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Preguntas y Respuestas: Sufrimiento
1. Un hombre está agonizando, víctima de crueles sufrimientos; se sabe que en su estado no hay esperanza de salvarle; ¿es permitido ahorrarle algunos instantes de angustia precipitando su fin? 2. El que está hastiado de la vida, pero no quiere suicidarse, ¿es culpable si busca la muerte en un campo de batalla, con la idea de hacerla útil? 3. Un hombre se expone a un peligro inminente para salvar la vida de uno de sus semejantes, sabiendo de antemano que él mismo sucumbirá; ¿puede ser considerado esto un suicidio? 4. Aquellos que aceptan sus sufrimientos con resignación, por sumisión a la voluntad de Dios y con la mira de alcanzar la felicidad futura, ¿no trabajan sólo para ellos mismos y pueden hacer que sus sufrimientos sean provechosos a otros?
1. Un hombre está agonizando, víctima de crueles sufrimientos; se sabe que en su estado no hay esperanza de salvarle; ¿es permitido ahorrarle algunos instantes de angustia precipitando su fin?
¿Quién puede daros el derecho de prejuzgar los designios de Dios? ¿Acaso no puede conducir a un hombre al borde del foso para sacarle de él, con el fin de hacerle volver en sí y conducirle a otras reflexiones? En cualquier extremo en que esté un moribundo, nadie puede decir con certeza que haya llegado su última hora. ¿Acaso la Ciencia no se ha engañado nunca en sus previsiones?
Sé muy bien que hay casos que con razón pueden considerarse desesperados; pero si no queda esperanza de un retorno a la vida y a la salud, ¿no existen innumerables ejemplos de que en el momento de dar el último suspiro, el enfermo se reanima y recobra sus facultades por algunos instantes? ¡Pues bien! Esa hora de gracia que se le concede, puede tener para él la mayor importancia, porque ignoráis las reflexiones que podría hacer su Espíritu en las convulsiones de la agonía y cuántos tormentos que puede ahorrarle un rayo de arrepentimiento.
El materialista que sólo ve el cuerpo y no considera el alma, no puede comprender estas cosas; pero el espírita, que sabe lo que pasa más allá de la tumba, conoce el valor del último pensamiento.
Mitigad los últimos sufrimientos tanto como podáis, pero guardaos de abreviar la vida, aun cuando no sea sino por un minuto, porque ese minuto puede evitar muchas lágrimas en el futuro. (SAN LUIS, París, 1860).
2. El que está hastiado de la vida, pero no quiere suicidarse, ¿es culpable si busca la muerte en un campo de batalla, con la idea de hacerla útil?
- Que el hombre se mate o se haga matar, el objetivo es siempre abreviar su vida y por consiguiente, hay suicidio de intención si no de hecho. El pensamiento de que su muerte servirá para algo, es ilusorio; no es más que un pretexto para dar un colorido a su acción y excusarla a sus propios ojos; si tenía seriamente el deseo de servir a su país, procuraría vivir defendiéndole en todo y no muriendo, porque una vez muerto, de nada le sirve.
La verdadera abnegación consiste en no temer a la muerte cuando se trata de ser útil, en desafiar el peligro, en hacer por anticipado y sin pesar el sacrificio de la vida si fuere necesario; pero la intención premeditada de buscar la muerte, exponiéndose a un peligro, aun cuando sea para prestar un servicio, anula el mérito de la acción. (SAN LUIS, París, 1860).
3. Un hombre se expone a un peligro inminente para salvar la vida de uno de sus semejantes, sabiendo de antemano que él mismo sucumbirá; ¿puede ser considerado esto un suicidio?
- Desde el momento en que no existe la intención de buscar la muerte, no hay suicidio, sino sacrificio y abnegación, aun cuando se tenga certeza de perecer. ¿Pero quién puede tener esta certeza? ¿Quién dice que la Providencia no reserva un medio inesperado de salvación en el momento más crítico? ¿Acaso no puede salvar al mismo que esté en la boca de un cañón? Con frecuencia, puede querer llevar la prueba de la resignación hasta el último límite; cuando una circunstancia inesperada desvía el golpe fatal. (SAN LUIS, París, 1860).
