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viernes, 3 de junio de 2011

Homenaje a Amalia


  Les hago llegar este bello, mensaje que nos envió la Hna Laurete Godoy, del Brasil, en Homenaje a nuestra querida Amalia,  el cual a sido traducido por nuestra Hna.  Martha Carlin.

Doña Amalia Domingo Soler
    Hay mujeres que merecen respeto, aplauso y gratitud, por haber precedido, siempre, a aquellos que marcaron y marcan la historia de la humanidad con ejemplos de fe, caridad y amor. Ellas se volvieron madres, por el bendito mecanismo de la procreación física. Otras generan hijos en el corazón, alimentándolos con leche de puro amor, abrigándolos con el abrigo de la comprensión, incentivándolos con palabras de esperanza. De entre estas últimas, surge Doña Amalia Domingo Soler, que consoló a sufridores como si estuviera acariciando a sus propios hijos.
   Nuestro homenaje es para Doña Amalia Domingo Soler, paradigma de Mujer Espírita.
  Ella nació en Sevilla, España, el día 10 de noviembre de 1835. A los 10 años, huérfana ya de padre, escribía poesías y era costurera. El exceso de trabajo provocó que perdiera la vista, pero poco a poco la fue recuperando. A los 25 años de edad, cuando su madre desencarnó, se sintió completamente sola, caminando por un verdadero valle de lágrimas. Se mudó a Madrid y de allí a Barcelona, donde fallece el 29 de abril de 1909.
  Frágil, pobre, sufrida, Amalia buscó amparo en la religión. Recorrió varios caminos y si las necesidades del cuerpo fueron satisfechas, el alma permaneció hambrienta de la verdad. El Espiritismo gateaba tímidamente y cuando Amalia lo encontró, se  entregó a él incondicionalmente. Obtuvo de la doctrina codificada por Allan Kardec, el pan bendito que venía buscando con tanta ansiedad.   
   En 1872, con el artículo La Fe Espírita, publicado en la primera página del periódico El Criterio, se estrena en el periodismo de una España eminentemente católica. Provocó polémicas a las que enfrentó gallardamente. Sin embargo, la gran hazaña de esta maravillosa criatura ocurre en el mes de marzo de 1879, hace exactamente 130 años, cuando ella funda el periódico La Luz Del Porvenir. Se trata de un semanario espírita exclusivamente femenino, que durante veinte años hizo llegar a lugares distantes la luz del porvenir, para aliviar las angustiadas almas de encarcelados, enfermos y sufridores.
   Periodista, poetisa y    escritora de rara sensibilidad, Doña Amalia encadena las palabras de forma simple, elegante y optimista. Sus historias y presentaciones son, a veces directas e impactantes como la realidad trágica de la vida y a veces espontáneas y alegres como un riachuelo en medio del bosque.
  Esa mujer valiente, osada, fraternal, brillante, sufrida, que en su juventud llegó a pensar en el suicidio, usó el arma de la certeza, la lanza eficaz de la inteligencia y el escudo fuerte de la fe para defender el Espiritismo. Y lo hizo con el vigor de todas las palabras que la inmortalizaron por medio de las Memorias del Padre German, Palabras del Amanecer, Mi Vida y otras publicaciones.
  De 1872 a nuestros días, Doña Amalia Domingo Soler prueba que El Espiritismo viene a recordar a los hombres la única ley eterna: el Amor. Ley que ella cumplió en todos los artículos e incisos.
   Para terminar este pequeño homenaje emplearemos para la Dama-Fuerte del Espiritismo del siglo 19, las mismas expresiones que ella usó para concluir el bello poema que compuso para Allan Kardec:
"Bendita Doña Amalia Domingo Soler

Bendita seas..."

   No solamente el mes de abril  marcó el centésimo segundo aniversario de la desencarnación de esa extraordinaria Mujer Espírita. Sino en todos los meses y por  siempre.
                                                           Por: Laurete Godoy
                                                       Investigadora y escritora.
                          
( Ver el blog  inquietudesespiritas.blogspot.com )

jueves, 2 de junio de 2011

Razones científicas contra el aborto




"A primera vista, puede parecer que las razones contrarias al aborto provocado sean exclusivamente asunto de la religión. Una reflexión más profunda, sin embargo, demostrará que dichas razones tienen raíces profundas en la propia ciencia. Así, para ser fieles a la verdad y discutir, sin amarras obliterantes del preconcepto, la compleja y multiforme cuestión de los derechos del embrión, es indispensable analizar los argumentos científicos contrarios al aborto.
El primer paso en esa búsqueda es el descubrimiento del verdadero significado del zigoto a la luz de las Ciencias de la Vida. Para Moore y Persaud (2000, pág. 2), «el desarrollo humano es un proceso continuo que empieza cuando el ovocito de una mujer es fertilizado por un espermatozoide de un hombre. El desarrollo comprende muchas modificaciones que transforman una única célula, el zigoto (huevo fertilizado), en un ser humano multicelular». Aún según los ilustres embriólogos, el zigoto es el embrión inicial sin organismos humanos vivos, en los cuales ya están fijadas todas las bases del individuo adulto. Siendo así, no es posible interrumpir cualquier punto del continuum-zigoto, feto, niño, adulto, anciano sin causar daños irreversibles al bien mayor, que es la propia vida.
Pero hay mucho más sobre el zigoto. Es imposible dejar de reconocer que aún es una célula extremamente especializada, que pasó por el buril del tiempo, heredera de billones de años de evolución. De los cristales minerales al ser humano, las células primitivas pasaron por un largo y extraordinario recorrido, desde los procarióticos a los eucariontes, de los seres más simples a los más complejos, hasta surgir, magníficas, en las múltiples especializaciones de los órganos humanos. Y la célula-huevo es uno de los ejemplos más admirables, porque encierra en sí misma, potencialmente, todo el proyecto de un nuevo ser, que es único e insustituible.
En ese sentido, la investigación sobre la estructura del zigoto nos lleva necesariamente a la discusión sobre el origen de la vida y su significado científico, con todas sus consecuencias hacia discusiones bioéticas, morales, políticas y religiosas.
El hecho es que el científico ni de lejos ni de cerca ha conseguido «fabricar» moléculas de la vida. Él desconoce, por lo tanto, como reproducir, en laboratorio, las fuerzas que entran en juego en este intrincado fenómeno. En esas circunstancias, debería adoptar una actitud más humilde, más reverente, ante ese bien que es conocido al ser humano, el de vivir. Pues cada día llegan nuevos aportes científicos para la comprensión de la verdadera naturaleza del embrión. Recientes descubrimientos, hechos por la neurocientífica Candace Pert y su equipo, demuestran que la memoria estaría presente no solamente en el cerebro, sino en todo el cuerpo, a través de la acción de los neuropéptidos, que hacen la interconexión entre los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico, posibilitando el funcionamiento de un único sistema que se interrelaciona todo el tiempo, el cuerpo cerebro.
Otras investigaciones ya detectaron la presencia, en el zigoto, de registros («imprints») mnemónicos propios, que evidencian la riqueza de la personalidad humana, manifestándose, muy temprano, en la embriogénesis. Son también notables las investigaciones de la Dra. Alexandra Piontelli y demás especialistas que han descubierto las sorprendentes facetas del psiquismo fetal, a través del estudio de ultrasonidos, y del acompañamiento psicológico post-parto. El conjunto de estos y otros trabajos demuestran la competencia del embrión: capacidad para auto dirigirse mentalmente, adecuarse a situaciones nuevas; seleccionar situaciones y aprovechar experiencias. Si unimos la Teoría de la Planificación Inteligente a esos nuevos descubrimientos, concluiremos, basados en la Ciencia, que la vida del embrión no pertenece a la madre, al padre, al juez, al equipo médico, al Estado. Pertenece, exclusivamente, a él mismo, porque la vida es un bien otorgado, indisponible. Existen, pues, fuertes razones científicas, para estar contra el aborto, incluso el del anencéfalo. Aprendemos, con la genética, que la diversidad es nuestra mayor riqueza colectiva. Y el feto anómalo, incluso el portador de graves deficiencias, como es el caso del anencéfalo, forma parte de esa diversidad. Debe ser, por tanto, preservado y respetado."
Marlene Nobre, Presidenta Asociacion Medica Brasil

