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miércoles, 13 de julio de 2011

Nuestro legado



El mejor Legado de un Espirita para la Humanidad debe ser  El Ejemplo.
La Historia nos enseña en sus  recapitulaciones, que el trascender del hombre se puede enmarcar con sus actos y actitudes a lo largo de las múltiples existencias. Los grandes Líderes de la humanidad han dejado un legado de ejemplaridad en sus aportes: a la ciencia, filosofía, letras, religiones etc. en fin un sinnúmero de hechos tangibles e intangibles. Pero estos hechos situacionales, circunstanciales han sido acompañados por la Renuncia de viejos defectos que trae consigo nuestro espíritu, arrastrados durante muchas existencias y por falta de voluntad, de conciencia, de conocimiento no se han podido erradicar.

El Espiritismo como bien sabemos es el Consolador Prometido  que nos da el   ánimo para la transformación Interior, ya que con su estudio disciplinado nos lleva al raciocinio del trabajo,  de las batallas que debemos emprender contra nuestras miserias Humanas; pero para este pequeño y gran detalle hay que detectar a uno de  nuestros peores enemigos: EL ORGULLO, y la VANIDAD.

Lamentablemente estos son dos aliados Perturbadores del  Progreso, que cohabitan sin hacer escándalo y duermen escondidos en nuestra psiquis, sin ser reconocidos…..pero en el momento donde la situación lo apremie, sale Rozagante y Enaltecido, dejando su Olor y su Huella mezclado con el dolor y la humillación del  prójimo, arrasando con las Iniciativas de los seres más Pequeños, entorpeciendo las frecuencias más sublimes de los espíritus superiores que acompañan las Tareas ennoblecedoras.

Todo aquel que se llame Espirita, debe emprender un caminode vigilancia y renuncia para que logre los objetivos benévolos del  trabajo de la Divulgación Espirita, y coadyuvar con los esfuerzos conjuntos que realizan cada uno de los países por mantener la Instrucción disciplinada  y la fraternidad en alusión de ser los Obreros de la Ultima Hora. Que sublime y admirado trabajo, pero que gran responsabilidad ante el mundo espiritual Superior, ya que nuestro trabajo de Redención es el camino que labra la Luz para muchos hermanos encarnados y desencarnado; Toda acción tiene una reacción, la Ley de Causa y Efecto, el estimulo para mantenerse firme en el trabajo más enriquecedor: La formación Espiritual, el engrandecimiento Moral, la disciplina de los Sentimientos, Perdonando y Olvidando  las agresiones mentales y verbales que se reciben. Al superar los obstáculos, al vencer nuestras malas inclinaciones se da la tan anhelada conquista interior.

Como lo observa Emmanuel: No nos olvidemos que nuestros pensamientos, palabras, actitudes y acciones constituyen moldes mentales para aquellos que nos acompañan.[…] Todos tus pensamientos actúan en las mentes que te rodean. Todas tus palabras generaran impulso en aquellos que te oyen (Francisco Cándido Xavier. Fonte viva, cap161, p.361)


En la  obra  Oratoria a luz del Espiritismo (de Simoni Privato), podemos recopilar las diferentes formaciones enriquecedoras de algunos  Apreciados Lideres Espiritas por su acción! que han pasado por la  tierra, dejando  consigo un legado de admirables renuncias y continua Formación Espiritual, mucho de ellos han sufrido la burla, el desprecio, la infamia, la calumnia, el destierro etc. pero al ver sus esfuerzos por mantenerse fieles en el Ideal,  podemos concluir,  que lograron su Misión; marcaron  con idoneidad el camino de otras generaciones que comienzan a despertar en su más sublimes sentimientos y como enmarqué desde un principio; EL EJEMPLO de sus pequeñas o grandes  Obras de amor son los Arquetipos que hoy en día nos enmarcan en  nuestras prácticas, Por ende, es menester de todos los Oradores, líderes, dirigentes de pequeñas o grandes  agrupaciones o Instituciones Espiritas  de la Humanidad, que  comencemos el Trabajo concienzudamente con nuestro Íntimo, recordando que la batalla  más enriquecedora es la que emprendemos con nuestras propias debilidades.

