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lunes, 14 de abril de 2014

EL ALMA DEL POETA


        EL ALMA DEL POETA
           POESIA ESPIRITA

Una dulce canción mece su sueño;

Una lágrima rueda como la savia,

sobre la arrugada corteza del tiempo,

Pero su mirada evita el presente.

La sombra deformada de su cuerpo,

surge a la luz que la devora;

Pero el pensamiento insiste en sus palabras,

y se impone los hierros del torno.

Está allí para ser en todas partes al instante,

como una estrella en el firmamento;

El estruendo de las ciudades se hunde en el eco,

Está solo así al tirar la balsa.

El escalofrío de la historia humana,

atraviesa su quietud sin aflicción;

al recuerdo de aquellos que gimen,

Confiesa su odio de los cómplices

La guerra acarrea sangre,

a los campos de honor de los inocentes;

La tierra abre sus osarios,

para aquel que se aniquila primero.

La desesperación se escurre por las venas,

no en aquel que se toma el trabajo,

de construir el amor, la vida, las rosas,

al tiempo bendito de las cosas simples.

¿Habría que creer únicamente,

En lo que los ojos han visto?

¿Dónde dirigirse con el poeta sabio,

hacia la cumbre soleada de las nubes?

A riesgo de perder su alma,

Dios calienta con su llama,

cuando el sol enrojece la tarde,

las manos ardientes de la esperanza

Autor desconocido

Tomado de “LE JOURNAL SPIRITE N° 95 janvier 2014

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EN LOS DÍAS DIFICILES 

En los días difíciles, reflexiona en los otros días difíciles que ya se fueron.
Después de atravesados trances y luchas que suponemos insuperables, no te supiste explicar a ti mismo de qué modo los venciste y de que fuentes sacaste las fuerzas necesarias para sustentarte y rehacerte, durante y después de las escaramuzas sufridas.


*****.

Viste la enfermedad en el ser amado asumir gravedad extraña y sin que lograses penetrar el fenómeno en todos los detalles, surgió la medicación o la providencias ideas que lo arrebataron de la muerte.
Experimentaste la visita del desanimo, frente a los obstáculos que te agravaron la vida, , más si que te dieses cuenta del amparo recibido, te despojaste del desaliento de las tinieblas y regresaste a la luz de la esperanza. 
La crisis del sentimiento que se te figuraban invencibles, por el tenor de la angustia con que te alcanzaron lo íntimo del alma, desaparecieron como por encanto sin que consiguieses definir la intervención libertadora que te restituyó la tranquilidad.
Sufriste la ausencia de seres inmensamente queridos, llamados por la desencarnación, por tareas urgentes, a otras fajas de experiencias. Sin embargo, sin que realizases ningún esfuerzo, otras almas bendecidas aparecieron, pasando a nutriste el corazón con edificante apoyo afectivo.


****
Todo eso mientras tanto, sucedió porque persististe en la fe, aguardando y confiando trabajando y sirviendo, sin entregarte a la deserción o a la derrota, ofreciendo oportunidad a la bondad de Dios para actuar en tu beneficio.
En las dificultades actuales, considera las dificultades que ya venciste y comprenderás que Dios, cuyo infinito amor te sustentó entonces, también te sustentará hoy.
Para eso, sin embargo, es imperioso permanezcamos fieles al cumplimiento de nuestras obligaciones, una vez que la paciencia, en el centro de ellas, Es el don de la esperanza de Dios, cooperando con Dios, sin tener que buscar.


DAR OPORTUNIDAD A DIOS· J. Herculano Pires (Hermano Saulo)

