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lunes, 3 de febrero de 2014

UN ANTIGUO CARRETERO


UN ANTIGUO CARRETERO

Revista Espírita, diciembre de 1859
El excelente médium Sr. V…  es un joven que generalmente se distingue por la pureza de sus relaciones  con el mundo espirita. Con todo, después  que se mudo a los aposentos  que actualmente ocupa, un Espíritu inferior se entromete en sus comunicaciones, interponiéndose  en sus trabajos personales.
Encontrándose, en noche del 6 de septiembre de 1859, en casa del Sr, Allan Kardec, con quien debía trabajar, fue  obstaculizado por aquel Espíritu, que le hacía trazar  cosas incoherentes o impedía que escribiese.
Entonces el S. Allan Kardec, dirigiéndose al Espíritu, mantuvo con el la siguiente conversación:
1. ¿Por qué vienes aquí sin ser llamado?
- Quiero atormentarlo.
2.  ¿Quién eres tú? Dime tu nombre
- No lo diré.
3.  ¿Cuál es tu objetivo, entrometiéndote en aquello que no te  concierne? Esto no te aporta  ningún provecho.
- No, más yo impido que tenga buenas comunicaciones y sé que esto lo amarga mucho.
4.   Eres un mal espíritu, pues te alegras en hacer el mal. En nombre  de Dios  yo te ordeno que te retires y nos dejes trabajar tranquilamente.
-¿Piensas  atemorizas con esa voz grave?
5. Si no es de mi  de quien tienes miedo, lo tendrás sin duda de Dios, en nombre de quien te hablo y que podría hacer que te arrepientas de tu maldad.
-No nos enojemos, burgués.
6. Repito que eres un mal Espíritu, y una vez más te pido que no nos impidas trabajar
- Yo soy lo que soy, es mi naturaleza.
Habiendo sido llamado un Espíritu superior, al cual fue pedido que apartase al intruso, con el fin de no ser interrumpido el trabajo, el mal Espíritu probablemente se fue, porque durante el resto de la noche no hubo ninguna interrupción más.
Interrogado sobre la naturaleza del Espíritu, respondió el espíritu superior:
Ese Espíritu, que es de la clase más baja, es un antiguo carretero, fallecido cerca de la casa donde mora el médium. Eligio para domicilio el propio cuarto de este, y hace mucho tiempo es el que lo obsesa y atormenta incesantemente. Ahora que el sabe que el médium debe, por orden de Espíritus superiores, cambiar de residencia, lo atormentará más que nunca.  Es una prueba más de que el médium no escribe  su propio pensamiento. Veis  así que hay cosas buenas, aun mismo en las malas y desagradables aventuras de la vida. Dios revela su poder por todos los medios posibles.
-¿Cuál era en vida el carácter de ese hombre?
- Todo lo que más se aproxima al animal. Creo que sus caballos tenían más inteligencia  y más sentimiento que el.
-¿Por qué medio puede el Sr. V… desembarazarse de él?
-Hay dos: el medio espiritual, pidiendo a Dios;   el medio material, dejando la casa donde está.
-¿Entonces hay realmente lugares ensombrecidos por ciertos Espíritus?
-Sí, Espíritus que aun están bajo la influencia de la materia se ligan a ciertos locales.
- ¿Los espíritus que ensombrecen ciertos lugares pueden tornarlos fatalmente funestos   o propicios a las personas que los habitan?
-¿Quién podría impedirlos? Muertos, ejercen influencia como Espíritus; vivos, la ejercen como hombres.
-¿Alguien que no sea médium, que jamás haya oído hablar de Espíritus y que no creyese en ellos podría sufrir tal influencia y ser víctima de vejaciones de tales espíritus?
- Indudablemente. Esto acontece más frecuentemente de lo que pensáis, y explica muchas cosas.

-¿Hay fundamento en la creencia de que los  Espíritus frecuentan de preferencia las ruinas y las casas abandonadas?
- Eso es superstición.
-¿Entonces los espíritus ensombrecen una casa nueva de la Calle de Rivoli, del mismo modo que una vieja pocilga?
- Dalo por cierto. Ellos pueden ser atraídos lo mismo  en un lugar que en otro, por la disposición de espíritu de sus moradores.
Habiendo sido evocado, en la Sociedad, el Espíritu del carretero antes mencionado, por intermedio del Sr. R….  el se manifestó  con señales de violencia, rompiendo el lápiz, golpeándolos con fuerza en el papel, y por una escritura grosera, trémula, irregular y poco legible.

1. (Evocación).
-Aquí estoy.
2. ¿Reconocéis el poder de Dios sobre vos?
-Sí, ¿Y qué?
3. ¿Por qué elegiste el cuarto del Sr. V…, y no otro?
-Porque eso me satisface.
4. ¿Te quedarás allí mucho tiempo?
.- Mucho porque me siento muy bien.
5. ¿Entonces no tenéis la intención de mejorar?
-Veremos. Yo tengo tiempo.
6. ¿Estáis enojado porque os llamamos?
- Si.
7. ¿Qué hacíais cuando os hemos llamado?
- Estaba en la taberna.
 8. ¿Entonces bebéis?
-¡Qué tontería! ¿Cómo puedo beber?
9. ¿Entonces que quisiste decir cuando mencionaste la taberna?
-Quise decir lo que dije.
10. ¿Cuándo estabais vivo, maltratabais a vuestros caballos?
- ¿Sois de la policía municipal?
11. ¿Queréis que oremos por vos?
-¿Y haréis esto?
12. Ciertamente. Nosotros oramos por todos aquellos que sufren, porque tenemos compasión de los infelices y sabemos que la misericordia de Dios es grande.
-¡Oh! Bien,  pese a todo sois buena gente. Me gustaría de poderos dar un apretón de mano. Procurare merecerlo. Obligado.

