Entradas populares

lunes, 5 de mayo de 2014

Jesucristo y la Reencarnación


¿ Jesús Cristo conocía la Reencarnación?.-

Antes de entrar en este asunto , partimos de la premisa de que Cristo, tal como ya hemos afirmado anteriormente, es el mas evolucionado Ser de Luz que ha encarnado jamás en la Tierra, ( considerando que no es el mismo Dios, sino un Hijo de Dios, muy cercano al Padre), y sus enseñanzas y ejemplos, recogidos en parte en los Evangélios, en esencia, son enseñanzas de Amor para redimir y guiar a la humanidad en la medida que las conozca y las practique.
La cuestión es que, generalmente, estas enseñanzas se suelen encontrar leyendo “entre líneas” y se pueden interpretar después libremente, según dicte a cada uno lo mas profundo de su conciencia e inteligeencia; sin embargo otras veces estas enseñanzas aparecen en boca de Jesús con tanta claridad, que el darles otra interpretación diferente a lo que dijo textualmente, no es sino desvirtuarlas, y no cabe una interpretación simbólica o significativa ,sino literal de las mismas.
Desde un punto de vista humano y cristiano, es de considerar que todos tenemos el mismo derecho moral y que podemos tener tanta capacidad analítica como pueda ser la de los traductores eclesiásticos y los teólogos, que se atribuyen esa capacidad en exclusiva para hacer su particular lectura e interpretación de los Evangelios, según convenga, que siempre es según la doctrina oficial de sus iglesias y que después imponen a los “fieles”, a los que solo cabe pronunciar “amén”.
Lógicamente, esta capacidad, libertad y derecho que todos tenemos de poder leer e interpretar las llamadas Sagradas Escrituras, no es con la vana pretensión de monopolizar ninguna verdad absoluta, sino que las particulares conclusiones e interpretaciones de cada uno, forman parte de la Verdad personal e íntima de cada cual, en aras de la libertad.
Una vez hechas estas consideraciones, desde mi particular punto de vista paso a
exponer mi criterio en este tema, que coincide plenamente con los criterios que sustenta el Espiritismo, con los cuales me identifico y hago míos. A pesar de las interpretaciones, normas y doctrinas salidas de los Concilios y teologías existentes, las Iglesias Cristianas no han podido tergiversar totalmente la profunda realidad de la Reencarnación, cuya idea está manifestada y reconocida por Jesús y reflejada en ciertos pasajes del Evangelio aunque se empeñen en darles otras interpretaciones..

Puedo afirmar que la pregunta de este enunciado, solo tiene una respuesta rotunda: En efecto, Jesús conocía perfectamente este concepto, aunque no precisamente bajo este mismo nombre por el que modernamente lo conocemos nosotros.
Jesús dijo: “En verdad os digo que si no volvieseis y os hicieseis como niños, no entrareis en el Reino de los Cielos”(Matéo-18). Esto lo han querido interpretar como que Jesús propone al hombre adulto que se vuelva inocente e ingenuo como un niño, o sea que parece ser que no se puede ser persona adulta y madura para entrar en el Cielo, sino que hay que volverse infantil, en el sentido de ingenuidad, candidez o ignorancia .
Si se analizan literalmente las palabras “volviereis” e “hiciereis”, vemos que en realidad la única forma de volver a ser niño y de hacerse como un niño, es precisamente volviendo a ser un niño, y para eso es preciso volver a poder “partir de cero” nuevamente, o sea, nacer nuevamente como persona..
En otro pasaje evangélico, dice Nicodemo : “¿Cómo puede el hombre volver a nacer siendo viejo?; ¿acaso puede entrar de nuevo en el seno de su madre y volver a nacer?”; Jesús le responde: “En verdad te digo que quien no naciese del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de los Cielos. Lo que nace de la carne, carne es, pero lo que nace del Espíritu es Espíritu. No te maravilles porque te haya dicho que es necesario nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de donde viene ni a donde vá; así es todo nacido del Espíritu”(Juan, 2-3).. Nicodemo, a pesar de su condición de Maestro del Templo de Jerusalén, no comprendía esta enseñanza de Jesús, pues aunque esta idéa era bastante popular entre los judíos, estaba velada dentro de la religión Mosaíca oficialmente establecida ; pero Jesús desde luego sí acredita en muchos momentos que conocía esta Verdad oculta que parece ser que asumió durante su periodo juvenil de formación en la escuela de los Esenios . Estos eran una Secta oculta, de carácter iniciático, que se agrupaban en colonias desde las riberas del Mar Muerto hasta el valle del Nilo. Vivían en comunidad y ejercían Ciencias, como la Medicina y la enseñanza del Universo y de la Vida que impartían a un limitado grupo de alumnos o iniciados. Sostenían una doctrina similar a la de Pitágoras enseñando la preexistencia del alma y las vidas sucesivas.
Pero volviendo al pasaje de Nicodemo, vemos como Jesús le dice que no se asombre ante su afirmación de que es necesario nacer de nuevo, y compara el devenir del Espíritu a través de su paso por múltiples vidas, con el viento libre que sopla donde y cuando quiere, y nadie sabe de donde viene o a donde irá.
En Juan III-3, insiste de nuevo: “ En verdad, si un hombre no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios”, lo cual viene a querer decir, que si no es a través de las experiecias aprendidas en vidas sucesivas, no podemos llegar a evolucionar espiritualmente hacia el Padre.
En Mateo Cap. 17, 10-13 dice lo siguiente: “Le preguntaron los discípulos a Jesús diciendo :¿Cómo dicen los Escribas que primero ha de venir Elías ?. El les dijo: “Cierto que Elias viniendo primero restablecerá todas las cosas; sin embargo yo os digo que Elías ha venido ya y no le reconocieron, antes hicieron de él cuanto quisieron. Entonces los discípulos entendieron que hablaba de Juan el Bautista”.
Este pasaje es de una evidencia pasmosa e incontestable, porque además de poner en labios de Jesús la afirmación taxativa de que Elías ya había venido anteriormente y no le habían reconocido, aun añade el evangelista Mateo a modo de explicación, que los discípulos comprendieron que Jesús se estaba refiriendo a que Elías ya había venido en la persona de Juan el Bautista.
La palabra “Reencarnación” no se nombra en absoluto, simplemente porque para esta idea no existía este término, pero evidentemente la idea a que se refería Jesús y el evangelista, es la misma que hoy denominamos como reencarnación..
En el Evangelio de S.Juan se relata que fue enviada una comisión del Sanedrín para preguntar a Juan el Bautista si él era el Mesías o Elías ; este detalle también evidencia que la idea de la reencarnación era conocida y aceptada entre aquél pueblo.
Nuevamente en Mateo Cap. 16, 13-14, se cita : “Al llegar Jesús a la región de Cesaréa de Filipo, preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?; ellos contestaron: unos dicen que eres Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o alguno de los Profetas”. Resulta asombroso ver lo muy asumido que tenían este concepto los contemporáneos de Jesús y por tanto, Él mismo también lo afirmó, tal como sugieren estos pasajes.
Del mismo modo, era conocedor de profundos conocimientos espirituales, esotéricos, filosóficos y de las leyes humanas , Naturales y Espirituales.
Por último , paso a señalar que esta idea que conocía y admitía Jesús y tanta gente del pueblo judío, ya venía siendo señalada desde antíguo, pues ellos, que se regían por el Antíguo Testamento, en Isaias Cap XVI vers. 10 dice: “Aquellos de nuestro pueblo que hicisteis morir vivirán de nuevo”. Evidentemente el Profeta se refiere a que vivirán de nuevo aquí en la Tierra, porque si se hubiese referido a vivir la vida espiritual, hubiese dicho: “ Viven aún , en vez de “ vivirán de nuevo” o “ Viven aún y no volverán”.

