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sábado, 26 de julio de 2014

Peculiaridades del Periespíritu

    PECULIARIDADES DEL PERIESPIRITU 

Según Allan Kardec el periespiritu es un cuerpo fluídico, cuya sustancia es tomada del fluido cósmico Universal, que lo constituye y alimenta, como el aire forma y alimenta el cuerpo material del hombre. Es más o menos etéreo, según los mundos y el grado de adelanto de los espíritus; es un órgano transmisor de todas las sensaciones.

La vida de los Espíritus es la espiritual, que es eterna; la corpórea es transitoria y pasajera, es un minuto en la eternidad. El Espíritu es la entidad inmortal y sin forma de hombre, mientras que el periespiritu, ósea cuerpo etéreo, está estructurado con los fluidos mentales y astrales que lo envuelven, dándole la configuración  humana. El Espíritu como dice Kardec es la “llama, la centella, o claridad etérea” especie de luz material que se yuxtapone al periespiritu para que este pueda bajar y ajustarse al mundo planetario, bajo la configuración de un cuerpo físico o humano.



El Espíritu no tiene forma y se asemeja a una centella o llama inmortal, siendo lo real de la vida del hombre, necesita de los cuerpos o eslabones intermediarios que le permiten descender vibratoriamente hasta poder manifestarse a través del cuerpo carnal, en la tierra. Esos cuerpos intermediarios, que establecen ínter ligación del mundo espiritual con la materia, están formados por la esencia  o sustancia del plano físico, que el espíritu tiene que volver a integrar. El periespiritu que hace cien años, Kardec describió  como un “cuerpo vaporoso” a fin de evitar discusiones que perjudicarían la doctrina espirita en su comienzo, hoy ya se puede estudiar en sus verdaderos aspectos y detalles, es decir, en el proceso por el cual alcanza su estructura fisiológica u orgánica.

No existen distancias métricas entre el reino del Espíritu eterno y el mundo material, pues esa aparente separación es solamente, la diferencia de los estados vibratorios de cada plano.  No es necesario morir, para vivir en espíritu, pues somos inmortales, aunque encarnados estamos sujetos por el cuerpo intermediario, que en aspectos transitorios estamos subordinados a las limitaciones del mundo terráqueo.

Para encarnarse el espíritu necesita de vehículos intermediarios. Entre  el Espíritu y el cuerpo carnal existe un “espacio” o “distancia vibratoria” que necesita ser llenada por los cuerpos, vehículos o eslabones confeccionados de la misma sustancia de cada plano intermediario.

Considerando que el periespiritu es el equipo o conjunto de cuerpos imponderables y reales que llena ese espacio vibratorio, es evidente que no puede ser “un cuerpo vaporoso”. El periespiritu es el puente de ligación entre el reino espiritual y el mundo físico, es un equipo complejo, que es capaz de atender a las más variadas actividades y deseos del espíritu inmortal. Es el puente vivo para que el Espíritu alcance la materia y exponga sus ideas y deseos.

La revelación del verdadero mecanismo de la vida inmortal del Espíritu, no se ara de un modo instantáneo y milagroso. Se producirá a través del estudio, la investigación y la búsqueda constante por parte de los discípulos liberados pertenecientes a cualquier secta.

La tierra es una escuela de educación espiritual primaria, que libera a sus alumnos, después que aprobaron todas sus materias existentes. No hay privilegios preferenciales en la evolución espiritual; cuando el discípulo despierta  a la realidad de la vida inmortal, se haya ante un problema capital de su existencia, con los instintos primarios del animal y con la suplica del ángel, que lo incita a la lucha por ganar el Paraíso. Es cuando ha de dar lugar el “hombre nuevo” de orden angélico enunciado por Pablo de Tarso.

El hombre un vez que ha aprendido todo el alfabeto de las materias primarias que llenan su corazón y desenvuelven su intelecto es promovido al curso de las enseñanzas planetarias. Los alumnos que no ha aprobado, no ingresan en el curso inmediato superior, sin antes haber asimilado integralmente las enseñanzas de menor envergadura. Las enseñanzas de la Vida Espiritual cuando son demasiado complejas o avanzadas, escapan a la mente común y perturban al hombre inmaduro, pudiendo volverse un exagerado místico, o un ateo irreducible.

 Kardec organizó el alma del espiritismo y sus discípulos trabajadores cuidaron de la estructura anatomofisiologica, de su cuerpo doctrinario y de las relaciones  con el mundo profano.  Han comprobado el Espiritismo por los experimentos objetivos de la Ciencia, aclarándolo a la luz de la Filosofía y de la Psicología humana, sin que sus adversarios tengan la posibilidad de contestar o refutar a la lógica de sus afirmaciones sobre la vida inmortal. Los alumnos destacados que prestaron un servicio digno, y provechoso al Espiritismo son hombres talentosos como Gabriel Denle, León Denis,  Wuilian Croockes, Becerra de Meneses y otros muchos que aun están vivos y empeñados en la divulgación sana y provechosa de la doctrina Espirita. Gracias a tales hombres, inteligentes y valerosos, el Espiritismo pulverizó las arremetidas capciosas del clero fanático y se impuso respetuosamente, sobreponiéndose a los sarcasmos académicos y de los intelectuales envanecidos.

El periespiritu, es un organismo fluídico; es la forma preexistente y superviviente del ser humano, el substrato sobre el cual se modela la envoltura  carnal, como una vestimenta invisible formada por una materia quintaesenciada que penetra en todos los cuerpos, por muy impenetrable que nos parezcan.

La materia grosera, incesantemente renovada por la circulación vital, no es la parte estable y permanente del hombre. El periespiritu es el que asegura el mantenimiento de la estructura humana y las facciones de la fisonomía en todas las etapas de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte. Desempeña, pues, el papel de un molde compresible y expansible sobre el cual la materia terrestre se incorpora.

Este cuerpo fluídico no es, sin embargo, inmutable; se purifica y se ennoblece con el alma; la sigue a través de sus numerosas encarnaciones, sube con ella las gradas de la escala jerárquica, se hace cada vez más diáfano y brillante. El periespiritu conserva  todos los conocimientos del ser viviente, ese cuerpo los imprime en líneas fosforescentes en el cerebro de ese cuerpo, así el contenido intelectual del espíritu, lejos de perderse, se capitaliza y aumenta con sus existencias.

La elevación de sentimientos, la pureza de la vida, las inclinaciones hacia el bien y los ideales, las pruebas y los sufrimientos pacientemente soportados refinan cada vez más al periespiritu, lo sutilizan  y  multiplican las vibraciones. Como una acción química, consumen las partículas groseras y solo dejan subsistir las más sutiles, las más eternas.

Por un efecto inverso, los apetitos materiales, las bajas pasiones, y las vulgaridades reaccionan sobre el periespiritu y lo hacen más pesado, más denso y más oscuro. La atracción de los planetas inferiores, como la tierra, se ejerce con fuerza sobre esos organismos, que conservan en parte las necesidades del cuerpo y no pueden satisfacerlas. Las encarnaciones de los Espíritus que están dotados de tales necesidades se suceden rápidamente, hasta que el progreso, por el sufrimiento, llega a atenuar sus pasiones, a sustraerlos de las influencias terrenales y darles acceso  a mundos mejores.