OBSERVACIÓN:  Esta conversación confirma lo que la experiencia ya probó muchas veces, relativamente la influencia que pueden  los hombres ejercer sobre los Espíritus, y por medio de la cual contribuyen para su mejoría. Muestra la influencia de la oración.
Siendo así, esa naturaleza bruta  y casi indomable y salvaje se encuentra como que subyugada por la idea de las ventajas que se le puede ofrecer. Tenemos numerosos ejemplos de criminales que vinieron espontáneamente   a comunicarse con médiums que habían orado por ellos, testimoniándonos así su arrepentimiento.
A las observaciones  mencionadas anteriormente  juntaremos las consideraciones que siguen, relativas  a la evocación de Espíritus inferiores.
Hemos visto médiums, justamente celosos de conservar sus buenas relaciones de más allá del túmulo,  negarse a servir como intérpretes de los espíritus inferiores  que pueden ser llamados.  Es de su parte una susceptibilidad mal entendida. Por el hecho  de evocar a un Espíritu vulgar, y aun mismo malo, no quedaremos bajo la dependencia de él.  Lejos de eso, y al contrario, nosotros es  quien lo dominaremos. No es el el que viene a imponerse, contra nuestra voluntad,  como en las obsesiones. Somos nosotros los que nos imponemos. El no ordena, obedece. Nosotros somos su juez no su presa. Más allá de eso, podemos serles útiles por nuestros consejos y por nuestras oraciones y ellos nos lo agradecen por el interés que les demostramos. Extenderle  la mano al socorrerlo es una buena acción. Rechazarlos es una falta de caridad; es aun más, es orgullo y egoísmo. Esos seres inferiores, por el contrario, son para nosotros una gran enseñanza. Fue por su intermedio que pudimos conocer las camadas inferiores del mundo espirita y  la suerte que aguarda a aquellos que aquí hacen un mal empleo de su vida.
Nótese, además, que es casi siempre tremendo que ellos vienen a las reuniones serias, donde dominan los buenos Espíritus. quedan avergonzados y se mantienen  a distancia, oyendo con el fin de instruirse. Muchas veces vienen con ese objetivo, sin haber sido llamados.
¿Por qué, pues, rechazaremos oírlos, cuando muchas veces su arrepentimiento y su sufrimiento constituyen motivo de edificación o, por lo menos instrucción?
No hay nada que temer de esas comunicaciones, desde que visen el bien. ¿Qué sería de los pobres heridos si los médicos rehusasen tocar  en sus llagas?
 Allan Kardec, Doctrina Espirita, , Revista Espirita.
Traducido por Mercedes Cruz Reyes 

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INCONVENIENTES Y PELIGROS DE LA
MEDIUMNIDAD
Influencia del ejercicio de la mediumnidad sobre la salud. –
Ídem sobre el cerebro. – Ídem sobre los niños
221. 1. ¿La facultad mediúmnica es indicio de un estado patológico cualquiera o simplemente anómalo?
Anómalo algunas veces, pero no patológico; hay médiums de una salud robusta; los que están enfermos lo están por otras causas.
2. ¿El ejercicio de la facultad mediúmnica puede ocasionar fatiga?
El ejercicio demasiado prolongado de cualquiera facultad causa fatiga; la mediumnidad está en el mismo caso principalmente la que se aplica a los efectos físicos; ocasiona necesariamente un gasto de fluido que produce la fatiga y se repara con el descanso.
3. ¿El ejercicio de la mediumnidad puede tener inconvenientes para sí mismo desde el punto de vista higiénico,abstracción hecha del abuso?
Hay casos en que es prudente y aun necesario el abstenerse de ese ejercicio, o al menos moderarlo; eso depende del estado físico y moral del médium. Por otra parte el médium lo conoce generalmente: cuando se fatiga debe abstenerse.
4. ¿Hay personas para las cuales este ejercicio tiene más inconvenientes que para otras?
He dicho que esto depende del estado físico y moral del médium. Hay personas que deben evitar toda causa de
sobreexcitación, y esta es una de ella. (Números 188 y 194).
5. ¿La mediumnidad podría producir la locura?
Menos que cualquiera otra cosa, cuando no hay predisposición por la debilidad del cerebro. La mediumnidad no producirá la locura cuando el principio no existe; pero si el principio existe, lo que es fácil reconocer en el estado moral, el buen sentido dice que es menester usar de miramientos bajo todos los aspectos, porque toda causa de conmoción puede ser dañosa.
6. ¿Hay inconveniente en desarrollar la mediumnidad en los niños?
Ciertamente, y sostengo que es muy peligroso; porque estas organizaciones tiernas y delicadas se conmoverían demasiado y su joven imaginación se sobreexcitaría; por lo mismo los padres discretos les alejarán de estas ideas o al menos solo les hablarán desde el punto de vista de las consecuencias morales.
7. Sin embargo, hay niños que son médiums naturalmente, ya sea para los efectos físicos, ya para la escritura y las visiones,¿tiene esto el mismo inconveniente?
No; cuando la facultad es espontánea en un niño, es que está en su naturaleza y que su constitución se presta a ella; eso no es lo mismo que cuando es provocado y sobreexcitado.
Observad que el niño que tiene visiones, se impresiona generalmente poco por ellas; le parece una cosa muy natural, en la cual solo se fija débilmente, y a menudo olvida; más tarde el hecho se le presenta en la memoria y se lo explica fácilmente si conoce el Espiritismo.
8. ¿Cuál es la edad en la cual se puede, sin inconveniente,ocuparse de la mediumnidad?
No hay edad precisa; eso depende enteramente del desarrollo físico y aún más del moral; hay niños de doce años que se afectarán menos que ciertas personas adultas. Hablo de la mediumnidad en general, pero la que se aplica a los efectos físicos fatiga más corporalmente; la escritura tiene otro inconveniente que se refiere a la inexperiencia del niño, en el caso que quisiera ocuparse a solas y hacer de ello un juego.
222. La práctica del Espiritismo, como lo veremos más adelante, pide mucho tacto para librarse de las astucias de los Espíritus mentirosos; si los hombres son sus juguetes, la infancia y la juventud están aún más expuestos por razón de su inexperiencia. Se sabe, además, que el recogimiento es una condición sin la cual no se pueden tener relaciones con los Espíritus formales; las evocaciones hechas con aturdimiento y a manera de diversión, son una verdadera profanación que abre fácil acceso a los Espíritus burlones o malévolos; como no se puede esperar de un niño la gravedad necesaria para un acto semejante, sería de temer que hiciese de ella un juego si quedase entregado a sí mismo. Aun en las condiciones más favorables,es de desear que un niño dotado de la facultad mediúmnica no la ejerza sino a la vista de personas experimentadas que le enseñarán con su ejemplo el respecto que se debe a las almas de aquellos que han vivido. Se ve, según eso, que la cuestión de la edad está subordinada a las circunstancias del temperamento, como del carácter. Sin embargo, lo que resalta claramente de las respuestas anteriores, es que no se debe excitar el desenvolvimiento de esta facultad en los niños cuando no es espontánea, y que en todos los casos es preciso usar de esta con gran circunspección; que no se debe tampoco excitarla ni alentarla entre las personas débiles. Es necesario desviar de esto, por todos los medios posibles, a los que hubiesen dado los menores síntomas de excentricidad en las ideas o debilidad de las facultades mentales, porque hay en ellas predisposición evidente a la locura que cualquiera causa sobreexcitante puede desenvolver. Las ideas espiritistas no tienen bajo este aspecto una influencia mayor, pero viniendo a declararse la locura, tomaría el carácter de la preocupación dominante, como tomaría un carácter religioso si la persona se daba con exceso a las prácticas de devoción y se haría de esto responsable al Espiritismo. Lo que mejor puede hacerse con cualquier individuo que muestre una tendencia a la idea fija, es el dirigir sus preocupaciones por otra parte, a fin de procurar el descanso a los órganos debilitados.
Llamamos acerca de lo mismo la atención de nuestros lectores sobre el párrafo XII de la Introducción de El libro de losEspíritus.
 Libro de los Médiums -Allan Kardec-