- José Luis Martín-
                                           *************************

Cada alma recibe un cuerpo de acuerdo con sus merecimientos y sus previas acciones”
  • Orígenes –
                                                        *******************

MATAR POR BENEVOLÊNCIA  
Francisco Cándido Xavier


Antes de nuestra reunión pública, amigos de Guanabara nos mostraron dos reportajes recientemente lanzados sobre la eutanasia. Éramos  un grupo de hermanos  debatiendo asuntos de la actualidad y el problema propuesto  despertó nuestra atención. Después de variadas opiniones en la conversación en curso, el horario  nos llamó para las tareas de la noche.
Abierta nuestra reunión de estudios, El Evangelio Según el espiritismo, con sorpresa para todos, nos ofreció el ítem 28 del capítulo V, sobre la cuestión de la muerte aplicada en nombre de la benevolencia humana.
Diversos compañeros comentaron la lección, después de que Emmanuel, nuestro benefactor espiritual querido, al que compareció la pagina Eutanasia y Vida.

EUTANASIA Y VIDA  Emmanuel
Amigos de la Tierra preguntan frecuentemente por la opinión de los compañeros desencarnados, con respecto a la eutanasia.  y acrecientan que filósofos y científicos diversos adhieren hoy la idea   de apoyar legalmente la muerte administrada,  o sea por imposición de recursos medicamentosos  o por abandono del tratamiento.
Se declaran muchos de ellos doloridos ante los problemas de las criaturas que surgen desfiguradas en la cuna, o frente a los portadores de enfermedades supuestamente irreversibles, muchas veces en estado de coma  en los recintos  de asistencia intensiva. Algunos llegan a indagar  si los pequeñitos excepcionales deben ser considerados seres humanos y si existe piedad en retrasar las limitaciones de los enfermos interpretados  como criaturas semimuertas, insensibles a cualquier reacción.
Entretanto, imaginan eso por la escasez de los recursos  de espiritualidad de que disponen para dilatar la visión espiritual  para más allá del estado físico.
Es preciso recordar que, en materia de deformación, los complejos de culpa determinan  inimaginables alteraciones en el cuerpo espiritual.
El hombre ve únicamente el carro orgánico en el que el espíritu viaja en el espacio y en el tiempo, buscando la evolución propia, más habitualmente no considera los retoques de mejoramiento  o las dilapidaciones  que el pasajero va imprimiendo  en sí mismo, para efecto de evaluación de mérito  y desmerito, cuando se le promueva el desembarque en la estación de destino.
A la vista de eso, el hombre común no conoce la cara psicológica de nuestros hermanos suicidas y homicidas conscientes, o la de aquellos otros que conscientemente se hacen  pesadillas o flagelos de colectividades enteras. Debidamente reencarnados, en tareas de reajuste, no muestran sino el cuadro aflictivo que crearon para si mismos, una vez que todo espíritu desciende de las propias obras y revela consigo aquello que hizo de si mismo.
¡Delante de las criaturas en prueba  o de los hermanos enfermos, imaginados irrecuperables, medita y auxílialos!
Nadie, por ahora, en las áreas del mundo físico, puede calcular la importancia de algunos momentos o de algunos días para el espíritu temporalmente internado en un cuerpo  enfermo o deforme.
****************
Ante todos aquellos que se acercan a la desencarnación, compadécete y ayudalos cuanto puedas.
Recuerda que la ciencia humana es siempre un acto admirable, en transformación constante, aunque respetable por los beneficios que presta. No en tanto, no te olvides que la vida es siempre  formación divina, y por esto mismo, en cualquier parte será siempre un acto permanente de amor.

PIEDAD ASESINA
 J. Herculano Pires (Hermano Saulo

La eutanasia es una cuestión de lógica. Si partimos de la premisa de que la muerte es el fin, llegamos naturalmente a la conclusión de que matar  a un enfermo  incurable   o a un niño es un acto de piedad.  Más si partimos de la premisa  de que la muerte es apenas el fin de una existencia, nuestra piedad ser asesina. Una premisa falsa  nos lleva a un raciocinio criminal.

Para raciocinar de una forma cierta disponer de datos ciertos sobre el problema  que enfrentamos. El materialismo solo conoce el cuerpo  y no toma en cuenta la existencia del alma.  Ignora por completo  el sentido de la vida. Su raciocinio sobre la eutanasia se funda en la ignorancia.
El espiritualista  sabe que el alma sobrevive al cuerpo, más no todo espiritualista conoce el proceso de la vida. su raciocinio sobre la eutanasia puede llevarlo a un sofisma . Más el espirita sabe que la vida es un proceso  de evolución y que cada existencia corpórea es el resultado de las fases anteriores de ese proceso. El espirita  dispone de datos seguros y precisos sobre el fenómeno biológico  de la muerte.
Esos datos, obtenidos en las experiencias científicas del espiritismo, están siendo hoy  confirmados por las pesquisas parapsicológicas y físicas sobre el trance de la muerte. Basta el descubrimiento del cuerpo bioplasmico por los físicos y biólogos para advertir los espíritus sistemáticos de que pueden estar engañados.
Los inquisidores medievales  quemaban a los supuestos herejes en nombre de la caridad, para librarlos del fuego eterno del infierno. Los materialistas actuales pretenden abreviar la muerte en nombre de la racional piedad. Ellas por ellas, tenemos el dogmatismo de la ignorancia tripudiando sobre los derechos de la vida.
El mensaje de Emmanuel es una advertencia a la razón esclarecida  y debe ser meditada en todos sus términos. No basta leerla, es preciso estudiarla.

Articulo publicado originalmente en la columna dominical “Chico Xavier pide licencia” del periódico Diario de S. Paulo, en la década de 1970

                                                                                ************************
Cosme Mariño
MI FINALIDAD

 “Esto me propongo. Respecto de los grados de verdad que tengan las doctrinas que he sustentado en mi vida, espero tranquilo el fallo que esta misma humanidad dará en un porvenir que no lo veo muy remoto, a juzgar por los grandes progresos realizados para la demostración científica de nuestra inmortalidad.
Para esto se necesita tiempo, a fin de que la luz de la verdad penetre en todas las conciencias y los que con tanta anticipación nos condenan, cometen pecado de orgullo e ignorancia y por lo mismo se exponen a que algún día tengan que bajar la vista avergonzados, al pensar que sólo han servido, en la existencia, de rémora al progreso de la verdad en el mundo.”
Cosme Mariño
  Memorias de un hombre mediocre - Prefacio – 1918)

                                                                 ********************

domingo, 4 de mayo de 2014

El espírita y la Política

¿LOS ESPIRITAS  PODRÍAN INGRESAR EN LA POLÍTICA PARTIDARIA PARA SECUNDAR MEJORAS SOCIALES?...

