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sábado, 12 de abril de 2014

RESUMEN DE LA DOCTRINA ESPÍRITA

                                    RESUMEN DE LA DOCTRINA ESPÍRITA
         

Podemos resumir todo lo que hemos estudiado sobre la Doctrina Espírita, en los siguientes principios fundamentales, tal como lo hizo León Denis:
1. Una inteligencia Suprema rige el Universo. Ella regula las leyes eternas, a las cuales los seres y las cosas están sometidos.
2. Dios es el Señor del Universo, ley viva, foco inmenso de luz que irradia hacia todos los mundos la armonía, el amor, la verdad y la justicia.
3. En el Universo todo marcha hacia un estado superior. Todo se transforma y perfecciona.
4. El Espíritu es inmortal. Contiene el germen de la perfección y se desenvuelve por sus trabajos y esfuerzos, encarnando en mundos materiales y elevándose a través de las vidas sucesivas.
El espíritu tiene don envolturas: una es el cuerpo terrestre que le sirve de instrumento de lucha y de prueba y del cual se deshace en el momento de la muerte. El otro es el cuerpo fluídico, inseparable del Espíritu y que progresa y se depura con él: el periespíritu.
5. La vida terrestre es una escuela, un medio de educación y perfeccionamiento por el trabajo, por el estudio y por el sufrimiento.
Libre y responsable, cada uno de nosotros trae es sí la ley de su destino; preparamos en el presente nuestras alegrías y dolores futuros.
El espíritu se perfecciona y engrandece a medida que va usando su libre albedrío para practicar el bien y rechazar el mal.
6. Una estrecha solidaridad une a todos los Espíritus, iguales en su origen y en sus fines, aunque ocupan diferentes grados en la escala de progreso. Hijos de Dios, su Padre común, todos los Espíritus son hermanos y forman una inmensa familia.
7. Los Espíritus se clasifican en el espacio de acuerdo con la densidad de su periespíritu, correspondiente al grado de adelanto u de depuración de cada uno.
Los Espíritus culpables y malos se encuentran envueltos por una espesa sombra fluídica que los arrastra hacia los mundos inferiores, donde deben encarnar para liberarse de sus imperfecciones.
El Espíritu virtuoso, revestido de un cuerpo sutil, etéreo, participa de las sensaciones de la vida espiritual y se eleva hacia los mundos felices. El Espíritu en su vida superior y perfecta colabora con Dios, coopera en la formación de los mundos, dirige el progreso, vela por las humanidades y por la ejecución de las leyes divinas.
8. El bien es la ley suprema del Universo.
9. El objeto de la vida es la educación del Espíritu. Siendo así, es necesario vencer las pasiones, terminar con los vicios, alentar todo lo que fuera elevado.
Luchar, combatir, sufrir por el bien de la humanidad. Iniciar a nuestros hermanos en los esplendores de la armonía, del amor, de la verdad y de la justicia; tal es el secreto de la felicidad del futuro, tal es el deber.

Tomado del libro “Doctrina Espírita para la Niñez”
Eliseo Rigonatti
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Gabriel Delanne
SOMOS INMORTALES

