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miércoles, 23 de abril de 2014

La Mediumnidad y sus problemas actuales




MEDIUMNIDAD
Sus Problemas Actuales


Desde Kardec la teoría de los fluidos ha provocado divergencias entre los científicos y los espíritus. Se llegó a crear una prevención contra la palabra fluido y algunos espíritas ligados a actividades científicas, consideraron la teoría espirita al respecto, proponiendo modificaciones en la terminología doctrinaria.
El avance rápido de las ciencias en este siglo, mostró que la razón estaba con Kardec. El propio fluido magnético, que el descubrimiento de la sugestión hipnótica, parecía haber anulado por completo, retornó al campo de las hipótesis.
En la revolución conceptual provocada por Einstein, entretanto, la teoría del fluido universal no fue apartada del campo científico, más apenas colocada por él entre paréntesis, como problema pendiente para soluciones posteriores.
Hoy la situación es enteramente favorable al Espiritismo. La Física Nuclear nos presenta una imagen fluídica del Universo, verdadero dominio de los fluidos. Ellos se presentan como forma de energía en los campos de fuerza que estructuran el aparente vacío de los espacios siderales, como elementos mantenedores de la vida en los procesos fisiológicos, como flujos de partículas infinitesimales, dotadas de asombroso poder y hasta mismo como elementos constitutivos del tiempo y del pensamiento
La fase reciente de la Efluviografía, con el descubrimiento de las cámaras Kirlian de fotografías sobre campos imantados con energía eléctrica de alta frecuencia, y las recientes experiencias soviéticas con esas cámaras adaptadas a microscopios electrónicos de alta potencia, liquidaron esa vieja pendencia. Se abrió nuevamente en el campo científico el área de la fluídica.
Ya podemos pensar en términos de fluidos sin cometer ninguna herejía científica. Más sería temerario que quisiéramos definir la Mediumnidad como una especie de energía fluídica, pues su naturaleza se evidenció, desde el tempo de Kardec, como simples procesos de intermediación, o sea de relación.
La mediumnidad en sí, no es un tipo específico de energía, más se procesa, como todo cuanto existe, a través de energías espirituales y materiales en conjunción. El acto mediúmnico tiene hoy su dinámica operatoria bien conocida, que fue explicada por los espíritus a Kardec, a la rebeldía de las hipótesis por este formuladas.
El espíritu tiene en si mismo una forma de energía pura y sutil que no podemos captar y analizar a través de aparatos materiales. En la teoría espírita es el principio inteligente, dotado de potencialidades insospechables.
En nuestro estadio evolutivo sólo conocemos al espíritu por sus manifestaciones a través de energías por él usadas, más esas energías no son el espíritu y si las fuerzas de que él se sirve.


La esencia del ser es una realidad que escapa a todas las posibilidades cognitivas de la ciencia.