Si el naufrago no se desespera, soportando la violencia de las olas para dar oportunidad al barco salvador, podrá ser salvado. Más, si el se entregara a la desesperación y cayera del bote o perdiera el salvavidas, es claro que sería tragado por las aguas. En las dificultades de la vida casi nos desesperamos y no damos oportunidad a la Providencia Divina para que nos socorra. Nos falta apoyo esencial, la fuerza intima de la fe que nos da serenidad para tener la confianza necesaria en los poderes superiores.
En otras palabras: en los días difíciles precisamos dar oportunidad a Dios. Claro que es Él el supremo poder, la inteligencia que nos creó y la fuerza que nos sostiene. Más Él es también libertad y no solo nos día libertad de ser y actuar, como también a respetar la libertad concedida para que podamos desarrollarla, adquiriendo más fuerza y poder en las bases de responsabilidad. El amor de Dios vela por nosotros en todas las circunstancias, no es el amor tirano que crea complejos y traumas, y si el amor libre que nos deja el derecho de aprender - el que solo adquirimos con la experiencia.
El mundo es, para el hombre, un campo de experiencias libres. O El hombre, el único hueco en el espesor de la libertad en el mundo, como Sartre señaló, puedes poner en el campo y disponer de sus decisiones. Porque él - el hombre - es el momento de la creación se hace consciente de sí mismo, comienza a reflejarse en la inteligencia y el poder creador de Dios. Por eso es preciso que su libertad sea respetada, y podemos decir que Dios se respeta a sí mismo al respetar la libertad humana. lo esencial en la experiencia del hombre es la adquisición de la fe, más la fe solo puede ser adquirida a partir de la confianza en sí mismo. Esa es la razón por la que la intervención de Dios depende de nosotros mismos.
Así como Lant fue crítico de la razón, Kardec fue crítico de la fe. No hizo una obra filosófica sistemática sobre la fe, más si la examinó en términos comprensibles, mostrando que solo podemos tener fe en aquello que conocemos. Existe, enseñó el, la fe, la fe humana y la fe divina. Para tener fe en Dios precisamos saber lo que es Él, conocerlo en nosotros mismos, descubrir nuestra naturaleza divina, los poderes ocultos que traemos en nuestra aparente fragilidad. Y basta recordar, entonces, que el simple hecho de existir es una prueba del poder de Dios, para confiar en El.


TIERRA PROMETIDA

Los familiares del poeta Cyro Costa fueron sorprendidos por la aparición de un soneto de su autoría al cierre del Pinga Fogo del Canal 4. Algunos de ellos estaban asistiendo al programa y quedaron sorprendidos al ver que Chico Xavier, al cierre psicografió el soneto “Segundo Milenio”, un alejandrino de innegable improviso, porque resumiendo el tema central de las preguntas hechas al médium. El estilo inconfundible de Cyro Costa fue la ficha de identidad que emocionó a sus familiares.
Días después, dos hijas del poeta hicieron una visita al Grupo Espirita Emmanuel, en San Bernardo del Campo, y llevaron de presente algunos libros de la Tierra prometida, el libro de poemas de Cyro Costa que la Librería José Olimpo Editora lanzó en 1938. En ese libro figura el famoso soneto “Madre Petra” , de que fueron editados los versos gravados en el Monumento la Madre Preta del Largo del Pisando, San Paulo. Como se ve, el Pinga Fogo con Chico Xavier continúa produciendo resultados imprevistos.

· Francisco Cándido Xavier (Emmanuel)

Artículo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del jornal Diario de S, Paulo, en la década de 1970
Traducido al español por: M.C. R
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“Nadie es profeta en su tierra” 

1. “Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaron de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos” (San Mateo, 13:54 a 58). 

2. Jesús enunció una verdad convertida en proverbio, una verdad de todos los tiempos, la 
que podríamos detallar más, diciendo: Nadie es profeta en vida. 
En el lenguaje usual, esta máxima se refiere al crédulo que un hombre goza entre los suyos y entre aquellos en medio de quienes vive, así como a la confianza que les inspira por la superioridad del saber y la inteligencia. Si hay excepciones, son raras y en todos los casos jamás son absolutas. 
El principio de esta verdad es una consecuencia natural de la debilidad humana que puede 
explicarse así: 
La costumbre de verse desde la infancia, en las circunstancias vulgares de la vida, establece 
entre los hombres una especie de igualdad material que, a menudo, lleva a rehusar el 
reconocimiento de superioridad moral en quien fue compañero y comensal, salido del mismo medio y de quien se conocen ciertas debilidades. El orgullo sufre en razón del ascendiente que debe soportar. Quien quiera que se halle por encima del nivel medio siempre está expuesto a los celos y a la envidia. Quienes se sienten incapaces de llegar a su altura se esfuerzan por disminuirlo, denigrándolo, hablando mal y calumniándolo. Más pequeños se ven, más gritan, creyendo engrandecerse y eclipsarlo mediante el ruido que hacen. Tal fue y será la historia de la Humanidad, en tanto los hombres no comprendan su naturaleza espiritual y no se depuren en su aspecto moral. 