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Obsesión

Hijos, no olvidéis que vuestras afecciones invisibles del pretérito buscan interferir negativamente en vuestros justos anhelos espirituales del presente. De todas las formas, ellos buscaran insinuarse en vuestros caminos, impidiendo vuestra desvinculación mental con el pasado.
Por la afinidad natural que con vosotros establecerán en experiencias pasadas, lograran fácil acceso a vuestro psiquismo, articulando vuestros oídos inaudibles palabras de desaliento.
Prácticamente sin treguas, insistirán con vosotros en la descreencia, armándoos el espíritu contra los compañeros que os tienen concitado a la renovación. Levantaran en vosotros sospechas infundadas al respecto de aquellos que pueden influenciaros para el bien.
No es raro, que preparen instrumentos para vuestra queda en el rol de vuestras afecciones mas intimas.
En los labios de los que tengan alguna ascendencia sobre vosotros, colocaran palabras que os inducirán a reconsiderar actitudes y decisiones en el campo de la fe.
Los hermanos consanguíneos del Maestro, lo tenían a cuenta de hombre fuera de su juicio perfecto…
Cuantos se hicieran cristianos en los primeros tiempos del Evangelio comenzaban a ser llamados al testimonio, en el seno de la propia familia.
Los espíritus que luchan contra los propósitos de espiritualización de las criaturas, envidan esfuerzos en el sentido de que el seguidor de Jesús en la Doctrina Espirita vincule la causa de los problemas materiales que enfrenta su nueva opción de fe.
Por este motivo, los espíritas siempre encabezaran incitada persecución material por parte de los opositores de la Tercera Revelación. Mas allá de sustentar luchas karmicas personales, se enfrentaran con los adversarios de la Causa que abrazan.No en tanto el amparo espiritual no habrá de faltar a quien tome la decisión de renunciar a las facilidades transitorias.
¡Hijos, perseverad en la fe y triunfareis!


Espíritu Bezerra de Menezes
Carlos A. Baccelli
Extraído del libro “A coragem de fé”
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domingo, 2 de febrero de 2014

Comunicado espírita en la Codificación

                                   
                           Comunicado espírita en la Codificación
                           

18. Queridos amigos, sed severos con vosotros mismos e indulgentes con las debilidades de los otros; también esto es una práctica de la santa caridad que muy pocas personas observan. Todos tenéis malas tendencias a vencer, defectos que corregir, hábitos que modificar; todos tenéis un fardo más o menos pesado a depositar para escalar la cumbre de la montaña del progreso. ¿Por qué, sois tan clarividentes con el prójimo y tan ciegos con relación a vosotros mismos? ¿Cuándo, cesaréis de percibir en el ojo de vuestro hermano la paja que le hiere, sin mirar en el vuestro la viga que os ciega y os hace marchar de caída en caída? Creed en vuestros hermanos los Espíritus: Todo hombre bastante orgulloso para creerse superior en virtud y en mérito, a sus hermanos encarnados, es insensato y culpable, y Dios le castigará en el día de su justicia. El verdadero carácter de la caridad es la modestia y la humildad que consisten en no ver, sino superficialmente, los defectos de otro para interesarse en hacer valer lo que hay en ellos de bueno y virtuoso; porque si el corazón humano es un abismo de corrupción, existe siempre en alguno de sus pliegues más ocultos el germen de algunos buenos sentimientos, chispa brillante de la esencia espiritual.

¡Espiritismo, doctrina consoladora y bendita, felices los que te conocen y se aprovechan de las saludables enseñanzas de los Espíritus del Señor! Para ellos el camino es iluminado y durante todo su curso se pueden leer estas palabras que les indican el medio de alcanzar el fin: caridad práctica, caridad del corazón, caridad para el prójimo como para sí mismo; en una palabra, caridad para todos y amor de Dios sobre todas las cosas, porque el amor de Dios resume todos los deberes, y es imposible amar realmente a Dios sin practicar la caridad, de la que hace una ley para todas las criaturas. (DUFÉTRE, obispo de Nevers. Bordeaux).


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INFLUENCIA OCULTA DE LOS ESPÍRITUS EN

NUESTROS PENSAMIENTOS Y ACCIONES


459 – ¿Influyen los Espíritus en nuestros pensamientos y acciones?

– En este aspecto su influencia es mayor de la que creéis,porque, con frecuencia son ellos quienes os dirigen.
460 – ¿Tenemos pensamientos propios y otros que nos son sugeridos?

– Vuestra alma es un Espíritu que piensa. Ya sabéis que os alcanzan varios pensamientos al mismo tiempo, sobre el mismo asunto y con frecuencia muy contradictorios entre sí; entonces, los hay siempre vuestros y nuestros, y esto es lo que os hace andar inciertos;porque tenéis dos ideas que se combaten.
461 – ¿Cómo podemos distinguir los pensamientos que nos son propios de los que nos son sugeridos?

– Cuando un pensamiento es sugerido, es como una voz que os 
habla. Los pensamientos propios son en general los del primer instante. Por lo demás, no os es muy interesante esta distinción y con frecuencia es útil no conocerla, pues el hombre actúa con mayor libertad. Si se decide por el bien, lo hace por su voluntad, y si toma el mal camino, sólo tiene mayores responsabilidades.

462 – ¿Los hombres de talento y genio toman siempre las ideas de su naturaleza íntima?

– A veces las ideas proceden de su propio Espíritu, pero, con 
frecuencia le son sugeridas por otros Espíritus que los juzgan capaces de comprenderlas y dignos de transmitirlas. Cuando no las encuentran en sí mismos, acuden a la inspiración; hacen una evocación sin sospecharlo.
Si fuese útil que pudiésemos distinguir claramente nuestras propias ideas de las que nos son sugeridas, Dios nos habría dado los medios, como nos los diopara distinguir el día de la noche. Cuando una cosa es vaga, es que así debe ser para nuestro bien.

