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viernes, 7 de febrero de 2014

Mediumnidad de efectos físicos ( 1 )




Se da el nombre de manifestaciones físicas a las que se producen a través de efectos sensibles, tales como ruidos, movimiento y traslado de los cuerpos sólidos. Unas son espontáneas, es decir, independientes de la voluntad de quien quiera que sea; otras pueden ser provocadas. (1)

El efecto más simple y uno de los primeros que fueron observados, consiste en el movimiento circular impreso a una mesa. Éste efecto igualmente se produce con cualquier otro objeto, pero siendo la mesa el mueble con que, por su comodidad, más se ha procedido a tales experiencias, prevaleció la designación de mesas giratorias para indicar ésta especie de fenómenos. (1)


La variedad de manifestaciones mediúmnicas de efectos físicos es grande, yendo desde las más simples manifestaciones de ruidos y golpes hasta las manifestaciones de Espíritus, algunas de las cuales de gran belleza, por presentar efectos luminosos. A continuación, vamos a analizar las principales manifestaciones de efectos físicos.

RUIDOS, BARULLOS, GOLPES Y SEÑALES

Como los golpes y los ruidos son las manifestaciones de efectos físicos más simples y frecuentes, debemos conducirnos con prudencia para no ser engañados. (...) es que se debe temer la ilusión, porque una infinidad de causas naturales puede producirlos: el viento que silba o que agita un objeto, un cuerpo que se mueve por sí mismo sin que nadie lo perciba, un efecto acústico, un animal escondido, un insecto, etc., hasta incluso la malicia de los que hacen bromas de mal gusto. Además, los ruidos espiritas (mediúmnicos) presentan un carácter especial, revelando una intensidad y timbre muy variados, que los hacen fácilmente reconocibles y no permiten que sean confundidos con los estallidos de la madera, con las crepitaciones del fuego, o con el tic tac monótono del reloj. Son golpes secos, a veces sordos, débiles y leves, otras veces son claros, distintos, a veces retumbantes que cambian de lugar y se repiten sin ninguna regularidad mecánica. De todos los medios de verificación, el más eficaz, el que no puede dejar duda en cuanto al origen del fenómeno, es la obediencia de éste a la voluntad de quien lo observa. Si los golpes se hubieran oído en un lugar determinado, si respondieran por su número o por su intensidad, al pensamiento, no se les puede dejar de reconocer una causa inteligente. 

Cuando la manifestación mediúmnica es hecha por medio de golpes, se llama tiptología. Cuando los Espíritus utilizan señales para comunicarse, se denomina somatología. Ambas son formas primitivas de comunicación mediúmnica, en que se establece un número de señales para las letras del alfabeto o para las palabras, permitiendo así, la manifestación lenta y causativa de los Espíritus.

Las manifestaciones de naturaleza anteriormente indicadas, ocupan un lugar respetable en el origen de las creencias anímicas de los pueblos primitivos. (...) es una de las principales causas que dieron origen a la religión fetichista entre los salvajes. (...) 

 DEL ARROJAR OBJETOS AL "POLTERGEIST"

Las manifestaciones espontáneas no siempre se limitan a ruidos y golpes. A veces, degeneran en un verdadero estruendo y en perturbaciones. Muebles y diversos objetos son derribados, proyectiles de todas clases son lanzados de fuera hacia dentro, se abren y se cierran puertas y ventanas por manos invisibles, se rompen ladrillos y todo esto, no puede ser atribuido a la ilusión.

Muchas veces, el derrumbamiento se produce de forma efectiva; otras, no obstante, sólo se dan en la apariencia. Se oyen voceríos en aposentos contiguos, barullo de platos que caen y se rompen con estruendo, troncos de árboles que ruedan por el suelo. Acuden las personas de la casa y lo encuentran todo en calma y en orden, pero en cuanto salen comienza de nuevo el tumulto. 

Tales hechos asumen, por lo general, el carácter de verdaderas persecuciones. Conocemos a seis hermanas que vivían juntas y que, durante muchos años, todas las mañanas encontraban sus ropas esparcidas, rasgadas y cortadas en pedazos, por más que tuviesen la precaución de guardarlas bajo llave. 

Esos hechos son generalmente llamados Poltergeist, palabra de origen alemán y está compuesta por dos vocablos: poltem: hacer ruido y geist: Espíritu. De esa manera, poltergeist significa: Espíritu juguetón, desordenado, ruidoso etc. Esta denominación es popular y es nacida de la inmediata observación de los fenómenos (...). 

El poltergeist surge en una casa o lugar donde existe, se supone, una persona capaz de ofrecer una determinada "energía" (fluidos ectoplásmicos) que favorece el movimiento de objetos, producción de ruidos, combustiones paranormales espontáneas (parapirogenia), fenómenos de "aportes', etc. A la persona que produce o provoca el fenómeno poltergeist, se le da el nombre de epicentro. 