Tal prejuicio es propio de los espíritus mezquinos y vulgares, que lo refieren a su propia 
personalidad. 
Por otra parte, cuando sólo se conoce a los hombres por su espíritu se tiende a idealizarlos, y la lejanía en el tiempo y en el espacio engrandece tal ideal. Prácticamente, se los separa de la Humanidad. Es como si no debiesen hablar ni sentir como todos. Como si su lenguaje y sus pensamientos debiesen tener la altura constante de lo sublime, sin pensar que el espíritu no puede estar tenso de manera continua y en perpetuo estado de sobreexcitación. En el contacto diario de la vida privada, se conoce demasiado al hombre material, que en nada se distingue del hombre común. 
El hombre corporal, que impresiona los sentidos, casi termina por desdibujar al hombre espiritual, que sólo conmueve el espíritu. De lejos, vemos únicamente los destellos del genio, de cerca, los descansos del espíritu. 
Después de la muerte, ya no existe la comparación, el hombre espiritual se yergue solo y 
parece tanto más grande cuanto que el recuerdo del hombre corporal se halla más distante. Por esa causa, los hombres que marcaron su paso por la Tierra mediante obras de auténtico valor, son más apreciados después de su muerte que en vida. Son juzgados con mayor imparcialidad, porque al desaparecer los envidiosos y los celosos, los antagonismos personales ya no existen. La posteridad es un juez desinteresado que estima la obra del espíritu, la acepta sin un entusiasmo ciego si es meritoria y la rechaza sin odio si carece de valor, haciendo abstracción de la individualidad que la produjo. 

Tanto menos podía Jesús escapar a las consecuencias de ese principio inherente a la 
naturaleza humana, siendo que vivía en un medio de escasa cultura y entre hombre dedicados por entero a la vida material. Sus compatriotas sólo veían en Él al hijo del carpintero, al hermano de hombres tan ignorantes como ellos mismos. Se preguntaban qué podía convertirlo en alguien superior a ellos y con derecho a censurarlos, motivo por el cual, después de comprobar que su palabra pesaba menos sobre los suyos, que lo despreciaban, que sobre los extranjeros, se fue a predicar entre quienes lo escuchaban y en medio de quienes hallaba simpatía. 

Se puede apreciar qué tipo de sentimiento animaba a sus parientes por el siguiente hecho: 
sus propios hermanos, acompañados por su madre, llegan a una reunión donde Él se encontraba para llevárselo, diciendo que estaba fuera de sí (San Marcos, 3:20 y 21, 31 y 35 y El Evangelio según el Espiritismo, cap. XIV). 

Por una parte, los sacerdotes y fariseos acusaban a Jesús de obrar por el demonio. Por la 
otra, era tachado de loco por sus parientes más cercanos. ¿No es así como obran en nuestros días con los espíritas? ( ¡¡  Siii !! ) ¿Deben éstos quejarse por no ser tratados por sus conciudadanos mejor de lo que lo fue Jesús? ( ¡¡ Nooo !! ) Sin embargo, este hecho, que no sorprende el que sucediera hace dos mil años en un pueblo ignorante, resulta inadmisible en el siglo XIX en naciones civilizadas.

Luz progreso y paz.
Marco Antuan
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sábado, 12 de abril de 2014

RESUMEN DE LA DOCTRINA ESPÍRITA

                                    RESUMEN DE LA DOCTRINA ESPÍRITA
         

Podemos resumir todo lo que hemos estudiado sobre la Doctrina Espírita, en los siguientes principios fundamentales, tal como lo hizo León Denis:
1. Una inteligencia Suprema rige el Universo. Ella regula las leyes eternas, a las cuales los seres y las cosas están sometidos.
2. Dios es el Señor del Universo, ley viva, foco inmenso de luz que irradia hacia todos los mundos la armonía, el amor, la verdad y la justicia.
3. En el Universo todo marcha hacia un estado superior. Todo se transforma y perfecciona.
4. El Espíritu es inmortal. Contiene el germen de la perfección y se desenvuelve por sus trabajos y esfuerzos, encarnando en mundos materiales y elevándose a través de las vidas sucesivas.
El espíritu tiene don envolturas: una es el cuerpo terrestre que le sirve de instrumento de lucha y de prueba y del cual se deshace en el momento de la muerte. El otro es el cuerpo fluídico, inseparable del Espíritu y que progresa y se depura con él: el periespíritu.
5. La vida terrestre es una escuela, un medio de educación y perfeccionamiento por el trabajo, por el estudio y por el sufrimiento.
Libre y responsable, cada uno de nosotros trae es sí la ley de su destino; preparamos en el presente nuestras alegrías y dolores futuros.
El espíritu se perfecciona y engrandece a medida que va usando su libre albedrío para practicar el bien y rechazar el mal.
6. Una estrecha solidaridad une a todos los Espíritus, iguales en su origen y en sus fines, aunque ocupan diferentes grados en la escala de progreso. Hijos de Dios, su Padre común, todos los Espíritus son hermanos y forman una inmensa familia.
7. Los Espíritus se clasifican en el espacio de acuerdo con la densidad de su periespíritu, correspondiente al grado de adelanto u de depuración de cada uno.
Los Espíritus culpables y malos se encuentran envueltos por una espesa sombra fluídica que los arrastra hacia los mundos inferiores, donde deben encarnar para liberarse de sus imperfecciones.
El Espíritu virtuoso, revestido de un cuerpo sutil, etéreo, participa de las sensaciones de la vida espiritual y se eleva hacia los mundos felices. El Espíritu en su vida superior y perfecta colabora con Dios, coopera en la formación de los mundos, dirige el progreso, vela por las humanidades y por la ejecución de las leyes divinas.
8. El bien es la ley suprema del Universo.
9. El objeto de la vida es la educación del Espíritu. Siendo así, es necesario vencer las pasiones, terminar con los vicios, alentar todo lo que fuera elevado.
Luchar, combatir, sufrir por el bien de la humanidad. Iniciar a nuestros hermanos en los esplendores de la armonía, del amor, de la verdad y de la justicia; tal es el secreto de la felicidad del futuro, tal es el deber.

