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domingo, 20 de febrero de 2011

Causas anteriores de las aflicciones

 



Las tribulaciones y sufrimientos que enfrentamos en la vida, no son fruto del azar o de la mala suerte, sino que siempre se tratan de pruebas y sufrimientos, que sin la reencarnación para que el Ser espiritual evolucione hacia una perfección que le aproxime cada vez más a su Fuente de Origen, le son necesarias, como necesaria es la medicina amarga o dolorosa al enfermo que tiene que recuperar su salud. Desde un punto de vista humano, cuando la ignorancia ciega la razón y la fe, esto no tiene sentido y lleva a pensar en que la vida es una tómbola que da premios y castigos de un modo ciego o arbitrario. Pero cuando se penetra en el verdadero conocimiento de lo que somos, quienes somos, el por qué de nuestra vida y el para qué estamos aquí, las brumas que oscurecen el horizonte interior del ser humano, se van disipando.

El saber que hemos vivido antes muchas veces, y que hemos protagonizado tantos errores a lo largo de la pasada vida del espíritu inmortal, nos aclara estas situaciones de dolor que con tanta frecuencia vemos cebarse en seres humanos, inocentes desde el solo punto de vista de su actual existencia.

Cuando el Ser espiritual aun atrasado no comprende el alcance de sus errores, la vida en la materia, llena de aflicciones y sufrimientos, puede serle impuesta, siempre para su bien, pues la ley de evolución y la de causa y efecto, le impulsan de ese modo a superar lo que de otro modo no superarían jamás acomodados en la ignorancia de que su estatus como espíritus puede y debe mejorarse. Las tribulaciones, dificultades y pruebas dolorosas de su vida física, le van a sensibilizar el alma y le van a inducir a la conquista de virtudes y valores necesarios para seguir progresando.
Pero no significa esto que toda persona atribulada o sufriente sea un ser atrasado o condenado al sufrimiento por las deudas de un pasado espiritual lleno de errores. Muchas veces estas pruebas no son un castigo sino una libre elección del espíritu, que comprende la utilidad de esa experiencia, humanamente no deseable, y que se compromete a ella libremente cuando cree que le va a ser útil o necesaria la experiencia, pero no porque necesariamente deba saldar una deuda expiatoria. En estos casos saben y comprenden que una vida llena de tribulaciones y sufrimientos, les es necesaria para alcanzar un grado de mayor perfección y por tanto, de mayor felicidad, que el que han alcanzado en su vida normal como espíritus inmersos en un proceso de perfeccionamiento continuo.

No obstante, hay que tener en cuenta a la hora de evaluar estas situaciones humanas que encierran un trasfondo espiritual, que todas las expiaciones sirven a su vez pruebas que van a fortalecer para el futuro, pero que las pruebas humanamente difíciles no son siempre expiaciones. Tanto si se trata de expiaciones como de pruebas, en ambos casos siempre son indicio de la inferioridad del espíritu que las experimenta, ya que cuando el progreso evolutivo es el correcto y no hay deudas pendientes con la ley de Consecuencias, no son necesarias estas tribulaciones al Ser espiritual que ya no las experimenta más en otros mundos superiores al nuestro.

Otras veces, sin embargo, cuando en la Tierra vemos tantos casos, debemos también comprender que en muchos de ellos se trata de espíritus de sacrificio, que sin tener necesidad evolutiva propia, se someten a una vida difícil para ayudar en la prueba evolutiva a otros seres espirituales, que de este modo, se verán empujados a crecer en valores como solidaridad, abnegación, caridad y amor, gracias al sacrificio del Ser espiritual amigo que les acompaña y ayuda en las pruebas de la vida, bien empujados por la ley de Causa y Efecto, que les obliga a reparar errores del pasado, o bien porque a su vez se han comprometido libremente a esta experiencia en donde por amor son acompañados y ayudados.

Cuando vemos personas inmersas en el sufrimiento de pruebas difíciles o dolorosas de la vida, el indicio de que se trata para ellas de una expiación o de una prueba, está en el grado de protesta y de rebeldía ante ella, o por el contrario, el grado de resignación y aceptación de las mismas. En este segundo caso se puede tratar de una expiación pero, como dice Kardec, mas bien es un indicio de que esa vida con sus dificultades, fue escogida voluntariamente y no impuesta, y que su fuerte resolución en asumirla positivamente por encima de los sufrimientos humanos, es una señal de progreso.

Las pruebas expiatorias de la vida son de provecho cuando se llevan bien y dan sus frutos al espíritu, pero en caso contrario pueden con ellas, si fracasan asumiéndolas mal, endeudarse más aún con las leyes divinas que de ese modo le llevarán a expiaciones cada vez más difíciles, hasta que la dureza del castigo de esas vidas duras y dolorosas, ablande su orgullo y le lleve al deseo sincero de recuperar el camino perdido.

Lo que induce al Ser espiritual a someterse a esta clase de pruebas, no puede ser otra cosa sino el deseo de mejorarse y lograr un mayor grado de perfección que le permita una más perfecta felicidad que sabe que podrán alcanzar en la medida en que se perfecciones, hasta el punto de merecer por afinidad y sintonía vibratoria penetrar y existir en los Mundos Felices.

Recordemos que en las vidas, y en especial en los momentos más dolorosos y difíciles, nunca estamos solos porque en el plano espiritual siempre tenemos muy cerca aquellos seres espirituales amigos y queridos, que con sus influencias nos alientan a la superación de las pruebas y nos inspiran a tomar las resoluciones correctas.