miércoles, 1 de junio de 2011

Observación científica de los médiums

Charles Richet

"Quienes no han visto, no deben hablar de este asunto.’
Profesor Charles Richet

Un médium es una persona dotada que se comunica con seres de la vida póstuma. Los escépticos con mentalidad cerrada generalmente han tratado de disminuir los logros de los médiumes sugiriendo que todos son fraudulentos y timadores que se aprovechan de los crédulos, o que son ilusos. Si bien es cierto que indudablemente hay algunos que se llaman ‘médiumes’ que no tienen talento, y otros que mienten y hacen trampa con propósitos comerciales, hay médiumes genuinos cuyos resultados han sorprendido al mundo con información admirablemente correcta.

   La impresión general que los críticos materialistas tratan de dar al público es que todos los médiums operan por medio de sugestiones vagas, adivinando, mediante la observación astuta del cliente, o por medio de ‘hipnosis masiva’ de la audiencia.

Sin embargo, cuando uno estudia la literatura, usando las mismas pruebas de credibilidad que los historiadores usan para determinar si ciertos eventos realmente sucedieron, hay un enorme cuerpo de evidencia que muestra que ha habido médiumes genuinos, en el pasado y en el presente, que han acumuladouna cantidad impresionante de evidencia objetiva de la supervivencia de la personalidad individual.

Muchos tipos de médiumes
La médiumnidad cubre muchos tipos de fenómenos psíquicos. El más común es la ‘médiumnidad mental’ en la que el médium se comunica a través de visión interna, de clariaudiencia, de escritura automática y de habla automática. Algunas veces el médium entra en trance total y otra entidad se posesiona de su cuerpo temporalmente.
Existe también la ‘médiumnidad física’, la que se caracteriza por golpecitos, levitación y movimiento de objetos. Algunos médiums raros son capaces de producir ‘voz directa’ en que las voces de los seres queridos ya fallecidos hablan a la audiencia sin usar las cuerdas vocales del médium. Más raros aún son los ‘médiums de materializació n’ en cuya presencia aparecen objetos y espíritus de animales y de seres humanos.

La Iglesia de Inglaterra determina que la médiumnidad es genuina
John G. Fuller, un respetado periodista que investigó la evidencia de la médiumnidad, señala el problema creado por su gigantesco volumen:
   Al examinarla, es tan persuasiva que apunta a la conclusión racional que la vida es continua, y que la comunicación inteligente es posible. Un problema es que la evidencia es tan grande que resulta aburrido y tedioso revisarla. Como el estudio de las matemáticas y de la química, se necesita de mucho trabajo esmerado para analizarla (Fuller 1987: 67-68).
Señala él que, para evaluar el enorme volumen de la evidencia de la médiumnidad, le llevó dos años a una Comisión de la Iglesia de Inglaterra. La Comisión fue nombrada especialmente en 1937 por el Arzobispo Lang y el Arzobispo Temple para investigar el Espiritualismo. Sus investigaciones incluyeron su participación en sesiones con algunos de los médiumes punteros de Inglaterra. Al final de ese período, sin embargo, siete de los diez miembros de la Comisión—bajo enorme presión—llegaron a la conclusión que:
la hipótesis que ellas (las comunicaciones con los espíritus) proceden en algunos casos de espíritus de desencarnados es la verdadera (Psychic Press 1979).Este informe fue considerado tan peligroso por los conservadores de la Iglesia que fue estampado ‘Privado y Confidencial’ y encerrado en el Palacio Lambeth durante 40 años antes de que fuera filtrado a la media en 1979.
    Verdaderamente que es muy raro encontrarse un médium psíquico altamente dotado. George Meek, el investigador psíquico americano, pasó 16 años viajando a países diferentes—de 1971 a 1987—tratando de encontrar a los médiums mejor dotados del mundo. Dice que en todo ese tiempo encontró sólo seis médiums superiores, ninguno de los cuales anunciaba sus cualidades psíquicas ni cobraba por sus servicios (Meek 1987: 81-82).
   Hemos sido informados por la vida póstuma que los motivos de un médium son muy importantes para el mantenimiento y calidad de su médiumnidad—así , el ego y el deseo de alcanzar status pueden llevar a la reducción de sus poderes y que el médium entre en contacto con seres espirituales menos desarrollados.
   Cuando la médiumnidad es usada como negocio puede haber tentación de engañar o de fingir resultados cuando no vienen naturalmente y se pueden atraer cuerpos astrales más bajos de la vida póstuma. Esto quiere decir que si bien es cierto que se puede establecer comunicación a través del médium con inteligencias relativamente inferiores, no se recibirá mucha sabiduría. El materialismo y la espiritualidad son como el aceite y el agua, no se mezclan.
   Muchos médiums realmente bien dotados han evitado la publicidad y han mantenido deliberadamente un bajo perfil, aceptando poco, o ningún, dinero y limitando sus actividades a pequeños círculos de conocidos confiables. La historia reciente les ha enseñado a los médiumes genuinos a alejarse de quienes se autollaman investigadores psíquicos y a mantener su trabajo muy privado. 

