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lunes, 3 de marzo de 2014

Reflexiones sobre Catolicismo e idolatría en el Espiritismo.


Antonio Cassio
Nuestro querido amigo y compañero  en el Espíritismo, Antonio Cassio López, brasileiro, nos relató hace algún tiempo atrás :
" Un brasileño muy querido en nuestro país, el ex Arzobispo de Olinda, Don Helder Cámara, cristiano con pasajes maravillosos en Brasil, incentivador de las comunidades eclesiásticas de base, la famosa iglesia de los pobres, combatida dentro de la propia iglesia católica por sus miembros mas conservadores, cuando ya estaba en el otro lado de la Vida, escribió un libro, psicografado por el medium Carlos Pereira de Recife, Pernambuco, Brasil, y nos deja una cosa muy clara: - Morir no significa que el individuo deja de ser católico.
Aun actuando con el auxilio del médium, nuestro hermano obispo no se adentra en el tema y hace un relato de sus actividades en la espiritualidad, que se desenvuelve  en los hospitales y obras sociales de los que ya tanto  le gustaban en vida. Pero continúa siendo  católico.
Muchos de nuestros hermanos en la espiritualidad no entran en el tema de la reencarnación. Además del hecho de que es mucho más doloroso el proceso de reencarnar, y por lo tanto a nadie le gusta hablar de procesos dolorosos, como es el caso de algunos hermanos que huyen de hablar sobre la muerte, como si esto fuera con los otros y nunca fuera a pasar con él, pero es lo único que con seguridad nos pasará a todos nosotros.
Por supuesto que venimos condicionados por siglos de vivencias eclesiásticas y no es raro  saber que muchos de nosotros que estamos aquí hoy, ya militamos en la Iglesia Católica en otras vidas y algunos en esta, antes de conocer el espiritismo.
La iglesia católica tiene su historia y estudiarla es la única forma de entender algunos condicionamientos y presuntos actos de fe que están grabados en nuestras mentes y que muchas veces impregnan el ambiente espirita.
En la iglesia formada y idealizada por Constantino en 325 DC con el apoyo de un grupo de obispos afines en el concilio de Nicéa, convenía en aquel momento que la idolatría continuase para mantener la costumbre ancestral del culto de los templos paganos. Además, adecuando la doctrina cristiana a los “imperativos” del estado y por lo tanto, creando una jerarquía eclesiástica y totalmente sometida al obispo de Roma, sede del imperio romano.
No cabe aquí hacer crítica contra la religión católica, pero sí ofrecer una pequeña referencia histórica en la divulgación del mensaje revolucionario de Jesús, con la doctrina de la igualdad y de la fraternidad, que fue adulterada por la codicia de los hombres, ávidos del poder temporal.
Para que se tenga una idea, el dogma de la maternidad de María, claramente pagano, es de 431 DC y la oración del Ave-María fue proclamada en 1508, sin la parte de la última mitad, la cual fue acrecentada 50 años después, en el final del siglo XVI. El culto a María en esta época era una busca por parte del poder papal de presentar como natural y divina la posición subalterna y sumisa de la mujer, herencia de las creencias judaicas introducidas en el discurso cristiano por los apóstoles, en especial por Paulo de Tarso, con expresión declaradamente machista.
 Es innegable la beatitud del espiritu de María, pues para recibir a Jesús, no serviría otro espíritu que no estuviera preparado para el contacto con un Espíritu de tan alta magnitud.
El problema no es reconocer la luz inmensa de María o de Jesús pero de sí lo es el perpetuar en nuestro medio esta practica idólatra que tanto nos entorpece el movimiento.
Esta idolatría establece una relación de dependencia entre el fiel y su ídolatrado, y esta dependencia supone una prisión evolutiva, porque el fiel quiere siempre ser justificado  por su ídolo.
En nuestro Centro, una vez, un amigo espiritual nos alertó de forma muy cariñosa que mientras estamos con las manos levantadas al cielo en busca de ayuda, no vemos que en nuestras espaldas a su vez hay otros que extienden las manos suplicando nuestro auxilio.
Pero, como un pajarito en el nido, que está siempre con la boca abierta para recibir alimento, nuestro alimento tiene otras formas además de la propia fe, tales como las cuestiones de salud, la solución para los problemas generales, el deseo de los bienes materiales o mismos afectivos, hasta incluso la victoria del equipo de fútbol preferido.
Pero no es así.
Dios nos ofrece las condiciones para que logremos nuestras metas y todo se materializa por nuestro esfuerzo y perseverancia.
El trabajo de iluminación es nuestro y no debemos ver en Jesús o María como si fuesen niñeras de hijos desagradecidos y egoístas, que es como muchas veces nos comportamos. Este es un planeta de pruebas y expiaciones y este comportamiento era de esperarse  de seres tan primitivos. Eso demuestra nuestra poca edad espiritual, todavía cautivos de la materia y esclavos de las sensaciones que ella nos proporciona.
Este proceso de idolatría es una herencia de nuestra vivencia católica.
Todo cambió con la llegada del Espiritismo, pero olvidamos que el esfuerzo tiene que ser nuestro.
No estamos en la doctrina espirita para cambiar la hostia de la Misa por el pase magnético, o el sermón del cura por la charla en el centro.
A cada cual según sus obras.
Si no fuese así, seríamos nuevos hipócritas.
Ni Jesús, ni María necesitan adoradores…necesitan servidores.
Estas reflexiones que comparto con vosotros no tienen intención de disminuir la figura de María e Jesús, pero sí el traer a la realidad la imagen de Jesús que se nos presenta en el libro de los espíritus, cuando se refiere a Jesús como el mayor modelo de perfección que podemos tener en la Tierra y nos invita a seguir sus pasos.
Cuando el supremo Maestro estuvo en nuestro mundo, enseñando, envío a sus discípulos para el mundo, a fin de que vivenciasen lo que Él enseño. Nos sigue junto con ellos todo el tiempo, indicando y orientándonos sobre todo.
El Génesis, en el item 57 del cap. I, dice claramente; 
"Las manifestaciones son hechos, el hombre los estudia y busca la ley por la que se cumplen. Los espíritus de todas las categorías lo asisten en ese trabajo,actuando como colaboradores y no como reveladores, según el sentido usual del término. Somete
 sus pareceres al control de la lógica y el buen sentido, y de esta manera aprovecha los conocimientos especiales que poseen los espíritus, en razón de su posición, pero sin abdicar de su propio razonamiento. "
   Alabemos a María, alabemos a Jesús, en la figura de nuestro hermano carente, ya sea su carencia de pan, de comprensión, de amor, pero nunca nos paralicemos en la adoración estática de quien ve en nuestros superiores meros servidores de nuestras debilidades y miedos. 
   Comparto con vosotros estas reflexiones para que sirvan de alimento a nuestra auto crítica, tan necesaria para quien busca como nosotros evolucionar como espiritas verdaderos, en actos, pensamientos y palabras.
Fraternalmente
Cassio
                                            *********************
Manuel S.Porteiro
EL ESPIRITISMO ES CIENCIA