463 – A veces se dice que siempre es bueno el primer impulso.¿Es exacto?

– Puede ser bueno o malo según la naturaleza del Espíritu 
encarnado. Siempre es bueno en aquel que escucha las buenas inspiraciones.

464 – ¿Cómo distinguir si un pensamiento sugerido procede de un Espíritu bueno o malo?
– Estudiarlo; los Espíritus buenos sólo el bien aconsejan. A 
vosotros os toca distinguir.

465 – ¿Con qué objeto nos impelen al mal los Espíritus imperfectos?

– Para haceros sufrir como ellos.

– ¿Eso disminuye sus sufrimientos?

– No; pero lo hacen por envidia de ver seres más dichosos que
ellos.

– ¿Qué clase de sufrimiento quieren ocasionar?
– Los que resultan de pertenecer a un orden inferior y de estar 
alejado de Dios.

466 – ¿Por qué permite Dios que los Espíritus nos exciten al mal?

– Los Espíritus imperfectos son instrumentos destinados a 
probar la fe y la constancia de los hombres de bien. Tú, como Espíritu,debes progresar en la ciencia de lo infinito y por esto pasas por las pruebas del mal para llegar al bien. Nuestra misión es la de ponerte en el buen camino, y cuando las malas influencias actúan sobre ti es que las atraes con el deseo del mal, porque los Espíritus inferiores
vienen a cooperar al mal, cuando tienes la voluntad de practicarlo.

Ellos sólo te pueden ayudar en el mal cuando quieres el mal. Si 
tienes propensión al homicidio, estarás rodeado de una nube de Espíritus que fomentarán en ti esa idea; pero otros te rodearán también que influirán en el sentido del bien, lo que equilibra la balanza y te deja la dirección. Así Dios deja a nuestra conciencia la elección del camino que debemos seguir, y libertad de ceder a una u otra de las contrarias influencias que ejercen sobre nosotros.

467 – ¿Podemos librarnos de la influencia de los Espíritus que solicitan el mal?

– Sí; porque no se apegan más que a los que los solicitan por 
sus deseos o los atraen con sus pensamientos.

468 – ¿Los Espíritus cuya influencia es rechazada por medio de la voluntad, renuncian a sus tentativas?

– ¿Qué quieres que hagan? Cuando nada pueden hacer, ceden 
su puesto; mientras tanto, aguardan el momento favorable, como el gato atisba al ratón.

469 – ¿Por qué medios se puede neutralizar la influencia de los malos Espíritus?

– Haciendo bien y poniendo toda vuestra confianza en Dios,
rechazáis la influencia de los Espíritus inferiores y destruís el imperio que quieren tomar sobre vosotros. Evitad escuchar las sugestiones
de los Espíritus que os suscitan malos pensamientos, que promueven discordias entre vosotros y que os excitan todas las malas pasiones.

Desconfiad sobre todo de los que exaltan vuestro orgullo; porque os 
atacan por el lado débil. He aquí por qué nos hace decir Jesús en la oración dominical: “Señor, no nos dejes caer en la tentación, mas
líbranos del mal”.

470 – Los Espíritus que procuran inducirnos al mal, probando así nuestra firmeza en el bien, ¿han recibido la misión de hacerlo? Y si cumplen con una misión, ¿de quién es la responsabilidad?

– Nunca el Espíritu recibe la misión de hacer mal. Cuando lo 
hace es por su propia voluntad y por consiguiente sufre las consecuencias. Dios puede dejarle hacer para probaros, pero no lo
ordena y a vosotros toca rechazarlo.

471 – Cuándo experimentamos un sentimiento de angustia, de indefinible ansiedad o de satisfacción interior sin causa conocida, ¿depende únicamente de la disposición física?
– Son casi siempre un efecto de las comunicaciones que 
inconscientemente tenéis con los Espíritus, o que habéis tenido con ellos durante el sueño.

472 – Los Espíritus que quieren excitarnos al mal, ¿lo hacen aprovechando las circunstancias en las que nos encontramos o pueden crear esas circunstancias?
– Se aprovechan de las circunstancias, pero, con frecuencia,
las provocan, impulsándoos inconscientemente, al objeto que codiciáis. Así, por ejemplo, un hombre encuentra en su camino una
suma de dinero; no creas que fueron los Espíritus quienes llevaron el dinero a ese lugar pero pueden sugerir al hombre la idea de pasar por aquel lugar, despertándole entonces la intención de apoderarse
de él, mientras otros le sugieren la idea de entregar ese dinero a quien pertenece. Lo mismo sucede con todas las otras tentaciones.
      
Del Libro de los Espíritus- Allan Kardec

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¿Las leyes Naturales afectan por igual en 


todos los mundos que pueblan el Universo ?






En cada mundo, las leyes físicas posiblemente puedan actuar de modo diferente, según la particular naturaleza de cada uno, pero las leyes morales o espirituales afectan a todos por igual, siendo por ello universales aunque su grado de incidencia en cada mundo depende del grado de progreso alcanzado en los mismos y son conductoras hacia la Meta final : 

La Evolución del Ser espiritual hacia el Amor-Dios, su Fuente 
Creadora.

Este modo de actuar mediante estas Leyes es un exponente de la 
Justicia Divina, , por lo que se comprende que actúa permanentemente en el Universo, y no se trata de un mecanismo rígido o ciego, sino algo perfectamente equilibrado  individualizado  para cada mundo y cada ser.

Las llamadas Leyes Universales o Cósmicas son leyes naturales 
de carácter moral o espiritual y forman parte del  funcionamiento de la naturaleza humana y espiritual, y nos afectan a todos los seres espirituales existentes en el Universo, aunque en distinto grado, según el nivel evolutivo intelectual y  moral de cada mundo.

La Ley del Amor es la más fundamental, pues es la Esencia de 
Dios mismo,-su Autor- y todas las demás no tendrían razón de existir sin ella.

Precisamente la armonía que regula el universo material y el 
moral, se fundamenta en las leyes que Dios estableció por toda la eternidad..

-Jose Luis Martín-

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No ignoramos que el  Universo,que se extiende en el infinito con  millones y millones de soles, es la exteriorización  del pensamiento Divino, de cuya esencia 
participamos en nuestra condición de rayos 
conscientes de la Sabiduría Eterna y dentro del 
límite de nuestra evolución espiritual. 