Sólo la Filosofía consigue abordarla a través de los métodos del pensamiento, más así mismo sin poder definirla como desea. En el Espiritismo nos socorremos con la expresión principio inteligente para definir esa esencia y su naturaleza, porque la inteligencia, como poder capaz de penetrar en la esencia de las cosas y darnos el conocimiento, es su aspecto más evidente para nosotros. En verdad, sólo nos conocemos por los efectos de lo que somos, no por lo que somos.
Las energías de la mediumnidad y su modo de actuar fueron definidas por Kardec, a través de sus pesquisas y con el auxilio de entidades espirituales superiores.
Esa definición atrevida, largamente combatida, criticada y ridiculizada por instruidos y no instruidos, esta hoy plenamente confirmada en su acierto por las pesquisas científicas de la Parasicología, de la Física Nuclear, de la Metapsíquica en el plano Fisiológico y así por delante.
El espiritismo se asienta, hoy, como ciencia avanzada que abalizó el avance de las ciencias, a partir de mediados del siglo pasado y aún tiene mucho que ofrecer en el futuro.
Las leyes que rigen los fenómenos mediúmnicos fueron esclarecidas por las pesquisas de Kardec, a pesar de las dudas y críticas irónicas de más de un siglo sobre esa innegable conquista científica, están actualmente confirmadas. Eso nos muestra la solidez de la obra kardeciana.
La acción del espíritu sobre la materia, que sufrió polémicas sofisticadas durante un siglo, a pesar de su evidencia en nuestra propia estructura orgánica, fue también ahora confirmada por las pesquisas de los científicos soviéticos en la Universidad de Kirov, en la URSS, materialistas y desconocedores de la Doctrina Espírita.
El impacto de ese descubrimiento provocó reacciones violentas del poder soviético, que sintió amenazada por ella la estructura ideológica del Estado. Cesaron las noticias sobre la gran hazaña científica, como una especie de excomunión de los responsables, más la divulgación hecha por los investigadores de la Universidad de Prentice Halla (EUA) que estuvieron en la URSS y entrevistaron a los científicos soviéticos, son suficientes para mostrarnos la grandeza del hecho
El mayor y más constante rechazo de los científicos a las conclusiones de las pesquisas espiritas sobre los fenómenos mediúmnicos se verificó en el área de los efectos físicos. Aún hoy, en el panorama parasicológico, la propia existencia de esos fenómenos es puesta en duda por científicos sistemáticos, que se apegan a las concepciones materialistas o a posiciones religiosas sectarias.
Para tener una idea de ese tipo de oposición, basta recordar la opinión expresa de un conocido físico paulista, profesor universitario, sobre el fenómeno de la materialización.
Dice él que el fenómeno es teóricamente posible, ante los conocimientos actuales de la Física, más que, para realizarlos sería necesaria una cantidad de energía sólo posible de obtenerse en un período de doscientos años.
Entretanto, como quedó demostrado en las experiencias científicas del Espiritismo, y puede ser comprobado en cualquier momento, el fenómeno de materialización es producido en pocos minutos. El engaño del físico fue esclarecido por un investigador espírita que demostró su error de clasificación científica.
La materialización no es un fenómeno físico, exigiendo doscientos años de funcionamiento de la Usina de Urubupunga, más un fenómeno fisiológico.
La acción del espíritu sobre el médium provoca la emanación del ectoplasma de su organismo. El ectoplasma, descubierto y denominado
Charles Richet
por Richet, Premio Nobel de Fisiología, no acumula materia en gran cantidad para
formar un cuerpo físico real, más apenas reviste al periespíritu o cuerpo espiritual del espíritu, dándole la apariencia de un cuerpo real.
El físico opinó, por engaño, aunque de buena fe, sobre un fenómeno que no pertenece al campo de su especialidad y que ya fuera confirmado por un gran especialista. Toda la producción de fenómenos físicos en el campo de la mediumnidad son hechos por elaboración y aplicación de energías vitales y orgánicas del médium, con la colaboración involuntaria de los propios participantes de la reunión, en que se verifica la experiencia.
Los científicos soviéticos, fascinados por el éxito de sus pesquisas y ajenos a los problemas ideológicos, constataron oficialmente, en la famosa Universidad de Kirov, que el hombre posee un cuerpo energético que responde por la vitalidad y las funciones del cuerpo carnal. Verificaron que, en los casos de movimiento y levitación de objetos sin contacto, ese cuerpo energético expande corrientes de energía que impregnan los objetos a ser movidos a distancia del médium.
Son esas energías, cargadas de materia orgánica, que Richet llamó ectoplasma y que el Prof. Crawford, ce la Universidad de Belfast, catedrático de mecánica, consiguió observar en toda su compleja mecánica de expansión y acción, descubriendo objetivamente el funcionamiento de palancas de ectoplasma en la producción de los fenómenos.
Como se ve, la mediumnidad es un proceso de relación-inductiva, en el que entran en juego energías psicofísicas y energías espirituales. En la Parapsicología eso quedó probado a través de numerosas investigaciones.

El Prof. Rhine diferenció los dos tipos de energía al clasificar el pensamiento como extrafísico.
Las energías mentales son de naturaleza espiritual y provocan reacciones materiales en el cerebro. Las energías espirituales, que Rhine llamó erxtafísicas, no están sujetas a las leyes físicas. No sufren la acción de la gravedad, no se desgastan en su proyección a cualquier distancia y no son interceptadas por ninguna especie de barreras físicas.
Experiencias en contrario, realizadas en la URSS por Vassilev, con el fin de demostrar que no pasaban de un nuevo tipo de energías físicas, fracasaron por completo. De esa manera, la tesis espirita de la existencia de energías espirituales típicas quedó también comprobada científicamente.
Continúan, y es natural, los debates teóricos al respecto, más lo que importa en la Ciencia no son las opiniones y si los hechos. Y los hechos, como siempre, continúan fieles a la Doctrina Espirita.
La mediumnidad dispone de esos dos tipos de energía, más no es, en si misma, ninguna de ellas.
No hay una energía mediúmnica específica, más apenas la acción controladora de la mente sobre la materia. Esta acción es la misma que dio origen al mundo y a toda la realidad, cuando el espíritu (en el caso el principio inteligente) aglutinó las partículas de materia y les dio estructuras múltiples.
La relación espíritu-materia es una constante universal que se evidencia particularmente en los fenómenos vitales: en el vegetal, en el animal y en el hombre. Más el acto mediúmnico es el punto de concentración en que sus leyes se revelan con la debida claridad a los pesquisadores.
Es natural que los científicos ajenos a los problemas espiritas encuentren dificultades en aceptar esa tesis. Además de eso, como observó el Prof. Remy Chauvin, del Instituto de Altos Estudios de París, existe en el medio científico un caso alarmante de alergia al futuro.
Recientemente se proclamó en Río de Janeiro un nuevo tipo de fenómeno espírita, basado en el principio de la inducción. Se trataba de la inducción de los estados patológicos de espíritus inferiores a criaturas humanas. Ese fenómeno, tantas veces tratado por Kardec, nada tiene de nuevo y se encuadra naturalmente en el capítulo de las obsesiones.
Todo el proceso mediúmnico es de naturaleza inductiva. El espíritu y el médium funcionan como vasos comunicantes, en un sistema de relación inductiva de la mediumnidad. A propia hipnosis es también un proceso inductivo, lo que llevó a Kardec a acentuar la íntima relación entre hipnosis y mediumnidad. El obsesor consciente actúa hipnóticamente sobre el obsesado.
Estos problemas precisan ser estudiados con la debida atención por todos los que se entregan a trabajos mediúmnicos, mayormente cuando asumen responsabilidades de dirección. Muchos engaños y muchas desilusiones en la práctica mediúmnica provienen exclusivamente de la falta de conocimiento de la naturaleza y dinámica de la mediumnidad.