Después de leer cierto artículo sobre la necesidad de ingresar el espírita en la política, fui instado a contraponer los argumentos leídos que, en mi opinión, no se sustentaban en un análisis rápido. Sabemos que en las proximidades de los debates para elecciones políticas la discusión “irrita” sobre el tema si el espirita debe o no participar de la política partidaria. No hay la mínima necesidad de los espiritas ingresar forzosamente en el campo de la política partidaria para las proposiciones de formulaciones sociales a través de nuevos conceptos de vida, de convivencias y otras relaciones sociales que puedan ser convertidos en hábitos consagrados por la masa para que ulteriormente sean transformados en leyes que regulen la vida en sociedad. Decir que los espiritas, por ser “las personas más preparadas” para secundar los cambios sociales a favor de un mundo más justo y fraterno y que no se puede omitir de esa tarea es en lo mínimo presunción y vanidad aguzada al límite de lo insoportable.
Por la transformación del comportamiento individual, luchando por el ideal del bien, en nombre del Evangelio, los espiritas no están ajenos a la Política, se engañan quien piensa lo contrario. Los espiritas honestos, fieles a la familia, a los compromisos morales son integralmente ciudadanos activos, que ejercen el derecho y u obligación (depende del punto de vista) de votar, sin embargo sin vínculos con las querellas y cuestiones insignificantes partidarias.
    El trabajador de la casa espirita, sea  actuante en el área mediúmnica, doctrinaria o administrativa, sabe, perfectamente, que el centro espirita no es lugar de hacer campaña política, en cualquier época, sobretodo próximo a las elecciones. El espirita, definitivamente, no puede confundir las cosas. Si estuviera vinculado a algún gremio partidario, si desea concurrir como candidato a un cargo electivo, que lo haga bien lejos de las huestes espiritas, para que todo lo que haga o diga, dentro de la casa espirita, no vaya a tener una connotación de actitud de disfrazada intención, visando conquistar los votos de sus compañeros.
Hay necesidad de distinguir la política terrenal, de la política de Cristo. Cada situación, en su dimensión correcta. Política partidaria, pertenece a los políticos, en cuanto la religión es actividad para los religiosos. El argumento de que los parlamentarios se sirven, con el pretexto de “defender” los postulados de la Doctrina, o seducir prestigio Social para las huestes espiritas, o, aun, ser una “luz” entre los legisladores, es argumento engañoso, inverosímil.
A titulo de tolerancia, muchas veces cerramos los ojos para esas cuestiones, más la experiencia demuestra que, algunas veces, es conveniente hasta cerrar un ojo, sin embargo, nunca los dos.
Considerando que nuestro mundo es la morada de la opinión, es normal que tengamos divergencias sobre ese asunto. Inaceptable, sin embargo, teniendo en vista la propia orientación de la Doctrina Espirita, el clima de imposiciones que se establece, no raro, envolviendo compañeros que confunden vehemencia con agresividad, o defensa de la verdad con hostilidad.
Es inadmisible la utilización de la tribuna espirita, como palanca de propaganda política.
El Espiritismo no pacta con irrelevantes y transitorios intereses terrenales. Por eso, no puede nadie esclavizarse por la procura de favores de parlamentares, hasta el punto de, este, ejercer infausta influencia en los conceptos espiritas. No tiene cabida, un líder de partido, en el pulpito de la casa espirita, también no tienen el menos sentido, un espirita en las calles y en los parlamentos, implorando votos, como un mendigo, con sofismas y simulaciones de modestia, de pobreza, de humildad, de desprendimiento, de tolerancia, etc. con la finalidad demagógica, exaltando sus propias “virtudes” y sus “obras” benéficas.
Puede esa advertencia caracterizarse en un concepto en el dorso de sutiles canticos de sirena, que arrastran algunos desatentos lideres para la militancia político – partidaria, sin embargo, es un alerta oportuno. ¡¡¡OPORTUNÍSIMO, DIRÍA YO!!!
Sería bueno si esos “espiritas” (¡?), que mendigan votos, optasen por otro credo, para que sea asegurada la no contaminación de ese politiquismo en nuestras huestes, hasta porque, “A TITULO DE RIGOR, NO HAY REPRESENTANTES OFICIALES DEL ESPIRITISMO EN SECTOR ALGUNO DE LA POLÍTICA HUMANA”.
Nada opta, repeler las actitudes extremas. No podemos abrir la mano a la vigilancia exigida por la pureza de los postulados espiritas y no hesitemos, cuando la situación se impone, en la alerta sobre la fidelidad que debemos a Jesús y a Kardec. Es importante recordemos que, en las pequeñas concesiones, vamos des caracterizando el proyecto de la Tercera Revelación.
Urge que hagamos una profunda distinción entre Espiritismo y Politica. ¿Somos políticos desde que nacemos y vivimos en sociedad, yes, y entonces? La Doctrina Espirita no podrá, jamás, ser vehículo de especulación de las ambiciones personales, en ese campo. Si el mundo gira en función de políticas económicas, administrativas y sociales, no hay como tolerar militancia política dentro de la religión. No se sustentan las tesis simplistas de que solo con nuestra participación efectiva en los procesos políticos a nuestro alcance, ayudaremos a mejorar el mundo.
Recordemos que Jesús Reflexionó mucho de la mejora de la criatura en sí. No nos consta que El hubiese abierto cualquier proceso político partidario contra el poder constituido a la época. Nuestra conducta apolítica no debe ser encarada como conformismo. Por el contrario, esa actitud es sinónimo de paciencia operosa, que trabaja siempre para mejorar las situaciones y cooperar con aquellos que reciben la responsabilidad de la administración de nuestros intereses públicos. “En nada adelanta dilapidar el trabajo de un hombre público, cuando nuestro deber es prestigiarlo y respetarlo tanto como sea posible y también colaborar con el, para que la misión de el sea cumplida. Porque es siempre muy fácil subvertir las situaciones y establecer criticas violentas, o no, en torno de las personas. (…) no es que estemos batiendo palmas para ese o aquel, más porque debemos reverenciar el principio de la autoridad”.
Estamos investidos del compromiso más inmediato, en vez de sumergirnos en el mundo de la política saturada, por equívocos lamentables. Por eso, no debemos buscar una posición de destaque, para nosotros mismos, en las administraciones transitorias de la Tierra. Si fuéramos convocados por las circunstancias, debemos aceptarla, no por honra de la Doctrina que profesamos, más si como experiencia compleja, donde todo suceso es siempre muy difícil. “El espiritista sincero debe comprender que la iluminación de una conciencia es como si fuera la iluminación de un mundo, hasta el punto que la tarea del Evangelio, junto a las almas encarnadas en la Tierra, es la más importante de todas, visto que constituye una realización definitiva real. La misión de la doctrina es consolar e instruir, en Jesús, para que todos movilicen sus posibilidades divinas en el camino de la vida. Cambiarla por un lugar en el banquete de los Estados es invertir el valor de las enseñanzas, porque todas las organizaciones humanas son pasajeras cara a la necesidad de renovación de todas las formulas del hombre en la ley del progreso universal.” (3)
El Espiritismo nos trae una nueva orden religiosa, que precisa ser preservada. En ella, Cristo despunta como excelso y generoso conductor de corazones y el Evangelio brilla como el Sol en su grandeza mágica. Una doctrina que creció asustadizamente en los últimos lustros, en sus huestes surgirán buenos lideres al mismo tiempo en que, también, aparecerán imprudentes innovadores, pregonando esas ideas de militancia política.
Si abrazamos el Espiritismo, por el ideal cristiano, no podemos negarle fidelidad. El legado de la tolerancia no se consustancia en la omisión de la advertencia verbal ante de los injertos conceptuales y practicas anómalas, que algunos compañeros intentan imponer en el seno del Movimiento Espirita. Mantengamos el espíritu de paz, preservando los objetivos abrazados y, si hubiera necesidad de sellar nuestro compromiso con testimonio, no titubeemos y no nos omitamos, jamás.
Jorge Hessen
                                             ********************


