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miércoles, 18 de marzo de 2015

Expiación y Elevación Moral


                                CITAS CON MI GUÍA


                     

El destino, el “mektoub” en el Islam, el karma en los budistas; el hombre esgrime estas palabras para justificar la dirección que toma su vida. Él no es responsable, es Dios que lo ha querido así, el hombre entonces no es sino una marioneta que depende de una voluntad divina, de los designios de un Dios que lo hace avanzar sobre el gran tablero de la vida.
Este hombre, no dueño de su vida, me hace pensar en Ulises, héroe de la Ilíada y la Odisea sometido al capricho de dioses tan perfectibles como el hombre, o bien hasta en Romeo, en Romeo y Julieta, que en vano implora al “que tiene el timón de su destino”, puesto que él está condenado de antemano, pues ya todo está decidido. Así ya la vida no tiene sentido, pues todo está escrito. Siendo espíritas, no podemos avalar este género de creencias místicas, porque sabemos que nuestra vida no puede estar sometida a las decisiones azarosas de un Dios que se divertiría con nosotros. Como espíritus encarnados, disponemos de un libre albedrío, como Michel, médium, ahora desencarnado, nos lo ha hecho observar recientemente: sólo el hombre dirige el destino de su alma. Sí, somos responsables de nuestra vida, pero tenemos la oportunidad de tener guías, espíritus desencarnados más evolucionados que nosotros, para iluminarnos y protegernos. Ahora hace casi un año que tuve cita con mi guía. Siempre me acordaré de ese día; está impreso en mi
memoria como el tiempo sobre las cortezas de los árboles. Es extraño, ya no recuerdo realmente las horas que precedieron a esa cita con lo absoluto. Aquel día, me equivoqué de RER,(*) estaba como en un estado segundo, no llegaba a pensar, pero recuerdo que los días anteriores, los segundos y los minutos se desgranaban lentamente sobre la esfera de todos los relojes. Yo estaba como suspendida del tiempo que avanzaba, del desplazamiento de las agujas que me llevaba inexorablemente hacia un encuentro que sabía esencial. (*) Réseau Express Régional, tren suburbano de París (N. del T.)
En un mensaje recibido por el Círculo Allan Kardec en 1986, Platón dijo: “El tiempo aparente que rodea a los hombres y los envuelve en un lapso provisional es una necesidad absoluta”. Efectivamente, como agrega el filósofo, los hombres realizan mejor los esfuerzos que hacen midiéndolos. El tiempo que me quedaba hasta ese contacto con lo invisible me permitió reflexionar mejor en la medida de lo que iba a vivir. Cuando no hay más fronteras entre los desencarnados y los encarnados, cuando los muertos visitan a los vivos para “borrar el concepto de muerte tal y como es definido y tal y como es recibido por el conjunto de la comunidad humana en el planeta Tierra a través de los prismas religiosos…” (Extracto de un mensaje del 03 de enero de 1987), entonces, en ese instante, sabemos que vivimos algo memorable, no sólo un momento que no debe ser olvidado sino un encuentro que debe transformarnos. Antes de evocar este encuentro, recordemos lo que es verdaderamente un “guía”. En el diccionario, un guía (nombre masculino) “es una persona que indica el camino, la ruta a seguir, una persona que aconseja a otra, sobre todo desde un punto de vista espiritual, por ejemplo el guía espiritual”. A fin de comprender mejor la importancia que reviste esta palabra, basta consultar sus diferentes sinónimos: acompañante, pastor, consejero, explorador, educador, antorcha, mentor… La palabra “guía” proviene del latín guido, guidonis que significa “mostrar el camino”. Todos los seres humanos tienen guías. El guía puede proteger a una persona durante toda su vida o durante un período más corto si debe proseguir otro camino para su propia evolución. En ese momento, otro espíritu tomará el relevo. Un guía es un espíritu que ya hemos conocido en una o varias vidas, nos ha elegido porque nos ama. Todos podemos comunicarnos con nuestro guía, orando para pedirle que nos dé fuerza o consejos. Él está cerca de nosotros en los momentos más difíciles de nuestra vida, es él quien nos insufla ánimo en los períodos críticos, está allí para instruirnos en nuestro recorrido evolutivo. En la noche, durante nuestras desincorporaciones, podemos encontrarnos con él. En esos momentos privilegiados, nos da consejos y nos instruye. Y hasta, si al despertar ya no tenemos recuerdos de esos encuentros, ellos quedan impresos en nuestro inconsciente.
Finalmente, el jueves 5 de abril de 2012, me iba a encontrar con el que había elegido protegerme. Algunos días antes, había sido invitada a una sesión de escritura semiautomática, y no podía pensar en más nada. No sabía lo que me esperaba, no conseguía hacerme una idea. Un espíritu vendría a darme un mensaje y yo estaba persuadida de que cambiaría alguna cosa en mí, estaba totalmente convencida. Era como si lo hubiera esperado toda mi vida. Cuando llegué a la sesión, los diferentes participantes me explicaron cómo se desarrollaría. Todos debíamos estar en recogimiento para enviar nuestros fluidos al médium para que éste recibiera lo mejor posible el mensaje de los espíritus que desearan manifestarse. Nos sentamos alrededor de la mesa, el médium tomó lugar en la punta con hojas blancas y una pluma. Se apagó la luz, solamente algunas velas iluminaban la habitación. En ese instante, ya no pensaba más en todo lo que había invadido mis pensamientos aquellos últimos días, estaba concentrada, conocía la importancia de la actitud de cada uno durante el desarrollo de la sesión. Medía nuestra responsabilidad. “La actitud es un fluido, el pensamiento es un fluido”; estas palabras repetidas con frecuencia por los espíritus, adquirían todo su sentido en aquel momento. Me sentía en armonía con las personas presentes en la sesión, todos estábamos concentrados en la misma cosa y un silencio sedante envolvía la atmósfera. Un espíritu estaba allí, deseaba expresarse y nuestros fluidos eran el puente entre él y su intermediario, el médium. Las palabras comenzaron a dibujarse sobre el papel; trazaban la esperanza, trazaban la fraternidad. Terminada la primera página, una mano se extendió furtivamente para retirarla y dejar lugar a una página virgen, y las palabras siguieron escribiéndose. El mensaje se formaba y durante esos breves instantes, yo me sentía tan bien, sentía amor, sentía una alegría indefinible.
El mensaje terminó y el espíritu estampó su firma. Uno de nosotros se levantó para encender la luz. El mensaje fue leído, y al final del mensaje todos me miraron. Yo no lograba comprender y pregunté: “¿Este mensaje es para mí? ¿Es mi guía?” Se me respondió afirmativamente. Mi guía venía a consolarme, sus palabras eran como la miel: “No llores amiga mía, hija mía. No llores, o entonces deja escapar lágrimas de alegría. Esta tarde vengo a decirte que esta llama, tú has sabido utilizarla para ayudar a tu prójimo, para ayudar a tu hermano”. Venía a tranquilizarme, a mí que soy una gran angustiada. Cuántas veces he pensado que estaba ante una tempestad y que debía marchar sin cesar frente al viento que me empujaba, que me impulsaba a retroceder y que yo debía batallar para avanzar: “Estoy feliz de decirte que eres mi esperanza, que tú eres ahora la chispa que protejo de las borrascas para que se convierta en fogata, pero un fuego que dure y que dure”. Venía a recordarme mis elecciones anteriores y a hacerme comprender que no era el azar lo que me había impulsado a ser espírita: “Yo te propongo que me sigas, rodeada de tus amigos, en la lucha espírita, pues así es como lo has decidido, así es como has deseado proseguir el compromiso humanista que ya, en otras existencias, te había animado”.
Las palabras de mi guía me acompañan sin cesar. Algunas semanas después, tuve un deceso en mi familia. Gracias a mi protector, a sus palabras, a su presencia, pude enfrentar las pruebas que me esperaban, dignamente, con fuerza y esperanza. Todos tenemos esa oportunidad de tener un ser desencarnado que nos da lo que necesitamos. Lo importante no es conocer su nombre sino saber que somos amados y protegidos. No hay que olvidar que él espera mucho de nosotros, procuremos entonces no decepcionarlo. Y juntos, tomemos conciencia de la importancia que podemos dar a nuestra vida.