El hecho curioso es que, en los fenómenos de poltergeist, cerca del 35% de las manifestaciones producen la caída de piedras, es decir, las piedras son arrojadas contra las paredes, ventas y vidrios, unas veces rompiendo tejas, otras causando daños y tirando vidrios, alcanzando a personas, etc. 

Ernesto Bozzano, gran estudioso espírita del pasado, nos informa que los fenómenos de poltergeist, comunes en Europa, eran conocidos por los indígenas de diversas partes del mundo, como fenómeno de infestación. La palabra infestación se refiere a lugares donde existen Espíritus que provocan golpes, caídas de objetos, estruendos fantasmagóricos y, como no podría dejar de ser, las infalibles pedradas. 

( Estudio y educación de la mediumnidad ( F.E.B.)).

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 Lo que vale

              
Calamidades asolan la Tierra.
Costumbres nuevas crean agitación y tumulto.
Ocurrencias infelices convulsionan la vida alrededor.
Personas amadas adoptan caminos diferentes a los tuyos.
Continúa activo y sirviendo.
             Realmente es lo que más importa.
         (Libro de Respuestas, Emmanuel, psicografia de Francisco Candido Xavier, CEU)

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                                           EL PERDÓN

Hemos de perdonar para que Dios nos perdone, “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzaran la misericordia” .  Si perdonamos a los hombres sus ofensas,  también seremos perdonados por el Padre; más si no perdonamos a los hombres sus ofensas, tampoco el Padre nos perdonará nuestras ofensas.
Si un hermano peca contra ti,  ve y repréndele  estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. […] Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete.   
La misericordia es el complemento de la dulzura, quien no sea misericordioso no podrá ser manso y pacifico. La misericordia consiste en el olvido y el perdón de las ofensas. El odio y el rencor  denuncian a un alma sin elevación sin grandeza. El olvido de las ofensas es propio de las almas elevadas, que están por encima  de los ataques que se le dirijan. La primera siempre se halla ansiosa, es de una susceptibilidad recelosa y llena de hiel. La segunda calmada, plena de mansedumbre y de caridad.
Hay dos maneras diferentes de perdonar: la una es grande, noble y de verdad generosa, sin segundas intención, que trata con delicadeza el amor propio y la susceptibilidad del adversario, aun que esté completamente equivocado. La otra, en cambio,  es aquella según la cual el ofendido, o el que cree serlo,  impone a su ofensor condiciones humillantes  y hace sentir el peso de un perdón que irrita en vez de calmar. Si tiende la man, no es con benevolencia, sino con ostentación, a fin de decir ante todo el mundo:  ¡Ved cuanto soy de generoso!. En ese caso es imposible la reconciliación sincera por ambas partes. Esa no es generosa, sino una forma de satisfacer el orgullo. En toda controversia, quien se muestre más conciliador, probando mayor desinterés, caridad y autentica grandeza de alma; se granjea siempre la simpatía de las personas imparciales.
El perdón abre las puertas de la verdadera felicidad, y hace que nuestro corazón  se sienta libre de la opresión de la conciencia. Es tan divino el perdón, que nos da condiciones para olvidar las ofensas, favoreciéndonos el ambiente para rehacer amistades, para reconciliarnos con nuestros enemigos.
El perdón ilimitado es incondicional tiene la primacía  en el programa de renovación de todo hombre que busca espiritualizarse.
La Doctrina Espírita nos reveló, que en la Erraticidad, deambulan infelices  y sediciosos  aquellos que desencarnaron vencidos por el odio, corroídos por los ácidos de los celos y dominados por la pasión.
Una chispa de ira puede prender fuego a un depósito de odio latente.
Una palabra de cólera ofrece combustible para extravíos inferiores.
La maledicencia  debe ser evitada ya que dilata el circulo de las maliciosas sospechas,  buscando a aquel que tal vez ignore el mal de quien te supones víctima.
En el versículo veinticinco de las anotaciones de Mateo, en el capitulo 5, está registrado: “Concíliate de inmediato con tu adversario, miestras estas caminando con él…”,  para que la serenidad real te siga imperturbable.
Hoy, el ofensor está contigo, mañana tal vez,  no esté más a tu lado.
Hoy es el momento de disculpar. Después el tiempo habrá agravado el mal.
Perdona hoy, ahora. Has más aún, ama al verdugo de tu armonía intima de tu honor….
El perdón retira todo el mal de los canales, donde él podría proliferar. ¡El es la propia paz! Es socorro para los desesperados, pues permuta el ambiente pernicioso del odio en la atmósfera  donde puede generar el Amor.
Somos humanos y todos buscamos la perfección espiritual,  y en muchas circunstancias, nos ofendemos  con ataques inesperados  de hermanos que ignoran nuestros trabajos. El Evangelio, sin embargo, nos adapta con el recurso del perdón y luego limpiamos la mente y el corazón  de las llagas, que el odio y la venganza comienzan a crear. Debemos darnos las manos y cantar día y noche  el cántico del perdón,    que él nos hará pasar de hombres cautivos a seres libres.
 ¡ Perdona y serás compensado; perdona y serás atendido en los deseos sublimados; perdona  y serás iluminado por la gracia y misericordia del Señor!                                                                                                                                 
Amigos aprendamos a perdonar de verdad, solo así, andaremos libres por el mundo, sin cargas en el corazón,  que la dulzura y el amor, sean valsamos reparadores, que curen nuestras heridas, que borren cualquier ofensa, que cicatricen conflictos del ayer, para que sanados podamos restablecer la paz y la armonía a nuestro alrededor.
- Mercedes Cruz -
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REENCARNACIÓN Y HOMOSEXUALIDAD
Ricardo di Bernardi