Los tres elementos constitutivos del ser están unidos por una estrecha correlación. Cuanto más educado está el Espíritu, más sutil, ligero y brillante es el periespiritu y más exento está el cuerpo de las pasiones, más moderado son sus apetitos y sus deseos. La nobleza y la dignidad del alma resaltan en el periespiritu, el que se muestre más armonioso de formas y más etéreo, y ello sobresale incluso, en el cuerpo mismo; la superficie, entonces, se ilumina con el reflejo de una llama interior.

Por estos fluidos más o menos sutiles es por lo que el espíritu comunica con el alma y se une al cuerpo. Estos fluidos, aunque invisibles, tienen lazos poderosos que le encadenan a la materia desde el nacimiento hasta la muerte y, para los sensuales, hasta la disolución del organismo. La agonía representa la suma de esfuerzos realizados por el periespiritu para soltarse de sus ligaduras carnales.

El periespiritu es el que en sueño ordinario o en el sueño provocado, se separa del cuerpo material, se traslada a distancias considerables y, en la oscuridad de la noche, ve, observa y oye cosas que el cuerpo no podría percibir.

El periespiritu tiene sus sentidos, análogos a los del cuerpo, pero de una potencia muy superior. Ve con la luz espiritual, diferente a la luz de los astros y que los sentidos no pueden percibir, aunque está esparcida por todo el Universo.

La permanencia del cuerpo fluídico, después de la muerte como antes, explica el fenómeno de las apariciones o  materializaciones de los Espíritus. el periespiritu  en la vida libre del espacio, posee virtualmente todas las fuerzas que constituyen el organismo humano, pero no las pone en acción.

El periespiritu es el cuerpo inmortal del hombre, y el doble eterico no tiene la misma propiedad, pues se disuelve en la intimidad de la tierra después de la muerte del cuerpo material, dada su naturaleza de intermediario provisorio.  
- Merche -       

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LIBRO DE LOS MEDIUMS – ALLAN KARDEC

9. ¿El Espíritu evocado puede rehusar el venir al llamamiento que se le hace?

Sí, por cierto. ¿En dónde estaría su libre albedrío sin esto? ¿Creéis vosotros que todos los seres del Universo están a vuestras órdenes? ¿Vosotros mismos os creéis obligados a responder a todos aquellos que pronuncian vuestro nombre? Cuando digo que puede negarse a ello entiendo decir sobre la demanda del evocador, porque un Espíritu inferior puede ser obligado a venir por un\ Espíritu superior. 

10. ¿Hay un medio para el evocador que obligue al Espíritu a venir contra su voluntad?

Ninguno, si este Espíritu es igual vuestro o superior en moralidad - digo en moralidad y no en inteligencia – porque no tenéis sobre él ninguna autoridad; si es vuestro inferior, lo podéis si es para su bien, porque entonces los otros Espíritus os secundarán. (Número 279).

11. ¿Hay inconveniente en evocar a Espíritus inferiores, y puede temerse, llamándoles, el ponerse bajo su dominio?

No dominan sino a los que se dejan dominar. El que está asistido por buenos Espíritus no tiene nada que temer; impone respeto a los Espíritus inferiores, pero éstos no se lo imponen a él. En el aislamiento los médiums, sobre todo los que empiezan, deben abstenerse de esta especie de evocaciones. (Núm. 278).

12. ¿Son necesarias algunas disposiciones particulares en las evocaciones?

La más esencial de todas las disposiciones es el recogimiento cuando se quiere comunicar con Espíritus formales. Con la fe y el deseo del bien se tiene más poder para evocar a los Espíritus superiores. Elevando su alma por algunos instantes de recogimiento en el momento de la evocación, se identifica con los buenos Espíritus y les dispone a que vengan.

13. ¿Es necesaria la fe para las evocaciones?

La fe en Dios, sí, la fe para lo demás vendrá, si queréis el bien y tenéis el deseo de instruiros.

14. Los hombres reunidos en una comunión de pensamientos y de intenciones, ¿tienen más poder para evocar a los Espíritus?

Cuando todos están reunidos por la caridad y para el bien, obtienen grandes cosas. Nada es más nocivo para el resultado de las evocaciones que la divergencia de pensamientos.

15. La precaución de hacer la cadena, dándose la mano durante algunos minutos al

empezar las reuniones, ¿es útil? La cadena es un medio material que no pone la unión entre vosotros si ésta no existe en el pensamiento; lo que es más útil que lo demás es el unirse en un mismo pensamiento común llamando cada uno por su parte a los buenos Espíritus. Vosotros no sabéis todo lo que pudiera obtener una reunión formal de la que estuviera desterrado todo sentimiento de orgullo y de personalidad y en donde reinase un perfecto sentimiento de mutual cordialidad.

16. ¿Las evocaciones en días y horas fijas son preferidas? Sí, y si es posible en el mismo lugar. Los Espíritus van allí más a gusto; el deseo constante que tenéis ayuda mucho a que vengan los Espíritus y se pongan en comunicación con vosotros. Los Espíritus tienen sus ocupaciones que no pueden dejar de improviso por vuestra satisfacción personal. He dicho en el mismo lugar, pero no creáis que sea una obligación absoluta, porque los Espíritus vienen por todas partes; digo que un lugar destinado a esto es preferible porque el recogimiento es más perfecto.


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          COMUNICADO ESPIRITUAL
                              LA LUZ ES REPARTIDA
Tiempos vendrán donde todo será revelado, en donde la luz será repartida y los corazones se abrirán al amor, pues el conocimiento será revelado y dado a los hombres de buena voluntad.

Hoy camináis por los senderos de la vida muy angustiados, envueltos en bagatelas innecesarias. Hoy la revelación del planeta ya se va organizando y se plantea hacia un futuro no muy lejano.

Los espíritus, como ya vais conociendo, se revelan hacia vosotros a través del conocimiento de todo el planeta. Las conciencias se van despertando y el futuro próximo esta.

¡Cuántas veces os preguntáis como puede ser todo esto! cuando la inmensa mayoría de la humanidad está dormida, pasando su vida en unos valores inútiles para su propia evolución.

Pero tiempos vendrán y las conciencias despertaran a la luz. Como un rebaño; el buen pastor separara las ovejas a un lado o a otro. Mientras tanto se va logrando y pidiendo que no os durmáis, hacia toda esa luz que se os da.

Es para toda la humanidad, pero son pocos los que van recibiéndola. Despertar os decimos una y otra vez, para poder esparcir la luz y el conocimiento a los demás hermanos.

¿Cómo despertar a tanta gente, que encerrada en sí misma no deja penetrar el conocimiento de la luz, hacia el progreso del conocimiento y el avance del espíritu, hacia un mundo mejor?

Tiempos vendrán que a través de la luz, las conciencias serán cambiadas en esa envoltura de paz y amor, donde el hombre ansia el bienestar de su interior.

Porque la paz del corazón destierra todo rencor, todo dolor, toda envidia y todo pensamiento que no sea de amor. Solo con todo ese conocimiento, el hombre se sentirá con esa paz, que no desea ya nada más, es entonces como se puede amar.

