Hace algún tiempo, leyendo el periódico, algunas frases nos llamaron la atención. Se trataba de ideas de un escritor afirmando que, cuanto más pesimistas haya, mejor, ya que éstos son los que cambiarán al mundo, una vez que para los optimistas el mundo está óptimo.
Una de dos: o el escritor no sabe el significado de las palabras pesimismo y optimismo, o está intentando aplicar un sofisma.
Pesimismo, según los diccionarios, es "opinión o sistema de los que creen todo pésimo o de todo esperan lo peor."
Optimismo es el "sistema de juzgar todo lo mejor posible; tendencia para creer que todo está bien."
En ningún momento se puede deducir que el optimista sea un ser pasivo, inerte, que nada mueve para mejorar la situación. El optimista es el que percibe que las cosas no están bien, pero sabe que podrán mejorar, y hace su parte.
Ya el pesimista, que de todo espera lo peor, ve delante suyo apenas abismos y tinieblas. Todo para él está pésimo y no hay nada que se pueda hacer para que mejore.
Hay un dibujo animado que refleja muy bien este tipo de gente. Se trata de una hiena, personaje Hardy, de la dupla Lippy y Hardy, que siempre aparece diciendo: "¡Oh vida! ¡Oh día! ¡Oh desdicha!"
Cuando Lippy, su compañero león, la invita para hacer algo, Hardy, inmediatamente expresa su posición de derrota diciendo: "¡eso va a fallar!"
El optimista, a su vez, si nota que el mar está agitado, que el barco puede zozobrar, encuentra siempre motivos para continuar luchando, y, generalmente, logra éxito.
De esta forma, es fácil deducir que si hay alguien que puede modificar el mundo para que sea mejor, debe primero creer que el mundo puede ser mejorado, y esa persona sólo puede ser un optimista, jamás un pesimista, que considera el mundo pésimo, marchando hacia lo peor.
Siendo así, no nos dejemos llevar por sofismas que, sin un análisis más detallado, pueden parecer verdaderos.
El optimismo genera entusiasmo, y el entusiasmo es generador de confianza en sí mismo.
Mientras el pesimista ve en la semilla enterrada en el suelo, apenas la podredumbre, el optimista percibe la vida a punto de brotar.
Mientras el pesimista se sienta y observa las sombras que lo circundan, el optimista abre las ventanas de la esperanza y vislumbra, adelante, la claridad que en seguida lo envolverá.
Mientras el pesimista entra en cada crepúsculo, en el mismo cementerio para lastimarse de la muerte, el optimista escala en cada amanecer, la cerca de un jardín para aspirar el aroma de nuevas flores.
***
"El optimismo es estímulo para el trabajo, vigor para la lucha, salud para la enfermedad de los paisajes espirituales y luz para las densas tinieblas que se demoran en victoria momentánea."
ESPECIAL:
Conversando com Divaldo Pereira Franco - volume II
R$ 25,00
Redação do Momento Espírita com base no livro As forças morais, de José Ingenieros e no verbete Otimismo, do livro Repositório de sabedoria, v. II, pelo Espírito Joanna de Ângelis, psicografia de Divaldo Pereira Franco, ed. Leal.
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Existe diferencia entre la muerte física y la desencarnación ambas no ocurre simultáneamente. La persona muere cuando el cuerpo denso deja de funcionar, admitiéndose hoy, para la caracterización del óbito, el concepto de muerte encefálica, llamada también muerte cerebral. La desencarnación es otra cosa; el alma desencarna cuando se completa el desligamiento, lo que demanda algunas horas o algunos días.
Podemos valernos, así, del vocablo muerte y del verbo morir y sus derivados, como Kardec hartamente utilizó (Ver el articulo “La muerte en la terminología espirita”, El Inmortal de agosto/93, pág. 14)
Como nos dice André Luiz (estudie y Viva, pág. 119): “Desencarnación es liberación del alma, muerte es otra cosa. Muerte constituye cesación de la vida, putrefacción, moho”.
Fijando algunos conceptos que son fundamentales sobre todo cuando tratamos de extracción de órganos como el corazón, pulmón, hígado, riñones y páncreas, que, de acuerdo con el cardiólogo Ignacio Alfredo Fiorelli, coordinador de la Central de trasplantes de la Secretaría Estatal de Saude de S, Paulo, deben ser retirados con el corazón del donador aun funcionando.
La muerte encefálica, descrita por primera vez en Francia, en la década de los 50, significa que las estructuras vitales del encéfalo, necesarias para mantener la conciencia y la vida vegetativa, se encuentran lesionadas irreversiblemente. En otras palabras, el tronco cerebral no funciona, no existe la actividad cerebral, hay total ausencia de circulación sanguínea en el cerebro y el electroencefalograma mostrará el silencio eléctrico cerebral.
No confundirla con el estado vegetativo, pues en este una parte del cerebro aun funciona, visto que la lesión habrá afectado a una parte de las células neurológicas, más no a las estructuras del encéfalo.
El Consejo Federal de Medicina estableció, en 1991, a través de la Resolución numero 1346, que la muerte encefálica corresponde a un estado definitivo e irreversible de la muerte, pudiendo ser utilizada, sin cualquier duda, para la retirada de órganos para trasplantes.
La sepración del alma no se da instantáneamente; al contrario, ella se libera gradualmente y no como un pájaro cautivo que, de repente, encuentra la libertad. La enseñanza espirita es bien clara: rotos los lazos que la retenian al cuerpo, el alma se libera. (L. E. 155)
Sin embargo hay, una curiosa e importante excepción a ese principio, como vemos en la cuestión 156 de El Libro de los Espíritus, en donde Kardec pregunta: ¿“la separación definitiva del alma y del cuerpo puede ocurrir antes de la cesación completa de la vida orgánica?”. La respuesta es la siguiente: “Algunas veces, en la agonía, el alma ya dejo el cuerpo y no hay nada más que la vida orgánica. El hombre no tiene más conciencia de si mismos y, entre tanto, le resta aun un soplo de vida. el cuerpo es una maquina que mueve el corazón; existe mientras el corazón hace circular la sangre en las venas, y para eso no necesita del alma”. (Vea a tal respecto la enseñanza contenida en el ítem 136- A del Libro de los Espíritus, donde se dice que la vida orgánica puede animar un cuerpo sin almas, más el alma no puede animar un cuerpo sin vida)
Cuando Kardec obtuvo esa respuesta no existía el concepto de muerte cerebral. El se reportaba entonces, con certeza, al coma profundo, con alguna actividad cerebral o la propia muerte encefálica. Ahora, si en la agonía eso puede darse, podemos deducir con razonable dosis de certeza que la muerte encefálica el cuerpo es como “una maquina que el corazón movimentan” y “para eso no necesita del alma”.
André Luiz trata del tema en el cap. XVI, Mecanismos de la mente – Sección de la medula, de “Evolución en Dos Mundos”, en el que nos dice:
“… después de seccionada la medula de un paciente se observa, de inmediato, la insensibilidad completa, el relajamiento muscular, la parálisis y la eliminación de los reflejos somáticos y vísceras, en todas las partes que reciben los nervios nacidos abajo del punto en el que se verifico el prejuicio.”
Añade André que esa parálisis e insensibilidad proceden del desligamiento de las regiones del cuerpo espiritual, correspondientes en los tejidos orgánicos y en el cerebro, como si fuese la retirada de la fuerza eléctrica de determinado sector.
Concluye André: “Semejante desligamiento, sin embargo, no se verifica del todo, lo que acarrearía, en niveles altos, irreversiblemente, el proceso liberatorio del alma con la desencarnación”.
Con esas palabras, André está afirmando que, habiendo una lesión irreversible en una región del sistema nervioso central, ocurrirá el desligamiento de las regiones del cuerpo espiritual correspondientes a la zona afectada del cuerpo físico, y si la región lesionada correspondiera a niveles más altos, esto es, a regiones más próximas del cerebro, ocurrirá el proceso liberatorio del alma. Ahora, si la lesión irreversible afecta el propio encéfalo, que es el centro regulador de la vida, el desprendimiento del alma se hará de forma automática.)
