAN, INMOLADOS AL REINO DEL AMOR PURO, VESTIDOS DE ETERNA PAZ.

Los discípulos de Jesús, Felipe, Simón y Pedro llegaron a discutir seriamente con algunos señores, intercambiando, palabras ásperas al respecto, de las edificaciones del Mesías. Jesús comprendió los acontecimientos y serenamente reacciono   contra las venenosas insinuaciones  a su respecto Pedro y Felipe trataron de encontrarse con el Señor, ansiosos por la claridad de sus enseñanzas.  ¡Maestro, os llamaron siervo de Satanás y reaccionamos, rápidamente! _Pedro decía con ingenua sinceridad.
Al final, saliendo de sus silenciosas reflexiones el Maestro adujo: la mejor replica es  siempre la de nuestro trabajo y esfuerzo útil. ‘¿De qué sirven, las largas discusiones públicas llenas de injurias y burlas? Al final solo se obtiene menores probabilidades para el triunfo del amor y más motivos  para la separación y odiosas diferencias.

Solo debemos decir aquello que el corazón puede testificar mediante actos sinceros. Felipe adujo herido: ¡Maestro es que la mayoría de los que acudieron a las predicaciones hablaban mal de vos!

El Maestro alego: ¿No será vanidad el exigir que todo el mundo tenga de nuestra personalidad elevado concepto? Agradar a todos es marchar por el camino ancho, donde están las mentiras convencionales. Servir a Dios, es tarea que debe estar por encima de todo y, a veces en ese servicio divino desagradan a los mezquinos intereses humanos.

Todos los portadores de la verdad del cielo son incomprendidos por sus contemporáneos. Es indispensable no perder nunca de vista nuestro propio trabajo, saber perdonar con verdadera espontaneidad, de corazón.  Si un compañero nos parece insoportable es posible que también algunas veces seamos considerados así, tenemos que perdonar a los adversarios, trabajar por el bien de nuestros enemigos.
El perdón no excluye la necesidad de la vigilancia, como el amor no prescinde de la verdad. La paz es un patrimonio que está obligado a defender, para trabajar bien en el servicio divino.

Si nuestro hermano se arrepiente y busca nuestro auxilio fraternal amparémoslo con las energías que podamos darle. Pero nunca averigüemos si nuestro hermano está arrepentido. Olvidemos el mal y trabajemos por el bien, todo hombre debe conciliarse deprisa con su adversario, nadie puede ir a Dios con un sentimiento de odio en el corazón, ni saber si nuestro adversario está dispuesto a la conciliación.

Si el hermano infeliz se arrepiente, estemos siempre dispuestos a ampararlo y, a todo momento, precisamos y debemos olvidar el mal. Simón Pedro hizo su célebre pregunta: Señor ¿cuantas veces, pecara mi hermano contra mí y habré de perdonarle? ¿Será hasta siete veces?  Jesús respondió tranquilamente: NO te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

El Maestro siempre aprovecha las menores oportunidades para enseñar la necesidad del perdón reciproco, entre los hombres, en la sublime obra de la redención. Acusado de hechicero, de siervo de Satanás, de conspirador, Jesús demostró en todas las ocasiones, la máxima de la buena voluntad para con los espíritus más inferiores de su tiempo.  Sin despreciar  la buena palabra, en el instante oportuno, trabajó todas las horas por la victoria del amor con él más alto idealismo constructivo.
Y en el inolvidable día del calvario  frente a sus perseguidores y verdugos revelando a los hombres ser indispensable la conciliación inmediata, entre el Espíritu y la armonía de la vida y fueron estas sus últimas palabras: ¡Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen ¡

Perdonar es el deber del alma que aspira a los elevados cielos. ¿Cuántas veces no tenemos necesidad nosotros mismos de ese perdón? ¿Cuántas veces no lo hemos pedido?

Perdonemos con el fin de que seamos perdonados. No podríamos obtener para nosotros lo que rehusásemos a los demás. Si queremos vengarnos que sea por medio de buenas acciones. El bien hecho a quien nos ofende desarma a nuestro enemigo. Su odio se cambia en asombro, y su asombro en admiración. Despertando su conciencia adormecida, esta lección puede producir en él una impresión profunda. Por este medio, quizá iluminándola, hayamos arrancado un alma a la perversidad.

Al hombre caritativo le es fácil perdonar las ofensas que le son hechas. La misericordia es compañera de la bondad. Un alma elevada no puede conocer la venganza. Se cierne por encima de los bajos rencores; ve las cosas desde lo alto. Comprendiendo que los herreros de los hombres no son más que el resultado de su ignorancia, no concibe la hiel ni el resentimiento. Solo sabe perdonar, olvidar las equivocaciones del prójimo aniquilar todo germen de enemistad, borrar toda causa de discordia en el porvenir, tanto en la tierra como en la vida del Espacio.
La caridad, la mansedumbre, el perdón de las injurias nos hace invulnerables, insensibles a las bajezas y a las perfidias. El único mal que se debe combatir y señalar es el que recae sobre la sociedad. Cuando se presenta bajo la forma de la hipocresía, de la falsedad, de la mentira, debemos desenmascararlo, pues otras personas podrían sufrirlo; pero es hermoso guardar silencio acerca de lo que atañe solo a nuestros interese, o a nuestro amor propio.