No esperemos los aplausos de la Humanidad, ni la aprobación de Instituciones, si no la paz en nuestras conciencias por haber cumplido  el deber de servir al maestro Jesús en todas las circunstancias de nuestra existencia. Emprendiendo un Trabajo desinteresado resaltado por: La Disciplina, la Humildad, la Tolerancia, la Indulgencia, la fraternidad, la solidaridad y el amor al prójimo.

Así contribuiremos en la ejemplar misión de Instrucción y Divulgación de nuestra amada Doctrina.

Todos los espiritas  debemos trabajar la tierra para la siembra de las semillas a germinar, abonándolas con amor, dotándolas de conocimientos, de ejemplo, y brindándole durante su crecimiento las herramientas necesarias para que den buen fruto.

- De la Revista Amoroso nº 5-

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martes, 12 de julio de 2011

Intercambio espiritual


Las sesiones mediumnicas de intercambio espiritual prestan el valioso servicio  de posibilitar el equilibrio psicofísico  de ciertas personas que debido a su facultad psíquica, sufren el asedio constante por parte de los espíritus desencarnados que desean comunicarse para expandir sus males o quejas, debiendo ser aclarados sobre sus dudas en la confusión en la que aun se encuentran. Esos espíritus desencarnados se encuentran en la misma situación que un individuo en la tierra, que fuese transferido rápidamente hacia un país extranjero, cuyos hábitos, idioma y ambiente, le resultan totalmente distintos de aquellos del lugar donde vivió durante toda su vida.

 Pese a no ser sordo ni ciego, ni mudo, no puede entender a nadie ni hacerse entender por persona alguna. Necesita, pues que alguien conocedor de su idioma y costumbres lo vaya instruyendo en el proceso de adaptación al nuevo ambiente.

Cuando el objetivo moral en la reunión es esclarecer a los espíritus “que se encuentran perturbados” se hace oportuno recordar que, además de las sesiones espiritas programadas según días y horarios regulares, existe otra verdadera sesión espirita, de gran amplitud ymérito en sus objetivos redentores y que no debe relegarse al olvido.

Esa reunión comienza al levantarse del lecho por la mañana y se cierra por la noche, cuando el hombre se retira a dormir el sueño reparador.

Son los innumerables caminos que, durante el día, proporciona a los presidentes de las sesiones habituales, a los mediúms y a todos los adeptos debiendo adoctrinar y esclarecer a algunos de los hermanos “vivos” que surgen en el camino, perturbados por sus deficiencias, ignorancia o fallos deprimentes de su carácter.

Aunque el intercambio mediúmnico en los centros y programados, es un elevado trabajo dentro del espiritismo, los hermanos encarnados merecen tanta asistencia doctrinaria como los que se encuentran sin cuerpo físico, en el plano invisible. Muchas veces un buen consejo en el momento oportuno puede hacer cambiar de actitud al hombre, y evitarle grandes  desvíos que podrían afectarle toda una vida. La asistencia continua de los guías y protectores en el plano espiritual no está limitada solo a las sesiones programadas. Esas entidades se comunican con el hombre por vía inspirativa  o intuitiva, en todas las ocasiones en que el hombre se dispone a ser útil a los demás. Además de los guías que asisten  inspirando gestos de caridad, abnegación y sacrificio hay, innumerables espíritus benefactores que desempeñan  funciones  equivalentes a la de los guías. Ellos son  los que tienen la misión  de padres, profesores, patrones, científicas, sabios o filósofos que orientan en el mundo, trazando nuevos rumbos en el progreso y proporcionan salarios para la manutención de los hogares.

Médicos, dentistas, abogados o ingenieros, restablecen la salud al hombre, defienden sus derechos y edifican moradas protectoras, otros benefician mediante su función, otros benefician  mediante su función; sacerdotes, pastores evangélicos, o adoctrinadores espiritas, sin olvidar a aquellos asistentes meritorios que sin estar clasificados en elevado nivel social, merecen el “diploma” de misioneros, pues sirven a la colectividad enfrentando tareas que los intelectuales, los sabios los que atiende el trabajo pesado de abrir túneles, cavar minas, destapar cañerías, limpiar calles, y sin mascarás protectoras que deberían resguardarles los pulmones, recogen las basuras  e inmundicias los descompuestos que cada día deposita el hombre para su eliminación.