Servicio espiritual
Un médium que fue ejemplo ideal de médiumnidad como servicio espiritual fue Chico Xavier de Brasil. A pesar de ser poco instruido y casi ciego, fue el autor de más de 126 libros dictados espiritualmente de gran venta en una variedad de asuntos técnicos y altamente especializados.
    Sin embargo él renunció a la riqueza e influencia que le fueron ofrecidas y dedicó su vida y su médiumnidad a probar la supervivencia y a proveer alimentos, ropa y asistencia médica a los pobres. Muchos lo consideran un santo —un ‘siste
ma de beneficiencia de una sola persona'— un hombre con ‘humildad y modestia casi patológicas’ (Playfair 1975:27).

La literatura del Espiritualism
o está llena de diarios y libros autopublicados que atestiguan los eventos maravillosos que han acontecido, y que siguen aconteciendo, a través del trabajo de dedicados médiums.

Dos madres inglesas
    Un libro reciente de este tipo es Russel (1994) en el cual Gwyne Byrne, la autora, recuenta como ella y su esposo, Allí se reunieron con su hijo de nueve años quien se materializó por intermedio de la médium Rita Gold de British Midlands, en más de cien ocasiones. Gwyne ha comenzado una sociedad llamada ‘la Sociedad de la Pantera Rosa de Russel’. Su amiga, Pat Jeffrey, quien estuvo presente en algunos experimentos, también se reunió repetidasveces con su hijo ya fallecido. Para escuchar una entrevista con Gwyne y su amiga Pat Jeffrey en la Internet pulse en The Jeff Rense Show archives [http://www. broadcast. com/shows/ endoftheline/ 01archives. html] y seleccione el programa del 15 de enero de 2001.

Líder de la Batalla de Britania
Muchas personas famosas y tercas han tenido, durante años, sesiones regulares con médiumes y han publicado sus testimonios personales de lo que han experimentado. Uno muy notable fue Muchas Mansiones (Many Mansions, en inglés), publicado por vez primera en noviembre de 1943 por el Mariscal Jefe del Aire Lord Dowding, quien dirigiera a la fuerza aérea inglesa en la Batalla de Britania.

Sir Oliver Lodge
Otro fue una de las mejores mentesde su época, Sir Oliver Lodge, quien fue nombrado profesor de física a los 30 años de edad. Fue armado caballero y nombrado Miembro de la Sociedad Real en 1902. El trabajo original de Lodge en física incluye investigaciones en tempestades eléctricas, célula voltaica, electrólisis y ondas electromagnéticas. Estudió también la naturaleza del éter, un medio que permea todo el espacio, y la desviación del éter, el supuesto movimiento relativo entre el éter y cualquier cuerpo contenido.
En el área de la radio fue el primero en transmitir una señal inalámbrica y se le adelantó por mucho a Marconi. Después de ganarle un juicio legal a Marconi por usar sus ideas fue hecho consejero técnico de la compañía de Marconi. Fue uno de los primeros científicos en descubrir las ondas electromagnéticas. 
También hizo una contribución notable a la mecánica automotriz cuando inventó la ignición por medio de bujías para los motores de combustión interna.
Sir Oliver comenzó estudiando a los médiumes en 1883 y tuvo sesiones con la famosa médium de Boston, Lenore Piper, cuando la médium fue probada en Inglaterra por la Sociedad de Investigación Psíquica. Recibió muchos 
mensajes de seres amados que pronto lo convencieron de que los “muertos” todavía viven. Sus descubrimientos fueron publicados en 1890. Más tarde, sus fallecidos amigos cercanos y asociados Frederick Myers y Edmund Gurney le comunicaron evidencia detallada increíble a través de la Sra. Piper.
Sin embargo, lo que convenció totalmente a Sir Oliver, fue una serie de comunicaciones notorias a través de varios médiumes con su hijo, Raymond, quien fuera muerto en la Gran Guerra I el 14 de septiembre de 1915.
El 25 de noviembre de 1915 un complete extraño de su familia escribió una carta diciendo que ella tenía una foto de Raymond con los oficiales del regimiento del Sur de Lancashire tomada justamente antes de su muerte. Ella ofreció enviársela a los Lodges quienes gentilmente aceptaron la oferta.
El 3 de diciembre de 1915, Raymond, comunicándose a través de la médiumnidad de la Sra. Leonards dió una descripción completa de esa fotografía que Lodges ni la médium habían visto. El se describió sentado en el suelo, con la mano de un oficial colega en su hombro. El 7 de diciembre de 1915 llegó la fotografía que correspondía en todos sus detalles con la descripción dada por Raymond a través de la médium cuatro días antes. Muchos otros mensajes de Raymond fueron recibidos, todos los cuales constituyeron sustancial evidencia para Sir Oliver y para la Sra. Lodge. Todo este testimoniode primera mano por un astuto científico fue publicado en 1916 en el libro de Sir Oliver Lodge Raymond, o la vida después de la Muerte (Raymond, or Life After Death, en inglés)
Es bien sabido que Abraham Lincoln asistió a sesiones en la Casa Blanca durante la Guerra Civil Americana y fue instruido por un espíritu a través de un médium en trance sobre la necesidad de libertar a los esclavos (Stemman 1975: 22-25).

Los Reyes británicos
Aunque la Reina Victoria era nominalmente la cabeza de la Iglesia de Inglaterra, se comunicó durante años con su fallecido esposo a través de John Brown, un médium de tipo trance, a quien ella había instalado en el castillo. Ella crió a todos sus hijos como espiritualistas. La Reina Madre actual usó a menudo los servicios de la médium Lillian Bailey para comunicarse con su difunto esposo, el Rey Jorge VI.

Winston Churchill
Sir Winston Churchill fue un amigo cercano de la médium Bertha Harris durante la Segunda Gran Guerra. Bertha Harris hizo muchas visitas dominicales al Número 10 de la Calle Downing durante la Guerra y predijo el ataque a Pearl Harbor seis meses antes de que sucediera (Meek 1973:140). El General Charles De Gaulle también la consultó con regularidad después que Churchill se la presentara cuando estuvo en Inglaterra durante la Guerra (Meek 1973:140). Sintió desmayarse cuando la medium de materializació n, Helen Duncan, fue aprisionada durante la Guerra, la visitó en la cárcel y le prometió legalizar la médiumnidad tan pronto como pudiese (ver el capítulo 11 de este libro para mayor detalle).

