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lunes, 24 de octubre de 2011

EL ESPIRITU REENCARNADO FRENTE AL ESTADO

Humberto Mariotti





El Ser a la luz del Espiritismo, es un Espíritu reencarnado que vive y permanece en constante transformación moral, al penetrar mediante sus existencias sucesivas en los variados períodos de la historia.
La venida de un Ser a La Tierra, representa para la concepción espírita del hombre y de la vida, una reencarnación del Espíritu, es decir que en todo nacimiento, existe un renacimiento.
Pero el Ser al reencarnar, no penetra en un medio donde su desenvolvimiento resulte una consecuencia de la propia libertad; el Ser reencarna, en una nación determinada, pero estará sujeto a las prescripciones de la Sociedad y el Estado.
 Entra en lo visible, pero se somete al sistema social en vigencia. Reencarna para que se cumplan los determinismos éticos de su propio destino, lo que genera los estados existenciales a través de los cuales deberá pasar.
 La ley de sociedad acoge al Ser, de acuerdo con las esencias morales que él ha desarrollado; se opera en su clima social situaciones por él mismo determinadas. Pero muchas veces esas situaciones no son comprendidas ni interpretadas por la Sociedad y menos por el Estado. Y esto ocurre porque el “sentido de la vida” que los fundamenta, desconoce las profundidades metafísicas del Ser.
El “mundo” de la Sociedad y el Estado es netamente materialista y considera al Ser como un complejo fisicoquímico, el cual podrá ser conformado de acuerdo con los intereses de la “ideología” sobre la cual se asienta.
Para el Estado materialista no hay en el recién nacido una entidad que regresa al mundo; el Ser es para el Estado, primero, un ente social sobre quien tiene absoluto poder y después un “alma” relacionada con Dios, si las instituciones religiosas así lo reclaman y sostienen.
De manera que el Estado está distante de un concepto preexistencial del Ser; el Espíritu reencarnado es antes una “creación”, que una reencarnación, lo que hace que el Estado y la Sociedad no vean en él, nada más que un ente en formación y no una manifestación espiritual.
Ambos organismos están asentados sobre la única realidad para ellos existente: el mundo visible, pues lo invisible y menos lo espiritual no cabe dentro de tal concepción absolutamente materialista. Y al ser el hombre una mera “composición” biológica, el Estado no espera a un Espíritu, que ya estuvo en él, sino que considera a todo nacimiento como la consecuencia del apareamiento de los sexos.


El Ser es la consecuencia de una función erótica de los seres y no una reencarnación del Espíritu.

    Mientras las esencias del Estado y la Sociedad se apoyen sobre estructuras puramente materiales, el hombre no será otra cosa que un mecanismo al servicio de los poderes temporales.


De ahí que la enseñanza que se imparte en las escuelas, sea de carácter materialista; el niño es un instrumento plástico, cuya mente podrá ser modelada, de acuerdo con los cánones doctrinarios del Estado.

     Y es en esto es donde el Espiritismo, pugna por demostrarle al mundo de la cultura, la espiritualidad humana y de toda forma de vida mediante hechos objetivos, que no puedan ser rebatidos por el concepto materialista.


Empero, estos esfuerzos por superar la objetividad del materialismo son condenados por las escuelas idealistas, sin deducir que sólo por los fenómenos mediúmnicos, es como se contendrá el avance del nihilismo contemporáneo.

   Se quiere una espiritualidad determinada y no la que surja de los hechos, y es aquí donde está el debilitamiento de la verdad espiritual, pues se olvida que frente a un Estado materialista sólo los hechos pueden obligarlo a cambiar de rumbo, en las concepciones filosóficas que sustenta acerca del hombre. El Espiritismo no está en contraposición con ninguna filosofía idealista, pero reconoce que sus principios son muy endebles como para conmover las férreas concepciones materialistas del Estado moderno.


Téngase presente que en él, ni siquiera lo cristiano, logra penetrar como corresponde; lo ético para la Sociedad es sólo una regla de conducta conveniente para el mantenimiento del orden; pero de acuerdo con el concepto materialista del Ser, lo ético es un fenómeno carente de objetividad, frente al estado de conciencia imperante.


     La fuerza reemplaza de continuamente a la razón y sobre quien recae esta contradicción moral, es sobre la Sociedad constituida por numerosas colectividades de Espíritus reencarnados. Es así como se generan los grandes contratiempos históricos, que se erigen en los principales factores, para entorpecer las formas normales y pacíficas del desarrollo de la ley de progreso. 


El Estado y la Sociedad no hallan correspondencia armónica entre sí, cuando no se reconocen esencialmente, como una sola expresión del progreso general de la humanidad. Pero cuando la filosofía de la historia llegue a considerar que Estado y Sociedad no son más que la consecuencia moral de la reencarnación de los espíritus, no quedará otra cosa, que admitir una política de paz, fraternidad y entendimiento, puesto que todo Ser, es un mundo moral en pequeño que, a la luz de la reencarnación, puede resultar la base gigantesca de nuevas y avanzadas formas del devenir moral y social.



Esto estaría indicando, que el ser que nace puede resultar el portador de una nueva orientación, en la marcha del progreso y que nada ni nadie, es pequeño e insignificante frente a los demás.