Al contrario de lo que muchos puedan imaginar, la posición de la Doctrina Espírita no es de condena al homosexual. Además, la filosofía espírita no posee la característica de condenar cualquier acto o postura. En vez de ello, estudia y comprende el origen de los problemas procurando esclarecer a los individuos y no condenarlos.
Todas las tendencias, vocaciones o inclinaciones psicológicas no son resultantes tan sólo de nuestra vida actual. Nuestra historia es mucho más antigua y compleja de lo que pueda parecer. Si fuera verdad que la gestación es una frase extremamente importante en la transmisión de energías mentales de la madre hacia el hijo y viceversa, si es real que nuestro psiquismo se consolida a través de las experiencias de las diversas etapas infantiles y juveniles, hay mucho más además de esto.
Traemos en los archivos más profundos del inconsciente una suma de vivencias tanto felices como desagradables. Alegrías, decepciones, momentos de éxtasis o traumas violentos fueron asimilados por nosotros en vidas pasadas. Construimos energías, en nosotros mismos, que podrán permanecer con nosotros durante siglos.
No es posible, según la óptica del conocimiento reencarnacionista, limitarnos a una visión reduccionista relativa a pocas décadas de una existencia, cuando tenemos información de que somos seres humanos que reencarnan desde hace muchos millares de años.
No se trata de dogma de fe o de ciega creencia. Se trata de documentación obtenida a través de relatos de espíritus desencarnados, documentación a través de memoria extra cerebral en la cual, personas recuerdan, espontáneamente, vidas pasadas y documentación obtenida por terapias regresivas a vivencias pretéritas. Existen una infinidad de experiencias, de las más diversas órdenes, que comprueba que nuestro psiquismo es el resultado de una larga caminata.
Así que, cualquier peculiaridad comportamental nuestra, sea en la esfera sexual, sea en cualquier otra esfera, necesita ser atendida por la cosmovisión espírita. La homosexualidad, por lo tanto, no será la excepción, pues se trata de una característica bastante expresiva y determinante de importantes repercusiones individuales, familiares y sociales.
Es importante resaltar que la homosexualidad no ocurre, simplemente, por el
campo de sexo biológico de una encarnación a otra. Esto quiere decir que, si una mujer necesita renacer como hombre, o viceversa, este hecho por si sólo jamás determinará cualquier comportamiento en la esfera de la homosexualidad.
Hombre y mujer que están armonizados y en sintonía con su sexualidad, al reencarnar en el sexo opuesto continuarán emitiendo armoniosamente su energía sexual.
El chacra genésico que trabaja en equilibrio expresará esta normalidad por el vehículo corporal, conforme su fisiología y anatomía por las cuales se expresa en la nueva existencia física.
La adaptación se hace automáticamente, cuando no hay disturbios anteriores. La espiritualidad siempre nos esclarece que la reencarnación en sexo diferente del anterior, no acarrea disturbios homosexuales, y la propia lógica nos lleva a esta conclusión, pues la ley universal del renacimiento visa armonizar a las criaturas y no generar dificultades y conflictos innecesarios.
Conforme ya comentamos en otros escritos, en nuestro planeta existen tan sólo 2 sexos biológicos: el masculino, proveniente de la unión de un espermatozoide Y con un óvulo, y el femenino, proveniente de la unión de un espermatozoide X también con el óvulo.
A pesar de, en su naturaleza íntima, el espíritu no tiene sexo, las experiencias de las vidas pasadas determinan una nítida polarización energética del espíritu reencarnante, con características masculinas o femeninas.
También es verdad, que el espíritu humano posee en las energías sexuales, uno de los mecanismos de su propio progreso espiritual, incluso porque son adquisiciones seculares, y constantemente renovadas por las nuevas encarnaciones.
Los espíritus en fase evolutiva compatible con el planeta Tierra poseen,
normalmente, las fuerzas sexuales inclinadas o hacia la polarización masculina o hacia la polarización femenina. Quien visualiza la respetable figura de Bezerra de Menezes siempre lo ve como una figura masculina, inclusive con barba, etc.… De la misma forma, en las visiones de la falange de María ellos son típicamente femeninos.
En un nivel más periférico, y personal, diría que no hay como confundir la figura de mi padre desencarnado con, por ejemplo, mi tía. Observamos, por lo tanto, que los espíritus masculinos así como los femeninos expresan en sus energías la tendencia sexual que les es natural y de conformidad con sus inclinaciones psíquicas.
Las peculiaridades psico-sexuales de un espíritu determinan, de esta forma, su expresión física o su organización biológica, en lo que se refiere al aspecto de su cuerpo astral. Por lo tanto, el cuerpo espiritual es el reflejo de su mente.
Conforme ya estudiamos, al reencarnar, el espíritu, ligándose al óvulo, transmite sus vibraciones tipificando, automáticamente, su polaridad sexual. A través de esta polaridad sexual transmitida por el cuerpo espiritual al óvulo, ésta atraerá al espermatozoide X (femenino) o Y (masculino) que determinará el sexo biológico de la futura encarnación.
Se concluye, por este motivo, que el sexo biológico será siempre el adecuado a las características psico-sexuales del espíritu.
La homosexualidad es una dificultad de adaptación del espíritu a su condición biológica. En este grupo, incluimos a todos los individuos en desequilibrio sexual con su organismo que buscan ejercer la fisiología sexual con personas del mismo sexo, en incompatible práctica con la naturaleza que elaboró dos sexos opuestos o complementarios.
Se trata de un desajuste, algo a corregir, amparado y tratado con respeto. No siendo perseguido o discriminado, pero tampoco encubierto bajo la falsa interpretación de “una libre opción sexual”. No existe un 3º, 4º u otro sexo. Existen, en nuestro planeta, tan sólo dos y de polaridad opuesta.
