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martes, 24 de enero de 2012

EL PENSAMIENTO



EL PENSAMIENTO
LA LLAVE PARA LA SALUD Y LA LONGEVIDAD

**El pensamiento sombrío agrava males del cuerpo enfermo y enferma el cuerpo sano*

La mente es cual poderosas compuertas utilizada para la generación de la vida, de acuerdo con el uso que de ella hagamos.

Cuando es acostumbrada al bombardeo mental explosivo y dañino, acumula nubes de negatividad y contamina todo el complejo psicofísico de la criatura, generando malestar, enfermedades y derrotismo.

Cuando es habituada al cultivo saludable de ideas buenas y generosas. crea un clima optimista a su alrededor y la psicoesfera humana, se hace un atractivo poderoso del bien y de la luz.

Por esto el sabio e iluminado Espíritu Emmanuel nos advierte en el precioso Libro Pensamiento y Vida, **El pensamiento sombrío agrava, los males del cuerpo enfermo y enferma el cuerpo sano**. Verdad total, comprobada por la comunidad científica de la actualidad.

Habituada a las quejas y al cultivo de los sentimientos de culpa y de menos valía, cava la criatura para sí misma, un abismo inmenso, repleto y atravesado de pensamientos inútiles y negativos.

Estos pensamientos caracterizados por las vibraciones pesadas del miedo, de la maledicencia, de la maldad, de la pereza, de los celos y por todos los vicios mentales, encadenan los pasos del progreso bajo el peso del egoísmo, forzando el estacionamiento del ser, en estados peligrosos de desequilibrio y de obsesión.

El cuerpo saludable, cuando es ocupado por un espíritu que cultiva todas estas inutilidades mentales, se vuelve al paso, víctima de las enfermedades más diversas, principalmente las llamadas psicosomáticas, que provocan los más violentos y perversos procesos enfermizos.

Por otro lado, el cuerpo enfermo, presidido por una mente también enferma, no potencia el valor medicamentoso de las soluciones químicas ingeridas, dificultándole la cura.

Consciente del poder mental Positivo optimista, impulsa a la criatura inteligente a reeducar su mente para el valor de una vida saludable, ayudando a sí misma, en el cultivo de pensamientos útiles, optimistas, positivos, volcados para el Bien, para el Amor al Prójimo y para la Caridad.

Varias investigaciones comprueban: Mentes positivas, ancladas en la Fe y en la fuerza de Voluntad, facilitan todo proceso de cura.

Pensando en Esto, dejemos de Lado los pensamientos negativos, estableciendo un buen plan de acción.

1- Pensemos sólo en el Bien.
2- Seamos la estación terminal de la intriga. Etc.
3- Dedíquese a las buenas obras, en pensamientos, palabras, acciones y actos.
4- Busquemos lecturas instructivas, dentro de los patrones morales.
5- Actualicemos la pequeña cuota de dedicación a los ideales superiores de la vida.
6- Vamos a sonreír a la Vida, cautivando a todos a nuestra voluntad.
7- En vez de quejas, busquemos soluciones posibles para los problemas.
8- No desistamos, intentemos siempre, una vez más.
9- Tengamos Fe y Esperanza.
10- Procuremos hacer siempre lo posible y dividamos lo imposible con Dios, que todo soluciona.

Obrando así confiemos, aguardemos y vivamos más felices. Jamás sobrecarguemos nuestra casa mental con el peso inútil de los pensamientos sombríos, que nada solucionan, todo lo complican y sólo causan desgastes, acortando nuestras posibilidades de ser felices plenamente.

Vamos entonces a darnos una oportunidad para la vida. Vamos a sonreír e iluminarnos con un trabajo digno, firme en el Bien, y la Mente ocupada con la Buena Nueva.

Mucha Paz.
Autor desconocido.-  Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta


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lunes, 23 de enero de 2012

¿Cuanto hay de atávico en nosotros?