La lógica y la justicia a aplicarse en la consideración del hombre y el ciudadano deberán basarse en la más profunda comprensión espiritual. Nadie pues, es un ente moral degradado para siempre, porque en todo ser reencarnado existe la posibilidad de transformarse en un hombre de bien.
La ley de la reencarnación, lleva al Estado y a la Sociedad a reconocer que en todo Ser, existe un tiempo de transitoriedad, es decir que le permite al Espíritu abandonar su imperfecto clima moral, para penetrar en otro límpido y superior si sus esfuerzos así lo desean.
De manera que a la luz de la filosofía moral del Espiritismo, todo está llamado a transformarse en bien, ya que el mal no es más que un estado transitorio del Espíritu. Para la moral espírita el mal no es fijo ni permanente ni duradero; el mal por razones de evolución está llamado a transformarse en bien en virtud de un proceso dialéctico que ilumina la esencia espiritual del hombre y de la naturaleza.
Cuando el Estado se integre en la concepción espiritista de la vida, los hombres no serán considerados máquinas, sino Espíritus reencarnados que vuelven a penetrar en el proceso histórico, por designio de la voluntad divina, hasta alcanzar su perfeccionamiento moral.
Humberto Mariotti (1905-1982), poeta, escritor, jornalista, conferencista e intelectual espírita. Porteño. Fué presidente de Confederação Espírita Argentina de 1935/1937 Y 1963/1967. Asistió, junto a Manuel S. Porteiro, al Congreso Espírita Internacional de Barcelona (1934). Fué también vice-presidente de la Confederación Espírita Pan-Americana (Cepa) en dos gestiones.
Adaptación : Oswaldo E. Porras Dorta


 "Las dolencias son una especie de drenaje de nuestras imperfecciones; inconscientemente el espíritu quiere expulsar hacia fuera todo lo que le sea extraño a su propio psiquismo.....En realidad toda dolencia del cuerpo es un proceso de cura para el alma".              - Chico Xavier-
( ver el blog elespiritadealbacete.blogspot.com )


domingo, 23 de octubre de 2011

Los temores a la muerte

Merchita (autora)




Cada día son más los hermanos  que analizando la vida, se preocupan por cuál será  su suerte después de la muerte. Al igual que se preocupan por obtener un hogar para vivir, miran un poco más lejos y piensan ¿Qué será de mi cuando yo muera? ¿Será verdad todo lo que se dice, existirá el infierno, podre acceder al cielo? Son tantas y tantas las cosas que se han dicho al respecto, que  uno duda y a veces dan vuelta a su cabeza, pensando seriamente en cuál será su suerte cuando  fallezcan.
   No es este el único libro, hay muchos otros,  que describen claramente, que la vida allí es tal como aquí, pero sin el cuerpo. Que aquellos que quieren encontrar un cielo, han de procurarlo dentro de sí, ya que el cielo y el infierno van dentro de uno mismo, por eso es aquí en la tierra donde nos predisponemos a estar en un sitio u otro. Dependiendo de nuestras buenas o malas acciones.
    El Espiritismo ofrece en su libro Cielo e Infierno una enseñanza muy grande  al respecto. Y muchos espiritas de renombre han descrito el mundo espiritual,   tal  como  es el  caso  de  Chico  Xavier  en su  libro  “La vida en el mundo Espiritual” Nuestro Hogar” donde podemos ver lo que le sucede a un espíritu al desencarnar.
   Las cosas que adquirimos en la tierra, como puede ser el coche, la casa, o los bienes materiales se pagan con dinero, pero los bienes del espíritu solo se pueden comprar con las buenas acciones. Es por eso, que la Doctrina espirita, nos muestra una clara imagen de lo que nos espera al otro lado de la vida. No prestar credibilidad a esos conocimientos, es cerrar nuestra puerta al progreso.
   Si a los caníbales, les dicen que existen en la tierra todas las maravillas que existen, ellos se reirán, pensarán que eso no puede ser verdad, así les sucede a todos aquellos que en nada creen, cierran su puerta, y se quedan paralizados, sin participar del progreso, porque todos tenemos que adquirir la disponibilidad para recibir más esclarecimiento de las cosas.

   Ya ha llovido mucho desde que Moisés nos mostró un Dios castigador porque éramos muy ignorantes y rebeldes, Jesús en cambio, como ya teníamos capacidad para comprender la verdad y responsabilizarnos ante ella, nos mostró el Dios amor, el Padre amoroso y dulce con sus criaturas, El cual hacia más fiesta por la entrada en el Cielo de un malo convertido al bien, que por la entrada de cien justos.
    La vida avanza y el hombre también, o nos integramos en el progreso, o nos quedamos paralizados por detrás. Y hoy en día, los conocimientos están esparcidos por todas partes, el hombre que desea saber, que pide más, puede obtenerlo, ya no existe el temor a las represalias, la verdad un día, no estará dividida, sino que como sucede con todas las cosas, la verdad prevalecerá y se hará resarcir en todas partes. Podremos llamarnos Católicos, Protestantes, Espiritas,  toda religión terminará adaptando la verdad, aunque tenga diferentes nombres.
   Si, porque la lógica y la razón, la verdad de las cosas, siempre prevalece sobre lo que se pueda especular con ella. Y el Espiritismo ha descorrido el velo  y mostrado la verdad del Espíritu;  ya conocemos muy bien a través de la Codificación Espirita, cual es el destino del espíritu, y que no muere, cambia de estado, para después volver otra vez a la vida material, a la cual viene a instruirse, a aprender, a evolucionar, y que según su forma de comportarse, así será la próxima existencia y su vida al otro lado de la vida.

Las distintas religiones, nos dicen lo mismo, pero de distinta manera, todas coincidirán un día, en la lógica y la razón, en la voz del buen sentido, porque los espiritas sabemos que el espiritismo aunque no fuese verdad lo que dice, merecería la pena aplicarlo a nuestras vidas, porque hace verdaderamente al hombre, un hombre de bien. No hay verdad más convincente y segura, que la Doctrina Espirita, ella es rigurosa con el Espíritu,le muestra su realidad, y  le dice que toda la responsabilidad de sus errores no es culpa de nadie solo de uno mismo. Y que a más conocimiento mayor responsabilidad. Por esa razón la mayoría de sus adeptos, tratan seriamente su espíritu, predisponiéndolo a una vida más concienciada, menos de apariencia, para los demás, ya que servimos a Dios y El sabe todo de nosotros, también si quiere de verdad recibir, necesita hacer, procurar merecer, ya  que los bienes del cielo se nos dan por merito propio, no a expensas de nadie, ni de favoritismos, pues ante el Padre todos somos iguales.
   Nos enseña a luchar con la adversidad, merece la pena vivir unos años o días en la lucha,  procurando resarcirnos de ella, antes que desesperar y tirarlo todo por la borda, ya que la vida es un instante comparado con la eternidad, que vive nuestro espíritu. Todo pasa y también pasarán nuestras aflicciones si nos capacitamos para una mejor vida, haciendo el bien, limando nuestras imperfecciones, hasta hacerlas desaparecer, y procurando hacer de nuestro espíritu un cielo en este mundo para merecer la paz y tranquilidad en el otro. No son adquisiciones perdidas, Dios da ciento por uno, procuremos dar de nosotros la parte que nos corresponde, para que al cambio hayamos adquirido méritos suficientes, para entrar en el paraíso, aquel que  siente y vive el alma tranquila, que  alcanzó la paz  y la serenidad con sus buenas obras, en la vida y a su alrededor.
  