Finalmente, recordemos que la caridad y la solidaridad con los demás, siempre es un obligación moral importantísima pues, ignorantes del pasado de cada uno, el posible criminal de otra existencia merece todo nuestro afecto y ayuda tal como el mismo Dios nos da ejemplo de ello cuando nos perdona siempre y nos permite tantas y tan variadas oportunidades para recomenzar y mejorar.
-Jose Luis -

Amalia se comunica a través de Divaldo


Amalia Domingo Soler, conocida como la Cantora del Espiritismo o la Cronista de los pobres, es la figura más emblemática del Espiritismo en España. Teniendo una difícil vida a la que continuamente buscaba explicaciones, encontró respuestas después de haber leído el periódico espiritista "El Criterio" motivo que conllevó a su célebre frase "El Espiritismo es la verdad".

A partir de ese momento empezó a estudiar profundamente el Espiritismo basado en las obras de Allan Kardec. Después de enviar varios de sus escritos espíritas a diversos periódicos y revistas espiritistas, fue invitada a incorporarse al Centro Espírita "La Buena Nueva"  de la Villa de Gracia -actual barrio de Gracia de Barcelona-. Tuvo también contacto con Miguel Vives del Centro Espírita "Fraternidad Humana" de Terrassa con el que gracias a su mediumnidad pudo comunicarse con su madre.
Dirigió el periódico "La Luz del Porvenir", y entre sus obras destacan "El Espiritismo refutando los errores del catolicismo romano", "Memorias del Padre Germán", "Te perdono", "Ramos de violetas", "Sus más hermosos escritos", "Memorias de una mujer", "Hechos que prueban", "Cuentos espiritistas", "Las grandes virtudes".
Su papel de trabajadora Espiritista permanece hoy el plano espiritual, siendo una abanderada del Espiritismo.
En el Acto de Clausura de la 3ª reunión del Consejo Espírita Internacional de la Región de Suramérica, en Lima (Perú) el 11 de octubre de 2008, Amalia Domingo Soler envió un mensaje a través de la psicofonía (mediumnidad de incorporación) mediante la figura de Divaldo Pereira Franco, el cual  transcribimos a continuación.
TRANSCRIPCIÓN DE LA COMUNICACIÓN
11 de Octubre del 2008
Mensaje recibido por Divaldo Franco
Clausura de la 3ra Reunión CEI Sudamérica
Lima-Perú

Queridas Hermanas del alma, Queridos Hermanos del corazón:

Que permanezca con nosotros la magnífica Luz de Jesucristo.

El venerado apóstol doctor Bezerra de Menezes me confió la tarea de clausurar este encuentro, en nombre de los Espíritus Espíritas de América, homenajeando de esa manera la mujer espiritista.

Me acuerdo de los días luminosos en Gracia y en Barcelona, de los momentos de júbilo con Colávida (1) y Solanot (2), con Miguel Vives y Vives (3) cantando el Evangelio de Luz, bajo la sabiduría e interpretación del Espiritismo, desde aquel entonces, desde las cárceles barcelonesas, donde yo iba a llevar la Doctrina libertadora, hasta este momento grandioso de divulgación internacional, hubo un crecimiento ponderable al respecto de la verdad.

¡Espiritistas! Resultad, cantad la gloria de la inmortalidad recordándoos del pensamiento de Jesucristo al respecto del Amor, primero sería necesario que no nos olvidásemos del apoyo que Allan Kardec tuvo de su devota esposa Amelie Gabrielle Boudet, la dulce Gaby.

A la mujer espiritista cabe la misión maternal de divulgar la Doctrina como si la humanidad naciera en sus entrañas y ella tuviera que conducir todos los seres humanos al abrigo de Jesucristo, el buen pastor.

A la mujer espiritista cabe el honor de dignificar la mujer que se hizo de objeto sexual y se olvida de la maternidad triunfante para dejarse consumirse con el aborto trágico y funesto, con los desvaríos del sexo desequilibrado buscando negociar la vida por el momento de ilusión, a vosotras como a todos los seres humanos conscientes de la verdad cumple luchar por el establecimiento de la gran transición regenerativa facultando al ser que piensa su encuentro con Dios.

No más tinieblas de indolencia, no más persecuciones de la intolerancia religiosa, sino, la música sublime de la fraternidad envolviendo los pueblos en una sola familia bajo la protección paternal del Señor de la Vida.

Amados, agradecemos con lágrimas de justa emoción estos dos días de iluminación y de hosannas brindados por los Guías Espirituales en nombre del Maestro Jesús, fortaleciéndonos para la lucha de redención a aquellos nos dedicamos mirando hacia el porvenir.

Que Dios nos propicie la paz, la alegría permanente y la labor dignificante, son los votos de vuestra hermanita del ramillo de violetas.
Amalia Domingo Soler

Texto transcrito por Isabel Loo
Coordidora FePerú
Centro Espírita Joanna de Angelis
San Isidro-Lima-Perú

sábado, 19 de febrero de 2011

La crisis de la muerte

La crisis de la muerte

Ernesto Bozzano

Los casos que hasta aquí he contado son de difuntos que se encontraron en las diversas regiones, o estados, del plano astral, por la ley de afinidad, gravitan y permanecen, por lo que parece, durante cierto periodo de tiempo más o menos largo, todos los espiritus que vivieron en la Tierra de manera moralmente normal. Me resta narrar algunos casos en que se encuentren narrados los acontecimientos por los que pasan, durante y después de la crisis de la muerte, los Espíritus réprobos, obligados a gravitar, por la ley de afinidad, en las esferas de sufrimiento, correspondiente al infierno de los cristianos; infierno, bien entendido, sin torturas fisicas y donde los sufrimientos morales no serian eternos, sino transitorios. Debo, sin embargo, aclarar que no llegué a encontrar un solo ejemplo de difunto caído en las esferas infernales, que haya venido a transmitir mediúmnicamente la narración de su triste aventura.

El caso, sin embargo, se figura muy explicable, puesto que las relaciones mediumnicas con entidades existentes en las más bajas esferas de sufrimiento, parece que no se verifican con frecuencia; tal vez  incluso  no se verifiquen. Se conocen, así, las condiciones de esas esferas, por las descripciones que numerosas personalidades mediúmnicas han hecho.

