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lunes, 19 de marzo de 2012

Reencarnaciones iniciales



Ricardo di Bernardi
El mundo animal y el vegetal están formados de los mismos elementos constitutivos en el sentido material.

El elemento espiritual y el elemento material son dos principios constitutivos del Universo. El elemento espiritual es individualizado, es el de los Espíritus. El elemento material individualizado  constituye los diversos cuerpos de la naturaleza, orgánicos e inorgánicos.

Todos los fenómenos de la naturaleza pueden ser explicados por las leyes naturales. Las leyes físicas, químicas y biológicas que nos dan el mecanismo de la vida, del microscopio celular o sobre la magnitud del microcosmos.

Estas leyes, que son automáticas, son regidas por la ley Universal. Esta ley omnipresente, la llamamos Dios. Siendo perfecta, a de ser inmutable, pues solo lo imperfecto sufre cambios buscando el perfeccionamiento progresivo. Por eso al ser inmutable la Ley Universal, se concibe su acción constante y uniforme.

Por la regularidad y constancia de la ley Universal, concluimos que no hubo un momento de la creación. Dios irradia constantemente y se proyecta centellas divinas o principios espirituales que proviniendo de un ser perfecto solo podrán tener un destino: la evolución, infinita rumbo a la perfección.

Dios crea siempre. Un ser perfecto, omnipresente e inmutable, Ley universal omnisciente no tienen un grafico de creación o un momento para crear, más si una acción creativa constante y eterna.
La encarnación primera  por tanto  fue para nosotros, hoy seres humanos, hace incontables millones de años, cuando las centellas divinas se sumergían en la dimensión física uniéndose a las expresiones de la organización material.

El espíritu durmió en los átomos y pasó el gran sueño por el reino mineral, soñó en las organizaciones vegetales, se agito por las especies animízales para despertar en la especie humana, rumbo a la conciencia superior en seres futuros.

Todo sirve, todo se encadena  en la naturaleza, desde el átomo primitivo hasta el arcángel, que también comenzó por ser   átomo.

La distancia entre minerales, vegetales y animales es simplemente consecuencia del mayor o menos camino recorrido en el camino evolutivo del ser.

El origen de la vida, si recordamos las condiciones existentes antes de su aparición, vemos que la edad calculada según varios métodos, es de cuatro billones y medio de años. El examen de los fósiles  y otros materiales muestran que la vida a existido hace dos billones de años atrás, lo que significa que hubo una espera o un trabajo de dos billones de años par que el nacimiento estuviese adecuado para recibir los primeros seres vivos en la concepción de la vida biológica.

La Tierra en sus fases  primitivas se presenta a temperaturas incandescentes y llegó hasta los 2ooo grados centígrados de temperatura, al lado de descargas eléctricas. En determinada época comenzó  el enfriamiento, que continuo por millones de años. Durante ese proceso, los materiales más pesados, pasaron a ocupar la región más central de la tierra, su núcleo, los más leves permanecen  por encima, formando la parte externa.

La tierra fue sufriendo modificaciones acentuadas en su aspecto, por los movimientos de rotación y traslación, además del enfriamiento. Las fuerzas de la atracción del Sol estabilizaron la orbita del planeta. El movimiento de rotación determinó el achatamiento de los polos. El nacimiento de la luna, hija de la Tierra, pasó a ser un ancla magnética, actuando en el equilibrio del movimiento de traslación terrestre.

El satélite de la Tierra influenciaría por intermedio de su luz polarizada (indirecta), el despertar de la vida y la reproducción de los futuros seres vivos. En todo ese proceso admitimos la presencia de una fuerza mayor, o Ley, como un impulso determinista para orientar  en el sentido de la organización creciente del orbe. Una fuerza neguentropica.

Los océanos, generados en parte por las erupciones volcánicas, de rocas fundidas y en parte por las colosales lluvias motivadas por la evaporación continua, se salaron por la descomposición de las sales minerales de las rocas descompuestas por las altas temperaturas.

Las aguas calientes y después templadas formaron el caldo adecuado para el surgimiento de la vida.

Por causa de su tamaño, la tierra ejerció fuerza gravitacional suficiente para mantener presos los gases que quedaron girando a su alrededor y que, de otro modo, habrían escapado al espacio. Estos gases eran en esa época diferentes de los encontrados hoy en la actualidad en la atmósfera del planeta.

