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viernes, 23 de octubre de 2015

TEMOR A LAS REUNIONES ESPÍRITAS



LA VIDA DE ULTRATUMBA
Mercedes Cruz Reyes
Los trabajadores espirituales siempre están asistiendo en los peores momentos de la criatura, y no siempre las orientaciones  que nos dan tienen resultados exitosos, pero aun así, tampoco son un fracaso, porque el contagio del bien, aunque rápido, siempre deja una agradable huella.

El reposo es una necesidad, en lo referente a las vacaciones en las Casas Espíritas, debemos recordar las palabras del Maestro, cuando afirmaba: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo también trabajo”.

La Sociedad Espirita que se mantiene en la realización de los postulados que pública, tiene estructuras que la defienden,  tanto de uno como de otro lado de la vida. Luego cabe a los dirigentes  tomar precauciones, mediante una mayor vigilancia  en tales ocasiones, que impidan la intromisión de perturbadores o enfermos  sin condición para permanecer allí. Prevenirse exageradamente del mal, es dudar de la acción del bien; el temor a actuar correctamente, constituye  ceder el campo a la insania. En estos días , cuando son mayores y más frecuentes los infortunios, los fracasos, los sufrimientos, se debe estar presente en el hogar de la caridad, a fin de poder prestar socorro no hay la menor duda que en los días de carnaval, de fiestas las vibraciones  son más perniciosas, por eso la providencias a ser tomadas  deberán tomarse con más fuerza, valor y energías saludables, para enfrentar las situaciones.

Se cuenta, que un abnegado servidor de la mediumnidad se quejó al dedicado Mentor sobre las luchas  que venia sufriendo, encontrándose casi sin fuerzas para proseguir. Las dificultades lo asediaban en la forma de familiares exigentes, amigos ingratos, conocidos insensibles para con el, fragilidad en la salud, interferencias espirituales negativas. Después de informar los fuertes impedimentos, rogó al Bienhechor que lo orientase en el procedimiento a seguir.

El amigo , a su vez, le narro: “Un ángel ofreció a un pupilo querido, que aprendía a dar el buen ejemplo, y que se encontraba en preparación para venir a la tierra, un paraguas, tiempo después le donó calzado de goma; mas tarde, le ofreció un sombrero y un impermeable sin darle ninguna explicación. De repente, comenzó a llover, torrencialmente  y el candidato a elevación grito: 1Angel bueno, esta lloviendo! ¿Qué hago? El sabio orientador le respondió sin demora: Use el material que le di… ha recibido la luz y el discernimiento del Evangelio, la revelación del espiritismo, el apoyo del Mundo Espiritual, no como premio,  sino como recurso de alto valor  parra los momentos difíciles que siempre llegan, ahora se desata la tempestad. Use los tesoros ocultos que ha guardado y no tema. Enfrente las borrascas que maltratan, pero que pasan.

El medico no ha de temer al contagio del enfermo, porque sabe defenderse; el sabio no recela del ignorante, porque puede orientarlo… Así el espirita, realmente consciente, que no se apoya en mecanismos de disculpa, enfrenta las vibraciones de bajo tenor, armado por el escudo de la caridad y protegido por la inspiración, partiendo hacia el servicio en el lugar  en que sea necesario, donde precisen de el… Así el Espírita consciente, que no se apoya en los mecanismos de disculpa, enfrenta las vibraciones de bajo tenor, armado por el escudo de la caridad y protegido por la inspiración superior que recibe de la oración, partiendo hacia el servicio en el lugar en que sea necesario, donde precisen de el.”

La muerte  del cuerpo no libera al Espíritu de permanecer atado al mismo, es perturbación breve o dilatada, las impresiones que se prolongan, como en el caso de las muertes violentas,  aturden al ser espiritual que oscila entre las dos situaciones vibratorias, la anterior y la actual, sin fijarse en una u otra. Llamado por los afectos familiares; condensa fluidos que deberían diluirse, sufriendo; por estar en otra faja vibratoria, intentando alejarse de esas cargas aflictivas.

Los familiares siempre desean que los seres amados, se encuentren bien al otro lado, disfruten de felicidad y paz las que no siempre se hacen merecedoras.

La tierra está rodeada por fajas vibratorias concéntricas, desde las más condensadas hasta las más sutiles, distanciadas del movimiento humano en la Corteza.

Compuestas de elementos, son vitalizadas por las sucesivas  ondas mentales de los  habitantes del planeta, que sufren, de alguna forma la condensación perniciosa.  No obstante, son permeables a la fuerza psíquica de  más elevada estructura, que las atraviesa a fin de sintonizar con la constitución menos densa y que son portadoras de más intensa energía.

Por  el resultado del comportamiento  mantenido en el mundo y por algún proceso de sintonía, los desencarnados se imantan  a las que les son afines, gracias al tenor  de valores morales que caracteriza a cada uno.

Las fajas de condensación más fuerte, forman regiones densamente pobladas, donde es fácil encontrar los Núcleos de dolor  y aflicciones más primitivas, en donde los descuidados e irresponsables se detienen.

Esos reductos de penas a cumplir se multiplican en las áreas urbanas, donde los hábitos humanos son más promiscuos y las expresiones morales descienden a los estados primitivos bajo los impulsos  de las pasiones degradantes.

Esas multitudes, que viven  el estado errático inferior, deambulan, desenfrenadas y aturdidas, e integran centenares de millones de seres en transito. Los culpables y los caídos en las trampas de la liviandad, son trasladados por sus padres y verdugos desencarnados hacia lugares desérticos, cavernas y pantanales del planeta, donde los engañan y los maltratan en colonias  especialmente construidas por su maldad, haciéndoles imaginar que se tratan de purgatorios e infiernos, gobernados por verdaderos genios del mal, aunque transitorios, no dándose cuenta que fueron creados para la gloria del bien y del amor…

La vida mental, en esas esferas de intranquilidad y en sus colonias de terror, alcanza inimaginables expresiones  de vileza y primitivismo, donde la crueldad asume proporciones de insania imprevisible.

En muchos de estos sitios se organizan atentados sórdidos contra los hombres y se elaboran actividades cuyo  objetivo es la extinción del bien.

Luchan tenazmente contra los Emisarios de la Luz, a quienes no consiguen vencer jamás y que con inmensa frecuencia, penetran en sus regiones  en tareas libertadoras, demostrándoles con eso la fragilidad de su poder.