De un modo general en el proceso de desprendimiento, una vez que ha muerto, el Espíritu continúa ligado al cuerpo cuando son en él muy fuertes las impresiones de la existencia física. Los individuos materialistas quedan retenidos por más tiempo, hasta que la impregnación fluídica animalizada de que se revisten sea reducida a niveles compatibles con el desligamiento. Esa demora en el desprendimiento es, sin embargo, necesaria, para que el que ha desencarnado tenga menos dificultades para ajustarse a las realidades espirituales.
El desprendimiento comienza por las extremidades y se va completando en la medida en que son desligados los lazos fluidicos, que prenden al Espíritu al cuerpo. En el libro “Obreros de la Vida Eterna” cap. XIII, el Instructor Jerónimo informa que hay tres regiones orgánicas fundamentales que demandan extremo cuidado en los servicios de liberación del alma: el centro vegetativo, ligado al vientre, como sede de las manifestaciones fisiológicas; el centro emocional, zona de los sentimientos y deseos, situado en el tórax, y el centro mental, situado en el cerebro. Ese fue el orden en como el actuó para facilitar el desprendimientos de Dimas, descrito en el referido libro.
La oración es muy útil en el desprendimiento del espíritu. Allan Kardec relata en el libro “El Cielo y el Infierno” el caso Augusto Michel, ocurrido en 1863, el cual pidió a un médium fuese hasta el cementerio a orar en su túmulo. El espíritu de Augusto Michel suplico tanto, que el médium atendió y, en el propio cementerio, el se comunicó agradecido, aliviado por la constricción que antes preso al cuerpo. Al comentar el caso, Kardec indaga si la costumbre casi general orar al pie de los difuntos no provendría de la intuición inconsciente que se tiene de ese efecto.
Es normal la perturbación que sigue después de la muerte en un caso normal (Ernesto Bozzano, en su libro “La Crisis de la Muerte”, después de examinar 18 casos científicamente documentados, sobre las fases del fenómeno de la muerte, enumera en 12 puntos sus conclusiones. De entre ellos, destacamos los siguientes: a) todos afirmaron haber ignorado, durante algún tiempo, que estaban muertos; b) casi todos pasaron por una fase más o menos larga de “sueño reparador”; c) los Espíritus de los muertos gravitan fatalmente y automáticamente para la esfera espiritual que les conviene, por virtud de la “ley de afinidad”.
León Denis, en su libro “Después de la Muerte”, explica que la separación del alma del cuerpo es seguida por un periodo de perturbación. Ese tiempo es breve para el espíritu justo y bueno, que luego se separa con todos los esplendores de la vida celeste, más es muy largo, algunas veces durando años enteros, para las almas culpables, impregnadas de groseros fluidos.
La perturbación que se sigue al momento de la muerte es tratada minuciosamente en los ítems 149 a 165 de “El Libro de los Espíritus” . El estado de perturbación es un hecho natural en todos nosotros y varía de acuerdo con el grado de elevación moral del que desencarna (LE., 163 y 164)
Cremación
(La incineración de los cadáveres humanos remonta a la antigüedad. En la Edad de Hierro ya existían las necrópolis de incineración, como los “campos de urnas” de Alpiarça, atribuidos a la época celtica, y la necrópolis de Alcacer del Sal, 300 años a. C. La cremación constituía una regla en la Grecia primitiva y entre los romanos y aun hoy es costumbre en varias regiones del mundo, como la India y Portugal.
La Iglesia en los principios del Cristianismo, prohibía la cremación, y el clero romano la condena hasta en los días actuales, ciertamente por coherencia con el dogma de resurrección de los cuerpos, definido en el 40 Concilio de Letrán y se confirmó en el 11 Concilio de Toledo, realizado en 675.
El Código del Derecho Canónigo establece en el Canón 1240, 50, estar privados de sepultura eclesiástica los que mandaran, antes de morir, quemar su cuerpo, además no tendrán derecho a ninguna misa funeral, y a ningún otro oficio fúnebre.)
(Fue en 1774 que se inició el pro-cremación, iniciado por el abad Piattoli Scipion, que se expandió por Suiza, Alemania, Inglaterra, Francia, etc. En Francia, una ley de 1886 garantiza el derecho a elegir para el entierro o la cremación.
En el campo económico, la ventajas de la incineración es evidente. Las dispensas del funeral serian reducidas enormemente. El espacio fisico destinado a los cementerios no seria necesario. En vez de mausoleos, una urna pequeña resolvería el problema.
En el aspecto higiénico, o sanitario, es la solución ideal. Algunos científicos opinan por la incineración obligatoria en casos de muerte por molestias contagiosas, como el tifus, viruela, escarlatina (dolencia infecciosa aguda, caracterizada por fiebre, erupción de pequeños puntos rojos y descamación en largas placas) y otras. En las epidemias, solo el fuego puede realizar un saneamiento en regla.)
Una de las desventajas de la cremación de los cadáveres está en el campo jurídico, pues existen algunos argumentos contrarios a la cremación, ya que destruido el cadáver, la cremación impediría cualquier verificación post – morten que se hiciese necesaria.
En el aspecto espiritual León Denis anota una desventaja, pues que, en general, la cremación provoca desprendimiento más rápido, más brusco y violento de la entidad que desencarna, siendo aun mismo doloroso para el alma apegada a la Tierra. Determinados Espíritus permanecen algún tiempo imantados al cuerpo material despues del trance de la muerte, como acontece principalmente con los suicidas.
El rompimiento del cordón fluídico no siempre se consuma en un corto espacio de tiempo. En esas condiciones, el desencarnado es como si fuese un muerto vivo cuya percepción sensorial, para su desventura, continua presente y actuante. La cremación vendría a causarle un angustiante trauma, lo que sería “aumentar la aflicción al afligido”.
La posición espirita sobre la cremación de cadáveres (Más Alla de la posición, ya vista, de León Denis, lo que existe son posiciones esparcidas. Richard Simonetti entiende que, aunque el cadáver no transmita sensaciones al espíritu, este experimentará obviamente “impresiones extremamente desagradables” si en el acto crematorio la entidad estuviera aun ligada al cuerpo.
Paul Bodier allá que “la incineración, tal como se practica entre nosotros, es, con efecto, por demás prematura” . Tal vez, por eso el entierro debe ser el proceso normal, solo quemándose los cadáveres con señales evidentes de putrefacción.
Emmanuel esclarece, a través de Chico Xavier, que “la cremación es legítima para todos aquellos que la desean, desde que haya un periodo de, por lo menos, 72 horas de expectación para el hecho en cualquier horno de cremación”. (Vea “Pinga-Fogo en la TV Tupi- SP”, Realizado en 1971.)
Allan Kardec, lo que nos consta, no cuido específicamente del asunto, lo que equivale a decir que la Doctrina Espirita no tiene una posición firmada sobre la cremación de cadáveres.)
Donación de órganos
Este asunto no fue, evidentemente, tratado por Kardec, más el Dr. Jorge Andrea, en su libro “Psicología Espirita”, págs. 42 y 43, examinando el tema, asevera que no hay ninguna duda de que, en las condiciones actuales de la vida en que nos encontramos, los trasplantes deben ser utilizados. “La conquista de la ciencia es fuerza cósmica positiva que no debe ser relegada a posición secundaria por prejuicios religiosos. Por eso, llegará el día en el que podremos evaluar hasta que punto las influencias espirituales se encuentran en esos mecanismos, a fin de que las intervenciones sean coronadas de éxito y pleno entendimiento”.
Preguntaron a Chico Xavier si los Espíritus consideran los trasplantes de órganos una practica contraria a las leyes naturales. Chico respondió (“Entrevistas”): “No. Ellos dicen que así como nosotros aprovechamos una pieza de ropa que no tiene utilidad para determinado amigo, y ese amigo, considerando nuestra penuria material, nos cede esa pieza de ropa, es muy natural, que al despojarnos del cuerpo físico, donemos los órganos prestantes a compañeros necesitados de ellos, que puedan utilizarlos con seguridad y provecho”.)
Todos podemos donar nuestros órganos. La extracción de un órgano no produce reflejos traumatizantes en el periespiritu del donador. Lo que lesiona el periespiritu, que es nuestro cuerpo espiritual, son las actitudes incorrectas perpetradas por el individuo, y no lo que es hecho a el o a su cuerpo por otras personas. Más allá de eso, el donador desencarnado es, muchas veces, beneficiado por las oraciones y por las vibraciones de gratitud y cariño por parte del receptor y de su familia. La integridad, pues, del periespiritu está íntimamente relacionada con la vida que llevamos y no con el tipo de muerte que sufrimos o con el destino de nuestros despojos.
