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sábado, 14 de diciembre de 2013

¿Cómo distinguir la presencia de los Espíritus Mensajeros divinos



¿Cómo distinguir la presencia de los Espíritus
Mensajeros divinos?


(Reunión pública del 18/5/59 - Cuestión No 501)

Siempre habrá de resultarnos fácil distinguir la presencia de los mensajeros divinos a nuestro lado, porque nos sugerirán la ruta del bien.

Aunque sean portadores del esplendor solar de la Vida Celestial, saben adaptarse a nuestro simple nivel en las luchas evolutivas, para mostrarnos el camino hacia la Esfera Superior. Pero aunque se enaltezcan hasta cúspides sublimes en la ciencia del Universo, ocultan su grandeza para guiarnos al adecuado aprovechamiento de las posibilidades que tenemos en nuestras manos.

Sin una mínima agresión, hacen luz para nuestras almas a fin de que veamos las llagas de nuestras deficiencias, de modo que las curemos en la lucha del esfuerzo propio.
Nunca se vanaglorian de la verdad porque nos abrumarían en nuestra condición de espíritus deudores; sólo la utilizan como un remedio dosificado para enfermos, para que ascendamos al nivel de la redención; tampoco se valen de la virtud que conquistaron para condenar nuestros defectos; sólo la emplean junto con paciencia inconmensurable para nuestro propio bien, de modo que la tolerancia no nos falte con su amparo en relación con aquellos que padecen dificultades de comprensión mayores que las nuestras.


Si nos encuentran abatidos o lastimados, jamás nos aconsejan desistir o lamentarnos, sino que nos ayudan a que olvidemos la crueldad y la violencia, con suficiente fuerza para que no caigamos en la posición del que nos insulta o injuria, y si nos encontraran calumniados o perseguidos no nos inducen a la rebeldía o el desánimo, sino que reparan nuestras energías desorganizadas y nos sostienen en la humildad y el servicio con los que podamos restablecer el equilibrio del pensamiento de aquél que nos ataca o difama.


Se yerguen en nuestro camino como un invisible apoyo para nuestros desalientos humanos e iluminan nuestra fe cuando atravesamos los dolores a los que nos hicimos acreedores.


Son rosas en el espinar de nuestras imperfecciones, que perfuman nuestra agresividad con el bálsamo de la indulgencia; estrellas refulgentes en la noche de nuestras faltas, con destellos que nos infunden confianza en el esplendor de una nueva alborada, para que no revolquemos nuestro corazón en el espeso lodo del crimen.


Sobre todo, en relación con las ofensas, levantan nuestra frente para que contemplemos al Justo de los justos que expiró en el madero, porque resistió al mal en actitud de suprema renuncia, con amor resplandeciente y con la bendición del perdón. 

Página psicografiada por el médium Francisco Cândido Xavier, dictada por el Espíritu Emmanuel.

Extraída del libro «Religión de los Espíritus»
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Historia de la civilización a la luz del Espiritismo.


GRECIA Y LA MISIÓN DE SÓCRATES. EN VÍSPERAS DE LA MAYORÍA DE EDAD TERRESTRE

Examinando la mayoría de edad espiritual de las criaturas humanas, Cristo envió, antes de Su venida, una numerosa corte de espíritus sabios y benevolentes, aptos para consolidar de manera definitiva, la maduración del pensamiento terrestre. Las ciuda-des populosas del globo se llenan entonces de hombres cultos y generosos, de filóso-fos y artistas que renuevan, para su mejora, todas las tendencias de la humanidad.
Grandes maestros de la mente y el corazón forman escuelas numerosas en Grecia, que asumía la dirección intelectual del orbe entero. La mayoría de esos pensadores, enviados de Cristo a los colectivos terrestres, traen, del círculo aislado de los templos, las enseñanzas de los grandes iniciados hasta las plazas públicas, pregonando la verdad a las multitudes. Así como la estructura del hombre físico ha exigido los más amplios experimentos de la naturaleza, antes de fijar sus caracteres biológicos definitivos, la enseñanza de Jesús, que representa el camino seguro para la construc-ción del hombre espiritual, debería estar precedida por los experimentos más amplios en el campo social.
Por esa causa observamos, en los cinco siglos anteriores a la venida del Cordero, un ingente número de escuelas políticas, religiosas y filosóficas de los más diversos matices, en todos los ambientes del mundo.

