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miércoles, 6 de marzo de 2013

Los caminos de la vida


León Denis

    Todos los grandes hombres han padecido. Según una frase célebre, todos han sido ilustres perseguidos. Todo hombre que sube se aísla, y el hombre aislado padece, es incomprendido. Un hermoso libro que está por escribir todavía es en el que se contasen los grandes dolores del genio; se vería en él cuán doloroso ha sido el destino de todos los Cristos de este mundo; Orfeo torturado por la bacantes; Moisés enterrado vivo quizás en la cima del Nebo; Isaías partido por la mitad su cuerpo; Sócrates, envenenado por la cicuta; Colón, encadenado como Job y ciego como Homero; Camoens, agonizando sobre un lecho de hospital.

Y lo mismo los grandes inventores; Galileo, encarcelado por la Inquisición; Salomón de Caus, Bernardo Palissy , Jenner, Papin, Fulton y tantos otros que los hombres de su tiempo trataron de insensatos. ¡Locura sublime, como la de Jesús, que Herodes manda coronar de espinas y revestir con manto de púrpura como signo de irrisión! Tal es la historia del genio en la Humanidad. Hay en esto leyes misteriosas, que en otro tiempo los sabios conocieron y hoy yacen olvidadas, y que la ciencia espiritualista de nuestros días ha de reconstituir merced a largos estudios y pasando antes por las mayores contradicciones; pues el castigo de los pueblos consiste en reconquistar al precio de su sangre, de sus sudores y de sus lágrimas la verdades perdidas y las revelaciones olvidadas.

León Denis

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No es distinto en estos tiempos.
Se vislumbra el resurgir de una nueva humanidad no importa lo que el hombre mundano pueda pensar y decir.
El Reino de DIOS vendrá.
Luz Progreso y Amor.
Marco Antuan

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LA MEDICINA DEL ALMA
Cuesta imaginar un cuerpo sano que no esté bajo los tratamientos paliativos de la medicina reparadores del alma; después de años de estudio analíticos sobre diversos tratamientos médicos, siguiendo un largo proceso de laboratorio sobre el saber humano en algunas enfermedades concretas; en las cuales, dada la inoperancia en la ciencia del hombre hemos tenido que recurrir a través de los médiums a la ciencia espiritual para el esclarecimiento de algunas enfermedades y comportamientos para las cuales no había respuesta para algunas enfermedades. Ello nos llevó a abrir este espacio sobre la medicina del alma; para ello contamos con profesionales de la medicina en diversas ramas del saber humano, también con al apoyo de los médicos espirituales a los que hemos tenido que recurrir cuando el saber del hombre quedaba limitado frente a un dolor y desajuste mordiente que no sabían cómo silenciar. Enfermos que tenían que ser transportados a las Clínicas Espirituales desde los hospitales terrenos para que hubiese un reajuste espiritual y el enfermo soportara y aceptara aquella enfermedad que necesitaba un reajuste espiritual.Yo no soy médico; mi profesión está relacionada con las artes plásticas; soy escultor y pintor, por lo tanto vengo del mundo intelectual, desembocando en contra de mi voluntad en la mediúmnidad y en el espiritismo, algo que rechace en mis años mozos con todas las fuerzas de mi sentir cuando estaba atrapado por la filosofía existencialista y en la cumbre de mis glorias terrenas. Es evidente que la ley espiritual se impone por encima de los convencionalismos y la conciencia, y determina; ello fue lo que nos llevó a abrir este espacio de ayuda, donde aceptamos la colaboración de todos los amigos que quieran aportar algo en bien de la caridad y la salud del alma, tanto para los hombres como para los espíritus. Mi misión en esta labor de entrega y caridad es como médium de trance, es abrir esa pasarela por la cual se desliza el divino saber de aquellos profesionales que desde el Hogar nos fecunda en bien del adelantamiento en nuestra labor terrena. Nuestra gratitud de todos los que formamos este espacio, materiales y espirituales. Manolo





NOTA IMPORTANTE: Los lunes,miércoles y jueves a las 22,30 horas, pueden participar en el chat de la Federación Espírita Española.

 Los viernes a las 23,00 horas se os invita a asistir a una  interesante conferencia en la misma sala. .

Los domingos a las 21,00 horas se os invita a la clase de estudio del Espiritismo por "Grupo espírita Sin Fronteras" dirigida por Carlos Campetti.

Ver también los  Blog  Inquietudes espíritas :      inquietudesespiritas.blogspot.com.es

                                      Albacete Espirita       :      espiritismoalbacete.blogspot.com.es

                                       kardeciano.blogspot.com

                                       elblogdeazucena.blogspot.com
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martes, 5 de marzo de 2013

DIOS Y EL UNIVERSO: EL GRAN ENIGMA

 
N O T A  para mis queridos lectores:
Os ruego disculpéis mi ausencia de dos días sin  publicar nada nuevo. El motivo de mi ausencia ha sido el haber sufrido la pérdida de mi Computadora por rotura. He adquirido una nueva con un sistema operativo nuevo, con el cual trato de seguir mi actividad con los Blogs.
Hoy me alegra volver a sacar a la luz este nuevo trabajo que debió haber salido el domingo .
Agradecido por vuestra fidelidad, os saludo con todo mi afecto fraterno:
- José Luis Martín-




La vida no es una cosa vana,  la cual puede usarse con ligereza, es una lucha para la conquista del cielo, una obra elevada y grave, de edificación, de perfeccionamiento; una obra regida por leyes augustas y equitativas, por encima de las cuales se cierne la eterna Justicia templada por el amor.

La justicia no es una palabra vacía, en algún sitio existen compensaciones  para todos los dolores, una sanción  a todos los deberes, un consuelo para todos los males.

Esta justicia absoluta, soberana, cualesquiera sean nuestras opiniones políticas y conocimientos sociológicos, no es de nuestro mundo. Las instituciones humanas no son aun instrumento de ella.

Las religiones han perdido mucho de su prestigio, y los frutos envenenados  del materialismo aparecen por todas partes. Al lado del egoísmo y la sensualidad  de unos,  se desarrolla la brutalidad y codicia de otros. Los actos de violencia, los asesinatos  y los suicidios se multiplican.  Hay muchos sinsabores en el planeta Tierra. Esto es el resultado de una falsa educación

El hombre busca en él, el problema del mundo, el problema de la vida. Estudia el Universo, en donde se siente sumergido y ve que dos cosas aparecen a primera vista en el Universo: la materia y el movimiento; la sustancia y la fuerza. Esta  materia y esta fuerza Universales  también las encuentra en si mismo y con ellas un tercer elemento, con cuya ayuda a conocido, visto y medido las otras: la inteligencia.

Si la inteligencia está en el hombre, esta también está dentro del Universo del cual él forma parte integrante. Lo que existe en una parte, de debe encontrar en un todo. La materia es solamente el vestido, la forma sensible y cambiante revestida para la vida; un cadáver no piensa ni se mueve.  La fuerza es un simple agente  destinado a conservar las funciones vitales. Y la inteligencia  gobierna a los mundos y rige el Universo.

La inteligencia se manifiesta por medio de Leyes, leyes sabias y profundas, ordenadoras y conservadoras del Universo.

La materia  y la fuerza se funden  en el éter. El éter  es la materia primera, el abstracto definitivo de todos los movimientos, que es atravesado por innumerables movimientos, radiaciones luminosas y calóricos, corrientes de electricidad y magnetismo. Es preciso que estos movimientos sean regulados de alguna manera. Al final de la escala de las fuerzas, aparece la energía mental, la voluntad, la inteligencia que constituye las formas y fija las leyes.

Pitágoras, Claude Bernard, todos los pensadores  han afirmado que la materia está desprovista de espontaneidad.  Es necesario  volver sobre la necesidad de un primer motor trascendental para explicar el sistema del mundo, al cual el hombre llama Dios. Providencia, Gran arquitecto, Ser Supremo, Padre Celestial, etc. encontrando  el centro, la ley,  la razón universal en la cual el mundo se reconoce, se posee, vuelve a hallar su conciencia y su yo.

Más el leguaje humano  es impotente para expresar la idea del Ser infinito. Poco a poco se levanta el velo; el hombre entreve la grandiosa evolución de la vida  en la superficie de los mundos, comprende que todo está regulado con tendencia a un fin, que no es otro que el perfeccionamiento  continuo del Ser y el mayor aumento en él  de lo bueno y de lo bello.

  La eterna creación, la eterna renovación de los seres y de las cosas no es más que la proyección constante del pensamiento divino en el Universo. Todo se explica y se comprende  con la existencia  de un principio universal, de una energía incesante, eterna que penetra toda la Naturaleza; el es quien regula y estimula esta evolución colosal de los seres  y de los mundos hacia lo mejor, hacia el bien. Dios se revela en el Universo, que es su presentación,  pero no se confunde con el.

