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viernes, 18 de abril de 2014

El arte de meditar

El Arte de Meditar
Hugo de San Victor



Hugo de San Victor
(Hugo de San Víctor en Sajonia, que hoy forma parte del territorio de Alemania, en el año 1096. Aun joven sintió la vocación religiosa y se mudó para París con la intención de ingresar en el Monasterio de San Víctor, en el cual residió hasta su muerte en 1141. Él  vivió, por tanto, en la primera mitad de los años 1100)


I – LOS TRES GÉNEROS DE MEDITACIÓN

La meditación es la reflexión frecuente, que investiga el modo, la causa y la razón de cada cosa.

En el modo, investigar lo qué es; en la causa, porqué es; en la razón, cómo es

Sus géneros son tres: el primero es sobre las criaturas, el segundo sobre las escrituras, y el último sobre las costumbres.

La meditación de las criaturas surge de la admiración; la meditación de las escrituras, de la lectura; la meditación de las costumbres de la circunspección, del atento examen de los hechos, pensamientos y obras humanas.


II – LA MEDITACIÓN DE LAS CRIATURAS

En la meditación de las criaturas la admiración genera la cuestión, la cuestión genera la investigación, la investigación el descubrimiento.

La admiración considera la disposición, la cuestión busca la causa y la investigación, la razón.

Admiramos la disposición cuando consideramos la diferencia entre el cielo, donde todo es igual, y la tierra, donde existe lo alto y lo bajo.

De aquí pasamos a cuestionar la causa, qué es que la tierra ha sido hecha para la vida terrena.

La investigación, finalmente, buscará la razón, descubriéndola al encontrar que tal como es la tierra, tal es la vida terrena; y tal como es el cielo, tal es la vida celeste.


III – LA MEDITACIÓN DE LAS ESCRITURAS

En la meditación sobre las Escrituras, la consideración debe ser realizada del siguiente modo.

 La meditación se inicia con la lectura: ella es la que suministra la materia para conocerse la verdad. Le sigue la meditación, que la une. A esta se añade la oración, que la eleva; la operación, que la compone; y la contemplación, que en ella se regocija. Nuestra intención ahora es tratar apenas de la meditación.

En las Escrituras la meditación versa sobre cómo es importante conocer. Tomemos un ejemplo. Este texto escrito:

“Desvíate del mal, y haz el bien”.
 Salmo 36 

A la lectura sobreviene la meditación. ¿Por qué dice primero “desvíate del mal” y después “haz el bien?” La causa es porque, a no ser que los males   sean primero removidos, los bienes no pueden venir. La razón; así como primero se erradica las malas simientes, después las buenas son plantadas. Y también, por qué dice: ¿“Desvíate del mal”? Porque ocurren en el camino.

Dice también “desvíate”, porque donde por la fuerza no podemos resistir, por el consejo y la razón escapamos desviándonos.

Desviándonos también del mal evitando la materia del pecado, como por ejemplo, por causa de la soberbia, evitándose las riquezas; por causa de la incontinencia, la abundancia; por causa de la concupiscencia, la inclinación de la carne; por causa de la envidia y del litigio, el amor por la posesión. Esto es desviarse.

Del mismo modo, si nos es dado el precepto de desviarnos de todo el mal, también somos ordenados a que hagamos todo el bien. Aquel que no se desvía de todo el mal es reo; así es reo también aquel que no hace el bien. Pero, si es así, ¿quién no es reo? Somos, por tanto, ordenados a que nos desviemos de todo el mal. En cuanto a los bienes, sin embargo, hay algunos que son necesarios; otros, voluntarios. Son bienes necesarios  aquellos contenidos en los preceptos y en el voto; en cuanto a los restantes, si algo fuera hecho, se le recompensará; si es nada, no serán imputados.

La meditación sobre una cosa leída debe versar también sobre cómo son las cosas que son sabidas porque lo son y como deben ser hechas. La meditación debe ser una reflexión del consejo sobre cómo realizar las cosas que son sabidas, porque inútilmente serán sabidas si no fueran realizadas.

Tres consideraciones a ser hechas
en la meditación sobre las escrituras

En la meditación acerca de una lectura deben hacerse tres consideraciones:
· Según la historia,
· Según la alegoría, y
.· Según la tropología.

1 – La consideración es según la historia cuando buscamos la razón de las cosas que se hicieron, o las admiramos en su perfección de acuerdo con los tiempos, los lugares o los modos convenientes con que se realizan. La consideración de los juicios divinos ejercita a quien medita que en ningún tiempo faltó o que fue recto y justo, en todos los cuales fue hecho lo que importaba y fue recompensado lo que fue justo.

2 – La consideración es según la alegoría en cuanto la meditación se ocupa sobre las disposiciones de los hechos pasados, considerándoles la significación de los futuros. Considera también la admirable razón y providencia que fueran adaptados a la inteligencia y las formas de la fe a ser edificada.

