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martes, 21 de enero de 2014

LAS VIDAS PASADAS DE LOS NIÑOS

                           LAS VIDAS PASADAS DE LOS NIÑOS
 
              Entrevista a 

TSM - ¿Cómo surgió en usted el interés de convertirse en una terapeuta enregresión a vidas pasadas?

CAROL BOWMAN – Durante la mayor parte de mi vida adulta, tuve alergias crónicas y enfermedades pulmonares. Aproximadamente a los 35 años me enfermé seriamente, sufrí asma y pleuresía. Durante el pico de una de esas crisis, tuve la visión del velorio de un hombre de 35 años que se estaba muriendo de tuberculosis en su cama. Esa visión apareció como una película de poca duración que avanzaba hasta llegar al funeral. En ese momento me pregunté si lo que estaba viendo no sería un recuerdo de mi vida pasada y si no estaría destinada a morir prematuramente, como él.  Me preguntaba si no estaría repitiendo un modelo de mi vida pasada. Ese pensamiento me inquietó, pero no sabía qué hacer con esa información.

Poco después de tener esa visión, un amigo escuchó hablar sobre un terapeuta de vidas pasadas, que estaba de paso por la ciudad donde yo vivía. Sin saber exactamente qué era una regresión a vidas pasadas, concerté de inmediato una entrevista con el terapeuta, esperanzada en que me ayudase a comprender mi visión.

En la primera sesión recordé dos vidas, durante las cuales había fallecido por lesiones en los pulmones: una de ellas, la muerte por tuberculosis del siglo XIX, que había visto previamente en aquella visión durante la crisis asmática y la otra, como una joven madre que moría en la cámara de gas durante la 2ª Guerra Mundial. Esas vidas no fueron una sorpresa para mí, ya que las había percibido en algún nivel de conciencia, por medio de emociones e impresiones pasajeras desde mi infancia.

Sin embargo, los resultados de la regresión fueron extraordinarios. Mis síntomas físicos desaparecieron. También comencé a entender cómo poder hurgar algunos aspectos de mi personalidad actual en aquellas dos vidas.

Yo estaba tan intrigada por lo que me había sucedido como, que me decidí a aprender cómo realizar regresiones en otros. Busqué entrenarme en terapia de vidas pasadas con algunos de los precursores en ese campo y cursé la carrera en la universidad  para obtener el título de consejero. Ninguna otra cosa, hasta ese momento, había atraído tan profundamente mi interés.

TSM – Profesionalmente, ¿cuáles han sido los aspectos que le proporcionaron mayores gratificaciones y desafíos en este campo?

CARL BOWMAN – Hace 20 años inicié mi investigación sobre los recuerdos en los niños y también comencé a entrenarme como terapeuta en vidas pasadas para adultos. Fue un gran esfuerzo encontrar pacientes que tuvieran una mente abierta a este tipo de terapia. La investigación sobre la reencarnación y la terapia de regresión a vidas pasadas no representaban como carrera, una elección práctica. No resultaba rentable. Pero yo estaba fascinada con la investigación de los recuerdos en los niños y veía resultados positivos en las regresiones a vidas pasadas de mis pacientes adultos. Además mi esposo me apoyaba. Esto me alentó a continuar.

Ahora, veinte años más tarde, la terapia de vidas pasadas es mucho más aceptada, de modo sorprendente, por un nivel más amplio de personas. Finalmente, los pacientes me buscan. He publicado dos libros relativos a mi investigación sobre los recuerdos en los niños y me siento extremadamente gratificada al escuchar a los padres de todo el mundo, que me cuentan cuánto mis libros los han ayudado a ellos y a sus hijos. Me siento feliz de haber perseverado en esta carrera tan inusual. Sin duda, debía dedicarme a ella, a pesar de los obstáculos.

TSM – Personalmente ¿usted reconoce características de la reencarnación en su propia vida? ¿Cómo aborda usted el hecho de darse cuenta de esta posibilidad?

CAROL BOWMAN – Observo que muchos aspectos de mi personalidad, modelos de conducta, emociones profundas, actitudes, y sin lugar a dudas síntomas físicos, se corresponden directamente con las vidas que he recordado durante las sesiones de regresión. Una vez que uno recuerda una o más vidas anteriores, es como si las piezas perdidas de un gran rompecabezas encontraran su lugar. De repente, los aspectos aparentemente incongruentes de nuestras personalidades, capacidades e intereses adquieren un sentido perfecto. Es un alivio, cuando estas partes ocultas de nuestro ser más profundo se revelan. Y añaden una incalculable profundidad y riqueza a nuestra comprensión de quienes somos realmente.

TSM – Una encuesta Norteamericana, conducida por la O.D.C., mostró que sólo el 25 % de la gente cree en la reencarnación. ¿Puede usted prever en qué momento este concepto se convertirá en una tendencia generalizada entre el público?

CAROL BOWMAN – Observo una aceptación mucho mayor de la reencarnación y las vidas pasadas por parte del público en general en los últimos años. En la medida que mayor cantidad de personas es expuesta a tratamientos responsables sobre este tema a través de libros, televisión y radio, más aún se encuentra deseosa de hablar y revelar sus propias experiencias. Creo que si se hiciera una encuesta popular, hoy por hoy más del 25 % de la población expresaría su creencia en la reencarnación.

TSM - ¿Tiene usted una explicación de las razones por las que algunas personas, especialmente los niños, recuerdan vidas anteriores? El Dr. Stevenson también afirmó la existencia de elementos relativos a la muerte, que llevamos de una vida a la siguiente. ¿Usted diría que es posible reconocerlos en nosotros mismos en  relación a signos de comportamiento y / o biológicos y predisposiciones?

CAROL BOWMAN – Parecería que muchos niños de corta edad, en todo el mundo, en diferentes culturas, tienen recuerdos espontáneos de vidas anteriores hasta aproximadamente los siete años de edad. Forma parte de una etapa natural del desarrollo. Los recuerdos son más accesibles en los niños, desde el momento en que aún no han aprendido que no es posible tener esos recuerdos, y no tienen idea sobre los diferentes estratos de la experiencia de la vida actual. Los recuerdos de los niños son más puros y concretos.

Muchos de los recuerdos sobre los que oímos hablar a los niños, se refieren a muertes anteriores, generalmente traumáticas. La muerte traumática deja una carga emocional fuerte, que queda grabada en el alma. Los sentimientos, pensamientos y sensaciones físicas que rodean al trauma se bloquean energéticamente en el momento de la muerte y reaparecen en cierto grado en la vida futura. Si la energía alrededor del trauma es lo suficientemente fuerte, las sensaciones citadas se manifestarán en la primera infancia como modelos emocionales, mentales y físicos. El niño puede expresarlos verbalmente, o como un temor determinado, ansiedad, aversión u otro comportamiento o emoción. Síntomas físicos y marcas de nacimiento pueden tener correspondencia con heridas mortales o lesiones ocurridas en la vida anterior. Algunos juegos recurrentes de los niños son en realidad incidentes de la vida pasada, y pueden ser interpretados como la búsqueda que el alma del niño realiza para alcanzar la comprensión y la conclusión de su experiencia en la vida pasada.

Los recuerdos positivos también se llevan a la otra vida. Ellos pueden ser expresados a través de sabiduría, talentos, actitudes, fuertes lazos de amistad, u otros aspectos de la personalidad. A veces, los niños hablan afectuosamente de sus anteriores familias, sus cónyuges o hijos.

Si miramos atrás hacia nuestra infancia, podríamos reconocer que ciertas particularidades de la personalidad, fobias, dinámicas familiares, o aún grandes acontecimientos en nuestros primeros años, son repeticiones de la vida pasada. Ellos constituyen las primeras señales de los patrones kármicos que dominan nuestras vidas y van más allá de esta vida actual. Los modelos del pasado están allí, si sabemos cómo buscar.