Sigmun  Freud



Atávico, -ca adj.
Se aplica al comportamiento que imita omantiene costumbres o formas de vida propias de otras épocas: debesdesechar tus ideas atávicas sobre las relaciones entre hombres ymujeres.
Se aplica a la cualidad hereditaria que procede de antepasados lejanos: un miedo atávico a la oscuridad.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

 La palabra atávico y todas sus derivaciones, siempre me han llamado la atención.
Los espíritas más que otras personas nos reconocemos como seres contendencia al atavismo, porque sabemos que siempre cargamos algo denuestro pasado a costas -somos herederos de nosotros mismos.
Con cada nueva encarnación vamos abandonando algunos de los fardos ycaminamos más ligeros, hacía a un futuro de felicidad y vida enplenitud como nos anunció Cristo.
Pero ¿cuánto aún hay hoy en nosotros de los atavismos de losregímenes fascistas que controlarán Europa en el siglo pasado? ¿Cuántoaún hay en nosotros de los males y de los desmandes que hicimos en lasfilas de la santa inquisición? ¿Cuánto aún habita en nuestra alma deaquellos judíos que consideraban a Jesús un trasgresor o de los que hanpreferido a un ladrón antes que a él?
Como espíritas, somos convidados a vigilar y orar.
Pensar en cuanto del hombre viejo hay en nosotros, localizar ennuestra psique trazos que remontan a nuestro pasado ancestral y vigilarpara no repetir viejas conductas es la llave que nos abrirá las puertasde un mañana feliz y pleno.
Mientras dirigimos nuestra atención al error ajeno, nuestras muchasmáscaras y vicios mentales, campan a sus anchas, así  ¿cuándoprogresaremos?
¿Existirán atavismos que se quedan más adheridos a nuestro espíritumantenié ndose más activos en nuestra mente consciente? ¿Será nuestraligació n con el poder un atavismo?
¿Qué hay de los atavismos que no proceden del mundo físico, denuestras reencarnaciones? ¿Qué hay de los atavismos que proceden deltiempo que pasamos en el mundo espiritual? ¿Aquellos que proceden denuestras ligaciones con las tinieblas? ¿Cuánto aún hay en nosotros deaquellos dragones que sólo hablaban el lenguaje del dolor y de laslágrimas?
¿Aún hoy intentamos dominar? ¿Aún intentamos imponer nuestra opinióna gritos? ¿Sigue vigente aún en nuestros corazones la ley del másfuerte?
¿Cuándo comenzaremos a abandonar nuestro hombre viejo y caminar de encuentro al Cristo que nos espera desde hace 20 siglos?
El combatía el mal, con firmeza, pero sobretodo con amor. ¿Y nosotros como combatimos?
El combate que nos es más urgente, es el combate interior.
Permitamos que la luz que Cristo encendió hace 2000 años, brillecada día más fuerte en nuestro espíritu, iluminando nuestrasimperfeccio nes y disolviendo nuestro orgullo, permitiéndonos así vernosquienes somos en realidad.
- Luciana Reis-


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domingo, 22 de enero de 2012

Carga liberada

La autora

Todo espíritu tiene un progreso y una evolución diferente, en él lleva un lastre de cadenas anudadas unas a otras formando su nueva existencia. Todo queda preparado desde el otro plano, todo bien organizado.


El espíritu es acompañado y guiado hacia su nueva existencia, como un gran amigo es despedido hacia su nuevo viaje, llevando dos mochilas, en una lleva todas sus imperfecciones, todas sus pertenencias de otras vidas, las que debe de corregir y descargar limpiándolas, y como diríais todos sus karmas.

El espíritu es consciente de toda la tarea que eso conlleva en una nueva existencia, los peligros y la dura prueba de su proceso de evolución que debe llevar en esta nueva existencia.

Preparado se siente con gran animo e ilusión.

La otra mochila es especial, en ella lleva una gran porción de amor y virtudes que haya podido lograr en otras existencias. Estas porciones debe saber repartir y debe saber triplicar. Viene con una gran prueba a la tierra, y su ego no debe quedarse para él esta mochila.

Una debe llegar vacía cuando regrese, la otra llena.

Pero os preguntareis ¿Cuál de las dos es?. La respuesta es sencilla si la miráis con los ojos del alma y no los de la tierra.

La mochila de sus imperfecciones debe ir restando y limpiando, esa debe llegar más vacía. Pero la del amor por mucho que intente vaciar, cada vez se llenara más y al abrirla delante del PADRE irradiara toda su bondad. Hay esta toda su misión.