Dios absoluto y eterno, conoce nuestras necesidades, oye nuestros llamados  y nuestros pedidos y es sensible a nuestros dolores, es adonde todos los seres, por el pensamiento y el sentimiento, van a buscar las fuerzas, el socorro y la inspiración necesaria  para guiarse en las vías del destino, para sostenerse en las luchas, consolarse en sus miserias, levantarse en sus desfallecimientos y caídas.

No debemos buscar a Dios en los templos de piedra o de mármol, hemos de buscarlo en el templo eterno de la Naturaleza, en el espectáculo de los mundos, en los esplendores de la vida, en los horizontes, en los valles, en las llanuras, en los montes, en el mar, en la morada terrestre.

Dios rige el Universo se oculta a todos los hombres. Las cosas están dispuestas de manera que nadie está obligado a creer en ellas. La existencia del ser se desarrolla y los acontecimientos se suceden  sin relación aparente; pero la inminente justicia  se cierne desde lo Alto, y rige los destinos, según un principio ineludible, en donde todo se encadena  y en una serie de causas y efectos. Su conjunto constituye una armonía que el Espíritu, exento de prejuicios  e iluminado por un rayo de sabiduría, descubre y admira.

Solo conocemos lo más grosero de lo que existe a nuestro alrededor.

 La sabia Naturaleza ha limitado nuestras percepciones y sensaciones. El ser sube uno a uno los peldaños  de la gigantesca escalera que conduce a Dios, y cada peldaño representa para el ser una larga serie de siglos.

Si los mundos celestes se descubriesen de pronto nos deslumbrarían, quedaríamos ciegos. Pero no nuestros sentidos exteriores han sido medidos y limitados.

El universo se descubre a nuestra vista a medida que la capacidad en comprender sus leyes se  desarrolla y amplifica, en nosotros.  Dios es invisible en ambos lados de la vida, en la tierra y en el mundo espiritual; para aquellos que aun no han alcanzado la pureza suficiente para reflejar sus divinos rayos.

Todo manifiesta la presencia de Dios. La Naturaleza y la humanidad cantan y celebra el amor, la belleza  y la perfección; todo lo que vibra y respira, es un mensaje de Dios, está en cada uno de nosotros en el templo vivo de la conciencia. Allí es un lugar sagrado, el santuario donde se oculta la chispa divina.

Todos debemos aprender  a sondearnos a nosotros mismos, y registras los rincones más íntimos de nuestro Ser, interrogarnos en el silencio y en la soledad. Así aprenderemos a conocernos, a conocer el poder que está oculto en nosotros. El es el que nos eleva  y hace resplandecer en el fondo de nuestras conciencias las santas imágenes  del bien, , de la verdad y de la justicia , honrando a estas imágenes divinas  y rindiéndoles el culto todos los días, lograremos purificarnos  y que  la conciencia  se alumbre, perdiendo las oscuridades que la mantienen cautiva.

El Universo no es como aparece a nuestros débiles sentidos; el mundo físico no constituye nada más que una ínfima parte del mismo. El dominio del mundo invisible es mucho más vasto y más rico que el del mundo visible.

El Universo lo constituye un solo elemento, aunque triple en apariencia. Espíritu, fuerza y materia. Son los tres estados  de una sustancia inmutable en su principio, más variable hasta lo infinito en sus manifestaciones.

El Universo vive y respira animado por dos potentes corrientes: absorción y dispersión. Por esta expansión, por este soplo inmenso, Dios crea. Por su amor atrae hacia El. Las vibraciones de su pensamiento y de su voluntad, fuente primera de todas las fuerzas cósmicas, mueven el Universo y engendran la vida.

La materia, no es más que un modo, una forma pasajera de la sustancia universal para disolverse en radiaciones sutiles que no tienen existencia propia. La filosofía que la toma por base descansa sobre una apariencia, sobre una especie de ilusión.

La ciencia ha estado equivocada durante varios siglos en el análisis  de los elementos que constituyen el Universo y ahora debe destruir lo que penosamente edifico. El dogma científico de la unidad, irreducible e indestructible del átomo, al derrumbarse, arrastra consigo a todas las teorías materialistas.

La existencia de los fluidos, afirmada por los espiritas desde hace cincuenta años, ha sido confirmada de una manera rigurosa por medio de la experimentación. Nos hallamos aun en la aurora del verdadero conocimiento. El mundo invisible se revela como base del Universo, como fuente eterna de las energías físicas y vitales que animan el  Cosmos.

Los fenómenos espiritas de todos los ordenes  se explican por el hecho de que puede gastarse una cantidad considerable y constante de energía sin perdida aparente de materia.

Los aportes, la desagregación y la reconstitución, el paso de los espíritus a través de los cuerpos sólidos, sus apariciones y materializaciones, todo es fácil de comprender cuando se conoce el juego de las fuerzas y de los elementos que entran en acción en estos fenómenos. Toda una revolución se realiza en los dominios de la física y de la química. En todas partes a nuestro alrededor vemos abrirse fuentes de energía, inmensos depósitos de fuerzas muy superiores en poder a todo lo que se conocía hasta hoy. La ciencia se encamina hacia la síntesis unitaria, que es la ley fundamental de la Naturaleza.


El encadenamiento prodigioso de las fuerzas y de los seres se precisa y se completa. Se constata que existe una continuidad absoluta, no solamente entre los dos estados de la materia, sino aun entre estos y los diferentes estados de la fuerza.

La energía parece ser la sustancia única universal. En el estado compacto, reviste las apariencias que llamamos, solidó, liquido y gaseoso; bajo un modo más sutil, la energía es agente de los fenómenos de Luz, calor, electricidad, magnetismo, afinidad química.

Todo se relaciona y encadena en el Universo. Todo está regido por las leyes del número, de la medida, de la armonía. Las manifestaciones más elevadas de la energía confinan con las de la inteligencia. La fuerza se vuelve atracción; la atracción se vuelve amor.

Cada ser posee los rudimentos  de una inteligencia que llegará a genio, y tiene la inmensidad del tiempo para realizarla. Cada vida terrena es una escuela: la escuela primaria de la eternidad.

Todos los seres están unidos unos a los otros e influyen recíprocamente. El Universo está sometido a la ley de solidaridad.

Los mundos perdidos en las profundidades del éter, los millares de astros  que se entrecruzan a millares de leguas, se llaman y se responden. Una fuerza que nosotros llamamos atracción los une a través de los abismos del espacio.

Igualmente en la escala de la vida, todas las almas están unidas por múltiples relaciones. La solidaridad que las liga está fundada en la identidad de su naturaleza, en la igualdad de sus sufrimientos a través del tiempo, en la semejanza de sus destinos y de sus fines.

El alma solo puede progresar realmente en la vida colectiva: trabajando para el provecho de todos. Una de las consecuencias de esta solidaridad que nos une, es que la vista de los sufrimientos de unos altera y perturba la serenidad de los otros.

En las almas evolucionadas el sentimiento de la solidaridad llega a ser tan intenso, que se intercambian  en una comunión perpetua con todos los seres y con Dios. Los espíritus elevados no olvidan a aquellos que han amado, a los que  compartieron  con ellos  sus alegrías y sus tristezas, la queja de los que sufren, que están aun en los mundos infelices, llegan hasta ellos  y suscita su compasión generosa. Ellos abandonan las moradas celestes  para auxiliar  al mundo material.

A veces al contrario, durante el sueño  las almas encarnadas atraídas por sus hermanos  mayores, se lanzan  con fuerza hacia las alturas del espacio para impregnarse de los fluidos vivificantes de la patria eterna. Allí, los espíritus  amigos  los rodean, los exhortan, los animan y calman sus angustias. Después extinguiéndose poco a poco la luz que los rodea, a fin de  que no les deprima la separación, los acompañan hasta las fronteras de los mundos inferiores.

Su despertar es entonces melancólico, pero dulce, y aunque no se acuerdan de su estancia en las regiones elevadas, se encuentran reconfortados y reemprenden  más alegremente la carga de su existencia terrestre.

En todas las cosas visibles el alma atenta descubre una manifestación del pensamiento invisible que anima el Cosmos. Este reviste para ella un aspecto seductor; es el teatro de la vida  y de la comunión universal, comunión de los seres entre sí y de estos con Dios, su Padre.

La distancia no existe para las almas que simpatizan. El Universo está animado  por una vida poderosa; vibra como un arpa bajo la acción divina. Las radiaciones  del pensamiento  lo cruzan en todas las direcciones, transmitiendo los mensajes de Espíritus a Espíritu  a través  de la vasta extensión. Dios llena el Universo con su presencia, lo alumbra con Su luz y reanima con Su amor.