TSM - ¿Cuál es la terapéutica de la terapia de regresión? ¿Cuándo diría usted que la terapia de regresión se hace necesaria?

CAROL BOWMAN – Considero que los beneficios terapéuticos de la regresión a vidas pasadas en los adultos tiene un doble propósito: la liberación de la energía y emociones del trauma de una vida pasada y el reconocer y activar la sabiduría y habilidades del pasado. En ambos casos puede ser curativa y beneficiosa.

Trabajo con muchas personas que han pasado por una terapia debido a dificultades en sus relaciones, problemas emocionales de toda índole y de salud. Algunas de ellas sienten que se “dan contra una pared” en la terapia tradicional, que llegan hasta un nivel dentro de su problema que no pueden resolver, o a un modelo recurrente que persiste. Algunas veces la historia de la vida pasada es la pieza faltante. Una vez que la experiencia de la vida pasada se vuelve consciente a través de la terapia de regresión, la persona adquiere una perspectiva completamente diferente de sus cuestiones personales. Precisamente la comprensión de modelos cármicos originados en vidas anteriores que están reviviendo, los ayuda a explicar la razón esencial de estas cuestiones y a resolver los problemas inconclusos. Además obtienen una comprensión más profunda de cómo es la tarea de sus almas en el presente. He visto muchos problemas solucionarse rápidamente mediante la terapia de regresión a vidas pasadas.

TSM - ¿Es posible que algunas personas puedan resultar aún más confundidas o encuentren una traba en sus vidas, después de recordar experiencias de vidas anteriores? ¿Usted recomendaría también atenerse a ciertas pautas en las terapias de regresión? ¿Podría la terapia de regresión ayudar a tales personas a recuperar el control de sus vidas?

CAROL BOWMAN – No he visto ni oído de nadie que haya quedado trabado en una experiencia de vidas pasadas mientras al atenderse con un terapeuta experimentado y adecuadamente entrenado. Un terapeuta experimentado sabe cómo guiar pacientes aun a través de los recuerdos más traumáticos.

En un sentido, quedamos estancados en una experiencia de vidas pasadas, cuando la memoria permanece inconsciente. Continuamos reaccionando con los mismos mecanismos desafortunados frente al material inconsciente y parece que no podemos cambiar el modelo. Una vez que comprendemos lo que el modelo es y cuales son sus orígenes, es más fácil de cambiar. Parte del trabajo durante una sesión de regresión, consiste en identificar y liberar la energía emocional y mental que rodea a un tema. Todo se reduce a la liberación y la transformación de la energía.

La regresión a vidas pasadas puede ser considerada un trabajo emocional muy intenso. No es para todos. No es recomendable en un principio, por ejemplo, para un paciente que haya tenido un trauma severo y prolongado en su niñez. En ese caso se deberá comenzar con terapia tradicional. Tampoco la recomiendo para alguien que esté en crisis, en medio de un trauma, como la muerte reciente de un ser querido. En tal situación les aconsejo esperar al menos unos meses antes de considerar la posibilidad de hacer una regresión a vidas pasadas.No es recomendable para personas que sufren esquizofrenia u otras enfermedades mentales serias.

No parece ser efectiva en pacientes que estén recibiendo grandes dosis de ansiolíticos o antidepresivos, porque sus emociones están excesivamente amortiguadas. Al buscar un terapeuta especializado en terapia de regresión a vidas pasadas, es importante averiguar acerca de su experiencia y entrenamiento. Si aprendieron a efectuarla en un seminario de una semana de duración, no es suficiente. Esta terapia requiere habilidad, experiencia y conocimiento para ayudar a los pacientes a revivir una muerte traumática en la vida pasada. Si el terapeuta es inexperto en el trabajo de vidas pasadas, el paciente podría abandonar la sesión con una carga de emociones fuertes. En ese sentido, se sienten trabados en su conflicto. A veces el paciente requiere más de una sesión para resolver un modelo profundamente arraigado. Sin embargo un terapeuta experimentado sabrá qué hacer. Sabe cómo abordar la experiencia de la muerte en la vida pasada, la cual podría ser el puntapié inicial de la curación en la regresión.

TSM – El 14 de abril pasado, usted fue invitada para ser la oradora en la apertura del Tercer Simposio Espírita de Estados Unidos intitulado “Reencarnación: Vida, Libertad y Búsqueda de la Felicidad”. Fuimos testigos de cómo usted conmovió al público al punto de ovacionarla de pie. ¿Podría compartir su impresión sobre la experiencia personal en el Simposio?

CAROL BOWMAN – Honestamente, puedo decirles que nunca me sentí tan afectuosamente bienvenida y recibida como en el Simposio realizado en Boston. Estaba emocionada de regresar a Boston, lugar donde había vivido como estudiante universitaria y donde por primera vez acepté la realidad de la reencarnación. Mientras me encontraba de pie sobre el podio del Faneuil Hall, percibí olas de energía positiva proveniente de la audiencia. Y sentí una energía transformadora que se originaba en el recinto mismo, aún cargado con el espíritu de la Revolución Norteamericana.
Ahora comprendo que entre los Espiritistas podemos hablar libremente sobre ideas y creencias que no son compartidas por la cultura y religión dominantes en este país. Entonces, en este sentido, somos revolucionarios.
Me considero afortunada de que Vanesa Anseloni me haya invitado a participar de tan increíble evento. Nunca olvidaré el amor y el apoyo que la audiencia me ofreció al concluir mi exposición. Tengo que admitir, que fue casi arrolladora y humilde.

>    Carol Bowman Master en Ciencias, es una autora conocida internacionalmente, conferenciante, consejera, terapeuta de regresión a vidas pasadas y pionera en investigaciones sobre la regresión. Sus primeros dos libros, “Las Vidas Pasadas de los Niños” (Bantman, 1997) y “Regresando del Cielo”) Harper Collins, 2001) son ahora clásicos dentro del campo de la reencarnación y han sido publicados y leídos en todo el mundo en dieciséis ediciones extranjeras.

>    Carol viene aplicando la terapia de regresión a vidas pasadas en adultos, durante casi dos décadas. Estudió con los pioneros en el campo de la regresión a vidas pasadas y posee un Máster en Ciencias como Consejera de la Universidad de Villanueva.

-Aportación de Mercedes Cruz-
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                                                                      ENTREVISTA A JON AIZPURUA