4. Aquellos que aceptan sus sufrimientos con resignación, por sumisión a la voluntad de Dios y con la mira de alcanzar la felicidad futura, ¿no trabajan sólo para ellos mismos y pueden hacer que sus sufrimientos sean provechosos a otros?
- Estos sufrimientos pueden ser provechosos a otros, material y moralmente. Materialmente, si por el trabajo, las privaciones y los sacrificios que se imponen contribuyen al bienestar material de su prójimo; moralmente, por el ejemplo que dan de su sumisión a la voluntad de Dios. Este ejemplo del poder de la fe espírita puede estimular a los infelices a la resignación, salvarles de la
desesperación y de sus funestas consecuencias para el futuro. (SAN LUIS, París, 1860).
Preguntas realizadas por Allan Kardec y respondidas por el espíritu de San Luis. Recopiladas en el libro El Evangelio según el Espiritismo
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¿USTED SE CONSIDERA ESPIRITA?
¿POR QUÉ?
Por Maria das Graças Cabral
Ante tantos conflictos de entendimiento que rodean al Espiritismo, lancé la siguiente pregunta a los compañeros que frecuentan un Grupo que cree en una red social: ¿Usted se considera espirita? ¿Por qué?
El grupo es llamado “Doctrina Espirita – Allan Kardec”, y cuando lo cree mi objetivo era abrir espacio para la divulgación y el estudio de la Doctrina Espirita en las bases kardecianas. Solo que el fue caminando como todo en la vida, eligiendo sus propios caminos y agregando a nuevas personas. Y fue a través deseos caminos y de las personas fueron “agregándose” que tuve el tino y placer de conocer “virtualmente” muchos compañeros (as) de jornada (algunos aun mismo sin conocerlos personalmente, ya nutro un sentimiento de afecto y admiración propio de los amigos) y con ellos, pase a constatar las más acerbas divergencias en relación a la Doctrina de los Espíritus.
Leo sus comentarios, me encanto con todos los posicionamientos, pues veo la inteligencia, los sentimientos y las percepciones propias de la individualidad humana. Discuerdo radicalmente de algunos, concuerdo en parte con otros, y por increíble que parezca no concuerdo plenamente con nadie. Por consiguiente constaté que la complejidad y el desencuentro envolviendo la Doctrina de los Espíritus es mucho mayor de lo que mi “santa” ignorancia imaginaba.
De ahí, día 18 de octubre del 2012, en la víspera de cumplir 60 años de edad, yo me expresé preguntando: ¿Usted se considera espirita) ¿Por qué? Y mi respuesta vino enseguida, sin titubear. Sí, soy Espirita. Me siento Espirita.
¿Por qué? Bien, para responder por qué, fui un poco a la búsqueda de mi historia, pues todo tiene que ver.
Primeramente, mi madre era hija de padres espiritas, pero ella no era espirita. Hoy se que ella era devota de San Jorge. Me acuerdo que siempre tenía delante una imagen de aquel guerrero sobre un caballo, matando a un dragón con su enorme lanza, con una vela encendida. Era la devoción de mi madre.
Mi padre venia de una familia profundamente católica. No obstante, siempre fue categórico en afirmar que no tenía religión. Creía en Dios y procuraba vivir de una forma armoniosa con su familia, y respetando a las personas. Por tanto, mis padres siempre me dejaron mi voluntad de niña para elegir mi camino de la fe. Y yo elegí ser católica. Vale resaltar que ella en la época que elegí ser católica (a los 10 años) no tenia ningún contacto con la familia paterna. Por tanto, mi elección no tuvo la interferencia familiar.
Hasta que ya en edad temprana de la vida, ante los muchos conflictos y atrítos con los padres de la parroquia que yo frecuentaba, obtuve de regalo “El Libro de los Espíritus”. ¡Y ahí yo me encante! encontré respuestas que ya traía dentro de mí. Comprendí ciertos fenómenos espiritas que vivenciaba. Pude acompañar con criterio a la mediúmnidad de gran potencialidad en mi hijo. Más allá, él siempre afirma que si no fuese hijo de una madre espirita, tal vez lo considerasen un loco.