Autor: J. Herculano Pires

Traducido de la Obra “MEDIUMNIDAD (Vida y Comunicación)

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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NUEVAS RESPONSABILIDADES
DIVALDO FRANCO



Mensaje psicofónico:

Hijos del Alma: que Jesús nos bendiga.

El siglo XXI, aliado de la alta tecnología, continúa descubriendo los ilimitados horizontes de la ciencia.

Se develan antiguos misterios del conocimiento.

Se descifran enigmas que permanecían incomprensibles, y el materialismo sonríe burlándose de los mensajes sublimes del amor.  

Paradojalmente, los avances respetables de esas áreas del intelecto no han logrado modificar los acontecimientos traumáticos que actualmente tienen lugar en el orbe. En el auge de las conquistas de la inteligencia subsisten las convulsiones sociales unidas a las convulsiones planetarias, en esta fase de gran transición que atraviesa la Tierra amada por todos nosotros.

De un momento para otro, una erupción volcánica hace estallar los estratos que ocultan el magma, y las cenizas – arrojadas a más de 10.000 metros por encima de la superficie terrestre – modifican todo el paisaje europeo amenazando las comunicaciones, los transportes, en tanto se consideran otras sucesivas erupciones que pueden llegar a producirse, caracterizadas por gases venenosos o por lava incandescente... Fenómenos de tal magnitud se pueden detectar pero no evitar, lo cual demuestra que la vacuidad de la inteligencia no puede superar la sabiduría de las leyes cósmicas establecidas por Dios.

Y Gaia – la gran madre planetaria – se disloca, mientras en su superficie la violencia irrumpe en cataratas, amenazando la estabilidad de la civilización: política, económica, social, y sobre todo moral, en estos días
de características similares a las de las antiguas Sodoma y Gomorra de las escrituras bíblicas...

Podría suponerse que el caos será la conclusión definitiva inevitable. No obstante, la barca terrestre que singla los horizontes inmensos del cosmos no se encuentra a la deriva.

Jesús está en el timón y sus arquitectos divinos comandan los movimientos que originan la alteración de su masa geológica, mientras que se producen las transformaciones morales. 

Iniciada la era nueva surge, en este mismo siglo XXI, el período que prenuncia la paz, la fe religiosa, el arte y la belleza, el bien y el deber.

Transitando ese ciclo de transformación estamos invitados, encarnados y desencarnados, a contribuir a favor del progreso que nos llega de forma compleja, aunque bien orientada.

Avancemos junto con las huestes del Consolador en la dirección del puerto del mundo de regeneración.

Sean nuestros actos señalados por los delegados de Jesús, de tal forma que queden en evidencia las directrices de nuestro comportamiento y que todos puedan identificarnos por la manera como hemos de enfrentar los sinsabores y las angustias, los testimonios y holocaustos, a semejanza de los cristianos primitivos que vivieron, guardadas las proporciones, un proceso equivalente a fin de instaurar en la Tierra el Evangelio liberador, desfigurado en los últimos diecisiete siglos.

Entre tanto, con Allan Kardec surgió el Consolador que nos trajo a Jesús de vuelta. Es comprensible pues que los Espíritus comprometidos con el pasado delictuoso intenten implantar el desorden, establecer el desequilibrio de las emociones para que pontifique el mal, en la versión mitológica de la perturbación demoníaca. En nombre de la luz inextinguible de aquellos trascendentes días de la Galilea, particularmente durante la sinfonía incomparable de las bienaventuranzas, demostremos que la nuestra es la fuerza del amor y nuestras reflexiones en el mundo íntimo bregan por nuestra  iluminación.

En los días actuales, como lo ha sido en el pasado, amar es ver a Dios en nuestro prójimo; meditar es encontrar a Dios en nuestro mundo íntimo, a fin de que la caridad se propague en dirección a todas las criaturas humanas.

Labremos, por lo tanto, nuestro mundo interno, sin temer a las amenazas calamitosas de la naturaleza, sean cuales fueren, que se expresan a través de las grandes destrucciones que acompañan el progreso y la renovación; ni tampoco a aquellas de dimensión no menos significativa en la intimidad doméstica, relativas a los conflictos de los sentimientos, de modo de demostrar que la luz de Cristo brilla en nosotros y nos orienta con firmeza.

La Eurasia, cansada de tantas guerras, de destrucción, de la ceguera materialista, de los continuos holocaustos de razas y de etnias, de gobiernos arbitrarios y perversos, clama por Jesús, como el mundo todo necesita a Jesús. Sus emisarios, desde Krishna a Bahá’u’lláh, de Moisés a Allan Kardec, de Buda a los peregrinos de la no violencia, de Mahoma a los pacificadores musulmanes, todos ellos ministros de Jesús, prepararon a lo largo de los milenios el camino, para que a través del Consolador – incluso sin cambios de directrices filosóficas o religiosas – predomine el amor.

