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jueves, 17 de febrero de 2011

Muerte/Vida- Vida/Muerte



 ¿ En dónde comienza y termina la Vida y la muerte ?

La fina  línea que separa la vida de la muerte, siempre ha sido algo inquietante para el Ser humano desde lo más remoto de sus orígenes.

Según la Ciencia, la vida humana comienza al unirse los veintitrés cromosomas del espermatozoide, con los veintitrés del óvulo; a partir de ese momento ya hay una vida humana embrionaria como un proyecto en desarrollo. Por tanto no comienza en el momento en que una persona nace a esta vida, sino mucho antes, desde el momento de la concepción en el seno materno.

La vida humana cesa con la muerte, pero no así la vida del Ser espiritual que es cada ser humano en su paso por la Tierra y que siendo inmaterial, continúa existiendo después de abandonar el cuerpo físico tras la muerte del mismo.
 Siguiendo con los parámetros de la Ciencia, la muerte supone la cesación de todas las funciones vitales, considerando este cese a partir de la parada de la actividad cerebral y de la función cardiopulmonar ; sin embargo, existen a veces casos de reanimación y vuelta a la vida, tras estados de muertes aparentes o Catalepsia, así como también casos de reanimaciones después de una muerte clínica o tras una congelación con paradas cardiorespiratoria y de actividad cerebral ; estos casos parecen desmentir a estos parámetros científicos sobre la vida y la muerte.

Por ello se podría diferenciar entre la muerte como separación definitiva del Ser espiritual de su cuerpo físico que tenía como ser humano, - lo que se conoce como desencarnación ( dejar la carne que se reviste), en referencia al proceso inverso del nacimiento o encarnación, - y la muerte como cesación de toda actividad orgánica, y que afecta al proceso de separación corporal definitiva del Ser espiritual. Por tanto la muerte del cuerpo físico, que aún conserva por corto tiempo sus energías vitales, no presupone que siempre se produzca una desligazón definitiva e inmediata del mismo tras el último aliento vital.
- Jose Luis -



"  Solo muere lo que vive, y solo puede volver a vivir lo que ha muerto"

miércoles, 16 de febrero de 2011

Divulgación espírita

Hay compañeros que se muestran contrarios a la divulgación espirita.
Juzgan vano el propósito de exaltar los méritos y agradecer los beneficios que da el conocimiento de la Doctrina, realizando labores con repercusión pública.
Para ellos, el Espiritismo habla por si y camina por si.
Están seguros en esa convicción, mas esto no debe obstar nuestro deber de colaborar en la extensión del conocimiento espirita, con la misma dedicación que le merece al labrador la siembra de la buena semilla .
La enseñanza exige aulas para el ejercicio del magisterio.
El Espiritismo debe ser presentado por sus doctrinadores en sesiones públicas.
La cultura necesita de publicaciones.
El Espiritismo tiene su fuerza de expansión en el libro que expone sus postulados.
El arte requiere adquirir estado público.
El Espiritismo no prescinde de las obras que manifiestan su grandeza.
La industria procura la producción que demuestre su potencial.
El Espiritismo posee su mayor fuerza en las realizaciones y en el ejemplo de sus adeptos, por cuyo transcender hacia el bien común se reconoce su excelencia.
No podemos abandonar la educación espirita por tal motivo, y con el fin de honrarla y propagarla, no despreciemos los medios de que disponemos para intensificarla.
Allan kardec comenzó su trabajo publicando las obras de la Codificación y fundando una asociación promotora de reuniones y conferencias, una librería y una revista para la difusión inicial de la Nueva Revelación.
Mas esto es todo .
Que Jesús valoró la publicidad, no para si mismo, sino para el Evangelio, es una afirmación sobre la cual no cabe ninguna duda.
Por ello es que comenzó su obra reuniendo a doce agentes respetables para que trasmitieran sus enseñanzas, y Él mismo fundó el Cristianismo en medio de asambleas públicas .
El "id y predicar" nació en su boca inundada de luz .
Y luego, reconociendo que la Buena Nueva estaba amenazada por influencia judaizante y en razón de que la comunidad apostólica se había  circunscripto extremadamente a los preceptos del Viejo Testamento, después de regresar a las Esferas Superiores llamó a Pablo de Tarso, comunicándose con él en un camino vulgar, convocándolo para propagar sus principios a los gentiles, principios que Jerusalén jamás había aceptado.
Observando esto, no sabemos cómo estar en el Espiritismo sin hablar de él, o dicho de otra manera, si quisiéramos preservar el Espiritismo e insuflarle nuevas energias para beneficio del mundo, es necesario comprender su finalidad de escuela, y toda escuela, para cumplir su función necesita de la divulgación.
Espiritu Benefactor André Luiz.
Medium Waldo Vieira
Comentario. -  Las dudas y los temores de salir al mundo a divulgar la Doctrina esta en nuestra imperfección, ni los Profetas ni los Apóstoles ni Allan Kardec tuvieron el más mínimo temor, cuando alguien es tocado por El Señor se ve la obra del Altísimo.
Con respeto y amor :  Marco Antuan 

 



 



Reflexionando con la muerte

 



La realidad permanente de la muerte del ser humano, nos lleva a reflexionar sobre los por qués de nuestra existencia y sobre el sentido que esta tiene.

La persona espiritualmente adelantada, vislumbra que en realidad existen dos categorías de “muertos”: los que han dejado su vestimenta carnal y los que todavía están en este mundo, pero están muertos para la vida espiritual, pues solo viven una vida material como lo hace cualquier animal. Para el mundo, “muertos” son los que dejaron la carne de su cuerpo, y una vez desaparecido este ,dejando credos religiosos aparte, ya consideran perdido para siempre al Ser que se fue, aunque no se sabe muy a donde…. Sin embargo para nosotros, como dijo Jesús de Nazaret, muertos son los que viven inmersos en la materia alejados de la primitiva vida del espíritu, que es vivir en la Voluntad Divina y en el Amor del Padre. Los muertos en este caso son muchas veces las personas que habitan la corteza terrestre atrapados en la materia y en los vicios, pero que no están vivas para el Mundo Espiritual., pudiendo ser llamadas como “muertos-vivos” y cuando después de que tras la muerte del cuerpo dejan la materia, se les podría llamar con razón, los muertos, pues ya estaban espiritualmente muertos cuando vivían en este mundo, y después continúan muertos también para la vida espiritual, hasta que por misericordia Divina y por imperativos de la ley de Evolución, se les ofrece una nueva oportunidad de existencia terrestre. Sin embargo los vivos en cuanto a vivir una vida espiritual de relacción con Dios , cuando pasan al más allá continúan viviendo plenamente felices en los planos y mundos de Luz; a estos por el contrario se les podría llamar “vivos-muertos”, o sea muertos aquí, pero bien vivos y felices allá, en otra dimensión.