3 – En la antropología la meditación se ocupa del fruto que pueden traer las cosas que fueron dichas, indagando lo que insinúan que se debe hacer, o lo que es para ser exhortado, lo que es para consolar, lo que es para temerse, lo que es para iluminar el vigor de la inteligencia, lo que es para alimentar el afecto, y cuál es la forma de vivir para el camino de la virtud.

IV – LA MEDITACIÓN SOBRE LAS COSTUMBRES

La meditación sobre las costumbres debe tener por objeto los afectos, los pensamientos y las obras.

Los afectos

Se debe considerar en los afectos que sean rectos y sinceros, esto es, orientados para aquello que deben serlo y según el modo con que deben serlo.

 Amar aquello que no se debe es malo, y semejantemente amar de un modo indebido aquello que debe ser amado también es malo: el buen afecto existe cuando se dirige para aquello que es debido y segundo el modo con qué es debido.

Amnon amó a la hermana, y este era un afecto a algo que era debido, pero porque la amó mal, no lo era según el modo como era debido.

El afecto puede ser dirigido a aquello a que es debido y no ser del modo debido; nunca, sin embargo, podrá serlo de modo debido si no fuera dirigido a aquello a que es debido.

El afecto es recto según se dirija a lo que es debido, y es sincero según sea del modo debido.


Los pensamientos

En los pensamientos se debe considerar que sean puros y ordenados.

Son puros cuando ni son generados de malos afectos, ni generan malos afectos.
Son ordenados cuando advienen racionalmente, esto es, en su tiempo. De hecho, en el tiempo que no es el suyo, incluso el pensar en lo que es bueno no es ser vicio, como en la lectura pensar en la oración, y en la oración pensar en la lectura.

Las obras

En las obras se debe considerar primero que sean hechas con buena intención´.

 La buena es la que es simple y recta.
Es simple la que es sin malicia.
 .
Es recta la que es sin ignorancia.

La intención que es sin malicia posee celo. Pero la que es por ignorancia y no es según la ciencia, sólo por causa de eso ya no posee celo.

Así, importa que la intención sea recta por la discreción, y simple por la benignidad.

Además, más allá de la buena intención se debe considerar también en las obras que sean conducidas desde la recta intención concebida hasta su fin por un perseverante fervor, de tal modo que ni la perseverancia se entorpezca, ni el amor se enfríe.


V – OTROS REQUISITOS DE LA
MEDITACIÓN SOBRE LAS COSTUMBRES

La meditación sobre las costumbres debe discurrir, además, por dos consideraciones, que son la externa y la interna. La consideración externa es la consideración en cuanto a la forma; la consideración interna es la consideración en cuanto a la conciencia.

En la consideración externa, debemos examinar lo qué es decente y lo que es conveniente.

La decencia debe ser considerada por el ejemplo dado en relación al prójimo. La conveniencia debe ser considerada por el mérito en relación a nosotros.

En la consideración interna, en cuanto a la conciencia, debemos examinar si la conciencia es pura y si no pueda ser acusada tanto por el sopor en el bien como por la presunción en el mal. La conciencia es pura cuando ni es acusada del pasado, ni se regocija injustamente  en el presente


El origen y la tendencia de todos los movimientos del corazón


La meditación sobre las costumbres debe ejercer también su consideración en el sentido de percibir todos los movimientos que se originan en el corazón, de dónde viene y para dónde tienden.

Debe examinar de dónde viene según el origen, y para dónde tiende según el fin: todo movimiento es proveniente de algo y se dirige para algo.

Los movimientos del corazón, sin embargo, a veces tienen un origen manifiesto, otras veces oculto. Los que la tienen manifiesta, aun a veces la tienen manifestadamente buena, otras veces manifiestamente mala.

El origen que es manifiestamente bueno es de Dios; la que es, sin embargo, manifiestamente mala es del demonio o de la carne. Todas las sugestiones y todas las aspiraciones que invisiblemente advienen al corazón proceden de estos tres autores.

Las cosas ocultas a veces son buenas y ocultas, otras veces malas y dudas. Las que son buenas son de Dios; las que son malas del demonio o de la carne.

Lo que es manifiesto, sea bueno o sea malo, es juzgado por su primer origen. Lo que, entre tanto, es dudoso en su origen, es probado por el fin. El fin manifiesta lo que en principio se encubría; por causa de esto, quien no puede juzgar sus movimientos por el principio, investigue el fin y la consumación.

Las cosas, por tanto, que son dudosas o inciertas son bienes o malos ocultos. Las que son males, conforme fue dicho, son del demonio o de la carne. Ellas no se distinguen por el hecho de ser malas; se distinguen por el hecho de que las de la carne frecuentemente surgen por causa de una necesidad, en cuanto las del demonio lo hacen sin una razón, pues aquello que es sugerido por el demonio, así como es ajeno al hombre, así frecuentemente es ajeno a la razón humana. Las obras del demonio se disciernen, pues, por ser extrañas al hombre y ajenos a la razón humana, en cuanto que las de la carne y las sugestiones frecuentemente tiene una necesidad, crecen hasta la superfluidad.

El discernimiento entre el bien y el mal, y de los bienes entre sí.