Los puestos de socorro cristianos, núcleos de apoyo y centros de ayuda se multiplican en ese campo de guerra,  sostenidos por abnegados agentes del bien  que están siempre dispuestos a la acción de la misericordia, cuando no pueden recurrir a los valores meritorios de los que ahí se detienen.

Debido a las cargas viciadas de los pensamientos vulgares que alimentan tales climas, los obreros de la fraternidad, que ayudan, sufren las condiciones del área de trabajo, pestilente, que asfixian y de las cargas magnéticas violentas que agitan las vibraciones condensadas.

Estos, son verdaderos cirineos que se sacrifican teniendo como objetivo el bien del prójimo, en dilatadas tentativas de merecimiento, bajo la contribución de renuncia personal y de sacrificio. Muchos de ellos poseen sentimientos de nobleza que los mueven al trabajo en otros campos más elevados y pacíficos, aun así prefieren detenerse donde el dolor es más agudo, aunque para ayudar deban sufrirlo…

“Existe, un gran progreso moral que florece en la Humanidad, que debemos tomar en cuenta.  Jamás hubo tanto interés de los hombres, por sus hermanos, con propósitos de ayudarlos a levantarse y marchar con dignidad. Las actividades que tienen por objetivo el ennoblecimiento del ser humano se multiplican. Las minorías raciales reciben respeto; los prejuicios son barridos del planeta; los derechos del ciudadano, aunque todavía vulnerados, son defendidos; la ecología consigue adeptos fervorosos; las clases menos favorecidas que padecen miseria socio-económica, ya no son despreciadas aunque aun no gocen de las consideraciones que todos merecen; los proletarios se hacen oír; se piensa en multiplicar  los órganos de asistencia social a los necesitados de todo orden; las leyes son más benignas y los estudiosos del comportamiento están  reconociendo más enfermedades que maldad en la criatura humana, lo mismo en aquellas que caen en los abismos de los crímenes más  hediondos; la libertad ya sustenta ideales de dignidad entre los pueblos… Son innumerables las conquistas morales de la Humanidad en poco más de ciento cincuenta años, que pronostican adquisiciones aun más relevantes con relación al futuro.

“Lo que ahora observamos, son reminiscencias del pasado de todos nosotros, que permanece reteniéndonos  en la retaguardia de las liviandades, aunque la voz y el magnetismo de Cristo nos estén conduciendo de las sombras hacia la luz, que ya comenzamos a entender y aceptar.

Ayer, estábamos sumergidos en los ríos oscuros de la ilusión, hoy nos encontramos en el margen bendito donde crece el equilibrio y la paz.

“Estas son horas muy importantes de la transición moral de la Tierra y de sus habitantes. Las legiones que se detenían en esas fajas, aun marcada por la barbarie, portadoras de los instintos agresivos que afloran, son conducidas a la reencarnación en masa, obteniendo la oportunidad de seleccionar la libertad o el exilio.

“Tengamos en mente, también que innumerables colonias de amor, en las proximidades de la Tierra, son de construcción reciente, frutos de abnegados apóstoles del bien que en la Corteza, son puntos de ayuda y además, son muchos los hogares que alentados por el mensaje espirita, las tinieblas se alejan bajo las claridades del estudio sistemático del Evangelio en familia, en una perfecta comunión superior de los hombres con los Espíritus Superiores.

Trabajo de Merchita extraído del libro “En las Fronteras de la Locura” Divaldo Pereira Franco

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Es importante el mantener nuestra mente abierta, para escuchar todo lo que llegue a nuestros oídos, para leer todo lo que llegue a nuestros ojos... 
Hay ideas que al principio nos pueden parecer una locura, pero si no las rechazamos antes de tratar de comprenderlas, nunca estaremos dispuestos a seguir aprendiendo. 
Muchas personas aún no creen en la reencarnación, y tienen miedo de aceptar la teoría que somos inmortales, luchemos por no tenerle miedo a lo nuevo, no importa que hayamos vivido equivocados por muchos años, lo que importa es el haber intentado de buscar nuestra propia verdad.
-Mercy Íngaro-
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LOS DESERTORES DEL ESPIRITISMO