Hay casos, no obstante, que la donación o extracción de órganos no se recomienda. El día 6 de febrero de 1996, atendimos a un Espíritu en sufrimiento, que recibiera el corazón de un joven muerto en un accidente, el cual, sin haber comprendido que desencarnara, lo atormentaba en el plano espiritual, reclamando que se le devolviera el corazón. Curiosamente, el Espíritu que recibiera el órgano sabía que estaba desencarnado y recordaba hasta haber donado las corneas a otra persona.
Indagaron a Chico Xavier: ¿“Chico, usted cree que el espirita debe donar sus corneas? ¿No habría en ese caso repercusiones para el lado del periespiritu, toda vez que ellas deben ser retiradas momentos, después de la desencarnación del individuo? El bondadoso médium minero respondió: (“Hoja espirita”, nov./82, apud “Chico, de Francisco”, pág. 84): “Siempre que la persona cultive desinterés absoluto en todo aquello que ella cede para alguien, sin preguntar al beneficiado lo que hace de la pieza recibida, sin desear cualquier remuneración, sin aguardar gratitud alguna, esto es, si la persona llegó a un punto de evolución en la que la noción de posesión no le preocupa, esta criatura está en condiciones de dar porque no va afectar el periespiritu en cosa alguna. En el caso contrario, si la persona se siente perjudicada por eso o por aquello en el curso de la vida, o tenga recelo de perder utilidades que juzga pertenecerle, esta criatura tiene la mente vinculada al apego a determinadas ventajas de la existencia y con certeza, después de la muerte del cuerpo, se inclinará para reclamaciones, dándoles cabida, generando perturbación en su propio campo intimo. Si la persona tuviera cualquier apego a la posesión, inclusive de los objetos, de las propiedades, de los afectos, no debe de dar, porque se perturbará”.)
Años después de esa respuesta, se registro el caso Waldimir, el joven suicida que fue aliviado en sus sufrimientos post-morten gracias a las oraciones provenientes de la donación de corneas por ella hecha, mostrando que, incluso en las muertes traumáticas como esa, la caridad de la donación, cuando es practicada por el propio desencarnado, es largamente compensada por las leyes de Dios. (El caso Waldimir es narrado en el libro “¿Quien tiene miedo a la muerte?”, de Richard Simonetti.)
Extraído de la revista El Consolador, traducido al español por M. C R
REENCARNACIÓN GILBERTO GELEY
La idea de la reencarnación, está de acuerdo con la anatomía y la fisiología comparadas, las cuales prueban que nada desliga al hombre de los animales y que la idea de que un alma reservada sólo al hombre, es insostenible desde el punto de vista científico. El proceso de encarnación y desencarnación no constituye un privilegio del hombre, sino que es consecuencia de una ley natural y general, que abarca todo lo que piensa, vive y es. Tomado del libro “La reencarnación”
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En este último tiempo he escuchado hablar tanto de la crisis, que recurrí al diccionario para ver qué significaba.
Crisis: «Una crisis es un cambio brusco o una modificación imprevista en el desarrollo de algún suceso. Dichas alteraciones pueden ser físicas o simbólicas. Crisis también es una situación complicada o de escasez»
¿A qué le llamamos crisis?
Aplicamos esta palabra a muchas situaciones: cuando algo anda mal en política, en economía, en la familia, en el matrimonio… También hablamos de crisis en asuntos relacionados con la enfermedad, ansiedad, etc.
Como vemos, hay muchos tipos de crisis, pero por nuestra reacción, podría parecer que la única crisis que existe es cuando nuestro dinero se ve afectado.
No hace mucho tiempo, varios países del mundo han sufrido una crisis económica que no se había experimentado durante varias generaciones. No obstante, nosotros, en Argentina, convivimos con ella como si fuera nuestra eterna compañera.
En el año 2001, el gobierno de turno se quedó con todos los ahorros que los argentinos tenían en los bancos. La gente salió a la calle y en pocas horas, el presidente de la nación tuvo que renunciar, fue tal el impacto de la crisis que muchas personas murieron y otras incapaces de superar la situación, terminaron suicidándose. Pero si me permiten, les diré que hoy tenemos crisis mucho más graves que la económica: crisis de valores, de moral, de ética, de inseguridad, de pánico.
Cada día vemos a ladrones que con toda impunidad matan para robar un celular o unas pocas monedas. Cada año, cientos de policías son asesinados y todos los días vemos en los periódicos y en la televisión, hechos delictivos y criminales. Miles de familias están sufriendo las consecuencias de la inseguridad.
¿Dónde se origina la crisis?
Nos han hecho creer que la crisis, está en la economía, en el sistema bancario, o en los gobiernos.
La crisis no está en un sector, ni la genera él. La crisis está en el ser humano, en la sociedad.
Si no, miremos los grandes sucesos acontecidos en los últimos años:
• El holocausto nazi. Las bombas atómicas lanzadas sobre Japón.
• Los 46 millones de abortos por año. Es como si en un año desapareciéramos todos los habitantes de este país y esto según datos oficiales.
• Países enteros controlados por el narcotráfico o el terrorismo.
• Más de la mitad de la población del mundo sobrevive con uno o dos dólares diarios.
• El cambio climático, trayendo devastaciones por todo el planeta.
• La trata de personas, el tráfico de órganos, las violaciones, los miles de adultos y niños que mueren de hambre, por día.
Hace poco tiempo se escuchó que una banda en Perú, mataba a las personas, para sacarles la grasa. Ésta era vendida a importantes compañías farmacéuticas a razón de 15.000 dólares el kilo.
Hace pocos días una mujer embarazada fue secuestrada, le practicaron una cesárea para robarle a su niño.
Si todo esto no te demuestra que el ser humano está en crisis, ya me dirás…
Y estos datos son solamente acontecimientos, sucesos. Esto no es la crisis en realidad. Esto es tan solo algunas de las consecuencias y evidencias de que el ser humano vive inmerso en una terrible, destructiva y progresiva crisis.
¿Qué podemos hacer entonces?
• Tratar de cambiar el sistema.¡ Imposible!
• Protestar… Millones lo han hecho y pocas veces han logrado ser escuchados.
• Muchos líderes mundiales se reúnen para dar soluciones. Firman tratados de todo tipo, pero luego no los cumplen y todo sigue igual.
¿Dónde está la solución?
• Creo personalmente que la solución está en cada uno de nosotros. No podemos dar lo que no tenemos.
• No puedo dar sanidad, si estoy enfermo.
• Si en mí hay un virus, infectaré todo lo que toque y lo que tengo a mi alrededor.
• Si no puedo ver, no puedo ser guía de ciegos.
• Cómo puedo ser un buen padre y pretender que mi hijo sea una buena persona, si en mi corazón hay odio, resentimiento, amargura, egoísmo, codicia y tantas cosas negativas.
Quiero decirte que la única solución está en dejar que Dios transforme nuestra vida y como consecuencia cambie nuestra manera de pensar y de actuar.
Todos nosotros sufrimos a lo largo de la vida situaciones de todo tipo. Pequeñas y grandes crisis, que también podríamos interpretar como pruebas que Dios pone en nuestro camino, para que nos acerquemos a Él y fortalecer nuestra fe. Por cierto, en chino crisis significa «Oportunidad»
Si tienes fe, no deberías preocuparte por las crisis, ya que esta palabra «no existe» en el vocabulario de la fe. Aunque quizás suene demasiado sencillo, yo te sugiero que, a partir de ahora, cambies la palabra CRISIS, por CRISTO. Las dos empiezan igual, pero te aseguro que el final es muy distinto.
«No le digas a Dios lo grande que es tu problema, dile a tu problema lo grande que es Dios»
AUTOR DESCONOCIDO
PORTADO POR JOSE LUIS PRIETO
" La Mediumnidad se puede manifestar a través de personas absolutamente incultas, pero los buenos Espíritus son del parecer que todos los médiums son llamados a estudiar a fin de servir con más seguridad" - Francisco CándidoXavier -
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Esta ley cósmica nos da las claves para poder comprender hasta donde alcanzan las consecuencias de nuestros actos, y nos enseñan ,por tanto, a dirigir más consciente y convenientemente nuestras vidas en coherencia con lo que esta ley nos enseña.