Por lo analizado en el punto anterior, ya conocemos que el sentido básico de nuestra vida es el de aprender y madurar espiritualmente con la experiencia de cada día y esto lo hacemos inmersos en la Ley de Consecuencias, cosechando de aquello que antes sembramos voluntariamente mientras con nuestras actuaciones de ahora, vamos a su vez sembrando el bien o los errores que deberemos continuar cosechando en el futuro.

De lo expuesto se deduce que tiene mucha mas importancia el mantener una vida espiritual consciente y provechosa , haciendo el bien a los demás , evolucionando y aprendiendo cada vez más lo que afecta al espíritu , y sobre todo esforzándonos por ser cada vez mejores personas, viviendo conscientemente en la Voluntad Divina del Padre, plenos de Su Amor, en lugar de una vida a semejanza con cualquier ser del reino animal, apegados al medio físico y a todo lo que sea material, sin otro horizonte que satisfacer las apetencias corporales para esta vida que el medio físico nos reclama.

Es mejor el día de la muerte que el día del nacimiento”
- La Biblia (Eclesiastes 7:1)-

- Jose Luis -

martes, 15 de febrero de 2011

Sueño y sonambulismo

 

Abordaremos en este artículo, la diferencia entre el sueño y el sonambulismo, la manifestación física de éste y su origen.
Durante las diferentes fases del sueño, sucede que una persona se levanta y se ocupa de sus asuntos o se desplaza de un lugar a otro.
Se habla entonces de sonambulismo. Muchos de nosotros conocemos o hemos oído hablar de las personas sonámbulas.
Se trata del “sonambulismo natural”.
Este estado ya suscitaba el interés de Allan Kardec en su tiempo, y lo pregunta en El Libro de los Espíritus.
Veamos las respuestas proporcionadas por los espíritus: “Es una independencia del alma más completa que en el sueño y entonces sus facultades están más desarrolladas; tiene las percepciones que no tiene en el sueño que es un estado imperfecto de sonambulismo”. He aquí un comienzo de respuesta interesante que nos presenta el sonambulismo como una manifestación más avanzada que el sueño.
En este caso se impone una reflexión, pues, en el sueño el espíritu recupera cierta libertad. Utilizar un cuerpo dormido no es sinónimo de libertad ni de independencia. Veamos la continuación de la respuesta: “En el sonambulismo, el espíritu se pertenece completamente a sí mismo: los órganos materiales que en cierta forma están en catalepsia, ya no reciben las impresiones externas.
Cuando se producen los hechos de sonambulismo, es porque el espíritu, preocupado por una cosa u otra, se entrega a una acción cualquiera que necesita el empleo de su cuerpo del cual se sirve entonces de manera análoga al empleo que hace de una mesa o de cualquier otro objeto material”.
Es preciso entonces comprender esto: el ser humano está compuesto por tres elementos: el espíritu, es decir el ser espiritual inmaterial, inteligente, dotado de reflexión y de razonamiento; el periespíritu, cuerpo energético, vehículo del espíritu; y el cuerpo físico, hecho de la materia del medio donde el espíritu encarna. Cada noche, durante unas dos horas, el espíritu deja su envoltura carnal para unirse a los éteres y regenerarse. Es entonces cuando el espíritu vive el más allá y puede acordarse al despertar, bajo la forma de ensueños, de sus encuentros y sensaciones, durante la libertad encontrada temporalmente. Sin embargo, el espíritu no utiliza la totalidad de sus facultades en esta desincorporación donde ya no hay interacción con el cuerpo. Por la respuesta referida en El Libro de los Espíritus, se comprende que el estado de sonambulismo es la suma de la desincorporación del espíritu y de la capacidad de las fuerzas de éste para actuar sobre su cuerpo a fin de realizar las acciones que le preocupan.
Para ilustrar estas palabras, he aquí un ejemplo de sonambulismo natural observado por el profesor Soave quien enseñaba filosofía e historia natural en la universidad de Padua, ejemplo extraído del libro de Gabriel Delanne El Espiritismo ante la Ciencia:
“Un farmacéutico de Pavía, versado en química, a quien se deben importantes descubrimientos, se levantaba todas las noches durante su sueño e iba a su laboratorio para retomar allí sus trabajos inacabados.
Encendía los hornos, colocaba los alambiques, retortas, matraces, etc. y proseguía sus experimentos con una prudencia y una agilidad que no hubiera podido tener estando despierto; manejaba las sustancias más peligrosas y los venenos más violentos sin que le ocurriera el menor accidente.
Cuando le había faltado tiempo en el día para preparar las recetas que le entregaban los médicos, las tomaba del cajón donde estaban guardadas, las abría, las colocaba una al lado de otra sobre la mesa y procedía a su preparación con todo el cuidado y todas las precauciones deseables.
Era verdaderamente extraordinario verlo tomar la balanza, elegir los gramos, decigramos y centigramos, pesar con precisión farmacéutica, las dosis más mínimas de las sustancias de las que estaban compuestas las recetas, triturarlas, mezclarlas, revisarlas, luego ponerlas en frascos o paquetes según la naturaleza de los remedios, pegar las etiquetas y finalmente almacenarlos en orden sobre los estantes de la farmacia, listos para ser entregados cuando fueran a recogerlos. Terminados los trabajos, apagaba los hornos, volvía a poner en su sitio los objetos utilizados y retornaba a su cama donde dormía tranquilamente hasta el momento de despertar”.
El profesor Soave hacía notar que este farmacéutico sonámbulo tenía los ojos cerrados durante esos trabajos nocturnos y que la simple memorización de los lugares, no era suficiente para la realización de los trabajos y que la preparación de las recetas cuyo contenido desconocía, seguía siendo inexplicable.
He aquí la explicación espírita de este fenómeno. Si un sonámbulo puede movilizarse en un apartamento, escribir o trabajar con los ojos cerrados, es porque existe en él una fuerza que lo dirige con seguridad fuera de los sentidos utilizados habitualmente en estado de vigilia, puede decirse entonces con certeza, que es el alma o el espíritu lo que predomina sobre los órganos utilizados en estado de conciencia.
He aquí otro ejemplo para argumentar el hecho de que el espíritu es capaz de ver a través de la materia. Se ha extraído de la enciclopedia del artículo “sonambulismo”.
Relata el hecho siguiente: “Un joven abad se levantaba cada noche, iba a su despacho, componía los sermones y se acostaba. Unos amigos suyos, deseosos de saber si verdaderamente dormía, lo espiaron; y una noche en que escribía como de costumbre, interpusieron un gran cartón entre sus ojos y el papel. No se interrumpió en absoluto, continuó su redacción, y en cuanto la hubo terminado se acostó como tenía por costumbre hacer, sin sospechar la prueba a la que acababa de ser sometido. El autor del artículo agrega: cuando había acabado una página, la leía en voz alta, de un extremo al otro (esta acción la realizaba sin el concurso de los ojos). Entonces si alguna cosa le desagradaba, la retocaba y escribía encima las correcciones con gran exactitud. He visto el comienzo de uno de sus sermones que había escrito dormido; me pareció bastante bien hecho y correctamente escrito. Pero hizo una corrección sorprendente: habiendo escrito en un lugar ‘ce divin enfant’, creyó, al releerlo, que debía sustituir la palabra ‘divin’ por ‘adorable’; pero vio que el ‘ce’, colocado delante de divin, no podía ir con adorable; de manera que añadió muy hábilmente una ‘t’ al lado de las letras anteriores, para que se leyera ‘cet adorable enfant’.
 El sonámbulo ve pues a través de los cuerpos opacos que no son obstáculos sino para nuestros órganos todavía rudimentarios, pero no para el espíritu que atraviesa libremente la materia”. Estas observaciones alentaron a Allan Kardec a hacer a los espíritus la siguiente pregunta:
¿Cómo puede el sonámbulo ver a través de los cuerpos opacos?
Respuesta: No hay cuerpos opacos más que para vuestros órganos rudimentarios; ¿no os hemos dicho que, para el espíritu, la materia no es en absoluto un obstáculo, pues la atraviesa libremente?
Ciertos sonámbulos, como para ver mejor, aplican los objetos sobre el epigastrio o sobre la nuca. Ve entonces por todas las partes de su cuerpo. Está fuera de su cuerpo al que ve. Ve pues con toda su alma. Al no estar la vista del alma o del espíritu circunscrita ni tener sede determinada se explica por qué los sonámbulos no pueden asignarle un órgano particular. He aquí un punto importante aclarado. Sin embargo, quedan muchos otros y en particular, este razonamiento:
¿El sonámbulo actúa de manera mecánica o razona de manera inteligente?
 He aquí otro ejemplo extraído del libro de Gabriel Delanne  “El Espiritismo ante la Ciencia”.
Es referido por el doctor Esquirol que cuenta que un farmacéutico se levantaba todas las noches y preparaba las pociones cuyas fórmulas encontraba sobre la mesa.
Para saber si el juicio actuaba en este farmacéutico sonámbulo o si no había más que movimientos automáticos, un médico puso sobre el mostrador de la farmacia la nota siguiente: “Sublimado corrosivo: 2 dracmas, agua destilada: 4 onzas a tragar de una vez”.
Habiéndose levantado el farmacéutico durante su sueño, bajó como siempre a su laboratorio, tomó la receta, la leyó varias veces, pareció muy asombrado y comenzó el monólogo siguiente que el autor del relato, oculto en el laboratorio, escribió palabra por palabra: sin duda el doctor se ha equivocado. Me niego a preparar esta poción”. El sonámbulo tomó luego diversas recetas que estaban sobre la mesa, las preparó, las etiquetó y las ordenó en fila para ser entregadas al día siguiente. Este ejemplo prueba que sí hay una reflexión y un razonamiento. Hay allí una prueba suplementaria de la existencia del espíritu que trasciende la materia y que nuestros sentidos son considerablemente exacerbados bajo la influencia del espíritu. Para comprender nos hace falta todavía admitir la existencia de un principio espiritual.
Esto nos lleva a otra forma de sonambulismo, que se acompaña con la visión a distancia. En efecto, la persona sujeta al sonambulismo, puede practicar a veces la visión a distancia, no como si se mirara un objeto desde lejos, como podría hacerse con un catalejo o con un par de prismáticos, pues no es el objeto que se acerca sino es el espíritu que se desplaza.
En el sueño, el espíritu, la parte inmaterial de nuestro ser, se traslada instantáneamente por el espacio, conducido por el pensamiento y la voluntad. Se desarraiga entonces de su envoltura carnal durante un tiempo más o menos largo.
Durante ese período, el cuerpo parece anonadado y la palabra es más sorda, al estar la vida espiritual entera en el lugar donde su pensamiento la ha transportado.
Sin embargo, el sujeto puede experimentar físicamente impresiones de calor o frío, o bien otras sensaciones del lugar donde se encuentra su espíritu pues siempre se halla unido a su cuerpo por una atadura fluídica que sigue siendo la conductora de las sensaciones.
Esta separación puede engendrar también cansancio para el cuerpo, sobre todo cuando el espíritu se entrega a un trabajo activo.
La clarividencia del sonámbulo, la fuente de las ideas innatas, el hecho de que pueda hablar con soltura y exactitud de cosas desconocidas en estado de vigilia, que a veces pueden estar por encima de sus capacidades intelectuales, hay que relacionarlo con el hecho de que el sujeto dispone de muchos más conocimientos que los que sabe, que están registrados en el periespiritu y por tanto no están disponibles en estado  de vigilia.
Finalmente, concluiremos este artículo, precisando que el sonambulismo puede ser provocado por medio de pases magnéticos. Hablamos entonces de sueño magnético que ya ha sido objeto de varias disertaciones en nuestro Jornal Spirite (N°62 y N°64) que les invitamos a leer o a releer