La historia nos revela que la idea de la inmortalidad y de las vidas sucesivas ha sido aceptada en todos los tiempos y tuvo siempre muchos, decididos y esclarecidos defensores.
Esto ya es algo, pero no es mucho; más no es suficiente para sustentar de ello ningún principio con carácter de axioma. Los genios se anticiparon al progreso de su siglo, y predijeron por una especie de visión profética, lo que solo encaja en la realidad, después de transcurridos muchas generaciones. Hay innumerables testimonios de esto en la cronología de todas las invenciones y descubrimientos, y esto obliga a la razón a rendir homenaje al talento.
Más es muy fácil confundir las centellas del ingenio con los delirios de la imaginación, se explica, así, la preponderancia que adquirió la imaginación sobre la razón de nuestros antepasados de siglos atrás, y así se explica el positivismo de nuestro siglo actual, que defiende a toda costo la razón, no admitiendo nada, absolutamente nada, que no tenga una comprobación tan real, tan positiva como que uno + uno es dos en matemáticas. Los grandes abusos imponen absolutas continencias.
La pequeña planta que broto en Hydesville, se convirtió en un árbol gigante, cuyo abundante follaje hoy en día se extiende por todas las naciones.
No hay ejemplo en la historia de una ciencia religiosa cuyo crecimiento haya sido tan rápido y la difusión tan generalizada, como ha sido la de esta noble doctrina. Semejante éxito sin precedentes, es debido a la fuerza de la convicción que el hecho transporta en sí mismo.
Este siglo, en el cual se cumplieron progresos increíbles en todas las ramas de la ciencia destacará, no en tanto, en la eras siguientes, un gran descubrimiento: la demostración experimental de la existencia del alma y de su inmortalidad.
El genio humano ha producido maravillas. Las condiciones físicas de la existencia mejoraron para más allá de las expectativas más optimistas, y a pesar de este cambio, una profunda inquietud agita a los pueblos modernos. Es porque nuestra época se encuentra profundamente trastornada por el agresivo desaparecimiento de las antiguas creencias, que con su rancio aparato de milagros, dogmas y misterios vacilan bajo redoblados golpes de la ciencia.
Los descubrimientos científicos realizados a partir de Galileo, modificaron singularmente nuestras concepciones acerca del universo, ampliando los horizontes. Nuestro pequeño globo ya no es el centro del mundo, más si un modesto asteroide en la innumerable multitud de tierras del cielo; y sentimos palpitar en el infinito la vida universal de la cual queríamos poseer el monopolio.
A estos conocimientos positivos corresponde un nuevo ideal que no puede satisfacer una vieja religión de diecinueve siglos. De este divorcio entre la ciencia y la fe resulta la incredulidad. No es preciso reaccionar contra las engañosas quimeras del materialismo; demostrar que en las enseñanzas religiosas no todo era falso; que el hombre, a través de una profunda intuición, conoció siempre su verdadera naturaleza inmortal y sintió repercutir en su conciencia el eco más o menos debilitado de los eternos principios de justicia, de caridad y de amor, que velados algunas veces, desfigurados frecuentemente, fueron, no en tanto, sus guías tutelares. La providencia envió misioneros a todas las naciones para predicar la moral eterna. Confucio, Buda, Zoroastro, Jesús, que enseñaron un doctrina semejante, aunque bajo aspectos diferentes.
Rejuvenezcamos los viejos símbolos; mostremos que fueron adulterados por la herrumbre de las edades, desfigurados por los intereses terrestres; más que, en el fondo, son la misma verdad, el único camino que nos pude conducir a la felicidad.
La mayoría de la masa trabajadora se traduce por un odio siempre creciente contra la injusticia de la suerte, contra los privilegios; y en las almas tiernas y débiles, por un disgusto de la vida, a la cual se debe el espantoso aumento de suicidas que se observa en la época actual.
Nuestra doctrina ofrece el remedio para semejantes males; es el bálsamo reparador que cicatriza todas las heridas, al mismo tiempo que nos explica el enigma de la vida. por eso mismo, precisa el ser más conocida para que haga florecer la esperanza en los corazones dilacerados, ya que es un salvaguardia contra los terribles cataclismos de las guerras interiores. Nuestros brillantes éxitos no deben hacernos olvidar que aun somos una ínfima minoría, y que existen millones de almas sujetas a todos los sufrimientos de la duda. 
Hagamos una propaganda activa para llevar al conocimiento del público las convincentes pruebas que demuestran la futilidad de las teorías neantistas.
Hoy poseemos armas suficientes para combatir con la seguridad de obtener la victoria final. El pasado responde por el futuro.
El Espiritismo se desenvolvió bajo los fuegos cruzados de las burlas, de los sarcasmos, de las injurias y de la calumnia.
Las manifestaciones espirituales fueron, en su inicio, consideradas como supersticiones, y las revelaciones de los espíritus tratadas como divagaciones. Semejantes apreciaciones masacran todas las reformas en su base: es la incubación dolorosa, más necesaria, que da el bautismo a los grandes movimientos filosóficos. Las primeras etapas ya han pasado, y la situación se modificó profundamente desde hace veinticinco años atrás. En todas las partes del mundo aparecerán investigadores científicos que realizaron largas observaciones, minuciosas y precisas.
Los nombres de Alfred Russel Wallace e William
Crookes están escritos en el panteón de la ciencia contemporánea por haber sabido conquistar los primeros lugares en el areópago de los sabios, más su gloria será aun más realzada por la dignidad de su carácter y la nobleza de su actitud, que los convirtió en los valientes campeones de la nueva ciencia. El brillo de estos grandes nombres debe hacernos olvidar que, desde el inicio, el Nuevo Mundo tenis a sus apóstoles convencidos.
Para poder aprovechar todos los avances que el hombre ha conseguido hasta ahora, es preciso que utilicemos los conocimientos hasta ahora conseguidos, para crecer, utilizándolos en nuestro propio beneficio, si no lo hacemos así, el mundo avanzará pero nosotros no podremos avanzar porque seguimos atados a las pasiones que nos mantienen imantados al suelo, donde la materia, nos hizo prisioneros.
Trabajo extraído por  Mercedes Cruz Reyes  del libro “Las Vidas sucesivas” de Gabriel Delanne
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         FELICIDAD SIN CULPA


La mayoría de las personas se sienten infelices o postergan su felicidad por interiorizar un poderoso mecanismo, sea social, moral o religioso, introductor de culpa. El ser humano se estructura dentro de la sociedad sin la debida reflexión sobre los valores que asimila. Ni siempre percibe que, aquellos recibidos en sus orígenes deben, en la edad adulta, merecer reflexión y consecuente liberación de los que no condicen más con su madurez. Ni siempre las personas consiguen liberarse de la presión ejercida por la sociedad de la cual forman parte. Esa presión no es tan sólo proporcionada a través de normas y leyes, sino principalmente a partir de aquello que no es dicho ni explícito. Las leyes de la convivencia entre las personas, las cuales, no siempre forman parte de algún código escrito, promueven sanciones que psicológicamente imponen culpa y necesidad de alivio psíquico.

En este contexto, se suman los preceptos extraídos de las interpretaciones humanas a los códigos religiosos, muchas veces usados como mecanismos represores, para limitar todavía más las posibilidades del ser humano a entender su propia vida y alcanzar la felicidad.