La meditación de las costumbres también debe ejercerse por los tres juicios siguientes.

El primer es el juicio entre el día y la noche.

El segundo es el que juzga entre el día y el día.

El tercero es lo que juzga todo el día.

Juzgar entre el día y la noche es dividir las cosas malas de las buenas.

Juzgar entre el día y el día es tener el discernimiento entre lo bueno y lo mejor.

Julgar o dia todo é avaliar cada um dos bens singulares pelo seu mérito.


El fin y la dirección de todos los trabajos
.
La meditación de las costumbres debe también considerar el fin y la dirección de todos los trabajos.

El fin es aquello a lo cual se tiende.

La dirección, aquello a través de lo cual más fácilmente se llega.

Todo aquello que tiende a algún fin a él se dirige según algún camino propio, y aquello que prosigue del modo más directo, más rápidamente llega. Hay algunos bienes en los cuales hay mucho para mover y poco para promoverse.

Estos, por tanto, que más aprovechan, deben ser discernidos y más escogidos: son los mejores, e importa juzgar todo trabajo según su fruto.

Muchos, no poseyendo este discernimiento, trabajaran mucho y progresaran poco, ya que pusieron sus ojos apenas externamente en la belleza de la obra, y no internamente en el fruto de la virtud. Se elogiaran más en hacer grandes cosas que ejercitar lo que es útil, y amaran más aquello en que pudiesen ser vistos, de lo que aquello en que pudiese enmendarse.


El discernimiento de los grados de las obligaciones

La meditación de las costumbres debe considerar siempre en primer lugar las cosas que son debidas, sea por el precepto, sea por el voto, y juzgarlas como las primeras a ser hechas. Estas obras, si son hechas, poseen mérito; si no son hechas, generan penitencia. Deben, por tanto, ser hechas en primer lugar, y no pueden ser dejadas sin culpa.

Después de estas, le son añadidas otras por un ejercicio voluntario, esto deberá ser hecho de tal manera que no sea impedido lo que es debido.

Hay quien quiera lo que no debe, no queriendo lo que debe; otros, aun, queriendo lo que deben, aun ponen impedimentos voluntarios queriendo lo que no deben.

(Trabajo de origen desconocido, incompleto pero de interés espiritual, motivo por el cual ha sido   aquí publicado).
                                                            
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   LOS  MILAGROS SEGÚN EL
ESPIRITISMO

En su acepción primitiva, y por su etimología, la palabra milagro significa “cosa extraordinaria”; “cosa admirable de ver”, pero esta palabra, como tantas otras, se ha separado de su sentido originario, y hoy día se dice (según la Academia) “de un acto de la potencia divina contrario a las leyes comunes de la Naturaleza. Tal es en efecto su acepción usual, y sólo por comparación y por metáfora se aplica a las cosas vulgares que nos sorprenden y cuya causa es desconocida. No entra, de ninguna manera, en nuestras miras examinar si Dios ha podido juzgar útil en ciertas circunstancias, derogar las leyes establecidas por él mismo; nuestro fin es únicamente demostrar que los fenómenos espiritistas, por extraordinarios que sean, no derogan de ningún modo estas leyes, no tienen ningún carácter milagroso, como tampoco son maravillosos o sobrenaturales. El milagro no se explica; los fenómenos espiritistas, al contrario, se explican de la manera más racional; éstos no son, pues, milagros, sino simples efectos que tienen su razón de ser en las leyes generales. El milagro tiene además otro carácter, el de ser insólito y aislado. Luego, desde el momento que un hecho se reproduce, por decirl así, a voluntad y por diversas personas, éste no puede ser milagro. La ciencia hace todos los días milagros a los ojos de los ignorantes; he aquí porque en otro tiempo, los que sabían más que el vulgo pasaban por hechiceros; y como se creía que toda ciencia sobrehumana venía del diablo, se les quemaba. Hoy día que se está mucho más civilizado, se contentan con enviarles a los manicomios.