El ilustre Allan Kardec escribió en una de sus obras fundamentales esta sentencia: “El verdadero carácter del Espiritismo es el de una ciencia y no el de una religión”.
El tiempo, que todo lo resuelve, viene a demostrar que el Espiritismo sólo puede existir lógicamente como verdad positiva, a base de ciencia cuyo valor fundamental estriba en la realidad de los hechos, en la observación y estudio experimental de los mismos.
Este concepto científico del Espiritismo lo expresa el filósofo espiritista en otro pasaje:
“Desde el punto de vista filosófico responde a las aspiraciones del hombre respecto al porvenir; pero, como apoya la teoría de éste en bases positivas y racionales, se amolda al espíritu positivista del siglo”.
A la muerte de Kardec, el eximio Flammarion pronunció el célebre discurso de despedida al maestro, que hizo honor a la causa espiritista, augurando para el Espiritismo el título de ciencia positiva y tratando de encauzar a sus adeptos en el estudio experimental de sus fenómenos. Dijo en aquella fecha memorable:
Camilo Flammarión
“Este método experimental al que debemos la gloria del progreso moderno y las maravillas de la electricidad y del vapor; este método debe apoderarse de los fenómenos de orden aún misterioso a que asistimos, disecarlos, medirlos y definirlos...”
 “Porque el Espiritismo no es una religión, sino una ciencia de la que apenas conocemos el abecedario. El tiempo de los dogmas ha concluido”.

Gabriel Delanne, uno de los pioneros más
valientes y destacados del
Espiritismo en Francia, escribe a este respecto:
“El Espiritismo no es una religión: no tiene dogmas, ni misterios ni ritual. Es una ciencia de experimentación, de la que se desprenden consecuencias morales y filosóficas de inmensa importancia”.
A esta concepción amplia y desprejuiciada del Espiritismo, podemos agregar la del eminente naturalista Russel Wallace, espiritista de no dudosa procedencia:
“El Espiritismo es una ciencia experimental y suministra la única base segura para una filosofía verdadera y una religión pura.
Suprime los nombres sobrenatural y milagro...”
“Una ciencia de la naturaleza humana, fundada en los hechos observados;
Alfred Rusell Wallas
que sólo apela a los hechos y experimentos; que no toma creencias sin pruebas; que insiste en la investigación y en la conciencia de si misma como los primeros deberes de los seres inteligentes; que enseña que la felicidad en una vida futura puede ser asegurada cultivando y desarrollando hasta donde es posible más altas facultades de nuestra naturaleza intelectual y moral y no de ningún otro modo; es y tiene que ser el enemigo natural de toda superstición”.

Por su parte dice el Dr. Gustavo Geley:
“Para los verdaderos creyentes en la doctrina espiritista, esta es una ciencia positiva, basada sobre el estudio experimental de los fenómenos psíquicos y las
Geley
enseñanzas de los espíritus elevados”.