Según evidencias científicas, la antigua atmósfera estaba compuesta de vapor de agua, hidrogeno, metano y armoniaco. Las combinaciones de estos elementos existentes en la atmósfera, estimulados por las abundantes descargas eléctricas, generaron los primeros aminoácidos.

Todos los seres vivos, desde el virus y las amebas hasta los de constitución superior, son constituidos de proteinas. Las proteinas son moléculas gigantes que son resultantes de la combinación de cien a tres mil aminoácidos. Si imaginamos una proteína con un muro de ladrillos, cada ladrillo corresponde a un aminoácido. A medida que las moléculas de aminoácidos, durante millones de años se acumulaban en los océanos, algunas reaccionaban químicamente formando moléculas mayores y más complejas.

A medida que los compuestos minerales o gases primitivos fueron obrando internamente, pasaron a ser capaces de asimilar una energía o fluido llamado vital, no existente en los minerales más solamente en las composiciones orgánicas.

La energía vital o fluido vital existente en todo el universo, da a los seres vivos, o confiere a la materia orgánica el atributo de la vida o principio vital.

Es intangible, no ha podido ser definida, parece activa en el ser vivo, y extinguido en el ser muerto.

La química pude descomponer los cuerpos inorgánicos, ha podido descomponer los orgánicos; pero nunca ha llegado a reconstruir ni una hoja muerta, lo cual prueba que hay en los cuerpos orgánicos algo que los otros no tienen.

Hay tres elementos el oxigeno el hidrogeno el azoe y el carbono, que combinándose, sin el principio vital forman minerales o cuerpos inorgánicos, sin vida. El principio vital modificando la contextura molecular de un cuerpo, le da propiedades particulares, y en lugar de una molécula mineral, se tienen una molécula orgánica.

Los principios espirituales iniciales, expresión de la Ley Cósmica Universal, Dios, pasaron a sumergirse, o reencarnarse, en la materia animada por el principio vital.

El fluido vital, estableció el hilo dimensional necesario para la fijación de la estructura espiritual a la estructura física.

Los primeros seres vivos, surgidos de los minerales, eran cristalizables, como los virus, intercambiando poco con el medio externo. Enseguida surgen los primeros unicelulares realmente libres, que se multiplican prodigiosamente en la temperatura templada de los océanos; las amebas y las bacterias primitivas. Estos seres rudimentarios solo revelan  un sentido: el tacto, que dio origen a todos los otros en función del perfeccionamiento de los organismos superiores. Los seres iniciales se movían a lo largo de las aguas, donde encontraron l oxigeno para la vida, pues en la tierra firme todavía no existía en proporción suficiente para su desenvolvimiento.

Los reinos vegetal y mineral parecían confundidos en las profundidades oceánicas. No existían formas definidas.

Las primeras bacterias pasan  a labrar los minerales en la construcción del suelo, preparando el surgimiento de los vegetales.

Colonias de protozoarios, surgen de la asociación de amebas. Colonias estas que se constituyen en las primeras sociedades vivas.


Trabajo extraído del libro:
Reencarnación y evolución de las Especies De Ricardo di Bernardi


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domingo, 18 de marzo de 2012

El Espiritismo y la Bíblia

Herculano Pires


ANÁLISIS DE LA BIBLIA BAJO LA LUZ DEL ESPIRITISMO


    Los que viven gritando, con la Biblia en el puño, que el Espiritismo es condenado  por la Biblia, no conocen  una cosa ni la otra. Ignoran lo que es la Biblia, y no tienen la más leve noción de Espiritismo. El día que conozcan ambas cosas, tendrán el pesar por las acusaciones que han proferido.