ATENAS Y ESPARTA
Muchas teorías científicas, que provocan el sensacionalismo en vuestro mundo actual como innovaciones ultramodernas, eran conocidas en Grecia, en cuyos maestros tienen sus legítimos fundamentos. En materia de doctrinas sociales, fueron realizados grandes ensayos, divulgándose la más amplia colección de enseñanzas. Y cuando meditamos en el conflicto moderno entre los estados totalitarios, fascistas o comunis-tas y las repúblicas democráticas, debemos volver los ojos al pasado, y considerar a Atenas y Esparta como dos símbolos políticos que nos hacen pensar en la actualidad en la Grecia antigua.
Los espartanos, bajo el régimen atribuido a Licurgo, nombre que constituye sólo una representación simbólica de los generales de la época, viviendo la existencia absoluta del estado ¿no nos recuerdan a la Alemania y Rusia actuales6
6 Recordemos que esta obra se realizó en 1938, cuando Alemania estaba dirigida por Hitler y Rusia por Stalin (nota del traductor). ? La legislación de Esparta prohibía el comercio, condenaba la cultura, limitando el gusto personal ante las bagatelas encantadoras de la vida y del sentimiento, decretó medidas de aisla
miento, maltratando a los extranjeros, instituyó la uniformidad en el vestuario y se encargó de la educación de los niños a través de los órganos del Estado, pero no cultivaba la parte intelectual, derribando todo el edificio sagrado de la familia y crean-do, muchas veces, el régimen del robo y la delación, en detrimento de las más nobles finalidades de la vida.
Por esa razón, Esparta pasó a la historia como un simple pueblo de soldados esparciendo la destrucción y el flagelo de la guerra, sin ninguna significación cons-tructiva para la humanidad. Atenas, al contrario, es la cuna de la verdadera demo-cracia. Fue un pueblo que amó profundamente la libertad y su dedicación a la cultura y a las artes inició a otras naciones en el culto de la vida, la creación y la belleza. Sus legisladores que, como Solón, eran filósofos y poetas, reformaron todos los sistemas sociales conocidos hasta entonces, protegiendo a las clases pobres y desvalidas, estableciendo una línea armónica entre todos los estamentos de la sociedad, acogiendo a los extranjeros, protegiendo el trabajo, fomentando el comercio, la industria y la agricultura. Allí comenzó el verdadero régimen de consulta a la voluntad del pueblo, que decidía, en numerosas asambleas, todos los problemas de la venerable ciudad. Es fácil reconocer ahí el inicio de todas las democracias modernas, que ahora se organi-zan, en la transición del siglo XX, para reprimir a todas las doctrinas nefastas de fuerza y violencia.-

EXPERIENCIAS NECESARIAS
Esas experiencias, en el campo sociológico, fueron incentivadas y acompañadas de cerca por los delegados de Jesús, respetadas las grandes leyes de la libertad individual y colectiva. El mundo necesitaba conocer la buena y mala simiente, en las grandes transformaciones de su existencia. El ejemplo de Cristo necesitaba una elevada com-prensión en el seno de la cultura y la experiencia de todos los siglos transcurridos y, a pesar de las luchas renovadoras que la antecedieron en el planeta, hace dos mil años que el Evangelio del Maestro espera que se produzca el desarrollo del perfecto enten-dimiento entre los hombres.

GRECIA
Al influjo del corazón misericordioso de Cristo, toda Grecia se puebla de artistas y pensadores eminentes, en la Filosofía y las ciencias. Allí encontraremos las escuelas itálica y eleática, con el fervoroso idealismo de Pitágoras y Jenófanes, sin olvidarnos de las escuelas jónica y atomística con Tales y Demócrito, como expresión del más avanzado materialismo. El siglo de Pericles, llegó al apogeo de la belleza y la cultura gracias a los elevados principios recibidos de la civilización egipcia, y esparció las más grandes aclaraciones espirituales por los horizontes de la Tierra.
Pocas etapas de la evolución europea se acercan a ese siglo maravilloso. El Salvador contempla, desde las alturas, esa época de elevadas conquistas morales, lleno 
de amor y de esperanza. El planeta terrestre se aproximaba a su mayoría de edad espiritual y entonces Él podría alimentar el corazón humano con la simiente bendita de Su palabra. Envía entonces, a las sociedades del globo el esfuerzo de auxiliares valerosos, en las figuras de Esquilo, Eurípides, Herodoto y Tucídides, y por último, la extraordinaria personalidad de Sócrates, con el intento de coronar el esfuerzo decidido de tantos mensajeros.

SÓCRATES
De todas las grandes figuras de aquellos tiempos lejanos, debemos destacar la de Sócrates, en la antigua Atenas. Superior a Anaxágoras, su maestro, e imperfectamente interpretado por sus tres discípulos más famosos, el gran filósofo está aureolado por la más divina claridad espiritual en todos los siglos planetarios. Su existencia, en algunas circunstancias, se acerca al ejemplo del propio Cristo. Su palabra confunde a los espíritus mezquinos de la época y despierta nuevos sentimientos y cultura en el alma sedienta de la juventud. En las plazas públicas enseña a la infancia y a la juventud el hermoso ideal de fraternidad y práctica del bien, lanzando la simiente generosa de solidaridad de los tiempos venideros.
Pero Atenas, como cerebro del mundo de entonces, a pesar de su amplio progreso, no consigue soportar las enseñanzas avanzadas del gran mensajero de Jesús. Sócrates es acusado de pervertir a los jóvenes atenienses, instigando el veneno de la libertad en los corazones. Preso y humillado, su espíritu generoso no se acobarda ante las rudas pruebas que desbordan el cáliz de amarguras. Consciente de la misión que traía, rehúsa huir de la cárcel, cuyas puertas se le abren a escondidas por la generosidad de algunos jueces. Los enviados del plano invisible rodean y cuidan su corazón magnánimo y esclarecido, en las horas más ásperas y agudas de la prueba, y cuando su esposa, Jantipa, se asoma a las rejas de la prisión para comunicarle la condena a muerte por cicuta, le dice, en el auge de la angustia y desesperación:
–Sócrates, Sócrates, los jueces te han condenado a muerte…
–¿Y eso que tiene de particular? –responde resignadamente el filósofo –a ellos también les condena la naturaleza a lo mismo.
–Pero esa condena es injusta… –dice sollozando la esposa.
Y él le aclara con una mirada de paciencia y cariño:
–¿Y esperabas que fuese justa?
Dueño de su valeroso y resignado heroísmo, Sócrates abandona la Tierra, alzándose de nuevo a los paisajes de las alturas, donde le aguardaba la bendición de Jesús.