La venganza bajo todas sus formas_ el duelo o la guerra_ es el vestigio del salvajismo primitivo, la herencia de un mundo bárbaro y atrasado. Vengarse es cometer dos faltas, dos crímenes de uno solo; es hacerse tan culpable como el ofensor mismo.

Cuando nos hieran, con el ultraje o la injusticia, impongamos silencio a nuestra dignidad herida, pensemos en aquellos que, en el pasado oscuro, fueron ofendidos, ultrajados, expoliados por nosotros mismos, y soportemos la injuria como una reparación.
No perdamos de vista la finalidad de la existencia, que tales accidentes nos harían olvidar. No abandonemos el camino recto seguro. No nos dejemos arrastrar por la pasión hacia pendientes, peligrosas que nos conducirían a la bestialidad. Ascendamos, más bien por estas pendientes con gran valor.

La venganza es una locura que nos haría perder el fruto del bien, del progreso y retroceder en el camino recorrido. Algún día, cuando hayamos abandonado la tierra, tal vez bendigamos a aquellos   que fueron duros y despiadadas con nosotros, que nos despojaron, y nos llenaron de amargura; les bandericemos porque de sus iniquidades habrá brotado nuestra felicidad espiritual.
 
Creían habernos hecho mal, y facilitaron nuestro adelanto y nuestra elevación al proporcionarnos la ocasión de que sufriésemos sin murmurar, perdonando y olvidando.

La paciencia es la cualidad que nos enseña, a soportar con calma todas las contrariedades. No consiste en extinguir en nosotros toda sensación, en dejarnos indiferentes e inertes, sino en buscar  más allá de los horizontes del presente los consuelos que nos hacen que consideremos, como fútiles y secundarios las tribulaciones de la vida material.

Sepamos, cuando sea necesario, reprender con dulzura, discutir sin exaltarnos, juzgar todas las cosas con moderación y benevolencia; huyamos de todo lo que apasiona y sobreexcita.

Guardémonos, sobre todo, de la collera, que es el despertar de todos los instintos salvajes amortiguados por el progreso y la civilización una reminiscencia de nuestras vidas oscuras. En todo hombre, la bestia subsiste aun en ciertos aspectos: la bestia que debemos domara fuerza de energía, si no queremos ser dominados y esclavizados por ella.

En la cólera, esos instintos adormecidos se despiertan y hacen una fiera del hombre, entonces se desvanece toda dignidad, toda razón y todo respeto de uno mismo. La cólera nos ciega, nos hace perder la conciencia de nuestros actos y, en sus furores puede conducirnos hasta el crimen.

La naturaleza del hombre sensato consiste en contenerse siempre, y la cólera es indicio de un carácter atrasado. El que se sienta inclinado a ella. Deberá velar con cuidado por sus emociones, ahogar en si el sentimiento de la personalidad, procurar no hacer, ni decir nada, en tanto que se sienta bajo el imperio de esa pasión temible. Esforcémonos en adquirir la bondad, cualidad inefable y laureada de la vejez; la bondad, que supone para su poseedor ese culto del corazón, rendido por los humildes y los débiles a sus  sostenes y a sus protectores.

La indulgencia, la simpatía y la bondad apaciguan a los hombres, los atraen hacia nosotros, los disponen a prestar iodo a nuestra opinión confiados, en tanto que la severidad les rechaza y les aleja.

La bondad nos crea así una especie de austeridad moral sobre las almas, nos proporciona más medios de conmoverlas y de orientarlas hacia el bien. Hagamos de esta virtud pues, una antorcha con cuya ayuda podamos llevar la luz a las inteligencias más oscuras, tarea delicada, pero que hará más fácil un poco de amor hacia nuestros hermanos unido al sentimiento profundo de la solidaridad.
“La misericordia es el complemento de la dulzura, porque aquel que no sea misericordioso no podrá ser blando y pacifico; Ella consiste en el olvido y en el perdón de las ofensas”.

La oración del Divino Maestro, la única que el hombre tiene de Jesús y que casi todos los hombres  conocen para rogar al Padre es la del “padre nuestro “y en ella dice:

“Perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores “. Cuando pronunciamos las palabras “perdona nuestras deudas.....”No solo estamos a la  espera del beneficio para nuestro corazón y para nuestra conciencia, sino estamos igualmente asumiendo el compromiso de disculpar a los que nos ofenden, todos solemos observar con evasivas los grandes defectos que existen en nosotros reprobando, sin examinar, pequeñas faltas ajenas.

Por eso mismo, Jesús, enseñándonos a orar nos recomendó olvidar cualquier amargura que alguien nos haya causado.

Si no ofrecemos reposo a la mente del prójimo, ¿cómo podremos aguardar el descanso para nuestros pensamientos? ¿Será justo conservar todo el pan, en nuestra casa, dejando el hambre aniquilar la residencia del vecino?

La paz es  también el alimento del alma, y, si deseamos tranquilidad para nosotros no nos olvidemos del entendimiento y de la armonía que debemos a los demás. Cuando pedimos la tolerancia del Padre en nuestro favor, recordemos que también debemos ayudar a los otros con nuestra tolerancia.