Si todas las grandes ideas, han tenido sus apóstoles fervientes y denodados, también las mejores han tenido sus desertores.
El Espiritismo no podía librarse de las consecuencias de la humana flaqueza; ha tenido lo suyos, y no serían inútiles algunas consideraciones sobre el particular.
Muchos se equivocaron, al principio, acerca de la naturaleza y objeto del Espiritismo y no entrevieron su trascendencia. Desde luego excitó la curiosidad y muchos no distinguieron en las manifestaciones más que un asunto de distracción.
Se divirtieron con los Espíritus, tanto como estos quisieron divertirlos. Las manifestaciones eran un pasatiempo y con frecuencia un accesorio de tertulia.
Este modo de pensar, al principio, la cosa, era una táctica diestra de los Espíritus. Bajo la forma de diversión, la idea penetró en todas partes y plantó gérmenes sin sublevar las conciencias timoratas. Se jugó con el niño, pero el niño debía hacerse hombre.
Cuando a los Espíritus bromistas los sucedieron los graves y moralizadores; cuando el Espiritismo se elevó a ciencia, a filosofía, las gentes superficiales no lo encontraron recreativo, y para los que, ante todo, aprecian la vida material, era un censor inoportuno y molesto, que a más de uno arrinconó.
No hay que echar a menos semejantes desertores, pues las personas frívolas son pobres auxiliares.
Esta primera fase está, sin embargo, muy lejos de ser tiempo perdido. A favor de semejante disfraz, la idea se ha popularizado cien veces más que si hubiese revestido, desde su origen, una forma severa. Pero de esos centros ligeros e indolentes, salieron pensadores graves.
Estos fenómenos, puestos en moda por el atractivo de la curiosidad, convertidos en una especie de manía, excitaron la codicia de ciertas gentes atraídas por la novedad y por la esperanza de hallar en ellos una nueva puerta abierta.
Las manifestaciones parecían un asunto maravilloso,  susceptible de explotación, y más de uno pensó hacer de ellas un auxiliar de su industria, y otros las consideraron como una variante del arte de la adivinación, un medio quizás más seguro que la cartomancia, la quiromancia, etc., etc., para conocer el porvenir y descubrir las cosas ocultas, pues, según la opinión de aquella poca, los Espíritus debían saberlo todo.
Desde el momento en que tales gentes vieron que la especulación resbalaba entre sus manos y se convertía en engaño. Que los Espíritus no venían a ayudarles a hacer fortuna, a darles buenos números para la lotería y decirles la verdadera buenaventura, a descubrirles tesoros o proporcionarles herencias, a sugerirles algún buen invento fructífero y de privilegio exclusivo, a suplir su ignorancia y a dispensarles del trabajo intelectual y material, los Espíritus no fueron buenos para nada, y sus manifestaciones no eran mas que ilusiones.
 Tanto como ensalzaron el Espiritismo mientras acariciaron la esperanza de sacar de él algún provecho, así denigraron cuando tuvieron el desengaño. Más de un crítico, lo hubiese levantado hasta las nubes de haberle hecho descubrir un tío americano o ganar en la Bolsa.
Esta es la categoría más numerosa de los desertores, pero se deja ver que seriamente, no pueden calificárseles de espiritistas.
También ha tenido su utilidad esta fase, pues ha demostrando que no debía esperarse del concurso de los Espíritus: se ha hecho conocer el objeto serio del Espiritismo, se ha depurado la doctrina.
Los Espíritus saben que las lecciones de la experiencia, son las más provechosas.
Si desde un principio hubiesen dicho: No pidáis tal o cual cosa, porque no la obtendréis, acaso no se les hubiera creído, y por esta razón no limitaron la libertad de nadie, a fin de que la verdad resultase de la observación.
Los desengaños desanimaron a los explotadores y contribuyeron a disminuir su número, privando al Espiritismo, no de adeptos sinceros, sino de parásitos.
Ciertas gentes, más perspicaces que otras, entrevieron al hombre, en el niño que acababa de nacer y le tuvieron miedo, como Herodes le tuvo miedo al niño Jesús.
No atreviéndose a atacar de frente al Espiritismo, han tenido agentes que lo abrazaron para ahogarlo, que se visten con el disfraz de espiritistas para introducirse en todas partes, atizar diestramente la desavenencia en los grupos, derramar en ellos y por bajo mano el veneno de la calumnia, dejar caer chispas de discordia, impeler a actos que comprometan, intentar el desvío de la doctrina, para ponerla en ridículo o hacerla odiosa, y simular en seguida desengaños.
Otros son mas hábiles aun: predicando la unión, siembran la división; ponen sobre el tapete diestramente cuestiones irritantes y mortificadoras, excitan los celos de preponderancia entre los diferentes grupos, y su delicia sería verlos apedrearse y levantar bandera contra bandera, con motivo de ciertas divergencias de opiniones sobre determinadas cuestiones de forma y de fondo, provocadas las mayoría de las veces.
Todas las doctrinas han tenido sus Judas; el Espiritismo no podía dejar de tenerlos y no le han faltado.
Estos tales, son espiritistas de contrabando, pero han tenido también su utilidad. Han enseñado a que como buenos espiritistas, seamos prudentes, circunspectos, y a que no nos fiemos de las apariencias.
En principio, es preciso desconfiar de los arrebatos calenturientos, que son casi siempre fuegos fatuos o simulacros, entusiasmo de circunstancias, que suplen los actos con la abundancia de palabras.
La verdadera convicción es apacible, reflexiva, motivada; como el verdadero valor, se revela por hechos, es decir, por la firmeza, la perseverancia, y sobre todo, por la abnegación.
El desinterés moral y material es la verdadera piedra de toque de la sinceridad.
La sinceridad tiene un sello sui generis; se refleja por matices más fáciles a veces de comprender, que de definir, se la siente por ese efecto de la transmisión del pensamiento, cuya ley nos revela el Espiritismo, y que la falsedad no consigne nunca simular completamente, dado que no puede cambiar la naturaleza de las corrientes fluídicas que proyecta.
Cree equivocadamente que puede suplirla con una baja y servil adulación, que solo seduce a las almas orgullosas, pero esta misma adulación, se deja conocer de las almas elevadas.
Nunca el hielo podrá simular el calor.
Si pasamos a la categoría de los espiritistas propiamente dichos, también veremos ciertas flaquezas humanas, en las que no triunfa inmediatamente la doctrina. Las más difíciles de vencer son el egoísmo y el orgullo, pasiones originales del hombre.
Entre los adeptos convencidos, no hay deserción en la acepción de la palabra, porque el que desertase por motivo de interés u otro  cualquiera, no habría sido nunca sinceramente espiritista; pero hay desalientos.
El valor y la perseverancia pueden flaquear ante un desengaño, una ambición fracasada, una preeminencia no alcanzada, un amor propio lastimado o una prueba difícil.
Se retrocede ante el sacrificio del bienestar, el temor de comprometer sus intereses materiales y el reparo del que dirán, se siente desazón por un fraude; no se renuncia, pero se desanima; se vive para si y no para los otros; se quiere sacar beneficio de la creencia, pero siempre que no cueste nada.
Ciertamente que los que así proceden, pueden ser creyentes; pero, a no dudarlo, son creyentes egoístas, en quienes la fe no ha encendido el fuego sagrado del desinterés y de la abnegación; su alma se desprende con trabajo de la materia. Forman número nominal, pero no puede contarse con ellos.
Muy distintos son los espiritistas que verdaderamente merecen tal nombre.
Aceptan para sí todas las consecuencias de la doctrina y se les reconoce por los esfuerzos que hacen para mejorarse. Sin descuidar los intereses materiales, son éstos para ellos lo accesorio y no lo principal; la vida terrestre es solo una travesía más o menos penosa; de su empleo útil o inútil depende el porvenir; sus alegrías son mezquinas comparadas con el objeto esplendido que entrevén más allá; no se desazonan por los obstáculos que encuentran por el camino; las vicisitudes, los desengaños, son pruebas ante las cuales no se desalientan, puesto que el descanso es el premio del trabajo, y por estas razones, no se ven entre ellos deserciones y desfallecimientos.
Los Espíritus buenos protegen visiblemente a los que luchan con valor y perseverancia y cuyo desinterés es sincero y sin miras ulteriores; le ayudan a triunfar de los obstáculos y aligeran las pruebas que no pueden evitarles, mientras que se apartan de los que abandonan y sacrifican la causa de la verdad, a su ambición personal.
¿Debemos colocar entre los desertores del Espiritismo a los que se alejan, porque no les satisface nuestra manera de ver las cosas; a los que, encontrando muy lento o muy rápido nuestro método, pretenden alcanzar más pronto y con mejores condiciones el objeto que nos proponemos? Ciertamente que no, si son sus guías la sinceridad y el deseo de propagar la verdad.
Ciertamente que sí, si sus esfuerzos tienden únicamente a hacerse notables y a captarse la atención pública para satisfacer su amor propio y su interés personal…