Sean celebradas y vividas la creencia en Dios, en la inmortalidad, en las vidas o existencias sucesivas, haciendo que las criaturas humanas se den las manos para edificar el mundo de regeneración y de paz que todos anhelamos...

Ayer, hoy y mañana, hijos míos, Jesús es nuestra brújula, nuestro puerto, la nave que nos conduce con seguridad a la plenitud. 

Porfiad en el bien a cualquier precio. Una existencia corporal, incluso la más larga, es siempre muy breve según el reloj de la inmortalidad. Sembrad hoy, por lo tanto, el amor, para redimiros de las equivocaciones de ayer con seguridad, ahora con la certeza de que estos son los sublimes días de la gran mudanza para mejor.

Todavía hemos de verter mucho llanto, oiremos muchas profecías alarmantes, pero la Tierra saldrá de ese proceso de transformación más feliz, más depurada, con sus hijos dichosos rumbo a un mundo superior en la escalada evolutiva.

Saludamos a todos los compañeros de los diversos países aquí reunidos, y en nombre de los Espíritus que forman parte del equipo del Consolador, imploramos al Maestro inolvidable que prosiga bendiciéndonos con su paz, en la certeza de que con Él – el amor no amado – venceremos todos los obstáculos.

Mucha paz, hijos del alma y que Jesús permanezca con nosotros.

Son los votos del servidor paternal y humildísimo de siempre, Bezerra.

-    (Mensaje psicofónico recibido por el médium Divaldo Pereira Franco, en la mañana del 09 de mayo de 2010, en el Encuentro del Consejo Espírita Internacional, reunido en Varsovia, Polonia.)

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¿ Alguna vez la Reencarnación ha sido un concepto Cristiano?.-

El cristianismo ,en sus comienzos conservó durante los tres primeros siglos la idea de la reencarnación heredada de los hebreos contemporáneos de Jesús de Nazaret, y de Este mismo que la mencionó en sus enseñanzas.
También recibió en sus comienzos las influencias de las Escuelas de Oriente, como la de Alejandría, de carácter filosófico, así como las de los primeros focos cristianos de Occidente que se preocupaban mas del engrandecimiento material y del poder territorial, que del mensaje cristiano.
La idea de la Reencarnación fue mantenida por el Cristianismo hasta que por la fuerza de un decreto conciliar, fue condenada por el Imperio de Constantino que dominaba sobre la Iglesia, siendo desde entonces oficialmente ignorada y olvidada ante el temor de la persecución por ese motivo.
El problema que hizo que esta idea no siguiese siendo tenida en cuenta dentro del conocimiento teológico cristiano, surgió cuando en el año 313 el Emperador Constantino el Grande, en el Concilio de Constantinopla , declaró oficial la religión cristiana en igualdad con la religión pagana del pueblo romano. No es que el paganismo se cristianizase, sino que mas bien fue el Cristianismo primitivo quien se paganizó.
En el siguiente Concilio de Constantinopla II, presidido por el Papa Virgilio, bajo las órdenes del emperador Justiniano I, anatematizó la idea de la reencarnación, o sea que se perseguiría a quienes la sostuviesen o defendiesen. Uno de los llamados “primeros Padres de la Iglesia” , de nombre Orígenes, fue condenado junto a los Gnósticos que la defendían. Por esta ley condenatoria era anatematizado, o sea perseguido, todo aquel que sostuviese esta idea, lo que hizo que esta se tuviese que ocultar y al paso del tiempo fuese siendo olvidada .
Aquel anatema fue la prueba palpable de que la idea de la reencarnación ya era conocida y estaba asumida y aceptada desde antaño por aquellos primeros cristianos, pues no se hubiese podido condenar algo si no hubiese existido .
Dejando por el momento interpretaciones bíblicas, que merecen el máximo respeto, y al margen de pasajes bíblicos en los que se habla claramente de la idea de la reencarnación, aunque bajo otro nombre diferente, es preciso comprender que existen hechos y pruebas históricas que ponen en evidencia el que esta idea estaba asumida y mantenida por muchos de los llamados “Primeros Padres” de la Iglesia primitiva, tal como San Agustín, San Jerónimo , San Gregorio Nacianceno y el mencionado Orígenes.
Orígenes, discípulo de S.Clemente fue, tal vez, el más célebre de aquellos “Primeros Padres” y entre sus enseñanzas estaba la de la desigualdad de los humanos como consecuencia de sus méritos y deméritos anteriores, y afirmaba que las únicas “penas ” que existían conforme a la bondad y a la justicia de Dios, son las que depuran poco a poco a las almas durante series de existencias, antes de ser admitidas definitivamente en el Cielo. Por este motivo a las vidas dolorosas las llamó “Penas Medicinales”, porque como la medicina, podían ser dolorosas, pero curaban el alma enferma a causa de sus pecados o deudas y sostenía que estas eran proporcionales a las faltas de las almas que se encarnaban en nuevos cuerpos para redimir su pasado y purificarse. Defendió la idea de la reencarnación por tradición cristiana desde los primeros discípulos de Jesús.
Después, mediante numerosos Concilios que fueron llegando en el devenir de los siglos, se fueron aboliendo idéas filosóficas admitidas por la tradición de oriente y de los primeros cristianos, tal como lo fue la idea de la reencarnación. En su lugar se fueron imponiendo los dogmas que fue creando la iglesia Católica, que los defendió en una etapa de terror creada por ella misma a principios del siglo XIII con la creación del Tribunal de la Santa Inquisición, que mantuvo durante casi seiscientos años, persiguiendo con saña las idéas que se oponían al dogma papal, o a personas dotadas de facultades paranormales a las que enviaba al tormento y a la muerte con la acusación de brujería o satanismo.