Le Journal Spirite nº 92

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EXPIACIÓN Y ELEVACIÓN 

MORAL.


        Todas esas vidas oscuras, atormentadas, dolorosas, son crisoles en que el alma se despoja de sus impurezas, donde las pasiones bajas se transmutan poco a poco, por divina alquimia, en pasiones elevadas de bien. Pero, por la falta del conocimiento de las leyes que rigen la vida, en muchas de las veces se rebelan, con lo cual impiden el proceso depurador (catarsis) como será explicado al tratar el próximo capítulo sobre el dolor; pero, pasado el período de prueba, ya en el plano extrafísico, aprecian que esa vida de dolor no ha sido estéril y sí beneficiosa.
¡Tengamos compasión de esos seres, ya que son espíritus arrepentidos! Ayudémosles, con amor, a pagar sus viejas deudas, aunque sea con un pensamiento de compasión y cariño.
Siendo Dios, amor supremo, que sólo por expansión de Su amor dio vida a cuanto existe, sin pedir ni esperar de sus criaturas sino que sean felices eternamente, y para cuyo objeto ha creado leyes sabias, y que con harta frecuencia violamos; se deduce que, el dolor NO es enviado por EL, sino consecuencia de nuestros errores en el pasado, del dolor sembrado por nosotros conscientemente. Son las trasgresiones, las faltas en contra de la sublime Ley Universal del Amor, las que atraen al alma dolorosas consecuencias. Asimismo que, las obras de amor, grandes o pequeñas, son las que atraen mayor felicidad y progreso.
Todo bien, todo esfuerzo que hagamos desinteresadamente con amor en beneficio de alguien, no se pierde. No importa que hayamos recibido ingratitudes y hasta traiciones pues la Ley todo lo recoge y nos lo devolverá tarde o temprano. El tiempo, tal como lo entendemos en la vida humana, no existe en la vida eterna del Espíritu.
Reconstruir por la fraternidad y el amor todo lo que destruye el odio de los hombres, es y será siempre la obra que salvará la humanidad.
La superioridad de nacimiento de ciertos seres, es el resultado de sus obras anteriores. Somos espíritus más o menos jóvenes o viejos, hemos vivido múltiples vidas, hemos probado los placeres y dolores, la riqueza y la pobreza, hemos pasado por vidas de esclavos y de amos, avanzando siempre hacia más elevados destinos.
La riqueza proporciona magníficas oportunidades de estudio, permitiendo darle al Espíritu una cultura más amplia, y pone en sus manos los medios de aliviar a sus semejantes de los sufrimientos de la miseria y contribuir a su mejoramiento. Por desventura, la generalidad de las gentes presionadas por el egoísmo y por las atracciones del medio ambiente, no piensan más que en sí mismas, por desconocimiento de las consecuencias. La riqueza, endurece, con harta frecuencia, el corazón humano, impidiendo escuchar el llamado del Espíritu que se manifiesta por medio de esa sensación de compasión y lástima. No escuchar ese llamado, es desperdiciar una magnífica oportunidad de progreso.
Y el progreso en una existencia, da derecho para nacer bajo mejores auspicios, lo que proporciona una vida más feliz. Y cuando ese progreso haya llegado a cierto grado, será para vivir en plena luz, sin las alternativas de la vida y de la muerte en los planos físicos.
A medida que el ser humano avanza en su eterno camino de ascensión, su inteligencia y demás facultades se desarrollan como consecuencia del ejercicio de su mente, así como nuevos y más amplios horizontes con nuevas experiencias y nuevos conceptos se presentan ante él que le atraen. Es la ley universal del progreso que le llama, que le invita a avanzar en su eterno camino de ascensión; pero, no siempre el individuo responde a este llamado. En las más de las veces, cede a las atracciones de su medio ambiente circundante, siendo arrastrado por el espejismo de las sensaciones, y se estanca, retardando su progreso. Pero, como el estatismo es contrario a la Ley, ésta actúa de un modo NO siempre agradable, y por medio de circunstancias que los humanos denominamos adversas, le conduce amorosamente (como hacen los buenos padres con sus hijos) hacia el ejercicio de sus facultades, obligándole a la solución de dificultades y superación de obstáculos, con lo cual se capacita para mayores realizaciones, contribuyendo con ello a su propio progreso y evolución.
Concluiremos insistiendo en que, la condición de nuestra vida actual es el resultado de nuestras vidas precedentes, porque todas las vidas humanas del Espíritu, son solidariamente responsables, ya que la Ley actúa sobre el ser espiritual, que es siempre el mismo en sus sucesivas encarnaciones.
TODA ACCIÓN —BUENA O MALA— ES SIEMPRE LIBRE EN SUS ORÍGENES, PERO NO DESPUÉS; YA QUE DE INMEDIATO PERTENECE AL DETERMINISMO DE LAS CAUSAS, QUE IMPONE LAS REACCIONES CONSECUENCIALES.
Y así, el bien o el mal que hagamos, ya de hecho ya por pensamiento (por ser el pensamiento una fuerza poderosa) o de palabra; recaerá sobre nosotros mismos en forma de alegrías o dolores, creando destinos felices o desdichados.
Sebastián de Arauco.