Mas hasta ahí, yo vivía el Espiritismo dentro de una Casa Espirita, siendo conducida y dejándome conducir por todo ese misticismo que se conecta con el bagaje trazado por el catolicismo. Y en la Casa Espirita me torné monitora de ESDE, adoctrinadora en las reuniones mediúmnicas de desobsesión, conferenciante, ayudé a crear una ONG, y hasta ahí yo hallaba todo perfecto!
Entretanto, cuanto más estudiaba las Obras Fundamentales espiritas más identificaba las incongruencias doctrinarias que eran repasadas en la Casa Espirita, por monitores, dirigentes, conferenciantes. Y como no me gusta omitir, pasé a incomodar y a sentirme incomoda, y resolví ser espirita fuera del Centro Espirita.
Y ahí fui a la búsqueda de aplicar el Espiritismo en la vida. Como profesora, con mis alumnos y alumnas, con mis colegas de profesión, con amigos, hijos, y con ese “personal” que como dicen los jóvenes “yo no concuerdo mucho”. Fue solo entonces cuando “caí en la cuenta” y pase a comprender por qué Kardec decía que el Espiritismo no era religión. ¡Si es que no es lo mismo!
La Doctrina Espirita al contrario de todo lo que hasta hoy nos fue presentado, es libertadora, porque educa! Ella nos consuela y fortalece para las batallas de la vida, sin precisar hacernos “santos” de un momento para otro. Nos dicen los Maestros Espirituales que “la virtud no consiste en una apariencia severa y lúgubre, o en repeler los placeres que la condición humana permite”, sino que busquemos en todos nuestros actos elevar el pensamiento al Creador.(El Hombre en el Mundo . ESE, cap. XVII, 10) O sea, la DE nos emancipa, nos libera de las “muletas” donde nos apuntalábamos a través de las religiones, de los líderes religiosos, de los gurús, etc. Somos autores de nuestro destino, pero no estamos en el desamparo, pues la doctrina espirita nos habla de los ángeles guardianes y amigos espirituales.
¿Y porque me considero actualmente más Espirita que nunca? Porque creo en la seriedad y competencia de Allan Kardec y en su trabajo como Codificador de la Doctrina de los Espíritus. Porque entiendo y acepto plenamente los principios doctrinarios espiritas. Porque busco aplicar las enseñanzas de los Espíritus en mi vida, y eso me hace desenvolver una mayor responsabilidad conmigo misma, pues no puedo atribuir a nadie ese legado.
Para finalizar, me apropio de un trecho del Evangelio Según el Espiritismo, titulado: “Los Buenos Espiritas”, cuando nos es dicho que: “Se reconoce al verdadero espirita por la transformación moral, y por los esfuerzos que hace para dominar sus malas inclinaciones. Mientras uno se complace en su horizonte limitado, el otro, que comprende la existencia de alguna cosa mejor, se esfuerza para liberarse, y siempre lo consigue, cuando dispone de una voluntad firme”. Por tanto, me considero Espirita en una condición de espíritu imperfecto, que está en la lucha, de una forma consciente, en busca de el equilibrio y la paz.
Ofrecido por el Blog de los Espiritas, y traducido al Español por M. C R
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Vivir como si no hubiera mañana
El destino de todos los seres vivos es la muerte. Se mueren las flores, plantas, animales, personas. Hasta mismo las estrellas que nacen en una explosión de luz llegan a la finitud.
Morimos un poco todos los días. Cada anochecer nos recuerda que un día más transcurrió en nuestra vida.
Eso debería ser un alerta para los rumbos que damos a nuestra existencia.
Pero, ¿por qué la muerte nos asusta de esa manera?
El sabio se prepara para morir. Pero, para la mayoría de los seres humanos, la simple mención de la palabra "muerte" es un trauma. No hablamos de la muerte por temor de que eso pueda atraerla.
Sin embargo, prepararse para morir es útil. Realmente necesario. No es una actitud morbosa, pero sí de naturalidad delante del ciclo que rige la vida.