SÓCRATES
Y LA INMORTALIDAD DEL ALMA

En al año 399 antes de la era cristiana, el Tribunal de los Heliastas, constituido por representantes de las diez tribus que componían la demócrata Atenas, se reunía con sus 501 integrantes para cumplir una obligación muy difícil.
        Representantes del pueblo, escogidos al azar,  estaban allí para juzgar el filósofo Sócrates.
        El pensador era acusado de rechazar a los dioses del Estado y corromper a la juventud.
        Figura muy controvertida Sócrates era admirado por unos, criticado por otros.
Tenía la costumbre de andar por las calles con  grupos de jóvenes, enseñándolos a pensar, a cuestionar sus propios conocimientos acerca de las cosas y de ellos mismos.
        Sócrates desarrolló el arte del dialogo, la mayéutica, ese momento del “parto”intelectual, de la búsqueda de la verdad en el interior del hombre.
Sus palabras “Sólo sé que no sé nada” representan la sabiduría más grande de un ser reconociendo su ignorancia, reconociendo la necesidad de aprender, buscar la verdad
        Por eso, fue sabio y más allá de sabio, ofreció ejemplos inigualables de conducta moral.
Vivió sencillamente y siempre reflexionó acerca del mundo materialista, de los valores ilusorios del ser  y de las creencias vigentes en la sociedad.
Delante de sus acusadores fue capaz de dejarles lecciones importantísimas, como cuando afirmó:
“No tengo otra ocupación sino esa de persuadiros a todos, jóvenes y viejos, para que cuidéis menos de vuestros cuerpos y de vuestros bienes que la perfección de vuestras almas.”
El gran filósofo fue condenado a la muerte por cerca de 60 votos de diferencia.
        La gran mayoría incentivaba a que él intentase negociar su pena, asumiendo el crimen, librándose así de la punición capital con el pago de algunas monedas.
Seguramente todos saldrían con las consciencias menos culpables.
                             Todos, menos Sócrates que, de ninguna manera, se permitió actuar en contra de sus principios de moralidad. Así, aceptó la pena impuesta.
Aprisionado durante 40 días, tuvo la oportunidad de huir, una vez que sus amigos encontraron una forma ilícita de darle la libertad.
No la aceptó. No se permitió ser deshonesto con la ley, aunque esta lo hubiera condenado injustamente. Una vez más ejemplificó la grandeza de su alma.
Y fueron extremadamente tranquilos los últimos instantes de Sócrates en La Tierra.
Una calma espantosa invadía su semblante y causaba la admiración en todos los que iban a visitarlo.
                      Indagado acerca de tal sentimiento, el pensador reveló lo que le animaba el espíritu:
        “Todo hombre que llega adonde voy a ir ahora, ¡qué gran esperanza no tendrá, de que poseerá allí lo que buscamos en esta vida con tanto trabajo!
Este es el motivo que el viaje que me ordenan me llena de tan dulce esperanza.”
Si, Sócrates tenía la seguridad interior de la inmortalidad del alma y lo expresó claramente en varios momentos de sus diálogos.
La perspicacia de sus pensamientos y reflexiones ya había llegado a tal conclusión lógica.
El gran filósofo partía seguro que continuaría su tarea, que proseguiría pensando, dialogando y que desvendaría un nuevo mundo, una nueva perspectiva de la vida, que es una sola, sin muerte, sin destrucción.
 El Codificador de la Doctrina Espírita, Allan Kardec, preguntó a los inmortales:
        “En el instante de la muerte, ¿cuál es el sentimiento que prevalece en la gran mayoría de los hombres: la duda, el temor o la esperanza?”
Y los Espíritus le contestan: “La duda, para los escépticos empedernidos; el temor, para los que son culpables; la esperanza, para los hombres de bien.”
Que podamos todos, a ejemplo de Sócrates, dejar este mundo con el corazón lleno de esperanza.
Redacción del Momento Espírita
                                  ************************

 
 De la finitud del 
tiempo...

Sabemos todos que el tiempo pasa muy pronto cuando estamos mentalmente concentrados y que, cuando estamos desocupados, parece  arrastrarse lentamnte, ¿no es así?
 Pues bien, es esta subjetividad del tiempo a la que me refiero.
 Tengo claro que, en la medida en que aumentamos nuestra capacidad de concentración mental, el tiempo va disminuyendo para nosotros. O sea, vamos eliminando el tiempo en el decurso de la elevación vibratoria progresiva de nuestros pensamientos y sentimientos, determinada por el acumulo de conocimientos y aptitudes adquiridos en nuestra ya multi-milenaria excursión educativa por los diferentes reinos de la Naturaleza.
 Tal expansión de la conciencia, intelecto-moral, nos da oportunidad de profundizar mentalmente, y cada vez mas hondo, en las cuestiones transcendentes a los aspectos materiales de la vida.
 En otras palabras, con la siempre creciente aceleración de nuestras vibraciones psíquicas, aunque el tiempo continúe siendo lo que siempre fue, nosotros lo percibiremos cada vez mas diminuto, mas corto, mas escaso...
 Es bueno recordar que, conforme Einstein, el tiempo es solamente un derivado del movimiento de las cosas materiales. Por eso la dimensión temporal es inexiste en los planos eternos, habitados por los espíritus elevados que ya pasaran, en el tiempo, por las condiciones existenciales en que hoy estamos nosotros , visto que no hay seres privilegiados en la Creación Divina.
 Para ellos, para los altísimos padrones vibratorios que pulsan, los siglos son como, para nosotros los días. Y, al contrario de lo que pensábamos en nuestra infancia espiritual, la eternidad no es la sucesión interminable del tiempo; es la ausencia de las dimensiones materiales, entre ellas, ¡El tiempo!
 Y cuando, por fuerza de la divina ley de evolución contínua e infinita de los seres, merezcamos vivir en las dimensiones espirituales puras, no  tendrán ya más sentido para nosotros palabras como "futuro" y "pasado", pues estaremos viviendo el eterno presente.
 Habremos, entonces, alcanzado el "fin de los tiempos" (fin = finalidad), y  podremos entender la promesa de Jesús de que permanecerá con nosotros hasta el final de los tiempos, o sea, mientras necesitemos del condicionamiento espacio-temporal, en el cual ahora hacemos prácticas en sucesivas reencarnaciones.
 ¡Tengamos presente que la eliminación definitiva del tiempo es una perspectiva longitudinal en nuestro destino espiritual. Por ahora, nos corresponde  aprovecharlo en la educación de nuestros pensamientos y sentimientos con vistas a la superación gradual de la animalidad ancestral que todavía nos ata a la costra de ese planeta.
 Aureci Figueiredo Martins
– Porto Alegre/RS, mar/2005 (Traducción de Casio López)
                                                     ************************