El día 7 de julio, poco después de finalizar la primera temporada de la revista, Jon Aizpúrua, Dr. en Psicología Clínica, daba una charla en la Universidad de Jaén sobre “Los estados modificados de conciencia”. Y con motivo de esa charla,
Jon nos concedía en la propia Universidad, una entrevista pocos minutos antes de la conferencia. Esto es lo que nos contaba Jon Aizpúrua.
P - En unos minutos nos va a ofrecer una conferencia que se titula “Los estados alterados de la conciencia”, pero quizá el término conciencia no sea tan fácil de definir o delimitar para las personas que no estamos acostumbradas a utilizarlo en estos ámbitos, ¿podría definir qué es la conciencia en unos términos sencillos?
R - La conciencia es un término que en el idioma castellano tiene la propiedad de ser muy polisémico, es decir, tiene varios significados según el contexto en el que se emplea. En filosofía tiene que ver con las categorías morales y por eso se dice “adquirir una conciencia moral”, ese es un sentido, el filosófico, vinculado a lo ético. En sentido psicológico la definición es muy clara, la conciencia tiene que ver con el concepto de la identidad personal, con el yo, el sentido del
yo soy, yo estoy, yo vivo aquí y el ahora, la persona que está centrada en esos principios de tiempo y espacio, está con su conciencia identificada con su realidad. Entonces, el valor fundamental en la psicología tradicional es la conciencia, lo que se espera en psicología tradicional es que una persona para declarar la salud hable y esté consciente de quién es, dónde está y el medio que le rodea, por eso la psicología tradicional, sobre todo la que domina el panorama contemporáneo, la psicología conductual, es la psicología del yo consciente, la psicología del yo con el medio y del individuo con la sociedad. Pero hay otras perspectivas de la conciencia, y dentro de esas perspectivas está primero el psicoanálisis, que colocó a la conciencia como un producto secundario en relación con el inconsciente, está la psicología de tipo humanista y transpersonal, donde yo me ubico, que son psicologías de la conciencia a partir del yo pero con múltiples personalidades, una gran ductibilidad para variar estados que no son dañinos, que no son patológicos sino percepciones superiores de la conciencia, que es lo que llamamos estados expandidos de la conciencia.
La psicología transpersonal se define a partir de una disciplina que estudia la conciencia y sus múltiples estados modificados, que es de lo que vamos a hablar en la conferencia. La modificación de estados de la conciencia puede producirse en varias direcciones. Una dirección de tipo patológico, que tiene que ver con alteraciones de la salud mental: lesiones cerebrales, una psicopatología de neurosis, psicosis o esquizofrenia, son
estados alterados de la conciencia porque no permiten que la persona se relacione adecuadamente consigo mismo y con los demás, despersonaliza, transforma indebidamente su conexión porque sus percepciones se tornan falsas y se convierten en ilusiones o alucinaciones. Pero en otro espectro de la modificación de la conciencia hay otros estados en los cuales se modifican las percepciones pero no con carácter patológico, sino con un carácter creativo. Es ahí donde entran las estrategias, unas más terapéuticas y otras más de realización
personal, que tienen que ver con la modificación y ampliación de los estados de conciencia. A partir de los sueños, la relajación, la meditación, los estados de trance paranormal, los estados de trance mediúmnico, los estados de éxtasis, los estados de modificaciones a partir de experiencias religiosas como por ejemplo en el misticismo oriental o en el misticismo occidental, de modo que es un amplio espectro de modificación de estados de la conciencia, la clave está en no confundir un estado modificado de conciencia que es saludable como es el sueño y que tiene unos significados, con lo que pueden ser estados de creatividad, de expansión de la conciencia, dominio de otras dimensiones,conocimiento de vidas pasadas, experiencias de mediumnidad ( no confundir eso con psicosis, neurosis, esquizofrenias o estados de modificación de la conciencia inducidos por drogas psicodélicas o estupefacientes. Este es el panorama de lo que debe ser esta charla hoy, la conciencia y
sus estados modificados.
P- Y dentro de estos estados modificados,uno que no ha nombrado y suele llamar mucho la atención es la hipnosis, ¿qué nos puede contar sobre ello?
R- La hipnosis es un procedimiento para lograr por medio de la modificación del yo consciente, sustituir unos reflejos condicionados negativos que están haciendo daño en la persona, por sugerencias o sugestiones de tipo positivo. Un estado de inducción hipnótica, bien sea el más leve, un estado letárgico, o un estado más profundo,
cataléptico, o un estado sonambúlico, es una modificación de la conciencia, generalmente hetero-inducida por un terapeuta, aunque puede ser auto-inducida en la auto-hipnosis.
Evidentemente los estados de inducción hipnótica se han demostrado, cuando son dirigidos con fines clínicos y no de espectáculos, que se traducen en soluciones terapéuticas a múltiples problemas. Hay otros estados que también se podrían mencionar adicionalmente, por ejemplo los viajes extracorporales o viajes astrales, proyecciones fuera del cuerpo, que también son estados modificados de la conciencia.
P- Antes de comenzar la entrevista, te he comentado que en la revista intentamos dar un toque algo más científico de lo habitual a muchos de los temas que tratamos. Te quería preguntar si estas técnicas sobre las que hemos hablado se pueden acoger, a día de hoy, al método científico de alguna forma. 
R- Sí, muchas de ellas están encuadradas hoy en día, todo depende del grado de profundización. Están encuadradas en un planteamiento que se puede llamar científico,lo que pasa es que hoy en día es un término
que varía. El científico estrictamente en el paradigma materialista, considerará que sólo es científico aquello medible, visible y tangible, y hasta Freud le resultará sospechoso. En líneas generales, en una visión amplia de lo que es el método científico, caben estas investigaciones, sin que se establezcan conclusiones definitivas,
pero caben estas investigaciones.
No le robamos más tiempo, muchas gracias por estos minutos.

La conferencia que dio Jon Aizpúrua sobre estados alterados de la conciencia,podemos verla en internet en la siguiente dirección: http://www.youtube.com/watch?v=03AQOxfTDWo

Entrevista procedente de  la Revista editada por el Centro Giennense de Estudios Espíritas.

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                 ¿Se puede amar a un enemigo ?

Jesús de Nazaret aconsejó que así se hiciese, pero con este consejo no se refirió a que milagrosamente cambiásemos de repente un natural sentimiento de miedo por el daño que nos pueda hacer, o de resentimiento y hasta odio por el mal que nos pueda causar alguien por el que podemos sentir cierta repulsión si lo percibimos o reconocemos como enemigo, a cambio del sentimiento grandioso del Amor que viene de Dios. El no nos pide nunca el hacer este milagro instantáneo ni de hacer nada imposible; solamente nos recomendó que nos amáramos todos de la misma forma que Él amó a la humanidad.
El rencor , la antipatía o el resentimiento hacia alguien que consideramos como enemigo, en el fondo son un modo de defenderse o de protegerse de él. Estos sentimientos negativos son como un mecanismo de defensa o una barrera que se coloca entre ambos, porque así uno se siente como en igualdad de condiciones respecto a su enemigo.
Jesús- Cristo cuando así nos aconsejó, se refería en primer lugar al Perdón, porque perdonar es una necesidad moral para el que perdona, más aún que para el perdonado, porque todos tenemos algo de lo que ser perdonados, y no nos podremos sentir así, experimentando la paz de haber sido perdonados , mientras no hayamos perdonado nosotros mismos. Recordemos la frase de la oración del “Padre Nuestro” que enseñó Jesús: “…Perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”, o sea que en la medida en que nosotros perdonemos a los demás, seremos igualmente perdonados por el Amor de Dios, por medio de la ley de Consecuencias.
En segundo lugar el Maestro Jesús se refería a la voluntad y el esfuerzo por alejar esos sentimientos o resentimientos por deseos de venganzas incumplidas , en un sentido natural e instintivo de pretender ser uno mismo el brazo justiciero y reparador de las ofensas recibidas. Estos sentimientos y resentimientos son siempre negativos en tanto se mantienen, por ser desequilibradores de la paz interior de la persona.
Por tanto ,amar a un enemigo, supone como primera condición, la voluntad de perdonar íntimamente , procurando cambiar gradualmente el sentimiento de enemistad, por deseos de bien hacia ese enemigo, aunque nos haya hecho o nos pueda hacer daño, devolviendo así bien por mal. Esto es humanamente difícil , pero es el primer paso obligado para llegar a conseguirlo y cuando Cristo nos lo propuso es porque El sabía perfectamente que todos podemos llegar a lograrlo.
La persona que perdona se hace moralmente superior a su enemigo, de modo que el odio de este, no puede alcanzarle ni afectarle, pues no sintoniza su vibración positiva del perdón y del Amor, con la negativa de odios, deseos de venganzas, celos, etc que pueda tener hacia él su enemigo; de otro modo si las vibraciones mentales y psíquicas de ambos son del mismo tono, el rencor y la negatividad que pueda tener un enemigo, harán presa fácil en su víctima odiada.
Desde otro enfoque, podemos intuir que Jesús también se refería al enseñarnos que hay que llegar a amar a nuestros enemigos, que debíamos amar o al menos aceptar las pruebas , trabajos y sacrificios de la vida, que son muchas veces nuestros mayores enemigos constantes que aparecen cotidianamente y que nos impiden y lastran nuestra normal evolución. Al amarlos los asumimos con ilusión, y cuando así los afrontamos , los sentimos como algo que hemos vencido y dominado en el camino de la vida, experimentando la satisfacción avisadora de nuestro triunfo sobre ellos .
- Jose Luis Martín-
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Amaros los unos a los otros, como Yo os he amado ”
-Jesús Cristo -