¡Tenéis distinto modo de ver al de nosotros; no simpatizáis con los principios que admitimos! Nada prueba que andéis más acertados que nosotros. En materia de ciencia, puede diferirse de opinión; buscad a vuestro modo como buscamos nosotros; el porvenir pondrá en claro quién tiene razón y quién está equivocado.
No pretendemos ser los únicos en poseer las condiciones sin las cuales no pueden hacerse estudios serios y útiles; lo que hemos hecho nosotros, ciertamente pueden hacerlo otros. ¡Qué importa que los hombres inteligentes se reúnan con nosotros o sin nosotros! Que se multiplican los centros de estudios, tanto mejor; porque esta es una señal del progreso incontestable, que aplaudimos con todas nuestras fuerzas.
En cuanto a las rivalidades, a las tentativas para suplantarnos, tenemos un recurso infalible para no temerlas. Trabajemos por comprender, por ensanchar nuestra inteligencia y nuestro corazón; luchemos con los otros, pero luchemos por superarnos en caridad y abnegación.
Sea nuestra única divisa el amor al prójimo inscrito en nuestra bandera, y nuestro objeto único inquirir la verdad, venga de donde viniere. Con tales sentimientos arrostraremos las burlas de nuestros adversarios y las tentativas de nuestros competidores.
Si nos equivocamos, no tendremos el necio amor propio de aferrarnos a ideas falsas, pero hay principios respecto de los cuales se tiene certeza de no engañarse nunca, tales son: el amor del bien, la abnegación, la abjuración de todo sentimiento de envidia y de celos.
Estos principios son los nuestros, en ellos veremos el lazo que ha de unir a todo los hombres de bien, cualquiera que sea la divergencia de sus opiniones; el egoísmo y la mala fe son los únicos que entre ellos levantan barreras insuperables.
Pero ¿cuál será la consecuencia de este estado de cosas? Sin duda alguna las maquinaciones de los falsos hermanos podrán producir momentáneamente algunas perturbaciones parciales. Por esto es preciso hacer toda clase de esfuerzos para burlarlos tanto como sea posible, pero necesariamente no tendrán más que una época de existencia y no podrán ser perjudiciales en el porvenir.
Ante todo, porque son una maniobra de oposición que caen por la fuerza de las cosas; y por otra parte, por más que se diga y haga, no podrá quitarse a la doctrina su carácter distintivo; su filosofía racional es lógica y su moral consoladora y regeneradora.
Las bases del Espiritismo están hoy puestas de un modo inquebrantable: los libros escritos sin reticencias y puestos al alcance de todas las inteligencias, serán siempre la expresión clara y exacta de la enseñanza de los Espíritus, y la transmitirán intacta a los que vengan en pos de nosotros.
No se ha de perder de vista que estamos en un momento de transición y que ninguna transición se opera sin conflicto.
No hay, pues, que admirarse de ver cómo se agitan ciertas pasiones, tales como las ambiciones comprometidas, los intereses lastimados, las pretensiones frustradas, pero todo esto se extingue poco a poco, la fiebre se calma, los hombres pasan y las nuevas Ideas subsisten.
Espiritistas, si queréis ser invencibles, sed benévolos y caritativos; el bien es una coraza contra la cual se estrellarán siempre las maquinaciones de la malevolencia...
Vivamos, pues, sin temor: el porvenir es nuestro; dejemos que nuestros enemigos se retuerzan comprimidos por la verdad que les ofusca: toda oposición es impotente contra la evidencia, que triunfa inevitablemente por la fuerza misma de las cosas.
La vulgarización universal del Espiritismo es cuestión de tiempo, y en este siglo, el tiempo avanza a pasos de gigante impulsado por el progreso.
 OBSERVACIÓN. - Como complemento de este artículo, publicamos aquí, la siguiente comunicación que nos dio Allan Kardec sobre el mismo asunto, después de haber entrado en el mundo de los Espíritus. Nos ha parecido interesante para nuestros lectores, unir a las elocuentes y viriles páginas que preceden, la actual opinión del organizador por excelencia de nuestra filosofía. París, noviembre de 1869
Cuando existía corporalmente entre vosotros, a menudo decía que debiera hacerse una historia del Espiritismo, puesto que no dejaría de tener interés; aún participo hoy de esta misma opinión, pudiendo servir un día, para realizar mi pensamiento, los diferentes elementos que con este fin había reunido.
Porque, en efecto, estaba en mejor posición que nadie para apreciar el curioso espectáculo provocado por el descubrimiento y vulgarización de una gran verdad.
En otro tiempo presentía, pero hoy sé el maravilloso orden y la inconcebible armonía que presiden a la concentración de todos los documentos, que están destinados a dar origen a la nueva obra.
La benevolencia, la buena voluntad y abnegación absoluta en unos y la mala fe, la hipocresía y las malévolas maniobras de los otros, todo concurre para asegurar la estabilidad del edificio que se levanta.
Entre las manos de las potencias superiores que presiden al progreso, las resistencias inconscientes o simuladas y los ataques que tienen por objeto sembrar el descrédito y el ridículo, se convierten en instrumentos de elaboración.
¡Qué no se ha hecho, que móviles no se han puesto en movimiento para ahogar al niño en la cuna!
El charlatanismo y la superstición, a su vez, han querido ampararse en nuestros principios para explotarlos en su provecho; todos los rayos de la prensa han atronado contra nosotros; se ha entregado a la irrisión las cosas mas respetables; se han atribuido al Espíritu del mal las enseñanzas de los Espíritus, las más dignas de admiración y de veneración universal; y sin embargo, todos esos esfuerzos acumulados, esa coligación de todos los intereses bastardos, no han alcanzado otra cosa que proclamar la impotencia de nuestros adversarios.
 Pero, en medio de esa lucha incesante contra las preocupaciones establecidas y contra los errores acreditados, es como se aprende a conocer a los hombres.
Sabía que al consagrarme a mi obra predilecta, me exponía a las iras de los unos y a la envidia y a los celos de los otros. El camino estaba sembrado de dificultades sin cesar renovadas. No pudiendo alcanzar nada contra la doctrina, se atacaba al hombre, pero por mi parte me sentía fuerte porque había hecho renuncia de mi personalidad. ¿Qué me importan las tentativas de la calumnia, si mi conciencia y la grandeza del objeto me hacían olvidar voluntariamente las espinas y abrojos del camino?
Los testimonios de simpatía y de estimación que he recibido de aquellos que supieron apreciarme, han sido la más dulce recompensa que jamás haya ambicionado, pero ¡OH!, ¡cuantas veces hubiese sucumbido bajo el peso de mi tarea, si el afecto y el reconocimiento de la mayoría no me hubiesen hecho olvidar la ingratitud y la injusticia de algunos! Porque si los ataques dirigidos contra, mí siempre me han encontrado insensible, debo confesar que me afectaba penosamente, cada vez que encontraba falsos amigos, entre aquellos de quienes más esperaba.
Si es justo vituperar a aquellos que intentan explotar el Espiritismo o desnaturalizarlo en sus escritos sin haber hecho de él un estudio previo, ¡cuán culpables no son aquellos que después de haberse asimilado todos sus principios, no contentos de retirarse pacíficamente, se han vuelto contra él, con todas sus fuerzas!
Sobre tales desertores especialmente es necesario reclamar la misericordia divina, porque voluntariamente han extinguido la luz que les iluminaba, con cuyo auxilio podían iluminar a los otros.
Pero no tardan en verse privados de la asistencia de los buenos Espíritus y la experiencia nos ha demostrado que bien pronto caen de un paso al otro, en las más criticas situaciones.
Desde mi regreso al mundo de los Espíritus he vuelto a ver algunos de estos desgraciados; ahora se arrepienten; sienten su inacción y su mala voluntad, pero no pueden reparar tan pronto como desearan el tiempo perdido; volverán, sí, luego a la tierra con la firme resolución de concurrir activamente al progreso, pero aún lucharán con sus antiguas tendencias, hasta que definitivamente hayan triunfado sobre ellas.
¿Puede creerse que los espiritistas de hoy, ilustrados por estos ejemplos, evitarán caer en los mismos errores? Durante mucho tiempo aún, habrá falsos hermanos y amigos mal intencionados, pero del mismo modo que nada pudieron los primeros, tampoco lograrán estos, desviar de su camino al Espiritismo.
Si acaso producen algunas perturbaciones momentáneas y puramente locales, no por esto peligrará la doctrina; antes al contrario, bien pronto los espiritistas desviados reconocerán su error y vendrán a concurrir con nuevo ardor a la obra de la cual se habían separado un instante, y obrando de concierto con los Espíritus superiores que dirigen las transformaciones humanitarias, avanzarán con paso rápido hacia los felices tiempos prometidos a la humanidad regenerada. – ALLAN KARDEC.
Adaptación: Oswaldo E. Porras D.
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                                             MIEDOS A LAS REUNIONES                                     MEDIÚMNICAS