Que un hombre realmente muerto, como hemos dicho al principio, vuelva a la vida por una intervención divina, eso sería un verdadero milagro, porque es contrario a las leyes de la Naturaleza. Pero si este hombre tiene sólo las apariencias de la muerte, si hay todavía en él un resto de “vitalidad latente”, y que la ciencia o una acción magnética consigue reanimarle, para las gentes ilustradas, es un fenómeno natural; pero a los ojos del vulgo ignorante, el hecho pasará por milagroso, y el autor será apedreado venerado, según el carácter de los individuos. Que en medio de ciertas aldeas un físico lance un cometa eléctrico y haga caer el rayo sobre un árbol, este nuevo Prometéo será ciertamente mirado como armado de una potencia diabólica; y sea dicho de paso, Prometéo nos parece singularmente haber adelantado a Franklin; pero Josué deteniendo el movimiento del Sol, o mejor, de la Tierra, he aquí el verdadero milagro, porque nosotros no conocemos ningún magnetizador dotado de tan gran potencia para operar tal prodigio. De todos los fenómenos espiritistas, uno de los más extraordinários es, sin contradicción, el de la escritura directa, y uno de aquellos que demuestran de manera más patente la acción de las inteligencias ocultas; pero aunque el fenómeno sea producido por seres ocultos, no es más milagroso, que los otros que son debidos a agentes invisibles, porque estos seres ocultos,que pueblan los espacios, son una de las potencias de la Naturaleza, potencia, cuya acción es incesante sobre el mundo material, así como sobre el mundo moral.El Espiritismo ilustrándonos sobre esta potencia nos da la llave de una porción de cosas inexplicadas e inexplicables, por cualquier otro medio, y que han podido en tiempos anteriores pasar por prodigios; revela lo mismo que el magnetismo, una ley, si no desconocida, al menos mal comprendida; o por mejor decir, se conocían los efectos, porque se han producido en todo tiempo, pero no se conocía la ley, y la ignorancia de esta ley es la que ha engendrado la superstición. Conocida esta ley, lo maravilloso desaparece, y los fenómenos entran en el orden de las cosas naturales. He aquí porque los espiritistas no hacen milagros haciendo girar una mesa o escribir a los difuntos, como el médico haciendo revivir a un moribundo, o el físico haciendo caer el rayo. Aquel que pretendiese, con la ayuda de esta ciencia, hacer milagros, sería, o un ignorante de la cosa o una farsante.

Divaldo P. Franco
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Comprended y perdonad 

Hijos, la comprensión es la virtud que os predispone naturalmente al perdón. Comprended para perdonar. No conservéis resentimientos en el corazón, sabiendo que aquel que os decepciona es un compañero vencido por sus propios conflictos.

No exijáis a las otras infalibilidades.

Los amigos que siguen a vuestro lado, cuales os acontecen, son espíritus señalados por muchas limitaciones, aparentando exteriormente lo que aun no son. Compadeceos de los males ajenos, no sobrecargando los hombros de aquellos que avanzan, aguantándose mal el peso de la cruz.

No condicionéis vuestra conducta en el bien a la conducta de quien quiera que sea; que vuestra fe no dependa de la demostración de fe de los que os inspiran en la jornada…

Solamente en Jesús Cristo deberéis encorajaros en la lucha.

Los hermanos de creencia espírita, principalmente los que se encuentran sirviendo en la mediumnidad y los que ocupan posiciones de liderazgo, son, al final, espíritus comprometidos con el pasado: ninguno de ellos se encuentra inmune al asedio de las tinieblas.

No es raro, el personalismo y la vanidad apenas ocultan en las almas una estameña de llagas…

Los que intentan brillar para el mundo están lejos de poseer luz propia.

A rigor, muchos de nosotros no estamos aun siquiera preparados para una mayor proximidad con el Cristo –la posibilidad de semejante convivencia más estrecha nos llevaría al delirio.

Quien, desde hace siglos, se habituó en las sombras, solo poco a poco se acostumbra a la claridad.

El hombre sin mayor entendimiento del Evangelio transfiere su ambición concerniente a las cosas materiales para las cosas divinas. ¿Los apóstoles no llegaron a disputar entre si la primacía de estar, en el Reino Celeste, al lado del Señor?

Así, tomad vosotros mismos la iniciativa de la ejemplificación y del coraje de vivir, de forma irreprensible, la creencia que abrazasteis.

Bezerra de Menezes

Extraído del libro “A coragen de Fé”
Carlos A. Baccelli
Traducido por Jacob
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jueves, 17 de abril de 2014

Espíritu y materia ante la Ley de Evolución


ESPÍRITU  Y MATERIA ANTE A LEY DE EVOLUCIÓN


La Doctrina Espírita preceptúa que existem dos elementos generales en el Universo: “matéria y Espíritu y, por encima de todo Dios.” (1) Emmanuel elucida que “por la voluntad divina, se condensó la  materia cósmica en un Universo sin fin. La matéria produjo la fuerza, la força generó el movimiento, el movimiento hizo surgir el equilíbrio de la atracción y la atracción se transformó em amor.”(2) De esta manera, se identifican  todas las dimensiones de la vida conforme a la ley de unidad estabelecida por el  Creador. Considerandose que en la Tierra “todos los movimentos de evolución material y espiritual se procesaran, como hasta hoy se procesan, bajo el patrocínio de Jesus.”(3)
La fuente de energía para todos los núcleos de vida planetaria, es el Sol;¡ eso es un hecho!, y  "todos los seres reciben la renovación constante de sus radiaciones a través de una lluvia incesante de átomos solares" (4) De  este modo, "las primitivas agregaciones moleculares, obedecerán al pensamiento divino de las propuestas de Cristo, cuando  las manifestaciones iniciales de vida sobre la Tierra"(5) y en los "primordios de la organización planetaria, encontraron en el protoplasma(6), el punto de inicio para su actividad realizadora, tomandolo  como base esencial de todas las células vivas del organismo terrestre"(7).
Algunos piensan que en los seres inorgánicos todo es "ciego", pasivo, fatal; jamás se verifica la "evolución";no hay mas que cambios de estado en la naturaleza intrínseca de la sustancia.
Argumentan que los minerales no tienen forma propia, al paso que los "seres vivos" poseen forma especifica. Los seres brutos presentan composición química simple, al paso que la sustancia viva es compleja. Los minerales no tienen un ciclo vital (no nacen ni mueren)- su duración es ilimitada. Pero creo que en las atracciones moleculares, aunque no identifiquemos manifestaciones de espiritualidad como principio de  inteligencia, estoy convencido de que los fenómenos rudimentarios de la vida en sus demostraciones de energía potencial están presentes de cara a la evolución de la materia en sus infinitos aspectos dimensionales.
De ese modo, la materia "bruta" no  se estanca y evoluciona. Albert Einstein, a partir de la Teoría de la Relatividad afirmó que materia y energía son las dos caras de una misma moneda. La materia es energía condensada y la energía es una forma de presentación de la materia. 