Sesiones en el Vaticano
Y, de acuerdo con Arthur Findlay, en el Vaticano han tenido sesiones con los espíritus. En Mirando hacia atrás (Looking Back, en inglés) (1955) él relata como en Roma en 1934 habló frente a una gran audiencia que incluyó a varios de los altos dignatarios de la Iglesia. Después de la reunión cuenta que le dijeron que varias reuniones con los espíritus se habían llevado a cabo en el Vaticano, pero que el Papa Pío XI era mal participante y que se obtenían mucho mejores resultados cuando él no estaba presente (Findlay 1955:350).
Un puñado de médiums ha cooperado con investigadores psíquicos hostiles para demostrar sus dones. Algunas veces a un gran costo personal puesto que los médiums son, por definición, gente de sensibilidad altamente desarrollada.
Como ya fue mencionado, la Iglesia de Inglaterra condujo un estudio de dos años sobre la médiumnidad en Britania en los 1930s. Sus representantes oficiales sesionaron con algunos de los mejores médiums disponibles y concluyeron que había abundante evidencia de que los buenos espíritus podían ser contactados a través de la médiumnidad y de la buena dirección recibida.

Reto
Cualquiera que desee reprobar la médiumnidad debe de tratar primero con la evidencia producida en este estudio de dos años, así como con la evidencia producida por algunos de los mejores médiumes mencionados abajo.
Recientemente el Profesor Gary Schwartz y colegas de la Universidad de Arizona llevaron a cabo una investigación detallada sobre la autenticidad de la médiumnidad (Schwartz 2001). Usando a los bien conocidos médiumes George Anderson y John Edward, y a los menos conocidos médiumes S. Northrop, L. Campbell y A. Gehman hicieron estudios de ‘dos-vendados’ y encontraron  que los médiumes eran muy precisos, con un grado de aciertos muy en exceso de la probabilidad. Los factores de fraude, error y coincidencia estadística fueron descartados.

VICTOR ZAMMIT

 ( ver el blog   inquietudesespiritas.blogspot.com )

martes, 31 de mayo de 2011

CIENCIA:LOCURA DIVINA: PSICOLOGÍA, ESPIRITUALIDAD Y PSICOSIS

Stanislav Grof


Por Stanislav Grof  de su libro "El Poder Curativo de las Crisis

"Detonadores de las crisis de transformación. En algunos casos, es posible identificar la situación que parece haber provocado la emergencia espiritual. Puede ser un factor principalmente físico, como una enfermedad, un acci­dente o una operación. En otras ocasiones, un esfuerzo físico agotador o una prolongada falta de sueño puede ser el deto­nador inmediato. En las mujeres, puede ser el parto, un parto malogrado o el aborto; también hemos visto situaciones en las que el comienzo del proceso coincidió con una experien­cia sexual excepcionalmente intensa. Ocasionalmente, el inicio de una emergencia espiritual puede ser el resultado de una fuerte experiencia emocional. Puede tratarse de la pérdida de una importante relación, como la         muerte de un hijo o de un pariente cercano, el fin de una re­lación amorosa o el divorcio. Igualmente, una serie de fraca­sos, como ser despedido de un trabajo o la pérdida de una propiedad, puede preceder el desencadenamiento de una cri­sis evolutiva. En personas predispuestas, la "ultima gota" pue­de ser una experiencia con drogas psicodélicas o una sesión de psicoterapia existencial. Sin embargo, uno de los catalizadores más importantes de la emergencia espiritual parece ser la implicación profunda en alguno de los métodos de meditación y de las prácticas espirituales. Repetidamente hemos tenido contacto con per­sonas cuyas experiencias extraordinarias ocurrieron durante la práctica del Zen, de la meditación budista Vipassana, del Kundalini Yoga, de ejercicios sufíes, o de la oración cristiana y la contemplación monástica. A medida que las diversas disciplinas espirituales orientales y occidentales ganan po­pularidad a ritmo acelerado, cada vez más personas parecen experimentar crisis transpersonales; ésta es una razón más para que la comprensión y el tratamiento adecuados de las emergencias espirituales sea un asunto de importancia cre­ciente.

Emergencia espiritual. Mapas internos de la emergencia espiritual.

El espectro existencial de las emergencias espirituales es extremadamente rico: abarca emociones intensas, visiones y otros cambios de percepción, procesos no habituales de pen­samiento, junto con síntomas diversos que incluyen desde temblores hasta sentimientos de ahogo. No obstante, hemos observado que el contenido de estas experiencias parece cir­cunscribirse a tres categorías principales: el primer grupo abarca experiencias estrechamente relacionadas con la histo­ria de la vida del individuo, y es conocido como la categoría biográfica. La segunda categoría gira en torno a los temas de la muerte y el renacimiento; la estrecha relación con el trauma del nacimiento biológico otorga a este grupo el nombre de perinatal. La tercera categoría está mucho más allá de los lí­mites de la experiencia humana ordinaria y se halla relacio­nada muy de cerca con el inconsciente colectivo junguiano; llamamos a estas experiencias transpersonales porque impli­can imágenes y motivos que parecen tener su fuente al mar­gen de la historia personal del sujeto en cuestión. Los aspectos biográficos de las emergencias espirituales implican revivir y sanar acontecimientos traumáticos de la vida de la persona de que se trate. El afloramiento de recuer­dos importantes de la infancia, como el abuso físico o sexual, la pérdida del padre, de la madre o de un ser querido, el en­cuentro cercano con la muerte, la enfermedad o una opera­ción, y otros acontecimientos difíciles pueden jugar a veces un papel importante en las crisis de transformación. Este te­rreno ha sido explorado y cartografiado a fondo por terapeu­tas orientados hacia la biografía de la persona y, por ello, no requiere una exposición más amplia en estas páginas. El siguiente nivel de experiencias en la emergencia espiri­tual es el perinatal (del griego peri, que significa "alrededor" o "cerca de" y del latín natalis, que significa "concerniente al nacimiento"). Este aspecto de la emergencia espiritual se centra en los temas de morir y renacer, y se desarrolla según un modelo que comporta una estrecha relación con las fases del nacimiento biológico y que parece implicar un revivir el re­cuerdo de la propia venida al mundo. Como la mayoría de nosotros no recordamos consciente­mente nuestro propio nacimiento, nos es difícil creer que la experiencia de ser renacidos tenga algún impacto en la for­mación del ser humano. Los descubrimientos recientes, sin embargo, sugieren lo contrario. El incipiente movimiento pe­rinatal en el campo de la psicología, cuyos orígenes se en­cuentran en las teorías del discípulo de Freud, Otto Rank, y que ha cobrado fuerza a partir de las investigaciones de David Chamberlain y otros profesionales, afirma con fundamento que la memoria enterrada del trauma del nacimiento ejerce un profundo efecto en la psique y que puede resurgir poste­riormente a lo largo de la vida.