El gran generador de la infelicidad es la culpa, que nos permite, cuando está instalada, esperar algún tipo de punición para alivio de aquello que consideramos una transgresión. Vivimos siempre a la espera de que esa punición ocurra, generando ansiedad y postergando nuestra felicidad.

Es claro que, todo eso ocurre también como un mecanismo que posibilita la percepción de la propia libertad individual. Hay personas que necesitan límites para administrar mejor su libertad, empero, esa regla es utilizada de forma excesiva y castradora, en virtud del miedo que tiene el ser humano de perder el control sobre sí mismo.

El propósito de todo ser humano es alcanzar la felicidad posible sin perder la noción de la responsabilidad individual por los propios actos. Ser feliz sólo es posible a través de la libertad con responsabilidad. Quien no fuera capaz de asumir las consecuencias de sus actos, no conseguirá vivir con la conciencia en paz y armonía.

Religiones y filosofías fueron – y todavía lo son – utilizadas como mecanismos de dominación colectiva bajo el argumento de que el pasado de la humanidad demuestra su necesidad de imponer límites. Es necesario que se perciba al espíritu como ser presente que, aunque asentado sobre su pasado, está siempre mirando hacia el futuro. Sin olvidar el pasado, es preciso vivir el presente con la mirada en el futuro. Las religiones valoran más el pasado que el futuro del ser humano, imponiéndole que cargue siempre alguna culpa.

De la manera como son practicadas las religiones, sirven para determinadas clases de creyentes. Para otras, ellas necesitan interpretaciones y comprensiones más avanzadas bajo pena de extinguirse. Ellas deben ser entendidas de formas distintas y de acuerdo con el nivel de evolución del espíritu.

En la mayoría de ellas, el concepto de felicidad pasa por la culpa y por la negación a la vida en la materia. Entender que ella, la felicidad, solamente podrá ocurrir en otro lugar, después de la muerte, es negar el sentido de la existencia, consecuentemente el presente.

No entregue su felicidad a la crítica de las religiones, de las filosofías, de los demás o de los errores que cometió. La religión, por naturaleza, debe facilitar el proceso de crecimiento del ser humano. Tome la suya como auxiliar de su equilibrio psicológico y espiritual. No coloque su felicidad a merced de las contingencias accidentales de su vida, o inclusive, de una fase de turbulencia por la que esté pasando. Recuerde que vivir no es un acto separado de un ser humano. Es un contexto, una conexión y un sentido. En la unión de esas realidades se junta el Espíritu que es usted. Asuma el comando de su vida y colóquela al servicio del propósito de ser feliz. Siga aquél dictado que dice ‘viva y deje también a los demás vivir‘

Nadie en el mundo está irremediablemente condenado a sufrir o a penar eternamente, ya sea en la vida o en la muerte. Las teorías que llevaron al ser humano a creerse perdido o condenado a sufrir por los actos, lo distanciaron de su propia felicidad. El ser humano está ‘condenado’ a ser feliz y esa conquista es realizada individual y colectivamente. Él fue obsequiado por Dios que le dio la Vida.

Por eso el hombre debe despojarse de conceptos, y penetrar en su propio corazón pensando en la felicidad como en un estado de espíritu.. Recuerde que el corazón y la razón son dos caras de una misma moneda, que representa al ser humano. Intentar separarlas es una tontería infantil. Deje a un lado sus culpas y sus miedos, con el fin de que pueda adquirir instrumentos que le posibiliten alcanzar la paz que desea.

Retire el velo que cubre su visión de sí mismo, deshágase de la ropa que el mundo le ayudó a tejer y vístase con el manto de la simplicidad y de la pureza de corazón, con el fin de que se encuentre con su esencia. Recuerde que no hay nada en el mundo que valga más que su paz interior. Y que ella, para ser real, debe manifestarse al mundo en su práctica diaria y en su vida de relaciones con los demás. La felicidad real y la paz verdadera son vividas en el mundo.

Reúna sus más íntimos propósitos, junte sus mayores intenciones, fortalézcase con las mejores energías y entre en contacto con el Dios que habita en usted., para encontrar su plena felicidad. No se olvide de repartirla por donde pase y con quien esté, ya que ello es garantía de perpetuidad.

Adenáuer Novaes

viernes, 11 de abril de 2014

LA PILDORA DEL DIA DESPUÉS

                   



¿Qué es y cómo actúa la píldora del día después?

La píldora del día después (PDD) es utilizada por las mujeres luego de las relaciones sexuales sin el uso de protección o contraceptivos o aún cuando hay fallas en el método de protección adoptado. Su ingesta es “aconsejable” hasta las 72 horas después del contacto sexual.

Según la Revista “Veja”, es una píldora de emergencia que actúa de dos maneras, “a depender del período del ciclo menstrual de la mujer”, si ella aún no ha ovulado, tal método impide la liberación del óvulo y no habrá la fecundación; pero si el espermatozoide ya se ha unido al óvulo, la píldora impedirá que el feto se fije en el útero y éste será eliminado en la menstruación. (1)

El laboratorio responsable de dicho fármaco explica que la droga “provoca una alteración en el transporte tubárico y también una des-sincronización en la maduración del endometrio”, según   el “Instituto de la Facultad de Posgrado en Ciencias de la Salud de la Pontificia Universidad Católica Argentina”, que afirma que su uso impide “la anidación del embrión humano” y concluye que “si la píldora es tomada en el período periovulatorio, impide el normal desarrollo (…) del embrión (…), lo que elimina las posibilidades de supravivencia de dicho embrión, que ya está presente.” (2)

En síntesis, se la mujer aún no ha ovulado cuando utiliza la píldora, su acción será contraceptiva, ya que su óvulo no llegará a madurar y no habrá la fecundación. Pero si está ovulando o acercándose a esa etapa, el efecto de la píldora será abortivo, pues evitará que el embrión se acomode en el útero y lo expulsará en la menstruación.