A estas autorizadas opiniones podríamos agregar la de todos los verdaderos espiritistas y demostrar que sus convicciones se formaron en el terreno de los hechos, por el estudio, la observación y la experiencia de los mismos y no por creencias religiosas anticipadas, por la fe ciega o por la predisposición mística desarrollada por la necesidad de ampliar los horizontes de esta vida, por esa ansiedad imperiosa que, según los materialistas, sienten las almas cándidas, los espíritus débiles, atormentados por el deseo de penetrar las sombras del misterio y de hallar lo que no alcanza a descubrir la ciencia... a la cual suelen mirar con desdén...
No son los verdaderos espiritistas los que creen en la bancarrota de la ciencia frente a los problemas del alma; por el contrario, es la ciencia para éstos el fundamento de sus creencias, sin los hechos positivos, experimentales, el Espiritismo carece de base, y su filosofía sería uno de tantos sistemas metafísicos, una de tantas religiones, agregados al acervo común de la historia.
El Espiritismo no tiene por punto de partida la fe, sino sus fenómenos y el estudio racional de los mismos: es sobre la base fundamental del fenomenismo psicológico supranormal que descansa su filosofía, su ética y su sociología, y es sobre esa misma base que afianzamos nuestras creencias los verdaderos espiritistas.
Las conclusiones filosóficas que sustentamos emanan de los mismos hechos y no de creencias o de razonamientos a priori: ni siquiera tienen la desventaja -si tal pudiera llamarse a la especulación filosófica subjetiva- de atribuirse a inducciones o deducciones personales, ya que la doctrina espiritista surge espontánea de la naturaleza misma de los hechos, de las manifestaciones inteligentes que de ellos se desprenden.
Es cierto que muchos de los principios o postulados de nuestra doctrina se encuentran diseminados entre las religiones y sistemas filosóficos, pero éstos, las primeras, se fundan en la fe ciega, en el dogma infalible y en absurdas, cuando no mentidas, revelaciones, y los segundos, en deducciones o hipótesis más o menos lógicas, pero siempre discutibles por carecer de fundamento científico que pruebe experimentalmente la veracidad de los principios sustentados.
De todo esto se infiere que si el Espiritismo se impone a la consideración humana por sobre todas las creencias religiosas e ideológicas, es por sus hechos observables y experimentables, y no por un sentimiento místico o por las halagüeñas perspectivas que de él se desprenden para el porvenir del espíritu: deja de ser religión, en el sentido místico y ritual del concepto, pero no puede dejar de ser ciencia sin dejar de existir como verdad demostrable y perder su interés y valor positivos; pues, si le faltan los hechos, los principios ciertos en que se apoya y el conocimiento, aunque relativo, de las leyes que los rigen, ya pasa a la categoría de misticismo, sin que su caudal filosófico y moral pese un gramo más en la balanza del progreso humano.
No tienen, pues, razón aquellos espiritistas que, imbuidos de religiosidad, creyentes por ingenuidad o por simples razonamientos filosóficos, se bastan a su fe y miran con ojeriza a los hombres de ciencia y a sus mismos compañeros que bregan por encauzar el Espiritismo en la corriente científica señalada por los sabios espiritistas que hacen honor a nuestro credo, y, mucho menos, los que hacen de éste una religión como cualquier otra y creen que la Ciencia -por hallarse aún en los balbuceos de esta nueva y fecunda rama de la psicología experimental y no haber llegado aún, en algunos casos, a las mismas conclusiones espiritistas, por buscar la correlación entre los fenómenos fisiológicos y psíquicos o explicar por las mismas leyes anímicas todos los fenómenos supranormales sin hacerse cargo de las manifestaciones de espíritus desencarnados- conduce al materialismo.
No hay que olvidar que así como mucha ciencia conduce a Dios y poca nos aleja de él, lo mismo sucede con la creencia en la existencia del mundo espiritual: un conocimiento incompleto del fenomenismo espírita y de sus manifestaciones no convence a nadie, pero el estudio continuo con métodos adecuados lleva al convencimiento: la mayor parte de los sabios o simples estudiosos que han abrazado el Espiritismo, primero lo negaron; después, con poca ciencia, afirmaron los hechos pero negaron la teoría, y luego, al correr de los tiempos, con más ciencia y experiencia, aceptaron esta última.
La ciencia, la verdadera ciencia, no conduce al materialismo sino cuando es incipiente y carece de la madurez necesaria para llegar a las conclusiones espiritistas.
En muchos casos los que penetran en el santuario de esta profunda ciencia del alma por las puertas de la fe, suelen salir por las del escepticismo o la incredulidad; mientras que otros que entran incrédulos y materialistas salen llenos de fe y de esperanza, después de estudiar los hechos con todo rigor científico y de exigir de ellos toda la luz que anhelaban sus espíritus ávidos de ciencia y de
Willian Crookes
verdad. Ejemplos de esto entre otros mil, William Crookes, Russel Wallace y Lombroso.
Al hablar de ciencia no nos referimos a esa ciencia incompetente, infructuosa, llena de orgullo y de suficiencia que niega la existencia, y aun la posibilidad, de las manifestaciones del mundo espiritual; que no tiene más de positiva que lo que alcanza en la materialidad de las cosas; que, en materia de fenomenismo espírita o de metapsiquismo, en vez de adaptarse a la naturaleza y a las modalidades de los hechos, les impone condiciones y métodos arbitrarios, y, como en semejantes condiciones no halla lo que, por prejuicio de escuela, sus representantes tienen interés en no encontrar -el espíritu como sustancia independiente del organismo- lo niegan: porque su caudal seudocientífico está formado a base de negaciones.
Lombroso
A estos “científicos”, que forman una “ciencia” de relumbrón, sí, no titubeamos en declararlos en bancarrota. Hablamos aquí de la verdadera ciencia, de esa diosa augusta que no afirma ni niega nada a priori; que no teme la investigación de ningún hecho, por absurdo e inverosímil que parezca, ni a las condiciones y métodos que su naturaleza impone; que, animado de un profundo amor a la verdad, no se alimenta de prejuicios, sino de la luz espiritual que irradia la renovación constante de la vida.
El Espiritismo es una ciencia integral y progresiva: abarca todos los conocimientos humanos. No es una religión, aunque cultiva y espiritualiza los sentimientos religiosos. “La religión se va, la ciencia viene”, ha dicho alguien.
Y no estará demás recordar a los neófitos y profanos que nuestro lema es: Hacia Dios por el amor y la ciencia.