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lunes, 20 de enero de 2014

LECCIÓN DE LA EXPERIENCIA


“El Cielo y el Infierno”, de Allan Kardec, como se sabe, es un libro que trata de la Justicia Divina según el Espiritismo. En ese libro encontramos, no muy habladas entre nosotros, diversas comunicaciones de Espíritus en situaciones muy variadas.
Una de ellas es de un bohemio, uno de esos tipos humanos, que, si jamás hicieron mal a nadie, nunca lesionaron el patrimonio de los otros, tampoco hicieron el bien.
Y pasan por la vida en blancas nubes, como dice un poeta. Pues bien, tiempo después de haber pasado hacia el otro plano, vino el Espíritu, que dijo llamarse Lisbeth, cuando estaba encarnado, se comunicó a través de un médium, lamentando amargamente la vida inútil que llevó en la Tierra. Tuvo el mérito de arrepentirse, así que se dio cuenta, pero todavía necesitaba tiempo para poder empezar una nueva jornada, después de una experiencia tan llena de extravagancias.
Sufriendo mucho, por que no supo o no quiso sacar provecho de la existencia terrena, en beneficio de su elevación espiritual, habló de esta forma el deprimido Espíritu:
“- Estoy libre, sí, pero todavía no expié, es preciso que repare el tiempo perdido si no quiero prolongar los sufrimientos. Espero que Dios, teniendo en cuenta la sinceridad del arrepentimiento, me conceda la gracia de su perdón. Hombres, hermanos míos, yo viví solo para mí, y ahora, expío y sufro. Que Dios os conceda la gracia de evitar las espinas que ahora me laceran.”
Véase bien lo que es una existencia encerrada en el egoísmo, sin tener conocimiento de nada más, como si no perteneciese a la Humanidad.
El sufrimiento de ese Espíritu, realmente, era grande, por el remordimiento de haber sido tan solo, un gozador de la vida, sin haber sentido jamás, interés por el dolor ajeno.
De esta forma vive mucha gente. Pero cuando el Espíritu se enfrenta con la cruda y desnuda realidad, fuera de la materia, siente una incalculable decepción, una depresión tremenda, porque nada hizo de útil, tan solo cuidó de sí mismo, gozó la vida con todos los excesos y después vio claramente el cuadro de su propia realidad.
Es lo que nos enseñan, del mundo espiritual, las lecciones de los mentores.
Después de que el Espíritu comunicante hubiese llorado su amargura, vino el guía de la sesión y dio esclarecimiento, haciendo una advertencia, aún hoy oportuna, sobre las personas que viven a su modo, rindiendo culto a la materia, corriendo y bebiendo en demasía, sin jamás haber procurado el alimento espiritual. He ahí una lección válida, a pesar de que la comunicación ya tenga más de un siglo.
Es de esta forma.
Hay personas que solo piensan en sus intereses, exageran la medida de los placeres de la vida y nunca tienen, por lo menos, un minuto para la meditación sobre los problemas espirituales. La vida de esas personas es un corre-corre constante, ¡como si el mundo tuviera que acabar en el próximo minuto!.. Y, por ello mismo, el momento jamás llega para las cosas inherentes al Espíritu.
En las situaciones difíciles, sin embargo, se agarran a todo, desesperadamente, y quieren que después vengan las soluciones, rápidas y concluyentes.
Cuando llega la hora del desenlace, están completamente sin preparación desde el punto de vista espiritual y, después, encararán la situación que enfrentó el Espíritu del bohemio en la sesión mencionada en “El Cielo y el Infierno”: mucha perturbación y desolación, porque pasó una vida desarreglada y vacía, ¡dolorosamente vacía!
La enseñanza espírita es de equilibrio en todas las cosas. Sin exagerar sobre la abstención sistemática, pues la pretensión de santidad, muchas veces es una violencia al orden natural de la vida, ni la exageración opuesta, que es justamente el de la extravagancia, del bienestar físico sin límites.
Dice la Doctrina que el hombre debe vivir según sus necesidades y las leyes de su propio mundo. No quiere, por tanto, que el hombre reine el mundo o viva en penitencia, pues es un tipo de vida improductiva. Pero también advierte, claramente, que el hombre debe aprovechar bien las oportunidades de la existencia terrenal para su mejoramiento, no tan solo desde el punto de vista material, sino, sobre todo, del punto de vista espiritual.
El Espiritismo no condena las satisfacciones del mundo, como tampoco prohíbe las expansiones de alegría, ni siquiera ciertas futilidades inofensivas.
Si el hombre está en el mundo, debe ser del mundo. Pero es preciso saber estar en el mundo y no dejarse esclavizar por tantas cosas. Es ahí que esta el sentido de equilibrio. Las ventajas materiales, que no son ilícitas, una vez conquistadas a través del trabajo honesto, debe ser instrumento del bien, nunca el opio que emborracha y ciega al espíritu.
Por la experiencia traída por tantos Espíritus, que ya vivieron sus dramas, nosotros debemos, naturalmente, por nuestra parte, procurar de cerca, encaminar la vida hacia el lado espiritual, sin que sea necesario vivir fuera de las leyes naturales o repeler las satisfacciones que el mundo ofrece.
 El peligro no está en el uso de los bienes de la vida, sino en los abusos, porque todo procedimiento abusivo compromete la situación del Espíritu.
La comunicación recogida en “El Cielo y el Infierno” hace pensar mucho....
- Adaptación: Oswaldo Porras-
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304 – ¿Recuerda el Espíritu su existencia corporal?
– Sí; es decir, que habiendo vivido muchas veces como hombre,recuerda lo que ha sido, y te aseguro que a veces se ríe con lástima de sí mismo.
Como el hombre que, llegado a la edad de la razón, se ríe de las locuras de la adolescencia o de las puerilidades de su infancia
305 – El recuerdo de la existencia corporal, ¿se presenta al Espíritu, después de la muerte, de un modo completo e inesperado?
– No, le aparece poco a poco, como algo que sale entre las brumas y a medida que fija en ello su atención.
306 – ¿Recuerda el Espíritu detalladamente todos los sucesos de su vida, o abraza el conjunto de una ojeada retrospectiva?
– Recuerda las cosas en proporción a las consecuencias que producen a su estado de Espíritu; pero comprenderás que hay circunstancias de su vida a las que no da importancia alguna y de las cuales ni siquiera procura acordarse.
– ¿Podría acordarse de ellas si quisiera?
– Puede recordarse de los detalles y de los incidentes más minuciosos, bien sea de los acontecimientos o hasta de los pensamientos; pero cuando eso no trae utilidad, no procura recordarse.