 Revivir el recuerdo del nacimiento desemboca con fre­cuencia en la preocupación por la muerte y en imágenes rela­cionadas con ésta, que reflejan al mismo tiempo que el nacimiento es un acontecimiento difícil y amenazante para la vida, y que en sí mismo supone la "muerte" del periodo prenatal de existencia, la única clase de vida que el feto ha experimentado hasta entonces. Las personas que reviven el trauma del naci­miento sienten que sus vidas están siendo biológicamente ame­nazadas; este sentimiento alterna o coincide con experiencias de lucha para nacer o liberarse de alguna especie incómoda de reclusión. Los miedos de volverse loco, de perder el control, e incluso de muerte inminente, pueden hacerse tan intensos en este estado que se asemejan a los estados psicóticos. Estos episodios tienen frecuentemente reminiscencias es­pirituales, que se viven como intensas aperturas místicas y una nueva conexión con lo Divino. En muchas ocasiones és­tas se entremezclan con motivos psicológicos del inconscien­te colectivo, que Jung describió como arquetipos, sugiriendo de manera fascinante que el nivel perinatal de la mente re presenta, de alguna manera, el puente entre el inconsciente colectivo y el inconsciente individual.


 Como muchos de los temas y facetas cautivantes de esta clase de emergencia espi­ritual y su relación con el nacimiento biológico trascienden el alcance de este libro, se puede encontrar una exposición más detallada en la obra de Stanislav Grof, The Adventure of Self­Discovery. Además de los contenidos biográficos y perinatales, mu­chas emergencias espirituales tienen un componente signifi­cativo de experiencias que pertenecen a la tercera categoría: episodios que son claramente espirituales o "transpersona­les". La palabra transpersonal se refiere al hecho de trascen­der las fronteras ordinarias de la personalidad e incluye mu­chas experiencias que se han llamado espirituales, místicas, religiosas, ocultas, mágicas y paranormales. Como estos tér­minos están asociados con muchos errores populares, es su­mamente importante comprender adecuadamente el terreno de lo transpersonal para poder valorar correctamente los pro­blemas relacionados con las emergencias espirituales. La mejor manera de empezar nuestra exposición en este campo de experiencia es definir los factores que nos atan y nos limitan en la vida diaria, impidiéndonos contactar con la dimensión transpersonal. En los estados ordinarios de con­ciencia nos vivimos a nosotros mismos como seres físicos, cuerpos materiales encerrados en nuestra piel. Alan Watts, el famoso filósofo que popularizó el pensamiento religioso oriental entre el público occidental, se refería a esta situación como "la identificación con el ego encapsulado en la piel". Con nuestros cinco sentidos ordinarios nunca podemos expe­rimentar sino lo que está sucediendo "aquí y ahora", los acon­tecimientos presentes en nuestro entorno inmediato. No po­demos ver los acontecimientos de los que estamos separados por una montaña, oír las conversaciones mantenidas en una ciudad remota o sentir la suavidad de la piel de un cordero si no la tocamos. Estas limitaciones parecen no se tener que aplicarse en los estados no ordinarios de conciencia. 


Cuando entramos en el campo de lo transpersonal, podemos experimentar aconteci­mientos remotos en el tiempo y en el espacio tan vívidamen­te como si estuvieran sucediendo aquí y ahora. Podemos par­ticipar en escenas con nuestros antepasados, antecedentes ani­males, o incluso personas de otros siglos y otras culturas que no tienen una relación ancestral con nosotros. Nuestros límites personales parecen fundirse y podemos llegar a identificarnos con otras personas, grupos de gente o toda la humanidad. De hecho, podemos sentir que nos trans­formamos en entidades que ordinariamente percibimos como objetos fuera de nosotros, como personas, animales o árboles. En los estados transpersonales pueden ocurrir experiencias muy realistas y exactas de identificación con diversas formas de vida, e incluso con procesos inorgánicos, como los acon­tecimientos subatómicos descritos por la física cuántica. Pero el contenido de las experiencias transpersonales no se limita al mundo de las cosas que existen en nuestra realidad cotidiana. Incluye elementos que la cultura occidental no acepta como objetivamente reales: podemos encontrar dioses, demonios, espíritus-guías, habitantes de otros universos, o fi­guras mitológicas, que nos parecen tan reales como las cosas que encontramos en nuestra vida de todos los días. Así, en el estado transpersonal, no diferenciamos el mundo de la "reali­dad consensuada", o el mundo convencional cotidiano del reino mitológico de las formas arquetípicas. Esta afirmación puede parecer absurda al lector escéptico educado en la tradición de la ciencia occidental. ¿Por qué son importantes estas experiencias y de qué manera son relevantes para el tema de la emergencia espiritual? El hecho de que los fenómenos transpersonales parezcan reales y convincentes no quiere decir que deban tomarse en serio. Nuestros cerebros tienen una capacidad fantástica para almacenar con toda clase de detalles fotográficos todo lo que hemos oído, leído o visto en los libros, las películas y la televisión. ¿Por qué no sería po­sible que simplemente elaborásemos a partir de este material increíblemente variado innumerables secuencias diversas, que no tienen mayor significado ni relevancia? ¿No es un desper­dicio de tiempo prestar tanta atención a estos fenómenos? Este punto de vista, por lógico que parezca, no resiste la prueba de las evidencias existentes. Los investigadores que han estudiado seriamente las experiencias transpersonales han llegado a la conclusión de que son fenómenos extraordina­rios que desafían el fundamento mismo de la visión del mun­do tradicional occidental. Las experiencias transpersonales no pueden ser explicadas como productos de procesos neurofi­siológicos dentro del marco científico tradicional, que sostie­ne que la conciencia reside únicamente en el órgano que se halla dentro de nuestros cerebros. La principal razón para esta conclusión es la observación frecuente de que en las experiencias de esta clase podemos, sin intervención de los sentidos, llamar a otras fuentes de in­formación sobre el universo que están fuera de los límites convencionalmente definidos de la psique individual. Las ex­periencias que incluyen a nuestros ancestros y acontecimien­tos de la historia de nuestra raza, episodios de vidas en otras culturas, y secuencias que tienen la cualidad de recuerdos de otros periodos de vida, suelen comportar descripciones deta­lladas de los trajes, las armas, los rituales y la arquitectura de las estructuras sociales de épocas históricas con las que nun­ca hemos estado personalmente en contacto. Las experiencias de identificación con diversos animales o con los animales de los que procedemos pueden proporcionar comprensiones extraordinarias relativas a la psicología, los instintos, los hábitos y la manera de cortejar de los animales. Con frecuencia puede surgir información nueva y fascinante a partir de experiencias relacionadas con plantas o con procesos inorgánicos. Dicha información está típicamente por encima del nivel de conocimientos de la persona que la recibe.Sin embargo, la evidencia más convincente de la autenti­cidad de los fenómenos transpersonales proviene del estudio de las experiencias de salida del cuerpo, durante las cuales se puede sentir que la propia conciencia se ha separado del cuer­po y puede viajar y observar acontecimientos que suceden en lugares remotos.