Tomado del libro “Doctrina Espírita para la Niñez”
Eliseo Rigonatti
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Gabriel Delanne
SOMOS INMORTALES

La historia nos revela que la idea de la inmortalidad y de las vidas sucesivas ha sido aceptada en todos los tiempos y tuvo siempre muchos, decididos y esclarecidos defensores.
Esto ya es algo, pero no es mucho; más no es suficiente para sustentar de ello ningún principio con carácter de axioma. Los genios se anticiparon al progreso de su siglo, y predijeron por una especie de visión profética, lo que solo encaja en la realidad, después de transcurridos muchas generaciones. Hay innumerables testimonios de esto en la cronología de todas las invenciones y descubrimientos, y esto obliga a la razón a rendir homenaje al talento.
Más es muy fácil confundir las centellas del ingenio con los delirios de la imaginación, se explica, así, la preponderancia que adquirió la imaginación sobre la razón de nuestros antepasados de siglos atrás, y así se explica el positivismo de nuestro siglo actual, que defiende a toda costo la razón, no admitiendo nada, absolutamente nada, que no tenga una comprobación tan real, tan positiva como que uno + uno es dos en matemáticas. Los grandes abusos imponen absolutas continencias.
La pequeña planta que broto en Hydesville, se convirtió en un árbol gigante, cuyo abundante follaje hoy en día se extiende por todas las naciones.
No hay ejemplo en la historia de una ciencia religiosa cuyo crecimiento haya sido tan rápido y la difusión tan generalizada, como ha sido la de esta noble doctrina. Semejante éxito sin precedentes, es debido a la fuerza de la convicción que el hecho transporta en sí mismo.
Este siglo, en el cual se cumplieron progresos increíbles en todas las ramas de la ciencia destacará, no en tanto, en la eras siguientes, un gran descubrimiento: la demostración experimental de la existencia del alma y de su inmortalidad.
El genio humano ha producido maravillas. Las condiciones físicas de la existencia mejoraron para más allá de las expectativas más optimistas, y a pesar de este cambio, una profunda inquietud agita a los pueblos modernos. Es porque nuestra época se encuentra profundamente trastornada por el agresivo desaparecimiento de las antiguas creencias, que con su rancio aparato de milagros, dogmas y misterios vacilan bajo redoblados golpes de la ciencia.
Los descubrimientos científicos realizados a partir de Galileo, modificaron singularmente nuestras concepciones acerca del universo, ampliando los horizontes. Nuestro pequeño globo ya no es el centro del mundo, más si un modesto asteroide en la innumerable multitud de tierras del cielo; y sentimos palpitar en el infinito la vida universal de la cual queríamos poseer el monopolio.
A estos conocimientos positivos corresponde un nuevo ideal que no puede satisfacer una vieja religión de diecinueve siglos. De este divorcio entre la ciencia y la fe resulta la incredulidad. No es preciso reaccionar contra las engañosas quimeras del materialismo; demostrar que en las enseñanzas religiosas no todo era falso; que el hombre, a través de una profunda intuición, conoció siempre su verdadera naturaleza inmortal y sintió repercutir en su conciencia el eco más o menos debilitado de los eternos principios de justicia, de caridad y de amor, que velados algunas veces, desfigurados frecuentemente, fueron, no en tanto, sus guías tutelares. La providencia envió misioneros a todas las naciones para predicar la moral eterna. Confucio, Buda, Zoroastro, Jesús, que enseñaron un doctrina semejante, aunque bajo aspectos diferentes.
Rejuvenezcamos los viejos símbolos; mostremos que fueron adulterados por la herrumbre de las edades, desfigurados por los intereses terrestres; más que, en el fondo, son la misma verdad, el único camino que nos pude conducir a la felicidad.
La mayoría de la masa trabajadora se traduce por un odio siempre creciente contra la injusticia de la suerte, contra los privilegios; y en las almas tiernas y débiles, por un disgusto de la vida, a la cual se debe el espantoso aumento de suicidas que se observa en la época actual.
Nuestra doctrina ofrece el remedio para semejantes males; es el bálsamo reparador que cicatriza todas las heridas, al mismo tiempo que nos explica el enigma de la vida. por eso mismo, precisa el ser más conocida para que haga florecer la esperanza en los corazones dilacerados, ya que es un salvaguardia contra los terribles cataclismos de las guerras interiores. Nuestros brillantes éxitos no deben hacernos olvidar que aun somos una ínfima minoría, y que existen millones de almas sujetas a todos los sufrimientos de la duda. 
Hagamos una propaganda activa para llevar al conocimiento del público las convincentes pruebas que demuestran la futilidad de las teorías neantistas.
Hoy poseemos armas suficientes para combatir con la seguridad de obtener la victoria final. El pasado responde por el futuro.
El Espiritismo se desenvolvió bajo los fuegos cruzados de las burlas, de los sarcasmos, de las injurias y de la calumnia.
Las manifestaciones espirituales fueron, en su inicio, consideradas como supersticiones, y las revelaciones de los espíritus tratadas como divagaciones. Semejantes apreciaciones masacran todas las reformas en su base: es la incubación dolorosa, más necesaria, que da el bautismo a los grandes movimientos filosóficos. Las primeras etapas ya han pasado, y la situación se modificó profundamente desde hace veinticinco años atrás. En todas las partes del mundo aparecerán investigadores científicos que realizaron largas observaciones, minuciosas y precisas.
Los nombres de Alfred Russel Wallace e William
Crookes están escritos en el panteón de la ciencia contemporánea por haber sabido conquistar los primeros lugares en el areópago de los sabios, más su gloria será aun más realzada por la dignidad de su carácter y la nobleza de su actitud, que los convirtió en los valientes campeones de la nueva ciencia. El brillo de estos grandes nombres debe hacernos olvidar que, desde el inicio, el Nuevo Mundo tenis a sus apóstoles convencidos.
Para poder aprovechar todos los avances que el hombre ha conseguido hasta ahora, es preciso que utilicemos los conocimientos hasta ahora conseguidos, para crecer, utilizándolos en nuestro propio beneficio, si no lo hacemos así, el mundo avanzará pero nosotros no podremos avanzar porque seguimos atados a las pasiones que nos mantienen imantados al suelo, donde la materia, nos hizo prisioneros.
Trabajo extraído por  Mercedes Cruz Reyes  del libro “Las Vidas sucesivas” de Gabriel Delanne
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         FELICIDAD SIN CULPA