¿Qué seria de la vida del hombre, sin el servicio constante de esas personas?
Esos trabajadores también son “guías” pues trabajan para la sociedad ejerciendo una tarea al beneficio de todos, conjugando las ideas de unos contra los otros el trabajador en la mies del Señor, podrá ayudar a aquellos que estén perturbados, efectuando un intercambio de asistencia moral, idéntico al que se realiza en las sesiones mediumnicas.

El buen médium no debe relegar al olvido o a un plano secundario el deber de dispensar asistencia  activa a los espíritus “vivos” que aparezcan en su camino, dominados por disturbios psíquicos que los transforman  en vagabundos, alcohólicos, bohemios, prostitutas, enfermos y trastornados que suplican ayuda. En las cárceles  es fácil adoctrinar al malhechor, al ladrón,  al asesino, todos ellos están faltos de orientación y ejemplos redentores. Esos hermanos, distanciados del Bien, son hermanos y necesitan ayuda para integrarse a la vida humana, en vez de estar separados de la colectividad, en la cual deberían educarse y aprender a respetar.

Los delincuentes, por muy culpables que hayan sido, no pueden quedar exceptuados de ayuda y caridad, pues los guías y protectores espirituales también atienden al ser redimido que en otras existencias cometió grandes pecados y desatinos y que aun cometen en la existencia actual.

El amor verdadero y desinteresado  no requiere lugares ni horas especiales para practicarse a gusto, la tierra, con el sufrimiento de su humanidad torturada, es un vasto campo de servicio para el hombre que realmente desea hacer el bien a sus semejantes.