Manuel S. Porteiro
(Transcrito de “Espiritismo: Doctrina de Vanguardia”)
 Tomado de la revista “Constancia”   

 Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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Cada día es un nuevo principio ...

 Cada amanecer es como un nuevo principio, de todas las cosas, y pudiera decirse que empezamos a vivir, pues tenemos enteramente en nuestras manos la vida de aquel día. Y cuando la mañana llega con su renovadora resurrección de la naturaleza, debiéramos dejar para siempre atrás todos los ayeres. Nos basta saber cómo la vida de ayer ha determinado en nosotros la de hoy. Y cuando otra vez vuelva el mañana con su renovadora resurrección de la naturaleza, todas la mañanas deberían ser mañanas por las cuales no nos preocupáramos, pues nos basta saber que nuestra vida de hoy determinará la de mañana. 

"Cada día es un nuevo comienzo. Cada mañana aparece el mundo como creado de nuevo. ¡OH! tú gimes bajo el peso de tus culpas y tristezas, ahí tienes una esperanza para tí; una esperanza para mí y para ti"."Pasadas están las cosas pasadas, las acabadas labores y las lágrimas vertidas. Deja que el ayer cubra los errores del ayer, porque las heridas de ayer, su escozor y hemorragia, sanaron con la medicina que vertieron. Dejémoslos, ya que no podemos borrarlas ni desvanecerlos. ¡Dios en su gran misericordia los perdonará! Sólo es nuestro el nuevo día. El hoy es nuestro; sólo el hoy. Allí están los cielos de esplendor bruñidos; allí está la muerta tierra renacida; los cansados miembros revuélvanse ligeros de cara al sol y participan con la mañana del bautismo de rocío y de la frescura del alba. Cada día es un renovado comienzo. Escucha ¡OH! alma mía, los alegres cantos y desecha pasadas tristezas, viejos pecados, angustiosos presagios y posibles penas. Toma aliento con el día y recomienza tu tarea". 
Y recomiénzala a las primeras hora del nuevo día, con todas sus glorias y riquezas, con sus sublimes y eternamente determinantes posibilidades y hazlo así a cada hora siguiente, en cuanto llegue, pero no antes de que llegue. Este es el secreto de la formación del carácter. Por este sencillo método podrá llegar quien quiera a la más alta vida que cabe concebir, pues nada hay que por él no pueda realizarse, como quiera, doquiera y cuando quiera. 

Todos podemos alcanzar esta vida, porque en las posibilidades de todos está el alcanzarla y nadie hay que, al menos durante una hora, no pueda elevarse a tan alta vida si ardientemente lo anhela. Pero aun si con ahínco se esfuerza en elevarse a la vida superior, actuará en él la ley según la cual cada cosa engendra su semejante y lo capacita para irse acercando de hora en hora a ellas hasta que sin ulterior esfuerzo llegue a ser su natural y ordinaria vida. 

De este modo se llega al amor y alianza con lo supremo y óptimo del universo; y por consiguiente, lo supremo y óptimo del universo llega a estar también en alianza y amor con quien tan alta cumbre alcanza.

Rodolfo Waldo Trine.                                      
Extraído del Libro: "En armonía con el Infinito".
                                                                                                       **********************