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¿ El Ser espiritual planifica en el más allá los detalles de su próxima existencia humana?

Antes de reencarnar, los Espíritus planifican las circunstancias de sus vidas con carácter general, tal como el momento o época en que regresarán al mundo físico, las pruebas de carácter global que enfrentarán a modo de lecciones prácticas, el escenario terrenal adecuado, la familia consanguínea que le acompañará en la vida, etc. Pero sobre todo lo que deciden y fijan con el debido asesoramiento y consejo los Espíritus Superiores,especializados en este importante episodio en la existencia del Ser espiritual, así como de sus Espíritus Guías, son las metas evolutivas a alcanzar tras las experiencias que vivirán en la materia, y en cuanto a las vicisitudes que experimentaremos, planificamos solamente las más decisivas en términos más generales.
Sin embargo, a nivel de los detalles accesorios menos trascendentes que las acompañan , estos se desarrollarán después según las circunstancias que nos propicia la misma vida humana con arreglo a lo que realicemos con nuestro libre albedrío y nuestra inteligencia y voluntad, inspirados desde el Plano Espiritual, pero siempre teniendo en cuenta el respeto total a nuestra libertad a la hora de decidir y elegir o modificar las circunstancias que nos salen al paso en nuestra vida, lo cual nos hace responsables de nuestros éxitos y de nuestros fracasos. Los Espíritus Guías así como otros Espíritus Superiores, nos sugieren mediante la intuición, el camino correcto o más conveniente a seguir, pero siempre muestran un exquisito respeto a nuestro libre albedrío, pues este es un don necesario y justo que Dios dio al ser humano, y ni Él mismo nos lo altera, dejándonos así como dueños y responsables de nuestro propio destino.

- Jose Luis Martín -

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Si caes siete veces, levántate ocho”
                         - Proverbio chino -

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martes, 17 de marzo de 2015

¿ QUÉ IMPULSA AL SER ESPIRITUAL SU RETORNO A ESTE MUNDO?


Médiums mecánicos

179. Si se examinan ciertos efectos que se producen en los movimientos de la mesa, de la cestita o de la tablita que escribe, no se puede dudar de una acción ejercida directamente por el Espíritu sobre estos objetos. La cestita se agita a veces con tanta violencia que escapa de las manos del médium; algunas veces también se dirige hacia ciertas personas del círculo para golpearles; otras veces sus movimientos atestiguan un sentimiento afectuoso. La misma cosa tiene lugar cuando el lápiz está colocado en la mano; a menudo es lanzado a lo lejos con fuerza, o bien la mano como la cestita se agita convulsivamente y golpea la mesa con cólera, aun cuando el médium esté en la mayor calma y se admire de no ser dueño de sí.
Digamos, de paso, que estos efectos denotan siempre la presencia de Espíritus imperfectos; los Espíritus realmente superiores están constantemente tranquilos, son dignos y benévolos; si no se les escucha convenientemente se retiran y otros toman su puesto. El Espíritu puede, pues, expresar directamente su pensamiento, ya sea por el movimiento de un objeto, del cual la mano del médium no es más que el punto de apoyo, ya sea por su acción sobre la misma mano. Cuando el Espíritu obra directamente sobre la mano, da a ésta un impulso completamente independiente de la voluntad.
Marcha sin interrupción y a pesar del médium, mientras el Espíritu tiene alguna cosa que decir, deteniéndose cuando ha concluido. Lo que caracteriza el fenómeno en esta circunstancia es que el médium no tiene la menor conciencia de lo que escribe; la falta de conciencia absoluta en este caso constituye lo que se llaman médiums pasivos o mecánicos. Esta facultad es preciosa, porque no puede dejar ninguna duda sobre la independencia del pensamiento del que escribe.
Allan Kardec
Extraído del libro "El libro de los médiums"