    Me gustan las reuniones espiritas, pero tengo miedo de concurrir a ellas .

    Tengo mediumnidad, mas no me atrevo...

    Creo racionalmente en el Mundo de los Espiritus, sin embargo no puedo concebir que un Espíritu se me aparezca de improviso ...

    Es común oir manifestaciones como éstas, pero es preciso señalar, además, que ellas son la expresión de un muy reducido número de hermanos que dicen con franqueza lo que piensan.
¡Cuantos médiums se apartan en silencio del trabajo edificante al que fueron llamados y de quienes sólo los Amigos de la Espiritualidad conocen que el motivo de su deserción es el miedo inconfesado y entorpecedor que anida en sus corazones!

    ¡Si!, uno de los muchos tipos de medianeros frustados en el intercambio espiritual que escapan hasta ahora a toda clasificación, es el del médium miedoso, meticuloso..
   
    Las personas impresionables casi siempre revelan una espontánea susceptibilidad e incluyen naturalmente al miedo como uno de los agentes principales de su sensibilización mediúmnica . Conturbadas por algún hecho o conversación oída, lectura o referencia que lesionó su emotividad, tienen un terror pánico al ejercicio de las facultades psiquicas, sin que ninguna razón medie para ello...

    Certifiquémonos que el miedo es una especie de atadura invisible que frena a legiones de trabajadores eficientes, alejándolos del servicio . El temor , muchas veces originado en la edad infantil _es preciso que lo sepamos curar con la medicación del amor fraternal y el esclarecimiento lógico, sin perder de vista que la actividad mediúmnica es una manifestación de Espíritu a Espíritu, al igual que los hechos más corrientes de la vida terrestre.

    ¡ Médium : Si el miedo es tu problema individual en lo que respecta al ejercicio de tu facultad, brindate, para la mejoría a la que aspiras, a la consolidación de tu fe raciocinada!...

    La coherencia con los principios que abrazamos nos enseña que la persona de fe verdadera nada teme, excepto a si misma, atenta, como vive, frente a sus flaquezas personales .

    En razón de ello, es correcto recelar sólo de uno en lo relacionado a los sentimientos que aún no conseguimos disciplinar.
  
    Si no te amedrentas en tu condición de intérprete entre personas que hablan un distinto idioma, ¿por qué temer cuando asumes la tarea de medianero entre seres de esferas diferentes que solicitan tu cooperación mediúmnica?.

    ¿Por qué motivo te asustas delante de los desencarnados que son, en esencia, personalidades iguales a ti?.
Los Espíritus benévolos y esclarecidos son mentores iluminados que merecen nuestro aprecio; y los Espíritus dolientes y desdichados tampoco deben ser temidos, por cuanto ellos son necesitados que precisan de nuestro amor.

    Miedo es inexperiencia.

    Corrígete a través de la labor mediúmnica raciocinando con el Evangelio vivo y perseverando en la tarea fraternal.