Comprender y volar hacia ese mundo que todo espíritu sueña y quiere, pero aún no sabe cómo lograr. Lleváis como se os a dicho muchas veces, cadenas muy encadenadas unas a otras sin saber desatar.

El conocimiento de la verdad hace desatar todo mal encadenamiento, porque la formula os la revelaron. Hace siglos se está repartiendo hacia toda la humanidad.

Solo que escondida a estado, la realidad tapada por el beneficio del hombre. Todo eso ya va cambiando y el despertar de las conciencias es la nueva era, donde el hombre caminara con la verdadera luz.

Porque el egoísmo se apartara y la conciencia se revelara hacia el amor del Padre. El corazón se erguirá con tanto amor y luz, que ya nada podrá cambiar al espíritu que solo desea el bien.

No lo olvidéis hermanos, todo será revelado cuando el corazón brote de paz y amor.

Mª Carmen

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jueves, 24 de julio de 2014

Comentando el mundo espiritual

COMENTANDO  EL MUNDO ESPIRITUAL

Los más grandes sabios de la antigüedad, conocían ya las relaciones con el mundo espiritual aunque aun no conocían el Espiritismo.
El alma humana, está ligada  continuamente  a una sociedad toda inmaterial, actúa con el Mundo Espiritual y recibe de ese mundo impresiones que, como hombre no percibe mientras el orden perfecto no esté establecido.
Solo después de la muerte somos seres espirituales, el periespiritu se puede separar del cuerpo Material, aunque por poco tiempo.
No se muere, y todos los que llamamos muertos continúan viviendo.
La relación de nuestro periespíritu con el Mundo Espiritual es más frecuente de lo que podemos imaginar, principalmente cuando estamos adormecidos. Durante la vida terrenal, somos espíritu y actuamos como espíritu, realizando una especie de espiritismo ignorado. En ese invisible intercambio con el mundo espiritual, recibimos pensamientos elevados y aclaraciones, los cuales solemos denominar inspiraciones, intuición etc.
Es una especie de Espiritismo ejercido inconscientemente.
Todos los espiritistas gozan de excelente salud si se guían por la enseñanza de los espíritus. Los espíritus nos aconsejan indefectiblemente, una vida moral. Un espíritu  sano responde por un cuerpo sano.
Las aparicionesde los fallecidos, en nuesro mundo, se realizan, ciertamente,  por el mucho amor que nos dedican. Vienen a avivar en nosotros la fe y la esperanza de que nos encontraremos en un futuro próximo. Nosotros nos admiraremos cuando despertemos en el más allá.
Muchos de los que creen en la inmortalidad, se suponen que somos abandonados  en una eterna oscuridad.  Eso no tiene lógica alguna. Cada uno de nosotros será recibido por seres espirituales, nuestros parientes y amigos, que nos llevan junto a ellos. Morir aquí es nacer  en el Más Allá.
La bibliografía espiritista es inmensa, hay una gran literatura a disposición y alcance de todos al relacionarse el Espiritismo  muy cerca con casi todas las ciencias, nos aclara muchos enigmas, ayuda a hacerlos más comprensibles.
El Espiritismo, ha traído una infinidad de hechos a la luz del día. El nos ha facilitado los conocimientos de que el Hombre está dotado de un espíritu inmortal, y la vida terrena es una especie de escuela preparatoria. El hombre percibe sus deberes por un instinto sentimental, como por la intuición que los Espíritus Guías le transmiten. Del cumplimiento de esos deberes, dependen su progreso y su felicidad. Cumpliendo  con sus deberes se desenvuelven en él  fuerzas espirituales. Y, más, cada vez más,  comprende  cómo y donde puede encontrar su verdadera felicidad.
La existencia en la Tierra, es apenas una fracción mínima de la vida. Siempre y siempre, son buenos los resultados del buen proceder. Los buenos actos siguen al frente del espíritu y captan intuiciones puras y elevadas. Así, cuando el espíritu penetra en la esfera superior,  es bien recibido y pasa de continuo a ser auxiliado, en el sentido de proseguir  en su propio progreso. Todas las vidas que hemos vivido y que viviremos son una existencia sola.  Es una evolución continua, de grado en grado, para la sublimación.
Las leyes son eternas e inmutables, todo lo rigen, influencian a todos los seres, sin excepción, para el bien. No hay seres privilegiados. Nadie es castigado por los errores cometidos que no puede evitar.  Justicia eterna, amor eterno, es lo que impera.
Debemos recordar el deber para con Dios, el deber para con el prójimo y el deber para con nosotros mismos, teniendo en cuenta el espíritu y el cuerpo.
Por el mecanismo de la reencarnación, el ser astral trae consigo, en su regreso a la Tierra, sus antiguas conquistas. Recorre otra vez los años terrestres y, si es sabio, aprovecha al máximo las oportunidades que le son ofrecidas. Es como el alumno que va siendo transferido a clases  más y más elevadas, pero siempre que sea aprobado. Si fue haragán y le falto buena voluntad, volverá a repetir el curso, hasta terminarlo con distinción.
No siempre el ser astral regresa a la Tierra para rectificar errores cometidos o para repetir lecciones mal aprendidas. Los hay que, espontáneamente, se ofrecen para el retorno: son los misioneros. De nuevo en la Tierra,  se distribuyen  entre los más diversos sectores  de la experiencia humana, como guiase, misioneros del bien  y del amor, del saber  y de la ejemplificación. Guían a los grupos humanos y los animan, estimulándoles el progreso espiritual. son como los profesores  de instrucción superior que van a dar clase  s los alumnos ya iniciados en el saber,  para enseñarlos  y hacerlos progresar. Son entidades como Buda, Rafael, Confucio, Galileo, Euler, etc.  Seres privilegiados que aceptaron venir a la Tierra sacrificándose, por su amor a la Humanidad y por el deseo de hacerla progresar y mejorar.
En el más allá cada uno vamos a ocupar el lugar que merecemos. De acuerdo con nuestra elevación moral, alcanzaremos nuestro bien.  Nuestro  procedimiento en la Tierra, es la balanza  que determina  nuestro valor en el Más Allá. Es por eso que, incesantemente, los espíritus y el Espiritismo  pregonan el cumplimiento de los deberes, la acumulación de los valores morales, , el perfeccionamiento espiritual.
El que huye de estos imperativos, paraliza su propio progreso.
Cada conquista del ser astral, es la ganancia que se obtine  a costa de arduos trabajos, ya que nada nos es regalado. Cuando dejamos de hacer algo en una existencia física, volvemos a la Tierra para realizarlo, y tal vez, con el agravante  de colocarnos en dificultades mayores,  como consecuencia  de la implicación que guardamos los unos para con los otros, para quien comprende el Espiritismo,  hay siempre buena voluntad y alegría para enfrentar los deberes y las dificultades,  pues eso representa nuestra ascensión.
Muchos sonámbulos o médiums se resisten  a regresar del trance, las maravillas y las bellezas  que contemplan cuando están en trance los atraen irresistiblemente hacia las armonías celestiales.  Al despertar se quejan de la oscuridad existente en la sala y se muestran tristes. Es que ven las bellezas  para las cuales  nuestro ojo físico está ciego. El Más Allá, no dista tanto de nosotros, como mucha gente imagina. El Más Allá, en realidad, comienza en donde acaba el “Aquí” Y se extiende  hasta donde no podemos  comprender: Dios en su infinita sabiduría, creo el infinito para que la vida lo pueble. Pero, con nuestros groseros sentidos, con nuestra tibia comprensión, no podemos alcanzar esos objetivos. Nuestros ojos ven  puntos luminosos a los cuales llamamos estrellas y apenas podemos decir que son soles  de otros mundos esparcidos por lo inmensurable.
Como todos los seres vivos son de naturaleza cósmica, también son etéreos y es por eso que el inmenso espacio etérico nos pertenece, es nuestro elemento, nuestra verdadera patria, en donde encontramos la plenitud de nuestra felicidad. En verdad, es nuestro hogar. La Tierra es una simple estación durante un gran viaje. Como seres materializados que somos, no podemos imaginárnosla. Nuestra comprensión no va más allá de la materia de que está hecho nuestro cuerpo y lo que nos rodea.
Los científicos físicos, quieren probar que la materia no existe, que ella se reduce a la substancia etérea. Así, llegamos  a comprender que, aun nuestra casa planetaria, la Tierra,  no es otra cosa que una densidad astral, que también ella es una materialización. Las últimas novedades sobre la radioactividad, nos convencen de que la materia se forma como resultado de inmensas velocidades y ciclones del éter.
La doctrina espirita avanza, dilata sus fronteras, vence a sus opositores, está presta a probar que el cuerpo es un producto del espíritu.
Las confusiones y las incertidumbres se acabaron. El Espiritismo es sencillo y cristalino. Con el vemos la vida y el Mundo bajo una nueva y viva luz.
  Trabajo realizado por Merchita