Desde la superestructura de los astros hasta la 
infraestructura subatómica, todo está sumergido en la sustancia viva de la Mente de Dios, como los peces y las plantas acuáticas están contenidos en el inmenso océano”.

- Chico Xavier-

sábado, 1 de febrero de 2014

El tabú de la muerte


 Quien enseñase a los hombres a morir, los enseñaría a vivir”.
Montaigne.

Fuera de los albores espiritistas son raros los agrupamientos humanos que no escamotean los temas relacionados a la muerte. Es bien probable que la raíz del pavor provocado por la idea de la muerte esté en la incapacidad de que las personas sienten de luchar con la vida.
El Espiritismo, que es el “Renacimiento” del Cristianismo, vino a rescatar la conciencia de la muerte, desmitificándola, simplemente probando que ella no existe.
Camilo, el mentor del médium J. Raul Teixeira, esclarece1:
(...) Los llamados muertos (siempre vivos), siguen gritando del Espacio para la Tierra, los apelos del Bien y del progreso general, identificados con las proposiciones del Creador para Sus criaturas. Reventando las lápidas tubulares, esparcen luces de esperanzas, confiados de que un día más un día menos, la Inmortalidad pujante dominará el entendimiento de todos”.
El sociólogo Geoffrey Gorer, en un ensayo con el provocativo título: “La Pornografía de la Muerte”, muestra como la muerte se volvió un tabú, sustituyendo el sexo como principal prohibición. Entre otras cosas afirma lo siguiente2: (…) Antiguamente se decía a las criaturas que se nacía dentro de un repollo, pero ellas asistieron a la gran escena de las despedidas, a la cabecera del moribundo. Hoy, cuando no ven más al abuelo y se sorprenden, alguien les dice que el reposa en un bello jardín entre las flores.
Entendemos que não “falece” razão ao sociólogo Gorer, pois falar da morte àqueles que estão próximos dela tornou-se quase uma “obscenidade”. Os parentes, acumpliciados com médicos e enfermeiros, escamoteiam do enfermo a informação do seu verdadeiro quadro letal e nem diante da iminência da morte ousam falar. E continuam com seus subterfúgios até mesmo depois da morte, quando colocam o morto em um caixão acolchoado com cetim, mais lembrando uma cama confortável, para dar a impressão de alguém a repousar”.
Entendemos que no “fallece” razón al sociólogo Gorer, pues hablar de la muerte a aquellos que están próximos de ella se volvió casi una “obscenidad”. Los parientes, cómplices con médicos y enfermeros, escamotean del enfermo la información de su verdadero cuadro letal y ni delante de la inminencia de la muerte osan hablar. Y continúan con sus subterfugios hasta incluso después de la muerte, cuando colocan al muerto en un cajón acolchado con satén, pero recordando una cama confortable, para dar la impresión de alguien que reposa”.
Mas não foi por falta de informações históricas que as coisas acontecem assim: Sócrates, absolutamente sereno diante da morte dava o atestado de que a separação significa a libertação do Espírito. João Huss, prevendo sua futura reencarnação, brada em meio às chamas da fogueira inquisitorial que o consumia: “Hoje vocês matam o pato, (Huss = pato) mas - futuramente - ele se transformará num cisne que voará tão alto que não lhe poderão fazer nenhum mal”.
Pero no fue por falta de informaciones históricas que las cosas ocurrieron así: Sócrates, absolutamente sereno delante de la muerte daba el atestado de que la separación significa la liberación del Espíritu. Juan Huss, previniendo su futura reencarnación, gritaba en medio de las llamas de la hoguera inquisidora que lo consumía: “Hoy ustedes matan al pato (Huss = pato) pero – futuramente- el se transformará en un cisne que volará tan alto que no le puedan hacer ningún mal”.
A morte se situa na raiz de toda reflexão filosófica. O existir humano consiste no lançar-se contínuo às possibilidades de ascensão espiritual, enquanto que a morte, (se existisse), seria o ponto final das possibilidades de progresso, frustrando todo e qualquer projeto, e até tornando falaciosas as promessas do Cristo, porque entre outras Ele afirmou que veio nos dar vida, mas Vida Abundante1, dizendo2 também que “ninguém há, que tendo deixado casa, ou pais, ou irmãos, ou mulher, ou filhos, pelo Reino de Deus, que não receba muito mais neste mundo, e na idade vindoura a Vida Eterna”; dizendo em outra ocasião3: “As minhas ovelhas ouvem a minha voz e eu as conheço e elas me seguem; e dou-lhes a Vida Eterna e nunca hão de perecer, e ninguém as arrebatará de minhas mãos”.
La muerte se sitúa en la raíz de toda reflexión filosófica. El existir humano consiste en el lanzarse continúo a las posibilidades de ascensión espiritual, en cuanto que la muerte (si existiese), sería el punto final de las posibilidades de progreso, frustrando todo y cualquier proyecto, y hasta volviendo falacias las promesas de Cristo, porque entre otras Él afirmó que vino a darnos vida, pero Vida Abundante3, diciendo4 también que “nadie hay, que habiendo dejado casa, padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el Reino de Dios, que no reciba mucho más en este mundo, y en la edad venidera la Vida Eterna”; diciendo en otra ocasión5Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y ellas me siguen ; y le doy la Vida Eterna y nunca han de perecer, y nadie las arrebatará de mis manos”.
Vida y muerte son formas dialécticas inseparables.
Lo interesante, por paradójico que pueda parecer, es que en las sociedades tribales primitivas, donde dominaba la ignorancia, la muerte no era vista como fin, tal como a ve el culto hombre contemporáneo. El sentido político de colectividad de las tríbus primitivas confería al hombre un enfoque de la muerte no como algo individual, pues si el hombre  era parte de un todo y no teniendo el centro en si mesmo, él continuaba  viviendo en lo colectivo, integrado en la sociedad de sus ancestros. La existencia primitiva es esencialmente relacional, y la individualidad se encuentra envuelta por la totalidad mayor de la comunidad. En consecuencia, la muerte no es vista como disolución, como final; el muerto apenas cambia de estado y pasa a pertenecer a la comunidad de los desencarnados, comunidad esa que le es franqueada por las ceremonias y rituales del pasage.
Los egipcios enterraban a sus “muertos” con pertenencias, comida y hasta incluso con esclavos que los deberían servir en la nueva dimensión de la vida.
En los conglomerados humanos primitivos había plena interacción entre vivos y “muertos”, inclusive con comunicaciones ostensivas entre ellos, no existiendo ninguna idea de aniquilamiento, ya que los “muertos” podían volver al mundo de los vivos durante el sueño de estos y por medio de apariciones. El fenómeno tribal de comprensión de la muerte se repite en todas las sociedades tradicionales fuertemente marcadas por la predominancia de la vida comunitaria.
Se hace menester, en el mundo actual, la conciencia de la muerte, lo que no debe ser entendido como algo mórbido, dañino, sino como reconocimiento de la limitación somática y de la perennidad del ser espiritual. Al mismo tiempo, tal conciencia de la muerte tendrá como corolario inevitable una re-evaluación de nuestro día a día, de nuestro comportamiento, de nuestras elecciones y una nueva perspectiva de ángulo para prioridades de valores. De ahí lo cierto de la afirmación de Montaigne en el epígrafe.
Así, vamos – finalmente – a comprender por qué Jesús nos  enseñó a almacenar tesoros en el Cielo y no en la Tierra, perecibles y transitorios estos últimos e imperecederos y vitalicios los anterioress.
La conciencia de la muerte nos auxiliará para cuestionar si nuestra vida es auténtica o no; si estamos almacenando tan solamente los oropeles existenciales que nos van a ser confiscados en la “travesía del Estige en la barca de Caronte”
La vuelta de Jesús de las tinieblas de los túmulos, en una madrugada esplendorosa de blanca líneas en el sol es el pendón inmortalista más expresivo que la Humanidad testimonió jamás, revistiéndose la Tierra con las claridades de la perennidad de la vida.