La no discriminación del homosexual y el respeto que se debe tener hacia estos hermanos no excluye, sin embargo, que se trata de una dificultad sexual de los mismos.
Dificultades o desajustes emocionales (o físicos), acaban siempre en una patología.
Cuando se menciona el término patología hay, inmediatamente, una reacción de determinados grupos, pues la asocian a la discriminación. Volvemos a insistir, el homosexual no está siendo excluido por la doctrina espírita, al contrario, es comprendido y amparado. Lo que constituye una patología es, pues, su inadaptación psíquica a una realidad biológica programada para la existencia actual.
El origen del comportamiento homosexual se debe a un conflicto entre estructuras del consciente, u organización biológica, y las regiones del inconsciente o estructuras espirituales, en desarmonía energética.
Conforme sabemos, cualquier postura mental genera núcleos de vibración en las estructuras del inconsciente. Posturas mentales, reforzadas por actitudes, intensifican esos campos de vibración. De esta forma, se comprende que actitudes de exacerbación sexual con desvíos de conducta, especialmente cuando perjudican a otros individuos, se graban indeleblemente en los campos energéticos de los espíritus.
Al reencarnar, estos desvíos energéticos, o exacerbaciones de la polaridad sexual, determinan conflictos psico-sexuales serios, especialmente, si los espíritus necesitan renacer en sexo opuesto de la reencarnación anterior.
Los conflictos entre el consciente (físico), y el inconsciente (espíritu), pueden tener, también, origen en vivencias de esta existencia actual.
Si fuera verdad que disturbios de las vidas anteriores pueden ser determinantes de desarmonías energéticas en la esfera psico-sexual, el inconsciente también registra innumerables hechos de la existencia presente.
Podemos dividir, didácticamente, el inconsciente en dos partes principales: inconsciente presente e inconsciente pretérito.
En el inconsciente presente, o actual, están archivadas las experiencias de esta encarnación que, por ser recientes, poseen gran influencia en la configuración psicológica de todos nosotros. El inconsciente pretérito constituye una franja mucho más amplia, pero, en ciertos casos, puede tener una extensión menos preponderante que las vivencias más recientes. Cada caso es estrictamente personal, por lo tanto, diferente de un individuo a otro.
Desde el inicio de la gestación, pasando por la infancia y adolescencia, el espíritu vive las más diferentes situaciones en el área de la sexualidad. Así como muchos problemas tienen origen en la vida actual, frecuentemente, situaciones antiguas son recordadas o reforzadas en esta vida por errores de educación, padres violentos, abandono, agresión del medio ambiente, etc., que, conforme las particularidades de cada psiquismo, generan, repulsan la identificación con el sexo opuesto.
La homosexualidad, o inadaptación al sexo biológico es, por lo tanto, resultado de un conflicto entre zonas del inconsciente, (actual y/o pasado) con las estructuras de la zona consciente.
En determinada ocasión, cuando fuimos invitados para dar una conferencia sobre el tema a un grupo de adolescentes, un joven me solicitó una explicación, bajo el punto de vista energético, del porque la homosexualidad no era normal. Me sugirió una idea que en aquella ocasión me pareció adecuada:
- Si usted mira aquel enchufe de la pared, observará que hay dos orificios;
¿por qué?
- Todo el mundo lo sabe, uno para el hilo positivo y otro para el negativo.
- ¿Por qué no pueden ser dos hilos positivos o negativos?
- Porque la corriente, para funcionar, necesita polos opuestos.
- ¿Qué ocurriría si yo pusiera sólo hilos de igual polaridad?
- O usted se lleva un latigazo eléctrico (dijo riendo), o la lámpara no se encenderá.
- Pues eso mismo es lo que acontece con relación a la sexualidad. Es necesario entender que, también, hay comunión de energías entre la pareja. Se establece un circuito fluídico-vibratorio intenso entre los dos.
Un hombre y una mujer permutan cargas magnéticas de polarización complementaria que los realimenta psíquicamente. Una pareja, normalmente adaptada a su fisiología, al amarse y mantener relaciones sexuales intercambian intensamente, ondas de energía que al complementarse absorben otras, por sintonía, de los planos energéticos superiores.
El propio éxtasis sexual es una abertura magnética para la absorción de estas energías que los ampara, en términos de vibración psíquica.
Como que en las uniones homosexuales la polaridad energética no se complementa, hay dificultades en que ocurra el proceso descrito. Es común, en los homosexuales, la insatisfacción íntima o sensación de vacío interior por ausencia de la complementariedad energética en las relaciones, lo que puede determinar consecuencias más o menos graves.
No pretendemos agotar un tema tan complejo y doloroso. En términos de terapéutica, recomendaríamos que un minucioso acompañamiento psicológico y espiritual fuera hecho a los hermanos con esta dificultad.
Tenemos por ejemplo un homosexual del sexo masculino. En vez de buscar relaciones sexuales en la cual desempeñaría el papel inverso al de su fisiología, deberá drenar estas fuerzas hacia actividades compatibles con esta energía femenina.
Un error común, cometido por muchos padres, es matricular al niño en aulas de  boxeo u otro deporte para “machos”. Tal actitud agrava las dificultades del joven que necesita una canalización sana de los instintos opuestos a su morfología.
Se le deben ofrecer actividades que sean afines con su psiquismo. No esconder o reprimir, sino direccionar bajo supervisión, hacia el arte, la música, o incluso hacia la ciencia, según el caso.
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jueves, 6 de febrero de 2014