La oración es la expresión más alta de esta comunión de las almas. Considerada bajo este aspecto, pierde toda analogía con las formas vulgares, con los recitados monótonos en uso, para ser un anhelo en el corazón, que penetra las leyes, los misterios del poder infinito y someterse a el en todas las cosas. ¡Pedid y se os dará! Tomada en este sentido, la oración es el acto  más importante de la vida; es la aspiración ardiente del ser humano que siente su pequeñez y su miseria  y busca poner, aunque sea por un instante, su pensamiento en armonía con la sinfonía  eterna.

La meditación en el silencio y el recogimiento eleva el alma hasta las alturas celestes, donde aumenta sus fuerzas y se impregna  de radiaciones de la luz y del amor divino. ¡Mas cuan pocos saben orar! Las religiones han hecho olvidar la oración, convirtiéndola en un ejercicio ocioso, ridículo, a veces.

Bajo la influencia del Nuevo Espiritualismo, la oración volverá a ser más noble y digna, será cultivada con más respeto hacia el poder supremo, con  más fe, con  más confianza y sinceridad; en un completo desprendimiento de las cosas materiales. Todas las ansiedades  del ser desaparecerán  cuando comprenda  que la vida es una comunión universal y que Dios y todos sus hijos vivimos solidariamente  en la vida. Entonces la oración será el lenguaje  de todos, la irradiación del alma que con sus anhelos  hace oscilar  el dinamismo espiritual y divino.

La oración no puede cambiar nada de las leyes inmutables, ni  modificar nuestros destinos. Su misión es procurarnos consuelos, y luz que nos hagan  más fácil el cumplimiento  de nuestra tarea en la tierra. La oración fervorosa abre de par en par, las puertas del alma, y por esas aberturas penetran y vivifican las radiaciones del foco eterno.

La vida del hombre de bien es una oración continua, una comunión perpetua con sus semejantes y con Dios. No tiene necesidad de palabras ni de formas exteriores para expresar su fe, esta se expresa en todos sus actos y en todos sus pensamientos.  El hombre de bien respira, se agita sin esfuerzo en una atmósfera pura y fluidica, lleno de ternura  para con los desgraciados, de bien querer  hacia la humanidad. Esta comunión constante llega a serle una necesidad, una segunda Naturaleza. Por ella, todos  los Espíritus elevados se sostienen en las alturas sublimes de la inspiración y del genio.

Los que viven una vida egoísta y material, cuya comprensión no está abierta a las influencias elevadas, no pueden saber que infalibles impresiones proporciona esta comunión de alma con lo divino.

El hombre debe volverse de cuando en cuando hasta su Creador y Padre para exponerle  sus flaquezas, sus incertidumbres, sus miserias, para pedirle los auxilios  espirituales indispensable para su elevación. Cuanto más frecuente se hace esta operación profunda y sincera, más se purifica  y enmienda el alma. Bajo la mirada de Dios, el alma examina, analiza sus  intenciones, sus sentimientos, sus deseos, pasa revista a todos sus actos, y con la intención que le viene de lo alto, juzga lo que es bueno y malo, lo que debe activar o destruir. Entonces comprende que todo lo que viene  del yo, debe ser postergado para dar lugar a la abnegación, al altruismo; que en el sacrificio de si mismo  encuentra el Ser el medio más poderoso  de elevación, pues cuanto más da, más se engrandece.


Al observar el cielo, en una noche estrellada, la sensación que recibimos  es la de un majestuosos silencio, pero este silencio es solo aparente, ya que nuestros órganos son impotentes para recibir lo que en el existe. Los seres evolucionados si perciben todos los latidos de la distintas formas de vida que en el se desarrollan.

La ley de las grandes armonías celestes, las podemos observar también, en nuestra propia familia solar. El orden de sucesión de los planetas en el espacio está ordenado por una ley de progresión, llamada ley de Bode. Las distancias son dobles de planeta a planeta, a partir del Sol; cada grupo de satélites obedece a la misma ley. Este modo de progresión, tiene un principio y un sentido. Este principio tiene relación, a la vez, con las leyes del número y de la medida, con la matemática y la armonía.

El sistema solar puede ser comparado a un arpa inmensa, cuyas cuerdas fuesen los planetas. Azbel dice que reduciendo a las cuerdas sonoras la progresión de las distancias planetarias se podría construir un instrumento completo y absolutamente acorde.

Lo maravilloso en ello, es que en el fondo, la ley que rige a las relaciones de sonido, de la luz y del calor, es la misma que rige para el movimiento, la formación y el equilibrio de las esferas, el mismo tiempo que regula sus distancias. Esta ley es también que rige a la matemática, a las formas y a las ideas. ¡Es la ley de armonía por excelencia; es el pensamiento; es la acción divina que entrevemos!

El lenguaje humano es muy pobre, es insuficiente para expresar los misterios adorables de la armonía eterna; solo la escritura musical puede proporcionar su síntesis, comunicar su impresión estética. La música, lengua divina, expresa el ritmo de los nombres, de las líneas, de las formas, de los movimientos. Por ella se animan  y vibran  las profundidades, ella llena con sus ondas  el edificio colosal del Universo, templo augusto en donde resuena el himno de la vida infinita.

Pitágoras y Platón creían  ya percibir la música  de las esferas. Luego, lo que no era más que una intuición, se tornó hoy en un hecho, y mañana será una verdad absoluta, demostrada.

¡Por todas partes las maravillas suceden a las maravillas; grupos de soles animados de coloraciones extrañas, archipiélagos de astros, cometas desmelenados errando en la noche de su afelio; focos moribundos que se reaniman de pronto y llamean en el fondo del abismo; pálidas nebulosas de formas fantásticas; fantasmas luminosos cuyas radiaciones – nos dice Herschel – tardan millones de años en llegar hasta nosotros; formidable génesis de sistemas, cunas y tumbas de la vida Universal, voz del pasado, promesas del porvenir, esplendores del infinito!

Todos los mundos conjugan sus vibraciones en una melodía potente. ¡El Alma, despojada de los lazos terrenales y llegada a estas alturas, oye la voz profunda de los cielos eternos!
El Universo es un poema sublime del cual apenas  empezamos a deletrear el primer canto. Solo percibimos de él algunos murmullos lejanos y débiles, y ya estas primeras letras del alfabeto musical nos llenan de entusiasmo. ¿Qué será cuando percibamos y comprendamos las grandes armonías del espacio, el acorde infinito en la infinita variedad, el cántico cantado por esos millones de astros que, a pesar de la diversidad prodigiosa de sus volúmenes  y de sus movimientos, concuerdan sus vibraciones en una sinfonía eterna?

El himno que los mundos entonan a Dioses, a veces, como un canto de alegría, de adoración, así como en otras circunstancias es una expresión de lamento, de oración; es la gran voz de las esferas, la suprema armonía de los seres y de las cosas, el grito de amor que asciende eternamente hacia la Inteligencia ordenadora del Universo.

¿Cuándo el hombre sabrá alejar su pensamiento de las trivialidades cotidianas y elevarlo hacia esas cumbres? ¿Cuándo sabremos penetrar esos misterios del cielo y comprender que cada descubrimiento realizado, cada conquista en esta vía de luz y de belleza contribuye a ennoblecer  nuestro espíritu, a engrandecer nuestra vida moral, procurándonos goces superiores a todos los de la materia?

Comprendamos que es aquí, en este esplendido Universo en donde se desarrolla nuestra propia existencia y que estudiarla es estudiar el medio mismo en donde somos llamados a revivir, a evolucionar sin cesar, penetrándonos más y más de las armonías que lo llenan, donde la vida se dilata con florecimientos de almas; el espacio está poblado de sociedades innumerables con las cuales está relacionado el ser humano por las leyes de la Naturaleza y de su porvenir.

El secreto de nuestra dicha, de nuestro poder, de nuestro porvenir no está en las cosas pasajeras de este mundo; el está en las enseñanzas  de lo Alto y del Más Allá. Los educadores  de la humanidad son extraordinariamente inconscientes y extraordinariamente culpables si no piensan en elevar a las almas hacia las cumbres en donde resplandece la verdadera luz.

Si la duda y la incertidumbre nos asedia, si la vida nos parece pesada, si andamos a tientas en la noche en busca de un fin, si el pesimismo y la tristeza nos invaden, no acusemos a nadie más que a nosotros mismos, ya que el gran libro de lo infinito está abierto ante nuestros ojos, con sus magnificas paginas cuyas palabras son grupos de astros y cada letra un sol;  es el gran libro en el que debemos aprender a leer la sublime enseñanza. La verdad está en el escrita  con letras de oro y fuego; el nos llama, solicita nuestra mirada; el es la verdad, la realidad más bella de todas las leyendas y de todas las aficiones.