Si alguien te censura injustamente y consigues olvidar heridas y agravios, Dios te dará energías renovadas para que prosigas en servicio, disipando la sombra en que te buscan envolver. - Por Regina Lucía de Souza

( Ver el blog inquietudesespiritas.blogspot.com )
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sábado, 22 de octubre de 2011

El orgullo, padre de todos los vicios



Si recorremos, palabra a palabra, todas las obras dejadas por Allan Kardec, llegaremos a la conclusión de la necesidad que tenemos todos de combatir, en nosotros mismos, el orgullo, el egoísmo y la insensata vanidad.


Una que otra vez, oradores espíritas, se quejan, y con razón, de la insuficiencia de los diccionarios, no solo los nacionales, sino también los de otros idiomas, en suministrarnos elementos para la comprensión exacta de los tres términos tan enfatizados por los Espíritus Superiores que asistieron al Codificador en su bendita misión de traernos a Cristo de regreso, posibilitándonos  la fe razonada, dentro de la lógica de la Reencarnación.


Veamos sólo cuatro de esos léxicos:
1 – Diccionario Contemporáneo de la Lengua Portuguesa, de Caldas Aulete (Rio, Editora Delta, 5ª Edición, 1970, Volumen IV, p. 2597)
Orgullo, s.m. elevado concepto que alguien se hace de sí mismo; especie de amor propio que nos inspira una idea exagerada de nuestro mérito o que nos incita a inculcarlo a otros, egoísmo. (....) F. Germ. Urgoli a través de la  prov. cat. Cf. Antenor Nascentes, Diccionario Etimológico.”

2 – Nuevo Diccionario de la Lengua Portuguesa, de Aurélio Buarque de Holanda Ferreira (Rio, Editora Nueva Frontera, 2ª edición, revisada y aumentada, s.d., p. 1232): 

“Orgullo [Del francés urguli, ‘excelencia’, atr. del cat. orgull y del esp. orgullo.] s.m. 1. Sentimiento de dignidad personal, brío, altivez. 2. Concepto elevado o exagerado de sí mismo; demasiado amor propio; soberbia.”

3 – Pequeño Diccionario de la Lengua Portuguesa, por Cândido de Figueiredo (Lisboa-Portugal- Brasil, Sociedad Editora Arthur Brandão & Cía, Rua de la Condesa, 80, s.d., p. 1003):
“Orgullo, 
m. Sentimiento o estado del alma, donde se forma el concepto elevado, que alguien hace de sí mismo. Soberbia. Pundonor, sentimiento de dignidad personal. Legítima ufanía. (Del ant. Al. Orguol).”


4 – Gran Diccionario Etimológico-Prosó dico de la Lengua Portuguesa, por Francisco da Silveira Bueno (Santos, São Paulo, Editora Brasilia, 1974, 6º Volumen, p. 2766)
Orgullo–s.m. Soberbia, presunción, vanidad, infatuación. Del francés orgoli, a través del esp. Orgullo. En catalán orgull.”


A fin de cuentas, se ha de preguntar el lector: realmente, ¿qué es el orgullo, desde el punto de vista práctico? ¿A través de que medios podré tomar conciencia plena de que soy orgulloso?

Felizmente, en 1994, en Italia, un doctor en letras clásicas y filosofía, profesor de latín y griego–Antonio Poliseno–, escribió I difetti degli altri,lanzado en Brasil, por la Editora Paulus, en 1996 (Trad. De Georges I. Maissiat, Revisión de Iranildo B. Lopes), con el título de Los defectos de los otros.

De este libro, admirable bajo todos los aspectos, vamos a transcribir algunos fragmentos, enumerado por nosotros, tan sólo del Cap. 24 –“El Orgulloso”–, que se extiende de la p. 112 a la 116:

1.”Él se enorgullece de su altura, de su belleza, del encanto de sus ojos, de la fuerza de sus músculos, de sus virtudes y de su inteligencia. Y voy a parar aquí, pues no sería capaz de enumerar todos dones excepcionales de los que se juzga poseedor y de los cuales se alaba, elogiándose a sí mismo. En una palabra, se enorgullece de sí mismo; y en este ‘sí’ están reunidas todas las prendas de las que se pavonea. Y tal vez fuese un orgullo justificado, si de hecho poseyese todas esas cualidades de las que se jacta y si ese sentimiento no fuese exagerado.

Pero exagera y, más que orgulloso de sí mismo, está lleno de sí mismo; es un orgulloso en sentido pleno, pues posee todas las características de ese defecto tan común como reprobable. Camina con el pecho hinchado, altivo, pisando muy firme y erguido sobre los demás: quien está convencido de que todo el mundo le pertenece, necesita dejar muy evidentes todas las marcas de su presencia. Es verdad que las apariencias nunca son tan solo apariencias, pues al final tendrán que ser apariencias de algo; pero, si su orgullo se limitase sólo a ciertas actitudes externas, menos mal. Sin embargo, el orgullo, es un defecto del alma, invadiendo lo más íntimo de la persona humana; es el vicio de la inteligencia, así como la humildad es su virtud. Pues bien, como la inteligencia es la parte más noble del ser humano, su virtud es la mayor de todas las virtudes y su vicio es el peor de todos los vicios. (....)