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COMUNICACIÓN
 ESPIRITUAL
¡Nuevos tiempos son anunciados para la Tierra! Desde las épocas prístinas, el alma humana aguarda los días venturosos en que podrá disfrutar los dulzores de una era nueva, cuando la fraternidad no será quimera ni la paz un sueño distante.
Profetas de todos los tiempos, en el abultamiento de los más distintos núcleos humanos, afirmaron la realidad de esos días por venir de delicias y de amor. Con todo, cuanto más se rasga el tiempo, bajo el efecto prolongado de las experiencias, parecen distantes esas anheladas expectativas, parece ilusoria agonía que se aguarde ese deleite.
La descreencia al respecto de esas promesas lastrase en múltiples almas, hasta el límite del libertinaje, de la mofa tirada sobre los creyentes de esa orden, como si fuesen almas ingenuas creyendo en disparatadas afirmaciones de aturdidos visionarios. Sin embargo, de entre los que se reportaron a esos tiempos nuevos de bellezas y de bendiciones, está el Nazareno, el Profeta Mayor nacido en Israel, Alma que, por Su índole sublimada, no nos presentaría cualquier postura errónea.
Lo que viene retardando el alcance de esas luminosas ocurrencias, no ha sido sino el propio ser terrestre, inmerso en su rebeldía contumaz, al despreciar los valores más substantivos de la existencia humana, dominado el materialismo inmediatista e incomodo que hayamos conocido. Lo que sucede aun es que un gran grupo de los que se enarbolan en conductores de la verdad o paladinos de la luz, no tienen efecto sino alimentar y difundir incorrecciones y mentiras; no han conseguido sino esparcir sombras.
¿Cuándo los hombres despertaran de ese letargo? ¿En qué momento desearan ver la celeste claridad? ¿Cuándo se decidirán caminar al encuentro de Aquel que nos abrió las puertas planetarias, a fin de que, entonces, realicemos la propia evolución?
Ya señalizo él Celeste Guía, conforme las notas atribuidas al Apóstol Juan, que aquellos que Lo buscasen serán por El abrazados, pues jamás los expulsaría. Hay, de ese modo, en nombre del respeto al libre albedrío, la espera del Maestro por las disposiciones humanas. Pierde el sentido, así, la proverbial descreencia en los nuevos tiempos, cuando también se deshacen las creencias en futuro gratuito, distanciado de la buena voluntad y de los esfuerzos del ser humano.
El tiempo de ahora, rico en oportunidades, se abre para que todos unamos los recursos disponibles del saber y de las virtudes, para caminar al encuentro de Jesús Cristo. No hay más tiempo para lamentaciones o reclamaciones cuanto las condiciones de la época presente o del mundo actual.
Lo que nos cabe hacer es, aun que solitariamente, o en pequeños grupos de valerosos e intrépidos vanguardistas, tomar el arado de las buenas obras y partir en busca de ese encuentro psíquico con el Amigo Celestial, con la garantía de que seremos por El protegidos, y que pasaremos a ser parte de los servidores del amor y de la paz, participes del circulo de sembradores que viven con los pies en el mundo teniendo, pues, la mente fijada en los astros luminosos.
Camilo
Médium Raul Teixeira
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¿ Qué impulsa el retorno del Ser Espiritual a este mundo ?

Cuando el Ser no tiene un lastre negativo desde su pasado, pendiente de superar, este no siente la urgencia de tener que regresar a este mundo para compensarlo o reducirlo, pero sin embargo, antes o después desde el plano o mundo espiritual en que habita, llega un momento en que por imperativos de la Ley de Evolución, comienza a experimentar cierto cansancio a causa de sentir en él cierto estancamiento, entonces presiente y comprende la necesidad de volver de nuevo a las pruebas que ofrece la vida en la materia. Este cansancio se podría comparar al de una persona que lleva muchas horas despierta, sin dormir ni descansar nada; antes o después el sueño y el cansancio se apodera de ella y siente la necesidad de descansar y de relajarse, dejándose llevar por ese requerimiento físico y psíquico..
En esta situación, el Ser que va a reencarnar, entra gradualmente en un estado de turbación mayor y mas duradera que la experimentada con la muerte, pues la reencarnación supone para el Ser el proceso inverso y similar al de la muerte humana, pero más duro y largo , porque por lo general, para todos los espíritus es más difícil el tener que nacer como humano en un proceso de planificación y de desarrollo embrionario que dura nueve meses , que el de la muerte con la desencarnación, que suele ser casi instantánea o de una duración , por lo general, bastante más breve. El nacimiento es una ligadura a la materia que limita nuestra libertad como seres espirituales, mientras la muerte del cuerpo es una liberación del alma.
Si el deseo de retornar a este mundo es muy fuerte, puede anticipar este momento solicitándolo a sus Mentores o Guías espirituales, para que le sea concedido. Asimismo, tal como se ha explicado ya, también puede retrasar este momento si se acobarda y retrocede por el miedo al fracaso ante las pruebas difíciles que sabe que tendrá que afrontar en este mundo, lo cual le es motivo de inquietud y sufrimiento.
El proceso del retorno o reencarnación, puede variar de unos indivíduos a otros, tal como sucede con el proceso de la desencarnación, dependiendo de su grado de conciencia y de su mas o menos avanzado grado de evolución.
Cuando los Espíritus reencarnantes son muy jóvenes en su existencia como espíritus por lo que son Primarios, no tienen todavía conciencia del proceso y son inmersos en él de una forma “automática”..
En el caso de otros un poco más avanzados o Secundarios, con cierto grado de evolución alcanzada, están todavía muy apegados a la Tierra, y cuando piden volver lo hacen impulsados por la Ley de Causa y Efecto, eligiendo y planificando su futura vida con la ayuda y consejo de sus mentores o Guías.
Los Espíritus Libres, eligen voluntariamente volver por un impulso mental de la ley de Evolución en unos muy espaciados periodos de tiempo. Estos ya han quedado libres del obligado proceso reencarnatorio en los mundos “ de expiación y pruebas”, y su vuelta a la Tierra casi siempre obedece a motivos de amor y de ayuda hacia otros Seres aún ligados a ella.
En el caso de los Superiores al igual que los Libres, no están ya obligados a reencarnar en mundos atrasados, y cuando lo hacen, solo es por Amor a la Humanidad, con el propósito de ayudar a los Seres humanos en su adelantamiento evolutivo espiritual Estos Seres Superiores por su desarrollo intelectual y moral, están capacitados para planificar con gran antelación su retorno y su misión . Para estos, la vuelta a este mundo les supone siempre un sacrificio.

- Jose Luis Martín-

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El triunfo no está en vencer siempre, sino en nunca desanimarse”
- Napoleón -
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lunes, 16 de marzo de 2015