– ¿Entrevé el Espíritu la finalidad de la vida terrena en relación con la vida futura?
– Ciertamente que la ve y le comprende mucho mejor que cuando estaba encarnado; comprende la necesidad de purificarse para alcanzar el infinito y sabe que en cada existencia se libra de algunas impurezas.
307 – ¿Cómo se plasma la vida pasada en la memoria del Espíritu? ¿Por un esfuerzo de su imaginación o como un cuadro que tiene ante los ojos?
– De una y otra manera; pues todos los actos cuyo recuerdo le interesa viven en él como si estuviesen presentes. Los otros permanecen más o menos en la vaguedad de su mente o totalmente olvidados.
Cuanto más se desmaterializa, menos importancia atribuye a las cosas materiales. Con frecuencia, evocas a un Espíritu errante, que acabó de dejar la Tierra y que no recuerda los nombres de las personas que amó, ni los detalles que te parecen importantes; es que poco le interesan y caen en el olvido. Lo que recuerda muy bien son los hechos principales que lo ayudan a mejorarse.
308 – ¿Recuerda el Espíritu todas las existencias precedentes a la última que acaba de vivir?que ya recorrió el viajero. Pero dijimos que no se recuerda de manera absoluta de todos sus actos, sino en razón de la influencia que tienen sobre su estado presente. Respecto a las primeras existencias, las que pueden considerarse como la infancia del Espíritu, se pierden en la vaguedad y desaparecen en la noche del olvido.
309 – ¿De qué manera considera el Espíritu el cuerpo que acaba de dejar?
– Como un vestido incómodo que le molestaba, sintiéndose feliz, por estar libre de él.
– ¿Qué sentimiento le despierta el espectáculo de su cuerpo descomponiéndose?
– Casi siempre de indiferencia, como por una cosa que ya no tiene.
310 – Al cabo de cierto tiempo, ¿reconoce el Espíritu los huesos u otros objetos que le han pertenecido?
– Algunas veces, lo que depende del punto de vista más o menos elevado bajo el cual considera las cosas terrestres.
311 – El respeto que se tiene de las cosas materiales que quedan del Espíritu, ¿llama su atención acerca de ellas y ve con gusto semejante respeto?
– Siempre se considera feliz el Espíritu de que se acuerden de él. Las cosas que de él se conservan le recuerdan a vuestra memoria;pero el pensamiento es lo que le atrae a vosotros y no sus objetos.
312 – ¿Conservan los Espíritus el recuerdo del sufrimiento que han experimentado durante su última existencia corporal?
– Con frecuencia, conservan ese recuerdo que les hace apreciar mejor el valor de la felicidad que pueden disfrutar como Espíritus.
313 – El hombre que fue feliz en este mundo, ¿echa de menos sus placeres, cuando deja la Tierra?
– Sólo los Espíritus inferiores pueden echar de menos alegrías que se armonizan con su imperfección y que expían con sus sufrimientos. Para los Espíritus elevados es mil veces preferible la dicha eterna a los efímeros placeres de la Tierra.
Como el hombre adulto que desprecia lo que encontraba delicioso en su infancia.
314 – El que con un fin útil ha empezado grandes trabajos que ha visto interrumpidos por la muerte, ¿siente en el otro mundo no haberlos acabado?
– No, porque ve que otros están destinados a terminarlos.
Por el contrario, procura influir en otros Espíritus humanos para que los continúen. Su objetivo en la Tierra era el bien de la Humanidad; pues bien, ese objetivo es el mismo en el mundo de los Espíritus.
315 – El que dejó obras de arte o de literatura, ¿conserva por ellas el mismo amor que durante la vida?
– Según su elevación, las juzga bajo otro punto de vista y con frecuencia condena lo que antes más admiraba.
316 – ¿Se interesa aún el Espíritu por los trabajos que se ejecutan en la Tierra por el progreso de las artes y las ciencias?
– Eso depende de su elevación o de la misión que pueda desempeñar. Lo que os parece magnífico, es con frecuencia insignificante para ciertos Espíritus y lo admiran como el sabio la obra de un escolar. Examinan lo que puede probar la elevación de los Espíritus encarnados y su progreso.
317 – ¿Conservan los Espíritus, después de la muerte, el amor a la patria?
– Es siempre el mismo principio: para los Espíritus elevados,la patria es el Universo; en la Tierra lo es el lugar donde hay más personas que le son simpáticas.
La situación de los Espíritus y su modo de apreciar las cosas varía hasta lo infinito, en proporción al grado de su desarrollo moral e intelectual. Los Espíritus de orden elevado, generalmente, se detienen por poco tiempo en la Tierra. Todo lo que en ella se hace es tan mezquino en comparación con la magnificencia de lo infinito y son tan pueriles a sus ojos las cosas a que los hombres dan la mayor importancia, que pocos atractivos encuentran, a menos que sean llamados con la mira de que cooperen al progreso de la Humanidad.
Los Espíritus de orden intermedio vienen a la Tierra con más frecuencia, aunque consideran las cosas desde más elevado punto de vista que durante la vida. Los Espíritus vulgares son en cierto modo sedentarios en ella y constituyen la masa
de la población ambiente del mundo invisible; conservan, con poca diferencia,
las mismas ideas, los mismos gustos y las mismas inclinaciones que tenían bajo
su envoltura corporal; toman parte en nuestras reuniones, en nuestras ocupaciones
y en nuestras diversiones, en las que participan más o menos activamente, según
su carácter. No pudiendo satisfacer sus pasiones, gozan con los que se entregana ellas y los excitan. Entre ellos, los hay más graves que miran y observan para instruirse y perfeccionarse.
318 – ¿Se modifican las ideas de los Espíritus en estado de desencarnados?
– Mucho. Pues sufren modificaciones muy grandes a medida que el Espíritu se desmaterializa. Puede a veces conservar por largo tiempo las mismas ideas; pero la influencia de la materia disminuye poco a poco y ve las cosas más claramente. Entonces es cuando busca los medios de mejorarse.
319 – Puesto que el Espíritu ha vivido ya la vida espírita, antes de su encarnación, ¿de dónde procede su admiración al entrar en el mundo de los Espíritus?
– No pasa de ser efecto del primer momento y de la turbación que sigue al despertar; pero más tarde se reconoce perfectamente, a medida que se le presenta el recuerdo del pasado y se borra la impresión de la vida terrestre. (163 y siguientes).
– Todo su pasado se descorre ante él como etapas del camino