Es también conocida popularmente como Ley del Karma
¿ Qué significa Karma ?.- Es una Ley natural de justicia, reequilibradora y correctora del Ser espiritual, que actúa siempre retribuyendo y equilibrando el resultado de nuestros actos buenos o malos cometidos en esta vida. Podemos afirmar que esta ley acompaña al espíritu desde su primera encarnación en donde inició su camino evolutivo como ser humano..
Esta Ley está en la naturaleza misma del espíritu humano en donde precisamente por eso, su acción reguladora de las vidas humanas y de sus acontecimientos, es permanente.
La palabra “ Karma ”, tiene un origen oriental que procede del Sánscrito “Karman”, y precisamente significa “ Acción y Consecuencia”. Este nombre oriental es el mas popularizado, pero en Occidente también se le conoce como Ley de Causa y Efecto, Ley de Consecuencias , Ley de Retribución, Ley de siembra y cosecha, etc. También esta ley afecta a la materia, y es conocida en Física donde fue promulgada por Isaac Newton como Ley de Acción y Reacción. Dicha ley física fue promulgada así: “ A toda acción realizada en un determinado sentido, corresponde una reacción de la misma intensidad en dirección opuesta”, o sea, que es una ley equilibradora de los actos y sus consecuencias. Ella ajusta y equilibra los méritos y los deméritos de cada uno. Conforme ahondamos en su comprensión, vemos más claramente como las casualidades en realidad no existen. En general todos los actos y situaciones que nos sobrevienen en la vida, suponen una Causalidad que determina la relación de la causa con el efecto correspondiente que produce : Todo hecho pude ser como considerado como un efecto o como cosecuencia de algo y no hay efecto sin causa por lo que no hay casualidades sino siempre “causalidades”, aunque no siempre lo comprendamos así o lo aceptemos. Es fácil llegar a comprender la lógica de que si tenemos libre albedrío y voluntad propia para dirigir conscientemente nuestras vidas, también debemos tenemos la responsabilidad de nuestros actos y sus consecuencias. Por ella , Dios deja al tiempo el cuidado de hacer derivar sobre cada uno los efectos de las causas que los originaron . Funciona haciendo que cada uno recibamos obligadamente las consecuencias de nuestros actos de los que somos responsables, por cuanto hacemos a los demás o a nosotros mismos . Supone una especie de compensación de los actos del pasado a la que estamos sometidos todos los seres humanos, tanto a nivel individual como colectivo. Esta Ley que nos corrige y nos incentiva en nuestras vidas es ante todo perfecta, inmutable, automática, soberanamente justa y además al mismo tiempo está relacionada estrechamente con la del Amor, porque ofrece eternamente al Espíritu humano la posibilidad de evolución.
Es de señalar que la Ley de Consecuencias puede actuar corrigiendo o sancionando acciones negativas, pero también lo hace premiando y compensando las buenas acciones de consecuencias positivas en cada Ser humano. Su comprensión representa y engrandece el concepto de la Justicia Divina que siempre se cumple inexorablemente y nos indica que para nadie existen privilegios ni concesiones.
Esta Ley cósmica de Causa y Efecto, nos explica el gran interrogante de las desigualdades humanas, y nos aclara los mecanismos de actuación de la Justicia Divina de forma sencilla, pero categórica : De lo que sembramos en este mundo libre y voluntariamente, recogemos la cosecha obligatoria buenao mala, antes o después. Hay quien evivocadamente cree que la muerte hace que muchos no recojan esas consecuencias buenas o malas de lo que en vida sembraron, pero esto es a causa de que olvidan que con la muerte no termina la vida dl espíritu y que la reencarnación de este en nuevas vidas donde recogerá el resultado de sus anteriores siembras, es un hecho.
La Ley de Consecuencias muestra la Gran Inteligencia Justicia y Previsión de Quien la puso en marche en medio de la evolución del espíritu humano pues nos conduce en el proceso evolutivo al hacer que nos conduce a un equilibrio espiritual, porque repetidamente nos confronta con los mismos problemas, hasta que por fin aprendemos y somos capaces de superarlos.
Asimismo esta ley administra los destinos de todos los Seres espirituales, proporcionándonos las circunstancias y las pruebas de la vida que necesitamos para progresar, aunque no siempre las aceptemos de buen grado ni comprendamos el por qué nos sobrevienen, pero que nos lleva a reflexionar sobre el tiempo pasado y el futuro. Simplemente nos plantea situaciones y circunstancias humanas, pero no actúa en contra de nuestra libertad, sino que la respeta totalmente, y es la respuesta obligada que obtenemos de aquello que hacemos voluntariamente en uso nuestro libre albedrío. Por esta ley siempre se nos devuelve el bien o el mal, en esta vida o en otras futuras.
También nos hace comprender la lógica de la Reencarnación, cuando explica como muchas de las fobias humanas en la vida presente, suelen tener su origen en traumas padecidos en el pasado, y como a través de las nuevas y a veces múltiples experiencias en la materia, finalmente el espíritu evoluciona reequilibrándose y adquiriendo nuevos valores y experiencias..
Finalmente comprendemos que la ley del Karma siempre ha actuado en la vida individual y también en la colectiva de los pueblos, que se han movilizado vida tras vida y generación tras generación mediante sus actuaciones, comportamientos y actos .
- Jose Luis Martín-
“ Si quieres conocer el pasado, mira el presente que es su resultado. Si quieres conocer el futuro, mira el presente que es su causa.” - Proverbio japonés -
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( Dada la falta de personas interesadas en visitar este blog, comienzo a plantarme el poner término al mismo. Cuando lo decida hacer, avisaré a quién pueda asomarse al último artículo, por si quieren seguir viendo solo el de "Inquietudes espíritas" u otro ).
- Jose Luis Martín -
En la noche del 8 de marzo de 1956, tuvimos nuestra atención volcada para el triste relato del Espíritu A. Ferreira que, ocupando los recursos psicofónico del médium, nos ofreció significativa lección con respecto a la calumnia, conforme a sus experiencias.
De todas las potencias del cuerpo humano, la lengua será tal vez aquella que más reclama nuestra vigilancia.
Por ella, comienza la gloria de la cultura en los cinco continentes, más, a través de ella, igualmente principian todas las guerras que atormentan al mundo.
Por ella se irradia la miel de nuestra ternura, más también, a través de ella, se derrama la hiel de la cólera.
Muchas veces es fuente que refresca y muchas otras es fuego que consume.
En muchas ocasiones, es herramienta que educa y, en muchas circunstancias, es lámina portadora de la destrucción o de la muerte.
Soy una de las víctimas de la lengua, no conforme acontece en la existencia humana, en la que los calumniados caen en la Tierra para erguirse en el Cielo, en sublime triunfo, más, según los padrones de la vida real, en la que los calumniadores que triunfaron entre los hombres experimentan, más allá, del sepulcro, la extrema derrota del espíritu.
Determinan nuestros amigos espirituales os ofrezca mi historia.
La voy a contar, sintetizando tanto como sea posible, para no cansaros la atención.
Hace casi treinta años, nuestra familia, dirigida por pequeño comerciante, en la venta por menor de Rio, era serena y feliz.
En casa, éramos cuatro personas.
Nuestros padres, Afranio y el servidor que os habla.
Entre mi hermano y yo, con todo, surgían antagonismos irreconciliables.
Afranio era bondad.
Yo era maldad oculta.
Mi hermano era dulzura, yo era crueldad…
En el aparecía la luz de la franqueza abierta.
En mi se escondía la torpe mentira.
Afranio era virtud, yo era el vicio contumaz…
En la época en que figuro el principio de mi relato, mi hermano se desposara con Celina, una joven recta y generosa que aguardaba el primer hijito.
En cuanto a mi, me entregue a las libaciones de la irresponsabilidad, encontré en la joven Marcela, tan liviana como yo mismo, una compañera ideal para mi clima de aventura.
Entretanto, cuando la vi, aguardando un niño, bajo mi responsabilidad directa, la abandone, despiadado, aunque vigilase los menores movimientos.
Fue así que, en nublada mañana de junio, observe un automóvil visitar el refugio.
Me puse a vigilarla, reparando en el hombre de frente descubierta que buscaba la morada y reconocí a mi propio hermano.