DERECHOS IGUALITARIOS

                        DERECHOS IGUALITARIOS



Vivimos tan pendientes de la opinión ajena que con frecuencia incurrimos en simulaciones, fingimientos, y hasta mentiras.A la hipocresía se la entiende como el discurso o conducta explícita o implícita en el que se dice o se hace de modo incongruente con lo que se piensa o se desea hacer. Hipocresía no es otra cosa que la capacidad para disimular o simular defectos y virtudes que tenemos o no tenemos -respectivamente- con el objetivo personal de ganar espacios en un mundo ante el cual, si nos presentamos como somos, quedaríamos fuera de lugar.
Este vicio, no es innato en los individuos, sino que se trata simplemente  de un aprendizaje social que puede  hacerse algunas veces con dolor, y otras sin él. Pero que se incorpora  a las pautas sociales  de aprendizaje,  que permite ganar espacios y recompensas –materiales y simbólicas – que gratifican al narcisismo frente  a la escala de valores expuestos en vidriera por la cultura contemporánea. El acceso a estos valores por parte del Yo sería imposible, o muy difícil de  de alcanzar, si no se recurre a estrategias hipócritas que son las que facilitan la accesibilidad a la parafernalia de valores contradictorios que conviven de manera promiscua  en la misma estantería.
En la mentira hay una expresa y consciente falsificación de la verdad, ya sea para ocultar un hecho o bien para deformarlo. En este sentido suelen ser inteligentes los códigos penales contemporáneos que, al incorporar la figura del "falso testimonio", solo encuadran bajo su capítulo las falsedades de la realidad que pueden ser demostradas con intencionalidad del acusado, o del testigo, por falsificar el relato de los hechos.
En la hipocresía no existe la intencionalidad descripta en términos de la realidad objetiva externa, sino que lo que se oculta, exagera o deforma, son contenidos de la realidad objetiva interna que -normalmente- entran en el ámbito de las relaciones interpersonales directas y no mediatizadas por otras personas, hechos o elementos del ambiente. Además de los contenidos no conscientes que existen en el actuar hipócrita, aparecen también los contenidos conscientes al igual que en la mentira. Más, en general no se encontrará en la hipocresía la intención expresa de provocar un daño a otro, sino que apunta a producir beneficios a sí mismo u objetos ligados al actor.
Se puede afirmar que mientras en la mentira hay una alteración del orden de los hechos externos, en la hipocresía hay una alteración de los estados afectivos que vive el actor de la conducta hipócrita.
En definitiva, debe quedar claro que en absoluto han podido dejar aclaradas las diferencias entre la hipocresía y la mentira. Las diferencias no son claras por que las mismas no tienen la magnitud que permita diferenciarlas como entidades absolutamente diferentes. La hipocresía y la mentira son dos constructos que tienen límites poco claros y con una superposición que facilita la confusión. Pese a todo, la hipocresía no es más que una de las formas que puede llegar a asumir el constructo mayor mentira.
Un acto hipócrita es "mentir" hacia adentro y hacia afuera. Al Yo y hacia los Otros. El sí mismo se construye y sostiene sobre la base de mentiras sistemáticas y coherentes, aunque esto que se describe no se da necesariamente siempre así. Las mentiras sistemáticas y coherentes, se venden, ofrecen, entregan a los Otros para facilitarles a ellos usarlas como un espejo donde reflejar la imagen de ése sí mismo que, ya devuelta por los Otros, se incorpora nuevamente al sí mismo que originalmente la emitió, pero reelaborada y digerida por el proceso de amagamiento y prefiguración que han hecho quiénes la devolvieron al poseedor originario. Es decir, hay una mentira hacia los Otros que se reelabora como una verdad -sobre base falsa- que se refleja como una mentira hacia el sí mismo.
Ser hipócrita no consiste simplemente en simular o fingir, mentir incluso, sino en hacerlo de una manera muy peculiar, a saber: para aparentar, precisamente, excelencia moral.
«Hay que decir, por tanto –escribe Tomás de Aquino–, que la hipocresía es simulación, pero sólo una clase de simulación: aquella en que una persona finge ser distinta de lo que es, como en el caso del pecador que quiere pasar por justo.»
Esta comienza y acaba en sí misma o, si se quiere, en el interés del hipócrita. Se trata, pues, de un vicio o de un mal en estado puro, en el sentido de que a ninguna otra finalidad puede servir –ni siquiera accidentalmente– que no sea la de imitar la virtud, lo que acaso resulte útil al hipócrita, pero a nadie más que a él. Hay gente que miente sobre sus posesiones o sobre sus logros, sobre sus amistades o sobre sus amores: el hipócrita miente sobre su bondad; y con sus actitud ningún bien puede alumbrar –ni siquiera de forma casual o involuntaria– y sí, a menudo, mucho mal. De todas las modalidades de simulación, fingimiento y mentira –modalidades que recorren una amplia gama, que va desde lo risible o ridículo hasta lo francamente perverso–, la hipocresía es, probablemente, la más miserable y la más ruin.
El objeto de la mentira del hipócrita no es otro que él mismo, pero no en relación a lo que tiene, sino a   lo que es en su más profunda interioridad; mentira, pues, respecto a su forma de ser, a su condición moral. La falsedad sobre el ser es propio y exclusivo del hipócrita, sin que eso sea óbice, para que alguien sea hipócrita y vanidoso al mismo tiempo.
El hipócrita jamás se engaña a sí mismo: el destinatario y la víctima de su engaño es siempre el otro. San Agustín, aprovechando el origen del término (hipócrita significa en griego comediante o actor), compara acertadamente al hipócrita con aquél que al actuar hace en su papeles de lo que no es (como el actor que sin ser Agamenón finge serlo); del mismo modo, el hipócrita es aquél individuo que aparenta ser lo que no es.
Y si el vanidoso o el narcisista se conforman con ser admirados, el hipócrita no anhela tanto la admiración como el beneficio, la culminación de un determinado interés. Y si la falsedad del vanidoso puede desplegarse en una amplísima gama de ámbitos, la del hipócrita se halla anclada por completo en el de la moralidad. La hipocresía consiste, pues, en un procedimiento para conseguir determinados beneficios que de ningún otro modo podrían alcanzarse más que aparentando ser moralmente lo que no se es.
Lo verdaderamente preocupante es que se trata, seguramente, de vicio más extendido de lo que acaso pudiera pensarse. Tanto que tal vez en mayor medida lo padecemos todos, y quizás hasta tal punto interiorizado que acabamos por no advertirlo ni ser conscientes de ello. Si se pregunta a la gente que califique su grado de bondad o de amabilidad, difícilmente podremos esperar que alguien se suspenda; y, sin embargo, diversos estudios demuestras que existen sensibles diferencias entre lo que la gente dice y lo que hace.
El hipócrita se parece al fariseo, muy dado a las prácticas exteriores, y al culto de las ceremonias. La religión para ellos, es una apariencia de virtudes, prefieren  siempre la letra de la ley, que mata, al espíritu que vivifica. Son hipócritas, enemigos encarnizados  de las innovaciones, llenos de orgullo y de excesivo amor al poder.
El objeto de la religión es conducir al hombre a Dios, y el hombre no llega a Dios hasta que es perfecto, toda religión  que no consigue hacer al hombre mejor, no consigue su objeto, y aquella en la cual cree apoyarse para hacer el mal, es o falsa, o falseada en su principio. Tal es el resultado de todas aquellas  cuya forma  altera el fondo. La creencia en la eficacia de las formas exteriores  es nula si no impide cometer asesinatos, adulterios, robos, calumniar y hacer daño al prójimo de cualquier modo que sea. Hace supersticiosos, hipócritas o fanáticos, pero no hace hombres de bien.
Jesús reunido con sus discípulos, atendió a unos escribas y fariseos de Jerusalén que le preguntaron: ¿Por qué tus discípulos  traspasan  la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan.
Y  El les respondió: ¿Y vosotros, porque traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Pues Dios dijo: Honra al padre y a la madre. Y: Maldice al padre  y a la madre, muera de muerte – Mas vosotros decís: cualquiera que dijera al padre, o a la madre. Todo don que yo ofreciere, a ti aprovechará – Y no honrara a su padre o a su madre: habrá hecho en vano el mandamiento por vuestra tradición.
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo: este pueblo  con los labios me honra; mas el corazón de ellos lejos  está de mi – Y en vano me honran enseñando doctrinas y mandamientos de hombres.