Tomado del "Libro de los Espíritus"
Allan Kardec
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El amor separado de la fraternidad universal no es mas que un simulacro de amor”
-Frase 506 de Jesús-(Centro de Estudios de Ciencias Universales)

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                           El Amor

Es una energía o vibración psíquica muy sutil, que procede de la Inteligencia y Voluntad Suprema que llamamos Dios, siendo esta vibración uno de Sus infinitos atributos y manifestaciones, por lo que conforma una ley Cósmica que rige toda la creación y se manifiesta y se realiza en todos los seres que existen en el Universo, a través de la dinámica de la Ley de Evolución Universal . Pero en realidad el Amor es mucho más de lo que le suponen todas las connotaciones humanas que lo utilizan o lo enmascaran.
Desde un análisis espiritual y profundo, el Amor en sí mismo, es una vibración de energía inagotable, pura y sutil que actúa sin cesar en todo el universo alcanzando a todos los mundos y a sus criaturas , y esta inconmensurable obra la realiza de un modo inteligente y perfecto, con un carácter permanente de creación y de renovación. Esto lleva a comprender la existencia de ese Ser origen y causa de todo cuanto existe, al que llamamos Dios, y esta existencia se comprueba al analizar y sentir la Perfección, la Inteligencia y el orden que rige toda la Creación y la Naturaleza, desde el macrocosmos al microcosmos, incluyendo lo más íntimo del ser humano que lo siente reflejar y manifestarse en su corazón. Se podría afirmar que el Amor, con mayúsculas, es la Esencia o la naturaleza misma de Dios, o que es la causa de la Vida en todas sus manifestaciones. Esta Energía Divina como ya se ha dicho anteriormente, afecta a todas las Humanidades, a todos los mundos y a la Creación entera, a los que da vida y existencia.
Bajo un aspecto más humano, el amor supone un sentimiento que nació del alma ( o que esta comenzó a reflejar), a partir de cierto grado de evolución , y que se comenzó a manifestar bajo las forma del afecto, ternura, cariño, comprensión, compasión , compañerismo y ansia de ayudar a los demás y de colaborar en la consecución de su felicidad.
Cuando se experimenta el Amor auténtico y puro , se experimenta un gozo y una dicha inenarrables; se siente una paz y una dicha indescriptible; las personas que por egoísmo aún no lo han podido comprobar, no pueden imaginar como es la sensación maravillosa que se experimenta cuando nuestro Ser sintoniza con la misma vibración amorosa y grandiosa que proviene de su Fuente de Origen.
El Amor puro cuando se siente o experimenta va sutilizando el alma poco a poco, limpiándola de las energías psíquicas negativas que porta en sí misma, debido a errores cometidos cuando el Ser actuó al margen de la Ley de Dios, cuya esencia es el Amor. Las consecuencias de estos errores van ensuciando y oscureciendo la energía del alma hasta que esta , antes o después, finalmente necesita ser depurada por la nueva sintonia con el Amor o bien por el dolor rectificador. Se podría considerar que el Amor es como la forma dulce de saldar las deudas contraídas con la Justicia Divina; la otra forma es el dolor y el sufrimiento , tan comunes en nuestro mundo cuando sustituyen al Amor en su función depuradora
Este elevado sentimiento , todavía poco desarrollado en nuestra Humanidad, conlleva en sí mismo el premio inmediato de la satisfacción y felicidad que con él se experimenta y que le da sentido a nuestra existencia.
Debemos tener presente que es muy cierta la frase que dice que cuanto mas Amor se da, más Amor se recibe, por lo que quien no haya intentado llevarlo a cabo todavía, no imagina como es el estado de felicidad y plenitud que desperdicia por no saber amar de verdad y desinteresadamente .
El Amor vence todas las barreras , porque en donde él reina, no existen las enemistades ni los recelos, y se ocultan o minimizan los defectos de los demás. Es como la llave maestra que abre corazones endurecidos y que es capaz de hacer brotar flores en donde antes solamente había abrojos. Es el verdadero poder oculto que tenemos y que es ignorado o confundido por la mayoría de las personas.
Los Seres humanos conscientes de esto nos debiéramos esforzar por mantener sentimientos de Amor hacia todo el mundo, sea quien sea, procurando darnos siempre a los demás e intentando hacer felices a todos en la medida de lo posible. De este modo estaremos conquistando nuestra propia felicidad.
El Amor auténtico, que es Divino, no exige ninguna contrapartida. Cuando se instala en nuestro corazón, solo se ama por la propia dicha de amar, libremente, gozando con la felicidad que causamos. Se ama de verdad cuando se siente de modo espontáneo y natural, sin que ningún acto positivo de voluntad tenga que ver en ello.
Solo el que sabe independizarse emocionalmente de las personas, sabrá amarlas sin ataduras emocionales, aceptándolas tal como son. Esta independencia emocional está fuera de todo apego y de toda recriminación, lo cual hace nuestro Amor mas fuerte y auténtico, por lo que la forma ideal del Amor, es aquella en que este se manifiesta libremente, en libertad y sin ninguna clase de ataduras..
No debemos confundir el Amor con los apegos; así vemos como mas o menos inconscientemente, todos nos atamos o apegamos a algo o a alguien, o bien a los deseos y a los miedos de no ser queridos o aceptados. Por lo dicho, el Amor auténtico supone una ausencia natural de apegos y por tanto de sufrimientos y de miedos por perder algo, porque el Amor así sentido y comprendido está libre de ataduras y no pone condiciones.
Cuando lo experimentamos, atrae a nuestra vida la armonía Divina , felicidad y plenitud, porque endulza la vida del Ser humano acercándolo a la Esencia Divina que es su origen. Por eso, es la base moral de las enseñanzas de Cristo y de todos los Enviados y Profetas que han venido a nuestra Humanidad para ayudarnos a evolucionar.
El Amor se manifiesta en muchas variantes que pueden ser experimentadas por el Ser humano: amor materno, amor filial, amor fraterno, amor al prójimo, bondad, resignación, misericordia, altruismo, gratitud, perdón, etc. El auténtico Amor debe ser un Amor responsable, sintiendo que tenemos que amar con la responsabilidad de servir, siendo útiles y ayudando a todas aquellas personas que lo necesiten, siendo esta la actitud propia de un Mundo de Regeneración, con la consciencia de pertenecer a una Unidad con todo lo creado.
Nos debemos amar a nosotros mismos profundamente, así como a los demás, a través del reconocimiento de la parte Divina que conforma la Esencia de cada Ser humano. (Recordemos que esa Esencia es herencia directa de nuestro Padre Común: Dios)

¿El afecto también es Amor?

El afecto no es realmente Amor Divino, pero es un primer paso para la llegada de este. Es una variante del mismo que puede nacer desde la simpatía, agradecimiento, etc., pero no se le debe confundir con el auténtico Amor. El afecto supone un sentimiento mas o menos fuerte de atracción y de simpatía por ley de afinidad entre personas que cuando es mutuo, puede suponer el comienzo de la amistad y del Amor.
Este sentimiento no tiene nada que ver con la sexualidad, por lo que se puede dar indistintamente entre personas de igual o de distinto sexo, familiares, etc.
Cuando este sentimiento va evolucionando y va creciendo, se va convirtiendo en Amor. Este se diferencia del afecto en que es un sentimiento mucho más intenso y elevado que el afecto, y es superior a cualquier otro sentimiento. Este se extiende hacia todos los seres en general , porque el auténtico y puro Amor es impersonal y se manifiesta en quien lo experimenta como un estado de felicidad intensa, en donde el Ser solo aspira a ayudar y a entregarse sin límites para contribuir al bien y a la felicidad de los demás.

-Jose Luis Martín-
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 El Amor, siendo hálito de Dios, es el alma de la Vida, y la vida del Alma.”
Divaldo Pereira Franco -






domingo, 19 de enero de 2014

DESPERTANDO A TRAVÉS DEL AMOR



Jesús estableció el amor a Dios por encima de todo y al prójimo como así mismo, como la base, la razón y el fin de la vida, para crecer y elevar la realidad interior de la criatura, haciendo de ella surgir en todas sus potencialidades, que están es un estado latente en su interior.

Amar es un arte que exige madurez y sacrificio en el cual se deben invertir los valores del sentimiento y de la inteligencia para alcanzar la plenitud. Ese amor sin cadenas, fomenta el sentido de la fraternidad, que produce una generosa tolerancia para con las faltas y limitaciones ajenas y perdona penetrando por detrás de las apariencias, no siempre agradables, que permanecen ocultas.

Para equilibrar al hombre el concepto de Jesús sobre el amor es el derrotero más seguro.

A medida que adquiere madurez el amor se hace más extenso, exteriorizándose y alcanzando a las demás personas interfiriendo las condiciones de vida del lugar donde marcha.

La necesidad de vivir en sociedad es manifestación del amor, en su más profunda expresión, impeliendo a los individuos hacia una comunión de sentimientos más plena, a través de la cual se realizan.

Las desdichas morales y angustias generadoras de sufrimientos variado alcance resultan de la visión destorcida sobre el amor que lleva a la criatura a las imposiciones egoístas, que disimulan con la apariencia del sentimiento noble.

Los antagonismos, los odios fulminantes, las amarguras de larga duración, los estímulos para la venganza, surgen por la ampliación arbitraria de la facultad de amar, sometiendo al projimo y explotándolo, se impone y corrompe, cosa que debilita los tejidos sutiles de la organización espiritual, facultando el desencadenamiento de innumerables enfermedades.

El pasado es una sombra pesada, ocultando desdichas e impiedad, el futuro es poderosa luz a diluir todas las edificaciones de la perversidad y de la insania que medran y se desarrollan en los laberintos de la ignorancia y de la ilusión.

Todos somos víctimas de nosotros mismos, que devolvemos mal por mal, sin aprovechar el dolor como generador de bendiciones y el infortunio como sumidero de moléculas e imperfecciones.