Esa verdad nos dice que la vida del alma  es imperecedera, de sus múltiples  renacimientos en la espiral de los mundos, de las innumerables etapas en la ruta radiosa, de la persecución del eterno bien en la infinita duración, de la escalada a los cielos  para la conquista de la plena conciencia, de la dicha de siempre vivir para siempre amar, siempre progresar, siempre adquirir nuevos poderes, más elevadas virtudes, percepciones más vastas. Y por encima de todo, la visión, la comprensión la posesión de la eterna belleza, la felicidad de penetrar sus leyes, de asociarnos más estrechamente con la obra divina y con la evolución de las humanidades.

Con estos estudios magníficos la idea de Dios se manifiesta más majestuosa, más serena. La ciencia de las armonías celestes es como el pedestal grandioso sobre el cual  se levanta augusta figura, belleza soberana cuyo resplandor, demasiado brillante para nuestros débiles ojos, queda aun velado, filtrado tenuemente  a través de la oscuridad que nos envuelve.

Dios es más grande que todas las teorías y que todos los sistemas. Por esto no le perjudican ni llegan hasta El los errores ni las faltas que los hombres han cometido en su nombre. Dios está por encima de todo.

No hay nombre para El, y si le llamamos Dios es por falta de una palabra más excelsa – como dijo Víctor Hugo.

El conocimiento de la verdad sobre Dios, sobre el mundo y la vida es lo más esencial, lo más necesario, pues este conocimiento es el que nos sostiene, inspira y dirige, aun a pesar nuestro. Y esta verdad no es inaccesible, es simple y clara, está al alcance de todos. basta buscarla, libres de perjuicios, con ayuda de la conciencia y de la razón.

La existencia de Dios es afirmada por todos los Espíritus elevados. Los que han estudiado el espiritismo filosófico, saben que todos los grandes Espíritus, aquellos que con sus enseñanzas reconfortaron nuestras almas, endulzado nuestras miserias y sostenido nuestros desfallecimientos  afirman unánimemente , proclamando y reconociendo a la suprema inteligencia que gobierna a los seres y los mundos. Dicen que esta Inteligencia  se revela más esplendorosa y sublime a medida que se ascienden los peldaños de la vida espiritual.

Lo mismo sucede con los escritores y los filósofos espiritas, desde Allan Kardec hasta nuestros días. Todos afirman la existencia de una causa eterna en el Universo.

No todas las inteligencias  han llegado al mismo grado de evolución; no todas pueden ver y comprender de la misma manera y en el mismo sentido. Por eso hay tantas opiniones sobre Dios, tantas creencias. La posibilidad que tenemos  de comprender, de juzgar, de discernir, se desarrolla lentamente en nosotros, en el transcurso de los siglos, de las existencias. Nuestros conocimientos, nuestra comprensión de las cosas, se completan y aclara a medida que nos vamos elevando  en la escala inmensa de los renacimientos.

Es cosa sabida: que el que está al pie  de una montaña  no puede ver lo que contempla el que se halla en la cumbre. Pero prosiguiendo  su ascensión, el uno ha de llegar  a ver las mismas cosas que el otro. Igualmente  le sucede al espíritu en su ascensión gradual. El Universo se le revela  poco a poco; a medida que su capacidad para comprender sus leyes se desarrolla y engrandece.

 De hay provienen todas las interpretaciones, las escuelas filosóficas y religiosas que responden a los diversos grados de adelanto de los Espíritus que a ellas se afilian y a menudo en ellas se estacionan.

¡Estamos de pie en la tierra, es nuestro sostén, nuestra nodriza, nuestra madre, cuando elevamos nuestra mirada hacia el infinito, nos sentimos envueltos en la inmensa comunión de la vida; los efluvios del Alma universal nos penetran y nos hacen vibrar el pensamiento y el corazón; fuerzas poderosas nos sostienen, avivan nuestra existencia!
¡
¡Por todas partes donde se extiende nuestra vista, en cualquier parte donde nuestra inteligencia se fija, vemos, discernimos, contemplamos la gran armonía que rige a los seres y que por las vías diversas les guía hacia un fin único y sublime! ¡Por todas partes vemos radiar la bondad, el amor, la justicia!

Extraído del libro  El GRAN ENIGMA de León Denis



sábado, 2 de marzo de 2013

¿Qué es la verdad?






¿Qué es la verdad? 

Cuentan las leyendas que la verdad fue enviada por Dios al mundo en forma de un gigantesco espejo. 

Y cuando el espejo estaba llegando sobre la faz de la tierra, se rompió y se partió en innumerables pedazos que se esparcieron por todos lados. 

Las personas sabían que la verdad era el espejo, pero no sabían que se había partido. 

Y por esa razón, las que encontraban uno de los pedazos, creían que tenían en las manos la verdad absoluta, mientras que en realidad poseían apenas una pequeña parte. 

¿Y quién tendrá la verdad absoluta? 

La verdad absoluta sólo la posee Dios y va revelándosela a los hombres a medida que éste está apto a conocerla. 

Así es que los inventores, los científicos, los investigadores, van descubriendo a cada siglo nuevas verdades que se acumulan y fomentan el progreso de la humanidad. 

Es como si fueran juntando los pedazos del gran espejo y consiguieran alcanzar una parcela mayor. 

  Y de esta manera, la verdad se conquista gracias a los esfuerzos de los hombres y no por una revelación  fantástica  sin provecho para quien la recibe. 

   Además, después que se descubre la verdad, nadie puede encarcelarla ni guardarla sólo para sí. 

Quien prueba el sabor de la verdad, no permanece nunca igual. Toda una evolución se produce en él y es inevitable una transformación radical y libertadora. 

A veces nuestra ceguera no nos deja verla, pero ella está en todas partes, latente, dentro y fuera del mundo y muchas veces, la confundimos con la ilusión. 

Retenida en la conciencia humana, es, en principio, una chispa que las fuerzas del auto conocimiento y de la auto perfección transformarán en una estrella fulgurante. 

La verdad emancipa el alma y la completa. Infinita, vitaliza el microcosmos y se expande  en las galaxias. 

Vibra en la molécula, se agiganta en el espacio ilimitado, y se encuentra al alcance de todos. 

Es perenne y existe desde todos los tiempos y sobrevivirá al fin de las eras. 

La verdad es Dios. Y para penetrarla es necesario diluirse en amor como los granos de azúcar en un cáliz de agua en movimiento. 

¿Sólo ahora podemos comprender el motivo por el que Jesús calló cuando Pilatos le preguntó: “qué es la verdad?”  
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            La verdad es luz que se expande. 

Calienta sin quemar y vivifica sin producir cansancio. 

La meditación facilita su contacto, la oración aproxima el hombre de su matriz y la caridad propicia la vivencia con ella. 

La humildad abre la puerta para que entre en el corazón del hombre y la fe le facilita el hospedaje en los sentimientos. 

Equipo de Redacción de Momento Espirita, con base en el Cáp. Verdad y Vida, del libro A un paso de la Inmortalidad, ed. LEAL) 

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                            PROGRESO ESPIRITUAL
El espíritu siempre será un ser perfectible que inicia su progreso en las especies inferiores, “El espíritu duerme en el mineral, sueña en el vegetal se agita en el animal y razona en el hombre”. 
- León Denis-

                                VIVIR COMO LAS FLORES

... Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto?.. Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian. 

- ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro. 

- Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo. 

- Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. 

Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. 

Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse... Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien. 

Ésto, es vivir como las flores. 