sábado, 1 de marzo de 2014

El loco


EL LOCO
Exceptuados los casos puramente orgánicos, el loco es alguien que procuró forzar la liberación del aprendizaje terrestre, por indisciplina o ignorancia.  Esto da paso a un género de suicidio hábilmente disimulado, el de auto eliminación de la armonía mental, por la inconformidad del alma en los cuadros de la lucha que la existencia humana presenta. Ante el dolor, del obstáculo o de la muerte,  millares de personas capitulan, entregándose, sin resistencia, a la perturbación destructora, que les abre, por fin, las puertas del túmulo.
 Al principio, son simples descontentos  y desesperados, que pasan desapercibidos aun de aquellos que los acompañan de cerca. Poco a poco, se transforman en enfermos mentales  de variadas graduaciones, de cura casi imposible, portadores  como son de problemas muy complejos  e ingratos.  Imperceptibles frutos de  desobediencia comienzan  por arruinar el patrimonio fisiológico que le fue confiado  en la Corteza de la Tierra, y acaban  infortunados o como en un pozo. Afligidos, medio muertos,  ellos son hombres y mujeres  que desde los círculos terrenos  padecen, por haberse rebelado ante los designios divinos, omitiéndolos  en la escuela benéfica de la lucha  purificadora, por los caprichos insensatos.
 Para que se efectué la jornada iluminativa del espíritu es indispensable dislocar la mente, revolver las ideas, renovar las concepciones y modificar, invariablemente, la forma de ser interiormente, para el bien mayor.
 El noventa de cada cien casos  de locura,  exceptuados aquellos que se originan de la incursión microbiana sobre la materia cenicienta, comienza en las consecuencias de las faltas graves que practicamos con la impaciencia o con la tristeza, por intermedio de actitudes mentales que imprimen deplorables reflejos al camino de aquellos  que los escogen  y alimentan. Instalados esas fuerzas desequilibrantes  en el campo íntimo, se inicia la desintegración  de la armonía mental;  esta a veces perdura no solo en una existencia, sino en varias de ellas, hasta que el interesado se disponga, con fidelidad,  a valerse de las bendiciones divinas que lo acompañan, para restablecer  la tranquilidad y la capacidad, en bendito servicio  evolutivo. Por la rebeldía  el alma responsable puede encaminarse  a muchos crímenes, a cuyos resultados nefastos se cautiva indefinidamente; y por el desánimo, es propensa  a caer en los despeñaderos  de la inercia, con fatal atraso en las edificaciones  que le cabe providenciar.
 La muerte física no modifica de súbito las inteligencias vueltas al mal,  ni el duelo de la luz  con las sombras se restringe a los estrechos círculos carnales.
 El tiempo, acaba siempre por denunciar nuestra verdadera posición. Millones de hermanos  permanecen, siglos, y más siglos en la fase infantil del entendimiento, por no animarse al esfuerzo de su propia mejoría. Mientras reciben  la transitoria cooperación de salud física relativa, de las convenciones terrenas, de las posibilidades financieras y de las variadas impresiones pasajeras que la existencia en la tierra ofrece a los que pasan por la carne, se sustentan con los títulos  de ciudadanos que la sociedad les confiere; pero tan pronto como son visitados por el morbo, por la escasez de los recursos o por la decrepitud, revelan la infancia espiritual en la que yacen.
 El loco en general, considerándose  no solo el presente, sino también el pasado lejano, es alguien que aborreció las bendiciones  de la experiencia humana, prefiriendo segregarse en los caprichos mentales  y la entidad espiritual atormentada después de la muerte  es siempre alguien que deliberadamente huyó a las realidades de la Vida y del Universo, creando regiones purgatoriales para sí mismo.
 Trabajo realizado por Merchita Extraído del libro: “En un Mundo Mayor” de Francisco candido Xavier
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 DE LA ORACIÓN PARA LOS MUERTOS Y  PARA LOS ESPÍRITUS QUE SUFREN

 La oración es reclamada por los Espíritus que sufren, les es útil, porque viendo que piensan en ellos, se sienten menos abandonados y son menos infelices. Pero la oración tiene sobre ellos una acción más directa; les levanta el ánimo, les excita el deseo de elevarse por el arrepentimiento y la reparación, y puede desviarles del pensamiento del mal; en este sentido es como pueden aliviarse y aun abreviarse sus sufrimientos. (Véase El Cielo y el Infierno, Segunda parte: Ejemplos).
19. Ciertas personas no admiten la oración por los muertos, porque en su creencia sólo hay para el alma dos alternativas: ser salvada o condenada a las penas eternas, y en uno y en otro caso la oración sería inútil. Sin discutir el valor de esta creencia, admitamos por un instante la realidad de las penas eternas e irremisibles, y que nuestras oraciones sean
impotentes para ponerles un término. Nosotros preguntamos si, en esta hipótesis, es lógico, caritativo y cristiano desechar la oración por los condenados.
Estas oraciones, por impotentes que sean para salvarles, ¿no son para ellos una señal de piedad que puede aliviar su sufrimiento? en la Tierra, cuando un hombre está condenado para siempre, aun cuando no tenga ninguna esperanza de obtener gracia, ¿se prohíbe a una persona caritativa que vaya a sostener sus cadenas para aligerarle el peso? Cuando alguno es atacado por un mal incurable, porque no ofrece ninguna esperanza de curación, ¿ha de abandonársele sin ningún consuelo? Pensad que entre los condenados puede encontrarse una persona querida, un amigo, tal vez un padre, una madre o un hijo, y porque, según vosotros, no podría esperar gracia, ¿rehusaríais darle un vaso de agua para calmar su sed, un bálsamo para curar sus heridas? ¿No haréis por él lo que haríais por un prisionero? ¿Rehusaríais darle un testimonio de amor, un consuelo? No; esto no sería cristiano. Una creencia que reseca el corazón no puede aliarse con la de un Dios que coloca en primer lugar entre los deberes el amor al prójimo.
La no eternidad de las penas no implica la negación de una penalidad temporal, porque Dios,en su justicia, no puede confundir el bien con el mal; así, pues, negar en este caso la eficacia de la oración,sería negar la eficacia del consuelo, de la reanimación y de los buenos consejos; sería negar la fuerza que logramos de la asistencia moral de los que nos quieren bien.
20. Otros se fundan en una razón más engañosa, en la inmutabilidad de los decretos divinos y dicen:
Dios no puede cambiar sus decisiones por la demanda  de sus criaturas, pues sin esto nada sería estable en el mundo. El hombre, pues, nada tiene que pedir a Dios; sólo tiene que someterse y adorarle.
En esta idea hay una falsa aplicación de la inmutabilidad de la ley divina, o más bien, ignorancia de la ley en lo que concierne a la penalidad futura. Esta ley la han revelado los  Espíritus del Señor, hoy que el hombre está en disposición de comprender lo que, en la fe, está conforme o es contrario a los atributos divinos.
Según el dogma de la eternidad absoluta de las penas, no se le toman en cuenta al culpable ni su remordimiento, ni su arrepentimiento; para él todo deseo de mejorarse es superfluo, puesto que está condenado al mal perpetuamente. Si está condenado por un tiempo determinado, la pena cesará cuando el tiempo haya expirado; pero, ¿quién asegura que, entonces, él habrá cambiado para mejores sentimientos? ¿Quién dice que, a ejemplo de muchos de los condenados de la Tierra, a su salida de la cárcel no será tan malo como antes? En el primer caso, sería mantener en el dolor del castigo a un hombre que se volviera bueno; en el segundo,agraciar al que continuase culpable. La ley de Dios es más previsora que esto; siempre justa, equitativa y misericordiosa, no fija duración a la pena,cualquiera que sea; se resume así:
21. “El hombre sufre siempre la consecuencia de sus faltas; no hay una sola infracción a la ley de Dios que no tenga su castigo.
La severidad del castigo es proporcionada a la gravedad de la falta.
La duración del castigo por cualquier falta que sea, es indeterminada y está subordinada al
arrepentimiento del culpable y su retorno al bien; la pena dura tanto como la obstinación en el mal; sería perpetua si la obstinación fuera perpetua; es de corta duración si el arrepentimiento es pronto.
Desde que el culpable clama por misericordia,Dios lo oye y le envía la esperanza. Pero el simple remordimiento de haber hecho mal no basta; pues falta la reparación; por esto el culpable está sometido a nuevas pruebas, en las cuales puede, siempre por su voluntad, hacer el bien y reparar el mal que ha hecho.
Así, el hombre, es constantemente el árbitro de su propia suerte; pudiendo abreviar su suplicio o prolongarlo indefinidamente. Su felicidad o su desgracia dependen de su voluntad de hacer el bien.”
Tal es la ley; ley inmutable y conforme a la bondad y a la justicia de Dios.
El Espíritu culpable e infeliz puede, de este modo, salvarse a sí mismo; la ley de Dios le dice con qué condición puede hacerlo. Con frecuencia, lo que le falta es voluntad, fuerza y valor; si con nuestras oraciones  lo inspiramos, si lo sostenemos y lo animamos, y con nuestros consejos le damos las luces que le faltan, en lugar de solicitar a Dios que derogue su ley, venimos a ser los instrumentos para la ejecución de su ley de amor y de caridad, de la cual participamos nosotros mismos, dando una prueba de caridad. (Véase El Cielo y el Infierno, Primera parte, Cap. IV, VII y VIII).
COLECCIÓN DE ORACIONES ESPÍRITAS 
ALLAN KARDEC.
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  REFLEXIÓN POÉTICA