Sorprendido y aterrorizado, di curso a los malos sentimientos que generaron, en mis ideas, la infamia que pasó a dominarme la cabeza.
Encontré, en fin – concluí malicioso- la brecha por donde solapar su reputación, y me aparte apresurado.
Jugué y bebí, volviendo a la noche para el santuario doméstico, donde encontré aflictiva ocurrencia.
Afranio, ausentándose de nuestra pequeña lonja para depositar en un banco la expresiva importancia de cincuenta contos de reales – fruto de nuestras economías de dos años, para la realización de nuestro viejo plano de casa propia – perdiera la suma aludida, sin conseguir justificarse.
Escuche las inquietantes alegaciones, simulando preocupación, más, dando lugar a mis proyectos delictuosos, arquitecté la mentira que debería arruinarlo.
Llamé a mi padre a la intimidad y lo envenene por los oídos.
Con mi palabra fácil, tejí la calumnia que sirvió para imponer a mi hermano irremediable infortunio, contando a mi padre lo que había visto, en compañía de mujer menos respetable, perdiendo toda nuestra fortuna en una casa de juego, y acrecenté que observara el cuadro lamentable con mis propios ojos.
Mi madre y Celina, a reducida distancia, sin que yo reparase en su presencia, notaron mi puñalada verbal, y todos los nuestros, dando crédito a mi verbo delincuente, pasaron de la confianza al menosprecio, dispensando al acusado el tratamiento cruel que le desmantelo la existencia.
Por seis días Afranio, desesperado, procuro en balde el dinero.
Y, después de ese tiempo, incapaz de resistir el escarnio de que era víctima, prefirió el suicidio a la vergüenza, ingiriendo el veneno que le robo la vida física.
La desgracia nos penetro la lucha diaria.
Todos menos yo, que me regocijaba con la oscura vergüenza, se rindieron a la tensión y al desespero.
Inquirida Marcela por mi padre, vinimos, sin embargo, a saber, que Afranio la visitara por solicitación de ella misma, que se hallaba en extremada penuria.
Nuestro espanto, con todo, no quedó ahí, porque finalizados tres días después los funerales, un chofer humilde nos procuró, discreto, para entregar una bolsa que traía los documentos de Afranio, acompañados por los cincuenta contos, esa bolsa que mi hermano había perdido inadvertidamente en el coche que lo sirviera.
Mi cuñada, en un parto prematuro, falleció en nuestra casa.
Mi madre, postrada en el lecho, no se levanto más y, pasados tres meses, la muerte se hizo de ella, tocado por infinito disgusto, mi padre acompaño sus pasos al cementerio de Caju.
Me encontraba, entonces, solito.
Tenía dinero y busque la vida fácil, más el remordimiento paso a residir en mi conciencia, atormentándome el corazón.
Me embriagaba para olvidar, más entontecida la cabeza, pasaba a ver, junto a mí, la sombra de mis padres y la sombra de Celina, preguntándome angustiados:
-¿Caín que hiciste de tu hermano?
La locura que me invadía me domino al fin…
Conducido al caserón de la Playa Roja, allí gaste cuanto poseía para, después de un año de suplicio moral e irremediable tormento físico, abandonar mis huesos exhaustos en la tierra, en cuyo seno, en balde, imploro consuelo, porque el sufrimiento y la vergüenza me sitiaron la vida, destruyéndome la paz.
Estoy amargado, a través de todos los procesos imaginables, las consecuencias de mi crimen.
Soy un fantasma, despreciado en todas partes, sorbiendo la hiel y el fuego del arrepentimiento tardío.
Solamente ahora, oyendo las lecciones del Evangelio, conseguí encender en mi alma leves chispas de esperanza…
Y a la manera de mendigo que bate a la puerta del reconfortamiento y del alivio, encuentro presentemente un nuevo camino para la reencarnación, que, muy en breve, me ofrecerá la bendición sagrada del olvido.
Entretanto, no sé cuándo podré encontrar, de nuevo, a mi padre y a mi madre, a mi hermano a mi cuñada, creadores de mi destino, para rescatar, ante ellos, el debito inmenso que contraje.
Mientras tanto, seré apenas internado en la carne para considerar los problemas que yo mismo cree, en perjuicio de mi alma…
Brevemente, volveré al campo de los hombres, más reapareceré, entre ellos, sin la gracia de la familia a fin de valorizar el santuario domestico, y renaceré mudo para aprender a hablar.
¡Que Dios nos bendiga! Por el espíritu A, Ferreira – Del Libro: Voces del Gran Más allá médium Francisco Cándido Xavier. ( Gobierna tu casa y sabrás cuánto cuesta la leña y el arroz; cría a tus hijos, y sabrás cuánto debes a tus padres.) Gonofa Juarez
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Es importante conocer las estrategias que usa el mal para adormecer las conciencias, y prepararnos para evitarlas actuando en el bien. De la obediencia ciega animal, se desprenden algunos tópicos que debemos tener claros, uno de los más importantes es el PARA QUE, y ojo que no es los mismo que él PORQUE.
Ejemplo:
¿Para qué algunas sectas creen en Adán y Eva?
El fanático se aferrara con uñas y dientes hasta destrozar sus vestiduras para responder un POR QUE, sus miles de conjeturas, sofismas, pseudo ciencias etc. En principio esto lo hacen sentir protegido, pero cuando todo eso cae, solo le queda la obcecación," PORQUE LO DIGO YO", "PORQUE LO DICE MI PASTOR", "PORQUE LO DICE LA BIBLIA", etc, ante la imposibilidad de sustentar tamaña mentira, pero un estudio más simple nos indica por ejemplo en el caso de los Adventistas y sus primos los Testigos de Jehová, (quienes se arrogan el derecho de poseer la verdad absoluta y editar libros en contra de todas las demás organizaciones ya que ellos son los únicos santos, salvos y herederos de Dios, lo que los convierte en soberbios, propio de espíritus sumamente atrasados), ambas organizaciones, primas hermanas, necesitan creer en Adán y Eva para justificar, en el caso de los adventistas la adoración del día sábado (que ellos llaman rimbombantemente REPOSAR por obediencia, pero se trata de una adoración velada, como el católico fanático que dice, yo no adoro a la estatua de tal o cual santo, ella me recuerda a Dios, pero al tiempo viste a su estatua con trajes costosos, la adorna y vive por ella; una cosa es lo que dice y otra lo que hace, y en el caso de los Testigos es para justificar que solo 144,000 irán al cielo.
Pero a nosotros también nos llega el momento de preguntarnos para qué somos espiritas, ojo no digo por que somos espiritas.
PARA HACER DE ESTE UN MUNDO MEJOR PARA VIVIR, RESPETANDO A TODA CORRIENTE DEL PENSAMIENTO QUE SEA ÉTICA, MORAL Y SIRVA PARA EL DESARROLLO DE LA HUMANIDAD Y EL MEJORAMIENTO DEL PLANETA,
PARA NO REENCARNAR EN CONDICIONES DEPLORABLES EN MUNDOS DE CASTIGO,
PARA MEJORAR LAS RELACIONES FAMILIARES, PARA SUPERAR EL DOLOR,
PARA SER CONSOLADOS DURANTE LA PARTIDA DE NUESTROS SERES AMADOS,
PARA AYUDAR AL POBRE, AL HUMILDE,
PARA EJERCER LA SOLIDARIDAD CON MI FAMILIA, ESPOSA, ESPOSO, HIJOS O HIJAS,
PARA PERDONAR,
PARA ACEPTAR A TODOS CON SUS DEFECTOS,
PARA COMPRENDER QUE SU DESARROLLO ESPIRITUAL DEJARA A CADA QUIEN EN EL LUGAR QUE MERECE,
PARA COMBATIR EL MAL DONDE QUIERA QUE ESTÉ, USANDO EL AMOR Y LA COMPRENSIÓN, ELIMINANDO EL EGOÍSMO etc....en fin, creo que muchos de nosotros podemos encontrar muchos mas PARA QUE y muchos menos POR QUÉ.
En toda conducta siempre preguntémonos PARA QUÉ ya que el por qué nos da muchas justificaciones: PORQUE ESTABA ENFERMO,
PORQUE NO TENIA DINERO,
PORQUE MI MAMA ME ENVIÓ,
PORQUE MIS PADRES ME DIJERON,
PORQUE ESTABA EN BLA BLA BLA BLA, y las justificaciones son como las axilas, todos las tenemos y todas huelen mal.