La mayoría de las personas se sienten infelices o postergan su felicidad por interiorizar un poderoso mecanismo, sea social, moral o religioso, introductor de culpa. El ser humano se estructura dentro de la sociedad sin la debida reflexión sobre los valores que asimila. Ni siempre percibe que, aquellos recibidos en sus orígenes deben, en la edad adulta, merecer reflexión y consecuente liberación de los que no condicen más con su madurez. Ni siempre las personas consiguen liberarse de la presión ejercida por la sociedad de la cual forman parte. Esa presión no es tan sólo proporcionada a través de normas y leyes, sino principalmente a partir de aquello que no es dicho ni explícito. Las leyes de la convivencia entre las personas, las cuales, no siempre forman parte de algún código escrito, promueven sanciones que psicológicamente imponen culpa y necesidad de alivio psíquico.

En este contexto, se suman los preceptos extraídos de las interpretaciones humanas a los códigos religiosos, muchas veces usados como mecanismos represores, para limitar todavía más las posibilidades del ser humano a entender su propia vida y alcanzar la felicidad.

El gran generador de la infelicidad es la culpa, que nos permite, cuando está instalada, esperar algún tipo de punición para alivio de aquello que consideramos una transgresión. Vivimos siempre a la espera de que esa punición ocurra, generando ansiedad y postergando nuestra felicidad.

Es claro que, todo eso ocurre también como un mecanismo que posibilita la percepción de la propia libertad individual. Hay personas que necesitan límites para administrar mejor su libertad, empero, esa regla es utilizada de forma excesiva y castradora, en virtud del miedo que tiene el ser humano de perder el control sobre sí mismo.

El propósito de todo ser humano es alcanzar la felicidad posible sin perder la noción de la responsabilidad individual por los propios actos. Ser feliz sólo es posible a través de la libertad con responsabilidad. Quien no fuera capaz de asumir las consecuencias de sus actos, no conseguirá vivir con la conciencia en paz y armonía.