No olvidéis que con amor y fe se vencen las dificultades, y con la mirada en lo alto en los grandes bajones del alma; ellos, nuestra familia espiritual siempre nos están ayudando, ellos nos despidieron para este viaje sabiendo las dificultades que encontraríamos.

Ellos nos esperan llenos de alegría, nos mandan su ánimo y fuerza, nunca estamos solos aunque así se sienta muchas veces el espíritu. En esos momentos cierra los ojos, relaja tu cuerpo y siente todos los cuidados y amor que ellos nos envían.

Animo y no olvidéis llevar esa mochila repartiendo semillas de amor y esperanza.

Un fuerte abrazo de vuestra familia espiritual. Os esperan ánimo y fuerza.

Mª Carmen


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sábado, 21 de enero de 2012

El abrazo





Hay estudios que han revelado la necesidad innata que el ser humano tiene de ser tocado por otro humano cuyo contacto nos deja más confortados y en paz.
El Dr, Harold  Voth, psiquiatra de la Universidad de Kansas, dice: "El abrazo es el mejor tratamiento para la depresión."
Objetivamente esto hace que el sistema inmunológico del organismo sea activado.
Abrazas trae nueva vida para un cuerpo cansado y hace que se sienta más joven y vibrante.
En el hogar, un abrazo todos los días reforzará las relaciones y reducirá significativamente los disgustos.
Helen Colton refuerza  este pensamiento: Cuando  la persona es tocada, la cantidad de hemoglobina en sangre aumenta significativamente. La Hemoglobina es la parte de la sangre que lleva el suplemento vital de oxígeno para todos los órganos del cuerpo, incluidos corazón  y cerebro.
El aumento de hemoglobina activa todo el cuerpo, ayuda a prevenir dolencias y acelera la recuperación del organismo, en el caso de alguna enfermedad.
Es interesante notar que reservamos nuestros abrazos para ocasiones de gran alegría, tragedias o catástrofes.
Nos refugiamos en la seguridad de los abrazos ajenos después de terremotos, desastres y accidentes.
Hombres que jamás harían eso en otras ocasiones, se abrazan y se acarician con afecto y entusiasmo, después de vencer en un juego o de realizar un importante hecho atlético.
Miembros de una familia, reunidos en un entierro, encuentran consuelo y ternura unos en los brazos de los otros,aunque no tengan por costumbre esas demostraciones de afecto.
El abrazo es un acto de encuentro de sí mismo y de otro. Para abrazar es necesario una actitud abierta y un sincero deseo de recibir del otro.
Por eso, es fácil abrazar a una persona estimada y querida. Pero se vuelve difícil abrazar a un extraño.
Sentimos dificultad en abrazar a un mendigo o a un desconocido. Y cada persona acaba por descubrir en su capacidad de abrazar, su nivel de humanización, su grado de evolución afectiva.
Es natural no ser humano el deseo de demostrar afecto. Con todo, por alguna razón misteriosa, mezclamos ternura con sentimentalismo, franqueza y vulnerabilidad. Generalmente tardamos tanto en abrazar como en dejar que nos abracen.
El abrazo es una afirmación muy humana de ser querido y de tener valor.
Es bueno. No cuesta nada y exige poco esfuerzo. Es saludable para quien lo da y para quien lo recibe.

*   *   *
¿Usted ha abrazado últimamente a su mujer, su marido, su padre, su madre, su hijo?
¿Acostumbra a abrazar a sus afectos solamente en fechas especiales?
¿Cuando usted encuentra un amigo, acostumbra a saludarlo simplemente con un apretón de manos o un beso formal?
La emoción del abrazo tiene una cualidad especial. Experimente abrazar más.
Vivimos en una sociedad donde la gran queja es la de la carencia afectiva.
¿ Qué tal experimentar la terapia del abrazo?

Redacción  de Momento Espírita a partir del texto adaptado de "La importancia del abrazo" del  Prof. Jorge Luiz


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viernes, 20 de enero de 2012

Bienaventurados los mansos y pacíficos

  
                                                                                                                                                                                     
Toda palabra ofensiva es expresión de un sentimiento contrario a la ley de amor y de caridad, que debe arreglar las relaciones de los hombres y mantener entre ellos la concordia y la unión.