Y habiendo convocado a las gentes, les dijo: Oíd y entended. No ensucia  al hombre  lo que  entre  en la boca; más si  lo que sale de la boca, eso ensucia al hombre.
Entonces Jesús les dijo a sus discípulos que los fariseos se habían escandalizado  con sus palabras, pero que “toda planta  que no ha sido plantada por el Padre, será arrancada de raíz”. Dejadlos, son ciegos que guían a otros ciegos y si ambos son ciegos caerán en el hoyo. Y respondiendo Pedro le dijo: Explícanos esta parábola. ¡Jesús les dijo vosotros también estáis sin entendimiento! ¿No comprendéis  que toda cosa  que entra en la boca, va al vientre, y es echado en lugar secreto? Más lo que sale de la boca, del corazón sale, y esto ensucia al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas son cosas que ensucian al hombre. Más el comer con las manos sin lavar no ensucia al hombre.
Y cuando estaba hablando un fariseo le rogó que fuera a comer a su casa. Y cuando entro se sentó a la mesa y el fariseo empezó a pensar  y a decir dentro de sí, ¿Por qué no se habrá lavado las manos antes de comer? Y el señor le dijo: ahora vosotros  los fariseos, limpiáis lo de fuera del vaso y del plato: más vuestro interior está lleno de rapiña y de maldad. Necios ¿el que hizo lo que está fuera, no hizo también lo que está de dentro? (San Lucas cp. XI)
Los judíos habían descuidado los verdaderos mandamientos de Dios, para observar la práctica de los reglamentos establecidos por los hombres y cuyos rígidos observadores se hacían de ella un cargo de conciencia; el fondo, muy sencillo, Había concluido por desaparecer  bajo la complicación de la forma. Era mucho más cómodo observar los actos exteriores  que el reformarse moralmente “lavarse las manos que limpiarse el corazón”.
Así nos sucede en la actualidad, hay muchos hermanos que solo dan la imagen, pero que no son nada dentro.  Se creen en paz con Dios porque dicen trabajar en su nombre, pero permanecen con los mismos defectos, nada hacen por superarlos. La doctrina  moral de Cristo, ha hecho a muchos cristianos,  que a ejemplo de los antiguos judíos, creen su salvación con las prácticas  exteriores  que con las de  la moral. A estas adiciones  hechas por los hombres a la ley de Dios, son a las que Jesús  hacía alusión cuando dijo “Toda planta que mi padre celestial  no ha plantado, será arrancada de raíz”.
Hay dos fundamentos  en la vida  para  el que escucha las palabras de Jesús: el primero  es aquel que  las pone en práctica y de ellas se beneficia, es como construir una casa sobre una roca y cuando vienen las lluvias, los vientos,  se desbordan los ríos  y pese a todo eso, la casa no se cae, porque está cimentada sobre la roca. La segunda  es cuando el hombre las escucha y no las pone en práctica,  es como construir la misma casa pero en la arena y cuando llegan las inclemencias la casa cae  sin dejar nada útil, totalmente arruinada.
Con esto comprendemos que hay dos creencias  la verdadera y la falsa.
Todo el que quiera construir a de buscar un buen terreno, cavar buenos cimientos,  hecha sobre él una buena base para que soporte el peso de la casa.
En cambio todo el que  viva despreocupado, y al construir no tome en cuenta todos esos requisitos, su casa no ofrecerá ninguna garantía volviéndose peligrosa para sus habitantes.
Jesús en la parábola de la higuera seca, cuando Pedro le señala que la higuera que maldijo se seco , le respondió “tened fe en Dios”  - En verdad os digo,  que cualquiera que dijera a este monte: Levántate y échate al mar; y su corazón no dudase de ello  en su corazón, y creyese firmemente  en cuanto dijese, todo le será hecho. (San Marcos cap. 21)
La higuera seca es el símbolo de las gentes  que solo son buenas en apariencia, pero que en realidad  no producen nada bueno; oradores que tienen  más brillo que solidez, sus palabras  tienen el barniz de la superficie, agradan al oído, pero cuando se les analiza nada sustancial se encuentra en su corazón; después de haberlos escuchado uno se pregunta  qué partido se ha sacado de sus oraciones.
Por el fruto se conoce al árbol y no es buen árbol el que cría malos frutos. El hombre bueno, aquel que no finge, de su corazón saca el bien. Porque de la abundancia de su corazón habla su boca. Igual sucede con el hombre malo, del mal tesoro que guarda en su corazón, habla su boca.
El espiritismo nos dice también algo muy significativo:”Guardaos de los Falsos profetas” que vienen vestidos de ovejas y por dentro son lobos ladrones; Jesús  dijo “Guardaos que no os engañe alguno – Porque vendrán muchos en mi nombre, y dirán: Yo soy el Cristo: y a muchos engañaran.
 Profeta se llama  a todo enviado de Dios con la misión de instruir a los hombres y revelarles las cosas ocultas y los misterios de la vida espiritual.
En todos los tiempos los hombres han explotado, en provecho de su ambición, ciertos conocimientos que poseían, con el fin de adquirir  el prestigio de un poder digamos sobrehumano, o de una pretendida misión divina. Estos son los falsos Cristos y falsos profetas; la difusión del conocimiento sobre las cosas mata su crédito, y por esto disminuye su número  a medida que los hombres se ilustran. El Hecho de obrar aquello que para ciertas mentes parece prodigioso, no es señal de una misión divina,  puesto que puede ser resultado de los conocimientos  que cada uno puede adquirir, o de las facultades  orgánicas especiales  que el más indigno puede poseer, lo mismo que el más digno. El verdadero profeta  se conoce por caracteres más formales y exclusivamente morales.
El Espiritismo, no cree en los falsos profetas ni en los falsos Cristos, el declara formalmente  que no produce milagros; que él viene a revelar las leyes del mundo  desconocidas, las que rigen las relaciones  del mundo corporal y del mundo espiritual, a explicar cierto orden  de fenómenos incomprensibles  hasta ahora destruyendo lo que quedaba  aún en el dominio de lo maravilloso. Aquellos pues que intenta explotar esos fenómenos en provecho suyo haciéndose pasar por mesías de Dios, no podrán abusar por mucho tiempo de la credulidad  y muy pronto serán descubiertos.  La ciencia al igual que el espiritismo averigua la causa de ciertos fenómenos, levanta el velo de muchos misterios.
Los que prefieren la oscuridad, la hipocresía, a la luz y el esclarecimiento, son los que se obstinan en combatirla; pero la verdad es como el sol: disipa las más densas tinieblas.
El Espiritismo  descubre además de los falsos Cristos y los falsos profetas, otra categoría  mucho más perniciosa entre los desencarnados, son los espíritus embusteros, hipócritas, orgullosos y pretendidos sabios  que de la tierra han pasado a la Erraticidad y toman nombres venerados para procurar  a favor de la máscara con que se cubren, para así dar credibilidad  a ideas extravagantes y absurdas. Muchos son los espíritus que se han manifestado a través de la inspiración, la mediúmnidad inconsciente, auditiva, parlante, como  antiguos profetas, por Cristo, por María, incluso por el mismo Dios. el espiritismo da los medios de probarles, enseñando las características por las que se reconocen a los buenos espíritus caracteres siempre “mortales y jamás materiales”
Para discernir  los buenos de los malos espíritus debemos aplicar las palabras de Jesús: Se conoce la clase del árbol por su fruto; un buen árbol no puede dar malos frutos y viceversa como ya mencionamos antes. Por la calidad de sus obras se juzga a los espíritus.
Son las obras las que se deben examinar. Si los que son sinceros están acompañados  de todas las señales de la misión que dicen desempeñar, si poseen las virtudes cristinas  y eternas; si son caritativos, si son amorosos, indulgentes, bondadosos, si en apoyo a sus palabras, unen los actos; entonces se puede decir: verdaderamente son enviados de Dios.
Se debe desconfiar de los escribas y fariseos que hablan en las plazas públicas vestidos con largos ropajes ¡desconfiemos de todos aquellos que dicen tener  el solo  y único monopolio de la verdad! Todo lo que revela un átomo de orgullo, debemos separarlo de nosotros como una lepra contagiosa que corrompe todo lo que toca. Recordando, que cada criatura lleva en su frente, sobre todo en sus actos, el sello de su grandeza o decadencia.”
El verdadero misionero de Dios debe justificar su misión por su superioridad, por sus virtudes, por su grandeza por el resultado y la influencia moralizadora de sus obras. Mirando si por su carácter, por sus virtudes, por su inteligencia, está fuera del papel que quiere representar, o del personaje cuyo nombre tome, no sabiendo copiar ni siquiera al modelo.
No fiarnos de los falsos profetas, sobretodo en un tiempo de renovación, porque muchos impostores se llamaran enviados de Dios; se procuran una vana satisfacción en la tierra, pero una terrible  justicia les espera.
 Erasto, Paris 1862.