Por lo que toca a los Espíritus que se encuentran en las esferas de sufrimiento intermediarias y poco inferiores al plano astral, observaré que algunas de ellas han descrito las vicisitudes de su entrada en el medio espiritual. De entre esos, puede señalarse el caso, ya ahora famoso, del escritor ingles Oscar Wilde, con el que ya me ocupe largamente, en esta revista (marzo y abril de 1926). Otro caso interesante es el de un ingles de familia noble, muerto a consecuencia de un accidente, después de una corta existencia de perversiones, pero  no era naturalmente malo. Este se manifestó sucesivamente por la mediumnidad de Miss Aimee Earle y de Miss Florence Dismore y la historia de esas manifestaciones merece ser resumida.
Miss Aimee Earle es médium psicográfica y clarividente. Cierto día, en que estaba para escuchar un poco de música, que su amiga Florence Dismore tocaba al piano, tuvo la primera visión de un mozo moreno. Al día siguiente, estando las dos amigas  juntas para leer y comentar una lectura espiritualista, Miss Earle vio aparecer al lado el mismo fantasma y entablar conversación con ella. Miss Florence Dismore describió  de la manera siguiente ese primer encuentro:

Comenzó el por interrogarla acerca de las afirmaciones contenidas en el texto que las dos mozas se entretenían en leer y cuyo propósito pondero: ¡Más, yo no estoy muerto, puesto que estoy aquí! – El Espíritu guía de Miss Earle, vigilante, se hallaba también a su lado, conservándose invisible para el otro Espíritu, aconsejo a la médium que no respondiese a las preguntas de este último y continuase leyendo el libro. Ella obedeció y, terminada la lectura, el mozo moreno fue conducido a alguna parte, por sus guías espirituales.

En resumen: los Espíritus guías lo habían traído a la presencia de las dos mediúms, por lo que parece ser, para lograr convencerlo de que había muerto y se hallaba en el mundo espiritual. Comenzaban así su redención que, dotado el como estaba de aptitudes especiales, debía operarse, narrando su historia por aquellas mediúms, a titulo de edificación moral y espiritual, en provecho de los vivos. El no tardó, en efecto, en manifestarse spicograficamente por Miss Earle, comunicándole que tenía la misión de decirle la historia de su vida, lo que pasó luego a hacer. Miss Earle, cuyos días estaban ocupados por sus obligaciones profesionales, reconoció no disponer del tiempo necesario para recibir el dictado metódico de una exposición completa. Por eso, después del recibimiento de los tres primeros mensajes, decidió, de acuerdo con el Espíritu que se comunicaba, que este continuara dictando su historia a Miss Florence Dismore. Fue lo que se hizo, hasta que la exposición se terminó.

Esa obra trae el titulo: The Progression ot Marmaduke. El Espíritu relata en ella su historia mundana, las circunstancias de su muerte, los remordimientos que lo asaltaron después de su fallecimiento, la generosa intervención de un amigo muerto, que él, cuando estaba vivo, ofendió gravementemente, y las consecuencias de su arrepentimiento  le abrieron  el camino de la redención.

Si bien ese Espíritu se demoró poco en tratar la crisis de la muerte, con todo, no habiendo a mi disposición otros casos del mismo genero, me decido a reproducir lo poco que él dice al respecto. Es como empieza su mensaje, dictado a Miss A. Earle.

¡Que de cosas he de olvidar en la nueva existencia! ¡Cuantas! ¡Cuantas! ¿Más, como ha de hacer la criatura para redimirse? Es demasiado tarde para mí. Entretanto, tengo a mí alrededor Espíritus generosos, que me animan, abriéndome el corazón a la esperanza de que un día también para mi se realizara la visión espiritual y audición de las armonías celestes. En todo caso, ya no me siento egoísta y experimento viva simpatía por los otros. Me aplicaron el tratamiento que me convenía: enérgico, más necesario…

Estando yo vivo, un segundo me bastó para darme la muerte. Me hallaba recostado en la montaña en una ladera rocosa. Un bloque se desprendió allí de lo alto y me aplasto la cabeza, tornándome irreconocible el semblante. Me reconocieron únicamente por los papeles que llevaba en mi cartera.

Eso fue obra de un instante. Me vi de un golpe, sumergido en las más profundas tinieblas. Procure, tanteando, caminar a través de la oscuridad. No veía ninguna luz; al rededor. Mortal silencio: era una situación terrorífica. Me parecía, algunas veces, divisar a lo lejos una claridad y percibir sonidos musicales. ¿que significaban estos? Sentía que iba a enloquecer y luchaba contra lo desconocido como un hombre de vueltas con el vacio.

Al final, agotado, caí al suelo, en una crisis espantosa e indescriptible depresión moral. Maldecía a Dios y al género humano. ¡Quería morir y no podía!... ¡Me hallé, enseguida, no se como, junto a la montaña rocosa, donde se hallaba extendido mi cuerpo y lo vi! Trate de levantarlo, de resucitar, más me tuve que apartar, repelido por el hedor que se desprendía de él. Me hallaba en un extraño e incoherente estado del alma: no podía comprender donde me encontraba, ni lo que pasaba. Me vino la idea de que estaba loco; después, fui presa de horrenda pesadilla, de la cual precisaba librarme lo más prontamente posible. La idea, de que estaba muerto jamás me acudió al Espíritu.

Ignoro durante cuanto tiempo estuve errante por entre aquellos peñascos. Más, un día, finalmente, mi locura llegó a una fase inesperada: me hallé en un medio familiar, del cual participaba, sin embargo sin conocer a las personas que veía. Como quiera que sea, estaba allá  y no me podía ir. La primera vez, oí música tocada al piano. La segunda, oí la lectura de un libro y las conversaciones que le siguieron después, que me hicieron saber que las dos señoras que allí estaban tenían conocimiento no solo de mi presencia, sino del móvil de mi carácter.