SUEÑEN AUNQUE EL SUEÑO PAREZCA IMPOSIBLE.
LUCHEN AUNQUE EL ENEMIGO PAREZCA INALCANZABLE.
SOPORTEN EL DOLOR AUNQUE ESTE PAREZCA INSOPORTABLE.
CORRAN POR DONDE EL BRAVO NO OSA IR.
TRANSFORMEN EL MAL EN BIEN AUNQUE SEA NECESARIO CAMINAR MIL MILLAS.
 AMEN LO PURO E INOCENTE AUNQUE SEA INEXISTENTE. 

RESISTAN AÚN CUANDO EL CUERPO NO RESISTA MÁS.
Y AL FINAL, ALCANZARÁN AQUELLA ESTRELLA,AUNQUE ÉSTA PAREZCA INALCANZABLE.
DAISAKU IKEDA
( Aportación de Viviana Gianitelli)

viernes, 28 de febrero de 2014

Yo quiero ser espírita




El otro día un hermano hizo esta pregunta, y quedó dando vueltas en mi mente una y otra vez. 

En la meditación matutina del 28/1/2010 recibí esta comunicación:

....Es el espiritismo una doctrina clara y sencilla. Su propósito principal es ayudar al hombre a ser mejor ser humano, y practicar la doctrina es cultivar el amor entre todos los hermanos como nos enseñó Jesús.


El deber de un espirita es conocerse bien a sí mismo, con sus virtudes y sus defectos para poder así, trabajar en su mejoramiento, de forma consciente para mejorar sus imperfecciones.

Para lograrlo solo es necesario dedicar todos los días un rato a la meditación y al autoanálisis. A través del espiritismo, si lo practicamos sinceramente, seremos mejores hijos, hermanos, padres, esposos, amigos, seremos mejores seres humanos.

El espiritismo nos enseña que somos espíritus inmortales, que no debemos temer a la muerte, pues el espíritu sobrevive a este momento, que no es mas que un tránsito hacia la vida espiritual. Que la vida espiritual es la verdadera vida del espíritu, y que en ella continuamos aprendiendo y acumulando experiencias que nos hacen mejores.

Que luego reencarnamos y ponemos en práctica lo aprendido, y en este ciclo vamos convirtiéndonos en espíritus cada vez mejores y acercándonos paso a paso a la luz Divina, al Ser creador de todo el universo, a esa energía que llamamos Dios.


Y la doctrina nos enseña que este ciclo es un camino hacia el progreso,pues Dios ha creado el universo regido por leyes naturales y el progreso es una de ellas.

Y la doctrina nos enseña también una verdad sencilla e infalible, cuya comprensión nos va a ayudar a comprender nuestras circunstancias y como podemos cambiarlas; esta verdad es la ley de afinidad, atraemos a nuestras vidas circunstancias, personas y espíritus afines a nuestros pensamientos.

Es decir, que la calidad de nuestro pensamiento determina la calidad de la energía que vibra a nuestro alrededor y con ello de aquello que atraemos. De ahí la importancia de nuestra elevación moral.