Auxiliemos siempre, y nuestro silencio es una ayuda siempre:

CUANDO ALGUIEN ESTA IRRITADO.
CUANDO OIMOS PALABRAS INFELICES.
CUANDO LA MALEDICENCIA NOS PROCURA.
CUANDO LA OFENSA NOS GOLPEA.
CUANDO ALGUIEN SE ENCOLERIZA.
CUANDO LA CRITICA NOS IERE.
 CUANDO ESCUCHAMOS LA CALUMNIA.
CUANDO LA IGNORANCIA NOS ACUSA.
CUANDO EL ORGULLO NOS HUMILLA
CUANDO LA VANIDAD NOS PROVOCA.

El silencio es la gentileza del perdón que se calla y espera el tiempo.     MERCHITA                             

sábado, 20 de noviembre de 2010

Reuniones mediúmnicas serias

 


Las principales características son:

ofrece cosas útiles, giradas para el bien;los participantes se esfuerzan para producir influencia moral elevada a través de sintonía con los buenos Espíritus;  condiciones ambientales favorables a la manifestación de los buenos Espíritus y al atendimiento a los sufrientes;

1.- todo el equipo está consciente de la necesidad de estudiar –para comprender mejor las relaciones entre los dos planos de la vida –así como de dominar las malas tendencias por la adquisición de valores morales;

2.-    los médiums portadores de mediumnidad ostensiva deben educarse, evitando durante las manifestaciones expresarse en voz muy alta o baja, producir gesticulación excesiva o utilizar un lenguaje impropio a la seriedad del trabajo;

3.-son privativas, jamás públicas, sobre todo si son de atendimiento a Espíritus sufrientes;

4.-los médiums y demás participantes conocen los objetivos de la reunión, ademásde estar preparados para la realización de la práctica mediúmnica;

1.-  La reunión funciona de forma integral. "Una reunión es un ser colectivo, cuyas cualidades y propiedades son la resultante de las de sus miembros y forman como un eje. Ahora, ese eje tendrá tanto más fuerza, cuanto más homogéneo fuera. (...) Desde que el Espíritu es en cierto modo alcanzado por el pensamiento, como nosotros somos por la voz, veinte personas, uniéndose con la misma intención, tendrán necesariamente más fuerza que una sola; mas, a fin de que todos esos pensamientos concurran para el mismo fin, es preciso que vibren alunísono; que se confundan, por así decir, en uno sólo, lo que no puede darse sin la concentración."

2.- el número de participantes no debe ser excesivo porque dificulta alcanzar la homogeneidad deseada. No hay ningún límite absoluto para ese número, no obstante, cuanto mayor es el número tanto más difícil será alcanzar la armonía mental y fluídica. Los grupos menores son más indicados; 

4.- Es necesario tener base evangélico-doctrinaria espírita.
asiduidad, y la puntualidad son condiciones básicas de las reuniones serias. Por ellas se establecen ligaciones morales y fluídicas y de sintonía con el plano espiritual, necesarias para la realización y la continuidad del trabajo. La puntualidad y la regularidad son fundamentales porque los benefactores espirituales teniendo sus ocupaciones, pueden garantizar su presencia y auxilio en los días y hora establecidos;

Hay quien alega que para que una reunión sea seria no precisa echar mano de las enseñanzas de Jesús. Es un engaño pensar así, porque solamente a través de una base moral, basada en el Evangelio, tendremos condiciones de desarrollar nuestras potencialidades psíquicas con equilibrio y en beneficio del prójimo.

El médium moralizado según las directrices evangélicas se transforma en persona de bien, apta para ejercer sus dones psíquicos con rectitud y honradez, en beneficio propio y de la colectividad.

Es por eso que "mediumnidad y Evangelio tienen que marchar juntos. Es imprescindible que así sea, pues el mundo está subvertido por el materialismo, convulsionado por el egoísmo, envenenado por teorías anticristianas. La humanidad continúa sufriendo y sus sufrimientos llegarán hasta la desesperación, si no va hacia Cristo." 

Sigamos adelante, cumpliendo nuestros designios bajo las bendiciones del Señor, sin dar la razón a los que restringen la práctica de la mediumnidad solo a la manifestación del fenómeno.

"Quien hoy ironiza la mediumnidad, en nombre de Cristo, se olvida, naturalmente, de que Jesús fue quien más la honró en este mundo, elevándola al más alto nivel de perfeccionamiento y revelación, para cimentar su eterna doctrina entre los hombres."

Por otro lado, el médium necesita conocer la Doctrina Espírita, a través de estudios individuales y en grupo, a solas y en el Centro Espírita evitando, así, ser presa de las investidas de los Espíritus desarmonizados con el bien.

"El Espiritismo ofrece reglas normativas para el buen ejercicio de la mediumnidad, tornándola fuente de luz y esclarecimiento,"

El conocimiento doctrinario facilitará el análisis de las propias comunicaciones, definirá rumbos sobre el desarrollo de la facultad, dará informaciones sobre las relaciones entre encarnados y desencarnados, auxiliará en la prevención de las obsesiones e indicará cómo evitar las trampas colocadas por Espíritus perseguidores o desequilibrados.

"Con las Luces de la Doctrina Espírita el médium se educará para vigilar las propias comunicaciones y aplicar su facultad para el bien de todos.