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POBREZA Y RIQUEZA 
Penuria y riqueza, en esencia, no constan entre los elementos que poseemos sino en el sentimiento que nos posee.

La grandeza de las concesiones de Dios marca el derrotero del hombre desde la primera hora en que se estructura la cuna en el campo humano. La vocación de la avaricia impenitente, recoge el oro del mundo para erigir con él el túmulo suntuoso en que se sepulta la esperanza y recibe la bendición del amor para transformarla en cadena que lo encarcela, a veces, en el purgatorio del sufrimiento.
Existen criaturas altamente tituladas en las convenciones del mundo, que traen consigo una fuente viva de humildad en el corazón, mientras existen mendigos, con el rostro desfigurado, que cargan en lo intimo la niebla espesa del orgullo empañándoles el entendimiento.
Hay ricos que son maravillosamente pobres de avaricia y encontramos pobres lamentablemente ricos de mezquindad. Almas grandes que se hacen humildes, al servicio del señor, en la persona del prójimo, y frecuentemente, sorprendemos espíritus rastreros vistiendo túnicas de vanidad y dominación.
Jesús, loando a los “pobres de espíritu” no tenia encomios a la ignorancia, a la incultura, a la insipiencia o a la nulidad, él exaltaba los corazones simples que descubren en la vida, en cualquier Angulo de la existencia, un tesoro bendito con el cual es posible el enriquecimiento efectivo del alma para las alegrías de la elevación.
La pobreza y la pequeñez no existen en la obra divina. Son posiciones transitorias creadas por nosotros mismos, en la jornada evolutiva en la que aprendemos, poco a poco, bajo el patrocinio de la lucha y de la experiencia, que todo es grande en el Universo de Dios.
Todos los seres, todas las tareas y todas las cosas son piezas preciosas en la estructuración de la vida.
Todos somos infinitamente ricos de oportunidades de trabajar y servir, de aprender y perfeccionar, infatigablemente.
Es muy fácil consolar a un pobre; si le damos pan y abrigo, se da por contento; pero la limosna degrada, envilece, denigra, lo que se debe procurar es dar trabajo al pobre ¡ bendito el trabajo que dignifica al hombre ! . Mientras la miseria abunda, se desprecia el trabajo, y es necesario en los tiempos actuales combatir la pereza del hambriento, la indolencia del ignorante; es preciso procurar que el trabajador se acostumbre al trabajo; el movimiento vigoriza los músculos, y la esperanza de un jornal asegurado para mucho tiempo, te hace aficionarte al trabajo. Hay que dar trabajo al cuerpo e instrucción al alma, consagrándonos al bien de nuestros semejantes.
Los pobres son una página de la historia humana; hay pobres que se convierten en cosas por su escasa inteligencia, porque en los lugares donde abunda el agua, puede perder la miseria una gran parte de su horror; el agua limpia todo, y muchos no se sabe por qué razón, tiene aversión al huso del agua y ese odio a la limpieza aumenta su infortunio y el número de enfermedades que de continuo asedian a los pobres.
Los pobres dan mucho que pensar porque tienen cuerpo y alma como los demás seres; son entes racionales por su especie; y muchos de ellos parece que se empeñan en retroceder buscando su semejanza en otras especies de la escala zoológica. Cuando reciben las dadivas de sus hermanos lo hacen con la mayor indiferencia, las fases cariñosas, muchas veces, no encuentran eco en sus corazones petrificados; solo el corazón de los niños hambrientos, cuando se les ofrece comida, son los que suelen responder ¿Qué vamos a comer? , pensando en satisfacer su voraz apetito; no piensan en comprar algún juguete, su vida no tiene otro objetivo que saciar su hambre; entre ellos y los irracionales no existe gran diferencia.
Sabemos no obstante que todo tiene su razón de ser, que para Dios no existen seres privilegiados, si así fuera, este sería la negación de Dios, pues siendo Dios amor y justicia, siendo amor nos tiene que amar a todos; y siendo justicia, no puede ser injusto, y lo sería si tuviera privilegiados. Dios es amor y misericordia. El dice a las Humanidades: trabajad y me comprenderéis; trabajad y os engrandeceréis.
Todos somos iguales ante el peligro, el sufrimiento y la muerte. Todos los hombres desde el más encumbrado al más miserable, estamos hechos de la misma arcilla. Revestidos de harapos o de suntuosos trajes, nuestros cuerpos son animados por Espíritus del mismo origen, y todos volveremos a encontrarnos confundidos en la vida futura. Solo nuestro valor moral nos distinguirá. El más grande en la Tierra puede convertirse en uno de los últimos en el espacio, y el mendigo puede vestir un traje resplandeciente. Por eso no debemos tener la vanidad de los favores y ventajas pasajeras. Nadie sabemos lo que nos reserva el mañana.
El hombre sencillo, humilde de corazón, rico en cualidades morales, llegará más pronto a la verdad, a pesar de su inferioridad posible de sus facultades, que el presuntuoso, vano de ciencia terrestre y sublevado contra la ley, que le rebaja y destruye su prestigio.
Jesús prometió a los humildes y a los pequeños la entrada en el reino de los cielos, porque la riqueza y el poder engendran con demasiada frecuencia la soberbia, mientras que una vida laboriosa y oscura es el elemento más seguro del progreso moral. El hombre que está ocupado en un trabajo, en una tarea, las tentaciones, los malos deseos y los apetitos malsanos lo asedian menos, ya que la mente lo mantienen ocupado en la tarea que están elaborando, puede incluso entregarse a la meditación y a desarrollar su conciencia; el hombre de mundo, al contrario, es absorbido por las ocupaciones frívolas, por la especulación o por el placer.
El papel de los humildes es el más meritorio: colocado en las categorías inferiores de la sociedad, nunca debe avergonzarse de ello, pues son los que soportan el peso de la civilización, de su trabajo es de lo que se alimenta y vive la humanidad. el pobre debe ser sagrado para todos, pues pobre fue como quiso nacer y morir Jesús; la pobreza fue lo que escogieron Epíteto, Francisco de Asís, Miguel Ángel, Vicente de Paul y muchos otros nobles Espíritus que han vivido en este mundo. Sabían que el trabajo, las privaciones y el sufrimiento desarrollan las fuerzas viriles del alma, en tanto que la prosperidad las aminora. En el desprendimiento de las cosas humanas, unos encontraron la santificación y otros el poder que proporciona en genio.