    En los quehaceres doctrinarios en los que se realiza el contacto puro con las Esferas Superiores todos los hermanos contribuyen con sus buenos pensamientos, y la protección espiritual se consigue con las oraciones sinceras, siendo por ello el templo espírita el local en el que ninguna persona debe temer cosa alguna , por cuanto en él se encuentra la fuente para su mismo consuelo y sustentación .

    No te sientas incapaz de dominar el miedo cuando te encuentres frente a las tareas del reino del alma . 

    Rechaza cualquier recelo infundado manteniéndote en la tranquilidad de la confianza, en la luz de la fe, en la lecturas constructiva y en la meditación edificante, y al hacer tu parte en la supresión de semejante fantasma íntimo, reconocerás que los benefactores de la Vida Mayor te harán descubrir en la producción mediúmnica el áureo camino de la verdad y el portal sublime del amor.

Espiritu Benefactor André Luiz 
Medium Waldo Vieira

Comentario.-¡ Cómo tener miedo del mundo espiritual cuando nosotros podemos formal parte en cualquier momento de ese mundo, como bien dice en una parte de este escrito, siendo en esencia personalidades iguales a nosotros. Viajaremos con el miedo cuando estemos desencarnados, y de que sirve el miedo; miedo, de que, de poder recibir la Bendición de DIOS de Espíritus Benefactores, de darnos la oportunidad de ejerce la Caridad prestando ayuda a Espíritus sufrientes. De limpiar nuestra alma endeudada por la misericordia de DIOS.

    Recordemos que Jesús exige coraje en las acciones .


- Marco Antuan-

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jueves, 22 de octubre de 2015

La Resiliencia

INFLUENCIAS DE ESPÍRITUS DEL BAJO ASTRAL EN EL SEXO.
Nuestros deseos y pasiones, crean sentimientos y pensamientos que salen, se proyectan hacia el espacio en forma de vibraciones (ondas electromagnéticas) y que, por ley de afinidad, se unen y atraen otras de la misma naturaleza.
Toda persona que acaricie deseos sexuales con frecuencía, emite vibraciones que en el espacio etéreo son percibidas por almas en el bajo astral, desencarnadas en plena esclavitud de la lujuria. Y en las horas de sueño, suelen ser visitadas por esas almas viciosas. Casos hay, de mujeres sentirse poseídas (en estado de sueño) y tener la sensación de la unión sexual; fenómeno que se efectúa en el plano etéreo, por los llamados íncubos, lo cual es grandemente dañino, debido a los fluidos groseros que dejan impregnados en el psicosoma.
Mujeres hay, que su conciencia les indica que algo malo hay en esto; pero, las más no se percatan de este peligro.
Si estas personas pudiesen apreciar la catadura de esos seres bajos, viciosos y depravados, se horrorizarían. Igual acontece a los hombres dominados por el sensualismo, siendo visitados y uniéndose (cuando duermen) a esos súcubos, almas de mujeres viciosas, repugnantes, que han pasado el Más Allá dominadas por la concupiscencia; y a veces, todavía encarnadas desprendidas en las horas de sueño y atraídas por esos deseos.
A quienes la muerte física sorprende con esos deseos groseros, así como odios y otras pasiones, corren el riesgo de ser atrapadas por entidades perversas, al traspasar el umbral de lo desconocido; a las que los teólogos denominan: Satanás, Lucifer, demonios.
De aquí la necesidad de superar voluntariamente estos aspectos negativos que tanto retardan el progreso espiritual del individuo.
La vejez, establecida por las leyes sabias de la Vida, esa fase de la vida humana tan temida por algunos, viene a desempeñar esa importante función de debilitamiento del sexo, a la vez liberadora del deseo sexual, con su función neutralizadora de las fuerzas psicogenésicas.

Sebastián de Arauco.


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EXTRAÑO PUNTO DE VISTA 
·Francisco Cándido Xavier 

Chico Xavier nos escribe contando como recibió el mensaje “Luz para todos”:
“Algunos amigos venidos de ciudad distante, en consultas y comentarios, antes de los encargos en pauta en la sesión pública, habían mostrado extraño punto de vista. Me dijeron que están en contra de la presentación de la doctrina espirita en programas de televisión y juzgan  que los adoctrinadores y médiums deben permanecer  segregados en los templos espiritas para ejemplificar humildad cristiana. Acreditan que los espiritas precisan huir de  contactos con la vida común, si desean ser modestos y eficientes.
Los oí sin concordar con ellos, porque los Benefactores de la vida Mayor me enseñaron que es espiritismo es una bendición de Dios para todas las criaturas sin excepción, y que no  nos cabe despreciar a nadie. Me abstuve de cualquier discusión. Más, iniciadas las tareas, el punto de estudio en el evangelio según el Espiritismo, fue abierto para las  lecciones de la noche, que se abrió en la página titulada “el hombre en el mundo”, ítem 10 capitulo XVII
Y nuestro querido Emmanuel tradujo la página que le coloco en las manos con la esperanza de que le saque el provecho justo  en nuestros estudios.”

LUZ PARA TODOS ·
Emmanuel 
¿Estarán los principios espiritas dirigidos a la segregación para uso exclusivo de aquellos que cargan pruebas visibles en el plano espiritual?
Encontramos con frecuencia, en la Tierra, quien suponga deba ser la nueva revelación limitada al trabajo en favor de los que sufren la penuria del cuerpo, bajo pena de perder la propia  simplicidad.
¿Entretanto, la fulguración solar será menos luminosa  cuando clarea  el recodo de un valle y la cima de un rascacielos  al mismo tiempo? ¿y, acaso, la fuente se disminuirá en grandeza por dejarse en el servicio a la gran ciudad, después de haber saciado la sed  a los hogares del campo?
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De cierto, el mensaje de la vida mayor tiene significación más inmediata en auxilio a cuantos se vean en el mundo en abiertas circunstancias, sea en el suelo de las exigencias primarias de la naturaleza o de la sombra de las grandes tribulaciones en que la inconformidad  les compele a tornarse francamente infelices. Es imperioso, sin embargo, pensar en aquellos otros compañeros de la humanidad que la vida situó en otros sectores.