Las tareas mediúmnicas piden asiduidad, puntualidad, fidelidad a Jesús y a Kardec.

El conocimiento y la práctica del Evangelio y de la Doctrina de los Espíritus,conciencian al médium en cuanto a la misión de amor suscitada por la oportunidad del intercambio con el Plano Espiritual."

"Nunca la responsabilidad de ser espírita fue mayor más que en los tiempos que corren. Jamás fueron tan importantes los deberes de los médiums.
 
Por consiguiente, ampararlos, instruirlos y guiarlos es realizar una obra eminentemente cristiana. Es importantísimo el trabajo que ellos tienen que realizar, desde los más humildes a los que ya pueden favorecer la concretización de obras de mayor grandeza, pues cualquier trabajo mediúmnico basadoen el Evangelio es valioso y fecundo."

Comprendemos, así, que si la Doctrina Espírita esclarece, el Evangelio tiene la misión de iluminar los corazones y mentes sedientos de progreso.

"Mediunismo sin Evangelio es fenómeno sin Amor, dicen los Amigos Espirituales.

Mediunismo sin Doctrina Espírita es fenómeno sin esclarecimiento.

Mediunismo con Evangelio y sin Espiritismo, es, también, realización incompleta.

Mediunismo con Evangelio y Espiritismo es prenda de victoria espiritual, de valorización de los talentos divinos."

Es imprescindible, pues, la trilogía


( Del curso de formación de la mediúmnidad, dela FEB)
(*): "Evangelio-Espiritismo-Mediumnidad."

viernes, 19 de noviembre de 2010

Creencia y conocimiento




No es raro oír afirmativas como “yo creo que va a llover”, “Yo creo que va a hacer mucho frió este año, creo que voy para el cielo o para el infierno”, etc.

Sin duda esas son opiniones que no tienen ningún compromiso con la verdad. Son meras creencias. Y la creencia es ciega.

No en tanto, una persona que conoce meteorología y tiene equipamientos para sondear el clima, podrá afirmar si irá a llover o hacer calor en los próximos días.

Ciertamente las personas que tienen conocimiento son las más indicadas para opinar sobre los asuntos que dominan.

No podría ser diferente en cuanto a las cuestiones relativas a las creencias religiosas.

En ese particular es siempre importante buscar el conocimiento con los sabios que realmente saben sobre las leyes que rigen el universo.

Asegurar en esta o aquella formula, en este o aquel movimiento, en una receta de cualquiera de felicidad, no es propio de personas que desean saber el porqué y el significado de las cosas.

Aprovechándose de las personas que aceptan todo sin examen, sin un análisis profundo de las propuestas presentadas, siempre hubo y siempre habrá los pregonadotes de ilusiones.

Y ellos no precisan de mucho esfuerzo, no. Basta prometer la felicidad póstuma y recetar una formula simple y fácil, que consiguen innumerables seguidores fieles.

Más, delante de las prescripciones preguntásemos si eso realmente nos ayudará y de que manera; cual será nuestro crecimiento efectivo, ese tipo de propuesta desaparecería.
Hemos de convenir que, si los cultos exteriores, las promesas fáciles, las palabras decoradas dichas sin emoción, trajesen la felicidad, no habría ningún infeliz en el mundo.

Comience preguntando a si mismo si determinada practica le ara efectivamente más feliz, le traerá más conocimientos de las cosas, más grandeza de alma.

Si un cambio, una transformación de favores, es interesante para ambas parteso solamente para una de ellas.

Pregúntese lo que haria con el objeto que acostumbra a ofrecer a cambio de un favor de los cielos, caso le recibiese de alguien.

Que utilidad tendría para usted el objeto o la actitud que le ofrece como pagamiento de un favor.

¿Si el objeto fue ofrecido a Dios, que es el supremo señor del universo, o que Dios haría con su oferta?

De al cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.

¿Qué haría Dios con las cosas del Cesar?

¿Qué haría con las quincalleras que ni para nosotros, criaturas imperfectas, tendrían valor?

Busque, así, el conocimiento de las leyes que rigen el universo.

Si usted es cristiano, encontrará en las enseñanzas de Jesús informaciones importantes que le ayudaran a abrir los ojos y a preciar el mundo de una forma más amplia y lucida.

A cada uno según sus obras”, afirmó Jesús. El es un espíritu que posee autoridad intelecto moral para orientarnos sobre las verdades de la vida, pues ya trajo el camino que hoy estamos recorriendo.

Al decir: “Antes que Abrahán fuese, yo soy”, el se refería a su madurez espiritual, que fue conquistada antes de los hombres habitar el planeta.

Jesús prescribió el amor a Dios por encima de todo, y al prójimo como a si mismo. Es un guía seguro, que nos conducirá a la felicidad eterna.
Y amar a Dios es conocer sus leyes y vivirlas. Las leyes naturales y las leyes morales.

Aun mismo antes de Jesús vamos a encontrar sabios que también enseñaron grandes verdades, como Sócrates, Platón, Aristóteles, entre otros.

En vez de la creencia ciega, que ciertamente nos llevará a grandes decepciones y desilusiones, optemos por el conocimiento de las cosas.

Solamente el conocimiento de la verdad nos hará libres. Libres de tantas exquisiteces y formulas sin sentido que solo nos retarda el acceso a la felicidad que tanto deseamos.