La pobreza nos enseña a compadecernos de los males de los demás, haciendo que los conozcamos mejor; nos une a todos los que sufren; da valor a las cosas hacia las cuales son indiferente los dichosos. Los que no han pasado por la pobreza no conocen sus lecciones ignoran uno de los aspectos más conmovedores de la vida.
No envidiemos a los ricos, cuyo esplendor aparente oculta tantas miserias morales. No olvidemos que bajo el cilicio de la pobreza se esconden las virtudes más sublimes, la abnegación y el espíritu de sacrificio. No olvidemos tampoco que con las labores y la sangre, con la inmolación continua de los humildes, viven las sociedades, se defienden se renuevan.
El oro será, muchas veces, una prueba difícil y las cimas sociales en la Tierra, casi siempre, son amrgos purgatorios para el alma sensible, tanto como en la carencia de recursos materiales es bendita escuela de sufrimiento, más la simplicidad y el amor fraterno, brillando, por dentro de nuestro espíritu, en cualquier situación en el camino de la vida, son invariablemente, nuestro manantial de alegría sin fin.
Dios es misericordioso con sus hijos, El nos quiere, pues nos ha dado una demostración eterna de su Sabiduría, nos ha dado el tiempo, muchos ven el tiempo, como un viejo escuálido devorando a sus hijos, destruyéndolos, agostando la juventud y la belleza del hombre, extinguiendo sus afectos, caducando su leyes, derrumbando sus imperios; para el hombre el tiempo y la nada han sido sinónimos; y sin embargo la naturaleza ha demostrado siempre que el tiempo es la renovación suprema de la vida y si se estudia la existencia del hombre se ve que el tiempo es la redención de la humanidad, en una palabra el único patrimonio del hombre. Si todos los tesoros de un planeta los llegase a poseer un solo individuo, este no sería poderoso si no tuviese a su disposición tiempo para disponer de ellos.
Si tenemos tiempo podremos elevarnos por encima de las vicisitudes y no podemos sentirnos pobres, pobre es el que se arrepiente y no le queda tiempo para rectificar en el momento, pues la misericordia divina le dará otra oportunidad, pero ¡sepa Dios cuando!
Es indispensable que aprovechemos el tiempo, como debe ser utilizado, porque los días corren sobre los días, hasta que el Señor nos tome cuenta de los créditos, que generosamente nos prestó.
Derramemos el tesoro de amor que el Padre Celestial nos colocó en el corazón, a través de las bendiciones de fraternidad y simpatía, bondad y esperanza para con nuestros semejantes, y, en cualquier grupo social en el cual nos veamos, seremos, invariablemente, una criatura realmente feliz, bajo las bendiciones de la Tierra y de los Cielos.
Elevemos nuestra alma al trabajo constante susceptible de generar los patrimonios más elevados de la vida y estudiando y aprendiendo, auxiliando y amando, en la abundancia o en la pobreza de recursos materiales, tendremos el corazón fulgiendo en el camino, para brillar en nosotros mismos la estrella de bendición.
Bienaventurada será siempre la pobreza que se sabe enriquecer de luz para la inmortalidad, porque el rico ocioso de la Tierra es el indigente de la Vida Más Allá de las Esferas Superiores, que será aprovechado en la extensión de la Obra de Dios.
En la abundancia o en la pobreza, en la dirección o en la calidad de subalterno, no menospreciemos actuar y servir, porque el trabajo, en las concesiones del espacio y del tiempo, es el eterno talento común a todos, por cuyo uso el espíritu se engrandece, rumbo a las Esferas Superiores a las que se destina.
No te dejes vencer por las consideraciones negativas de la tristeza, de la rebeldía, del pesimismo o de la indisciplina, que están siempre ofreciendo la acción que les es propia a las exigencias de remuneración.
Responde al señor que te sirve por intermedio del trabajo incesante de la naturaleza con el infatigable trabajo de tu pensamiento y de tus brazos, de tu cerebro y de tu corazón, para que te eleves a la comunión con el Amor Infinito.
No permitas que la fortuna del tiempo, prestada por la Bondad de Dios Nuestro padre se disipe en tus manos congelado en el ideal inoperante. El nos ha concedido la tierra indicada para la producción del alimento, por eso como el labrador del campo debemos arar la tierra con nuestro propio sudor, por eso es necesario consultar nuestra actitud junto a los valores que poseemos, a fin de que no estemos reformando en balde los préstamos contraídos.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro “Después de la Muerte” de León Denis y del libro “Dinero” de Francisco cándido Xavier

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LOS CRÍMENES 

CULTURALES

Desgraciadamente, y de una manera, general, las personas pertenecientes a las clases sociales superiores de la sociedad, los sabios, los eruditos, los artistas, los escritores, los magistrados, los médicos, etc., guardan una discreta reserva, como si tuviesen miedo de hablar, porque son menos libres, tienen intereses que salvaguardar y se callan, mientras los otros hablan.
Esta cuquería, esta cobardía, son despreciables. ¿De qué se tiene miedo? Negar los hechos por ignorancia es excusable, pero no atreverse a confesar lo que se ha visto, ¡qué miseria!...
Existen criminales que no están en las cárceles: son los hombres cultos que conocen verdades y no se atreven a revelarlas por temor al ridículo o por interés personal. En el curso de mi carrera he encontrado muchos de estos “hombres de ciencia” muy inteligentes, muy instruidos, que han sido testigos o que han conocido hechos metapsíquicas irrecusables, que no dudaron de la existencia indiscutible de estos fenómenos, y que no se atrevierona decir nada por un sentimiento mezquino, imperdonable en los espíritus de un valor real, limitándose a cuchichear misteriosamente, temerosos de ser oídos, los testimonios que poseían y que hubieran sido de un peso considerable para hacer triunfar la verdad.
Tales hombres son indignos del nombre de sabios. Muchos de ellos pertenecen a lo que se llama la “alta sociedad” y creerían desacreditarse si apareciesen crédulos,¡ a pesar de que aceptan dogmas muy discutibles !