    Es difícil hablar de la Biblia a las personas asociadas con el proceso de fanatismo religioso, de algunas sectas oscurantistas, que habiendo  llegado  a mediados del siglo veinte, niegan la cultura,  para solo aceptar los escritos  judíos de la época de las civilizaciones agrarias. Son personas sencillas y creyentes, que merecen nuestro respeto, más enteramente incapaces de comprender el problema bíblico

    El Espiritismo es presentado por Kardec, bajo la orientación del Espíritu de Verdad, como una secuencia natural del cristianismo. Es el cumplimiento de la promesa evangélica de Jesús, de enviar a la Tierra al Consolador, que vendría a completar su enseñanza, esclareciendo a los hombres a respecto de aquello que El solo pudo enseñar a través de alegorías, cuando estuvo entre los hombres. Los hombres de entonces no estaban en condiciones  de comprender el fenómeno natural de la  comunicación espirita, que mezclaban con sistemas de magia e interpretaciones supersticiosas. En la Génesis, Kardec  esclarece, en el primer capítulo, que era necesario la evolución de las ciencias, el progreso de los conocimientos, el desenvolvimiento intelectual, para que el espiritismo hiciese su aparición, como doctrina, en nuestro mundo.

    Siendo así, el espiritismo tiene como base las Escrituras, tiene sus fundamentos en la Biblia. Más es claro que el concepto espirita de la Biblia no puede ser igual al de las religiones que quedaron en el pasado, apegadas a las formas sacramentales de la magia, a los ritos materiales  y a los cultos exteriores del propio paganismo. La Biblia no puede ser, para el espirita esclarecido,  la “palabra de Dios” , pues es un libro escrito por los hombres, como todos los otros libros , y es, principalmente, un conjunto de libros en el que encontramos de todo, desde las reglas sencillas de higiene de los judíos primitivos hasta las leyendas  y tradiciones del pueblo hebreo, mezcladas con las herencias de los egipcios y babilonios. El Espiritismo enseña a encarar la Biblia como un marco de la evolución religiosa en la Tierra, más no hace de ella un becerro de oro.
La Bíblia de Gutemberg

    Lo podemos ver estudiando lo que es la Biblia, veamoslo:

   La palabra Biblia significa “Libro” es en verdad una biblioteca, donde están reunidos los libros de la religión hebraica. Representa la codificación de la primera revelación del ciclo del Cristianismo. En ella están escritos, coleccionados, libros de varios autores, en un número de 42. Fueron escritos en hebraico  y arameo y traducidos más tarde para el latín, por San Jerónimo, en la conocida Vulgata Latina, en el siglo quinto de nuestra era. Las Iglesias católicas y protestantes unieron a ese libro los Evangelios de Jesús, dando a estos el nombre  general del Nuevo Testamento.

    El nuevo Testamento, o Evangelio no pertenece de hecho a la Biblia. Es otro libro, escrito mucho más tarde, es una reunión de variados escritos sobre Jesús y sus enseñanzas. El Evangelio es la Codificación de la segunda revelación Cristiana. Trae un nuevo mensaje, sustituyendo al dios-guerrero de la Biblia por el dios –amor  del Sermón de la Montaña. Los espiritas no debemos confundir esos dos libros, más si debemos reconocer la línea histórica  y profética, el linaje espiritual que los liga. Son por tanto dos libros distintos.

    La antigua religión hebraica es generalmente conocida como Mosaica, porque surgió y se desenvolvió con Moisés. La nueva religión de los Evangelios es designada como cristianismo, porque viene de la enseñanza de Cristo.  Más así como en las páginas de la Biblia está inscrito el advenimiento de Cristo, también  es anunciado el advenimiento del Espíritu de Verdad. Este advenimiento se dio en el siglo pasado, con la tercera y última revelación cristiana llamada revelación espirita.  Cinco libros  aparecen, entonces, escritos por Allan Kardec, pero dictados, inspirados  y Orientados por el Espíritu de Verdad y otros Espíritus Superiores, los cinco libros fundamentales  del Espiritismo, que tienen como base El Libro de los Espíritus. Los cinco representan la codificación de la tercera revelación. Esa revelación se llama Espiritismo porque fue dada por los Espíritus. Su finalidad es esclarecer  las enseñanzas anteriores de acuerdo con la mentalidad moderna, ya suficientemente aireada  y evolucionada para entender las alegorías y símbolos contenidos en la Biblia y en el Evangelio. Más se engañan los que piensan  que la Codificación del Espiritismo  es contraria o reforma el Evangelio.
Las tres Revelaciones

    La palabra de Dios no está en la Biblia, más si en la naturaleza, traducida en sus leyes.  La Biblia es simplemente una colección de libros hebraicos, que nos dan un panorama  histórico del judaísmo primitivo. Los cinco libros iniciales de la Biblia que contienen el Pentateuco  mosaico, se refieren a la formación y organización del pueblo judío, después de la liberación  de Egipto y la conquista de Canaán. Esos libros fueron atribuidos a Moisés, pero no fueron escritos por él, pues relatan, inclusive, su propia muerte.