Los falsos profetas no solo están entre los encarnados, son mayor número entre los espíritus orgullosos que bajo la apariencia de amor y caridad, siembran la desunión y retrasan  la obra emancipadora de la humanidad, emitiendo a diestro y siniestro sistemas absurdos a los médiums, fascinando  a aquellos que quieren engañar para dar más peso a sus teorías, apropiándose de nombres que solo con respeto pronuncian. Ellos son los que siembran  los principios  de antagonismos en los grupos, que les inducen a  aislarse los unos de los otros y a mirarse con mal ojo.
Si la verdad no es siempre apreciada por los individuos,  lo es por el buen sentido de las masas,  esto también es un criterio. Dios, queriendo que la verdad llegue para todos, no la concreta a un círculo estrecho y limitado; la hace brotar  en diferentes puntos con el fin de que por todas partes la luz esté al lado de las tinieblas.
Esos espíritus que se presentan  como consejeros exclusivos predicando la división y el aislamiento casi siempre son espíritus vanidosos y medianos, que procuran imponerse a los hombres débiles y crédulos prodigándoles alabanzas exageradas, con el fin de fascinarles y ponerles bajo su dominio, esta clase de espíritus deben ser rechazados, son espíritus hambrientos de poder, desconfiando de sus comunicaciones  que suelen tener  un carácter de misticismo y extrañeza.
Hay que escuchar los sabios consejos del apóstol San Juan, cuando dijo: “No creáis  a todo espíritu, más probad si los espíritus son de Dios”. Que aprendiésemos, a distinguir a los malos de los buenos espíritus para que nosotros mismos no fuésemos  a ser falsos profetas (Luoz, espíritu protector.)
 Chico Xavier, nos aclara en el libro “Religión de los Espíritus” en una Reunión pública el 30 de marzo de 1959 lo siguiente:
Ten cuidado de no atribuir a los falsos profetas el fracaso de tus emprendimientos morales.
Cada uno somos tentados según  la índole de nuestras imperfecciones.
No despertarás el hambre del pez con un señuelo de oro, ni atraerás la atención del caballo  con un plato de perlas, pero si lo lograras si ofrecieras  a su percepción un pequeño bocado  sanguinolento o algún cuenco de maíz.
De esa mismo modo, todos somos inducidos al error según las características de nuestra necesidad.
Dominados por el orgullo creemos en los que incitan nuestra vanidad y sedientos de poder asimilamos las sugerencias infaustas  de cuantos se proponen explotar nuestra hipocresía, insensatez y codicia.
Dentro de nuestro traje físico, si ya somos aprendices de Cristo,  tenemos la obligación de recurrir a su ejemplo como la medida ideal para nuestra conducta.
Busquemos, pues al Maestro de los maestros como luz para nuestro camino. Si cotejamos  los avisos, las novedades, los mensajes y las advertencias que recibimos, desde tal o cual sector  de información, aprenderemos sin sombras que la humildad y el servicio son nuestros deberes de cada hora, para que la verdad nos ilumine y el amor puro nos regenere, para estar definitivamente preservados del asedio del mal.
El mundo distingue ruidosamente a los hipócritas, a los expositores  de fantasías.
En todas partes, es común observar la victoria de los hombres con labia, que prometen milagros y maravillas. Esos merecen de las criaturas gran crédito. Basta encubrir la enfermedad, la debilidad, la ignorancia o el defecto  de los hombres, para que reciban acatamiento. No acontece lo mismo a los cultivadores de la verdad, por más simple que esta sea. A través de todos los tiempos, para esos últimos, la sociedad reservó la hoguera, el veneno, la cruz implacable.
Intentando huir a la angustiosa situación espiritual que le es propia, inventó el hombre la “buena dicha”, imponiendo, con todo, a los adivinadores el disfraz dorado de las realidades  negras y duras. El charlatán más hábil en la fabricación de mentiras brillantes será el señor de la clientela más numerosa y brillante.
En el intercambio con la esfera invisible, urge que los nuevos discípulos se percaten  contra los peligros de esa índole.
La técnica del elogio, la disposición de parecer mejor, el prurito de caminar al frente de los demás, la presunción de convertir conciencias  ajenas,  son grandes fantasías. Es necesario no creer en eso. Más razonable es comprender que el servicio de iluminación es difícil, comenzando del esfuerzo de regeneración de nosotros mismos. 
Es indispensable que no nos perdamos en conclusiones ilusorias. Agucemos los oídos, guardando la palabra del apóstol a los gentiles. Es imprescindible que nos esclarezcamos, individualmente, sobre  nuestra realidad, pues hay mucha gente esperando las alas de ángel que no le pertenecen.
Si te encuentra en servicio edificante, si tu conciencia está limpia ¿Qué te importan las opiniones livianas o hipócritas?
Cumple tu deber y camina.
Examina el material de los ignorantes y calumniadores como provechosa advertencia y acuérdate de que no es posible conciliar el deber con la liviandad, ni la verdad con la mentira.