Se trataba de la circunstancia, mencionada antes, en que los guías del mozo moreno, que él, más allá, no percibía, y lo condujeron junto a las dos mediúms.

Escuché atentamente y aprendí que aquellas dos damas acreditaban que el hombre posee un Espíritu, que sobrevive a la muerte del cuerpo. Pensé: ¡Que absurdo! Más, de repente, alguien me esclareció el Espíritu, transmitiéndome la verdad, de cuánto me decía al respecto: ¡Yo entonces estaba muerto! ¿Más, en ese caso, donde me hallaba? ¿Qué había sido de mi? Desde que me convencí de que estaba muerto, las cosas cambiaron. Me vi rodeado de Espíritus que parecían deseosos de asistirme… No podéis haceros una idea de lo que significaba para mí ese cambio. Dije: Estoy confuso y desorientado. ¡Me juzgaba loco, más estoy muerto! Muerto únicamente para el mundo material, de la visión física, de la audición física; más vivo, sin embargo, más que nunca para el mundo espiritual, con una visión y audición espiritual. Tú te encuentras en otro mundo de existencia: es todo. También nosotros tuvimos que pasar por nuestras crisis, antes de acomodarnos en nuestro mundo. Desde que te interesas de las condiciones que te encuentras, empezarás a progresar para la redención…

Con gran sorpresa mía, fuí informado de que esa asamblea de Espíritus se reunía para venir en mi auxilio y que eso se daba por efecto de la solicitación de uno de mis amigos de otros tiempos. Cuan lejos estaba yo de imaginar quien era ese amigo generoso. Me dijeron que me tocaba entrar de nuevo, por algún tiempo, en el medio horrible donde me habían arrojado; mas que un rayo de luz iba a penetrar en las tinieblas que me rodeaban, mientras tanto, desde que un rayo de luz penetra en un alma, nunca más se apaga: ese rayo de luz iba a brillar para mi como estrella de esperanza, que al final me haría guiar para salir de las tinieblas y caminar para la luz.

 Poco después, me hallé en el mismo medio que antes, mas una pálida luz brillaba a mi lado y se torno mi estrella polar. Cuando la contemplaba, poseído de un deseo vivo, más intenso se le tornaba la luminosidad. Se mostraba, ahora a mi derecha, ahora a mi izquierda, sin embargo nunca se apagaba. No me seria posible calcular el tiempo que pase en esas tinieblas, atenuadas por un rayo de esperanzas…

Dudo ahora en proseguir la narrativa de los acontecimientos por lo que paso mi alma.

La magnanimidad de otro – absolutamente digno de Jesús de Nazaret – precipita mi Espíritu en el abismo del remordimiento. Mi iniquidad se yergue ante mi, como un fantasma perseguidor, proclamándome el más miserable de los pecadores. Entre tanto debo continuar, pues mi narración tiene que dar una pálida idea del poder del Amor en el medio espiritual. No existe más que una sola ley: el Amor, que es Perdón; el Perdón, que es Amor. En fin, voy a darme prisa en confesar. ¡Perdóname, pudieras! En cuanto a mi, no puedo. Me siento desfallecer. Aquel que me supo perdonar es el más sublime de los hombres, sin embargo su generosidad me destroza el corazón y la iniquidad de mi falta se levanta, monstruosa, ante mí. ¡El amigo que tenia cuando estaba vivo, que abandone a su destino, que reduje a ser un proscrito de la sociedad, fue quien reunió ese grupo de Espíritus para asistirme!... Vi que esos mismos Espíritus abrían paso a otro espíritu que se dirigía hacia mí, sonriendo. Lo miré atentamente. ¡Era el! ¡Asombroso! ¡El amigo que yo traicioné! Me extendió el brazo. Oculte mi rostro avergonzado, en su pecho, para  sentirme más saturado de sus pensamientos de perdón y piedad… ¡Paro! ¡Paro! Basta por hoy...

Interrumpo aquí, las citaciones, a fin de no salirme del tema que me propuse.

Conforme lo enseña el caso por encima, que concuerda con los otros del mismo genero, los sufrimientos expiatorios, que atañen a los réprobos, serian principalmente, de naturaleza moral; consistirían, primeramente, en todo suerte de recuerdos y de deseos insatisfechos e imposibles de dar satisfacción; después, toda suerte de remordimientos dilacerantes. Parece igualmente que, cuando para un Espíritu reprobó comienza la crisis de los remordimientos, ha dado el primer paso en el camino de su redención. De esta crisis, larga y a veces terrible, no podría, en efecto, quien quiera que sea, eximir al Espíritu, visto que solamente pasando por ella, llega su cuerpo a ser etéreo, lo que nos enseñan los Espíritus – a librarse de los fluidos impuros, de los que se lleno y cargó, fluidos impuros que sobre el se acumularon, a consecuencia de la repercusión vibratoria que sobre su organismo muy delicado ejerció su proceder despreciable o indigno, en el transcurso de la existencia terrestre. Y, del mismo modo que esos fluidos impuros había fatalmente – por virtud de la ley de afinidad – obligado al Espíritu a gravitar para las regiones infernales, también, en consecuencia de la purificación operada por la crisis de los remordimientos, su cuerpo etéreo, tornado más leve, se elevaría y gravitaría, siempre de acuerdo con la ley de afinidad – para la esfera espiritual inmediatamente superior.