  El gran filósofo que había enseñado a Grecia las más bellas virtudes, como pre-cursor de los principios cristianos, dejó varios discípulos, de los que se destacan LOS DISCÍPULOS
del inolvidable maestro.
La Historia alaba los dis
cursos de Platón, pero no siempre comprendió que mezcló la filosofía pura del maestro con las pasiones terrestres, pisando algunas veces complicados caminos políticos. No supo, como muchos de sus compañeros, conservarse al nivel de la alta superioridad espiritual, llegando incluso a justificar el derecho tiránico de los señores sobre los esclavos, sin una visión amplia de fraternidad humana y familia universal.
De todas formas, no dejó de  apoyar a Jenofonte y Platón. Hablaremos sólo de este último,
Platón
para aclarar que ninguno de ellos supo asimilar perfectamente la estructura moral de
 algunos de los principios cristianos legados por el gran mentor, anticipándose al apostolado del Evangelio, antes de entregar su tarea doctrinaria a Aristóteles, que iba también a trabajar por el advenimiento del Cristianismo.

PRUEBA COLECTIVA DE GRECIA

La condena de Sócrates fue una de esas causas trascendentes de dolorosas y amargas pruebas colectivas, para todos los espíritus que participaron en ella, en la medida justa de las responsabilidades personales entre sí. Por eso, más tarde, vemos al pueblo noble y culto de Atenas proporcionando esclavos valerosos y sabios a los espíritus agresivos y enérgicos de Roma. Iban en las galeras suntuosas, humillados y oprimidos, a pesar de sus elevadas nociones de la vida, el amor, la libertad y la justicia.
Es cierto que iban a instaurar un nuevo período de progreso espiritual para las colectividades romanas, con sus luminosas enseñanzas, pero el proceso evolutivo podría haber ido por otros caminos, lejos de la muerte y la esclavitud. Todavía, sobre la frente de muchos griegos ilustres, pesaba la deshonra sangrienta de aquella injusta condena, la mancha ignominiosa que Grecia debería lavar con sus lágrimas dolorosas de arrepentimiento y cautiverio.

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    MEMORIAS DE UNA MUJER

Yo no era mejor que los demás, ni ahora soy más buena que los otros, pero los consejos del padre Germán dados en los momentos que más los he necesitado, tengo el íntimo convencimiento que han operado en mí una reacción favorable. Y no creo tener tiempo suficiente en la eternidad para demostrarle a ese noble espíritu la inmensa gratitud que por él siente mi alma: porque cada defecto que se pierde, por pequeño que éste sea, es una hoja de laurel siempre lozana que se une a la gloriosa corona de nuestras virtudes.
Nada vale el incienso del aplauso cuando uno se reconoce tan pequeño como los demás. No basta el hacer el bien por rutina y  por egoísmo, para adquirir fama de bueno. Es necesario sentir íntimamente el dolor de los demás y enjugar sus lágrimas, diciendo:
¡Que felicidad! Aún sirvo de algo en la Tierra, aún doy sombra a pesar de mi pequeñez.
Hay que hacer un detenido estudio de uno mismo y decir sin menosprecio: tengo tantos defectos, con todos ellos no puedo ir por la senda del progreso.  Es necesario destruir los más pequeños, por ejemplo, que no es fácil tarea arrancar viejos vicios porque tienen hondas raíces en nuestro modo de ser, y sucede muchísimas veces que se destruye un defecto infinitesimal y se crea uno nuevo de gran magnitud.
Así es que el estudio de uno mismo se parece a la tela de Penélope, lo que adelantamos ayer lo desandamos hoy y vuelta a empezar. Pero no hay más remedio, sin el mejoramiento propio no se puede conseguir el progreso universal.
En cambio, si muchos hombres hacemos el trabajo de los científicos, que miran continuamente el mundo de lo infinitamente pequeño, sí muchos terrenales trabajan en su progreso íntimo, resultará un gran número de virtudes puestas al servicio de la fraternidad y de la unión de las razas y los pueblos, y este estudio (desconocido hasta por nuestros más íntimos amigos, porque cada cual tiene especial cuidado en aparecer poco  menos que impecable), es el que he venido haciendo desde que el espíritu del padre Germán me da sus comunicaciones (familiares, se puede decir).
Estudio que me entristece, que me exaspera en muchas ocasiones, pero que me hace confesar a mí misma que si yo no corrijo mis defectos, ningún redentor me podrá conducir al reino de los cielos.   La  verdad es muy amarga, su sabor es muy desagradable, pero sólo el conocimiento de las verdades eternas nos da la libertad que ambicionamos y los efectos que necesitamos para vivir relativamente tranquilos y gozar de las dulzuras de la vida. Por eso el estudio razonado del Espiritismo es tan útil,`porque sólo él nos dice:
"Nadie te salvará, no hay pontífice que pueda perdonar tus pecados borrando con sus bendiciones la indeleble mancha de la culpa. No hay bastantes sacerdotes en la Tierra para elevar plegarias y cantar responsos en bien de tu alma, todos los tesoros que encierra la Creación no son bastantes para comprar tu salvación eterna. Eres tú mismo quien te has de tejer la tela de tu negro ropón o de tú blanca túnica; Eres tú mismo quien tienes que pulimentar las piedras preciosas que han de brillar sobre tus cabellos; eres tú mismo quien tienes que sembrar las flores odoríferas que han de brindarte su aroma embriagador; eres tú mismo quien has de amar a los pequeñitos, para que los niños salgan a tu encuentro . Eres tú mismo quien has de escribir tu historia, de nada sirven las crónicas escritas por escritores, ni las grandiosas mentiras de las historias de los pueblos.  Eres tú mismo quien tienes que escribir en tu conciencia las memorias de tu ayer:"    Esto dicen los espíritus, esto me repite siempre el padre Germán con una paciencia de la que no he hallado ejemplo en la Tierra.
Amalia Domingo Soler.   