CONCIENCIA



Sebastián de Araúco

CONCIENCIA


El conocimiento espiritual nos enseña que el Espíritu necesita progresar constan­temente, y para cuyo objeto encarna repetidas veces en los mundos físicos. Y nos enseña también que, el camino del amor es el más seguro para acelerar ese progreso. 

Son muchas, pero muchas, las personas que por falta del conocimiento verdadero, suponen que no haciendo mal a nadie cumplen con la Ley Divina, con lo cual viven una vida para sí solamente y se estancan en su progreso; por lo que tienen que encarnar múltiples veces, hasta que el dolor sensi­bilice esa alma y comience a amar. 

No hacer el mal es importante, porque no se endeuda con la Ley, pero, no significa hacer el bien, que es necesidad para el progreso de la realidad espiritual. La prác­tica del bien, con amor sentido, en sus diversas manifestaciones, es la necesidad imperiosa para aquellos que quieren salir de los mundos inferiores de sufrimiento. 

Como reza una frase referida con anterioridad y que no aparece en las ver­siones actuales de los Evangelios: "Sólo por el amor será salvo el hombre". 

A este respecto, analicemos el contenido de un mensaje: "Constantemente os llegan "llamados" positivos y "llamados" negativos, dicho de otro modo, buenas y malas tenta­ciones, y vosotros deberéis decidir siempre vuestra acción en uno u otro sentido. Cuando más escuchéis los llamados negativos, mas os ensordecereis a los llamados positivos; porque la vibración negativa, mas en conso­nancia con la vibración densa que predomina en vuestro mundo, penetra muy fácil en vues­tra alma humana. 

Para poder elegir el camino del bien; sin equivocarse, nada hay como vuestra con­ciencia, esa "voz" sin palabras que os dice, mediante sensaciones de desagrado o agrado, que habéis obrado mal o habéis obrado bien. Esa "voz" que os advierte sobre los peligros espirituales; esa "voz" que os impide, muchas veces, realizar lo que vuestra ira, vuestro rencor o vuestra ambición os impele a rea­lizar. Esa lucha interna constante, que se establece en vosotros mismos en ciertos momentos, es el esfuerzo de vuestra Con­ciencia espiritual por formar y guiar vuestra conciencia humana a fin de evitaros caer en errores, de los cuales os lamentáis luego amargamente. 

Debéis acostumbraros a requerir y escu­char la voz de vuestra Conciencia, antes de obrar en cualquier sentido; porque, vuestra Conciencia os indicará siempre el camino seguro, y a medida que avancéis en el cono­cimiento espiritual, más os capacitaréis para interpretar y obedecer su voz. No supongáis que, porque solamente vosotros mismos podáis oir esa voz, su llamado no puede ser desoído impunemente; no. Porque, como bien sabéis, todo absolutamente todo, lo que hacéis, pen­sáis y sentís, es "registrado" fielmente por la ley. 