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lunes, 11 de julio de 2011

Desdoblamiento voluntario pero consciente


El sujeto es un joven de unos treinta años,      artista grabador de gran talento.(1)
1 Dr. Gibier, Analyse des Choses.
“Hace pocos días —me dijo— regresaba a mi casa, por la noche, hacia las diez, cuando me sobrecogió un sentimiento de laxitud extraño que no me expliqué. Decidido, sin embargo, a no acostarme en seguida, encendí la luz y la dejé sobre la mesa de noche, cerca de mi cama. Tomé un cigarro y lo encendí, di algunas chupadas y me tendí en una butaca.
“En el momento en que me tendí, recostándome para apoyar la cabeza sobre el cojín, sentí que los objetos que me rodeaban daban vueltas, experimenté como un aturdimiento, una sensación de vacío; luego, bruscamente, me encontré transportado en mitad del cuarto. Sorprendido de aquel desplazamiento del que no había tenido conciencia, miré en derredor mío y mi asombro creció considerablemente al verme separado de mi cuerpo.
“Ante todo, me hallé tendido apaciblemente, sin rigidez; sólo mi mano izquierda se encontraba elevada sobre mí, con el codo apoyado y sujetando en la mano el cigarro encendido, cuyo resplandor se veía en la penumbra producida por la pantalla de mi lámpara. La primera idea que se me ocurrió fue la de que, sin duda, me había dormido y que lo que experimentaba era el resultado de un sueño. No obstante, me confesé que jamás había tenido uno semejante, ni que tanto se asemejase a la realidad como aquel. Diré más.
Tuve la impresión de que nunca había estado tanto en la realidad. Así, dándome cuenta de que no podía tratarse de un sueño, el segundo pensamiento que se presentó de súbito a mi mente fue que yo estaba muerto. Y, al mismo tiempo, recordé haber oído decir que hay espíritus y me imaginé que me había convertido en uno de ellos.
Todo lo que sabía sobre este asunto se desarrolló extensamente, en menos tiempo que es preciso para pensarlo, delante de mi vista interior. Recuerdo muy bien que me sobrecogía una especie de angustia y de pesar por las cosas inacabadas; la vida se me representó como una fórmula... me aproximé a mí, o más bien a mi cuerpo, o a lo que yo creía era mi cadáver.
Un espectáculo, que de momento no comprendí, llamó mi atención; me vi respirando; pero, además, vi el interior de mi pecho; mi corazón latía débilmente, pero con regularidad.
En aquel momento comprendí que debía tener un síncope, como los que no recuerdan lo que les ha sobrevenido durante su desvanecimiento. Y entonces temí no acordarme de lo que me estaba ocurriendo, al recobrar los sentidos. “Sintiéndome un poco tranquilizado, dirigí la mirada a mi alrededor, preguntándome cuánto tiempo iba a durar aquello; luego no me ocupé más de mi cuerpo, del otro yo, que descansaba en la butaca.
Miré mi lámpara, que continuaba ardiendo silenciosamente, y me hice la siguiente reflexión: que estaba muy cerca  de mi cama y podía comunicar el fuego a las cortinas; cogí la llave de la mecha para apagarla, pero, nueva sorpresa para mí; sentía perfectamente la llave con su muelle; percibía, por decirlo así, todas sus moléculas, pero en vano la hacía girar mis dedos; éstos sólo ejecutaban el movimiento, era inútil ejercer presión sobre la llave.
“Me examiné entonces a mí mismo, y vi que aunque mi mano pudiese pasar a través de mí, sentía bien el cuerpo, que me pareció, si mi memoria sobre este punto no me es infiel, como revestido de blanco.
Después me coloqué delante del espejo, frente a la chimenea. En lugar de ver mi imagen reflejada en el cristal, me di cuenta de que mi vista parecía extenderse a voluntad, y la pared, después la parte posterior de los cuadros y de los muebles de casa de mi vecino, y seguidamente el interior de su aposento, aparecieron a mi vista.
Me di cuenta de la falta de luz en aquellas piezas en  las que, sin embargo, veía, y distinguí muy claramente como un rayo de claridad que, partiendo de mi epigastrio, iluminaba los objetos. “Me vino la idea de penetrar en casa de mi vecino, a quien, por otra parte, no conocía, y que estaba ausente de París en aquel momento. Apenas tuve deseos de visitar la primera pieza, cuando me encontré transportado, ¿cómo? No lo sé, pero me parece que debí atravesar la pared con la misma facilidad que mi vista la penetraba.
En una palabra; estaba en casa de mi vecino por primera vez en mi vida. Inspeccioné los cuadros, me grabé su aspecto en la memoria, y me dirigí hacia la biblioteca, en la cual observé, muy particularmente, varios títulos de obras colocadas en la misma hilera a la altura de mis ojos.
“Para cambiar de lugar, no tenía más que quererlo, y sin es fuerzo, me encontraba en el sitio adonde quería ir. “A partir de aquel momento, mis recuerdos son muy confusos;
 “Lo que puedo añadir, para terminar, es que me desperté a las cinco de la mañana, rígido, frío, sobre el sofá y teniendo aún el cigarro sin terminar entre los dedos. La lámpara estaba apagada; se había hacinado el tubo.
 Me metí en la cama, sin poder dormir, y me sentí agitado por un escalofrío. Por fin me vino el sueño; cuando me desperté era pleno día: “Mediante una inocente estratagema induje a mi portero a ver la habitación de mi vecino, y subiendo con él pude ver los cuadros en su sitio, lo mismo que los muebles, así como los libros que había observado atentamente; todo lo que yo había visto la noche precedente. “Me guardé bien de hablar de esto a nadie, por el temor de pasar por loco o alucinado.”
Este relato es eminentemente instructivo. Primero prueba que esta exteriorizació n del alma no es resultado de una alucinación o recuerdo de un sueño, porque la visión de la habitación vecina, que el grabador no conocía, y en la cual ha penetrado por primera vez durante este estado particular es perfectamente real. En segundo lugar, comprobamos que el alma, cuando está desprendida del cuerpo, posee una forma definida y el poder de pasar a través de los obstáculos materiales, sin experimentar resistencia, bastando su voluntad para transportarla al lugar en que desea encontrarse. En tercer lugar, tiene una vista más penetrante que en el estado normal, puesto que el joven veía latir su razón a través de su pecho.(1)
(1) ¿No es comparable esta visión a la de los sonámbulos? ¿Y no tenemos razón al atribuirla al alma?
La conservación del recuerdo de los acontecimientos sobrevenidos durante el desdoblamiento es en este caso muy clara; pero puede ser mucho menos viva, y entonces el agente, al despertarse, no sabrá si ha soñado, o si su alma ha abandonado su envoltura física; en fin, lo más frecuente es que el espíritu olvide, al entrar de nuevo en su cuerpo, lo que ha pasado durante el desprendimiento.
Hay que guardarse bien de deducir —como se hace demasiado frecuentemente— que esta salida es una manifestación inconsciente del alma; la verdad es que es sencillamente la memoria de este fenómeno la que ha desaparecido; pero mientras se ejecutaba, el alma tenía perfecto conocimiento de él.
Hagamos una última observación a propósito de la imposibilidad para el joven grabador de dar vueltas a la llave de su lámpara, por más que percibía, por decirlo así, su textura íntima. Esta impotencia, que es común a todos los espíritus, depende de la rarefacción del periespíritu; pero puede suceder también que, gracias a un influjo de energía tomado del cuerpo material, la envoltura fluídica adquiera un grado suficiente de sustancialidad para obrar sobre objetos materiales.
La aparición de la madre de Elena tenía esta sustancialidad. Parangonando este relato con el de Cromwell Varley, se comprueba claramente que el alma desprendida del cuerpo goza de las ventajas de la vida espiritual. No son teorías; es la comprobación pura y simple de los hechos. Hasta ahora las apariciones, llamadas telepáticas, de que acabamos de hablar, no han revelado nada acerca de su naturaleza íntima; salvo los movimientos que ejecutan y las puertas que parecen abrir y cerrar a voluntad, se las tomaría por seres verdaderamente inmateriales.