El que estudie el Espiritismo debe  creer irremediablemente en la reencarnación del espíritu en un cuerpo terrenal.  Las culpas de nuestras anteriores encarnaciones por pensamientos y actos contrarios, pertenecen a la ley de siembra y cosecha. Hermanos amigos, espíritus elevados nos de la inspiración , Jesús nos guíe.
Luz progreso y paz.
Marco Antuan

viernes, 13 de diciembre de 2013

DESTINO DE LA TIERRA. – CAUSAS DE LAS MISERIAS TERRESTRES






6. Causa asombro encontrar en la Tierra tanta maldad y malas pasiones, tantas miserias y enfermedades de todas clases y se saca la conclusión de eso, que la especie humana es una triste cosa.

Este juicio proviene del punto de vista limitado en que se está colocado, y que da una falsa idea del conjunto. Es preciso considerar que en la Tierra no se ve a toda la Humanidad, sino a una pequeña fracción de ella. En efecto, la especie humana comprende
todos los seres dotados de razón que pueblan los innumerables mundos del Universo; ahora bien, ¿qué es la población de la Tierra,
al lado de la población total de esos mundos? Mucho menos que una aldea al lado de un gran imperio. La situación material y moral de la Humanidad terrestre nada tiene que asombre, sabiendo cual es el destino de la Tierra y la naturaleza de los que la habitan.

7. Se formaría una idea muy falsa de los habitantes de una gran ciudad si los juzgásemos por la población de los barrios más ínfimos y sórdidos. En un hospital, sólo se ven enfermos y lisiados;
En un presidio sólo se ven todas las torpezas, todos los vicios reunidos; en comarcas insalubres, la mayor parte de los habitantesestá n pálidos, débiles y achacosos. Pues bien, que se figure la Tierra como un arrabal, un hospital, una penitenciaría, una región malsana,
porque es a la vez todo esto, y se comprenderá por qué las aflicciones sobrepujan a las alegrías; pues no se llevan a los hospitales a las personas sanas, ni a las casas de corrección a
aquellos que no han hecho mal; y ni los hospitales, ni las casas de corrección son lugares de delicias.
Pues, de la misma forma que en una ciudad, toda la población no está en los hospitales o en las cárceles, tampoco toda la Humanidad está sobre la Tierra; como se sale del hospital cuando se está curado y de la prisión cuando se cumple el tiempo de la condena, el hombre deja la Tierra por mundos más felices, cuando está curado de sus enfermedades morales.

Tomado del "EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO"
Allan Kardec
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CUIDAR DE SI MISMO

¿Cómo ve usted el mundo a su alrededor?
Si, de vez en cuando, el mundo le parece un tanto oscuro, preste mucha atención, pues puede no ser bien así.
Y para que usted perciba que todo depende de la forma que la gente lo ve, vamos a contar una pequeña historia.
La joven pareja se cambió para un barrio muy tranquilo. En la primera mañana que pasaban en su nueva casa, mientras tomaban café, la mujer reparó en la línea en la cual la vecina colgó las sabanas y comentó con el marido:
¡Qué sabanas sucias esta colgando en el tendedero! ¡Está precisando de una sabana nueva! Si yo tuviese intimidad le preguntaría si ella quiere que yo enseñe a lavar la ropa.