    Las pesquisas históricas revelan que los libros de la Biblia tienen origen en la literatura  oral del pueblo judío. Solo después del exilio en Babilonia fue cuando Esdras consiguió reunir  y recopilar los libros orales (guardados en la memoria) y proclamarlos en la plazas públicas  como la ley del  judaísmo, dictada  por Dios.

   Los relatos históricos de la Biblia son al mismo tiempo ingenuos y severos. Que el estudiante lea por ejemplo, el Deuteronomio, especialmente los capítulos 23 y 28  y vea si Dios  podría haber dictado esas reglas tan sencillas, aquellas tan poco piadosas de guerra,  aquellas de maldiciones terribles contra los que no creen en “Su palabra”. Esas maldiciones, hasta hoy, asustaron a las criaturas sencillas que tienen miedo de dudar de la Biblia.

    Las leyes morales de la Biblia pueden ser resumidas en los Diez Mandamiento. Más esos mandamientos nada tienen de transcendentes. Son reglas normales de vida para un pueblo de pastores y agricultores, con pormenores que hacen reir al hombre de hoy en día. Por eso los mandamientos son hoy presentados en resumen. El Espíritu  que dicto esas leyes  a Moisés,  en el Sinaí, era el guía espiritual de la familia de Abrahán, Isaac y Jacob, más tarde transformado  en el Dios de Israel. Desempeñando una elevada misión, ese Espíritu preparaba  al pueblo judío para el monoteísmo, la creencia en un solo Dios, pues los dioses de la antigüedad eran muchos.

    El Espiritismo reconoce la acción de Dios en la Biblia, más no puede admitirla como la “palabra de Dios”. En verdad, como nos  mencionó el apóstol pablo, fueron los mensajeros de Dios, los Espíritus  quienes guiaron al pueblo de Israel, a través de los médiums, entonces llamados  profetas. El propio Moisés  era un médium, en constante ligación con Yavé  o Jehová el dios bíblico, violento  e irascible, que es muy diferente  del dios-padre  del Evangelio.  Debemos respetar la Biblia en su exacto valor, pero nunca hacer de ella un mito, un nuevo becerro de oro. Dios no dictó  ni dicta libros a los hombres.

    El origen mediúmnico de las religiones es hoy una tesis probada por las pesquisas antropológicas y etnológicas. Solo los materialistas la rechazan.

    El apóstol Pablo afirmó perentoriamente; “Vosotros recibisteis la ley  por los ministerios de los Ángeles”, esto está  en los  Actos,7: 53, explicando  en Hebreos 2: 2: “Porque la ley fue anunciada por los Angeles”, y confirmando en la misma epístola, 1: 14: “Los Espíritus son administradores, enviados para ejercer el  ministerio”. Antes, en Hebreos. 1: 7, Pablo, después de advertir que Dios había hablado de muchas maneras a los profetas, aún dice sobre los ángeles: “ lo que hacen los Anjeles espíritus  y sus ministros  llamas de fuego”.

    Está claro que los ángeles son espíritus, reveladores de las leyes de Dios  a los hombres, tal como afirma el Espiritismo. Pablo va más aún  lejos, afirmando en los Actos 7: 30- 31, que Dios habló a Moisés a través de un ángel en la zarza ardiendo.

   Todos los que acusan al espiritismo están faltos de estudio, si su dogmatismo fuese puesto a un lado y estudiasen un poco,  comprenderían esas cosas, que la Biblia fue inspirada  por los Espíritus, como mensajeros de Dios, en lo tocante a sus libros proféticos, que llamamos mediúmnicos. Los libros históricos y de legislación civil recibieron también la colaboración de los Espíritus.  La Biblia es pues, un libro mediúmnico  que no puede condenar al Espiritismo, pues se estaría condenando a sí misma.