sábado, 3 de mayo de 2014

Desligamiento del mal



DESLIGAMIENTO DEL MAL

Antes de la reencarnación, en el balance de las responsabilidades que competen, la mente, despierta ente la Ley, y no solo ve apenas los resultados de sus propias culpas. Reconoce, también, el imperativo de liberarse de los compromisos asumidos en los sindicatos de las tinieblas.
Para eso efectúa estudios y hace planes referentes a la estructura del nuevo cuerpo físico
que le servirá para el paso decisivo en el reajusta, y coopera, cuanto le es posible, para que sea efectivo el tallado de la cámara correctiva, en la cual se regenere y, al mismo tiempo, se aislé de las sugestiones infelices, capaces de arruinar sus buenos propósitos.
Patronos de guerra y del desorden, que expoliaban la confianza del pueblo, escogen el propio encarcelamiento de la idiotez, en las que se hagan desapercibidos de las antiguas comparsas de las orgias de sangre y locura, por ellos mismos transformados en lobos inteligentes, espías que tejieron intrigas de muerte y artistas que envilecieron las energías del amor, imploran ojos ciegos y estrechez de raciocinio, recelosos de volver a la convivencia con los malhechores que, un día eligieron por asociados y hermanos de lucha más intima. Criaturas insensatas, que no vacilaban en hacer la infelicidad de los otros, solicitan nervios paralíticos o troncos mutilados, que los aparten de las bandas de las sombras, con las cuales cultivaban rebeldía e ingratitud; el hombre y las mujeres, que se embrutecieron en el vicio, ruegan la frustración genésica y, aun, el suplicio de la epidermis deformada o purulenta, que provoquen repugnancia y consecuente desinterés de los vampiros, en cuyos fluidos degradados y vómitos repelentes se complacían en los placeres inferiores.
Si alguna enfermedad irreversible te señala la vestimenta física, no pierdas la paciencia y aguarda el futuro. Y si traes alguien contigo, portando esa o aquella inhibición, ayuda a ese alguien a aceptar semejante dificultad, como siendo la luz de una bendición.
Para todos nosotros, que hemos errado infinitamente, en el largo camino de los siglos, llega siempre un minuto en el que aspiramos, ansiosos, por el cambio de vida, fatigados de nuestras propias obsesiones.

Por el espíritu EMMANUEL – Del libro: Justicia Divina, Médium. Francisco Cándido Xavier

                                                                   ********************


MIEDOS INFANTILES

Existen criaturas que tienen miedos inexplicables.
Sin que nadie las haya amedrentado con figuras monstruosas, con la oscuridad o ahogamientos, ellas demuestran temer a la oscuridad, al mar, el rio, a las armas.
Se atemorizan y corren asustadas para el cuello de los padres, o quedan paradas, llorando escandalosamente, frente a determinadas situaciones.
Hay hasta incluso bebes que duermen tranquilos en el regazo materno. La madre les deja dormiditos, los besa con dulzura y los cubre, llena de cariño.
Mientras tanto, en cuanto ella sale del cuarto y apaga la luz, ellos despiertan en gritos, con tremendo temor, demorando para calmarse, en la secuencia.

Algunas criaturas tienen dificultad con la oscuridad. No consiguen entrar en un local a oscuras, aun mismo que estén acompañadas. Registran su descontrol agarrándose a las manos de quien están con ellas y aun mismo así, lloran, piden con insistencia que se encienda la luz.
Algunos padres, deseosos de que sus hijos crezcan sin miedo, los obligan a enfrentar tales situaciones, llamándolos maricas, bobos, y otros adjetivos aun más infelices.
Obligan al hijo a entrar en una sala oscura y tomar algún objeto, a propósito, enojándose si la criatura llora, grita o no hace lo que le piden.
Para vencer el miedo al agua, se adentran en el mar, en el rio, o en la piscina con el hijo en los brazos, obligándolo a quedar allí. La criatura llega a la desesperación, arañando y gritando asustada.

Los miedos infantiles de ese orden no son fruto de esta vida, en vidas anteriores, es que son registrados desde los primeros meses, sin ninguna explicación razonable del ahora.

Son registros que el espíritu trae, de vidas anteriores, por haber sufrido algún mal, tal vez hasta la muerte, en lugares oscuros o en el agua. Quién sabe si sufrió algún derrumbamiento, quedando a oscuras por algún tiempo hasta consumar la muerte física.
O tuvo la muerte por agotamiento, algunas veces por imprudencia propia.
Es porque tales miedos infantiles nos merecen todo respeto y cuidado.
La criatura deberá ser llevada, poco a poco, con extremado cuidado, a entender que ahora está segura.
Los padres podrán asegurarle esto, muchas y muchas veces, diciendo que la amana y la protegerán. Que el no precisa temer la oscuridad, que ella desaparece cuando encendemos la luz.
Llevarla al mar, para para mojar los pies descalzos, saltar en la arena, y poco a poco, ir hablándole de la necesidad de la prudencia más, también, que no hay motivo para tanto miedo.
Quizás llevar al hijo a la piscina muy rasas y quedar con el, incentivándolo asaltar en el agua.
Jamás, en ninguna circunstancia, reírse de sus temores o calificarlos de forma negativa.
Son problemas muy profundos del espíritu y de forma delicada, cuidadosa y profunda deben ser trabajados.
*************
El hijo que nos llega es siempre un espíritu pidiendo ayuda para su crecimiento interior. Confía en nosotros y por esto nos toma por padres.

No le faltemos en los momentos más importantes. Ayudémoslo a superar sus dificultades, con calma.