En cuanto a los Espíritu réprobos endurecidos en el mal, incapaces de sentir remordimiento, permanecerán en la región infernal, inmersos en tinieblas más o menos profundas, las más de las veces en soledad, muchas veces en compañía de otros Espíritus de la misma categoría, hasta que la hora del arrepentimiento también para ellos suene, y que solo se da después de siglos, según las revelaciones; más que, al final, suena para todos, pues ni los propios Espíritu réprobos están abandonados a si mismos, sin embargo, si, asistidos y socorridos por Espíritus misioneros, propuestos para esa obra.

En el caso que acabamos de tratar, se ve que el Espíritu afirma ignorar el tiempo que estuvo errante  en las tinieblas y en el aislamiento. Hace notar que, en el mundo de los vivos, la misma cosa se da con los pacientes hipnóticos puestos en estado de sonambulismo vigilado, para los cuales el tiempo deja de existir. Por eso es que responden al experimentador, cuando este los despierta al cabo de veinticuatro horas, que durmieron un minuto. En una de mis obras anteriores, referente a los fenómenos de obsesión, cite el caso de un Espíritu obsesante, al cual el Doctor Wickland pregunta en que año supone el estar y que responde: se muy bien que estamos en 1902. Estaba en 1919. Más, el hombre murió en 1902 y errara en las tiniebla durante diecisiete años, juzgando estar en aquella situación solo penas algunos días.

Con relación a la concordancia episódica a señalar en el caso que nos ocupa, consideradas en confrontación con otros casos citados procedentemente, no pueden dejar de ser muy limitadas, por tratarse de entidades de difuntos que se hallan en medios espirituales diferentes. Señalaré, todavía, las concordancias relativas a los detalles fundamentales de costumbre: el Espíritu no tiene conciencia de estar muerto; se  halla con forma humana en el mundo espiritual; no percibiendo la presencia de los Espíritus que le son jerárquicamente superiores y que por él velan y lo guían, en su rebeldía.

En cuanto al detalle enteramente capital, concerniente al poder creador del pensamiento en el medio espiritual, anotaré que el Espíritu alude a eso muchas veces en sus mensajes, acrecentando detalles interesantes, lo que lleva a extraer  algunos pasajes más  del texto.

Se expresa, asi:

En el mundo espiritual el pensamiento lo es todo – lo que no se da en el mundo espiritual de los vivos- nos comunicamos entre nosotros por el pensamiento, es por la fuerza del pensamiento, combinada con la voluntad, como podemos crear todas las cosas de que tenemos necesidad. Para utilizar esta fuerza del pensamiento, no basta que pensemos en el objeto que deseamos. Es precisa una concentración firme del pensamiento sobre ese objeto, pensando en todos sus detalles. Por ejemplo, si pensáramos en una túnica blanca, podríamos crearla en su más simple forma; sin embargo, si quisiéramos producirla de forma especial, de color especial, con un determinado diseño, precisaremos fijar el pensamiento en cada uno de esos detalles, según la manera por que queremos se presenten en la túnica. Del mismo modo, si quisiéramos crear por el pensamiento una pintura – por ejemplo, la reproducción de un paisaje, debemos concebirlo en el Espíritu con la mayor nitidez. Es por eso que, ejercitándose en las creaciones del pensamiento, los Espíritus llegan a pensar con una nitidez cada vez mayor y concentrar la voluntad con una eficacia siempre más importante. El hecho es muy útil, pues  en el mundo espiritual también hay gran necesidad de pensar con claridad….

Ernesto Bozzano

Cristo: Unos versos del corazón

Cristo


Cristo en misión redentora
al mundo viniste a nacer
para ayudar a crecer
a las almas pecadoras

Maestro de Amor has venido,
y tu ejemplo nos has dado,
señalando que el pecado,
es un gran lastre adquirido.

Con Tu Voluntad constante
nos diste tan firme ejemplo,
yo quisiera ser Tu templo
y albergarte en adelante.

En la Tierra te encarnaste,
hará ya unos dos milenios,
y educado entre  esenios,
desde siempre nos amaste.

Fuiste un adorable niño,
de joven muy inteligente,
convivías entre las gentes
y les dabas tu cariño.

Con doctores discutías,
y al estudio te entregabas;
al Padre Tu así alababas,
hablando como sentías.

Joven bueno y  sometido,
a tus padres en tutela;
Maestro en esta escuela
de la vida a que has venido.

Vida sencilla y pura,
Entre humanos Tu llevaste;
siempre al Padre alabaste;
¡¡ Gloria a Dios en las Alturas !!

Y al final de la treintena
comenzaste Tu misión ,
camino de redención
del humano en su condena.

Por Ti fueron escogidos
doce humildes pescadores;
tus primeros seguidores
en el camino elegido.

Santas mujeres te amaron;
María, tu madre buena,
y María la Magdalena
que tu corazón llenaron.

Se obraron muchos prodigios
hechos por Tu Voluntad;
natural mediumnidad
que te dio un gran prestigio.

Un prestigio necesario,
que te habría de acompañar,
hasta llegar al altar
en lo alto del Calvario.

Resumiendo Tu enseñanza,
se podría sintetizar:
que al poner en la balanza
mucho Amor a los demás,
veremos con confianza
la felicidad llegar;
ya nada ocurre al azar;
tras la muerte hay esperanza,
el secreto está en Amar.

Que la entrega a los demás
hasta el mismo sacrificio,
finalmente es dulce hechizo,
 llave de felicidad .

Que Tu Padre, Su mansión,
la hizo de muchas moradas,
como premio a estas jornadas,
escuelas de evolución.

Con la misión concluída,
dejaste profundas huellas,
y miraste a las estrellas,
pensando ya en tu partida.

Despedida taciturna
a los tuyos ofreciste,
en aquella cena triste
de una velada nocturna.

Te embargaba la emoción
de aquellos tristes momentos,
y fue tu peor tormento
el no encontrar comprensión.

El Huerto de los Olivos;
los azotes; el Calvario,
fueron el largo rosario
de un horrible y cruel castigo.