¿Naturalidad? Si, puesto que en nuestra vida la muerte es una certeza. Lo que ocurre es que no sabemos cuando y donde ella vendrá, pero ciertamente vendrá.
Países, idiomas y creencias son diferentes. Pero, como una paradoja, lo que nos une a todos es la gran certeza que un día nuestro cuerpo estará muerto.
Por eso, vale la pena pensar de manera positiva acerca de la muerte. Prepararse para ese momento inevitable.
La psiquiatra suiza Elizabeth Kübler-Ross narra, en sus diversos libros, el sufrimiento de las personas que no se prepararon para morir o decir adiós a sus parientes y amigos.
La médica - que se volvió famosa en todo el Mundo por sus trabajos junto a pacientes terminales - observó que la mayoría de las personas trae conflictos, asuntos no resueltos y traumas que se manifiestan en la hora de la muerte.
Ocurre que no estamos acostumbrados a meditar acerca de nuestra propia muerte. Siempre la imaginamos muy distante.
Por eso, dejamos pendientes los arreglos que podrían ser solucionados ahora, con tranquilidad.
Por lo tanto, vale la pena empezar una preparación. ¿Quieres una fórmula sencilla?
Vive como si fuera tu último día. Haz el bien, sé amable y cortés.
No postergues para mañana las palabras de afecto y los gestos de amor. Di a tu familia cuanto la amas. Ordena tus papeles, encamina tus cuestiones.
Si existen disgustos, olvida, perdona. Da vuelta a la página. Si existen asuntos por arreglar, aclara, conversa. En fin, arréglalos.
No dejes ningún vacío para que un día lamentes no haber hablado en la hora adecuada.
Vive la vida de manera sencilla y bella para que, al terminarla, no haya muchos arrepentimientos.
El músico Renato Russo tenía una frase síntesis para esa actitud: "Es necesario amar a las personas como si no hubiera mañana."
En fin, mañana la muerte podrá llegar, silenciosa, a golpear tu puerta o de la persona amada. Entonces, hasta el reencuentro podrá haber una larga espera.
Haz como el poeta Manuel Bandeira. En uno de sus más inspirados poemas, "Consoada", él nos habla acerca del día en que la muerte llegará y lo encontrará preparado.
"Cuando la indeseada de las gentes llegue,
Tal vez yo tenga miedo.
Tal vez sonría, o diga:
¡Hola, ineludible!
Mi día fue bueno, puede la noche llegar.
(La noche con sus sortilegios).
Encontrará labrado el campo, la casa limpia,
La mesa puesta, cada cosa en su lugar."
Que podamos, todos nosotros, aguardar la muerte con el alma liviana, la conciencia en paz, una sonrisa del deber cumplido reflejada suavemente en los labios pálidos.
Cuando llegue esa hora, tu día y tu vida ¿habrán sido buenos?
¡Piensa en eso!
Redacción del Momento Espírita
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¿Cómo actuar en la hora de la Crisis?
Reunión pública del 5/10/1959 Cuestión No 466 En la hora de la crisis enmudece los labios y escucha las voces que hablan, sin sonido, en lo profundo de ti mismo. Percibirás nítidamente el conflicto. Es el pasado que amenaza con permanecer y el presente que anhela el futuro. Es la cárcel y la liberación. La sombra y la luz. La deuda y la esperanza. Es lo que fue y lo que debe ser. En esencia, es el mundo y el Cristo juntos en tu corazón. Grita el mundo a través de la palabra de los amigos y los adversarios, en la Tierra y más allá de la Tierra. Advierte el Cristo por medio de la responsabilidad que vibra en nuestra conciencia. Dice el mundo: «acomódate como puedas».
Solicita el Cristo: «levántate y anda».