El marido observó callado. Tres días después, también durante el café por la mañana, la vecina ponderaba sus lecciones y nuevamente nuevamente la mujer comentó con el esposo:
Nuestra vecina continúa colgando las sabanas sucias. ¡Si yo tuviera confianza le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lava las ropas!
Y así, cada tres días, la mujer repetía su discurso, cuando la vecina colgaba sus ropas en el tendedero.
Pasado un mes, la joven esposa se sorprendió al ver muy blancas las sabanas tendidas y, emocionada, fue a decir al marido:
¡Vea! ¡Ella aprendió a lavar las ropas! ¿Será que otra vecina le dio sabanas? ¿Por qué usted no hizo nada, no es lo mismo?
El marido le respondió calmadamente:

No, yo no le di sabana ni fui a enseñarla a lavar la ropa, mi bien. ¡Acontece que yo hoy me levante más temprano y limpie los cristales de nuestra ventana! Creo que era la suciedad lo que impedía ver la blancura de las sabanas de nuestra vecina.
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Pues bien, si usted está viendo solo las cosas negativas en las personas a su alrededor, tal vez sea interesante dar una mirada en su cristal.

Tantas veces lo que pensamos es una mancha oscura en el vecino, no pasa de un punto de vista equivocado o de una visión errónea.
Nuestra visión en el mundo, por tanto, depende de la ventana a través de la cual observaos las cosas. Ella puede estar manchada por el lodo de la envidia, por el polvo de la incomprensión, por el respingo del orgullo, o algunas penas amargas.

Seria interesante que, antes de criticar, mirásemos primero nuestra situación: si estamos haciendo alguna cosa por contribuir o si apenas nos limitamos a hablar mal de las cosas y personas.
Y podemos comenzar mirando nuestros propios defectos y limitaciones para poder entender y comprender las deficiencias del semejante.
Jesús nos llamó la atención diciendo que exageramos fácilmente la paja en el ojo del prójimo, más no vemos la viga que tenemos en el nuestro.


Por esa razón es importante que, antes de lanzar cualquier comentario infeliz sobre los otros, miremos primero si nuestra ventana está limpia y transparente.
( Autoría deesconocida)
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      Atendamos

   Cuando el Maestro enseñó que no se puede servir simultáneamente a Dios y a Mamón, no deseaba por cierto, dividir a las criaturas en dos campos opuestos, en los cuales los ricos y los pobres, los buenos y los menos buenos, los justos y los menos justos de la Tierra, guerreasen continuamente. 
Encontrando un doliente al que nos proponemos aliviar o curar, efectuando inmediata separación entre enfermo y enfermedad, atacando la molestia y protegiendo a la víctima.
  Nadie trata de eliminar socorriendo o de matar medicando.
  Por eso mismo, si nos hemos sentidos ofendidos por el avariento,sepamos apartarlo de la usura, despertándolos  para la caridad.
 Si somos llamados a cooperar en el levantamiento de alguien que se entregó al desequilibrio, ayudémosle a levantarse con verdadera confianza en sí mismo, debidamente restaurada.
  Si el Maestro nos pide el concurso de la amistad, al lado de un hermano delincuente, busquemos extirparle las llagas del remordimiento, restableciendo sus oportunidades de rehacerse y servir.
 Hay quien se aísla de la lucha con el pretexto de cultivar la sublimación.
  Entretanto,  es siempre fácil satisfacer los imperativos de la virtud, donde no hay tentaciones y no es dificil atender la caridad donde la factura sea excesiva.
 Colaboremos con el Señor en su Obra Divina, encendiendo la luz en la sombra y ofreciendo bien o mal, a fin de convertirnos de animalidad primitiva a la Humanidad real.

 Nada existe en la  Creación de Dios sin un "lado bueno". 

  Esforcémonos por desenvolver los menores principios de elevación, que nos faciliten el camino, buscando en las almas, por mas aparentemente desviadas o infelices, la "parte mejor" de que son portadoras y,  moviendo nuestros recursos entre los grandes exponentes del error y de la indisciplina, estaremos realmente al servicio del Señor que nos confió, como  aprendizaje en la Tierra, nuestra bendita oportunidad de perfeccionamiento y elevación.

(Instrumentos del Tempo - Espíritu Emmanuel, psicografia de Francisco Candido Xavier, GEEM)


jueves, 12 de diciembre de 2013

LAS DESIGUALDADES HUMANAS


Analizamos aquí los por qués de tantas desigualdades humanas de todo tipo que vemos en nuestro conglomerado humano. La Ley de evolución y la de Causa y Efecto que se concretan en la Reencarnación, nos dan las respuestas.

¿ Cómo se puede explicar tanta desigualdad humana?