- Pedro Echevarría-
UNIFICAR (Psicografía) Por Amilcar Jr. Pertuz R Químico Farmacéutico
La unificación se inicia en los corazones separatistas. Trabajen en la orientación de instruirse y estudiar aquello que desconocen. Formen grupos de estudio capaces de profundizar sus conocimientos. Intercambien fuerzas evolutivas diversificadas para aplicar el conocimiento aprendido. Respétense como hermanos que son y verán crecer el movimiento espírita en Brasil con la fuerza jamás imaginada por ustedes. Allan Kardec Congreso, Centro de Convenciones, Vitória/ES, Brasil, el 30/09/01
Es el elevado concepto que alguien se hace de si mismo; es una especie de amor propio que nos inspira una idea exagerada de nuestro merito que nos incita a inculcarlo a otros; es un defecto del alma humana, invadiendo lo más intimo de la persona; es el vicio de la inteligencia, así como la humildad es su virtud. Como la inteligencia es la parte más noble del ser humano, su virtud es la mayor de todas las virtudes y su vicio es el peor de todos sus vicios.
El orgullo no encuentra hospedaje en una persona de inteligencia equilibrada; esta se rinde a la constatación de la verdad, que acabó con cualquier presunción. La realidad de nuestras propias limitaciones es el más eficaz de los convites a la humildad.
Es de labios de científicos y filósofos, esto es, de personas realmente sabias de donde se recogen las más sorprendentes manifestaciones condenando cualquier tipo de orgullo. Una cultura que despertase el orgullo no seria una cultura con (mayúscula) – que se coloca ante la realidad con la intención de comprenderla – pues seria una cultura que presta culto a su propio ego.
El orgulloso no se preocupa de conocer la verdad, sino apenas en ocupar una posición en la que pueda ser el centro la norma; libre de cualquier subordinación, pretende que todo este sujeto a si mismo.
La afirmación de que el orgullo es el padre de todos los vicios no es un dicho común, repetido por el uso, sino una verdad que justifica esa afirmación.
El orgulloso posee todos los vicios.
El egoísta coloca su persona en el centro de todo, sirviéndose de una inteligencia inciensada por el orgullo para justificar este egoísmo suyo.
Es injusto de hecho, justicia significa respetar los derechos de los demás, mientras que el orgulloso solo reconoce un derecho; el suyo, que no le impone ninguna especie de obligación, pues él ignora la correlatividad de los términos y la dialéctica de las relaciones en la vida en sociedad.
Es ingrato. Solo el recuerdo de cualquier dependencia, próxima o remota, ya lo hace sufrir y se libera de ella rechazándola; mientras que la gratitud guarda el reconocimiento de que una mano extraña ayudó a ser lo que somos. Él orgulloso se siente fruto solo de si mismo, pues su orgullo no le permite compartir con otros sus merecimientos.
El no tiene religión. Quien no admite ninguna dependencia de Dios. ¿Cómo podría tolerar que su alma se vuelva agradecida al Creador? El sentimiento religioso se basa en el reconocimiento de que fuimos creados y de que existe un Dios que cuida de todo; sin embargo, el orgulloso, no precisó que lo ayudasen a nacer y tampoco precisa que lo ayuden a vivir: ¡Su orgullo cuidará de todo!
Es inmoral. Es incapaz de admitir vínculos morales para su comportamiento quien se juzga superior a las leyes. Sus actos no precisan respetar moral alguna, más imponen a otras normas morales.
Es fanfarrón. Está siempre hablando de si, atribuyéndose elogios por hazañas jamás realizadas; expone como proezas actos que solamente su exagerada jactancia considera como tales. Es prepotente, arrogante, insolente y violento. Y se podría señalar, no para demostrar que el orgullo es de hecho el padre de todos los vicios, sino porque el orgulloso realmente los posee todos, incluso el de presentarse con actitudes humildes y modestas.
Cuando el orgulloso habla de los otros, lo hace con desprecio y con sentimientos de compasión. Está claro que conversar contigo sobre ti y sobre los otros ya seria un acto excepcional; habitualmente evita la compañía de los demás, incapaces de comprenderlo, recogiéndose a meditar sobre su incomprendida grandeza.
Solamente el orgulloso es capaz de entender su ego y de dialogar con su orgullo, los otros son míseros mortales que merecen el desprecio, o si él quisiera ser benévolo, su compasión. Ya que lo quiere así, déjenlo solo; no lo perturben en la meditación sobre sus merecimientos. De eso se encargará la amarga soledad, que lo punirá por su orgullo. Cuando tuviere necesidad de los otros, no los encontrará. Es el castigo que se merece. Solo que, entonces, nos acusará a todos de ser orgullosos. Es muy cierto que los defectos de los demás son los nuestros vistos en los otros.
Pero, ¿será que esta meticulosa excavación hecha en el alma vivida del orgulloso estará realmente exenta de un secreto deseo de descubrir en él algo que existe dentro de nosotros mismos?
Está claro que el orgulloso hace mal en acusar a los otros de orgullo; pero, ¿Quién de nosotros estará totalmente inmune de un vicio que nació junto con el ser humano y que tal vez lo verá morir? Que no seamos totalmente victimas de un vicio no significa que estemos totalmente exentos de él. Existen dos cosas irreales: un ser humano que sólo tenga vicios y por otro lado, un ser humano que solo tenga virtudes. Por detrás de la cortina del Yo” conservamos lamentable ceguera frente a la vida.…)
En todo y en todas partes, nos apasionamos por nuestra propia imagen.
En los seres queridos, habitualmente nos amamos a nosotros mismos, porque, si demuestran puntos de vistas diferentes de los nuestros, aunque estos sean superiores a los principios que abrazamos, instintivamente disminuimos el cariño que les consagrábamos.
En las obras que hacemos del bien a que nos dedicamos, estimamos, por encima de todo, los métodos y procesos que se exteriorizan de nuestro modo de ser y entender, porque si el trabajo evoluciona o se perfecciona, reflejando el pensamiento de otras personalidades por encima de la nuestra, operamos casi sin percibirlo, con una disminución de nuestro interés en los trabajos iniciados.
Aceptamos la colaboración ajena, pero sentimos dificultades para ofrecer el concurso que nos compete. Si nos hallamos en una posición superior, donamos con alegría una fortuna al hermano necesitado que sigue con nosotros en condición de subalterno, a fin de contemplar con voluptuosidad nuestras cualidades nobles en el reconocimiento de largo curso al que se siente constreñido, pero rara vez concedemos una sonrisa de buena voluntad al compañero más rico o más fuerte, puesto por los designios divinos a nuestro frente.
En todos los pasos de la lucha humana, encontramos la virtud rodeada de vicios y el conocimiento dignificante casi sofocado por los espinos de la ignorancia, porque, infelizmente, cada uno de nosotros de modo general, vive buscando su propio “Yo”
Entre tanto, gracias a la Bondad de dios, el sufrimiento y la muerte nos sorprenden en la experiencia del cuerpo y más allá de ella, arrebatándonos a los vastos continentes de la meditación y de la humildad, donde aprenderemos, poco a poco, a buscar lo que pertenece a Jesucristo, a favor de nuestra verdadera felicidad, dentro de la gloria de vivir.
Que el Divino Maestro continué bendiciéndonos y podamos, esforzarnos en reconocer nuestro propio orgullo, para que poco a poco, ingresemos en la senda de la Humildad. Pues Jesús decía:
“Que el reino de los Cielos es para los humildes y no para los orgullosos”.
Los hombres cultos y talentosos, según el mundo, tienen por lo general una opinión muy alta de si mismos y de su superioridad, consideran a las cosas divinas como indignas de su atención. Su mirada se concentra hacia su persona, no pueden elevarse hasta dios.
A causa de su orgullo se rebelan en admitir el mundo Invisible, colocados en un pedestal, no desean descender. Jesús nos quiso decir, que allí será admitido el que tenga simplicidad en el corazón y la humildad del espíritu; que el ignorante que posea esas cualidades será preferido al sabio que cree en más en si mismo que en Dios. Cristo coloca la humildad en la virtud que acerca a Dios y al orgullo entre los vicios que de Él alejan.
“En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús diciendo. ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: cualquiera que se humille, como este niño, ese será el mayor en el reino de los Cielos.