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viernes, 1 de marzo de 2013

REFLEXIONES Y DESERCIONES HISTÓRICAS DEL CRISTIANISMO SIN JESÚS



Con base en las declaraciones del Espíritu Emmanuel, decidimos formatear y publicar en nuestras páginas  las enjuiciadas  reflexiones históricas sobre el Cristianismo sin Jesús, conforme fueron publicadas en el libro A Camino de la Luz. Haciendo eso, estamos  dando la oportunidad a los lectores  el conocer un poco mejor a Emmanuel y la famosa Carta del Obispo Strossmayer, leída en el Vaticano en 1870, cuando  el decreto de la infalibilidad papal.
      Según escribe el mentor de Chico Xavier, en el capítulo titulado IDENTIFICACIÓN DE LA BESTIA APOCALIPTICA, sobre las narrativas del Apocalipsis, leímos que “la bestia podría decir grandezas y blasfemias por  42 meses, acrecentando que su  número era 666 (Apoc: XIII, 5 y 18). Examinándose la importancia de los símbolos en aquella época  y siguiendo el rumbo cierto de las interpretaciones, podemos tomar cada mes como  de 30 años, en vez de 30 días,  obteniendo de ese modo, un periodo de 1260, años comunes, justamente el periodo comprendido entre 610 y 1870, de nuestra era, cuando el Papado se consolidaba, después de su surgimiento, con el emperador Focas, en 607, y el decreto de la infalibilidad papal con Pio IX, en 1870. Esa fecha señaló la decadencia y la ausencia de autoridad del Vaticano cara a la evolución científica, filosófica y religiosa de la Humanidad.”  Con referencia al fantasmagórico numero 666, Emmanuel pronuncia: “ sin referirnos  a las interpretaciones  con los números griegos, en sus valores, debemos recurrir  a los dígitos romanos , en su significación, por ser más divulgados y conocidos  explicando que es el Sumo-Pontífice  de la iglesia romana quien usa los títulos  de "VICARIVS GENERALIS DEI IN TERRIS", "VICARIVS FILII DEI" e "DVX CLERI “, que significan "Vicario general de Dios en la Tierra", "Vicario del Hijo de Dios" y "Príncipe de los clérigos". Bastará al estudioso un pequeño juego de paciencia, sumando los dígitos romanos encontrados en cada título papal a fin de encontrar la misma ecuación de 666, en cada uno de ellos. Véase pues, que el Apocalipsis de Juan  tiene singular importancia  para los destinos de la Humanidad terrestre.”
     Emmanuel  hace comentarios sobre las PRUEBAS DE LA IGLESIA, recordando que “aproximándose al año de 1870, que señalaría el fracaso de la Iglesia con la declaración de la infalibilidad papal, el Catolicismo experimenta pruebas amargas y dolorosas. Exhaustos de sus imposiciones, todos los pueblos cultos de Europa no  vieron  en sus instituciones sino escuelas religiosas, limitándoseles las finalidades educativas y controlándose el mecanismo de sus actividades. “(3)
    Recuerda los actos espirituales de  "Hace dos mil años", que “comprendiendo  que Cristo no tratara de tomar posesión de ningún territorio del Globo, los italianos, naturalmente, reclamaran sus derechos en el capítulo de las reivindicaciones, procurando organizar la unidad de Italia sin la tutela del Vaticano. Desde 1859 se estableció  la lucha, que fue por mucho tiempo prolongada por la decisión de Francia, que mantuvo a todo un ejército en Roma para garantía del  pontífice de la Iglesia. Más la situación de 1870 obligó al pueblo francés a reclamar la presencia de los guardias del Vaticano, triunfando las ideas de Cavour y privándose al papa de todos los poderes temporales, restringiéndose su posesión material. Comienza, con Pio IX, la gran lección de la Iglesia. El periodo de las grandes transformaciones había comenzado, y ella, que siempre  dictara ordenes a los príncipes del mundo, en su sed de dominio, se volvió  un instrumento de opresión en las manos de los poderosos. Se observaba un fenómeno interesante: la Iglesia, que nunca se acordó de dar un titulo real a la figura de Cristo, cuando vio desmoronarse los tronos del absolutismo con las victorias de la República  y del derecho, construía la imagen de Cristo-Rey para el altar mayor” (4) Emmanuel cita  que después  de las “afirmativas del Silabo y después del famoso discurso del obispo Strossmayer  (vean el discurso abajo).  En 1870, en el Vaticano, cuando Pio IX decretaba la infalibilidad pontificia”(5), el Clero  intentaba rehabilitarse a través de encíclicas  de cuño social.