Pensemos en todas esas consideraciones, y optemos por una de las alternativas: creencia ciega, o conocimiento lucido y fe inavalable.

“A medida que el conocimiento aumenta, el espanto se profundiza.”

Charles Morgan

Espiritismo:¿Ciencia o Religión?

Es este un tema controvertido cuando, en realidad, no debería serlo, y que , además no es nuevo, sino que ya era una cuestión presente desde los primeros tiempos de la codificación espiritista.

Pero, ¿no es ya hora de haber superado el tiempo de la discusión? ¿o se trata más bien de que no hemos entendido con profundidad, de verdad, el alcance y significado de nuestra doctrina?

Un asunto debería quedarnos suficientemente despejado antes de adentrarnos en esta controversia siempre de actualidad (desafortunadamente), y es que, pese a todo, y como controversia, sólo existe en la mente de aquellos aficionados a la polémica y a la discusión, en lugar del estudio y la reflexión que es lo que nuestra doctrina preconiza. Para algunos es irresistiblemente más atractiva la vía del escándalo y la actitud polemista, que el trabajo netamente espírita que es la auto-reforma y el crecimiento espiritual a través del estudio y el apoyo fraternal.

Allan Kardec es sobradamente explícito cuando manifiesta que el espiritismo es
ciencia, filosofía y moral. Apunte similar da en Qué es el Espiritismo, donde dice que: // Su verdadero carácter es el de una ciencia y no el de una religión. //

Pero también es cierto que el codificador se expresa de la siguiente manera en la obra antes citada:
// Desde el punto de vista religioso, el Espiritismo tiene por base las verdades fundamentales de todas las religiones. (...) No es una religión especial porque no tiene sacerdotes ni templos. //. Veamos: 'No es una religión especial', no es lo mismo que decir que no es ninguna religión, sino que no presenta las características de las demás religiones. Algo que tiene por base 'Las verdades fundamentales de todas las religiones', ¿no conlleva forzosa y naturalmente un aspecto religioso?.

'En el evangelio según el espiritismo', los Espíritus superiores esclarecen:
Ciencia y religión son las dos palancas de la inteligencia humana. Una revela las leyes del mundo material y la otra las leyes del mundo moral.

Cuando un espírita habla del aspecto religioso, es porque forma parte de la codificación, no es invención de nadie; se está refiriendo a un 'aspecto' religioso y no a una religión propiamente dicha. ¿Por qué seguir discutiendo? ¿Olvidamos que el capítulo primero del 'Evangelio según el Espiritismo' habla de la
Alianza de la Ciencia y Religión?.

Convengamos que al lado de aquellos compañeros que pecan de un excesivo 'religiosismo', por así decirlo, a la hora de tratar con la doctrina, están también con un exceso 'cienticismo', ¿con cuál propósito? Observando a algunos da la impresión de estar presurosos por adelantar la aceptación de la comunidad científica oficial, olvidando que Kardec apuntaba que el Espiritismo se destina a las masas, al pueblo, y sólo cuando estuviera vulgarizado, los científicos se rendirían a la evidencia. No es preocupación de la doctrina convencer a ningún científico, ya se encargará de esto el fluir natural de los acontecimientos y el progreso, pues ella se apoya sobre las grandes leyes que rigen todo nuestro universo, desde el micro al macrocosmos, y a su lado, la 'joven' ciencia de los hombres aún le queda mucho por andar... y muchos prejuicios que derribar.

Hay otro detalle que quizá los menos habituados al estudio ignoran. ¿No habla Kardec que la doctrina espírita debería pasar por diversos periodos? Esos periodos, algunos vivenciados y otros presentidos por el maestro de Lyon son:

1.- Periodo de curiosidad.
2.- Periodo filosófico.
3.- Periodo de lucha.
4.- Periodo religioso.
5.- Periodo de intermediario.
6.- Periodo de regeneración.

Pienso que, llegados a este punto, no nos cabe sino reflexionar individualmente, para intentar ser coherentes con los ideales que defendemos. ¿Es la nuestra una actitud en exceso influida por la tradición eclesiástica? ¿Es acaso, una actitud tan 'científica', que, sin pretenderlo, vamos desplazando la parte espiritual y cediendo terreno a atavismos materialistas aún impresos en nuestro interior? Las dos posturas no estarían del todo acertadas, si de coherencia doctrinaria hablamos, siendo convidadas ambas al estudio, el análisis y la reflexión.

Como en casi todo, los puntos extremos son equidistantes de la verdad.

Pese a todo: respeto y tolerancia.


Ramsay ( Art. publicado anteriormente por la F.E.E.)

jueves, 18 de noviembre de 2010

La existencia del espíritu

Existencia y comunicación de los espíritus.

Hay millones de personas en el mundo, religiosas o no, que a diferencia de los espiritas, abrigan serias dudas sobre la realidad de ese fenómeno. Y eso por varias razones: o porque sus respectivas religiones niegan prematuramente esa posibilidad, o porque a priori asumen una posición filosófica materialista, o simplemente (y aquí está el mayor número de ellas) porque jamás se interesaron en ese asunto. No es tema de sus pensamientos habituales.