Usando esta tesis el Espíritu Emmanuel, considerando el proceso radiactivo, identifica la evolución de la materia, pues "en ese contínuo desgaste que se observa en los procesos de transformación de las individualizaciones químicas, convertidas en energía, movimiento, electricidad, luz, en la ascensión para nuevas modalidades evolutivas, en obediencia a las leyes que rigen el Universo"(8). En rigor, las individualizaciones químicas poseen su rutaa para la obtención de las primeras expresiones anímicas. Recordando que en la construcción de vidas en el reino vegetal y animal, encontramos los elementos minerales.
Obviamente hay algunas controversias teóricas respeto a cuando el Principio Inteligente se individualizaría; si tal ocurriera ya desde el reino mineral, o solamente a partir del reino vegetal. Unos defienden la primera hipótesis, otros sustentan la segunda tésis. Me uno a la primera corriente, respaldado en Kardec que aclara: " si se observa la serie de los seres, se descubre que forman una cadena sin solución de continuidad, desde la materia bruta hasta el hombre más ineligente"(9).
Sobre la cuestión de la individualización, esa situación no se confunde con la creación individual del Principio Inteligente, apenas dice nada  respecto a su estado de particularización

El término empleado en la Codificación, significa aquello que el Ser (principio), agregó de experiencias para que él pudiese literalmente ser identificado, en cuanto a los demás seres de la creación, como un indivíduo. Podemos en cuanto a la "conciencia del Yo" (que es un estado avanzado, más elaborado y perfeccioado de individualización), solament se da  en el estadio del "reino hominal", pues anteriormente la inteligencia permanecía en estado latente, en los reinos inmediatamente anteriores. A propósito de esto, Kardec dijo que "el alma de los animales conserva su individualidad; en cuanto a la conciencia de su yo, no. La vida inteligente permanece en estado latenete".(10)
En el Universo de vida organizada (ser orgánico) hay un principio especial, aún inaprensible y que aún no está bien definido por los estudiosos: El Principio Vital. Presente en el ser viviente, inexistente en los minerales. "Es un estado especial, una modificación del Fluído Cósmico Universal, por el que se hace el Principio de la Vida"(11). El Principio Vital es uno solo para todos los seres orgánicos, modificado según las especies. Es la fuerza motriz de la estructura orgánica y "al mismo tiempo en que el agente vital estimula los órganos, la acción de estos, mantiene y desarrolla la actividad de agente vital"(12). Es importante considerar que a pesar de ser materia diferenciada, distinta de los niveles, digamos,materiales, tal origen no nvalida la matriz celular del fluido vital, principalmente por su papel diferenciado e intermediario.
- Jorge Hessen-

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La fe necesita de una base, y esa base es la perfecta comprensión de aquello en que se debe creer. Para creer, no basta ver, es necesario comprender.
 Allan Kardec 

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¿Por qué la población de la

 Tierra aumenta si los 

Espíritus que van y vienen son 

los mismos?


Toda vez que se habla de reencarnación alguien viene con la clásica pregunta: Si ella existe y los Espíritus son los mismos que van y vienen, ¿cómo se explica el aumento de la población del mundo?

Es esto que vamos a comentar.

La creencia en la reencarnación es una de las más antiguas de la humanidad. La primera referencia documentada fue encontrada en un papiro egipcio de 3.000 años a.C.

El Espiritismo surgió en el siglo 19 y vino a reafirmar esta creencia y, además de eso, esclarecer las reglas a las cuales ella está sometida.

De entre las explicaciones del Espiritismo, tenemos:

1. Espíritu es el principio inteligente del universo y Dios creó a todos, sin excepción, simples e ignorantes, sin embargo con una voluntad enorme de progresar, digo evolucionar.

2. La evolución se da tanto en el plano material como espiritual. Mientras más primitivo el Espíritu, más necesita él del plano material.
 