Vuestra propia vida, vuestra propia fuerza espiritual, está dentro de vosotros mismos. 0 sea que debéis vivir dentro de vosotros mismos más que fuera de vosotros. 

Todo debéis consultarlo internamente y todo debéis decidirlo después de esa consulta interna. Nunca obedezcáis a impulsos que os lleven a realizaciones negativas. Por el contrario, pensad que ése es un llamado externo, y que los llamados externos deben ser analizados y controlados siempre por vuestra conciencia superior, que es sabia e insobornable. 

Así, os evitaréis caer en el mal, así os facilitaréis el camino y la comprensión del bien; y así también obtendréis el progreso espiritual que os permitirá lograr las reali­zaciones que os esperan. Pero, no penséis en realizaciones espirituales verdaderas, si no habéis realizado primero esto: aprender a escuchar, a comprender y a obedecer, la voz de vuestra Conciencia. 

Cada vez que sintáis deseos o pensa­mientos que vuestra Conciencia os reproche o no apruebe, tened la certeza de que son las fuerzas negativas que están tratando de inci­dir en vosotros para separaros del camino de superación que habéis emprendido, del camino de vuestro progreso espiritual. Debéis saber que las fuerzas del mal perciben vuestros pensamientos, sentimientos y reacciones, y por ello conocen vuestros puntos débiles; por 

ARREPENTIMIENTO.- Variadas son las defi­niciones e interpretaciones de este concepto. Unas se acercan más a la Verdad que otras. 

La ciencia espiritual nos enseña que, el arrepentimiento por un error cometido, por una violación a la Ley del Amor o a las Leyes de la Vida, o por una conducta errónea, es positivo y de gran importancia, siempre que ese arrepentimiento sea verdaderamente sen­tido. 

Y ese sentimiento que surge en la persona, es la presión del Ego superior que se manifiesta a través de la facultad sensorial, y crea en la persona esa sensación de reconocimiento del error y pesadumbre. Sensación de mayor o menor intensidad, según sea el grado de evolución del ser. Y enton­ces, la persona ante esa presión de la Con­ciencia, percibe la intensidad del error y se determina a cambiar de conducta. Y ahí está el valor real del arrepentimiento, cual es el desviar a la persona del camino del error. 

En otras palabras, el arrepentimiento es la primera condición indispensable para la rectificación de conducta. Tan es así que, ningún ser de mediana evolución que desee volver a encarnar puede conseguir una nueva oportunidad si no está verdaderamente arrepentido de sus errores y determinado a corregirlos, o sea, rectificar rumbos en su conducta. Pero, ya en la carne, con el olvido del pasado ... 

SEBASTIAN DE ARAUCO
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En la Naturaleza es principalmente donde el hombre puede observar la manifestación de Dios, 
Chico Xavier
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 UNA VIVENCIA PERSONAL

En primer lugar un saludo y un buen deseo para todos.

Os quiero contar como llegué a tener conocimiento de la Doctrina Espirita y qué es el Espiritismo, palabra que muchas personas confunden su significado. Yo misma no había oído hablar mucho de ella.

Hace algún tiempo, en este lugar donde vivo, sé que mucha gente, hacía Espiritismo sin ninguna preparación y mal encaminado. Eso me daba miedo.
A mi no se me pasaba por la cabeza asistir a estas cosas porque me daba, como ya he dicho, mucho respeto. Aunque no obstante, siempre me llamaba mucho la atención leer cosas relacionadas con estos temas, con todo lo oculto, porque pienso que es bueno aprender para después saber lo que significan tantas cosas que nos pasan y no tenemos explicación.

Bueno, os cuento: 
Un buen día y en buena hora oí hablar que habían abierto una tienda esotérica en mi pueblo y allí me acerqué. Se lo conté a mi prima hermana y fuimos juntas. Nos gustaba mucho por cómo estaba decorada, el olor a incienso, había algo especial que no se cómo explicar, además nos sentíamos muy a gusto por lo que fuimos muchas más veces.
Compraba libros y nos enseñaban muchas cosas. Desde entonces seguimos viéndonos porque poco tiempo después comenzamos a estudiar la Doctrina Espirita, que a mí me ha cambiado la vida.
 A través de este estudio y de experiencias personales duras he comprendido el por qué de muchas cosas y de que nosotros mismos decidimos nuestra vida, que en nosotros está la decisión y la respuesta. Estoy segura de que si cada uno leyéramos un párrafo del “Evangelio Según el Espiritismo” nos sentiríamos mucho mejor ya que te ayuda a ver las cosas con otro color, a darte cuenta de si vas por el camino equivocado, te ayuda a saber perdonar, a hacer el bien y no esperar gratificaciones, a querernos sin dar más explicaciones y sobre todo a practicar la Caridad y a tener siempre nuestro pensamiento en Dios, que es nuestro creador y el de todas las cosas. Por todo esto nos tenemos que respetar y amar los unos a los otros.

