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viernes, 18 de febrero de 2011

Astrología y Espiritismo


LA INFLUENCIA DE LOS SIGNOS ZODIACALES Y EL ESPIRITISMO

( Traducido de Gerson Simoes Monteiro, presiden de la Fundación Cristiana Espírita Cultural Pablo de Tarse ( Rádio Río de Janeiro(Brasil)

Astrónomos británicos afirmaron que las fechas de los signos del zodiaco están todas ellas equivocadas; en virtud de esto la mayoría de las personas habría nacido bajo una constelación diferente a la que históricamente su signo le indicaba. Este asunto, publicado por el diario O Globo el 21-01-1995, tuvo como título: Astrónomos crean el zodiaco de 13 signos”. No obstante, esas afirmaciones pierden el sabor de novedad, pues desde 1868 ellas ya habían sido proclamadas por Allan Kardec cuando publicó “El Génesis”, abordando en el capítulo IX la cuestión de las revoluciones periódicas de la Tierra. En este capítulo en nota a pié de página, leemos textualmente lo siguiente:

La procesión de los equinoccios ocasiona alguno que otro cambio: el de la variación de la posición de los signos del Zodiaco. Con la Tierra girando en torno al Sol a lo largo de un año, a medida que ella avanza, el Sol, cada mes se encuentra ante una nueva constelación. Estas constelaciones son en número de doce, a saber: Áries, Tauro, Géminis, Cáncer, Léo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Son llamadas constelaciones zodiacales o signos del zodiaco y forman un circulo en el plano del ecuador terrestre. Conforme al mes del nacimiento de un indivíduo, se dice que él nació bajo tal signo; de ahí los pronósticos de la Astrología. Pero en virtud de la “Procesión de los Equinoccios”, acontece que los meses ya no corresponden a las mismas constelaciones que hace 2.000 años; por ejemplo, quien nace en el mes de julio ya no está en el signo de Leo, sino en el de Cáncer. De este modo cae la idéa supersticiosa ligada a la influencia de los signos ( Cap. V, item 12.).
Esta nota de Allan Kardec viene a propósito, cuando explica que la “procesión de los equinoccios” sucede por el hecho de que la Tierra además de su movimiento anual en torno al Sol, que origina las estaciones, y de su movimiento de rotación sobre sí misma en 24 horas, lo que determina el día y la noche, tiene un tercer movimiento que se completa cada 25.000 años, o mas exactamente, 25.868 años. Este movimiento que sería imposible de explicar solo en algunas palabras sin el auxilio de figuras y sin una demostración geométrica, consiste en una especie de oscilación circular, que se puede comparar a la oscilación de una peonza cuando ya está parando. Como consecuencia de esta oscilación, el eje de la Tierra, cambiando su inclinación, describe un doble cono, cuyo vértice no corresponde con el centro del planeta , y las bases abarcan la superficie circunscrita por los círculos polares, o sea, una amplitud de 23 grados y medio de radio (ver el gráfico del esquema del movimiento de procesión de la Tierra, extraido del libro “El Génesis” de Allan Kardec, revisado por Claudio Lirange Zanatta-Ed.CELD).

Y aún aclara más el Codificador del Espiritismo en el item 7 de aquel capítulo:
El equinoccio es el instante en que el Sol al pasar de un hemisferio para el otro, se encuentra perpendicular con el ecuador, lo que acontece dos veces por año, el 20 de marzo cuando el Sol pasa al hemisferio Boreal (Norte), y el 22 de septiembre cuando vuelve para el hemisferio Austral (Sur).
En consecuencia, presenta, en su gradual mudanza, también una oblicuidad de su eje, lo que resulta un cambio también en la oblicuidad del ecuador sobre la eclíptica o momento del equinoccio que avanza algunos minutos ( 25 minutos y 7 segundos). Es a ese avance a lo que se da el nombre de “procesión de los equinoccios”…

El cambio de las fechas de los signos zodiacales, con base en la procesión de los equinoccios demostrada por Allan Kardec, viene siendo también defendida por el astrónomo brasileiro Lineu Hoffmann, que escribió una carta al diario O Globo, aclarando lo que ya se había tratado del asunto desde 1.978, al editar la “ Nueva Carta Celeste”, acompañada del libro “Astronomía”. En él dedica incluso, un capítulo a la astrología, estableciendo la fecha correcta de los signos en virtud de los efectos procesionales, incluyendo también el signo 13º, referente a la constelación de Ofiuco, transitada por la trayectoria del Sol, vista desde la Tierra en la esfera celeste durante 17 días ( del 30 de noviembre al 17 de diciembre).

Según Linneo Hoffmann, los astrólogos, basados en los principios establecidos por Hiparlo y Ptolomeo hace cerca de 2.000 años, determinaron que el Punto Vértice o de partida para medir las longitudes celestes, se definía el 21 de marzo, considerando el actual calendario gregoriano y subdividiendo los 360º de la esfera celeste en 12 signos de 30º cada una, que tomaron el nombre de constelaciones de la Eclíptica.

Aconteció que, con lo que afirmó el astrónomo, de que hay un tercer movimiento principal de la Tierra, y es el de procesión, esto es, una oscilación del eje de la Tierra con radio de 23º, 26´, que dura nada menos que 25.780 años para completar los 360º, alteró profundamente los conceptos y normas de los astrólogos, que tenían una concepción de un universo estático y no dinámico.

La procesión, acarrea la fuga del Punto Vernal. Esa fuga, aparentemente desplazable 50´, 27” por año, o de 1º arco cada 72 años, hace que el Punto Vernal, en 2.129 se desplace cerca de 30º hacia el oeste, un signo completo por lo tanto. Así, el signo de Áries pasó a ser Piscis y el de Piscis, Acuario, etc.

Utilizando el pensamiento de Allan Kardec, expuesto en el item 12 del capítulo V del “Génesis”, vemos también que los grupos que tomaron el nombre de constelaciones, no son mas que agregaciones aparentes originadas por la distancia. Ahora, no existiendo esos agrupamientos, sino solo su apariencia, resulta ser ilusoria su significación, que es solo una supersticiosa creencia vulgar cuyas atribuciones solamente pueden existir en la imaginación.

Además de esto, el Codificador del Espiritismo aclara que la creencia en la influencia de las constelaciones, sobre todo las que constituyen los 12 signos del Zodiaco, proviene de la idea ligada a las características de los nombres de las figuras que trazan. Si por ejemplo, a la que se llama “Leo” le fuera dado el nombre de “asno” o de “oveja”, ciertamente le habrían atribuido otra influencia.

A este respecto, los Espíritus, al ser preguntados por Allan Kardec en la cuestión 867 del “Libro de los Espíritus”: - “ De donde procede la expresión de nacer bajo una buena estrella?”, - Respondieron: “Antígua superstición que ligaba a las estrellas con los destinos de los hombres. Alegoría que algunas personas admiten en su totalidad al tomarla al pie de la letra.”

La respuesta es lógica, porque si el destino del hombre ya estuviese determinado por las estrellas, sería nulo en él el libre albedrío y no tendría ninguna culpa de practicar el mal, o mérito al hacer el bien.

Recordemos por ultimo, que Jesús, el Espíritu mas perfecto y sabio que pasó por nuestro planeta, afirmó categóricamente: “A cada uno será dado según sus obras” y no dijo “ a cada uno según su signo”, por falta de lógica y de buen sentido

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