La vida no es ministrante de pasiones mezquinas ni campo de continuo barbarismo a sueldo de los impositivos egoístas de cada criatura. El hombre a de tener tiento, oir y meditar. El Señor escucha las oraciones de arrepentimiento y se apiada de todos. Es tiempo de recomenzar. La vida no tiene limites en su extensión y su objetivo es la felicidad de todos los que nos encontramos arrastrados por las corrientes de los acontecimientos que desencadenamos a través de nuestros pensamientos, palabras y actos…

Cuando un enfermo pide la protección espiritual, casi siempre lo hace con la intención de recomponer el organismo, recuperar la salud, usufructuar de un periodo Más demorado en el cuerpo. Y extraña mucho que los resultados sean opuestos a los anhelados. Olvidando que la verdadera vida es la del Espíritu, es muy natural que ante una permanencia más prolongada en el cuerpo, con gravámenes y peligros que pueden perjudicar el proceso de elevación de la criatura, en muchos casos está sea reenviada al hogar; del mismo modo que, tomando en consideración los beneficios que la reencarnación propicia, aun cuando bajo dolores y pruebas muy severas, se esfuercen los Mentores por dilatar el plazo de permanencia. La función del sufrimiento no es punitiva, es rectificativa, educativa.

El hombre debe despertar para el examen de otros valores que quedan al margen y que necesitan ser considerados. Tan pronto funcionan sus objetivos, se diluyen las penosas imposiciones y el individuo marcha con seguridad viviendo las experiencias del bien y del amor. Es necesario romper el circulo del hierro en que se mueven las criaturas, implicadas en los vicios y crímenes, yendo a la tierra y volviendo sin que hayan conseguido provecho y paz en las experiencias que se consideran malogradas.

Somos viajeros de los infinitos caminos del tiempo, permanecemos, por capricho, en los valles desiertos y sombríos, cuando nos esperan las cumbres amplias y habitadas por la felicidad. Nos detenemos, por el momento, en el pantano, sufriendo la asfixia de las exhalaciones de los cuerpos y vegetales en putrefacción, cuando estamos destinados al altiplano de la paz donde la brisa perfumada del amor nos rocía, canta la balada de la perenne esperanza de victoria.

Caemos para levantar. Paramos para recobrar fuerzas y proseguir. Permanecer en la caída o persistir en el descanso es matar el tiempo y retroceder en la conquista de la gloria.

“No relaciones dolores ni anotes sinsabores. Quien se complace, en lamentaciones, de la retaguardia se opone al crecimiento y a la conquista que lo aguardan.

La existencia significa mucho para el espíritu, y almas ennoblecidas que nos aman, se empeñan para que no nos falte valor y oportunidad, servicio y realización. no obstante de nosotros depende la permanencia en la vega, mirando las estrellas o en la ascensión, rumbo a los astros relucientes. ..

En la Biblia, el libro que narra el pueblo hebreo, en la trama del Viejo Testamento, encontramos revelaciones espirituales y advertencias no siempre consideradas, premoniciones y profetismo, anunciando la llegada de Jesús a la Tierra. En el Nuevo testamento identificaremos al Maestro en continua labor invitando a seguirle, sufriendo por amor y entregándose en total donación. Su voz canta para nuestros iodos los poemas de las aguas, del aire, de los vegetales y de toda la Naturaleza, en el apogeo de las Bienaventuranzas que fascinan, abriendo los ojos, los oídos y el entendimiento. Meditar en sus nobles enseñanzas es fortalecer el ánimo. Se toman fuerzas para abandonar la utopía y retornar al hogar, como el “hijo prodigo” de la parábola, donde esperan cariño y afecto. Conocedor del mundo se puede elegir, para después, saber la directriz a tomar: ¡Dios, o las riquezas! Nuevos amigos nos presentaran nuevos rumbos y ampliaran, el entendimiento, considerando la fe.

“No recelemos romper con el mal que todavía reside en nuestro mundo interior. No consiste en un acto simple lo que ha de seguir a nuestra decisión, por el contrario tendremos que invertir mucho para alcanzar la meta. Quien se niega al avance reposa, sin embargo, se candidata a la parálisis.

No posterguemos, por comodidad o negligencia, el momento de la felicidad. Entregándonos al Bien estaremos amparados por donde caminemos. No nos serán regateados auxilios, sin embargo, tendremos que seguir con los propios pies, bajo el comando de una firme voluntad y de una robusta decisión.

Las enfermedades expurgadoras invitan a la renovación y son las que ayudan a la liberación de los vicios.

Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro de Cuadros de la Obsesión de Divaldo Pereira Franco

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Caridad para con los criminales

La verdadera caridad es una de las más sublimes enseñanzas que Dios haya dado al mundo. Entre los verdaderos discípulos de su doctrina, debe existir una fraternidad completa. Debéis amar a los desgraciados y a los criminales, como a criaturas de Dios a las cuales se concederá el perdón y la misericordia, si se arrepienten como a vosotros mismos, por las faltas que cometéis contra su ley. 
Pensad que vosotros sois más reprensibles, más culpables que aquellos a quienes rehusáis el perdón y la conmiseración, porque muchas veces ellos no conocen a Dios como vosotros lo conocéis, y se les harán menos cargos que a vosotros.

No juzguéis, ¡oh!, no juzguéis queridos amigos míos, porque el juicio que vosotros forméis os será aplicado aún con más severidad, y tenéis necesidad de indulgencia por los pecados que cometéis sin cesar. ¿No sabéis que hay muchas acciones que son crímenes a los ojos de Dios, a los ojos del Dios de pureza, y que el mundo sólo considera como faltas ligeras?

La verdadera caridad no consiste solamente en la limosna que hacéis, ni tampoco en las palabras de consuelo con que podéis acompañarla, no; no es esto sólo lo que Dios exige de vosotros. La caridad sublime enseñada por Jesús consiste también en la benevolencia concedida siempre y en todas las cosas a vuestro prójimo. Podéis también ejercitar esa sublime virtud con muchos seres que no tienen necesidad de limosnas y a quienes las palabras de amor, de consuelo y de valor conducirán al Señor.
Se acercan los tiempos, os repito, en que la gran fraternidad reinará en este globo; la ley de Cristo es la que regirá los hombres; ella sola será el freno y la esperanza, y conducirá a las almas a la morada de los bienaventurados. Amaos, pues, como hijos de un mismo padre; no hagáis diferencia entre los otros desgraciados, porque Dios es quien quiere que todos sean iguales; no despreciéis a nadie; Dios permite que estén entre vosotros grandes criminales con el fin de que os sirvan de enseñanza. Muy pronto, cuando los hombres sean conducidos a la práctica de las verdaderas leyes de Dios, ya no habrá necesidad de esas enseñanzas, "y todos los espíritus impuros y rebeldes serán dispersados en mundos inferiores en armonía con sus inclinaciones" Debéis a éstos de quienes hablo el socorro de vuestras oraciones: es la verdadera caridad. No es necesario que digáis de un criminal: "Es un miserable; es menester purgar la Tierra; la muerte que se le impone es demasiado benigna para un ser de su especie".
No, no es así como debéis hablar. Contemplad a Jesús, vuestro modelo; ¿qué diría si viese junto a El a ese desgraciado? Le compadecería; le consideraría como a un enfermo muy desdichado, y le tendería la mano. Vosotros no podéis hacerlo en realidad, pero al menos podéis rogar por él y asistir a su espíritu durante los pocos instantes que debe pasar en la Tierra. El arrepentimiento puede conmover su corazón, si rogáis con fe. Es vuestro prójimo, como el mejor de entre los hombres; su alma descarriada y rebelde, es creada como la vuestra, para perfeccionarse; ayudadle, pues, a salir del cenegal, y rogad por él. (Elisabeth de Francia. Havre, 1862).