Camille Flammarion

miércoles, 23 de julio de 2014

´FE, ESPERANZA Y CONSUELOS


Fe, esperanza y consuelos 

La fe es la confianza del hombre en sus destinos, el sentimiento que le lleva hacia el Poder infinito; es la certidumbre de haber entrado en el camino que conduce a la verdad. La fe ciega es como un farol cuyo rojo resplandor no puede traspasar la niebla; la fe esclarecida es un faro poderoso que ilumina con una viva claridad el camino que se ha de recorrer. No se adquiere esta fe sin haber pasado por los tormentos de la duda, por todas las torturas que vienen a sitiar a los investigadores. Éstos no obtienen más que una abrumadora incertidumbre, y flotan durante mucho tiempo entre dos corrientes contrarias. ¡Dichoso el que cree, sabe, ve y camina de un modo seguro! Su fe es profunda, inquebrantable. Le hace capaz de salvar los mayores obstáculos.
En este sentido, se ha podido decir, en forma figurada, que la fe levanta las montañas, representando las montañas, en este caso, las dificultades acumuladas en el camino de los innovadores, las pasiones, la ignorancia, los prejuicios y el interés material. Sólo se ve comúnmente en la fe la creencia en ciertos dogmas religiosos aceptados sin examen. Pero la fe es también la convicción que anima al hombre y le orienta hacia otras finalidades. Existe la fe en uno mismo o en una obra material cualquiera, la fe política y la fe en la patria. Para el artista, el poeta y el pensador, la fe es el sentimiento del ideal, la visión de ese foco sublime, encendido por la mano divina en las cimas eternas para guiar a la humanidad hacia la Belleza y la Verdad. La fe religiosa, la cual prescinde de la razón y se refiere al juicio de los demás, que acepta un cuerpo de doctrina verdadera o falsa y se somete a él sin comprobación, es la fe ciega.
En su impaciencia, en sus excesos, recurre cómodamente a la opresión y conduce al fanatismo. Considerada bajo este aspecto, la fe es todavía un móvil poderoso. Ha enseñado a los hombres a humillarse y a sufrir. Pervertida por el espíritu de dominación, ha sido la causa de muchos crímenes; pero, en sus consecuencias funestas, nos pone aún de manifiesto la multitud de recursos que existen en ella. Ahora bien, si la fe ciega puede producir tales efectos, ¿qué no hará la fe basada en la razón, la fe que juzga, discierne y comprende? Algunos teólogos nos invitan a despreciar la razón, a renegar de ella, a hollarla con los pies. Objetan todos los errores en los cuales ha caído, y parecen olvidar que es la razón misma la que nos ha ayudado a corregirlos. ¿Debemos, pues, renegar de ella, cuando es ella misma la que nos revela lo que es bueno y bello? La razón es una facultad superior destinada a esclarecernos todas las cosas; se desarrolla y aumenta con el ejercicio, como todas nuestras facultades. La razón humana es un reflejo de la Razón eterna. "Es Dios en nosotros", ha dicho San Pablo. Desconocer su valor y su utilidad es desconocer la naturaleza humana y ultrajar a la Divinidad misma. Querer reemplazar la razón por la fe es ignorar que ambas son solidarias. Se afirman y se vivifican la una a la otra. Su unión abre al pensamiento un campo más vasto; armoniza nuestras facultades y nos proporciona la paz interior. La fe es madre de los nobles sentimientos y de las grandes acciones.
El hombre profundamente convencido permanece inquebrantable ante el peligro, como en medio de los sufrimientos. Por encima de las seducciones, de las adulaciones y de las amenazas; más alta que la voz de la pasión, oye una voz que resuena en las profundidades de su conciencia, y cuyos acentos le reaniman en la lucha y le advierten en las horas peligrosas. Para producir tales resultados, la fe ha de reposar sobre el fondo sólido que le ofrecen el libre examen y la libertad de pensamiento. En lugar de dogmas y misterios, sólo debe reconocer los principios que se deduzcan de la observación directa y del estudio de las leyes naturales. Tal es el carácter de la fe espiritista. La filosofía de los espíritus nos ofrece una creencia que no por ser racional deja de ser robusta. El conocimiento del Mundo Invisible, la confianza en una ley superior de justicia y progreso imprime a la fe un doble carácter de calma y de seguridad. ¿Qué puede temerse, en efecto, cuando se sabe que ninguna alma puede perecer, que después de las tempestades y de los desgarramientos de la vida, más allá de la sombría noche donde todo parece abismarse, se ve apuntar el resplandor encantado de los días que no han de terminar nunca? Cuando avanza la vejez helada, poniéndonos su estigma sobre la frente, apagando nuestros ojos, arrugando nuestros miembros, encorvándonos bajo su peso, entonces vienen con ella la tristeza, el disgusto de todo y una gran sensación de fatiga, una necesidad de reposo como una sed de la nada. ¡Oh! En esa hora de turbación, en ese crepúsculo de la vida, ¡cómo regocija y reconforta la lucecita que brilla en el alma del creyente, la fe en el porvenir infinito, la fe en la justicia, en la Suprema Bondad! Penetrados de la idea de que esta vida no es más que un instante en el conjunto de nuestra existencia inmortal, recibamos con paciencia los males inevitables que enfrentamos. Las perspectivas de las épocas que nos esperan nos darán fuerza para dominar las miserias presentes y para colocarnos por encima de las fluctuaciones de la fortuna. Nos sentiremos más libres y mejor armados para la lucha.
Al conocer la causa de sus males, el espiritista comprende la necesidad de ellos. Sabe que el sufrimiento es legítimo, y lo acepta sin protestar. Para él, la muerte no supone la nada; los lazos de afecto persisten en la vida de ultratumba, y todos los que son amados en la Tierra vuelven a encontrarse, emancipados de las miserias terrenales, lejos de esta dura mansión; sólo hay separación para los malos. De estas convicciones deducen consuelos desconocidos los indiferentes y los escépticos. Si de un extremo al otro del globo todas las almas comulgasen en esta fe poderosa, asistiríamos a la transformación moral más grande que hubiera de registrar la historia. Sin embargo, muy pocos hombres poseen esta fe aún. El espíritu de Verdad ha hablado a la Tierra, pero ésta no ha prestado oído atento a sus acentos. No son los poderosos los que han escuchado, sino más bien los humildes, los pequeños, los desheredados, todos los que tienen sed de esperanza.
La Revolución Espiritista encontró en un principio una viva oposición en los ambientes religiosos y científicos. Esto estado de cosas tiende a atenuarse. Muy pocos hombres tienen el valor de desdecirse y confesar que se han equivocado; la mayoría prefiere combatir durante toda la vida una verdad que puede comprometer sus intereses o echar por tierra sus afirmaciones. Otros, en secreto, reconocen la bondad y la grandeza de esta doctrina, pero sus exigencias morales les espantan. Aferrados a sus placeres, deseando vivir a su gusto y sin cuidarse del más allá, alejan de su pensamiento todo lo que les lleve a romper con las costumbres perniciosas que les son queridas. Estas teorías constituirán para ellos, por consiguiente, un venero de amargos pesares. Nuestra sociedad febril se cuida muy poco de una enseñanza moral. Demasiadas opiniones contradictorias tropiezan y se entrechocan; en medio de este estado confuso, empujado por el torbellino de la vida material, el hombre reflexiona poco. Pero todo espíritu sincero que busque la fe y la verdad las encontrará en la Revelación Nueva. Una influencia de lo Alto se esparcirá sobre él y le guiará hacia esta luz naciente que algún día iluminará a la humanidad entera.
León Denis
Extraído del libro "El camino recto"

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                     PERDÓN

El Perdón es una repuesta, la repuesta implicita en nuestra existencia, el es el medio para reparar lo que está roto. Toma tu corazón roto y repáralo, tómalo y liberalo cuando él se siente atrapado por manchas . verguenzas y culpas y devuélvele a su estado inmaculado. El perdón restablece en tu corazón la inocencia que conocemos y nos permite la libertad de amar. Cuando perdonamos nos sentimos libres y transformamos nuestras vidas. Las dulces promesas del perdón se cumplen y nos ofrecen un nuevo comienzo con nosotros mismos y con el mundo.