¿La Doctrina Espirita condena el uso de los contraconceptivos? 

Que quede claro que lo que se condenan son los métodos de aborto considerados legales, como la PDD y el DIU y no los métodos verdaderamente contraconceptivos  los cuales son lícitos y pueden ser utilizados para la planificación familiar, tal como lo corroboran Chico Xavier y EMMANUEL  cuando afirman que los anticonceptiva son medidas que impiden el aborto delicados y además, representan un beneficio para la Humanidad representando, muchas veces, una de la soluciones a sus problemas sociológicos y económicos. (3)

 La diferencia básica entre el contraconceptivo y la PDD es que el primero impide que se dé la fecundación y, por lo tanto, no es abortivo, mientras que la segunda puede eliminar a una vida ya existente, visto que, a través de la Doctrina Espirita  sabemos que la unión del alma al cuerpo se da en el momento de la concepción, es decir, si existe la fecundación ya existe también un ser humano, un reencarnante que necesita vivenciar en la Tierra experiencias necesarias a su evolución, y es importante recordar que en la gran mayoría de las veces, tales experiencias están intrínsecamente vinculadas a las de sus padres debido a las conexiones espirituales establecidas por la ley de las vidas sucesivas. (4)

¿Qué dicen los estudiosos espíritas sobre el tema?

La AME (Asociaciones Médico-Espíritas) fue unánime en considerar la PDD como mecanismo abortivo en marzo de 2005. (5)

Divaldo Franco, en entrevista al “Portal Espírita”, dice que la PDD, el DIU y cualquier otro recurso utilizado tras la fecundación es considerado un aborto porque destruye la vida. (6)

Ricardo Baesso de Oliveira, nos recuerda que la Ciencia dispone de muchos métodos contraceptivos que se adaptan a diferentes personas, pero respecto de la PDD, su elección es infeliz porque su acción sucede cuando el Espíritu que se reencarna ya se halla vinculado a “la materia física”. (7)

El sexo

Debemos ser más responsables en nuestras relaciones sexuales no solamente por lo que ya mencionamos antes, sino también por los vínculos fluidicos que podemos generar con las personas con las cuales nos relacionamos y por la naturaleza sublime del sexo inherente al amor.

El sexo es “un atributo de la naturaleza no solo respetable sino además sagrado, que demanda educación y control.”
“A través de él fluyen energías creadoras (…), las alegrías revitalizadoras del afecto.”
“El sexo es simultáneamente espíritu y vida, al servicio de la felicidad y la armonía del universo, de modo que requiere responsabilidad y discernimiento. (…) Nuestros hermanos (…) necesitan y deben saber qué es lo que hacen con las energías genésicas, además de observar cómo, con quién y para qué se valen de tales recursos”. (8)

- Por Marina Silva -
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Causa de los males y aflicciones en la vida