De todos los vicios, el más temible es la soberbia, pues siembra tras de si todos los vicios.  El soberbio  es el que menos puede conocerse. La soberbia nos oculta toda la verdad. . El hombre sencillo y humilde de corazón, rico en cualidades morales, llegará más pronto a las verdades. El  Espiritismo  nos pone de manifiesto, bajo su verdadera luz,  la situación de los soberbios en la vida de ultratumba. Los humildes y débiles de este mundo se encuentran allí más elevados; los vanidosos y los poderosos, empequeñecidos y humillados. Los unos llevan consigo lo que constituye  la verdadera superioridad: las virtudes, las cualidades adquiridas  con el sufrimiento, en tanto que los otros han de abandonar en la hora de su muerte, títulos, fortuna y vano saber.    

El egoísmo nos lleva a observar, a criticar los defectos del prójimo, permaneciendo ciegos ante los nuestros. La verdadera superioridad moral no existe sin la caridad y sin la modestia. Si la soberbia es madre de una multitud de vicios, la caridad da nacimiento a muchas virtudes. La paciencia, la dulzura y la reserva en las conversaciones derivan de ella. El hombre caritativo le es fácil ser paciente y dulce y perdonar las ofensas  que le son hechas. La misericordia es compañera de la bondad. Un alma elevada no puede conocer el odio ni practicar la venganza. Comprende que los errores de los hombres no es nada más que el resultado de su ignorancia no concibe la hiel ni el resentimiento.
Solo sabe perdonar, olvidar las equivocaciones  del prójimo, aniquilar todo germen de enemistad, borrar toda causa de discordia en el porvenir, tanto en la tierra como en la vida del espacio.

El bien hecho a quien nos ofende desarma a nuestro enemigo. Su odio se cambia en asombro en admiración, despertando su conciencia adormecida. El único mal que se debe desenmascarar y combatir es el que recae sobre la sociedad. Cuando se presenta en forma de hipocresía, de la duplicidad, de la mentira, pues hay que desenmascararlo pues otras personas podrían sufrirlo; pero es hermoso guardar silencio de lo que atañe solo  a nuestros intereses a nuestro amor propio.

Jesús nos anima en esta sublime lección  a olvidar toda represalia, toda venganza, contra aquellos que nos hieren, cuando nos visiten el ultraje o la injusticia , silenciemos  nuestra dignidad herida, pensemos en aquellos, que en el pasado oscuro, fueron ofendidos , ultrajados, expoliados  por nosotros mismos,  y soportemos la injuria  como una reparación. No perdamos nunca la finalidad de la existencia, que tales problemas nos podrían hacer olvidar. No abandonemos el camino recto y seguro, procuremos adquirir la bondad  que apacigua a los hombres, esa cualidad  nos crea una especie de autoridad sobre las almas, nos proporciona más medios de conmoverlas, la humildad la indulgencia, la simpatía y la bondad  apaciguan a los hombres.

Jesús en sus palabras nos anima  a crear dentro de nosotros un afecto, que evite todo odio y todo espíritu de venganza; una disposición sincera para ayudar, cuando llegue la ocasión, a aquellos que nos afligen.

Una especie de misantropía, de laxitud moral aleja, a veces, a los buenos Espíritus del resto de la humanidad. Hay que reaccionar sobre esa tendencia al aislamiento, considerando, todo cuanto existe de grande  y de hermoso en el ser humano, acordándonos de toda muestra de afecto, de todos los actos bienhechores  de que fuimos objeto. ¿Qué son los hombres separados de sus semejantes, de su familia y de la patria? Un ser inútil  y desdichado. Sus facultades se debilitan, sus fuerzas se aminoran, y la tristeza le invade. En soledad, no se progresa. Hay que vivir con los hombres y ver en ellos siempre compañeros necesarios para nuestro progreso,. Nuestro buen humor es salud en nuestras almas. Dejemos abrir nuestro corazón a impresiones sanas y fuertes. ¡Amemos para ser amados!