2. El orgullo no encuentra hospedaje en una persona de inteligencia equilibrada: ésta se rinde a la constatación de la verdad, que acabó con cualquier presunción. La realidad de nuestras propias limitaciones es el más eficaz de los convites a la humildad. Es de los labios de los científicos y filósofos, esto es, de las personas realmente sabias que se recogen las más sorprendentes manifestaciones condenando cualquier tipo de orgullo. Una cultura que despertase el orgullo no sería una cultura con C mayúscula –que se coloca ante la realidad con la intención de comprenderla–, pues sería una cultura que presta culto a su propio Ego.

3. El orgulloso no se preocupa de conocer la verdad, sino apenas en ocupar una posición en la que pueda ser el centro la norma; libre de cualquier subordinado, pretende que todo esté sujeto a sí mismo.

4. La afirmación de que el orgullo es el padre de todos los vicios no es un lugar común, repetido por el uso, sino una verdad que justifica esa afirmación.

5. El orgulloso posee todos los vicios.

Es egoísta. Coloca su persona en el centro de todo, sirviéndose de una inteligencia incensada por el orgullo para justificar este egoísmo suyo.

Es injustoDe hecho, justicia significa respetar los derechos de los demás, mientras que el orgulloso sólo reconoce un derecho: el suyo, que no le impone ninguna especie de obligación, pues él ignora la correlatividad de los términos y la dialéctica de las relaciones en la vida en sociedad.

Es ingrato. Sólo el recuerdo de cualquier dependencia, próxima o remota, ya lo hace sufrir y se libera de ella rechazándola; mientras que la gratitud envuelve el reconocimiento de que una mano extraña nos ayudó a ser lo que somos. Él es fruto sólo de sí mismo, pues el orgullo no le permite compartir con otros sus merecimientos. Él no tiene religión. Quién no admite ninguna dependencia de Dios, ¿cómo podría tolerar que su alma se vuelva agradecida al Creador? El sentimiento religioso se basa en el reconocimiento de que fuimos creados y de que existe un Dios que cuida de todo; sin embargo, el orgulloso, no precisó que lo ayudasen a nacer y tampoco precisa que lo ayuden a vivir: ¡su orgullo cuidará de todo!

Es inmoralEs incapaz de admitir vínculos morales para su comportamiento quien se juzga superior a las leyes. Sus actos no precisan respetar moral alguna, mas imponen a otros normas morales.

Es fanfarrón. Está siempre hablando de sí, atribuyéndose elogios por hazañas jamás realizadas; expone como proezas actos que solamente su exagerada jactancia considera como tales. Es prepotente, arrogante, insolente y violento.


Y yo podría señalar, no para demostrar que el orgullo es de hecho el padre de todos los vicios, sino por que el orgulloso realmente los posee todos, incluso el de presentarse con actitudes humildes y modestas.

6. Y cuando el orgulloso habla de los otros, lo hace con desprecio y con sentimientos de compasión. Está claro que conversar contigo sobre ti y sobre los otros ya sería un acto excepcional; habitualmente evita la compañía de los demás, incapaces de comprenderlo, recogiéndose a meditar sobre su incomprendida grandeza.

7. Solamente él es capaz de entender su Ego y de dialogar con su orgullo; los otros son míseros mortales que merecen el desprecio o si él hasta quisiera ser benévolo, su compasión. Ya que lo quiere así, déjenlo solito; no lo perturben en la meditación sobre sus merecimientos. De eso se encargará la amarga soledad, que lo punirá por su orgullo. Cuando tuviere necesidad de los otros, no los encontrará. Es el castigo que se merece. Sólo que, entonces, nos acusará a todos de ser orgullosos. Es muy cierto que los defectos de los demás son los nuestros vistos en los otros.

Pero, ¿será que esta meticulosa excavación hecha en el alma vivida del orgulloso estará realmente exenta de un secreto deseo de descubrir en él algo que existe dentro de nosotros mismos?

Está claro que el orgulloso hace mal en acusar a los otros de orgullo; pero, ¿quién de nosotros estará totalmente inmune de un vicio que nació junto con el ser humano y que tal vez lo verá morir? Que no seamos totalmente víctimas de un vicio no significa que estemos totalmente exentos de él. Existen dos cosas irreales: un ser humano que sólo tenga vicios y, por otro lado, un ser humano que sólo tenga virtudes.”

En el Diccionario de Psicología y Psicoanálisis, de Álvaro Cabral (Editora Expresión y Cultura, s.d., p. 272), encontramos esta síntesis para el términoOrgullo Neurótico: “Concepto central del sistema de orgullo definido por Karen HORNEY (cf. Nuestros Conflictos Interiores y Neurosis, yDesenvolvimiento Humano) El sistema consiste en la totalidad de atributos neuróticamente evaluados y odiados del yo. La evaluación puede incidir sobre atributos inexistentes o cuando existentes, extremadamente exagerados. Por otra parte, los atributos odiados son generalmente reales y la exageración que los envuelve es una consecuencia de la exageración del mismo sentimiento de odio. Y el orgullo neurótico es el reflejo de una exagerada e irracional evaluación de las supuestas características personales.”

Emmanuel, en el Capítulo 101 –“La cortina del yo”–, de Fuente Viva,recibido por el médium Francisco Cândido Xavier (Rio, FEB, con prefacio datado en Pedro Leopoldo, 11 de febrero de 1956, pp. 231-233), estudiando a Pablo en Filipenses, 2:21– “Porque todos buscan lo que es suyo y no lo que es de Jesucristo.”–, entre otras consideraciones, nos ilustra:

“Por detrás de la cortina del “yo”, conservamos lamentable ceguera frente a la vida. (...).

La antigua leyenda de Narciso permanece viva, en nuestros mínimos gestos, en mayor o menor porción.

En todo y en todas partes, nos apasionamos por nuestra propia imagen.

En los seres queridos, habitualmente nos amamos a nosotros mismos, porque, si demuestran puntos de vista diferentes de los nuestros, aun cuando sean superiores a los principios que abrazamos, instintivamente disminuimos el cariño que les consagrábamos.