A pesar de ese grupo de personas, podemos afirmar, en este inicio de milenio, que esta cuestión sufre mucho menos oposición que aquella experimentada en el siglo XIX, época en la que surgió el Espiritismo. Hoy se puede observar, en cualquier encuesta realizada en todos los países del mundo, que la gran mayoría de las personas no tiene dudas sobre la existencia de los espíritus y de la posibilidad de su manifestación. No es, pues, un tema primordial del Espiritismo comprobar la existencia de los espíritus. Esa temática, de cierta forma, disminuyó su importancia a medida que pasó a ser generalmente aceptada. Es el proceso evolutivo del hombre aceptando una tesis que, hace 150 años, cuando Allan Kardec se interesó por los fenómenos de las mesas giratorias y parlantes, era entonces muy polémica y envuelta en misterio. El misterio creado en torno de ellas por la religión.

Al mismo tiempo que se convirtió en un asunto de aceptación generalizada, como está ocurriendo también con la reencarnación, que es, actualmente, aceptada por más del 50% de los occidentales, independientemente de sus religiones, la cuestión de la comunicación con los espíritus sigue siendo la referencia a partir de la cual se construye todo el raciocinio espirita, base, pues, de su filosofía.

Así, podemos decir que el tema disminuyó su importancia práctica, dejó de ser polémico para la mayoría de las personas, pero se afirma cada vez más su importancia como base de una reflexión filosófica, ya que, el principio de la inmortalidad del espíritu, una vez comprobado, conlleva innumerables consecuencias de cuño ético y moral. Y así estamos introduciéndonos, entonces, en el objetivo central buscado por el Espiritismo: la adopción por el hombre de una filosofía ética y moral compatible con su naturaleza espiritual.

En verdad, nadie se convierte en espirita sin, antes, afirmarse en la convicción del siguiente postulado básico, presupuesto para cualquier reflexión filosófica espirita, a saber: existen los espíritus y ellos pueden comunicarse con nosotros. Ella es la base fáctica del Espiritismo.

El propio Allan Kardec, partió de esa cuestión elemental para construir toda la edificación doctrinaria espirita. Espíritu positivista, cartesiano, práctico y objetivo, fue, de cierta forma, hasta determinado momento, un escéptico con relación a la existencia de los espíritus y de su comunicabilidad. Alrededor del año 1854/55, cuando, por invitación de un amigo, participó por primera vez de una sesión donde ocurrían los fenómenos con las mesas que "transmitían" mensajes, intentó, inicialmente, dar a esos fenómenos la interpretación del magnetismo del cual era estudioso. Serían, simplemente, las vibraciones magnéticas de los participantes de las reuniones, las que provocaban los fenómenos en las mesas. Pero continuó, con todos los recaudos y sin ningún preconcepto, sus observaciones. Luego, constató que los mensajes inteligentes que allí eran transmitidos tenían contenidos que escapaban enteramente al conocimiento previo de los participantes de esas reuniones. Encerraban ideas y contenidos que no formaban parte del caudal de conocimiento de los asistentes. Las mesas no podían, por sí mismas, transmitir mensajes. Formuló, de inmediato, un principio filosófico que se tornó base de todos sus estudios: no hay efecto sin causa. Y, en ese caso, se estaba, claramente, frente a fenómenos inteligentes. Ahora, a un fenómeno inteligente debe corresponderle, naturalmente, también una causa inteligente. Había, pues, según sus observaciones prácticas, y su raciocinio en torno a los hechos, inteligencias produciendo aquellos fenómenos. Las mesas eran meros instrumentos. Y los médiums apenas proporcionaban su cooperación energética para la transmisión de los mensajes.

Las grandes comprobaciones históricas.

Podemos decir que el fruto del razonamiento propiciado por los resultados observados por Kardec y sus colaboradores, en ese trabajo inicial que tuvo como laboratorio la Sociedad Parisiense de Estudios Espiritas, ya sería suficiente para rubricar la convicción acerca de la existencia de los espíritus y de su real comunicabilidad. Pero, el momento histórico vivido por Kardec y sus sucesores tendrían un significado especial, determinante y de mucha mayor amplitud. La segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX fueron escenario de un extraordinario esfuerzo conjunto de inteligencias encarnadas y desencarnadas para evidenciar el fenómeno mediúmnico, de forma de no dejar dudas a quien tuviese algún interés en ver comprobada la cuestión de la supervivencia del espíritu y su posibilidad de intervenir en el mundo material.

Cítense, apenas como ejemplo, las famosas experiencias de materialización de espíritus producidas por el eminente científico británico Sir William Crookes, de la Royal Society, de Londres, hacia el año 1870, y que se repitieron, sobre los más rigurosos criterios de control, en presencia de otros miembros de esa misma institución, en la casa de ese científico, durante varios años, donde el espíritu de Katie King se hacía visible, se dejaba tocar, cortar partes del cabello y de los trajes, tomar fotografías, conversar con los participantes, etc. Las materializaciones, que eran frecuentes en esa época, con varios médiums, en Europa y en América, son pruebas cabales de la supervivencia del espíritu.