"Un hombre está en peligro de muerte; para salvarle es menester exponer la propia vida; pero se sabe que ese hombre es un malhechor, y que si se escapa, podrá cometer nuevos crímenes. Sin embargo de esto, ¿debe uno exponerse para salvarle?"
Esta es una cuestión muy grave y que naturalmente se presenta a la inteligencia. Contestaré según mi adelantamiento moral, puesto que estamos en el punto de saber si uno debe exponer su vida aunque sea por un malvado. La abnegación es ciega: se socorre a un enemigo: debe, pues, socorrerse a un enemigo de la sociedad, a un malhechor, en una palabra. ¿Creéis que sólo se arrebata a la muerte a este desgraciado?
     Quizá le arrancaréis a toda su vida pasada. Porque, acordaros de que en esos rápidos instantes que le roban los últimos minutos de la vida, el hombre perdido vuelve sobre su vida pasada, o más bien, esa vida pasada se le presenta delante. Quizá la muerte llegue demasiado pronto para él; la reencarnación podrá ser terrible; ¡ lanzaros, pues, hombres ! vosotros a quienes la ciencia espiritista ha iluminado, lanzaros, arrancarle a su condenación, y acaso entonces ese hombre que hubiera muerto blasfemando, se echará en vuestros brazos. Con todo, no hay necesidad de pensar si lo hará o no; pero marchad a su socorro, porque salvándole, obedecéis a la voz del corazón, que os dice: "¡Puedes salvarle, sálvale!" (Lamennais. París, 1862). 

Extraído de: "El Evangelio según el Espiritismo" - Allan Kardec

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CICLOS DE REENCARNACIÓN
La vida del Espíritu es una sola e inmortal, compuesta de ciclos en concordancia con su necesidad de progreso. Cada uno de esos ciclos, comprende un programa amplio a realizar en el mundo donde baja a encarnar. Cuando dicho programa se realiza en una sola existencia, como suele suceder en las encarnaciones de seres espirituales de gran evolución, el ciclo se circunscribe a esa sola existencia en ese mundo. Pero, dado el atraso evolutivo de nuestra humanidad, ninguno de nosotros realiza el programa en una sola existencia, por lo que necesario es volver una y otra vez, hasta realizarlo. Este mundo nuestro, que dicho sea de paso, no es de los más adelantados pero tampoco de los más atrasados, es una escuela de aprendizaje para espíritus de mediana evolución.
En cada vida venimos para hacer un curso (o completarlo) en el ambiente que corresponda a cada cual, de acuerdo con el estado de adelanto o atraso en que se encuentre. Y como somos malos estudiantes de la vida, Aun cuando la comparación no es exacta, consideremos cada ciclo un curso para una mejor comprensión.
 ¿Cuál podría ser, entonces, el número de reencarnaciones para realizar ese programa? No hay número prefijado, ya que depende del mayor o menor esfuerzo y de la conducta de cada espíritu en la realización de ese programa, trazado en el plano extrafísico. No obstante, debemos considerar que lo peor queda atrás en la noche de los tiempos.
Supongamos que comienza un ciclo con un programa para la conquista de la paciencia, prudencia y cualidades análogas complementarias; que lleva implícito la superación de la impaciencia, irritabilidad, iracundia, etc. Puede que llegue a realizar dicho programa en cinco vidas humanas, puede que emplee diez, veinte o más. No está limitado, depende del propio esfuerzo. Y este número de vidas, componen un ciclo de reencarnaciones. Naturalmente que, en ese mismo ciclo de vidas, adquiere también múltiples experiencias que irán desarrollando su inteligencia y poder mental, a la vez que conquistando cualidades positivas que contribuirán a su progreso.
Supongamos que, ya realizados varios ciclos, haya llegado a un punto o grado de progreso intelectual y desarrollado una gran capacidad mental, pero le falta la conquista más valiosa en el progreso espiritual: el AMOR.
Tendrá que comenzar un nuevo ciclo de encarnaciones para superar el EGOISMO, fuertemente enraizado en el alma humana, y tronco de cuyas ramas salen otras muchas imperfecciones, tales como; envidia, avaricia, amor propio, celos, orgullo, soberbia, etcétera. ¿Cuántas vidas puede necesitar para arrancar de sí, para superar todas esas imperfecciones y adquirir el amor fraterno? Muchas o pocas, depende del grado de imperfección en que cada cual se halle y el esfuerzo que ponga en ello.
Aquellos que creen conseguir la llamada salvación o la gloria en una sola vida, ¿han meditado sobre lo que es la salvación y lo que es la gloria? ¿Conocen acaso, el número de imperfecciones que aún arrastran? ¿Se consideran tan perfectos como para alcanzar ese estado sublime en el corto tiempo de unos años? ¿No será, acaso, que viven con la pueril esperanza de alcanzar graciosamente toda una eternidad de bienaventuranza y felicidad, lo que por el propio esfuerzo ha de conquistarse?
Nuestros errores, en pensamiento, palabras y acciones, productores de fuerzas psíquicas desequilibrantes que hemos hecho gravitar sobre nosotros mismos (según será demostrado al enfocar la Ley de Consecuencias), han impregnado nuestra propia naturaleza psíquica, han oscurecido y densificado el alma y producido un desequilibrio en nuestra sección del Cosmos, y cuyo equilibrio tiene que ser restablecido: ya voluntariamente con amor, amor sentido y vivido en nuestras relaciones humanas , con todo lo creado; y movidos por el dolor.
Concluiremos con la siguiente tesis: el número de vidas futuras o renacimientos necesarios para llegar a la meta, no está determinado por la Ley. Como dijimos al comienzo, la vida del Espíritu es una sola; y las encarnaciones o vidas en los planos físicos, se suceden durante esa vida, que es eterna, en procura de purificación y sabiduría, que elevarán al Espíritu hacia la perfección. Meta hacia la cual TODOS VAMOS; y le liberará de la necesidad de encarnaciones en los mundos atrasados, primero, y más adelantados, después.
Necesario es aclarar que, el tiempo que media entre una y otra vida física, tampoco está fijado cronológicamente, como alguien pueda creer: ya que son varios y variados los factores que influyen en ello.
Mientras algunos seres deseosos de progreso vuelven con frecuencia, otros permanecen largos períodos en el ASTRAL, esa otra dimensión extrafísica.
Como regla general, podemos decir que, los que más necesitan, los más atrasados, reencarnan con relativa frecuencia (aunque mucho depende de las “disponibilidades”). Y a medida que el alma se purifica y el intelecto se desarrolla, es decir, a medida del progreso del Espíritu, el intervalo de tiempo entre una existencia y otra, es mayor.
Lo mismo puede ser de cinco, cincuenta, como de quinientos o más años. En las primeras fases de la etapa humana, las reencarnaciones son más frecuentes por la necesidad que el Espíritu tiene de adquirir experiencias. A medida que va saliendo de esa primera fase bestial de la vida tribual, completamente salvaje y va entrando ya en civilizaciones semisalvajes, y luego en ambientes con mayores facilidades de progreso, comienza a acentuarse más en su alma el egoísmo, con su secuela de: ambición, deseo de dominio, etc.; que endurecen su alma al punto de llegar al crimen, en las diversas modalidades.
En el estado salvaje, apenas infringe las leyes de la vida, ya que actúa instintivamente; pero, ya en esta otra fase, las transgrede con harta frecuencia, adquiriendo deudas para con la Ley y aferrándose a su modalidad egoísta, se niega a aceptar una vida de rectificación y dolor, permaneciendo largos períodos en el astral inferior, interviniendo casi siempre en el plano humano, incidiendo en la mente de los humanos, azuzando sus pasiones, etc.
Son los demonios de las religiones. Empero, como no pueden permanecer eternamente en esa condición, porque ello es contrario a la Ley de Evolución, llega un momento en que la Luz penetra en su mente, enseñándoles el verdadero camino del progreso espiritual y haciéndoles sentir la necesidad de avanzar hacia él. Entonces, arrepentidos, rectifican su rumbo  y comienzan su expiación en nuevas vidas de dolor.
- Sebastián de Arauco-