Dice el mundo: «haz lo que deseas». Solicita el Cristo: «no peques más». Dice el mundo: «destruye a tus oponentes». Solicita el Cristo: «ama a tus enemigos». Dice el mundo: «reniega de los que te incomoden». Solicita el Cristo: «al que te exija mil pasos, camina con él dos mil». Dice el mundo: «apégate a los bienes». Solicita el Cristo: «al que te pida la túnica entrégale también la capa». Dice el mundo: «hiere a quien te hiere». Solicita el Cristo: «perdona siempre». Dice el mundo: «descansa y goza». Solicita el Cristo: «avanza mientras tienes luz». Dice el mundo: «censura como quisieras». Solicita el Cristo: «no condenes». Dice el mundo: «no repares en los medios para alcanzar los fines». Dice el Cristo: «serás medido con la medida que apliques a los demás». Dice el mundo: «aborrece a los que te aborrezcan».
Solicita el Cristo: «ora por los que te persiguen y calumnian».
Dice el mundo: «acumula oro y poder para que seas temido». Dice el Cristo: «es probable que esta noche te pidan el alma y lo que acumulaste, ¿para quién será?» Obsesión también es un problema de sintonía. El oído que escucha es el reflejo de la boca que habla. El ojo que ve alguna cosa es semejante, de algún modo, a la cosa que ve. No es necesario, pues, que sufras prolongadas vacilaciones en las horas de tempestad. Si realmente procuras el camino adecuado escuchemos al Cristo, pues su palabra como una brújula infalible nos señalará el rumbo seguro.
Página psicografiada por el médium Francisco Cándido Xavier
Dictada por el Espíritu Emmanuel
Extraída del libro «Religión de los Espíritus».
( Aportación de Claribel )
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martes, 25 de febrero de 2014
El Sufrimiento, Suicidio y Eutanasia
domingo, 23 de febrero de 2014
¿ Existe el espírita católico ?
¿EXISTE EL ESPIRITA CATÓLICO?
En verdad está el Espírita, el Católico Espírita y el Espírita Católico.
El Espirita no hace uso de amuletos, estatuas, imágenes, escapularios, promesas, inhumaciones, no reza repetidas veces oraciones, no hace novenas, no enciende velas, no manda rezar misas, no bautiza, no se casa en el templo religioso, no hace uso de bebidas alcohólicas o cualquier otra droga, es frecuentador y trabajador de la casa espírita. instituciones de caridad, no queda ocioso porque cree que “la fe sin obras (útiles) es muerta”. En fin, el no queda dividido entre dos religiones y se esfuerza por ser mejor y más útil cada día,hoy mejor que ayer y mañana ser mejor que lo que es hoy.
El Católico-Espirita es el católico simpatizante de la Doctrina espirita. Frecuenta el catolicismo, más de vez en cuando aparece en la casa espirita para, por ejemplo: tomar “pases” , buscar curas espirituales, cartas consoladoras, etc. Generalmente, cuando alcanza (o no) su objetivo, no aparece más.
El Espirita-Católico es frecuentador y trabajador de la casa espirita, más se casa en la iglesia, bautiza al hijo, usa amuletos, es supersticioso, va a misa los domingos, celebra misa por un pariente que haya fallecido, hace uso de bebidas alcohólicas, etc. Generalmente, son esos que quieren implantar en la Casa Espirita modalidades de otras religiones.
El Espirita-católico dice que no es fácil desvincularse de los dogmas y rituales que frecuenta desde mucho tiempo de otra religión.¿cuando se desvinculará?¿Qué testimonio espirita-católico de su fe en la doctrina para otras religiones? ¿ será que está diciendo indirectamente, que frecuenta la casa espirita, pero el casamiento de verdad,la mejor oración,los desencarnados etc. es el de la otra religión? ¿Porque los protestantes, que se llaman evangélicos, generalmente cortan el lazo con la religión que frecuentaban con más facilidad que el espirita católico? Es para pensar porque el espirita lee y estudia más, según las estadísticas. ¿Será que el espirita está leyendo y no está entendiendo o no está esforzándose en entender? Sin elegir si es espirita o católico, la doctrina nunca tendrá “espiritas” de verdad, tendrá solo apenas simpatizantes del Espiritismo. Precisamos de adeptos convencidos para ayudar a divulgar la doctrina.
Como dice Therezinha Oliveira, “el Espiritismo precisa de espiritas que ayuden en la renovación de las ideas religiosas y no conseguirá eso, si no busca lo que desconoce, si oculta siempre lo que ya conoce y cede siempre a las costumbres religiosas tradicionales.