 La exactitud de las observaciones hechas en los estados "fuera-del-cuerpo" han sido corroboradas repetidamente por los investigadores que estudian las experiencias al borde de la muerte, que frecuentemente comportan fenó­menos de salida del cuerpo.Lo más asombroso es que incluso las experiencias trans­personales que incluyen entidades y campos que no son rea­les según la visión occidental del mundo pueden vehicular in­formaciones absolutamente nuevas. Los detalles exactos pro­cedentes de tales experiencias han sido verificados por una investigación en la mitología correspondiente de las socieda­des en cuestión. (Como ya señalamos anteriormente, fueron tales observaciones las que condujeron a Jung al descubri­miento del inconsciente colectivo).Aunque queda fuera del alcance de este ensayo profundi­zar en los detalles de las evidencias y proporcionar ejemplos concretos, esperamos que este breve bosquejo haya logrado mostrar que las experiencias transpersonales, que juegan un papel primordial en las emergencias espirituales, son aconte­cimientos extraordinarios que merecen un serio estudio. (Los lectores que estén particularmente interesados en esta inves­tigación pueden encontrar más información en las obras de Stanislav Grof, Psicología Transpersonal. Nacimiento, Muer­te y Trascendencia en psicoterapia y The Adventure of Self­.) Seria un grave error rechazar estos estados de la mente como si fueran productos irrelevantes o insignificantes de la pa­tología del cerebro. Desde un punto de vista práctico, es más importante en los estados transpersonales su extraordinario potencial tera­péutico y de transformación que la autenticidad de la infor­mación recibida. 


Muchas dificultades psicológicas y emocio­nales son causadas por recuerdos olvidados de acontecimien­tos traumáticos de la historia personal. Sin embargo, parecen surgir otras complicaciones de la información aterrorizadora o amenazante que se encuentra justo bajo el umbral de la aten­ción consciente en los terrenos perinatal y transpersonal. Aquí se incluyen las evocaciones traumáticas del nacimiento y las que parecen pertenecer a "vidas pasadas", la identificación con animales heridos, los arquetipos diabólicos, y muchos otros fenómenos. Cuando mediante diversas técnicas dejamos emerger este tipo de manifestaciones a la conciencia, para ex­perimentarlas plenamente y analizarlas de cerca, pierden el poder perturbador que ejercen en nuestras vidas en caso con­trario, y se pueden solventar los problemas crónicos psicoló­gicos, e incluso físicos, cuyos orígenes eran previamente des­conocidos. De manera similar, también tienen un extraordinario im­pacto curativo directo las experiencias positivas y liberado­ras, como la recuperación de recuerdos intrauterinos felices o los sentimientos de unidad y de unicidad con la naturaleza, las demás personas y lo divino. Con frecuencia nos propor­cionan una mayor sensación de bienestar, una nueva pers­pectiva de nuestras dificultades inmediatas, y un sentimiento más amplio de dirección y de objetivos en la vida. Estas po­sibilidades extraordinarias nos impulsan a tratar las emer­gencias espirituales con gran respeto y a cooperar para reali­zar plenamente su enorme potencial curativo y de transfor­mación.


( Verblog inquietudesespiritas.blogspot.com )

lunes, 30 de mayo de 2011

la herencia de facultades mediúmnicas


¿ Las facultades psíquicas son hereditarias?

La materia no es nada más que materia, y el espíritu es espíritu; quiero indicar con esto que por la materia no se transmite genéticamente ninguna facultad espiritual, aunque la herencia genética sí que influye mucho en la manifestación de las facultades del Espíritu, pero no las origina.
Las facultades mediúmnicas no tienen que ver con la parte física o mental de la persona aunque sí en su predisposición psíquica y neurológica, por tato en si mismas no se heredan genéticamente pero sí se hereda la predisposición para desarrollarla.. Se podría afirmar que se hereda el instrumento, pero no la música; aunque haya “música”, sin instrumento no suena, sin embargo al haber instrumento la música siempre puede sonar mas o menos afinada. Esto cuando así acontece, tiene una causa espiritual que lo propicia, como el quelos espíritus que en el plano espiritual forman un grupo familiar por afinidad, reencarnan a veces juntos en la Tierra como familia carnal que trae unos compromisos comunes a través de esas facultades psíquicas, cuya referencia orgánica es común y transmisible.
Las cualidades y defectos espirituales, así como las capacidades, son de caracter psíquico, se refieren al alma y las hereda el Ser de sí mismo, habiéndolas adquirido durante sus vidas anteriores; este las conquista por su propio desarrollo evolutivo, transmitiéndolas desde una vida hasta la siguiente, aunque se puede ser médium desarrollado en una e los xistencia , y en la siguiente por algún motivo, volver a este mundo con sus facultades anuladas o dormidas, y no serlo; depende de la disposición orgánica cerebral heredada para poderlo ser.
El ser médium o el no serlo, es algo independiente de la voluntad de cada persona, por lo que no es nada negativo el no serlo, ni se debe envanidecer por ello el que si lo es, pues es algo que no ha dependido de él.
- José Luis -

La mediumnidad es una planta delicada que para florecer necesita atentas precauciones y cuidados asiduos.”
- León Denis -


(visitar el blog   inquietudesespiritas.blogspot.com )

domingo, 29 de mayo de 2011

Animismo y mediumnidad

Lic. Jon Aizpurua

¿El Animismo explica la mediumnidad?


La teoría del Animismo tiene varias acepciones, aunque en este caso se refiere a la actuación de la mente sobconsciente o inconsciente de un sujeto en trance provocado ante ciertos estímulos.

Los fenómenos anímicos son aquellos que son originados por el alma de quien los causa.

En Psicología se llaman “Catarsis”, y suponen la liberación de un trauma mediante un recuerdo profundamente desagradable, a través de una exteriorización verbal que actúa a modo de drenaje del alma del paciente.