- Javier Lacerda -

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LA GENESIS
ALLAN KARDEC

Primera formación de los seres vivos.- El principio Vital-- Generación espontánea-Escala de los seres orgánicos—El hombre corpóreo…

Primera formación de los seres vivos:

1.- Hubo un tiempo en que los animales no existían; por tanto, éstos han tenido un comienzo. Vemos aparecer cada especie en el momento en que el globo adquiría las condiciones necesarias para su existencia: esto es lo positivo.
¿Cómo se formaron los primeros individuos de cada especie? Es fácil comprender que una vez que apareció la primer pareja, los individuos se multiplicaron; pero esa primera pareja, ¿de dónde vino?...
Enfrentamos uno de esos misterios que se relacionan con el principio de las cosas, con respecto a los cuales sólo se pueden formular hipótesis. Si la ciencia no puede aún resolver totalmente el problema, puede al menos encaminarnos.

2.- Se Plantea una primera pregunta; ¿Cada especie animal es el resultado de una primera pareja o de numerosas parejas creadas, o, si se quiere, germinadas simultáneamente en diferentes sitios/
Esta última suposición es la más probable; se puede incluso decir que surge de la observación. En efecto, el estudio de las capas geológicas testimonia la presencia, en terrenos de igual formación y en proporciones enormes, de la misma especie en los puntos más alejados del globo. Esta multiplicación tan generalizada, y en cierta medida contemporánea, hubiese sido imposible partiendo de un tipo primitivo único.
“Por otra parte, la vida de un individuo, sobre todo de un individuo naciente, está sujeta a tantas eventualidades, que por toda una creación hubiera podido estar comprometida sin la pluralidad de tipos, lo que implicaría una inadmisible imprevisión de parte del Creador soberano.”
Además, si un tipo pudo formarse en un sitio, puede haberse formado en numerosos sitios por igual causa.
Todo parece probar que hubo una creación simultánea y múltiple de las primeras parejas de cada especie animal y vegetal.

3.- La formación de los primeros seres vivos puede deducirse, por analogía, de la misma ley por la cual se formaron y se forman todos los días los cuerpos inorgánicos. “A medida que se profundiza en el estudio de las leyes de la Naturaleza, vemos que los engranajes que en un primer momento parecían tan complicados, se simplifican y confunden con la gran ley de unidad que preside toda la obra de la Creación…”
Se comprenderá aún todo mejor cuando se conozca el modo de formación de los cuerpos inorgánicos, que constituyen el primer grado.

4.- La Química considera elementales a un cierto número de sustancias, tales como el oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, el carbono, el cloro, el yodo, el flúor, el azufre, el fósforo y todos los metales.
Al combinarse, forman cuerpos compuestos: los óxidos, los ácidos, los álcalis, las sales y las innumerables variedades que surgen de la combinación de éstos.
La combinación de dos cuerpos para formar un tercero exige un cúmulo particular de circunstancias: ya sea un cierto grado de calor, de sequedad o humedad, ya sea de movimiento o reposo, o bien de una corriente eléctrica. Si estas condiciones no existen, la combinación no ocurre.

5.- Cuando hay combinación, los cuerpos componentes pierden sus propiedades características, mientras que el compuesto resultante posee otras nuevas, diferentes de las primeras.
Así es como el oxígeno y el hidrógeno, que son gases invisibles, al combinarse químicamente forman el agua, que es la líquida, sólida o vaporosa, según la temperatura. En el agua no hay, en verdad, ni oxígeno ni hidrógeno, sino un nuevo cuerpo; al descomponerse esta agua, los dos gases, nuevamente libres, recobran sus propiedades y ya no hay agua. Así es que la misma cantidad de agua pueda ser alternativamente descompuesta y recompuesta hasta el infinito…

6.- La composición y descomposición de los cuerpos tiene lugar como consecuencia del grado de afinidad que posean entre sí los principios elementales.
La formación del agua, por ejemplo, resulta de la afinidad recíproca entre el oxígeno y el hidrógeno; pero si se pone en contacto con el agua un cuerpo más afín con el oxígeno que con el hidrógeno, el agua se descompone; el oxígeno resulta absorbido y el hidrógeno queda libre, con lo cual ya no hay agua.

7.- Los cuerpos compuestos se forman siempre en proporciones definidas, es decir, por la combinación de una cantidad determinada de los principios constituyentes. Así, para formar agua es necesaria una parte de oxígeno con dos de hidrógeno, en vez de agua, se obtiene bióxido de hidrógeno, que es un líquido corrosivo formado, no obstante, con los mismos elementos que el agua, pero en otra proporción.

8.- En pocas palabras, ésa es la ley que preside la formación de todos los cuerpos de la naturaleza. La innumerable variedad de estos cuerpos resulta de un número muy pequeño de principios elementales, combinados en diferentes proporciones.
Así, el oxígeno combinado en determinadas proporciones con el carbono, el azufre y el fósforo, forman los ácidos carbónicos, sulfúrico y fosfórico; el oxígeno y el hierro forman el óxido de hierro o herrumbre; el oxígeno y el plomo, ambos inofensivos, integran los óxidos de plomo, el litargirio, el blanco de plomo, minio, todos ellos venenosos. El oxígeno combinado con el calcio, el sodio y el potasio constituye la cal, la soda y la potasa.
La cal unida al ácido carbónico forma los carbonatos de cal o piedras calcáreas, es decir, el mármol, la tiza, la piedra de construcción, las estalactitas de las aguas; unidas al ácido sulfúrico forma el sulfato de cal o yeso y el alabastro; al ácido fosfórico: el fosfato de cal, base sólida de los huesos. El cloro y el hidrógeno integran el ácido clorhídrico o hidroclórico; el cloro y el sodio forman el cloruro de sodio o sal marina.