No nos importe el aplauso del mundo, ni si el no ostentara jamás las medallas del hombre corajoso o del mejor nadador. Lo importante es que se torne un hombre equilibrado superando las dificultades una a una, seguro y feliz.


Redacción do Momento Espírita

                                                                 *****************

       A LOS ESPÍRITAS QUE LO SON O  LO 
SERÁN  :  EL ESPIRITISMO EXIGE    RESPONSABILIDAD.

De  entre las principales finalidades de un centro Espirita, se destacan, el amparo, el esclarecimiento y el consuelo, la luz de la Doctrina Espirita, que se ofrecen a todos los hermanos necesitados que la procuran. En primer lugar es obvio que si algún espirita pretende ayudar a alguien, a la luz del Espiritismo, es necesario que el conozca sus fundamentos básicos. En este punto que verificamos  surgen muchos problemas, de forma muy común, en diversos centros Espiritas de todo Brasil. Infelizmente, muchos dirigentes y trabajadores de la saga Espirita no la conocen a fondo (a veces, ni superficialmente) las obras básicas del Espiritismo codificadas por Alan Kardec  y por eso mismo se tornan inaptos para orientar a algún necesitado, o aun mismo para proferir una charla sobre el Espiritismo. Nos parece que muchos aun no conocen aquellas viejas frases: “Hemos de comenzar por el principio” o “No se inicia la construcción de una casa  por el tejado, y si por los cimientos”. Es común constatar que diversos Centros Espiritas y Federaciones de algunos Estados, en sus cursos básicos de Espiritismo, o aun mismo en charlas abiertas al publico en general, releguen las obras de Kardec a un segundo plano, dando franca preferencia a otros libros psicografiados. Y orientan a personas  iniciadas en la Doctrina a comenzar a leer ese tipo de literatura que, queremos dejar bien claro, son importantes, favorables y de inestimable valor, sin embargo, para aquellos que ya poseen conocimientos de los elemento básicos de la Doctrina Espirita. No es raro escuchar charolas publicas , donde muchas personas se encuentran allí por primera vez, y vemos que el expositor espirita, después de esclarecer que aquel local es una “Casa Kardecista”, se pone a hablar sobre los bonos hora,  de ministerios existentes en las colonias, “espirituales” ., de los vehículos de locomoción existentes allá etc.… Ahora, si es alguien de buen sentido, nulo en conocimientos espiritas, quien asiste a ese tipo de charlas, luego dudará de la seriedad del Espiritismo y de los espiritas, pues, con razón, hallará que todo aquello es ilógico o se trata de un cuento de ficción. No debemos olvidarnos  de que todos los días llegan  a los Centros Espiritas personas oriundas de otras religiones, que nada conocen del Espiritismo y por eso es que en materia de charlas, como en relación a orientar sobre lecturas, es de suma importancia que se de énfasis a las obras básicas de la Doctrina, que son: “El Libro de los Espíritus”, “El Evangelio Según el Espiritismo”, “El Espiritismo en su más simple expresión”, “Lo que es el Espiritismo”, para que esas personas no se confundan, y , si, sean esclarecidas. Después de esos conocimientos bien asumidos en nuestras mentes, es que podremos pensar en dar continuidad, en cursos  separados del curso básico, el estudio regular y metódico de “El Libro de los Mediums” y demás obras de Kardec. Solamente hay es que estaremos realmente en condiciones de estudiar las importantes y verdaderas obras subsidiarias de la Doctrina Espirita. Como dijimos en relación a esas últimas nada tenemos en contra, todo lo contrario, , sin embargo, reafirmamos que solamente  aquellos que ya adquirieron conocimientos de las obras de Kardec serán capaces de absorber esas instrucciones. En el caso contrario, estaremos orientando a esas criaturas de forma equivocada  y eso es una irresponsabilidad. 
¿Cómo nos podemos considerar espiritas sin el conocimiento de las obras de Allan Kardec? 
¿Cómo ingresar en una facultad de medicina, por ejemplo, en el cuarto año de graduación, sin tener conocimiento de los tres primeros básicos? Ciertamente, no entenderemos muchas cosas del resto del curso, sentiríamos la falta de conocimientos para  comprender nuevas lecciones, y, si siguiéramos, sin duda, no volveríamos un mal profesional, poniendo en riesgo la salud de los pacientes, desprestigiando la medicina y a los colegas de profesión. . Ese simple ejemplo sirve como termino de comparación con el del Centro Espirita. Si alguna persona tuviera acceso a una Casa Espirita y no le fuera presentada correctamente  la Doctrina Espirita, esta persona, en el caso que continué frecuentando ese local, continuará con falta de conocimiento y coraje para solucionar esos problemas y, en el futuro, será un médium o trabajador inseguro, lleno de dudas, e ignorante de los conocimientos que necesita para si y también para poder ayudar a los otros.
No hayamos valida la justificativa que muchos hermanos utilizan de que “Kardec es difícil de entender” o que “Las obras de Kardec son aburridas”. Recordemos textualmente las palabras del codificador en la instrucción de El Libro de los Espíritu”: “Más jamás dijimos que esta ciencia sea fácil ni que pueda aprenderla saltando, como tampoco se da con otras ciencias. Nunca será demás repetir que ella exige estudio constante y casi siempre prolongado.
Si observamos con profundidad las obras de Kardec llegaremos a la conclusión  de que el siempre uso el buen sentido y para no crear dudas procuró ser objetivo simple  durante la codificación. Debemos alertar de que muchas obras de otros autores  que son consideradas “fáciles e entender”, más allá de muchas veces contar con errores doctrinarios, no nos tornan aptos para comprender correcta  y profundamente la Doctrina Espirita, generando, más tarde o más temprano, dudas y confusiones dentro de nosotros mismos que preferimos el camino “más fácil”. De ahí la importancia de tener  dirigentes espiritas conscientes y responsables para esa difícil tarea de conducir la Doctrina Espirita con el máximo de pureza doctrinaria, de saber crear cursos regulares de Espiritismo de manera adecuada y lógica, siempre a la luz de las obras de Kardec en primer lugar. Que nuestros dirigentes respeten el Espiritismo divulgándolo como él es en la realidad y no injiriendo opiniones personales como verdaderas. De ahí también surge la necesidad alarmante de capacitarse mejor,  profundizándose en las obras de Kardec, de actualizarse  a través del intercambio de experiencias con otros dirigentes de otras Casas Espiritas, de la lectura y divulgación de los revistas espiritas, en fin, de estudiar a Kardec para vivir con Jesús.
Pensemos en nuestra responsabilidad.
                 Con mis mejores deseos de orientar y ayudar, vuestra siempre amiga (Merchita)
                 Extraido del Blog RINCON ESPIRITA
                                                                        ****************