     Según Aksakof el término “animismo” se refiere a todos los fenómenos intelectuales y físicos debidos a una actividad extracorpórea, a cierta distancia del organismo físico, en particular los fenómenos mediúmnicos que se pueden explicar por la acción que un ser humano ejerce mas allá de los límites de su cuerpo. La idéa se podría resumir en que el animismo comprende todas las manifestaciones supranormales del alma y sus respectivos efectos. Según esta teoría, es el inconsciente del propio médium, el que se manifiesta durante el trance o contacto mediúmnico, y es el causante de todas las manifestaciones psíquicas y físicas que se atribuyen erróneamente a los espíritus. Así los fenómenos , según ella, obedecen a un desdoblamiento de la personalidad del propio médium, que exterioriza de ese modo sus capacidades intelectuales y motrices de toda índole.

     Esta teoría, aun siendo cierta en algunos casos, no es suficiente para desechar la autenticidad y la explicación de una intervención espiritual externa, en infinidad de casos y hechos mediúmnicos

    Así el animismo, no puede explicar el caso de las llamadas “correspondencias cruzadas”, que como ya se dijo anteriormente, son aquellos casos de mediumnidad de Psicografía en que fragmentos de un mismo mensaje son dados por separado a varios mediums diferentes, y como prueba de su autenticidad, el comunicado resultante y final no adquiere sentido hasta que no se juntan estos comunicados de diversa procedencia. Asimismo el animismo tampoco puede explicar los casos extraordinarios de psicografía invertida, en la que el médium escribe al revés, o sea el diestro lo hace de derecha a izquierda, de modo que el resultado solo se puede leer mediante un espejo o si el papel es transparente haciéndolo por el reverso, y si a esto añadimos que a veces lo hacen en un idioma que no es el del médium….

     Para el Espiritismo, la idea del animismo supone la manifestación del alma del médium que se puede manifestar como cualquier otro espíritu, al gozar de cierto grado de libertad, recobrando sus atributos como ser espiritual libre, expresándose como tal y no como Ser encarnado.

     Por lo expuesto, se pueden considerar anímicos los fenómenos en los que no intervienen otros espíritus del plano espiritual, tal como la precognición, la telepatía, la emancipación del alma, el desdoblamiento, la clarividencia, la Clariaudiencia, etc. También pueden ser considerados como los de efectos físicos provocados por la propia energía del médium, tal como movimiento de cuerpos inermes o como la transfiguración ( expansión del periespíritu que envuelve el cuerpo del médium), etc.

     Efectivamente a veces es el propio espíritu del médium quien transmite su propio mensaje, y en otras ocasiones lo hace haciéndose pasar por personalidades que no fueron de la Tierra, o simplemente: que son falsas; a estos fenómenos, cuando así son percibidos se denominan como de “mixtificación”.


José Luis


No existe contradicción antagónica entre estas dos categorías de fenómenos, los hay anímicos ,tanto como mediúmnicos”
- Lic. Jon Aizpurua -

sábado, 28 de mayo de 2011

Temor a la muerte



Causas del temor a la muerte


El hombre, a cualquier grado de la escala a que pertenezca, desde el estado salvaje, tiene el sentimiento innato del porvenir. Su intuición le dice que la muerte no es la última palabra de la existencia, y que aquellos cuya memoria recordamos no son perdidos para siempre. La creencia en el porvenir es intuitiva y muchísimo más generalizada que la del nihilismo. ¿A qué se debe, pues, que entre aquellos que creen en la inmortalidad del alma se encuentra todavía tanto apego a las cosas de la materia y tanto temor a la muerte? 
El temor a la muerte es un efecto de la sabiduría de la Providencia y una consecuencia del instinto de conservación, común a todos los seres vivientes. Es necesario, mientras, que el hombre no esté bastante enterado de las condiciones de la vida futura, como contrapeso a la propensión que, sin este freno, le induciría a dejar prematuramente la vida terrestre y descuidar el trabajo que debe servir para su adelanto.



Por eso, para los pueblos primitivos el porvenir sólo es una vaga intuición. Más tarde, una sencilla esperanza, y después, una certeza, pero todavía neutralizada por un secreto apego a la vida corporal.


A medida que el hombre comprende mejor la vida futura, el temor a la muerte disminuye. Pero al mismo tiempo comprende mejor su misión en la Tierra, y espera su fin con más calma, resignación y sin temor.


La certeza de la vida futura da otro curso a sus ideas, otro objeto a sus trabajos. Antes de tener certeza, sólo trabaja para la vida actual. Con esta certidumbre, trabaja en vista del porvenir sin descuidar el presente, porque sabe que su porvenir depende de la dirección más o menos buena que da al presente. La seguridad de volver a encontrar a sus amigos después de la muerte, de continuar las relaciones que tuvo en la Tierra, de no perder el fruto de ningún trabajo, de aumentar sin cesar en inteligencia y en perfección, le da la paciencia de esperar y el valor para soportar las fatigas momentáneas de la vida terrestre. La solidaridad que ve establecerse entre los difuntos y los vivientes le hace comprender la que debe existir entre los vivos. La fraternidad tiene desde entonces su razón de ser y la caridad un objeto en el presente y en el porvenir. 


Para liberarse del temor a la muerte, hay que contemplar a ésta desde el verdadero punto de vista, es decir, haber penetrado, con el pensamiento, en el mundo espiritual y haberse formado del porvenir una idea lo más exacta posible, lo que manifiesta en el espíritu encarnado cierto desarrollo y cierta aptitud para desembarazarse de la materia. Para aquellos que no están lo suficientemente adelantados, la vida material es preferible a la vida espiritual.


El hombre, interesándose por lo exterior, no ve la vida más que en el cuerpo, mientras que la vida real está en el alma. Estando el cuerpo privado de vida, cree que todo está perdido, y se desespera. Si en lugar de concentrar su pensamiento sobre el vestido exterior lo fijase en el origen de la vida, en el alma, que es el ser real que sobrevive a todo, se dolería menos de su cuerpo, origen de tantas miserias y dolores. Pero para esto se necesita una fuerza que el espíritu sólo adquiere con la madurez.


El temor a la muerte procede, pues, de la insuficiencia de las nociones de la vida futura, pero manifiesta la necesidad de vivir, y el miedo de que la destrucción del cuerpo sea el fin de todo está provocado por el secreto deseo de la supervivencia del alma, todavía semioculta por la incertidumbre.


El temor se debilita a medida que la certeza se forma, y desaparece cuando la certidumbre es completa.


He aquí el lado providencial de la cuestión. Era prudente no deslumbrar al hombre cuya razón no era todavía lo bastante fuerte para soportar la perspectiva, demasiado positiva y seductora, de un porvenir que le habría hecho descuidar el presente, necesario a su adelantamiento material e intelectual.


Este estado de cosas es mantenido y continuado por causas puramente humanas, que desaparecerán con el progreso.