A lo largo de la historia han existido muchos filósofos que han tratado de resolver estas profundas interrogantes que no siempre resolvieron y que siempre se planteó el Ser humano.
El comprender y admitir la reencarnación y la ley de Causa y Efecto que la regula, como una realidad fuera de dudas, nos permite comprender a su vez, el problema de las desigualdades humanas y de sus causas, pues de la reencarnación se deduce una explicación racional para estos eternos interrogantes : el sentido de la vida y el por qué del sufrimiento humano y las desigualdades humanas, así como también nos lleva a comprender el origen del Ser y su destino, ofreciendo respuestas lógicas y coherentes sobre cuestiones en donde otras filosofías no acceden o dan otras explicaciones insuficientes a la razón. 
En un principio todos los espíritus son creados iguales, pero en función del uso de su libertad cada uno se fue poco a poco diversificando y desigualando con respecto a los demás. Así unos se perfeccionaron antes que los otros y fuimos adquiriendo aptitudes diversas que nos diferenciaban a los unos de los otros. Por otro lado no todos los Seres espirituales fueron creados al mismo tiempo, pues Dios nunca dejó de actuar en la Creación, lo que supone el que unos Espíritus son mas viejos y otros más jóvenes y con menos experiencia y madurez. La filosofía que se deriva del estudio de la reencarnación bajo un planteamiento espírita, nos induce a pensar que, en efecto, nuestra igualdad al principio de nuestra andadura existencial, fue total y absoluta, pues como Seres espirituales que somos, todos procedemos de un mismo origen y el resultado de nuestro esfuerzo individual por avanzar en nuestra evolución ha sido el encontrarnos en esta vida actual en unas posiciones mas o menos adelantadas o atrasadas que otros en cuanto al grado de desarrollo intelectual y moral, así como en unas circunstancias humanas distintas y
llevando las existencias en mundos diferentes unos de otros.
Esto nos lleva a poder admitir que las desigualdades intelectivas, morales y volitívas deben tener su causa en los diversos estados evolutivos, así como que las desigualdades de carácter físico , social y moral, son el fruto dulce o amargo de la cosecha de aquello que antes se sembró voluntariamente en el pasado. Asimismo también en muchas ocasiones estas desigualdades humanas no obedecen a la ley de Causa y Efecto, sino a la asunción voluntaria de determinadas pruebas y circunstancias humanas a las que nos comprometimos antes de reencarnar.
Si aceptamos que hay otros mundos , tanto físicos como espirituales, y si además la reencarnación no existiese, nos podríamos plantear en buena lógica: ¿ Por qué Dios, infinitamente bueno y sabio, ha puesto en esos mundos ,mucho mas adelantados algunos de ellos, en donde se vive mucho mejor que en la Tierra , a otros Seres mientras que a nosotros nos hace nacer en este mundo, que ha sido tantas veces llamado con razón, “un valle de lágrimas”? ; o también nos podemos plantear la causa de las desigualdades humanas : ¿Por qué unos han nacido en medio de la riqueza y del bienestar, mientras otros nacieron en medio de la miseria, el hambre o la guerra?, o ¿ Por qué a unas personas les ha dado Dios unas capacidades físicas o intelectuales muy limitadas, mientras que a otras les ha hecho nacer como genios por su capacidad? ; ¿ Qué sentido tiene todo esto?. ¿Por qué esta aparente “injusticia divina”?
Indudablemente estas desigualdades en lo intelectivo, lo moral, lo social, etc, nos están indicando que estamos inmersos en un proceso evolutivo a modo de una carrera campo a través, en la que unos corredores van   en cabeza de carrera, mientras otros van siguiendo detrás y otros mucho mas descolgados de todos los anteriores. Esta carrera evolutiva comprende muchas existencias en la materia, porque de otro modo, esa Fuente de Perfección infinita a la que llamamos Dios, habría cometido el fallo de crear seres imperfectos e injustamente desiguales si nos consideráramos existiendo en una sola y única vida física.
Si creemos en un Dios justo y perfecto en todos sus infinitos atributos, que ama por igual a todos sus hijos, como es de lógica justicia, ¿ Por qué habría colocado a unos en un escenario mejor y mas feliz y a otros en uno mucho peor, o por qué a unos otorgaría lo que a otros niega?.
La filosofía espírita que se deriva al meditar sobre la Reencarnación da sentido a nuestra vidas, al inducirnos a comprender las causas del mal en el mundo, y sobre todo el por qué de tantas desigualdades humanas que otro modo serían totalmente incomprensibles e injustas.
Por tanto, la Reencarnación es el hecho por el que mejor podemos comprender la infinita Bondad del Creador, que nos da tantas y tantas oportunidades como precisemos para aprender y para rectificar nuestros errores durante el aprendizaje en las vidas como seres humanos.
Las desigualdades humanas tienen que ver con el diferente grado de desarrollo evolutivo del Ser en cada uno de sus aspectos, y ese diferente grado de desarrollo se explica porque todos los Seres espirituales no tenemos la misma edad ni las mismas experiencias y aptitudes logradas ; unos han vivido antes muchas veces y son “espíritus viejos”, con muchas experiencia y mucha sabiduría , al lado de otros aún muy “jóvenes” e inexpertos, por lo que en su desarrollo evolutivo quedan todavía muy lejos de los mas adelantados, que han vivido y aprendido más, aunque la meta evolutiva de todos finalmente será la misma.
Las desigualdades humanas vistas bajo el prisma de una sola y única existencia, por lo ilógicas e injustas que parecen, pueden llegar a causar una lógica pérdida de fe en la existencia de Dios y de su Justicia.
El no tener en cuenta la Reencarnación y comprender que este concepto no es una teoría sino una realidad o ley natural que da contestación a tantos interrogantes que de otro modo no encuentran respuesta, supone no llegar a aceptar si no es ciegamente a través de un fanatismo irracional, la idea de un Dios justo y perfecto y a esconder nuestra alma ante la luz de la verdad, al no querer pensar tan siquiera en los por qués de nuestra existencia en el universo.
Por eso, Kardec se preguntaba si acaso era más racional preferir una explicación que no aclarase el origen de las desigualdades humanas, antes que optar por la que la que sí las explica, refiriéndose por supuesto, a la Reencarnación.
- Jose Luis Martín-
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La verdad es un prisma de muchas caras y el error consiste en contemplar solo algunas y figurarse que se contemplan todas”
-Giuseppe mazzini (1805-1872)
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EL CRISTIANO EN EL  MUNDO ACTUAL
“No os pido que os apartéis del mundo”