Discurso pronunciado en el célebre Concilio de 1870, por el Obispo Strossmayer


Venerables padres y hermanos:
No sin temor, aunque con una conciencia  libre y tranquila, ante Dios  que nos juzga, tomo la palabra en esta augusta asamblea.
     Presté toda mi atención a los discursos que se pronunciaron en esta sala, y ansio por un rayo de luz que, descendiendo de la cima, ilumine mi inteligencia y me permita votar a los cánones de este Concilio Ecuménico con perfecto conocimiento de causa.
     Compenetrado de mi responsabilidad, por la cual Dios me pedirá cuentas, estudié  con la más escrupulosa atención a los escritos del Antiguo  y Nuevo Testamento, e interrogué esos venerables monumentos de la Verdad: si el pontífice que preside aquí  es verdaderamente el sucesor de San Pedro, Infalible Vicario de Cristo y Doctor de la Iglesia.
     Me transporté a los tiempos en que aun no existían  el Ultramontanismo y el Galicanismo, en el que la Iglesia tenia por doctores a Pablo, Tiago,  y Juan,  los cuales no se les puede negar la autoridad divina, sin poner en duda  lo que la santa Biblia nos enseña. Esta santa Biblia en el Concilio de Trento  fue proclamada  como la Regla de la Fe y de la Moral.  Abrí esas sagradas paginas  y estoy obligado a deciros: nada encontré que sancione, próxima o remotamente, la opinión de los ultramontanos. Y mayor es mi sorpresa cuando, en aquellos tiempos apostólicos, ¡nada hay que hable del papa  sucesor de San Pedro y Vicario de Jesucristo!
      ¡Vos,  Monseñor Manning, diréis que blasfemo, vos, Monseñor Pio, diréis que estoy demente! ¡No, monseñores; no blasfemo, ni he perdido el juicio! He leído todo el Nuevo testamento y declaro ante Dios y con la mano sobre el crucifijo, que ningún vestigio encontré del papado.
¡No me rechacéis vuestra atención, mis venerables hermanos! con vuestros murmullos e interrupciones, justificáis a los que dicen, como el Padre Jacinto, que este concilio no es libre ; si así fuera,  tened en cuenta que esta augusta asamblea, que despierta  la atención de todo el mundo, caerá en el más terrible descrédito.
      Agradezco a su Excelencia, Monseñor Dupanloup, la señal de aprobación que me hace con la cabeza; eso  me  ayuda y me hace proseguir.
     Leyendo, pues, los santos libros, no encontré en ellos  un solo capitulo, un solo versículo que de a Pedro el liderazgo sobre los apóstoles.
     ¡No solo Cristo no dijo nada sobre ese punto, sino que, al contrario, prometió tronos a todos los apóstoles (Mateo, XIX, 28), sin decir que Pedro seria más elevado que los otros!
     ¿Qué diremos de su silencio?
     La lógica nos enseña a concluir que Cristo nunca pensó, en elevar a Pedro a ser líder del Colegio Apostólico.
     Cuando Cristo envió a sus discípulos  a conquistar el mundo, a todos – igualmente – dio el poder de ligar y desligar, a todos – igualmente – hizo la promesa del Espíritu Santo.
     Dicen las Santas Escrituras que hasta prohibió a Pedro y a sus colegas el reinar o ejercer señoría (Lucas, XXII, 25 y 26)
     Si Pedro fuese elegido Papa,  Jesús – no diría eso, porque según nuestra tradición, el papado tiene una espada en cada mano, simbolizando los poderes espiritual y  temporal.
     Aun más: ¿si Pedro fuese papa  jefe de los apóstoles, ¿ permitiría que esos sus subordinados lo enviasen, con Juan, a Samaria, para anunciar el Evangelio del Hijo de Dios? (Actos, VIII, 14).
     ¿Qué diríais vosotros, venerables hermanos, si nos permitiésemos, ahora mismo, mandar a Su Santidad Pio IX, que preside aquí, y a Su Eminencia Monseñor Plantier, al Patriarca  de Constantinopla, para convencerlo de que debe acabar con el Cisma de Oriente?
Cónclave Cardenales
    ¡El símil es perfecto, habéis de concordar!
    Pero tenemos aun una cosa mejor:
   Se reunió en Jerusalén  un concilio ecuménico para reincidir cuestiones que dividían a los fieles. ¿Quién debía convocarlo? Sin duda Pedro, si fuese papa. ¿Quién debía presidirlo? Por cierto que Pedro. ¿Quién debía formular  y promulgar a los cánones? ¿También Pedro, ¿ no es verdad? Pues bien: ¡Nada de eso sucedió!. Pedro asistió al concilio con los demás Apóstoles, bajo la dirección de Tiago! (Actos, XV).
     Así que me parece que el hijo de Jonás no era el primero,  tal como sustentáis.
     Mirando ahora por otro lado, tenemos que en cuanto enseñamos que la iglesia está edificada sobre  Pedro, Pablo  (cuya autoridad debemos todos acatar) nos dice que la iglesia  está edificada – sobre el fundamento de la fe  de los apóstoles y profetas, siendo  la principal piedra del ángulo, Jesucristo (Efesios, II, 20).
     ¿ Ese mismo Pablo, al enumerar los oficios de la Iglesia, menciona a los apóstoles, profetas, evangelistas y pastores, ¿ será creíble que el gran Apóstol de los Gentiles  se olvidase del papado, si el papado existiese?  Ese olvido me parece tan imposible  como el que un historiador de este concilio que no hiciese mención de Su santidad Pio IX.
(Apartes): Silencio, hereje! ¡Silencio!
    Calmaos, venerables hermanos, porque aún no concluí. Impidiéndome   seguir, probareis al mundo que sabéis ser injustos, tapando la boca del más pequeño miembro de esta asamblea. Continuaré:
     ¿El Apóstol Pablo no hizo mención, en ninguna de sus Epístolas, de las diferentes Iglesias, de la primacía de Pedro; si esa primacía existiese y si él fuese infalible como queréis, ¿podría Pablo dejar de mencionarla, en tan larga Epístola  sobre tan importante asunto?
     Concordad conmigo: La Iglesia nunca fue más  bella, más pura  y más  santa que en aquellos tiempos  en que no tenía papa.
(Apartes): ¡no es exacto! ¡No es exacto!
     ¡Por qué  lo negáis, Monseñor de Laval? Si alguno de vosotros, mis venerables hermanos,  se atreve a pensar que la Iglesia, que hoy tiene un papa (que va a quedar como infalible), es más firme en la fe y más pura en la moralidad que la Iglesia Apostólica,   dígalo abiertamente ante el Universo, visto como este recinto es un centro en el cual nuestras palabras vuelan  de polo a polo!
     ¿Os calláis? Entonces continuaré :
     ¡También en los escritos de Pablo, de Juan, o de Tiago, no descubro trazo alguno  del poder papal! Lucas, el historiador  de los trabajos misioneros de los apóstoles guarda silencio sobre el asunto!
     ¡No me juzguéis un cismático!
     Entré por la misma puerta que vosotros; mi titulo de obispo me dio derecho a  comparecer aquí, y  mi conciencia, inspirada en el verdadero cristianismo,  me obliga a deciros  lo que juzgo  ser verdad.
     Pienso que, si Pedro fuese  vicario de Jesucristo, lo sabría y no es así, pues nunca procedió como papa: ni en el día de Pentecostés, cuando  predicó su primer sermón, ni en el Concilio de Jerusalén, presidido por Tiago, ni en Antioquia, ni  en las  Epístolas que dirigió a las Iglesias. ¿Será posible que él fuese papa sin saberlo?
     Me parece escuchar de todos los lados: ¿Pues Pedro no estuvo en Roma? ¿No fue crucificado con la cabeza para abajo? ¿No existen los lugares donde enseñó y los altares donde  dijo misa en esa ciudad?
    Y yo responderé:  Solo la tradición, venerables hermanos,  es la que nos dice  que Pedro estuvo en Roma;  y como la tradición es tan solo  la tradición de su estancia en Roma, ¿es con ella con la  que me probareis su episcopado y su supremacía?
     Scalígero, uno de los más  eruditos historiadores, no vacila  en decir que el episcopado de Pedro y su residencia en Roma se deben clasificar en el numero de las leyendas más ridículas!
 (Repetidos  gritos y apartes: le tapan la boca y  lo hacen descender de esa silla)
     Mis venerables hermanos, no es cuestión de callarme  como queréis, ¿ no será mejor probar todas las cosas  como manda el apóstol y creer solo en lo que fuera bueno? Recordad  que tenemos un dictador ante el cual todos nosotros, incluso  Su Santidad Pio IX, debemos doblar la cabeza:  ¡Ese dictador, vosotros bien lo sabéis, es la Historia!
     Permitid que repita: hojeando los sagrados escritos, no encontré  el más leve vestigio del papado en los tiempos apostólicos.
    Y, recorriendo los Anales de  la Iglesia, sucedió lo mismo, en los cuatro primeros siglos.
    Os confieso que encontré lo siguiente:
   Que el gran San Agustín, Obispo de Hipona, honra y gloria del Cristianismo y secretario en el Concilio de Melive, niega la supremacía al obispo de Roma.
   Que los obispos de África, en el Sexto  Concilio de Cartago, sobre la presidencia de Aurelio, obispo de esa ciudad, amonestaban a Celestino, Obispo de Roma, por suponerse superior a los demás obispos, enviándoles comisionados  e introduciendo el orgullo en la Iglesia.
   Que por tanto, el papado no es una institución divina.
   Debéis saber, mis venerables hermanos, que los padres del Concilio de Calcedonia colocaron a los obispos de la antigua  y de la nueva Roma, en la misma categoría de los demás obispos.
   Que aquel Sexto Concilio de Cartago prohibió el título de Príncipe de los Obispos, por no haber soberanía entre ellos.
   Y que san Gregorio I escribió estas palabras, que mucho  sacan provecho de la tesis: “Cuando  un patriarca se  nombre Obispo Universal,  sufre  incontestablemente  el descrédito. ¿Cuantas desgracias no debemos nosotros esperar, si entre los sacerdotes se suscitaran tales ambiciones?
   ¡Ese obispo será rey de los orgullosos! (Pelágio II, Cett. 15).
   Con tales autoridades y muchas otras que podría citaros, juzgo como probado que los primeros obispos de Roma no fueron reconocidos como obispos universales o papas, en los primeros siglos  del Cristianismo.
    Y para más reforzar mis argumentos, recordaré a mis venerables hermanos que fue Osio, obispo de Córdoba, quien presidió el Primer Concilio de Nicea, reafirmando sus cánones;  y que fue  ese obispo quien  presidiendo el Concilio de Sárdica, excluyó al enviado de Julio, Obispo de Roma!
Pero directamente  me citaron estas palabras de Cristo “Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.
    Sois, por tanto, llamados para este terreno.
    Juzgáis, venerables hermanos, que la roca o piedra sobre la que  la santa Iglesia  está edificada es Pedro; más permitid que yo discorde de vuestro modo de pensar.
    Dice Cirilo, en su cuarto libro sobre la Trinidad: “La roca o piedra de que nos habla Mateo es la fe inmutable de los Apóstoles”.
    Olegario, Obispo de Poitiers, en su segundo libro sobre la Trinidad, repite: “aquella piedra es la roca de la fe confesada por la boca de Pedro. En su sexto libro nos ofrece más luz diciendo: “y sobre esta roca  de la confesión de la fe, la Iglesia  está edificada”.