    Dioses, ángeles y demonios, de la Biblia, de los Vedas, del Alcorao, de todos los libros sagrados, nada más son  espíritus. Ellos no pueden condenar al espiritismo, porque  ellos son la prueba tradicional de la verdad espirita, a lo largo de la Historia, tal como  enseña  Kardec. Lo que Moisés condenó fue el abuso de la mediúmnidad, y eso el espiritismo también lo condena.

Extraído del libro de Herculano Pires ”Visión espirita de la Biblia”



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sábado, 17 de marzo de 2012

Forma de orar




    El primer deber de todo ser humano, el primer acto que debe señalar su retorno a la actividad cotidiana, es la oración. Casi todos vosotros oráis, pero, ¡cuán pocos saben hacerlo! ¡Qué importan al Señor las frases que hilvanáis unas con otras de una manera maquinal, por haberos habituado a ello, ya que es una obligación que cumplís y que, como todo deber, os resulta pesado!
     La plegaria del cristiano, del espírita, cualquiera que sea el culto a que pertenezca, debe ser hecha en el momento mismo en que el espíritu vuelve a uncirse el yugo de la carne.

     Tiene entonces que elevarse hasta los pies de la Divina Majestad, humilde y profundamente, en un impulso de reconocimiento por todos los beneficios recibidos hasta esa fecha: por la noche que acaba de pasar y durante la cual se os permitió aun sin vosotros saberlo regresar cerca de vuestros amigos y guías para adquirir, al contacto con ellos, más fuerza y perseverancia.  Vuestra oración debe elevarse con humildad hasta los pies del Señor, para encomendarle vuestra debilidad y pedirle su apoyo, indulgencia y misericordia.

     Tiene que ser profunda, porque es vuestra alma la que debe elevarse hacia el Creador, transfigurándose como Jesús en el monte Tabor y llegando hasta Él blanca y radiante de esperanza y amor.
Vuestra plegaria debe contener la petición de gracia de que tengáis necesidad, pero ésta deberá ser una necesidad real. Inútil será que roguéis al Señor para que acorte vuestras pruebas u os conceda alegrías o riquezas. Antes por el contrario, suplicadle que os dispense los bienes más preciosos de la paciencia, la resignación y la fe. No digáis, como muchos de vosotros afirman: "No vale la pena orar, puesto que Dios no me otorga lo que le pido." ¿Qué le solicitáis en casi todos los casos? ¿Pensáis a menudo en impetrarle vuestro mejoramiento moral? ¡Oh, no, esto muy pocas veces! Os acordáis más bien de pedirle buen éxito en vuestras empresas terrenales, y luego exclamáis: "Dios no se ocupa de nosotros. ¡Si lo hiciera, no habría en el mundo tantas injusticias!".
     ¡Insensatos e ingratos! Si descendierais hasta los hondones de vuestra conciencia, casi siempre encontraríais en vosotros mismos el punto de partida de los males de que os doléis. Pedid, pues, ante todo, vuestro mejoramiento, y veréis entonces qué torrente de gracias y consuelos se derramará sobre vosotros.

     Debéis rogar incesantemente, sin por eso retiraros a vuestro oratorio o postraros de hinojos en las plazas públicas. La oración diaria consiste en el cumplimiento de vuestros deberes de todos ellos, sin excepción, sea cual fuere su naturaleza. ¿Acaso no es un acto de amor hacia el Señor el que asistáis a vuestros hermanos en cualquier necesidad que tengan, bien sea moral o física?...

     ¿No realizáis una acción de gracias cuando eleváis a Él vuestros pensamientos porque una felicidad os ha alcanzado, u os salváis de un accidente, e incluso porque una mera contrariedad apenas si os roza; cuando decís en vuestro fuero interno: " Bendito seas, Padre mío"?¿No constituye un acto de contricción el humillaros ante el Juez Supremo cuando sentís que habéis incurrido en falta, aunque sólo sea por un pensamiento fugitivo, y le decís:

     Perdóname, Dios mío, por haber pecado  por orgullo, egoísmo o falta de caridad. Dame la fuerza precisa para no desfallecer y el valor necesario para reparar mi falta"'?........

     Esto es independiente de las oraciones regulares de la mañana y de la noche y las de los días consagrados. Como veis, la plegaria puede serlo en todo instante, sin que en manera alguna interrumpa el curso de vuestros trabajos.