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta


Reflexionando: Cambio interior


¿Qué significa realizar un cambio interior?

Significa modificar nuestra forma de sentir o de reaccionar frente a un evento dado. Por ejemplo, una persona que decide dejar de fumar, realizó un cambio interior; una persona que decide comenzar a prestar mayor atención a los alimentos que ingiere, realizó un cambio interior; una persona que decide buscar las formas de mejorar su relación de pareja, también realizó un cambio interior.

Lamentablemente, muchas personas temen realizar cambios. Para algunos, cambiar representa abandonar lo conocido, lo familiar, lo que denomino 'la zona de comodidad'. Para otros, cambiar representa aceptar que hay algún aspecto de su persona que está mal y que en consecuencia debe ser modificado. Sin embargo, este razonamiento pobre y limitado, sólo actúa como un freno que les impide seguir creciendo interiormente y mejorando cada día. Recuerda esto: Cambio interior es sinónimo de evolución.

Cambiar significa tener la flexibilidad necesaria para modificar nuestro modo de sentir (o de actuar) con el fin de lograr nuevos y mejores resultados. Cambiar significa tomar control de nuestros comportamientos de forma tal de ser nosotros (y no una agencia de publicidad) quien determine qué es bueno y qué es malo para nuestro organismo.

Cambiar significa ser capaces de variar ciertos comportamientos de modo tal de lograr estrechar los lazos que nos unen a nuestros seres queridos.

Cambio interior es un proceso de transformación interna que nos permite comenzar a dirigirnos en una nueva dirección (alejándonos de lo que nos desagrada y perjudica, y acercándonos hacia lo que nos beneficia y produce placer).

Las personas que evaden el cambio, son personas que viven una vida rutinaria, mediocre y aburrida. Una vida sin cambio interior es una simple supervivencia. Por el contrario, las personas que realmente logran realizar sus metas y objetivos, son personas que saben que cambiar es tener la oportunidad de aprender algo nuevo y diferente. Cambiar es explorar lo que está más allá de tus conocimientos actuales. Cambiar es expandir tus propios límites.