La primera es el aspecto bajo el cual está representada la vida futura, aspecto que bastaría a inteligencias poco adelantadas, pero que no puede satisfacer las exigencias de la razón de hombres que reflexionan. Luego, refieren estos, si se nos presentan como verdades absolutas principios contradictorios por la lógica y los datos positivos de la ciencia, es que no son tales verdades. De aquí, en algunos, la incredulidad, y en muchos, una creencia mezclada con la duda.


La vida futura es para ellos una idea vaga, una probabilidad más que una certidumbre absoluta. Creen en ella, quisieran que así fuese, pero a pesar suyo dicen: “Sin embargo, ¿y si no fuese así? El presente es positivo, ocupémonos de él por de pronto, el porvenir vendrá por añadidura.” Y después, dicen: “¿Qué es en definitiva el alma? ¿Es un punto, un átomo, una chispa, una llama? ¿Cómo siente, cómo ve, cómo percibe?” El alma no es para ellos una realidad efectiva, sino una abstracción. Los seres que les son amados, reducidos al estado de átomos en su pensamiento, están, por decirlo así, perdidos para ellos, y no tienen ya a sus ojos las cualidades que los hacían amar. No comprenden ni el amor de una chispa, ni el que se puede tener por ella, y están medianamente satisfechos de ser transformados en nómadas. De aquí el regreso al positivismo de la vida terrestre, que tiene algo de más sustancial. El número de los que están dominados por estos pensamientos es considerable. 
 Otra razón que une a los asuntos de la materia a los que creen más firmemente en la vida futura es la impresión que conservan de la enseñanza que se les dio en la niñez. 
El cuadro que de ella hace la religión no es, hay que convenir en ello, ni muy seductor, ni muy consolador. Por un lado se ven las contorsiones de los condenados, que expían en los tormentos y llamas sin fin sus errores de un momento, para quienes los siglos suceden a los siglos sin esperanza de alivio ni de piedad. Y lo que es todavía más despiadado para ellos, el arrepentimiento es ineficaz.


Por otro lado, las almas lánguidas y atormentadas en el purgatorio esperan su libertad del buen querer de los vivos que rueguen o hagan rogar por ellas y no de sus esfuerzos para progresar. Estas dos categorías componen la inmensa mayoría de la población del otro mundo. Por encima se mece la muy reducida de los elegidos, gozando, durante la eternidad, de una beatitud contemplativa. Esta eterna inutilidad, preferible sin duda al no ser, no deja de ser, sin embargo, una fastidiosa monotonía. Así se ven, en las pinturas que representan los bienaventurados, figuras angelicales, pero que más manifiestan hastío que verdadera dicha.


Este estado no satisface ni las aspiraciones, ni la idea instintiva del progreso que sólo parece ser compatible con la felicidad absoluta. Cuesta esfuerzo concebir que el salvaje ignorante, con inteligencia obtusa, por la sola razón de que fue bautizado, esté al nivel de aquel que llegó al más alto grado de la ciencia y de la moralidad práctica, después de largos años de trabajo. Es todavía más inconcebible que un niño muerto en muy tierna edad, antes de tener la conciencia de sí mismo y de sus actos, goce de iguales privilegios, por el solo hecho de una ceremonia en la que su voluntad no tiene participación alguna. Estos pensamientos no dejan de conmover a los más fervientes, por poco que reflexionen.
El trabajo progresivo que se hace sobre la Tierra, no siendo tomado en cuenta para la dicha futura; la facilidad con que cree adquirir esa dicha mediante algunas prácticas exteriores; la posibilidad también de comprarla con dinero, sin reformar seriamente el carácter y las costumbres, dejan a los goces mundanos todo su valor. Más de un creyente manifiesta en su fuero interno que, puesto que su porvenir está garantizado con el cumplimiento de ciertas fórmulas, o por legados póstumos que de nada le privan, sería superfluo imponerse sacrificios a una privación cualquiera en provecho de otro, desde el momento en que podemos salvarnos trabajando cada uno para sí.


Seguramente no piensan así todos, porque hay grandes y honrosas excepciones. Pero hay que convenir en que aquél es el pensamiento del mayor número, sobre todo de las masas poco instruidas, y que la idea que se tiene de las condiciones para ser feliz en el otro mundo desarrolla el apego a los bienes de éste, cuyo resultado es el egoísmo. 
Añadamos a lo citado que todo, en las costumbres, contribuye a mantener la afición a la vida terrestre y temer el tránsito de la tierra al cielo. La muerte sólo está rodeada de ceremonias lúgubres que más bien horrorizan sin que promuevan la esperanza. 
Si se representa la muerte es siempre bajo un aspecto lúgubre, nunca como un sueño de transición. Todos esos emblemas representan la destrucción del cuerpo, lo muestran horrible y descarnado, ninguno simboliza el alma desprendiéndose radiante de sus lazos terrenales. La salida para ese mundo más feliz únicamente está acompañada de las lamentaciones de los sobrevivientes, como si les sobreviniese la mayor desgracia a los que se van. Se les da un eterno adiós, como si nunca se les hubiera de volver a ver. Lo que se siente por ellos son los goces de la tierra, como si no debieran encontrar otros mayores. ¡Qué desgracia, se comenta, morir cuando se es joven, rico, feliz y se tiene ante sí un brillante porvenir!


La idea de una situación más dichosa apenas se ofrece al pensamiento, porque no tiene en él raíces. Todo concurre, pues, a inspirar el espanto de la muerte en lugar de originar la esperanza. El hombre tardará mucho tiempo, sin duda, en deshacerse de las preocupaciones. Pero lo logrará a medida que su fe se consolide, y se forme una idea sana de la vida espiritual. 
La creencia vulgar coloca, además, a las almas en regiones apenas accesibles al pensamiento, en las que vienen a ser, en cierto modo, extrañas para los sobrevivientes: la iglesia misma pone entre ellas y estos últimos una barrera insuperable. Declara rotas todas las relaciones, e imposible toda comunicación. Si están en el infierno, no hay esperanza de poder volver a verlas, a no ser que uno mismo vaya. Si están entre los elegidos, la beatitud contemplativa las absorbe eternamente.


Todo esto establece entre los muertos y los vivos tal distancia, que se considera la separación como eterna. Por esto se prefiere tener cerca de sí, sufriendo en la Tierra, los seres a quienes se ama, a verlos partir, aunque sea para el cielo. Además, el alma que está en el cielo, ¿es realmente feliz al ver, por ejemplo, a su hijo, su padre, su madre o sus amigos, arder eternamente?
Extraído del libro "El Cielo y el Infierno" - Codificado por Allan Kardec

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