Si continuamos con un pie aquí y otro allá, el Espiritismo no tendrá “espiritas” DE VERDAD, SINO SOLO SIMPATIZANTES DEL ESPIRITISMO.
SERGIO RIBEIRO
NOTA DE JOSE LUIS MARTÍN: Yo era un católico de tantos, pero con ciertas inquietudes cuyas respuestas nunca me resolvió satisfactoriamente la teología. Cuando comencé a leer las obras espíritas, todo me comenzó a encajar bastante, con lo cual sentí que había estado en cierto modo engañado durante bastantes años, y se me habían ocultado algunas verdades fundamentales. "Se me cayeron los palos del sombrajo", porque ¿Cómo iba a seguir frecuentando los templos católicos, cuando yo en el fondo siempre había buscado la verdad y no era en sus dogmas, ceremonias ni rituales en donde la había encontrado?. Eso sí, siempre he tenido el máximo respeto por las personas que profesan tal religión, o que no profesan ninguna. No tengo inconveniente de pasar a cualquier templo religioso a presenciar tal o cual ceremonia, y no trato nunca de "levantar la liebre" del debate para convencer a nadie de que es equivocado aquello en que cree, pues yo tampoco estoy en posesión de la Verdad absoluta.
Seamos leales a nuestra conciencia y actuemos según esta nos señale .
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Fatalidad y Libre Albedrio
Antes del regreso a la experiencia en el plano físico, nuestra alma en oración ruega al Señor la concesión de la lucha para el trabajo que es nuestro reajuste. Solicitamos la reaproximación de antiguos adversarios. Imploramos el retomo al círculo de obstáculos que nos presenció la derrota en romerías mal vividas... Suplicamos la presencia de verdugos con quienes cultiváramos el odio, para intentar la cultura santificante del Amor... Pedimos sea llevado de nuevo a nuestros labios el cáliz de las pruebas en que fracasamos, esperando ejercitar la Fe y la Resignación, la Paciencia y el Valor... Y con la intercesión de variados amigos que se transforman en confiantes avalistas de nuestras promesas, obtenemos la bendición de la vuelta. Efectivamente en tales circunstancias, el esquema de la acción surge trazado. Somos herederos de nuestro pretérito y, en esa condición, construimos nuestros propios destinos. Entretanto, imantados temporalmente al vehículo terrestre, acariciamos nuestras antiguas tendencias de fuga al deber ennoblecedor. Instintivamente, tornamos despreocupados, a la casa de ventajas físicas, de caprichos perniciosos, de mentiroso dominio y de nefasto placer. El egoísmo y la vanidad acostumbran retomar el timón de nuestros destinos y abominamos el sufrimiento y el trabajo, como si nos fuesen duros verdugos, cuando solamente con el auxilio de ellos conseguimos volver a erguir el corazón hacia victoria Espiritual a que somos dirigidos. Es por eso, que fatalidad y libre albedrío coexisten en los mismos ángulos de nuestra jornada planetaria. Generamos causas de dolor o alegría, de salud o enfermedad en variados momentos de nuestra Vida. El mapa de regeneración vuelve con nosotros al Mundo, consonante a las responsabilidades por nosotros mismos asumidas en el pretérito remoto y próximo; con todo, el modo por el cual nos libramos de los efectos de nuestras propias obras, facilita o dificulta nuestra marcha redentora en la senda que el Mundo ofrece. Aceptemos los problemas y las inquietudes que la Tierra nos impone ahora, atendiendo a nuestros propios deseos, en la planificación que ayer organizamos, fuera del cuerpo denso, y tengamos cautela con el modo de nuestra movilización en el campo de nuestras propias tareas, porque, conforme a nuestras directrices de hoy, en la preparación del futuro, la Vida nos ofrecerá mañana Paz o luchas, Felicidad o prueba, Luz o tiniebla, Bien o mal. Enmanuel. Espíritu.