Es probable que al hacer algo nuevo y desconocido te sientas un tanto incómodo o inseguro, pero la recompensa vale la pena. No hay nada más gratificante que mirar hacia atrás en el tiempo y ver una vida llena de logros y realizaciones. Debes comprender que con cada cambio realizado, con cada meta lograda, con cada problema resuelto, tienes la oportunidad de expandir, no sólo tu nivel de conocimiento, sino también la representación del mundo a tu alrededor (algo que ingenuamente denominamos realidad).

Nunca olvides que la llamada 'realidad', no es más que nuestra percepción e interpretación de la realidad absoluta que nos rodea. Lo que comúnmente denominamos 'realidad' no es más que 'nuestra realidad' y no la realidad absoluta. Cambiar interiormente significa, expandir esa limitada realidad parcial.

Cuando logres entender que tu vida es única y preciosa; cuando alcances a comprender que eres tú quien debe proteger la salud de tu cuerpo (alimentándote sanamente y realizando ejercicio moderado en forma regular); cuando alcances a valorar que la calidad de tu relación de pareja (o de la relación con tus hijos) depende, no sólo de las horas que trabajas y del dinero que aportas a tu hogar, sino también del apoyo, comprensión y respeto que demuestras por esas personas que tanto amas, recién entonces habrás comenzado a hacer cambios que te dirigirán hacia una vida más feliz y plena.

Entiende que no es necesario que haya algo mal para que decidas cambiar. Siempre es posible mejorar lo que ya está bien. ¿Deseas sentir mayor seguridad, confianza y autodeterminación? ¿Deseas llevar a tu relación de pareja (o la relación con tus hijos) a un nivel superior de amor, entendimiento y comprensión? ¿Deseas mejorar tu situación actual con referencia a temas fundamentales como lo son tus estudios, tu trabajo o tu profesión? Tú puedes lograr cualquier cosa que te propongas (especialmente si entiendes que cambiar interiormente es la clave para seguir evolucionando).

Vive con pasión y entusiasmo, sabiendo que TÚ TAMBIÉN PUEDES.

Feliz el día en que descubres que no se debe a un accidente, al tiempo o a la fortuna,sino que eres tú quien lo acerca o aleja todo de ti"

lunes, 14 de febrero de 2011

En la hora de la verdad

Carlos Roberto Campetti

La vida está compuesta de constantes movimientos de preparación y experimentación que tienen por objeto impulsar al ser para que logre su perfeccionamiento. En ese sentido, el Espíritu Caírbar Schutel, afirma que "muchas veces, vivimos normalmente diez largos años, conquistando patrimonios espirituales, para vivir tan sólo diez minutos fugaces de modo extraordinario y excepcional. Son los clímax de la vida, donde somos llamados a rendir cuentas, inferir nuestras responsabilidades intransferibles..." (1).

De esas luchas resulta la transformación moral del ser para el bien en el campo interior. Nace así el hombre nuevo con capacidad de generar consecuencias positivas en sí mismo y fuera de si, en las relaciones con los demás seres.

La mayor parte de la humanidad, todavía, no ha comprendido la necesidad del bien ni del trabajo interior para conocimiento y conquista de uno mismo. Aunque muchos procuren mantener apariencias de bondad y busquen evidenciar que hacen el bien, en sus corazones y mentes no cultivan aún la convicción de que ése es el camino para la conquista de la felicidad. El egoísmo perdura en la intimidad de! ser y el orgullo sigue prevaleciendo en las relaciones familiares y sociales, sean profesionales o de entretenimiento.
Por eso, la mayoría dedica toda la vida en la búsqueda de ventajas materiales, de posiciones destacadas en el ámbito social que, según piensa, le pueden garantizar seguridad y felicidad en el mundo, olvidado del conocimiento y la conquista del mundo que lleva dentro, en su propia alma.

Como no es común que alguien se dedique, desinteresadamente, a la defensa de OITO, cada uno siente la necesidad de la lucha egoísta en defensa de sus propios intereses o, cuando mucho, en defensa de los intereses del grupo al cual pertenece.

Cuando nos dedicamos a observar el espacio y comparamos la Tierra con el cosmos que nos rodea, necesariamente concluimos que hay solidaridad en la Naturaleza y en el Universo. Que hay una interdependencia entre las cosas, los seres y entre unas y otros. Que de ahí surge la necesidad imperiosa de la búsqueda de caminos menos egoístas y materialistas en la vida.

Muchas veces nos vienen a la mente las preguntas:
¿Cuál es el motivo de nuestra existencia? ¿Por qué estamos en la Tierra? ¿Para dónde vamos, como Espíritus que somos, al morir nuestro cuerpo físico? ¿Qué necesitaremos en ese nuevo mundo que vamos a encontrar? ¿Qué debemos hacer para conquistar lo que nos será útil allá?
Para considerar seriamente esas y otras preguntas de la misma Naturaleza, el ser humano necesita calmar su agitación, hacer menos barullo y mantener más silencio interior. Así podrá comprenderse a sí mismo y saber cual es el verdadero motivo de su existencia: la reforma interior con la consecuente producción del bien en sí mismo que transbordará en provecho de muchos. Es lo que ocurre con los Espíritus superiores, llamados por algunos santos y ángeles, pero reconocidos por e! Espiritismo como hermanos nuestros que se han conquistado ya a sí mismos, han vencido el egoísmo y el orgullo y trabajan en sintonía con los planos superiores de la Vida paral la producción del bien de todos.
Libre Albedrío y Responsabilidad
Alguien podrá preguntar: ¿Pero, los ángeles no son seres especiales? No, no lo son. Son Espíritus como nosotros, pero que han conquistado mayor perfección. Y lo hicieron en el ejercicio de lo mismo que tenemos nosotros: el libre albedrío, esa facultad que nos permite elegir el camino a seguir, pero que, a la vez, nos brinda la responsabilidad por las decisiones que adoptamos.

El libre albedrío es una facultad brindada en germen por Dios a todas sus criaturas, pero que es desarrollada a medida en que el ser hace el esfuerzo de perfeccionamiento, de conocimiento de sí mismo y de las leyes que regulan el mundo en el cual está inserto. Cuanto más evolucionado sea el ser, más desarrollado será su libre albedrío, más grande su capacidad de decisión, pero también más amplia su responsabilidad.

Eso nos lleva a considerar que todo lo que recibimos de la vida, bueno o no, es resultado de nuestras decisiones. Los dolores y sufrimientos, así como los goces y placeres espontáneos del la vida resultan de nuestras acciones anteriores. Pero, mas que eso, resultan de nuestra forma de ser, de aquello que ya fe Demos condiciones de ver, sentir, comprender. Por eso, aquello que para unos representa una tragedia, para otros no paga de una ocurrencia común, sin mayor significado.