En las obras del bien a las que nos dedicamos, estimamos, por encima de todo, los métodos y procesos que se exteriorizan de nuestro modo de ser y de entender, porque si el trabajo evoluciona o se perfecciona, reflejando el pensamiento de otras personalidades por encima de la nuestra, operamos, casi sin percibirlo, una disminución de nuestro interés con los trabajos iniciados.

Aceptamos la colaboración ajena, pero sentimos dificultades para ofrecer el concurso que nos compete.

Si no hallamos en una posición superior, donamos con alegría una fortuna al hermano necesitado que sigue con nosotros en condición de subalterno, a fin de contemplar con voluptuosidad nuestras cualidades nobles en el reconocimiento de largo curso al que se siente constreñido, pero rara vez concedemos una sonrisa de buena voluntad al compañero más rico o más fuerte, puesto por los Designios Divinos a nuestro frente.

En todos los pasos de la lucha humana, encontramos la virtud rodeada de vicios y el conocimiento dignificante casi sofocado por los espinos de la ignorancia, porque, infelizmente, cada uno de nosotros, de modo general, vive buscando su propio ‘yo’.

Entretanto, gracias a la Bondad de Dios, el sufrimiento y la muerte nos sorprenden, en la experiencia del cuerpo y más allá de ella, arrebatándonos a los vastos continentes de la meditación y de la humildad, donde aprenderemos, poco a poco, a buscar lo que pertenece a Jesucristo, en favor de nuestra verdadera felicidad, dentro de la gloria de vivir.”

Que el Divino Maestro continúe bendiciéndonos y podamos, con denuedo, esforzarnos en el sentido de tener conciencia de nuestro propio orgullo, para que, poco a poco, vayamos a ingresar, aun tropezando, en la senda que más temprano o más tarde será frecuentada un día por todos nosotros, ya que el Espíritu progresa siempre y nunca retrograde –¡la de la Humildad!


Por Elias Barbosa
Reproducido de Anuario Espírita



Recuerda muchas de las cosas que pediste a Dios en el pasado, e imagina cuanto bien te hizo la Divina Providencia cuando dejó tu petición silenciada. El no de Dios hoy y siempre es nuestro mayor bien de mañana..
(Libro de Respuestas, Emmanuel, psicografia de Francisco Candido Xavier, CEU)


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viernes, 21 de octubre de 2011

MÉDIUMS



¿Eres médium?

¿Estudiaste como se debe desarrollar la mediúmnidad?

¿Sabes la responsabilidad que implica el ejercer la mediúmnidad?

El señor ha querido que la luz se hiciera para los hombres y que penetrase en todas partes por la voz  de los espíritus, con el fin de que cada uno pudiera adquirir la prueba de la inmortalidad; con este objeto los espíritus se manifiestan  hoy en día, en todos los puntos de la tierra y la mediúmnidad  que se revela en las personas  de todas las edades y condiciones, en los hombres y en las mujeres, en los niños y en los ancianos, es una de las señales del complemento de los tiempos predichos.

Para conocer las cosas del mundo visible y descubrir los secretos  de la naturaleza material, Dios ha dado al hombre la vista del cuerpo, los sentidos y los instrumentos especiales; con el telescopio penetran  sus miradas  en las profundidades del espacio, y con  el microscopio ha descubierto el mundo de lo infinitamente pequeño. Y para penetrar en el mundo invisible le ha dado la mediúmnidad.

Los Médiums son los interpretes  encargados de transmitir a los hombres  las enseñanzas de los espíritus, “son los órganos materiales por los cuales se expresan los espíritus  para hacerse inteligibles a los hombres” Su misión es santa, porque tiene por objeto abrir horizontes  de la vida eterna.

Los Espíritus vienen a instruir al hombre sobre sus destinos futuros, a fin de conducirles por el camino del bien, y no para ahorrarle  el trabajo material que debe tomarse  en la tierra para su adelantamiento, ni para favorecer su ambición y su codicia. De esto deben penetrarse muy bien los Médiums para no hacer mal uso de sus facultades.

El que comprende la gravedad  del mandato de que está revestido, lo cumple religiosamente;  si convirtiera en distracción o diversión para el o para los otros una facultad dada con un fin tan formal y que le pone en relación con los seres de ultratumba, su conciencia se lo echaría  en cara como un acto sacrílego.

Los Médiums como interpretes de la enseñanza de los espíritus, deben hacer un papel importante en la transformación moral que se opera; los servicios que puedan prestar están en razón de la buena dirección que den a sus facultades, porque los que siguen  una mala senda, son más perniciosos que útiles a la causa del espiritismo; por las malas impresiones  que producen, retardan más de una conversión. Por eso se les pedirá cuenta del mal uso que han hecho de una facultad que les fue dada para el bien de sus semejantes.


El médium que quiera conservar la asistencia de los buenos espíritus, debe trabajar en su propio mejoramiento; el que quiera ver aumentar  y desarrollar su facultad, debe progresar moralmente y abstenerse de todo lo que pudiese desviarle de su objeto providencial.

Si los buenos espíritus se sirven algunas veces de instrumentos imperfectos, es para dar buenos consejos y procurar conducirles al bien; pero si encuentran corazones endurecidos, y si sus avisos no son escuchados, entonces se retiran y los malos tienen el campo libre.

Para obtener la asistencia de los buenos espíritus y separar a los espíritus ligeros y mentirosos, los Médiums deben  ser formales; sin la formalidad la mediúmnidad  es una facultad estéril  que puede redundar en perjuicio del que la posee, porque puede degenerar en una obsesión peligrosa.

El médium que comprende su deber, en lugar de enorgullecerse por una facultad que no le pertenece puesto que puede serle retirada, atribuye a Dios las cosas buenas que obtiene; si sus comunicaciones  merecen elogios, no se envanece, porque sabe  que son independientes de su merito personal, y da gracias a Dios por haber permitido que los buenos espíritus  vengan a manifestársele.  Si dan lugar  a critica, no se ofende por ellos, porque no son obra de su propio espíritu; dice que ha sido un mal instrumento  y que no posee todas las cualidades  necesarias para oponerse a la intervención de los malos espíritus; por eso el médium a de procurar adquirir  estas facultades, y solicitar por medio de la oración, la fuerza que le falta.