Religiones y filosofías fueron – y todavía lo son – utilizadas como mecanismos de dominación colectiva bajo el argumento de que el pasado de la humanidad demuestra su necesidad de imponer límites. Es necesario que se perciba al espíritu como ser presente que, aunque asentado sobre su pasado, está siempre mirando hacia el futuro. Sin olvidar el pasado, es preciso vivir el presente con la mirada en el futuro. Las religiones valoran más el pasado que el futuro del ser humano, imponiéndole que cargue siempre alguna culpa.

De la manera como son practicadas las religiones, sirven para determinadas clases de creyentes. Para otras, ellas necesitan interpretaciones y comprensiones más avanzadas bajo pena de extinguirse. Ellas deben ser entendidas de formas distintas y de acuerdo con el nivel de evolución del espíritu.

En la mayoría de ellas, el concepto de felicidad pasa por la culpa y por la negación a la vida en la materia. Entender que ella, la felicidad, solamente podrá ocurrir en otro lugar, después de la muerte, es negar el sentido de la existencia, consecuentemente el presente.

No entregue su felicidad a la crítica de las religiones, de las filosofías, de los demás o de los errores que cometió. La religión, por naturaleza, debe facilitar el proceso de crecimiento del ser humano. Tome la suya como auxiliar de su equilibrio psicológico y espiritual. No coloque su felicidad a merced de las contingencias accidentales de su vida, o inclusive, de una fase de turbulencia por la que esté pasando. Recuerde que vivir no es un acto separado de un ser humano. Es un contexto, una conexión y un sentido. En la unión de esas realidades se junta el Espíritu que es usted. Asuma el comando de su vida y colóquela al servicio del propósito de ser feliz. Siga aquél dictado que dice ‘viva y deje también a los demás vivir‘

Nadie en el mundo está irremediablemente condenado a sufrir o a penar eternamente, ya sea en la vida o en la muerte. Las teorías que llevaron al ser humano a creerse perdido o condenado a sufrir por los actos, lo distanciaron de su propia felicidad. El ser humano está ‘condenado’ a ser feliz y esa conquista es realizada individual y colectivamente. Él fue obsequiado por Dios que le dio la Vida.

Por eso el hombre debe despojarse de conceptos, y penetrar en su propio corazón pensando en la felicidad como en un estado de espíritu.. Recuerde que el corazón y la razón son dos caras de una misma moneda, que representa al ser humano. Intentar separarlas es una tontería infantil. Deje a un lado sus culpas y sus miedos, con el fin de que pueda adquirir instrumentos que le posibiliten alcanzar la paz que desea.

Retire el velo que cubre su visión de sí mismo, deshágase de la ropa que el mundo le ayudó a tejer y vístase con el manto de la simplicidad y de la pureza de corazón, con el fin de que se encuentre con su esencia. Recuerde que no hay nada en el mundo que valga más que su paz interior. Y que ella, para ser real, debe manifestarse al mundo en su práctica diaria y en su vida de relaciones con los demás. La felicidad real y la paz verdadera son vividas en el mundo.

Reúna sus más íntimos propósitos, junte sus mayores intenciones, fortalézcase con las mejores energías y entre en contacto con el Dios que habita en usted., para encontrar su plena felicidad. No se olvide de repartirla por donde pase y con quien esté, ya que ello es garantía de perpetuidad.

Adenáuer Novaes

viernes, 11 de abril de 2014

LA PILDORA DEL DIA DESPUÉS

                   



¿Qué es y cómo actúa la píldora del día después?

La píldora del día después (PDD) es utilizada por las mujeres luego de las relaciones sexuales sin el uso de protección o contraceptivos o aún cuando hay fallas en el método de protección adoptado. Su ingesta es “aconsejable” hasta las 72 horas después del contacto sexual.

Según la Revista “Veja”, es una píldora de emergencia que actúa de dos maneras, “a depender del período del ciclo menstrual de la mujer”, si ella aún no ha ovulado, tal método impide la liberación del óvulo y no habrá la fecundación; pero si el espermatozoide ya se ha unido al óvulo, la píldora impedirá que el feto se fije en el útero y éste será eliminado en la menstruación. (1)

El laboratorio responsable de dicho fármaco explica que la droga “provoca una alteración en el transporte tubárico y también una des-sincronización en la maduración del endometrio”, según   el “Instituto de la Facultad de Posgrado en Ciencias de la Salud de la Pontificia Universidad Católica Argentina”, que afirma que su uso impide “la anidación del embrión humano” y concluye que “si la píldora es tomada en el período periovulatorio, impide el normal desarrollo (…) del embrión (…), lo que elimina las posibilidades de supravivencia de dicho embrión, que ya está presente.” (2)

En síntesis, se la mujer aún no ha ovulado cuando utiliza la píldora, su acción será contraceptiva, ya que su óvulo no llegará a madurar y no habrá la fecundación. Pero si está ovulando o acercándose a esa etapa, el efecto de la píldora será abortivo, pues evitará que el embrión se acomode en el útero y lo expulsará en la menstruación.