    Jerónimo en el sexto libro sobre Mateo es de la opinión  de que Dios fundó  su Iglesia, sobre la roca, o piedra, que dio nombre a Pedro.
    En las mismas aguas navega Crisóstomo, cuando, en su  homilía 56 al respecto de Mateo, escribe: “Sobre esta roca edificaré mi Iglesia: y esta roca es la confesión de Pedro:”
    ¿Y yo os preguntaré, venerables hermanos,¿ cual fue la confesión de Pedro?
    Ya que no me respondéis, yo os la daré: “Tu eres el Cristo, el hijo de Dios.”
    Ambrosio, Arzobispo de Milán; Basilio de Selencia y los padres del Concilio de  Calcedonia, enseñan precisamente  la misma cosa.
    Entre los doctores de la Antigüedad Cristiana, Agustín ocupa uno de los primeros lugares, por su sabiduría, y por su santidad. Escuchad como  se expresa sobre la Primera Epístola de Juan: “Edificaré mi Iglesia sobre esta roca, significa claramente que es sobre la fe de Pedro.”
   En su tratado 124, sobre el mismo Juan, se encuentra esta frase significativa: ·Sobre esta roca, que acabáis de confesar, edificaré mi Iglesia; y la roca era el propio Cristo, hijo de Dios.”
    Ese grande y santo obispo no acreditaba que la Iglesia  fuese edificada sobre Pedro, que dijo en su sermón n. 13: “Tu eres Pedro,  y sobre esta roca  o piedra, que me confesaste, que  reconociste, diciendo: Tu eres el Cristo, el hijo de Dios vivo, edificare mi Iglesia; sobre mi mismo: pues yo soy el Hijo de Dios vivo, edificaré sobre mí mismo, y no sobre ti.”
¿Habrá cosa más clara y positiva?
    Debéis saber que la comprensión de Agustín  sobre tan importante punto del Evangelio, era la opinión  corriente del mundo cristiano en aquellos tiempos. Estoy seguro de que no me contestareis.
Así que os diré, resumiendo:
1º Que Jesús  dio a los otros apóstoles  el mismo poder  que dio a Pedro.
2º Que los apóstoles nunca reconocieron en Pedro  la calidad de vicario de Cristo e infalible Doctor de la Iglesia.
3º Que el mismo Pedro nunca pensó ser papa, ni hizo cosa alguna como papa.
4º Que los Concilios de los cuatro primeros siglos nunca dieron, ni reconocieron el poder  y la jurisdicción que los obispos  de Roma querían tener.
5º Que los Padres de la Iglesia, en el famoso pasaje: “Tu eres Pedro y sobre esa piedra (la confesión de Pedro) edificaré  mi Iglesia” nunca entendieron  que la Iglesia estaba edificada sobre Pedro (súper petrun), esto es: sobre la confesión de fe del Apóstol.
Concluyo, pues, como la Historia, la razón, la lógica, el buen sentido y la conciencia del verdadero cristiano,  afirmando que Jesús  no dio supremacía alguna a Pedro, y que los Obispos de Roma  solo se constituirán soberanos de la Iglesia confiscando  uno por uno, todos los derechos del episcopado! 
(¡voces de todas las direcciones del episcopado! Voces de todos lados:
¡Silencio, Insolente! ¡Silencio! ¡Silencio!)
¡No soy insolente! ¡No, mil veces no!
    ¡Contestad  a la Historia, si osáis hacerlo;  pero estar seguros de que no la destruiréis!
    Si yo mintiese  me enfrentaría con la Historia, de la cual prometo hacer la más fiel apología!       
    ¡ Pero comprendí que no dije aun todo cuanto quiero y puedo decir!;  ¡Aunque la hoguera me aguardase  allá fuera,  no me callaría!
    Sed pacientes  como manda Jesús. ¡No añadáis la cólera al orgullo que os domina!
    Dijo Monseñor Dupanloup, en sus celebres Observaciones sobre el Concilio del Vaticano, y con razón, que si declaráramos infalible a Pio IX, necesariamente  precisaríamos sustentar que infalibles también eran todos sus antecesores. Sin embargo, venerables hermanos, con la Historia en la mano, os probaré que algunos papas fallaron.
    Paso a probaros, mis venerables hermanos, con los propios libros existentes  en la Biblioteca de este Vaticano, cómo fallaron  algunos de los papas que nos han gobernado:
    El papa Marcelino entró en el templo de Vesta  y ofreció incienso a la diosa del Paganismo.
    Fue, por tanto, idolatra; o peor aun, fue apostata.
    Liborio consintió en la condenación de Atanasio; después se pasó  al Arrianismo.
   Honorio se adhirió al monoteísmo.
  Gregorio I llamaba Anticristo al que se le imponía como Obispo Universal; entretanto,   
  Bonifacio III consiguió obtener del parricida emperador Focas este título en 607.
  Pascual II y Eugenio III autorizaban los duelos, condenados por Cristo: mientras que Julio II y Pio IV los prohibieron. Adriano II, en 872, declaró válido el casamiento civil; entretanto, Pio VII excomulgó la edición!
    Sixto V publicó una edición de la Biblia, y con una bula recomendó  su lectura; y aquel Pio VII excomulgó la edición!
   ¡Clemente XIV abolió la Compañía de Jesús, permitida por  Paulo II; y Pio VII la restableció!
¿Sin embargo, para qué más pruebas? ¿Nuestro Santo Padre Pio IX no acaba de hacer la misma cosa cuando, en su bula para los trabajos de este Concilio, da como revocado todo cuanto se ha hecho al contrario a lo que  aquí fue determinado, aun  tratándose de decisiones de sus antecesores?
    ¿Hasta eso negareis?
    Yo nunca acabaría, mis venerables hermanos, si me propusiese presentaros todas las contradicciones de los papas, en sus enseñanzas!
   ¿Cómo entonces se podrá  darles infalibilidad? No sabéis que, haciendo infalible  a Su Santidad, que se halla presente y me oye, habréis de negar su  falibilidad y la de sus antecesores.
¿Y se atreven a mantener que el Espíritu Santo os reveló que la infalibilidad de los papas data apena de este año de 1870?
    No o engañéis a vosotros mismos: Si decretáis el dogma de la infalibilidad papal, veréis a los protestantes, nuestros rencorosos adversarios, que penetraron  con  bravura por la larga brecha  que les da la Historia.
    ¿Y qué tendréis vosotros  para oponerles? El silencio, si no quisieseis desmoralizaros. 
(Gritos: Es por  demás; ¡Basta! ¡Basta!)
    ¡No gritéis, monseñores! ¡Temer a la Historia, es confesaros derrotados! Aunque pudieseis hacer correr toda el agua  del Tibet sobre ella, no borrareis ni una sola de sus páginas! Dejadme hablar y seré breve.
    Virgilio compró el papado de Belizario, teniente del Emperador Justiniano. Por eso fue condenado en  el Segundo Concilio de  Calcedonia, que estableció este canon: “El obispo que se eleve por dinero será degradado”.
    Sin respeto aquel canon, Eugenio III, seis siglos después, hizo lo mismo con Virgilio, y fue reprendido por Bernardo, que era la estrella brillante de su tiempo.
    Debéis  conocer la historia del Papa hermoso: Esteban XI hizo exhumar su cuerpo, con los vestidos pontificales: mandó cortarle los dedos, y lo arrojo en el Tibet. Esteban fue  envenenado; y tanto Romano como Juan, sus sucesores, rehabilitaron la memoria de Formoso.
    ¡Loa a Plotino, loa a Barônio, el  Cardenal! ¡Es de ellos de quienes me sirvo!
    ¡Barônio llega a decir que las poderosas cortesanas vendían,  intercambiaban y hasta se apoderaban de los obispados; y, es horrible decirlo, hacían ser sus amantes a los papas!
    ¡Genebrado sustenta que,  durante 150 años, los papas, en vez de apóstoles, fueron apostatas!
    ¡Debéis saber que el Papa Juan XII fue elegido  con la edad de apenas dieciocho años;  y que su antecesor era hijo del Papa Sergio  con Marozzia!
   ¡Qué Alexandre XI era… ni me atrevo a decir lo que el era de Lucrecia! Y que Juan XXII negó la inmortalidad del alma, siendo  depuesto por el Concilio de Constanza.
   Ya no hablo de los cismas que tanto han deshonrado a la Iglesia. Vuelvo, sin embargo, a deciros que si decretáis a la infalibilidad  del actual Obispo de Roma, deberéis decretar también   la de todos sus antecesores: ¿mas, os atreveréis a tanto?  ¿Seréis capaces  de igualar, a Dios  todos los incestuosos, avaros, homicidas y simoniacos Obispos de Roma?  
(Gritos: ¡Descended de la silla, descienda ahora! Tapemos la boca de ese hereje).
     No gritéis más venerables hermanos. ¡Con los gritos nunca me convenceréis! ¡La Historia  protestará eternamente sobre el monstruoso dogma de la infalibilidad papal; y, aun  cuando todos lo aprobéis, faltará un voto, y ese voto es el mío!
    Mas, volvamos a la doctrina de los Apóstoles:
    Fuera de ella solo hay errores, tinieblas y falsas tradiciones. Tomemos a ellas y a los profetas por nuestros únicos maestros, bajo el liderazgo de Jesús. 
    Firmes e inmovibles como la roca, constantes e incorruptibles inspirados en las Escrituras digamos al mundo: Así como los sabios de Grecia  fueron vencidos por Pablo, así la Iglesia de Roma  será vencida por su 98 (Gritos clamorosos: ¡Abajo el protestante! ¡Abajo  el calvinista!¡Abajo el traidor de la Iglesia!)
    Vuestros gritos, monseñores, no me atemorizan, y solo os comprometen. Mis palabras tiene calor, mas mi cabeza está serena. No soy de Lutero, ni de Calvino, ni de Pablo, y, si, y solamente, de Cristo! (Nuevos gritos: ¡Anatema! ¡Anatema os lanzamos!)
    ¡Anatema! ¡Anatema! Para los que contrarían la Doctrina de Jesús!  Quedad ciertos de que los apóstoles, si aquí compareciesen, os dirían la mismas cosas que os acabo de declarar.
   ¿Qué les diríais vosotros, si ellos, que predicaron  y confirmaron  con su sangre, recordándoos lo que escribieron, si os mostrasen  todo lo que habéis deformado  del  Evangelio del Amado  Hijo de Dios? ¿Acaso les diríais: Preferimos  la doctrina de los Loyolas a la del Divino Maestro?
¡No! ¡mil veces no! A no ser que os hayáis tapado los oídos, cerrados los ojos y embotado vuestra inteligencia, lo que no creo.
    ¡Oh! Si Dios nos quiere castigar haciendo caer pesadamente su mano sobre nosotros, como hizo con el faraón, no precisa  permitir que los soldados de Garibaldi  nos expulsen de aquí; basta dejar que hagáis de Pio IX un Dios, como ya hicisteis una diosa a Maria!
    ¡Evitad, si, evitad, mis venerables hermanos, el terrible precipicio a cuyo borde estáis colocados!    
    ¡Salvad la Iglesia del naufragio, que la amenaza, y busquemos todos, en las sagradas Escrituras, la regla de la Fe que debemos tener y profesar!  ¡Dígnense de asistirme! ¡He concluido!
(Todos los padres se levantaron, muchos salieron de la sala; sin embargo, algunos prelados Italianos, americanos, franceses e Ingleses rodearon al inspirado orador y, con fraternales apretones de mano, demostraron concordar con su modo de pensar.)”
Cosa singular: ¡desde  la tal infalibilidad de los papas, viene la Iglesia  como deslizándose hacia un despeñadero, de cabeza para abajo!”
¡Cuán inspirado estaba el obispo Strossmayer!
- Jorge Hessen-
                                                         *****************
"Evita los enfados y discusiones con las personas fanatizadas; permanecen en la cárcel del exclusivismo y, como todos los prisioneros, merecen compasión." 
 André Luiz / Chico Xavier