Te abandonaste a tu suerte
en los maderos dolientes,
colgado entre delincuentes
te abrazaste con la muerte.

Y al tercer día del duelo;
perispíritu glorioso,
te mostraste esplendoroso,
rasgando a la muerte el velo.

Luego, al poco te marchaste,
con promesas de regreso;
te espero Señor, por eso,
porque nunca me dejaste.

- Jose Luis -

viernes, 18 de febrero de 2011

Ciencia o religión?

                      Espiritismo:¿Ciancia o religión?
Es este un tema controvertido cuando, en realidad, no debería serlo, y que , además no es nuevo, sino que ya era una cuestión presente desde los primeros tiempos de la codificación espiritista.

Pero, ¿no es ya hora de haber superado el tiempo de la discusión? ¿o se trata más bien de que no hemos entendido con profundidad, de verdad, el alcance y significado de nuestra doctrina?

Un asunto debería quedarnos suficientemente despejado antes de adentrarnos en esta controversia siempre de actualidad (desafortunadamente), y es que, pese a todo, y como controversia, sólo existe en la mente de aquellos aficionados a la polémica y a la discusión, en lugar del estudio y la reflexión que es lo que nuestra doctrina preconiza. Para algunos es irresistiblemente más atractiva la vía del escándalo y la actitud polemista, que el trabajo netamente espírita que es la auto-reforma y el crecimiento espiritual a través del estudio y el apoyo fraternal.

Allan Kardec es sobradamente explícito cuando manifiesta que el espiritismo es
ciencia, filosofía y moral. Apunte similar da en Qué es el Espiritismo, donde dice que: // Su verdadero carácter es el de una ciencia y no el de una religión. //

Pero también es cierto que el codificador se expresa de la siguiente manera en la obra antes citada:
// Desde el punto de vista religioso, el Espiritismo tiene por base las verdades fundamentales de todas las religiones. (...) No es una religión especial porque no tiene sacerdotes ni templos. //. Veamos: 'No es una religión especial', no es lo mismo que decir que no es ninguna religión, sino que no presenta las características de las demás religiones. Algo que tiene por base 'Las verdades fundamentales de todas las religiones', ¿no conlleva forzosa y naturalmente un aspecto religioso?.

'En el evangelio según el espiritismo', los Espíritus superiores esclarecen:
Ciencia y religión son las dos palancas de la inteligencia humana. Una revela las leyes del mundo material y la otra las leyes del mundo moral.

Cuando un espírita habla del aspecto religioso, es porque forma parte de la codificación, no es invención de nadie; se está refiriendo a un 'aspecto' religioso y no a una religión propiamente dicha. ¿Por qué seguir discutiendo? ¿Olvidamos que el capítulo primero del 'Evangelio según el Espiritismo' habla de la
Alianza de la Ciencia y Religión?.

Convengamos que al lado de aquellos compañeros que pecan de un excesivo 'religiosismo', por así decirlo, a la hora de tratar con la doctrina, están también con un exceso 'cienticismo', ¿con cuál propósito? Observando a algunos da la impresión de estar presurosos por adelantar la aceptación de la comunidad científica oficial, olvidando que Kardec apuntaba que el Espiritismo se destina a las masas, al pueblo, y sólo cuando estuviera vulgarizado, los científicos se rendirían a la evidencia. No es preocupación de la doctrina convencer a ningún científico, ya se encargará de esto el fluir natural de los acontecimientos y el progreso, pues ella se apoya sobre las grandes leyes que rigen todo nuestro universo, desde el micro al macrocosmos, y a su lado, la 'joven' ciencia de los hombres aún le queda mucho por andar... y muchos prejuicios que derribar.

Hay otro detalle que quizá los menos habituados al estudio ignoran. ¿No habla Kardec que la doctrina espírita debería pasar por diversos periodos? Esos periodos, algunos vivenciados y otros presentidos por el maestro de Lyon son:

1.- Periodo de curiosidad.
2.- Periodo filosófico.
3.- Periodo de lucha.
4.- Periodo religioso.
5.- Periodo de intermediario.
6.- Periodo de regeneración.

Pienso que, llegados a este punto, no nos cabe sino reflexionar individualmente, para intentar ser coherentes con los ideales que defendemos. ¿Es la nuestra una actitud en exceso influida por la tradición eclesiástica? ¿Es acaso, una actitud tan 'científica', que, sin pretenderlo, vamos desplazando la parte espiritual y cediendo terreno a atavismos materialistas aún impresos en nuestro interior? Las dos posturas no estarían del todo acertadas, si de coherencia doctrinaria hablamos, siendo convidadas ambas al estudio, el análisis y la reflexión.

Como en casi todo, los puntos extremos son equidistantes de la verdad.

Pese a todo: respeto y tolerancia.

Ramsay ( Art. publicado anteriormente por la F.E.E.)

Astrología y Espiritismo


LA INFLUENCIA DE LOS SIGNOS ZODIACALES Y EL ESPIRITISMO

( Traducido de Gerson Simoes Monteiro, presiden de la Fundación Cristiana Espírita Cultural Pablo de Tarse ( Rádio Río de Janeiro(Brasil)

Astrónomos británicos afirmaron que las fechas de los signos del zodiaco están todas ellas equivocadas; en virtud de esto la mayoría de las personas habría nacido bajo una constelación diferente a la que históricamente su signo le indicaba. Este asunto, publicado por el diario O Globo el 21-01-1995, tuvo como título: Astrónomos crean el zodiaco de 13 signos”. No obstante, esas afirmaciones pierden el sabor de novedad, pues desde 1868 ellas ya habían sido proclamadas por Allan Kardec cuando publicó “El Génesis”, abordando en el capítulo IX la cuestión de las revoluciones periódicas de la Tierra. En este capítulo en nota a pié de página, leemos textualmente lo siguiente:

La procesión de los equinoccios ocasiona alguno que otro cambio: el de la variación de la posición de los signos del Zodiaco. Con la Tierra girando en torno al Sol a lo largo de un año, a medida que ella avanza, el Sol, cada mes se encuentra ante una nueva constelación. Estas constelaciones son en número de doce, a saber: Áries, Tauro, Géminis, Cáncer, Léo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Son llamadas constelaciones zodiacales o signos del zodiaco y forman un circulo en el plano del ecuador terrestre. Conforme al mes del nacimiento de un indivíduo, se dice que él nació bajo tal signo; de ahí los pronósticos de la Astrología. Pero en virtud de la “Procesión de los Equinoccios”, acontece que los meses ya no corresponden a las mismas constelaciones que hace 2.000 años; por ejemplo, quien nace en el mes de julio ya no está en el signo de Leo, sino en el de Cáncer. De este modo cae la idéa supersticiosa ligada a la influencia de los signos ( Cap. V, item 12.).
Esta nota de Allan Kardec viene a propósito, cuando explica que la “procesión de los equinoccios” sucede por el hecho de que la Tierra además de su movimiento anual en torno al Sol, que origina las estaciones, y de su movimiento de rotación sobre sí misma en 24 horas, lo que determina el día y la noche, tiene un tercer movimiento que se completa cada 25.000 años, o mas exactamente, 25.868 años. Este movimiento que sería imposible de explicar solo en algunas palabras sin el auxilio de figuras y sin una demostración geométrica, consiste en una especie de oscilación circular, que se puede comparar a la oscilación de una peonza cuando ya está parando. Como consecuencia de esta oscilación, el eje de la Tierra, cambiando su inclinación, describe un doble cono, cuyo vértice no corresponde con el centro del planeta , y las bases abarcan la superficie circunscrita por los círculos polares, o sea, una amplitud de 23 grados y medio de radio (ver el gráfico del esquema del movimiento de procesión de la Tierra, extraido del libro “El Génesis” de Allan Kardec, revisado por Claudio Lirange Zanatta-Ed.CELD).

Y aún aclara más el Codificador del Espiritismo en el item 7 de aquel capítulo:
El equinoccio es el instante en que el Sol al pasar de un hemisferio para el otro, se encuentra perpendicular con el ecuador, lo que acontece dos veces por año, el 20 de marzo cuando el Sol pasa al hemisferio Boreal (Norte), y el 22 de septiembre cuando vuelve para el hemisferio Austral (Sur).
En consecuencia, presenta, en su gradual mudanza, también una oblicuidad de su eje, lo que resulta un cambio también en la oblicuidad del ecuador sobre la eclíptica o momento del equinoccio que avanza algunos minutos ( 25 minutos y 7 segundos). Es a ese avance a lo que se da el nombre de “procesión de los equinoccios”…

El cambio de las fechas de los signos zodiacales, con base en la procesión de los equinoccios demostrada por Allan Kardec, viene siendo también defendida por el astrónomo brasileiro Lineu Hoffmann, que escribió una carta al diario O Globo, aclarando lo que ya se había tratado del asunto desde 1.978, al editar la “ Nueva Carta Celeste”, acompañada del libro “Astronomía”. En él dedica incluso, un capítulo a la astrología, estableciendo la fecha correcta de los signos en virtud de los efectos procesionales, incluyendo también el signo 13º, referente a la constelación de Ofiuco, transitada por la trayectoria del Sol, vista desde la Tierra en la esfera celeste durante 17 días ( del 30 de noviembre al 17 de diciembre).

Según Linneo Hoffmann, los astrólogos, basados en los principios establecidos por Hiparlo y Ptolomeo hace cerca de 2.000 años, determinaron que el Punto Vértice o de partida para medir las longitudes celestes, se definía el 21 de marzo, considerando el actual calendario gregoriano y subdividiendo los 360º de la esfera celeste en 12 signos de 30º cada una, que tomaron el nombre de constelaciones de la Eclíptica.

Aconteció que, con lo que afirmó el astrónomo, de que hay un tercer movimiento principal de la Tierra, y es el de procesión, esto es, una oscilación del eje de la Tierra con radio de 23º, 26´, que dura nada menos que 25.780 años para completar los 360º, alteró profundamente los conceptos y normas de los astrólogos, que tenían una concepción de un universo estático y no dinámico.

La procesión, acarrea la fuga del Punto Vernal. Esa fuga, aparentemente desplazable 50´, 27” por año, o de 1º arco cada 72 años, hace que el Punto Vernal, en 2.129 se desplace cerca de 30º hacia el oeste, un signo completo por lo tanto. Así, el signo de Áries pasó a ser Piscis y el de Piscis, Acuario, etc.

Utilizando el pensamiento de Allan Kardec, expuesto en el item 12 del capítulo V del “Génesis”, vemos también que los grupos que tomaron el nombre de constelaciones, no son mas que agregaciones aparentes originadas por la distancia. Ahora, no existiendo esos agrupamientos, sino solo su apariencia, resulta ser ilusoria su significación, que es solo una supersticiosa creencia vulgar cuyas atribuciones solamente pueden existir en la imaginación.

Además de esto, el Codificador del Espiritismo aclara que la creencia en la influencia de las constelaciones, sobre todo las que constituyen los 12 signos del Zodiaco, proviene de la idea ligada a las características de los nombres de las figuras que trazan. Si por ejemplo, a la que se llama “Leo” le fuera dado el nombre de “asno” o de “oveja”, ciertamente le habrían atribuido otra influencia.

A este respecto, los Espíritus, al ser preguntados por Allan Kardec en la cuestión 867 del “Libro de los Espíritus”: - “ De donde procede la expresión de nacer bajo una buena estrella?”, - Respondieron: “Antígua superstición que ligaba a las estrellas con los destinos de los hombres. Alegoría que algunas personas admiten en su totalidad al tomarla al pie de la letra.”