Gabriel Delanne 
Extraído del libro "Alma inmortal"

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domingo, 10 de julio de 2011

Mentalismo




Dios no castiga  :

   Dios no castiga, sino  que se cumplen las Leyes Cósmicas como resultado del buen o mal uso de nuestro Libre Albedrío, de ahí las consecuencias positivas o negativas de nuestros actos, pensamientos y palabras.

Hoy hablaremos de una ley muy importante, la Ley del Mentalismo. Esta ley se basa en un aforismo que dice: · Todo es mente, el universo es una creación mental".  Cuando pensamos, emana una energía de nosotros, una corriente magnética semejante a un rayo de luz que llega hasta el alma y la vida de las demás personas, ejerciendo una influencia positiva o negativa sobre ellas, de acuerdo al patrón vibratorio de lo que creamos.


  Fácil es comprender entonces la importancia y la responsabilidad que tenemos de estar vigilantes de nuestros actos, palabras y pensamientos.

    Algunas escuelas esotéricas nos hablan de estas energías mentales, formando y tomando forma y vida, y nos dicen que " los pensamientos son alguna cosa", es decir que tienen cuerpo, tienen masa, y al salir de nuestra mente adquieren vida, personalidad, y como " Entidad ", funcionan y trabajan según la intención que les hemos dado y la emoción en que las envolvimos.

   Pensamientos negativos crean un agregado de la misma especie y esta forma sigue y acompaña al que lo ha creado. Las tonalidades y vibraciones de estas formas de pensamiento, son opacas y sombrías. Contribuyen a rodear a la persona de una atmósfera pesada y negativa que entorpece su vida, causándoles ansiedad, tristeza, melancolía y debilitando el sistema nervioso y endocrino, dando paso a enfermedades de todas clases.

Por el contrario, la mente positiva,llena de buenos y altruistas pensamientos de buenos y generosos deseos para todos, es como un imán que atrae por " Ley de Afinidad y Correspondencia", a sus iguales y sus afines, creando alrededor de la persona que lo emite y de aquellos a quienes ha sido lanzado o proyectado un escudo impenetrable de protección mental y espiritual.