Si juntamos a eso el hecho de que existe una ley de sinfonía que promueve la unión entre los seres que vibran de forma parecida, podemos concluir que estamos siempre rodeados de compañías que se asemejan a nosotros, sean encarnadas o desencarnadas. Esas compañías nos secundan en nuestros pensamientos, palabras y acciones, influenciándonos de forma amplia en las decisiones que tomamos. Eso no disminuye nuestra responsabilidad, pues siempre tenemos el libre albedrío de aceptar o no las influencias recibidas. Si cultivamos las tendencias para el bien, somos apoyados por Espíritus que desean nuestro bien. Si nos dejamos llevar por tendencias viciosas, por el deseo de] mal, somos influenciados y, as veces, hasta guiados, por Espíritus menos evolucionados, ignorantes, aún indisciplinados, rebeldes, siendo algunos, incluso, sublevados en contra de las leyes de ]a Vida superior.

Desviación Moral
En ese caso, si el ser no acepta lo que le indican las leyes superiores, por inercia o rebeldía no atiende a las orientaciones de los buenos Espíritus y se deja influenciar por los Espíritus ignorantes y rebeldes, cae en una desviación moral.
Ese mismo hecho ya es resultado del egoísmo y del bagullo que, según enserian los Espíritus superiores, son las dos mayores llagas de la humanidad y madres de todos los demás vicioso Entre otros y sin ánimo de citarlos todos, por lo tanto, son hijos del egoísmo y del orgullo, la envidia, los celos, la ambición, la avaricia, el fanatismo.


La envidia y los celos

Todos los vicios son tormentos voluntarios, pues hacen sufrir a aquel que los cultiva con sus propios deseos y acciones. Pero la envidia y los celos se evidencian mucho como tormentos voluntariosos Son contradictorios en sí mismos y, por una cuestión de simple lógica, podrían ser rehusados, pelo para algunos es muy difícil liberarse de ellos.

En el caso de la envidia, la persona siente pesar del bien ajeno, es infeliz por desear algo que el otro posee o ser como el otro es. Como si pudiera ser más feliz si tuviera aquello, si ocupase aquella posición o si fuera como aquella otra persona. Pero eso no paga de una ilusión, que es, también rebeldía con relación a la Providencia Divina, pues Dios nos brinda justo lo que necesitamos en el momento evolutivo en que nos encontramos. Pero, la envidia, surge aparentemente sin control posible desde lo más íntimo del ser. ¿Cómo vencerla? ¿Cómo luchar en contra de ella? Como con relación a las demás imperfecciones, no hay receta pronta. Pero siempre es una cuestión de disciplina y perseverancia. De nada adelanta martirizarse por una imperfección observada en uno mismo. Hay que buscar, con sinceridad de propósito, el camino que llevará a la victoria sobre sí mismo y sus tendencias inferiores. La literatura espiritista brinda páginas interesantes sobre esos temas que ofrecen contribuciones importantes para la meditación y el fortalecimiento del alma en su lucha de auto superación.
Los celos son considerados normalmente un problema que surge en la relación de parejas. Pelo están presentes en múltiples tipos de relaciones. Una persona se deja dominar por el recelo de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda, llega a ser alcanzado por otro. Considerando tan solo los celos entre personas, se puede afirmar que surgen porque uno se considera poseedor de derechos con relación al otro o a la situación vivida. En realidad nadie es dueño de nadie. Ni del cónyuge, ni de los hijos o padres, ni de los amigos. Cuando existe el verdadero amor no hay interés en dominar al otro, en poseer al otro como si fuera un objeto. Pero cuando, lo que predomina en la relación entre los seres es el interés egoísta, la pasión, el simple deseo sexual u otro de cualquier naturaleza, en algún momento puede surgir la inseguridad que genera peleas constantes, dificultando la continuación del entendimiento. Para dominar los celos, hay necesidad constante de considerar que el otro es otro y tiene su propia voluntad que necesita ejercitar tanto como uno mismo para desarrollarse y madurar. Además posee derechos de buscar opciones, de elegir, siendo que su amor hacia nosotros, sea de cónyuge, de hermano, de hijo, de padre o madre, de amigos etc. sólo es verdadero y fuerte si es espontáneo y voluntario.

La ambición y la avaricia
También ocupan importante papel en el corazón de gran parte de la humanidad en nuestros días la ambición y la avaricia. La ambición se caracteriza por fuerte deseo de poseer fama, riquezas, poder o dignidades. La avaricia es el afán desordenado de adquirir y poseer riquezas para atesorarlas. El apego exagerado a los bienes y posiciones materiales indica siempre pobreza de entendimiento de la realidad espiritual. Al considerar que algún día dejaremos el cuerpo de carne y tendremos que abandonar, a veces obligados, todo lo que pertenece al mundo material, somos llevados a pensar sobre como será entonces para nosotros. Los ambiciosos y avaros sufren mucho mientras están encarnados y, más aún, cuando desencarnan, pues, en vez de seguir bacía la conquista de las realidades espirituales que su nueva condición les permitiría, siguen presos a las ilusiones materiales. Esos sufrimientos solamente disminuyen y desaparecen con el desprendimiento y el despego.

El fanatismo y la guerra

Sea religioso, político, patriótico o de cualquier naturaleza, el fanatismo es siempre partidario. Pretende el fanático que el grupo al cual pertenece es siempre el mejor y debe imponerse a los demás. El fanatismo es gran generador de disputas, peleas y guerras. Ha producido ya dos grandes guerras mundiales y cientos de otras en diversos plintos de nuestro planeta. Ha matado más que todas las enfermedades juntas. Además, por medio de las guerras, ha generado diversas enfermedades, algunas de ellas convertidas en epidemias terribles. Pero el fanatismo no genera sólo las guerras externas, pues esas son fruto de otro tipo de guerra que domina aún a los hombres: la guerra que uno mantiene dentro de sí. Por falta de vigilancia sobre pensamientos y sentimientos e! ser humano exterioriza una psicósfera fea y pestilente que posibilita la vinculación espiritual con entidades espirituales ignorantes y viciadas. Periódicamente, ese estado interno desequilibrado se exterioriza en momentos de irritación o de simple conversación liviana e inconsecuente. Cuántas veces no surgen críticas, lamentaciones, indicaciones y comentarios sobre problemas que nada tienen que ver con uno, análisis crudos de la vida ajena... ¡Muchas personas normalmente no perciben que están, de esa forma, contribuyendo para la manutención de la guerra en nuestra Tierra!

La Necesaria y Urgente Reforma Interior
El estado de agitación interior, de indisciplina, de inconformidad por un lado y la ausencia del hábito sano de cultivar buenos pensamientos, de observar los aspectos positivos de las situaciones y de la vida, de la oración, de la meditación... generan ese clima de disputas constantes, de falta de cooperación de unos con otros.
En ese clima, los que ya han despertado para la necesidad de construcción del bien en sí mismos y en el mundo exterior, que no son pocos en la. Tierra, a pesar de que aún son minoría, sienten muchas dificultades para hacer prevalecer los ideales nobles que guían sus vidas.