( Aportado por Isi Gonzalez )
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El porvenir y la nada

1. Vivimos, pensamos, obramos, he aquí lo positivo: moriremos, esto no es menos cierto.
Pero dejando la Tierra, ¿a dónde vamos? ¿Qué es de nosotros? ¿Estaremos mejor o peor? ¿Seremos o no seremos? Ser o no ser: tal es la alternativa, es para siempre o para nunca jamás, es todo o nada,
viviremos eternamente o todo se habrá concluido para siempre. Bien merece la pena pensar en ello.
Todo hombre siente el deseo de vivir, de gozar, de querer, de ser feliz. Decid a uno que sepa que va a morir que vivirá todavía, que su hora no ha llegado, decidle sobre todo que será más feliz de lo que ha sido, y su corazón palpitará de alegría. ¿Pero por qué estas aspiraciones de dicha, si un soplo puede desvanecerlas?

¿Acaso existe algo más aflictivo que el pensamiento de la absoluta destrucción?   Puros
afectos, inteligencia, progreso, saber laboriosamente adquirido, todo esto sería perdido, aniquilado.
¿Qué necesidad habría de esforzarse en ser mejor, reprimirse para refrenar sus pasiones, fatigarse en adornar su inteligencia, si no debe uno recoger de todo fruto alguno, sobre todo con el pensamiento de que mañana quizá no nos sirva ya para nada? Si así sucediese, el destino del hombre sería cien veces peor que el del bruto, porque el bruto vive enteramente para el presente, para satisfacción de sus apetitos materiales, sin aspiración al porvenir. Una intuición íntima afirma que esto no es posible.


2. Con la creencia en la nada, el hombre concentra forzosamente todos sus pensamientos
sobre la vida presente, y no es posible, en efecto, preocuparse lógicamente de un porvenir en el cual no se cree. Esa preocupación exclusiva del presente que conduce naturalmente a pensar en sí mismo ante todo es, pues, el más poderoso estimulante del egoísmo, y el incrédulo es consecuente consigo mismo cuando deduce esta conclusión: “Gocemos mientras estamos aquí, gocemos lo más posible,puesto que con nosotros todo concluye. Gocemos aprisa, porque ignoramos cuánto durará esto.” Y este otro argumento, mucho más grave para la sociedad: “Gocemos a pesar de todo, cada uno parasí. La dicha aquí es del más listo.”
Si el respeto humano detiene a algunos, ¿qué freno tendrán aquellos que nada temen? Dicen
que la justicia humana sólo alcanza a los torpes, por esto discurren cuanto pueden para eludirla. Si hay una doctrina malsana y antisocial, seguramente es la del nihilismo, porque rompe los verdaderos lazos de la solidaridad y de la fraternidad, fundamentos de las relaciones sociales.


3. Supongamos que, por una circunstancia cualquiera, todo un pueblo adquiere la certeza de
que dentro de ocho días, de un mes, de un año si se quiere, habrá desaparecido, que ni un solo
individuo sobrevivirá, y que no quedará ni huella del mismo después de la muerte. ¿Qué hará
durante este tiempo? ¿Trabajará para su mejoramiento e instrucción? ¿Se sujetará al trabajo para vivir? ¿Respetará los derechos, lo intereses y la vida de sus semejantes? ¿Se someterá a las leyes, a una autoridad, cualquiera que sea, incluso la más legítima: la autoridad paternal? ¿Se obligará a algún deber? Seguramente que no. Pues bien, lo que no sucede en masa, la doctrina del nihilismo lo realiza cada día aisladamente.
Si las consecuencias no son tan desastrosas como lo pudieran ser, es primeramente porque la
mayor parte de los incrédulos tienen más fanfarronería que verdadera incredulidad, más duda que convicción, porque tienen miedo del que manifiesta al anonadamiento. El título de espíritu fuerte,lisonjea su amor propio. Además, los incrédulos absolutos están en ínfima minoría, sufren, a pesar suyo, el ascendiente de la opinión contraria, y son contenidos por una fuerza material. Pero si la incredulidad absoluta fuese un día la opinión de la mayoría, la sociedad quedaría disuelta. A esto tiende la propaganda de la idea del nihilismo.1