La respuesta es lógica, porque si el destino del hombre ya estuviese determinado por las estrellas, sería nulo en él el libre albedrío y no tendría ninguna culpa de practicar el mal, o mérito al hacer el bien.

Recordemos por ultimo, que Jesús, el Espíritu mas perfecto y sabio que pasó por nuestro planeta, afirmó categóricamente: “A cada uno será dado según sus obras” y no dijo “ a cada uno según su signo”, por falta de lógica y de buen sentido

jueves, 17 de febrero de 2011

Yo, mi cuerpo, mi espíritu

Yo, mi cuerpo, mi espiritu - Octávio Caúmo Serrano, Brasil




 

    El hombre encarnado no  es un cuerpo que tiene un espíritu, sino un espíritu que ocupa, temporáneamente un cuerpo. Su origen es espiritual y no prioritariamente material, como es costumbre tratarlo.
    Creados por Dios en día que se pierde en la eternidad del tiempo, durante largo período vivimos solamente como un principio espiritual, buscando los primeros conocimientos.
    Preparados para vivir en el mundo de los hombres, nosotros, espíritus, pasamos a utilizar  un cuerpo físico, una organización perfecta, que nos permite aprender, enseñar, recibir y servir, en la búsqueda de la evolución.
    Espíritus todavia retrasados, vivimos como hombres de las cavernas, en la Tierra o en otros mundos, cuando nuestra prioridad era procrear, comer y sobrevivir. Posteriormente, otros valores se incorporaran a nuestros deseos y hoy, en un mundo de mucho dolor, de tentaciones, deseamos avanzar  cuanto podamos.
    Es innegable que el Espiritismo nos ofrece rumbos más directos para ese crecimiento, porque más que mostrarnos las implicaciones que nuestras actitudes tienen en la vida presente,  nos alerta para las consecuencias de esas actitudes en el mundo espiritual y en las próximas encarnaciones.
    Todas las campañas contra los vicios enfatizan los males que ellos provocan en el cuerpo, lo que no se puede negar. El fumador compromete el pulmón, la garganta, el sistema circulatorio. El que  bebe alcohol, lesiona el hígado, lengua, o puede tener espasmos cerebrales. Quien practica el sexo sin responsabilidad, puede transformarse en un maníaco, lo que lo lleva al estupro y las habituales promiscuidades, de todos los tipos. El drogado será siempre un alienado y por no dominar su voluntad tendrá actitudes irresponsables e inexplicables. Todo por la dependencia química.
    Lo peor de esa dependencia es la comprobación de la incompetencia del individuo para resistir al arrastramiento de los vicios. Alguién que no pueda pasar  sin su taza de café después del almuerzo, o no pueda dispensar el postre, es también un dependente químico. Si  estos  males no tienen la misma intensidad de los causados por las drogas, espiritualmente representan la misma esclavitud.
    Es recomendable que una vez u otra cambiemos nuestras costumbres para mostrar al cuerpo, pués es el que exige la dosis diaria de químicos, y que la soberania es del espíritu. El  debe ser el señor y no el esclavo.
    Por las razones mencionadas, no es lógico que nos  tratemos a nosotros mismos como  nuestro espíritu. Da la impresión que somos tres, como la "Santísima-Trindad" : Yo, mi cuerpo y mi espíritu. O sea, yo mando en los dos, en el cuerpo y en el espíritu, definiendo lo que es mejor para ambos. Y cuando yo muera, mi cuerpo se deshace y "mi espíritu" que trate de resolver sus problemas y enfrente las responsabilidades por los errores que cometió.
    Cuando ese lenguaje sea diferente, yo diré mi cuerpo, pero jamás mi espíritu.  La  expresión "mi espíritu" será sustituido por "yo". Asi, diré que el trabajo en favor del prójimo es importante para mi evolución (no para la evolución de mi espíritu) y será normal decir que el cuidado con la higiene es fundamental para la salud de mi cuerpo. La concientización de que el "yo espiritual" seguirá viviendo y hoy él está preparando su futuro frente a la eternidad, dará a cada uno de nosotros una definitiva responsabilidad. Somos nosotros  los que vamos a responder y a reencarnar. No "mi espíritu".
    Puede parecer  innecesaria  esa advertencia, pero la cultura religiosa de veinte siglos nos ha enseñado todo de manera desfigurada. Ni  tampoco  nos informaron de que reencarnaríamos .  Nos dijeron  que aprovechásemos la vida al máximo porque al morir todo se acababa. No habia razón para luchar, mejorar, ser desprendido, ayudar al otro, si al final todos tendriamos la misma suerte. Por esa razón, a partir del lenguaje nace la concientización. Hablaremos de nosotros, no de un hipotético "nuestro espíritu". Nos convenceremos  de que estamos viviendo la preparación de nuestro futuro y no de un ser que se transforma en humos o se pierde como gota en el océano. El futuro será bueno o malo, conforme lo programermos. Material y espiritualmente.
    Cuando conjugamos el verbo, empezamos por "yo". Cuando hablamos una frase, nos ponemos siempre en  primera persona del singular.  Ahí hay  un velado egoísmo, sin que lo percibamos. Raros son los que dicen "Mi amigo y yo fuimos". Pero es indiferente, diran. Parece indiferente, pero la verdad  es que nosotros nos ponemos siempre antes de los otros.
    Vivimos esclavos de las costumbres y ellas determinan lo que somos. A partir de las expresiones de lenguaje, podremos cambiar conceptos y comportamientos.
    En ese día no más diremos "mi espíritu precisa evolucionar. Afirmaremos, con seguridad, "yo preciso evolucionar" .


(Del periódico "Revista Internacional de Espiritismo", ed. "O Clarim" - número 11, año LXXV, Deciembre/2000)