   El conocimiento de las cosas nos hace libres,  por esa razón cuando la Doctrina de los Espíritus, la codificada por Allan Kardec al explicarnos la causa de nuestros sufrimientos,  nos  da cierta conformidad ante las tribulaciones que nos suceden en la vida.
El  Espiritismo nos dice que para comprender los resultados  de nuestras existencias pasadas,  basta  que observemos las propias tendencias, oportunidades, luchas y pruebas.
Emmanuel nos dice  que para entender, en esencia, las deudas o ventajas que traemos de existencias pasadas   lo podremos observar  en la carga  de conciencia, pidiendo reparación.  Si plantamos un precioso árbol, hace mucho tiempo, es natural que lo sorprendamos  cargado de utilidades y frutos para los otros y nosotros. Si nos empeñamos en un debito, es justo soportemos la preocupación de pagar.
Comúnmente por la noche, cuando dormimos y descansamos, al despertar por la mañana, nos levantamos  con  los bienes y los males que hemos procurado para nosotros mismos,   el  día anterior.  En el túmulo, el alma, aun vinculada al crecimiento evolutivo, entra en la posesión de las alegrías y de los dolores que pesan sobre su cabeza, en la cuna, despierta y retoma el arado de la experiencia, con los créditos   que le cabe devolver y con  los débitos que está compelida a rescatar.
 Cada criatura reencarnada permanece  en los derivados  de todo lo que hizo consigo y con el prójimo.
Los grandes delitos crean en el alma, estados indefinibles de angustia y choque,  de ahí nace la explicación  lógica  de las enfermedades congénitas, algunas veces       inabordables a cualquier tratamiento.
Si livianamente somos causantes del suicidio de alguien, es posible que tengamos a ese mismo alguien, en breve, en la condición de hijo-problema  o de un familiar enfermo; solicitándonos  auxilio, en la medida  de las responsabilidades que asumimos  en fracaso al que se arrojo.
Nadie huye a la ley de causa y efecto. Todos estamos en el presente, con el deseo de construir el futuro, más sumergidos  en las consecuencias del pasado que nos es propio. Y esto es así, porque según sembramos así recogemos.
La Doctrina Espirita,  expresando el Cristianismo Redivivo, no solo descubre los panoramas  radiantes de la inmortalidad, ante el gran futuro, es además luz para el hombre, iluminando su camino; desempeña la función especifica de tratar las enfermedades  que fustigan a la Humanidad, por enseñar  la medicina para el alma, basada en el amor constructivo y reedificante.
Las amarguras, los resentimientos, la desesperación, fricciones e irritación entretejen crisis   del pensamiento, estableciendo lesiones mentales que culminan en procesos patológicos en el cuerpo y en el alma, cuando no se convierten, de pronto,  en pábulo de la locura o en sombra  de la muerte.
Millones de criaturas, repuestas en el hogar,  recapitulan amarguras y graves experiencias, junto a aquellos que atormentaron en el pasado o de los fueron implacables verdugos; transformados en compañeros que, algunas veces, traen el nombre de padres  y se comportan como adversarios intransigentes; en la función de hijos  y se asemejan  a duros verdugos de los corazones afectuosos que les dieron  el tesoro de la cuna.  Desde el punto de vista mental, los adversarios del pasado, reencarnados en el presente, expanden entre sí cargas vibratorias de crueldad y rebeldía  que transfiguran el nido familiar en  cárcel minada  de rayos destructivos de odio y de amargura.
Los principios espiritas  en los conflictos familiares  son una medicación providencial.  Claramente en la educación individual y, evidenciando la reencarnación, destaca el impositivo de la tolerancia mutua, como terapéutica espiritual inmediata, con el fin de que los puntos  nerviosos del individuo o del grupo sean definitivamente sanados.
Las enseñanzas espiritas, despertando la mente para la necesidad  del trabajo y del estudio espontaneo, prepara a la criatura  en cualquier situación, para la obra del perfeccionamiento propio y revelando la continuidad de la vida, para más allá de la muerte,  patentan  el raciocinio de cada uno  en que la individualidad no encontrará, más allá del túmulo, cualquier prorogativa    y si la felicidad o el infortunio que construyo para si misma, a través de aquello  que hace con sus semejantes.
La Doctrina Espirita  encierra la filosofía del pensamiento recto, como agente preservativo de la salud moral, y consubstancia la religión natural del bien, cuyas manifestaciones definen a la caridad por terapéutica de alivio y corrección de todos los males  que nos afligen en la existencia.
Con las enseñanzas espiritas aprendemos que los actos de bondad, aun los más insignificantes, son plantaciones de alegrías eternas y que el perdón incondicional de las ofensas es la formula santificante para la supresión del dolor y la renovación del destino.

- Merchita-
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                El rincón del alma, 
 
      Aligerar la carga.

En estos días que se entrecruzan tantos pensamientos en nuestra mente..., que nos bombardean con palabras de buenos deseos de felicidad y amor para nuestro recorrido y vivencias terrenas; pocas meditaciones le dedicamos en esos deseos de cambio a la carga interior que dormita en los rincones de nuestra alma, entorpeciendo el camino continuador para el logro de nuestra misión como seres de amor transmisores de ayuda de caridad que debemos transportar entre los hombres y los espíritus. Trabajemos en el camino de nuestra liberación interior, día a día vayamos liberando esa carga que hace más pesado el camino del alma, vaciemos la mochila de vanos e innecesarios recuerdos que nos atan a vivencias pasadas, condicionando nuestra alegría y alterando nuestros nervios, transportando nuestro ser a la oscuridad y la tristeza; cuando no al sufrimiento la angustia y el dolor corporal. Abrámonos a esa luz de amor que envuelve nuestro amanecer en un despertar de entrega para gozar del esplendor de la luz transformadora en este rincón en donde se cobija el alma.
Un abrazo de amistad y amor para todos los amigos que circulamos en los caminos de la vida al encuentro de la verdad de nuestra alma. Que la magia de estas fiestas nos lleven a lo más profundo de nuestro sentir en un abrazo fraterno de sintonía y amor con el hermano necesitado, en lo material o espiritual.