1. Un joven de dieciocho años padecía de una enfermedad de corazón declarada incurable. La ciencia había dicho: puede morir tanto dentro de ocho días, como dentro de dos años, pero no pasará de ahí. Lo supo el joven, y al momento abandonó los estudios y se entregó a todos los excesos. Cuando se le decía lo peligroso que era en su situación esa vida desordenada, contestaba: “¡Qué me importa, puesto que sólo he de vivir dos años!
¿A qué cansar mi imaginación? Yo disfruto de lo que me resta y quiero divertirme hasta el fin.”
He aquí la consecuencia lógica del nihilismo. Si este joven hubiese sido espiritista, habría sostenido: “La muerte sólo destruirá mi cuerpo, que dejaré como un vestido viejo, pero mi espíritu vivirá siempre. Yo seré en la vida futura lo que habré procurado ser en ésta. Nada de cuanto pueda adquirir en cualidades morales e intelectuales será perdido, y redundará en provecho de mi adelanto. Todos los defectos de que me despoje son un paso más hacia la felicidad. Mi dicha o mi desgracia venideras dependen de la utilidad o inutilidad de mi
existencia presente. Me interesa mucho aprovechar el poco tiempo que me queda, y evitar cuanto pueda debilitar mis fuerzas.”
De estas dos doctrinas, ¿cuál es la preferible?
Cualesquiera que sean las consecuencias, si el nihilismo fuese una verdad habría que
aceptarlo. Y no serían ni sistemas contrarios, ni el temor del mal que resultaría, los que podrían impedir que lo fuese. No hay, pues, que hacerse ilusiones. El escepticismo, la duda, la indiferencia,aumentan cada día, a pesar de los esfuerzos de la religión. Si la religión es impotente contra la incredulidad es porque le falta algo para combatirla, de manera que si permaneciese inactiva en un tiempo dado, sería infaliblemente vencida. Lo que le falta en este siglo de positivismo, en el que se quiere comprender antes que creer, es la sanción de esas doctrinas por hechos positivos, así como la concordancia de ciertas doctrinas con los datos positivos de la ciencia. Si ésta dice blanco y los hechos dicen negro, hay que optar entre la evidencia o la fe ciega.


4. En tal situación, el Espiritismo viene a oponer un dique a la invasión de la incredulidad,
no sólo con el raciocinio, no sólo con la perspectiva de los peligros que trae consigo, sino más bien con hechos materiales, haciendo palpables al tacto y a la vista el alma y la vida futura.
Cada uno es libre, sin duda alguna, en su creencia, de creer algo o de no creer nada. Pero
aquellos que quieren hacer prevalecer en la mente de las masas, de la juventud sobre todo, la
negación del porvenir apoyándose en la autoridad de su saber y del ascendiente de su posición,
siembran en la sociedad gérmenes de turbación y de disolución, y contraen una grave
responsabilidad.


5. Hay otra doctrina que asegura no ser materialista, porque admite la existencia de un
principio inteligente fuera de la materia: es la de la absorción en el todo universal. Según esta
doctrina, cada individuo se apropia desde su nacimiento una partícula de este principio, que
constituye su alma, y le da la vida, la inteligencia y el sentimiento. A la muerte, ese alma
vuelve al centro común y se pierde en el infinito, como una gota de agua en el océano.
Esta doctrina, sin duda alguna, es preferible al materialismo puro, puesto que admite algo, y
el otro no admite nada. Pero las consecuencias son exactamente las mismas. Que el hombre sea sumido en la nada o en un depósito común, es igual para él. Si en el primer caso está destruido, en el segundo pierde su individualidad, esto es, como si no existiera. Las relaciones sociales quedan destruidas, lo esencial para él es la conservación de su yo. Sin esto, ¿qué importa ser o no ser? El porvenir para él es siempre nulo, y la vida presente es lo único que le preocupa e interesa. Desde el punto de vista de sus consecuencias morales, esta doctrina es tan malsana, tan desconsoladora, tan excitante del egoísmo como el materialismo puro.


6. Se puede, además, formular la objeción siguiente contra esa doctrina: todas las gotas de
agua procedentes del océano se asemejan y tienen propiedades idénticas, como las partes de un mismo todo. ¿Por qué las almas, si proceden de ese gran océano de la inteligencia universal, se asemejan tan poco? ¿Por qué el genio al lado de la estupidez? ¿Las virtudes más sublimes al lado de los vicios más vergonzosos? ¿La bondad, la dulzura, la mansedumbre, al lado de la maldad, de la crueldad y la barbarie? ¿Cómo difieren tanto unas de otras partes de un todo homogéneo? Se dirá.
Acaso, que es la educación la que las modifica. Pero entonces, ¿de dónde proceden las cualidades innatas, las inteligencias precoces, los instintos buenos y malos, independientes de toda educación y muy a menudo poco en armonía con los ámbitos en que se desarrollan?
La educación, sin duda alguna, modifica las cualidades intelectuales y morales del alma.
Pero aquí surge otra dificultad. ¿Quién da al alma la educación para hacerla progresar? Otras almas que, siendo de un mismo origen, no deben estar más adelantadas. Por otra parte, el alma, volviendo al Todo Universal de donde salió, después de haber progresado durante la vida, lleva allí un elemento más perfecto, de lo que se deduce que ese todo, con el tiempo, debe encontrarse profundamente modificado y mejorado. ¿Cuál es la causa de que incesantemente salgan almas ignorantes y perversas?


7. En esa doctrina, el manantial universal de inteligencia que provee a las almas humanas es
independiente de Dios. No es precisamente el panteísmo. El panteísmo, propiamente dicho, difiere porque considera el principio universal de vida y el de inteligencia como constituyendo la Divinidad. Dios es a la vez espíritu y materia. Todos los seres, todos los cuerpos de la Naturaleza componen la Divinidad, de la que son moléculas y elementos constitutivos. Dios es el conjunto de todas las inteligencias reunidas. Cada individuo, siendo una parte del todo, es Dios mismo, ningún ser superior e independiente manda al conjunto. El Universo es una inmensa república sin jefe o,más bien, en ella cada uno es jefe con un poder absoluto.


8.A este sistema se pueden oponer numerosas objeciones, de las cuales las principales son:
No pudiéndose comprender la Divinidad sin perfecciones infinitas, uno se pregunta: ¿Cómo un todo perfecto puede componerse de partes tan imperfectas y que tienen necesidad de progresar? Estando cada parte sometida a la ley del progreso, resulta que el mismo Dios debe progresar. Si progresa sin cesar, debió ser en el principio muy imperfecto. ¿Cómo un ser imperfecto, compuesto de voluntades e ideas tan divergentes, pudo concebir leyes tan armoniosas de tan admirable unidad, sabiduría y  previsión como las que rigen el Universo? Si todas las almas son porciones de la Divinidad, todas han contribuido a formar las leyes de la Naturaleza. ¿A qué se debe que estén murmurando sin cesar contra esas leyes que ellas hicieron? Una teoría no puede ser aceptada como verdadera más que con la condición de satisfacer la razón y dar cuenta de todos los hechos que abraza. Si solamente un hecho viene a desmentirla, es porque no está en lo verdadero en absoluto.