Extraído del Evangelio Según el espiritismo


Haz que cada día cuente y aprecia cada momento, además de aprender de todo lo que puedas, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender de este momento...  ( Autor desconocido )

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jueves, 20 de octubre de 2011

Sobre los intereses


291. Preguntas sobre los intereses morales y materiales

17. ¿Pueden pedirse consejos a Espíritus?
Sí, los Espíritus buenos siempre ayudan a quienes  los evocan con confianza, principalmente por lo que concierne al alma; pero rechazan a los hipócritas, aquellos que parece que quieren pedir la luz y se complacen en las tinieblas.
18. ¿Los Espíritus pueden dar consejos sobre las cosas de intereses privados? 
Alguna vez, según el motivo. Esto depende de aquellos a quienes uno se dirige. Los consejos concernientes a la vida privada, se dan con más exactitud por los Espíritus familiares, porque se unen a una persona y se interesan por lo que le concierne; es el amigo, el confidente de vuestros pensamientos más secretos; pero a menudo les fatigáis con preguntas tan descabelladas, que os dejan. Sería también absurdo el pedir cosas íntimas a Espíritus que os son extraños, lo mismo que si para esto os dirigierais al primer individuo que encontraseis en la calle.
Recuerden que la puerilidad de las demandas es incompatible con la superioridad de los Espíritus.
 Es también preciso tomar en cuenta las cualidades del Espíritu familiar que  puede ser bueno o malo, según sus simpatías por la persona con quien se comunica. El Espíritu familiar de un hombre malo es un mal Espíritu, cuyos consejos pueden serle perniciosos, pero que se aleja y cede el puesto a un Espíritu mejor, si el hombre se mejora a sí mismo. A los semejantes, sus semejantes.


19. Los Espíritus familiares, ¿pueden favorecer los intereses familiares por las revelaciones?


Pueden, y lo hacen algunas veces según las circunstancias, pero estad seguros que los Espíritus buenos nunca se prestan a servir a la ambición. Los malos hacen reflejar a vuestros ojos mil atractivos para estimularla y en seguida mixtificaros por la decepción. Sabed también, que si vuestra prueba es de sufrir tal o cual vicisitud, vuestros Espíritus protectores pueden ayudaros a suportarla con más resignación y endulzarla algunas veces; pero en interés de vuestro porvenir no les es permitido el libraros de ella. De la misma manera que un buen padre no concede a su hijo todo lo que desea.
Observación. Nuestros Espíritus protectores pueden en algunas circunstancias, indicarnos el mejor camino, sin que por esto nos conduzcan con la mano; de otro modo perderíamos toda iniciativa y no nos atreveríamos a dar un paso sin su socorro, y esto sería en perjuicio de nuestro perfeccionamiento. Para progresar, el hombre necesita a menudo adquirir la experiencia a sus expensas; por esto los Espíritus prudentes, aconsejándonos, nos entregan muchas veces a nuestras propias fuerzas, como lo hace un hábil preceptor con sus discípulos. En las circunstancias ordinarias de la vida, nos aconsejan por la inspiración y de este modo nos dejan todo el mérito del bien, como nos dejan toda la responsabilidad de la mala acción.


Sería abusar de la condescendencia de los Espíritus familiares y comprender mal su misión, el preguntarles a cada instante sobre las cosas más vulgares como lo hacen ciertos médiums. Algunos de estos por cualquier cosa toman el lápiz y piden consejo sobre las cosas más sencillas. Esta manía denota la pequeñez de las ideas, al mismo tiempo hay la presunción de creer que siempre se tiene un Espíritu a sus órdenes, no teniendo otra cosa que hacer que ocuparse de nosotros y de nuestros pequeños intereses.
Es además, aniquilar su propio juicio y reducirse a un papel pasivo, sin provecho para la vida presente y con seguridad perjudicial para el adelantamiento futuro. Si hay puerilidad en preguntar a los Espíritus por cosas fútiles, no la hay menos de parte de los Espíritus que se ocupan espontáneamente de lo que pueden llamar detalles caseros; pueden ser buenos, pero seguramente son muy terrestres. 


El libro de los médiums- Allan kardec


Si alguien te ama, ámalo tú también no porque él o ella te ame, sino porque te han enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida.  ( Autor desconocido)


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miércoles, 19 de octubre de 2011