3. A medida que el Espíritu va purificándose, menos necesita de este nuestro plan material.

4. El Espíritu, cuando está en el tope de la evolución, no necesita él reencarnar más. Son Espíritus puros.

5. En cuanto a las almas de los animales, por no estar aún desarrollando la inteligencia racional (desarrollan sólo la inteligencia instintiva), la vida en el plano material para ellos es suficiente. La reencarnación puede ser de inmediato (puede ser, no significa que es, depende de la disponibilidad de cuerpos).

HAY ESPÍRITUS QUE REENCARNAN DE INMEDIATO


6. Reencarnar es una oportunidad bendecida en base a la dificultad pertinente a la disponibilidad de cuerpos. No hay accesibilidad plena a la reencarnación. Luego, hay fila.

7. Hay Espíritus que reencarnan de inmediato y hay otros que llegan a tardar siglos. ¿Curva normal (Gauss)?

8. Hay cerca de 3 a 4 Espíritus desencarnados para cada 1 encarnado. Esto fue dicho hace algún tiempo, cuando la población de la Tierra – número de encarnados – era cerca de 6 mil millones. Luego, el número de Espíritus, en total, sería de 24 a 30 mil millones de individuos.

9. La Tierra, ni de lejos, es el único planeta habitado en el universo. Como dijo Jesús: hay muchas moradas en la casa de mi padre.

10. Un Espíritu puede ir a cualquier punto del universo por la velocidad del pensamiento, siendo que a los menos evolucionados muchas regiones les son restringidas.

11. Al desplazarse de un orbe para otro, el Espíritu deja en el orbe de origen su periespíritu, por este ser de una materia sutil y, por ser materia, está sometido a las leyes de la física. Un periespíritu para desplazarse tiene como límite la velocidad de la luz, no pudiendo acompañar el Espíritu que se desplaza en la velocidad del pensamiento. Así, el Espíritu toma en el orbe de destino otro periespíritu con la naturaleza de la materia de allá.


EL CICLO REENCARNATORIO TENDRÍA 280 AÑOS


De ahí podemos coger algunas conclusiones que son:
  • Tiempos medios entre dos reencarnaciones:                

En el principio de la evolución, el homo sapiens, por ser muy próximo a un animal, podía reencarnar de inmediato. Luego, si hubiera accesibilidad plena a cuerpos, su tiempo en el plano espiritual, entre encarnaciones, sería próximo a cero.

Al final de la escalera de la evolución para los Espíritus puros, el tiempo entre reencarnaciones es infinito.
  • Ciclo reencarnatorio:

La relación de 4:1 sólo es válida para el punto de la escala evolutiva en que nos encontramos; así, si la expectativa de vida, en este punto, es de 70 años, un Espíritu espera la media de 280 años desencarnado para encarnar por 70 años.

Esto totaliza 280 años entre los estados de encarnado y desencarnado, a que estamos llamando de ciclo reencarnatorio.

En ese periodo de tiempo están sumados los tiempos de la necesidad evolutiva y el de fila de espera por la falta de accesibilidad plena de cuerpos.

Para efecto de simplificación de la plantilla, vamos a admitir que ahora la accesibilidad sea plena y así los 280 años es nuestra media actual para un ciclo (encarnado y desencarnado).

Esa media se asemeja a la media de una curva normal (Gauss) y, de esta forma, en las extremidades de la misma existirá un pequeño porcentaje de Espíritus que reencarnan casi de inmediato, así como otra que tarda mucho más que la media. También habrá una cantidad muy grande de puntos intermediarios.


LA EVOLUCIÓN SE DA EN PEQUEÑOS PASOS


El año 1 de la Era Cristiana (nacimiento de Jesús), según un artículo publicado en la revista Época, del 6 de junio de 2011, éramos 300 millones de Espíritus encarnados.

Admitiendo que el tiempo de desencarnado era igual al tiempo de encarnado (relación 1:1) y aún manteniendo la accesibilidad plena, el número total de Espíritus en el planeta era de 600 millones

Si la expectativa de vida fuese 35 años, un ciclo reencarnatorio duraba 70 años.

Si mantuviéramos el ciclo reencarnatorio actual de 280 años y añadimos una limitación de accesibilidad, ese número podría ser aumentado en 4 veces (4=280/70) lo que aumenta el número total de Espíritus para 2,4 mil millones. Es decir, 10% de los 24 mil millones citados.

Para cerrar la cuenta, el ciclo reencarnatorio debería ser de 2.800 años lo que significaría que puede haber aún Espíritus del tiempo de Jesús por reencarnar.

Llegamos ahí a un absurdo, simplemente comparando el grado de civilización de un hombre de aquella época con el de hoy. Absurdo porque esto representa un salto enorme en la evolución, hecho que el Espiritismo enseña que no ocurre.

La evolución se da en pequeños pasos, sometida, sin embargo, a una ley de crecimiento exponencial, como comenzó a ocurrir en los últimos tres siglos.

El artículo de la revista citado trae datos de la población global desde 200 mil años a.C.