9. Desde el punto de vista moral, las consecuencias son también ilógicas. Por de pronto es
para las almas, como en el sistema precedente, la absorción en un todo y la pérdida de la
individualidad. Si se admite, según la opinión de algunos panteístas, que conservan su
individualidad, Dios no tiene ya una voluntad única, es un compuesto de millones de voluntades divergentes. Siendo, pues, cada alma parte integrante de la Divinidad, ninguna es dominada por una potencia superior. No asume, por consiguiente, ninguna responsabilidad por sus actos buenos o malos, ni tiene interés alguno en hacer el bien, y puede hacer el mal impunemente, puesto que es señora soberana.


10. Además de que estos sistemas no satisfacen ni a la razón ni a las aspiraciones del hombre, se tropieza, como vemos, con dificultades insuperables, porque no pueden resolver todas
las dudas que de hecho suscitan. El hombre tiene, pues, tres alternativas: la nada, la absorción, o  la individualidad del alma antes y después de la muerte. La lógica nos conduce inevitablemente a esta última creencia. Es también la que ha sido el fundamento de todas las religiones desde que el mundo existe.
Si la lógica nos conduce a la individualidad del alma, nos trae también esta otra consecuencia: que la suerte de cada alma debe depender de sus cualidades personales, porque sería irracional admitir que el alma rezagada del salvaje y la del hombre perverso estuviesen al nivel de las del sabio y del hombre de bien. Según la justicia, las almas deben tener la responsabilidad de sus
actos. Pero para que sean responsables, es menester que sean libres de escoger entre el bien y el mal. Sin el libre albedrío hay fatalidad, y con la fatalidad no cabe la responsabilidad.


11. Todas las religiones han admitido igualmente el principio de la suerte feliz o desgraciada
de las almas después de la muerte, es decir, de las penas y de los goces futuros que se resumen en la doctrina del cielo y del infierno, que se encuentra en todas partes. Pero en lo que difieren
esencialmente es en la naturaleza de esas penas y de esos goces y, sobre todo, en las circunstancias que pueden merecer las unas y los otros. De aquí puntos de fe contradictorios que han hecho surgir diferentes cultos, y los deberes particulares impuestos por cada uno de ellos para adorar a Dios, y por este medio ganar el cielo y evitar el infierno.


12. Todas las religiones han debido, en su origen, estar en proporción o relación con el
grado de adelanto moral e intelectual de los hombres. Éstos, todavía demasiado materiales para comprender el mérito de las cuestiones puramente espirituales, han hecho consistir la mayor parte de los deberes religiosos en el cumplimiento de formas exteriores. Durante cierto tiempo, esas formas bastaron a su razón. Más tarde, haciéndose la luz en su inteligencia, sienten el vacío que dejan las formas tras de sí, y si la religión no llena este vacío, la abandonan y se vuelven filósofos.

13. Si la religión, apropiada en un principio a los conocimientos limitados de los hombres,
hubiese seguido siempre el movimiento progresivo del espíritu humano, no habría incrédulos,
porque está en la del hombre la necesidad de creer, y creerá si se le da un alimento espiritual en armonía con sus necesidades intelectuales.
El hombre quiere saber de dónde viene y a dónde va. Si se le señala un fin que no corresponda ni a sus aspiraciones ni a la idea que se forma de Dios, ni a los datos positivos que le suministre la ciencia; si además se le imponen para alcanzarlo condiciones cuya utilidad no admite su razón, todo lo rechaza. El materialismo y el panteísmo le parecen aún más racionales, porque en ellos se discute y se raciocina. Es un raciocinio falso, es verdad, pero prefiere razonar en falso a dejar de razonar. Pero que se le presente un porvenir con condiciones lógicas, digno en todo de la grandeza, de la justicia y de la infinita bondad de Dios, y abandonará el materialismo y el panteísmo, cuyo vacío siente en su fuero interno, y que admitió únicamente por no saber nada mejor.
El Espiritismo da algo mejor, y por eso es acogido tan fervorosamente por todos aquellos a
quienes atormenta la punzante incertidumbre de la duda, y que no encuentran ni en las creencias ni en las filosofías vulgares lo que buscan. Tiene a su favor la lógica del raciocinio y la sanción de los hechos, y por esto se le ha combatido inútilmente.


14. El hombre tiene instintivamente la creencia en el porvenir. Pero no teniendo hasta hoy
ninguna base cierta para definirlo, su imaginación ha forjado sistemas que han traído la diversidad de creencias. No siendo la doctrina espiritista sobre el porvenir una obra de imaginación más o menos ingeniosamente expresada, y sí el resultado de la observación de hechos materiales que se desarrollan hoy a nuestra vista, reunirá, como lo hace ya actualmente, las opiniones divergentes o flotantes, y traerá poco a poco y por la fuerza natural de las cosas la unidad de creencias sobre este punto, creencia que no tendrá por base una hipótesis, sino una certeza. La unificación hecha en lo relativo a la suerte de las almas será el primer punto de contacto entre los diferentes cultos, un paso inmenso hacia la tolerancia religiosa primero, y más tarde hacia la fusión.


- Allán Kardec- "El Cielo y el Infierno, o la Justicia Divina, según el Espiritismo-
                            
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 ¿Existen ciertos “hilos invisibles” que nos gobiernan?

El Universo del que formamos parte se rige por unas normas constantes que rigen la Vida y que afectan a todos los Seres espirituales que estamos inmersos bajo su influencia. Estudiamos aquí las más importantes.

La vida de los humanos se desarrolla en medio de un Universo gobernado por unas leyes físicas, psíquicas y morales que, aunque la mayoría de las veces muchas de ellas son desconocidas, evidentemente nos afectan continuamente , aunque la libertad íntima de la voluntad y del pensamiento del Ser humano , jamás se siente anulada por ninguna ley psíquica o moral.

Es indudable que el funcionamiento de esa infinita maquinaria que es el Universo con sus engranajes, en el que los seres humanos nos vemos tan insignificantes, pero del que formamos parte, no se produce al azar, sino que  está regulado por un conjunto de leyes naturales o cósmicas de orden psíquico y moral.

Como el Ser humano forma parte del Universo, aún sin saberlo , cada miembro de la Humanidad está inmerso no solo en las leyes físicas que afectan nuestro globo terráqueo, sino también lo está en el engranaje de las diversas leyes psíquicas y morales que rigen con arreglo al grado de adelanto espiritual y moral medio que tenemos y en su libertad el ser humano es , muchas veces sin saberlo, brazo ejecutor de las mismas.

- Jose Luis Martín-

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 Estudia profundamente las leyes ocultas de la naturaleza y 

cuando las hayas conocido adapta tu vida a ellas ,empleando 

siempre la razón y el sentido común.”

Krishnamurti-