Por eso, trabajan para promover la reforma íntima que se hace tan necesaria, pero, más que eso, se hace tan urgente. De nada adelanta al hombre construir un imperio en el mundo exterior si no trabaja para transformar su corazón en simple morada para el amor.

El estudio del Espiritismo surge como una necesidad inmediata para todo aquel que desea dar el paso definitivo rumbo al conocimiento de sí mismo, transformándose en ciudadano útil al universo al cual pertenece. No es que el Espiritismo vaya a salvar a alguien, pues ninguna filosofía de vida o religión salva a nadie. Pero el Espiritismo presenta, de forma racional, lógica y tocante al corazón, el conocimiento de las leyes Divinas que rigen nuestras vidas. Indica e ilumina el camino a seguir, brindando oportunidad para que podamos llegar a la meta que es la felicidad.

En ese estudio nos vamos a encontrar con Allan Kardec indicándonos, entre muchos otros conocimientos, que el progreso es inexorable, contando con la Ley de Causas y Efectos para impulsarnos hacía adelante. Veremos lo que León Denis nos explica sobre la acción del dolor y sus funciones en nuestras vidas. Encontraremos una multitud de autores exponiéndonos los conceptos de distintas formas, contribuyendo para que podamos ampliar nuestra visión liberándonos de las imperfecciones Y vicios que limitan nuestra capacidad de acción en el bien.

Por la necesaria y saludable meditación, entenderemos que el Evangelio es el mejor instrumento para indicamos el camino de nuestra redención por el amor que cubre la multitud de los pecados y alcanzaremos el sentido profundo de la propuesta de Jesús de adorar a Dios en Espíritu y Verdad. (2)

Cuando llegue la hora de la verdad, sea en los momentos breves de testimonios y pruebas, sea en los tiempos de estudio y preparación, ante las oportunidades que la Vida brinda a cada uno, espontáneas y naturales se multiplicarán las acciones nobles y constructivas, hijas del hombre nuevo que, siguiendo la propuesta del Maestro, hace brillar su luz para que los hombres, viendo sus buenas obras, glorifiquen a Dios nuestro Padre. (3)

- Carlos Roberto Campetti -

 XAVIER, F. C. En las Culminaciones de la Lucha. In: Ideal Espírita.
            Espíritu Caírbar Schutel. 2ª. ED. CEC, Uberaba (MO), 1963. p. 191
            2. Juan, 4:19-24
            3. Mateo,5: 16

Inmortalidad

Despertar en el "más allá"



La cuestión de si todo se acaba con la muerte es tan vieja como la humanidad misma.

 Los hombres de Neardenthal enterraban a sus muertos con armas y víveres para la próxima vida. Y las momias aparecidas en las pirámides funerarias egipcias y en los altares aztecas atestiguan la misma creencia. Cuanto más perfecta es la ciencia y sus métodos, tanto más insistente es la pregunta de los seres humanos y su esperanza de una respuesta¿Es la muerte la última respuesta? ¿O existe otra?

En el fondo, la respuesta es muy simple, desde los primeros tiempos, los hombres creen en una vida después de la muerte. Filósofos y poetas se han manifestado en este sentido. Y todas las grandes religiones del mundo no podrían ser imaginadas sin una creencia en una vida posterior a la muerte. Pero muchos no tienen bastante con la fe,quieren saber. Cuanto más perfeccionada es la ciencia, cuanto más progresivos son sus métodos de investigación, tanto mayor es la esperanza puesta por el ser humano en ella. Pero son muy pocos los científicos que se atreven a enfrentarse con este problema.

"Esta cuestión es tabú -me explicó un conocido profesor de Universidad-; nadie se quiere quemar los dedos con ella. Y los que, no obstante, se ocupan de ella son considerados hombres carentes de seriedad, que se enfrentan con la burla y la hostilidad de sus colegas. Muchos destacados investigadores se han desanimado ante estos obstáculos y no han proseguido sus estudios en este campo." Y H.Driesch escribe: "La cuestión de una vida posterior de la persona continúa siendo el problema principal de toda ciencia, por mucho que nuestros filósofos y psicólogos oficiales den un gran rodeo para no encontrarse con ella y aparenten no verla en absoluto."

   Durante gran parte de su vida, el investigador inglés Harry Price experimentó con centenares de médiums en cuyas sesiones aparecían los supuestos "espíritus" de personas fallecidas. Sus infatigables estudios le valieron el sobrenombre de "cazaespíritus". En opinión de otro investigador fue Harry Price quien suministró un ejemplo "extraordinariamente valioso desde el punto de vista científico" de la existencia de otra vida después de la muerte. El doctor Björkhem, a quien se deben las anteriores palabras, es uno de los más renombrados investigadores suecos en el campo de la parapsicología. Cuando ocurrió el caso, este doctor era médico ayudante en la policlínica de Lund.

El médico recuerda que el 9 de octubre de 1948 acudió a visitarle un paciente con una petición fuera de lo corriente. "Le indiqué que se dirigiera al médico de la sala, mi jefe, -dice Björkhem-. Pero precisamente quería hablar conmigo y con nadie más que conmigo, pues se trataba de algo que no quería confiar a quien no estuviese en el secreto."

El historial clínico informó al doctor Björkhem que el enfermo había sido admitido en la clínica de Lund el día anterior. E. Era un obrero del ramo textil, de treinta y un años, casado, con dos hijos. Diagnóstico: adelgazamiento anormal. Pero el paciente no buscaba al médico por ese motivo, tenía que informarle de un acontecimiento extraordinario. "El enfermo contó que, a finales de 1948, había visto, al despertarse durante la noche, a un caballero desconocido que se inclinaba ligeramente sobre su cama, cosa que entonces consideró completamente natural, no sintiendo miedo alguno."

El aparecido le habló, pero E. No entendió casi nada, pues el desconocido hablaba en inglés. Solo entendió el nombre: Harry Price. La aparición se repitió y E. Pudo comprender al poco tiempo la mayoría de lo que el aparecido le contaba, las indicaciones que le daba. Según le informó Mr. Price, durante su vida se había ocupado en el estudio de apariciones de fantasmas. E. no dudó jamás de la realidad de la aparición, también su esposa había sido testigo de ello, lo mismo que sus hijos. "Y Mr. Price había sido también quien le había indicado expresamente que se dirigiera al hospital de Lund, pues en este establecimiento hallaría remedio para su enfermedad, el adelgazamiento. Si, según E., Price estaba en lo cierto, la causa de la enfermedad sería una inflamación de la parte superior de la columna vertebral. Mr. Price le había recomendado insistentemente que contara todo esto al médico que lo examinara enel momento de su admisión y a ningún otro. Según Mr. Price, lo ocurrido hasta entonces y lo que pudiera ocurrir en adelante, habría de dar a la ciencia algo que pensar, por decirlo así..."