No se puede concebir, frente a las palabras del Señor, en la “oración de los discípulos”, de que puedan los hombres aislarse del mundo, bajo pretexto de servir mejor a Dios.
Es de suponer, todavía, que los cenobitas modernos, no hayan reflexionado aun en torno al razonamiento citado por el Evangelista.
Si sorprende, en la actualidad, tal conducta, encontramos un cierto justificativo en la conducta de los eremitas del pasado, venerables y santas figuras que buscaban el aislamiento en grutas desiertas.
Los anacoretas,  cuyos, nombres aun hoy son reverenciados, adoptaban una vida de entera renuncia, con el propósito de despertar al hombre a los problemas del alma, cuya excelsitud y valía  podían ya experimentar.
Sin embargo, todo tiene su tiempo y su época.
En la actualidad, el aislamiento en monasterios o cavernas, sin una finalidad practica, sin provecho  para los semejantes,  expresaría egoísmo y acomodamiento a la  buena vida.
Sin embargo, todo   tiene su tiempo y su época.
En la actualidad, el aislamiento en monasterios o caveranas, sin una finalidad practica, sin provecho para los semejantes, expresaría egoísmo y acomodamiento a la buena vida.
Significa escapar al trabajo.
Cuando alguien huye, del torbellino  de las metrópolis, por lo  general es para ejercitarse en la confraternización.    Para   edificar escuelas   que instruyan  y eduquen a la infancia y a la juventud, para construir  hospitales  que socorran a enfermos pobres  o para erguir abrigos  que aseguren a los viejos una existencia más tranquila  en el declinar de su experiencia terrena.
Las palabras del Maestro, en la llamada “oración sacerdotal”, traducen cautela, revelan prudencia.
El pensamiento de  Jesús, “No  os pido que os separeis del mundo  y si que  os alejéis del mal”, era el de impedir que los discípulos fuesen a empañar el fulgor de la Buena Nueva, el Universalismo de la Doctrina Cristiana, con un posible retroceso hacia las luchas  mundanas.
La fuga al trabajo, a los deberes inmediatos podría crear un precedente peligroso  para las futuras realizaciones del Evangelio.
Los discípulos, en aquella época, tanto como nosotros en la actualidad, no prescindían del fogoso clima de las luchas terrestres, por cuanto las luchas corrigen, perfeccionan e iluminan.
La oración del Señor, proferida en voz alta, habría de causarles una impresión duradera. Repercutiría, profundamente, en los siglos que se avecinaban.
Es así que, en la hora de la partida, cuando se preparaba para el retorno a las esferas de luz de desconocidas regiones, la fija definitivamente, el procedimiento a seguir en el mundo, de manera que, permaneciendo ellos en el mundo, diesen al mundo testimonio de lucha y trabajo, comprensión y amor.
Es por eso que los compañeros del Maestro fundaron la “Casa del Camino”, en donde el hambriento recibía alimento, el desnudo encontraba vestido y en donde el  enfermo encontraba amparo.
Nadie puede dar testimonio de valor espiritual si no vivió pruebas difíciles, dramas intensos, complicados problemas, si no viajo por aguas borrascosas.
Tampoco ninguno puede dar testimonio de resistencia moral si no sintió el   impacto de fuertes tentaciones, sobreponiéndose, no obstante a todas ellas, con la firme determinación de vencer, en el deseo de realizarse.
En un convento, en una caverna, en la soledad, tales oportunidades difícilmente se presentaran.
Vivir en el mundo – sin adherirse al mundo.
Vivir en el mundo – sin participar de las pasiones.
Vivir en el  mundo – sin entregarse al mundo.
Vivir en el mundo – más librándose del mal.
Transitar por la Tierra – sin zambullirse en el lodazal de los vicios, es  prueba difícil, sin embargo no imposible.
Pide decisión, esfuerzo,  persistencia.
Conociendo la posibilidad de crecimiento  espiritual, que era constante en la vida de los discípulos, más  reconociéndoles no obstante, la fragilidad humana,  rogaba  Jesús al padre; “No  pido que los apartes del mundo y si, que los guardes del mal.”
Se nota en el pedido del Maestro una amorosa exhortación a la vigilancia, para que no fuesen ellos a sucumbir ante el mal, en sus más diversas manifestaciones.
El mundo, con sus conflictos y tentaciones, les significaba, sin duda un clima propicio para las experiencias renovadoras. Con todo, fortalecidos por los inmortales lecciones de Jesús, se habrían de convertir, como de hecho así sucedió, en ejemplos y actuaciones de amor y trabajo.
El heroísmo de los primeros cristianos regó el árbol del Cristianismo.
La abnegación y el sacrificio de los hombres de la “Casa del Camino”, a las afueras de Jerusalén, prepararon, para todos los siglos y milenios a seguir la siembra del Evangelio.
Del libro estudiando el evangelio a la luz del Espiritismo de Martins Peralva  