Alguien, como Cesare Lombroso, que, en Milán, presenció varias sesiones de materialización de espíritus producidas por la médium Eusapia Paladino, que permitió la aparición, inclusive, de la genitoria del famoso criminalista italiano hablándole al oído, con palabras tiernas y familiares, deja de alimentar dudas y pasa a tener la prueba material e irrecusable de la supervivencia del espíritu. Esa cuestión, como lo señaló Allan Kardec, deja de pertenecer al terreno de la fe, para encuadrarse como hecho positivo. Por eso, decía él que el Espiritismo no vino para quien tiene su fe, sino más exactamente para quien duda. Kardec mismo realizó todo su trabajo a partir de la duda, del escepticismo, de la misma forma que William Crookes, Alfred Russel Wallace, Charles Richet, Gabriel Delanne, Alexander Aksakoff, y tantos otros científicos, muchos de ellos, incluso, habiendo confesado, después, que su objetivo inicial era el de desenmascarar los fenómenos espiritas. Terminaron, entretanto, produciendo una inmensa contribución a su comprobación. Siempre a partir de la duda, así como de una preconcepción contraria a la tesis espirita.

Transformación moral del hombre.

Actualmente, son muy raros los fenómenos de materialización, o de comprobación física del fenómeno mediúmnico. Creemos que la avalancha de pruebas ofrecidas por los espíritus acerca de su existencia y de su comunicabilidad con el plano material fue por ellos mismos considerada suficiente. Hasta porque fue ampliamente documentada y está permanentemente disponible para quien tuviera algún interés en reconstruir esa trayectoria, en la práctica o en la teoría.

Vuelto, hoy, hacia la mediumnidad intelectual, el Espiritismo sigue su trabajo de permanente contacto con otros planos de la vida para traer, de allá, el apoyo para el progreso moral y ético de la humanidad. Los grandes médiums de hoy, en los medios espiritas, en su mayoría, se dedican a un productivo trabajo de concientización del hombre acerca de su naturaleza espiritual, de la importancia de su trayectoria evolutiva, en la construcción de un mundo más justo y fraterno. Su campo preferencial de acción es en el sentido de transformación moral del hombre, como ya lo señalara Kardec, al escribir que se reconocerá al verdadero espirita por su transformación moral y por el esfuerzo que hace para vencer sus imperfecciones.

Esto no desmerece y no desaconseja la continuidad del estudio del fenómeno mediúmnico. Es justamente a partir de él, que el hombre ha despertado a la realidad espiritual, la más fascinante realidad de la vida, y que, en los tiempos de hoy, ya no suscita grandes controversias, a pesar de que aun millones de personas vivan despreocupadas de los aspectos espirituales de su existencia. Viven encerradas en su mundo material, cuando todo indica que la vida es infinita y el Universo es una invitación al intercambio con otras inteligencias que lo pueblan.

Liberar al hombre de esa prisión, tal cual el mito de las cavernas de Platón, es el objetivo del Espiritismo.

Autor:  Milton Medran Moreira .  Es graduado en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Facultad de Derecho de la Universidad Federal de Río Grande do Sul (Brasil). Fue fiscal letrado en el estado de Río Grande do Sul de 1975 a 1991. Profesor de Derecho Procesal Civil en la Facultad de Derecho de Bagé, de 1978 a 1983. Periodista y abogado en Porto Alegre. Articulista de Zero Hora y Correio do Povo. Actualmente mantiene una columna en el Diário Gaúcho.
Autor del libro de crónicas “Si todos fuesen iguales” (Ed. CIMA, Venezuela, 2000)

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

¿La soledad de la muerte ?

             ¿En el trance de la muerte estamos solos?

Aun en los casos en los que la muerte del ser humano es de modo solitario y sin ayuda de nadie, ningún ser querido, durante el proceso de la muerte o desencarnación, no está realmente solo, pues siempre es ayudado y asistido al menos por un Ser espiritual, el mismo que durante la existencia terrestre, le ha acompañado de cerca para inspirar y guiar su conciencia como Ser humano; este es conocido como “Espíritu Guía” ( el Ángel de la Guarda para ciertas religiones) .

 
Asimismo es acompañado también por otros Espíritus que tienen encomendada la función específica de operar y llevar a cabo el proceso desencarnatorio, que llevan a cabo como si de cirujanos del plano Astral se tratase, soltando gradualmente los puntos de energía vital que unen los órganos del cuerpo físico con los del periespíritu del Ser que desencarna, hasta que al fin llega el momento de cortar el último y definitivo lazo, que es el “Cordón Plateado” , que viene a ser como el cordón umbilical que une al Ser espiritual con su cuerpo, a modo similar al que une al niño recién nacido con la placenta y el cuerpo de la madre.  Una vez cortado este lazo de energía vital , la muerte del cuerpo ya es irreversible y definitiva sin posible vuelta atrás.
Las intervenciones de estos Seres espirituales, afectan no solo a los fluidos vitales que actúan como lazos con los órganos del cuerpo, sino directamente sobre los propios órganos físicos, en los que a consecuencia de esto se producen fallos de funcionamiento,como por ejemplo, la rotura interna de capilares que producen hemorragias internas, acelerando así el proceso, o la influencia directa sobre los impulsos de la corriente eléctrica de la red nerviosa en el sistema simpático que rige los latidos cardiacos, etc.