-Jose Luis Martín-

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Muchas de las ideas de los Cristianos las han expresado mejor y antes, los griegos. Detrás de estos puntos de vista hay una doctrina antígua que ha existido desde el principio.”
  • Celso –
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lunes, 21 de abril de 2014

Cambios




CAMBIOS

Al describir la naturaleza siempre cambiante de la vida, el Dalai Lama explicó:
-Es extremadamente importante investigar los orígenes del sufri­miento, saber cómo surge. Para iniciar ese proceso se ha de ser cons­ciente de la naturaleza cambiante de nuestra existencia. Todas las cosas, acontecimientos y fenómenos son dinámicos, cambian a cada momento; nada permanece estático.
 Meditar sobre la circulación sanguínea puede servimos para reforzar esta idea: la sangre está fluyen­do constantemente, nunca se está quieta. Y puesto que es propio de la naturaleza de todos los fenómenos el cambiar continuamente, con­cluimos que a las cosas les falta capacidad para perdurar, para seguir siendo lo mismo.
Y si todas las cosas se hallan sujetas al cambio, nada existe en un estado permanente, nada es capaz de programarse para permanecer. Por tanto, todas las cosas se encuentran bajo el poder o la influencia de otros factores.
Nada durará, al margen de lo agrada­ble o placentera que pueda ser la experiencia. Esto se convierte en la base de una categoría de sufrimiento conocida en el budismo como el «sufrimiento del cambio».

Tomado del libro “DALAI, ARTE Y FELICIDAD”
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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                             LUZ Y VERDAD

La doctrina espirita es luz y verdad y con luz y verdad camina, Jesús nos amó a todos, pero luchó contra la ignorancia y la injusticia, esclareciendo con amor y sabiduría Divina; ya es hora en pleno siglo XXI de que los espíritus despierten de la idolatría los dogma y las falsas costumbres , que nadie se espante ante la proclama de la verdad de la inmortalidad del espíritu y de la vida; estar seguros de que los espíritus como los frutos tenemos un tiempo para crecer, madurar y servir de alimento; con la refulgente luz de un nuevo amanecer comienza un nuevo día, y con la refulgente luz de la verdad comienza en pleno siglo XXI un nuevo amanecer en el mundo, donde el imperio de hombre será la fraternidad y el amor, la verdad y la justicia, la solidaridad y el conocimiento, con la guía de Jesús y el Poder de Dios hasta la victoria. 
luz y paz :  Marco Antuan

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¿Cuál es la más meritoria de todas las virtudes?

- Todas las virtudes poseen su mérito, porque todas son indicios de progreso en la senda del bien. Hay virtud cada vez que existe una resistencia voluntaria a las solicitaciones de las malas tendencias. Pero lo sublime de la virtud consiste en el sacrificio del interés personal por el bien del prójimo, sin abrigar segundas intenciones. La más meritoria de ellas es la que se basa en la más desinteresada caridad.
Luz progreso y paz
-Marco Antuan-
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UNA LECCIÓN SOBRE LA FE  

Un simpatizante del Espiritismo, residente en Santos, Estado de Sao Paulo, vino a Pedro Leopoldo, aseverando que deseaba conocer a Chico para arreglar mejor sus problemas de fe.
El Médium, no obstante, empleado de una repartición, no dispone de tiempo como desea y, por determinación de su Jefa estaba ausente de casa.
 El visitante, insistió, insistió...
 Y como no se podía detener por muchos días, regresó a su casa, diciendo a varios amigos:

— Dudo mucho de la mediumnidad. Imaginen mi caso con  Chico Xavier. Viajé a Pedro Leopoldo con sacrifício de tiempo y dinero. Llegué a la ciudad y me informaron, que el médium estaba ausente.Perdí mi fe, pues tengo la idea de que todo son simples fraudes y estoy convencido de que Chico se esconde para mejor sustentar la mistificación. 
 Uno de los compañeros de ideal escribió, afligido, a Chico, relatándole lo ocurrido.
 No sería aconsejable buscar al quejoso y atenderlo?.
 El pobre hombre parecía haber perdido la confianza en el Espiritismo.
 El Médium, muy preocupado pidió el parecer de Emmanuel y el devoto orientador le respondió con serena precisión:
 - Deje este caso para que hablen de él.  Si la fe de ese hombre fuese impuesta sobre la de usted, es mejor que él la pierda desde ya, porque nosotros somos todos criaturas falibles. La fé para él y para nosotros, debe ser construida en Jesús, porque solamente confiando en Jesús e imitando sus ejemplos, podremos seguir a Dios.