Estela Blasco Vega

jueves, 10 de abril de 2014

EL HOMBRE NUEVO

                                       
Para tener un mundo nuevo necesitamos de un hombre nuevo. El mundo está lleno de Para construierrores e injusticias porque es la suma de los errores e injusticias de los hombres. Todos sabemos que tenemos que morir, pero sólo nos preocupamos con la vida pasajera de la Tierra. Por eso, la humanidad desencarnada que nos rodea sufre y es aún más miserable que la encarnada a la que pertenecemos.
Las filas de enfermos que yo atendía en la vida terrena - dice el mensaje de un espíritu – continúan en este lado”.
Mucha gente se extraña que en las sesiones espíritas se manifiesten tantos espíritus sufrientes. Sería de extrañar si sólo se manifestaran espíritus felices. Basta con que miremos a nuestro alrededor – y también hacia dentro de nosotros mismos - para ver de qué barro está hecha la criatura humana en nuestro planeta. Se habla mucho de fraude y mistificación en el Espiritismo, como si ambas no estuvieran en todas partes, dondequiera que exista una criatura humana. Espíritus y médiums que engañan son nuestros compañeros de plan evolutivo, nuestros compañeros de fraudes cotidianos.
El Espiritismo está en la Tierra, en cumplimiento de la promesa evangélica del Consolador, para consolar a los afligidos y ofrecer la verdad a los que ansían por ella. Su misión es transformar al hombre para que el mundo se transforme. Hay mucha gente queriendo hacer lo contrario: cambiar el mundo para cambiar el hombre. El Espiritismo enseña que la transformación es conjunta y recíproca, pero tiene que comenzar por el hombre. Mientras el hombre no mejora, el mundo no se transforma. Inútil, pues, apelar a modificaciones superficiales. Tenemos que insistir en el cambio esencial en nosotros mismos.
El hombre nuevo que nos dará un mundo nuevo, es tan viejo como las enseñanzas espirituales del más remoto pasado renovados por el Evangelio y revividos por el Espiritismo. Sin amor no hay justicia y sin verdad no escaparemos al engaño, a la mistificación, a la mentira y a la traición. El trabajo espírita es la continuación natural e histórica del trabajo cristiano que modificó el mundo antiguo. Nuestra lucha es el buen combate del apóstol Pablo: despertar las conciencias y liberar al hombre del egoísmo, de la vanidad y de la avaricia.
Los años no nos dan experiencia ni sabiduría - decía el vagabundo de Knut Hamsun – pero nos dejan los cabellos horrorosamente canosos”. Es lo que vemos a finales de ese poema bucólico de Noruega que es “Un Vagabundo Toca con Sordina”. Knut Hamsun era un individualista y sobre todo un lírico del individualismo. Pero el hombre que se abre hacia el altruismo sabe que las verdades del individuo son generalmente monedas falsas, de circulación restringida. La verdad mayor – la verdadera - es la que nace del contexto social, de la fábrica de las relaciones, donde el individuo se forma por el contacto con los otros.
Los años no dejan sólo los cabellos blancos - dejan también la experiencia, maestra de la vida, y con ella la sabiduría. Y es en el día a día de la existencia que el hombre va modelando de a poco su propia arcilla, el barro plástico de que Dios formó su cuerpo en la Tierra. Cada edad, afirmó Léon Denis, tiene su propio encanto, su propia belleza. Es bello ser joven y temerario, pero tal vez sea más bello ser viejo y prudente, iluminado por una visión de la vida que no se cierra en el círculo estrecho de las pasiones ilusorias. El hombre madura con el pasar de los años.
La vida tiene sus estaciones, ya decían los romanos. A semejanza del año, ella se divide en cuatro estaciones de la existencia que son: la primavera de la infancia y de la adolescencia, el verano de la mocedad, el otoño de la madurez y el invierno de la vejez. Pero también a semejanza de los años, las vidas se encadenan en el proceso de la existencia, de modo que las estaciones se renuevan en cada encarnación. Vivir, para el individualista, es atravesar los años de una existencia. Pero vivir, para el altruista, es atravesar las existencias palingenésicas, las vidas sucesivas, en dirección a la sabiduría. El gris de los cabellos no es más que el inicio de las nevadas del invierno. Pero después de cada invierno volverá de nuevo la primavera.
La importancia de los años es, por lo tanto, la misma de las leguas de una caminata en dirección al futuro. Cada nuevo año que surge, es para nosotros, los caminantes de la evolución, una nueva oportunidad de progreso que se abre en el horizonte. Entremos al año nuevo con la decisión de aprovechar todos sus recursos. No despreciemos la riqueza de sus minutos, de sus horas, de sus días, de sus meses. Cada uno de esos fragmentos del año constituye una parte de la herencia de Dios que nos cabrá en el futuro.