Aconteció un dia de reposo, que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante que era fariseo, estos le acechaban. (…) Observando como escogían los primeros asientos a la mesa refirió a los convidados una parábola diciéndoles:
Cuando fuerais convidados por alguien a alguna boda, no os sentéis en los primeros lugares, no sea que otro más distinguido esté convidado y viniendo el que te convidó, te diga: Da este lugar a este; y entonces te brinde el último lugar y lo ocupes con vergüenza. Ve siempre al último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa. Porque el que se humilla será enaltecido y el que se enaltece será humillado.
Es el orgullo el que cierra los ojos al hombre, envanecido por su ciencia mundana. En la hora actual con las verdades reveladas por el Espiritismo, algunos incrédulos se asombran de que los espíritus realicen tan pocos esfuerzos para convencerlos de su autenticidad. Dios no quiere abrirles los ojos por la fuerza, puesto que se complacen en tenerlos cerrados. Llegara su vez, pero es menester antes que sientan las angustias de las tinieblas y reconozcan a dios, y no al azar, en la mano que hiere su orgullo. Dios escucha con bondad a quienes se dirigen a Él humildemente, y no a aquellos otros que se consideran más que Él.
Si rehúsan admitir la verdad, es porque su Espíritu no se halla todavía maduro para comprenderla, ni su corazón para sentirla. El orgullo es la catarata que empaña su vida. ¿De que le sirve mostrar la luz a un ciego?
El terrible adversario de la humildad es el orgullo. Si Cristo prometía el reino de los Cielos a los más pobres es porque los grandes de la tierra se figuran títulos y riquezas son recompensas que se han concedido a su merito, y creen que su esencia es más pura que la del pobre: creen que todo eso se les debe, de ahí que cuando Dios se lo quita le acusen de injusto.
Ciegos los orgullosos, no se dan cuenta que Dios no hace distinción en el cuerpo del rico y del pobre, ambos desnudos son iguales. El Creador no ha hecho dos especies de hombres. El rico es igual al pobre, esto al orgulloso le hace sublevarse diciéndose: ¿yo, nacido de noble casta, uno de los grandes de la Tierra? ¡Puedo ser igual a esa miserable que viste andrajos ! ¿Por qué lo puso Dios tan bajo y a mi, en cambio, tan arriba?y no son capaces de preguntarse ¿Qué eran antes de ser nobles y poderosos? ¿Quien no les dice que eran antes más pobres que los últimos de su servidumbre? Dios puede bajar, nuestra altiva frente, en el momento que más alta la ponemos. En la divina balanza todos los hombres pesan igual. Únicamente las virtudes los distinguen a los ojos de Dios. Todos los espíritus son de una misma esencia y todos los cuerpos han sido modelados con idéntica arcilla. Vuestros títulos y nombres no cambian en nada las cosas, quedan en el sepulcro.
El obrar bien con humildad, hará que vayamos poco a poco demoliendo los altares erigidos al orgullo.
No debemos lamentar, las calamidades que nosotros mismos hemos acumulado sobre nuestras cabezas. Desconocíamos la santa y Divina moral de cristo; no nos asombremos, de que la copa de la iniquidad se haya desbordado en todas partes.
El malestar se ha generalizado. ¿A que atribuirlo si no es a nosotros mismos? ¿Por qué buscamos aplastarnos los unos a los otros? No podemos ser felices sin la mutua benevolencia, y ¿Cómo podría existir esta junto con el orgullo? El orgullo, he aquí la fuente de todos nuestros males.
Hemos de destruirlo, si no queremos ver la humanidad perpetuarse en sus funestas consecuencias. Para esto, un solo medio se nos ofrece, pero ese medio es infalible, y consiste en tomar por regla invariable de conducta la ley de Cristo, ley que hemos rechazado, o falseado en su integración. Tenemos más estima a lo que brilla y halaga la vista, que a aquello otro que toca el corazón. El vicio que se desarrolla en la opulencia constituye el objeto de nuestras adulaciones, en tanto solo dedicamos una mirada desdeñosa al verdadero merito que está en la oscuridad.
Un rico libertino se presenta en cualquier parte, perdido de cuerpo y alma, y todas las puertas se le abren, todas las atenciones son para él, y al hombre de bien que vive de su trabajo solo nos dignamos a concederle apenas un saludo.
Cuando consideramos las personas según el peso del oro que poseen, o de acuerdo al apellido que llevan ¿Que interés tendrán ellas en enmendar sus faltas? Muy distinto seria si el vicio dorado fuese castigado por la opinión pública como lo es el vicio harapiento. Pero el orgullo se muestra indulgente con todo lo que halaga.
“Siglo este de concupiscencia y de dinero” hemos permitido que las necesidades materiales prevalezcan sobre el buen sentido y la razón. Todos queremos elevarnos por encima de nuestros hermanos y la sociedad está sufriendo las consecuencias.
Cuando el orgulloso alcanza limites elevados, es indicio cierto de una caída próxima, porque Dios hiere siempre a los soberbios. Si en ocasiones les deja ascender, lo hace para darles tiempo a reflexionar y enmendarse bajo la acción de los golpes, que de vez en cuando, asesta su orgullo para que les sirvan de advertencia. Pero, en vez de humillarse, el orgulloso se subleva. Entonces, es cuando han colmado la medida, i Dios los derriba por completo, y su caída es tanto más terrible cuanto más alto habían subido.
Pobre raza humana, cuyo egoísmo ha corrompido todos los caminos, recobra, empero, tu valor: en su infinita Misericordia, Dios te envía un remedio poderoso para tus males, un socorro inesperado en tu extrema miseria. Abre los ojos a la luz. Ve aquí en estas palabras las almas que vuelven para reconducirte a tus verdaderos deberes. Con la autoridad que nos otorga la experiencia, te decimos, que son muy poca cosa las vanidades y grandezas de la pasajera existencia, si se las compara con la eternidad. Allá es el mayor quien ha sido el más humilde entre los pequeños de la Tierra. Que el que más amó a sus hermanos es quien será más amado en el Cielo. Que los poderosos de este mundo, si abusaron de su autoridad, se verán reducidos a obedecer a sus servidores. Que la Caridad y la Humildad, en suma, esas dos hermanas que marchan de la mano, son los títulos más valiosos para obtener gracia ante Dios.
Nunca nos entreguemos a la desesperanza, al abandono. No somos una piedra suelta en el lecho del rió del destino, condenada a rodar incesantemente. Tenemos una meta, que nos aguarda y que alcanzaremos.
Analicemos nuestros actos mediante la reflexión, y descubramos las incalculables posibilidades de realización.
Es necesario que prestemos atención y cuidemos la conducta del vehículo carnal.
Alicia era una mujer distinguida, de porte aristocrático, de educación esmeradísima de vastísima instrucción; espiritista convencida que leía con gran aprovechamiento todo cuanto se escribía de espiritismo. Era hacedora del bien por el bien mismo, trabajaba sin desear los lauros de la gloria, pero la gloria de la elevación de sus sentimientos la llevaba en todo su ser; era una mujer de edad mediana y conservaba la esbeltez y la elegancia de la juventud; había en ella algo que atraía, que seducía, que interesaba. Era amiga de Amalia y acudía con asiduidad a visitarla. Casada y madre, se debía toda a su familia ( que no tenia sus ideales), y ella, prudente reservada, ocultaba el tesoro de sus creencias y evitaba altercados con sus deudos; vivía en un mundo superior, participaba de las luchas terrenas para llorar con sus hijas si estas padecían los dolores naturales que proporciona la vida de casada, y después que cumple sus deberes de madre amantísima, parecía que entraba en otro mundo, se reconcentra en si misma, parece que vive de recuerdos, recuerdos que debían ser muy dolorosos, por que su rostro adquiere una expresión tristísimo,,evitaba siempre hablar de si misma. Cuando se hablaba con ella parecía leerse en un libro del cual solo se ve la primera página, las demás estaban sin cortar. La ultima vez que fue a visitar a Amalia esta se sorprendió de verla más comunicativa; a que espíritu superior descendía de su alto pedestal, se humanizaba, acortaba las distancias que indudablemente existen entre ella y la generalidad de los mortales.
Amalia, se alegro de ello, le manifestó que la encontraba más cariñosa, más cerca de ella, que no sabía que notaba en ella.