Somos los artífices de nuestra vida, tenemos libre albedrío para practicar el bien o apartarnos de él; para esforzarnos cada día en ser mejores y comprender que con amor, paciencia, tolerancia, bondad, construimos un futuro mejor para nosotros mismos y para aquellos que nos rodean.

Y la Doctrina Espírita es mucho mas, es la justicia de la ley de causa y efecto, que nos enseña que cada acción nuestra tiene un resultado, una consecuencia acorde con la misma, y esta consecuencia vendrá a nosotros indefectiblemente, ya sea en esta vida o en una vida futura. Y esta ley explica las desigualdades que tanto nos acongojan; y es también una luz que nos inspira a cultivar el bien.El otro día un hermano hizo esta pregunta, y quedó dando vueltas en mi mente una y otra vez. En la meditación matutina del 28/1/2010 recibí esta comunicación.

....Es el espiritismo una doctrina clara y sencilla. Su propósito principal es ayudar al hombre a ser mejor ser humano, y practicar la doctrina es cultivar el amor entre todos los hermanos como nos enseño Jesús.

El deber de un espirita es conocerse bien a si mismo, con sus virtudes y sus defectos para poder así, trabajar en su mejoramiento, trabajar de forma consciente para mejorar sus imperfecciones.

Para lograrlo solo es necesario dedicar todos los días un rato a la meditación y al autoanálisis. A través del espiritismo, si lo practicamos sinceramente, seremos mejores hijos, hermanos, padres, esposos, amigos, seremos mejores seres humanos.

El espiritismo nos enseña que somos espíritus inmortales, que no debemos temer a la muerte, pues el espíritu sobrevive a este momento, que no es mas que un tránsito hacia la vida espiritual. Que la vida espiritual es la verdadera vida del espíritu, y que en ella continuamos aprendiendo y acumulando experiencias que nos hacen mejores.

Que luego reencarnamos y ponemos en práctica lo aprendido, y en este ciclo vamos convirtiéndonos en espíritus cada vez mejores y acercándonos paso a paso a la luz Divina, al Ser creador de todo el universo, a esa energía que llamamos Dios.

Y la doctrina nos enseña que este ciclo es un camino hacia el progreso,pues Dios ha creado el universo regido por leyes naturales y el progreso es una de ellas.

Y la doctrina nos enseña también una verdad sencilla e infalible, cuya comprensión nos va a ayudar a comprender nuestras circunstancias y como podemos cambiarlas; esta verdad es la ley de afinidad, atraemos a nuestras vidas circunstancias, personas y espíritus afines a nuestros pensamientos.

Es decir, que la calidad de nuestro pensamiento determina la calidad de la energía que vibra a nuestro alrededor y con ello de aquello que atraemos. De ahí la importancia de nuestra elevación moral.

Somos los artífices de nuestra vida, tenemos libre albedrío para practicar el bien o apartarnos de él; para esforzarnos cada día en ser mejores y comprender que con amor, paciencia, tolerancia, bondad, construimos un futuro mejor para nosotros mismos y para aquellos que nos rodean.

Y la Doctrina Espírita es mucho mas, es la justicia de la ley de causa y efecto, que nos enseña que cada acción nuestra tiene un resultado, una consecuencia acorde con la misma, y esta consecuencia vendrá a nosotros indefectiblemente, ya sea en esta vida o en una vida futura. Y esta ley explica las desigualdades que tanto nos acongojan; y es también una luz que nos inspira a cultivar el bien.

Hay mucho mas para descubrir en la doctrina espírita, pero estas sencillas razones que
hemos expuesto, bastan por si solas para decir: "Yo quiero ser Espírita"

psicografiado 28 de enero 2010


Autor: Solcuba, para Espiritismo Estudios.




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 LA CONSCIENCIA DE NUESTRA MISIÓN


Con frecuencia me pregunto:
¿Qué estamos haciendo en este mundo cada uno de nosotros?

Si la vida fuese solamente intentar aprovechar al máximo posible las horas y minutos, esa película sería tonta...

Tengo la certeza  de que existe un sentido mejor en todo lo que vivimos. Para mi, nuestra venida al planeta Tierra, tiene básicamente dos motivos: evolucionar espiritualmente y aprender a amar mejor. Todos nuestros bienes en verdad no son nuestros. Somos solamente nuestras almas.

Y debemos aprovechar todas las oportunidades que la vida nos da para que nos mejoremos como personas. Por tanto, recuerde siempre que sus fracasos son siempre los mejores profesores y en los momentos difíciles en que las personas precisan encontrar una razón mayor para continuar al frente. 

A nuestras acciones, especialmente cuando tenemos que superarnos, hacemos de nosotros personas mejores.

A nuestra capacidad de resistir las tentaciones, los desánimos, para continuar el camino y que nos vuelve personas especiales.

Nadie vino a esta vida con la misión de juntar dinero y comer de lo bueno y lo mejor. Ganar dinero y alimentarse forma parte de la vida, pero no puede ser la razón de la vida.

Tengo la certeza de que personas como Martin Luther King, Mahatma Gandi, Nelson Mandela, Madre Teresa de Calcuta, Hermana Dulce, y tantas otras anónimas, que lucharon y luchan para mejorar la vida de los más débiles y  los más pobres, estos no estaban motivados por la idea de ganar dinero, entonces,  ¿Qué es lo que mueve a esas personas generosas a trabajar diariamente, y no desistir nunca? 
La respuesta es una sola:
La consciencia de su misión en esta vida.