Amar es sentirse vivir en todo y por todos. Es consagrarse hasta el sacrifico, hasta la muerte, a una causa a un ser. Si queremos saber lo que es el amor, consideremos las grandes figuras de la Humanidad, y sobre todo a Cristo, para quien el amor era toda la moral y toda religión El nos dijo “Amad a vuestros enemigos, y hacer bien a aquellos que os persiguen”…

Si  así lo hacemos poseeremos los verdaderos bienes, aquellos que nos elevaran por encima de cualquier circunstancia, pues cualquier palabra ofensiva constituye  la expresión de un sentimiento contrario a la ley de amor y caridad  que debe regir las relaciones de los hombres y mantener en ellos la concordia y la unión; es un daño que se inflige  a la benevolencia reciproca y a la fraternidad, y alienta el odio y la aversión:  

En suma después de la caminar hacia Dios, la caridad para con nuestro prójimo es la primera ley de todo cristiano. Cuando la ley de amor y caridad este en toda la humanidad, ya no existirá el egoísmo; el débil y el pacifico no serán explotados ni aplastado la paz será el estado de la humanidad, pues los perversos habrán sido expulsados y la Tierra será entonces un mundo feliz.

Y nos dicen los Espíritus  que al igual que el Sol que se eleva indiferentemente  sobre todas las cosas y da calor a la Naturaleza entera, el amor divino vivifica a todas las almas, sus rayos  penetran a través  de las tinieblas de nuestro egoísmo y e iluminará con sus resplandores a todos los corazones humanos, un día gracias al amor, floreceremos hasta quedar reunidos  en una comunión de amor,  en una fraternidad universal.

Trabajo realizado por Merchita, extraído del libro Después de la Muerte, (León Denis)  y del Sermón de la Montaña (Allan Kardec)




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jueves, 19 de enero de 2012

Alma y teoría celular



Todo el que sabe mirar la Naturaleza con ojos filosóficos descubre que ella es la gran educadora, donde reside toda la verdad, y observando ve los secretos que permanecen velados para los ignorantes. Nada aparece súbitamente  y en el estado perfecto, así lo dicen las leyes que rigen las multiples evoluciones  de la materia física o viva.

El sistema solar, nuestro planeta, los vegetales, los animales, el lenguaje, las artes, las ciencias, todo, lejos de haber brotado espontáneamente, es el resultado de una larga y gradual ascensión, desde las formas rudimentarias hasta las modalidades que en nuestros días conocemos.

En el alma humana, sucede lo mismo, vemos en la Tierra que pasa por fases de diversas manifestaciones, desde el salvaje hasta el genio de las naciones civilizadas.

El alma tanto en el ser humano como en el animal  es indivisible, dado que  los primeros fulgores   del instinto  son los signos reveladores  de su acción. A partir de los animales simples como los zoófitos, ha adquirido sucesivamente  el periespiritu, mediante transformaciones incesantes, sus propiedades funcionales.

La envoltura del alma es el  “periespiritu”, tanto en los animales como en el hombre, individualiza al principio pensante por medio del fluido universal que lo constituye.
Este punto poco estudiado, ha sido corroborado y comprobado, con la intervención  de mediúms videntes, que el alma animal no se destruye con la muerte.

Si el principio inteligente del animal sobrevive a la materia, si goza de individualidad, es posible aplicarle  las mismas reglas que rigen al alma humana, explicándose así todo.

Por medio del Espiritismo  se comprobó  experimentalmente  la necesidad de la reencarnación del alma humana; la ley de continuidad  en los seres vivos, permite  creer que el alma del animal está sometida a ese mismo proceso: de este modo el principio inteligente  animaría sucesivamente  organismos y más organismos cada vez más perfeccionados, a medida que  fuera adquiriendo capacidad  para dirigirlos.

El Espiritismo, no inventa nada,  al proclamar la existencia del periespiritu, demuestra que tal órgano  reproduce fluìdicamente la forma corporal de los animales, que es permanente  en medio del flujo perpetuo de las moléculas vivas y, consecuentemente  que en él es donde radican  los instintos  y las modificaciones de la herencia. Por ser inmutable, pese  a los incesantes  cambios de que  es testimonio el hombre contiene – digámoslo así -  los estatutos y las leyes  que dirigen la evolución del Ser; no se disgrega con la muerte, sino que se constituye  la individualidad  póstuma  del principio intelectivo; tomando en registro  todas las modificaciones que le proporciona  las numerosas y sucesivas existencias, acabando por hacerse apto, después de haber recorrido toda la serie, no solo para organizar y dirigir organismos  muy complicados, sino para hacerlo sin conocimiento del alma.