No es la cara externa de la criatura la que le determina el grado de necesidad espiritual.
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 Nos duele ver las manos que se extienden en las calles, en busca de pan; no en tanto, será justo, igualmente, comprender los obstáculos de aquellos que se  esmeran en el servicio para que haya pan, tanto  como sea posible, en la mesa de todos.  
Nos aflige registrar  los ímpetus del amigo en la profesión sencilla, cuyo salario no satisface  a todos los requisitos de la vida sencilla, más no nos será licito olvidar los óbices de aquellos que se atormentan en la orientación de la oficina, para que el trabajo no se perturbe o escasee.
Nos amarga sorprender a diversos hermanos, acomodados en los pajares humildes que les sirven de residencia: con todo, no podemos desconocer los impedimentos de aquellos otros que encanecen en las administraciones, construyendo caminos al progreso y trazando horizontes para el confort general.
Nos sensibiliza el martirio de las madres que vaguean en las vías públicas para la búsqueda de socorro para los hijitos enfermos; entretanto, sería injusto desconsiderar  el sufrimiento de aquellas otras que se aniquilan, poco a poco, dentro de casa, en posición de incesante sacrificio, para sustentar a los descendientes, de forma  que la dignidad humana pueda honrosamente sobrevivir.

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Reflexionemos en conjunto los problemas humanos  y a nadie desheredemos de la verdad y del amor, una vez que en cualquier situación pertenecemos todos a Dios y, según nuestras necesidades, es natural que Dios nos atienda a cada uno.

EL HOMBRE EN EL MUNDO · 
J. Herculano Pires (Hermano Saulo)

El espiritismo es un proceso de integración del hombre en el mundo, y no de la fuga. Todas las formas de aislamiento social y de segregación religiosa son condenadas por la doctrina. Los residuos del sectarismo religioso, alimentados en varias encarnaciones, permanecen aún bastantes activos en algunos adeptos, haciéndolos soñar con un aislamiento sectario que atenta contra la propia esencia de las enseñanzas espiritas. Es el fermento viejo  a que se refirió Jesús, como vemos en el evangelio. 
El cristianismo  tuvo que enfrentar ese mismo problema en su desenvolvimiento. Y, a pesar de la victoria de las corrientes cristianas más activas, no fue posible evitarse la creación de órdenes y congregaciones dedicadas a la vida contemplativa, empeñadas en la fuga al mundo para el encuentro con Dios.  Esa tendencia a la fuga es característica de las religiones orientales. Basta comparar la vida contemplativa y las enseñanzas disciplinarias de Buda con la vida activa y las enseñanzas morales de Cristo, para ver la diferencia entre el espíritu oriental y el espíritu occidental en las religiones.
En el mensaje titulado “El hombre en el mundo”, constante del capítulo XVII del evangelio según el espiritismo, encontramos el siguiente trecho: “No penséis que, al animaros a la oración y a la meditación mental, queramos llevaros  a vivir una vida mística que os mantenga fuera de las leyes de la sociedad. No. Vivid con los hombres de vuestro tiempo, como deben vivir los hombres. Sacrificaos a las necesidades  y hasta aun mismo a las frivolidades de cada día, más haceos con el sentimiento de pureza que las puedan dignificar”. 
Y en el capítulo “La ley de la sociedad” de El libro de los Espíritus, la afirmación  es taxativa: “Los hombres están hechos para vivir en sociedad.”
Los médiums y adoctrinadores espiritas tienen una misión eminentemente social. Para cumplir bien esa misión deben servirse de todos los medios, los más eficientes  posibles, de divulgación de la doctrina. Y fue el propio Jesús  que enseñó  que no debemos esconder la lámpara debajo del celemín, más si colocarla en lo alto, para que ilumine a todos.
Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del periódico Diario de San paulo en la década de 1970.

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ENFERMEDAD DEL ALMA
Divaldo Pereira Franco

Ofensa de significado peligroso en las relaciones humanas,  es la intriga.
Perversa, es semejante a la hierba dañina y traicionera que crece en el jardín de las amistades, generando disgustos y agresividad.
La intriga es enfermedad del alma que se derrama peligrosamente en la sociedad, tornándose terrible enemiga de las buenas relaciones.
El intrigante es siempre alguien infeliz y envidioso que proyecta sus conflictos donde se encuentra, alegrándose con los embarazos que proporciona en el medio social.
A semejanza de termita sonriente, destruye sin ser vista, hasta el momento en el que las resistencias fragilizadas en sus víctimas se rompen, dando lugar al caos, a la destrucción.
Muchas veces, el insensato no tiene idea del poder maléfico de la intriga, permitiéndose la manifestación verbal o grafica, por falta de responsabilidad o desvió de conducta psicológica.
De la simple referencia a respecto de alguien o de algún acontecimiento adulterado por la imaginación enferma, surge la red de las informaciones infelices que dilaceran las vidas que son el blanco desafortunado.
Nadie, en la Tierra, se encuentra indemne a la difamación de las personas enfermas, y muchos, cuando son tocados por las flechas de las narraciones engañosas, se permiten sucumbir, abandonando los propósitos superiores en que se fijaban, sin ánimo para el proseguimiento en los ideales abrazados.
Lamentablemente la intriga consigue propagarse con inmensa facilidad en casi todos los grupos sociales, religiosos, familiares, políticos, de todos los matices, en razón de la presencia de algunos de sus miembros encontrarse en desarmonía interior.
Todo empeño debe ser aplicado para la victoria sobre la intriga.
Cabe a aquellos que son inclinados al bien no dar oídos a la intriga que se presenta disfrazada de maledicencia, de censura en relación a otro ausente, aplicando el antídoto del silencio en ese trompetear de maldad.
Si el intrigante cuidase del propio comportamiento, se daría cuenta de cuánto necesita corregir en si mismo, en vez de proyectar en su prójimo el morbo infeccioso.
Toda censura con señales de acusación es hija de la crueldad que se convierte en intriga.
Son celebres las intrigas de las cortes, en las cuales los ociosos e inútiles se complacen en tejer redes vigorosas que asfixian las mejores expresiones del trabajo que, aun mismo imperfecto o necesitado de mejoramiento, producían para el bien…
Nada se edifica o se hace sin ejercicio, en cuyo inicio las equivocaciones tienen lugar.
Las más colosales realizaciones son el resultado de pequeños o inciertos intentos.
El intrigante, sin embargo, siempre activo y vigilante, porque insidioso, es el que luego se apropia de la mínima falta que observa en cualquier proyecto para investir furibundo y desbastador.