El horror a la muerte



Aquella tarde de invierno, en un día nublado, frío y triste que cayó sobre aquel pueblo, muchos vecinos hablaban en voz baja, impresionados con lo que estaba aconteciendo. 
Y es que en el fondo, se sentían todos como una gran familia, y uno de sus miembros acababa de fallecer.  Esa mujer que ayer mismo aún respiraba, se movía,nos hablaba de sus preocupaciones y temores; contaba sus historias,sus ilusiones, proyectos y vivencias, se había ido;Ya no estaría más;pero,¿por qué?; ¿que ha pasado?; ¿por qué ayer sí, y hoy ya no?;¿volverá?.; parece mentira..El caso es que se ha ido y ya no está,...pero mientras tanto, la vida, como un reloj sin alma, sigue funcionando y continúa impasible desgranando las horas y sus días como si nada pasase ni le afectase,con arreglo a lo determina su mecanismo sin alma, ciego e imperturbable.
   Mientras tanto,  ella ya no está,  pero el escenario de su   vida permanece; sus cosas, su casa, sus ropas, sus cuadros, su ambiente y hasta los olores que tenía la casa cuando ella aún estaba. 
  Algunos presenciaron , más tarde, con horror como la tapa  dera de la caja mortuoria,se cerraba para siempre,guardandoal ser querido...¿ o no era aquello el ser querido,y solamente era una inerte apariencia de su imagen vacía?
      En el templo religioso, solamente se aumentó la tristeza y  la amargura de los allegados,alimentando su desespero ante un ritual rutinario y  sin esperanza, con un discurso vacío,ininteligible y que no aportaba ningún consuelo a nadie.     
¿ Pero, por qué ella ya no estaba?; ¿Qué es lo que  quedó  guardado  dentro de aquella caja ?.
   La procesión que se formó después acompañando el cadáver a su última morada, avanzó lentamente , salpicada por    una  fría llovizna y en medio de un silencio cabizbajo, como  eterno, roto solo por algún sollozo mal contenido , formando así  una comitiva que avanzaba lentamente, para acompañar cómo  último homenaje,al ser querido en aquél camino sin   retorno.
         ¡ Qué dolor y qué tormento!, cuando en aquel oscuro y   estrecho agujero entró la caja de madera con su doloroso     contenido, destinado a permanecer  allí para siempre, con  la sola y horrible compañía de otra osamenta, la de su madre,que en el interior de un saco de tela quedó depositada  para  siempre a su lado.
  Después de que el nicho fue sellado bajo la mirada perdida  de sus deudos,de sus vecinos y de sus amistades,en medio de un silencio roto solo por el llanto y la desesperación de algún ser querido y allegado,que  presa de la incomprensión, se rebelaba contra la irreversible y horrorosa situación que   atravesaba, como si de la peor pesadilla posible se tratase.    “¿ Por qué nos pasa esto a nosotros?”; Dios mío, si existes,  ¿por qué te la llevas ahora ?;¿Por qué nos la quitas?". En    esos instantes de dolor arrasador nadie  puede aliviar ni       contestar a esos humanos y desesperados interrogantes.
  Ante semejante cuadro,confieso que  sufrí por sentirme  tan  torpe, incapaz e  impotente  por  no poder ayudar de algún  modo en aquellos tristes momentos.     Yo, tengo un conocimiento espiritual, pero, ¿ Cómo lo hubiese podido compartir en esos momentos y circunstancias?; me servía a mí solo.   Después algo me dijo en mi interior,que el conocimiento es   como la fruta, que hay que sembrar primero, tiene que nacer y crecer después, y finalmente tiene que madurar en cada  uno.   O sea, que es una adquisición que llega cuando la persona se encuentra preparada para asimilarlo, y es patrimonio personal de cada uno. 

   Yo sentía tener en aquellas circunstancias las respuestas que  podrían aliviar sus almas atormentadas, y sin embargo no me atrevo ni a ponerme en  lugar de los desesperados    afectos, o a practicar eso que llaman empatía,porque a pesar de mis conocimientos y respuestas,tal vez podría ser, que si fuese yo quien atravesase ese drama en primera fila de protagonismo, posiblemente también, como ellos, sucumbiría al   dolor.
   Siempre tendemos a hablar bien de los que ya se han ido de este mundo, pero lo cierto es que esta mujer, y no lo digo porque ya no esté entre nosotros, siempre demostró ser una persona buena, sencilla y hospitalaria. Además ,ciertamente siempre fue una excelente y abnegada madre y esposa. No  tuve la dicha de tratarla durante mucho tiempo, pero sí el suficiente como para  quererla a ella y a su familia,gentes sencillas, buenas y nobles por naturaleza.
     Lo que quedó encerrado en el interior de aquella caja, era solo materia; una materia de la que ella se revistió  humanamente cuando estuvo aquí,y lo que me resulta  más evidente es que aquella materia no era ella, el ser amigo y  querido , ahora ausente;   aquellos despojos eran en donde   su  Ser habitó durante la vida humana que ahora dejó.¡ Qué horriblesería solamente la posibilidad de que ella en verdad hubiese quedado encerrada allí, para siempre!.  No me extraña que  alguno de esos familiares dolidos por su pérdida, ante la      presencia  de aquella envoltura yacente como un cascarón   vacío, puedan confundir la realidad con la apariencia horrible de que el ser amado queda allí metido; si eso fuese así,sería peor que el peor de los infiernos imaginados por la teología.  Y es que las religiones, aun las llamadas “cristianas”, nunca han abordado esta realidad tal como es,sino que “se han ido por las ramas” del dogma y la fantasía.   Nunca han hablado claramente de lo que es la muerte;qué sentido tiene el nacer y   después morir;el para qué y el por qué estamos aquí,  y   tantos y tantos interrogantes que en el fondo,la mayoría nos hemos hecho alguna vez, y para los cuales nunca nos han dado respuestas filosóficamente  correctas y coherentes, y   cuando las han querido dar, estas han sido tan ambíguas  e  incomprensibles,basadas en la obligada creencia dogmática.que en el fondo solamente han dejado un vacío y un estado de confusión e incertidumbre  en nuestro interior, o sea una  falta de luz y de la necesaria y auténtica fe, que es aquella  que  no  ofende a  la razón y  al sentido de lo lógico y  de lo coherente.
  Ojalá algún día, estas personas,y tantas y tantas que como ellas se enfrentan a esta realidad de la que  jamás  nadie estaremos libres,puedan encontrar alguna respuesta aceptable que les reporte algo de luz y de consuelo.
  Mientras, a mí me queda la tranquilidad de saber, más que de creer,  que nuestra amiga sigue viviendo en otro lugar o   dimensión. Esto es algo así como considerar que la vida es  como quien contempla un río que con su corriente nos trae y se lleva de  todo: penas, alegrías, esperanzas, luchas, pruebas, que  llegan y pasan.   Cuando el río de la vida nos trae nuestra  propia muerte, la vida no cambia, sigue su rumbo   de traer y  de  llevarse aquello que nos trajo; lo único que     cambió es que  desaparecimos de esta orilla;  se nos llevó a nosotros mismos a la otra orilla del río, la otra dimensión, desde la cual seguimos viendo transcurrir la corriente de la vida en su eterno devenir, pero desde el otro lado, de modo que   los que quedaron en la orilla anterior, no nos ven, y piensan que nos hemos ido   para  siempre con la corriente del río de la vida, como todo lo demás, pero sin embargo, esa misma  corriente al cabo de mas o menos tiempo,  termina por devolvernos de   nuevo a esta orilla,   en donde seguiremos viendo el río y aprendiendo de todo lo que nos trae. No recordamos detalles más concretos de  nuestras vidas anteriores porque nuestra materia orgánica  está limitada en el tiempo, con un principio y con un final;  ella es parte de lo que nos trae y de lo que  después se vuelve a  llevar el mencionado río de la vida.
    Cuando se penetra un poco en el estudio del Espiritismo, pronto encontramos numerosos testimonios mediúmnicos    que nos aclaran y nos describen como es esa “ otra orilla”,   en medio de una lógica y avalado por unas pruebas inapela-bles de que, en efecto, sigue la vida después de la muerte   del cuerpo, sabemos lo que hay tras el “Velo de Isis” de este mundo  en el que nos creemos vivos y además los únicos     seres vivos que existen en medio del universo infinito.   Por    eso creo que es tan importante seguir avanzando en el estudio  y el aprendizaje del  conocimiento espiritual libre de dogmas y preconceptos religiosos. Para las religiones con sus variados  conceptos,  solamente son creencias que hay que admitir por una fe impuesta. Para  los estudiosos y adeptos de  la doctrina espírita, este conocimiento es razonado y razona ble, y supone cuando se adquiere, vivir con una seguridad y una serenidad y aceptación ante sucesos humanos como los aquí relatados, que la gente no  termina de comprender y si acaso los achaca al escudo autoprotector ante el dolor  con  el que, dicen, que  los espíritas cristianos nos protegemos de los golpes que da la vida.   El conocimiento espírita nos proporciona una paz y un equilibrio interior,  que a veces    podemos, y siempre debemos transmitir a los demás,para aliviar  así ,al menos en parte, esos cuadros de dolor humano que  se originan ante la pérdida de seres queridos.
- José Luis-