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El Maestro que Reside
Dentro de Nosotros
Vengo aprendiendo que seguir la llamada del corazón es siempre más seguro que guiarse por lo que los demás esperan de nosotros o proyectan en nosotros. Aunque en un primer momento podamos sentirnos inseguros entre escuchar la voz de la razón o la del sentimiento, esta última será siempre la verdadera y certera, pues va conectada con nuestra sensibilidad e intuición que sobrepasan los límites de tiempo y espacio y nos proyectan hacia una realidad futura y causal. Esto no significa que debamos dejar de usar la razón, pero razón y sentimiento deben andar juntos; razón sin sentimiento es como un suelo infertil pues lo es en el sentido de que solo ve por el lado de fuera,no por el lado interior, donde podemos entrar en contacto con nuestra verdad más profunda.
Y ser verdadero consigo mismo es la tónica de estos nuevos tiempos. Ego y máscaras solo sirven para distanciarnos de nuestro verdadero yo, del ser integral que somos, y asimismo para disociarnos de nuestros ritmos internos, nuestros “momentos oportunos” esenciales, nuestros ciclos tan sagrados para nuestro crecimiento. Muchos desafíos han venido surgiendo, y no está sencillo el administrarlos. Y si es duro tener que vivir aún en el mundo de la dualidad, imaginad cuando se rompen las ilusiones de una realidad que habíamos creído una e íntegra, pero que en realidad era dual. Sí, porque en este afán de evolucionar y encontrar un lugar de paz y aceptación, ¡también proyectamos mucho! Muchas veces elegimos a alguien como nuestro “maestro”, confiamos, lo endiosamos, para después constatar que ese supuesto maestro era alguien que podía estar algo más adelante que nosotros, pero todavía con un largo camino por recorrer y que nuestra decepción y desilusión es responsabilidad tan solo nuestra. Y esa es la otra cara de la misma moneda… El proyectar nuestras ilusiones de perfección y luz en los otros. He aprendido que nuestro mayor maestro reside dentro de nosotros, la pequeña voz de la sabiduría que podemos escuchar en lo más profundo de nuestros corazones, la voz de nuestro Yo Superior, que nunca se distancia de nosotros, la Presencia que puede ser olvidada, pero a cualquier momento contactada. He aprendido que jamás debemos ceder nuestro poder personal a quien quiera que fuese, pues el despertar de la consciencia no es algo que alguien, por más evolucionado que sea, pueda hacer por nosotros. No hay “atajos” en el Camino. Éste es largo y arduo, pero puede ser abreviado por el poder de nuestra propia voluntad y determinación. Los verdaderos maestros son como amigos mayores, nos dan consejos valiosos, nos enseñan algunas prácticas para alcanzar estados más plenos de consciencia, pero el éxito del emprendimiento depende solamente de nosotros. No hay camino mágico e instantáneo, sino que pueden producirse en esta andadura momentos mágicos, y éstos son fruto de nuestra intención constante de dar un paso adelante en nuestra evolución de conciencia. Y cuando elegimos el camino de la unidad, el camino de la dualidad se hace insoportable, difícil e insufrible. El constatar que aún podamos ser blanco de antipatía e incomprensión, cuando dentro de nosotros la intención de una unión interna, comprensión y aceptación verdadera del otro está presente, nos lastima, sí, aunque tengamos plena consciencia de la inconsciencia del otro. También es coherente que estemos en un estado de perdón incondicional en estos casos. Pero aún así, perdonando y dejando pasar, convivir con situaciones y personas que nos disminuyen, en vez de aportarnos algo, no es agradable, aprendiendo que romper esas vivencias y relaciones,no es el mejor remedio para seguir firme y con la cabeza erguida en nuestro camino, alineados en nuestra verdad. El año anterior se fueron antíguas relaciones, otras han permanecido y otras verdaderas se afirmaron. Pero siento que ese proceso aún continúa. Ser nosotros mismos y tener total responsabilidad por quienes somos y por lo que creamos no es tarea fácil, no. Pero a cada paso asertivo nos sentimos más confiados. He aprendido que ser asertivo no siempre es ser buenecito y perfecto y aceptar todo lo que arrojan sobre nosotros. Saber decir que no, muchas veces es el camino más efectivo.