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jueves, 28 de febrero de 2013

Reflexionando con Merchita


    Pidamos luz a nuestro Padre para que siempre podamos ser conscientes de la realidad que nos domina y nos envuelve, ya que el saber y tener conocimientos es luz de responsabilidad.

     Nada nos sucede porque si, pero sabemos muy bien que debemos procurar suavizar las aflicciones, las enfermedades, los desequilibrios, los pesares con la luz del discernimiento.

     La cura de la obsesión es un trabajo milenario sobre la tierra. La adquisición de la paz  es el resultado de luchas y esfuerzos que disciplinan al ser, condicionándole  los hábitos saludables, con los cuales entra en armonía con la vida.

     La mente del hombre  es el espejo que refleja los estados  íntimos, las conquistas logradas y las que están por conseguir. En los paisajes mentales se expresan fácilmente los estados múltiples  de la personalidad, que encadenan éxitos y fracasos, que se exteriorizan en formas depresivas, ansiosas, traumáticas, neurasténicas y otras, que dan origen a enfermedades psíquicas de variada y compleja enumeración.

      La mente, en el torpe comercio de los intereses subalternos, produce  una spicoesfera pestilente,  de la cual se nutren vibriones  psíquicos, formas-pensamiento mezcladas con Entidades perversas, viciadas y dependientes, en un espectáculo desordenado, deprimente.

     El hombre es el compendio de sus anhelos y realizaciones. Mientras él no elabore elevadas necesidades íntimas, se eternizará en las permutas groseras  de la faja de los instintos primitivos. Por esta causa, la Humanidad padece urgentes carencias en las aéreas rudimentarias de la vida… Al dejarse martirizar  por deseos inconfesables, aun no se ha  decidido a seguir la conducta realmente  emocional, que le permita el trabajo interior  para deshacerse  de las sensaciones que responden por los intereses groseros, generadores de las luchas por la posesión, con predominio del egoísmo.

     Cuando fijamos en la mente paisajes sombríos perdemos la percepción estética de las visiones armónicas de la Naturaleza. De la misma forma que el hombre experimenta las sensaciones del placer salvaje, pierde interés en adquirir los valores estéticos y liberadores del alma.  La transposición de proyectos y aspiraciones, mientras está  en el área de la voracidad y de la exageración carnal, solamente sobreviene del pesado tributo de dolor y de los fuertes aguijones de la aflicción

     Toda ascensión exige la colaboración del sacrificio y de las renuncias. La visión de los amplios horizontes coloridos, solamente es lograda después de la victoria sobre las caídas sombrías y los caminos tortuosos.

     El fatalismo de la vida es para el bien y el destino es para la felicidad. Conseguirlos al impulso del amor o conquistarlos con sufrimiento, son las únicas opciones que tendrá que escoger.

     Los Espíritus fuertes son los que procuran conquistar lo bello y liberarse de los vicios, marchando al frente, con frenesí, despertando al mismo tiempo a los que yacen rezagados que están bajo el influjo de la ilusión y encadenados a los placeres seductores y venenosos.

     Todos tenemos un día que haber conquistado el amor. El deber del buen cristiano es extender hasta el infinito su cielo para que los que sufren  en la vida, encuentren la paz y la esperanza.

     Todos  los seres humanos  tienen el auxilio paternal de Dios, las Entidades Benefactoras, se encargan de auxiliar a los alineados  en ambos planos de la vida, participan de las ocupaciones  en la caridad fraternal, llenos de amor  y profundo respeto hacia las víctimas,   cuidándose de no censurarlas, ya que comprenden  que el cuerpo es efecto y no causa de la vida, y en él se establecen las bases de la elevación; cuando los seres tomen conciencia de que la cuna  es la puerta que se  abre   para el cuerpo como el sepulcro es el que la cierra, sin que nadie entre o salga de la vida; cuando se establezcan metas que traspasen los limites de una breve existencia corporal, será diferente la actitud que habrá de asumirse ante las situaciones  y circunstancias de lo cotidiano.

     Solamente la visión de la Reencarnación, proporciona mediante una perfecta integración del Espíritu, el proceso de ascensión.

     No olvidemos que el bien posee un lenguaje universal en los diccionarios de Dios, que producen valores que pueden ser utilizados en todas partes, merced a los cambios divinos.

- Merchita-
                                                                ********************

                                          Profundizar dentro de sí / Psicografia 


    " Hermanos amados, la paz sea con vosotros: Una vez más habéis recibido lecciones suficientes para que podáis meditar en profundidad la autenticidad y la grandeza del Mundo Espiritual. Meditad cada una de las comunicaciones, y veréis que todos los espíritus sufrientes, a veces confundidos en la situación, que en el momento de comunicarse estaban viviendo, ellos os están mandando un mensaje que dice precisamente esto: La diversidad de situaciones de los espíritus en el mundo espiritual, es únicamente la consecuencia de su forma de vivir y de pensar en la Tierra, de sus ideas, creencias y aspiraciones.

Por tanto hermanos, lo que vosotros decidáis ser ahora en la Tierra, es lo que seguiréis siendo una vez os hayáis desprendido del cuerpo, así que a todos os conviene profundizar dentro de vuestras conciencias. Debéis preguntaros: ¿Qué deseáis para sí, qué anheláis para vuestros seres queridos? Y en definitiva, ¿qué aspiráis para la tierra en que vivís, y también para el planeta entero? Aquello que os propongáis en la intimidad de vuestros hogares, lo que vuestros espíritus anhelen y pidan, yo os digo: Esto recibirán. Porque cuando el espíritu desea fervientemente dar un paso hacia delante, encuentra en su entorno, todos los elementos precisos para transitar.


     Cuando el ser ha dado un paso, y se da cuenta de que sus pies no se hunden, sino todo lo contrario, que se mantiene en equilibrio, y que ese equilibrio le da fuerza y armonía dentro de sí, ese ser entonces, anda con paso firme. Recordad, que pasos pequeños hacen camino, un paso tras otro paso conducen al espíritu a llegar a donde quiere o necesita ir. Todo ser viviente ha sido creado para andar la senda que conduce a horizontes de paz, de luz y de equilibrio. Hermanos, debéis recorrer esa senda todos, recordad también que podéis recorrerla acompañados de la virtud, porque sólo las virtudes pulen al espíritu, ellas apartan defectos y debilidades.


     Que vuestros espíritus no se sientan nunca tristes, ni abatidos o impotentes, sino todo lo contrario, cuando vuestras fuerzas, por el motivo que fuere flaqueen, recuperadlas pidiendo a los espíritus de amor y de luz, que os manden estas energías que tanto necesitáis para seguir en la andadura de la Tierra. Ahora y siempre mi paz sea con vosotros, hermanos.

Adiós.
Igualada, 13-11-1993.- 
María Dolors Figueras

Extraído del libro "El despertar del alma"


                                                                 

NOTA IMPORTANTE: Los lunes,miércoles y jueves a las 22,30 horas, pueden participar en el chat de la Federación Espírita Española.

 Los viernes a las 23,00 horas se os invita a asistir a una  interesante conferencia en la misma sala. .
Los domingos a las 21,00 horas se os invita a la clase de estudio del Espiritismo por "Grupo espírita Sin Fronteras" dirigida por Carlos Campetti.

Ver también los  Blog  Inquietudes espíritas :      inquietudesespiritas.blogspot.com.es
                                      Albacete Espirita       :      espiritismoalbacete.blogspot.com.es

                             www.portalkardec.com.br
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