     Antes bien, dicha así, santifica a estos últimos. Y persuadíos de que uno de esos pensamientos, que parta del corazón, es más escuchado por vuestro Padre celestial que las largas oraciones que se recitan por costumbre, muchas veces sin una causa específica, y a las cuales os llama de forma maquinal la hora establecida.     
El evangelio según el espiritismo.

viernes, 16 de marzo de 2012

Algunos fenómenos anímicos


Además de los naturales fenómenos anímicos del sonambulismo y del sueño común, hay otros muchos, entre los que están :


Telepatía

La telepatía o transmisión del pensamiento, es una facultad anímica que ocurre entre las personas, independientemente de estar dormido o despierto. El Espíritu se comunica telepáticamente porque él no se halla encerrado en el cuerpo como en una caja; irradia para todos los lados. Puede comunicarse con otros Espíritus, incluso en estado de vigilia, aunque más difícilmente. 

La telepatía, es el lenguaje articulado del pensamiento, es una forma de comunicación que da lugar a que dos personas se vean y comprendan sin precisar de las señales ostensivas del lenguaje. Se podría decir que hablan entre sí el lenguaje de los Espíritus. 

Letárgia y catalepsia

La letargia y la catalepsia derivan del mismo principio, que es la pérdida temporal de la sensibilidad y del movimiento, por una causa fisiológica aún inexplicable. Difieren una de la otra en que, en la letargia, la suspensión de las fuerzas vitales es general y da al cuerpo todas las apariencias de la muerte; en la catalepsia, queda localizada, pudiendo alcanzar una parte más o menos extensa del cuerpo, de suerte a permitir que la inteligencia se manifieste libremente, lo que la torna inconfundible con la muerte. La letargia es siempre natural; la catalepsia es a veces magnética. 

Alguien que estuviera bajo un estado letárgico, o incluso cataléptico, no puede ver ni oír por los órganos físicos, no se puede comunicar con el mundo exterior. El Espíritu tiene conciencia de sí, pero no puede comunicarse. 

En la letargia, el cuerpo no está muerto, por cuanto hay funciones que continúan ejecutándose. Su vitalidad se encuentra en estado latente, como en la crisálida, aunque no aniquilada. Ahora, mientras el cuerpo vive, el Espíritu se halla ligado. Desde que el hombre aparentemente muerto, vuelve a la vida, es que no era completa la muerte. 

La letargia*, según la Medicina es una somnolencia patológica o estupor, sopor mental. La letargia puede manifestarse también en el estado de coma profundo, situación en que la persona no reacciona a ningún estímulo (luminoso, verbal, de dolor, de calor, etc.) Se observa que hasta algunos movimientos involuntarios han cesado.

La catalepsia* es entendida como una enfermedad cerebral intermitente, caracterizada por la suspensión más o menos completa de la sensibilidad externa y de los movimientos voluntarios, y principalmente, por una extrema rigidez de los músculos.


 Éxtasis

El éxtasis es el estado en que la independencia del alma, con relación al cuerpo, se manifiesta de modo más sensible y se torna, en cierta forma, palpable.

En el sueño y en el sonambulismo, el Espíritu anda alrededor de los mundos terrestres. En el éxtasis, penetra en un mundo desconocido, o de los Espíritus etéreos, con los cuales entra en comunicación, sin que, todavía, le sea lícito ultrapasar ciertos límites, porque, si los ultrapasase totalmente, se romperían los lazos que lo unen al cuerpo. Lo envuelve entonces un resplandeciente y desacostumbrado fulgor, inhibiéndolo armonías que en la Tierra se desconocen, invadiéndolo un indefinible bienestar.

En el estado de éxtasis, el aniquilamiento del cuerpo es casi completo. Le queda solamente, puede decirse, la vida orgánica. Se siente que el alma se halla presa únicamente por un hilo.

Bicorporiedad

En la bicorporiedad, el Espíritu se aparta del cuerpo, tornándose visible y tangible. Mientras ocurre eso, el cuerpo permanece adormecido, viviendo la vida orgánica. 

Aislado del cuerpo, el Espíritu de un vivo puede, como el de un muerto, mostrarse con todas las apariencias de la realidad. Además puede adquirir momentánea tangibilidad. Este fenómeno, conocido con el nombre de bicorporiedad, fue el que dio origen a las historias de hombres dobles, es decir, de individuos cuya simultaneidad en dos lugares diferentes se llegó a comprobar. 