- J. Herculano Pires -
                                                        

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LA VIDA ES UN DON DIVINO

Muchas son las mujeres que se llenan de tristeza, cuando se enteran que no podrán ser madres. Las causas de esa esterilidad son muy variadas, lo que sí es verdad, es que hace muchos estragos en la pareja.
El hombre inescrupuloso, el padre irresponsable que fecunda y abandona, no escapará a su conciencia ni huirá de la Divina Vigilancia. Nadie defrauda los dones de la vida sin verse obligado a una penosa rehabilitación.
La justificación de que la mujer abandonada deba cargar a solas con el peso del hijo, no es lo correcto. El dilapidador de su esperanza, de su paz, no conseguirá huir de la Justicia de Dios. Tampoco ella podrá huir, si cae en el crimen.
Muchas de las madres que abortan, caen en la cárcel de los remordimientos y amarguras al despertar de la conciencia. La maternidad frustrada suele provocar mucho dolor.
La vida es patrimonio del Señor que la dirige. Los pronósticos humanos, siempre susceptibles de fallas, no logran retratar con fidelidad las directrices del futuro.
Los cuadros expiatorios cambian frecuentemente, alterando la planificación de los destinos.
El rio de la vida fluye incesantemente. Los afectos, las simpatías, así como las antipatías y las animosidades proceden del pasado espiritual de los seres. La Psicología se enriquece a la luz de la reencarnación, solucionando innumerables de sus incontables enigmas. Hay encuentros de seres en la Tierra que, indudablemente, son reencuentros, buenos o malos, felices o funestos…
La reencarnación es el nuevo Edipo descifrando las esfinges de la existencia planetaria. Todos los misterios se diluyen y se caracterizan las legítimas fases del mecanismo de la vida.
Todos estamos destinados a la sublime Luz. La vida es el más precioso tesoro que se conoce. No siendo el hombre su autor, no le compete interrumpirla a su gusto.
La mayoría de los Espíritus que van a reencarnar, al ser expulsados del cuerpo fetal, se adhieren a las madres ingratas, produciéndoles varios disturbios, algunos de ellos conducen a desencarnaciones dolorosas, esperándolas después del desenlace.
Son penosas e innecesarias tragedias que se transfieren más allá de la tumba por la desidia y negligencia a las que se entregan las extraviadas mujeres, que abortan.
Los ojos del mundo no soportarían contemplar las escenas que se desarrollan después de la muerte física, entre aquellos que se tornan cómplices con el crimen y son esperados por la victima que les suplicaron la bendición del cuerpo para evolucionar, amar, liberarse del sufrimiento y que les ha sido negada la oportunidad, siendo destruidos violentamente. Enloquecidos por el odio que los domina, se transforman en verdugos implacables enlazados  en el horror en el que permanecen, hasta que la excelsa misericordia de Dios los trae nuevamente al abismo humano portando anomalías chocantes que les exigen interdependencias.
La vida, en las vueltas que da, siempre lleva al hombre a antiguos lugares por donde pasó sin tino, a fin de que rehaga el camino.
Las criaturas no elaboran la vida; actúan como co-creadores en la Obra de Nuestro Padre. Asumir el compromiso de interceptar, interrumpir, destruir lo que no se puede hacer o rectificar, es grave y pesado delito. Nadie se puede erigir en árbitro de la existencia, diciendo quien debe o no vivir, proseguir o iniciar el compromiso carnal. Carece de las condiciones mínimas exigibles para efectuar un análisis profundo, ante la acción abortiva o la decisión eutanasica. Empeñar todos los recursos hasta el final a fin de preservar, asistir o conceder medios para la vida, es un deber impostergable de todos, y mucho más de aquellos que se comprometen a través del sacerdocio médico a ejecutar el arte de curar.
La criatura humana se arroja espontáneamente a los abismos del crimen y salen de ellos sometidos a otros delitos más perturbadores. En la alucinación de la voluptuosidad que produce el placer, no se detiene ante la acción tenebrosa. Consumada la satisfacción desastrosa y consciente del desenlace no deseado, todos hacen para ocultar los resultados mediante un engaño peor, aprisionándose en el más desdichado cautiverio moral.
Vivir es un premio divino que ninguna persona puede desconsiderar impunemente. Aun cuando las circunstancias se presenten adversas y la criatura sufra continuos reveses, la vida es una bendición. Razones poderosas  determinan que así ocurra. Si la piedad pretende colaborar, que haga uso de los recursos que mantienen la existencia, no de aquellos que la interrumpan.
La actitud acertada surge de la confianza inalterable en Dios, que todo lo provee, haciendo lo que nos cabe realizar, de la mejor manera posible. Aunque no debemos olvidar que la enfermedad y el dolor son también terapias de salvación.
Una enfermedad física grave salva al hombre de una gran desdicha moral. Un drama del sentimiento que hiere y parece impropio, cuando es bien recibido, altera el pronóstico de un desastre físico que arrebataría la vida física.
En la pauta de las Leyes Divinas que se aplican en todo momento, hay recursos superiores.
El Cristianismo, frente a la realidad, es la doctrina del hombre en coloquio permanente con Jesús; de la criatura con el Creador en constante comunión; de un ser con otro en fraternal solidaridad de auxilio amoroso.
La liberación total de los tóxicos absorbidos es lenta; la libertad, en cualquier circunstancia, impone un pesado tributo para la propia auto liberación. Pidamos al Padre fuerzas para que nos podamos desembarazar de los compromisos, permaneciendo a Su disposición, dóciles y humildes.
Los que hemos oído y recibido la Revelación, poseemos por eso, una significativa responsabilidad de la que no podemos evadirnos.
La vida es una inversión sagrada de la Divinidad.
Evolucionar, es su menester sin termino.

EXTRAIDO DEL LIBRO: “Del Abismo a las Estrellas” de Divaldo Pereira Franco 

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¿Quiénes fueron los principales Profetas, Enviados o Mesías ?.-

Cuando ha sido necesario impulsar la evolución espiritual del género humano, vinieron a este mundo, en diversas épocas y lugares, Seres humanos de gran evolución que han venido con la elevada misión de ayudar al resto de la Humanidad, o a una parte de ella, a progresar moralmente, dejando sus enseñanzas espirituales y sus ejemplos de vida, renovando anteriores estructuras teológicas que ya estaban algo desvirtuadas y desfiguradas con respecto a los fundamentos básicos que las crearon : estos fueron los Profetas, Enviados o Mesías.
Los Vedas
Alrededor de algunos se fundaron determinadas religiones mas o menos cercanas al permanente mensaje del Amor, y otros que no las fundaron directamente, pero sus fundadores y seguidores las forjaron a partir de las profundas enseñanzas basadas en esos mismos principios morales, de modo que estos, las recopilaron gracias a la tradición oral, primero, y después gracias a la escritura, que supuso un gran avance cultural de cara al futuro de aquellos pueblos, de modo que con el apoyo de estas herramientas valiosas, formaron nuevas religiones, que como partes de la Verdad Una, han ayudado y ayudan a evolucionar espiritual y socialmente al Ser humano. Estas enseñanzas basadas en el Amor, siempre han sido como un mensaje novedoso para el Ser humano, de modo que siempre provocaron la renovación religiosa y espiritual de las civilizaciones.
Algunos de los principales que hicieron su aparición en este mundo, fueron:

Krishna
Krishna .- Fue un Enviado que nació en el año dos mil cuatrocientos antes de Cristo, y condujo al pueblo indio a la comprensión y aceptación de los Vedas con un profundo sentido espiritual. Enseñaba que el cuerpo es la envoltura del alma que es invisible ,imponderable y eterna. Asimismo estableció los conceptos del Karma y de las vidas anteriores. Su doctrina fue registrada en el “Bhagavad Gita”, y sus bases eran el reconocimiento a la Voluntad Divina como rectora del Universo, la intrascendencia del cuerpo , la inmutabilidad del alma y la apología de las buenas acciones así como la práctica del Yoga y de la Meditación.

Sidharta Gautama, el Buda, fue otro Enviado nacido unos quinientos años antes de      Cristo.
Budda
     Buddha” significa iluminado . Su existencia la dedicó por completo a la enseñanza espiritual, predicando la igualdad entre los hombres, la rectitud del pensamiento y las obras, así como el amor como fundamento de sus existencias. Fue  llamado " Luz de Asia". Su doctrina quedó reflejada en "El libro Tibetano de los Muertos"; en ella muestra su oposición a la crencia de que el Ser se aniquila totalmente por la muerte corporal. Admitió los conceptos de "Rueda de la Reencarnación" y de "Karma". Asimismo para Buda, el mundo material era una ilusión en la que los seres humanos estamos cautivos y de la que nos podemos liberar a través del  Conocimiento y de la adquisición de una Conciencia Cósmica. 

Confucio
Siguiendo un orden cronológico de los principales Enviados que enseñaron el concepto de la reencarnación, estos fueron Confucio, Lao Tse, Krishna, Zoroastro, Hermes, Buda, Moisés, Pitágoras, Platón, Moisés, Juan el Bautista, Jesús Cristo, Mahoma, Bahá u llá, y su predecesor “El Bab”, forjadores de “La fe Bahaí”, nacida a mediados del siglo XIX en la sociedad casi medieval que aún existía en Persia en esa época. La aparición de Bahaullá y la Fe Bahai aparicieron en una época muy cercana( 1.852 ), al nacimiento del Espiritismo en Europa (1.856). Esta cercanía de las épocas de aparición en ambos impulsos espirituales
Bahaullá
en medio de dos sociedades y culturas tan distantes como lo eran en los países del Medio Oriente, con respecto a la Europea de Occidente ( además de la anglo americana), lleva a considerar que se trata igualmente de lo que el mismo Cristo anunció que enviaría posteriormente como el
Espíritu de la Verdad para explicar y ampliar sus enseñanzas , pero este Espíritu de Verdad, no se trataba de  ningún Ser individual, espiritual o corporal, sino multitud de Espíritus que nos aportaron la  Doctrina Espirita codificada por Allán Kardec , que nos legó el conocimiento transmitido desde el Plano Espiritual a través de comunicados y testimonios de la existencia en otro plano de vida que llamamos espiritual, desvelándonos parte de lo que solo intuíamos sobre el más allá, y
3ª Revelación:Espiritismo
otros conceptos morales evangélicos, los cuales, si acaso, los admitiamos solamente por la fe religiosa, pero con su filosofía, la fe pasó a ser una fe razonada, lo que la hizo de raices más profundas en aquellos que se entregaron al estudio de esta doctrina como centro de sus vidas, haciendo de ella una religión no religiosa. De este modo, el “Espíritu de la Verdad”, nos ha ido con posterioridad, completando y ampliando  sus comunicados  aclarando las enseñanzas morales de
Jesús-Cristo.
Según los mismos Espíritus que asistieron a Kardec en la Codificación Espírita , estos afirman que el Espíritu mas grande en importancia y el más elevado que encarnó como ser humano, entre todos los Espíritus Avatares o Enviados que han venido a este mundo, fue sin duda, Cristo, encarnado en la persona de Jesús de Nazaret.
Jesús Cristo

Anteriormente, a Moisés le había correspondido consolidar entre su pueblo la concepción monoteísta, y  Jesús mostró al mundo una idea sublime y elevada de Dios como Padre Origen de toda la Humanidad , Creador de todo lo existente en el Universo y como expresión suprema del bien, y que el camino para ascender hasta El es el de penetrarnos en este mundo de Su Divina Esencia: El Amor.

- José Luis Martín-
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Por tanto considera a todos los seres con bondad, con dulzura y con tolerancia; pero a todos igualmente, sean Budistas o Hindúes, Jainistas o Judíos, Cristianos o Mahometanos”
-Krishnamurti-