El dolor es el gran demócrata del Universo. Los que sufren se entienden fácilmente; tu Amalia hace tiempo que sufres; yo también sufro grandes reveses, y por ley de afinidad me pongo al habla contigo, a ver si tu me puedes aclarar lo que yo no alcanzo a ver.
Sabes Amalia que te quiero y te admiro, tu Espíritu y el mío se conocen hace tiempo; y aunque por esta vez el destino nos separa, no importa; las almas no necesitan del roce de los cuerpos para entenderse, para quererse y para prestarse señalados servicios.
_.Creo que ya sabes que me quede viuda
_.Mi esposo murió de la muerte más horrible que tu puedas imaginar.
_. ¿De que murió?
_. ¡De hambre!
_. ¡Jesús que horror!, ¿Tenia algún cáncer en el estomago que le impidiese alimentarse?
_.No, estaba muy bueno y muy sano, sabia cuidarse como pocos hombres, su ciencia médica le servia admirablemente para no padecer dolores físicos, pero un dolor moral le hizo olvidar todos los métodos higiénicos, se entregó en brazos de una muda obstinación y su vida fue extinguiéndose como se extingue la luz de una lámpara a la cual le falta el aceite necesario.
_. Dolor inmenso seria el que sufrió, porque, según tengo entendido, no era tu esposo hombre dado a las sensiblerías.
_. No, ciertamente; era bueno, pero adusto; su mundo era la ciencia, su familia, sus innumerables enfermos, y sus únicos goces devolver la vista a los ciegos; por centenares se cuentan los ciegos que él ha curado, en todas las clases sociales; él estaba donde había más peligro, igual le daba que fuera un leproso que un rico acaudalado; el respondía a todas las llamadas, jamás se hizo el sordo cuando lo llamaron los afligidos.
Una de mis hijas se casó y fue madre de una niña preciosa con unos ojos hermosísimos que parecían dos luceros. Desde que nació, mi marido enloqueció por ella y ella por el; el abuelo y la nieta eran dos cuerpos y un alma, estando juntos ya estaban contentos; mi marido rejuveneció,, y siempre estaba con su nieta en los brazos, evitándole los dolores de la dentición y demás enfermedades de la niñez; pero la viruela se apoderó de todo el cuerpo de mi nieta y de sus ojos, mi marido no comía, ni dormía, estaba al lado de la pobre niña devorando libros, buscando la luz para aquellos ojos que eran su vida; devolvió la luz a uno, pero el otro salio de su orbita y mi marido creyó enloquecer, se retiró a su cuarto y yo le oía que exclamaba a solas: ¿ Será posible yo que he devuelto la vista a tantos ciegos, yo que he curado a tantos sifilíticos, y a este ángel tan hermoso no he podido curarle más que a medias; le pondrán un ojo de cristal, se harán prodigios… pero ver.. Ver no verá más que la mitad, y aun el ojo que le he salvado no será tan hermoso; no tendrá aquel brillo deslumbrador; ¿para que me ha servido mi ciencia? Para nada.
Se negó a tomar ninguna clase de alimento, vivió algunos días alimentándose con agua y murió de hambre sin exhalar una queja.
Me pregunto porque mi esposo sufriría así por esta nieta, no ha querido igual a los otros nietos, me gustaría Amalia que preguntases al padre German que historia guardan estos dos espiritas.
Amalia prometió hacerlo y el Padre German unos días después narró lo siguiente:
El medico y su nieta, son dos espíritus que caminan juntos hace muchos siglos, han estado unidos por todos los lazos terrenales y en sus últimas existencias han sido amigos inseparables, mejor dicho, maestro y su discípulo más aventajado; su ayudante más practico; tenia fama, tanta como su maestro; el uno complementaba al otro; tanta suerte tenían en sus curaciones que llegaron a enorgullecerse el maestro y el discípulo, porque eran realmente infalibles en sus juicios médicos; sus palabras eran proféticas, nunca se equivocaban, ni asegurando bienes ni presintiendo males; y se llegaron a persuadir de tal modo de su inhabilidad, que no se contentaron con seguir las huellas de otros sabios doctores, sino que inventaron nuevos métodos y procedimientos espacialísimos; no se contentaron en hacer experimentos con animales, sino que en los hospitales y en los asilos de la infancia hacían sus ensayos con infelices niños sin familia; los unos morían, los otros se salvaban y los dos sabios no sentían el menor remordimiento por la muerte de aquellos inocentes. La fama les llenaba de orgullo; se creían infalibles, porque de lejanas tierras venían familias a pedirles ayuda. El discípulo era una celebridad médica, y no se separaba de el un momento, no envidiaba a su maestro, como estaban unidos desde hacia tantos siglos, su mayor placer era tener contento a su profesor, proporcionarle niños para sus experimentos, se creyeron ambos dioses, el orgullo los cegó y el orgullo también es un pecado, y como todo pecado tiene su condena. El discípulo amado es hoy la tierna niña, cuyo abuelo, con toda su ciencia, no ha podido curar más que a medias; el sabio orgulloso, el que se cree infalible en sus juicios, se ha visto impotente para curar a su ángel querido; y este que no tuvo compasión de los pobres niños sacrificados al estudio y a las investigaciones científicas, sufre hoy las consecuencias de su indiferencia de ayer; dolor que no se compadece; es necesario sufrirlo para apreciarlo en su verdadero valor. El abuelo sufrió la decepción de que su acción curativa no respondía al impulso de su pensamiento, su desesperación llegó al grado Maximo cuando se vio impotente para salvar a la nieta, que era el amor de todos sus amores; muriendo como era necesario que muriera, humillado, convencido de su insignificancia, de su pequeñez, se creyó un dios y murió persuadido de que no hay dioses, que no hay más que un Dios, y como el pecado del orgullo científico es hasta cierto modo perdonable, y el era un Sol en el mundo de la ciencia, hoy comprende perfectamente que hay una grandeza superior a la suya, una ciencia para él desconocida, un poder maravilloso, una fuerza que sostiene la maquina del Universo, y ante tanta luz, ante tanta magnificencia, ante tantos mundos, hay grandes sabios que preguntan a Dios porque brillan los soles, y porque su fuego no incendia el Universo, el se considera uno de los alumnos en la gran Universidad del Infinito; se reconoce grande y pequeño a la vez y el orgullo no lo volverá a cegar. Tiene luz propia, vive en medio de la luz, con su fluido luminoso envuelve a su nieta, que es el amor de todos los amores.
No basta penetrar en el espiritismo, hay que amar, hay que compadecer, no se puede menospreciar al paria de la sociedad, porque aquel ser abandonado tiene un Espíritu quizás más adelantado que el que se cree infalible por su sabiduría, y en el mero hecho de nacer hay que considerar que viene a la Tierra a cumplir una misión, sea esta de gran importancia o insignificante. Todo hombre merece respeto y hay que esforzarse en protegerlo y en amarle; la ciencia que no desciende hasta el desamparado, llega un dia en que recibe el castigo merecido, como hemos visto en el medico.
Solo el espiritismo nos hará grandes en medio del dolor, porque sabiendo que vivimos eternamente, haremos lo posible para ser mejores que ayer y ser mañana grandes benefactores de la humanidad.
Que Dios nos bendiga a todos.
Trabajo extraído de diversos libros Espiritas, por Merchita, miembro fundador, del centro espirita: Amor Fraterno de Alcázar de San Juan (Ciudad real) ESPAÑA PADRE no es el que engendra, sino el que ama a sus hijos
BUEN PADRE no es quien le resuelve los problemas a sus hijos, sino que los orienta para que ellos lo resuelvan... BUEN PADRE no es el que les da mucho tiempo a sus hijos, sino el que lo aprovecha lo mejor posible... BUEN PADRE no es el que les da todo el dinero a sus hijos, sino el que los enseña a administrarlo... BUEN PADRE no es el que tolera todo a sus hijos, sino el que sanciona lo que han hecho mal... BUEN PADRES no es el que oye a sus hijos, sino el que los escucha... BUEN PADRE no es el que hace a sus hijos dependientes, sino el que los forma independientes... BUEN PADRE no es el que le dice a sus hijos a cada rato frases huecas sin sentido, sino el que habla poco, abraza poco, pero deja sentir su amor, en sus palabras y en sus abrazos.
Texto para reflexionar aportado por Gonofa Juárez
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