      Asimismo, con frecuencia, además de los espíritus que actúan y colaboran en el proceso de la desencarnación, el encotrarse o no encontrarse solos después del desprendimiento del cuerpo, está en función de laclase de vida que ha vivido: Si ha sido persona buena y querida, tendrá muchos Seres queridos o agradecidos  que le han precedido en su partida de este mundo,saliendo a recibirlo y celebrar     su llegada como la del viajero querido recién llegado después de haber estado durante un tiempo fuera de su ciudad.

Existe otra clase de soledad, que debemos evitar siempre que podamos, y es la que se experimenta del lado de “ acá ” cuando aun estamos encarnados, antes de partir de este mundo.   Esta clase de soledad, siempre triste para el que siente que va a dejar este mundo         de inmediato, sin una presencia amiga que lo despida, no suele ser experimentada  tampoco por quien en la vida ha sido generoso y      bueno, pues nunca faltan en ese caso amigos y familiares que  le      rodean o coinciden a su lado  en sus últimos momentos.

Hay casos en que el Ser que desencarna, debido a merecerlo o a necesitar de esa experiencia a consecuencia de comportamientos     humanos erróneos y de estados de conciencia negativos, así como de         su propio estado mental y emotivo mantenido durante el proceso de  su desencarnación, atrae durante la recta final de su vida, a espíritus   inferiores que actuan e influyen acerca del mismo durante el proceso de su desencarnación, infringiéndole sufrimientos y vampirizando la poca   energía vital que le queda.

- Jose Luis -

Todo lo que está verdaderamente vivo debe morir. Fijaos en las flores: sólo las flores de plástico no mueren nunca”.
Anthony de Mello(¿Quien puede hacer que amanezca?)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Donde quedamos después de la muerte?

                                                                  ¿Dónde queda el Ser después de su desencarnación?

Tras la desencarnación definitiva, primeramente experimentan la experiencia del “tunel”, o bien permanecen antes un tiempo sumidos en un estado mental de turbación o confusión, tratando de intervenir en el plano físico en donde tratan de hacerse notar entre los “vivos”, ignorando entretanto que ellos ya no pertenecen a este mundo.Pero no todos se quedan, pues tras un periodo corto de turbación, muchos se sienten atraídos inmediatamente al nuevo plano de existencia que les corresponde después del autojuicio. Este alejamiento del ambiente terrenal no lo hacen en solitario, sino que son conducidos por Espíritus Guías hasta planos espirituales con mundos etéreos en donde hay ciudades espirituales, con Asilos y Hospitales en donde en principio se alojan y se recuperan para incorporarse después con normalidad , activamente a la vida en el mundo espiritual.

Esto nos podrá costar comprenderlo e incluso en muchos casos esto  solo será debido a las tradicionales y ambíguas explicaciones religiosas sobre el más allá, que recibieron en otros momentos de sus vidas, pero lo cierto es que “como es abajo, es arriba”, lo que significa que los espíritus no son  algo abstracto que vive flotando en el éter, o que caso de que existan como una realidad concreta, sean solo como una energía psiquica ubicada en no se qué lugares llamados cielo o infierno, tal como nos contaron. La realidad es que como ya se ha explicado, siguen existiendo con sus cuerpos espirituales y se ubican en ciudades del plano espiritual correspondiente, en donde siguen aprendiendo y evolucionando, recuperando fuerzas y ánimo para seguir después  nuevamente otra clase de lecciones prácticas, otra vez  en la materia, ampliando sus necesarias experiencias evolutivas en los planos físicos. Por tanto, ciertamente existen estas ciudades bien diseñadas y organizadas en el mundo espiritual, en donde los seres que en ellos se ubican no dejan de aprender y de evolucionar.  No  son nada fantasiosos estos datos, pues tengamos presente que  el más importante,- espiritualmente hablando, -medium que hemos tenido hasta hace poco tiempo ( Francisco Cándido Xavier),  psicografió a un Espíritu famoso por sus libros y comunicados, llamado André Luiz, y este ya describe  una ciudad espiritual llamada "Nuestro Hogar", situada en la psicoesfera de nuestro planeta .  Por ello se deduce, no solo esta realidad espiritual, sino que nuestro mundo físico es una copia del espiritual y viceversa.
Cuando el proceso de desencarnación ha sido largo y penoso tras una prolongada enfermedad, la turbación natural que la acompaña comienza de modo seguido o intermitente incluso desde algunos días antes del momento final. Según se conoce por comunicados mediúmnicos de Seres espirituales que viven en esa otra dimensión que llamamos “Más Allá”, en estos casos los seres recién desencarnados cuyas energías espirituales están tan agotadas, son conducidos a esos Hospitales  de las colonias y ciudades del Mas Allá, en donde se recuperan poco a poco del trance hasta recobrar su lucidez completa.
Es de señalar que la mayoría de los Seres cuando desencarnan, necesitan un periodo de tiempo para aprender a desenvolver su nueva forma de vida, por lo que quedan en estado errante cerca del plano físico a la espera de una nueva rencarnación. Durante este periodo de erraticidad llegan finalmente a comprender y a aceptar su realidad, quedando  en fase de adaptación a su nueva forma de existencia, que puede ser mas o menos prolongada en el tiempo ,y puede suponer desde algunos días hasta algunos meses o años.

- Jose Luis -

¿ De donde ha nacido el alma?. Las unas vienen hacia nosotros y se vuelven; las otras se van y vuelven”
                                  -Los Vedas –