LOS ESPÍRITUS MIGRARON DE OTROS ORBES PARA AQUÍ

A seguir, el resumen:

año 200 mil a.C. – 10 mil (homo sapiens)

año 10 mil a.C. – 1 millón (inicio de la agricultura)

Año 1 – 300 millones (inicio de la Era Cristiana)

año 1.000 d.J.C. – 310 millones

año 1.500 d.J.C. – 500 millones

año 1.801 d.C. – 1 billón

año 1.900 d. C. – 1,7 billón

año 2.000 d. C. – 6 billones
.
año 2.011 d. C. – billones.

Si comparáramos el año 1 con el año 1.800 (siglo 19), cuando la población de la Tierra era de 1 mil millones de Espíritus encarnados, las cuentas ya quedan aceptables.

Así, en los tres últimos siglos debe haber habido migración de Espíritus de otros puntos del universo para aquí.

Por otro lado, si comparáramos el año 1 con 1.800, esa necesidad de migración se presenta bien reducida, pues, actuando sólo en los parámetros de reducción del tiempo de espera, expectativa de vida media y tiempo medio en el plano espiritual (erraticidad), el crecimiento de la población encarnada nos parece razonable.

Tuvimos grandes saltos en los siglos 19, 20 y 21. El siglo 19 quedó marcado por el inicio de la expansión del conocimiento, el 20 por el crecimiento de la industria y el 21 por la tecnología.


EVOLUCIONAR ES COMO HACER DULCE DE LECHE...


Para hacer dulce de leche (¡baño demás sólo!) hasta llegar a querer dar el punto, se debe cocinar un tanto. Vamos a hacer cuenta que evolucionar es cómo hacer dulce de leche... Cuando un orbe pasa de una categoría para otra (de primitivo para prueba y expiación y de ahí para regeneración), es porque llegó al punto.

Así, del siglo 1 al 17, la evolución fue muy pequeña y nuestro orbe estaba, por así decir, cocinando a los Espíritus, que aquí vivían casi en un sistema evolutivo cerrado, sin mucha interacción migratoria con otros orbes.

A finales del siglo 18 fuimos llegando hasta el punto de comenzar a vislumbrar un cambio de mundo de prueba y expiación para regeneración.

Para llegar a este punto, llevamos dos mil siglos (200.000 años), a contar del evento del homo sapiens. Si contáramos del inicio de la formación de la Tierra, ya serán 45 millones de siglos o 4,5 mil millones de años.

Si cocinar por 2 mil o 45 millones de siglos es dar el punto, sólo en 2 siglos este punto será un evento muy raro. Él debe ser aprovechado por quien ya esté en la condición para tal. Como la Tierra, muchos otros orbes están cocinando también, sin embargo sin llegar al punto, como conjunto.


LA  ADÁMICA VINO DE OTRO ORBE


Eso ocurrió con lo que el Espiritismo llama de integrantes de la raza adámica, cuando vinieron para aquí, venidos de otro orbe, en el momento que pasamos de mundo primitivo  al de para pruebas y expiación. (1)

Son pocos Espíritus de muchos orbes, lo que en la suma da una cantidad grande.

Ahora, en el siglo 21, se suman a esos Espíritus otros que vendrán de orbes más adelantados para ayudar en el proceso de transición que ya se inició.

Así, ese aumento de la masa de Espíritus es explicable y debe tener una reducción cuando finalice el pasaje de mundo de prueba y expiación para regeneración, porque los Espíritus que permanezcan en el brazo inferior de la curva normal no llegarán “al punto”. Tendrán que salir para otro mundo que aún está cocinando en el estado de prueba y expiación, o entrando en el.

Si la mayoría de los Espíritus que están migrando para acá vienen de mundo de pruebas y expiación, como una oportunidad de mejorar, una minoría viene de mundos más adelantados, ya en el estadio de regeneración, para auxiliarnos en esta transición.

Esos Espíritus, sumados a los de aquí mismos, que ya alcanzaron la punta del brazo superior de la curva normal, son los misioneros de esta transición que ya estamos pasando, conforme es citado en el Apocalipsis, uno de los libros que componen el Nuevo Testamento.

(1) Kardec enseña que la raza adámica vino de otro orbe, hace - 6 mil años, sin embargo no la nombra. Existen otros autores que enseñan que pertenecen a un sistema evolutivo llamado Capela, que es compuesto de una cierta cantidad de orbes y que esa migración ocurrió hace miles de años. La diferencia entre Kardec y estos está en el nombre y en la localización del punto de origen, así como en el tiempo en que eso ocurre, y no en el hecho en sí.

El hecho común a ambos es que otro orbe, que no la Tierra, pasó de la categoría de mundos de Prueba y Expiación para mundo de Regeneración.

Cuando eso se dio, algunos Espíritus no tenían condiciones evolutivas de continuar allá y tuvieron que ser removidos. Luego, fueron de allá exiliados. Esos Espíritus vinieron para nuestra Tierra, que por esa época estaba evolucionando de Mundo Primitivo para Prueba y Expiación.

También existe la creencia de que esos Espíritus exiliados aquí recibieron la denominación de raza adámica, y el sentimiento de Paraíso perdido se refiere al mundo del cual ellos vinieron.