Cuando usted tiene conciencia de que a través de su trabajo, usted está realizando su misión, usted está desarrollando una fuerza extraordinaria, capaz de elevarlo a cumbres de las montañas más altas del planeta.

Infelizmente, mucha gente se pierde en este viaje y distorsiona el sentido de su existencia, pensando que acumular bienes materiales es el objetivo de la vida.
Y cuando llega al final del camino, percibe que solo se va a poder llevar de aquí, el bien que hizo a las personas.

Si usted está angustiado sin motivo aparente, eso es un aviso para parar y reflexionar sobre su estilo de vida.
Escuche su alma: ella tiene la orientación sobre cual camino seguir.

Todo en la vida es una invitación para avanzar en la conquista de valores, en armonía y en la gloria del bien.

(Roberto Shinyashiki)
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 " Vivir es siempre decir a los otros, que ellos son importantes y que nosotros les amamos, porque un día ellos se van y quedamos con la nítida impresión de que no los amamos lo suficiente...."
- Chico Xavier-
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La lista de  la  maestra

Cierto día una maestra pidió a sus alumnos que pusieran los nombres de sus compañeros de clase en una hoja de papel, dejando un espacio entre nombre y nombre.
Después les pidió que pensaran en la cosa más linda que pudieran decir de cada uno de sus compañeros y que lo escribieran debajo de su nombre.

Tomó el resto del período de la clase la tarea encomendada para poder terminar lo pedido. A medida que los alumnos dejaban el aula, entregaban a la maestra la hoja de papel.

Durante el fin de semana la maestra escribió el nombre de cada uno de sus alumnos en hojas separadas de papel y copió en ella todas las cosas lindas que cada uno de sus compañeros había escrito acerca de él.

El lunes ella entregó a cada alumno su lista. Casi inmediatamente toda la clase estaba sonriendo. "¿Es verdad?", ella escuchó a alguien diciendo casi como en un susurro. "Yo nunca supe que podía significar algo para alguien", y "Yo no sabía que mis compañeros me querían tanto", eran los comentarios.

Nadie volvió a mencionar aquellos papeles en clase. La maestra nunca supo si ellos comentaron su contenido con alguno de sus compañeros o con sus padres, pero eso no era lo importante. El ejercicio había cumplido su propósito. Los alumnos estaban felices consigo mismos y con sus compañeros.

Aquel grupo de alumnos siguió adelante y progresó. Varios años más tarde uno de los estudiantes fue muerto en Vietnam y la maestra asistió a su funeral. Ella nunca antes había visto a un soldado en su ataúd militar. El se veía tan bonito y tan maduro. La iglesia estaba llena con sus amigos. Uno a uno de aquellos que tanto lo apreciaban caminaron silenciosamente para darle una última mirada.

La maestra fue la última en acercarse al ataúd.

Mientras estaba allí, uno de los soldados que actuaba como guardia de honor se acercó a ella y le preguntó: "¿Era usted la profesora de matemáticas de Marcos"?. Ella balbució: "Sí".

Entonces él dijo: "Marcos hablaba mucho acerca de usted" Después del funeral la mayoría de los ex compañeros de Marcos fueron juntos a una merienda. Allí estaban también los padres de Marcos, obviamente deseando hablar con su profesora.

"Queríamos mostrarle algo", dijo el padre, sacando del bolsillo una billetera."

Lo encontraron en la ropa de Marcos cuando fue muerto. Pensamos que tal vez usted lo reconocería" , dijo.

Abriendo la billetera, sacó cuidadosamente dos pedazos de papel gastados que él había arreglado con cinta y que se veía que había sido abierto y cerrado muchas veces. La maestra se dio cuenta aún sin mirar mucho que era la hoja en la que ella había registrado todas las cosas lindas que los compañeros de Marcos habían escrito acerca de él.

"Gracias por haber hecho lo que hizo" dijo la madre de Marcos. "Como usted ve, Marcos lo guardaba como un tesoro" Todos los ex compañeros de Marcos comenzaron a juntarse alrededor. Cárlos sonrió y dijo tímidamente: "Yo todavía tengo mi lista. La tengo en el cajón de encima, de un armario que tengo en mi escritorio".
  
La esposa de Felipe dijo: "Felipe me pidió que pusiera el suyo en el álbum de casamiento". "Yo tengo el mío también", dijo Marilyn. "Está en mi diario". Entonces Victoria, otra de sus compañeras, metió la mano en su cartera, sacó una billetera y mostró al grupo su gastada y arrugada lista.

"Yo la llevo conmigo todo el tiempo" y sin siquiera pestañear dijo: "Yo creo que todos hemos conservado nuestras listas. Fue entonces cuando la maestra se sentó y lloró. Lloró por Marcos y por todos sus compañeros que no lo volverían a ver.

La densidad de la población de nuestra sociedad es tan pesada que olvidamos que la vida va a terminar un día. Y no sabemos cuándo será ese día. Así que, por favor, díganle a la gente que ustedes los quieren y para quienes desean el bien, que ellos son especiales e importantes. Díganselo, antes que sea demasiado tarde.

( Historia aportada por Mercedes Cruz )
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MILAGRO ES CUANDO  VEMOS PERSONAS AYUDANDO A VICTIMAS DEL HAMBRE, DEL FRÍO, DEL DESABRIGO Y DEL DESAMOR, A ESO LA GENTE LE LLAMA SOLIDARIDAD....
                                YO LE LLAMO MILAGRO.....
                                                                              
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