(LINDOS CASOS DE CHICO XAVIER - Ramiro Gama- LAKE)

domingo, 20 de abril de 2014

La inteligencia animal

     IV - De la Oración


663. Las oraciones que hacemos por nosotros mismos, pueden modificar la naturaleza de nuestras pruebas y desviarles el curso?

- Vuestras pruebas están en manos de Dios y algunas han de ser soportadas hasta su fin, pero Dios lleva siempre en cuenta la resignación. La oración atrae  a los buenos espíritus que os dan fuerza para soportarlas con valor. Entonces os parecen menos duras. Ya lo dijimos: la oración nunca es inútil, cuando es bién realizada, porque da fuerzas, lo que ya es un gran resultado. Ayúdate a ti mismo y el cielo te ayudará; ya lo sabes. Además Dios no puede cambiar el orden de la Naturaleza al gusto de cada uno, porque aquello que para vosotros es un gran mal bajo vuestro punto de vista mezquino, para vuestra vida efímera, muchas veces es un gran bien en el orden general del Universo. Además de esto, de cuantos males el hombre es el propio autor por su imprevisión o por sus faltas.  Él es castigado por lo que pecó. No obstante, si vuestros pedidos son justos, en general son más escuchados de lo que pensais. 
Creeis que Dios no os oyó porque no hizo el milagro en vuestro favor,cuando os asiste por medios tan naturales que os parecen resultado de la casualidad o de la fuerza de las circunstancias.
Frecuentemente, es lo más habitual que Él os suscita el pensamiento necesario para salir vosotros mismos del apuro.
 (El  LIBRO DE LOS ESPÍRITOS - Allan Kardec - Las Leyes Morais - LAKE)

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675. POR TRABAJO, SOLO SE DEBEN ENTENDER LAS OCUPACIONES MATERIALES ?

 -No; EL Espíritu trabaja, así como el cuerpo. Toda ocupación útil es trabajo.

(El LIBRO DE LOS ESPÍRITUS - Allan Kardec - Las Leyes Morales)

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LA INTELIGENCIA DE LOS ANIMALES