¿La Doctrina Espirita condena el uso de los contraconceptivos? 

Que quede claro que lo que se condenan son los métodos de aborto considerados legales, como la PDD y el DIU y no los métodos verdaderamente contraconceptivos  los cuales son lícitos y pueden ser utilizados para la planificación familiar, tal como lo corroboran Chico Xavier y EMMANUEL  cuando afirman que los anticonceptiva son medidas que impiden el aborto delicados y además, representan un beneficio para la Humanidad representando, muchas veces, una de la soluciones a sus problemas sociológicos y económicos. (3)

 La diferencia básica entre el contraconceptivo y la PDD es que el primero impide que se dé la fecundación y, por lo tanto, no es abortivo, mientras que la segunda puede eliminar a una vida ya existente, visto que, a través de la Doctrina Espirita  sabemos que la unión del alma al cuerpo se da en el momento de la concepción, es decir, si existe la fecundación ya existe también un ser humano, un reencarnante que necesita vivenciar en la Tierra experiencias necesarias a su evolución, y es importante recordar que en la gran mayoría de las veces, tales experiencias están intrínsecamente vinculadas a las de sus padres debido a las conexiones espirituales establecidas por la ley de las vidas sucesivas. (4)

¿Qué dicen los estudiosos espíritas sobre el tema?

La AME (Asociaciones Médico-Espíritas) fue unánime en considerar la PDD como mecanismo abortivo en marzo de 2005. (5)

Divaldo Franco, en entrevista al “Portal Espírita”, dice que la PDD, el DIU y cualquier otro recurso utilizado tras la fecundación es considerado un aborto porque destruye la vida. (6)

Ricardo Baesso de Oliveira, nos recuerda que la Ciencia dispone de muchos métodos contraceptivos que se adaptan a diferentes personas, pero respecto de la PDD, su elección es infeliz porque su acción sucede cuando el Espíritu que se reencarna ya se halla vinculado a “la materia física”. (7)

El sexo

Debemos ser más responsables en nuestras relaciones sexuales no solamente por lo que ya mencionamos antes, sino también por los vínculos fluidicos que podemos generar con las personas con las cuales nos relacionamos y por la naturaleza sublime del sexo inherente al amor.

El sexo es “un atributo de la naturaleza no solo respetable sino además sagrado, que demanda educación y control.”
“A través de él fluyen energías creadoras (…), las alegrías revitalizadoras del afecto.”
“El sexo es simultáneamente espíritu y vida, al servicio de la felicidad y la armonía del universo, de modo que requiere responsabilidad y discernimiento. (…) Nuestros hermanos (…) necesitan y deben saber qué es lo que hacen con las energías genésicas, además de observar cómo, con quién y para qué se valen de tales recursos”. (8)

- Por Marina Silva -
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Causa de los males y aflicciones en la vida