Trabajo realizado por Merchita
Extraído del Evangelio Según el Espiritismo de Allan Kardec
De Internet y de el Libro Camino Verdad y Vida de Chico XAVIER
Y DE Religión de los Espíritus de Chico Xavier.

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 SOBRE EL ESPIRITISMO

Tened confianza en la bondad de Dios, y sed bastante perspicaces para comprender los preparativos de la nueva vida que os destina. Verdad es que no os será dado gozar de ella en esta existencia, ¿pero no seréis felices, sino volvéis a vivir en este globo, considerando desde arriba la obra que habréis empezado y que se desarrollará a vuestros ojos?
Estad animados por una fe firme y sin vacilar contra los obstáculos que parece deber levantarse contra el edificio cuyos cimientos ponéis. Las bases sobre las cuales se apoya son sólidas: Cristo puso la primera piedra.
¡Ánimo, pues, arquitectos del Divino Maestro! Trabajad, edificad. Dios coronará vuestra obra. Pero no olvidéis que Cristo desconoce a cualquiera de sus discípulos que sólo tenga la caridad en los labios; no basta creer, sobre todo es menester dar ejemplo de bondad, de benevolencia y de desinterés, sin esto, vuestra fe será estéril para vosotros.

San Agustín.
Allan Kardec
Extraído del libro "El libro de los médiums"


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PAZ

"Díjoles, pues, Jesús, otra vez: Paz sea con vosotros." -(Juan, 20:21.)

Mucha gente inquieta, examinando el intercambio entre los nuevos discípulos del Evangelio y los Desencarnados, interroga, ansiosamente, por las posibilidades de la colaboración espiritual, junto a las actividades humanas.

¿Por qué razón los emisarios del invisible no proporcionan descubrimientos estacionales al mundo?

¿Porque no revelan los procesos de curarle  las molestias que desafía las Ciencias?

¿Cómo no evitan el doloroso choque entre las naciones?

Tales investigadores, distanciado de las nociones de justicia, no comprenden que sería terrible hurtar al hombre los elementos de trabajo, rescate y elevación. Se aborrecen, comúnmente, con las reiteradas y afectuosas recomendaciones de paz de las comunicaciones del Más Allá del Túmulo, porque aún no se armonizaron con Cristo.

Vemos al Maestro con los discípulos, cuando volvía a confortarlos, del plano espiritual. No le observamos en la palabra ningún recado torturante, no establece la menor expresión de sensacionalismo, no se adelantan en concepto de revelación sobrenatural.

Jesús les demuestra la sobrevivencia y les desea paz.

¿Será eso  insuficiente para  el alma sincera que procura la integración con la vida más alta?.  ¿No envolverá,  en sí, gran responsabilidad el hecho de reconocer la continuación de la existencia, más allá de la muerte, en la certeza de que habrá examen en los compromisos individuales?

Trabajar y sufrir constituyen procesos lógicos de perfeccionamiento y de la ascensión. Y que aprendamos a esos imperativos de la Ley, con bastante paz, es el deseo amoroso y puro de Jesucristo.

Esforzarnos por entender semejantes verdades, pues existen numerosos aprendices abordando las grandes señales, como los perezosos que respiran a la sombra, a la espera del fuego fatuo del menor esfuerzo.

( Del libro "Camino, Verdad y Vida )


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             Derechos igualitarios

...A medida que se superen, poco a poco, los conceptos arcaicos machistas al igual que los modernos y revolucionarios feministas, tanto los hombres como las mujeres integrados en la conciencia de los deberes personales, avanzarán juntos respetándose mutuamente y ayudándose unos a otros, fomentando el bienestar personal y general, sin amarras con el pasado ni tormentos en relación con el futuro.


Joanna de Ângelis / Divaldo P. Franco - Libro Encuentro con la paz y la salud –

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