   Podemos imaginarnos la confusión del doctor Björkhem. Un interrogatorio efectuado con suma cautela demostró que el paciente nunca antes había escuchado el nombre de Harry  Price. ¿Había sido todo una figuración suya? Además ¿habia muerto Price? El doctor Björkhem estaba seguro de no haber leído en los periódicos suecos noticia alguna en este sentido.

Por lo tanto ¿se trataba de un extraño encuentro? ¿O quizás era algo más? Dos días después de esta conversación ocurrió otro "suceso paranormal". El doctor Björkhem recibió una carta fechada en Estocolmo, en la que el profesor J. T., con quien había sostenido una larga correspondencia relacionada con los trabajos del investigador Harry Price, le decía entre otras cosas: "Por lo demás, he de comunicarte que Harry Price falleció el 29 de marzo de 1948, según he leído en una revista inglesa. Después de haberse pasado la vida persiguiendo fantasmas-añadía burlonamente el comunicante-, Harry Price tendrá ocasión de aparecerse como tal cuantas veces quiera."

Así pues Harry Price había fallecido el 29 de marzo y se apareció inmediatamente por primera vez al enfermo. ¿También pura y simple casualidad?.

Mientras tanto el enfermo había sido tratado en el hospital; pero los médicos, a pesar de todas las exploraciones, no pudieron encontrar enfermedad orgánica de tipo alguno. El paciente seguía perdiendo peso, decayendo día tras día. Un psiquiatra llamado a consulta diagnosticó finalmente: padecimiento nervioso de origen esquizofrénico, por lo que el enfermo fue trasladado a una clínica de neurología. Dos meses más tarde, en diciembre, el doctor Björkhem recibió una llamada telefónica de un médico jefe de esta clínica: por fin había sido encontrada la verdadera causa del adelgazamiento. ¿Esquizofrenia? En absoluto.

Evidentemente un diagnóstico erróneo. El enfermo se hallaba perfectamente de la cabeza. El padecimiento era de origen... orgánico: inflamación en la parte superior de la columna vertebral,provocada por una infección.¡El diagnóstico establecido por Price! El enfermo pudo ser curado por completo.

"¿Es esta una historia de las normales que se dan en todo hospital grande, o encierra algo más?", pregunta el doctor Björkhem al concluir el relato de este caso. ¿No sería una respuesta a la pregunta: Harry Price había regresado realmente "del reino de los muertos"? . Escuchemos al doctor Björkhem: "¿Se deben todos estos acontecimientos al azar, o existe una voluntad determinada detrás de ellos? ¿Quería Harry Price dar a la ciencia un hueso que roer? ¿Por qué entonces dirigirse a un obrero textil de Malmoe? Cuanto más me pregunto tanto más difícil encuentro una respuesta."

A lo menos parece haber respuesta a la última pregunta: años más tarde se presentó una mujer que dijo sobre el particular: En una conversación en que, como siempre, se debatía la cuestión de la vida eterna, Harry Price había dicho a esta mujer: "Cuando yo haya muerto, todos los mediums de Inglaterra jurarán que me he aparecido a ellos. Pero cuando pueda exteriorizar mi presencia de algún modo, será de una forma completamente distinta, al otro lado del mar..."
¿Había cumplido su promesa?

Si se examinan los casos conocidos de apariciones de muertos, se comprobará que la mayoría se han producido y se producen en las proximidades del momento de la muerte. "Es un hecho digno de atención -establece Aniela Jaffé- que los difuntos se aparezcan casi siempre inmediatamente después de la muerte y raramente pasados ya varios años, como si al principio estuvieran más cerca. -Y opina-: Es una creencia popular que el alma de una persona a punto de fallecer goza del don de la ubicuidad, pudiendo ser vista aquí y allá, pudiendo hacer esto y aquello: detener la marcha de un reloj, abrir una ventana, ser causa de un presentimiento, de una visión, de una imagen interior."

Varios teólogos sustentan también la opinión de que todos los fenómenos espiritistas no se realizan en el verdadero más allá, sino en un lugar intermedio entre el mundo en que vivimos y el "verdadero más allá". "Los fenómenos espiritistas se producen en el reino de sombras de la muerte -opina el teólogo Wilhem Horkel-. Se producen más allá de nuestro mundo concreto, real; pero todavía a este lado de la verdadera eternidad, tal como la entiende nuestra fe cristiana."

Esto puede ser visto con dos ejemplos en donde las apariciones casi coincidieron con el momento del fallecimiento. Ambos fenómenos son citados por Aniela Jaffé. "Mi amiga Trudy von S. y yo -comienza el primero de sus relatos- asistimos en 1936 a una escuela de horticultura existente en Inglaterra. Entre las alumnas se encontraba también Patricia, hija de un pastor protestante de un pueblecito inglés." Las muchachas intimaron y con frecuencia eran invitadas a casa del pastor los fines de semana. Dos años más tarde regresaron a Suiza. El 14 de febrero de 1938, las dos amigas se reunieron a las doce en punto del mediodía en el "Pfausen", en  Zurcí. "De repente vi entre la multitud a Pat, nuestra común amiga inglesa -sigue relatando-. A pesar del buen tiempo, llevaba su viejo sombrero contra la lluvia y su impermeable.

"-¡Mira quien está ahí Trudy! -exclamé- .  ¡Es Pat! ¡Voy a llamarla!

"Corrí hacia la parada del tranvía. Pat subió al tranvía número cinco y tomó asiento. Pero el vehículo se puso en marcha antes de que yo pudiera alcanzarlo."

¿Una alucinación? La aparición había sido tan real que las amigas se dirigieron por la tarde a la Sección de Extranjeros de la policía para que les fuera facilitada la dirección de Pat. Pero la amiga no había dado señales de vida.
"Unos días más tarde recibí una carta de la madre de nuestra amiga, en la cual nos decía que su hija Pat había muerto el 14 de febrero, alrededor del mediodía, de resultas de una caída del caballo. Se había fracturado la base del cráneo..."

"Mi esposo, un académico de pensamiento sumamente práctico, un hombre totalmente escéptico frente a cualquier fenómeno de aparecidos -comienza el segundo relato-, vivió un acontecimiento que cambió considerablemente su actitud ante las cosas invisibles." Por lo que sabemos este seños había salido de casa el martes por la noche, como tenía por costumbre. Iba de camino hacia el punto donde jugaría su partido de bolos cuando vio, ya lejos, la inconfundible figura de un amigo suyo, arquitecto y coronel de la reserva, en cuyo regimiento también había servido. Saludó, pero el otro "no hizo sino mirarle con ojos extrañamente fijos y dobló repentinamente hacia la derecha, en dirección a la plaza de la estación, en cuyas proximidades se encontraba su despacho." El hombre habló de esto en el club donde jugaba a los bolos y también con su esposa al regresar a casa. Así pues, había muchos testigos de ello. Pues bien, la noticia de su muerte apareció al día siguiente en los periódicos. "Según la esquela mortuoria, el coronel había muerto repentinamente el domingo por la noche a consecuencia de un derrame cerebral. Mi esposo me miró confundido sin saber qué decir. Cuando comprendió que el coronel tenía que llevar muerto ya dos días, se encaminó a la casa mortuoria para convencerse en persona de que no existía un malentendido." No, no había malentendido alguno.