Antonio de Pádua, padre italiano canonizado por la iglesia católica, y Eurípides Barsanulfo, espírita minero de Sacramento, son dos grandes ejemplos de Espíritus que, cuando estaban encarnados, poseían, en grado de elevado desarrollo, ese tipo de fenómeno anímico.

Gabriel Delanne

Doble vista o segunda vista

    Es la facultad gracias a la cual quien la posee ve, oye y siente más allá de los límites de los sentidos humanos. Percibe lo que existe hasta donde extiende el alma su acción. Ve, por así decirlo, a través de la vista ordinaria y como por una especie de espejismo.

En el momento en que el fenómeno de la segunda vista se produce, el estado físico del individuo se halla sensiblemente modificado. La mirada es vaga. Él mira sin ver. Toda su fisonomía refleja como una exaltación. Se observa que los órganos visuales se conservan ajenos al fenómeno, por el hecho de que la visión persiste incluso con los ojos tapados. 


 Transfiguración

El fenómeno de la transfiguración consiste en el cambio del aspecto de un cuerpo vivo.  La transfiguración, en algunos casos, puede originarse por una simple contracción muscular, capaz de dar a la fisonomía una expresión diferente a la habitual, hasta el punto de tornar casi irreconocible a la persona. La más bella transfiguración de la que tenemos noticia fue, sin duda, la de Jesús, en el Tabor, ocurrida en presencia de los apóstoles Pedro, Tiago y Juan. (Mateo, 17:1-9). Según el texto evangélico, en el momento de la transfiguración, el rostro de Jesús resplandeció como el sol, sus vestiduras se tornaron blancas como la nieve. (Mateo 17: 1-9) (20)

   Concluyendo, los fenómenos anímicos son tan importantes como los mediúmnicos, una vez que ambos forman parte de la estructura psíquica de la especie humana. Si es cierto afirmar que todo fenómeno mediúmnico tiene su componente anímico, es igualmente correcto decir que los fenómenos anímicos son secundados por la acción espiritual. Es difícil, por no decir imposible, establecer límites dónde comienza uno y dónde termina el otro. Debemos estar atentos para no dificultar o, hasta incluso inviabilizar la práctica mediúmnica, temerosos de las mistificaciones del contenido anímico de los mensajes mediúmnicos.

    La tesis animista es respetable. Partió de investigadores concienciados y sinceros, y nació para cohibir los probables abusos de la imaginación; entretanto, viene siendo usada cruelmente por la mayoría de nuestros colaboradores encarnados, que hacen de ella un órgano inquisitorial, cuando deberían aprovecharla como elemento educativo, en la acción fraterna. Millares de compañeros huyen del trabajo, amedrentados, retroceden ante los percances a la iniciación mediúmnica, porque el animismo se convirtió en cancerbero. Afirmaciones serias y edificantes, tornadas en opresivo sistema, impiden el paso de los candidatos al servicio por la gradación natural del aprendizaje y de la aplicación. Se reclama de ellos precisión absoluta, olvidándose lecciones elementales de la naturaleza. Recogidos en el castillo teórico, innumerables amigos nuestros, reuniéndose para el elevado servicio de intercambio con nuestra esfera, no aceptan comúnmente a los servidores, que han de crecer y perfeccionarse con el tiempo y con el esfuerzo. 

    Los fenómenos mediúmnicos en sus múltiples presentaciones, en el comienzo de los grupos humanos, mostraron su origen, prácticamente, como resultado de ampliaciones anímicas. Los pensamientos, los sueños, las elucubraciones frente a los acontecimientos externos fueron propiciando verdaderas expansiones de conciencia como procurando sintonizar con el mundo espiritual. 

    Con la evolución de la humanidad, los fenómenos mediúmnicos se fueron alargando y tornándose más consistentes, es decir, los fenómenos mediúmnicos, bastante confundidos con las fuentes anímicas más sensibles, se fueron volviendo más independientes y cada vez más depurados. Así, el médium, con el tiempo, sabrá perfectamente evaluar, en sus más íntimas sensaciones, las oscilaciones entre los fenómenos anímicos y los mediúmnicos

( Del cursillo de Estudio y Educación para la Mediumnidad, de la F.E.B. )



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