    Esa es la ley y así funciona. Aprendamos a vivírla, a meditarla y a cumplirla, porque es para nuestro propio beneficio.



    Un saludo fraterno de  Rey Formoso ( Miami )


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sábado, 9 de julio de 2011

Cuando los hijos crecen


Lo que los padres dicen a sus hijos no es oído por el mundo, más queda para la posteridad.”
Jean Paul Richter


CUANDO LOS HIJOS CRECEN

Hay un momento, en la vida de los padres, en que ellos se sienten huérfanos. Los hijos, dicen ellos, crecen de un momento para otro.

Es paradoja. Cuando nacen pequeños y frágiles, los primeros meses parecen interminables. Padre y madre se alternan en la búsqueda de respuestas para los estímulos en los rostrillos menudos.

Desean que ellos sonrían, que agiten los bracitos, que se sienten, queden en pie, anden, todo en una ansiosa expectativa.

Entonces, un día de repente, descubrimos que son adolescentes. No más hay paseos con los padres en los fines de semana ni ferias compartidas en la familia.

Ahora todo es hecho con los amigos.

Miran para el rostro del niño y sorprenden los primeros hilos de la barba, como la madre de un pajarillo descubre el plumaje en las alas de los polluelos. La niña se transforma en mujer. Es el momento de los vuelos para el más allá del nido doméstico.

Es el momento en que los padres se preguntan: ¿Dónde están aquellos bebes con cariño de leche y faldón mojado. ¿Dónde están los juegos del escondite, las casitas de papel, los héroes invencibles que todo conseguían, en sus batallas imaginarias contra el mal?.  Los viajes para la playa y el campo ya no son tan sonoros. Las canciones infantiles y los eternos pedidos de refrescos, dulces, pipas, fueron sustituidos por el mutismo o la conversación animada con los amigos con que comparten su alegría.

   Los padres se sienten huérfanos de hijos. Sus pequeños crecieron sin que ellos puedan precisar cuando. Entonces eran criaturas trazando la bola para ser concertada. Hoy son ellos los que les enseñan como operar el computador y explorar mejor los programas que se encuentran a disposición.

La impresión es que se durmieron siendo criaturas y despiertan como adolescentes, como en un pase de magia.

Entonces viajaban en el asiento de atrás del automóvil y hoy están al volante, dando  clases  de correcta conducción.

Es el momento de pesar de los días que se fueron, tan rápido. Es el momento en que sentimos que podríamos haber dejado de lado trabajos siempre continuos y saltado más con ellos, rulando en la grama, jugando al fútbol.

Deberíamos haberlos oído más, deleitándonos con el relato de sus conquistas y aventuras, sus primeras decepciones, sus miedos. Haberlos llevado más al cine, disfrutando de sus vibraciones ante el heroísmo de los personajes de ficción.

Tiempos que  ya no volverán a no ser en la figura de los nietos que nos compete esperar.

Padres, estemos más con nuestros hijos. La existencia es breve y las oportunidades preciosas.

Todo lo que nos preocupa ,el tiempo nos compensará  todas esas horas dedicadas a los espíritus que se amoldaron en los cuerpos de nuestros pequeños, para estar con nosotros.

No economicemos abrazos, caricias, atenciones, porque nuestro procedimiento para con ellos les determinará la felicidad del crecimiento provechoso o la tristeza de los días inútiles del futuro.

La criatura criada con cariño aprende a ser afectuosa.

El mensaje de atención al prójimo es pasado por los padres a los hijos.

En el día a día con los padres ellos aprenden que el ser humano y sus sentimientos son más importantes de que el simple suceso profesional y todos sus accesorios.

Equipo de redacción del Momento espirita


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viernes, 8 de julio de 2011

Los enemigos del Espiritismo




  Desgraciadamente, ellos existen y están por todas partes.

  En el hogar, cuando uno de los cónyuges agrede la creencia religiosa del   otro, perturbando, hasta la prohibición, el ejercicio espontáneo de la fe espírita.

En la familia, cuando parientes fustigan al familiar interesado en el conocimiento espiritual más amplio, que el Espiritismo ofrece.