La Tierra de hoy, comparada con ella misma, cuando era primitiva, ¿no puede ser considerada un paraíso?
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La influencia de los 
malos

Será cierto  afirmar que el mundo sufre más la influencia de los malos que de los buenos, como ponderó Kardec a sus interlocutores espirituales, en la pregunta 932 de El Libro de los Espíritus
       Ellos respondieron que si. Y que eso se debía a la timidez de los buenos, en contraste con las actitudes de los malos que, según los espíritus, son “intrigantes y audaces”.
       Esas ponderaciones, pueden ser la llave para un inicio de reflexión, con base en la filosofía espírita, sobre la situación que vivimos en Brasil, donde, atónita, la opinión pública se depara, a cada paso, con nuevas revelaciones al respecto de golpes y negocios protagonizados por poderosos.
            La respuesta que dieron, también abre perspectivas esperanzadoras, a tantos cuantos creen en el avance de la ética sobre la corrupción: “Cuando los buenos quisieran, habrán de preponderar”. Así hablaron los espíritus, preanunciando los nuevos tiempos.
Progreso de la legislación
¿Será que los buenos ya están queriendo? Pienso que ese deseo está en el aire y se expresa a través del perfeccionamiento de las instituciones. Poco a poco, el andamio legislativo de una nación que busca superar sus defectos éticos, vi formando un cerco contra los desmanes de ayer. En sentido contrario a ese movimiento progresista, actúa la resistencia de una elite social que, hasta hace poco, disponía de un sistema legal concebido para garantizarles ventajas e impunidad.

 Romper ese cerco, no es tarea fácil para un pueblo que ya es capaz de soñar, con un nuevo orden de cosas. De ahí las seguidas frustraciones que, en el plano de los hechos, se expresan no sueltan prenda, en los habeas-corpus, en los recursos judiciales de toda  orden, que aún permiten el aplazamiento de la realización de la justicia y la perennización de la impunidad.

“En los tiempos de barbarie, son los mas fuertes los que hacen las leyes y ellos la hacían para si. Con todo en la proporción, en que los hombres fueron comprendiendo mejor la justicia, fue preciso modificarlas”. (L.E.p.795). Así hablaron los espíritus, esquematizando el proceso lento y gradual del progreso del ser humano y de sus instituciones.

Inteligencia y moral

Bajo el influjo mismo de ese movimiento ascendente, el mal ejerce un poder corrosivo sobre toda una sociedad. En cuanto impunes sus agentes, la corrupción y la violencia actúan como enfermedades contagiosas. De ahí la sensación de retroceso y  de deterioro, que comúnmente, toman en cuenta los buenos que, con el avance del mal, sucumben ante la incredulidad en el bien.    De eso dejó vibrante exposición Ruy Barbosa: “De tanto ver triunfar a las nulidades, de tanto ver prosperar la deshonra, de tanto ver crecer la injusticia, de tanto ver agigantarse los poderes en las manos de los malos, el hombre llega a desanimarse de la virtud, a reírse de la honra y a tener vergüenza de ser honesto”.

       Ocurre que el progreso moral, no es lineal. Retrocesos hacen parte del proceso. En épocas como esta, de gran avance del conocimiento, fruto del desenvolvimiento de la inteligencia humana, parece incrementarse el mal.

 La pregunta 785 de el Libro de los Espíritus describe ese estadio e identifica en el orgullo y en el egoísmo los mas serios obstáculos al progreso: “À primera vista, parece que el mismo progreso intelectual redobla la actividad de aquellos vicios, desenvolviendo la ambición y el gusto de las riquezas, que, a su vez, incita al hombre a las pesquisas que le esclarecen el Espíritu.

Y así que todo se interrelaciona, tanto en el mundo moral como en el mundo físico, y que del propio mal puede nacer el bien”.

Así hablaron los espíritus, retratando la época que vivimos, donde los delitos económicos y la criminalidad organizada llenan el alto grado de inteligencia de sus mentores o ejecutores.

Sensación de retroceso

Lo que no podemos, en momentos como este, es  dejarnos dominar por el derrotismo o aceptar como verdadera esa sensación de retroceso.

Cuestionados por Kardec si no les parecía que el hombre retrocedía moralmente en vez de avanzar, sus entrevistados fueron enfáticos: “Te engañaste” – le dijeron en la pregunta 784 – “Observa bien el conjunto y verás que el avanza, pues comprende mejor que es el  mal, y día a día va corrigiendo los abusos. Es preciso que el mal llegue al exceso, para que se torne comprensible la necesidad del bien y de las reformas”.

Así hablaron los espíritus, alertándonos de que no todo está perdido. O de que nada está perdido. Pues si es cierto que vivimos un típico momento, en  el cual la corrupción y la violencia parecen habernos tirado en el fondo de un pozo.
También estamos conscientes de que sólo un esfuerzo conjunto, cimentado en la conciencia de la excelencia y de la indispensabilidad del  bien, puede de allá sacarnos para que inauguremos una nueva fase de esa caminata colectiva.
 Adaptación: Oswaldo E. Porras Dorta