Si no sabemos como  están constituidos los seres vivos, es difícil comprender  el papel de periespiritu y del sistema nervioso. Los médicos, los naturalistas  y los filósofos hablan constantemente  en sus escritos de las sustancias vivas, de moléculas orgánicas, de materia organizada, de tejidos, de órganos, etcétera; pero pocos dan una definición precisa de tales frases. En los animales superiores se advierte la carne, los huesos, los tendones, los nervios, los vasos, las membranas, etcétera.  Se ha adquirido la certeza  de que el organismo de un vegetal o animal cualquiera, proviene  de la reunión,  de la asociación  de un número inmenso de células, y las partes diferentes del cuerpo animal o vegetal  son debido a las modificaciones  que las células sufren.  En química, por descomposiciones  sucesivas, los productos más complejos pueden siempre reducirse  a los elementos primordiales, a los cuerpos simples  de que están formados; en historia natural, la célula aparece  como el residuo último  de toda clase de residuos. La molécula orgánica, es el elemento  anatómico por excelencia de que están formados todos los seres vivos.

La célula esta compuesta de tres partes: aunque varia en su forma, siempre  se compone de tres partes 1ª) un núcleo solidó que está en el interior 2ª) un liquido que baña al núcleo, y la 3ª) una membrana que lo envuelve todo.

La parte esencial, la parte verdaderamente viva, es el líquido, al que se ha dado el nombre de protoplasma; de manera que este líquido gelatinoso es el que constituye realmente el fundamento de la vida orgánica. En tanto él vive en los millones de células que forman un cuerpo, el cuerpo vive también; cuando él muere en una parte cualquiera de las células que componen un miembro, el miembro muere; si se destruye, en fin, el protoplasma en la totalidad de las células, el cuerpo entero muere.

Si la teoría de la evolución es exacta, la vida debió principiar en la Tierra por la formación del protoplasma. Este hecho se verifica en nuestros días. Las exploraciones de los grandes fondos submarinos han dado a conocer una sustancia gelatinosa que parece ser la primera manifestación vital". Los notabilísimos trabajos de Haeckel respecto a tales seres rudimentarios, confirman plenamente las deducciones de Darwin y dan al transformismo una base seria.

El modo de reproducción de las células  es muy simple: cuando a alcanzado cierto volumen, se producen  una o muchas divisiones en su masa, se fracciona en dos o más partes, y cada una de ellas, se hace independiente, se nutre y crece como la célula, madre, hasta que llega el momento que a su vez da  nacimientos a otras células semejantes. Algunas veces las células originarias de la primera nos e separan, sino que forman una serie de células  asociadas, que dan nacimiento a su vez a otras y otras,  también unidas, según el grado de vitalidad que posean. Esto es lo que acontece a los animales, vegetales  y al hombre.

Aun en las asociaciones más complejas las células que constituyen un ser vivo no pierden por completo su independencia: cada una de ellas vive por su cuenta, y las diversas funciones fisiológicas del animal, no son otra cosa que la resultante de los actos cumplidos por un cierto grupo de células.

El objeto de todo organismo es vivir, y cada parte concurre a la consecución de este resultado en la esfera que le es propia. Se puede comparar el cuerpo vivo a una manufactura, cada órgano a un conjunto de obreros y cada obrero a una célula. Cada obrero tiene que efectuar un trabajo especial, pero uniendo las piezas elaboradas de este modo, se obtiene el objeto manufacturado.

"La comunidad, como el individuo, tiene su unidad abstracta y su existencia colectiva; es una reunión de individuos, frecuentemente en número inmenso, que no obstante puede ser considerada como un individuo solo, como un ser único, aunque compuesto. Y es así, no solamente para la abstracción más o menos racional, sino para la realidad, materialmente, lo mismo para nuestra inteligencia que para nuestros sentidos, porque está constituida como un ser organizado, de partes continuas y recíprocamente dependientes, todas ellas fragmentos de un mismo todo, aunque cada una por sí sea a su vez un todo más o menos bien circunscrito; todas ellas miembros de un mismo cuerpo, aunque cada una constituye un cuerpo organizado, un pequeño colectivo...