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                  Turbación espírita 

163. El alma, al dejar el cuerpo, ¿tiene de inmediato conciencia de sí misma? 
- Conciencia inmediata no es el término adecuado. Permanece algún tiempo en estado de turbación. 

164. ¿Todos los Espíritus experimentan en el mismo grado y durante un lapso idéntico la turbación que sigue a la separación del alma y el cuerpo? 
- No, ello depende de su elevación. El que está ya purificado vuelve en sí casi inmediatamente, porque se ha desprendido de la materia durante la vida del cuerpo, al paso que el hombre carnal, cuya conciencia no es pura, conserva durante mucho más tiempo la impresión de esa materia. 

165. El conocimiento del Espiritismo ¿ejerce influencia sobre la duración más o menos prolongada de la turbación? 
- Una influencia muy grande, por cuanto el Espíritu comprende de antemano su situación. Pero, lo que más influye es la práctica del bien y la conciencia pura. 
En el momento de la muerte todo es al principio confuso. Hace falta al alma algún tiempo para recobrarse. Se halla como aturdida, al igual que el estado de un hombre que saliera de un sueño profundo y que tratara de darse cuenta de su situación. La lucidez de las ideas y el recuerdo del pasado le vuelven conforme se va borrando el influjo de la materia de que acaba de desembarazarse, y a medida que se disipa la especie de niebla que oscurece sus pensamientos. 

La duración de la turbación que sigue a la muerte es muy variable. Puede ser de unas pocas horas como de varios meses, y hasta de muchos años. Aquellos en quienes es más breve son los que se han identificado en vida con su estado futuro, por cuanto comprenden de inmediato su situación. 
La turbación presenta circunstancias particulares, de acuerdo con el carácter de cada individuo y, sobre todo, según el tipo de muerte experimentada. En las violentas, producidas por suicidio o suplicio, accidente, apoplejía o heridas, etcétera, el Espíritu se encuentra sorprendido, asombrado, y no cree haber muerto. Así lo sostiene con terquedad. No obstante, ve su cuerpo, sabe que ese cuerpo es el suyo, y no comprende que se haya separado de él. Acude junto a las personas a quienes profesaba afecto, les habla y no comprende por qué ellas no le oyen. Esa ilusión dura hasta que el desprendimiento del periespíritu se ha consumado. Sólo entonces el Espíritu se recobra y comprende que ya no forma parte de los vivientes. Este fenómeno se explica con facilidad. Sorprendido de improviso por la muerte, el Espíritu está aturdido por el brusco cambio que en él se ha operado. Para él, la muerte sigue siendo sinónimo de destrucción, de aniquilamiento. Ahora bien, como quiera que piensa, ve y entiende, en su opinión no está muerto. Lo que aumenta su ilusión es que se ve dueño de un cuerpo similar al anterior, por su forma, pero cuya etérea naturaleza no ha tenido todavía tiempo de estudiar. Lo cree sólido y compacto como lo era el primero, y cuando se le llama la atención sobre este punto se asombra de no poder palparlo. Este fenómeno es análogo al de los sonámbulos noveles, que no creen estar dormidos. Para ellos, el sueño es sinónimo de suspensión de las facultades. Y puesto que piensan libremente y ven, en su concepto no se hallan dormidos. Algunos Espíritus presentan esta particularidad, aun cuando la muerte no los haya sorprendido en forma imprevista. Pero sigue siendo una particularidad más general en aquellos que, aunque enfermos, no pensaban que morirían. Se ve entonces el singular espectáculo de un Espíritu que asiste a su funeral como si se tratara del de un extraño, y hablando de él como de una cosa que no le concierne, hasta el momento en que comprende la verdad. 

La turbación que sigue a la muerte no tiene nada de penoso para el hombre de bien. Es tranquila y semejante en todo a la que acompaña a un despertar apacible. En cambio, para aquel cuya conciencia no es pura, está llena de ansiedad y de angustias, que aumentan a medida que va comprendiendo su situación. 

En los casos de muerte colectiva se ha observado que todos los que perecen al mismo tiempo no siempre se vuelven a ver de inmediato. En la turbación que sigue a la muerte, cada cual va por su lado, preocupándose tan sólo de aquellos que le interesan.

Libro de los Espíritus - Allan Kardec