Ciertos hombres muy cartesianos, aún impregnados de la concepción anticuada del «animal-máquina», concuerdan en sólo reconocer un instinto vulgar, en las manifestaciones de la inteligencia animal.
Esta actitud oscurantista está lejos de sorprendernos; la facultad así discutida, se debe a que no son esos hombres quienes tienen la fortuna de aparecer en plena luz, para reproducir a su entera voluntad, esas experiencias científicas.
Schopenhauer, bien ha juzgado a esos negadores, al decir que la inteligencia es rechazada en los animales, «porque los primeros la poseen en muy poco grado.»
Schopenhauer
El principio inteligente en los animales, no ha llegado a su individualización, porque se encuentra en un ciclo de evolución obligatoria, en razón de las leyes de la Naturaleza, es decir, en una constante evolución, hasta que dicho principio se individualice y se transforme en alma al llegar a la humanización o estado hominal. Fase en la cual podrá ejercer su libre albedrío para elegir entre las cosas bellas o feas, en una perpetua búsqueda, de lo mejor para sí mismo, según el grado de elevación de su propia alma.
«De esta manera, mientras que en cada hombre existe un yo distinto y conciente de sí mismo que domina nuestras acciones, el fragmento divino de cada animal no está aún individualizado», ha constatado el Dr. Raoul Montandon en su obra: Del animal al Hombre.
Este fragmento divino, es una derivación de una reserva común de inteligencia divina, denominada alma-grupo animal, que distribuye sus principios-directores para cada especie, en medio de sus múltiples ramificaciones.
Y las «conciencias» animales están sujetas ciegamente a esta ley invisible; las mismas obedecen a sus impulsos, sin buscar comprender la Esencia Divina, a la manera –salvando la debida distancia – de esos médiums simples pero llenos de fe: como Juana la pastora, cuando sus dones del Cielo la pusieron en presencia de hechos supranormales.
Como las divinidades que se ocultan en la sombra de los templos herméticos, el alma-grupo no se muestra a los ojos de los hombres, lo que hace que frecuentemente éstos estudien minuciosamente la maravillosa máquina animal, pero se olviden de buscar al misterioso conductor.
Ellos admiran de buen grado la perfección de sus mecanismos, pero solamente se contentan diciendo: ¡Qué curioso!, calificando así las manifestaciones profundas de la inteligencia universal. De esta manera, ellos no aceptan que nuestros hermanos llamados inferiores tengan ese Don Divino que la Naturaleza les ha dado desde el origen de las especies, a fin de suplir la ausencia de imaginación creadora: inteligencia inspirada y genial, en una palabra, Inteligencia Divina.
Hay en el Universo todos los inventos llamados humanos; existe todo aquello que los hombres han encontrado, y también hay todo lo que falta
Victor Hugo
descubrir. La Creación no deja lagunas. «Dios tiene una cantidad infinita de facultades infinitas», ha escrito Víctor Hugo.
Si está en el destino del hombre descubrir laboriosamente todas esas cualidades del Cosmos, catalogadas con el vocablo «invento», a fin de merecer esa dicha y acelerar su evolución, los animales –al igual que las plantas – tienen la ocasión de pasar por las leyes y técnicas científicas, desde el origen de los tiempos.
Tal vez sea una de esas reglas misteriosas que a veces rigen a los números, regla que se encuentra aplicada en toda su rigurosa simplicidad en las perfectas construcciones. Así, la abeja, desde que es abeja, construye sus celdillas de cera siguiendo la forma de un hexágono regular,
usando las propiedades del número seis con la misma espontaneidad genial que lo hace el copo de nieve al reflejar la estructura que lo compone. Igualmente, sin ser ningún geómetra y sin conocimientos científicos, el caracol moldea su caparazón siguiendo la curva de un espiral matemáticamente irreprochable. ¿Y dónde el castor ha aprendido el arte de calcular exactamente el ángulo propicio para construir el dique que edifica con la corriente del río?
En materia de arquitectura, las hormigas no son menos sorprendentes: éstas construyen las galerías subterráneas del hormiguero en medio de pilares reunidos por un arco de medio punto, cuyo conjunto han conseguido soldar con un cierto cimiento que ellas secretan.
Los modestos gusanos primitivos y todos los animales marinos, desde las grandes profundidades hasta las luces de situación multicolores, son los depositarios de la luz fría. El pez torpedo y el gimnoto aniquilan sus enemigos con una descarga eléctrica viva tan fuerte como nuestra corriente eléctrica doméstica. El menor de los peces sumergiéndose con una facilidad tan natural sin llegar al fondo, demuestra el principio del submarino.
Sus congéneres, los anablépidos de América tropical, poseen verdaderos ojos periscópicos que les permiten ver al mismo tiempo lo que sucede en el agua y en el aire. Para conducirse en el vuelo, el murciélago emite ultrasonidos que rebotan en los obstáculos a la manera de un radar. Pájaros e insectos son claramente los primeros representantes del avión y del helicóptero.
Si los hombres – Ícaros ambiciosos – tienen éxito al posar el avión, ellos no pueden rivalizar con los aterrizajes flexibles e instantáneos de las aves que no exigen ningún terreno de aviación, aterrizajes que siempre se efectúan sin accidentes.
La rapidez de todas esas maravillosas máquinas no dejan  de sorprendernos, si tomamos en consideración la velocidad en función del tamaño del cuerpo que se desplaza. Sin embargo, ciertos animales, sin duda los más prosaicos, usan esas sabias técnicas para reflejar los actos más comunes de la vida humana, pero con menos problemas de su parte.
Trabajadoras infatigables en la colmena, las abejas depositan la miel en los panales, los cuales son después cerrados herméticamente. Otros previdentes maestros de la casa, las hormigas, se dedican a la cría de pulgones, mientras que sus colegas, las termitas, prefieren cultivar champiñones en los jardines. El pez pescador es menos casero: sus gustos lo llevan a la pesca con «caña», con la cual la Naturaleza lo ha dotado, fijada sobre el dorso, siendo que en la punta de dicha caña están colgados anzuelos y cebos luminosos.
En cuanto a la jibia, da a quien quiera seguirla, lecciones de escondite; este molusco enturbia el agua con un líquido oscuro que secreta para esconderse de sus enemigos.
El arte del camuflaje evidencia además los atributos de un gran número de animales que se valen del mimetismo: mariposas multicolores que se confunden con las flores que liban; orugas que tienen el color de la hoja que devoran; serpientes verdes, al igual que el color de las lianas de donde se cuelgan; siluros con escamas móviles, algunas veces pardas y otras veces amarillentas, según el lugar donde estén: una roca o bajo la arena. Son innumerables los ejemplos de mimetismo, del cual el más popular es ciertamente el camaleón.
Otra manifestación del alma-grupo animal, que inquieta mucho a los naturalistas, es el famoso sexto sentido de las palomas mensajeras y de las
aves migratorias. Guiadas por el invisible conductor, estas últimas eligen el momento meteorológico propicio para dejar el país, cuyo clima se ha vuelto inclemente, y son orientadas sin ningún error de ruta hacia tierras lejanas más hospitalarias, efectuando así un largo viaje a través de los mares, a pesar de la ausencia de puntos de referencia «aparentes» y de los riesgos de desvío del viento.
Es necesario observar con qué fuerza imperiosa el Consejero invisible precipita a la pobre ave enjaulada –por ejemplo, una codorniz – contra las barras de su prisión, cuando ella siente que el instante ha llegado, en el cual sus hermanas se agrupan para el gran viaje.
En materia médica, los animales están igualmente lejos de ser ignorantes; intuitivamente saben prevenir y curar una enfermedad, evitándola mejor que los hombres, sobre todo cuando permanecen en su estado natural, peyorativamente llamado «salvaje».
Ciertos animales parecen peritos en esa materia, tales como la tortuga, la carpa o el buitre, que tienen el record de longevidad al alcanzar o pasar la edad de 300 años. Contrariamente a tantas intemperancias humanas, los animales nunca comen sin que tengan hambre y jamás beben sin que sientan sed.
Si la fatiga los acomete, es preciso admirar la posición de relajamiento total en que su cuerpo se armoniza para recuperar las fuerzas perdidas. Observad a ese joven perro que al sentirse descompuesto, entra en un prado y elige con seguridad la hierba que lo ha de ayudar a eliminar su molestia. Le hicimos ver personalmente a un cazador de perdices lo que hacían las mismas después de ser heridas no mortalmente: ellas cambian de plumaje –como si fuese una autocirugía – para conservar su salud; uno a uno son extirpados por su propio pico los plomos descargados por el dueño cruel de la escopeta, siendo que las heridas resultantes de esta verdadera operación se cicatrizan rápidamente, gracias al apósito formado por las propias plumas.
Antes de concluir recordamos aún otra forma, entre tantas, que la Ciencia Divina aplica en los animales: el genio organizador de las sociedades de los insectos. Naturalistas como Henri Fabre o filósofos como Maurice Maeterlinck han reunido –mejor de lo que nosotros podríamos hacer– una multitud de observaciones interesantes sobre la vida de las abejas, de las hormigas y de las termitas. Diríamos sencillamente, que la mejor referencia que pueda testimoniar a favor de esas notables sociedades, es la estabilidad de su régimen, cualidad verdaderamente poco difundida entre los numerosos modos de gobierno de los hombres.
Así considerados, nuestros pequeños hermanos – los animales – no aparecen más como simples máquinas, como pensaba Descartes, movidos solamente por el instinto, sino como verdaderos «médiums» que
incorporan el Conocimiento Divino. Aquí, donde los investigadores franceses están dando los primeros pasos en la comprensión de este tema, acertando y equivocándose, los animales se encuentran siempre en el camino de la verdad primera, y es por esto que nosotros debemos no sólo amarlos como hermanos, sino también protegerlos como criaturas de Dios.
F. Grisot
(Traducción del original francés al español por: Enrique Eliseo Baldovino. Título del artículo: L'intelligence animale).
Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta
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¿ Por qué en Occidente no quedó la idea de la reencarnación ?