jueves, 1 de mayo de 2014

La carne es débil

                                                      LA CARNE ES DÉBIL

Todos sabemos muy bien que la carne es débil, hay inclinaciones viciosas que, evidentemente, son más inherentes al espíritu, porque tienen que ver más con la moral que con lo físico, más parecen consecuencia del organismo y, por este motivo, la gente se juzga menos responsable. Tales son las predisposiciones a la cólera, a la pereza, a la sensualidad, etc.
Los filósofos espiritualistas han reconocido que los órganos cerebrales correspondientes a las diversas aptitudes deben su desenvolvimiento a la actividad del Espíritu; que ese desenvolvimiento es, así, un efecto y no una causa. Un hombre no es músico porque tenga aptitud para la música, tiene aptitud para la música porque su Espíritu es músico. (…)
Si la actividad del Espíritu reacciona sobre el cerebro; debe reaccionar igualmente sobre las demás partes del organismo. Asi, el Espíritu es el artífice de su propio cuerpo, lo moldea, por decirlo así, para apropiarlo a sus necesidades y a la manifestación de las tendencias. Siendo así, la perfección del cuerpo en las razas adelantadas sería el resultado del trabajo del Espíritu que perfecciona su herramienta a medida que aumentan sus facultades. (La Génesis, cap. XI, Génesis Espiritual)
Por consecuencia natural de este principio, las disposiciones morales del Espíritu deben modificar las cualidades de la sangre, darle mayor o menor actividad, provocar una secreción más o menos abundante, de bilis u otros fluidos. Es así, por ejemplo, que el glotón siente venir la saliva a la vista de un plato apetitoso. No es el alimento el que puede sobreexcitar el órgano del paladar, pues no hay contacto, es pues, el Espíritu, cuya sensualidad es despertada, que actúa por el pensamiento sobre ese órgano, mientras que, sobre otro espíritu, a la vista de aquel plato nada produce. Se da el mismo caso en todas las codicias, en todos los deseos provocados por la vista. La diversidad de emociones no se puede explicar, en una porción de casos, sino por la diversidad de cualidades del Espíritu. Tal es la razón por la cual una persona sensible derrama fácilmente, lágrimas; no es por la abundancia de lágrimas que da la posibilidad al espíritu, sino la sensibilidad del Espíritu que provoca la abundante secreción de lágrimas. Bajo el imperio de la sensibilidad, el organismo se moldeó bajo esa disposición normal del Espíritu. Como se moldeo bajo la del Espíritu glotón.
La acción del Espíritu sobre lo físico es de tal modo evidente, que a veces se ven grandes desordenes orgánicos producidos por violentas conmociones morales, que son producidas por la alteración de la sangre, por las disposiciones morales del Espíritu.
Con el ser espiritual independiente, preexistente y sobreviviente al cuerpo la responsabilidad es absoluta. Lo demuestra el Espiritismo con una realidad patente, efectiva, sin restricción como una consecuencia natural de la espiritualidad del ser. Esta es la causa por la que muchas personas temen al Espiritismo, pues las perturbaría en su quietud, irguiendo a su frente el temible tribunal del futuro. Probar que el hombre es responsable de todos sus actos es probar su libertad de acción, y probar su libertad es revelar su dignidad. La perspectiva de la acción, y probar su libertad es revelar su dignidad. La perspectiva de la responsabilidad fuera de la ley humana es el más poderoso elemento moralizador, es el objetivo al cual conduce el Espiritismo por la fuerza de las cosas.
El temperamento es, según observaciones fisiológicas, por lo menos en parte, determinado por la naturaleza del Espíritu, que es causa y no efecto. Se dice en parte, porque hay casos en que lo físico evidentemente influye sobre lo moral: cuando un estado mórbido o anormal es determinado por una causa externa, accidental, independiente del Espíritu, como la temperatura, el clima, los vicios hereditarios de constitución, un malestar pasajero, etc. La moral del espíritu puede, entonces, ser afectado en sus manifestaciones por el estado patológico, sin que la naturaleza intrínseca sea modificada.

Excusarnos de nuestros maleficios con la debilidad de la carne no es sino una fuga, para escapar a la responsabilidad. La carne es débil porque el espíritu es débil, lo que nos aclara la cuestión y deja al Espíritu la responsabilidad de todos sus actos. La carne, no tiene pensamiento ni voluntad, jamás prevalece sobre el Espíritu, que es el pensante y el voluntarioso. Es el Espíritu el que da a la carne las cualidades correspondientes a los instintos, como un artista imprime a su obra material el cuño de su genio. Liberado de los instintos de la bestialidad, el espíritu modela un cuerpo, que no es ya un tirano para sus aspiraciones a la espiritualidad de su ser; es entonces cuando el hombre como para vivir, porque vivir es una necesidad, pero no vive para comer.
La responsabilidad moral de los actos de la vida queda, entera; pero dice la razón que las consecuencias de esta responsabilidad deben estar en razón del desenvolvimiento intelectual del Espíritu; cuanto más esclarecido, menos excusable, porque con la inteligencia y el sentido moral, nacen las nociones del bien y del mal, de lo justo e injusto. El salvaje, aun vecino de la animalidad, que cede al instinto del animal, comiendo a su semejante, es, sin contradicción, menos culpable que el hombre civilizado que comete una simple injusticia.
Esta ley también encuentra su aplicación en la Medicina y de la razón de su fracaso en ciertos casos. Desde que el temperamento es un efecto, y no una causa, los medios intentados para modificarlos pueden ser paralizados por las disposiciones morales del Espíritu, que opone una resistencia inconsciente y neutraliza la acción terapéutica. Es, pues sobre la causa primera que se debe actuar; si se consigue cambiar las disposiciones morales del Espíritu, el temperamento se modificara por si mismo, bajo el imperio de una voluntad diferente o, por lo menos, la acción del tratamiento será ayudada, en vez de ser estorbada. Si fuese posible, dad valor al perezoso, y veréis cesar en él los efectos fisiológicos del miedo; se da lo mismo en otras disposiciones.
Dentro de ciertos límites, el médico del cuerpo puede hacerse medico del alma y uno de sus atributos es hacerse moralizador de sus enfermos ya que es un deber que un médico jamás descuida, desde el instante que ve en el estado del alma un obstáculo al restablecimiento de la salud del cuerpo. Lo esencial es aplicar el remedio moral con tacto, prudencia y a propósito conforme indiquen las circunstancias. Desde este punto de vista , su acción está forzosamente circunscripta porque, aparte de no tener sobre su paciente sino una ascendencia moral, en cierta edad es difícil una transformación del carácter. Es, pues la educación y sobretodo la primera educación, a la que incumben los cuidados de esa naturaleza. Cuando la educación, desde la cuna, sea dirigida en ese sentido; cuando se aplique en sofocar, en sus germenes, las imperfecciones morales, como se hace con las imperfecciones físicas, el médico no encontrará más un obstáculo en el temperamento, contra el cual su ciencia muchas veces es impotente.
Como vemos, es todo un estudio que será esteril hasta que no se tome en cuenta la acción del elemento espiritual sobre el organismo. Participación incesantemente activa del elemento espiritual en los fenómenos de la vida, tal es la clave de la mayor parte de los problemas , contra los cuales choca la Ciencia. Cuando esta tome en cuenta la acción de este principio, verá abrirse frente a si horizontes completamente nuevos. El Espiritismo trae la demostración de esta verdad.