Cassio López-
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sábado, 22 de febrero de 2014
IRREGULARIDADES EN LA MEDIÚMNIDAD
IRREGULARIDADES EN LA MEDIÚMNIDAD
El fraude y la superchería es uno de los primeros a señalar.
Los fraudes pueden ser conscientes o inconscientes; en este último caso, son provocados o por la acción de espíritus malos o por sugestiones que ejercen sobre el médium los experimentadores o algunos de los presentes en la reunión. Los fraudes conscientes provienen, o bien de falsos mediúms, o de médiums verdaderos, pero desleales, que han convertido sus facultades en fuente de provecho material.
Desconociendo la nobleza y la importancia de su misión y de sus preciosas cualidades, los convierten en un medio de explotación, y cuando el fenómeno no se presenta, no dudan en simularlos por medio de toda clase de artificios.
Esos médiums los hay también en todas partes, son sujetos burlones a quienes no les importa divertirse a costa del vulgo ignorante, pero que más tarde o más temprano se descubren así mismos.
Hay otros para quien el Espiritismo no es más que un simple comercio, y se las ingenian para imitar las manifestaciones que les pueden dar mayor ganancia. Algunos han sido descubiertos en plena sesión, y no pocos han sido motivo de procesos famosos, que burlándose de la buena fe de quienes los consultaban, no vacilaron en profanar los sentimientos más sagrados, lanzando sospechas e incertidumbres sobre una ciencia y una doctrina que pueden ser un medio de regeneración.
Perdieron con frecuencia el sentimiento de su responsabilidad; pero la vida de ultratumba les reserva sorpresas nada agradables. El mal que estos embaucadores han hecho a la verdad es verdaderamente incalculable.
Sus groseras maquinaciones han alejado a no pocos sabios del estudio serio del Espiritismo. Así, el deber de todo hombre honrado es desenmascararles y condenarles. El desprecio en este mundo, el remordimiento y la vergüenza en el otro, he aquí lo que les espera. Ya sabemos que todo se paga, y que el mal acaba por caer siempre sobre el mismo que lo ha causado. No hay nada más vil y miserable que negociar con lo dolores del prójimo, fingiendo por dinero a los amigos, a los seres queridos y que lloramos porque se fueron de este mundo, haciendo de la misma muerte un objeto de falsificaciones y de la más vergonzosa especulación.
Más no se puede hacer al espiritismo responsable de tales procedimientos. El abuso o la falsificación de una cosa no prejuzgan contra la cosa misma.
Los fraudes inconscientes tienen su explicación por la sugestión y los médiums son muy sensibles a la acción sugestiva, lo mismo de los vivos que de los difuntos. Los espíritus cuando se manifiestan influencian con su estado de ánimo al médium y a veces de una forma considerable. El buen médium a veces siente la sugestión de mentir, pero la rechazan otros en cambio caen en un momento de debilidad y ya nadie cree en ellos.
Es importante examinar y analizar todas las cosas con el más frió juicio, con gran circunspección y admitir únicamente aquello que se presenta con el más absoluto carácter de autenticidad.
Por su propia naturaleza la mediúmnidad es una cosa variable, móvil, intermitente. No estando los espíritus bajo las ordenes de nadie, jamás se puede saber por adelantado el éxito de las sesiones. El médium puede sentirse enfermo, o indispuesto: también hallarse mal constituida la asistencia desde el punto de vista psíquico. Por otro lado, la asistencia de los espíritus elevados, siempre se avendrá mal con la imposición de tarifas en la práctica del espiritismo.
La mejor garantía de sinceridad que puede presentar un médium es el desinterés, como es también el medio más seguro para obtener protección de lo alto. Comerciar con la mediúmnidad es disponer de una cosa de la cual no se es dueño; es abusar de la buena voluntad de los muertos, sujetarles a una empresa que no es digna de ellos, es desviar el espiritismo de su fin providencial.
El ejercicio de la mediúmnidad ha de ser en todo tiempo y ocasión un acto grave y religioso, despojado de todo carácter mercantil y de todo aquello que lo puede rebajar o desmerecer.
Trabajo realizado por Merchita
Extraído del libro de León Denis (En lo invisible)
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