Todo esto y muchas más cosas estoy aprendiendo y tratando de comprender, con estas dos personas tan maravillosas que tienen un corazón tan grande, que a veces se les escucha latir desde fuera y que hacen el bien sin límites. Doy las gracias a Dios por conocerlos y que Él los bendiga.

Si os animáis a venir al centro espirita con nosotros seguro que os gusta porque hacemos muchas actividades y nos divertimos mucho, hacemos excursiones y aprendemos a ser más humanos.

Me siento viva. Es bueno saber dar un sentido a todo lo que nos pasa. Estudiando espiritismo encontraremos las respuestas a tantas preguntas.

Un saludo y un abrazo.

Mª Ángeles.
 Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta

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    RELATO MEDIÚMNICO DE UN MARINO


—Buenas noches en el nombre de Dios. Sabéis, hermanos, que cuando os reunís con los elevados propósitos que lo hacéis vienen a oíros y oírnos infinidad de seres del espacio que están sedientos de conocer y estudiar las inspiradas palabras que Dios pone en boca de sus hijos. Ese es el caso de esta noche.

Entre los muchos de estos hermanos que asisten esta noche hay uno que tiene algo de luz, de sabiduría y mucho de fe y entendimiento, que os suplica hagáis la caridad de oírle unos momentos, ya que lo que os quiere contar está relacionado con el estudio del poder de la intuición y la plegaria que estabais desarrollando.

—Con mucho gusto le oiremos —.

—Dios os lo pague. Dejo paso a este hermano.

—Que la luz esplendorosa del Todopoderoso os acompañe cuando divulguéis las verdades que conocéis. Nunca tienen los seres más pureza que cuando saben elevar las plegarias a Dios, ya que si en ellas han puesto todo su empeño, su voluntad, su cariño y todo su poder de luz, en esa cuantía es oída la súplica y en esa cuantía es remediado el mal que solicita amparo o perdón. Nunca se engrandece más el ser, aunque esté encarnado, que cuando se arrodilla y, mirando con su alma hacia las grandiosidades del infinito, pide al Todopoderoso, según su imaginación y modalidad religiosa, para alcanzar su perdón, su amparo o su ayuda.

Su alma se engrandece y eleva, y también eleva a los que están junto a ella, toda vez que el bien se extiende a los demás cuando se ha recibido puro y en gran cantidad. Si os cansara, decírmelo.

—Al contrario, te oímos con mucha atención —se le contesta.

—Una de mis encarnaciones en el planeta Tierra fue en el siglo pasado. Era hijo de unos pescadores de un pueblo que se llama Betanzos, en el norte de vuestra patria. Desde pequeño me entusiasmaba mirar al mar. No solamente por razón del oficio de mi padre, sino porque yo notaba, sin poder explicármelo, lo que me enamoraba y atraía aquella grandeza. Bastantes tardes, cuando a fuerza de muchos ruegos, me llevaba mi padre en la barca a pescar, para mí era un acontecimiento extraordinario. Me quedaba mirando el horizonte, donde parece ser que se besan el mar y el cielo y, sin saber explicármelo, concebía la magnitud de aquella manifestación del poder divino. Cuando veía aquel torrente de luz que procedente del astro rey se estrellaba en las embravecidas olas, mi alma se ensanchaba, se engrandecía, quería penetrar en aquellas olas y confundirme con el agua y los rayos maravillosos que producían aquel sin igual espectáculo. Cuando me quedaba en tierra tenía la costumbre de ir a sentarme sobre unos acantilados, desde donde observaba el movimiento bullicioso y elegante, podríamos decir, de las olas en su trajín eterno. Cada vez me extasiaba más mirando cuando el sol rompe la quietud del agua y los cambiantes de luz me obligaban a cerrar los ojos, porque no podían mirar tanta luz y tanta grandeza.

Cada vez más entusiasmado, comencé a estudiar en la escuela algo de cartografía, según se podía estudiar entonces. Mi padre veía en mí no un pescador, sino un marino. Muchas veces, paseando por la fina arena, cuando venía de vez en cuando a besar mis pies alguna ola tranquila, elegante y señorial, me daban intenciones de arrojarme al mar y captar en sus profundidades, de una forma más clara y patente, la obra incomparable de Dios.

—Voy a aligerar mucho mi relato porque me estoy extendiendo demasiado.

—Al contrario, nos parece muy amena tu narración. Continúa, hermano.

Por fin llegó mi hora. Un día me llevó mi padre a un puerto que llamáis La Coruña, y me enroló de grumete en un mercante australiano. Mi primer viaje —no me da pena decirlo— me entristeció un poco al ver lo pequeño que yo era y lo grande que era aquel camino inmenso e interminable que surcaba el barco. Las operaciones de los grumetes ya las conocía.