9.- Todas estas combinaciones, y muchísimas más, se obtienen artificialmente en pequeño en los laboratorios de química y se operan espontáneamente, en gran cantidad, en el gran laboratorio de la naturaleza…
En su origen, la Tierra no contenía a esas materias combinadas, sino solamente a sus principios constitutivos volatizados. Cuando los elementos calcáreos, y otros más, se convirtieron con el tiempo en piedras, depositándose sobre su superficie, éstas no se hallaban totalmente formadas; pero en el aire se encontraban, en estado gaseoso, todas las sustancias primitivas. Estas sustancias, precipitadas por efecto del enfriamiento y bajo el imperio de circunstancias favorables, se combinaron de acuerdo con el grado de su AFINIDAD MOLECULAR…
En ese entonces se formaron las diferentes variedades de carbonatos, sulfatos y otros; primero disueltos en las aguas y luego depositados sobre la superficie del suelo.
Supongamos que, por alguna causa, la Tierra volviese a su estado de incandescencia primitiva: Todo se descompondría, los elementos se separarían; todas las sustancias fusibles se fundirían; las que tienen volatilidad se volatizarían. Luego un segundo enfriamiento volvería a precipitarlas y otra vez se formarían las antiguas combinaciones.

10.- Estas consideraciones demuestran lo necesaria que es la Química para comprender la Génesis MATERIAL.
Antes de conocer las leyes de la Tierra. Esta ciencia ha aclarado el problema de manera totalmente nueva, como la Astronomía y la Geología lo han hecho en otros aspectos.

11.- En la formación de los cuerpos sólidos, uno de los fenómenos más notables es el de la cristalización, forma regular que presentan ciertas sustancias al pasar del estado líquido o gaseoso al estado sólido. Esta forma, que varía según la naturaleza de la sustancia, es generalmente la de los sólidos geométricos, como el prisma, el romboide, el cubo y la pirámide. Todos conocen los cristales del azúcar cande. Los cristales de roca, o silicio cristalizado, son prismas de seis caras rematados por unas\ pirámides también hexagonal.
El diamante es el carbono puro o carbón cristalizado.

Los dibujos que se producen sobre los vidrios en invierno se deben a la cristalización del vapor de agua, durante la congelación en forma de agujas prismáticas.
La disposición regular de los cristales tiende a la forma particular de las moléculas de cada cuerpo; estas partículas, infinitamente pequeñas para nosotros, pero que igualmente ocupan un cierto espacio, aproximadas unas a otras por ATRACCION MOLECULAR, se ubican y yuxtaponen de acuerdo con la exigencia de sus formas, de manera de tomar cada cual su lugar alrededor del núcleo o principal centro de atracción y formar un conjunto simétrico.
La cristalización sólo se opera bajo el imperio de ciertas circunstancias favorables, fuera de las cuales no puede realizarse; el reposo y una determinada temperatura son condiciones esenciales.

Se comprende que una temperatura muy elevada, al separar las moléculas, no permitiría la condensación y que la agitación, al oponerse a su ubicación simétrica, hará que las moléculas formen una masa confusa e irregular y, en consecuencia, no habrá cristalización.
12.- La Ley que preside la formación de los minerales conduce naturalmente a la constitución de los cuerpos orgánicos.
EL ANALISIS QUIMICO NOS MUESTRA QUE TODAS LAS SUSTANCIAS VEGETALES Y ANIMALES ESTAN COMPUESTAS POR LOS MISMOS ELEMENTOS QUE LOS CUERPOS INORGANICOS.
Los elementos más importantes son el oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno y el carbono; los restantes sólo aparecen esporádicamente.
Como en el reino mineral, la diferencia de proporción en la combinación de estos elementos produce todas las variedades de sustancias orgánicas y propiedades diversas, tales como los músculos, los huesos, la sangre, la bilis, los nervios, la sustancia cerebral y la grasa en los animales; la savia, la madera, las hojas, los frutos, las esencias, los aceites, las resinas, etcétera, en los vegetales.
Por lo tanto, en la formación de los animales y las plantas no interviene ningún elemento que se halle también en reino mineral…

13.- Algunos ejemplos usuales nos harán ver con claridad las transformaciones que se operan en el reino orgánico por la sola modificación de los elementos constitutivos.
Por ejemplo el jugo de uva, no hay ni vino ni alcohol, sino simplemente agua y azúcar. Al madurar y bajo determinadas circunstancias, se produce la fermentación. En esa operación, una parte del azúcar se descompone; el oxígeno, el hidrógeno y el carbono se separan y se combinan otra vez en las proporciones precisas para formar alcohol; de modo que al beber jugo de uva no se bebe alcohol, puesto que todavía no se formó; se forma con azúcar y agua, sin que haya una molécula de más.

En el pan y las verduras que comemos no hay, ciertamente, ni carne, ni sangre, ni huesos, ni bilis, ni sustancia cerebral y, sin embargo, esos mismos alimentos, al descomponerse y recomponerse durante el trabajo digestivo, producen esas sustancias por la trasmutación de los elementos constitutivos.

En la semilla de un árbol no hay madera, ni hojas, ni flores, ni frutos, siendo un error pueril pensar que el árbol entero se encuentra en pequeño en la semilla; en esa semilla no existe el oxígeno, el hidrógeno y el carbono requeridos para formar una hoja de árbol. La semilla encierra un germen que hace eclosión cuando encuentra las condiciones propicias; ese germen crece gracias a las esencias que extrae de la tierra y a los gases que aspira del aire; esas esencias, que no son ni madera, ni hojas, ni flores, ni frutos, al infiltrarse en la planta forman la savia, como los alimentos que toman los animales forman la sangre.
Esta savia circula por todo el vegetal, según los órganos adonde llegue y tras una elaboración especial, y luego se transforma en madera hojas, flores, y frutos, al igual como la sangre se transforma en carne, bilis y huesos y, sin embargo, se trata siempre de los mismos elementos: oxígeno, hidrógeno, nitrógeno y carbono, combinados de distintas maneras.

14.- Las diferentes combinaciones de los elementos para la formación de las sustancias minerales, vegetales y animales, no pueden operarse si el medio y las circunstancias no son propicias; fuera de esas circunstancias, los principios elementales yacen inertes. Pero, desde el momento en que las circunstancias son favorables, se inicia un trabajo de elaboración: Las moléculas se ponen en movimiento, se agitan, atraen, aproximan y separan en virtud de la LEY DE AFINIDADES… y mediante sus múltiples combinaciones cesan, el trabajo se interrumpe bruscamente y vuelve a recomenzar cuando éstas reaparecen. Así es como la vegetación se activa, se hace menos rápido el crecimiento, se detiene y vuelve a empezar bajo la acción del calor, de la luz, de la humedad, del frío o de la sequía; así es como determinada planta prospera en un clima o en un ambiente y se marchita o muere en otro.
15.- Lo que ocurre diariamente ante nuestros ojos puede darnos la idea de lo que ha sucedido en los tiempos primitivos, porque las leyes de la naturaleza fueron y serán siempre las mismas.
Puesto que los elementos constitutivos de los seres orgánicos y los inorgánicos son los mismos y los vemos constantemente bajo el imperio de ciertas circunstancias formar piedras, plantas, frutos, podemos decir con justeza que los cuerpos de los primeros seres vivos se formaron, como las primeras piedras, por la unión de las moléculas elementales y en vitalidad del globo fueron manifestándose propicias para tal o cual especie.
La similitud de forma y colores en la reproducción de los individuos de cada especie de cristal. Las moléculas se yuxtaponen bajo el imperio de la misma ley y producen un conjunto análogo.

Extraído del libro:
“La Génesis: Allan Kardec

Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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