No llores por lo que perdiste, lucha por lo que te queda, no llores por lo que ha muerto, lucha por lo que ha nacido. no sufras por lo que se ha marchado, ama a quien este contigo. no llores por tu pasado, lucha por el presente.no llores por tu sufrimiento, lucha por tu felicidad. no sufras por los que te odian, celebra con los que te quieren... ( autor desconocido)
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martes, 18 de octubre de 2011

Mediumnidad Curativa (Comunicado)


Médium: Leymarie

La facultad de curar con la imposición de las manos, por el fluído magnético, reside por completo en vuestro poder personal y en la intervención de los Espíritus.
  Vuestros buenos amigos invisibles os inspiran, os consuelan, os abruman, sacan para vuestra enseñanza un partido muy inteligente de vuestro cuerpo, ese instrumento dócil parecido a un piano perfeccionado que reproduce las armonías más diversas sobre un teclado  indefinido.

La naturaleza purificada, perfeccionada en el gran alambique aéreo, forma vuestro cuerpo y nada ha faltado para esta sabia organización que en su pequeñez, representa todas las riquezas, el tipo perfeccionado de todas las producciones de la creación; pero como siempre hay un más, no todos los seres poseen las mismas riquezas minerales y vegetales en un mismo grado: tal parte del cuerpo vibra imperfectamente, porque otra parte infinitesimal de fuerzas que la naturaleza ha depositado en ella, vibra también débilmente. De aquí viene el sufrimiento, la enfermedad, la anémia, la atrofia.

El verdadero médium curandero, qué hace?, nada más que rogar ardientemente y entonces con las manos extendidas, en relación íntima con las fuerzas espirituales, pide para el que sufre, aquella parte infinitesimal que le hace falta, pero que el Espíritu puede sacar del fluído aéreo y transmitirlo al médium que cura. Bastantes veces sucede también que el médium curandero no puede asimilarse todos los fluídos; su naturaleza fluídica o su Espíritu son refractarios y a pesar de su voluntad, no puede curar. Muchas veces ve, pero es impotente ante la enfermedad.
Es necesario un estudio previo para aplicar con discernimiento esta clase de medianismo, pero debe ser un estudio serio y reflexivo a fin de que sea eficaz; sólo en este caso podrán encontrarse,entre cierto número de curanderos, estas cualidades diferentes que bien estudiadas y aplicadas, de seguro determinarán el camino que debe seguirse en estas investigaciones que harán un arte de curar el cuerpo y el Espíritu.

Algunas veces he contemplado esas magníficas estrellas que desde inconmensurables distancias proyectan sus rayos hacia nosotros, rayos de esperanza, de amor y solicitud al estudio de la ciencia!... Y como todo es vida en la naturaleza, rayos de nuestro sol y otros soles lejanos, creía que estos amigos nos enviaban también el remedio infinitesimal en un destello de luz para prestar homenaje a la solidaridad de todo lo que existe, de todo lo que gravita en el espacio sin límites . Las obsesiones, las enfermedades incurables, las debilidades del cuerpo, la decadencia del Espíritu, el idiotismo, la parálisis de los órganos, pueden encontrar nuevos agentes de curación en el campo desconocido para la ciencia y que el Espiritismo entreabre a todos los pensadores, absortos por este espectáculo inaúdito,por la aplicación maravillosa de esta ley de las moléculas que pueden asimilarse, gracias a las influencias ocultas que aún no han registrado los investigadores de nuestros gabinetes académicos.
  Estudiemos, amigos, estudiemos siempre sin cesar. Demos la mano a los pensadores, a todos esos atletas conscientes o inconscientes que buscan la verdad en la ley revelada, en esas idéas sublimes que el maestro AllanKardec  hizo surgir de la mesa inteligenciada por el Espíritu, en las que todos los hombres pueden encontrar lo que apacigua los remordimientos, cura el Espíritu, alivia el cuerpo y conduce, en fin, a la contemplación íntima de lo que se llaman misterios de la naturaleza, siempre abierta a nuestro pensamiento cuando se sabe penetrar los diversos velos. Y Dios que es bueno, enemigo del misterio, puso en nuestro Espíritu una poderosa palanca. A nosotros toca levantar el mundo.
-Demeure-(Espíritu)


Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón, le das las gracias porque te ha enseñado la importancia de perdonar, de dar confianza y de tener más cuidado de a quien le abres tu corazón.  ( Autor desconocido )


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