    En el templo, cuando líderes de otras religiones califican de demoníacos a los seguidores de Allan Kardec, tomándolos por instrumentos del mal y de la impostura.

    En la academia, cuando científicos orgullosamente rechazan los principios espíritas, remitiéndolos al territorio de la ignorancia.
    En la universidad, cuando doctores arrogantes desprecian las lecciones doctrinarias, catalogándolas como supersticiones.

    En la vía pública y en el trabajo, cuando el compañero, que cree en los Espíritus, es blanco de cuchicheos y risas disfrazadas.

    En la escuela, cuando profesor y alumno, dedicados a la causa espiritista,reciben el desdén de colegas y maestros.

    En la reunión social, cuando el hermano comprometido con la renovación interior y refractario a los excesos de la ocasión, es tenido como lunático.

    En el club, cuando médiums y adoctrinadores idóneos son temas de conversaciones y referencias desairadas.


   En los medios de comunicación de masas, cuando la Doctrina Espírita sufre el ataque de redactores malintencionados o es motivo de representaciones humorísticas vulgares por parte de comediantes irrespetuosos.

    El Espiritismo es derrotero seguro para la transformación moral,
contrariando la tendencia hacia los intereses y ventajas inmediatos.
Abrazando el ideal espírita, no espere un camino sin obstáculos, ni
imagine el reconocimiento de los demás a su esfuerzo de reforma íntima.

     Conténtese con la certeza del amparo constante de Jesús y si, en las tribulaciones 
de la lucha renovadora, usted anhela tener paz en el corazón, recuerde las significativas palabras del Maestro Divino a los discípulos atentos:

– Mi paz os doy, no la paz del mundo.

- André Luiz -( Espíritu)
(Página psicografiada por Antonio Baduy Filho, en el Culto del
Evangelio del Sanatorio Espírita José Dias Machado, en la mañana del día
07/05/00, en Ituiutaba, Minas Gerais, Brasil).


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jueves, 7 de julio de 2011

Paz en nosotros



    La paz en nosotros no resulta de circinstancias externas y si de nuestra tranquilidad de conciencia en el deber cumplido y es preciso anotar que el deber cumplido es fruto de la comprensión .

    Comprender significa, en esencia, disculpar a las personas que nos rodean, en las oposiciones que nos hagan y olvidar las ocurrencias que se nos muestren adversas, a fin de que nos mantegamos fieles a la tarea que se nos indica.

     No te conturben la censura o la crítica de los demás en el desempeño de las obligaciones que la vida te señala, porque si aceptas tus propios compromisos en el bien general, esos compromisos hablan con respecto a ti mismo y no a los que te observan, no siempre con lógica y seguridad.

    En cualquier actividad edificante, conviene recordar que ideas y palabras, acciones y actitudes de los demás pertenecen a ellos y no a nosotros.

    En el criterio de la reciprocidad, es justo recordar que no nos es licito violentar a esa o aquélla persona con opiniones y medidas tendientes sofocarles la personalidad.

     Las discusiones auxilian en muchos casos de asuntos oscuros o de compañeros mal informados, pero servir a los semejantes, donándoles, lo mejor de nosotros, es el argumento decisivo para aclarar los agentes de solución a cualquier problema.


    Para colaborar en el interés del bien de todos, es imperioso olvidarnos en aquello que las inducciones al egoismo nos impulsen a titubear, ante las obligaciones que la vida traza.

    Aunque todos los elementos exteriores se te revelen contrarios a la acción que desenvuelves, es perfectamente posible guardar la propia serenidad, desde que sepas entender a personas y situaciones, dejándolas donde se coloquen y siguiendo hacia el frente con el trabajo que te compete.

    La paz en nosotros - repitamos - nace de la compresión en servicio es mantenida por la tolerancia para con los errores ajenos y hasta por la autoaceptació n de nuestros propios errores, de modo que sepamos corregirlos sin tumulto y pérdida de tiempo.

    En suma, mientras no sepamos perdonar, no seremos libres para someternos a la práctica del bien según las Leyes de Dios.

Espiritu Emmanuel
Médium  Francisco Cândido Xavier

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