Los "espíritus" de los difuntos... ¿No parece ésta una explicación clara y convincente? Pero la mayoría de los psicólogos replicarían en estos casos con un enérgico: "¡No demuestra nada!" Acaso aquel obrero textil de Malmoe supiera sobre Harry Price mucho más de lo que aparentara. ¿Y el diagnóstico acertado? Simple azar. También en los casos restantes no se considerarían reales las "apariciones" habidas, que se explicarían como una alucinación. Y, sin embargo, resulta difícil de creer que todos los casos puedan ser explicados de esta forma; son demasiado numerosos y están demasiado bien documentados. El padre jesuita Ludwig Bonwin -otros diez religiosos conforman sus afirmaciones- con ocasión de una audiencia concedida por Papa Pío XI, relata lo que sigue: "Mientras esperábamos en la antesala, se abrió una puerta y se nos apareció el Papa Pío X, fallecido nueve años antes. Nos quedamos sin habla, pues lo reconocimos enseguida. Pío X se dirigió a nosotros y nos dijo: "Los tiempos
difíciles durarán todavía dos años." Acto seguido desapareció. Mientras nos hallábamos todavía bajo el efecto de esta aparición, fuimos llamados a los aposentos privados del Padre Santo para ser recibidos en audiencia por él, quien, al notar nuestra emoción, quiso saber el motivo. Uno de nosotros le informó de lo ocurrido, a lo que el Papa observó con tono tranquilo; "Así, pues, ha vuelto de nuevo."

Hay otro caso célebre que procede de los anales de la "Sociedad de Investigación Psíquica" inglesa, un caso en el que, en opinión de teólogo católico Alois Wiesinger, no existe razón fundada para dudar de la realidad de las apariciones de difuntos, cuando que los hechos fueron investigados por un tribunal de justicia.

James L. Chaffin era un granjero del estado de Carolina del Norte, padre de cuatro hijos: Jhon, James, Marshall y Abner.

Por instigación de su tercer hijo Marshall, el granjero redactó el 16 de noviembre de 1905, un testamento en que instituía a dicho hijo como heredero único, desheredando a su esposa y a los tres hijos restantes. Pero el 16 de enero de 1919 hizo un segundo testamento distribuyendo la herencia por igual entre los cuatro hijos. Lo hizo después de haber leído el capítulo XXVII del Génesis (Jacob arrebata a su hermano Essaú el derecho de primogenitura).

El padre escondió en una vieja Biblia de familia este segundo testamento,escrito a mano. Había heredado la Biblia de su padre, un pastor protestante.
Guardó el documento precisamente entre las páginas correspondientes al capítulo mencionado. En la medida que pudo comprobarse, el granjero no había hablado a nadie de este segundo testamento. Lo que hizo fue coser una nota en el forro de un abrigo. La nota decía:

"Leed el capítulo XXVII de la Biblia de mi padre."

James L. Chaffin murió el 7 de septiembre de 1921 a consecuencia de un accidente, y su tercer hijo tomó posesión de la herencia.., en razón del primer testamento: Pero ocurrió lo que al parecer, el padre había temido y que había motivado la redacción del segundo testamento: su tercer hijo administró de mala forma la herencia. James, el segundo de los hijos, comenzó en junio de 1925, a soñar con su padre, de manera más frecuente cada vez se le aparecía en sueños.

He aquí el relato de este hijo: "Mi padre se apareció junto a mi cama, pero sin hablar. Un poco tiempo después, creo que a finales de junio de 1925, volvió a aparecérseme al lado de mi cama, vestido tal como lo había visto con frecuencia a lo largo de su vida, con un abrigo... El espíritu de mi padre me habló esta vez: "Encontraréis mi testamento en el bolsillo de mi abrigo."

James Chaffin se despertó con la firme convicción de que el espíritu de su padre se le había aparecido con el fin de deshacer una equivocación. Buscó el abrigo, pero entonces supo que lo tenía su hermano Jhon. Encontrado el abrigo, descubrieron la nota cosida en el forro. La Biblia fue encontrada en uno de los cajones de su antigua cómoda y abierta en presencia de testigos por las páginas que estaban pegadas. Los hijos  dieron fe de que era la última voluntad de su padre y se hicieron cargo común de la herencia.

  Estos no son en modo alguno casos aislados. Existen centenares de ellos cuidadosamente revisados. Y numerosos y renombrados investigadores han llegado a la conclusión, después de considerar tales casos, de que no se puede dudar realmente de las apariciones. Pero la mayoría de los psicólogos del lado contrario se siguen aferrando s su: "¡No está demostrado!" debido a que no existe  nada parecido a un alma y, por tanto, es absurdo pensar -afirman- en una vida posterior a la terrena.

Al igual ocurre con los restantes fenómenos de que hemos hablado, la ciencia no consigue ponerse tampoco de acuerdo sobre éste. Hay ciertos hechos que no pueden ser demostrados; ¿pero por ello no han de ser verídicos? E incluso aunque no podamos demostrar jamás que existe una vida después de la muerte, ¿habla ello en contra de la inmortalidad?

Quizá sea conveniente que algo tan maravilloso se escape en última instancia a nuestras manos. Quizá no sea ésta una cuestión científica, sino únicamente religiosa; no una cuestión de demostraciones, sino de la fe.

   Mucho de lo que la ciencia ha estado negando y combatiendo apasionadamente ha sido reconocido después, ha tenido que admitirlo. Este libro no pretende demostrar nada... que no se considere demostrado; ni negar nada... que no se pueda negar. Ha pretendido únicamente mostrar lo que es real en medio de la batalla a favor y en contra de estos fenómenos; la decisión es cosa de cada uno.

Hace milenios que estos fenómenos "ocultos" conmueven a la Humanidad. Quizá sea éste su sentido: obligar continuamente al ser humano a ocuparse en él mismo. A la larga tampoco la ciencia puede andar eludiéndolo.

Enriquecemos nuestros conocimientos día tras día. Descubrimos el mundo de los microbios, de los electrones, de los átomos.

 Exploramos el fondo de los mares y nos disponemos a la conquista del universo. Puede que todas estas cosas sean muy importantes. El hombre quiere saber. Pero por encima de esto no debería olvidarse jamás que continúa existiendo un terreno que presenta muchos campos oscuros, sin explorar: la hondura de nuestra alma, del alma humana. Es y seguirá siendo el más grande y último de los misterios.

Autor: Hans Herlin de su libro "El Mundo de lo Ultrasensorial"