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Jesús se refirió con firmeza a aquel que ve la astilla en el ojo ajeno, a pesar de la traviesa pesada que se encuentra en el suyo.
Se tu, entonces, aquel que adopta la complacencia, que comprende el limite y la dificultad del otro.
Habla, cuando tu boca pueda cantar el bien de que está lleno tu corazón.
La palabra te torna siervo, mientras que el silencio te hace señor.
No estás invitado para vigilar al prójimo, sino para convivir y trabajar con él.
Tocado en el sentimiento por el amor, usa la bondad en tus consideraciones en relación a las demás personas con las cuales convives o no.
Tórnate criatura gentil a quien todos anhelan, estando siempre a las órdenes de los mensajeros de la luz para el servicio de la fraternidad y de la construcción del bien en el mundo.
La palabra es portadora de gran poder, tanto para estimular, conducir a la plenitud, así como para generar sufrimiento, destrucción y amargura…
Guerras terribles, representando la inferioridad humana, surgieron de intrigas de pequeño porte, que se tornaron amenazas terribles…
Tratados de paz y de unión tambien son frutos del acuerdo por la par lamentación y gracias a las decisiones de alto porte.
Ten, pues, cuidado con lo que hablas, a respecto de lo que oyes, ves o participas. Serás responsable por el efecto de las expresiones que exteriorices, en razón de su contenido.
¡Invitado a servir en la siembra de Jesús, mantente vigilante en relación a esa enfermedad referente a la :intriga ¡
Tentado, en algún momento, a acusar, a crear situaciones dañinas, resiste y silencia, legando al tiempo la tarea que le compete.
Eso no quiere decir connivencia con el error, más si interrupción de la corriente perjudicial mantenida por la intriga. Antes, significa tambien la decisión de no vitalizar el mal, manteniéndote en paz, sustentado por la irrestricta confianza en Dios, en la ejecución de la tarea abrazada, sea cual sea.
La intriga se presenta de forma sutil o atrevidamente, produciendo choques emocionales que se transforman en dolor en aquellos que sufren la cruel presión.

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Allan Kardec, el noble mensajero del Señor, preocupado con el propio comportamiento, también como la de los individuos, buscando una directriz segura para evitar la intriga y otros desvíos en la convivencia social, indagó a los guías espirituales . Conforme se lee en la cuestión 886, de El Libro de los Espíritus:
-¿Cuál es el verdadero sentido de la palabra caridad, como la entendía Jesús?
Y ellos respondieron con expresiva sabiduría:
“Benevolencia para con todos, indulgencia para las imperfecciones de los otros, perdón de las ofensas.”
En esa respuesta luminosa se encuentra todo un tratado de ética para bien vivir, ser feliz es contribuir para la alegría de los otros.

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Tentado en algún momento, de acusar, de crear situaciones dañosas, resiste y silencia, haciendo al tiempo la tarea que le compete . Eso no significa la connivencia con el error, sino la interrupción de la corriente perjudicial mantenida  por la intriga. Además significa también la decisión de no vitalizar el mal, manteniéndote en paz, sustentado por una  total confianza en Dios.

Del libro de Divaldo Pereira Franco (Ilumínate) Joanna de Angelis
Traducido por M. C. R

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            ANTE LAS ADVERSIDADES DE LA VIDA
               ( La Resiliencia)

Recuperarse de una caída no es una tarea de las más fáciles, debemos de estar de acuerdo.            
No son todos los que consiguen poner en práctica el refrán popular: Levanta, sacude el polvo y da la vuelta por encima, creado en la música de Paulo Vanzolini.
Muchas veces, cuando caemos, por cualquier motivo, como pueda ser el término de una relación; la pérdida de un empleo; un accidente, o hasta la presión del día a día, tendremos que quedarnos tirados en el suelo.
¿Cómo continuar? ¿Cómo seguir adelante? ¿Vale la pena todo esfuerzo nuevamente?
Felizmente existen personas que consiguen llevar todo eso con mayor facilidad.
Incluso cuando todo parece conspirar negativamente, ellas siguen adelante, con una sonrisa en el rostro y dispuestas a enfrentar lo que fuera preciso.
Intrigados en descubrir lo que llevaba a algunas personas a enfrentar tan bien esos contratiempos de la vida, los especialistas en comportamiento humano pasaron a estudiar los trazos de esos sobrevivientes.
Los primeros llegaron a concluir que se trataba de una invulnerabilidad innata, algo como un verdadero don con el cual las personas ya nacían.
Sin embargo, parece que eso no respondía a todo, y hace poco más de una década se comenzó a investigar el término invulnerabilidad.
Este parecía sugerir que las personas serían 100% inmunes a cualquier tipo de adversidad – lo que no sería la realidad.
Aunque sean personas que pasen por los problemas con mayor facilidad, eso no quiere decir que salgan de esas experiencias totalmente ilesas.
Los estudiosos pasaron a buscar un término más adecuado, y fue entonces que tomaron prestada una terminología de la física: resiliencia.
La Resiliencia es una propiedad de algunos materiales, que muestra su capacidad en volver a su estado original, después de sufrir una gran presión.
Así serían las personas con un alto grado de resiliencia; tendrían capacidad de encarar las adversidades como oportunidad de mostrar y perfeccionar su competencia, su entusiasmo.
Tales personas encuentran también soluciones creativas y determinadas para levantarse del suelo.
¿En este instante usted podrá estar imaginando cuál es su grado de resiliencia, cierto?
Cabe destacar aquí que ser resilente no es ser indiferente, insensible.
No se trata de sentir o no sentir, pero sí de cómo atravesar las experiencias.
Sería una habilidad que todos podemos adquirir, de soportar el sufrimiento, extrayendo de el todo lo que tiene que enseñarnos. Ahí está la clave de todo.
León Denis afirma con propiedad, que si, en las horas de pruebas, supiésemos observar el trabajo interno, la acción misteriosa del dolor en nosotros, comprenderíamos mejor su obra sublime de educación y perfeccionamiento.

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La razón del dolor humano procede de la protección divina.
Los pueblos son familias de Dios que, a la manera de grandes rebaños, son llamados al aprisco de lo Alto.
La Tierra es el camino. La lucha que enseña y edifica es la marcha.
El sufrimiento es siempre el aguijón que despierta a las ovejas distraídas al margen de la senda verdadera.

Redacción del Momento Espírita 

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