Posiblemente sean varias las causas:
La primera podría ser la persecución que esta idea aceptada por las primeras comunidades cristianas, sufrió a partir de su condena en el Concilio de Constantinopla, en el que se desató una persecución implacable a quien sostuviera esa idea, y como resultado se diseminó y quedó oculta en pequeños grupos o sociedades secretas.
Otra podría ser la natural resistencia de la mente humana para sondear las cuestiones metafísicas, porque son tantas las religiones, conceptos y filosofías que circulan, que ya están saturadas de todas ellas, y finalmente le terminan sonando a “pamplinas” o a supersticiones de chalados o fanáticos, que le causan sentimientos de hastío y de rechazo, porque concluyen que no es nada serio ni creíble.
Otra causa puede ser el dogmatismo religioso del que ya hemos hablado, y al que las civilizaciones se han visto sometidas durante épocas pasadas. Entonces por un natural sentido del equilibrio, la gente cuando se sacude de opresiones religiosas sufridas en el pasado, tiende a inclinarse hacia el lado opuesto, rechazando cualquier idea que pudiese entrar en conflicto con la cómoda religión establecida oficialmente, a fin de no tener que añadir nuevos conceptos a los que ya les han impuesto, sin entrar a analizar nada que pueda turbar sus creencias y su acomodada vida religiosa.
La falta de formación cultural de los pueblos en general, que han ignorado esta ancestral idea que posteriormente se ha demostrado como cierta y real. También han sido ignoradas las investigaciones de corte científico que se han llevado a cabo en este tema, con resultados positivos. Igualmente se ha ignorado la Doctrina de los Espíritus en la Codificación, porque así ha convenido al materialismo y a las religiones que se aliaron con aquel para tratar de destruir lo que pensaban era para ellas un serio rival, etc.
También puede deberse al dogmatismo científico, que también es aceptado ciegamente por la gente. La Ciencia por sí misma aparece ante el materialista y el ateo como su único dios verdadero e incuestionable, que siempre tiene la última y definitiva palabra; sin embargo la propia evolución de la Ciencia va derribando sus propios dogmas y va implantando otros nuevos a medida que avanza en sus descubrimientos, pero estos siempre parecen verdades absolutas y definitivas.
Este conjunto de factores, han hecho que no haya una predisposición cultural, social , educativa o tradicional, para interesarse por la tesis de la Reencarnación; por el contrario si existe una predisposición a rechazar sistemáticamente todo lo que se relaciona con el espíritu o lo religioso.

- José Luis Martín-
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El alma es la parte inmortal del hombre; que unas almas vienen hacia nosotros y regresan y vuelven a venir; que todo nacimiento feliz o desgraciado, es la consecuencia de las obras practicadas en las vidas anteriores”
- Los Vedas –