"Como la familia y la sociedad, la comunidad puede estar muy diversamente constituida. La fusión anatómica, y, por consecuencia, la solidaridad fisiológica de los individuos así reunidos, puede estar limitada a unos pocos puntos y a unas pocas funciones vitales, o extenderse a la casi totalidad de los órganos y de las funciones. Todos los grados intermedios pueden presentarse también, y se pasa por gradaciones insensibles de seres organizados en quienes las vidas colectivas permanecen aún casi independientes y los individuos claramente diferenciados, a otras en que los individuos son de más en más dependientes y mixtos, y tras éstas a otras en que todas las vidas se confunden en una vida común y las individualidades propiamente dichas desaparecen más o menos completamente en la individualidad colectiva".

Los animales superiores son estas individualidades colectivas, aunque sólo desde el punto de vista vital. Hemos visto ya que la fuerza vital es un principio y un efecto: un principio porque es necesario un ser vivo para comunicar la vida, y un efecto, porque una vez fecundado el germen, las leyes físicas y químicas se encargan del mantenimiento de la vida. Aquí no caben equívocos: la fuerza vital tiene existencia propia, puesto que cada ser puede reproducirse en un semejante suyo, y puesto que no se puede dar vida artificialmente a un compuesto inorgánico. Más todavía: suponiendo que se llegara, por ejemplo, a fabricar un músculo sensible de manera que produjese los mismo fenómenos que un músculo ordinario, el músculo fabricado no podría regenerarse, como acontece incesantemente en el organismo vivo. Luego, aunque el principio vital opere y se mantenga por medio de leyes naturales, no cabe ninguna duda de que es distinto de tales leyes. Aquel principio es una fuerza, una transformación especial de la energía; no goza de existencia sobrenatural, pero sí es el producto necesario de la evolución ascendente, el primer grado, no de la organización, pero sí del mantenimiento, de la reparación de la materia viva. Pueden hallarse indicios de este principio reparador hasta en la materia bruta: un cristal está capacitado para cicatrizar sus heridas. Pasteur ha puesto este hecho en evidencia (véase Comptes rendus, del 16 de mayo de 1881).

Si a un cristal roto en cualquiera de sus partes se le coloca en la disolución a que debe su origen, se observará que no solamente crece en todas sus caras, sino que se inicia un trabajo de reconstitución mucho más activo en la parte lesionada, hasta que el daño queda reparado; una vez conseguido esto, se reestablece la simetría. Si se colora el agua madre con una sustancia violeta, por ejemplo, se verá distintamente el trabajo suplementario que se realiza para la reconstitución de la parte destruida.

El principio vital, por consiguiente, es una fuerza esencialmente organizadora y reparadora y, en los vegetales y los animales, él es quien repara las células destruidas por el uso, siguiendo un plan determinado. Podemos considerarle en cierto modo como el desenvolvimiento, el grado superior, la transformación exaltada de esa fuerza que en los cuerpos brutos conocemos por afinidad. Además, el fluido vital obra sobre las moléculas que produce el fantasma magnético. Si se niega la existencia de una fuerza vital, aunque invisible e imponderable, no es posible comprender cómo un cuerpo vivo conserva una forma fija, invariable, según la especie a que pertenezca, a pesar de la renovación incesante de las moléculas del cuerpo.

En tanto la vida es difusa, como en los animales inferiores; en tanto todas las células pueden vivir individualmente sin necesitarse unas a otras, el principio inteligente no se revela en ellas de un modo claro, puesto que en estos seres rudimentarios no se observa sino la irritabilidad, es decir, la reacción a una influencia externa sin sensibilidad apreciable; pero desde el momento en que el sistema nervioso aparece, se concentran en él las funciones animales, la comunidad viviente se transforma en individuo, y el principio inteligente toma a su cargo el gobierno del cuerpo, manifestando su presencia por los primeros fulgores del instinto.

Trabajo realizado por Merchita, extraído del libro Evolución Anímica de Gabriel Delanne


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