Revista Espirita, Periódico de Estudios Psicológicos.
                                               ***************
Algunos conceptos diferenciadores entre las religiones cristianas y lo que se deduce por la Reencarnación.-

Según las doctrinas de las iglesias cristianas, el demonio es una entidad real, creada por Dios y condenada para toda la eternidad, dedicado a hacer y a promover permanente el mal entre los humanos para que se condenen para siempre en el infierno igual que él. La filosofía del Espiritismo y la reencarnación nos dice en este punto, que si Dios hubiese creado a este ser “ con el oficio de ser eternamente malo”, para destinarlo a una condenación eterna , permitiéndole además que hiciese que los humanos nos condenásemos también con su perniciosa influencia, no sería un Dios infinitamente bueno ni justo, sino infinitamente malvado, por lo que ese Ser no podría ser Dios, que por definición es el Bien Supremo; Dios no puede haber creado a un ser o a unos seres así, con las características del legendario demonio; y si es que cuando creó a los demonios y a los humanos no sabía que después los iba a tener que condenar para siempre, es porque no era infinitamente perfecto ni previsor, luego eso no podía ser;tampoco Dios podía ser así . Sostener esta idea supone sostener la idea de un dios menor y tarado en el que es muy difícil de creer.
Para el Cristianismo la salvación se consigue a través de la filiación en sus iglesias y la participación en sus rituales, liturgias y sacramentos. La Iglesia Católica ha llegado a afirmar no hace mucho tiempo, que “fuera de la Iglesia no hay salvación”, ignorando a las demás religiones e iglesias cristianas y considerándose como la única verdadera, mientras que las tesis morales espíritas, mantienen que solamente fuera de la Caridad no hay salvación.
Los males de la vida que afectan a los humanos, son para el Cristianismo oficial un intervenir personal de Dios con cada uno ( ¡ que dios tan malo que se dedica a torturar a sus criaturas ¡) y así, “ a base de palos”, controla y dirige a sus hijos para que de modo obligado vayan “por el buen camino”,al igual que un pastor cuida y dirige personalmente cada res de su rebaño para que caminen en una misma dirección. Con la parábola del “Buen Pastor”, puesta en boca de Jesús, este pone al ser humano en similitud los rebaños de ganado que necesitan de un pastor para no extraviarse fuera del rebaño. Sin embargo parece poco probable que Jesús hablara de esto, cuando su verdadera misión era libertar al hombre enseñándole el camino del Padre. Mas bien es probable que El nos enseñase a ser pastores de nosotros mismos durante nuestro caminar evolutivo hacia Dios. Confunden a las sumisas ovejas que viven en rebaño, con el ser humano, social por naturaleza pero con un libre albedrío y una capacidad de actuación muy superior al de las ovejas y demás animales.
Nuestra relación personal con Dios es personal e intransferible, por lo que cada uno dirigiendo consciente y libremente su vida y su evolución espiritual, siendo cada vez un poco mejores, debemos ser ante Dios sacerdotes de nosotros mismos, dando ejemplo de virtud ante sus hijos y ante la sociedad.
La doctrina espírita con la reencarnación nos enseña que Dios ante todo respeta nuestra libertad para actuar bien o mal , y nuestro derecho y necesidad de equivocarnos para aprender, dándonos para ello, como exponente de Su Justicia, tantas oportunidades como necesitemos.
Dios no está con el palo levantado pendiente de cada uno, imponiendo caprichosamente dolores para unos , mientras que a otros otorga toda clase de dichas . Existen unas Leyes espirituales, naturales, y desgraciadamente bastante desconocidas, que nos rigen permanentemente, y son sabias, justas y perfectas, porque emanan de Dios que es la Suprema Perfección, y esas Leyes son las que actúan continuamente sobre todos y cada uno de nosotros, pero siempre respetando nuestra libertad para escoger la opción de cómo actuar o dejar de actuar, teniendo que responder todos antes o después de los actos u omisiones cometidos en uso de su libertad.
El Cristianismo sostiene que Jesús Cristo es el mismo Dios encarnado como ser humano; mientras que para el Espiritismo que sostiene la idea de la evolución mediante la reencarnación, Cristo es el más elevado Espíritu que ha venido a nuestro planeta, al que dirige en su evolución global hacia un destino superior, mas perfecto y feliz, pero Jesús –Cristo no es Dios, aún estando muy cerca de El o de su comprensión. Jesús nunca afirmó que él fuese Dios, y sin embargo para que sus seguidores comprendiesen hasta donde llegaba su grado de cercanía y unión con el “Padre”, llegó a afirmar que quien lo veía a él era como si viese al Padre que lo había enviado, indicando así que su Ser era de la misma Esencia que el Padre, que es la Esencia del Amor otorgado por Dios a sus hijos cuando estos ansían recibirlo y sentirse hijos suyos e inmortales con El.
El Cristianismo venera “imágenes sagradas”, y siendo esta veneración muy respetable, por la reencarnación y el Espiritismo comprendemos que no es a las imágenes a quienes hay que venerar, sino a las obras, enseñanzas y ejemplos que nos legaron esos seres cuando estuvieron en la Tierra y así mismo solamente se guarda el recuerdo de los Seres que partieron y que sabemos que algún día regresarán.
De todos modos, es de justicia reconocer que el Cristianismo trajo al mundo la idea de una “Humanidad global ”, que en la antigüedad no se conocía en su sentido mas amplio.
En definitiva, tanto los conceptos cristianos religiosos como los conceptos espíritas , se tratan de dos formas diferentes de ver y de interpretar la Vida y lo trascendente. No afirmo que la una sea superior o mejor que la otra; solamente lo será cuando la persona que admita una u otra, sepa vivir predispuesta para ayudar y sacrificarse por los demás cuanto sea necesario.
- Jose Luis Martín-
                                                            *****************

No digáis:he encontrado el sendero del alma. Decid más bién: he encontrado el alma caminando por Mi sendero”.
- Khalil Gibran -
                                                               ******************

Instintos Protectores

Charles Richet


 Existes, y no es preciso emplear esfuerzos para enérgicamente defender tu existencia, o sea, obedecer a la fuerza que te ha sacado de la nada; esa fuerza se ha asegurado de tu obediencia, por procedimientos bien sencillos: los instintos protectores.
Irresistibles, instintos comunes a todos los seres vivos.
Esos instintos protectores, de modalidades tan diversas, son de tal forma universales, están de tal forma adaptados a una protección eficaz, que sería locura atribuirlos al azar.
¡Cómo! ¡Para asegurar la vida en la superficie terrestre, habría un azar, azar maravillosamente dispuesto, prolongado durante miles de siglos, propagándose sin excepción a todas las especies animales!
 ¡No! No fue el azar lo que ha creado esos instintos casi divinos, sobrehumanos en todos los casos, el miedo, la repulsa, el dolor, el hambre, el horror a la muerte.

Tomado del libro “LA GRAN ESPERANZA”

                            ******************