   El conocimiento de las cosas nos hace libres,  por esa razón cuando la Doctrina de los Espíritus, la codificada por Allan Kardec al explicarnos la causa de nuestros sufrimientos,  nos  da cierta conformidad ante las tribulaciones que nos suceden en la vida.
El  Espiritismo nos dice que para comprender los resultados  de nuestras existencias pasadas,  basta  que observemos las propias tendencias, oportunidades, luchas y pruebas.
Emmanuel nos dice  que para entender, en esencia, las deudas o ventajas que traemos de existencias pasadas   lo podremos observar  en la carga  de conciencia, pidiendo reparación.  Si plantamos un precioso árbol, hace mucho tiempo, es natural que lo sorprendamos  cargado de utilidades y frutos para los otros y nosotros. Si nos empeñamos en un debito, es justo soportemos la preocupación de pagar.
Comúnmente por la noche, cuando dormimos y descansamos, al despertar por la mañana, nos levantamos  con  los bienes y los males que hemos procurado para nosotros mismos,   el  día anterior.  En el túmulo, el alma, aun vinculada al crecimiento evolutivo, entra en la posesión de las alegrías y de los dolores que pesan sobre su cabeza, en la cuna, despierta y retoma el arado de la experiencia, con los créditos   que le cabe devolver y con  los débitos que está compelida a rescatar.
 Cada criatura reencarnada permanece  en los derivados  de todo lo que hizo consigo y con el prójimo.
Los grandes delitos crean en el alma, estados indefinibles de angustia y choque,  de ahí nace la explicación  lógica  de las enfermedades congénitas, algunas veces       inabordables a cualquier tratamiento.
Si livianamente somos causantes del suicidio de alguien, es posible que tengamos a ese mismo alguien, en breve, en la condición de hijo-problema  o de un familiar enfermo; solicitándonos  auxilio, en la medida  de las responsabilidades que asumimos  en fracaso al que se arrojo.
Nadie huye a la ley de causa y efecto. Todos estamos en el presente, con el deseo de construir el futuro, más sumergidos  en las consecuencias del pasado que nos es propio. Y esto es así, porque según sembramos así recogemos.
La Doctrina Espirita,  expresando el Cristianismo Redivivo, no solo descubre los panoramas  radiantes de la inmortalidad, ante el gran futuro, es además luz para el hombre, iluminando su camino; desempeña la función especifica de tratar las enfermedades  que fustigan a la Humanidad, por enseñar  la medicina para el alma, basada en el amor constructivo y reedificante.
Las amarguras, los resentimientos, la desesperación, fricciones e irritación entretejen crisis   del pensamiento, estableciendo lesiones mentales que culminan en procesos patológicos en el cuerpo y en el alma, cuando no se convierten, de pronto,  en pábulo de la locura o en sombra  de la muerte.
Millones de criaturas, repuestas en el hogar,  recapitulan amarguras y graves experiencias, junto a aquellos que atormentaron en el pasado o de los fueron implacables verdugos; transformados en compañeros que, algunas veces, traen el nombre de padres  y se comportan como adversarios intransigentes; en la función de hijos  y se asemejan  a duros verdugos de los corazones afectuosos que les dieron  el tesoro de la cuna.  Desde el punto de vista mental, los adversarios del pasado, reencarnados en el presente, expanden entre sí cargas vibratorias de crueldad y rebeldía  que transfiguran el nido familiar en  cárcel minada  de rayos destructivos de odio y de amargura.
Los principios espiritas  en los conflictos familiares  son una medicación providencial.  Claramente en la educación individual y, evidenciando la reencarnación, destaca el impositivo de la tolerancia mutua, como terapéutica espiritual inmediata, con el fin de que los puntos  nerviosos del individuo o del grupo sean definitivamente sanados.
Las enseñanzas espiritas, despertando la mente para la necesidad  del trabajo y del estudio espontaneo, prepara a la criatura  en cualquier situación, para la obra del perfeccionamiento propio y revelando la continuidad de la vida, para más allá de la muerte,  patentan  el raciocinio de cada uno  en que la individualidad no encontrará, más allá del túmulo, cualquier prorogativa    y si la felicidad o el infortunio que construyo para si misma, a través de aquello  que hace con sus semejantes.
La Doctrina Espirita  encierra la filosofía del pensamiento recto, como agente preservativo de la salud moral, y consubstancia la religión natural del bien, cuyas manifestaciones definen a la caridad por terapéutica de alivio y corrección de todos los males  que nos afligen en la existencia.
Con las enseñanzas espiritas aprendemos que los actos de bondad, aun los más insignificantes, son plantaciones de alegrías eternas y que el perdón incondicional de las ofensas es la formula santificante para la supresión del dolor y la renovación del destino.

- Merchita-
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                El rincón del alma, 
 
      Aligerar la carga.

En estos días que se entrecruzan tantos pensamientos en nuestra mente..., que nos bombardean con palabras de buenos deseos de felicidad y amor para nuestro recorrido y vivencias terrenas; pocas meditaciones le dedicamos en esos deseos de cambio a la carga interior que dormita en los rincones de nuestra alma, entorpeciendo el camino continuador para el logro de nuestra misión como seres de amor transmisores de ayuda de caridad que debemos transportar entre los hombres y los espíritus. Trabajemos en el camino de nuestra liberación interior, día a día vayamos liberando esa carga que hace más pesado el camino del alma, vaciemos la mochila de vanos e innecesarios recuerdos que nos atan a vivencias pasadas, condicionando nuestra alegría y alterando nuestros nervios, transportando nuestro ser a la oscuridad y la tristeza; cuando no al sufrimiento la angustia y el dolor corporal. Abrámonos a esa luz de amor que envuelve nuestro amanecer en un despertar de entrega para gozar del esplendor de la luz transformadora en este rincón en donde se cobija el alma.
Un abrazo de amistad y amor para todos los amigos que circulamos en los caminos de la vida al encuentro de la verdad de nuestra alma. Que la magia de estas fiestas nos lleven a lo más profundo de nuestro sentir en un abrazo fraterno de sintonía y amor con el hermano necesitado, en lo material o espiritual.

Estela Blasco Vega