Fui poco a poco estudiando el movimiento. Me fijaba muchísimo en las maniobras marineras, y cada vez más entusiasmado, más dichoso, me consideraba feliz con mi profesión, que era la que sentía mi alma. Al cabo de algunos viajes y de algunos años llegué a mayor. La enseñanza que había adquirido me sirvió mucho. Los capitanes que veían en mí que abrazaba con toda mi alma la profesión de marino, también se esforzaban en que conociera a fondo todos los secretos de la navegación. Pasé a una escuela, donde aprendí la Cartografía marina y demás conocimientos, y, resumiendo, llegué con el tiempo, mi experiencia y mis estudios a mandar un buque. Ese buque se llamaba «La Estrella Matutina». Nuestra misión era viajar desde España a América transportando víveres y trayendo de América los productos necesarios para nuestra patria. En mi vida de capitán supe siempre comportarme fielmente con los hombres a mi órdenes. Fui caritativo y severo, siempre correcto y respetuoso con su humildad para que ellos respetaran mi rango y mi cargo en el buque.

En uno de mis viajes a América, cuando estábamos pasando las costas de Terranova, vino una niebla densísima que me obligó a subir al puente, en donde estuve siete u ocho horas examinando lo que podía examinar del horizonte, observando los aparatos, que mal decían u orientaban la dirección, atisbando en todas direcciones cualquier señal o luces, como hacen todos los capitanes en estos casos tan difíciles. Cuando más preocupado me hallaba en mis observaciones vino el contramaestre a decirme:

—Mi capitán: siento mucho tener que comunicarle una mala noticia.

— ¿Qué ocurre? —pensé en alguna vía de agua o algo grave.

—Mi capitán, es que de los 32 hombres que componen la tripulación, 22 han comido unas conservas que estaban echadas a perder y están envenenados. El médico dice que es muy difícil salvarles porque ni tenemos medios ni medicinas convenientes, ni estamos próximos a dónde conseguirlas.

Yo, hermanos de mi alma, me quedé estupefacto. El sudor brotaba de mi frente más copioso que el agua fría con que me envolvía la niebla.

Subió el médico y me dijo: «Señor capitán, los hombres se mueren. Es preciso andar más de prisa y llegar a Quebec (Canadá), donde hay un hospital y podríamos salvarles.»

Yo, mirándoles, les dije: « ¿Cómo queréis que vayamos de prisa si la niebla nos aprisiona, si el buque no puede navegar, si las máquinas están medio paradas porque tememos chocar o tropezar con un arrecife, porque vamos a lo imprevisto y la «rosa de los vientos» no señala el rumbo como debiera y la densidad de la niebla es cada vez mayor?»

Entonces, en medio de gran desesperación por la situación tan difícil en que nos encontrábamos, bajé a mi camarote (yo siempre he sido creyente, continuamente he elevado mis plegarias a JESÚS para que El, mucho más puro que yo, las elevara al Todopoderoso). Allí, con el fervor de toda mi alma, me arrodillé y fue mi plegaria la siguiente: «JESÚS mío poderoso; Ser bendito, Hijo santo predilecto del Todopoderoso, Tú que siempre has sido mi guía; en las grandes tempestades, en los terribles tifones e imponentes tornados, siempre he recurrido a Ti y has salvado a mi barco y a los hombres que han estado bajo mi amparo y dirección. ¡¡Ampárame, Jesús mío, que podamos llegar a Quebec pronto y se salven estos hombres inocentes!!»

Terminé mi plegaria, en la que puse todo mi fervor y toda mi fe...

Y sentí una voz clara, terminante, pero con una melodía divina y dichosa, que me dijo:

—Sube y da la orden de que pongan el barco a toda máquina y dile al timonel que no se alarme.

Como lo oí, hermanos de mi alma que me estáis oyendo, subí y di la orden. El contramaestre, los oficiales y los maquinistas creyeron que me había vuelto loco, porque cuando se navega con niebla, lo más fácil es chocar o encallar.

Con gran autoridad, exclamé: «He dicho a toda máquina el buque!!», grité.

Empezamos a correr vertiginosamente. El timonel me llamó, asustado: «Mi capitán, mi capitán, el timón no obedece, el rumbo lo pierde, vamos a estrellarnos!!»

Entonces le dije yo humildemente: «Calla y obedece a Quien lo lleva, que tú lo que haces es aparentemente tu trabajo.»

Pasó una hora. Atravesamos los densos bancos de niebla a toda velocidad. Pudimos llegar doce horas antes a Quebec, desembarcar los enfermos, llevarlos al hospital y, allí, ya atendidos por los médicos y con los medios y medicación adecuada, a los ocho días estaban todos a salvo. La plegaria había sido oída por el Divino JESÚS, que la había transmitido al TODOPODEROSO.

Adiós, hermanos de mi alma, y que Dios os bendiga a todos. —Gracias, hermano, nos agradaría conocer tu nombre.

—Mi nombre fue Salvio Martínez; mi buque, «La Estrella Matutina».

Desde La Otra Vida
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